Una escort de lujo revela todo lo que la gente quiere saber sobre la profesión

¿UN EMPLEO COMO OTRO CUALQUIERA?

Desde las prácticas más extrañas de los clientes hasta aspectos corrientes como cuánto dinero se gana. Una trabajadora sexual responde a todo tipo de preguntas sobre su ocupación

Foto: Sexo y dinero.(iStock)
Sexo y dinero.(iStock)

“El comentario más común que suelen hacer sobre mi apariencia física es que soy mona. Tengo aspecto de vecina de al lado. No soy una modelo de esas que te dejan con la boca abierta, pero soy guapa, tengo un buen cuerpo y una piel suave”. Esta es la descripción que hace de sí misma la escort australiana que se oculta bajo el pseudónimo de ‘growlergirl’, una chica de 25 años que ha decidido publicar un hilo en Reddit (con un tremendo éxito) para resolver las dudas de todos aquellos que desean conocer los entresijos de su profesión.

Cuenta esta joven que se inició en el oficio al borde de los 20, cuando empezó a trabajar para un servicio de alto ‘standing’ de la ciudad de Sydney, desplazándose después a otras urbes como Melbourne y Perth. En sus cinco años en el sector, ‘growlergirl’ señala que sufrió un colapso que le tuvo de bajadurante nueve meses, pero que después de volver a ejercer ha decidido no echar la vista atrás.

“Preguntad lo que queráis”, propone la joven. “¿Cuánto cobras por las respuestas?” le dispara uno de los usuarios. “Estas son gratis, cariño. Así que esfuérzate al máximo”.

Los secretos del negocio

¿Cuáles son las mayores inquietudes de la gente respecto a una profesión como la de escort? La sorpresa es mayúscula: nada distinto respecto a lo que se le preguntaría a cualquier otro trabajador: ¿cuántas horas haces?, ¿cuánto ganas?, ¿cómo vas al trabajo?…

La australiana desvela los precios de sus servicios: “400 euros la primera hora (550 dólares australianos), 750 la segunda (1050 $), y 210 (300 $) las sucesivas”. Como en todos los negocios existen estrategias para optimizar las ganacias, algunas son clásicas: “Quiero animar a mis clientes a reservarme por más de tres horas. Mis tarifas de doce horas son más económicas si las comparas con las de otras escorts”. También hay argucias menos legítimas: “Cuanto más borracho esté un cliente, más tiempo se quedará y más ganarán tanto el local como la trabajadora”. Además del alcohol, no quedan tampoco excluidas otras drogas más duras: “Cuanta más cocaína tomen, más tiempo permanecerán. Es como si no pudieran quedarse solos hasta que la cocaína abandone su cuerpo”.

No pueden faltar tampoco las quejas por lo que se refiere a la dureza de la profesión; “Los clientes que dan más que hacer son aquellos incapaces de mantener una erección si tienen un condón puesto. Cuando eso ocurre, me imagino pasando la siguiente hora hasta que mi brazo acabe entumecido, resultado del esfuerzo que requiere un trabajo manual tan vigoroso”.

El calendario laboral no parece muy distinto al de cualquier autónomo, existiendo etapas con más o menos trabajo condicionadas por los vaivenes de la temporada: “Del 23 de diciembre hasta el 21 de enero de 2016 no tuve ninguna petición, es normalmente la época más tranquila. De repente la cosa subió de manera asombrosa y tuve entre dos y tres reservas a la semana, ganando una media de 2.200 euros (3.000 dólares australianos). El pasado mes de octubre no tuve casi ninguna reserva. Es totalmente impredecible”.

¿Cómo se desplaza una escort cuando tiene que realizar sus servicios? “Tengo mi propio coche, así que pocas veces cojo un taxi”. Algunos usuarios se muestran especialmente interesados ante el mito de los trabajadores nocturnos, como los taxistas, y si estos solicitan un servicio por una carrera, en vez del pago en metálico. La joven desmiente la leyenda: “Mi experiencia con los taxistas tiene que ver con la discriminación y con los estigmas. Si señalo algo puntual acerca de lo que hago, de repente es como si estuviera delante de un tribunal de la Santa Inquisición Española, con el consiguiente cuestionario de por qué vendo mi cuerpo y todo ese rollo”.

El perfil de los clientes

Ocupación, clase social, estado civil… ¿qué tipo de varones conforman la clientela de una escort de lujo? “Principalmente son hombres con profesiones de cuello blanco, de raza caucásica, india, y asiática, de entre 40 y 50 años. Me complace que sea así, este tipo de hombres suelen ser educados y verdaderamente generosos”, confiesa ‘growlergirl’, quien revela que cuando se trata de hombres casados es normal que los encuentros ocurran a primera hora de la mañana, entre las 7 y las 8.

La escort dice haber mantenido relaciones con más de 1.100 varones, siendo el más anciano un superviviente del Holocausto. Entre la gente famosa no faltan los jugadores de uno de los deportes más populares en el continente austral: el rugby. Entre sus clientes preferidos se encuentran: “aquellos que son moderadamente atractivos (teniendo en cuenta su edad y sus circunstancias), que hacen bromas, son amables y respetuosos y no requieren demasiado trabajo”.

¿Qué lleva, sin embargo, a estas personas a solicitar sus servicios?, ¿cuáles son las prácticas más extrañas que piden? “Cuando residía en Perth tenía una escalera de caracol. Un cliente solía sentarse en la parte de abajo y se masturbaba mientras subía y bajaba los peldaños. Era un fetichista de las faldas”.

(iStock)
(iStock)

Los deseos masculinos no parecen, con todo, ser distintos a los de otras épocas: “No hay cambios por lo que se refiere a las preferencias sexuales de la gente. Es solo que cada vez se habla de forma más abierta sobre esto. A mí, por ejemplo, cuando me acostaba con mi novio con 18 años me gustaba el sexo anal, pero me daba mucha vergüenza aceptarlo. No sé si es cuestión de edad o si es porque hoy se conversa sin tapujos, pero ya no me preocupa cuánto me gusta el sexo anal. Dicho lo cual, prefiero todavía las relaciones vaginales a las anales”.

Por muy elevadas que sean las tarifas, no todo está permitido. Los límitestambién existen: “He recibido llamadas de teléfono de hombres que pedían interpretar juegos de rol en los que entrara el factor del incesto, pero siempre las rechazo. No me siento capaz de meterme en estos papeles. Tengo hermanos”.

¿Existen los orgasmos con los clientes? “Un secreto del negocio: siempre nos corremos con los clientes con sobrepeso, si es que estamos encima, claro. No sé por qué poner en marcha la picadora sobre esa almohada hace que te sientas tan bien”.

El día a día de una escort

No todo es trabajo en la vida de estas mujeres. No obstante, se suele pensar que semejante ocupación debe de condicionar sobremanera la vida privada y afectiva.

“Tengo un 90% de matches en Tinder” confiesa ‘growlergirl’, que como muchas otras mujeres utilizan esta app de citas para conocer gente nueva. ¿Interfiere el trabajo en su vida emotiva? “He salido una vez con un cliente. Craso error. Era una maníaca en aquella época. Lo dejé porque siempre estaba cancelando planes en el último minuto. O estaba casado o estaba ocultando algo importante. Como regla general no salgo con clientes. No puedo decir tampoco que no me haya sentido tentada desde aquella debacle”.

(iStock)
(iStock)

La familia, lógicamente, no queda tampoco de lado: “No podía más y confesé a mis padres que había sido una trabajadora sexual durante 2 años. Solo mi madre sabe que he vuelto a la profesión. Ella no quiere que se lo diga a mi padre, pero creo que él en el fondo lo sabe”.

Con todo, ‘growlergirl’ ve esta profesión como una ocupación temporal: “Planeo mi retirada para el mes de junio de este año, cuando me trasladaré al otro lado del charco para estudiar mi máster”. Eso sí, a pesar de no tener pelos en la lengua para hablar sobre el lado más oculto de su trabajo, no todos los aspectos privados pueden ser desvelados y guarda para sí a qué dedica su vida académica.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-02-23/escort-lujo-revela-gente-quiere-saber-profesion_1335258/

Share

En el interior de una escuela para prostitutas

 

Puta escuela II

Esta no es una escuela común. No es un lugar de los que escuchas hablar en las conversaciones sociales ni el tipo de curso que te recomiendan para salir de la monotonía. No es una clase para mojigatos ni tímidos. Esto es Aprosex, una ONG que realiza un curso para trabajadoras sexuales. 

Algunos la llaman la profesión más antigua del mundo. Es un trabajo del que todas las personas han oído hablar, al que muchos recurren para satisfacer sus necesidades físicas o emocionales y muchas otras lo ejercen, inicialmente, para solventar un problema económico. Sin embargo, la prostitución, a pesar de los grandes avances en derechos e igualdad de la mujer, no ha dejado de ser una profesión llena de estigmas. Para eso es esta universidad. Una de sus fundadoras habló con KienyKe.com.

“Mitos hay muchos, como que somos mujeres, adictas, alcohólicas, madres despreocupadas, que somos violadas y vejadas por nuestros clientes de forma sistemática. La realidad es que somos mujeres como usted, con nuestras familias, padres, madres, hermanas, hijas e hijos a los que llevamos y recogemos del colegio. No somos una raza extraña de mujeres, e incluso, lo más probable es que en su red más cercana de amigas o familiares, haya alguna trabajadora sexual que vive escondiendo cómo gana su dinero, por temor a ser juzgadas”, aseguró Paula VIP, una de las creadoras de este curso.

Esto precisamente es lo que busca Aprosex, luchar por los derechos y la reivindicación de las trabajadoras sexuales. Esta asociación fue creada en el año 2012 como la primera asociación gestionada por profesionales del sexo en España, entre ellos, gigolós, transexuales, lesbianas. 

Lea también: La historia de dos putas, una pobre y una rica

Durante los últimos cinco años se ha consolidado como el único colectivo en España que llevan a cabo un proyecto de estas características y que solo busca lo mismo que todos los colectivos de trabajadores del mundo: “Reclamamos nuestros derechos sociales, civiles y laborales, que a lo largo de la historia se nos viene negando por pura moralina. Las putas precisamos de los mismos derechos que el resto de mujeres. No queremos más, pero exigimos no tener ni uno menos”.

Un curso de estas características indudablemente ha de generar múltiples reacciones. Por un lado, las mujeres que se ven beneficiadas por el curso les han manifestado a las creadoras un alto grado de satisfacción no sólo porque les ha permitido adquirir conocimientos, sino también porque ha permitido generar una red de compañeras en las que pueden confiar; “Y eso siempre viene muy bien en este trabajo, que en muchos casos obliga a una soledad extrema, de nuevo, provocada por el estigma puta”.

Sin embargo, fuera del círculo de trabajadores sexuales, muchos otros se han opuesto con vehemencia. “Es evidente que los grupos abolicionistas han puesto el grito en el cielo”. El estigma las persigue, sin embargo, esto no es ni un límite ni un obstáculo para ellas “proteger y cuidar de nuestras compañeras es nuestra obligación, que se sientan seguras, fuertes, que actúen sin miedos y sin complejos, es nuestra prioridad”.

Partiendo de la primicia de que el trabajo sexual es igual a cualquier otra profesión, estas mujeres, prostitutas veteranas, han decidido compartir los conocimientos y estrategias que han aprendido con el tiempo y la experiencia. Para ellas, ser putas es un trabajo voluntario, que como cualquier otro, se puede aprender y mejorar.

Los cursos de Empoderamiento y Formación se dictan a las nuevas profesionales del sexo para que las mujeres y hombres que los tomen puedan trabajar de forma autónoma y, de esta forma, que sus ingresos les pertenezcan a ellos y no a un tercero; los temas que se abordan en la clase son amplios y variados: desde el estigma que alcanza a todas las mujeres que ejercen la prostitución, hasta cómo promocionarse en las redes sociales para obtener mayores rendimientos económicos.

Además: La prostituta intelectual

Según el temario del curso “Prostitución: Empoderamiento y Formación Básica para Nuevas Profesionales” publicado en la página web de Aprosex, los enfoques del curso son diez, y cuatro de ellos están enfocados en cuestionarse si están preparadas para ejercer este trabajo, mientras los demás buscan darles herramientas y trucos a las mujeres para poder ejercer esta labor: 1. ¿Por qué quiero dedicarme a la prostitución?; 2. Insistiendo…¿De verdad deseo ser prostituta?; 3. ¿Pensaste en los inconvenientes?; 4. Me siento preparada para ejercer esta profesión?; 5. Pequeños y no “tan pequeños” Trucos sobre Sexo; 6. Introducción al Estigma Puta y sus consecuencias anímicas; 7. La Profesionalización de las Trabajadoras del Sexo; 8. Fondos y Planes de Ahorro; 9. Hacienda y Seguridad Social; 10. Marketing para Trabajadoras Sexuales.

Los cursos tienen una duración de cuatro horas, se llevan a cabo los sábados y tienen un costo de 90 euros. Las clases se dan en grupos reducidos para permitirles a los participantes expresar sus dudas y necesidades y así adecuar la lección para ellos.

Aprosex

“Nuestra labor consiste, en gran parte, en formarlas en el aspecto de empoderamiento feminista, comprendiendo de este modo, que el poder lo ejerce siempre la trabajadora sexual y las pautas que debe seguir para evitar que el cliente intente una rebaja o que pretenda quedarse más tiempo del pagado”

Usualmente, las mujeres que deciden comenzar a ejercer como prostitutas se enfrentan a un panorama incierto: tienen que empezar un trabajo nuevo, en el que usualmente no pueden recurrir a ningún asesoramiento, no saben cómo deben actuar y se enfrentan a la desconfianza, temor, estigmas y  secretismo solas.

“Nuestras alumnas tienen mucho miedo a ser descubiertas por sus seres queridos, en primer lugar, y el segundo tema que más les preocupa es la seguridad. En cualquier caso, el acompañamiento es esencial y no termina cuando finaliza el curso, si no que se extiende en el tiempo para que las dudas y consultas que vayan surgiendo al comenzar el trabajo, puedan ir siendo resueltas desde la dirección de Aprosex”, dice VIP en diálogo con este medio. 

Sin embargo, este trabajo, además de las dudas y el miedo, también genera satisfacción. Sobre todo, al estar trabajando en lo que ellas decidieron de manera que no solo subsisten, sino también pueden llevar una vida digna, pagar sus facturas y alimentar a sus familias.

“No hay que ser de ninguna forma especial. Lo que sí es absolutamente necesario, es la formación específica, como en cualquier otra profesión. Porque esto es lo que somos, profesionales del sexo de pago”

Aprosex y Paula VIP defienden la dignidad de este trabajo. Afirman que la única diferencia que existe entre la prostitución y todos los demás trabajos es la moral “Se lleva a cabo un trabajo y se cobra por él. Fin del drama”. Según lo explica, las mujeres deciden qué servicios realizan y filtran los clientes que no les son gratos. Ellas deciden los tiempos y el precio. “Así que no es diferente de cualquier otro trabajo autónomo, a diferencia de que en el nuestro se cobra por adelantado. No hay impagos, algo muy habitual y poco castigado en España”.

Le  puede interesar:La prepago que inventa estudiar en Los Andes para ganar más plata

En España, el ejercicio de la prostitución no es ilegal, así que ellas pueden ejercerlo con tranquilidad. Sin embargo, se vulneran muchos derechos, como no tener baja por maternidad o que poder cobrar una baja si están enfermas. Paula VIP asegura que la moral de los políticos y las políticas no debería interferir en los derechos humanos, sociales, civiles y laborales de un colectivo de mujeres marcadas por el estigma de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado, antes que legislar con sentido común, justicia y sabiduría. Sin embargo, hay casos de casos.

Los juicios y agresiones están presentes en la vida de estas mujeres constantemente. En la vida personal es difícil comunicarle a sus seres queridos cómo se ganan la vida, terminan inventando historias y mentiras para justificar el dinero que consiguen y el tiempo que le invierten. Se inventan una vida con la que tienen que cargar y revelar la verdad puede ser quitarse una cruz de encima o recibir un rechazo que las hiere profundamente.

Sin embargo, también aseguran que ser prostitutas ayuda a mejorar su vida: su situación económica mejora notablemente, son más independientes y disponen de más tiempo libre, regularizan sus pagos atrasados, pueden acceder a viviendas de alquiler o compra al poder darse de alta como trabajadoras autónomas. No existe ninguna diferencia con cualquier otra trabajadora; “a excepción del maldito estigma, ése que hace que deban mentir acerca de en qué trabajan, para que su círculo cercano no las juzguen, las intenten “salvar”, las discriminen o las avergüencen en público”.

Socialmente, hasta el mismo título que las caracteriza lo utilizan para insultar, pero a ellas no les importa.

“Somos putas, nos autodenominamos putas, porque puta es sólo una palabra. Quien la intenta usar como insulto, se encuentra al otro lado con una mujer que se reafirma como mujer disidente a la sociedad, con una luchadora por sus derechos y los de sus hermanas. Con una feminista convencida y valiente. Puta es una palabra sonora, radical, contundente que nos representa y nos honra”.

“Prostitutas y feministas”

Paula VIP solía ser contadora antes de darle otro rumbo a su vida. Lleva diez años trabajando como prostituta y tras todo este tiempo, no sólo afirma que le gusta su trabajo sino que también lo desarrolla “con mimo” hacía ella misma, sus clientes y compañeras.

Afirma que ser puta ha cambiado su vida a mejor: “He conocido a mujeres increíbles, empoderadas completamente que me han abierto los ojos en lo que al feminismo se refiere y puedo, desde mi posición de profesional del sexo, hacer mucho bien a otras compañeras menos empoderadas, a las novatas, a las que siempre trabajaron para terceras personas, a que por fin se queden con el 100% del dinero que ganan. Este trabajo me llevo a estudiar terapias sexuales, que es mi otra profesión y dejar definitivamente mi antiguo trabajo en contabilidad”.

Para ella, la prostitución es el trabajo donde el patriarcado tiene menos que decir. Ellas mandan y toman las decisiones mientras el cliente asiente y paga; “Así es como las putas han trabajado  a lo largo de toda la historia”. El referente social y cultural de las putas son las cortesanas y hetairas; ellas, como profesionales, dicen declararse muy por encima del sometimiento masculino. “Ellos saben quién manda”.

En su opinión, la institución que mejor vela por el patriarcado es el matrimonio, mientras que la trabajadora sexual define que desea hacer, cobra por adelantado y los pacta por adelantado, “despojamos al hombre de ropa, lo dejamos reducido a su mínima expresión y le instamos a irse cuando pasó el tiempo acordado”.

“Las putas somos feministas en defensa propia contra los grupos abolicionistas a los que tanto les molesta que nos ganemos la vida. Obviando que nosotras deberíamos tener todos y cada uno de los derechos que ellas ostentan y que a nosotras, nos deniegan sistemáticamente”. Además, cuestionan que tan feministas pueden ser quienes las critican y arremeten entre ellas en vez de luchar a su lado para mejorar sus condiciones laborales.

Finalmente, sobre cómo esta profesión ha cambiado su vida y la de las mujeres que la ejercen, sobre como su vida ha evolucionado, afirma: “Ya no somos tan “normales”, ya nos desprendimos de las casposas reminiscencias que la sociedad nos hace creer si ejercemos trabajo sexual. Somos más fuertes que antes, somos mujeres libres, feministas, compañeras en la lucha, madres, hijas, hermanas.

Tal vez seamos menos “normales” porque las abolicionistas nos han hecho crecernos ante la adversidad de sus críticas feroces, de sus moralinas de tercera regional, de su concepción de una sexualidad monógama y concéntrica, de un mito del amor romántico enfermizo y que refuerza la figura del macho sobre una mujer dominada”.

http://www.kienyke.com/historias/prostitutas-feministas-y-una-escuela/

Share

“Soy puta por elección. No quería trabajar 12 horas por 600 euros”

Valérie May forma parte de un movimiento en España que defiende el trabajo sexual por voluntad propia. “No quiero seguir en este sistema laboral”, añade. Natalia Ferrari soportó sólo tres días trabajar en un McDonald’s. “Debería haber empezado a prostituirme mucho antes”, se lamenta.

Valérie May tiene 28 años y se define como una escort alternativa.

Valérie May tiene 28 años y se define como una escort alternativa. Adriana Domínguez

 

La vida de Valérie May puede leerse a través de su cuerpo. Su brazo izquierdo lo ocupa, casi por completo, un enorme tatuaje con diferentes dibujos: un cerdo, tomates, una flor de loto… Representan todos ellos el vegetarianismo, régimen alimentario que sigue desde hace tiempo. La gran composición desemboca en un triángulo que se hizo cuando trabajaba como integradora social. Tiene otro tatuaje en las costillas que se hizo con su hermana con la palabra sisters.

En el escote lleva en tinta un cuadro del pintor Alfons Mucha que simboliza el feminismo. Su perro está en la pierna izquierda. En la barriga reposa una estrella japonesa que se hizo a los 17 años y que significa ‘esperanza’. El próximo que se hará será el de una pin-up con la palabra ‘empoderada’ en inglés. Lo hará en honor a su profesión: la de puta.

Valérie May es una de tantas mujeres que hay en España ejerciendo el trabajo sexual por voluntad propia. Putas y feministas que, como si fuese una alfombra, le han dado una sacudida a la palabra hasta hacer caer todos los estigmas que, igual que motas de polvo, viven aferradas a ella. Son mujeres que entienden que el feminismo implica tomar el control de sus propios cuerpos y que sea respetable. Que no glorifican su trabajo, pero que lo defienden por ser la mejor opción para ellas. Por ser su elección.

“La sociedad prefiere que seas camarera trabajando doce horas al día por 600 euros a trabajar en esto”, afirma Valérie May. Se define en su página web como una escort alternativa. Tiene el pelo verde y lleva los labios de color carmín. Se reparte el trabajo entre Tarragona y lo que le sale en Barcelona. Tiene 28 años y lleva algo más de seis meses prostituyéndose.

CASTING PARA ELEGIR CLIENTE

Su madre fue la primera persona en saberlo. Sabe que decidió ejercer esta labor sin esconderse. Sin dobles vidas. Pero muchos conocidos se extrañan. ¿Cómo decidió eso teniendo estudios y experiencia laboral? La respuesta para ella es fácil: “No quiero seguir formando parte de este sistema laboral”, explica.

La primera persona en saber que Valérie ejercía la prostitución fue su madre.

La primera persona en saber que Valérie ejercía la prostitución fue su madre. Adriana Domínguez

Y porque tiene dos dedos de frente, dice. “Una de las cosas que la gente piensa cuando te metes en esto es que te va a dar por el alcohol, las drogas, y que te vas a acostar con cualquiera. Y todo lo contrario. No he fumado en mi vida y escojo a mis clientes. Un masajista ofrece sus manos a cambio de una experiencia concreta. Pues lo mío es lo mismo. No vendo mi cuerpo porque eso es hacerte propiedad de algo. Y yo no me hago propiedad de nadie. Llego a casa con todas mis partes”, dice riéndose.

 
 

Valérie May hace una valoración previa antes de tener un encuentro con uno de sus clientes. Si no cree que vaya a conseguir una conexión desde el principio no queda con ellos. Por ejemplo, no acepta a hombres machistas ni a personas que se crean que están en una situación superior porque ella sea puta. Reconoce que tampoco estaría con un cazador.

Cuenta que con el primer cliente rompió el estigma. Era un chico más joven que ella. “Los clientes son personas completamente normales”, afirma.

Natalia Ferrari se define como vegana, bisexual, atea y antinatalista.

Natalia Ferrari se define como vegana, bisexual, atea y antinatalista. Mai Oltra

La asociación Aprosex ayuda a mujeres que, como Valérie, están iniciándose en la profesión. Una de esas mujeres es Shirley McLaren. Su nombre artístico recuerda al de Shirley MacLaine, la actriz de Irma la dulce. Pero ella recalca que no lo escogió por eso. Lo de Shirley es porque es fan de la cantante escocesa del grupo Garbage. El apellido es porque le apasiona el automovilismo. Y Ferraris ya había unas cuantas.

“Lo que ha pasado con la crisis es que muchas mujeres, al perder su trabajo y no tener problemas con tener sexo con desconocidos se han lanzado a esto. Pero, claro, sin guía. Y como cualquier faena, te tienes que estar reinventando, actualizando. Aprendiendo. El problema es que aquí, como todos follamos, la gente se cree que lo puede hacer bien. Hay gente que puede cocinar muy bien en su casa pero luego no puedes ser jefe de cocina. Aquí pasa lo mismo. Tienes que profesionalizarte, estás atenta a muchas cuestiones”, dice.

Shirley es una mujer transexual que lleva varios años viviendo en España. Nació en México. Allí estudió periodismo. Hace más de una década que ejerce la prostitución. Responde a los abolicionistas con determinación: “Nosotras somos las que tenemos la sartén por el mango. El discursito del abolicionista es que paga por nuestro cuerpo, así que el cliente puede hacer con nosotras lo que quiere. Eso es mentira. Y además es súper peligroso. Al repetirse esa conducta, acaba calando en todos los imaginarios: en las chicas que están empezando, que se acaban creyendo que pueden hacer con ellas lo que quieran; y con los clientes. ¿Las abolicionistas, entonces, nos protegen a nosotras o están protegiendo su modus vivendi?”, se pregunta.

Ferrari encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas

Ferrari encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas Mai Oltra

“Yo no podría trabajar en un matadero porque se me revolverían las tripas, como a otras mujeres se les pueden revolver al comerse la polla de un señor”, explica.

Shirley define a las prostitutas como “artistas del sexo”. “Cada relación no sale igual, es independiente. Es como si tuvieras un huipil (una prenda artesana mexicana). Cada una es diferente porque se hace a mano y es individual. Y eso tiene que tener un coste. No vendemos un producto de necesidad. Vendemos un producto de lujo”, dice. Y eso es algo que no todas las novatas tienen en cuenta a la hora de fijar los precios.

Sobre los clientes tampoco tiene nada malo que decir. Si son educados, limpios y no la regatean, todo está bien. Y si encima tienen buena conversación y le traen regalos, pues mejor. 

LA LUCHA POLÍTICA DE LAS ‘PUTAS INDIGNADAS’

Paula Ezquerra se considera una puta activista. Fue portavoz de la plataforma Putas Indignadas.

Paula Ezquerra se considera una puta activista. Fue portavoz de la plataforma Putas Indignadas. Cedida

Su lucha también va por la rama política. Ha intentado hablar y reunirse con diferentes políticos. Pero todavía no ha obtenido una respuesta clara. “Ciudadanos pide que seamos autónomas. ¿Pero por qué no podemos trabajar para terceros que paguen nuestra seguridad social como cualquier otra empresa? Simplemente porque trabajamos con los genitales”.

Explica que no consigue hablar con Alberto Garzón y que una vez charló cinco minutos con Íñigo Errejón, ambos de Unidos Podemos. Pero ninguno acaba por determinarse a su favor. “Los derechos humanos no se pueden debatir. Sabemos que hay cosas muy feas en nuestro trabajo, eso no lo vamos a negar. Pero igual que en otros sectores. Para hacer un móvil sabemos cómo se consigue el coltán. Pero nadie dice que hay que acabar con la minería o que hay que abolir la industria tecnológica. No. La única industria que dicen que hay que abolir porque hay trata y hay violación de los derechos humanos es la de la prostitución”, asegura.

Además de Aprosex, sólo en Barcelona hay otras tres organizaciones más que velan por los derechos de las trabajadoras sexuales: Putas Indignadas, Putas y Alianzas y la asociación Genera. Durante un tiempo, la portavoz de la primera fue Paula Ezquerra, para dar la cara –“que ellas dan la cara por sí solas, no me necesitan a mí, pero sobre todo ante medios de comunicación por la cuestión del estigma y de la familia”, dice-.

Ahora es portavoz de la asamblea general. Ha hablado con políticos, con organizaciones internacionales. También ha sido consejera de la CUP en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona hasta finales de octubre de este año. “Llegué a un acuerdo porque me interesa más concentrar mi lucha en los derechos de las trabajadoras del sexo”, dice. En ese distrito está el barrio del Raval y su calle Robadors, donde se concentran numerosas trabajadoras sexuales.

Shirley es una mujer transexual que ejerce la prostitución desde hace más de una década.

Shirley es una mujer transexual que ejerce la prostitución desde hace más de una década. Adriana Domínguez

Así que Paula Ezquerra es “puta activista”. “O activista puta”. El tema es que lleva desde los 18 años ejerciendo. Ahora tiene 45. Nació en Buenos Aires, tiene doble nacionalidad y ha trabajado en muchas partes del mundo. Y para ella, lo mejor que le ha dado su trabajo es tener tiempo libre. Un beneficio que no habría conseguido con ningún otro empleo, según dice.

“Yo tengo una frase que es: el estigma puta atraviesa a todas las mujeres”, sostiene. “Nosotras nos reapropiamos de la palabra puta, pero creo que todas las mujeres nos la debemos apropiar porque es una manera en la que los hombres nos controlan”. Porque Ezquerra estira el discurso a todas las mujeres, no sólo a las trabajadoras sexuales. “Si tenemos un mayor control sobre nuestro cuerpo y no permitimos que nadie nos diga cómo hacer, o cómo ser o disponer de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad, sensualidad, del erotismo, sin esa mirada acusatoria del patriarcado y del machismo, la sociedad hará un avance impresionante”, dice.

Paula Ezquerra lamenta lo que llaman la “santificación de sus vaginas” y la moralidad impuesta. También que sean expuestas siempre como víctimas, cuando no son vulnerables, sino “vulneradas”.

“DEBERÍA HABER EMPEZADO A PROSTITUIRME ANTES”

Otra de las mujeres que más ha defendido su trabajo como puta en medios de comunicación durante este último año ha sido Natalia Ferrari. Ella, al contrario que otras muchas mujeres, no sólo ha hecho pública su cara. También su nombre.

Cuando comenzó a tomar decisiones sobre cómo iba a trabajar, tenía asumido que debía ponerse un nombre artístico al ver que era lo que todas hacían. “Pero según construía mi discurso y tenía claro que quería trabajar contra el estigma, me di cuenta de que no tenía coherencia para mí ocultarme o separar mi identidad de mi trabajo. Creo que hacerlo es una opción legítima y, teniendo en cuenta que las prostitutas vivimos una discriminación similar a los homosexuales hace 50 o 60 años, en muchos casos el anonimato es más que necesario para nuestra seguridad”, dice.

Y añade: “Muchas compañeras viven con miedo de que en su otro trabajo se enteren y las echen, o sus familias dejen de hablarles, o ya no quieran contratarlas o se nieguen a alquilarles pisos. Sentí que usar mi nombre real y enseñar mi cara no iba a afectarme tanto, pero sí podía marcar una diferencia en otras. Para que se nos vea como personas que hemos decidido este trabajo, que no queremos vivir marginadas y que nos merecemos respeto”.

Natalia Ferrari se define como una mujer “bastante peculiar”. Es vegana, bisexual, atea, antinatalista y sólo practica relaciones abiertas. Dejó el instituto a los 13 años.

Antes de trabajar como meretriz había probado con otros trabajos. “Soportó” estar en un McDonald’s durante tres días y no aguantó más. Lo siguiente fueron otros dos días trabajando como teleoperadora. También estuvo un par de años como vigilante de seguridad y en el servicio de atención al público en un museo. Alguna temporada la pasaba a tiempo completo de voluntaria en una ONG en defensa de los derechos de los animales.

Cuenta que estaba muy cansada de su trabajo, que se veía a sí misma estancada con 30 o 40 años en un empleo precario que no le aportaba nada en el desarrollo personal. Así que entró en pánico. Decidió dejarlo y buscar alternativas. Encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas. 

“La primera vez tenía miedo, por un momento me creí el cuento de que los hombres que pagan son monstruos y que el papel de la puta es el de ser una mujer sumisa. Pero la realidad es que la cita fue incluso más agradable que otras en las que no ha habido dinero de por medio. Tuve la sensación de que debería haber empezado a prostituirme mucho antes”. 

Una manifestación de la plataforma Putas Indignadas, de la que Paula Ezquerra (derecha) fue portavoz.

Una manifestación de la plataforma Putas Indignadas, de la que Paula Ezquerra (derecha) fue portavoz. Cedida

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20161201/174983263_0.html

Share

“Soy prostituta y feminista”

Ofrecen servicios sexuales y no se sienten explotadas. Es su (polémica) lucha por la igualdad de género. Aquí dan la cara.

Fotografía por Michelle Gentile

Natalia no es de este mundo, como tampoco lo son los unicornios, las hadas y los trasgos. Para una buena parte de la población es imposible que exista una mujer así: que se prostituya por elección propia, sin presiones de ningún hombre, y con cierta pasión por su profesión. Pero lo que ya la convierte en una rareza absoluta para muchos es que, además, se considere una feminista. Una prostituta feminista, o lo que es lo mismo, alguien que lucha por la igualdad entre el sexo masculino y femenino y un justo reparto de roles.

¿Pero es posible? Por supuesto, porque Natalia, María o Amanda no son excepciones, ni son pocas, ni están carentes de opinión. Quieren que su voz se escuche. Son mujeres de carne y hueso. De carne y hueso que, según ellas, no está a la venta. «Nosotras no vendemos nuestro cuerpo, sólo ofrecemos un servicio sexual. Y punto», afirma Natalia Ferrari, una de las chicas más activas, sobre todo en las redes sociales, por la defensa de su libertad de elección y de su profesión: «La prostitución, cuando funciona con condiciones éticas, te ofrece pasar un buen rato con alguien que quiere estar contigo, con un pacto muy claro de lo que va a suceder en la cita y sin que haya complicaciones para ninguna de las partes», dice. A diferencia de la gran mayoría de mujeres y hombres que se dedican a este mundo, ella ha decidido dar la cara (literalmente) en esta lucha.

María Riot es otra de las prostitutas que mezclan su actividad con el activismo. Y tampoco oculta su rostro. «Sí, me considero una puta feminista. Veo a una parte del feminismo como una herramienta muy poderosa de empoderamiento. Nosotras nos creamos nuestro propio feminismo, el de las prostitutas, el más básico y necesario: el de poder hacer de nuestro cuerpo lo que queremos y luchar porque ninguna mujer le diga a otra lo que tiene que hacer con su cuerpo o sus genitales». María es también actriz de cine X, otro de los contextos donde los clichés machistas son más pronunciados: «Nosotras no vendemos nuestro cuerpo, primero porque es nuestro y no se puede vender, y segundo porque nuestra profesión no es otra cosa que ofrecer sexo a cambio de dinero».

¿Tiene sentido la lucha feminista en la prostitución? Probablemente más que en ningún otro ámbito, ya que puede tratarse de una de las trincheras más misóginas de la sociedad, un terreno de juego demasiado propicio para la cosificación de la mujer y su sumisión a los deseos masculinos. Pero el coste personal de esa pelea es elevado, así como el estigma. Y el problema es que los ataques (al menos los más dolorosos) no vienen casi nunca de los hombres, sino de las mujeres, de aquéllas que se consideran, como ellas, feministas: son las que, según la opinión mayoritaria en este movimiento, defienden que la prostitución es el hija del patriarcado y las prostitutas, mujeres sin escapatoria.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, presentó hace dos meses una guía destinada a medios de comunicación en la que recomendaba cambiar términos como prostituta o trabajadora sexual por «mujer en situación de prostitución», o clientes por «prostituidores» o «puteros». El problema es que la publicación no distinguía entre las mujeres que libremente quieren dedicarse a este trabajo y las víctimas de la trata, una de las peores lacras de nuestra sociedad.

En realidad, nadie sabe con certeza qué porcentaje de las meretrices ejercen por obligación y cuáles por elección. En 2010, Naciones Unidas calculó que una de cada siete mujeres prostitutas en Europa eran víctimas de trata. ¿Pero qué sucede con las seis restantes? Para esta guía del Ayuntamiento de Madrid son, de nuevo, como los unicornios. No existen. Pero hablamos de una de las grandes industrias del planeta, con más de 40 millones de mujeres y hombres que ejercen este oficio.

La primera vez. «Decidí dedicarme a la prostitución hace cuatro años», cuenta Ferrari. «Mi trabajo en un museo no aportaba nada a mi desarrollo personal, por lo que decidí dejarlo y buscar alternativas. Y me di cuenta de que el sistema laboral sólo me ofrecía más de lo mismo. No recuerdo muy bien cómo o por qué empecé a considerar la prostitución. Hablando sobre esto una amiga me confesó que era prostituta desde hacía un año. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador. Eso y mi necesidad de pagar el alquiler me hizo decidirme. Como apunte diré que la primera vez sentí que tendría que haber empezado a trabajar como prostituta mucho antes».

María Riot tiene una historia paralela. Y una opinión similar: «Desearía haberme dado cuenta antes de que podía ser trabajadora sexual, en vez de pasar años como cajera de supermercado o en locales de ropa, teniendo que soportar jefes, cumpliendo horarios y haciendo tareas insalubres como estar parada sin descanso durante ocho horas seguidas».

Amanda Carvajal es una escort de lujo madrileña. No se considera feminista ni activista, pero lleva igual de mal las acusaciones de otras mujeres: «No conozco un trato más justo e igualitario que el que hay entre una prostituta y un cliente», argumenta. «Yo decido cuánto cobro, la duración de las citas y qué se hace y no en ellas. El cliente acepta y, si no le gustan las condiciones, simplemente el encuentro no se produce. Eso para mí es igualdad de género, pues es un acuerdo en el que tanto él como yo salimos ganando. Y mucho. Incluso, me atrevería decir que yo me siento más beneficiada que ellos, pues el increíble crecimiento personal que he experimentado gracias a mis clientes durante todos estos años es incalculable».

Varias asociaciones de profesionales del sexo, como Aprosex, Hetaira, Genera, Cats y Prostitutas Indignadas llevan tiempo defendiendo los derechos de este colectivo, la despenalización y la diferenciación clara con las redes de trata. «Me han criticado mucho por dar la cara y decir que me gusta mi trabajo y que es una opción laboral legítima», dice Natalia Ferrari. «Parece que si eres una prostituta empoderada no tienes derecho a manifestarte. Si eres una víctima, además, no tienes la capacidad de hacerlo y ya ellas lo hacen por ti».

María Riot se siente cansada del fuego amigo y «de las repartidoras de carnets de feministas». «Lamentablemente he recibido más críticas de mujeres que de cualquier otro grupo. También he visto las mismas etiquetas destinadas a alguna directora de porno con la que he trabajado». Riot se refiere a Erika Lust, autora de cintas que apuestan por una mirada femenina donde la mujer no es utilizada como un objeto sexual, toma la iniciativa y explora sus propios placeres: «Como directora de cine adulto, siempre he fomentado una serie de valores feministas delante y detrás de la cámara. Es decir, que no sólo hago películas donde el placer femenino importa y la representación de las relaciones sexuales es realista, igualitaria y respetuosa, sino que el proceso de producción es ético y fomenta la participación de mujeres en cualquier puesto de trabajo. Mi equipo está compuesto en un 90% por mujeres, desde la operadora de cámara, la ayudante de producción hasta la sonidista», dice una de las pocas cineastas de celuloide X para adultos. «Las mujeres también tenemos derecho a representar nuestra visión de la sexualidad. Muchas veces me dicen que es contradictoria con los valores feministas, pero nada más lejos de la verdad. Disfrutar del sexo explícito en pantalla no es algo intrínsecamente masculino. Creo que nos equivocamos cuando atacamos e insultamos a otras mujeres porque no coincidimos en algo, cuando en realidad podríamos hacer críticas constructivas y ayudarnos entre nosotras para poder debatir y repensar nuestro lugar».

Aunque la verdadera diana del feminismo más ortodoxo es la actriz porno Amarna Miller: «la feminista favorita de los machistas», según la define una de sus detractoras. La intérprete, poeta, escritora, fotógrafa y musa de Podemos está acostumbrada a recibir insultos de odiadoras de redes sociales, pero ella sigue dando la cara: «Dedicarte al trabajo sexual en una sociedad mayoritariamente machista es complejo y te hace enfrentarte a muchos estereotipos», comenta en el descanso de su último filme. «Es muy fácil teorizar sobre el trabajo sexual cuando nunca has estado en un set de rodaje, pero no tanto dar la cara cuando eres tú misma la que se enfrenta al estigma todos los días».

Vídeo polémico. Miller ha estado en la picota desde que protagonizó un polémico vídeo promocional del Festival Erótico de Barcelona donde denunciaba la hipocresía de la sociedad española: «Muchísimas de nosotras somos mujeres empoderadas que nos dedicamos a esto porque queremos. Hay sectores abolicionistas que no conciben que el trabajo sexual pueda ser una forma de empoderamiento femenino, mientras otras ramas del feminismo nos plantean que el trabajo sexual es una forma de recuperar el control sobre nuestro propio cuerpo y nuestra sexualidad».

Les molesta además el «acoso» a los clientes, que no deben pagar, según ellas, la persecución a la que se somete «desde el Estado» a las trabajadoras sexuales. «El problema de las leyes que persiguen a los clientes como si fueran criminales no es únicamente que los estigmatizan: es que nos hacen vulnerables a la violencia a nosotras», denuncia Natalia Ferrari. «El riesgo de multas hace que las profesionales trabajen en zonas más apartadas e inseguras. Muchas tienen que bajar tarifas, hacer prácticas sexuales que no quieren, o aceptar que les negocien el uso del condón. Si un cliente tiene miedo, no querrá darme su nombre real ni su número de teléfono y eso me pone en peligro porque dificulta mis medidas de seguridad. Está demostrado que perseguir la demanda no sirve para proteger a las mujeres, y fuerza a las putas a trabajar en condiciones lamentables, dándole poder a los agresores».

Además, no comparten la denominación prostituidor, ya que entienden que son ellas quienes toman la decisión de prostituirse, y no ellos. «La gente que contrata estos servicios busca disfrutar, sentirse bien, comprendido, respetado y poder desconectar», afirma Ferrari. María Riot añade que «es básicamente un intercambio económico por un servicio sexual, que muchas veces es más psicológico que físico y que muchas personas necesitan o desean. Es un trabajo que disfruto mucho y que me da muchas satisfacciones. Hoy en día no podría imaginarme trabajando de otra cosa».

La mayoría de estas chicas salen y entran en el trabajo sexual dependiendo de su situación personal o económica del momento. «Desde que empecé a trabajar, he dejado la prostitución varias veces», cuenta Ferrari. «Lo hago por desconectar o porque no es compatible con los proyectos de vida que tengo en ese momento. Una de las ventajas de ser prostituta es que puedes dejarlo y volver cuando quieras. Y siempre tendrás trabajo. No pienso en dejarlo a largo plazo, sé que cuando lo considere conveniente podré hacerlo y que también podré volver cuando me dé la gana».

http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/11/30/583c18dcca4741ed098b4601.html

Share

Asociaciones de prostitutas, sobre la guía del Ayuntamiento: “servirá de poco a los periodistas”

Las asociaciones consideran que la guía “servirá de poco a los profesionales del periodismo y de muy poco a las periodistas”

Imagen de archivo de una mujer ejerciendo la prostitución. ANTONIO HEREDIA

El colectivo Hetaira y la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (AFEMTRAS) ha lamentado que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ceda “ante las ideas abolicionistas y prejuicios que el PSOE enarboló durante su campaña electoral” al tiempo que creen que la guía presentada el pasado viernes“servirá de poco a los profesionales del periodismo y de muy poco a las prostitutas”.

En un comunicado que encabezan con la declaración de intenciones ‘Señores periodistas, llámenme puta’, ambos colectivos muestran sus recelos ante la guía de recursos para periodistas y añaden que las opiniones de la alcaldesa “no representan las diferentes sensibilidades dentro de Ahora Madrid y barrena su propio programa electoral”.

Lamentan que con la guía se “ignora a las trabajadoras del sexo organizadas que están reclamando el acceso a derechos laborales y sociales en igualdad de condiciones al resto de la ciudadanía”. Desde AFEMTRAS y el Colectivo Hetaira ven con normalidad que se elaboren guías ofreciendo pautas a periodistas sobre cómo nombrar y acercar realidades pero “es determinante saber cómo estos colectivos se autonombran y no privarles de capacidad de decisión como si necesitaran tutela”.

“Es responsabilidad del periodismo mostrar la realidad en toda su diversidad, por tanto, también debe reflejar la de las trabajadoras del sexo que así quieren ser llamadas. La guía tampoco cuestiona la violencia que supone que las instituciones, en este caso, el Ayuntamiento de Madrid, invisibilice e ignore sistemáticamente a un colectivo de mujeres que está reclamando ser escuchado”, han añadido.

La estrategia para “ignorar a este colectivo de mujeres” se basa en “no reflejar la diversidad de situaciones que se dan en el mundo de la prostitución”. “Se confunde intencionadamente prostitución y trata como si fueran la misma cosa”, han indicado

http://www.elmundo.es/madrid/2016/09/27/57ea947cca4741e6748b4637.html

Share

CARTA ABIERTA A MANUELA CARMENA, LA MUJER ALCALDEIZADA

CARTA ABIERTA A MANUELA CARMENA, LA MUJER ALCALDEIZADA

Siempre se ha dicho que el nuestro, es el trabajo más antiguo del mundo.

Sin embargo, es posible que lo fuese la política, o concretamente una forma de hacer política, chapucera, a destiempo y moralista, el primer oficio desacreditado.

Nos preguntamos y últimamente lo hacemos muy a menudo, de dónde saca su moralina la política de izquierdas. De dónde tanto odio hacia lo que no desea comprender y cómo es posible que, desde las instituciones públicas, recibamos las putas, tanta violencia.

Porque sí, señora Carmena, lo suyo ha sido violencia. De la dura. De la que te parte el labio, te fractura la mandíbula, te rompe un brazo y te deja llorando en un rincón, sólo para venir luego con cara de salvadora de la vieja moral a hacernos sentir víctimas por ser culpables de su violencia.

Hemos visto muchos de estos comportamientos las mujeres, como para no saber identificarlos, señora Carmena. Los hemos padecido a mano de nuestros padres, de nuestros novios, de nuestros maridos, algunas han tenido la desgracia de sufrirlo a manos de sus propios hijos.

Se llama violencia machista, señora Carmena.

El pasado día 23 de septiembre de 2016, como alcaldesa de Madrid se alzó de su trono y arremetió con toda su furia machista contra las miles de mujeres que, en España, ejercen la prostitución de forma libre y voluntaria.

Pero no sólo eso, además se jactó de ser la mujer que mejor sabe discernir entre el bien y el mal y de ese modo, grotesco, de ejercer política, se abalanzó contra las mujeres víctimas de trata y de explotación laboral, ninguneándolas hasta el total exterminio de su amor propio.

Porque a las mujeres en situación de trata, créanos, no les favorece que se las minimice en su dolor y en su desamparo. Estas mujeres no precisan de soberbia institucionalista y generosidad de adviento.

Deles usted, señora Carmena, políticas municipales reales, hagan ustedes que se ejecuten las leyes, asegúrense de que el tratado de Palermo se cumple a rajatabla y se las trata como a seres humanos con derechos, que es lo que son, en lugar de hablar de ellas, como si fuesen seres de otro planeta.

Las mujeres en situación de trata son explotadas laboralmente, lo hagan en el contexto del sexo de pago, de la agricultura, de la industria textil o del servicio doméstico.

Pero, con ese mismo poco tacto que le caracteriza en este tema, ha obviado a todas las demás víctimas y creemos saber por qué.

Una guía para “salvar” mujeres del servicio doméstico no vende. Cuando se habla de prostitución y de sexo, todo el mundo abre los oídos y queda expectante a absorber la proclama del día.

A ninguna de las personas que han elaborado esta guía les importan las mujeres en situación de trata, señora Carmena, les importa salirse con la suya y abolir la prostitución.

Usted, señora Carmena, está en situación de mujer alcaldeizada y asúmalo, no es capaz de verlo.

No puede, porque los satélites que pululan a su alrededor le impiden ver la realidad de lo que la sociedad demanda.

Como mujer en situación de alcaldeizada nos vamos a referir a usted a partir de ahora, tal como usted nos trata a nosotras, como si no tuviésemos dos dedos de frente para saber qué nos conviene.

Vive usted de espaldas a la realidad de cientos de miles de mujeres que trabajan en el sector del sexo de pago y demandan, precisa, necesitan, exigen sus derechos laborales, sociales y civiles.

Eso que vienen siendo los derechos humanos, ¿le suenan de algo señora alcaldeizada?

En agosto del 2015 Amnistía Internacional declara que se debe dejar de perseguir y criminalizar a todo el colectivo puta, pero al Excelentísimo Ayuntamiento de la Villa de Madrid, las noticias sobre Amnistía Internacional, se conoce que se le traspapelaron.

También ha hecho usted caso omiso, aunque entendemos que debe ser por su situación de mujer alcaldeizada, el hecho de que desde 2010 tanto la ONU como la OIT sean referentes genuinas y genéricas en cuanto a la defensa del trabajo sexual y por lo tanto de los derechos, de las mujeres que trabajan en el sector del sexo de pago, o por entendernos con más facilidad, en prostitución.

Al mismo tiempo, se hace referencia con gran claridad, a la diferencia entre el ejercicio libre de un trabajo y la trata de personas con fines de explotación laboral.

Se lo repetiremos hasta la saciedad, señora alcaldeizada, explotación laboral.

Porque, si no hacemos este reconocimiento, seguimos excluyendo y degradando a las mujeres, unas estarán por encima de otras y eso, no es feminismo. Es otro atentado machista, más doloroso aún, por venir de una mujer que puede hacerlo bien o mal y que ha optado por hacerlo peor.

Señora Carmena, mujer alcaldeizada, no queremos dejar pasar por alto tampoco el hecho de que a nuestros clientes se les pretenda llamar prostituidores.

Tal vez, a sus votantes haya que denominarles alcaldeizadores, pues.

No vemos otra salida a este tejemaneje de palabras que parecen salidas directamente de la mente perversa de la santa inquisición. ¡Vamos a quemar a las putas. Porque ellas hacen que no obtengamos la mayoría absoluta!

Lucharemos como siempre lo hemos hecho, con pocos recursos, no como ustedes.

Las asociaciones pro-derechos de las mujeres que ejercen prostitución, nos centraremos en lo importante que es ayudar a nuestras compañeras, estén en la situación que estén.

Aunaremos nuestros esfuerzos para derogar ordenanzas y batallar contra iniciativas desproporcionadas y claramente putófobas como la suya.

Y pondremos al servicio de la sociedad la verdad de nuestra realidad, de nuestro trabajo, de nuestra vida, porque señora Carmena, putas hay en todos lados, alguna de sus vecinas podría serlo, quizá alguna mujer de su familia, quién sabe si alguna compañera de trabajo, pero lo que sí resulta cierto y sencillo de comprender es que las formas y las maneras son importantes y que ni puede, ni se debe, hacer política desde el desprecio a quienes la rodean.

Y menos aún, intentar sobrevivir del bucle de la mentira tantas veces contada de que prostitución es igual a trata, porque de ese modo insulta a las profesionales y a las víctimas.

Estamos deseosas de que esta carta abierta, haya podido serle útil y que sea usted capaz de volver a ser la alcaldesa a la que nos tenía acostumbradas, librándose de la ponzoña malintencionada y dejando de ser de una buena vez, Carmena, la mujer alcaldeizada.

APROSEX

Asociación de Profesionales del Sexo

Colectivo Hetaira

trabajo-sexual1

Share

“Trabajo en un burdel, pregunta lo que quieras”: la prostitución en primera persona

Usuaria de Reddit y prostituta, ‘brothelgirl’ se prestó a resolver algunas de las dudas más frecuentes sobre su trabajo en uno de los hilos más legendarios de dicha red social
Foto: Son negocios, nada más que negocios. (iStock)
Son negocios, nada más que negocios. (iStock)

AUTOR

HÉCTOR G. BARNÉS

La mayoría de opciones caen en un punto intermedio entre una y otra opción, especialmente si nos referimos a la prostitución en los países desarrollados. Muchos testimonios coinciden en algo: es una manera de hacer dinero rápido y fácil. Es lo que ocurre con una de las usuarias de ‘Reddit’, que bajo el seudónimo de ‘brothelgirl’ (algo así como ‘chicadeburdel’), ha explicado que lleva prostituyéndose en una gran ciudad australiana desde que tenía 17 años: “Era joven y rebelde y estaba cachonda”. Nada de trauma familiar. La autora explica que, simplemente, era una manera de ganar mucho dinero (actualmente, unos 2.500 euros a la semana) a cambio de un montón de sexo.

No cabe duda de que lo que en un pasado no tan lejano era un tema tabú ha pasado a convertirse en uno de los grandes debates públicos: ¿qué ocurre con la prostitución y cuál es la experiencia real de las prostitutas? Las respuestas a esta última pregunta son tantas como trabajadoras del sexo existen, e incluyen gran cantidad de opciones: de las que lo consideran como lo peor que le ocurrió en su vida, como en el caso de la carta de la prostituta a sus clientes, o las que, como Natalia Ferrari, lo consideran como una herramienta emancipadora.

No cabe duda de que lo que en un pasado no tan lejano era un tema tabú ha pasado a convertirse en uno de los grandes debates públicos: ¿qué ocurre con la prostitución y cuál es la experiencia real de las prostitutas? Las respuestas a esta última pregunta son tantas como trabajadoras del sexo existen, e incluyen gran cantidad de opciones: de las que lo consideran como lo peor que le ocurrió en su vida, como en el caso de la carta de la prostituta a sus clientes, o las que, como Natalia Ferrari, lo consideran como una herramienta emancipadora.

La mayoría de opciones caen en un punto intermedio entre una y otra opción, especialmente si nos referimos a la prostitución en los países desarrollados. Muchos testimonios coinciden en algo: es una manera de hacer dinero rápido y fácil. Es lo que ocurre con una de las usuarias de ‘Reddit’, que bajo el seudónimo de ‘brothelgirl’ (algo así como ‘chicadeburdel’), ha explicado que lleva prostituyéndose en una gran ciudad australiana desde que tenía 17 años: “Era joven y rebelde y estaba cachonda”. Nada de trauma familiar. La autora explica que, simplemente, era una manera de ganar mucho dinero (actualmente, unos 2.500 euros a la semana) a cambio de un montón de sexo.

La autora habla de todo sin tapujos, como suele ocurrir con los AMA (siglas de“Ask Me Anything”, es decir, “pregúntame lo que quieras”), de sus motivaciones personales al tamaño de los genitales de sus clientes pasando por los consejos a los jóvenes que desean iniciarse en el sexo con una prostituta y que, como ya hemos señalado en alguna ocasión, son mayoría.

El negocio en horas puntas

Si uno quiere pasarlo bien, la autora recomienda tácitamente acudir entre semana a deshora. Como ocurre con otros sectores como el de larestauración, cuanta menos demanda haya, más fácil será que el servicio sea perfecto. “Los viernes y sábados por la noche puedo tener entre 7 y 9 clientes en seis horas”, explica. “Es básicamente un polvo rápido ya que las salas de espera están llenas. La mayoría de chicos vienen de fiesta así que lo limitamos a citas de media hora”. En estos encuentros, se suprime cualquier conversación y se va al grano, aunque reconoce que los clientes suelen salir contentos. “Suena frío e insensible, pero el servicio aun así es cálido, amistoso y caliente”.

Por lo general, se trata de la típica fiesta que termina con un “¡vamos a un burdel!”, por lo que brothelgirl reconoce que les resulta fácil convencerlos para que hagan un trío y, por lo tanto, puedan cobrar el doble o el triple por menos trabajo.

'brothelgirl' adjuntó varias fotografías del burdel, como esta.
‘brothelgirl’ adjuntó varias fotografías del burdel, como esta.

Clientes habituales y otra fauna

La prostituta reconoce que se acuesta con uno o dos vírgenes cada semana. Al parecer, es algo muy habitual, y anima a hacerlo si de verdad se desea, alvo que uno le dé un gran valor a su virginidad. Sin embargo, advierte, es muy probable que sea una experiencia decepcionante: “Creo que depende enormemente de la chica que elijas, de prepararla mentalmente y de fijar expectativas claras en las que os pongáis de acuerdo”.

Por lo general, recuerda brothelgirl, el trabajo es el trabajo. Y es muy semejante al de, por ejemplo, un médico: “Después de cierto tiempo, los cuerpos terminan siendo cuerpos”. Y esta prostituta reconoce que se presta a cualquier cosa (sí, a cualquiera), exceptuando menores de edad o animales. Sin embargo, admite que rechazaría a personas con determinadas incapacidades, no por ella, sino porque piensa que no sería capaz de excitarles. Eso sí: “la arrogancia, una borrachera extrema, estar bajo los efectos de las drogas o una falta de respeto” pueden provocar que rechace a un cliente.

El tamaño del pene

Como no podría se de otra manera, brothelgirl resuelve unas cuantas cuestiones con el tema que más preocupa a muchos hombres: el tamaño de sus genitales. Sí, el tamaño medio es mucho menor de lo que pensamos (o de lo que alardeamos): las más pequeñas miden unas tres pulgadas, es decir, unos 7,62 centímetros, aunque la media se encuentra entre cinco y seis (de 12,7 a 15.24). Más allá de eso, las considera grandes. Eso sí, brothelgirl ha tenido malas experiencias con el tamaño del pene, y no precisamente por ser pequeño: “La más grande era tan larga y gruesa como mi antebrazo, así que tuve que decir que no”, explica. “El pobre tipo estalló en lágrimas y dijo que no podía acostarse con nadie por su tamaño. Además, en esos casos nunca se les pone dura del todo”.

Los orgasmos de la prostituta

¿Son reales o, por lo general, los finge? Aunque reconoce pasárselo bien trabajando, brothelgirl explica que raramente llega al clímax con un cliente. “Lo intento en todas las citas, pero a menos que sean hábiles con el sexo oral estoy tan acostumbrada a mis dedos que solo puedo correrme yo sola”, explica. Otra alternativa es terminar por sí misma una vez el hombre ha alcanzado el orgasmo, mientras este mira, o practicar la masturbación mutua. Además, reconoce que hay algunos tipos “terribles”: “educadamente y con humor les hago ciertas sugerencias para que mejoren su técnica y sean capaces de hacerme llegar”. La amplia mayoría responden favorablemente.

La lista de precios.
La lista de precios.

Lo mejor de ser una prostituta…

Según brothelgirl, hay muchas ventajas de dedicarse a este trabajo: “La libertad (financiera, de estilo de vida, de turnos). Me encanta el sexo, y esto satisface mi ansia hasta cierto punto”. Aunque entiende que su acercamiento ‘new-age’ (sic) a la prostitución puede ser difícil de comprender, la autora firma que le encanta sentir el subidón de su trabajo: “Creo en la energía y en su transferencia. Después de acostarme con entre 5 y 12 clientes a la noche te alimentas de su energía. Esto puede ser bueno y malo”. Bueno porque, a pesar del cansancio, aún sientes que puedes correr una maratón. Malo, porque puede llevar fácilmente a la confusión y al insomnio.

…Y lo peor de ser una prostituta

“Estoy pensando en ello”, reconoce la autora. “Nada realmente. Es seguro y muy divertido. He tenido que lidiar con algunos gilipollas, pero nada reseñable”. Ese puede ser el lado más complicado del trabajo, quizá, aunque por lo general es fácil librarse de los pesados que quieren que una prostituta les bese sin pagar un extra. Eso sí, brothelgirl admite en otro momento que echa de menos ciertas interacciones con el otro sexo, aunque no se refiere exactamente a salir a cenar: “Me quedo satisfecha con el sexo en mi trabajo, pero echo de menos tener relaciones que yo instigue”, explica. “El tonteo, los preliminares y la tensión no pueden ser replicados en un burdel. Lo echo de menos, al igual que la intimidad y el sexo con amor con una pareja”.

Leer más:  Sexualidad: Trabajo en un burdel, pregunta lo que quieras: la prostitución en primera persona. Noticias de Alma, Corazón, Vida  http://goo.gl/yExsWu

Share

OS HABÉIS PASADO

Estos días nos llegó la noticia del último despropósito del sector abolicionista alemán que consistía en publicar en la web las direcciones privadas de cientos de trabajadoras sexuales de ese país sin su consentimiento.

¿De verdad piensan que con estas acciones van a proteger a las mujeres como tanto proclaman? ¿Cómo coño se entiende eso?

Nosotras NO le damos nuestra dirección privada a todo el mundo, lo hacemos cuando el cliente ya ha pasado ciertos filtros que nosotras mismas establecemos, pero vosotras, lo habéis hecho sin nuestro permiso y saltándose todos los filtros que nosotras establecemos. Entre ellos no comparten nuestras direcciones privadas, porque, al contrario de lo que ustedes han hecho, nos suelen cuidar mucho, pésele a quien le pese.

Habéis puesto a cientos de trabajadoras sexuales en peligro real, irónicamente en ese peligro del que “queréis salvarnos” ¿En qué cabeza cabe? No puedo concebir que una mujer ponga en peligro a posta a otra y se diga feminista.

Decís que respetais las leyes, pero con tal de mantener vuestro statu quo, las habéis quebrantado, para vosotras todo vale, nos habéis llamado proxenetas, nos habéis llamado depósitos de semen y nos habéis puesto en grave peligro y no lo vamos a tolerar más.

Las caretas se han caído, espero que el movimiento feminista tome nota de esta acción y se den cuenta de la clase de gentuza que sois, que en mi opinión no sois mas que aliadas del patriarcado.

http://www.aprosex.org/os-habeis-pasado/

Share

TALLER SANTAS Y PUTAS 2016

Los momentos de felicidad entre mujeres son espacios únicos, intransferibles y mágicos.

Algunas veteranas del SANTAS Y PUTAS lo sabemos muy bien.

Otro año más, regresa el SANTAS Y PUTAS a Barcelona para conmemorar el Día Mundial de la Trabajadora Sexual que se celebra el 2 de junio.

afrodita2 (1)

Éste no es un taller sobre sexo, que pueda llamarse convencional.

Para comenzar las expertas talleristas son trabajadoras sexuales, Putas, y las atentas y maravillosas alumnas, son esas mujeres a las que denominamos Santas.

Hemos aprendido todo sobre mamadas, sobre masajes, sobre erotismo y streptease, sobre comer chirris y sobre el noble arte de la dominación.

Pero nos queda mucho por enseñaros, así que este año os hemos preparado una cuidada selección de talleres super interesantes con los que cuidaremos de nuestra sexualidad femenina, tan olvidada y, en ocasiones, tan denostada, incluso por nosotras mismas.

Las putas sabemos cómo gestionar el deseo, el placer y la sensualidad y os lo vamos a enseñar todo, sobre el funcionamiento del cuerpo femenino para que aprendáis a disfrutar de una sana sexualidad y a saber pedir a vuestras parejas que os hagan lo que más os gusta.

Poder para las mujeres!!

SÁBADO 11 DE JUNIO

10.30h_Empezaremos con una calurosa bienvenida

11.00h_

LO QUE APRENDÍ CON LAS PUTAS

Agnés Villamor Soy una antropóloga que se interesa por el oculto mundo de la prostitución, buscaba un grupo para poder llevar a cabo mi trabajo de campo y dí con Aprosex. De eso hace ya cuatro años, me consta que tuve que mostrar mis credenciales como persona buena y ser muy pesada. ¡Pero ahora, soy una más!

Todas nos transformamos cuando somos conscientes de que lo que decimos, es grabado o pasa a formar parte de unas notas que serán base de estudio. Tendréis la oportunidad de descubrir nuestros secretos más íntimos de la mano de una amiga y colaboradora muy especial. Putas aprosexistas al desnudo.

 imagen taller agnes 2016

12.30h_PLACER Y DOLOR, EL ARTE DE INFRINGIRLO

Domina Linda/Karla.
Soy una Mistress , que aprendió el arte de la dominación, en Bélgica, Irlanda o Inglaterra. En la edición 2015 de Santas y Putas  presenté el taller de Iniciación al BDSM.
Para este año os traigo la segunda parte para mostrar el trato a los esclavos, duro, pero justo.

El talento de Dómina Karla para la dominación y su disciplina en el BDSM es reconocida en toda Europa y nosotras vamos a poder disfrutar de sus enseñanzas en directo. Sin sutilezas, con un perro amaestrado y digno de su SEÑORA.

Mostrando 155426_1523205347904600_383782706_n.jpg9e55a091-2961-4082-98d5-124a4197f0e8

De 14 a 15.45h_ PAUSA PARA COMER

16.00H_PON UNA MUJER TRANS EN TU CAMA

Soy una mujer trans, trabajadora sexual, activista, primera trans en licenciarse en la  Facultad de Comunicación en México y toda una caja de sorpresas. Mi taller os mostrará muchas realidades y más juegos.

Últimamente el tema de la transexualidad está presente en los medios como nunca antes en la historia de Occidente. Este año 2015 hemos conocido a Caitlyn Jenner y antes ya lo habíamos hecho con Laverne Cox, protagonista de la serie Orange is the new black. Pero ¿sabemos realmente qué es la transexualidad? ¿Qué referentes tenemos? ¿Nos da curiosidad? ¿Nos plantearíamos tener sexo con una persona trans? En este taller hablaremos ampliamente y quien sabe, tal vez descubramos algo nuevo.

56c5b329-0257-4bdb-865e-d95ec315a24d

 

17.30h_SEXO INTELIGENTE, CREATIVO Y DIVERTIDO

Como Paula Vip he redescubierto una sexualidad increíble que deseo compartir y poner en conocimiento de mis amigas y compañeras de género. Puta irreverente, activista, terapeuta sexual, subversiva, vivo para divertirme

¿Quién no desea escapar de la rutina, de las posturitas de siempre y encontrar una isla en medio de nuestro propio cuerpo al que nadie, ni tú, ha echado el ancla nunca? ¿sabes que con unos suaves movimientos, la misma postura, puede ser distinta? ¡Ven…escucha los cantos de sirena de nuestra escort menos recatada!

taller paula 2016

19.00h_PUTILOOK

Llegados a este punto queridas, ya sois unas expertas amantes, sólo queda que os enseñemos a vestiros, a calzaros, a disfrutar de los rituales de belleza y sensualidad que las putas nos otorgamos día a día.

Traeros esas prendas que un día comprasteis, en un arrebato y nunca os habéis puesto porque os veis un poco putas. Esos zapatos con plataforma que jamás usaréis, ese suje con el que se te salen los pezones al aire, ese pantalón que marca, que marca mucho…y te enseñaremos a sacar provecho de tu bello cuerpo y de tu sensualidad más recóndita.

PUTILOOK 2016

20.15h_Despedida de cada dinamizadora, pequeña conclusión de los distintos talleres y por supuesto, no pueden faltar los besos, los abrazos y el mimo entre mujeres que cuidan de ellas, porque son lo más preciado que tienen en su vida.

-El Taller Santas y Putas, que incluye 5 talleres distintos, tiene un precio de 40 €uros.

-La asistencia será única y exclusivamente para mujeres cis y trans.

-El pago se realizará mediante transferencia bancaria a la CC. de APROSEX

2100 3043 45 22.00.49.65.28

-Al ingresar, recordad que es imprescindible que escribáis vuestro nombre y en “Concepto”, añadáis “Santas y Putas”.

-Por favor, enviad mail a: aprosex@aprosex.org con la foto del ingreso o escanead el impreso, para confirmar que el pago está en orden.

-Aquellas que deseéis quedaros a comer con las Dinamizadoras,deberéis comunicarlo en el mail de confirmación del ingreso, para que podamos saber para cuántas hacemos reserva.

-No se devolverá el dinero por la no asistencia al taller.

Para mayor intimidad, se comunicará la ubicación del taller Santas y Putas el día anterior a la convocatoria por mail a todas las que hayan realizado los ingresos y hayan mandado mail a aprosex@aprosex.org

http://www.aprosex.org/taller-santas-y-putas-2016/

Share

Regular la prostitució en Ben trobats de La Xarxa

Regular la prostitució

Los miércoles Clara Armengol de VOTV modera la tertulia de mujeres. Hoy centramos el debate en la regulación de la prostitución. Nos acompañan Carmen Lluveras , coach , Paula Vip , presidenta de Aprosex , Marta Santacatalina , miembro de Movimiento Democrático de Mujeres y Paula Ezkerra , portavoz de Putas indignadas . También conectamos con la periodista Rosó Feliu de Televisión de Girona que entrevista la concejala de Salt , Núria Tió.

Els dimecres la Clara Armengol de VOTV modera la tertúlia de dones. Avui centrem el debat en la regulació de la prostitució. Ens acompanyen la Carme Lluveras, coach, la Paula Vip, presidenta d’Aprosex, la Marta Santacatalina, membre de Moviment Democràtic de Dones i la Paula Ezkerra, portaveu de Putas indignadas. També connectem amb la periodista Rosó Feliu de Televisió de Girona que entrevista la regidora de Salt, Núria Tió.

 

 

Share