10 técnicas para hacerla experimentar un multiorgasmo

10 técnicas para hacerla experimentar un multiorgasmo.

Por Ana Santillán

El final feliz de una sesión de sexo consiste en que ella haya terminado satisfecha, no hay más. Hacer feliz a una mujer en la cama no es tan fácil. El éxito no tiene como base la duración, la virilidad o la elasticidad, sino la calidad antes y después del orgasmo.

 

Haz que tu chica experimente un multiorgasmo con nuestra guía:

 

 

1. El romance

El amor y el sexo están conectados en el cerebro de una mujer. Aunque te cueste trabajo creerlo, los gestos románticos excitan a las mujeres. ¿Cuándo fue la última vez que la sorprendiste con flores? No necesitas romperte la cabeza, la tienes fácil.

 

 

2. Masajes

Relájala. Es muy difícil para una mujer alcanzar el orgasmo si está estresada. Dale un masaje rápido. Frota sus hombros, espalda y cuello para eliminar la tensión.

 

 

3. Ignora la vagina

Tómate tu tiempo. El juego previo prolongado puede aumentar las probabilidades de que ella tenga un orgasmo.  Prolonga el tiempo besándola y tocándola durante más tiempo, generarás la tensión sexual necesaria para que el desenlace sea explosivo. No vayas directo a la vagina hay muchas zonas del cuerpo que deben ser estimuladas previamente.

 

 

4. Concéntrate en ella

Si enfocas toda tu atención en darle placer a tu chica, tendrás más energía para lograr el multiorgasmo. Piénsalo, si acabaste primero y decides ayudarla a llegar, no tendrás el entusiasmo que se necesita para mantenerla excitada. Si van al mismo paso, pueden irse guiando y alcanzar el orgasmo al mismo tiempo.

 

 

5. Duración

Tienes que durar más. Para lograrlo penétrala con normalidad y cuando sientas que estás por acabar, baja la intensidad, simplemente mueve tus caderas en forma circular y espera a que las ganas se calmen. Continúa brindando placer.

 

 

6. No uses lubricantes

Las mujeres tienen un lubricante natural que llena la vagina cuando están excitadas. El lubricante natural es tu termómetro. Al utilizar un producto sustituto, pierdes la noción. Sin productos, puedes saber instantáneamente si las cosas están funcionando; pero con ellos, nunca puedes estar seguro.

 

 

7. No abusar del clítoris

Una vez que has estimulado el clítoris durante un tiempo, algo llamado capuchón saldrá y cubrirá el clítoris para protegerlo de más estimulación directa. Una vez que el clítoris está estimulado por completo, debes asegurarte de complacer al punto G  con tu mano, lengua o pene.

 

 

8. Punto G, encuéntralo.

El punto G es una zona que se siente como el paladar de su boca y se localiza a alrededor de dos pulgadas dentro de la vagina, en el lado superior (bajo su estómago). Hay dos maneras básicas de estimularlo: con tus dedos, haciendo un movimiento tipo “ven aquí” o con una posición que ayude a estimularlo.

 

 

9. Utiliza la mejor posición

La mejor para la mujer es el misionero invertido (la mujer arriba). Esta es probablemente la posición en la que a la mujer se le hace más fácil alcanzar el orgasmo, porque puede controlar la fricción sobre su clítoris y su punto G.

 

 

10. Sexo oral, obviamente

La mejor manera para ayudar a una mujer a alcanzar el orgasmo, incluso múltiples orgasmos, es practicándole sexo oral, es mucho más satisfactorio para algunas mujeres que el coito. Para que estimules todas las terminaciones nerviosas, comienza intentando hacer el abecedario con tu lengua. Es muy importante la comunicación, te ayudará a saber si vas bien.

http://www.esquirelat.com/mas-esquire/15/10/5/como-hacerla-que-logre-un-multiorgasmo.html

Share

Tantra, el arte de los mil orgasmos

El sexo tántrico busca disfrutar del placer en toda su esencia

Personas en plena madurez sexual se acercan a esta disciplina en busca de nuevas experiencias

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hace 10 años que el sexo tántrico está de moda en nuestro país; que la gente, especialmente entre los 35 y 55 años, quiere acercarse a él. Busca sentir cosas nuevas, salir de la rutina, de la monotonía de su relación o incluso de su vida; y, por qué no, abrir también su abanico sexual a nuevas experiencias. El sexo tántrico tiene como fin disfrutar del placer en toda su esencia, prestando atención no sólo a los genitales, sino a todo el cuerpo en su conjunto. Pero esta práctica no está puesta al azar ni ha surgido por casualidad.

El sexo tántrico forma parte de una filosofía de vida llamada tantra que surgió en Oriente hace más de 4.000 años. La parte sexual es tan sólo una pequeña parte de ella. Esta corriente se fundamenta en cuatro pilares básicos, o como lo denomina el propio tantra, en cuatro llaves. Diego Jiménez, ‘sex-coach’ y director de Escuela Tántrica en Madrid, enumera a ZEN en qué consisten esas claves y cómo se pueden extrapolar a la forma de sentir y entender la sexualidad.

La primera llave es aceptarse a uno mismo y a los demás tal como son. Si tú no te aceptas como eres, no podrás disfrutar plenamente de la vida. Lo mismo ocurre en el sexo: si no te aceptas a ti mismo con tus virtudes, tus defectos, tus capacidades y complejos, ni tampoco a la persona que tienes enfrente, no podrás disfrutar plenamente de tus relaciones sexuales. La segunda llave es estar presente en el momento con los cinco sentidos. Es decir, para vivir la vida plenamente tienes que estar absoluta y conscientemente en ella. Este principio extrapolado al sexo significaría lo mismo: si estás en una relación sexual con los cinco sentidos, la disfrutarás mejor y más satisfactoriamente que si sólo estás por estar o por obligación.

La tercera llave de la filosofía tántrica es expresar lo que sientes y piensas. Para poder dar y recibir es necesario decir lo que cada uno quiere y siente en un momento determinado. En el sexo también. Tal como afirma Jiménez, «la realidad es que todas las personas practicamos el sexo en base a nuestras experiencias e historias de vida. Cada uno somos un mundo y por tanto, cada relación sexual también lo es». De este modo, es necesario saber pedir lo que queremos y lo que nos gusta, lo que nos apetece en cada momento, así como escuchar también a la persona que tenemos delante.

Y por último, la cuarta de estas llaves es el movimiento armónico y fluido. O lo que podríamos denominar como alcanzar el equilibrio. Es decir, acompasar tu energía y tus ritmos con los de la otra persona para poder fluir y estar en armonía.

LOS MITOS DEL TANTRA

Mucho hemos oído hablar del sexo tántrico, pero en cambio, sabemos poco de él.Esta práctica sexual está llena de mitos y de falsas creencias. Por ejemplo, que sólo con que dos personas se miren a los ojos pueden tener un orgasmo, o que para practicarlo se requiere horas y horas, o que su único objetivo es retrasar la eyaculación. Incluso, en ocasiones, se confunde también con el Kamasutra. Sin embargo, nada o muy poco tiene que ver con todo esto.

«El objetivo fundamental del sexo tántrico es dejarse llevar por el placer», afirma Alicia Gallotti, escritora especialista en sexualidad y autora del libro Sexo y tantra. «La meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos,aprender a disfrutar del sexo sin etiquetas, sin tabúes, sin presiones ni ansiedad. Disfrutar con libertad», añade esta especialista.

Actualmente, en nuestra sociedad, entendemos el sexo como si fuera una clase de gimnasia o como un examen que hay que pasar con buena nota, pero el sexo tántrico te enseña a olvidarte de todo esto. «Se aprende a prestar más atención a los besos, a las caricias, a las miradas, a disfrutar de una forma más paciente, más plena y consciente de toda la energía que sienten dos cuerpos en un acto sexual, a no centralizar todo en la búsqueda del orgasmo ni a tener que alcanzarlo rápido y desesperadamente. En general, sexo tántrico es potenciar los sentidos»,insiste la escritora.

UNA DISCIPLINA EN AUGE

Al igual que prácticas como el yoga o la meditación están en auge en nuestro país -incluso la gastronomía oriental- también lo está el tantra, disciplinas muy relacionadas entre sí. Son filosofías que tienen tras de sí una gran historia y que movimientos como el hippie en los años 60 en Estados Unidos acercaron a Occidente. «Ahora, de nuevo, parece que están en pleno apogeo, quizá porquevivimos en un mundo muy despersonalizado con el auge de las nuevas tecnologías y necesitamos encontrarnos a nosotros mismos», explica Gallotti. Es cierto que estas disciplinas están a años luz de la cultura occidental, pero todo se puede extrapolar y acercar a nuestra sociedad, porque lo realmente importante es «disfrutar del sexo (y de la vida) en toda su esencia. El sexo tántrico es una mirada serena y sensata de la sexualidad. No puedes ser libre sexualmente si primero no lo eres como persona», afirma la experta.

En España, no existen datos oficiales ni ningún documento que enseñe cuántas personas se están interesando por esta práctica. Sin embargo, Diego Jiménez lleva impartiendo talleres en Madrid más de 14 años y tiene una media de 50 alumnos al mes. «Vienen por diversos motivos: parejas que perdieron la chispa de su relación, otras que quieren encontrar la pasión que un día se les quedó por el camino, o simplemente buscar un poco de morbo o de nuevas experiencias en sus relaciones», comenta el especialista. Por ello, fundamentalmente, lo practican personas entre 35 y 55 años que han alcanzado una cierta madurez en su vida, también en su parte sexual.

Para tener un buen sexo tántrico es fundamental recrearte en los masajes, en las caricias y en los besos. Incluso también, en el ambiente. Como aconseja Jiménez, el sitio tiene que ser cómodo, que tenga una buena temperatura, una luz adecuada y una música relajante (si a la pareja le gusta).»«El sexo debe ser una fiesta, algo divertido, que no sea solemne, que no advierte miedos», concluye Galloti.

Share

La eyaculación femenina: todo lo que debemos saber explicado por una experta: EL ‘SQUIRTING’ SEGÚN RAINE LEIGH

A pesar de la división de opiniones, son muchos los que defienden que la eyaculación femenina existe, y que no es ningún montaje de la industria pornográfica

Uno de los aspectos de la sexualidad humana en los que hay un mayor desacuerdo todavía es la eyaculación femenina. Para muchos, no existe; para otros tantos, sí, y la diferencia entre ambos depende de las fuentes en las que se apoyan. Los que aseguran que las mujeres no pueden eyacular, y que el líquido que expelen no es otra cosa que orina, suelen basarse en investigaciones como la que fue publicada este año en el Journal of Sexual Medicine. Los que abogan por la existencia del squirting suelen recurrir a una fuente primaria: su propia experiencia entre las sábanas.

Una de las mujeres que se han manifestado de forma más rotunda a favor de la tesis positiva es la periodista especializada en sexología Raine Leigh. Para ella, defender la existencia de este fluido que surge durante el orgasmo es una forma de contribuir a la emancipación sexual femenina. Como explicaba en un artículo publicado en Thought Catalog, el hecho de que su composición sea muy parecida a la de la orina no lo convierte necesariamente en “pis”, puesto que la forma de producir un líquido y otro son muy diferentes. Sugerir que orinar y eyacular son lo mismo puede perjudicar el disfrute de la mujer, porque “un orgasmo con eyaculación es uno de los mejores queuna mujer puede experimentar”.

“Cuando un orgasmo sea espectacular, y ello provoque que se expulsen fluidos, ella sentirá vergüenza, culpa y pensará que simplemente está orinando, provocando que se retraiga la próxima vez que el sentimiento emerja”, lamentaba. Para evitar que ello ocurra, Leigh ha escrito dos ensayos sobre la eyaculación femenina: Squirting it’s easier than you think! A Holistic Guide to Female Pleasure, una breve guía para conseguir la eyaculación femenina, y Squirt Stories: Tales of Real Life Squirters, que recoge los testimonios de diversas mujeres eyaculadoras para demostrar que, efectivamente, sí se puede.

El sentimiento más profundo

¿Qué clase de mujeres eyaculan? Como explica la autora en una entrevista con Alternet, los perfiles son muy variados: jóvenes o mayores, bisexuales o heterosexuales, promiscuas o solteras, cualquier mujer puede conseguirlo. Eso sí, todas ellas tienen algo en común: una vida sexual madura a la que se enfrentan de manera relajada y con confianza. Muchas, de hecho, han superado los 30 años. Leigh considera que eso no se debe a los cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo con la edad sino, más bien, a la forma en que afrontan las relaciones sexuales: “Creo que a medida que te sientes más a gusto con tu sexualidad, estas cosas empiezan a ocurrir”.

Leigh eyacula gracias al sexo oral practicado por su pareja unido a la estimulación de sus dedos, que se encuentran dentro de la vagina

No son muchas las mujeres que se prestan a contar sus experiencias eyaculatorias ya que “era complicado para unas cuantas de ellas”. ¿Es elsquirting uno de los grandes tabúes del sexo actual, de la misma manera que pudo serlo en un pasado el sexo anal? Leigh recuerda que no hay muchos libros (ni artículos) sobre el tema en el mercado y que, sin embargo, preocupa enormemente a las mujeres… Y a muchos hombres que quieren saber de qué manera funciona la sexualidad del sexo opuesto con el objetivo de mejorar su rendimiento.

La eyaculación femenina es, por lo tanto, un potente arma de igualdad: “Cuando estamos con un hombre y eyaculan, sentimos que algo ha terminado”, explica Leigh en la entrevista de Alternet. “Es una especie de logro. Los hombres no siempre lo pillan, porque no siempre llegamos al orgasmo o no pueden notarlo”. Para el hombre, por lo tanto, la eyaculación femenina ya no es algo que debería causar asco (‘argh, se ha meado’), sino entenderse como un éxito (‘bien, ¡lo he conseguido!’).

Parece que va a llover

La propia Leigh es una eyaculadora habitual. La forma en que suele conseguirlo es a través del sexo oral practicado por su pareja unido a la estimulación de sus dedos, que se encuentran dentro de la vagina. Si quieres eyacular, explica la autora, vas a tener que dedicarle tiempo y un poco de esfuerzo. La primera vez que lo consiguió fue después de una larguísima sesión de sexo. Ahora es capaz de eyacular siempre, eso sí, a través de su propia estimulación.

La autora recuerda que, por mucho que en la mayor parte de casos vayan asociados, la eyaculación y el placer no son siempre equivalentes

De hecho, Leigh recuerda que frente a lo que se piensa –que sólo el sexo vaginal puede provocar la eyaculación femenina–, la masturbación es la mejor herramienta para ser conscientes del funcionamiento del propio cuerpo. En su caso es al contrario, ya que sólo eyacula a través de la estimulación del clítoris. Lo más importante, no obstante, es “no sentirse presionada si no surge fácilmente”.

La autora recuerda que, por mucho que en la mayor parte de casos vayan asociados, la eyaculación y el placer no son siempre equivalentes. Muchos actores pornográficos son capaces de hacer eyacular fácil y rápidamente a sus compañeras, pero se trata de una cuestión meramente mecánica. Leigh explica cómo uno de los hombres que la hizo eyacular le dio al mismo tiempo una de sus peores experiencias sexuales de su vida: “Es cuestión de técnica, pero no das ningún placer a la mujer”. La mejor moraleja, por lo tanto, es intentar que las cosas se desarrollen relajadamente y si ha de llegar, la eyaculación llegará.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-09-20/libro-squirting-femenino-eyaculacion-raine-leigh_1017984/

Share

Disfunción sexual femenina

Qué es

La disfunción sexual femenina es un trastorno que se produce cuando hay un cambio significativo en el comportamiento sexual habitual de la mujer. Disminuyen o incluso desaparecen los pensamientos y fantasías sexuales y se posponen o se evitan las relaciones. Además, existe una incapacidad para disfrutar y esto afecta a la calidad de vida y a las relaciones personales. En general, las cuatro áreas en las cuales las mujeres tienen dificultades son: el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor asociado al coito.

Tipos

Disfunciones del deseo sexual hipoactivo:

Algunas mujeres pueden sentir la falta de deseo en ciertos momentos de su vida, por ejemplo, durante el embarazo y elparto, la lactancia y la menopausia, y en periodos de crisis o enfermedades. Para otras, esta situación puede volversecrónica. Los síntomas son la falta de interés en iniciar o participar en actos sexuales, falta de receptividad a la actividad sexual y la ausencia de pensamientos sexuales o fantasías.

Causas de la pérdida de deseo:

  • Físicas: las intervenciones quirúrgicas, desarreglos hormonales y ciertas enfermedades como la diabetes, cardiopatías, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson y la depresión.
  • Otros factores: los cambios en los métodos anticonceptivos, cansancio, estrés, cambios de humor, obesidad, la relación con la pareja, episodios sexuales traumáticos y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y drogas. La falta de tiempo también puede provocar una pérdida del deseo sexual. Asimismo, se puede deber a la rutina sexual o a algo en la pareja que produce rechazo.

Tratamiento:

No hay ningún tratamiento válido y efectivo para todas las mujeres, por tanto, un buen conocimiento de la naturaleza del problema es fundamental para tratar a cada mujer. En principio se necesita una historia clínica detallada que incluya el aspecto médico sexual y social. Dependiendo del tipo de problema puede hacerse un reconocimiento (con tu consentimiento) y extraer una muestra de sangre para analizar los niveles hormonales. Otras pruebas pueden incluir un análisis de orina y medir la tensión arterial, las cuales pueden revelar diabetes o hipertensión, ambas posiblemente relacionadas con la disfunción sexual. Las opciones básicas de tratamiento son las terapias sexual, psicosexual y farmacológica.

  • Terapia farmacológica: está basada en parches transdérmicos de testosterona que liberan gradualmente dosis muy bajas de la hormona, lo que mantiene niveles estables de la misma y reduce los efectos secundarios (acné, vello corporal) asociados a otros sistemas de administración como las inyecciones. Los citados parches han probado que aumentan en más de un 50 por ciento tanto la actividad sexual, como el deseo sexual en mujeres con menopausia quirúrgica. Además, hay mejoras también en la excitación, el orgasmo y el placer.

Trastorno de excitación sexual:

Durante la excitación sexual se dan una serie de cambios físicos. El clítoris (la parte sensible de los genitales exteriores que responde a las caricias) se agranda debido a la entrada de sangre. La estructura interna de la vagina también se alarga e hincha en su parte superior para acomodar la penetración. Otro cambio es el incremento de la lubricación de la vagina. Esto también facilita la penetración y ayuda a evitar cualquier sensación de incomodidad durante el coito. La excitación no sólo es corporal sino también mental.

Factores que pueden dificultar la excitación

Un problema físico puede dificultar o impedir que esto ocurra si existe algo que interfiera con el flujo de sangre o las terminaciones nerviosas en la zona genital. Las causas podrían ser la diabetes, enfermedades coronarias o aterosclerosis. Otro factor son las lesiones espinales ya que pueden interferir con los mensajes que se envían desde los órganos genitales al cerebro. Se requiere una adecuada cantidad de hormonas para hacernos sentir sexualmente excitados. El problema físico en muchos casos está acompañado de otros como la falta de interés sexual. Esto puede deberse a un problema como la escasa o inadecuada estimulación por parte de la pareja.

Dolor asociado al coito:

Tipos de dolor o dispareunia:

  • Dispareunia profunda: Las causas principales pueden incluir enfermedades inflamatorias de la pelvis, cirugía ginecológica o pélvica, radioterapia para tumores ginecológicos, tumores uterinos o vaginales y fibroides, endometriosis (engrosamiento de la pared de la matriz), infecciones del tracto urinario, quistes de ovario, falta de lubricación o alguna infección de transmisión sexual. También puede ser la consecuencia de una determinada postura durante el coito en la que la penetración sea mayor.
  • Dispareunia leve: es común y tiene muchas causas. Los síntomas pueden ser el escozor o ardor y la zona puede estar inflamada e irritada. Este dolor puede también sentirse en otros momentos además de durante el coito, por ejemplo, durante actividades como caminar, correr o montar en bicicleta. Cualquier problema dermatológico también puede afectar a la zona alrededor de la vagina como eczema, verrugas, psoriasis y liquen escleroso, que hace que la piel se retraiga y se haga más frágil. Otras causas pueden ser herpes y úlceras vaginales. La intolerancia a los espermicidas y los condones de látex, así como ciertos jabones, también pueden producir irritaciones.
  • Vaginismo: Suele considerarse una respuesta condicionada y que puede estar relacionada con la anticipación de dolor en el coito.

Tipos de vaginismo:

  • Vaginismo primario: Cuando la mujer nunca ha experimentado la penetración vaginal.
  • Vaginismo secundario: Cuando la mujer ha tenido experiencia de penetración pero lo ha desarrollado posteriormente.

Causas

La creencia de que la vagina es demasiado pequeña, sentimientos negativos sobre el sexo y la sexualidad, abuso sexual previo, traumas vaginales (como el parto), un primer coito doloroso, problemas en la relación, miedo a quedarse embarazada y creencias religiosas estrictas.

Tratamientos

Existen soluciones efectivas para tratar el vaginismo. La mayoría incluye el tratamiento terapéutico por parte de un psicólogo o sexólogo. La terapia sexual ha demostrado gran efectividad en los casos de vaginismo.

Los entrenadores (dilatadores) vaginales están fabricados en plástico y son de cuatro tamaños graduados. Se trata de cilindros huecos con terminaciones redondeadas que permiten llevar a cabo el tratamiento de forma suave y progresiva. Se comienza utilizando el más pequeño y poco a poco se va subiendo el tamaño hasta que se consigue introducir el tamaño más grande fácil y cómodamente. Sin embargo, algunas mujeres no se sienten cómodas y prefieren usar sus propios dedos para esta terapia. El índice de éxito de esta terapia es muy elevado.

Educación sexual. Las razones psicológicas que provocan el vaginismo deben ser tratadas. El tratamiento puede incluir técnicas de relajamiento, el uso de imágenes visuales, ejercicios de tipo pélvico y programas de comportamiento cognitivo.

Trastorno orgásmico:

¿Qué importancia se debe dar al hecho de no tener orgasmos?

El orgasmo es una experiencia que admite muchas variedades. Cuando ocurre puede ser muy distinto cada vez incluso en la misma mujer. No se conocen sus motivos. Ser consciente del propio cuerpo y sus respuestas sexuales es algo fundamental para que se produzca.

Dificultades más comunes para alcanzar el orgasmo:

La incapacidad para alcanzar el orgasmo después de una estimulación sexual apropiada puede ser algo preocupante para una mujer y su pareja. La mujer puede experimentar sentimientos de fracaso e inseguridad y también puede recriminárselo a su pareja.

  • Dificultades primarias: aquellos casos que nunca han tenido un orgasmo. Es común y se da con más frecuencia en las mujeres jóvenes.
  • Dificultades secundarias: han alcanzado el orgasmo en ocasiones anteriores pero luego ha surgido la dificultad.

La capacidad para sentir el orgasmo se va incrementando con la edad y una vez que se ha aprendido normalmente no se olvida. Igual que la excitación sexual, el orgasmo puede sentirse en el cerebro además del cuerpo.

Factores influyentes

Una mala comunicación sexual; la ignorancia y el miedo; la escasa o inadecuada estimulación sexual; las dificultades en la relación; las experiencias sexuales traumáticas en el pasado; los problemas psicológicos y un estado físico debilitado pueden contribuir a que una mujer tenga problemas para alcanzar el orgasmo. Ciertas condiciones médicas que relacionadas con el riego sanguíneo y las terminaciones nerviosas del clítoris también pueden estar implicadas en la pérdida del orgasmo. Actualmente se está llevando a cabo investigación médica en este campo.

http://www.dmedicina.com/enfermedades/ginecologicas/disfuncion-sexual-femenina.html?cid=SIN00101

Share

Las mujeres españolas: notable en vida sexual

MARÍA CORISCO

Hubo una española que, cuando besaba, besaba de verdad; también hubo otra que quemó su sostén junto a un bistró parisino, y otra que jamás confesó ante nadie -tal vez ni ante sí misma- que su virginidad voló por los aires al mismo tiempo que los fuegos artificiales de una verbena de verano. Las hijas de estas españolas del franquismo recibieron una tibia educación sexual escolar, se atiborraron de píldoras anticonceptivas, reivindicaron -o no- su derecho al orgasmo y, aunque algunas se desmelenaron en las despedidas con los ‘boys’ y descubrieron el ‘tuppersex’, también otras muchas fueron carne de cañón de los laboratorios, empeñados en medicalizar su apatía sexual. Estas mujeres han sido madres a su vez, y ven cómo sus hijas viven en una sociedad donde las relaciones se inician en el botellón o en la red, donde las revistas para adolescentes imponen la genitalidad como mandamiento y en la que los mensajes sexuales explícitos, por su omnipresencia, son ruido de fondo, mero runrún ya. En este puchero nos movemos. Si queremos plantearnos cómo son las españolas ante el sexo, vayámonos a Perogrullo: «No se puede generalizar». Está claro. Cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre. Ahora bien, cabe preguntarse si, más allá de nuestras evidentes individualidades, compartimos una cierta historia sexual; sí, al vivir en sociedad se ‘contagian’ intereses, frustraciones, fantasías… «Seguramente hay unas vivencias comunes a cada época y, del mismo modo que la vida sexual de nuestras madres tuvo mucho que ver con el momento histórico-político, la de nuestras hijas estará quizá ligada a la tecnología», nos sugiere Rosa Collado Carrascosa, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Joan Vílchez, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, aporta un nuevo matiz: «Estamos en la era de la complejidad: en oposición a los talibanes, al fanatismo y al pensamiento único, hay un sinfín de contextos y circunstancias. Es importante tener esto en cuenta si queremos aproximarnos a cómo es la relación de las españolas con el sexo».

Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

Esta complejidad la podemos observar si acudimos al oráculo de nuestro tiempo, las encuestas: la variabilidad es enorme, y hay datos para todos los gustos. Por ejemplo, el ‘Estudio sobre los hábitos sexuales de la población española’ (HRA Pharma), tras preguntar a mujeres de entre 16 y 35 años de edad, señala que más de la mitad (el 57%) afirma haber tenido su primera relación sexual entre los 17 y los 20 años. Si nos vamos a un segmento más joven -entre los 18 y los 26- una encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD revela que la edad promedio para el inicio de las relaciones sexuales se sitúa en torno a los 15-16 años. En cualquier caso, la tendencia clara es el adelanto en el despertar sexual. José Ramón Serrano, presidente de la Sociedad Española de Contracepción, corrobora este adelanto: «Las jóvenes de ahora comienzan a los 16 años de media, mientras que sus madres, que ahora tienen entre 40 y 50, las iniciaron a los 20. En una generación, hay cuatro años de diferencia».

Un dato curioso que se desprende de diferentes encuestas es el asunto de la autoestima. La tenemos bastante alta, sí, y calificamos con un notable alto nuestra vida sexual. Por ejemplo, la encuesta ‘Habits’ (hábitos sexuales entre las mujeres y las profesionales sanitarias en España 2012), realizada mediante entrevistas a 3.200 mujeres de 23 a 49 años, revela que la inmensa mayoría (un 95%) se encuentra satisfecha con sus experiencias sexuales; con respecto a la calidad de sus relaciones, la puntuación media es de un 8,1. También la macroencuesta del instituto Opina nos muestra a una española ‘notablemente satisfecha’ con su vida sexual.

Prefieren hablar sobre sexualidad con sus amigas (90%), su pareja (80%), su madre (76%) y su ginecólogo (75%)

Siguiendo con las encuestas, algo que puede resultar sorprendente es que el 68% de las españolas mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, y que el 80% desearía tenerlas con mayor frecuencia. El dato, obtenido del ‘Informe europeo sobre hábitos sexuales’ -con una muestra de 2.500 mujeres de Alemania, Austria, Portugal, Suecia y España-, contradice la idea de la apatía sexual, de la falta de deseo en la mujer. «No es, desde luego, lo que nosotros solemos ver en consulta», indica Vicente Bataller, director del Instituto Valenciano de Sexología. Ciertamente, en los últimos años se ha hablado hasta la extenuación del ‘trastorno de deseo hipoactivo’ en la mujer. Vamos, el socorrido y conyugal «me duele la cabeza» de toda la vida. Sexólogos y psicólogos nos han contado que los temas que más se consultan en el gabinete son la apatía, la indiferencia, la insatisfacción. Luego, rascando, rascando, se llega a otros matices. Así, el mencionado informe europeo nos habla de que las mujeres justifican esa negativa a mantener relaciones sexuales en el egocentrismo masculino (un 22%), la pereza (16%) y la arrogancia de su pareja (15%). Pero, atentas, la principal causa de inhibición femenina ante el sexo es, ‘tachán’, la halitosis (un 29%). La española sigue queriendo besar de verdad y el mal aliento le baja todo el rubor.

Bien, eso es lo que nos tira para atrás, pero, ¿qué es lo que nos ‘pone’? Georgina Burgos, sexóloga y autora del libro ‘Proyecto Tabú. Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto’ (Ed. Fundamento), apunta que «las fantasías eróticas de las españolas -como en el resto de las mujeres de la cultura occidental- están muy acorde a nuestras vivencias de la sexualidad. Estamos en un marco social y, a veces, por un deseo de transgresión de esa norma, gusta fantasear con algo que se considera prohibido». Esta experta advierte también de que se están lanzando mensajes equivocados: «Se nos está diciendo que las mujeres fantasean sobre todo con el sadomasoquismo y la violencia. Eso es falso. Hay estudios específicos que demuestran que, si te preguntan si alguna vez has fantaseado con una violación, lo más probable es que digas que sí; de ahí no se puede extraer la conclusión de que sea nuestra principal fantasía».

Un 16% no practica sexo nunca, un 34,1% ha fingido alguna vez un orgasmo y el 5% practica el sexo por internet

En todo este asunto de las fantasías sadomaso hay que hablar del antes y el después que supuso la publicación de ’50 sombras de Grey’. Una encuesta de la consultora TNS asegura que el 60% de las lectoras españolas afirma haber aprendido sobre sexo, el 45% tener una mentalidad más abierta, el 35% ser más exigente en sus relaciones sexuales y el 30% haber realizado nuevas prácticas. La fantasía se hizo realidad, pero Joan Vílchez nos advierte: «Está muy bien que se abran las mentalidades, pero no olvidemos que el entorno, en el fondo, es machista. El mundo de las fantasías, los juguetes sexuales, la exaltación del porno… entra todo dentro de una cultura absolutamente sexista».

En este sentido, Rosa Collado señala que «las mujeres españolas han tenido que ir rompiendo ese patriarcado tan potente que regulaba desde las normas sexuales a la forma de vestir o relacionarse. Esos cambios, que en otros países han ido sucediendo en seis o siete décadas, en España han ocurrido en los últimos 30 años. Y se ha ido evolucionando de la represión sexual a la promiscuidad, copiando el patrón masculino como una forma de manifestar el derecho a la igualdad. Esto ha llevado a la mujer a extremismos que han ido regulándose con posterioridad».

Valoran más su vida sexual (7,2%) que su salud (7,18&%), su trabajo (6,6%) o su situación económica (5,95%) pero dan más valor a su vida familiar (8,2%) y sus amistades (7,98%)

Así, por ejemplo, «se ha ido pasando de la visión genital de la sexualidad a la percepción del placer sexual del cuerpo en general; de las relaciones sexuales que buscaban engendrar al control de la natalidad por la propia mujer; de vivir, ver y entender el sexo como pecado a cubrir una parte de la autoestima femenina». Se ha pasado, también, a hablar con naturalidad de la masturbación femenina, aunque, matiza Georgina Burgos, «es un tema del que todavía se sabe poco. Hay encuestas que dicen que se masturba el 13% de las españolas; otras suben el listón al 98%. No hay investigaciones concluyentes». Sí parece evidente, no obstante, que ya no se considera una práctica reservada solo a los varones: «Siempre se consideró que las mujeres eran menos sexuales que los hombres y se asumió que no tenían necesidad de masturbarse y que podían esperar perfectamente a que llegara su vida sexual adulta. Ahora se habla abiertamente de la masturbación femenina. Incluso parece que apetece que exista».

Ese es, desde luego, el mensaje que continuamente lanzan las revistas y portales para preadolescentes, asegura la experta. «Vivimos en una época en la que la sexualidad y la masturbación son un imperativo. Si antes todo era represión, ahora parece que si no te masturbas tienes un problema de salud. Lo mismo que si sigues siendo virgen a los 16. Creo que estamos perdiendo la capacidad de dejar que la gente, y en especial las jóvenes, elija con tranquilidad cómo quiere vivir su sexualidad».

http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/30/55df34e5268e3eb2338b4587.html

Share

10 fantasías sexuales de mujeres para realizar antes de morir

Las fantasías eróticas son una parte muy importante dentro de la sexualidad de una mujer. Hablamos de aquellas imágenes o deseos en el ámbito sexual que provocan excitación y predisponen al sexo. Son una forma muy saludable de vivir la sexualidad.

Tener fantasías sexuales no implica expresamente la necesidad de llevarlas a cabo pero si eres capaz de hacerlas realidad te habrás ganado el cielo, significa que has vivido tu sexualidad de forma plena.

 

 

El 80% de las mujeres tienen fantasías durante sus relaciones sexuales con la pareja. Este dato es todavía más alto cuando hablamos de masturbación ya que el 90% de las ellas usan ese tipo de imágenes o deseos para disfrutar en sus momentos de auto placer.

Te presentamos una lista de las 10 fantasías más recurrentes en mujeres:

1. PAPEL DE SUMISA – Hablamos de ceder al control y poder de un hombre que te domine asumiendo el papel de sumisa durante la relación sexual. Actualmente está muy de moda a raíz del fenómeno de 50 sombras de Grey y existen hasta Kits específicos como estos para llevar a cabo esta fantasía sexual. La mujer accedería a recibir órdenes e incluso a disfrutar del placer que produce el dolor moderado.

2. SEXO RÁPIDO CON UN DESCONOCIDO – Es una fantasía que a las mujeres les cuesta confesas. Un estudio realizado a más de 3000 mujeres determinó que un 60% de ellas tiene esta fantasía sexual. Lo que le atrae a la mujer es que un hombre no pueda resistirse a sus encantos y tenga la necesidad de arroyarla para tener sexo de forma descontrolada.

3. EXHIBICIONISMO – Lo que atrae es la idea de ser observada mientras mantiene relaciones sexuales, ya sea en un lugar privado pero visible a través por ejemplo de una ventana o directamente en un lugar público. Otra modalidad es la de ser grabada en video y que luego la pueda ver otra gente.

4. SEXO LÉSBICO – Tener esta fantasía sexual no implica para nada que seas lesbiana. La idea de disfrutar de una experiencia con alguien del mismo sexo en muchas ocasiones responde únicamente a una curiosidad más sexual, una nueva forma de vivir tu sexualidad. El sexo entre mujeres va muy ligado a las caricias y juegos preliminares, cosa que a menudo falta en las relaciones heterosexuales.

5. SEXO GRUPAL – Existen infinitas variantes. Puede tratarse de realizar un trío con dos hombres, con un hombre y una mujer o incluso tener sexo con varias personas a la vez. La fantasía responde a la idea de ser estimulada de forma especial, en ocasiones ser penetrada por más de un hombre u hasta al hecho de ofrecer placer de forma diversa.

6. PAPEL DE DOMINADORA – En este caso nos referimos a tomar el control de la situación, a decidir en casa momento lo que hacer en la cama o lo que quieres que haga tu amante para ti. Puede tratarse tanto de ofrecer placer como de recibirlo, pero siempre dominando la actividad sexual.

7. SEXO CON FAMOSOS – Es muy simple, son fantasías sexuales que aparecen resultado de la atracción sexual por alguna celebridad. Encuentras tan atractivo o atractiva a alguien que fantaseas con estar en la cama con esta persona.

8. FANTASÍAS EN PAREJA – Hablamos de cualquier actividad que implique tener sexo con tu pareja. Puede ser un juego de rol con disfraces o lencería sexy; usar algún juguete sexual en la cama; o realizar alguna locura que os apetezca a los dos.

9. REVIVIR TIEMPOS PASADOS – En estas fantasías sexuales nuestra mente viaja al pasado y tiene encuentros con algún ex novio o algún ligue de una noche. Nos gustaría repetir aquellos momentos en los que disfrutamos tanto del sexo.

 10. VOYERISMO – Te excita la idea de ver a otras personas teniendo sexo. Las fantasías son muy variadas, desde querer estar en la misma habitación mientras dos conocidos tienen sexo hasta mirar por un agujero de escondidas a durante un encuentro sexual.

¿Cuántas de estas fantasías sexuales has usado para excitarte? Y yendo más allá, ¿cuántas has realizado y cuántas te atreverías a probar? Depende de ti que tus fantasías sexuales queden sólo en eso o se conviertan en realidad. Todas las opciones son buenas, tanto si quedan simplemente como fantasías como si consigues escribirlas en tu currículum sexual.

– See more at: http://www.sensualove.com/blogs/noticias/19101795-10-fantasias-sexuales-de-mujeres-para-realizar-antes-de-morir#.VdsRw_ntmkoP

Share

El punto G a debate: ¿dónde está el orgasmo femenino? ¿Tienen pene las mujeres?

JAVIER YANES (EL HUFFINGTON POST)

NYMPHOMANIAC

El doctor Emmanuele Jannini afirma que los hombres somos «siempre lo mismo». «Bastante aburridos», aclara. Jannini no se refiere a nuestros temas de conversación o a nuestros hobbies, sino a algo aún más íntimo: nuestros orgasmos. Y en efecto, es difícil negarle la razón. El mecanismo sexual de los hombres es simple, y Jannini no lo sabe solo como miembro de nuestro género, sino también como sexólogo dedicado durante años a explorar algo tan complejo que Sigmund Freud lo llamó el «continente oscuro»: la sexualidad de las mujeres.

Cada lectora pensará, y con razón, que tiene muy claro cómo funciona su sexualidad sin necesidad de que alguien se lo explique. Pero la labor de los científicos es sistematizar y definir esquemas de validez general. Y aquí es donde las cosas se complican. Cuando desde mediados del siglo XX ya parecía que el clítoris era la llave maestra del placer femenino, en 1982 comenzó a hablarse de una nueva zona erógena de las mujeres a la que se llamó punto G, una región en la pared anterior de la vagina. El punto G se convirtió en el arca perdida de la sexualidad femenina: toneladas de libros y revistas explican cómo buscarlo y dónde encontrarlo, y son innumerables los artilugios diseñados para despertar su poder.

La G hace referencia al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, que condujo sus observaciones en la década de 1940. Así, suele asumirse que fue este investigador el autor del hallazgo; pero no es así, tal como expone a El Huffington Post el médico y sexólogo Vincenzo Puppo, del Centro Italiano de Sexología en Bolonia: «El término punto de Gräfenberg (punto G) fue acuñado por Beverly Whipple (una enfermera) y sus colaboradores en 1981». «Gräfenberg no describió un punto vaginal o el punto G en su artículo de 1950», aclara Puppo.

Sigue leyendo después del vídeo sobre cómo funciona el cerebro femenino durante el orgasmo

Los orgasmos vaginales descritos por Whipple no fueron publicados en una revista científica, sino presentados en una conferencia, donde se sugirió para este nuevo territorio erógeno el nombre de Whipple Tickle, o «cosquilla de Whipple». La autora prefirió homenajear a Gräfenberg, que en sus estudios había descrito una zona sensible en la pared vaginal. Pero mientras el punto G comenzaba a hacer furor en la cultura popular, la ausencia de pruebas anatómicas creaba un ambiente de suspicacia entre los científicos.

¿EL PUNTO G EXISTE, PERO SE LLAMA CUV?

Y en esto llegó Jannini. En 2008 este sexólogo, entonces en la Universidad de L’Aquila y hoy en la Tor Vergata de Roma, captó la atención de los medios al demostrar con ecografías que nueve mujeres con orgasmos vaginales poseían un engrosamiento de la pared entre la vagina y la uretra, algo que faltaba en otras 11 que nunca habían disfrutado de ese placer. Jannini había encontrado el punto G; pero según su estudio, publicado en The Journal of Sexual Medicine, solo algunas mujeres lo tenían. Para aquellas con orgasmos vaginales, afirmaba el sexólogo, es tan natural que lo dan por hecho como algo común a todo el género femenino; pero las que nunca lo han experimentado piensan que es solo un mito y una fantasía de quienes dicen tenerlo.

No obstante, el estudio no cerró la polémica. En 2012, una amplia revisión en la misma revista concluía: «Las mediciones objetivas no han podido proporcionar pruebas sólidas y consistentes de la existencia de un lugar anatómico que se pudiera relacionar con el famoso punto G». La respuesta de Jannini llegó en agosto de 2014 en la revista Nature Reviews Urology. El sexólogo reconocía que «no se ha identificado una estructura única consistente con un punto G diferenciado», y a cambio definía un conjunto de órganos llamado Complejo Clitouretrovaginal, o CUV, que «cuando se estimula adecuadamente durante la penetración, podría inducir respuestas orgásmicas».

Sin embargo, la nueva propuesta de Jannini tampoco convenció a todos. Uno de los escépticos es Vincenzo Puppo, quien en octubre de 2014 publicaba junto a su hija Giulia, bióloga de la Universidad de Florencia, una revisión en la revista Clinical Anatomy cargando contra lo que considera una falta de «terminología anatómica científica». «El complejo clitoral o clítoris-uretro-vaginal no tiene soporte embriológico, anatómico ni fisiológico», escribían los Puppo.

¿EL PUNTO G NO EXISTE, PERO SÍ EL PENE FEMENINO?

Puppo echa por tierra la existencia de nada parecido al punto G. «Los autores que pretenden identificar un punto G podrían ser acusados de usar el nombre de Gräfenberg para crear la impresión de que sus estudios o proclamas tienen una base científica», señala a El Huffington Post. «Las proclamas hechas en numerosos artículos (en años recientes, publicados especialmente por The Journal of Sexual Medicine) escritos por Whipple, Komisaruk, Jannini, Buisson, Ostrzenski y otros no tienen base científica. El punto G no existe: ¿es esto un fraude científico?», se pregunta.

El experto defiende su tesis alegando que sus trabajos están escritos «solo desde el punto de vista científico». «Mis artículos no incluyen opiniones personales o hipótesis», asegura. Y en lo que respecta al orgasmo vaginal, su veredicto es tajante: «No tiene base científica: el término fue inventado por Freud en 1905. La vagina no contiene ninguna estructura anatómica que pueda causar un orgasmo. ¡Todos los libros de texto de anatomía describen que la vagina tiene baja sensibilidad!». Con esto Puppo no descarta que algunas mujeres puedan llegar al orgasmo a través de la penetración, pero explica que la causa es la estimulación conjunta de los órganos circundantes, englobados en la definición de «pene femenino».

anatomía clitoris
Anatomía del clítoris

«El pene femenino es un término científico anatómico, es el término anatómico correcto y simple para describir el grupo de tejidos eréctiles responsable del orgasmo femenino», zanja Puppo, enumerando las estructuras que lo forman: «clítoris, bulbos vestibulares, labios menores y cuerpo esponjoso de la uretra femenina». En especial, el médico destaca la importancia de una parte de la anatomía que tal vez no siempre recibe la atención debida: «Se ha determinado que los labios menores son casi tan perceptivos a la sensación táctil superficial como el glande del clítoris». Pero subraya: «Fisiológicamente, todos los orgasmos femeninos siguen los mismos patrones de respuesta refleja, sin importar la fuente de la estimulación sexual». Para Puppo, es hora de desterrar conceptos como el de orgasmo vaginal y hablar únicamente de “orgasmo femenino”.

EL PUNTO G NO EXISTE, PERO SÍ LA REGIÓN G

Las alegaciones de Puppo difícilmente podían quedar sin respuesta, y esta llegó de uno de los aludidos. En la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EEUU), y con la colaboración de Whipple, el neurobiólogo Barry Komisaruk se ha distinguido por estudiar el orgasmo femenino en un escenario tan escasamente erótico como un escáner de resonancia magnética funcional por imagen (fMRI), con el fin de examinarqué regiones cerebrales se activan durante el clímax. El pasado diciembre, Komisaruk enviaba una carta al director de Clinical Anatomy en respuesta a la revisión de los Puppo. El neurobiólogo citaba sus propios estudios en los que describía orgasmos vaginales en mujeres con la médula espinal seccionada por un accidente. Estas pacientes tenían cortada la vía nerviosa del clítoris, pero según Komisaruk, tenían orgasmos gracias al nervio vago, que conecta la vagina con el cerebro sin pasar por la médula. «En mi conocimiento, los Puppo no han publicado ninguna prueba experimental que apoye sus afirmaciones. Su proclama de que el orgasmo vaginal no existe es clamorosamente errónea», escribía Komisaruk.

A preguntas de El Huffington Post, Komisaruk lamenta que Puppo se limite a desechar todo su trabajo sin más. «Los Puppo simplemente niegan que haya sensibilidad vaginal o cervical, sin refutar las pruebas de mi investigación». El neurobiólogo añade que, según sus estudios de fMRI, la estimulación del clítoris, la vagina o el cuello del útero enciende distintas zonas de la corteza sensorial del cerebro. «Las mujeres describen que la estimulación de cada una de esas regiones se siente de forma diferente», añade. Komisaruk se adhiere a las tesis de Jannini sobre el CUV, y respecto al punto G matiza: «Prefiero referirme a una región G».

LA RESPUESTA DE LOS PUPPO A KOMISARUK

«Ningún libro de texto de anatomía o neurología contiene un componente genitosensorial vaginal-cervical del nervio vago», alegan. Puppo critica que Komisaruk generalice a partir de un experimento con solo tres mujeres que, además, se autoestimularon. «Hemos desafiado al Dr. Komisaruk a repetir su experimento con otras mujeres en nuestra presencia y en presencia de colegas y periodistas, pero las mujeres no deben autoestimularse. El Dr. Komisaruk rechazó nuestra propuesta».

En resumen, ¿CUV o pene femenino? ¿Es solo una cuestión de nombres? Se supone que ambos incluyen estructuras comunes, como el clítoris, los bulbos vestibulares (dos bolsas eréctiles a los lados de la vulva, rellenando los labios mayores), los labios menores y la esponja uretral (tejido eréctil que envuelve la uretra). Komisaruk objeta que «la presión directa del pene en el hombre no estimula la próstata masculina», algo que, sostiene, sí ocurre con la llamada próstata femenina o glándulas de Skene al presionar la supuesta «región G» de la vagina, por lo que su teoría «es diferente de la proclama de los Puppo», concluye.

Por su parte, Puppo rechaza esta afirmación, denunciando que los trabajos de Komisaruk y Jannini «carecen de base científica», que el punto G es «solo un negocio» y el CUV una especie de apaño. Y mientras estos hombres discuten enconadamente sobre la sexualidad femenina, quizá alguna lectora recuerde las palabras que la autora romántica Jane Austen escribió en su novela Emma: «Una mitad del mundo no puede comprender los placeres de la otra».

EL CEREBRO DURANTE EL ORGASMO

Durante décadas Komisaruk y Whipple sometieron tanto a hombres y a mujeres a resonancias magnéticas para observar qué ocurría en sus mecanismos neuronales mientras tenían un orgasmoaquí puedes ver fotografías de lo que ocurre en las diferentes áreas del cerebro de la mujer tomadas con esta tecnología—. Otras investigaciones, como la de la Universidad de Groningen (Holanda), han recurrido a escáneres PET (Tomografía por Emisión de Positrones) con el mismo objetivo.

En este vídeo se puede ver a través de estas dos técnicas qué areas del cerebro se van activando y desactivando mientras se produce el orgasmo. Según demuestra, el clímax del hombre y de la mujer no difiere demasiado en cuanto a los procesos neuronales. También se puede apreciar que hay zonas del cerebro, como la corteza corteza orbitofrontal lateral, que llegan literalmente a apagarse durante el orgasmo.

http://www.huffingtonpost.es/2015/04/10/curiosidades-orgasmo-femenino_n_7039540.html

Share

Esto es lo que sienten las mujeres al sentir un orgasmo

Quizás una amiga te haya dicho alguna vez lo increíble que fue el orgasmo que tuvo la noche anterior, pero ¿acaso increíble es indescriptible? No, sí se puede. Y así explican ellas cómo viven el clímax

ALBA RAMOS SANZ

El escritor americano JD Salinger escribió una vez que “el cuerpo de una mujer es como un violín: se necesita un músico fantástico para tocarlo bien”. Una vez se conoce el camino, se sabe dónde tocar y acariciar o qué movimientos y posturas seguir, son muchas las mujeres que consiguen alcanzar el éxtasis. El problema es que no hay una norma que pueda cumplirse con todas las mujeres y cada una siente cosas diferentes al tener un orgasmo. Pero… ¿cosas cómo qué?

“La mayoría de nosotras no sabemos cuándo ni cómo sucede y no tenemos a nadie a quien preguntar porque en nuestra cultura simplemente no se habla de ‘esas cosas’”, comenta contrariada Emma McGowan en Bustle, y se plantea cómo vamos a ayudar a otras chicas jóvenes a tomar el control sobre susexualidad y descubrir el placer si no hablamos nunca del tema.

“Estamos en condiciones de ir a la Luna pero no entendemos lo suficiente sobre cómo funcionan nuestros propios cuerpos», comenta el endocrino y profesor de sexología en la Universidad de Roma Tor Vergata Emmanuele Jannini, quien lleva años esforzándose en desentrañar el misterio del orgasmo femenino.

Para intentar averiguar un poco más sobre lo que ocurre durante el orgasmo femenino e incluso buscar similitudes entre los que disfrutamos unas y otras, cinco mujeres describen en Bustle lo que sienten cuando llegan al clímax, y algunas sensaciones se parecen bastante.

Lo que se experimenta al llegar al clímax

“Las sensaciones comienzan en las plantas de los pies que se ponen calientes y siento un hormigueo”, explica Jess, de 26 años, “después va subiendo por mis piernas que se ponen en tensión hasta que hay un especie de explosión y es como si todo mi cuerpo se descontracturase”.

El doctor Barry Komisaruk de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, uno de los principales referentes en la investigación en cuanto a las reacciones cerebrales durante las relaciones sexuales, afirma que “las similitudes entre hombres y mujeres durante el orgasmo son mucho mayores que las diferencias”. “Se activa el cerebro, todos los sistemas se ponen en marcha y le cuesta distinguir entre las diferentes actividades”, continua Komisaruk. Lo que explicaría por qué no podemos pensar en otra cosa cuando estamos teniendo un orgasmo.

“Una vez se alcanza, sin embargo, ocurren algunas diferencias importantes, lo que podría a explicar por qué los hombres y las mujeres reaccionan de manera diferente después del clímax”. Según descubrió Komisaruk en una investigación conjunta con Kachina Allen, en el período inmediatamente posterior al orgasmo regiones específicas del cerebro masculino no responden para impulsar la estimulación sensorial de los genitales mientras que “en los cerebros femeninos esa señal continúa activada”, sentencian los doctores. Hecho que explicaría por qué para las mujeres es relativamente más sencillo experimentar orgasmos múltiples.

¿Sentimos lo mismo cuando tenemos un orgasmo solas que acompañadas? (Corbis)
¿Sentimos lo mismo cuando tenemos un orgasmo solas que acompañadas? (Corbis)

Otra lectora de Bustle con el pseudónimo Trouble, de 23 años, comenta que en su caso la intensidad y las reacciones de su cuerpo al tener un orgasmo dependen de cómo llegue a ellos: “Cuando estoy sola y uso mi vibrador preferido es como si pasase un relámpago por mi columna vertebral y en mi estómago; cuando simplemente me froto durante horas, es como si todos mis músculos se calentasen a la vez; y cuando estoy con mi pareja siento el orgasmo dentro de mí, más profundo y es como si se concentrase debajo de mi cuerpo”.

Como en el caso de la anterior, las sensaciones para Sam, de 33 años, también “varían”, asegura. Para ella el camino hacia el orgasmo es “un juego mental maravilloso” que se traduce en sentir algo parecido a “espasmos ultrasensibles y un placer incontrolable”.

La mayoría de las mujeres tienen orgasmos clitoridianos y, por lo que apunta esta descripción, Sam podría ser una de ellas. No fue sino hasta el siglo XVI que el clítoris comenzó a ser descrito como una estructura física distinta, común a todas las mujeres, con la función de inducir placer. Aunque fue en 1559 cuando el profesor de anatomía Realdo Columbo describió el clítoris como “la llave del placer de una mujer”, el goce femenino pasó a segundo plano y el clítoris, quedó en el olvido –al menos para los anatomistas y médicos– hasta bien entrado el siglo XX.

Cuando estoy sola y uso mi vibrador preferido, es como si pasase un relámpago por mi columna vertebral

Por suerte, hoy no se obvia su existencia y la mayor parte de las investigaciones sobre los orgasmos femeninos se centran en el clítoris ya que por esta pequeña puntita pasan cerca de 8.000 terminaciones nerviosas.

Algo más romántica es la descripción del orgasmo que hace Maplechaser, de 28 años, qué traslada a esos famosos insectos que se dice nos acompañan cuando nos enamoramos a sus genitales: “Siento como si en el interior de mi vagina estuviese revoloteando sus alas. Igual que si tuviese dentro una jod**a mariposa”.

Otra usuaria de la web, que utiliza su inicial para contar su experiencia en primera persona, podría tener mas que ver con la eyaculación femenina. “Cuando tengo un orgasmo siento como si mi clítoris expulsase lentamente agua caliente hacia fuera”, asegura S., de 21 años. Diferentes estudios científicos que se han estudiado el complejo entramado de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que hay en la zona del conocido como punto G, sugieren que para una minoría de las mujeres –en particular aquellas que tienen fortalecidos los músculos del suelo pélvico–, la estimulación de esta zona podría provocar orgasmos intensos y la liberación de una pequeña cantidad de líquido por la uretra (que no, no es orina). ¡Felicidades S.! Parece que eres una de las elegidas.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-07-12/el-misterio-explicado-esto-es-lo-que-sienten-las-mujeres-al-tener-un-orgasmo-contado-por-ellas_916029/

Share

Llegar a la vez al orgasmo… ¿solo ocurre en las películas?

Foto: Gtresonline

ELVIRA FERNÁNDEZ

Él la mira extasiado, se acerca a ella, la atrae hacia sí y la besa con entregada intensidad. Una luz tenue y cálida, procedente quizá de un fuego de hogar o de los últimos rayos de sol de un prodigioso atardecer, inunda la escena mientras los dos protagonistas avanzan en sus prolegómenos eróticos. El hombre empieza a desnudar a la mujer (que justo ese día se ha puesto un conjunto monísimo de ropa interior, ¡qué suerte!) y ella se deja hacer mientras, a su vez, despoja al macho de sus prendas. De pronto caen los dos en una cama que estaba por ahí, seguramente con suaves sábanas de seda, porque todos sabemos que son comodísimas para dormir y no te resbalas ni nada. Imágenes de un trasero masculino, piernas entrelazadas, rostro femenino con ojos cerrados y boca entreabierta, gemidos. Intuimos que él la penetra porque ella de inmediato se ve transportada a un estadio superior de excitación y embeleso. Los movimientos se aceleran y… ya está, orgasmo simultáneo y aquí paz y después gloria.

Esta escena tan idílica que flirtea con la ciencia ficción es la típica secuencia erótica de telefilme que hemos visto en mil ocasiones. Y ya se sabe, cuando una mentira (o lo que sea) se cacarea el número suficiente de veces se convierte en realidad en nuestros maleables cerebros. Como el sexo es un artefacto que se construye a lo largo de la vida a base de unas cuantas ideas preconcebidas por aquí, nuestras propias experiencias por allá, lo que nos han contando o hemos visto o leído, todo ello aderezado con fantasías, expectativas e instinto, al final acabamos zozobrando en un mar de dudas y no sabemos si lo que se plantea en este artículo, el Orgasmo Simultáneo (así, con mayúsculas), es un objetivo o una casualidad, algo esencial o una contingencia que se materializa si se dan las condiciones adecuadas.

Gracias al cine independiente y a la progresiva exigencia de un público que demanda más realismo y menos cursilería, tenemos otras escenas de sexo que vienen a desmitificar el tópico de la sincronía extática. Ahí tenemos a Nicole Kidman y Jude Law en Cold Mountain, que protagonizan una realista y sorprendente sesión erótica donde se insinúan prácticas comunes pero muy raramente reflejadas en el cine convencional (al menos hasta ahora). Con el personaje al que da vida Gillian Anderson en la serie ‘The Fall’ nos aproximamos a una sexualidad femenina desinhibida y dominante, lejos de clichés.

El misterio de por qué a los seres humanos nos reporta una mayor satisfacción o enriquecimiento espiritual el hecho de hacer determinadas cosas a la vez es algo que sobrepasa los confines del sexo. Puede que tenga que ver con el más puro y duro pragmatismo del que habla Elias Canneti en su ensayo ‘Masa y Poder’. O a lo mejor es un trágico empeño por paliar la soledad cósmica que campa por nuestros corazones: si lo más importante de nuestra vida, nacer y morir, lo hacemos solos, pues lo que hay en medio hagámoslo juntitos, ¿no?

«Si ya es bastante malo centrar el sexo en el clímax, hacerlo en el orgasmo simultáneo lleva la presión todavía más lejos», explica Kristen Mark, de Goodinbed.com

«Está idealizado y sobrevalorado», dice uno de los amigos con los que comparto sobremesa. De manera poco sutil he preguntado al grupo qué pensaban de eso de llegar a la vez. Otro, con bastante socarronería, afirma que «no existe» (¿se referirá al orgasmo en sí mismo?). «Es una cuestión de coordinación. No es importante pero si se busca, se encuentra». «Resulta más fácil para las mujeres, porque somos multiorgásmicas». «Tiene connotaciones románticas». Aaay, el romanticismo, dos almas que se unen en un místico abrazo, el yin y el yang, la concepción del cosmos como una milimétrica estructura machihembrada que perpetúa su movimiento gracias a la retroalimentación continua de energías sutiles.

Sigamos con lo que nos ocupa. La concordancia orgásmica es una de esas bestias escurridizas cuya persecución puede terminar en éxito o fracaso dependiendo de múltiples factores.

En cuanto a las condiciones puramente objetivas, según la escritora británica especializada en sexo y relaciones Tracey Cox, ‘sexperta’ del británico Daily Mail, «la duración del clímax masculino es de entre cinco y 10 segundos, mientras que el orgasmo femenino puede prolongarse hasta los 15 segundos o más. Haz la cuenta y pronto verás que alcanzar el éxtasis en el mismo momento es altamente improbable». Eso sin contar con el hecho demostrado de que «aproximadamente el 75% de los hombres siempre tiene un orgasmo en las relaciones con su pareja, comparado con el 30% de las mujeres». Uno de los consejos de Cox es utilizar la «técnica o maniobra del puente», recomendada por la mayoría de los terapeutas sexuales. La idea es proporcionar estimulación clitoriana hasta el punto de casi llegar al clímax mientras él desencadena con sus embestidas un orgasmo reflejo.

La posición también importa. Estar a horcajadas sobre él o dejar que el hombre entre desde atrás provoca una mayor estimulación de la pared frontal de la vagina, lo que aumenta las posibilidades de un orgasmo por penetración. La all fours, además, nos da a las mujeres más libertad para acceder al clítoris y jugar con él como mejor convenga…

El educador y terapeuta sexual Ian Kerner, autor del libro She Comes First: the Thinking Man’s Guide to Pleasuring a Woman (Ella llega antes; la guía del hombre pensante para dar placer a una mujer), dice que alcanzar el éxtasis sexual a la vez es tan probable como que te toque la lotería, y pone el foco en la intimidad y la comunicación.

Según Kristen Mark, de la web Goodinbed.com, «el sexo se basa en expectativas, y si la tuya es que debes tener un orgasmo simultáneo, vas a estar siempre decepcionada». Una encuesta realizada por esta web reveló que el 70,6% de las mujeres fingen su orgasmo para evitar herir los sentimientos de su pareja. «Estamos bombardeados con imágenes en los medios que nos dicen que el sexo gira alrededor del orgasmo, pero no debemos creérnoslo. Y si ya es bastante malo que lo centremos en el clímax, hacerlo en el orgasmo simultáneo lleva la presión todavía más lejos», añade.

El orgasmo es el perfecto epítome de esta sizzling culture en la que estamos inmersos (cultura del chisporroteo, término acuñado por una servidora). Algo candente, veloz y efímero que nos sobrecoge y, casi instantáneamente, desaparece. Internet y la profusión de psicofármacos que prometen alivio rápido no hacen más que alimentar esa concepción de que las gratificaciones inmediatas (incluyendo ese tipo de orgasmo utilitarista y postmoderno) no solo son exigibles, sino que por una razón de economía y eficiencia han de ser, además, simultáneas.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/07/11/559f9f8a268e3ef6178b457f.html

Share

Así se ven 13 mujeres cuando alcanzan el orgasmo (FOTOS)

Aliana Vagianos / EL HUFFINGTON POST

ROSTROS ORGASMOS

Una de las imágenes de Lauren Crow. | LAUREN CROW

Una mujer está desvelando la sexualidad femenina en su estado más honesto y natural.

Lauren Crow, una fotógrafa con sede en Portland, Oregon, ha fotografiado a mujeres mientras se estaban masturbando para mostrar cómo es realmente ese placer femenino. En lugar de ahondar en el supuesto cultural común de que el placer de la mujer es únicamente para el consumo de los hombres -como se ve tan a menudo en las películas y el porno- Crow está retratando a mujeres reales que tienen orgasmos reales.

«En una sociedad patriarcal, las mujeres están inundadas con información sobre cómo ser y cómo lucir con el fin de complacer a los demás, es decir, a los hombres,» escribió Crow en su sitio web. «En términos de placer femenino, raramente estamos mostrando lo que realmente es».

Con demasiada frecuencia, las representaciones populares de sexo ocultan la sexualidad femenina, ya sea poniendo de relieve el único placer masculino o ilustrando representaciones erróneas de orgasmos femeninos. Estas representaciones pueden llevar a una percepción distorsionada del placer femenino, para las propias mujeres y para sus parejas. Crow espera cambiar esa mentalidad mediante la revelación de imágenes desordenadas, sudorosas y honestas de mujeres llegando al clímax.

Este es el resultado de su trabajo.

(Puedes seguir leyendo tras la galería…).

  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow
  • Lauren Crow

«Creo que las representaciones honestas de la sexualidad femenina y el placer son importantes porque cada persona que se identifique con la femineidad tiene suficientes problemas con los medios de comunicación, diciéndole que algo en ella está mal o no es suficientemente buena», dijo Crow.

Crow quiere potenciar que todas las mujeres entiendan que el placer es el placer -y tú no tienes que lucir esplendorosa para sentirlo-. «Necesitamos más medios de comunicación que nos digan que somos hermosas, únicas y maravillosas y que no una hay manera equivocada a mirar mientras se disfruta de una misma», asegura Crow aThe Huffington Post.

http://www.huffingtonpost.es/2015/07/11/fotos-mujeres-orgasmo_n_7775378.html

Share