«Los hombres también pueden ser multiorgásmicos»

El divulgador ha participado en un estudio sobre la disfunción eréctil y el orgasmo masculino

«Los hombres también pueden ser multiorgásmicos»

El químico Pere Estupinyà es el autor del libro ‘La Ciencia del sexo’, en el que desgrana algunas de las claves científicas de la sexualidad humana

Lecciones científicas sobre el sexo – ¿El alcohol es un buen estímulo antes del acto sexual? ¿Importa el tamaño? ¿Son las mujeres más bisexulaes que los hombres? El químico Pere Escupinyà responde a estas y otras cuestiones sobre la sexualidad

El sexo, a pesar de los muchísimos avances sociológicos y culturales, continúa siendo un tema tabú en muchas sociedades. La ciencia no escapa tampoco de este rubor y, a pesar de que en las últimas décadas se han llevado a cabo decenas de estudios que analizan la sexualidad humana, son también muchos los que no han visto la luz por problemas a la hora de encontrar financiación para unas investigaciones que pueden llegar a provocar incomodidad a pesar de la importancia de sus resultados. El químico Pere Estupinyà rompe ahora algunas de esas barreras gracias a su libro La ciencia del sexo, una aproximación a la sexualidad humana con la que pretende revolucionar nuestra mente y nuestro comportamiento. El divulgador se ha sometido a novedosas investigaciones y se ha sumergido en diferentes sectores del sexo para elaborar respuestas sobre algunos de los temas que más nos preocupan y nos interesan. Para Estupinyà, el gran debate no es si tener mucho sexo es bueno o malo, sino que se trata de saber equilibrar nuestra práctica sexual con nuestro deseo. Su reto oculto, hablar y explicar cosas de sexo que antes no se habían tratado. En esta charla aporta unas primeras pistas…

-¿Hay alguna explicación científica o racional del por qué nos sigue ruborizando hablar de sexo en público?
-Es cierto que en nuestra sociedad hay un gran rubor hacia el sexo. Científicamente, no sé qué explicación podría darte, porque no se ha hecho ningún experimento para corroborar esta teoría. Desde un punto de vista antropológico, podemos ver que hay culturas en las que el sexo no es un tema tabú. A juzgar por ello, nos tendríamos que decantar por una explicación cultural; no es un  problema biológico. Hay otro tema que también se podría relacionar y que tiene que ver con las fantasías no permitidas. Lo que se ha visto experimentalmente es que, cuando intentas inhibir una fantasía no permitida, esa fantasía acude a tu cabeza muchas otras veces, algo que, por ejemplo, no pasa con la comida. Creo que este círculo de represión y deseo hace que muchas veces tengamos miedo de nosotros mismos.

-¿A la ciencia también le ha dado miedo acudir al sexo para su experimentación?
-La ciencia forma parte de la sociedad, y si la sociedad tiene al sexo como tabú, la ciencia también. Los científicos que se han atrevido a experimentar con sexo siempre han estado un poco estigmatizados. A mí mismo me acaban de cancelar una charla que tenía en una universidad de Chile porque no consideraban que el tema fuera apropiado. Beverly Whipple empezó a investigar con el sexo en los años 70 a raíz de que un paciente que había tenido un accidente cardiovascular y que le preguntó si podía volver a tener sexo. El sexo no forma parte de los efectos secundarios de los medicamentos. Empezó a buscar bibliografía y no sabía qué recomendarle. Hay muchos casos así.

-Usted formó parte de un experimento en el que tenía que masturbarse en un escáner para medir la actividad de diferentes partes del cerebro. ¿Tuvo muchas dudas morales antes de dar el sí?
-Es verdad que inicialmente tuve muchas dudas, y eso que yo, anteriormente, había participado en un gran número de experimentos. Cuando Barry Komisaruk me habló de su experimento y me dijo que debería estimularme manualmente en un escáner, le respondí que tenía mucha vergüenza y que no sería capaz de hacerlo.

-Pero lo hizo…
-Sí. Pensé que si uno de los mensajes que quería transmitir es que deberíamos tener más naturalidad a la hora de hablar y divulgar el sexo, no podía ser que yo me estuviera inhibiendo de esta forma. Acepté, y la cosa fue fluida gracias al concepto de que no todo es mental en el sexo, los genitales también responden a un estímulo puramente físico. Podemos tener una erección por un estímulo mental, pero también por un estímulo físico cuando estás relajado. Para mí fue un acto mecánico que no fue muy satisfactorio sexualmente hablando.

-Asegura en el libro que una persona anestesiada puede tener también una erección por un acto reflejo…
-¡Incluso cadáveres! Hablo de personas que han tenido una muerte reciente y que pueden tener ese acto reflejo. Cuando se quiere extraer semen de los animales de granja,  se utiliza el sistema de la electroeyaculación. Les inflingen una descarga eléctrica por el ano que hace que se les activen los nervios y eyaculen. Me interesa muchísimo la conexión entre mente y genitales, pero también esta capacidad que tiene el cuerpo de funcionar de forma independiente.

-¿Podemos llegar a tener un orgasmo sólo con la mente?
-La gente que practica el sexo tántrico y la meditación lo consigue. Puede resultar extraño porque ellos también tienen genitales y no sabes si con la mente estás estimulando los músculos y nervios que vienen de esos genitales, pero es cierto que hay personas con lesiones medulares que también pueden llegar al orgasmo gracias a la estimulación de otras partes del cuerpo. Al final, el orgasmo está en la mente. La información exterior o interior hacia la mente puede venir de los genitales o de otra parte, incluso de la misma fantasía. Si logras activar las partes del cerebro relacionadas con el orgasmo, por una vía o por otra, acabarás sintiendo un orgasmo, aunque sea un poco distinto.

-¿Conocemos bien nuestros genitales, o nuestra educación sexual en este sentido es más bien escasa?
-En el caso de los hombres es relativamente más fácil porque los genitales son externos y su sexualidad es, desde un punto de vista científico y médico, mucho más sencilla. Los genitales de la mujer son más internos y tienen más diversidad de zonas erógenas.  Además, la aparición de deseo es más compleja. En la mujer, hay más condicionantes para la aparición de ese deseo, mientras que el hombre está predispuesto a tener menos inhibiciones. Esto es lo que creo que no se ha explicado bien a nivel educativo.

-¿Qué diferencia el deseo de la excitación física?
-Los especialistas en sexualidad entienden por excitación la parte física de excitación del cuerpo: las terminaciones nerviosas están más sensibles, tienes más flujo sanguíneo, más testosterona en la sangre, las mujeres están más lubricadas, etc. El deseo tiene una connotación mental. Están relacionados, pero hay personas que no tienen ninguna afectación en los genitales y están sanas, pero tienen un problema de deseo, y otras que tienen deseo, pero problemas de disfunción. La mayoría de hombres suele tener más problemas de excitación física y las mujeres de deseo.

-¿Las mujeres son más bisexuales que los hombres?
-Sí, en mujeres hay mucha más bisexualidad y hay muchos datos que así lo avalan. Se ha visto, por ejemplo, que cuando a mujeres que se consideran heterosexuales se les ha puesto, para algún experimento, un fragmento de una escena lésbica de una película porno, tienen cierta excitación, mientras que a los hombres heterosexuales no les sucede con escenas entre chicos. Las mujeres responden a un catálogo mucho más variado de estímulos sexuales y de deseo.

-Asegura que se han hecho estudios con mujeres que han llegado al orgasmo haciendo ejercicio. ¿Hasta qué punto esta tendencia es más extensible de lo que pensamos?
-La científica que llevó a cabo este estudio lo hizo porque le llegaban muchas notificaciones de mujeres que habían tenido esta experiencia. Según este estudio, es frecuente, por ejemplo, levantando pesas, escalando o montando en bicicleta. Cuando publicó este estudio también recibió correos electrónicos de hombres a los que también les había pasado y ahora se está estudiando.

-¿Por qué sucede esto?
-Por una parte, porque en algunos ejercicios los músculos pueden hacer una presión en la zona genital similar a lo que sería apretar el clítoris por dentro a nivel muscular. Con esto no sería suficiente para llegar al orgasmo, pero es verdad que con un sobreesfuerzo se pueden activar las fibras simpáticas. Si suceden estas dos cosas al mismo tiempo, se puede llegar a este orgasmo espontáneo.

-Hablemos de prácticas sexuales con dolor. ¿Cómo es posible que nuestro cerebro interprete un mismo estímulo como algo doloroso y a la vez estimulante?
-Primero por el contexto. El contexto, aunque sea obvio, es muy importante dentro de la sexualidad. Una misma práctica en dos contextos distintos puede cambiar absolutamente nuestra interpretación. Cuando contextualizas el dolor, lo puedes interpretar como algo erógeno. De alguna manera, es algo que está relacionado con el fetichismo. También es cierto que una vez que se ha iniciado la práctica sadomasoquista y el cuerpo ya está excitado, el dolor activa una serie de fibras nerviosas que son paralelas al placer. Es un dolor que actúa en cierto modo como anestesia y activa otros centros paralelos a ese dolor.

-¿El sexo es un buen analgésico?
-Sí, claro. Para demostrar esto, se han hecho también experimentos con ratas. Se les proyectaba un haz de luz cada vez más caliente al tiempo que se les estimulaba los genitales. Se ha probado que aguantaban mucho más el dolor que sin esa estimulación. El sexo es analgésico, que no anestésico.

-Una de las confesiones que nos hace en el libro es que es usted multiorgásmico, algo que antes no sabía. ¿Los hombres también lo podemos ser?
-Claro. Te lo dice la gente que practica tantra, aunque hay quien no se lo termina de creer porque lo relacionan con algo más esotérico. La clave es entender que eyaculación y orgasmo van normalmente juntos, pero son dos fenómenos separados. Eyaculación es la activación de unos músculos que expulsan el semen, y el orgasmo es la activación de unas fibras nerviosas que transmiten la información al cerebro. Claro que muchas veces están asociados, pero no necesariamente. Si eres capaz de llegar muy lentamente hasta el punto del orgasmo, de manera que controles tanto la respiración como la reacción de la zona pélvica, y lograr que se activen las fibras nerviosas responsables del orgasmo pero que no se activen los músculos responsables de la eyaculación, puedes sentir el orgasmo sin expulsión de semen. Es un orgasmo más pequeño, más corporal y menos localizado. Una de las consecuencias es que no se pierde la erección y puedes continuar con la relación si te apetece.

-¿La hipersexualidad es una adicción?
-Socialmente hablando, sí, pero no médicamente. A los psicólogos no les gusta hablar de adicción porque ellos tienen un concepto más restringido de lo que es la adicción. A las adicciones de comportamiento prefieren catalogarlas como conductas compulsivas. Si se cumple que hay una pérdida de control en la persona a pesar de los efectos negativos que se puede tener, el sexo sí que entraría dentro de una definición socialmente entendida como adicción. Si la hipersexualidad no comporta ningún problema, no es ninguna adicción.

-¿Hay algún método científico que logre cambiar la orientación sexual de una persona?
-Los estudios que se han hecho al respeto dicen que lo que se puede cambiar es el comportamiento, pero no la orientación. Las terapias reparadoras que se hacen sobre esto sí que consiguen cambiar el comportamiento, pero nunca la orientación. Cambiar el comportamiento a costa de no renunciar a ser quien eres, claro. En Estados Unidos estas terapias están siendo muy perseguidas porque lo único que se está logrando es mucho sufrimiento en esa persona. Hay incluso suicidios. Es muy perjudicial para el individuo intentar cambiar su orientación sexual.

-¿Las nuevas tecnologías han significado una revolución sexual en toda regla, o seguimos teniendo los mismos estímulos cerebrales de siempre?
-Hay dos corrientes académicas: una que cree que lo va a revolucionar todo, y otra que piensa que nuestro cerebro es el mismo de siempre, y que sólo cambia un poco el origen de los estímulos. Yo me decanto más por esta segunda corriente. No creo que Internet haya sido una revolución de nuestras prácticas sexuales. Como mucho, un cambio.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/salud/20130529/54374470207/pere-estupinya-hombres-tambien-pueden-multiorgasmicos.html#ixzz2UfO1XcEe

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Sasha Grey: Morbo malsano

Sasha Grey, durante el rodaje de 'Open Windows'. | Alberto di Lolli

Sasha Grey, durante el rodaje de ‘Open Windows’. | Alberto di Lolli

  • La heroína del porno cultureta, saca novela: ‘The Juliette society’
  • La fórmula: un poco de ‘Belle de jour’, de Sade, de Palahniuk…

Desde el mismo momento en que puso por primera vez el pie en la industria del porno con 18 años recién cumplidos, y hasta que lo abandonó tres años después, Sasha Grey se encargó de explicar al mundo que ella no era una chica como las demás. Que lo que le gustaba de verdad era leer a Sartre, escuchar los discos de Joy Division y ver películas de Godard. Que se emocionaba con los poemas proféticos de William Blake y con toda la imaginería esotérica. Que era una mujer natural (sin tatuajes, sin operaciones; incluso volvió a poner de moda el pubis sin depilar) dotada de un cerebro privilegiado en un mundo de muñecas de plástico. En definitiva, que tenía el control de la situación: podía ganarse la vida dejándose insertar penes de todos los tamaños y colores en todos y cada uno de los orificios de su cuerpo, pero si trabajaba en el porno no era por el dinero, sino como vía de autoconocimiento personal.

Según ha explicado varias veces, lo que buscaba Sasha Grey era explorar los límites de su sexualidad en el mejor marco posible; una vez satisfecha su curiosidad simplemente lo dejó (transformada en icono pop y con una legión de seguidores ganada por el camino) y empezó a trabajar en otras actividades como el cine de autor (su último proyecto es ‘Open windows’, a las órdenes de Nacho Vigalondo), la fotografía, la música con su banda ambient aTelecine, y ahora la literatura. Un regreso, en definitiva, a sus primeras obsesiones, los catalizadores de su calenturienta obsesión erótica.

Por eso, los agradecimientos de ‘The Juliette society’, su primera novela, van a «todas las mujeres y hombres que, como yo, en cierto momento sólo tuvieron el cine y la literatura como único espacio para sentirse cómodos con su sexualidad». Dedicada a quienes, como ella un tiempo atrás, albergaban fantasías.

Para Sasha Grey, que incluso retirada todavía arrastra la condición de mito sexual para la ‘generación YouPorn’, lanzarse a la novela erótica era un paso fácil y natural, más sabiendo lo que le gusta dárselas de intelectual aficionada a la música experimental y a las películas de culto editadas por el sello The Criterion Collection. También hay algo de oportunismo en ‘The Juliette society’ (editada a principios de mayo en Inglaterra vía Little Brown-Sphere), sobre todo a raíz del ‘boom’ de la trilogía 50 sombras de E.L. James; pero, al menos sabemos que cuando Sasha nos habla de dobles penetraciones, drilldos (consoladores emplazados en el mecanismo perforador de un taladro, es decir), juegos sexuales con asfixia y ‘gang bangs’ multitudinarios, no habla de oídas. Para quien le pueda el morbo y la curiosidad, la novela se editará en castellano a finales de junio vía Grijalbo.

Historia de Mariana Ann

‘The Juliette society’ no es una novela especialmente bien escrita (tampoco hay que sorprenderse; desde Georges Bataille prácticamente ninguna del género erótico lo está), pero no se le puede negar que tiene un morbo malsano. El argumento va así: Catherine, joven estudiante de cine (en quien no es difícil ver a la tierna Sasha anterior al porno, cuando aún se llamaba Mariana Ann Hantzis), tiene fantasías sexuales con uno de sus profesores, Marcus. Va a clase vestida como una mujer fatal con la esperanza de atraer su atención, porque lo que tiene en casa (Jack, un novio ‘workaholic’ demasiado normal y cariñoso) no le satisface y sólo le conduce a desear experiencias eróticas extremas.

Es entonces cuando aparece la enigmática Anna, la compañera de clase rubia que (oh) se está cepillando al profe y que poco a poco le conducirá por los secretos del submundo del sexo a través de extraños fetichismos, webs porno y orgías hasta culminar en ‘la sociedad Juliette’, algo así como el G8 del sexo, una misteriosa sociedad secreta para la gente rica y poderosa donde se acude, única y exclusivamente, para aparearse.

Sasha Grey no se esconde al volcar sus obsesiones culturales y sus influencias. El lector que haya coleccionado el número correcto de lecturas y películas sabrá que todo esto no es más que un pastiche simpático y predecible a partir de elementos del Marqués de Sade –Julieta es una de sus heroínas–, la escena de la bacanal de ‘Eyes wide shut’ de Kubrick a la que se accede con la contraseña ‘Fidelio’ -uno de los personajes de la novela (redoble de tambores) se llama igual; Kubrick, no Fidelio–, la frígida e insatisfecha Séverine transformada en ‘Belle du jour’ en la película de Buñuel –Catherine se llama, qué casualidad, igual que Cathérine Deneuve– y de las heroínas con malas compañías de la obra de Godard, de las cuales Anna (por Anna Karina) es la suma y resumen de todas ellas. Añádasele un poco de ‘Instinto básico’, unas gotas de los clubes sórdidos de‘Irreversible’, el filme de Gaspar Noé, la atmósfera desorientadora de ‘El club de la lucha’ y ya tenemos la receta de ‘The Juliette society’.

¿Funciona? Digamos que engancha: no es un libro largo, está escrito con un estilo tirando a ramplón -que quiere parecerse al de Chuck Palahniuk, con mucho uso del presente en primera persona («Así que hoy, como siempre, estoy sentada en clase, haciendo ver que tomo apuntes y desnudando a Marcus con la mirada», blablablá), pero que depende demasiado de las frases cortas, sin complicaciones, de la ‘chick-lit’– y sabe crear algunos momentos de suspense, aunque es probable que el final decepcione. Porque como gran ‘fan’ de Hitchcock que es, Sasha Grey sabe lo bien que funciona, y lo mucho que frustra, ese recurso llamado ‘MacGuffin’, que consiste en distraer la atención hacia un elemento que parece crucial y que finalmente es irrelevante; no diremos más para no incurrir en los temidos ‘spoilers’, tranquilidad.

No te sientas ofendido

¿Y el sexo, se preguntarán? Porque aunque ella se las dé de lectora de los post-estructuralistas franceses, no se abre un libro de Sasha Grey en busca de elaboradas teorías sobre las estrategias fatales o la muerte del autor en la cultura post-moderna (por mucho que la chica, en el fondo, aspire a escribir un libro, como los de Umberto Eco, hecho de trozos de muchos otros libros), sino buscando sexo.

Sexo cuanto más duro y explícito mejor, y ahí al menos no decepciona en absoluto: lo primero que dice la autora antes de entrar en materia es «no te sientas ofendido por nada de lo que vas a leer a partir de aquí y deja tus inhibiciones al otro lado de la puerta», y a partir de ahí las escenas de sexo se describen con prolija abundancia con un lenguaje sucio sin llegar a nauseabundo, sin filtros ni cortapisas, abundante en ‘pussies’ (a ver cómo lo traducen en la edición española; avisamos de que ‘chocho’ no nos sirve) y todas los sinónimos de polla que existen en la lengua inglesa.

En el momento en el que la trama de The Juliette Society se empieza a volver obvia y, finalmente, insatisfactoria, lo mejor que queda en la novela es el sexo, y cómo cada escena del libro parece corresponderse con esas fantasías satisfechas por la propia autora en películas como ‘Illegal ass’, ‘Fuck slaves’ o ‘There’s some about Sasha Grey’: el sexo anal es sin lubricante, el fornicio en grupo es como una coreografía de La Fura dels Baus, los coitos a escondidas se hacen dentro de armarios o a los pies de una jaula por donde revolotea un enano especialmente calentorro y sádico, hay profundas teorías antropológicas sobre la trascendencia cósmica del semen que parecen sacadas de un libro de Joseph Campbell y nunca se ahorra las descripciones sobre la abundancia y la viscosidad de la saliva que se produce en todos los trances de sexo oral.

Lo que viene a significar que es improbable que a Sasha Grey le den el Premio Nobel, pero que para el calentón, ‘The Juliette society’ viene mucho mejor que los libros de todas esas señoras frígidas de 50 añosque también se han apuntado al carro.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/20/cultura/1369034587.html

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«La ciencia aún tiene pudor a la hora de estudiar el sexo»

El autor, con un ejemplar de su libro

El autor, con un ejemplar de su libro

J. V. Echagüe.

No hay leyes ni fórmulas. Sin embargo, Pere Estupinyà (Tortosa, 1974) se ha atrevido a analizar el sexo de forma estrictamente científica. Y en primera persona: participando en un estudio sobre la disfunción eréctil, infiltrándose en clínicas de medicina sexual, acudiendo a eventos sadomasoquistas… En «La ciencia del sexo» (Editorial Debate) ha plasmado sus reflexiones de forma que explica «cosas sobre el sexo que no habíais oído antes», como afirma en la introducción.

 

«La ciencia sigue siendo muy pudorosa a la hora de estudiar el sexo», asegura Estupinyá. Y es que sabe de lo que habla. Bioquímico, químico y divulgador, ha trabajado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y en los Institutos Nacionales de Salud de EE UU. «Entrevisté a directores de institutos para saber si investigaban las parafilias, las desviaciones sexuales… Pero la respuesta era: «Éso no lo tocamos»», añade. De ahí que haya comprobado que los científicos «no siempre son tan objetivos como se podría pensar».

 

Pero, ¿qué es el sexo? El autor no duda en calificarlo como una actividad «irracional». «Es el tema de la razón y la intuición. El sexo es una actividad más. Como no sabemos gestionar bien nuestras emociones, tratamos de racionalizarlo», afirma. ¿Un ejemplo de esta irracionalidad? «Hay gente con fantasías no permitidas, como sentir deseo por la novia de su amigo. Y éso lo intentamos comprender. El deseo sexual es muy irracional. No decidimos cuándo nos excitamos».

 

Pero si no podemos saber el «por qué», si que podemos aspirar a conocer el «cómo». De ahí el papel clave, pero ni mucho menos único, de los neurotransmisores cerebrales. Así, Estupinyà distingue la testosterona «como fuente de excitación, que nos hace sentirnos eufóricos»; la dopamina, «que se segrega continuamente durante el sexo» y que, aparte de ser fundamental en el placer, también lo es en la «motivación»; y, por supuesto, la oxitocina, también llamada «hormona del amor», «que se segrega justo en el orgasmo», pero que también influye en el sentimiento de «bienestar y apego que surge a continuación».

 

Sobre la orientación sexual, Estupinyà cree que «nacemos con un condicionante que, posteriormente, puede ser reforzado por nuestro entorno», si bien en las mujeres puede darse una mayor «fluidez» a la hora de cambiar de condición sexual. En todo caso, «una cosa es la orientación y otra el comportamiento. En las cárceles se ha visto cómo hay presos que cambian de comportamiento sexual, pero no de orientación. La orientación es más sólida».

 

Y entre las diversas orientaciones sexuales, surge una que busca reivindicación: la asexualidad. «No es ningún capricho. Los asexuales quieren ser tratados como una orientación nueva. Quieren ser la «cuarta orientación», así como objeto de investigación por parte de la ciencia». Y es que, explica el autor, hablamos de personas que pueden llevar una vida normal en pareja, «pero que no sienten ni excitación ni atracción hacia otra persona». No es ninguna fobia ni le tienen manía al sexo. «Y son la mar de felices», añade. Ahora bien, como el común de los mortales, «también tienen problemas de pareja, sobre todo cuando la otra persona quiere tener sexo».

 

Pero el acercamiento científico a la actividad sexual también lleva a indagar sobre cuestiones más oscuras. Es el caso de la pedofilia. «Sí se han identificado en los escáners, al comparar el cerebro de un pedófilo con otro que no lo es, cuando se «enciende» la señal de «me gusta o no me gusta»», explica Estupinyà. Sin embargo, se quiere dar un paso más allá: un científico español, Jorge Ponseti, ha comenzado un proyecto, en el que contará con 200 pedófilos, para estudiar el «por qué» de estos impulsos.

http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/1853784/sociedad+salud/la-ciencia-aun-tiene-pudor-a-la-hora-de-estud#.UWwjhrW7OLQ

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“A los jóvenes siempre les ha gustado mantener relaciones con las mujeres maduras”

“A los jóvenes siempre les ha gustado mantener relaciones con las mujeres maduras”

La escritora es descendiente de una familia de emigrantes judíos y también trabaja como anticuaria. (Plataforma Editorial)

¿Qué haces cuando eres madre de dos hijas y a los 42 años de edad fracasa tu segundo matrimonio? Muchas mujeres habrían dado una tercera oportunidad al amor, y otras, desencantadas, habrían decidido no ver nunca más a un hombre. Wendy Salisbury decidió tomar un camino muy diferente, y comenzar a experimentar en el sexo con hombres mucho más jóvenes que ella. No se quedó ahí, sino que además, decidió poner negro sobre blanco todas sus experiencias, sin escatimar en detalles. Toda su experiencia se recoge en Sextraordinaria. Los diarios privados de una mujer madura (Plataforma Testimonio), que acaba de ser editado en nuestro país, y que en un primer momento no era más que un diario privado que Salisbury decidió publicar “por si inspiraba a otras mujeres a hacer algo distinto con su vida”, como explica a El Confidencial.

Desde el primer capítulo, es cierto que Salisbury hace cosas muy distintas (y mucho más atrevidas) a las que cabría esperar de una mujer de su edad. Actualmente cuenta con 66 años, pero su libro habla de su experiencia durante el último cuarto de siglo, en el que ha tenido unas cuantas relaciones con jóvenes a los que llegaba a sacar 30 años. “¿Que por qué los prefiero? Es obvio”, se ríe cuando se le pregunta sobre sus preferencias. “No necesitan ninguna ayuda. Además, me siento joven cuando estoy con alguien más joven. Que ellos quieran estar conmigo es un cumplido. Y cuando se marchan para seguir su vida, espero que se acuerden de mí”.

Si estás escribiendo una historia tan personal, no puedes callarte nadaQuizá resulte sorprendente la cantidad de yogurines con la que Salisbury se ha cruzado a lo largo de su vida, pero como ella misma señala, “a los hombres jóvenes siempre les han interesado las mujeres maduras. Y muchos hombres maduros me han contado lo importante que fueron para ellos sus experiencias con mujeres mayores cuando eran jóvenes”. Muchos han criticado a Salisbury por no andarse con rodeos a la hora de detallar los encuentros sexuales que aparecen en sus libros, a lo que ella responde que ha querido satisfacer la curiosidad del lector, ya que considera que “es normal que quiera saber más. Si escribes una historia así, tan personal, no puedes utilizar elipsis”.

La liberación a los cuarenta (y a los cincuenta y a los sesenta)

La veteranía es un grado, dice el refrán, y Salisbury parece estar dispuesta a demostrarlo por todos los medios posibles. “Soy la prueba de que se puede vivir la plenitud sexual a partir de los cuarenta”, presume. Sin embargo, de la lectura deSextraordinaria no se descubre a una mujer fácil, dispuesta a encamarse con cualquiera, sino que precisamente llama la tención la dignidad con la que se comporta frente a sus parejas y las altas expectativas que tiene de ellas. “El libro puede servir también de lección para los hombres”, explica. “No siempre ha sido divertido, he tenido experiencias que me han herido mucho”.

Es el caso de algunos personajes que aparecen en la novela, como Philip, un antipático personaje que no logra conquistar a Salisbury y que se presenta como “tremendamente orgulloso”. “Hay muchos hombres así, sobre todo de mi edad. Los hombres mayores sólo hablan de sí mismos. De su negocio, de su coche, de su equipo de fútbol, de sus éxitos en la vida… Porque eso les hace parecer más grandes. He pasado noches en restaurantes en las que no he hablado nada. Como son de otra época, piensan que tienen más valor los hombres que las mujeres”. Algo que los diferencia de los más jóvenes, que afirma que se interesan por ella y la preguntan por su carrera, sus viajes y por su vida. “Para Philip, no era más que un juguete”, concluye.

Lo más importante para ser feliz y mantener tantos amantes, asegura, es no enamorarse. “Con el amor viene la locura, y eso puede llegar a ser muy difícil, ya que los jóvenes quieren seguir viviendo su vida, no quedarse con una única mujer. Hay que pensar que es como un viaje, ellos pasan por tu vida. Si te diviertes, bien, y cuando se marchan, tienen que dejarles que se vayan. Ellos tienen su vida por delante, yo no”. A pesar de ello, asegura que sigue viéndose con algunos de sus antiguos amantes, y con otros mantiene una cordial relación de amistad. “Me alegra, porque eso quiere decir que signifiqué algo en sus vidas”.

El hombre ideal para la mujer veterana

Sumergirse en los diferentes capítulos de Sextraordinaria –uno por cada hombre, y hay 21– no es sólo hacerlo en una novela de tintes eróticos, sino también en la psique de una mujer que sabe muy bien lo que quiere (y lo que no). ¿Cuál es la virtud que ha de tener un hombre para conquistar a Salisbury? “Ser un poco romántico. Las mujeres somos como flores, necesitamos agua, aunque sea una gota. Con un piropo, aunque sea decir ‘me gusta tu pelo hoy’, podemos florecer. Es muy importante para nosotras, aunque muchas veces los hombres no se den cuenta”.

Me dicen que tengo que controlarme y encontrar un hombre de mi edad. ¿Qué broma es esa?Wendy también tiene claro lo que no quiere, como se pone de manifiesto a lo largo de la novela: “Un hombre que no me respete. La vida suele dar más poder y responsabilidad a los hombres, pero las mujeres también tenemos valor aunque seamos amas de casa y no trabajemos en una oficina. Sin embargo, cada vez hay más mujeres en puestos importantes”. Y que pueden elegir entre un mayor número de hombres; ver a alguien como ella con un chico joven no impacta tanto como hace 30 años. “Antes, la mujer tenía que estar con un hombre entre dos y siete años mayor que su pareja, es lo que se esperaba. Además, ahora vivimos más tiempo, por lo que hay cada vez más mujeres divorciadas o cuyos maridos han muerto. ¡Así que hay que hacer algo con todo ese tiempo libre!”

A pesar de la aceptación que existe por parte de la sociedad a la sexualidad femenina (“leer en el metro Cincuenta sombras de Grey es ahora como exhibir una insignia”, opina Salisbury), la veterana amante sigue viéndose discutida por los amigos de su edad. “Me dicen que tengo que controlarme y encontrar un hombre de mi edad. ¿Qué broma es esa? Todas ellas quieren estar en pareja, pero yo soy distinta¡Me divierto tanto que no quiero parar! He tenido dos matrimonios y dos divorcios, y sé bien lo que estar con una persona. Quiero tener libertad y más vida social”. Pero, ¿qué opinan sus hijas de esto? “No han querido leer el libro. Las dos están casadas y me han dado cinco nietos. Veo que no siempre son felices, algo que ocurre con todas las relaciones. Mi madre tampoco lo quiso leer, estaba orgullosa de que lo hubiese escrito pero no de su temática”.

Del Cordobés a George Harrison

La vida de Salisbury no ha sido, desde luego, común. Perdió la virginidad conManuel Benítez, “El Cordobés” y alternó con los Beatles y los Rolling Stones en el bullicioso swingin’ London de mediados de los sesenta. “Por aquel entonces, Londres era la capital del universo en lo que respecta a la música. Conocía a un amigo que tenía relación con la industria musical y me presentó a los Beatles. Salí muchas veces de fiesta de ellos, estaban siempre rodeados de chicas”. ¿No intentó ligar ninguno de ellos con la joven Wendy? “Sí, George Harrison, pero yo prefería aJohn Lennon. Era muy diferente a los demás, pero estaba casado, aunque susmanagers no querían que se supiese, para mantener la ilusión entre las chicas de que algún día podrían estar con él. Sigo manteniendo el contacto con Ringo Starr, que vive en Mónaco”.

El Cordobés era una figura tan grande que tenías enamorarte necesariamente de él¿Cómo recuerda aquellos años en los que se enamoró del torero, más de medio siglo más tarde? “Lo conocí en 65, cuando trabajaba como intérprete de Dominique Lapierre y Larry Collins, que habían editado …O llevarás luto por mí. Viajamos durante unos seis meses con el Cordobés y su cuadrilla. Yo tenía 19 años, y ya era aficionada a los toros. Supongo que me enamoré. Era un tío con mucha personalidad. Era una figura tan grande que tenías que interesarte necesariamente por él”.

Pero a pesar de la fogosidad de aquella primera experiencia, su vida sexual pronto encontró un freno cuando se casó por primera vez. “Al volver a Inglaterra, me casé con 21 años, y no me separé hasta los 42. Así que estuve casada durante toda mi juventud, fueron matrimonios difíciles y poco felices. Cuando me divorcié empecé a vivir la vida al revés, porque estaba soltera pero ya no era joven”.

De hecho, Salisbury considera que no fue hasta los ochenta cuando comenzó a experimentar de forma más activa con el sexo. “En los sesenta, a pesar de la libertad sexual, era joven y no me atrevía a hacer muchas cosas”. A pesar de ello, la autora, que también trabaja como anticuaria, no cree que las mujeres deban seguir necesariamente su modelo, aunque le haya funcionado. “Mi vida no es la de todas las mujeres. Unas no quieren, otras no se atreven o no tienen confianza…” De una cosa sí está segura: de que no espera ya ningún gran amor junto al cual pueda envejecer. Porque lo que importa en el amor, según Salisbury, es “no tener las expectativas muy altas”.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2013/04/09/ldquoa-los-jovenes-siempre-les-ha-gustado-mantener-relaciones-con-las-mujeres-madurasrdquo-118417/

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Venus O’Hara: «El fetichismo es la parte más inteligente del sexo»

La artista y modelo es autora de ‘Inglés para pervertidos’, un método de aprender idiomas de una manera diferente

Venus O’Hara es una diosa de la sensualidad, una mujer que ha escogido representar varios papeles en la vida – modelo fetiche, actriz, profesora y escritora-, cuya fusión ha dado como resultado un personaje hecho a su medida. Llegó a España procedente de Reino Unido hace diez años y empezó a ganarse la vida impartiendo clases de inglés en Madrid. Pronto se percató de que sus poco aplicados alumnos necesitaban un aliciente y decidió cambiar la palabra “sangre” por la de “sexo” en aquel refrán que dice “la letra con … entra”. O’Hara acaba de publicar Inglés para pervertidos (Grijalbo), donde recoge su peculiar método de aprendizaje de la lengua anglosajona.
La autora también ha escrito, en colaboración con la directora de cine porno para mujeres Erika LustDeséame como si me odiaras (2010) y es columnista sobre temas de sexo en varias publicaciones, además de haber posado para algunas revistas masculinas. Amante de la fotografía y de la escenografía, prepara con esmero cada sesión de fotos en la que ella hace de musa, por eso no es de extrañar que protagonice las ilustraciones de su manual para aprender inglés.

– ¿Venus O’Hara es su nombre real?
– No, el nombre hace referencia a una diosa celta.

– ¿Por qué lo escogió?
Cuando era pequeña muchos niños en el colegio me decían que era una fantasma porque soy pelirroja y muy blanca de piel -¡incluso para los ingleses!-. No estaba orgullosa de mi aspecto y quería ponerme bronceadores. Pero al empezar a estudiar Bellas Artes me di cuenta de que en el Renacimiento había muchas Venus, ¡pelirrojas y blancas!, y pensé: “He nacido un par de siglos demasiado tarde”.

– Venus también es la diosa del Amor…
– Quizá en España tiene connotaciones de porno, pero para mí es la diosa del Renacimiento.

– ¿Y de dónde viene O’Hara?
– Mi familia es de Irlanda y es un apellido muy popular allí.

– ¿Cómo se describiría a usted misma?
– Artista polifacética.

– Usted es escritora, bloguera, modelo y actriz –ha participado en cortometrajes-. ¿Qué es lo que más le gusta de lo que hace?
– Depende del día. A veces no me apetece nada maquillarme ni vestirme y prefiero ir con chándal todo el día y escribir, mientras que en otras ocasiones prefiero hacer de modelo. Soy géminis, es decir, tengo dos extremos. Para mí las dos cosas van muy unidas porque cuando estoy posando ya pienso en el artículo que acompañará las fotos, o al revés.

– ¿Cómo empezó su carrera?
– Trabajaba en el departamento de exportación de una imprenta. Fui a Londres para buscar nuevos clientes y empecé a imprimir libros eróticos. Me gustó mucho relacionarme con ese tipo de editoriales ya que eran clientes más relajados. Un día me dijeron que buscaban a una modelo y comencé a hacer sesiones de fotos para ellos. En Barcelona también colaboré con fotógrafos y, como tenía tantísimo material, decidí montar un blog.

– ¿Cómo eran aquellas fotos?
– Me ponía antifaces, medias… y empecé a escribir sobre fetichismo. En verano de 2009 tuve el sueño de dejar mi trabajo para dedicarme solo a mi arte.

– En aquel año usted ya vivía en España, ¿a qué se dedicaba?
– Trabajaba en una inmobiliaria de lujo, en una empresa internacional.

– ¿Era vendedora de pisos?
– Sí, viviendas de más de dos millones de euros. Era la número uno en ventas hasta que llegó la crisis. Estuve cuatro meses sin vender nada con una botella de champán, que me había reglado un cliente para celebrar mi próxima venta, que estuvo sin abrirse todo el verano en la nevera. Fue como tocar fondo para mí.

– Y Venus renació…
– Me prometí que nunca más quería volver a trabajar por cuenta ajena, porque hacía las cosas bien y no me sentía valorada. Conseguí vender dos inmuebles más, cogí el dinero y monté mi blog.

– Pasó del sector inmobiliario al sector erótico…
– Sí, me inspiré en mis propios clientes, que eran autónomos y tenían sus páginas webs. Al cabo de tres meses conocí a Erika Lust y me propuso colaborar con ella en Deséame como si me odiaras, luego, hice el libro y después empecé a colaborar con revistas y periódicos.

– ¿Por qué ahora ha decidido escribir un libro para aprender inglés?
– Fui profesora de inglés en Madrid durante más de un año. Los alumnos estaban muy aburridos, me decían que solo querían aprender este idioma por el trabajo. Yo sentía mucha envidia porque la empresa les estaba pagando las clases y no aprovechaban la oportunidad. En cambio, yo vine a España porque me encanta la cultura española y tenía muchas ganas de aprender castellano.

– ¿Le gustan los idiomas?
– Me apasionan: hablo catalán, francés y castellano.

– ¿En qué consiste su método para aprender inglés?
– Mi objetivo es que sea más divertido. Era una idea que tenía en mente hace muchos años.

– ¿Es eficaz?
– Creo que sí, porque los ejercicios de gramática son muy tradicionales –hay que rellenar el espacio, escoger el verbo en su tiempo correcto…-, las mismas cosas que puedes hacer en una academia de idiomas, salvo que con estas frases te vas a reír.

– ¿Hasta qué punto es importante para el sexo?
– En mi caso sí que lo es porque cuando vine a España no sabía nada de castellano y estuve con personas que hablaban inglés, ya que por lo menos nos podíamos comunicar. Porque solo con “agua”, “adiós” y “hola” no puedes acostarte con alguien. Hay que saber más cosas. Por eso en el libro hemos incluido vocabulario de partes del cuerpo, verbos de preliminares…

– ¿Se acuerda de las primeras veces que hizo el amor en castellano?
– Aprendí castellano bastante rápido, pero al principio me daba corte decir “me corro” por miedo de no pronunciar la “r” bien, por lo que prefería no decir nada.

– ¿Y qué diferencias encontró con el inglés en este contexto?
– Creo que el castellano se habla mucho más en la cama que el inglés. Con un amante español hay más palabras, mientras que el inglés no habla durante el acto.

– Usted también ha posado para revistas masculinas. ¿Nunca ha tenido miedo que se la encasillara en eso?
– No, porque he controlado mi propia imagen. Los fotógrafos son mis colaboradores, pocas veces he hecho fotos para un medio de comunicación. No creo que sea la típica mujer que solo podría hacer esto.

– ¿Se considera un icono fetiche?
– Creo que hay muchas maneras de vivir el fetichismo y el BDSM. La mía es con humor y sin dolor. Soy polifetichista, es decir, me gustan muchos fetiches. Fetichismo puede ser un objeto, como zapatos, látex; una parte del cuerpo –muslos, piernas, cuello-, y también pueden ser acciones –fumar, limpiar-.

– ¿Qué es lo que tiene el fetichismo que le gusta tanto?
– El sugerir. Es la parte más inteligente del sexo. Es leer entre líneas. Una mente fetichista es inquieta, observadora, mira los detalles, cualidades que me atraen en otras facetas de la vida.

– ¿Le gusta más sugerir que mostrar?
– Sí.

– Es algo muy femenino.
– Sí, pero hay muchos más fetichistas hombres que mujeres.

– ¿Por qué?
– Las mujeres tenemos otra manera de vivir el fetichismo. Conozco fetichistas hombres que se obsesionan mirando webs de este tipo. En cambio, no creo que haya mujeres que cada noche se pasen horas en internet buscando los modelos del género.

– También ha elaborado un glosario de fetiches. ¿Cuáles son los más raros que se pueden encontrar?
– Uno que se llama sploshing, que es jugar con comida dulce, algo que está muy de moda en Inglaterra, donde se celebran fiestas en que la gente va muy elegante y acaba jugando con pasteles. Pero el más nuevo para mí, y que me encanta, es el fetiche de cosquillas porque el fetichismo serio y violento no me gusta. Creo que es más divertido combinar el bondage con cosquillas, ir a una fiesta fetiche y escuchar risas y no “aaaaah” y latigazos.

– El lado más dulce del fetichismo…
– Sí, aunque también se sufre con las cosquillas (ríe).

– Usted también escribe de BDSM, recientemente popularizado por el fenómeno de Cincuenta sombras. ¿Qué opina de la visión que se da en la novela de estas prácticas?
– He leído solo la primera parte de la trilogía. No comparto la visión que da del BDSM, pero entiendo que es una obra de ficción y una historia. (…) No me gusta el dolor físico. Hay gente que dice que es light, pero para mí es fuerte, sobre todo el final del primer libro, y eso que yo practico el sado desde siempre.

– El protagonista se ha convertido en un icono muy deseado por el público femenino. ¿Se enamoraría de él?
– Lo que me parece más atractivo de Christian Grey es que está muy pendiente de ella; su mente detallista y observadora, algo que gusta a las mujeres. Pero no el rollo dominante que tiene.

– Los hombres reales no suelen ser tan atentos.
– Sí, es una pena. Por eso tengo a mis esclavos, que son muy detallistas.

– ¿Tiene esclavos?
– Sí, un par. El vínculo entre dominante y esclavo es muy fuerte. Es una relación, pero no es convencional, estoy libre.

– ¿Quiere decir que su rol es el de dominante en una relación?
– Sí, me gusta más la dominación, pero también el papel de sumisa, pero nunca esclava. Soy una sumisa muy rebelde, me gusta dominar mi propio castigo.

– ¿Actuaría en una película erótica?
– Depende de lo que tuviera que hacer. Me gustaría más tener un papel erótico en una película mainstream, donde el sexo es insinuado, como en el cortometraje que hice con Erika Lust, que es muy fetiche. Pero no me veo en una película donde haya sexo real.

– Cuando era más joven cursó estudios de Diplomacia. ¿Le gusta la política?
– Cuando estudiaba sentía más pasión por este tema, pero no creo nada en los políticos. Si tengo mi trabajo y sé que en cuatro años alguien me lo puede quitar, trabajaré de una manera distinta, más cabrona, intentaré defenderme. Y así es la política, personas que cada cuatro años pierden su trabajo y tienen que defenderlo. No hay valores.

– Perdió la fe en los políticos.
– Tal como están las cosas ahora, que cada día hay más escándalos, me gustaría hacer un cambio en la película convirtiéndome en la dominante de un político.

– ¿Y qué tipo de político escogería?
– Tiene que ser de derechas, primordial, porque ellos tienen la fama de tener valores tradicionales.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/libros/20130402/54369882793/entrevista-venus-hara-ingles-fetichismo.html#ixzz2PI2rlGde

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La salud sexual, desde las lecciones de anatomía ‘Gray, anatomía básica’

  • ‘Gray, anatomía básica’, un manual de texto de anatomía con orientación clínica
  • El libro está enfocado a alumnos de enfermería y fisioterapia
  • Servirá para conocer de cerca los problemas relacionados con la salud sexual

La famosa serie de televisión, ‘Anatomía de Grey’, tomó su nombre-con una pequeña variación- del clásico y referente libro ‘Henry Gray’s Anatomy of the Human Body’, del especialista inglés Henry Gray y publicado por primera vez en 1858. Desde entonces, este manual se encuentra en todas las bibliotecas y facultades de medicina. Se trata de un clásico referente para estudiantes.

Drake, en la presentación.Drake, en la presentación.

En el año 2005, conscientes de la relevancia para el mundo científico y bajo la influencia del profesor Richard L. Drake, director de Anatomía y profesor de Cirugía en la Cleveland Clinic Lerner College of Medicine, en Ohio (EEUU), Elsevier publicó el libro ‘Gray. Anatomy for students’, traducido también al español, entre otros muchos idiomas.

Ahora, y casi ocho años después, llega a España un nuevo manual, ‘Gray, anatomía básica’, un libro de texto con orientación clínica, enfocado también esta vez a alumnos de otras especialidades del ámbito de la salud, como la enfermería o la fisioterapia, y presentado en Madrid esta misma semana por su editor jefe, el nombrado profesor Drake.

«La anatomía sigue siendo uno de los pilares básicos de la medicina que debe atenderse de forma especial, por ello hemos querido introducir el concepto de anatomía aplicada a la clínica porque siempre hemos de estudiar esta disciplina dentro de un contexto», asegura.

Contexto clínico

El doctor Arcaci Gual, coordinador del área profesional de la Organización Médica Colegial (OMC), insiste en que «ver la anatomía desde el contexto de las situaciones clínicas es fundamental».

Por su parte, Mercedes Gómez del Pulgar, asesora del gabinete de estudios del consejo general de Colegio Oficiales de Enfermería de España, destaca también la importancia de esta obra. «Desde que la enfermería alcanzase el nivel universitario hace 35 años, esta disciplina también ha adquirido un carácter científico y, en consecuencia, una responsabilidad investigadora. Por ello, debemos familiarizarnos con las diferentes herramientas científicas», añade esta experta quien a su vez asegura que no sólo es un manual para estudiantes sino también para los propios profesionales.

Importante para la salud sexual

Tanto la anatomía como la fisiología, señala el doctor Gual, son pilares fundamentales para conocer el buen funcionamiento de las ciencias de la salud. Así pasa también dentro del apartado de la salud sexual. No sólo se trata de conocer las distintas partes del cuerpo humano, puntualiza el profesor Drake, sino también devisualizar, identificar y entender a la perfección todas las estructuras del cuerpo.

«Hemos sido el primer libro de anatomía que de forma explícita y clara muestra los genitales del varón y la mujer», comenta. Además, su intención era mostrar imágenes de esta anatomía superficial en la anatomía del sistema reproductivo, o bien que al menos estuviera la imagen clara. «Los estudiantes tendrán, por tanto, un recurso muy bueno«, admite. Añade que podrán contar dentro de sus páginas con una serie de comentarios, anécdotas, casos clínicos relacionados con problemas comunes referentes al apartado reproductor. Eso sí, «siempre desde el punto de vista de la anatomía», recalca.

Así, lo expresa también Gómez del Pulgar, quien asegura la importancia de la educación sexual dentro de la disciplina de la enfermería. «Una de las principales áreas en las que están involucradas las enfermeras es en el tema de educación para la salud sexual«, comenta. Es muy difícil, añade, entender los problemas que puede haber a nivel sexual o saber qué consejos dar desde la educación sanitaria si no conoces exactamente la anatomía y la fisiología.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/03/14/noticias/1363282545.html

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Son gemelas y se jubilan luego de trabajar 50 años como prostitutas

Las hermanas gemelas dicen ser las más antiguas prostitutas de Amsterdam y se han jubilado después de más de 50 años cada una en el comercio sexual.

[13/03/2013] Louise y Martine Fokkens, de 70 años, están dejando la Zona Roja de Amsterdan después de una carrera combinada de 100 años.

Las hermanas, dicen que son demasiado viejos para vender sexo, después de dormir con unos 355.000 hombres entre las dos.

Louise, es una madre de cuatro hijos, ha dicho que su artritis ahora hace que algunas posiciones sexuales sean «demasiado dolorosas».

Mientras que Martine, madre de tres hijos, admite que le está resultando difícil atraer a nuevos clientes – a excepción de un anciano que todavía viene a su sesión semanal. «Yo no podía dejarlo, ha estado viniendo a mí durante tanto tiempo, que es como ir a la iglesia el domingo» graficó.

La pareja fue el tema de una película documental el año pasado llamado “Meet the Fokkens” y ahora han escrito un libro llamado “Las Damas de Amsterdam”, acerca de sus 100 años combinados de proezas sexuales.

Las dos mujeres – que por lo general se visten con trajes a juego rojo – se convirtieron en prostitutas antes de la edad de 20 años, para sobrevivir financieramente después de escapar de una relación violenta.

Ahora miro hacia atrás en los «años dorados» de la profesión, antes que los Países Bajos legalizaran la prostitución y el comercio sexual fuera invadida por las “mafias de Europa del Este» dijo Louise y agregó: «Es muy diferente ahora. Antes Solíamos sentarnos en las ventanas con la ropa puesta. Hoy están totalmente desnudas. Hay pocas mujeres holandesas y no hay sentido de la comunidad en estos días.»

Martine agregó: «La legalización de los burdeles en el 2000 no ha mejorado la vida de las prostitutas. No hay punto de trabajo sólo por el impuesto. Es por eso que las chicas están trabajando a través de Internet y desde casa – que son menos propensos a ser descubierto por el recaudador de impuestos. Es mejor para los proxenetas y los extranjeros, pero no para las chicas holandesas» detalló esta conocedora del oficio.

Martine y Louise dijeron que ahora esperan poder vivir de sus ingresos por los derechos del libro y la película.

http://www.diariopanorama.com/seccion/espectaculos_18_1/son-gemelas-y-se-jubilan-luego-de-trabajar-50-anos-como-prostitutas_a_140963

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Diario de una sumisa

«El sadomasoquismo fomenta la buena comunicación en la pareja»

Una periodista británica revela en ‘Diario de una sumisa’ su experiencia en la práctica de dominación y sumisión

 

Sophie Morgan, seudónimo de una periodista británica de 33 años. Grijalbo

El best seller de la escritora E.L James no solo ha sacado del armario la novela erótica sino también la práctica de la dominación y sumisión (D/s), que implica el dominio sexual de un ser sobre otro. Una periodista británica, que prefiere esconderse tras el seudónimo de Sophie Morgan, ha querido despejar las sombras y los tópicos que envuelven el mundo D/s –como la habitación del dolor de Christian Grey, el idolatrado protagonista de Cincuenta Sombras-. Y lo ha hecho con la publicación de su primera novela, Diario de una sumisa (Grijalbo), basada en sus propias vivencias sadomasoquistas. El libro de momento está arrasando en Reino Unido, sus derechos de traducción se han vendido a quince países y ya cuenta con segunda parte. Todo un caramelo para los amantes de la novela erótica.

– ¿En qué se basa una relación D/s?
– Simplemente consiste en que una de las partes de la pareja asume el poder de la otra para darse placer mutuo. Esto puede suponer ser atado, humillado, sentir dolor o solo placer, lo cual se decide entre los dos miembros de la pareja. Pero, bajo mi experiencia, esta práctica puede ser divertida, erótica y también muy íntima.

– Según su punto de vista, ¿qué otros aspectos positivos tiene?
-También fomenta la buena comunicación en la pareja porque no solo discutes honestamente sobre cuáles son tus fantasías y cómo llevarlas a cabo, sino también tus límites y las cosas que no estás dispuesto a hacer.

– ¿Cuál es la línea que separa el sadomasoquismo y el maltrato?
– Pienso que la diferencia radica en el consentimiento y la comunicación. El sumiso mantiene su poder respecto a todos los aspectos de la relación. Yo siempre puedo decidir parar, pero mi dominante me conoce bien, sabe qué puedo aceptar y me empuja hacia allí y no más allá. Y las cosas son lo más seguras posibles.

– ¿Qué es lo que la atrajo de las relaciones de D/s?
– Porque me gusta que me sorprendan y la satisfacción de encontrar un desafío. Soy muy competitiva. Pero también me proporciona placer satisfacer a mi dominante –forma parte de mi personalidad ya que soy atenta y me gusta hacer feliz a la gente, no solo en el terreno sexual-.

– ¿Cómo es posible sentir dolor y placer al mismo tiempo?
– Siempre depende del contexto –cuando no se trata de una situación erótica, ¡el dolor hiere mucho!-. Sin embargo, dentro de la D/s la endorfina que se segrega traza la línea entre el placer y el dolor, como pasa con la adrenalina. Entiendo que esto no funcione para todo el mundo, pero sí para mí.

– ¿El sadomasoquismo es un estilo de vida?
– Para alguna gente lo es, pero yo no puedo decir que sea mi estilo de vida. Es una parte de mi personalidad, una de las cosas que me hacen ser yo misma. Pero no es lo más importante. Solo es una cara mía –como tener una hija, una hermana, una amiga, un amante, alguien a quien le gustan los perros, ser un periodista o que te divierta cocinar-. Es parte de mi personalidad.

– ¿Por qué ha decidido compartir su experiencia escribiendo un libro?
– Cuando empecé a experimentar con la D/s no leí nada en que me sintiera identificada –alguien a quien le divierten esas cosas, pero que va a trabajar, ve a sus amigos y limpia su piso-. Me gustó la idea de escribir algo sobre gente a la que le divierte la D/s sin contratos sexuales ni habitaciones rojas y esas cosas. La gente normal puede divertirse con la D/s – ¡Es probablemente el mensaje que se puede extraer de mi libro!-.

– ¿Qué parte de su historia es real y cuál es fruto de su imaginación?
– No pienso que la vida de la gente pueda caber en el molde de un libro sin algo que sea diferente de lo que ocurrió en realidad. He cambiado de lugar a la gente y a las cosas que he escrito, pero todo lo he sentido o experimentado. Lo he hecho.

– ¿El éxito de libros donde el sadomasoquismo tiene un papel importante, como Cincuenta Sombras, le ha animado a escribir el suyo?
– No, pero es cierto que el éxito de esta trilogía ha hecho que los editores estén más interesados en la temática. ¡Estoy muy agradecida!

– ¿Le gustó el libro de E.L James? ¿Los escenarios de D/s que describe la novela le parecen plausibles?
– No, no me lo parecieron y no me gusta demasiado Christian Grey -a veces sentía que la línea entre D/s y abuso era borrosa, lo cual es decepcionante-. Pero a millones de personas le han divertido los libros y han hecho a las mujeres hablar de manera honesta sobre sus fantasías sexuales, que es algo brillante.

– ¿Cómo se convirtió usted en una sumisa?
– Recuerdo que desde que era joven me sentía fascinada por la gente atada – no era un sentimiento sexual, pero me despertaba mucho interés-. Cuando me hice más mayor empecé a darme cuenta de que podía ser también un elemento sexual – empecé a experimentar con uno de mis primeros novios y esto me introdujo en la D/s-.

– ¿Cómo ha sido capaz de compatibilizar su vida sumisa con la familia y el trabajo?
– No es difícil que te diviertan estas cosas en la cama y, a pesar de ello, ser insumiso en el trabajo o con tu familia o amigos. Todavía no tengo hijos pero me gustaría. Cuando esto ocurra, las cosas cambiarán –¡probablemente porque estaremos cansados durante años! La D/s es solo una parte del rompecabezas y del amor y de la vida en común con mi pareja.

– ¿La gente que practica la D/s también se divierte con el llamado “sexo vainilla”?
– Absolutamente. Si comes helado de chocolate cada día, después de un tiempo estarás aburrido, a pesar de lo delicioso que es. El truco es probar muchas cosas diferentes y elegir el sabor que te apetece cada día.

– “Las habitaciones del dolor” son habituales en el mundo de D/s?
– La verdad es que no. Nosotros vivimos en una casa bastante pequeña – si fuéramos ricos, tendríamos una oficina o una habitación con una gran pantalla de televisión, no una habitación del dolor-. ¿Cómo se lo explicaría a la familia cuando viniera a visitarnos?

– ¿Piensa que hay algún estigma hacia las mujeres que practican el sadomasoquismo?
– A veces pienso que existe. La gente asume que no eres inteligente o que eres pasiva y quieres que alguien te haga de guía. Pero este no es el caso. A menudo a las mujeres que les divierte la D/s lo hacen para liberar el estrés de su día a día.

– ¿Se considera una feminista?
– Sí, estoy segura que soy una feminista. Quiero que me paguen lo mismo que a un hombre, tomar mis propias decisiones, sentirme segura andando por la calle desde el trabajo cuando es de noche, que me permitan tomar anticonceptivos y practicar el tipo de sexo que quiero.

– Pero algunas feministas consideran que las relaciones de dominación/sumisión son denigrantes para la mujer…
– Cada uno es libre de expresar sus opiniones. Pero esas feministas dicen lo que las mujeres pueden y no pueden hacer al igual que aquel patrón de hombre que suele decir lo que la mujer puede o no puede hacer. Esta es mi elección. No daña a nadie más. ¿Quién debe decirme que no puedo hacerlo?

– ¿Piensa que libros como el suyo o el de E.L James cambiarán la percepción que la gente tiene sobre el sadomasoquismo?
– Eso espero, que la gente se dé cuenta de que es algo divertido –no tiene que ser serio o doloroso o intenso –aunque a veces también es divertido-. Puede ser lo que quieras que sea dentro de tu vida sexual y de tu vida.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/libros/20130313/54369218038/entrevista-sophie-morgan-diario-sumisa.html#ixzz2NPLb5WHp

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“El feminismo más puritano nunca ha sabido qué hacer con la coquetería”

La ensayista y novelista canadiense Nancy Huston, activista feminista desde los años sesenta, disecciona las teorías de género en su polémica obra ‘Reflejos en el ojo de un hombre’

La escritora Nancy Huston. / SÉBASTIEN DOLIDON (EL PAÍS)

Novelista, dramaturga, ensayista, música, guionista y actriz ocasional, la canadiense Nancy Huston (Calgary, 1953) ha sido desde los años setenta una activista feminista muy comprometida. Residente en Francia desde los años sesenta y casada desde 1981 con el intelectual francés de origen búlgaro Tvetan Todorov, Nancy Huston ha compaginado sus novelas con ensayos y artículos de prensa sobre la condición femenina y los derechos de las mujeres.

El año pasado publicó en FranciaReflejos en el ojo de un hombre, y ardió Troya. El libro, que publica ahora en España la editorial Galaxia Gutenberg cayó como una bomba en el feminismo institucional, porque Huston pone en cuestión las teorías de género que sostienen que el comportamiento femenino y masculino es el resultado de la educación y la sociedad.

Donde Simone de Beauvoir dijo que “no se nace mujer”, Nancy Huston replica que el sexo determina una serie de actitudes que es inútil negar. “Las feministas siempre han considerado que las mujeres son ‘obligadas’ por el hombre a ponerse guapas, y eso les parece mal. Pero la coquetería y la seducción son universales. Actúan como motor de la reproducción, y el 80% de las mujeres que nacen tienen hijos. No sirve de nada negarlo. La igualdad está muy bien, pero para conseguirla es necesario saber que hombres y mujeres parten de lugares distintos, y que mientras nosotros negamos esas diferencias, el capitalismo las exacerba con toda tranquilidad”.

El feminismo más puritano nunca ha sabido que hacer con la coquetería”

Aunque maneja materiales literarios —Anaïs Nin, Nelly Arcan, Fatima Mernissi, Marylin Monroe— e incluso autobiográficos, el libro de Huston parte de una mirada darwiniana a la relación entre hombre y mujer. “El argumento surge de la primatología, sí, porque no podemos comprender el mundo sin entender que somos también mamíferos llamados por la naturaleza a reproducirnos y a mejorar la especie. Pero también hay una visión histórica, social, psicológica”, explica Huston, que recuerda que la idea del ensayo salió de una de las historias que narraba en su última novela, Infrarrojo,publicada en 2010. Como la mayor parte de su obra, está escrita originalmente en francés, aunque ella misma la ha traducido al inglés, algo que hace habitualmente.

“Era la historia de una fotógrafa erotómana del siglo XIX que retrataba el cuerpo de los hombres a los que amó. Le fascinaba el placer, el orgasmo, pero solo eso. Cosificaba a los hombres. Y me di cuenta de que nunca había habido una artista femenina que retratase el cuerpo masculino, cuando lo contrario es algo tan frecuente. La razón, en mi opinión, es que el cuerpo de la mujer existe antes que nada para ser fecundado, tiene ese carácter sagrado. Mientras el hombre no tiene nada de sacro: solamente necesita ir esparciendo su semen por ahí. Esa diferencia lo condiciona todo, es universal, y por eso sucede en todas las sociedades”.

“La mujer es el origen del mundo, y el hombre siempre ha tendido a reglamentar su derecho de posesión sobre la mujer”, continúa Huston. “Pero con la llegada de la fotografía y el cine la relación cambió de una forma espectacular. Las mujeres comenzaron a querer ser como las actrices de las películas y las modelos, a querer tener ropa bonita y a estar guapas, y el capitalismo aprovechó para desarrollar varias industrias millonarias: la de la belleza y la moda, la de las dietas, los fármacos y la cirugía estética, y, sobre todo, las de la pornografía y la prostitución. Todo eso ha aumentado la vulnerabilidad del hombre ante la visión de una mujer bella, creando millones de adictos al sexo, y ha llevado a las mujeres a querer ser cada vez más guapas durante más tiempo, o a intentarlo al menos, maquillándose, operándose, rehaciéndose hasta el infinito”.

“La igualdad está muy bien pero ambos sexos parten de sitios distintos”

La prosa informal y moderna de Huston no se detiene en eufemismos. De la misma manera, afirma que “las feministas biempensantes que niegan la naturaleza humana cometen una estafa intelectual. La diferencia fundamental entre los sexos es la maternidad y la testosterona. Los hombres son infieles por naturaleza, las mujeres lo son menos porque seleccionan mucho los genes que necesitan para procrear. Para atenuar esa diferencia todo lo posible, hace falta más igualdad. ¿Pero qué hacemos con los chicos entonces? Si se ocuparan más de los hijos y de la casa, sin duda habría menos prostitución. Si cuidaran a sus hijas, no se irían a follar con las hijas de los demás”.

La autora propone una solución imaginativa. “Si la prostitución es un servicio esencial para la sociedad, debería haber un servicio nacional para las prostitutas. Deberían de jurar bandera, deberían de ser educadas y protegidas, y cuando las maten deberíamos hacerles funerales de Estado. Ahora son esclavas, y el 80% de las que trabajan en Francia son extranjeras y no tienen derechos”.

El feminismo “más puritano, ese que piensa que la sexualidad y la belleza son malas, nunca ha sabido qué hacer con la coquetería”, concluye. “Pero esa tendencia, lejos de disminuir, cada vez va a más. ¿Es acaso un complot de los hombres? ¿Quizá las mujeres somos tontas? La libertad de las mujeres pasa por desnudarse cada vez más, por reconstruirse y retocarse”.

“La normalidad llega cuando acaba la fertilidad y baja la testosterona”

Por todo esto, Nancy Huston cree que el feminismo clásico se ha equivocado en la elección del enemigo, del responsable de esta situación. “Echarle la culpa al hombre de eso es como culpar al toro de haber cogido al torero. Antes la excitación era privada, ahora es un gran negocio. El placer de los hombres está cada vez más sometido a la pornografía y a la belleza estéril, infecunda. Están obligados a mirar cuerpos todo el tiempo. Les venden viagra para rendir mejor. La mujer se ha ido haciendo cada vez más sujeto y más objeto. Cada vez más libre, cada vez más guapa e inalcanzable. Y cada vez más dura”.

La ensayista termina con el reconocimiento de que todas estas reflexiones a las que llega en Reflejos en el ojo de un hombre le fueron ajenas durante muchos años. “Yo odiaba a los hombres cuando era una adolescente. También detestaba la superficialidad, las compras y los escaparates. Ahora no veo al hombre como un opresor. Creo que la normalidad llega cuando se acaba la fertilidad y baja la testosterona. Ahí empezamos a ser iguales”.

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/03/actualidad/1362330148_966428.html

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Marian Frías: «Nos falta sabiduría sexual»

  • Profesión: psicóloga y sexóloga.
  • Nació: en 1980, en Cuenca.
  • Por qué está aquí: por su libro «No molestar. Mejora tu vida sexual, aprende a disfrutar» (Espasa).

Amilibia.

–«No molestar». ¿Para qué nos aconseja poner el cartel de no molestar?

–Para descubrirnos a nosotros mismos sin que nadie nos moleste.

–Subtítulo: «Mejora tu vida sexual»…

–Nos quejamos mucho de ella, pero no dedicamos tiempo a mejorarla. Nos falta sabiduría sexual.

–La mayoría de los hombres cree que lo sabe todo…

–Gran error. Hay muchas cosas que no saben y muchas que saben mal.

–Ya: se presume mucho y se sabe poco…

–Y ocultamos. Por ejemplo, el gatillazo. No se habla de él. Y hay muchos que toman viagra a escondidas, sin que lo sepa su pareja.

–Quizá la utilizan con la otra. ¿Qué más ocultamos?

–La falta de deseo. Antes se decía que era cosa de mujeres, el «hoy no, cariño, que me duele la cabeza». Empieza a ser cosa de hombres.

–Ofrece armas para mejorar la vida erótica. ¡Presenten armas!

–La principal, conocerse: qué me gusta, cómo funciono. Luego, comunicar lo que te gusta. Y la creatividad: el sexo no es sólo cama.

–¿Le parece que los políticos llevan una vida erótica satisfactoria?

–Creo que el estrés no les favorece mucho. Es enemigo del sexo.

–Quizá la erótica del poder sustituya al sexo…

–La acompaña. La erótica del poder es creer que lo puedes todo. Si no hay abuso, eso es bueno: da seguridad.

–Habla de sexo en la tele. ¿Eso ha cambiado la forma en que la miran los hombres?

–Noto miradas que parecen pedir ayuda. No veo muchas de deseo.

–¿Le hacen proposiciones deshonestas?

–Normalmente, no. La gente es muy discreta.

–Dice que hay que dedicar al sexo los siete sentidos. ¿Siete?

–Añado la pasión y el sentido del humor. La risa favorece el deseo.

–Woody Allen afirma que le gustaría reencarnarse en los dedos de Warren Beatty. No debe ligar mucho con su humor…

–Le falta atractivo físico. Es genial, pero a mí no me pone.

–Frías, ¿se hizo sexóloga para superar su apellido?

–No. En la radio donde colaboro dicen «la Frías nos pone calientes».

–«Señor, concédeme la castidad, pero no lo hagas todavía» (San Agustín).

http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/1276753/gente/marian-frias-nos-falta-sabiduria-sexual#.US3LpzB_V_Q

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