Confesiones de un Escort Masculino

Un «acompañante» masculino nos cuenta en primera persona qué desean las mujeres cuando pagan por tener sexo.

Soy modelo y escort masculino de alto standing. Poca gente conoce nuestra vida real por lo que te contaré mi experiencia en este ámbito.

Confesiones de un escort masculino

Mi primera vez no estuvo mal, pero sin medias tintas, podía haber ido mucho mejor. Contacté con una agencia de escorts masculinos de lujo, la más pija, la que parecía tener más caché. Mi email fue algo así como «hola, me llamo Jordi, cumplo exageradamente los requisitos, os lo aseguro, no encontraréis un miembro más potente». De aquella, ignorante de mi, pensaba que era el mejor amante de mis ex. Tenía claro que era un sex simbol de esos que hacen que a todas se les caiga la baba con solo mirarme. Hombre… No hace falta que dé explicaciones… Soy rubio, de ojos verdes, con físico potente y bien dotado, ¿qué más pueden pedir? 
Bueno, el caso es que después de mandar unas fotos y pasar una entrevista, decidieron enviarme a la primera clienta. ¿Cómo fue la cita? Un poco especial… Quedamos en un hotel, cenamos y mantuvimos una conversación como si fuésemos best friends de toda la vida. Todo parecía ir muy bien hasta que de repente… Salió del cuarto y se fue al baño. Apareció vestida completamente de cuero y látex, ¡parecía la Cat Woman en persona! ¡Imagina mi cara! Era mi primera vez, no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo, me quedé en shock. Por suerte, ella adoptó el papel dedominatrix y yo intenté satisfacerla como pude. Tengo que confesarte que después de esta primera vez, nada volvió a ser como antes. Incluso busqué información sobre esto que ella hacía. ¡Me formé para estar preparado ante imprevistos!

Exigencias del guión

La gente cree que ganamos millonadas con este trabajo, pero no es así.¡Sudor y lágrimas nos cuesta a muchos hacernos con una clientela fija!¿Por qué fija? Porque hay muchas parejas y mujeres que nos contratan cada mes o cada dos meses, de forma regular. La forma más sencilla de entrar en este mundo es a través de una agencia que te solucione la vida,¡y alguna es muy exigente! No sólo te piden tener una verga descomunal, también poder mantener una conversación y ser educado. Y, bueno, ni que decir tiene que lo primero lo cumplo con creces, pero lo demás depende de cada agencia.

Gajes del oficio

Uno de mis compañeros está un poco quemado de todo. Ahora se dedica a los masajes eróticos, Shiva, pero también ha vivido alguna historia divertida. Concretamente, el año pasado, contactó con él un hombre pidiéndole ¡que se tirara a su mujer!  Lo primero que me dijo fue «Seguramente quiera matar a su esposa y ¡cargarme a mi el mochuelo! Además, en su casa estarán mis huellas y mi semen. ¡Fácilmente pueden ir a por mi!» ¡Hasta contrató a una abogada! Pero no, resultó ser todo 100% verdad. El caso es que la mujer lo había pillado con otra por lo que el cliente quería demostrarle que cualquiera podía tener un desliz. Todo esto lo hacía porque la quería mucho, algo parecido al final de Relatos Salvajes. Esteban cumplió la misión, se tiró a la mujer sin que ella supiera que había sido contratado y el marido hizo como que la pillaba In fraganti. Lo más gracioso es que, como dicen los horteras, resurgió la llama de la pasión, y a día de hoy siguen juntos.
La última aventura graciosa que viví, fue hace un par de meses. Un grupo de chicas, de 30 años, contactó conmigo para seducir a una de sus amigas. Esta chica lleva desde sus 17 años con el mismo hombre. ¡Una locura! Nunca en la vida había estado con otra persona. Las amigas decidieron enviarle mensajes, haciéndose pasar por mi, hasta que organizaron un encuentro. Me tuve que estudiar todo un papelazo para hacérselo creer a la clienta. El trato fue que tendríamos un sólo encuentro sexual, a la luz de una vela y no volveríamos a hablar, nunca más. Así lo hicimos. Nunca más volví a tener noticias de ella, pero las amigas me llamaron diciendo que era una mujer nueva. Así que igual va a ser verdad que tenemos ¡el elixir de la vida!

Confesiones de un Escort MasculinoiStock

Capacidad de asombro

Las prácticas sexuales más TOP, las que suelen demandar más, son la dominación, el cunnilingus, la privación de los sentidos, la penetración tanto vaginal como anal o una mezcla de todos estos aspectos. A la mayoría de mujeres les gusta que las dominen en el aspecto sexual. No hablo de la vida diaria. La famosa película “50 sombras de Grey” ha dado lugar a una gran confusión. Les gusta que les sujetes los brazos, les vendes los ojos (es una de las partes de lo que llamamos privación de los sentidos), les sujetes las caderas, las penetres con fuerza o les realices el cunnilingus de esta forma. El sentir placer por todo su cuerpo sin saber qué va a suceder le genera excitación a todas. Sin embargo, siempre nos encontramos con alguna excepción e incluso alguna petición extravagante. Una de mis clientas me pidió hacer un viaje con ella a Londres porque quería subir en la noria para que ¡nos lo montáramos en la cima! Ni que decir que este tipo de clientas a pesar de mi experiencia, ¡siguen superando mis expectativas día tras día!
A pesar de lo que pueda parecer en esta profesión, al igual que en el resto,te encuentras cosas buenas y malas. No siempre es un mundo “de color de rosa”, fácil y simple, donde lo único en lo que tienes que pensar es en mantener relaciones sexuales y disfrutar. No, no es así. Los escorts masculinos trabajamos única y exclusivamente para satisfacer a la mujer.Pero, hay una cosa que sí nos diferencia de las escorts femeninas. Una mujer si no quiere sentir placer se puede bloquear y realizar el acto sexual, sin más. Un hombre sí o sí va a disfrutar, por lo que tenemos que tener mucho autocontrol.
Nuestro trabajo es un arte más, dedicado al culto del cuerpo femenino.¿Qué suelen buscar más las mujeres? Hay un poco de todo. Desde chicas jóvenes que quieren tener su primera relación con un hombreexperimentado hasta mujeres mayores que desean vivir un affair extra matrimonial. Pero, lo que siempre buscan es comprensión. Una mujer necesita sentirse especial, única. Mantener una conversación contigo para generar una cierta conexión. No seamos necios y pensemos que todo es “aquí te pillo aquí te mato”. No. Nuestro trabajo lleva un proceso. Tenemos que crear un clima de confianza y comprensión para que la mujer se relaje y quiera quedarse con nosotros. Esa es la clave de nuestraprofesión, lo que marca la diferencia con el resto.

http://www.cosmohispano.com/amor-y-sexo/sexualidad/articulo/mujeres-pagan-por-sexo-confesiones

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Compañera PUTA

Por Silvia Uslé.


A Inga la conocí a través de un anuncio en Internet: “Estudiante busca compañera de piso“. Decidí llamar y pronto fijamos una cita en su casa situada en la lujosa zona de Paddington (el barrio más caro de Londres). Allí me encontré con ella, una rubia holandesa estilizadísima que acababa de cortar con su novio y no podía asumir sola el alquiler. Desde el primer momento aquella buhardilla me enamoró, recién renovada y con muchísima luz, tenía unas vistas a Hyde Park magníficas. Además nos caímos bien desde el principio, ya que Inga, aunque diez años más joven que yo, era muy madura para su edad, amena y dicharachera. Tras una larga conversación decidimos que yo sería su nueva compañera de piso y a las dos semanas mi camión de mudanzas ya estaba en su casa.
Inga estaba estudiando un máster de sociología en el prestigioso Kings College londinense, mientras se ganaba la vida trabajando como masajista. Su negocio implicaba muchas visitas a hoteles y un horario totalmente diferente al mio, una rutinaria jornada de nueve a seis, interrumpida solamente por mis clases de yoga.
A pesar de la incompatibilidad de nuestras agendas, la convivencia era bastante agradable. Inga, poseía una energía desbordante, se levantaba a las doce y ya no volvía hasta las tres de la mañana. A mí esto de dar masajes de madrugada me pareció un poco sospechoso, sobre todo teniendo en cuenta que siempre iba vestida de Prada, calzada con unos altísimos zapatos de Jimmy Choo y nunca la veía acompañada de una mesa portátil para masajes.
Obviamente tenía claro que mi “flatmate” daba “algo más” que masajes pero decidí no entrometerme en su vida, porque recién llegada a Londres (tras huir de la recesión española) bastante tenía yo con la mía. Además el apartamento era un chollo y me convenía, por mi propio bien, mantener la boca cerrada. Me preguntaba cómo se podía combinar el estructuralismo de Strauss y el sexo de pago. Pero como decía Shakespeare “En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber ” y yo decidí seguir la misiva del sabio inglés.


Una mañana enganchada al Facebook me falló la conexión a Internet. No supe si era problema de nuestro servidor o de mi viejo Apple Macintosh, por lo que abrí el portátil de Inga que se había dejado en la mesa de la cocina, para comprobar si a ella le funcionaba la señal, cuando de repente me encontré con una página web que decía: “Britta, escort holandesa en Londres“. Ilustrada a todo color, mostraba varias fotos de mi compañera posando en la cubierta de un yate con unas gafas negras como única vestimenta.
Justo en ese momento la puerta se abrió y entró ella “Perdona, te juro que no te estaba espiando” la dije muerta de la vergüenza. “Es que se fue la conexión y no sabía si era un problema de mi Mac” continué con voz temblorosa mientras cerraba su portátil de golpe. Inga se sentó delante de mí con cara compungida.
– “Perdona, pero es que no te lo quería decir porque no tenía suficiente confianza en ti” me dijo muy seria. “Trabajo para una agencia de escorts desde hace un año, ya que es la única manera que encontré para pagarme el máster”
– “Ya me lo imaginaba Inga. Es tu vida y no soy quién para juzgarte” la dije. Entonces iniciamos una larga conversación de dos horas en las que me explicó cómo, cuándo y por qué se había hecho prostituta. Una decisión que había tomado voluntariamente después de pensárselo muchísimo. La escuché atentamente y sentí que no era nadie para decirla cómo tenia que vivir su vida. Eso sí, me hizo prometerle que no se lo diría a nadie.


Tras la confesión, nuestra convivencia siguió transcurriendo de manera habitual. A veces me contaba anécdotas de sus clientes, la mayoría de ellos turistas japoneses y hombres de negocios americanos que venían a Londres por cuestiones de trabajo. Al cabo de un mes le llegó un mail de un periodista británico y me lo enseñó. Este decía:

Querida Britta,
Mi nombre es Jack Smith y estoy escribiendo un artículo acerca de la prostitución. Me gustaría contactar con escorts que estén dispuestas a ser entrevistadas (manteniendo el anonimato, claro está).Tu página web me ha parecido interesante.
Si dicha propuesta te interesa por favor llámame al teléfono bla bla bla.
Atentamente,
Jack Smith
BBC 3
Londres

Entonces Inga inició el siguiente intercambio de correos electrónicos con el periodista de la BBC:

Estimado Jack,
Me halaga que te haya gustado mi página web. Ahora déjame que te dé mi opinión respecto a mi trabajo.
Las mujeres han practicado sexo a cambio de dinero (o posición económica privilegiada) durante siglos en forma de matrimonio. La prostitución femenina es uno de los pilares de la sociedad heteropatriarcal. Sin ella esta no funcionaria. Te recuerdo que somos educadas a vendernos al mejor postor (mi padre con su “Hija mia, a ver cuándo encuentras un marido rico!”, la publicidad o los videos de reggaeton me lo recuerdan todos los días). El problema es que la sociedad nos sume en una contradicción a la hora de vender sexo: alquilar nuestra vagina es inmoral pero venderla es lo “moral”. Es por ello que harta de tanta hipocresía decidí que mi vagina la compartiré con quien me dé la gana y al precio que me de la gana.
Soy prostituta por voluntad y nunca he sufrido coacción alguna para hacerme puta. Es más: todos mis amigos se opusieron a ello, siendo ésta la causa de perder a varios de ellos (incluido mi último novio). Ninguno me ofreció alternativas para pagarme el máster. Gano 150 euros la hora y tal y como está el mercado laboral, no me considero explotada en absoluto. Te recuerdo que todos los días cientos de millones de personas se ganan la vida con trabajos denigrantes y explotadores a cambio de un sueldo treinta veces menor al mio, pero no se escriben artículos acerca de ellos porque su actividad laboral no está relacionada con el sexo. Ergo: No vende. Sin embargo la mía sí, pues eres el cuarto periodista que contacta conmigo. El sexo vende muchisimo, en los anuncios de desodorantes, en los de coches y en los artículos de prensa.
Si lo que de verdad quieres es analizar seriamente la prostitución deberías preguntarte por qué el acto de pagar por sexo es algo tan común entre la población masculina. En vez de buscar prostitutas para tu artículo, te aconsejaría buscar un pequeño porcentaje de los millones de hombres que la financian. Junta en un plató políticos, artistas famosos, respetables empresarios, individuos de clase media con vidas confortables o taxistas del extrarradio. Pregúntales cosas como: ¿cuál es su burdel favorito y por qué?, ¿prefieren high class o el club de carretera?, ¿qué tipo de mujeres eligen?, ¿les daña el ego eso de tener que pagar a alguien?, ¿por qué en las despedidas de solteros es tan común irse de putas?, ¿cómo se sienten estando con una mujer que es víctima de las mafias?, ¿por qué pagan por sexo en vez de echarse una amante?, ¿cuánto dinero se gastan en prostitutas al año?, ¿no les remuerde la conciencia saber que con el presupuesto anual que se gastan en putas podrían llevarse a su familia de vacaciones? Pregúntales por qué muchos de ellos negocian servicios a domicilio cuando la mujer se ha ido de compras ¿les excita la posibilidad de ser atrapados o inconscientemente desean que les pillen y así poner fin a un matrimonio que lleva muerto y enterrado muchos años?
Después que entren también sus parejas en el plató y pregúntales a ambos qué piensan de la monogamia ¿opinan lo mismo?, ¿pactaron algún tipo de acuerdo? Pregúntales a ellas si saben que su pareja paga por sexo ¿son conscientes de ello? o si lo intuyen ¿por qué prefieren callarse? Pregúntales los motivos de permanecer juntas a las parejas que ya no se desean.
Descubrirás que la sociedad, junto con el matrimonio y la familia tradicional están llenos de hipocresías, escribe acerca de ellas. Este es el tipo de cosas que haría un artículo sobre prostitución interesante, mucho mas que “madre necesita zapatos para su hijo- madre se va a un club” (algo que esta ya muy trillado).
Atentamente,
Britta

Querida Britta,
Muchas gracias por tu respuesta, pero tus opiniones no van en la dirección que yo tenía pensada para mi artículo. Me parece una visión interesante la que me ofreces. Si cambias de opinión y decides ser entrevistada en persona por favor avísame.
Jack Smith.
BBC 3
Londres

 

Querido Jack,
Te he contado lo que pienso de mi trabajo y lo único que se te ocurre es: “Muy interesante, pero eso no es lo que yo quiero escribir”. Pretendes entrevistarme pero sólo si te aderezo mis historias con detalles morbosos. Te recomiendo meterte en Internet y hacer un “copia y pega” de los miles de artículos sensacionalistas que perpetúan el estereotipo de puta=chica mala=mujer perdida=mala de la pelicula. Ese cliché tan necesario que sirve para exculpar a los autenticos responsables en el confort de su hogar.
Jack ¿por qué no escribes un artículo con profundidad? La demanda crea una oferta, escribe acerca de la primera, no de la segunda. Eso sí, prepárate a recibir duras críticas pues estarías atacando los pilares de una sociedad machista que sigue ostentando el poder. Cuestionarla no es lo que ésta quiere oír. Aunque sería un paso importante para combatir tanta hipocresía.
Atentamente,
Britta

Querida Britta,
Por favor no te lo tomes a mal. Te aseguro que me encanta oír tus razonamientos. De hecho estoy bastante impresionado con ellos.
Me encantaría escribir un artículo rompedor acerca de la prostitución, el problema es que estoy sujeto a presiones editoriales que no me permiten escribir lo que a mi me gustaría. A diferencia de ti tengo un jefe.
Aún a pesar de ello, me gustaría entrevistarte. Tu visión podría ayudarme a enfocar el artículo de manera distinta, pero desgraciadamente no estoy en la posición de poder cambiar la idea original que me dio mi editor. El mundo de la prensa es así.
Atentamente,
Jack Smith,
BBC 3
Londres

Querido Jack,
Resulta interesante cómo todas las propuestas para entrevistarme suelen ser de periodistas que necesitan escribir un artículo con cierta agenda política porque su jefe así se lo ha ordenado. Como ves en el fondo nuestra profesión no es tan distinta: los dos le besamos el culo a alguien y sacrificamos nuestros principios con el fin de poder pagar el alquiler.
Me encantaría que escribieses un artículo con profundidad que analice el problema y se aleje del sensacionalismo de media neurona que vende tanto pero sospecho que no está en tu poder hacerlo. Obedeces órdenes de arriba y ambos sabemos que al poder le interesa distraer al pueblo, pero no hacerle pensar.
El problema es que la prostitución nunca será aceptada porque su aceptación desmonta la sociedad heteropatriarcal de un plumazo, construida en torno al poder masculino, el control económico y sexual de la mujer, mentiras e hipocresías. Dicha sociedad junto con la ayuda de su pilar favorito: la religión, necesita de dicha hipocresía para su debido funcionamiento. Es por ello que siempre se encargarán de que las prostitutas continúen estando estigmatizadas y la profesión más antigua del mundo resulte “inaceptable” (mira como lo he puesto entre comillas a modo de ironia: porque despues se van todos de putas).
Sé que el orden establecido está cambiando, las putas se manifiestan y crean asociaciones (dentro de poco y si nos descuidamos montarán sindicatos), pero veinte siglos de prostitución femenina institucionalizada no se borran de un plumazo.
Buena suerte con tu artículo. Espero que tengas suficiente material con lo que te he escrito.
Un saludo. Se despide
Britta.

http://www.allegramag.com/companera-de-piso-prostituta/

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Revelan imágenes de mujeres que estuvieron en trío con Rooney

Wayne Rooney y su esposa Coleen

La mujer que acusa a Wayne Rooney

La prensa sensacionalista inglesa se caracteriza por destacar en sus páginas los escándalos sexuales en que se han involucrado personalidades famosas. En esta dinámica ingresó el caso de Wayne Rooney y la infidelidad que mantuvo con una prostituta mientras su esposa estaba embarazada, caso que hoy entrega una nueva página, al revelarse la identidad de una nueva integrante del «affaire» amoroso.

Hasta ayer sólo se conocía la identidad de Jennifer Thompson, pero sólo horas después de que el ariete defendiera a su selección en Suiza e incluso anotara un gol (no lo celebró), el periódico The Sun entregó la identidad de la otra «amiga» del jugador del Manchester United, quien habría participado en un trío junto a la otra prostituta: Helen Wood.

Según revela el periódico inglés, Thompson y Wood habrían cobrado US$ 1800 por la noche para realizar un trío junto a «Wazza».

Pero la noticia no se queda ahí, sino que además asegura que la recién descubierta «amiga» del delantero, que trabaja en una agencia de escorts, habría confidenciado a sus amigos más cercanos que «él es un atleta en la cancha, y nos dio bastante trabajo que no olvidaremos».

Por ahora, sólo se sabe que Rooney no volverá a su casa, aunque de acuerdo a las versiones de prensa ha recibido el apoyo de su técnico en los «Diablos Rojos», Alex Ferguson, quien le habría ofrecido quedarse en su residencia hasta que la situación se calme un poco.

http://www.latercera.com/noticia/deportes/futbol/2010/09/688-290440-9-revelan-imagenes-de-mujeres-que-estuvieron-en-trio-con-rooney.shtml

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Agencia de escorts regala un año de chicas gratis o viaje a Sudáfrica

Quienes ingresen al nuevo portal de Escorts de Lujo, podrán participar por un viaje al Mundial para ver los duelos de Chile ante Suiza y España o tener un año gratis de compañía femenina.

El fervor mundialero nos pone en una difícil disyuntiva. La nueva agencia Escorts de Lujo lanzó un concurso más que tentador que mezcla los servicios de escorts y el Mundial de Sudáfrica 2010, donde la Selección Chilena comparte el Grupo H con Honduras, Suiza y España.

Para concursar, los usuarios deben ingresar desde el sábado en la noche, cuando se lanza el sitio, a la página www.escortsdelujo.cl, registrarse y enviar una invitación a tres amigos para que visiten la web.

Con este sencillo trámite, estarán participando por un premio, a elección del ganador, entre las siguientes opciones:

1) Un viaje a Sudáfrica con entradas a los partidos de Chile con Suiza y España. El viaje total dura 10 días e incluye un viático de 500 dólares.

2) Un año gratis de servicios con escorts de la agencia. Incluso, el ganador puede elegir salir con dos chicas.

Como para ponerse a pensar cuántos fanáticos del fútbol van a preferir asistir al Mundial o salir con una escort. Decida usted.

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Las elecciones particulares

Ellas hablan de su trabajo, aunque no se perciben como trabajadoras sexuales. Mucho menos como mujeres en situación de prostitución. La palabra que eligen es “escorts”, a veces “acompañantes” y siempre ponen por delante su decisión y su conveniencia para referirse al intercambio de sexo por dinero, el modo en que se ganan la vida y hasta se pagan no pocos lujos. Casi nunca se las nombra en los debates en torno de la prostitución; tal vez sea la pertenencia de clase y su nivel de instrucción lo que las deja al margen. Protagonistas de escándalos políticos y públicos, de best sellers escritos en primera persona y de fantasías varias, estas mujeres defienden una doble vida que pocas veces se defiende en voz alta.

Eran tres o cuatro tanguitas. Una roja, otra con strass, todas colaless. Colgaban del ténder, tan diminutas como el balcón del típico departamento de estudiante en La Plata. Milagros había ido a estudiar a lo de una compañera de facultad. También le llamaron la atención los zapatos de taco aguja en el dormitorio.

–¿Vas a bailar con esos tacos?

–Son de una amiga –respondió la anfitriona.

Milagros guardó el detalle con el silencio con que se guardan las buenas cartas y dio por cierto el rumor: su compañera trabajaba en un cabaret, le quedó la duda ¿sólo bailaba? Lo importante, cuenta otra tarde –quince años después, tomando un cortado en jarrito en un café del shopping Alto Palermo– es que esa compañera la inspiró. “Gracias a esa chica de la facu me avivé de que se podía trabajar de esto”, dice. Milagros trabaja de escort, anglicismo que significa “acompañante”. Sus clientes pueden gastar en una noche con ella el equivalente a un salario mínimo. Los datos claves están en una página web. Barrio Norte. 100, 65, 95/ 1,65/ Viajes: Sí. Inglés/español. En las fotos tiene un aire a las Trillizas de Oro en clave porno soft. Pelo lacio, dorado, con flequillo. Está en babydoll floreado. Con portaligas y corset, aprieta sus lolas. La boca en un mohín idéntico al de modelos en publicidades de lencería. Tendrá más de 30 y menos de 35, lo que la posiciona entre las “maduritas”.

El portal a través del cual cualquiera –así como hizo esta cronista– puede dar con Milagros es el más exclusivo, por los 800 pesos mensuales que paga cada escort por cargar datos y fotos. La página “no funciona como agencia, su actividad se limita a la fotografía y a la publicidad”, advierte el sitio. “Fui de las primeras en publicar ahí, hace nueve años, cuando abrió y éramos pocas” –contó con orgullo Milagros por teléfono. “Tengo otro trabajo, normal. En esto hay mucho engaño, corazón. Hay que ser cuidadosa, la competencia es feroz.”

Este mes Milagros compite con 65 colegas del mismo portal web. Compite con cuerpos tuneados en otras miles de páginas de escorts, foros y blogs; en avisos del rubro 59 de diarios respetables. Compite con prostitutas VIPS que trabajan en “departamentos” –donde amigas comparten gastos tipo cooperativa–. Compite con “privados”, con chicas regenteadas por alguien que se queda con parte. Compite con alternadoras y bailarinas de boliches y pubs. Esas son las más caras. En teoría, las más codiciadas son las amateurs, que desarrollan otra actividad: universitarias, promotoras, vedettes, “artistas” de la televisión.

“Las escorts amateurs parecen chicas normales sin pinta de gato” –explica en un foro de expertos un tal “CATador”. Otros disienten: “Si cobra no es amateur”. Ahí se recomiendan o no a las acompañantes, consultan gifts (tarifas), sortean “citas” con escorts, arman club de fans de sus favoritas. Los foristas son muy exigentes. Tienden al chiste, a contar a través de un zoom sus intimidades y a celebrarse (“felicitaciones por el reencuentro anal con la morocha”). “En el ‘83 todas eran amateur y se las comenzó a llamar ‘gatos’ o ‘escorts’. La mayoría se profesionalizó y largó otros trabajos, excepto las del espectáculo”, es la historia que se escribe en las tertulias virtuales con olor a hombre. Nadie sabe cuántas son. Hay quien dice tres mil escorts en Buenos Aires. Milagros es una y, según los foros, su departamento es tan coqueto como el de otra escort histórica de Recoleta, Delfina.

Llamé a Milagros al número de la página, me pasó otro. “Tengo un gran sentido de las voces. Vienen jueces, abogados. Hice dos carreras. Viajé por el mundo. Me gusta la adrenalina. Tomo mis recaudos. ¿Querés charlar en el shopping?”

Lunes a la tarde en una de las cafeterías del Alto Palermo. Llegó de negro: pollera corta, abrigo largo. Sólo había mujeres. Ella era la más elegante. Maxicartera, aros dorados, uñas de manicure con barniz marfil. Dos celulares. Jugaba con una pulsera dorada hecha de caballitos engarzados. Controlaba el reloj. “Es un Armani, un regalo, me regalan mucho. Mirá este anillo: oro blanco. Esto es un diamante. Para mi cumpleaños enviaron tantas flores que les dije: basta plis, mi living parece una sala de velatorio.”

Soy la mujer ideal de muchos hombres

“…Siempre fui ambiciosa. De adolescente me llevaron a una escuela de modelos, no me gustó el ambiente. El sexo toda la vida me resultó muy placentero. Un día busqué en los avisos del diario. Decía ‘trabajo cómodo, tanta plata, buena presencia’. Llamé y corté, hasta que me animé. La voz de una señora dijo ‘te tengo que ver’. Era en Boedo. Ella atendía el teléfono y el marido era taxista. Al principio sentía curiosidad. No ganaba tanto. Seguí estudiando. Alguien me contó que en una agencia podía hacer más. Así fue. Después, pasé a un privado. Eramos dos chicas, perro y gato. Las relaciones son difíciles. Publiqué en la web, me independicé.”

La familia de Milagros ignora esto. Ella no quiere que se publique nada sobre padres o hermanos. En algún momento estuvo en pareja. Mientras duró la relación, dejó de trabajar de escort.

“…volvés por la plata, por vicio, por clientes que llaman. Siempre hay una incitación a empezar de nuevo. Tendría que estar jubilada: la edad es la primera competencia. Cada una tiene su público: mi target es de 25 a 50 años. El 80 por ciento casados, muchos con hijos chicos, dicen que ellas no dan bola. El resto, los enamoradizos. A los hombres los veo terriblemente necesitados. Se quejan del maltrato de las mujeres.”

Suena su celular: “Hola. Sí, a las siete, dale”. Milagros corta y dice: “¿Vamos a mi casa? Es a cuatro cuadras”. Camina rápido, martilla la vereda con sus tacos aguja. La miran. Ella no mira a nadie. Saluda al encargado, recoge un sobre. Cuenta: “Trabajo en una consultora, sin horario, por objetivos. Si alguien dice: ¿puede ser que te haya visto en Internet? Niego todo. Me parás en la calle y no te doy mi teléfono”.

El departamento es nuevo. Vidrio/metal/blanco/madera. Tres ambientes a la calle. Palier privado: cuadritos + pátinas + flores.

–Tenemos un sexto sentido. Me impresiona: ellas siempre los llaman cuando están entrando. Jamás te van a engañar un sábado a la noche. Te engañan un lunes al mediodía. Te tratan como una amigovia. No los llamo por el nombre: podría confundirlos. Tampoco digo “mi amor”, suena falso.

Flota un silencio escenográfico en el living. Hay un acuario con peces grises y naranjas. Aparece un gato siamés “¡Hola Johnny!”. Barra de madera, bodega, copas. En una vitrina la luz se proyecta desde abajo una tarántula embalsamada junto a unas piedras semipreciosas. Giran sábanas cuadrillé en el lavarropas. En una habitación está la computadora, en la silla bolsos deportivos. “Amo los caballos, son mi cable a tierra. Practico salto hípico. Montar te saca de cualquier bajón. Exige ir al gimnasio, cuidarte.”

El dormitorio es tan normal: una cama, una foto de caballos, una tele.

–Sólo miro Valientes.

¿Disfrutás el sexo siempre?

–Lo disfrutás con algunos. Si no tengo ganas, no puedo poner cara de culo. El cuerpo humano es una máquina, te acostumbrás. Me ha tocado gente desagradable. Ahí está tu profesionalismo. Es dinero rápido, pero no es plata fácil.

Milagros no sale de su casa por menos de 500 pesos y sólo si conoce al cliente. “No me pasó, pero hay tipos que dicen ‘no sos como la de las fotos’ y pum: te cierran la puerta en la cara. No trabajo de noche, salvo que sea de confianza, o vayamos al cine y a cenar. Así puedo ganar 1600 pesos.” Las mejores ecuaciones tiempo-beneficio están donde confluyen altas cantidades de testosterona y metálico. “Una concentración de futbolistas en un hotel cinco estrellas se paga bien. Dos mil dólares. No me gusta, no te podés mover del hotel. Los aguanto una o dos horas. Por eso hago menos viajes. Debo sacar 5000 dólares al mes. Tengo mi departamento, una propiedad afuera, un auto y caballos. No infrinjo la ley. Si viajo por la consultora, busco una agencia afuera. Me doy mis gustos. En el verano alquilé casa en Los Troncos. Laburé, invité gente, pagué las vacaciones. Soy la mujer ideal para muchos hombres: cariñosa, independiente.”

“…pago mi cobertura médica. Me hago el test de VIH. Gasto en preservativos, óvulos, geles. Doy un servicio completo con protección. Una vez vino un juez, muy mayor, me había llamado su terapeuta para explicarme que le diera tiempo. Cayó con custodios. Se había olvidado de tomar el Viagra. Estuvieron afuera esperando. Le pedí que no los trajera, por mis vecinos. No me da vergüenza. Pero te privás de tener pareja, de hijos. Hay muchas chicas con nenes, dicen que trabajan en otra cosa. Estoy tan plena de sexo, que voy a bailar y no pienso en tipos. Ser escort levanta el ego. Si a todos les dijeran tantas cosas lindas como a mí, habría paz en el mundo. Mis tías y sobrinas me consideran un ejemplo. Mi progreso no es por estudiar, y eso, en algún lugar, me duele.”

Sobre el sofá hay un cuadro de los 80: mansión, palmeras, autos deportivos, atardecer a orillas del mar. El título es Justification of Higher Education. Milagros dice que se refiere a “las cosas que podés conseguir con educación”. Son las siete, el timbre.

EL VALOR DE UNA BUENA EDUCACION

En los noventa, Jorgelina Sosa se sentó a las mesas del Exedra, aquel bar extinto donde tantas chicas pasaron décadas tomando café y esperando por políticos, abogados, artistas y cultores del Garch & Go. Las trabajadoras sexuales del Exedra eran un mito, lo mismo las relaciones entre ellas. Un día Jorgelina dijo “suficiente” y volvió a las calles de Flores. Convertida en la secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar) Capital, dice: “Lo que hace que una trabajadora sea VIP es un nivel más alto de educación. La mayoría tiene secundaria, estudios universitarios. Lo ejerce más por status. Cobran otras tarifas, se mueven en otro nivel, lo eligieron. No padecen el maltrato policial. Está arreglado, la policía no va a ciertos lugares para no molestar a dueños o clientes. Es una complicidad muy grande. Las que trabajamos en la calle llevamos el manguito para la olla. No hay muchas chances de elegir cuando no tenés acceso a una buena educación”.

¿Qué diferencia hay entre “escort” y “puta”?, pregunta en su blog Marien, desde Barcelona, licenciada en Ciencias Políticas y trabajadora sexual de lujo. “El contexto. Las ‘putas’ están, son, las de la calle. Ofrecen servicios más económicos. Las ‘escorts’ tienen estudios superiores, hablan idiomas, visten de marca. Suelen decir que son modelos, estilistas, azafatas y algunas reniegan no sólo de la palabra puta sino de la palabra prostitución. Este punto me indigna. Denota una falta de sensibilidad y de solidaridad de las ‘escorts’ hacia las ‘prostitutas’ que tienen que estar en la calle, muchas veces por desconocimiento”, dispara Marien en su blog.

Jorgelina Sosa estuvo en este otro bar del microcentro al que se mudaron muchas al cerrar Exedra. Tras las cortinas rosadas de la ventana están las Galerías Pacífico. Jorgelina no vino a sentarse, sino a contar a las compañeras acerca de la organización Ammar. Ofreció abogados, estrategias de prevención y especialistas en salud. “A veces les interesaba el asesoramiento legal. Ellas pagan su plan de salud privado. Se sienten damas de compañía o gatitas. No nos aceptaban los preservativos. Trabajan puertas adentro, sin que las vean. Históricamente el poder enmascara el consumo de los poderosos.”

Muy cada tanto, esta ecuación se invierte. Eliot Spitzer, gobernador de Nueva York, luchador contra el tráfico sexual, renunció cuando el New York Times difundió que era el “cliente 9” de Emperors Club VIP, agencia de escorts donde gastó 80 mil dólares.

–Esperame en la cama grande –le dijo Silvio Berlusconi a Patricia D’Addario, la escort del año, después de cenar en el Palazzo Grazioli. Cuando entró al dormitorio, dos chicas acariciaban a Il Cavaliere. Patricia se abstuvo: “No me gustan las orgías”. Después, aportó data. El escándalo tuvo su capítulo argentino: el primer ministro había invitado a su palacio a Gabriela Figueroa, bailarina y maestra de la danza del caño en Bailando por un Sueño. Bailaba en un boliche, donde recibió la propuesta y la rechazó, en Recoleta. Ese barrio es el tour más obvio de los que buscan chicas caras. Fabián trabaja con empresas de tecnología. “A los clientes extranjeros los acompaño a Madaho’s. Es sólo para turistas: 90 pesos la entrada. Para irte con una chica tenés que pagarle una o dos copas a 150 mangos. Ellas piden 600 pesos por el servicio, sumale el telo. Las que bailan son más caras. Salir en la tele o revistas multiplica el número. ¿Por qué pensás que algunos mediáticos tienen tantas novias? Un amigo pagó 8000 pesos por una noche con una conocida.”

Federico y amigos eligen in situ, en otros pubs. “Si vamos a Pinamar, cargamos las tablas de surf y buscamos a las chicas. Madaho’s es un cazabobos. Preferimos Cocodrilo o Pampita. Ellas la pasan bien, somos sanos, deportistas.” Federico y amigos tienen 40 y pico, empresas, mujeres, hijos. “No queremos que nos rompan las pelotas –dice uno–. Hugh Grant podría conseguir cualquier mujer pero le gustan las prostitutas, ellas tienen vedado el romper las pelotas.”

TARDE DE BAR

Ursula tiene 28, parece menos. Será por su cara de nena, su voz adolescente, su metro cincuenta, su pelo rubio, pajizo y leve. La contacté por conocidos. Primero conversamos horas en un bar en Lavalle y Esmeralda, su territorio. Ursula es simple, enérgica como el viento. Habla rápido, ríe a carcajadas y a cada rato se huele el pelo. Propone que vayamos a conocer el bar donde empezó hace diez años: el de las cortinas rosas frente a Galerías Pacífico.

No es un bar como cualquiera, pero sólo se percibe adentro. Una miniconvención de la ONU: mujeres de todas las etnias, edades y estilos. Una atmósfera de peluquería. Chica robusta, acento colombiano, lee en la Cosmopolitan: “Diez cosas que debe mostrarte antes de comprometerse”. Rubia preciosa, mucho rímel, musculosa, tacos, jeans, cuchichea con amiga. Se pasan brillo en los labios. Hay una negra flaca, bella, con un foulard y un Ipod, a punto de dormirse. “¿Tiene 50, podés creer?”, dice Ursula y pide una coca. En la barra, dominicana morena, de tailleur, susurra cada vez más cerca a la oreja de un señor rollizo cada vez más sonriente. Las demás esperan, conversan como cuando se teje –con la mente en otra parte–. Tienen jarras de agua y enroscan un mechón de pelo en el dedo. “Para sentarte pagás un ticket de 70 pesos diarios. A la noche, lo canjeás por comida, cocinan riquísimo y te llevás a tu casa.” Ursula aclara al mozo: “Tenemos que hacer tiempo y vinimos de civil nomás, no a trabajar”.

Ursula vive y nació en Vicente López. Primaria en un colegio inglés, (“tenía beca”, “sé algo de inglés y de alemán”), secundaria en un público de Belgrano. Su papá falleció cuando tenía 18 (“era distribuidor de productos de granja”). Su mamá, celadora escolar. Tiene una media hermana, casi no la ve. Ursula era vendedora de un local de ropa infantil en un shopping de zona Norte.

“Un martes de franco vine con una amiga al bar, ella me explicó. A las 11 de la mañana llegó un viejo. Lo veías y no dabas dos mangos. Me miró, fui, me senté. ‘Si te querés quedar una hora son 200 pesos.’ ‘¿Sos completa?’ ‘Sí, vamos’. Estaba nerviosa. Me acordé de las películas porno. Hasta hoy actúo como en una porno. Me dio 700 pesos, más de la mitad del sueldo del shopping.”

“Al principio venía los francos. Hasta que uno se me enamoró. Pequé de buena: le conté la verdad. Quería que viviera con él. Yo no. Llamó al shopping, contó todo. No le creyeron.” A Ursula le dio tanta vergüenza que no fue más. Empezó a trabajar en el bar de lunes a viernes, de 10 a 16. A ganar 600, 800 pesos diarios. “Llegué a hacer diez clientes en 24 horas. Se me inflamaba la herramienta de trabajo. Me mudé al departamento de una amiga. Un día le dije: ‘Todo bien linda, te adoro, pero no me rinde, me vuelvo a laburar sola’. El novio me amenazó. Volví acá y empecé con Internet, un recurso más. Al ser completa podía organizar muchas citas.”

En los foros morían por ella. “Pequeño huracán.” “Chiquita. Recomendable si cuando te traen el pollo, te comés el ala.” “No está pirucha.” Se felicitaban por pasar su teléfono. “Me encantó: estudia, no toma ni fuma.” “Rubia platino. Hermosa charla.” La evaluaban: “Besos. PT sin. Mimosa”. Un día Ursula hizo mutis por el foro.

RELACIONES PELIGROSAS

“Algunos son unos enfermos. Hay uno que trata mal a las chicas, lastima. Algunas lloran, quieren devolver la plata, irse. Es un bruto, no lo sabe hacer. Yo debería escribir un libro: la técnica de la cola. Si lo hacés bien, no duele, hasta es mejor. Propuse un foro donde las escorts contáramos nuestras experiencias. El tipo me bardeó, me salí de la web. Deberíamos agruparnos, tener obra social.”

¿Tenés contacto con la organización de meretrices?

–No, ni idea. Aporto como monotributista. Hay un tipo que nos hace recibos de sueldo para sacar tarjeta de crédito. Hice un curso de uñas y maquilladora. Todo es plata: la pelu, el personal trainer. Tengo un amigo cirujano, se lo pasé a varias chicas, no me decidí a agrandar las lolas.

¿Cómo son las relaciones entre ustedes?

–Asperas. Tengo pocas amigas. A veces pasás un cliente porque a ellos les gusta variar, pero algunas se zarpan. Amenazan con contar en tu casa. Con eso no me pueden presionar. A mi mamá le tuve que blanquear, pero es chapada a la antigua. Sabe, tiene miedo por mí.

¿Te protegés?

–Sólo hago sexo oral “sin”. Me explicó un amigo que tendría que tragar mil litros de semen para contagiarme. Si dejo de hacer sin, pierdo la mitad de los clientes.

¿Te excita el sexo por trabajo?

–Trato de pasarla bien. No acabo con todos, elijo. Si tenés muchos orgasmos, te cansás. Si estoy agotada, una coca y aspirina. Algunas resisten con droga y se gastan la plata.

¿Te enamoraste?

–Eso no se cuenta. Tengo novio y cree que trabajo en ropa infantil.

Apoya tres celulares en la mesa. Suena uno, mira la pantalla. La invitan a navegar. Suena otro. “Sí, tengo un par de amigas para juntarnos”, “por el lugar no te preocupes.” Suena otra vez, frunce la boca: “No respondo llamados sin identificación”.

“Pasé malas experiencias. Una vez fui con un viejito. Llegamos al hotel, tenía un olor repugnante. Le dije: ‘Gordi, ¿nos bañamos?’ No tienen idea de cómo se lavan los genitales. Voy a escribir otro libro para enseñarles. Le pedí la plata. Le dije: ‘No arreglamos ese precio’. Dice: ‘Tu amiga dijo eso’. Le propuse: ‘Te vestís y vamos con mi amiga’. Dijo que iba a denunciarme por maltrato. ‘Y yo te voy a denunciar por sucio’. Voy maquillada, peinada, higienizada, depilada, termino, me baño, me cambio la ropa interior. Exijo lo mínimo. Otra mala fue con uno que al terminar pidió que lo acompañe a un cajero y salió corriendo. Ojo: este laburo no tiene el dramatismo que pintan las películas, es tranqui, sobre todo de día.”

Hay quienes piensan que la prostitución es una clase de opresión.

–Lo escuché, no me siento víctima. Sé que hay chicas explotadas y me preocupa, pero es otro rollo, mafias y delincuentes. Lo mío es independiente. Lo elijo. Si volviera a nacer lo elegiría otra vez. Lo único que no volvería a hacer es trabajar en el shopping.

Habla bajo. En el bar todos susurran. Las miradas pesan. El panzón se va por la puerta. A los tres minutos se va la dominicana. Se encontrarán en el hotel. “En una época el hotel nos pagaba un porcentaje del consumo. Yo pedía todo: juguetitos, comida. Cada mes retiraba mi sobre. Ya no pagan. La crisis afecta. Lo que me liquidó fue la gripe A.”

“…cada día salgo de casa con cien pesos. La tarifa de escort depende de la edad, físico y servicio. Cobro de 400 a 1000, depende de la cara. O digo: ‘lo dejo a tu criterio, si te parece que valgo menos’. Derroché mucho. Quiero terminar de pagar el auto, comprar un departamento. Después una Toyota SW4. Mirá”. La foto de la camioneta es su tapiz de celular. “Abro el teléfono y me recuerda no gastar. Sé que no la ganaría en otra cosa. A veces te toca alguien que no te gusta. Le pongo onda. Peor el pico y la pala.”

“…estudié medicina, ciencias políticas y ahora me anoté para contadora. Soy cambiante. Trabajo sólo de día en el centro. Lunes y viernes se labura mucho. Me gusta el ambiente de casados, gente con responsabilidades. Prefiero a los mayores. Los pendejos maltratan, te dejan de cama. Soy puntual. Si me piden un servicio de quince minutos en una oficina, no me puedo demorar. Hay uno que me dice: ‘Sos idéntica a mi esposa cuando era joven’. Yo pienso ‘y vos sos un enfermo’. De noche no trabajo. Salvo si voy a bailar a Esperanto o Ink, y se da. Me gusta un pub como Black, frente al Alvear, pero trabajás si sos morocha: los gringos en sus países tienen rubias a lo loco”.

En el bar esta tarde hay dos turistas de camisa planchada. Toman cerveza. Analizan la oferta. A uno se le cae el vaso y se le rompe. Las chicas ríen. Ursula paga. Nos desean suerte. Afuera anochece y la rubia se va a encontrarse con alguien.

¿Existe el famoso book de los hoteles cinco estrellas? “Es un mito. En quince años no vi uno. Hay argentinos que lo piden, se ponen pesados: mostrámelo. Quizás existen en departamentos o agencias de modelos. Antes las chicas dejaban la tarjeta. Con Internet cambió. Ahora fotocopiamos el DNI de las escorts que ingresan. Al que pide chicas, lo mandamos al pub –cuenta el conserje de uno de los mejores hoteles porteños.

Hay sitios donde una mujer no puede entrar sola, salvo que vaya a trabajar: Madaho’s es uno. Tras varios llamados, doy con la persona. No termino de explicar. El tipo se enoja, grita: ‘Acá no trabajan chicas’. ‘¿Perdón, no hay bailarinas? Lo dice su web’. ‘No me interesa, se distorsiona todo. Tomamos a las chicas por la Asociación Argentina de Actores. Al que te dio mi nombre mañana lo echo’, grita. (¿Cómo tratará a las chicas y por qué el gobierno de la ciudad de Buenos Aires lo incluye en su web?) En foros donde se habla sólo inglés, extranjeros se solidarizan: ‘Una chica de Madaho’s fue echada por transar por menos plata’”.

Madaho’s queda frente al cementerio de Recoleta. Tiene un frente de lápida: negro y marmolado. Desde la puerta se ven las alas de los ángeles que adornan las tumbas. Sobran hombres, autos relucientes y personal de seguridad. Adentro: butacas rojas, barra, luces verdes, streapers, table dancers. Afuera, en la vereda corren una decena de hermanitos venidos de Wilde. Venden rosas a medianoche. “Acá está la plata”, dice una nena de 12 años. Cada vez que un señor y una mujer salen y paran un taxi, ella se acerca, les ofrece una rosa. Todos le compran.

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-5396-2009-12-27.html

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