Derechos YA!

Estoy hasta donde no se puede decir, de oír a las prostis decir que tienen que mentir a sus parejas sobre su trabajo, porque éstas las abandonarían ipso facto si supieran de dónde procede el dinero que ganan.

Y estoy hasta los ovarios de oír decir a los hombres -usuarios de sexo de pago- que ellos tendrían como pareja oficial a una puta. ¡Manda huevos!

Los que dicen y aseguran que ellos sí, que ellos sí se la presentarían a sus padres son una cantidad ínfima y habría que ponerles en el compromiso -nunca mejor dicho- de ver si mantienen su palabra.

Sin embargo hay un pequeño porcentaje de hombres y aún menor de mujeres que sí son parejas de putas. Y sí presumen de ello. Y sí ayudan, comprenden, acompañan, asesoran, animan y envalentonan a sus parejas putas a seguir con su trabajo, sin sentirse mal por ello. ¡Ninguno de los dos!

Pero su invisibilidad es tan certera como el hecho de que sí existen. Y la invisibilidad mantiene cerradas las puertas de la verdad, a una sociedad predispuesta a creer que el novio de una puta es su chulo.

Tampoco ayuda en nada la legislación vigente que, puede acusarles en cualquier momento de ser nuestros proxenetas. Así que, sin miramientos, excluyen a las PUTAS de poder vivir un amor “normal”, suponiendo que exista algún amor de pareja que sea normal.

¿Queremos normalidad par nuestro trabajo? ¡Pues toca pelear por él! No hay alternativa, si pretendemos que, la sociedad también luche por lo que es justo.

¡El reconocimiento profesional, social, laboral y personal para nuestro sector!

 

 

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RECUERDOS EXCITANTES DE UN VERANO CALUROSO

RECUERDOS EXCITANTES DE UN VERANO CALUROSO

 

Este mes de julio me perdí durante dos semanas por la bella Madrid.

Dos semanas es un tiempo considerable y la verdad es que cunde.

Vi a viejos amigos e hice otros nuevos.

Tuve tiempo de hacer un relaxing cup of gin tonic in la Plaza Mayor e incluso de disfrutar

de algunos romantic dinner en el Madrid de los Austrias…y en otros lugares, que Madrid da para mucho!

Vamos que me lo pasé teta, no sé si se me nota mucho…ejem

Si algo me llevo de estos días, es el sorprendente vuelco que dieron a mi carrera como escort.

Y es que, desde mis inicios, no había vuelto a ver en mi cama a hombres no maduros. Es decir, por debajo de los 45 años.

En parte porque es un tipo de amante que me gusta más y en parte porque el filtro económico manda muy mucho sobre la criba de los posibles jugadores a los que me enfrento cada día, con retos apasionantes y con mucha destreza y experiencia sexual.

Pero también con muchas ganas de aprender nuevas técnicas y de ser mejores amantes para sus parejas. Es un auténtico placer atender a este tipo de jugador, digamos “técnico”. Con grandes habilidades y muy abierto a nuevas experiencias.

Así pues, los treintañeros dejaron de interesarme. Sin más. Me volqué por completo en mis amantes con mayor predisposición a juegos sexuales que comienzan urdiéndose en el cerebro. Experiencias muy excitantes las que hemos vivido y compartido juntos. Muchas y muy buenas.

Sin embargo y sin ningún tipo de aviso por su parte, llegaron hasta mí, nuevos compañeros de juego que incluso no llegaban a la treintena. Me sentía un poco asalta cunas, francamente.

El primero de estos chicos, acababa de cumplir los 29 añitos y yo iba a ser su regalo de cumple…(Nota Mental: Preguntarme de manera muy seria por qué mis padres, jamás me regalaron unos billetes tan suculentos como para que yo me diera un caprichito así. -Fin de la Nota Mental-.).

Contra todo pronóstico, ése no fue ni de lejos, el único cliente de esa franja de edad al que atendería en esos días. Fue un reto. Porque, mi manera de hacer sexo tuvo que cambiar de manera radical.

Fue más salvaje, más ávida, más animal. Y además, tuve la suerte de que, aceptaran de muy buena gana, importantes directrices para aguantar más y mejor y disfrutar de ese modo, de unas sesiones de sexo más satisfactorias por las sensaciones vividas aguantando un orgasmo hasta casi reventar de placer.

La maravillosa sensación que te embarga, al dejar hecho polvo (literalmente) a un chaval de treinta años es…¡ppuuffff casi indescriptible! Pero lo lograba, ¡vaya qué si!

La mayoría de ellos tenían un trabajo con el que se ganaban bien la vida y repitieron escenas de sexo, pasión, lujuria y desenfreno conmigo. Como todo mejora con el conocimiento del cuerpo del otro, los siguientes encuentros fueron más que mágicos, simplemente sublimes.

Claro que también tuve ocasión de disfrutar con mis incondicionales amantes más maduros, con los que todo era más suave, más fantasioso, más mental y más sereno. Y la sensación de ese sexo completamente distinto de un día para otro, esa ambivalencia entre un sexo extremo en fuerza física y potencia, contrastando con la pasión y la entrega de la experiencia, es algo que me llevo de recuerdo en este maravilloso verano de 2013.

Un lujo y un regalo para los sentidos y para la vida porque…ahora me he comenzado a dar cuenta de que, no sólo les llamo a la atención a los posibles compañeros de juego, si no que a nivel particular los treintañeros me miran de un modo especial…¡Qué excitante!!

Paula

 

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AMOR DESOLADO

 

AMOR DESOLADO

Durante mucho tiempo me hiciste la corte. Tus halagos e insinuaciones eran claros e insistentes. A pesar de mi indiferencia, jamás te rendiste, un -no- no era respuesta para ti. Pasaron los años y te sentía siempre a mi lado, esperando tal vez un momento de debilidad…quién sabe.

Yo seguí con mi vida, te sabía presente, pero no me intimidabas y tampoco me sentía acechaba. De vez en cuando, un golpe traicionero me recordaba que nuestros caminos se cruzarían tarde o temprano.

La infelicidad es siempre es una mala compañera de camino y un día, tras largos años evitándote decidí ser infiel y me arrojé a tus brazos. Sí, fui yo quien finalmente se rindió a ti. En cuanto te dejé vía libre no dudaste en amarme, en tomarme, en poseerme.

No sólo poseíste mi mente y mi cuerpo, querías mi alma. Y te regalé un trocito de ella. Quisiste un pedazo más grande y también te lo concedí de buena gana.

Sistemáticamente, cuanto más me poseías más a gusto estaba a tu lado. Yo no precisaba tenerte a ti porque, de alguna manera sentía que formabas ya parte de mí. Sólo respiraba por ti. Sólo hablaba por ti. Sólo te amaba a ti. Jamás había experimentado tanto éxtasis como contigo. Las lágrimas se unían al placer y yo bebía los vientos -qué digo vientos, los huracanes más salvajes y devastadores-, por ti.

Y fue entonces, cuando decidiste retirarte poco a poco de mi lado. Al principio apenas lo noté. No fui consciente de tu abandono, tal vez porque no quise verlo. Ahora ya no importa demasiado. Cuando tu desatención llegó a tal grado que ya era imposible obviarla de manera consciente o inconsciente, fue cuando me dí realmente cuenta del daño causado por tu amor.

Mi infidelidad me pasaba factura. Era alta y con extras que desconocía qué significaban. El coste era ese vacío que se siente al faltarte algo querido, tal vez amado, pero seguro deseado.

Mi alma comenzó a sangrar por esa porción de ella que te había entregado y que jamás me devolverías. Pero no era una sangre corporal, no. No era roja. Creo recordar que no tenía color. Tal vez el mismo que tienen las lágrimas amargas, no lo distinguía muy bien.

Pero esa pérdida de fluido del ánima, debilitó mi cuerpo y enfermó mi mente. Mis tres elementos vitales se desmoronaban ante mis ojos que nada veían.Porque nada ves, cuando nada te importa.

En un último intento por recobrarte o por recobrarme -no sé bien en qué anda metida- busqué consuelo en la medicina que me aseguró de manera contundente que no debía preocuparme porque científicamente, el alma no existe. Acudí a la religión en busca de ayuda espiritual y de ella saqué en claro que debía tener fe y orar. Dirigí entonces mis pasos hacia la meditación y la búsqueda de la paz interior. Pero ya mi mente no podía respirar. Ni mi cuerpo meditar. Ni mi alma se mostraba viva.

Fue entonces cuando reapareciste. En silencio. No había en ti atisbo alguno de crueldad o maldad. Ni desprecio, ni añoranza. No me habías echado de menos, tampoco de más.

No había amor en tu mirada. Te comportaste como esos amantes a los que, una vez te entregas dejas de interesarles por completo. No, no era amor lo que sentías por mi, sin embargo seguía notando tu calidez, tu compasión por mi deplorable estado, notaba tu tierno abrazo y me dejé caer en tus brazos una vez más. Me dormí así, rodeada por ti. Deseando no despertar nunca para no olvidar tu calor.

Pero desperté. Y tú ya no estabas. Durante mucho tiempo estuviste de nuevo presente en mi vida. Y otra vez estabas en plan conquistador, seduciéndome a cada paso. Y yo quería dejarme vencer por ti.

Deseaba poder sentir de nuevo esa sensación de paz y abandono que tanta calma me proporcionaba. Y era contigo y sólo contigo que podía sentirme de ese modo tan abyecto.

Sin embargo, la vida tenía otros planes para mí. Y esta vez fui yo quien se alejaba despacio y con paso inseguro de ti. No quería hacerlo. Bien sabe Dios que te deseaba más que a la propia vida. Pero debía continuar. Todos lo decían. Y tal vez todos no pudieran estar errados.

Y aquí estoy, tras estos años de ignorarte, escribiéndote, saludándote, diciéndote que a pesar de todo, yo tampoco te guardo rencor. Sé que más pronto o más tarde volveremos a encontrarnos.

Mientras, tú flirtearás a diestro y siniestro. No puedes evitarlo te dominan la impudicia y la indecencia. Yo por mi parte, te pondré los cuernos con quien me venga en gana.

Porque sé que finalmente ganarás tú. Sé que vendrás de nuevo a por mí.

Me escapé de ti y eso no lo perdonas con facilidad. Vendrás y no me quedará más remedio que volver a permitir que me abraces y me susurres y me desveles y me sesgues la vida. Porque ese es tu cometido en esta parte de la tierra. Y mientras eso ocurre, viviré feliz. Sabiéndote lejos, sabiéndome a salvo. Y sí. Seré feliz, hoy más que ayer. Y así cada día de mi vida hasta nuestro reencuentro. Y créeme no voy a ponértelo fácil. Ya no recuerdo tu abrazo tan cálido, ni tu voz tan sugerente, ni tu sonrisa tan luminosa.

Hasta entonces, querida, te deseo lo mejor del mundo esperando fervientemente no verte cara a cara hasta mi muerte. ¡Oh vaya, qué ironía!

Paula

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LOS PELIGROS DE SALIR A DESAYUNAR

Hace un rato, tras un tardío despertar, decidí salir a desayunar.
Hoy me apeteció “disfrazarme” de zíngara.
Falda de vuelo, muy larga de color blanco y una blusa negra abierta desde debajo del pecho, con un escote bonito.
y a la vista parte del torso y la cintura.

Me siento en la terraza de la cafetería donde suelo ir a desayunar. Apenas me traen el zumo, me fijo en un hombre de unos 50 años.
Alto, bien parecido, con un periódico bajo el brazo, paseando arriba y abajo a lo largo de la terraza.
Le miraba disimuladamente tras los oscuros cristales de mis gafas de sol y podía ver que me miraba insistentemente.
Yo hacía como que leía la prensa, pero sin quitarle ojo.
De repente y de soslayo, veo que se dirige hacia mi mesa de forma decidida.
Yo hago como que estoy muy concentrada en un artículo del periódico que, cómo no, hoy hablaban de la verbena de sant Joan en la city.

Se planta frente a mí y en un hilo de voz, escucho
-Disculpa, ¿tú eres Paula?
-Ehhmm…no, sí, supongo que sí- glups
-¿Puedo tomarme un café contigo? ¿Puedo invitarte a desayunar?
-Uys, muchas preguntas. Esto…si es rápido puedes tomarte un café, sí.

Me resulta algo sorprendente que la gente me aborde por la calle, de verdad.
Se me hace muy raro. Y poco agradable, si he de decir la verdad.
Se presentó muy amablemente. Me dijo que vivía unas puertas más arriba en esa misma calle.
Dice ser miembro de esta casa pero que no escribe porque no se le da muy bien la palabra escrita.
También comentó que es putero, -¡qué raro, si nadie lo es!-.
Miraba a su alrededor, según me comentó estaba esperando a que su mujer bajara de un momento a otro, que iban a echar un..¡paseo! jeje, malpensados!

Mucho blabla sobre lo que escribo y mis andanzas puteriles.
De repente, sonó mi móvil y me sentí aliviada. le dije a mi interlocutor que unos amigos me esperaban para comer y que debíamos despedirnos ya. Puso cara de corderito degollado…no quería irse.

Por extraño que os parezca, yo estaba más intranquila de lo que parecía estarlo él, por el hecho de que su esposa apareciera de repente. -Hola cariño, ¿con quién estás?- puuffff

Sé que me lees -eso me dijiste por lo menos-, pues bien déjame decirte que, estoy segura de que habrá muchas personas a las que les encante ser reconocidas y abordadas en la calle. Yo me sentí hoy menos segura que ayer. No por ser puta. Sería lo mismo si fuera futbolista de élite -ejem-, si no por el hecho de que mi intimidad se vea vulnerada.
Yo sólo quería un sandwich y un zumo. Darle una ojeada al periódico dominical y cruzarme y saludar a la gente del barrio.
Esos cordiales -buenos días, ¿todo bien?- que no precisan más respuesta que un simple -buenos días, muy bien y tu?-
Y todo ello, sin dejar de caminar, si acaso aminorando la marcha. Nada más. Y nada menos.

Sí, se que puede sonar desagradecido o algunos pensarán que soy una estúpida o una borde.
Sí. Es cierto. Soy estúpida. Y borde. Ambos defectos los tengo arraigados. Forman parte de mi “encanto natural”.
Pero a mí, jamás de los jamases, se me ocurriría acercarme a la mesa de un cliente o de una compa y sentarme tan tranquilamente.
No comprendo por qué hay algunas personas que sienten la necesidad imperiosa de contarte sus cosas sin que apenas les conozcas.
O simplemente, sin que les conozcas de nada.

Hay un momento para cada situación.
Y el momento -uys yo a ti te conozco…- me ha resultado un atropello.

¿Vosotrxs lo veis como yo o de verdad soy tan estúpida?

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LAS PUTAS CUMPLEN…TAMBIÉN AÑOS!

 

Cómo pasa el tiempo de deprisa. Parece que fue ayer cuando era una bebita recién nacida y hoy, a mediodía, cumplirá siete años ya. Serían como las dos de la tarde, aproximadamente.

En el popular barrio de Sants de Barcelona, entre un grandioso estruendo de máquinas excavadoras y otros artilugios que se esmeraban en hacer que, tras veinte años de retraso, el AVE por fin llegara a Barcelona desde, la entonces, lejana Madrid.

No hubo lloros, fue un nacimiento lleno de nervios, de miedo, de intranquilidad, recuerdo un tímido vestigio de vergüenza, pero todo fue mucho mejor de lo esperado. Y más rápido porque el tiempo pasó en un suspiro. Pero no hubo lloros. Ella nació sin grandes expectativas, sin demasiado estruendo, fue un embarazo rápido y casi seguro. Todo lo seguro que puede ser el paso previo a la vida de alguien.

Y así, como quien no quiere la cosa, esta muchachita cumple hoy siete años. Le puse de nombre Paula. Aunque había otros muchos que me gustaban pero, no quería usar el de nadie conocido y aunque Paula es muy habitual, nadie en mi familia ni ninguna de mis amigas tiene ni tenía ese nombre. Pensé -si mañana alguien se entera de que soy puta y decidí ponerme su nombre para ejercer este trabajo, tal vez se ofenda-. Y opté por no ofender a nadie, ni siquiera por un nombre de pila, ficticio, artístico, irreal.

Y es que las ofensas no gusta a nadie y menos si se le ofende por temas prostitutivos (sic).

Y así, pasito a pasito, hoy Paula, Pau, Pauli, Pauleta, cumple siete años que se le han pasado como una exhalación. Sin tiempo para aburrirse. Pero con mucho tiempo para planificar toda una vida alrededor de un sector laboral del que nunca imaginó poder llegar a formar parte.

Orgullosa de ser puta y orgullosa de sus compañeras de carrera y más aún de sus amigas, putas como ella misma, que dedican tiempo y esfuerzo a hacer que éste sea, un trabajo mejor cada día.

Orgullosa de su familia y de sus amigas no putas que se acercan con normalidad a su trabajo y que no arrugan la nariz, ni recriminan, ni sueltan falsos discursos moralistas, disfrazados de feminismo.

Orgullosa de una sociedad que en una grandísima parte comprende nuestro trabajo y sabe que debe ser regularizado e indignada con los políticos incapaces de hacer leyes que nos protejan y nos sirvan para salir del estigma social al que nos aboca la clandestinidad.

Orgullosa de su pareja que no sólo “acepta y comprende” su trabajo, si no que sabe lo importante que es para ella la prostitución como profesión y la defensa de sus derechos como objetivo.

Orgullosa de haber nacido. Orgullosa de haberle dado la mano a Paula, las mismas que ella me ofreció la suya a mí.

En definitiva, Orgullosa de ser Paula.

 

 

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PUTAS DE CABECERA

Los hombres tienen fama de ser infieles. Las mujeres no. Las mujeres son perfectas.

Ellos se comen una y cuentan veinte. Ellas son más discretas que fieles.

Todos se mienten y todos se sienten felices mientras no sepan la verdad.

Ojos que no ven…cuerpo en brazos ajenos a los de tu pareja.

 

Es curioso que sigamos unos patrones en pleno siglo XXI, que se alejan tanto de nuestra esencia como seres humanos. Ser fieles no debería ser una obligación, si no una opción.

Aunque, ¿qué es en realidad ser fiel?

¿Acaso no son fieles las parejas que practican sexo libre? ¿Las que hacen uso de los juegos de intercambio de parejas? ¿Aquellas que, son cómplices de los juegos sexuales de su media naranja, aunque no participen activamente de ellos? ¿Eso sería ser infiel?

Definitivamente NO.

 

Pero si uno de los dos miembros de la pareja, rompe la baraja en lo que al sexo se refiere y decide, de manera unilateral, no tener más sexo con la otra parte ¿qué se supone que debe hacer el renegado sexual? Debe aceptar sin remisión el papel de célibe obligado? ¿Debe dedicar el resto de su vida al onanismo sexual? ¿Ese tipo de fidelidad debe ser aceptada y acatada si rechistar?

Definitivamente NO.

 

Entramos en el terreno más conocido por las profesionales del sexo de pago. El cliente fijo.

Ése que acude a nosotras, las putas, cada semana, cada quincena o en su visita mensual.

Somos esas personas que suplimos aquello que las esposas ya no desean darles a su maridos.

Y bajo esas condiciones, nos llegan unos hombres que, en algunos casos, llevan más de diez años sin tener sexo con nadie porque, sus mujeres les huyeron una vez, les rehuyeron dos y a partir de ahí, ya nunca más se acercaron a ellas. Porque, su sensación es la de ser unos acosadores y nada más lejos de su intención que, acosar a quienes aman.

Los años convierten a algunas parejas en amigos íntimos que no gozan de intimidad.

Comparten casa, cama en las ocasiones que no hay más habitaciones disponibles, comparten cuentas corrientes, propiedades y a sus hijos por encima de todo.

Los más conservadores todavía se resisten a pasar por algo tan vulgar como un divorcio.

Y los menos favorecidos, las más de las veces, no lo pueden pagar.

 

Buscarse una amante es lo que la gente de la calle, cree que suele suceder.

Pero y cito a estos cientos de clientes que he podido escuchar y leer a lo largo de estos años

-Las amantes acaban por crear problemas. La marinera, tarde o temprano, desea convertirse en capitana-.

Es posible que así sea. Porque, es difícil separar sexo del amor, dos conceptos que, sobre todo a las féminas nos han inculcado que deben ir unidos.

Y con el amor, con los sentimientos ajenos no debe jugarse. Hay gente que lo hace y se beneficia del amor que alguien le da de buena fé, pero en ningún caso se molesta en corresponder a ese amor y el recibido, sólo sirve para saciar su necesidad de sexo-afecto.

 

Y en este aspecto, las putas llenamos ese espacio que unas no quieren y otras no deben cubrir.

Porque, al contratar los servicios de una trabajadora sexual, se consigue el deseado encuentro íntimo que, será más o menos satisfactorio, en función del grado de las sensaciones, sensibilidad e impresión que se hayan causado mutuamente, los dos jugadores.

Cuando todo ocurre de un modo natural -cosa que las putas sabemos propiciar maravillosamente bien-,  es fácil provocar el deseo en el hombre de volver a visitarnos.

Y de ese modo, se va creando un vínculo muy especial entre profesional y cliente que, muchas de las veces termina en una gran amistad entre ambos.

Confesiones de alcoba que trascienden, casi enseguida a sus preocupaciones por la vida, por sus hijos, por su matrimonio, por su trabajo o negocios. Por lo humano y lo divino.

Pero siempre se mantiene ese límite que, sin duda marca tan bien la transacción económica.

Tanto ellos como nosotras, tenemos claro que esa línea no se cruza.

Sin duda se genera mucho afecto y mucho cariño y una amistad sincera, pero todo se perderá cuando una de las dos partes decida que llegó el momento de no verse más.

 

No hay lágrimas, ni reproches. No hay despedidas a la luz de la luna. No se precisan cajas y cajas de pañuelos de papel. Sólo un respetuoso -hasta pronto- será testigo de que esa relación se terminó.

Cuando eso ocurre, queda un vacío en el alma. Aún siendo tú quién hayas decidido poner fin a los encuentros. Porque, el sexo de pago crea vínculos especialmente fuertes entre ambas partes, quizá precisamente porque no hay necesidad de mantenerlos.

A los humanos nos agrada llevar la contraria y anhelamos aquello que nos está prohibido.

Es difícil mantener la fidelidad cuando ésta viene impuesta.

Y sencillo, cuando nada te obliga a ser fiel.

 

Hay varios motivos por los cuales una puta de cabecera, deja de ver a un cliente.

-Hastío

-Monotonía

-Aburrimiento

-Se pide por parte del cliente un precio inferior al estipulado

-Enamoramiento por parte de cualquiera de los dos jugadores

 

Una de las grandes ventajas que ofrece este trabajo, es el momento de incertidumbre que genera una corriente de adrenalina antes de encontrarte con un cliente por primera vez.

El miedo escénico. El no saber qué vas a encontrarte tras la puerta del hotel o del apartamento.

La excitación que genera lo desconocido. El besar, acariciar y enseñar a un cuerpo nuevo a darte placer y a proporcionárselo sin más cortapisas que las impuestas por ti misma en tus servicios.

 

Y sin duda, todas esas sensaciones se pierden con un cliente/amigo/compañero/cómplice, con el puedes llevar varios años de relación sexo afectiva. No es mejor ni peor, simplemente se pierde el contrapunto morboso que genera lo desconocido. Y se cae en el tedio que, es lo peor para el sexo. No es culpa de nadie, simplemente tras varios años de desayuno y folleteo o de folleteo y comida y/o de cena-copa-folleteo, la cosa comienza a decaer. Máxime si con ese cliente, no puedes salir de las cuatro paredes de una habitación. Al limitar el escenario del juego, éste se resiente mucho, baja la pasión y el misterio va desapareciendo.

 

Tales situaciones son sumamente sencillas de esquivar dentro de una relación de pareja normal, si es que existen las situaciones y las personas “normales”. La pareja puede mantener sexo dónde y cuándo quiera, lo que facilita sin duda alguna, la posibilidad de nuevos juegos y de nuevos encuentros sexuales falsamente inesperados.

 

En las relaciones putas-clientes, hay muchos límites. Por tiempo, por servicios contratados, por ubicación…No es algo espontáneo, puesto que muchas de nosotras trabajamos con agendas a, por lo meno, una semana vista. No follamos en la cocina mientras preparamos la cena, o en la ducha mientras los niños ven una peli de Disney. Nos limitamos a un tiempo estipulado. Y al bendito dinero que, nos salva de todo mal.

Porque, él y sólo él, suele disponer los límites de esas largas relaciones de la Puta de Cabecera con sus amigos -que lo son-. Y sólo él nos recuerda a ambos que, mientras se respete y se pague, todo irá bien. El dinero es lo que tiene, te pone rápidamente los pies en el suelo. Sobre todo, si eres quién paga.

 

¡Quien crea que las putas somos algo así como una especie de muñecas hinchables en cuestión de sexo y que nuestros clientes nos mangonean y que ni sentimos ni padecemos tanto a nivel emocional, como sentimental, como sexual, no pude ir más errado, pobre incauto!

 

Las putas seguimos encarnando el deseo con mayúsculas, el placer de lo eternamente prohibido, el desafío de ir contra corriente a lo enseñado, a aquello que se ha establecido como de buena moral.

Sin embargo, si hacemos caso a las estadísticas, el 90% de los españoles han acudido en alguna ocasión a solicitar servicios de sexo de pago.

Ocurre pues que, si miramos a nuestro alrededor, una grandísima parte de los hombres que nos rodean han sido, son o serán puteros alguna vez.

Y eso, desgraciadamente para los sectores más rancios de esta sociedad hipócrita y desfasada, no les convierte en peores personas, ni en peores hombres.

Sólo en seres que buscan afecto a través del sexo comprado. Es por ello que tantas veces se oye a las putas decir que sus clientes muchas de las veces, no follan con ellas, sólo charlan y se desahogan. El sexo está a la venta, el afecto no. Por ello recurren al sexo de pago.

Tal vez el día que establezcamos servicios sólo de afecto, también descubramos un potencial nicho de mercado que, no sería tan detestable como se pretende hacer creer a la sociedad, que es el mundo de la prostitución.

 

Después de todo, nosotras ocupamos espacios que otras mujeres no desean cubrir. Que otras mujeres cierran a cal y canto a los que, un día fueron sus cómplices sexuales. Y hoy sólo son una molestia al otro lado de la cama.

 

Nunca pensamos en las Putas como personas encorajadas y valientes, si no como seres inferiores que son ultrajados, violentados, vejados y violados una y mil veces.

Y esas perversiones que, desgraciadamente existen,  esas personas que son explotadas a diario, son víctimas de redes de trata de personas, sea con fines de explotación sexual o de cualquier otro tipo.      No forman parte de la prostitución. Y lo digo con alivio y con orgullo.

Al igual que no forman parte del colectivo de agricultores, aquellas personas que son obligadas a trabajar 15 horas en los campos de cultivo sin salario, sin seguro social ni médico y sin más contraprestación que, la palabra de unos mafiosos diciéndoles que así conseguirán pagar su deuda, contraída intentando vivir una mejor vida.

 

Las mujeres que ejercemos de putas, de Putas de Cabecera, al igual que los antiguos médicos de familia, somos el alivio de todo mal. Putas-Mujeres, Mujeres-Putas.

Fuertes y decididas. Orgullosas y libres.

Nadie mejor que nosotras, sabemos qué pensamos y qué sentimos.

Putas porque podemos y porque queremos. Y casi felices. ¿Tú puedes decir lo mismo del trabajo que ejerces actualmente?

 

PaulaVip

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SOY PUTA PORQUE PUEDO Y PORQUE QUIERO

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de unos meses tan serenos, dulces y maravillosos.

La palabra que definiría mi estado creo que podría ser, PAZ.

Estoy en paz conmigo y con el universo. Me quité lastre de encima, esa gente que no merecía ni mi cariño, ni mi apoyo y ni siquiera mi sexo de compra-venta. De afecto, mejor no hablamos.

Metida en tres trabajos que me encantan y me roban buena parte de mi tiempo, aún araño minutos a los días para estudiar y hacer ejercicio y estar con mis amigxs y mi familia. Y con mi pareja.

Probablemente, debí haber hecho esto, esta limpieza kármica hace mucho tiempo. Antes de. Pero no lo vi venir. Y además, poco importa ya. Lo viejo se tira, se quema en la hoguera de Sant Joan. El año pasado, fue el idóneo para lanzar al fuego a muchas de esas personas (metafóricamente, claro), nocivas para misalud. Porque, ellas me enfermaron y además no han tenido escrúpulos en hacer leña del árbol caído. Lamentablemente para ellos, tengo alma de Ave Fénix, con cariño os lo digo, en serio, de corazón, con toda mi alma, -¡qué os jodan-!

Yo he salido de un pozo oscuro, frío, profundo y húmedo y vosotros seguís siendo la escoria que eráis y seréis. Es lo que hay. Y me alegro infinito de ello y por ello.

¿Os guardo rencor? No os guardo nada, me dais asco, uno de esos ascos profundos que podrían darnos si tuviésemos que comer gusanos vivos, por poner un ejemplo.Tema cerrado. La basura se saca a diario.

Desde entonces, todo ha ido a mejor. La tranquilidad y la serenidad son mis cmpis ahora. Mis amigxs de siempre, están más apegados a mí que nunca y puedo verles mejor, con otra perspectiva distinta, con más alegría y les disfruto como nunca lo había hecho antes.

En este estado de ánimo emprendedor y positivista, he sido capaz de contactar con una persona que fue muy importante para mí en otra época de mi vida, allá por el pleistoceno cuando Gerundio y una servidora jugaban a cabrear a dinosaurios monstruosos e irascibles.

Creo que cerrar etapas en la vida y comenzar con ilusión proyectos nuevos, decirles a los que amas que los echas de menos cuando no están, cuando no puedes ya escuchar su voz, cuando las circunstancias no te permiten verlos con la asiduidad que querrías, es encontrar la verdadera esencia de tu personalidad y desvelarla a los que de verdad te demuestran su amor, sin ambages y sin miedos.

Que la sutileza no ha sido nunca mi punto fuerte. Ni quiero que lo sea.

En unos días, cuando me reencuentre con esta persona que ha marcado mi vida más allá de lo habitual, espero encontrar el modo y la manera de decirle que, en los últimos siete años de mi vida me he dedicado en cuerpo y alma (literalmente), a la prostitución y que soy feliz.

Deseo tenerle de nuevo, de alguna manera, presente en mi vida. Soy consciente de que puede causarle repulsión, asco o qué se yo.

Pero igual que no oculto que estudio o que trabajo en publicidad, tampoco esconderé a nadie más, mi profesión como puta de la que me siento tremendamente orgullosa. Y gracias a la cual, he salido adelante en el momento más complicado de mi vida.

A la prostitución le debo haber seguido en pie…a pesar de todo. A la prostitución le debo haber podido sanear mis cuentas, cancelar mis deudas, darle a mi hijo los estudios que tanto desea y le debo haber conocido a algunas de las personas más importantes de mi vida. A la prostitución le debo mis ganas de luchar, cuando nada parecía valer la pena. Y le debo la fuerza, el cariño y el coraje de tantas y tantas mujeres que me he ido encontrando en el camino y con las que sigo manteniendo contacto o una gran amistad, según sea el caso. Maduré siendo puta, me hice sabia siendo puta, me gano la vida, follo y me corro siendo puta, he ayudado a muchos hombres a mejorar su sexualidad y a conocer mejor su cuerpo. y he disfrutado del placer de enseñar a una mujer dónde debe tocarse y cómo debe exigir su placer en todo momento.

¿Hubiera sido suficiente mi trabajo de ejecutiva para salir adelante con mis propósitos? La respuesta es simple -No querida, lo hubiera perdido todo y además seguiría teniendo deudas, incluso tras mi muerte-.

Esta mañana, alguien me preguntaba con extrañeza cómo puedo decir que éste es un trabajo como cualquier otro. Pues es muy simple, porque tras casi siete años de puterío puedo decir que, ser puta no te confiere más importancia de la que tendría una limpiadora, pero tampoco menos que la que se le concedería a un médico. Porque, las putas somos la esencia de la mujer por excelencia. Somos las cuidadoras y las maestras, el paño de lágrimas y el látigo cruel. Las mejores y más dulces amantes y las que cobramos a precio de hora el polvo más salvaje.

Porque, como bien definió mi compañera y amiga Miriam, las putas hacemos de nuestro trabajo un arte.

Hoy y hasta que me de la gana,

PUTA Y ORGULLOSA DE SERLO

Paula

 

 

 

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Colaboración Semanal en Els Matins de TV3

Colaboración Semanal en Els Matins de TV3

A partir de mañana jueves día 7 de febrero, estaré colaborando en una tertulia en Els matins de TV3 junto a la sexóloga Carme Sánchez y las periodistas Empar Moliner, Lali Colomé y Elena García-Melero.

Hablaremos, cómo no, de sexualidad desde un punto de vista ameno, desestresado, libre y asequible para todo el público ¡mayor de edad, por supuesto!

En algún momento entre las 11 y las 12 de la mañana estaremos en directo desde los estudios de la TV3 en Sant Joan Despí haciendo una de las cosas que más nos gusta hacer a los seres humanos.Hablar de sexo y sexualidad. Jugar a hacer sexo es lo que más nos gusta, de eso no nos cabe duda!

Os presentaré mi oculta faceta profesional que vengo desarrollando desde hace algunos meses con gran pasión y de la que estoy francamente muy contenta y orgullosa.

Como no puede ser de otro modo, dedico a todo aquello que hago y emprendo, todas mis energías en hacerlo lo mejor que sé y puedo y cada proyecto que emprendo va dando sus frutos.

Suaves, ligeros, intensos y aromáticos frutos que vengo saboreando desde hace ya algún tiempo.

Me siento pletórica y feliz por poder compartir con todos vosotros, estas nuevas andaduras profesionales que os debo a todos vosotros, mis compañeras, mis compis de juego y sobre todo a mis amigas/os que, siempre están a mi lado dándome su respaldo y su cariño.

Gracias, de corazón!

Pdta: Cuando sepa con más concreción la hora, os lo haré saber enseguida.

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Ahí te dejo Madrid

Cierto es que, han sido innumerables mis viajes a Madrid en mi devenir como escort.

Pero este último ha sido muy emocionante, la verdad.

Celebrábamos la Primera Cena de GuiaGeisha en la capital y eso siempre, supone un reto.

Fue genial, no esperaba menos de mis amigxs madrileños, la noche terminó cuando nos echaron (jeje) del local en el que nos encontrábamos en la madrileña Gran Vía, tras una cena acogedora en un restaurante estupendo, en el que el buen rollo reinaba entre nosotrxs.

Nueve locxs del mundo del sexo de pago, hombres y mujeres con ganas de pasarlo genial y de conocernos más y mejor. Esfuerzo titánico el de tres foreros que se desplazaron desde Barcelona y desde las tierras del sur.

Tras esa cena, cañitas, comidas (no penséis mal), cafelito con diferentes personas que me apetecía volver a ver y que han resultado un bálsamo. Y es que es muy agradable ver cómo, poco a poco, la Comunidad de GuiaGeisha se va haciendo fuerte en la capital. Sin prisa y sin pausa.

Y trabajo, mucho trabajo es lo que me esperaba esos días en Madrid. Un trabajo encantador que, siempre te pone las pilas y te recarga de energía. Unos días estupendos de sol y buena temperatura.

Unas noches frías, estupendas para acurrucarse junto a un cuerpo cálido…y unas mañanas en las que apetecía un estupendo chocolate bien calentito con sus porras…jeje

La magia del escorteo, la magia del coqueteo, la magia de la gente que piensa en disfrutar y pasarlo bien. La magia de la propia magia es lo que me mueve siempre a regresar a Madrid.

Pero siempre que estoy fuera de casa, echo de menos mi ciudad amada. La cercanía del mar. La humedad del ambiente, la mía bien, gracias. El silencio, porque comparada con Madrid, Barcelona es muy silenciosa. Y siempre me viene la misma cantinela a la mente, Ahí te dejo Madrid, triste canción que nos recuerda un desagradabilísimo incidente de cuya fecha no puedo olvidarme.

Con ganas de regresar en breve, con ganas de volver a veros, con ganas de volver a oler ese viejo Madrid que tanto me gusta y por supuesto, con ganas de seguir viendo a mis amigxs más queridxs!

Ahí te dejo Madrid

 

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A POR EL 2013!!!

Acaba de comenzar el año y ya voy tarde, puuffff ¿cómo me las arreglo para no estar dónde debo, cuándo debo? Mi balance del 2012 lo hago en 2013 ¡imperdonable! Aunque, en mi defensa diré que, he estado ocupada, muy ocupada.

Este mes de diciembre lo he dedicado casi por completo a estar con los míos y para los míos.

O sea, lo he dedicado a estar conmigo misma. Cuidar de quienes quiero, es cuidarme a mí.

Y desde que, el pasado día 8 de diciembre, mis amigxs no me abandonaran ni un solo segundo del día, quise que el resto del tiempo que restaba de 2012, fuera para ellxs, sin excepciones.

Así que, encontré tiempo para estar, por poco rato que fuera, con aquellas personas que de verdad me importan en mi vida. Por distintos motivos y en distintos grados, pero todxs han estado ahí y ahí seguirán. Familia y amigxs sin distinciones porque, los verdaderos amigxs se convierten en uno más de la familia, esa a la que escogemos y acogemos. Y me ha sentado bien. Me siento una persona nueva. Me siento renacer por dentro y así recibo este 2013. Con muchas y renovadas fuerzas.

Ays, que esto era para hablaros de mi 2012…¡siempre consigo irme por los cerros de Úbeda!

Me centro, ya me centro. Es cierto que no ha sido, a nivel general, un gran año. Hemos visto como personas, más o menos cercanas, han sufrido esta crisis de las narices perdiendo sus ahorros en las preferentes, quedándose sin empleo, perdiendo la prestación del paro, sufriendo penosas calamidades económicas que se han inventado cuatro enanos mentales sin escrúpulos ni corazón y que sufre medio mundo. ¡Y lo que queda!

Sin embargo, una vez más, yo he sorteado este temporal -quiera Dios que siga así-, y me siento una privilegiada. No puedo quejarme y no lo hago. No puedo quejarme y no lo haré.

Ha sido el año de la limpieza, éste que acabamos de cerrar. He echado definitivamente de mi vida a cuanto indeseable rondaba por ella. Danieles, Pinetas, Sep 2006, Icaro´s, Olibas, Hipocrits, Miradore´s 52, Carallos Locos, Pelos, Mardi Gras, Elías´s , Francesc´s, Julian´s, Felix´s y Dani-Jose´s, han desaparecido de mi entorno cercano a fuerza de echarles a patadas, Porque, los hay que no entienden que un -No-, es ni más ni menos que un -No-.

Tristes elementos que se creen hombres, cuando no han sobrepasado la edad mental emocional de los diez años. Una carga que, gracias a Dios, he podido dejar en el aire para que se estrelle contra el suelo. Sólo una cosita más sobre estos sujetos, recordarles que en este país, el acoso y la difamación están considerados como delito. Y para cojones, los míos. Ahora y siempre.

Ha habido algo en 2012 que, si me llenó de tristeza y desazón. Y aún ando a la expectativa del -a ver qué sucede con todo ello-, pero con fuerza, coraje, ilusión y un par de bemoles de buen tamaño, estamos ahí, luchando contra la Mala Dama. Todoxs porque, esta batalla la libramos todxs nosotrxs.

Quiero dar las gracias a todas aquellas que este año, por uno u otro motivo, me han acompañado en este viaje que ha sido largo, doloroso en algunos momentos, pero sobre todo ha sido un año de muchas emociones y de recuerdos imborrables. Un año que recordaré como el primero de una recuperación lenta y que por fin está dando sus frutos. Un año de cambios muy importantes en mi vida y de nuevas personas que han venido a ocupar sitios preferentes en mi corazón.

Un año de nuevos conocimientos de personas que ya estaban en mi vida pero que, se han revelado como más que importantes. Ésas que llevan ahí a mi verita, años ya, viendo cómo se iban desarrollando los acontecimientos de mi vida que, no para de cambiar instante a instante.

Gracias por hacer que me sienta una persona muy querida, gracias por hacer que me sienta una mujer completa, gracias por quererme llueva o nieve. Gracias a todos a los que quiero porque, sin vuestra ayuda, no hubiera podido ser. ¡Y está siendo!

Os veo ahora, en un rato. En este 2013 que ya ha comenzado. Os veo en mi vida.

¡Os quiero!

 

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