Video: “No te va a doler”

Metáfora de como los artistas se venden por dinero comparandolo con el mundo de la prostitución.

Los artistas y la prostitución tienen mucho en común, quizás porque muchos de ellos necesitan vivir de su obra y no siempre son libres de crear sin imposiciones de intermediarios. La generación de una idea y su posterior venta y puesta a disposición del mercado van de la mano. Crear para ganar dinero, poner el talento a disposición de los mecenas del arte, convertir al más sublime de los talentos humanos en una moneda de cambio. Chaperos y prostitutas vendiendo su arte para toda la vida, hablando en silencio, subtitulando sus pensamientos.

Es un cortometraje de menos de 8 minutos:

TÍTULO: No te va a doler

REALIZACIÓN: Raquel Meyers + José Morraja (2006)

MÚSICA: Toni Bélmez – Rubeck

ACTORES: Raquel Meyers, José Morraja, Ventura Garriga, Ramón Pujol, Marisol Simó, Pedro Luís Martínez

EXPO:
Do you want to? Antifashionsystem 2. Galería LaSanta
Barcelona (19 enero 2006 – 22 febrero 2006)

I Ciclo Internacional de Video Arte ALBIAC, Bienal Internacional de Arte Contemporáneo Parque Natural Cabo de Gata-Níjar (15 de julio al 15 de septiembre 2006)

Hace días que quería colgar este vídeo, y cómo no, comentarlo. Lo he traído hasta este apartado, porque a pesar de que el texto no es mío, viene muy a cuento con la primera entrada sobre el Respeto Debido. Son sólo 5 min…claro.

Y es que para algunas personas, con puntos de vista bastante planos, nuestro trabajo es…vender nuestro cuerpo. Y no es así. De ninguna de las maneras es de ese modo. Vendemos un servicio.

Con mayor o menor complicidad, dependiendo muy mucho del “otro lado”.
El cuerpo responde por sí solo. Y por supuesto, los estímulos deben ir en ambas direcciones.

Lo de poner límites a los precios, establecidos por el/la profesional, el regateo, parece últimamente, estar muy en boga, cuestionando así el caché establecido.

Pagar con prestigio…dice uno de los supuestos clientes.
El prestigio.
Está bien eso de estar considerado en tu trabajo.
Está bien tener prestigio.

Existen ciertos corillos, dónde algunos personajes de supuesto renombre, juegan a eso con las profesionales.
De ahí la frasecita… “Te pago con prestigio”.

Como si el prestigio te lo pudiese dar alguien que no seas tú misma, tu saber hacer, tu saber estar y tu profesionalidad.

Cierto es, que con lo que un compañero de juego es blanco, con otro es gris y quizá con otro sea verde, no se puede, ni se debe, conectar con todo el mundo. Es imposible.

Pero si ya de por sí es desagradable para cualquier profesional que le pidan una rebaja de sus honorarios, está claro que en esta profesión, en la que no vendemos pintura por litros precisamente, si no un contacto personal, íntimo e intransferible, no sea demasiado bienvenida una “oferta” de ese calibre.

Y lo reconozco. Lo sé. Lo he visto. Es sencillo caer en ese tipo de burdo ardid, sobretodo si eres nueva, o excesivamente joven, o no te valoras en tu justa medida, si te avergüenzas de lo que haces. Sí es fácil para algunos, pretender “pagar” con determinados trueques.

Pues bien, el respeto, no es un don divino con el cual todos nacemos, poseemos, sabemos devolverlo y mucho menos cualquiera pueda ser merecedor de él.

Y el respeto que la/el propio profesional se debe a sí mismo, es la mejor y más importante premisa que debe tener siempre a mano y jamás olvidar.
Porque eso es algo que se “huele”. Parece una memez dicho así, pero algunos indeseables, lo pueden oler, y con grandes halagos, buenas palabras, preciosos consejos de buen “amigo”, lo único que buscan es…lo siento, voy a decirlo tal cual. Echar un polvo por la cara!!

Hay que recordar siempre el porqué estamos realizando un trabajo. Éste en particular. Si es por dinero, que suele ser lo más habitual, simplemente hay que cobrar. Como en cualquier otro trabajo. No hay de qué avergonzarse. No hay que acoquinarse por el que dice que si cobras 50 es muy caro (…), ni por el que diga que si cobras 400 es muy caro. Si le parece caro el precio de una profesional en particular, simplemente que busque a otr@ cuyo caché esté a su alcance económico.
Parece sencillo y básico, pero en la práctica, esto está a la orden del día.
Y siempre hay que recordar que el primer respeto que merecemos es el nuestro propio.
El primero que nos debemos, es el nuestro.
Ninguno será tan fuerte.
Ninguno nos aportará tanta seguridad como el Respeto con el que nosotras nos tratemos.
Y será ese mismo respeto, el que infundaremos en nuestros compis de juego, con el que los trataremos a ellos, y con el que seremos correspondidas.

Y, desde la experiencia, la mía, (dos interesantes años), puedo decir que resulta todo mucho más cómodo, más natural, más íntimo, cuando respetas y te respetan.

Siempre ha de ser una vía de dos direcciones.

No podemos pedir, ni exigir, lo que no somos capaces de dar.

Paula

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El RESPETO debido entre la PUTA y el PUTERO

La RAE define, entre otras entradas, el respeto como:
Miramiento, consideración, deferencia.

En ocasiones, hablando con otras compañeras sobre el respeto, éso tan complicado que nos debemos las personas, y que, como es lógico, en nuestro trabajo es absolutamente indispensable, hay siempre posiciones y opiniones encontradas.

Algunas profesionales opinan que al cobrar menos, los usuarios se toman más libertades, al menospreciar a la profesional. Si cobra menos, personalmente vale menos.

En el otro extremo, encontramos trabajadoras cuya opinión es la de que al pagar más, el cliente se siente con más derecho a hacer cuanto le place, bajo el prisma: -“puesto que pago más, tengo más derechos”-

Suponemos que todos valemos lo mismo. Partimos de la base de que hombres y mujeres somos iguales. Lo dice la Constitución no?

Observemos un argumento habitual en algunos usuarios:

Todas mienten/mentimos, todas ofrecen servicios que a la hora de la verdad no realizan, todas son nuevas, novatas, recién salidas de una nube rosa, todas mentimos sobre la edad, todas mentimos sobre nuestra altura, todas mentimos sobre nuestra talla de pecho, todas sobre nuestro peso, todas sobre nuestros estudios y educación, y así podríamos seguir llenado páginas y páginas.

Al final, para un determinado sector de clientes son/somos unas embusteras. ¿Y cómo se desquitan? Creyendo que su dinero le da más poder, más derechos que aquellos que ha contratado. Y cómo no. Usando la bendita palabra PUTA!!

Esa palabra, que algunos retrógrados aún utilizan como si fuera estandarte de algún movimiento imaginario, se sienten en plena cruzada. Verdaderos guerreros defensores de grandes causas. Contra las PUTAS!!

Putas somos. Y no es ninguna vergüenza. Es un trabajo. ¿Que se pueden usar otros términos políticamente más correctos?…bien.

Veamos algunos ejemplos:
Prostitutas, rameras, furcias, pelanduscas, busconas, zorras, meretrices, cortesanas, pepas, lumis, escorts (término en inglés muy en boga en los últimos tiempos), trabajadoras sexuales….

Puta está bien. Es coloquial, es corto y todo el mundo sabe de qué hablamos. De Putas. Los puteros no van de pepas, van de putas. Hay que ser realista. Puta. Puta. Digámoslo alto y claro. Porque de no defender nosotras mismas esa palabra en concreto, será usada por unos cuantos gallitos de corral como término despectivo y soez. Intentando denigrar no a una profesión, no a una profesional, si no a una Persona.

Y siguiendo el razonamiento de este tipo de usuario, encontramos que como la mujer que tiene delante, sólo es una Puta, la trata como mejor le place.

Si este cliente pagó un precio considerado bajo, menosprecia a la prostituta como persona y profesional diciéndole que si realmente fuese guapa, tuviera buen cuerpo y valiese para follar, cobraría más,

pero…”-sólo eres una puta barata!!!!-“

Si el mismo tipo de cliente, paga por estar con una profesional de más alto caché, “entiende” que por el preció que abonó tiene “derechos adquiridos”.

“-Oye puta, por muy buena que estés y por mucho que cobres, no eres más que una puta!!!-“

No hay diferencia, pues, entre este tipo de clientes a nivel emocional por su parte. El dinero del que uno disponga para acceder a un servicio de sexo de pago, no le hace mejor persona, ni más empático, ni siquiera le predispone a pasárselo mejor. Porque en algunos casos, este tipo de cliente, se concentra más en los posibles o imaginarios fallos, que en que su encuentro sea lo más satisfactorio posible.

Es pues el cliente que usa la palabra PUTA un cliente abusivo?
En general, por supuesto que no.

Lo es, única y exclusivamente el que usándola en sentido peyorativo y despectivo trata de menospreciar a la persona que tiene delante, pague lo pague y sea el trato de la profesional, malo, bueno o excelente. Lo mismo le da.

Se siente fuerte tras esa palabra. Más hombre. En fin…

Sin embargo, no hay que olvidar que, en el fragor de un buen juego sexual, hay palabras que incitan, excitan, provocan, y ésa es una de ellas. Yo añadiría incluso que es la palabra estrella. Y que a muchas mujeres, no sólo a profesionales, les gusta que se lo digan.

Así pues, volvemos al principio del texto, el respeto. Ése que sin duda cualquier profesional de cualquier sector le debe a sus clientes, pero que sin duda alguna debe ser correspondido en su justa medida.

No somos muñecas de porcelana, no nos rompemos, no hay que tratarnos como si fuésemos de cristal. Somos como el resto de seres humanos. Nos afectan las mismas cosas, sean buenas o malas, excelentes o regulares.

Y los usuarios, no son diferentes de cualquier otro hombre con el que tengamos que tratar. Merece nuestra total atención en el tiempo que nos ha contratado, merece nuestra mejor sonrisa, nuestra mayor consideración, el servicio que se nos ha requerido, (ya pactado normalmente) y eso es Respeto.

Y el Respeto es básico para cualquier relación, para cualquier negocio, para cualquier transacción.

Deberíamos aprender a usar el Respeto para con las Putas.
Así como las Putas deberíamos tener como dogma de fé, el Respeto debido para con nuestros compañeros de juego. Quid pro quo.

Todo hay que ganárselo. No nacemos sabiendo, aprendemos día a día.
Nosotras como profesionales y nuestros clientes como usuarios.

Paula

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COMENZANDO 28 de septiembre del 2008

Si tu curiosidad te ha traído hasta aquí, déjame decirte que no me llamo Paula, aunque tu podrás llamarme así.

Soy escort desde hace 3 años. Me considero una profesional del sexo de pago.

¡Disfruta de este rincón!

Este espacio no pretende otra cosa, que ser el descanso a través de la palabra escrita de quién suscribe.
Paula.
PaulaVip.
De profesión…escort. Yo misma.

La nuestra es una profesión, u oficio, (como a una amiga mía le gusta llamarlo), que por motivos obvios nos obliga a mentir a las personas que más cerca están de nosotros.
Así pues, son las que más amamos, queremos y respetamos. Obvio que les mintamos. ¿Paradójico verdad?

Pocas personas, o ninguna, en nuestro entorno, tales como padres, herman@s, hij@s, amig@s, entenderían cómo y por qué somos profesionales del sexo de pago.
Y el mentir, nos lleva a una soledad establecida, a tener que quedarse para una misma, las sensaciones, los días tristes, los tragos amargos.
Hay que enjugarse las lágrimas, hacer de tripas corazón, empujar garganta abajo ese gemido lastimero que precede a un llanto quedo y hondo. Profundo y lastimero por lo verdadero del dolor que lo ocasiona.
Y seguimos.
Seguimos porque tomamos decisiones en nuestras vidas que de un modo u otro te marcan el camino.
Seguimos porque somos luchadoras.
Seguimos porque somos independientes, y (casi) siempre sabemos lo que queremos.
Seguimos porque debemos.

Porque no todo es malo en esta profesión.
La suerte, la bendita o maldita suerte, ésa que puede echarte a perder la vida o darte un empujón, según le dé.
Porque ella es caprichosa y cruel. Maldita y generosa.
La suerte, la buena suerte, que en gran parte deberá ser trabajada por la escort cada día, te hace encontrar grandes personas en el entorno.

Me considero afortunada de contar con buenos amig@s, amig@s de verdad, que si te ven mal, lloran contigo. Y siempre, siempre, te echan una mano.
Y no hago diferencias entre sexos, porque ahí han estado algunos de mis compañeros de juego, y algunas de mis compañeras más queridas.

Y siempre hay alguna persona especial, ésa que hace que todo se sobrelleve mejor.
Ésa, a la cual quieres proteger no contándole que tuviste un mal día, y que sin embargo…lo sabe. Y te mira. Con ojos grandes, expresivos, tiernos, dulces.
Te mira. Y lo sabe. Gracias por estar ahí. Mil gracias por seguir aquí.
Ni millones de palabras surgidas del corazón, podrán nunca agradecerte tus atenciones, tus consejos, tu paciencia infinita.
Lo sé…Yo también te quiero!!!

Y a esa persona, sea pareja ó un amig@, no debemos dejar de cuidarla y atenderla, porque en muchas ocasiones, será nuestro puntal, nuestro guía. Nuestro norte.

Paula

PD: Si deseas colaborar en el Blog te lo agradezco de antemano. Para ello puedes escribirme a: paulavipbcn@hotmail.com

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