‘Sugar babies’, el negocio de citas con hombres maduros a cambio de «la voluntad»

Estas polémicas relaciones con una transacción económica de por medio surgieron en EEUU y ganan popularidad rapidamente en España

KAPONIA ALIAKSEI |SHUTTERSTOCK

El marido de Lina cumple condena por tráfico de drogas en una prisión catalana. Mientras tanto, ella disfruta de paseos en yate, cenas elegantes en medio del mar, restaurantes lujosos y hoteles de cinco estrellas pese a estar en paro y sin papeles. Esta colombiana de 29 años es profesora de arte y reside desde hace nueve meses de forma ilegal en nuestro país. Sin embargo, su ocupación como sugar baby a espaldas de su marido le permite mantener este elevado tren de vida mientras espera para regularizar su situación en España. Ella ofrece compañía, afecto y conversación a hombres maduros a cambio de «una colaboración».

Se trata de un fenómeno procedente de Estados Unidos que ha llegado con fuerza a España. Una dinámica de relaciones entre hombres maduros y acaudalados (sugar daddies) con jovencitas atractivas (sugar babies). Ellos proporcionan un ambiente de lujo y grandes cantidades de dinero. Mientras tanto, ellas ofrecen su compañía, que habitualmente, incluye relaciones sexuales. Una suerte de relación de noviazgo con fecha de caducidad y a cambio de dinero entre varones ricos y maduros con atractivas mujeres que tienen la edad de sus hijas.

Para entrar en contacto, emplean páginas como Seeking Arrangement. Una suerte de plataforma de citas con algunos elementos que recuerdan a webs de escorts de alto standing. Tan solo en España, esta web cuenta con más de 17.890 sugar babies y 3.312 sugar dadies. La web define este tipo de prácticas como «relaciones abiertas, honestas y basadas en la verdad» al tiempo que emplean palabras como «acuerdo», asociadas al mundo mercantil y de los negocios. «Cada relación exitosa es un acuerdo entre dos partes. En negocios, los socios firman acuerdos que marcan los objetivos y expectativas. Del mismo modo, las relaciones románticas sólo pueden funcionar si dos personas aceptan lo que esperan, y lo que pretender recibir de cada uno», señala a modo de reclamo el fundador de la plataforma, Brandon Wade en esta página donde sentimientos y negocio parecen ser parte de una misma cosa.

«Ideales para las personas que no quieren ataduras», afirma David Montrose,sugar daddy desde hace 10 años. Para quitarle aún más el romanticismo, se las denomina «acuerdo», donde ambos miembros de la pareja deciden los términos de su relación antes de entrar en ella. Otra característica de estas relaciones es la clara diferencia de edad, donde el promedio de edad de lossugar babies es de 21 a 27 años (el 40% de las registradas en la página Seeking Arrangement son estudiantes), mientras que la edad de los sugar daddies es de 40 años de media, y tienen un ingreso medio de 245.790 euros al año.

«Ellos tienden a entrar en lo sentimental pero yo no busco nada de eso»

Lina Alvarez es morena, tiene una sonrisa deslumbrante, ojos marrones y dospiercings (uno en el labio y otro en la nariz) adornan su rostro. Se describe como una persona cálida y agradable, ni muy guapa, ni fea asegura que hay chicas más guapas que ella y no se deja llevar por lo material. Cuando todavía vivía en Colombia, estaba registrada en Seeking Arrangement, pero no le funcionaba tan bien como ahora. Ha estado con diez sugar daddies y de ellos habla con mucho cariño «son personas que quieren compañía, ir a cenar, dar paseos y les gusta mucho hablar. Son gente muy culta con mucha conversación, no voy a encontrar a personas así en otro sitio», dice con su acento colombiano desde el otro lado del teléfono.

En la página, gratuita para babies y de pago para daddies y mommies, después de ver su perfil y revisar las fotos que tiene colgadas, le escriben por el chat, ella les pregunta si les gusta y si la respuesta es afirmativa, les da su número de teléfono para hablar por WhatsApp. Pero Lina busca a personas que quieran hablar, si solo buscan sexo no le interesan. «He tenido malas experiencias porque una vez que les he dado mi número, algunos me han hablado y me han pedido fotos, y en cuanto veo que solo les atrae el físico para tener sexo: chao«.

Después de intercambiar conversaciones por la aplicación de mensajería instantánea queda con ellos en una primera cita. Lo primero: explicarles su situación, y a cambio de compartir su tiempo con ellos pide ayuda económica, sin presiones por ambas partes. «No llegamos a ningún acuerdo en concreto, si les gusto en persona les digo que cuando les apetezca y estén por los alrededores me llamen y nos vemos».

Tiene facilidad para la conversación y hace bromas en los primeros encuentros para romper el hielo. Con su abierta personalidad consigue que sus interlocutores se suelten y confíen rápido. «Nunca me he sentido incómoda, todo lo contrario». Describe a sus sugar parejas como generosas, respetuosas y educadas. Recalca que todos le ofrecen viajar pero en su situación ella no puede salir del país.

De esas diez parejas, con cinco ha mantenido relaciones sexuales y con dos de ellos tiene contacto frecuente, vienen a veces (uno desde Londres y el otro desde Dinamarca) a España a verla exclusivamente. «Ellos tienden a entrar en lo sentimental pero yo no busco nada de eso por mi situación y sí que lo respetan».

La franja de edad de hombres con los que ha estado es de 39 a 55 años. Con algunos surge el sexo, mientras que con otros no. Las relaciones sexuales surgen de manera natural. Le atraen por su personalidad y conversación, «si me acuesto con ellos es porque me gustan».

Se siente mal por su situación, pero sus sugar‘parejas lo entienden. La única persona de su entorno que sabe su situación es su hermana. «Entiende lo que hago y porqué, nadie te trata como si fueses una escort«. La experiencia con todos ellos ha sido buena hasta ahora y se siente cómoda en este momento con este tipo de relaciones y no planea dejarlo a corto plazo, al menos hasta que su situación se arregle. «Voy a sacarle provecho mientras pueda», concluye.

5 millones de usuarios registrados

Aunque Seeking Arrangement es la página más popular en este sentido gracias a más de 5 millones de usuarios registrados en todo el mundo existen otras webs dónde establecer este tipo de relaciones como WhatsyourPrice(¿Cuál es tu precio?), Seeking Millionaire (buscando un millonario) o Miss Travel (Miss Viaje).

http://www.elmundo.es/f5/2016/09/26/57da82e446163f21618b45ce.html

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Confesiones de un Escort Masculino

Un «acompañante» masculino nos cuenta en primera persona qué desean las mujeres cuando pagan por tener sexo.

Soy modelo y escort masculino de alto standing. Poca gente conoce nuestra vida real por lo que te contaré mi experiencia en este ámbito.

Confesiones de un escort masculino

Mi primera vez no estuvo mal, pero sin medias tintas, podía haber ido mucho mejor. Contacté con una agencia de escorts masculinos de lujo, la más pija, la que parecía tener más caché. Mi email fue algo así como «hola, me llamo Jordi, cumplo exageradamente los requisitos, os lo aseguro, no encontraréis un miembro más potente». De aquella, ignorante de mi, pensaba que era el mejor amante de mis ex. Tenía claro que era un sex simbol de esos que hacen que a todas se les caiga la baba con solo mirarme. Hombre… No hace falta que dé explicaciones… Soy rubio, de ojos verdes, con físico potente y bien dotado, ¿qué más pueden pedir? 
Bueno, el caso es que después de mandar unas fotos y pasar una entrevista, decidieron enviarme a la primera clienta. ¿Cómo fue la cita? Un poco especial… Quedamos en un hotel, cenamos y mantuvimos una conversación como si fuésemos best friends de toda la vida. Todo parecía ir muy bien hasta que de repente… Salió del cuarto y se fue al baño. Apareció vestida completamente de cuero y látex, ¡parecía la Cat Woman en persona! ¡Imagina mi cara! Era mi primera vez, no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo, me quedé en shock. Por suerte, ella adoptó el papel dedominatrix y yo intenté satisfacerla como pude. Tengo que confesarte que después de esta primera vez, nada volvió a ser como antes. Incluso busqué información sobre esto que ella hacía. ¡Me formé para estar preparado ante imprevistos!

Exigencias del guión

La gente cree que ganamos millonadas con este trabajo, pero no es así.¡Sudor y lágrimas nos cuesta a muchos hacernos con una clientela fija!¿Por qué fija? Porque hay muchas parejas y mujeres que nos contratan cada mes o cada dos meses, de forma regular. La forma más sencilla de entrar en este mundo es a través de una agencia que te solucione la vida,¡y alguna es muy exigente! No sólo te piden tener una verga descomunal, también poder mantener una conversación y ser educado. Y, bueno, ni que decir tiene que lo primero lo cumplo con creces, pero lo demás depende de cada agencia.

Gajes del oficio

Uno de mis compañeros está un poco quemado de todo. Ahora se dedica a los masajes eróticos, Shiva, pero también ha vivido alguna historia divertida. Concretamente, el año pasado, contactó con él un hombre pidiéndole ¡que se tirara a su mujer!  Lo primero que me dijo fue «Seguramente quiera matar a su esposa y ¡cargarme a mi el mochuelo! Además, en su casa estarán mis huellas y mi semen. ¡Fácilmente pueden ir a por mi!» ¡Hasta contrató a una abogada! Pero no, resultó ser todo 100% verdad. El caso es que la mujer lo había pillado con otra por lo que el cliente quería demostrarle que cualquiera podía tener un desliz. Todo esto lo hacía porque la quería mucho, algo parecido al final de Relatos Salvajes. Esteban cumplió la misión, se tiró a la mujer sin que ella supiera que había sido contratado y el marido hizo como que la pillaba In fraganti. Lo más gracioso es que, como dicen los horteras, resurgió la llama de la pasión, y a día de hoy siguen juntos.
La última aventura graciosa que viví, fue hace un par de meses. Un grupo de chicas, de 30 años, contactó conmigo para seducir a una de sus amigas. Esta chica lleva desde sus 17 años con el mismo hombre. ¡Una locura! Nunca en la vida había estado con otra persona. Las amigas decidieron enviarle mensajes, haciéndose pasar por mi, hasta que organizaron un encuentro. Me tuve que estudiar todo un papelazo para hacérselo creer a la clienta. El trato fue que tendríamos un sólo encuentro sexual, a la luz de una vela y no volveríamos a hablar, nunca más. Así lo hicimos. Nunca más volví a tener noticias de ella, pero las amigas me llamaron diciendo que era una mujer nueva. Así que igual va a ser verdad que tenemos ¡el elixir de la vida!

Confesiones de un Escort MasculinoiStock

Capacidad de asombro

Las prácticas sexuales más TOP, las que suelen demandar más, son la dominación, el cunnilingus, la privación de los sentidos, la penetración tanto vaginal como anal o una mezcla de todos estos aspectos. A la mayoría de mujeres les gusta que las dominen en el aspecto sexual. No hablo de la vida diaria. La famosa película “50 sombras de Grey” ha dado lugar a una gran confusión. Les gusta que les sujetes los brazos, les vendes los ojos (es una de las partes de lo que llamamos privación de los sentidos), les sujetes las caderas, las penetres con fuerza o les realices el cunnilingus de esta forma. El sentir placer por todo su cuerpo sin saber qué va a suceder le genera excitación a todas. Sin embargo, siempre nos encontramos con alguna excepción e incluso alguna petición extravagante. Una de mis clientas me pidió hacer un viaje con ella a Londres porque quería subir en la noria para que ¡nos lo montáramos en la cima! Ni que decir que este tipo de clientas a pesar de mi experiencia, ¡siguen superando mis expectativas día tras día!
A pesar de lo que pueda parecer en esta profesión, al igual que en el resto,te encuentras cosas buenas y malas. No siempre es un mundo “de color de rosa”, fácil y simple, donde lo único en lo que tienes que pensar es en mantener relaciones sexuales y disfrutar. No, no es así. Los escorts masculinos trabajamos única y exclusivamente para satisfacer a la mujer.Pero, hay una cosa que sí nos diferencia de las escorts femeninas. Una mujer si no quiere sentir placer se puede bloquear y realizar el acto sexual, sin más. Un hombre sí o sí va a disfrutar, por lo que tenemos que tener mucho autocontrol.
Nuestro trabajo es un arte más, dedicado al culto del cuerpo femenino.¿Qué suelen buscar más las mujeres? Hay un poco de todo. Desde chicas jóvenes que quieren tener su primera relación con un hombreexperimentado hasta mujeres mayores que desean vivir un affair extra matrimonial. Pero, lo que siempre buscan es comprensión. Una mujer necesita sentirse especial, única. Mantener una conversación contigo para generar una cierta conexión. No seamos necios y pensemos que todo es “aquí te pillo aquí te mato”. No. Nuestro trabajo lleva un proceso. Tenemos que crear un clima de confianza y comprensión para que la mujer se relaje y quiera quedarse con nosotros. Esa es la clave de nuestraprofesión, lo que marca la diferencia con el resto.

http://www.cosmohispano.com/amor-y-sexo/sexualidad/articulo/mujeres-pagan-por-sexo-confesiones

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Así es ser gigoló

por Raquel Graña

Esteban, escort masculino retirado.

Todos hemos oído hablar alguna vez de la profesión de escort masculino, pero casi nadie sabe lo que implica. Es realmente sorprendente lo poco que se conoce de ellos, el gran secretismo del mundo masculino, pero lo mucho que se habla sobre el de las mujeres escorts. Por eso, decidí ponerme a investigar sobre este tema, para proporcionarte información de primera mano sobre su día a día. ¡Comencemos!

¿Qué función cumple realmente este profesional? Pues bien, un escort masculino es el encargado de dar placer a una mujer, pero no solo en el aspecto sexual, también en el emocional. La característica principal de este tipo de amantes es que además de ser guapos y estar bien dotados, cuentan con una gran educación. Saben mantener una conversación con su clienta sobre algún tema de actualidad o de interés mutuo. En alguna agencia establecen una cita previa entre el escort y la clienta para ver si son compatibles para un encuentro más prolongado en el tiempo y, por supuesto, mucho más cercano. En esta cita solo mantienen una conversación, acompañada en algunas veces de una cena o una comida. Si todo va bien, establecen un segundo encuentro en el que habrá algo más que palabras.

¿Qué es lo que busca una mujer cuando acude a un escort masculino? Algunas de las usuarias solo quieren divertirse, eligen a uno de los apuestos escorts entre la lista de la agencia que solicitan y pasan un buen rato con él. Sin embargo, esta no es la regla general. En la mayoría de los casos la mujer busca ser comprendida, que se la admire y que se le eleve su autoestima. Muchas de las clientas que acuden en búsqueda de un escort, de manera totalmente anónima, son personas de alto standing, directoras de empresas o con mucho poder económico, que lo que quieren es sentirse bien consigo mismas. Solicitan estos servicios con el fin de sentirse valoradas e idolatradas por alguien. Algunas incluso son vírgenes a sus 40 años. Esto es fruto de una educación retrógrada o una sociedad que no les ha dejado ser libres. Por ello, buscan una solución y la mejor alternativa que se pueden encontrar es contratando a un profesional que las haga sentir cómodas y no una persona de la calle, que incluso se pueda burlar de su condición.

Algunas de las usuarias solo quieren divertirse. Sin embargo, esta no es la regla general.

Esta es la gran diferencia, lo que separa a las escorts femeninas del profesional masculino. Una mujer cuando se dedica a este mundo no tiene necesidad, en la mayoría de los casos, de mantener una conversación con su clienta, ni de tranquilizarlo y mostrarle su comprensión. Esto se debe a que el mundo de las escorts femeninas se ve como algo «normal», los hombres no se sienten culpables de contratar sus servicios y disfrutan con el hecho de hacerlo. Todo lo contrario sucede en el caso de las mujeres. Ninguna admite pagar a un escort, ni quiere que se sepa, para ellas al igual que para la sociedad es un tema tabú el que una mujer solicite a un profesional del sexo para satisfacer sus necesidades. Este es el gran problema y la razón principal por la que los escorts masculinos están envueltos en un mar de tinieblas y misterio.

Esteban Fernández escort retirado, en la actualidad se dedica a los masajes eróticos, Shiva, en la ciudad de Barcelona. Nos comenta que en un principio parece muy sencillo dedicarse a este mundo, hasta que te das cuenta que si no es a través de una agencia, es muy complicado que contacten las clientas contigo. Las listas fijas de clientas no aparecen de un día para otro. «Las mujeres buscan una seguridad, un anonimato, no quieren que salga a la luz lo que están solicitando, por lo que contactan con la agencia que menos declaraciones públicas ha realizado sobre su servicio», comenta un profesional de este ámbito.

Sin embargo, a pesar de estar envuelta en tanto secretismo siempre hay historias divertidas a tener en cuenta que cuentan otros profesionales del sector (que quieren permanecer en el anonimato). Os contaremos varias para que podáis haceros una idea de lo que se encuentran:

La primera trata sobre dos chicas jóvenes, de 25-30 años. «Me llamaron solicitando el servicio de un escort de raza negra, alto, con cuerpo atlético y bien dotado. La cuestión es que no tenían dinero para pagar a dos chicos, por lo que me preguntaban si era posible contratar a uno de ellos y que pasara una hora con una y la siguiente con la otra chica. Yo se lo comenté al escort y este divertido me dijo ‘¡Claro que me veo capaz!’ El chico llegó al hotel de las chicas, que nerviosas echaron a cara o cruz quién sería la primera. Molesta, la segunda, salió al balcón para no escuchar los gritos de su amiga. Lo mejor de todo es que era invierno, hacía un frío que pelaba y se quedó fuera completamente entumecida hasta que su compañera acabó la faena con el escort contratado. Cuando acabaron, la segunda chica entró y al ponerle las manos sobre las nalgas al profesional se le bajó la erección. ‘Estaba tan fría que no quería ni que me tocara’, comentaba él. Al final se metieron en la cama y él, como buen profesional, la abrazó hasta que entraron en calor y cumplió su misión. Lo irónico es que la compañera que había tenido el encuentro primero no tuvo la valentía de salir al balcón ¡y se quedó en medio de la habitación presenciando la escenita!»

«Me llamaron solicitando el servicio de un escort de raza negra, alto, con cuerpo atlético y bien dotado».

Otra de las anécdotas divertidas le sucedió a Lucho, un escort masculino que se dedica al mundo porno. Eso sí, no debemos confundir escorts con actores, son algo muy diferente, pero en este caso, se da la casualidad de que van de la mano en esta persona. «La historia sucedió en uno de mis viajes al extranjero con una de mis clientas, a Marrakech. Íbamos caminando por la ciudad cuando a ella le apeteció entrar en una teteria típica de la zona. Por casualidades de la vida en el interior, ¡había una clienta mía habitual de Barcelona! Y por si esto no fuera poco, ¡estaba acompañada de su marido! Me tuve que hacer el sueco, como si no la conociera para que ni mi clienta ni su acompañante se enteraran de que nos conocíamos. El caso es que a la noche me mandó un mensaje comentándome la buena jugada que habíamos hecho. Resultó excitante y divertido para ambos».

La tercera anécdota le sucedió a un escort que ya no se dedica a esta profesión. Unas amigas habían comprado una tarjeta SIM nueva para mandarle mensajes a otra que vivía sumida en un matrimonio desde los 17 años. Tenía sobre 30 y nunca había estado con ninguna otra persona, por lo que sus amigas decidieron darle un empujoncito para que tuviera una aventura. Llamaron a este escort para comentarle la jugada. Ellas hablarían a través de mensajes con la clienta haciéndose pasar por él hasta que terminaran concretando un encuentro. El juego al final fue como ellas habían pensado. Tras un par de meses hablando a través de mensajes, quedaron en verse una sola vez, en un hotel, con escasa iluminación. El trato era que se acostarían ese día y todo se acabaría, para siempre. Ambos aceptaron, y nunca más volvieron a mantener contacto. Por su parte, el escort sí tuvo noticias de las amigas, que le comentaron que ¡era otra mujer! Mucho más simpática, extrovertida y que incluso su relación de pareja había mejorado.

Como veis hay anécdotas de todo tipo y mujeres de 20, 30, 40 o 50 que deciden disfrutar de su sexualidad a través de la contratación de un profesional que las pueda comprender y hacer sentir bien, sin juzgarlas ni criticarlas. El problema quizá es que la sociedad parece no estar todavía preparada para admitir esta necesidad, por lo que este trabajo sigue pareciendo a veces el juego del escondite. En nuestra sociedad los hombres pueden conseguir sexo cuando le apetece pero la mujer tiene que esconderse y ser discreta. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así?

http://www.vice.com/es/read/la-prostitucion-de-lujo-para-mujeres-asi-es-ser-escort-masculino-452

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Todo lo que siempre quisiste saber sobre las geishas y no te atrevías a preguntar

Pocas personas conocen qué ocurre en la intimidad de las geishas japonesas. Una de esas privilegiadas es Kyoko Aihara, que convivió con algunas de las que viven en los hanamachi de Kioto

Cuando un occidental piensa en una geisha, suele acudir a su cabeza una mezcla de lujo, exotismo y sensualidad que poco tiene que ver con la realidad. Un estereotipo que han alimentado de forma externa novelas como Memorias de una geisha de Arthur Golden y, de forma interna, ciertos estereotipos que sobre estas mujeres han circulado en Japón. El hermetismo de los hanamachi, las áreas de las ciudades japonesas donde residen las geishas, tampoco ha ayudado a esclarecer muchas dudas.

Con el objetivo de separar el grano de la paja, la periodista y fotógrafa Kyoko Aihara se internó en los hanamachi de Kioto, donde se concentra la mayoría de practicantes de esta tradición, para alumbrar Geisha: a Living Tradition (Carlton Books). Este libro es una bella mezcla de imagen y texto que desvela la realidad de estas mujeres en la sociedad del siglo XXI, dos siglos después de su gran período de esplendor, cuando más de 3.000 trabajaban en las 700 casas de té de Gion. Divididas entre maikos (en período de aprendizaje) y geikos, son profesionales del entretenimiento que disfrutan de una compleja educación, ante todo, artística. Aihara resuelve a El Confidencialtodas nuestras dudas unas horas antes de ofrecer una conferencia en laFundación Japón Madrid.

PREGUNTA. ¿Cuáles son las nociones equivocadas que mantenemos los occidentales sobre el mundo de las geishas?

RESPUESTA. En los hanamachi de Kioto lo más importante es el arte, que se practica de forma muy rigurosa. Puede ser la práctica del shamisen o el taiko, flautas o prácticas de canto. Incluso las trabajadoras que hayan llegado al título de natori, es decir, de maestra, siguen practicando a los 90 años en las escuelas. Son como pianistas o bailarinas que practican durante toda su vida profesional.

P. ¿Hay muchas mujeres con vocación de convertirse en geikos? ¿Qué proceso siguen?

R. No hay muchas, pero también es cierto que el oficio de maiko se ha popularizado y es una figura que está en el punto de mira gracias al turismo, como si fuesen Micky Mouse. Más chicas quieren ser maikos que hace 30 años. En los cinco hanamachis de Kyoto había 66 maikos y 177 geikos en diciembre del año pasado.

¿Cómo convertirse en una de ellas? Primero tiene que contactar con okiya, que es la residencia, y tiene que vivir allí junto a okâsan, cuya traducción directa es “madre”, pero que en realidad es la propietaria de la residencia, y onêsan, que significa “hermana mayor”. Allí aprenden todos los protocolos, también las jergas y palabras propias del hanamachi. Habitualmente se tarda un año en que puedan ser maikos, y otro año más para ser geikos. Incluso hay personas que se saltan el proceso de ser maiko y consiguen ser geiko en un año.

P. ¿Vivir en un hanamachi es una dedicación absoluta?

R. Deben tener total dedicación a su oficio, es una profesión total. No se puede compaginar con otros estudios o trabajos. Hay muchas maikos que más tarde prefieren estudiar en una universidad y dejar de serlo, o el caso inverso, que una chica que ha terminado una carrera universitaria, en lugar de entrar en una compañía, se plantee ser geiko.

El debut de una maiko cuesta unos 30 millones de yenes (más de 200.00 euros)

P. Usted investigó a fondo los hanamachi. ¿Qué fue lo que más le sorprendió de lo que allí vio?

R. Una de las cosas que más me sorprendió es que una geiko que ha llegado a ser natori siga acudiendo a la escuela todos los días para practicar. También la vestimenta que llevan, que es carísima. Un kimono que puedo llevar yo tiene tres metros de largo, pero los de ellas son de cinco, y además tejidos y pintados a mano. Todo está hecho de seda.

[Agarra el libro y señala una horquilla] Este no tiene precio, los más baratos podrían llegar a costar 200.000 yenes, algo así como 1.500 euros. Cuando una se hace maiko y es admitida, debe tener kimono de invierno, de verano y primavera/otoño, y todos los accesorios adaptados a cada estación. El debut de una maiko cuesta unos 30 millones de yenes. Este obi, por ejemplo, lleva un diamante de dos kilates en el centro. Los okobos (el calzado), parecen baratos, pero también cuestan unos 200.000 yenes.

P. ¿Cómo se financia todo esto?

R. Es uno de los problemas actuales, porque antiguamente los clientes y patrones no tenían por qué ser patrón de una única maiko, a veces se hacían regalos porque sí. Se llegaban a regalar casas y mansiones. Eran clientes de lujo y alto standing que donaban el dinero necesario. Hoy en día hay unas tasas de transacción por realizar un obsequio, algo que antiguamente no existía. Era una cultura para clientes de gran poder adquisitivo, algo que es cada vez más difícil.

Pero se ahorraron muchos de los obsequios que hacían los antiguos patrones, y con ese dinero se sobrellevan estos costes. En cualquier caso, las maikos no tienen que financiar este tipo de complementos, a cambio de no cobrar honorarios durante cinco años. Los okiyas le suministran los kimonos y costean sus gastos de vivienda, comida, etc.

P. ¿Cuál es la relación que mantienen actualmente con sus clientes?

R. Yo también pensaba que todos los clientes eran patrones, personas que aportaban dinero. Pero según empecé a entrevistar a las implicadas, averigüé que incluso antes de la guerra, muchas personas sólo venían para disfrutar de su tiempo y se gastaban lo que les correspondía sin ser patrones.

P. Esa relación entre patronos y geishas las ha llevado a ser equiparadas con prostitutas.

R. Exactamente. Además, la confusión ha sido generada por las propias mujeres que se dedicaban a la prostitución y se consideraban geishas, algo que ocurrió en todo Japón. Por otro lado, cuando se habla del patrón, existe la idea errónea de que busca una relación sexual, pero no es así. Por ejemplo, algunos encargaban un kimono y se lo hacían vestir a una geiko para ver cómo quedaba, o artesanos que confeccionaban un obi y utilizaban a las geikos como modelo para ver cómo quedaba, si era mejor otro color… Las utilizaban como modelos para ver el resultado de su trabajo.

La relación entre el cliente y las geikos es muy duradera, se puede alargar durante 10 o 20 años

Antes de la guerra había muchos hombres que tocaban shamisén. Actualmente la virtud del hombre es trabajar, pero antes muchos tocaban mientras las geikos bailaban. Había muchos hombres que iban con geikos o maikos a las escuelas de arte para practicar, o incluso acudían juntos a ver la función de kabuki como aprendizaje.

En este sentido, la relación entre el cliente y las geikos es muy duradera, una relación de compañeros que se alarga durante 10 o 20 años. Si fuese prostitución, esta relación no duraría tanto y no existiría el sistema por el que no se permiten clientes no acreditados. El objetivo no es sexual, sino de acompañamiento.

P. No sólo los hombres pueden ser clientes de las geishas, sino que también acompañan a mujeres o participan en celebraciones familiares.

R. Exactamente. En este momento muchas mujeres se interesan por esta cultura, porque las chicas se visten con kimono y se fijan en las geikos y maikos. Una vez di una conferencia en la que reunimos a los no acreditados: era un evento abierto, y casi todas las asistentes eran mujeres.

P. ¿Cómo sería el día a día de una de ellas?

R. Primero se levanta, se viste con su kimono, y acude a la escuela para estudiar arte. El estudio, dependiendo del arte que practique, puede durar menos o abarcar hasta la tarde, pero termina entre las dos y las tres de la tarde, cuando almuerza y luego empieza la preparación del salón (ozashiki). Sobre las seis de la tarde va aochaya, el salón. Una vez allí esperan en la sala de la propietaria a que entren los clientes, y les siguen. Allí empieza el banquete de cena, que suele tener lugar entre las seis y media y ocho y media. Cuando termina, a partir de las nueve, empiezan a llegar clientes que van a tomar algo. Habitualmente se quedan entre las nueve y las once de la noche. Si los clientes quieren que les acompañen a otro sitio, también lo hacen. Esto dura desde las doce de la noche hasta la una o las dos, y cuando terminan, llaman para decir que han terminado y vuelven. El trabajo suele terminar a las dos de la mañana.

P. Usted que ha convivido con muchas de ellas, ¿cuáles son sus deseos y motivaciones y qué explicaban de la profesión que habían elegido?

R. Tienen la vocación de exhibir su habilidad artística. ¿A qué aspiran? A llegar a ser una geiko como las que exhiben su música o su arte en el teatro kabuki o las maestras que enseñan a tomar shamisen en las televisiones. Llegar a este nivel es su máxima aspiración.

P. ¿Cuál es la actitud que el resto de la sociedad japonesa mantiene hacia ellas?

R. Se les ve como personas que viven en otro mundo, por así decirlo. Antes también había muchos estereotipos negativos sobre ellas, pero eso ha cambiado gracias a que maikos y geikos realizan sus presentaciones en muchos lugares, llegando incluso a Estados Unidos para promocionar sus actividades o la ciudad de Kioto. Allí hablan de sus oficios o incluso presentan sus artes, que pueden ser baile o música. Muchas de las asistentes son mujeres que tienen interés en los vestidos que llevan por lo bonitos que son.

Japón era un país muy pobre, por lo que esta era una buena opción para que las niñas tuviesen dónde vivir

P. ¿Cuáles son las principales diferencias entre las geikos y maikos de antes de la guerra y las que se pueden encontrar hoy en día?

R. Antes de la guerra, Japón era un país muy pobre. En esa situación, muchos padres no podían criar a sus hijos. Una alternativa para las niñas era ingresarlas en una okiya que garantizase su residencia y comida, y en el caso de los chicos, internarlos en un templo o que trabajasen desde pequeños en los establecimientos. Los hanamichi eran una de las opciones. Después de la guerra, las maikos o geikos lo son por su propia voluntad o porque es una profesión que se ha llevado a cabo en su familia.

P. Lo que explica es similar a lo que ocurría con muchas religiosas en España. Pero los hanamachi se organizan en estructuras muy jerarquizadas y guiadas por la tradición. ¿A qué se parecen? ¿A un convento, a una escuela femenina, a un ejército..?

R. Es cierto que es parecido a un convento, pero en los hanamachi se les garantizaba una vida mejor. ¿A qué se asemejan? También he investigado los templos y, tras ver a los jóvenes sacerdotes, creo que tienen una cierta similitud con la vida en un hanamachi, ya que hay unos protocolos que se han de respetar rigurosamente. Por ejemplo, los jóvenes deben esperar de rodillas a que pase un sacerdote mayor por la puerta, algo que también ocurre con una okasan cuando entra a una habitación.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-04-05/todo-lo-que-siempre-quisiste-saber-sobre-las-geishas-y-no-te-atrevias-a-preguntar_735747/

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Los españoles que recurren a la prostitución gastan 127,5 euros al mes: radiografía oficial del negocio

La prostitución mueve en España 3.672 millones de euros al año. Un 6% de la población recurre a la prostitución, según datos de la comisión del Congreso asumidos por el INE. En total, quienes recurren a la prostitución gastan 1.530 euros al año entre las 600.000 prostitutas que trabajan en España.

La prostitución en España mueve 3.672 millones de euros

La prostitución en España mueve 3.672 millones de euros

3.672 millones de euros es el dinero que mueve la prostitución en España según la primera estimación oficial que se ha hecho en el país a cargo del Instituto Nacional de Estadística. Por primera vez se ponen cifras a un negocio para cuyos cálculos el INE asegura haber utilizado más de 500 fuentes.

Desde el punto de vista de la oferta, en España trabajan unas 600.000 prostitutas entre las que el INE no ha contabilizado a las que pasan menos de un año en España. Estadística ha comenzado a incluir el volumen milmillonario que mueven como servicios personales, es decir, el mismo sector que el de las peluquerías o los spas.

La demanda la representan un 6% de los españoles, el porcentaje en que el INE cifra el número de ciudadanos que recurren a los servicios de la prostitución, según datos incorporados desde la ponencia del Congreso sobre prostitución. Según esas cifras del Instituto Nacional de Estadística, los españoles que recurren a pagar por el sexo gastan 1.530 euros al año o unos 127,5 euros al mes en sus servicios.

La encuesta de salud y hábitos sexuales del INE del año 2003 detalla exactamente el número de clientes en 2.687.800, mayoritariamente hombres entre 18 y 49 años, aunque reduce esa cifra de clientes habituales a 606.600 en el último año. Sin embargo, el INE admite que esa cifra “infravalora” considerablemente el consumo que –según las frecuencias calculadas por la Universidad de Valencia—podrían sumar más de 18 millones de servicios anuales.

Tipologías de prostitución y negocio

El INE ha clasificado en cuatro tipos la prostitución que se ejerce en España, según fuentes del Instituto: la que se ejerce en la calle, pisos, clubes o burdeles y prostitución de lujo. Esa clasificación adoptada por estadística deja el siguiente retrato según el análisis de I.Serra en que se ha basado esa tipología.

  • Prostitución de calle: Es la que presenta precios más bajos, inferiores a 50 euros, con una ratio de una mujer por cada 6.000 habitantes. Según los estudios, se trata de un mercado de inmigrantes y para inmigrantes en su gran mayoría. Apenas representa el 7% del total de los servicios que se cobran en España.
  • Piso: Los precios varían en función de lo que se define como medio standing 50-60 euros frente a alto standing 200-300 euros. Entre el 30 y el 50% de la tarifa se lo queda la casa y el resto la mujer que realiza el servicio, refleja el estudio. En la mayoría de lugares se abonan además sábanas y productos utilizados. Ese sector representa el 23% del total de los servicios cobrados y es el que más ha crecido como consecuencia de la introducción de los contactos a través de internet y de nuevas tecnologías.
  • Burdel: Sigue siendo la fórmula mayoritaria en España. El 66% de los servicios se pagan en clubes o burdeles divididos entre tres categorías.
    • Clubes y locales de alterne pequeños de bajo y medio standing:
      • Precio de 80 a 100 euros
      • Media de mujeres de 5 a 12
    • Clubes de medio y alto standing:
      • Tarifa por servicio 100 euros y consumición mínima 20/30 euros
      • Media de 20 a 40 mujeres
    • Macro clubes de medio y alto standing:
      • Tarifa mínima 70 euros por 20 minutos a 200 en adelante
      • Media de 60 a 80 mujeres o más
  • Lujo: Es el tipo final de prostitución, minoritaria y definida por el escenario de ejercicio (hoteles fundamentalmente) y por el alto perfil de poder adquisitivo tanto de las mujeres que la ejercen como de los clientes. Las tarifas medias del servicio rondan los 2.000 euros y representa el 5% de la prostitución que se ejerce en España.

El INE asegura que sólo mostrará sus cómputos internos para alcanzar la cifra de 3.672 millones de gasto anual en prostitución a auditores externos de Eurostat. Sin embargo, el organismo revela que ha realizado encuestas en prostíbulos y a profesionales del sector que ha combinado con otras 500 fuentes, entre las que cita explícitamente los datos del «Ministerio del Interior, los informes de seguimiento del plan integral de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual llevados a cabo por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y las encuestas de hábitos sexuales (Encuesta de hábitos sexuales del INE, Encuesta Nacional de Salud Sexual del Ministerio de Sanidad)».

http://vozpopuli.com/economia-y-finanzas/50045-los-espanoles-que-recurren-a-la-prostitucion-gastan-127-5-euros-al-mes-radiografia-oficial-del-negocio

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Las técnicas de marketing aplicadas a la prostitución de lujo: O Negócio (Brasil)

O Negócio es una propuesta de la rama latina de la cadena HBO que trata de un tema por lo menos original, la aplicación de técnicas de marketing por parte de tres jóvenes emprendedoras para iniciar un negocio de prostitución de alto standing en el sector financiero de Sao Paulo.

Hasta esta serie, la prostitución en las series siempre había sido  tratada como un negocio sórdido y lúgubre con la explotación de las mujeres que se ven a abocadas a hacer este trabajo como eje central de las tramas con tintes dramáticos. O Negócio le da una vuelta de tuerca al cliché retratando  la prostitución de lujo, pero desde un punto de vista luminoso, como si fuera un trabajo como otro cualquiera, en el que las mujeres están por voluntad propia.

Ficha:O Negócio: El Negocio 13 ep+ 60 min .   Ago 2013. Idioma: Portugués subtitulada en castellano.Cadena  HBO Lat

La trama :El nacimiento de la serie viene obligado por la política de cuotas que el gobierno brasileño establece a las cadenas para emitir productos nacionales, por ello HBO latinoamerica se ve obligada a producir series brasileñas, para que no les revoquen la licencia y puedan seguir emitiendo. Después de varias series dramáticas, en esta ocasión han optado por un estilo diferente entre la comedia y el drama, aunque con mas tendencia hacia el primero con los contenidos eróticos permitidos en la cadena de pago.

Karin es una prostituta de alto standing que ya entrada en la treintena decide replantearse su futuro laboral, independizándose de sus chulos, para abrir su negocio propio buscando una clientela exclusiva entre las élites financieras de Sao Paulo.

Une sus fuerzas con Luna, una prostituta cuya máxima aspiración en la vida es enganchar a un millonario para casarse con él y con Magalí, un alocada joven que vive despreocupada y completamente al día para satisfacer sus caprichos.

Las tres deciden montar una empresa Océano Azul, dedicada a la prostitución de lujo y para diferenciarse del resto de la oferta lo hacen aplicando conceptos y estrategias de marketing a las que dedican cada capitulo de la serie con títulos como fidelización, branding, grupos focales, reposicionamiento y demás técnicas del sector.

En el primer vídeo pueden ver la promoción de la serie para que se hagan una idea de la cuidada producción y presentación de la misma.

El planteamiento es original al  mostrarlo como una aventura empresarial de tres mujeres fuertes y emprendedoras  que se dedican a la profesión mas antigua del mundo, aunque si en lugar de ello, lo hicieran a la caipirinha embotellada, la serie perdería atractivo como se pueden imaginar. Ademas ellas son felices con su trabajo y la ambición de ganar mas dinero con lo que saben hacer mejor es el motor que las mueve para montar su empresa sin plantearse dilemas morales ni ansiedades vitales.

El tono es ligero y muchas de las tramas son la excusa para ver a nuestras protagonistas desnudas y en pleno fregado laboral con multitud de clientes, pero siempre manteniendo ese tono business  y chic y evitando sordideces, moralinas o ataques políticamente correctos.

La serie es bastante divertida tanto por las situaciones en las que se meten las chicas para sacar a flote su empresa, como por los personajes masculinos de la serie, que van desde amores de juventud, chulos de opereta bufa o raterillos de poca monta, ademas de los millonarios que forman la clientela exclusiva del negocio, por lo que se ve con una sonrisa constante en la comisura de los labios.

Uno de los mejores aciertos de la serie es la esmeradísima producción de la serie con un nivel que no tiene nada que envidiar a las mas lujosas series americanas, con el centro financiero de Sao Paulo, una autentica megalópolis, como el océano donde pescar a sus clientes adinerados con lujo y dinero a espuertas, entre el que no puede faltar el uso de helicópteros para sus traslados.

En el segundo vídeo pueden ver como las tres actrices protagonistas, Rafaela Mandelli, Juliana Schalch y Michelle Batista explican sus papeles en la serie que tuvo tanto éxito en Brasil que despues de la emisión del segundo capítulo ya fue renovada para una segunda temporada, que se está empezando a rodar ahora.

Nadie va a colocar esta serie en un panteón porque tampoco es su intención, pero su tono bastante inclasificable y que descoloca bastante al espectador por su tratamiento ligero de un tema como la prostitución, la hace una curiosidad digna de ser vista si el tema y no nos engañemos, las protagonistas les parecen atractivas, como ha sido en mi caso, ideal para pasar un rato entretenido sin mas pretensiones.

Un bonus añadido en este caso es poder escuchar la serie en su idioma original (existen subtítulos en castellano), ya que aunque el portugués se entiende bastante bien hay palabras bastante divertidas como ‘garota di programa’ o ‘cafetao’, que les pueden ser útiles si deciden ir a Brasil a ver el Mundial de Fútbol de este año o a Rio a los JJOO de 2016.

Epilogo:
En esta segunda entrega de la nueva sección del blog hemos querido cambiar tanto de continente como de tipo de serie para mostrarles nuestra intención de dar cabida a todo tipo de series que por una razón u otra puedan ser diferentes e interesantes para algunos de ustedes y en este sentido O Negocio cumple perfectamente con el espíritu de series remotas y exóticas.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@jefoce) y (@lmejino). Hasta la próxima

Mikel Madinabeitia/ Lorenzo Mejino

http://blogs.diariovasco.com/series-gourmets/2014/03/03/o-negocio-brasil-las-tecnicas-de-marketing-aplicadas-a-la-prostitucion-de-lujo/

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Un libro recoge doce historias de mujeres que ejercen o ejercieron la prostitución, seis de ellas en la provincia

Una docena de historias de mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución, seis de ellas en la provincia de Jaén, supone el grueso de la obra ‘Trabajando en la prostitución: doce relatos de vida’, de José Luis Solana, profesor de Antropología de la Universidad de Jaén (UJA), y José López Riopedre, abogado y profesor de Sociología y Antropología Social de la UNED, que ha sido publicada por la Editorial Comares.

Una docena de historias de mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución, seis de ellas en la provincia de Jaén, supone el grueso de la obra ‘Trabajando en la prostitución: doce relatos de vida’, de José Luis Solana, profesor de Antropología de la Universidad de Jaén (UJA), y José López Riopedre, abogado y profesor de Sociología y Antropología Social de la UNED, que ha sido publicada por la Editorial Comares.

Un libro recoge doce historias de mujeres que ejercen o ejercieron la prostitución, seis de ellas en la provincia

Los materiales empíricos, como entrevistas grabadas y notas de campo, con los que han sido confeccionados estos doce relatos, son fruto de las investigaciones etnográficas realizadas por los autores en las provincias de Jaén y Lugo, tal y como ha informado este miércoles la UJA. En este sentido, Solana y Riopedre se sirven de esos relatos biográficos y de varios estudios sociológicos para someter a verificación crítica los planteamientos abolicionistas sobre la prostitución.

Los análisis que llevan a cabo revelan los yerros y las falsedades de esos planteamientos, en contraste con los cuales este libro proporciona una visión más justa, precisa y verídica del trabajo sexual y de las actividades prostibularias en la España actual. Para ello presentan las historias de personas como Diana, una ‘scort’ argentina de alto standing de paso por España, Juana, española de edad madura que recurrió al trabajo sexual para agilizar el pago de sus deudas, o Carmen, también española, que comenzó a vender servicios sexuales cuando estudiaba en la universidad.

También aparece Carolina, una joven colombiana que recurrió a la prostitución ante sus dificultades de inserción laboral en otros sectores.

Su compatriota Estefanía, que ejerce de manera circunstancial para costearle la comunión a su hijo. Mariana, quien no tiene reparos en reconocer que lleva viviendo de esto desde los 15 años, cuando emigró de Rumania a Turquía.

Ángela, oriunda de Colombia, que compagina el cuidado de una anciana por la mañana con el ejercicio vespertino de la prostitución. Claudia Milena, del mismo país que la anterior, que harta de fregar, prefirió pasar a ejercer la prostitución. Bárbara Love y Duda, quienes ya hacían programas en Brasil; la primera reivindica su derecho al trabajo sexual y ha hecho de éste su profesión; la segunda prefiere ser prostituta a trabajar lavando ropa.

El libro recoge, asimismo, las vivencias de Silvia, que trabajó en Brasil como garimpeira y transportista, que vino a España a ejercer la prostitución motivada por su compañera y amante, y por su deseo de conocer otros países. Y Flavia, que comenzó a vender servicios sexuales en la Guayana francesa y reivindica la dimensión erótica del trabajo sexual.

La obra es el primer número de la nueva colección Análisis y Crítica Social lanzada por la editorial granadina Comares, colección dirigida por el antropólogo José Luis Solana, profesor de la Universidad. La colección Análisis y Crítica Social ha nacido bajo el convencimiento de que el análisis crítico de las realidades y problemáticas socioculturales es tanto un procedimiento esencial de las Ciencias Sociales, en su cometido científico de eliminación de errores y búsqueda de la verdad, como una herramienta imprescindible para la denuncia de injusticias, el combate contra la opresión y la generación de mejoras sociales.

 

Los autores

José Luis Solana Ruiz es doctor en Filosofía y profesor de Antropología Social en la Universidad de Jaén. Ha realizado investigaciones etnográficas sobre el mercado de los servicios sexuales en las provincias de Córdoba y Jaén. Es autor del libro Prostitución, tráfico e inmigración de mujeres (Comares, Granada, 2003) y coeditor de la obra Los retos de la prostitución: Estigmatización, derechos y respeto (Comares, Granada, 2008). Desde hace tres años colabora con la ONG Mundo Acoge en la realización de un programa de asistencia socio-sanitaria a las mujeres que trabajan en los clubs de la provincia jiennense.

José López Riopedre es abogado, doctor en Sociología y profesor-tutor de Sociología y Antropología Social en la Universidad Nacional de Educación a Distancia así como profesor colaborador en la Escuela de Ciencias Policiales de la Universidad de Vigo. Ha realizado investigaciones sociales sobre la prostitución en España y en Brasil. Es autor del libro Mara y sus amigas. Investigación sobre la prostitución en Galicia (Manuscritos, Lugo, 2004). Su tesis doctoral versó sobre trabajadoras sexuales colombianas y brasileñas en la ciudad de Lugo.

Ambos autores han publicado un buen número de artículos y textos sobre la prostitución en revistas y compilaciones especializadas, y durante la VII legislatura fueron ponentes en la Comisión Especial sobre la Prostitución que creó el Senado español.

http://www.20minutos.es/noticia/1554862/0/

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Prostitutas escorts y universitarias, ¿cuál es el precio?

Ofrecen servicios sexuales para mantener un elevado tren de vida y lo hacen sin remordimientos. Son estudiantes que han elegido libremente llevar una doble vida.

Silvia, universitaria y prostituta

Silvia no se esconde. Habla inglés, francés, alemán e italiano y se considera una «scort». Su familia, sus amigos y sus compañeros de estudios saben lo que hace: «A mis padres no les gusta; mi madre dice a la gente que soy modelo».

La cara oculta de Diana

Tiene dos pisos alquilados: uno junto a otras prostitutas, donde recibe a sus clientes y otro donde vive con un compañero que no sabe nada. «No puedo contárselo a nadie».

Estudiante aplicada

Diana estudia una carrera relacionada con el derecho. Su sórdida vida no influye en los resultados de sus estudios. «Lo que no me interesa recordar, lo olvido. Soy fría»

Recibe 40 llamadas telefónicas al día, de lunes a viernes. De ellas, dos culminan en citas que acaban entre sus sábanas. Encuentros de media hora por los que cobra 70 euros. Dice que sabe lo que hace. Le gusta y, además, que le permite llevar una vida independiente. Hablamos de una prostituta madrileña que cumplió 18 años en julio del año pasado. Fue en ese momento cuando decidió hacerse puta. Y no le molesta el calificativo: «Es lo que soy», afirma. Dos meses después de introducirse en este furtivo mundo comenzó su carrera universitaria. Prefiere no especificar cuál, pero apunta que de la rama de Derecho. Desde entonces lleva una doble vida. Esta joven atiende en la Red al nombre de Diana Le Blanc: «Universitaria. Tengo 18 añitos y recibo en mi piso privado de Diego de León (Madrid)… Ven a conocerme y seguro que repites», reclama en una página de anuncios.

Diana afirma que más que para pagarse los estudios «es para vivir bien». «Con el plan Bolonia –añade– o estudias o trabajas. Las clases son presenciales y si me meto en un supermercado o en una tienda de ropa, tendría que faltar. Además, trabajaría ocho horas por 900 euros al mes. Con el sexo gano 1.200 en menos de dos semanas y así soy mi propia jefa. No me compensa otra cosa. Me saco en medio mes lo que me cuesta un año de carrera».

Su aspecto no denota opulencia ni, por supuesto, que se dedica a la prostitución. Viste jeans y camiseta oscura ancha. Desprende un perfume agradable. «Escada. Por supuesto no la utilizo con los hombres. No hay que dejar rastros», confía mientras sorbe un café con leche en una cafetería cercana a su centro de encuentros.

Un plazo establecido

Piensa dedicarse al oficio más antiguo del mundo dos años más. Lo tiene claro, o eso dice: «En tercero de carrera me iré de Erasmus. En cuarto voy a vivir del cuento con los ahorros de todo este tiempo».

Silvia Silvido, como se hace llamar en la Red y en las películas pornográficas que protagoniza, también se pone plazo para dejar ambas cosas: tres años. Para entonces ya tendrá 30 y esta psicopedagoga habrá terminado su formación universitaria en Filología Inglesa; incluso habrá finiquitado la hipoteca de su casa en Las Rozas, por la que paga 1.800 euros al mes.

Su silueta extremadamente delgada y alta y su pelo rubio platino son sus principales reclamos, además de la palabra «universitaria». «Muchas la utilizan para conseguir más clientes», explica. Basta con realizar varias llamadas para comprobarlo.

Silvia lleva siete años ofreciendo su cuerpo en grado escort –alta categoría–. «Esto me permite una formación que no podría tener con otro trabajo normal: viajar por el mundo, estudiar idiomas y acudir a las clases de la universidad. Quien diga que es para pagarse la carrera es mentira. Da para mucho más». Silvia maneja cuatro idiomas: inglés, francés, alemán e italiano.

La parte ciega

Los especialistas en psicología y las mujeres que han pasado por este mundo muestran aquello de lo que no hablan estas profesionales del sexo. «Es la cultura del mínimo esfuerzo, lo que los padres hemos inculcado a nuestros hijos», opina Mara Cuadrado, psicóloga clínica especialista en adolescentes. En los dos últimos años ha atendido a tres jóvenes (dos de ellas, menores) que voluntariamente ejercían la prostitución de alto standing esporádicamente. «El único móvil es tener dinero y para conseguirlo no les importaba tener sexo con desconocidos. Les permite vivir por encima de las posibilidades de cualquier chica de su edad, con lo que ello conlleva: liderazgo, ir a la moda con ropa cara, tener tecnología puntera…». Para esta especialista, el problema reside en que no se dan cuenta de dónde se están metiendo ni los problemas que puede conllevar. «A veces la causa es la comodidad. Hay jóvenes que prefieren dedicarse a la prostitución antes que trabajar en una cocina o en limpieza. En el ámbito universitario, muy tecnificado, internet puede jugar un papel facilitador», considera Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid.

Tren de vida adictivo

Según describen los especialistas, el perfil de joven que contempla este oficio como fuente de ingresos es el de chicas que quieren encontrar sensaciones distintas y nuevas, les gusta el riesgo, el lujo y destacar por encima de las de su edad. Lo complicado es salir de ese mundo y bajarse de ese tren de vida. En la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp) y la Asociación de Mujeres de la Noche Buscando el Día (Amunod) comparten esta opinión. Una de las responsables de Apramp explica que han atendido pocos casos de universitarias que se dedicasen a la prostitución. Las que atendían a este perfil «nos pedían atención psicológica porque se sentían vacías y no encontraban el sentido de por qué seguían haciéndolo».

Mónica Galdós, mediadora laboral de la asociación Amunod, apunta, por su experiencia, que es muy posible que algunas no salgan de ello. «El alto standing tiene una franja de edad. A partir de los 30 bajas la categoría. Muchas acaban en una whiskería si no salen a tiempo, o en casas de citas, o en las calles. Tenemos casos como estos».

María (nombre ficticio) fue prostituta de forma voluntaria durante 20 años. Lo dejó hace seis y ahora ha vuelto a caer después de que la despidieran de un trabajo «normal». «Ponerse un plazo con esto es imposible. Quieres comprarte muchas cosas. Al final, es una enfermedad. Estás enganchada y hay que añadirle que es muy fácil pasar al mundo de las drogas porque los clientes te incitan a que lo hagas», relata. Pero tanto Silvia como Diana niegan que hayan entrado en ese círculo. «Para hacer este trabajo hay que saber fingir y engañar. Igual que haces creer al cliente que estás llegando al clímax, simulas que te estás metiendo una raya», coinciden las dos.

¿Y cómo se entra? «Todo comenzó en juego de rol de internet con 15 años –cuenta Diana–. En él interpretaba un papel de prostituta y me hacía llamar Diana Le Blanc. Solo escribía. Era algo virtual. Quizás eso y la serie de televisión «700 euros. Diario secreto de una call girl» [donde la protagonista se introduce en el mundo de la prostitución de lujo para ganar dinero] influyeron en que diera el paso». La primera toma de contacto de esta joven, que oculta su rostro para las fotos, con el sexo de pago llegó con una casa de citas de Madrid. «Me pagaban 1.200 euros mensuales, llegase al número de clientes que llegase. A las 12 de la mañana había que estar en pie y a las dos de la madrugada una se iba a dormir. De lunes a viernes, interna en el piso. Estuve tres días. No me gustó el ambiente, aunque te trataban muy bien. Y llegué a la conclusión de que podía sacar más dinero por mi cuenta». Fue así como decidió hacerse sus fotos y colgar varios anuncios en la Red. Su negocio ahora va como la seda.

Sin embargo, la entrada de Silvia en la prostitución fue muy distinta. Tenía 18 años cuando comenzó a bailar en una barra en Inglaterra. Era un show erótico sin nada de sexo. «Unos clientes me dijeron que podía hacerlo igual pero acostándome con hombres. Al principio me enfadé, pero me lo pensé mejor y comencé en este mundo». Desde el principio ha sido independiente, nunca le ha rendido cuentas a nadie.

Para Diana, lo peor de su trabajo es la mentira y la doble vida. «Cuando salgo con mis amigas el fin de semana soy otra. No puedo contárselo a nadie. Tampoco justificar nada, ni siquiera meter el dinero en el banco. Eso sí, no me influye para el estudio. Lo que no me interesa recordar, lo olvido. Soy fría». Esta duplicidad se refleja en las dos casas que tiene en Madrid. La vivienda donde cita a sus clientes está en Diego de León. Por ella paga 200 euros a la semana. Otras dos chicas, también prostitutas, abonan el mismo precio por otras dos habitaciones. De lunes a viernes duerme en la Plaza Elíptica, compartiendo piso con un compañero que no sospecha de su otra cara. El beneficio mensual que obtiene por el sexo de pago son 3.500 euros, restándole 1.400 de gastos fijos. «Todo el dinero que se mueve es negro, tanto en las casas de citas como lo que nos llevamos nosotras», detalla.

Silvia, por el contrario, no oculta su negocio ni a la familia, ni a los amigos, ni a sus compañeros de clase. Más de un disgusto se ha llevado por ello, sobre todo en la universidad, donde han intentado chantajearla para obtener sexo gratis. «No lo han conseguido», asegura. Su familia estuvo sin hablarle un año. «Cuando vieron que me sacaba los estudios, el trato fue normal, y así continúa, aunque no les gusta. Mi madre dice a otras personas que soy modelo para una revista de moda», sonríe mientras lo cuenta.

Por el contrario, Silvia vive con su novio, que es actor porno, desde hace cinco años en su casa de Las Rozas. Allí ya no lleva a nadie para mantener encuentros. «Te roban cosas de casa en plan fetiche», explica. Esta mujer, que se define como egoísta y materialista, suele tener dos citas al día. Cobra 100 euros la media hora; de 200 para arriba a partir de ahí. Eso más las generosas propinas, superiores a 100 euros, y regalos que le dejan los clientes. Cuando realiza algún viaje fuera puede alcanzar hasta los 3.000 euros. Además, sabe sacar beneficio a las redes sociales. Suele obtener 6.000 euros mensuales limpios. «También tengo muchos gastos: peluquería, uñas, lencería, ropa, coche. Se gana mucho, pero hay que mantenerse», expresa.

Enfrentarse al futuro

De cara al día de mañana, tanto una como otra se preguntan si les quedarán secuelas psicológicas. María, la exprostituta que ha vuelto al oficio, asegura que sí. Silvia, por su parte, dice que le preocupa la posibilidad de arrepentirse, pero al mismo tiempo afirma que lo haría de nuevo si pudiera volver atrás en el tiempo. Diana prefiere quitarle hierro: «No creo que me afecte en un futuro. Al revés, se aprende mucho acerca del trato de las personas. Aprendes a vivir sola. Dependo de mí para todo. Quizás cuando tenga 50 años piense «¿qué he hecho?», pero ahora no tengo esa mentalidad”.

El psicólogo Valentín Martínez-Otero menciona entre los problemas psicológicos más frecuentes «sentimientos de culpa y vergüenza, baja autoestima, depresión, trastornos de ansiedad, evasión a través de drogas o alcohol… muchos de estos negativos efectos pueden verse agravados por llevar una doble vida, con ocultación a la familia, de la que se pueden alejar». Depende de cada caso, de la personalidad de la joven, de su historia emocional y de las circunstancias en que haya ejercido. Pero lo cierto es que su beneficio inmediato, al final, tiene un precio.

http://www.hoymujer.com/Hoy/mujeres-hoy/Prostitutas-universitarias-cual-precio-680874052012.html

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Putas y señoras. Señoras y putas

El perfil de una prostituta de ‘alto standing’ dista mucho del que solemos asignar a las ‘princesas’ de la calle. Farrutx versus Blanco. Versace vs. Bershka. Pero éstas son solo algunas de las marcas que ilustran prejuicios y estereotipos. Entrevisto a la escritora Valerie Tasso intrigada por saber hasta qué punto es importante la indumentaria para una meretriz. En su caso, de lujo. La sexóloga francesa, que presenta estos días su libro ‘Diario de una mujer pública’ (secuela de ‘Diario de una ninfómana’, ambas novelas de Plaza & Janés) ejerció la profesión más antigua del mundo en las altas esferas hace más de una década y precisamente narra en su última obra lo que le ocurrió después de hacerse famosa: pagar el precio de resistirse a no tenerlo.

http://www.elmundo.es/blogs/editor/js/tiny_mce_3_3_9/plugins/insert_video/dialog.htm

Al contrario de lo que se imaginan muchos hombres, no soy una mujer fácil», dice una dulce y «estigmatizada»  Tasso. Para ella, la ropa era un elemento fundamental en la época que mantenía relaciones sexuales a cambio de dinero. «En una proporción aproximada, si ganabas 3.000 euros una noche, debías haber invertido antes al menos 1.000 en la ropa que habías elegido para el encuentro». Precisamente me cito con ella en un lugar muy ‘ad hoc’: Lily Blossom, una tienda clandestina de erotismo chic ubicada en el bajo de un edificio del barrio de Salamanca. El espacio está decorado con un gusto tan exquisito queconfundes los vibradores con miniaturas de Anish Kapoor y los lubricantes con geles de baño de Bodyshop.

«Compraba muchísimo en Dolce & Gabbana, Roberto Cavalli y Max Mara«, explica. «Una prostituta de lujo debe ir bien vestida, desprender sobriedad. No puede ir de la misma marca de arriba a abajo. Debe mezclar firmas y llevar buena ropa, eso se nota». La cuestión es no levantar sospechas: «Ha de parecer que tiene una relación sentimental, familiar o profesional con tu cliente», pero jamás que tienes un acuerdo económico que asegura acabar sin preámbulos en la horizontal. Con respecto a las joyas, existe un código de no ostentación («evitaba las piezas exageradas»). Tenía que tener esa cualidad enigmática que se denomina vulgarmente clase. «Debajo del abrigo de ‘cashmere’, debía haber una mujer elegante y sin estridencias».

Valerie cuenta que tuvo clientes a quienes les gustaba que se metiera en el probador y les hiceradesfiles privados con lencería de La Perla. Por descontado, en su cama cabían  tópicos como los corsés, las tangas, los ligueros, los panties y los tacones de aguja. Por cierto, el otro día me dijo un amigo que este último objeto fetichista es muy común en los hombres por puro instinto. Los zapatos altos ponen los gemelos en tensión, es decir, las piernas en posición de huida, algo que dispara el morbo del camino del cortejo en el reino animal. ¿Será cierto o son palabrerías? A mí me hizo gracia.

Caso aparte es el de los perfumes. Unos preferían fuertes, como «Shalimard, de Guerlain» y otros solo una huella de algo más suave. Tipo Bvlgari. «Todavía lo uso. Siempre me han gustado los tés. El verde, el blanco (…). Me llamaba la atención que algunos clientes querían que vistiese de Armani -recordad su clásico minimalismo ‘noventero’- y que, sin embargo, oliese muchísimo a Poison, de Christian Dior, o a Boucheron. En cambio, había otros con mayor gusto por la sutileza».

Valerie Tasso sostiene que su caché dependía muchísimo más de su educación, su conversación, su cultura (es universitaria) y su capacidad para desenvolverse en varios idiomas que de su destreza en la alcoba.«Sorprendentemente, los fetichistas no te pedían después que les hicieras cosas raras». Sí, Tasso tenía límites por mucho que fuera una mujer liberada sexualmente y muy experimentada en la materia tanto con hombres como con mujeres. «Nunca practicaría el sexo anal o el beso negro con un desconocido y mucho menos por dinero».

Lo siento por algunos, pero no entramos en más detalles sicalípticos. Me quedé con las ganas de comentarle que en mi gimnasio hay un gran póster con dibujos de ejercicios para fortalecer el suelo pélvico… Lo que no pude evitar preguntarle es por qué hay muchos hombres con éxito entre las mujeres que prefieren recurrir a los servicios de una prostituta: «Es una cuestión de poder. Cuando lo tienes todo, siempre ansías más. No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita. Este dicho se cumple a rajatabla en la que fuera mi profesión. Los hombres se creen que te controlan, pero la que realmente manda es la meretriz«.

Por último, le pido que me cuente cuál es el peor tipo de prostitución que existe según su escala de valores. «El culto populista por la violencia… O casarse por pegar un braguetazo. Una prostituta no tiene luego por qué aguantar al cliente toda la vida. Hace su trabajo y se va».

Nos despedimos, se va corriendo pero hubiéramos estado hablando mil horas más. De broma, le recuerdo el dicho británico «A goddess in the kitchen, a lady in the living room and a whore in the bedroom»(«diosa en la cocina, señora en el salón y puta en la cama»; me lo ha recordado mi compañera y sin embargo amiga Landaluce, quien siempre me echa muchos cables con el blog) y le pido su opinión. Valerie me contesta a matacaballo: «Las dos últimas frases sí las creo, pero la primera no. Soy una pésima ama de casa… ¿Por qué no hay un equivalente masculino de ese refrán?»…

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/sinnoticiasdedior/2011/03/15/putas-y-senoras-senoras-y-putas.html

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Marbella: del alto standing a los locales semiclandestinos

La prostitución callejera en Marbella tiene nombre propio. Nada que ver con los nombres de guerra utilizados por las profesionales del sexo para no revelar su identidad y añadir un componente exótico o sensual a su propuesta. Hablar de prostitución a pie de calle en la ciudad es hablar del puerto deportivo José Banús, la joya de la corona en materia turística y el enclave del municipio en el que se concentra prácticamente la totalidad de la oferta sexual en la vía pública.
Concretamente, en la calle posterior al muelle de Ribera, en la trastienda del escaparte de lujo que constituye el recinto náutico. La zona peatonal, atestada de bares, está marcada en rojo en el mapa de la prostitución de la ciudad, especialmente en temporada alta, cuando en el área de marcha nocturna se multiplican el número de meretrices.
Por otro lado, frente a la mala fama que nutre a los establecimientos de carretera, Marbella congrega un importante número de ‘clubes de relax’ para clientes con un poder adquisitivo medio-alto repartidos a lo largo de todo el municipio. Algunos de ellos, con una amplia experiencia y con renombre en varias provincias.
En barrios humildes
Aunque no todos son así. La oferta más modesta la completan otros establecimientos ubicados en varios de los barrios más humildes de la ciudad, como Las Albarizas, así como locales semiclandestinos en urbanizaciones de la parte alta del municipio, principalmente en Nueva Andalucía. En este caso, la práctica habitual consiste en alquilar chalés o viviendas que se convierten en establecimientos con un salón-bar y varias habitaciones donde se practica la prostitución.
El escenario lo completan las profesionales del sexo que trabajan a domicilio, cuyos anuncios se encuentran a diario en cualquier medio de comunicación escrito o virtual, así como las ‘escorts’, acompañantes remuneradas cuyo fenómeno ha cobrado un importante auge en los últimos años.
En teoría, la contratación puede o no incluir sexo y los reclamos para este tipo de servicio suelen centrarse en el lujo, el glamour y los imponentes encantos físicos de las profesionales. Algunas destacan su condición de modelos. Estos atractivos, por supuesto, también redundan en las tarifas. En Marbella se ofrecen servicios de ‘escorts’ por 200 euros la media hora. El precio por una noche puede superar los 1.500 euros y, en el caso de un fin de semana completo, pueden oscilar entre los 3.500 y los 10.000 euros.
Discotecas de lujo
El mapa de la prostitución en la ciudad se cierra en las discotecas de lujo. Sin anuncio ni reclamo, salvo la belleza y simpatía de la profesional, que se hace pasar por una joven que ha salido a divertirse.
Cuando el hombre cree haberla conquistado, la propuesta de pasar la noche juntos llega siempre acompañada de una tarifa. En ocasiones de forma natural y en otras de manera solapada, bajo la excusa de la necesidad de atender un pago urgente. Es entonces cuando el supuesto conquistador, convertido ya en cliente, decide si hace frente al importe, generalmente elevado aunque sin llegar a los honorarios de una ‘escort’. Esta práctica está muy extendida en la ciudad marbellí, lo que sugiere un alto grado de aceptación de las ofertas
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