El triángulo de la prostitución en Madrid: más de treinta burdeles en medio kilómetro cuadrado

En el Paseo de las Delicias hay dos edificios, el 127 y el 133, que antes tuvieron residentes. Ahora están ocupados por completo por lupanares. Son el símbolo de una gran manzana triangular, entre las paradas de Atocha y Legazpi, con la mayor densidad de prostíbulos clandestinos por metro cuadrado de Madrid. 

El 127 y el 133 del Paseo de las Delicias de Madrid son edificios que están ocupados en su totalidad por burdeles

El 127 y el 133 del Paseo de las Delicias de Madrid son edificios que están ocupados en su totalidad por burdelesMoeh Atitar

DAVID LÓPEZ FRÍAS
 

Madrid también tiene su distrito rojo de la prostitución. Como Amsterdam, pero sin escaparates ni neones. Escondido. Está al salir de la estación de metro de Legazpi. O de la de Atocha. El tercer vértice de esa manzana triangular está en la esquina entre los paseos de las Choperas y Santa María de la Cabeza.

Son poco más de 0,5 kilómetros cuadrados de terreno, pero hay más de treinta prostíbulos. Curiosamente, es una zona en la que no abundan las whiskerías ni clubes de striptease. No se anuncian en público; sólo en la intimidad de internet. La prostitución ya no está en los bares sino en las casas. Desde chicas particulares a clubes ocultos en semisótanos, pasando por consultas de masajistas con final feliz.

Mapa de los burdeles clandestinos en el triángulo de la prostitución de Madrid

Mapa de los burdeles clandestinos en el triángulo de la prostitución de Madrid Alba Martín

Si esa gran manzana roja es la micronación de los burdeles, su capital es el Paseo de las Delicias. Allí se encuentran casi la mitad de los lupanares. Y la densidad la disparan dos bloques: el número 127 y el 133. Son edificios que están ocupados en su totalidad por casas de alterne. Auténticos supermercados del sexo de arriba abajo, que se diferencian de los demás bloques de viviendas porque tienen el portal abierto. Antaño también tuvieron residentes, pero la prostitución fue ganando metros hasta que los echó a todos.

EL 127

De estos dos edificios, el 127 es el más antiguo. Funciona desde hace 40 años y tiene fama de ser la opción “low cost” de la zona, por lo que es muy frecuentado por inmigrantes. Es un edificio muy viejo, de casi 200 años y sin ascensor. Tiene 4 plantas con 4 pisos cada una. Parece que tuvo tiempos mejores. Ahora huele a rancio y da la sensación de que se va a caer a trozos.

Al pasar el portal hay unas escaleras que suben al primer rellano, donde te reciben 4 puertas de madera carcomida. Una de ellas está abierta y en el quicio hay un señor de unos 50 años. Deduzco que peruano, porque lleva una camiseta del Sporting Cristal. Me pregunta que qué horas son estas de venir a fo**ar, que las chicas ya se han ido.

Son las 22:00 y yo creía que era una hora adecuada para ir a un burdel; la noche acaba de caer, la gente empieza a salir de fiesta y la oscuridad proporciona un poco de anonimato. Pero parece que no. El 127, como cualquier otro supermercado, hace un horario muy parecido a un Eroski: de 9 de la mañana a 10 de la noche.

CLIENTES DESDE LAS 9 DE LA MAÑANA

El siguiente día me planto en la puerta del 127 a las 9 de la mañana. Hoy no me pilla el toro. Luego pienso que igual voy a parecer muy desesperado llegando el primero. Prefiero gastar media hora tomando café en la terraza de al lado y observar. En ese rato veo entrar hasta a cinco hombres al edificio. Los hay madrugadores.

En los foros de prostitutas (que los hay y con una cantidad de información ingente sobre el sector) avisan de que en la puerta del 127 hay un tipo con un bate de béisbol que hace las veces de guardia de seguridad. Sería en otros tiempos o sería un mito; ahora no hay nadie que controle y entro.

“LAS WALKING DEAD” DEL PRIMER PISO

También advierten en esos foros de que en el 127 es muy difícil pasar del primer piso. Hay burdeles en las cuatro plantas, pero llegar a la segunda es casi misión imposible. El rellano del primero está lleno de prostitutas con poca ropa, casi todas latinas y rumanas. En los foros son conocidas como “las walking dead”, porque vagan como zombis por las escaleras y se lanzan literalmente a por el cliente. Así sucede. Aún no he asomado la cabeza y ya se me abalanzan en un tono imperativo y casi amenazante. Hay al menos seis. Me miran mal y el ambiente es hostil.

Una chica rumana me tira de la camiseta. Una hondureña enorme es más rápida, me agarra de la muñeca y me introduce de un violento tirón en uno de los pisos. “Vente con la hondureña, papi. 20 euros todo completito” repite en bucle. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol.Me hace daño en la muñeca y me cuesta muchísimo zafarme de ella, que se queda insultándome. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. No parece el equivalente a “que pase usted un buen día”.

DESDE 20 EUROS EL SERVICIO

En la segunda planta el ambiente es más tranquilo. Sólo hay un piso abierto. “En los buenos tiempos sí que funcionaban todos los del bloque, los 16. Pero ahora muchos han cerrado. Quedaremos 9 o 10”, me cuenta la mujer brasileña que hace de madame. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso. Así funciona este edificio: entras al piso, te muestran a la chica como mercancía y si no te gusta te vas al piso de al lado. Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame.

El 127 de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche

El 127 de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D.L.F

Me cuenta que los precios sí que están unificados: “Desde 20 euros. Son los más baratos del barrio; abajo hay otro edificio pero es más caro”, me asegura. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: “Al menos las mías; vienen, trabajan, pagan su habitación y se marchan. Sé que algunas sí que duermen aquí, en algunos pisos, pero yo tampoco les pregunto”. También me dice que cada burdel es independiente de los otros. “Antes nos dejaban abrir por las noches, pero ahora tenemos que cerrar a las diez”, se lamenta. Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida. Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Salgo y subo al tercer piso.

UN CARTEL PARA LOS CHINOS

En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Aquí están las orientales, pienso. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. “Sí, aquí son las chinas; yo estoy aquí para cobrar y porque no hablan muy bien el español”, me explica. Al parecer hay mucha rotación de prostitutas asiáticas. Mientras me lo cuenta aparece por la puerta un señor latino, muy bajito, que subía detrás de mí. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo.

En el cuarto piso hay otra puerta abierta nada más. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar. Bajo las escaleras para marcharme y recibo malas miradas y algún improperio al pasar otra vez por el primero, por delante de “las walking dead”.

EL 133

El 133 es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. El edificio es más nuevo, huele mejor y hay ascensor. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas. Los rellanos están vacíos. Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Los apartamentos son más modernos y habitables que en el 127; en cada uno hay dos o tres chicas. Pasas, se presentan y decides.

El 133 de Delicias, con ventanas azules, es más nuevo que el 127. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta

El 133 de Delicias, con ventanas azules, es más nuevo que el 127. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar

En uno de los pisos, una de las chicas me dice que está ella sola y que el servicio mínimo son 25 euros. Cinco euros más que en el 127. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar. Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Que es para escribir un texto en un libro sobre Madrid (para que no salte como un resorte al escuchar la palabra ‘periodista’). Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale.

Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. Lleva dos años en España y poco más de seis meses en ese piso. Trabajando y viviendo. “Mi compañera y yo dormimos aquí. No pagamos nada de alquiler, pero le tenemos que dar el 50% de lo que saquemos al jefe”, me aclara. En este edificio, al contrario de lo pasa en el 127, todos los burdeles son del mismo propietario, un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid. Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi 100 euros diario por la habitación y la comida. “No me salía a cuenta, esto me va mejor. Allí me quedaba con lo que ganaba, pero había épocas muy malas y el gasto era grande”.

TRABAJAN Y VIVEN EN EL BURDEL

Respecto al edificio, dice que está contenta. “A mí es que este mundo me da un poco de miedo, la verdad; yo en Paraguay trabajaba en una tienda.Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Por ejemplo, si desaparece un móvil los llamamos rápidos y ellos bloquean la puerta enseguida para que no salga nadie. O les mandamos que nos hagan la compra si no podemos salir”, cuenta. En cuestión de higiene, explica que “como vivimos aquí, pues tenemos la casa muy limpia, cuidada y perfumada”. Algo que no pasa en el 127, donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio.

El 133 es un edificio más nuevo que el 127 y en los rellanos no hay prostitutas

El 133 es un edificio más nuevo que el 127 y en los rellanos no hay prostitutas D.L.F

El 133 funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho. Y cierra un poco más tarde que el 127. Concretamente dos horas. “Aquí hasta las doce de la noche están las puertas abiertas y hay gente de guardia abajo”. Lo del tipo con bate de béisbol vigilando en el portal lo ha escuchado, “pero de tiempos pasados. Yo no llegué a verlo. Aquí no hay peleas. A los clientes también les da mucha calma ver que hay alguien de seguridad. Dicen por aquí que cuando abrían toda la noche sí que había más problemas, pero ahora a la luz del día ya no”. Yo recuerdo a la hondureña del 127 apretándome la muñeca y pienso en lo bien que vendría alguien de seguridad allí también, en aquel primer piso loco. Pero al tratarse de un negocio soterrado y en manos de mafias, nadie va a poder reclamarlo.

Cuando salgo del edificio me doy cuenta de que los chicos de seguridad no están. Aparecen a los pocos segundos llevando un carro de la compra cargado de papel higiénico para abastecer a las prostitutas de los cinco pisos.

Los recaderos del 133 llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas

Los recaderos del 133 llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas D.L.F

MASAJISTAS, SÓTANOS, SANTAS Y BEATAS

127 y 133 aparte, el triángulo que conforma esta gran manzana está lleno de burdeles. No son tan accesibles como esos dos edificios, pero una consulta a la página de contactos más grande de España y varias llamadas telefónicas lo confirma: en Paseo de las Delicias hay al menos cinco casas más donde se ofrece sexo. En las calles interiores como Tarragona o Murcia hay varias masajistas con ’final feliz’. Ofrecen masturbación o sexo completo, según lo que pague el cliente. En la calle de Tomás Bretón, en un semisótano cerca de Atocha, hay una casa que tiene a una treintena de chicas, siete por turno. En la calle del Guillermo de Osma hay un par de lupanares históricos que han ido cambiando de ubicación y son poco menos que mitos en internet. También se vende sexo en calles de nombre tan poco apropiado como Beata María Ana de Jesús o Santa María de la Cabeza.

LA OPINIÓN DE LOS PUTEROS

“No sé si es el sitio con más prostitutas de Madrid, porque en [la calle] Montera o en [Colonia] Marconi también hay muchas. Pero es diferente porque están en la calle. Si hablamos de casas, igual sí es la zona donde más concentración hay. También hay muchas por Usera y Vallecas… pero están más repartidas”, cuenta un putero. Así mismo se define él. “No pongas mi nombre, pero sí, soy putero y orgulloso. Desde los 15 años llevo de putas”, presume. Ahora tiene 55 y participa en algunos foros de prostitutas contando sus experiencias. Ahí es donde lo encuentro, junto a otros tres que han colaborado en la elaboración de este reportaje.

Proceden de varias páginas y postean información y experiencias “porque no hay una base de datos oficial que sirva de información. Con estas aportaciones, las personas que nos movemos en este mundillo lo tenemos más fácil. Si no nos ayudamos entre nosotros, con lo mal vistos que estamos…” cuenta otro de los consultados. 

UNA PORRA SEXUAL PARA EL REAL MADRID – JUVE

En dichas páginas hay una cantidad inabarcable de información sobre el sector: direcciones, experiencias (con todo lujo de detalles), advertencias, promociones y hasta una porra para la final de la Champions: la ha propuesto una prostituta que precisamente trabajaba en Guillermo de Osma, en plena zona roja. Promete un servicio gratis al que adivine el resultado del Juventus-Real Madrid. 

El motivo por el que las casas de prostitución se concentran en este triángulo se desconoce. Otro de nuestros ‘expertos’ en prostitución no encuentra una causa en concreto: “Siempre ha habido bastantes por esta zona. Habrá tradición (ríe). Es un sitio bien comunicado. Sólo en este trocito tenemos cinco estaciones de metro y una de Renfe. Está cerca del Centro, pero los pisos no son tan caros… y hay bastante inmigración, por lo que los “low cost” como el 127 tienen bastante éxito”.

EL ORIGEN: LA COLONIA DEL PICO DEL PAÑUELO

Lo que sí que se conoce es el origen de estos lupanares en la zona. Nita García, de la Asociacion de Vecinos de Arganzuela, cuenta que “los primeros se instalaron en la Colonia del Pico del Pañuelo, que es un grupo de unos 70 edificios construidos en tiempos de Primo de Rivera, allá por el 1925”. La Colonia del Pico del Pañuelo es un pequeño triángulo dentro de ese gran triángulo. Comprende tramos de Paseo de las Delicias, Paseo de las Choperas y calle de Guillermo de Osma. “En esa zona empezaron a poner bares de alterne, donde vendían sexo y drogas” cuenta Nita, que cree que la implantación de esos locales pudo provocar un efecto llamada al resto del sector. Y hasta hoy.

Dos hombres hacen guardia ante la puerta del 133 del Paseo de las Delicias

Dos hombres hacen guardia ante la puerta del 133 del Paseo de las Delicias D.L.F

“Hace como 30 años se llevó este asunto a los tribunales, pero un juez dijo que en nuestro país, la prostitución no es legal ni ilegal. Y no hizo nada. En ese vacío seguimos y es lo que les permite seguir desarrollando esas actividades mafiosas e ilegales”, lamenta Nita García.

En 2011 sí que actuaron contra los bares de alterne. Los vecinos recogieron 600 firmas y se cerraron muchos de aquellos clubes, que luego volvieron a abrir pero ya como restaurantes y comercios normales”. Reconoce Nita que “antes, la problemática sí que afectaba mucho a los vecinos. Entre los bares y las casas particulares funcionando las 24 horas, había peleas y conflictos cada noche. Ahora la cosa está algo más tranquila”, reconoce.

No obstante, cree que los locales de alterne siguen siendo una asignatura pendiente de los respectivos gobiernos municipales: “Llevamos 40 años con esta cuestión y nadie la soluciona. Los vecinos se quejan, pero de puertas para dentro. Saben que estos negocios están en manos de mafias y tampoco se la quieren jugar mucho dando la cara. Es comprensible”. 

LA EXPLOTACIÓN, EL VERDADERO PROBLEMA

Repasamos juntos el listado de burdeles que he recopilado y nos damos cuenta de que tal vez esté incompleto:”Creo que hay algún otro. Hay un par de calles cerca de mi casa por las que vas caminando y ves algunos portales con un timbre distinto. Ese es el indicio que nos dice que dentro hay prostitución”, apunta.

De todos modos, Nita García aclara que “lo que realmente nos molesta no es que una persona libremente decida ejercer la prostitución. A mí eso me da igual. Si es una persona particular que recibe en su casa y no da problemas a los demás, me trae sin cuidado lo que haga. Todo el mundo tiene que buscarse la vida. El verdadero problema es la explotación.Sabemos que muchas de esas chicas que se prostituyen en el 127 o en el 133 están forzadas, amenazadas por las mafias y con el pasaporte retirado. No tienen dónde ir. No salen del prostíbulo. No existen. Ese el auténtico problema y está pasando al lado de nuestra casa, sin que nadie se preocupe”, concluye. 

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170603/220978095_0.html

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El Supremo legitima dos macroprostíbulos en Mataró

  • Una sentencia firme anula una ordenanza municipal restrictiva y el empresario anuncia que renovará las licencias que habían caducado

El Supremo legitima dos macroprostíbulos en Mataró

El terreno de Via Sergia de Mataró donde se plantea construir un macroprostíbulo (LV)

El Tribunal Supremo, tras siete años de litigios, ha dado el espaldarazo definitivo a la implantación de dos macroprostíbulos en Mataró (Maresme) al ratificar una sentencia que había emitido en 2015 el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya. Con ello, el alto tribunal confirma la anulación de los epígrafes de la ordenanza municipal que el consistorio modificó en el 2012 para evitar que los dos establecimientos se instalasen en el polígono Les Hortes del Camí Ral.

El promotor de los dos locales de prostitución -que sumaban 2.000 m²- Josep Maria Colomer Ribot, a través de sus asesores ha informado que volverá a reactivar las caducadas licencias para dos salas de fiestas con espectáculo y anexo otorgadas en 2010, para construir un burdel de 50 habitaciones en un solar del número 27 de la calle Vía Sèrgia y un segundo, más pequeño, en la calle Josep Calvet, 60. Las mismas fuentes, aseguran no compartir las restricciones impuestas por el anterior gobierno (PSC-ERC-ICV) frente a “una inversión de seis millones de euros” y recuerdan, tal como repite el tribunal “que la prostitución no está prohibida”.

 
Terreno donde se podría ubicar uno de los macroprostíbulos de Mataró
Terreno donde se podría ubicar uno de los macroprostíbulos de Mataró (L.V.)

El Ayuntamiento de Mataró, que ayer aún no había reaccionado a la sentencia en espera de un posicionamiento de los servicios jurídicos, en febrero del 2010, al conocer la intención del promotor de abrir dos grandes burdeles en un polígono industrial muy próximo al complejo universitario TecnoCampus, intentó evitar su implantación endureciendo la ordenanda municipal.

El alto tribunal detalla ahora que los artículos incorporados por el anterior gobierno municipal (PSC-ERC-ICV) a la ordenanza municipal sobre locales donde se realizan actividades de naturaleza sexual, perjudican al empresario, que denunció que la verdadera finalidad del ejecutivo local era hacer inviable la creación de los dos lupanares, una acción que, a criterio del Supremo vulnera la ley de espectáculos y actividades recreativas, así como el reglamento de espectáculos. El TS reprocha al consistorio no haber justificado las restricciones en base a otros argumentos como “evitar la aglomeración de este tipo de establecimientos e impedir la coexistencia con otro tipo de actividad”. El ayuntamiento, a criterio del tribunal, ha planteado el recurso de forma confusa y con una finalidad instrumental.

A los epígrafes modificados, el ayuntamiento incorporaba otros requisitos que hacían inviable los dos proyectos, tales como obligar a que los estacionamientos fueran subterráneos o que las habitaciones dispusieran de luz natural. Además, establecían un máximo de 500 m² para la actividad principal y destinar un 10% de la superficie a anexos. La nueva ordenanza imponía un mínimo de 12 m² para las habitaciones y un lavabo obligatorio para cada cuatro, lo que los promotores denunciaron porque “hace económicamente inviable la actividad”.

http://www.lavanguardia.com/local/maresme/20170531/423054540585/mataro-macroprostibulos-tribunal-supremo.html

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Así pensaban los arquitectos del sexo

El burdel que imaginó el marqués de Sade, la comuna en que se inspiraron los hippies… Una exposición en Barcelone reflexiona sobre la arquitectura del sexo desde el siglo XVIII.

  • Ignacio Vidal-Folch

Un día José María Valverde -profesor, poeta, intelectual- nos dijo en la universidad: «El hombre no tiene solución. Está condenado, porque se le ofreció una arquitectura a su medida y la rechazó». ¿A qué arquitectura se refería? ¿Qué estilo nos hubiera podido redimir? No me atreví a preguntárselo.

Quizá se refería al racionalismo, que considera el ornato poco menos que delictivo; el racionalismo, donde todos los elementos están pensados atendiendo a la más depurada funcionalidad.

En su libro sobre la Viena del fin del Imperio, Valverde dedicó unas páginas a Adolf Loos, que sostenía que menos es más y cuyo edificio-manifiesto en la Michaelplatz de Viena, delante del palacio del Hofburg, disgustaba tanto al emperador Francisco José que mandó mantener siempre cerradas las persianas de las ventanas de palacio que daban a la desnuda casa de Loos.

Pero ni el más severo racionalista está exento de pasiones. El mismo Loos era una persona con una peculiar sensualidad. La exposición 1.000 metros cuadrados de deseo. Arquitectura y sexualidad, que despliega en el CCCB de Barcelona un muestrario de espacios pensados para el goce a lo largo de los últimos tres siglos, documenta dos obras de Loos bajo el signo de lo erótico. Una, la casa parisiense pensada para la diosa de ébano Josephine Baker, con una piscina dispuesta con tal arte que los huéspedes o visitantes pudieran observar desde todas partes las evoluciones en el agua de la bailarina negra, a la que por otra parte no le costaba nada desnudarse en público. La otra pieza es el dormitorio que Loos diseñó para su esposa Lina, forrado todo él (suelo, techo, paredes y cama) con piel peluda, como un estuche para la preciosa joya: Lina.

Los 1.000 metros cuadrados de deseo de la exposición abundan en piezas como éstas e invitan a pensar en cómo el espacio construido condiciona el deseo y cuánto, en ese deseo, está socialmente inducido y cuánto es íntimo y espontáneo.

Hay un área donde se representan las petites maisons (casitas), los pabellones para el placer de los aristócratas franceses del siglo XVIII, y se puede consultar la copiosa literatura libertina de la época sobre este tema. Ficciones como Point de landemain (Sin mañana) de Vivant Denon; El sofá, de Crébillon; o La petite maison, de Jean-François de Bastide, en colaboración con el teórico de la arquitectura Jacques-François Blondel, que cuenta un desafío amoroso en el que la casita, sus formas, perfumes y volúmenes, se constituye en herramienta irresistible para la persuasión erótica de una joven que se resistía a caer.

Otras salas muestran las casas de placer o burdeles racionalizados, higienizados, pensados para la práctica de una sexualidad comercial sin riesgos para la salud de clientes y prostitutas (como el Partenion, el burdel estatal del escritor Restif de La Bretonne) y el burdel ideal cuyos salones públicos y privados, rituales y ceremonias, imaginó hasta el último detalle, y dibujó, el marqués de Sade.

Las comisarias -Rosa Ferré, jefa de exposiciones del CCCB, y la arquitecta belga Adélaïde de Caters- se han propuesto invitar al visitante de la exposición a que piense «en cómo vivimos la sexualidad y qué espacio y qué tiempo le dedicamos a nuestro deseo». Entre obras de arte, ediciones, instalaciones, maquetas y espacios reconstruidos que con su inesperada, fulgurante contigüidad establecen vínculos por encima de los siglos y sugieren parentescos inesperados, destacan las ciudades utópicas que postuló Charles Fourier.

Fourier (Besançon, 1772- París, 1837) creyó descubrir que existe una Ley de la Atracción Pasional: un fluido o energía erótica que conecta la totalidad del universo y las pasiones humanas. Desdeñando instituciones como el matrimonio, la familia y el orden laboral jerárquico imperante, propuso un minucioso programa alternativo de desarrollo económico y transformación social que se basaba en el reconocimiento de todas las pasiones individuales -salvo que fueran dañinas para el prójimo- y su satisfacción total: planificó con el máximo rigor los falansterios: ciudades que eran paraísos sexuales para la realización de sus habitantes.

Estaba convencido de que la transformación social sólo era posible mediante la arquitectura, de forma que diseñó hasta el último detalle el funcionamiento de sus falansterios: ciudades de explotación agraria e industrial cuyas comunidades trabajan y se divierten, se reúnen y conviven según los gustos naturales o manías de cada miembro, y todos son gobernados por el Deseo, tanto en el trabajo como en el placer, cuyos límites se difuminan y confunden.

Su propuesta fue recibida como un disparate o en el mejor de los casos como una utopía, y como tal quedó hasta los años 60 del siglo XX, cuando el movimiento hippie, en busca de modelos alternativos de convivencia, rescató algunas de sus ideas para regir las comunas.

La exposición habla de éstas y de otras proyecciones del ideal fourierista, por ejemplo en la arquitectura radical de los años 60 y 70 (Ettore Sottsass, los grupos Archigram y Superstudio, etc) y en la enorme instalación que reproduce el Centro de Entretenimientos Sexuales -espacio hecho de sexo, voltios, esculturas cinéticas que bailan y perfume- que diseñó el visionario miembro del movimiento de arquitectura radical francesa Nicolas Schöffer para su utópica ciudad Ville Cybernétique.

Yo salí de la visita recordando a Valverde. Me hubiera gustado preguntarle qué pensaba de Fourier, si era un extravagante, si su arquitectura estaba a la altura del hombre. Me hubiera gustado visitar esta exposición con aquel sabio y preguntarle muchas más cosas.

http://www.elmundo.es/papel/sexo/2017/01/16/587ca294e5fdea53698b4601.html

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Esta casa de retiro para prostitutas jubiladas muestra lo que pasa con ellas tras abandonar la calle

Por Ruben Peña Blanco

Su nombre es Xochiquetzal, que se refiere a la diosa azteca de la actividad erótica y las relaciones sexuales ilícitas.

En pleno corazón de Ciudad de México se encuentra la casa la Casa Xochiquetzal, un proyecto que surgió hace 8 años y que hoy cuenta con ayuda del Estado, para dar refugio a todas las prostitutas retiradas del oficio y que han envejecido, naturalmente señaladas por la sociedad, y que necesitan de una ayuda para poder comer por lo que les resta de vida.

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Como para las otras prostitutas de edad, no hay espacio para ella en la calle y, mucho menos, en los burdeles. “Las chicas nuevas que andan trabajando andan diciendo que no han sacado nada. Si las jovencitas que están guapitas andan batallando, las pobres niñas, con mayor razón yo, que ya soy grande”, dijo a Univisión Norma Ruiz, antigua trabajadora sexual, de 70 años.

 

Un punto en común de estas mujeres es que todas son madres olvidadas por hijos, parejas y familiares.

REX/Shutterstock

Tras instaurar un sistema gubernamental que proporcionara una vida digna a estas mujeres, el gobierno del Distrito Federal de México autorizó el préstamo de un inmueble en el Centro Histórico para habilitarlo y fungir como albergue de atención integral.

El objetivo del albergue es rendir honor a su nombre, Xochiquetzal, el cual se refiere a la diosa azteca de la actividad erótica y las relaciones sexuales ilícitas.

Univisión
 

También se les otorga terapias psicológicas, ya que muchas de las ancianas presentan serios problemas frutos del maltrato y de sus condiciones de vida por esta dura experiencia para ganarse la vida. Sin pedir nada a cambio Casa Xochiquetzal abre las puertas a todas aquellas mujeres como una nueva esperanza.

Los pleitos entre las residentes son habituales y las relaciones a menudo tensas. Son mujeres acostumbradas a pelear para sobrevivir y que arrastran muchos problemas de autoestima.

REX/Shutterstock

El director y fotógrafo inglés Malcolm Venville visitó el lugar y capturó varias fotografías de su proyecto  “Las mujeres de la Casa X”. En las fotos se advierten los cuerpos que cargan todo el peso de una vida desgastante noche tras noche, el paso de los años ha transformado lo que en principio ha consistido su herramienta de trabajo y el deterioro es evidente, que, por supuesto, no perdona.

Malcolm Venville

http://www.upsocl.com/mundo/esta-casa-de-retiro-para-prostitutas-jubiladas-muestra-lo-que-pasa-con-ellas-tras-abandonar-la-calle

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Utrecht crea un ‘barrio rojo’ con escaparates para prostitutas para fomentar el turismo

El Gobierno holandés da luz verde al proyecto, que los vecinos temen que fomente el narcotráfico y la trata

Una prostituta en un escaparate del Barrio Rojo (Ámsterdam), desde donde atrae a sus clientes EFE

  • IMANE RACHIDI
  • La Haya

Utrecht insiste en hacerle la competencia a Ámsterdam en el mercado de la prostitución. A pesar de haber fracasado en todos sus intentos anteriores, el Gobierno holandés acaba de dar luz verde a la apertura de lo que busca ser un inmenso barrio rojo en la ciudad en medio de las críticas por tráfico de personas y explotación sexual que ya obligaron a las autoridades a cerrar los negocios anteriores de este tipo.

El barrio de Nieuwe Zandpad acogerá de momento 162 escaparates de prostitución en una nueva zona a orillas del rio Vecht. El Consejo de Estado ha rechazado las objeciones de los residentes contra esta construcción. Los vecinos no quieren más problemas ni experimentos de prostitución porque han escarmentado con las pruebas que hubo hasta ahora y que no han tenido precisamente un final feliz. Una construcción de este tipo cerca de una zona residencial no causará más que problemas, según denunciaron al Ayuntamiento de Utrecht.

No obstante, el Ayuntamiento ha concluido que la aprobación de este nuevo proyecto es “una decisión razonable basada en una profunda investigación” y que, aunque es posible que los visitantes de las prostitutas acaben en la zona residencial, no espera que eso conlleve problemas relacionados con el narcotráfico. La promotora inmobiliaria Beja Hoogeven será la encargada de levantar el complejo, que promete invertir grandes cantidades en las licencias, y en el alquiler del terreno, que será de 635.000 euros al año.

El municipio se vio obligado en 2013 a retirar la licencia y cerrar los barcos de prostitución en Zandbad y los negocios de otro complejo de ventanales en el barrio viejo de Utrecht. Los locales estaban perseguidos por múltiples denuncias y sospechas de trata de personas y explotación sexual. Había que cortar por lo sano y los vecinos aplaudieron entonces la decisión.

Los barcos cerraron de forma sucesiva a lo largo de ese año por estar involucrados en tráfico de personas procedentes de Europa del Este y por cobrar cantidades desorbitadas a las prostitutas. Más tarde, le llegó el final al barrio rojo de la ciudad. Esos cierres pusieron en la calle a cientos de mujeres, lo que provocó manifestaciones y ataques al Gobierno por “no pensar en los intereses de las prostitutas”.

Ahora los temores de ellas giran en torno a los precios de los locales. El abogado Marjan Wijers, que trabaja por los derechos de las prostitutas, ha trasladado la preocupación de estas profesionales al municipio. “Temen estar trabajando para el beneficio de la constructora y el municipio”, aunque este último haya advertido de que los precios de alquiler serán “razonables” para todos.

Se espera que el nuevo barrio rojo esté listo para la próxima primavera, pero la constructora aún no ha hablado de dinero. Se trataría de un mínimo de 635 euros por plaza y semana, según el abogado, que ha señalado que será un proyecto más lujoso que el que había en la zona vieja, donde se pagaba una media de 540 euros por alquiler semanal y por medio día de uso.

El alcalde, Jan van Zanen, ha prometido ponerle coto a los nuevos gerentes de los burdeles, que se harán cargo de un máximo de 32 habitaciones cada uno, para evitar abusos en los precios. “Nos encargaremos de que tanto la constructora como los gerentes no vayan a obtener altos márgenes de beneficios para evitar así que el alquiler sea demasiado caro”, precisó el funcionario.

Utrecht apuesta de nuevo por los beneficios de la prostitución con la esperanza de que atraiga más dinero y turismo, lejos de los problemas de las drogas que suelen acompañar al negocio. Si funciona podría ser incluso un alivio para Ámsterdam, cuyo alcalde pidió hace unos meses a los visitantes que viajen a otras ciudades holandesas porque la capital de los coffeeshops “no sabe qué hacer con tanto turista”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/11/11/582488f046163f8e618b4592.html

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‘El escort masculino número uno del mundo’ lo cuenta todo: así se triunfa

‘JUST A GIGOLO’

Es el sueño húmedo de muchos hombres: ser tan atractivo y tan buen amante que las mujeres paguen por estar entre sus brazos. Pero todo trabajo tiene sus gajes
Foto: Imagínemoslo, por ejemplo, así. (iStock)
Imagínemoslo, por ejemplo, así. (iStock)

RAQUEL MÁRQUEZ

Es relativamente fácil documentarse sobre prostitución femenina. Es más numerosa, vende más y preocupa a los activistas, tanto a favor como en contra. Hay testimonios en primera persona de todo tipo: desde los discursos complacientes que dicen lo que la mayoría de clientes potenciales quiere oír (“Siempre me encantó el sexo y es fantástico vivir de ello y hacerme rica sin trabajar”) hasta venganzas dolidas de prostitutas que se consideran víctimas de su situación.

¿Qué pasa con los hombres? ¿Realmente son esos seres elegantes, poderosos y chulescos que hemos visto en las películas? ¿Viven tan bien como parece, subvencionados por ricas decadentes que invariablemente se enamoran de ellos? ¿O su vida se parece más a la de esas curtidas mujeres de la calle con ‘piel de pantera’ y ‘vírgenes del miedo’ de las que hablaba Javier Álvarez?

En ‘Reddit‘, el foro ‘online’ de los testimonios anónimos, uno de los hilos estrella de estos días ha sido el inaugurado por un usuario que se hace llamar ‘AussieMaleEscort’ y dice ser “el escort masculino número uno del mundo”, porque es, asegura, el primer resultado independiente que aparece al teclear “male escort” en Google. Ha dejado que los internautas le pregunten “todo lo que quieran saber”, sin tapujos, y ha tenido que vérselas con más de 100 comentarios sobre todo tipo de detalles relacionados con su día a día. Él es bisexual, castaño y australiano, aunque vive en Londres, y a sus 29 años dice que tiene siete de experiencia, en los que ha llegado a dominar la materia. Dice que es atractivo y atlético (así que hay excusa para nuestra foto) y esto es lo que ha compartido con el mundo, siempre bajo pseudónimo.

¿Acompañar? Sobre todo en la cama

Aunque ‘escort‘ significa “acompañante”, o “escolta”, “no es más que un eufemismo para hablar de prostitución”, confiesa. “A veces voy a cenar con clientes, a espectáculos, casinos, e incluso a veces a sus yates, aviones privados, etc., pero normalmente vienen a mi apartamento, voy a su casa o quedamos en un hotel”. No imaginemos pues una vida emocionante las 24 horas, aunque dice que ha ejercido en Tailandia, Shanghái, Dubai, Australia y últimamente en EEUU.

Explica la diferencia con lo que sucede en Estados Unidos, ya que muchos usuarios de ‘Reddit’ son norteamericanos: “Aquí en Londres la prostitución es legal, EEUU es de los pocos países en los que no. Es una pena, porque la ilegalidad dificulta que los trabajadores sexuales puedan pedir ayuda a las fuerzas del orden cuando son víctimas de delitos de verdad, como la violación, el robo, el asalto… También complica la posibilidad de anunciarse como autónomo y funcionar según reglas propias, lo que pone más control en manos de chulos, burdeles, etc”.

El primer chasco para las fantasías heterosexuales medias sobre ser un ‘gigolo’ llega cuando le preguntan si, al recibir dinero por sexo, ha cambiado su forma de verlo fuera, como un cocinero que no lo hace en su casa: “Casi todos mis clientes son hombres, pero yo estoy más en el extremo heterosexual de la bisexualidad, así que prefiero a mujeres y transexuales cuando lo hago por diversión. No es que me disguste el sexo con mis clientes hombres, lo disfruto, pero es una parte pequeña de mi sexualidad y si solo me acostara con hombres por trabajo no estaría satisfecho. Si alguna vez perdiera interés en el sexo por diversión, fuera de mi agenda profesional, haría un paréntesis largo o quizá lo dejaría”.

La vida de nuestro protagonista es como 'American Gigolo', pero con patadas en los testículos.
La vida de nuestro protagonista es como ‘American Gigolo’, pero con patadas en los testículos.

¿Y sus clientes, cómo son? “La mayoría son solteros, pero también veo a parejas, hago dúos con ‘escorts’ femeninas y dominación a dos bandas, fantasías de infidelidad… Los hombres a veces son gais pero lo más habitual es que sean bisexuales o curiosos. Muchos tienen mujeres o novias“.

Probablemente los menos afortunados no tienen tanto tiempo ni ganas de hablar en ‘Reddit’ de su experiencia pero, por lo que a él respecta, no encuentra nada degradante en su trabajo, ni se siente explotado de ninguna forma: “Me sentía explotado trabajando en atención al cliente para grandes empresas, porque sabía que estaban beneficiándose de mi empleo mucho más que yo, les importaba una mierda y me trataban como a un perro. Ahora soy mi propio jefe, completamente libre para elegir mis horarios, los servicios que ofrezco y los que no y a quién ofrecérselos”.

Uno de los participantes del foro le dice que, si fuera millonario, le pagaría para acompañar a su perrito al parque, por puro capricho. ¿Tienes muchos encargos de este tipo? AussieMaleEscort se ríe: “Suena genial. Ahora tengo una novia escort que a veces me pide que baje a su perro cuando está ocupada. Es genial, toda la diversión de ir por ahí con un perro (y montones de atención por parte de las mujeres del parque) sin la responsabilidad de que sea tuyo. Pero no, casi todas mis citas pasan por algún tipo de contacto sexual. No todo el mundo quiere una experiencia sexual completa. Tengo muchos clientes fetichistas que piden todo tipo de cosas sin penetración. Pero casi todos quieren terminar con un orgasmo”.

¿Y qué le piden? “Sobre todo masajes desnudos con aceite, sexo oral y sexo“. Le preguntan también cuál es su momento favorito trabajando como ‘escort’: “Si tengo que elegir solo uno, me encanta cuando un cliente reserva cita conmigo y una ‘escort’ femenina a la vez, o cuando un cliente pide varias ‘escorts’ femeninas y a mí”. Habla de una en concreto con la que trabaja y que describe como una “sumisa profesional”: “Nuestros trabajos a dúo y sesiones de vídeo son siempre muy intensas. Hace poco, un caballero holandés nos contrató para una sesión con doble penetración y resultó que él pesaba lo mismo que yo y su pene era casi del mismo tamaño que el mío, 22 cm, y encajaba perfectamente. Jugamos por turnos a que forzábamos a mi compañera a hacer una doble garganta profunda”.

También hubo doble penetración vaginal y anal. Intensa es la palabra, desde luego, si fue tal como lo cuenta: “Ella es realmente sumisa, así que ser dominada y forzada sin sensibilidad por dos hombres grandes y fuertes es su idea del paraíso. Le dimos como nunca, y estuvo gritando de orgasmo en orgasmo la hora entera. ¡Ha habido momentos muy especiales en mi trabajo!”. Desde luego, no es lo que la mayoría contamos cuando llegamos a casa cansados tras la jornada laboral.

Lo que el dinero puede comprar

Dice que cobra más de 250 euros por las salidas de una hora y que tiene muchos clientes regulares. “A veces alguno ‘se enamora’ de mí. En el mejor de los casos es incómodo. Significa que me dicen que me quieren y tengo que salir con alguna respuesta que no sea ‘yo también te quiero’ pero que no hiera sus sentimientos. Lo mejor que puedo decir es algo tipo: ‘Ohhh, eso es muy dulce, me encanta pasar tiempo contigo’. Así he perdido a muchos habituales, cuando no podían evitar sentir cosas por mí y sabían que nunca sería recíproco. La peor conclusión posible es que el cliente se convierta en acosador. A mí no me ha pasado, pero a las chicas que ofrecen experiencias que simulan noviazgos les ocurre constantemente”.

No puede contárselo a su familia porque dice que se preocuparían, “viven mejor sin esa información”. Entendemos bien esa discreción, por ejemplo cuando le preguntan qué es lo más raro que le han pedido. “Un cliente habitual, tras un intercambio de palabras muy corto, se quitaba los vaqueros pero se dejaba puestos los calzoncillos”, explica. “Abría las piernas y yo, totalmente vestido y calzado, tenía que darle patadas en los testículos. He hecho artes marciales desde niño y he luchado profesionalmente, puedo patear duro. Él lo aguantaba. Cuando estaba listo, se tumbaba en el suelo y se masturbaba dentro del calzoncillo. Lo grabamos una vez y tengo un vídeo que se puede ver en mi blog, por si os interesa”.

Y si te interesa ya sabes, nosotros no te juzgamos.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-10-26/escort-masculino-gigolo-cuenta-como-es-su-trabajo-que-le-piden-ellas_1279580/

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España, destino de turismo sexual

La falta de legislación, la gran oferta de prostitutas, prostíbulos y webs que ofrecen chicas sitúan a España en el tercer lugar preferido para buscar sexo

Prostitución en la calle Montera JAVIER BARBANCHO

  • IRENE HDEZ. VELASCO

Existe un país en el que, según cálculos de su Gobierno, ejercen como prostitutas unas 45.000 mujeres, aunque hay expertos que estiman que la cifra real podría ser mucho mayor. Donde cientos y cientos de puticlubs y locales de sexo de pago salpican su geografía, algunos de ellos tan enormes que son como parques temáticos en los que prestan servicios sexuales hasta 200 mujeres.

En ese país, la oferta de prostitutas es tan amplia que no sólo se puede elegir entre búlgaras, rumanas, dominicanas, rusas, brasileñas o nigerianas, por citar algunas nacionalidades, sino que los precios son extremadamente competitivos. Por cinco euros, lo que cuesta un par de docenas de huevos, le pueden hacer a uno sexo oral. Y por 60 euros, un completo en una habitación de hotel con sábanas limpias y luces psicodélicas. Según el Instituto Nacional de Estadística de ese país, la prostitución representa el 0,35% del total de su Producto Interior Bruto. Es una de las inversiones más rentables, hasta el punto de que según su Ministerio del Interior genera unos cinco millones de euros al día.

Ese país tiene, además, una legislación sobre prostitución extremadamente laxaen la que en ningún caso se persigue ni condena a quien paga por sexo ni a los locales donde tiene lugar el mismo. Y una cultura social en la que no suele estar mal visto ir a un burdel. Ese país goza de buen clima, playas maravillosas y gente amable. Por todo eso, es uno de los principales destinos de turismo sexual del mundo y a él acuden cada año hordas de personas atraídas por su amplia red de mujeres en prostitución y sus más de 1.500 burdeles, según estimaciones de la Policía.

¿Camboya? ¿Tailandia? No.

¿República Dominicana? ¿Brasil?

Frío, frío. Ese país es España.

España se ha convertido en una de las principales metas de quienes viajan en busca de sexo de pago. Está, y bastante arriba, en la lista de los 10 países más populares para el turismo sexual, junto a destinos clásicos como Tailandia, Brasil, Indonesia, Colombia, Camboya, Kenia, Filipinas, República Dominicana u Holanda. La mayoría de las clasificaciones ya sitúan a España en la tercera posición. “Y algunas incluso en la segunda”, advierte Asunción Miura, representante de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres y de la Coalición internacional Contra el Tráfico de Mujeres.

“Por supuesto que hay turismo sexual en España, sin duda. Los propios cuerpos de Seguridad del Estado nos lo han confirmado. Sólo hay que ver cómo la mayoría de los clubes de alterne se concentra en las zonas turísticas. En Andalucía, el grueso de burdeles se agrupa en las provincias costeras, no en las del interior. Y en temporada alta, Canarias y Mallorca se llenan de mujeres que ejercen la prostitución y que, en cuanto acaba el periodo turístico, son trasladadas por las mafias a otros lugares”, sostiene Jorge Uroz Olivares, profesor del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad de Comillas y, quien hace dos años, realizó junto a su equipo un estudio sobre prostitución y trata de mujeres para el Ministerio del Interior que ahora está ampliando. “Hasta existen agencias de viajes extranjeras que publicitan España como destino de turismo sexual. Al paso que vamos nos convertiremos en la Tailandia de Europa”.

Foros y ránkings de burdeles en Internet

Internet está repleto de páginas que recomiendan España a todo el que esté interesado en sexo de pago. “España se está convirtiendo en uno de los destinos de turismo sexual más populares del mundo”, subraya la llamada wikisexguide, una web con pretensiones de ser una Wikipedia del sexo, al tiempo que explica algunos atractivos patrios: “La prostitución es como si fuera legal en España, existe un vacío legal. Las trabajadoras sexuales no están penalizadas, mientras que los proxenetas sí. El 90% de las prostitutas son inmigrantes ilegales (muchas procedentes de América del Sur) e introducidas en España a través del tráfico ilegal de seres humanos, lo que deja a muchas en un limbo legal”, destaca.

“España es el país número uno de Europa en turismo sexual, habiéndole tomado la delantera a Ámsterdam. La prostitución es completamente legal, así que montones de colegas acuden allí cada año”, dicen en la web de ocioladsholidayguide.

Hay hasta foros donde los usuarios dan su opinión sobre burdeles. Una especie deTripadvisor que, en lugar de calificar hoteles y restaurantes, valora y puntúa la calidad de los burdeles y sus mujeres (procedencia, características físicas, servicios sexuales…). “Es como un burdel de lujo. Llamas, entras y te da la bienvenida una madam que te ofrece bebida. Luego hace entrar una selección de mujeres jóvenes. Su aspecto varía de medio (6-7) a guapas/sexy (9). Tras elegir a una chica te retiras al dormitorio y acuerdas el precio con ella (media hora, 60 euros; 1 hora, 120 euros). Mientras ella va a por sábanas limpias, tú te puedes duchar. Todo está limpio y ordenado. Las chicas suelen ser simpáticas. Merece la pena una visita”. Según este usuario, “es el mejor de Valencia”. Es la valoración que un talPirateHasLanded hace de EvenOnce, un conocido puticlub de Valencia. “Sí, casi la mitad de nuestro clientes son extranjeros. Algunos vienen en grupo, otros solos. Hay de todo”, nos confirma una empleada de ese local.

En Flowers, un burdel en la autovía Madrid-A Coruña, es frecuente ver extranjeros. Hace unos días vimos allí a un grupo de orientales que había aprovechado un viaje de negocios a la capital española para probar también sus reputados burdeles.

La gran oferta de mujeres en prostitución y lo baratos que son sus servicios son indicados reiteradamente como puntos fuertes de España. Según el listado de precios que incluye la wikisex, por 35 dólares (30 euros) se puede obtener un servicio sexual de una prostituta negra en Madrid.

“Tiene todo el sentido que España sea uno de los mayores destinos del mundo de turismo sexual. Y no me extrañaría que fuera el número uno en turismo de burdeles. Tenemos los dos principales ingredientes: somos un país con una gran oferta de mujeres en situación de prostitución y locales de pago por sexo y uno de los países del mundo que más turistas recibe. Tenemos las dos cosas necesarias: muchísimos potenciales prostituidores -varones que pagan por sexo- y una oferta variada de prostitución”, sostiene María José Barahona, profesora de Trabajo Social en la Universidad Complutense y autora de varios estudios sobre prostitución.

Sin castigo en España

España cuenta con una legislación muy permisiva, que únicamente castiga al proxeneta y sólo en los pocos casos en que se demuestra que lo es. En Suecia o Noruega el cliente es perseguido y corre riesgo de cárcel.

“Tenemos una red gigantesca de burdeles, unos 1.500, a los que sumar montones de pisos privados que ocultan mujeres que ejercen la prostitución y que se publicitan en anuncios de contactos u octavillas por la calle. La oferta es enorme y, como la prostitución no está prohibida ni penada ni quienes pagan por sexo están perseguidos, España es un destino atractivo para el turismo sexual. Por haber hay hasta menores, no es necesario viajar a Tailandia, están aquí. La prostitución mueve más dinero en España que el tráfico de drogas”, subraya Uroz Olivares.

El municipio catalán de La Junquera, fronterizo con Francia, está inundado de puticlubs y macroburdeles como Paradise, que con sus 200 mujeres como oferta, lleva a gala ser el más grande de Europa. Y otro tanto sucede en zonas lindantes con Portugal. Incluso el Plan de Acción para la Erradicación de la Trata, la Prostitución y otras formas de Explotación Sexual (2010-2015) realizado por el Ayuntamiento de Sevilla sostiene que en esa ciudad “hallamos todas las variantes posibles de la prostitución”, incluyendo entre las nuevas formas el “turismo sexual”.

“No tenemos constancia de que existan paquetes turísticos sexuales con destino a España, pero sí la sospecha de que podría haberlos. Y si aún no los hay, al paso que vamos no tardará mucho en haberlos, encontrándonos como nos encontramos dentro de las rutas de turismo de burdel”, pronostica Barahona.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/13/57fe88b2e5fdea63208b4583.html

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Los mejores museos del sexo del mundo

Los mejores museos del sexo del mundo

Brasil abrirá Erotikaland para el 2018, un megacomplejo dedicado al dios Eros en el que, curiosamente, el sexo no estará permitido.

El hecho de que el sexo empiece a ser motivo para abrir parques temáticos entorno a él puede interpretarse de dos formas: como signo de su desestigmatización, o como prueba de su decadencia, ya que muchos opinan que estos lugares diseñados para el ocio son la pedrada en la frente, la puntilla a muchas actividades divertidas, acontecimientos históricos o iconos culturales, que pasan a ser ridiculizados y rentabilizados en enormes atracciones de feria con dudoso gusto.

Algunos han considerado que Brasil necesitaban de la existencia de un parque temático del sexo, concepto que pretende la diversión pero con una cierta parte didáctica. Así que para el 2018 se prevé que se abrirá Erotikaland, en la ciudad de Piracicaba, a un par de horas de Sao Paulo, y que se convertirá en el primer parque de estas características de toda Sudamérica. Incluso para los descontraídos y sensuales brasileños, la idea de instalar una Disneylandia del sexo en territorio nacional ha generado polémica. “No será un lugar para monjas, pero tampoco trataremos de recrear Sodoma y Gomorra”, ha declarado a los medios Mauro Morata, el hombre que está detrás del proyecto; mientras Matheus Erler, miembro del partido democristiano de Piracicaba, se muestra preocupado porque la localidad pase a ser mundialmente conocida como la capital del sexo. Pero parece ser que eso mismo, las relaciones sexuales, estarán prohibidas en el parque –por eso no habrá hoteles-, ya que lo que se pretende es un acercamiento lúdico-didáctico, pero nunca práctico, a uno de los instintos más primarios del hombre.

La entrada solo se permitirá a los mayores de 18 años, costará alrededor de 87 euros y se prevé que cada día 300 personas visitarán este parque temático sexual, que se muestra restrictivo respecto al sexo, pero que cuenta con diversas atracciones para hacérnoslo todavía más atrayente. De la que más se habla es de un cine en 7D, que convierte al espectador en casi participante de una película porno, con butacas vibratorias y sensación de frío y calor. Pero los 19 millones de euros de presupuesto dan para más: una piscina nudista, un tren de la bruja, pero con bailarines de ambos sexos danzando en cueros y con paradas dedicadas a distintas posturas del Kamasutra o juegos de cama; esculturas eróticas, autos de choque con formas genitales, una noria con cabinas desde las que se podrá observar el exterior sin ser visto, sex shops y restaurantes, en los que imagino los platos serán denominados con algún tipo de jerga erótica. Desde mi punto de vista, el menú de este parque recreativo no podía ser menos apetecible ni más tópico, y si alguna vez vuelvo a Brasil, creo que encontraré mil y una actividades más gratificantes y que me enseñarán más sobre el sexo, que pasearme por este, imagino, Primark de la lujuria.

Los parques temáticos del sexo, ¿evolución o decadencia?

Los parques temáticos del sexo, ¿evolución o decadencia?

Los asiáticos hace tiempo que tienen su parque temático del sexo, que está en Corea del Sur, entre los volcanes y cascadas de la isla de Jeju, a tan solo una hora de avión de Seúl. Durante generaciones esta isla fue uno de los destinos más demandados por los coreanos para pasar su luna de miel, por su paisaje y por su clima semitropical. Pero desde hace tiempo, los recién casados deben también visitar el Jeju LoveLand y hacerse fotos en alguna de las 140 esculturas sexuales hechas por los estudiantes de la Universidad de Hongik, en Seúl. Hay piezas para todos los gustos, pero por alguna extraña razón, todavía inexplicable, las mujeres tienden a fotografiarse con las amigas, sentadas en un enorme falo, en posición horizontal; mientras los hombres lo hacen con su bragueta justo detrás del culo de una mujer de piedra, colocada a cuatro patas. Cuando uno ha acabado la sesión fotográfica y ha subido las instantáneas a Facebook o se las ha enviado a sus amigos, siempre puede ver algún documental o exposición interactiva antes de abandonar el parque, que limita las visitas a un tiempo de 40 minutos.

China también proyectó su atracción entorno al sexo, que estaba situada en la villa de Chongguing. Junto a las obligadas réplicas de genitales y parejas en diversas posiciones coitales, algunas de tamaño gigante, proyectaba realizar exposiciones didácticas sobre aspectos de la educación sexual. Debía abrirse al público en 2009, pero acabó siendo demolido porque las autoridades decidieron que era una influencia negativa para la sociedad china.

Museos con vocación más científica, que sí merece la pena visitar

Mucho más interesantes que los parques temáticos, son los museos del sexo, que contribuyen a quitarle al término ‘turismo sexual’ todas sus connotaciones negativas y llenarlo de sofisticación e intelectualidad. Casi todas las ciudades importantes tienen uno.

El Museum of Sex, más conocido como MoSex, en Nueva York, es la delegación picante del MoMa, situado en plena Quinta Avenida. Un lugar al que hay que ir si se visita la Gran Manzana, para comprobar la profesionalidad y el refinamiento con que puede ser tratada esta cuestión, en el polo opuesto a la filosofía de los parques temáticos. El centro cuenta con una colección permanente de más de 15.000 objetos, que va ampliando y que incluyen piezas de arte, fotografías, revistas, muebles, ropas, máquinas sexuales o pinturas shunga. Pero además, el museo ofrece exposiciones temporales sobre los temas más raros e interesantes. Cuenta también con un espacio llamado Funland, una especie de cama elástica-piscina de bolas, en las que éstas han sido sustituidas por pechos hinchables, y un bar y una tienda en la que apetece comprarlo todo.

En EEUU, uno de los lugares más puritanos del globo, hay dos museos más, dedicados al sexo, a destacar. El Erotic Heritage Museum, en Las Vegas, la ciudad del pecado, ofrece un repaso a la historia del erotismo a través de diferentes frentes, desde portadas de Playboy o carteles de películas porno hasta figuras chinas del 1700. En Miami, elWorld Erotic Art Museum, en el distrito Art Decó, en South Beach, fue fundado por la ya fallecida Noami Wilzing, que dedicó su vida a coleccionar estas piezas eróticas. Entre ellas hay desde cuadros de Rembrandt, Picasso, Dalí o Botero, hasta elementos más kitch, como el arma de homicida, con forma de pene, de La Naranja Mecánica (1962).

La fundadora del museo erótico más grande del mundo, el Beate Uhse Erotic Museum, en Berlín, es otra fémina. En este caso, Beate Uhse, con una vida más que singular, ya que fue una de las primeras mujeres piloto de guerra del mundo y la que creó el concepto de sex shop. Uhse había trabajado con mujeres refugiadas en la Segunda Guerra Mundial y sabía de sus embarazos no deseados. Realizó un folleto titulado Letra X, que hablaba de métodos anticonceptivos y que repartía de puerta en puerta. Su antigua colección privada es la que forma hoy el museo, con especial enfoque en la erótica oriental.

El Musée de l’erotisme, en Paris, en el barrio de Montmartre, por supuesto, es uno de los más serios y rigurosos y pretende recopilar todo objeto o expresión artística relacionada con el sexo. Hay ídolos aztecas de la fertilidad, dildos de madera japoneses, películas porno del cine mudo; además de sus exposiciones temporales, algunas tan fascinantes como la de la historia de los burdeles desde el siglo XIX a la época actual.

En el l Museu de L’ Eròtica de Barcelona se pueden ver obras de Picasso.

En el l Museu de L’ Eròtica de Barcelona se pueden ver obras de Picasso.

La excelente relación que Barcelona ha mantenido siempre con el sexo se materializa en el Museu de L’ Eròtica de esa ciudad, situado en La Rambla, frente al mercado de La Boquería. Entre sus fondos permanentes destaca la vídeo colección erótica privada del Rey Alfonso XIII, un conjunto de películas que constituyen la edad de piedra del porno español, rodadas entorno a 1926 en el barrio chino barcelonés, para deleite de su majestad. Hay también una muestra sobre el Picasso erótico, grabados de la Suite 347, con temática sexual. Y un curioso apartado de fetichismo y sadomasoquismo, con extraños artilugios que parecieran proceder de un museo de la tortura.

Claro que si lo que se quiere es ver máquinas sexuales, hay que acercarse al Sex Machines Museum, en Praga, no suficientemente explotado por las oficinas de turismo. El lugar es todo un tributo a la imaginación humana a la hora de crear máquinas para incrementar el placer –The Throne es quizás la más extravagante-, pero también para reprimirlo, mediante cinturones de castidad o aparatos anti masturbatorios.

San Petersburgo ocupaba el primer puesto en el ranking de ciudades del mundo con mayor actividad sexual, según un estudio de Durex del 2013. Allí está el MusEros, que encabezó los titulares en 2004, cuando adquirió un pene humano de 30,4 cm, que supuestamente pertenecía a Rasputín. Lo más destacado aquí es la gran colección de parafernalia histórica, con un especial interés en la vida sexual de los ex gobernantes rusos; en la que Catalina la Grande, la ninfómana de la que se cuenta que copulaba con caballos, acapara un gran capítulo.

En Amsterdam está el Venus Temple, el museo del sexo más antiguo del mundo, en pleno Barrio Rojo. Una casa del siglo XVII alberga piezas de todas las épocas y culturas, con más detenimiento en la época victoriana, que pretenden indicar como el concepto del sexo es algo tan cambiante y subjetivo como los que lo practican.

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Amnistía Internacional denuncia que prohibir la prostitución daña a las mujeres

Amnistía Internacional denuncia que prohibir la prostitución daña a las mujeres

La organización documenta violaciones, agresiones y extorsión por parte de clientes y la policía

FELIPE SÁNCHEZ

Prohibir la prostitución, penalizar su demanda o las actividades conexas —como el alquiler de locales para su ejercicio— hacen más vulnerables a las trabajadoras sexuales, según un informe que publica este jueves la ONG Amnistía Internacional. La investigación, dividida en cuatro documentos relativos a Argentina, Noruega, Hong Kong y Papúa Nueva Guinea, concluye que castigar la actividad “refuerza la marginación, el estigma y la discriminación y puede negar a las personas que se dedican al trabajo sexual el acceso a la justicia”.

Dos agentes interrogan a una prostituta y a un cliente durante una operación policial en París en marzo de 2012.

prohibir la prostitución

Dos agentes interrogan a una prostituta y a un cliente durante una operación policial en París en marzo de 2012. THOMAS SAMSON AFP

El estudio documenta con casos las violaciones, ataques, amenazas y extorsión que sufren las prostitutas. Desde Papúa Nueva Guinea a Argentina, Hong Kong y Noruega, los investigadores han encontrado numerosos casos de personas que ejercen la prostitución que sufren abosos físicos y sexuales por parte de sus clientes y de la policía.

Las cifras de Papúa Nueva Guinea, un país de 7,3 millones de habitantes al norte de Australia, y donde la prostitución es ilegal, dan cuenta de los riesgos de las trabajadoras con un modelo prohibicionista. Entre un grupo de 593 personas dedicadas a la prostitución en Puerto Moresby, la capital papú, el 50% fue víctima de violaciones de clientes o policías en un periodo de seis meses, según un estudio académico de 2010 que cita AI.

El modelo abolicionista o nórdico, al que Francia acaba de sumarse, tampoco garantiza la seguridad de las prostitutas, de acuerdo con la ONG. Una parte considerable de las mujeres consultadas para el informe en Noruega —que prohíbe pagar por sexo, aunque no persigue a quien lo ofrece— aseguró que trabajar con otros puede hacer más segura la actividad. Sin embargo, la policía puede considerar este trabajo conjunto como “prostitución organizada”. El miedo de los clientes en ese país por la posibilidad de una detención y el creciente uso de casas particulares para el servicio aumenta el riesgo de las agresiones, expone la investigación. “Es más peligroso ir a la casa del cliente. Fui a la de uno. Me dio dos puñetazos en la cara. No lo denuncié a la policía. No quiero que figure en mi historial”, relató a AI una trabajadora.

La defensa de la legalización por parte de la ONG generó una fuerte polémica el año pasado. Más de 400 organizaciones dirigieron a Amnistía Internacional una carta, que firmaron actrices de Hollywood como Meryl Streep, Kate Winslet y Anne Hathaway, para pedirle que reconsiderara su campaña por la despenalización. El documento argumentaba que descriminalizar la demanda del sexo por dinero ponía en desventaja a las mujeres que lo ofrecían y que las convertía en “objeto de consumo para hombres y de ganancias para proxenetas, propietarios de burdeles y traficantes”. La organización defiende solo el “trabajo sexual consentido entre adultos” e insta a los gobiernos a perseguir la trata de personas, la explotación y la prostitución infantil.

La ONG cita un estudio oficial elaborado en Nueva Zelanda, que despenalizó la prostitución en 2003, que reveló que tras la legalización, el 70% de las trabajadoras estaban más dispuestas a denunciar los abusos en su contra.

“[El cliente] me pagó y estaba a punto de bajarme del auto cuando me agarró del cuello y me cortó con un cuchillo. Le di todo el dinero que tenía y mi teléfono celular, y me dejó ir”, refirió una trabajadora argentina a AI. “No me van a escuchar, porque soy trabajadora de la calle”, justificó la víctima sobre la inutilidad de una posible denuncia de la agresión. El informe insiste en que, aunque en Argentina no son ilegales ni la oferta ni la demanda de servicios sexuales, las trabajadoras precisan de una legislación que proteja sus derechos.

También se ha detectado un gran número de abusos en Hong Kong, donde no se penaliza el oficio pero sí los burdeles. El trabajo aislado hace más vulnerables a las mujeres que ejercen el oficio, objetos constantes de violaciones, extorsiones y coacción, según los testimonios recogidos en la investigación.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/25/actualidad/1464193965_020273.html

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Nepal: El terremoto que se llevó a las mujeres

El fuerte seísmo que asoló Nepal arrastró a muchas jóvenes y niñas a las redes de prostitución que las llevan engañadas a prostíbulos de India.

Las terribles consecuencias del terremoto de Nepal en las mujeres autóctonas. SALVADOR CAMPILLO

El fuerte seísmo que asoló Nepal arrastró a muchas jóvenes y niñas a las redes de prostitución que las llevan engañadas a prostíbulos de India.

  • DAVID LÓPEZ
  • Katmandú

Reena tiene 17 años, cara de niña, ropa conjuntada roja de niña, pinza de pelo roja de niña y ojos de niña. Esquiva, entre tímida y asustada, la mirada. Y juega nerviosa con una madeja de hilo también rojo mientras encandena monosílabos. Necesita media hora para relajarse, levantar por fin la cabeza y alargar las frases. “Haber contado esto me ayuda”, se despedirá más tarde, camino del taller donde aprende a coser en Katmandú. Dice que le gustaría trabajar en una tienda de ropa en la ciudad. No piensa ya en volver a su casa, en Rusawa, al norte de la capital, donde se vive solo de lo que se planta. De allí salió el año pasado, tras el terremoto, antes de que la sacudiera otro seísmo. Ningún sismógrafo hubiera detectado aquella llamada de teléfono.

Sucedió el pasado verano. Un chico telefoneó preguntando por otra persona. Supuestamente se había equivocado. Pero ambos empezaron a hablar. Lo hicieron durante varios días. Él le propuso que se vieran en Katmandú, ella se escapó y viajó a la capital. Cuando se encontraron, él estaba con otra chica a la que presentó como su hermana. Ambos le ofrecieron irse los tres de viaje a Delhi. “De turismo”, le dijeron. Tras llegar se alojaron en una casa. Estuvo allí encerrada un mes. El chico desapareció y ella fue llevada entonces a un burdel. Pocas semanas después, la Policía la rescató y, tras dos meses en un refugio, regresó por fin a Nepal antes del invierno.

En el taller donde acude desde entonces a diario, que gestiona la ONG local Shakti Samuha, Reena comparte espacio con otras adolescentes como ella. Aprenden a coser, a pintar o hacer piezas de bisutería. También a leer y escribir. Son analfabetas. La mayoría apenas ha cumplido los 20 años. Las hay incluso menores, de 12 y 13, dos hermanas, con más cara de niñas aún e inquietantemente pequeñas de tamaño, a las que hoy enseñan a sumar. Todas comparten una historia similar. Repetida. Engañadas en sus aldeas rurales, conducidas a Katmandú, trasladadas después a alguna ciudad de India y vendidas en un burdel. Pero Reena y sus compañeras tienen mucha suerte. Su caso es similar al de millares de chicas que han sido traficadas durante el último año, desde el terremoto del pasado 25 de abril, pero con una diferencia: la mayoría nunca serán rescatadas.

Durante décadas, como ellas, miles de mujeres y niñas han desaparecido de Nepal para terminar abducidas en los barrios de prostitución de India. No existen estadísticas. Las ONG calculan que el número de víctimas oscila entre las 5.000 y las 15.000 anuales, lo que ha convertido a Nepal en uno de los países del mundo con más casos de tráfico de personas. Y durante este último año, aunque tampoco hay datos oficiales, la cifra se ha disparado aún más.

Los traficantes se aprovechan de la vulnerabilidad que genera la pobreza. Inundan los pueblos más castigados por el seísmo y desesperados con falsas promesas de empleo en Katmandú o en otro país, y se ganan la confianza de las familias para que les dejen acompañar a sus hijas a esos lugares a los que nunca llegan. El destino final es India.

A los destrozos del terremoto se ha sumado estos meses la inoperancia de los políticos nepalíes. Las disputas partidistas impidieron hasta finales de enero que se formara la división del gobierno responsable de gestionar la reconstrucción (y los casi 3.000 millones de euros donados para ello…). Los nepalíes han pasado así el primer año sin apenas asistencia oficial, viviendo en esas zonas más rurales, en pleno invierno en el Himalaya, en chabolas de hojalata e incluso en las tiendas de campaña de emergencia desplegadas tras la catástrofe. Tras la violenta sacudida son todavía más pobres y están más desesperados y expuestos a los traficantes.

Para las víctimas del tráfico sexual a India la realidad se complica aún más. En 2015 se denunciaron sólo 181 casos de tráfico a la Policía. Las redes de traficantes han cambiado durante los últimos años y el país vecino ya no es el único destino posible. La sociedad nepalí, sexista y extremadaente conservadora, además, se ha acostumbrado a este problema ya enquistado y habitual. E incluso quienes deben investigarlo parecen haberse olvidado también de ellas.

“La situación cambia”, lo excusa Hemanta Malla, subinspector general de la policía, sentado en la penumbra de su despacho de muebles desvencijados en las dependencias de la Oficina Central de Investigación (CIB) que dirige. Esta es la unidad supuestamente más avanzada del cuerpo, porque investiga el crimen organizado en el país. Un espacio de paredes con desconchones en el que media docena de agentes, con el abrigo puesto, comparten esta mañana de invierno un puñado de mesas. “Antes se solía traficar a la India por prostitución. Pero ahora no se hace de forma forzada, sino que las mujeres van voluntariamente, aunque engañadas, a países del Golfo o de África”, añade el policía.

Riñones en venta

Los traficantes, sí, han diversificado su negocio en Nepal. Ahora hay trabajadores desesperados que emigran a Oriente Medio buscando la calderilla de los petrodólares y que acaban convertidos en esclavos de la construcción o del servicio doméstico; mujeres que bailan y cantan en Nepal en los populares y numerosos dance-bar, a quienes prometen sueldos mejores por hacer lo mismo en otro país y terminan en redes de prostitución en India o en países del Golfo o África. Incluso jóvenes a las que anuncian un buen trabajo en Corea del Sur pero les explican que es necesario un matrimonio de conveniencia para esquivar la burocracia y que son vendidas como esposas forzosas. Estas son las nuevas fórmulas más importantes que han encontrado los traficantes. O el tráfico de órganos, que crece imparable. Sobre todo el de riñones, con falsas promesasincluidas a los donantes más inocentes de que los riñones, como el pelo o las uñas, vuelven a crecer.

“Los criminales siempre van por delante de nosotros”, se lamenta Malla. El subinspector insiste en esos casos nuevos, que también han aumentado tras el terremoto. Los tradicionales de India, los de las mujeres y niñas que acaban en los burdeles, dice, no figuran entre sus competencias porque no los consideran crimen organizado. Y tampoco son ya, vuelve a insistir, los importantes. Aquí no importan las estadísticas: que sean los más numerosos. Ni la historia: que se produzcan desde hace décadas. Ni siquiera que la división de Mujeres y Niños de la Policía confirme el gran incremento y haya establecido una veintenta de controles de carretera entre Nepal e India y trabaje en otra docenas de ellos más en carreteras interiores junto a las ONG.

Es viernes, ha anochecido y el barrio de Sonagachi, en Calcuta, borbotea. Decenas de mujeres flanquean ambos lados de las calles envueltas en sus saris de colores, apenas alumbradas por la luz de las bombillas desnudas de los tenderetes ambulantes. Sonagachi es uno de los barrios de prostitución más grandes del mundo. Sus edificios de dos y tres plantas albergan docenas de burdeles separados de la calle sólo por una cortina.

Pero en Sonagachi la calle es un falso escaparate. Las mujeres que se ven no son las únicas del barrio. Entre los vendedores de samosas, tés y tabaco de mascar, entre los hombres que hoy miran en corro una película de kung fu en el televisor de una tienda, los que vigilan de brazos cruzados o los que ofrecen, así, por este orden, “baile, chicas, whisky y hachís”, esas prostitutas que buscan clientes son ya adultas. Es imposible encontrar a las más jóvenes, a las niñas con cara de niñas, que son el principal objetivo y las más valiosas para los dueños de los locales y para los traficantes que se las consiguen.

Calcuta es, con Delhi, Agra y Mumbay, una de las ciudades con más prostitución de India. Y Sonagachi, junto a Munchigan y Khaligat, sus barrios donde encontrarla. En todos ellos las ONG que trabajan allí, como New Light o Apne Aap, confirman que desde el mes de junio empezaron a ver muchas caras nuevas de nepalíes en la zona y en los burdeles. Estas organizaciones ayudan a las prostitutas intentando fortalecerlas como colectivo o buscando alternativas para que sus hijas -niñas menores a cuyas madres los proxenetas presionan para que pongan también a trabajar- no terminen explotadas.

Drogadas y encerradas

Esa es la realidad que esconden muchos de los burdeles de India. La que no se exhibe en ese escaparate sórdido y tumultuoso de las calles mortecinas de Sonagachi. La explotación de menores, las más cotizadas por muchos de los clientes. Cientos de las niñas y mujeres traficadas desde Nepal estos meses pasarán los primeros años de su nueva vida en India, los más productivos, secuestradas. Drogadas y encerradas en esos burdeles, obligadas a atender a los clientes, golpeadas si se quejan o tratan de huir y sin permiso para salir a la calle para que no escapen y para evitar que nadie las vea porque son menores. La misma historia repetida desde hace décadas. Según pasen los años el dueño del local les cambiará de zona de trabajo y empezarán a ganar cierta libertad y a poder quedarse con parte del dinero que generen. Finalmente, tras periodos que alcanzarán y superarán la década, podrán marcharse por fin.

“Nunca, y ese es uno de los problemas, se llega al verdadero traficante, al que dirige la red”, se lamenta Taj Mohamed. Este abogado penalista de silueta redonda y traje oscuro trabajó durante 15 años como director de la oficina de la Fiscalía de Calcuta. Mohamed hace un análisis especialmente duro del comportamiento del Gobierno indio. No hay, dice, voluntad política de que se apliquen las leyes que existen y que condenan tanto el tráfico como la prostitución de menores ni tampoco fondos para que funcione el procesamiento legal. “No hay presupuesto para proteger a los testigos. Ni siquiera para poder pagarles el desplazamiento y que puedan acudir a declarar. Y todo eso beneficia a los traficantes”, explica.

-¿Por qué hay incluso casos de mujeres rescatadas por la Policía que son entregadas después de nuevo a los traficantes?

-Eso forma parte de los problemas socioeconómicos de este país. Debe pensar que esta es una sociedad mayoritariamente analfabeta, sin educación. Y que este es un sistema fallido y corrupto en el que se puede sobornar a la Policía.

El abogado se irrita. Sólo con inspecciones en los burdeles, dice, podrían combatirse estos crímenes. Pero no se hacen. Tampoco ahora. Y se lamenta además de que los casos de tráfico de personas “son el único crimen en el que la víctima pierde su identidad, porque es despojada de todo: de su familia, de su círculo, de la zona en la que vive… ¡incluso de su religión!”.

Maya Saha sonríe envuelta voluminosa en su sari negro y amarillo. Tiene 43 años y dejó la prostitución hace cinco. Ella es un ejemplo de la realidad a la que se enfrentan estas nuevas víctimas del terremoto. Ha completado ya todo el círculo. Se marchó de su aldea de Nakut, al norte de Nepal, con 16 años, cuando una mujer le prometió que si viajaba con ella a Calcuta le ayudaría a encontrar un empleo. Fue engañada, como Reena. Como todas. Una vez llegaron a la ciudad, la vendió en un burdel. Pasó dos años encerrada en la misma habitación. Atendía a una docena de hombres al día, desde primera hora de la mañana hasta la medianoche. Dos años después logró escapar aprovechando el alboroto de una celebración religiosa. Volvió a su casa pero su familia la echó. No la querían.

En Nepal una mujer traficada no está a salvo tampoco cuando ha logrado escapar o ha sido liberada. La sociedad la hace responsable de lo que ha debido hacer. Cuando regresan, sus familiares y sus vecinos las amenazan e incluso agreden. Quieren que se marchen de nuevo de sus pueblos porque piensan que traerán mala suerte a la comunidad. Muchas vuelven a India, su única alternativa. Saha cuenta que regresó a Calcuta, donde aún vive hoy, y continuó prostituyéndose, hasta que se casó con uno de sus clientes, tuvo un hijo y poco después se retiró.

Es jueves, mediodía. y el barrio de Khaligat está ya plenamente activo. Saha continúa sonriendo mientras anuncia que el año pasado, tras el terremoto, regresó a su aldea para ayudar a su familia a reconstruir su casa. Ha cerrado también su círculo personal. Como ahora vuelve con marido, hijo y dinero, es aceptada de nuevo por los suyos. Nadie le pregunta nada sobre su vida en India.

-¿Cómo aguantó una vida así? ¿Cuándo estuvo encerrada pensó en suicidarse?

-No, nunca. Acepté mi destino. Aquí creemos en el destino, ¿sabe?

http://www.elmundo.es/cronica/2016/04/24/571a727146163f38128b468e.html

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