Acusados del doble crimen de Barberà afrontan un juicio sin testigos de cargo

Barcelona, 15 feb (EFE).- La primera sesión del juicio contra cinco presuntos proxenetas acusados de haber matado a disparos a dos rivales en un polígono de Barberà de Vallès (Barcelona) ha concluido hoy sin testigos de cargo, dado que no ha podido ser localizado el único superviviente del tiroteo.

Los cinco procesados, Sokol R., Elis H., Enton K., Vasil B. y Arben S., de nacionalidad albanesa, afrontan cerca de 50 años de prisión cada uno por el doble homicidio, ocurrido en septiembre de 2007 en el polígono industrial Moll d’Engall de Barberà y del que logró escapar uno de los tres proxenetas tiroteados.

En la sección séptima de la Audiencia de Barcelona, entre férreas medidas de seguridad, se ha iniciado hoy el juicio contra los cinco presuntos homicidas, que se encuentran en prisión preventiva desde octubre del año pasado no por el doble crimen, sino por haber sido detenidos en una operación contra el tráfico de mujeres para su explotación sexual.

El juicio se había suspendido ya en dos ocasiones, la primera por no haberse presentado a la vista oral dos testigos protegidos clave, entre ellos el tercero de los proxenetas supuestamente tiroteados que logró sobrevivir al ataque.

Pese a que el tribunal cursó una orden internacional para la localización de esos testigos, no se les ha podido encontrar, lo que ha dejado a la acusación a merced del testimonio de otras personas que presenciaron el tiroteo pero que no han aportado ningún dato que permitiera identificar a los autores.

En el juicio tampoco han comparecido dos prostitutas cuya declaración fue clave para que la Guardia Civil diera con los autores del tiroteo y averiguara que el móvil del mismo fue, presuntamente, una pelea por el control de las chicas de alterne en la zona de Barberà del Vallès.

El resto de testigos han aportado pocos datos sobre el tiroteo -uno de ellos se ha retractado incluso en una descripción de los coches de los homicidas que facilitó en su día ante la Guardia Civil- y una mujer que presenció los hechos desde su ventana ha pedido declarar protegida por una mampara.

En su declaración en el juicio, los cinco acusados han negado su participación en el crimen, han insistido en que se encontraban fuera de Barcelona e incluso fuera de España cuando sucedió el tiroteo y se han desvinculado del mundo de la prostitución.

El doble homicidio ocurrido en el polígono de Barberà, próximo a carreteras frecuentadas por prostitutas, desencadenó otros asesinatos por ajuste de cuentas en Albania, ya que unos quince días después del tiroteo fue asesinada en la ciudad albanesa de Vlore la madre de Sokol R., Leonora R.

El autor de este asesinato fue Armando Z., de 16 años y hermano de una de las víctimas de Barberà.

Asimismo, cuando Sokol R. tuvo conocimiento del asesinato de su madre, se desplazó hasta Albania y supuestamente acabó con la vida de un tío y un amigo de los hermanos Sledji Z. y Armando Z., e hirió gravemente a otro hermano de éste, de 13 años, con la ayuda de Elis H. EFE

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=692046

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Las españolas se reenganchan en la prostitución

Los servicios sociales advierten de que la edad de las mujeres desciende: hay más veinteañeras e incluso menores.

Mujer, inmigrante y con cargas familiares. Son los trazos gruesos que dibujan el perfil de la exclusión. El matiz lo pone la recesión económica y los anuncios por palabras son el indicador de este cambio. Las compatriotas que se habían cortado la coleta hace un par de años han vuelto al mercado del sexo para arañar algo del pastel de la supervivencia, que en esta provincia se lo comen sobre todo las rumanas y otras mujeres procedentes de Europa del Este.

La pérdida de empleo, la dificultad de acceder al mercado laboral o la necesidad de completar un sueldo con el que mantener a una familia de dos a cinco personas ha forzado a mujeres españolas a volver a la calle, según detectan los servicios sociales que les ofrecen recursos de atención integral y herramientas para salir de la rueda. Pero el reenganche y también las nuevas incorporaciones no cesan. Una de cada ocho mujeres que se prostituyen hoy en Valladolid es española.

Del centenar de anuncios por palabras que aparecen un día cualquiera en la sección de contactos, más de una veintena insisten en la denominación de origen como una cualidad diferencial y que da caché. El motivo radica en que ser española, en este mercado, es el grotesco sinónimo de «implicación», cualidad cada vez más valorada por quienes pagan por sexo, como lo atestiguan visitadores habituales de prostíbulos que dejan sus floridos comentarios en el foro de una de tantas web monográficas que suman al mes miles de visitas. Valoran, del uno al diez, los clubes y las chicas de alterne de Valladolid y sus contornos; están al tanto de la renovación «de la mercancía», de los precios (unos 50 euros por 30 minutos de media) y de los cierres sorpresivos de los locales. Definitivamente, comparan estos cronistas del lumpen, «las del Este parecen modelos, pero resultan frías en el oficio».

La mayoría de la población prostituta va y viene, apenas chapurrea el español y lo hace con acento rumano. Aunque son ciudadanas de la UE, tienen el mismo problema de acceso laboral que cualquier inmigrante sin papeles. En Salamanca predominan en el mundo del alterne las oriundas de países de latinoamérica, brasileñas principalmente, y en León despunta la prostituta africana «y, en especial, la procedente de Nigeria», puntualiza Manuel Martín, trabajador social de Aclad Valladolid.

Sensibilización

Esta asociación ha dado a conocer un detallado estudio de campo realizado dentro del programa LUA de atención sociosanitaria de trabajadoras del sexo las I Jornadas de Sensibilización sobre Prostitución en Castilla y León que, organizadas por Cruz Roja, se clausuran con un debate el viernes 17 de diciembre. «El objetivo de estas jornadas», indica Mónica Baños, directora del Centro de Igualdad, sede de la iniciativa, «es sensibilizar a la sociedad para evitar la marginalización y la estigmatización que sufren las prostitutas y concienciar sobre el papel el cliente y el proxeneta en el desarrollo e incremento de la prostitución y del tráfico ilegal de mujeres para su explotación».

Más que en la calle, la prostitución en Valladolid se promueve y se ejerce en habitaciones de clubes de carretera y pisos. En la provincia hay 25 locales de alterne, uno más que hace dos años, según el mapa de la prostitución que maneja la Policía Nacional, cuerpo competente en materia de inmigración ilegal, situaciones de trabajo irregular y en delitos relacionados con la explotación de seres humanos.

Mucho más complicado de cuantificar es el número de pisos -no hay menos de medio centenar en la capital- aunque ubicarlos es más fácil: Parquesol sigue siendo el barrio ‘vip’ para el ejercicio en Valladolid del oficio más antiguo del mundo. Y uno de los negocios más rentables para quienes lo facilitan, a pesar de la recesión económica, si bien un propietario de uno de estos peculariares «establecimientos de hostelería» asegura que ha perdido «un 30 o 40% de negocio» desde que comenzó la crisis. Nadie lo diría cuando se asoma al aparcamiento del club un domingo por la tarde, completamente ‘petado’ de coches y camiones.

La prostitución mueve diariamente en Valladolid una media de 76.500 euros directos, cerca de tres millones de euros al año. Lo que ocurre es que ahora las trabajadoras, para ganar lo mismo que en el 2008 tienen que echar más horas y «subir» con más clientes.

Junto a la carretera

El único reducto de prostitución callejera de la capital es la rotonda de la carretera de Renedo, donde antes se concentraban casi en exclusiva prostitutas aquejadas por viejas secuelas de drogadicción, y algunos travestis. Ahora comparten con esta población residual anclada en los años noventa otras mujeres, mucho más jóvenes. Algunas no llegan a tener los 16 años, y ciertas silenciosas minifalderas apostadas en el arcén al gélido anochecer otoñal son de etnia gitana.

Nada que ver, al menos a esa hora de la tarde de un día de diario (las 19.00 horas) con la fisonomía de la degradación que se atribuye tradicionalmente a la zona. Las mujeres comparten espacio con canchas deportivas donde juegan niños y talleres mecánicos, lo que sigue siendo para los vecinos de Santos Pilarica su principal caballo de batalla. En julio pasado protagonizaron la penúltima concentración de rechazo. Ahora la prostesta duerme, al reducirse la presencia de mujeres y clientes por el frío. También influye el hecho de que se han trasladado «un poco más allá» de la rotonda, señala el presidente de la Federacion de Asociaciones de Vecinos de Valladolid, Pablo Gerbolés. Por el momento, indica, «el conflicto está latente y no se puede hablar de un problema de seguridad ciudadana, pero no deberían estar en la calle».

No obstante, las quince o veinte de la carretera de Renedo son, de todas, las más desprotegidas y las que más se arriesgan a recibir una paliza, a que les roben o a que les contagien una enfermedad de transmisión sexual (ETS). Los chulos les siguen de cerca en furgonetas blancas de cristales tintados y la patrulla policial no anda lejos.

Las oenegés alertan del descenso en la edad media de estas mujeres. Cada vez hay más veinteañeras y se ha llegado a atender a menores de edad. «La prostitución es, ante todo, un problema de género. Aunque el contexto cambie, siempre están en situación de vulnerabilidad social», resume Isabel Macías, de Apram Salamanca, que asiste a mujeres en riesgo de exclusión de 19 nacionalidades.

http://www.nortecastilla.es/v/20101128/valladolid/espanolas-reenganchan-prostitucion-20101128.html

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Cuando el mundo es un prostíbulo

Chicas de alterne acompañan a los clientes en un bar de copas de Bangkok

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Chicas de alterne acompañan a los clientes en un bar de copas de Bangkok (Tailandia)- REUTERS

Fruto de una investigación, un ex empleado de un banco denuncia el negocio planetario del tráfico sexual y la vida atroz del millón largo de mujeres esclavizadas para ejercer la prostitución

Las niñas y jóvenes que se ofrecen por unas pocas rupias en los prostíbulos gigantescos de Kamathipura y Falkland Road, en Bombay, no son muy diferentes de las adolescentes del este europeo encerradas en clubes de alterne de Mestre, cerca de Venecia. O de las jóvenes nigerianas retenidas, bajo amenaza de muerte, en cortijos perdidos entre los invernaderos de Almería, como las que liberó la policía hace unos días. Unas y otras son esclavas sexuales. Un término aparentemente desfasado en pleno siglo XXI que describe, por desgracia, una realidad nada infrecuente. Más de un millón de adolescentes y de mujeres jóvenes alimentan hoy este sórdido negocio que proporciona a quienes lo explotan miles de millones de euros de beneficios al año. Mujeres vendidas, engañadas o raptadas por los propios grupos mafiosos que controlan el tráfico sexual.

¿Cómo se desarrolla la trata en el mundo global? ¿Quiénes son sus víctimas y quiénes los verdugos? «Las víctimas son mujeres jóvenes, pobres, muchas pertenecen a minorías étnicas, o proceden de países inestables y están desesperadas por emigrar. También los campos de refugiados son terreno propicio para reclutarlas», explica Siddharth Kara, en conversación telefónica desde su casa de Los Angeles. Es autor de un libro sobre el tema, Tráfico sexual. El negocio de la esclavitud moderna, que publica ahora Alianza Editorial. Kara, de 35 años, ex empleado del banco de negocios Merrill Lynch, dejó su lucrativo trabajo para iniciar en el año 2000 una serie de viajes por el mundo que le llevarían a través de tres continentes al corazón del tráfico sexual.

En los países del sur y del este de Asia, en Estados Unidos, en el este de Europa, en los Balcanes y en Italia, Kara tomó contacto con esclavas, trabajadores sociales, proxenetas y algún traficante. El resultado de este amplio trabajo de campo es el libro sobre este negocio inhumano, que hace hincapié en los aspectos económicos sin olvidar el drama profundo de las jóvenes explotadas. Dramas como el de Mallaika, una ex esclava sexual que Kara encontró en Bombay. Casada a los 13 años, tras parir dos hijos muertos, el marido la vendió a un proxeneta cuando apenas había cumplido los 16 años. Mallaika trabajó toda su juventud como esclava sexual, obligada a satisfacer a decenas de clientes al día. En el gigantesco burdel imperaba la ley más brutal. Todos los días morían violentamente esclavas como ella. Después pasó a trabajar como prostituta por el sistema indio de adhiya. La mitad de lo que ganaba era para el dueño del prostíbulo. Infectada con el virus del sida cuando Kara la encontró, Mallaika era consciente de que sus días estaban contados.

Siddharth Kara, miembro de la dirección de la ONG Free the Slaves, creada en 2000 por un grupo de intelectuales para luchar contra la esclavitud, cuenta que su interés por el tema surgió en sus años de estudiante en la Universidad de Duke (Carolina del Norte). En 1995, Kara pasó unas semanas en el campo de refugiados de Novo Mesto (Eslovenia). Allí, una joven bosnia le contó que soldados serbios raptaron a algunas de sus compañeras y las llevaron a prostíbulos de Belgrado.

Ese recuerdo nunca le abandonó. Y en 2000, con algo de dinero ahorrado, una mochila escueta, una cámara de fotos y una grabadora, se lanzó a la aventura de ver cons sus propios ojos la naturaleza de la trata de mujeres. «Calculo que ahora mismo hay en torno a 1,3 millones de esclavos sexuales, la mayoría mujeres y niñas», dice Kara. «Pero no debemos olvidar que son muchas más las personas atrapadas como esclavas en el negocio de la prostitución».

Kara cree que una de las razones del auge de este comercio es su rentabilidad, sólo superada por el tráfico de drogas. Pero con un riesgo mucho menor. ¿Por qué se arriesgan menos a ser detenidos los mafiosos que controlan el tráfico sexual? «Hay varias razones. La corrupción policial, la de los guardias fronterizos, la del sistema judicial. Tampoco hay fondos para atender a las esclavas que consiguen liberarse y es difícil que denuncien a los traficantes. Además, las fuerzas encargadas de luchar contra esta lacra no tienen medios, ni están coordinadas globalmente».

Cuando Siddharth Kara inició su investigación, se encontró con que no había datos ni evidencias testimoniales de la trata. «Apenas se le dedicaba atención. Ni siquiera en la prensa. Hoy hay más interés, pero no siempre es un interés sano. Hay periodistas y miembros de ONG que sólo pretenden contar historias sensacionalistas con las que construir sus propias carreras. Además los recursos económicos son limitados. Por no sé que razón la lucha contra la trata está subordinada a otros problemas, como el terrorismo, el tráfico de drogas, o la inmigración. Aparte de que hay una apatía institucional histórica a la hora de reconocer las dimensiones de este problema y darle una solución. Seguramente porque las mujeres están todavía discriminadas en el mundo, reciben menor atención».

La vida de las esclavas sexuales está dominada por un mismo horror, ya sea en Oriente o en Occidente, al Norte o al Sur. Kara ha entrevistado a jóvenes que sobreviven medio drogadas en los prostíbulos más sucios de Bombay y a chicas del este europeo obligadas a hacer la calle en Roma, y ha encontrado trágicas similitudes. «Podría parecer más sórdida la situación de las esclavas sexuales en India, pero el trato que reciben estas jóvenes tiene aspectos comunes en ambos países. Todas sufren continua violencia, son torturadas y amenazadas constantemente, y obligadas a mantener relaciones sexuales con decenas de individuos al día. En India, la prostitución está prohibida y todo se hace a escondidas, mientras que en Italia, la prostitución callejera está autorizada salvo para las chicas menores de edad».

En la ciudad santa de Benarés Kara se encontró con Devika, una adolescente con una historia estremecedora. «Cuando tenía 13 años, un día un hombre, al que conocía por el nombre de Raj, me abordó camino de la escuela. Me cogió de la mano y me dijo que me mataría si gritaba pidiendo ayuda. Me llevó a su casa y me violó. Abusaba de mi todos los días y traía a otros hombres para que tuvieran relaciones sexuales conmigo». Hasta que pudo ser rescatada, Davika pasó meses trabajando en la casa-prostíbulo de Raj que la obligaba a tener relaciones sexuales con más de 20 hombres al día.

Su historia, salvando las enormes distancias culturales y geográficas, se parece a la de Tatyana, una chica moldava de 18 años que pasó 26 meses como esclava sexual en Italia.

El error de Tatyana (los nombres que cita Kara en su libro no son auténticos) fue presentarse al anuncio publicado por un diario de su ciudad natal, Chisinau (Moldavia), en el que se solicitaban chicas para trabajar en el servicio doméstico en Italia. «Nada más salir de mi casa, mis compañeros me violaron, y luego me tuvieron varios días sin comer. Me obligaron a orinarme encima», relata en el libro. Su primera parada fue Serbia, donde fue comprada por traficantes albaneses. Más tarde fue vendida de nuevo en Albania. De allí pasó a Grecia, donde los mafiosos que la acompañaban la subieron a un ferry rumbo a Italia. «Allí los albaneses la metieron en el maletero de su coche», relata Kara en su libro, «y la llevaron directamente a Milán, donde fue vendida al propietario de un club nocturno». Todas las noches tenía que alternar con los clientes, y satisfacerles sexualmente. «Cuando no quería beber, el propietario me inyectaba tranquilizantes para animales».

La oferta de esclavas sexuales en Italia es tan abundante, que los precios del acto sexual se han reducido a la mitad. La clientela se ha multiplicado. Hoy día, constata Kara en su libro, «frecuentar prostitutas está cada vez más integrado en la cultura italiana». Después de ser explotadas en los tugurios de Roma, Turín, Mestre o Milán, muchas de estas mujeres son enviadas a otros países de Europa donde continúa su calvario.

Clientes no les faltan. Según Kara, en el mundo entero, entre el 6% y el 9% de los hombres mayores de 18 años compran sexo de esclavas al menos una vez al año. Reconoce que ya sea por entretenimiento, por impulsos violentos o por cualquier otro propósito, no hay rincón del mundo donde los hombres no acudan a los prostíbulos. Estados Unidos, con leyes prohibicionistas muy estrictas e implacablemente aplicadas, es uno de los lugares donde el comercio sexual parece tener menos éxito. Pero no deja de ser una excepción.

¿Qué caracteriza a los consumidores de este sexo barato? «No soy la persona indicada para responder a esta pregunta. Es cierto que algunos hombres lo consumen sin mayores problemas de conciencia. Hay razones biológicas, sociales, no lo sé. Obviamente, sin hombres dispuestos a pagar por sexo no existiría esta esclavitud. Pero no todos los hombres son responsables de ella. Solo una pequeña parte».

Entre los clientes de inmundos salones de masaje, o de las prostitutas callejeras, están los inmigrantes, que llegan, muchas veces solos, a un país desconocido y hostil. «La globalización ha sido un agravante enorme. La trata de seres humanos es una de las consecuencias más horribles del capitalismo global, que ha generado enormes desigualdades económicas. Porque se produce un trasvase neto de riqueza y recursos de las economías pobres a las ricas junto a otro fenómeno, el de la falta de derechos humanos en los países en desarrollo».

¿Y la religión? ¿Juega algún papel en este fenómeno? Kara que ha viajado varias veces a Tailandia, otro de los países con mayor oferta de esclavas sexuales y prostitutas menores de edad, cita el budismo theravada, religión oficial, como una de las últimas razones del desprecio hacia la mujer, considerada como una reencarnación inferior al hombre. Pero tampoco el hinduísmo es más compasivo con las mujeres, ni los ritos africanos. Las mujeres nigerianas atrapadas en el tráfico aceptan muchas veces condiciones de vida terribles sin quejarse, por temor a los ritos Ju ju, a los que están sometidas. «Existe todavía una opresión bastante generalizada de las mujeres por parte de los hombres. Y la religión es un medio más para someterlas. No es culpa de la religión en sí, sino del uso que se hace de ella», dice Kara.

El autor de Tráfico sexual ha seguido con interés las leyes liberalizadoras de la prostitución en algunos países europeos, caso de Holanda. Y no parece convencido de que sirvan para erradicar la trata de mujeres. «La legalización de la prostitución es mala porque se utiliza como una pantalla, un escaparate detrás del cual se desarrolla el mismo comercio sexual con esclavas en las condiciones más terribles».

Siddharth Kara relata en su libro sus recorridos por los barrios más degradados de Bangkok donde abundan los prostíbulos inmundos. Allí se encuentran auténticas esclavas, adolescentes que cobran apenas cuatro euros la hora de sexo, y donde la atmósfera es deprimente y sórdida hasta extremos inauditos. También hay prostíbulos suntuosos para los turistas ricos y hombres de negocios que llegan al país en busca precisamente de eso. Lugares de lujo para los ricos, y tugurios para los pobres. Sexo de pago para todos. Hasta los esclavos traídos de Birmania, Laos y Camboya, para construir carreteras y edificios de viviendas, recibían un salario minúsculo, «con el que podían permitirse el sexo con esclavas», señala Kara.

Frente a este panorama desolador, el autor propone más que soluciones nuevos enfoques del problema. Lo primordial, en su opinión, es hacer la vida de traficantes y explotadores mucho más difícil. Que las mafias no operen con la impunidad actual, que sufran persecución y cárcel. Que la cosecha anual de esclavas sea cada vez más incierta y escasa. ¿Y una mayor concienciación de los clientes? Siddharth Kara lo ve menos factible. Mientras la oferta exista, la demanda no decaerá nunca.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/mundo/prostibulo/elpepusocdmg/20100530elpdmgrep_7/Tes

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Benzema, salpicado por el escándalo de proxenetismo en Francia

Benzema

Según asegura el semanario galo 'Le Point' – 20-04-2010
Benzema, salpicado por el escándalo de proxenetismo en Francia
Karim Benzema no gana para disgustos. A su irregular temporada en el Real Madrid se le une ahora un escándalo de prostitución de menores que le ha salpicado junto a otros compañeros de la selección francesa como Franck Ribéry y Sidney Govou. Según el semanario francés 'Le Point', será el próximo en declarar, junto a Ben Arfa, ante la Policía.

El madridista Karim Benzema y el jugador del Olympique de Marsella Hatem Ben Arfa serán los dos próximos internacionales franceses interrogados en la investigación de proxenetismo en la que ya han declarado Franck Ribéry y Sidney Govou, informa la prensa francesa.

Según la web del semanario francés «Le Point», Benzema y Ben Arfa serán interrogados «próximamente» en relación con el caso destapado por una prostituta que trabajaba en un local frecuentado por algunos «bleus» y que era menor de edad cuando mantuvo relaciones con alguno de ellos.

Conocido ya en Francia como el «caso Ribéry», el asunto está adquiriendo notoriedad pese a que, por el momento, ninguno de los futbolistas ha sido acusado de nada.

Ribéry y Govou han comparecido como testigos de la investigación y ambos han reconocido conocer a la prostituta. En el caso del jugador del Bayern de Múnich en 2009, cuando era todavía menor. El lionés algo más tarde, cuando había cumplido los 18.

No se sabe en calidad de qué la justicia francesa quiere escuchar las explicaciones de Benzema y de Ben Arfa. El madridista guarda silencio mientras que el marsellés negó en la televisión de «L’Equipe» toda relación con el caso.

El agente de Benzema indicó a la prensa gala que su cliente no está implicado. «Estoy prácticamente seguro de que Karim ni siquiera está al corriente de este asunto, así que imagínense sobre su implicación», aseguró Karim Djaziri al diario «10 Sport».

La cosa parece más comprometida para Ribéry, cuyo nombre empieza a estar demasiado mezclado con el caso. Según diversos medios, el jugador reconoció durante su interrogatorio ante la brigada de represión del proxenetismo, que incluso llevó a la chica a Múnich, aunque aseguró que no sabía que era menor de edad.

La justicia, por el momento, no ha emitido acusación contra Ribéry. En caso de imputarle un delito de «solicitación de una prostituta menor», el jugador del Bayern puede ser condenado a una pena máxima de tres años de cárcel y 45.000 euros de multa.

Esa situación parece todavía lejana, pero el veloz futbolista francés ya está sintiendo las sacudidas del caso. La prensa alemana se ha hecho eco del escándalo de forma muy discreta, como si esperara a que pasaran las semifinales de la Liga de Campeones que miden mañana a su equipo al Lyon para entrar más de lleno en el asunto.

En Francia el caso figura en la mayor parte de los medios. Más allá de la ausencia de consecuencias penales Ribéry deberá hacer frente a una acusación de infidelidad que amenaza con desestabilizar su matrimonio y, por ende, su carrera.

Convertido al islam en 2006, tras un breve paso por el fútbol turco de la mano del Galatasaray, Ribéry está casado con Wahida Belhlami, una joven de origen argelino. Un escándalo sexual, aunque carente de responsabilidades penales, puede ser una bomba en un hogar por el que corretean los infantes Hiziya y Shahinez.

Por el momento, para tratar de acallar el rumor, la abogada del futbolista aclaró que su interrogatorio tenía que ver con sus contactos con Abou Sofiane, un presunto proxeneta afincado en el Café de Zaman, situado en el bullicioso barrio de los Campos Elíseos y centro de todo el caso de proxenetismo investigado por la policía.

Según «Le Point», este treintañero de origen marroquí que pasó por programas de «tele-realidad» franceses, dedicaba su vida a presentar a adinerados clientes chicas de alterne, en su mayor parte, como él, de origen magrebí.

Es el caso de la joven que conocieron los «bleus», descrita por el semanario como una «rubia esbelta de cabellos teñidos y con cara de ángel». Por ella comenzó el escándalo que amenaza con desestabilizar la vida de algunos internacionales franceses a algo más de mes y medio para el inicio del Mundial de Sudáfrica.

Un problema más para un Raymond Domenech que entre los lesionados y los jugadores fuera de forma no necesitaba a futbolistas enredados en líos de faldas para preparar su última cita al frente de los «bleus».

Terra Deportes – EFE

http://www.terra.es/deportes/futbol/liga/articulo/benzema-realmadrid-salpicado-escandalo-prostitucion-765678.htm

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Tres detenidos en Aguilar en un club donde se prostituía una menor

La joven rumana que ejercía la prostitución ha sido acogida por el Servicio de Infancia de la Junta

La Guardia Civil ha detenido en Aguilar de Campoo y Saldaña a dos hombres de nacionalidad española y a una mujer de nacionalidad paraguaya como presuntos autores de delitos de prostitución y corrupción de menores.
Las detenciones se produjeron como consecuencia de las inspecciones en clubes de alterne realizadas por los agentes de la Comandancia de Palencia, dentro de un plan específico contra la trata de seres humanos y la prostitución de menores en la provincia de Palencia. Como resultado de las pesquisas, en el interior del establecimiento denominado club Tiffany´s de Aguilar de Campoo, la Guardia Civil identificó a una menor de edad, de nacionalidad rumana, que ejercía la prostitución.
Los agentes detuvieron a la que en ese momento era la encargada del club, una mujer de 27 años de nacionalidad paraguaya, como presunta autora de un delito relativo a la prostitución y corrupción de menores.
Posteriormente, se procedió a la detención de los dos hombres, a los que se les imputan los mismos delitos, uno de ellos por ser la persona que tenía alquilado y regentaba el establecimiento donde se localizó a la menor, y el segundo detenido por ser el que se beneficiaba económicamente al explotar la prostitución de las mujeres que trabajaban en ese establecimiento como chicas de alterne.
Uno de los detenidos posee numerosos antecedentes por delitos de la misma naturaleza. Las diligencias instruidas y los detenidos, han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número uno de Cervera. La menor ha quedado acogida por los Servicios de Protección a la Infancia de la Junta de Castilla y León.
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Tres millones de metros cuadrados de burdel

Los empresarios del polígono del Guadalhorce exigen medidas para frenar el incremento de la prostitución

Seis y media de la tarde de un día laborable. El sol que ya cae y el polvo de la carretera hace casi imposible respirar en la avenida Herman Hesse, una de las arterias principales del polígono del Guadalhorce, que con sus casi 2.700.000 metros cuadrados de suelo industrial es el de mayor superficie de Málaga. Todavía no hay mucho ajetreo, aunque la caravana de coches que trata de salir del embudo que lo conecta con la N-340 se pierde en el horizonte. Cobijadas a la sombra de varios árboles se encuentra un grupo de chicas africanas. Algunas ya andan pertrechadas con la escasa ropa de faena. Otras se preparan. Ninguna quiere contestar las preguntas sobre su nacionalidad y mucho menos sobre si conocen a chicas menores de edad que, como ellas, ejercen la prostitución en este enorme burdel al aire libre.

Y es que este vasto polígono industrial, con un millar de empresas y por el que circulan a diario en torno a 50.000 vehículos, ha sido literalmente tomado en el último año por las prostitutas. Así lo denuncian los empresarios del polígono, alarmados por el enrarecido ambiente que este aumento en la práctica de la prostitución ha provocado en la zona, donde es frecuente que se produzcan roces entre las propias prostitutas por sus dominios y, lo que es mas grave, agresiones y atropellos por parte de los clientes a las chicas.

«No estamos contra las prostitutas, que ya están integradas en el paisaje del polígono. Lo que pedimos es que las saquen de las calles, que se busque un modo de que ejerzan en un sitio cerrado», señala Ana López, presidenta de la Asociación de Polígonos de Málaga (Apoma). López asegura que el polígono es el principal foco de prostitución de la capital, algo que está afectando a los negocios que allí operan. «Las chicas utilizan los patios de entrada a las naves para cambiarse, limpiarse o incluso para sus quehaceres, así que imagina la imagen que se llevan los clientes de esta zona», explica. Para López, la solución para ir ganándole terreno a la prostitución pasa por instalar cámaras de videovigilancia en el polígono. «Tenemos 17 kilómetros de calles, más que muchos pueblos, así que la vigilancia policial, con los pocos recursos que hay, no es suficiente. Hay altercados, robos e, incluso, accidentes de coches porque los conductores se quedan mirando. Abogamos por esta solución en todos los polígonos de la capital y así se lo hemos trasladado tanto al Ayuntamiento como a la Subdelegación del Gobierno», indica la presidenta de Apoma.

Que las mafias de la prostitución se han hecho dueñas de las calles del polígono es algo en lo que también coincide María José, psicóloga de la Asociación Mujer Emancipada, quien elude dar su apellido. «Sí que ha habido un aumento del número de mujeres. Con el verano, los proxenetas se traen a las chicas de otra parte, porque Málaga es un paraíso para esto», explica esta asistente, que desde hace más de un año colabora en el servicio de atención a las prostitutas Café y Calor, auspiciado por el Ayuntamiento de Málaga y la Junta. «Tenemos unas 200 chicas fijas que acuden al servicio. Atendemos sus problemas de salud en incluso legales, porque la mayoría están de forma irregular en España», cuenta María José, que cifra en torno a las 400 las mujeres que ejercen la prostitución en esta zona.

Una oferta que se subdivide por nacionalidades. Las prostitutas africanas -las más numerosas- dominan las calles Herman Hesse y Hermanas Bronte; las jóvenes de países de Europa del Este ofrecen sus servicios entre la carretera Azucarera Intelhorce. Al doblar la esquina, las chicas de alterne son en realidad hombres travestidos y, en la glorieta del Guadalhorce, aparecen las españolas. «A mí me han comentado profesores de instituto que algunas estudiantes vienen al polígono a sacarse un dinero rápido. La verdad es que cada vez se ven chicas más jóvenes y clientes más jóvenes también», señala la presidenta de Apoma.

«Nosotros sólo tenemos un registro por nacionalidades de las chicas a las que atendemos, pero no podemos saber si son menores de edad, ya que casi ninguna porta documentos y dicen ser mayores de 18 años», indica María José, para quien la solución a este problema no pasa sólo por medidas coercitivas: «Las instituciones deben hacer políticas encaminadas a proteger a estas mujeres y reinsertarlas».

http://www.elpais.com/articulo/andalucia/millones/metros/cuadrados/burdel/elpepuespand/20090622elpand_13/Tes

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Despedir la soltería


Para nadie es un secreto que durante mucho tiempo las bodas han representado un enorme negocio en España. Para ello, los futuros cónyuges tienen que hacer frente a un importante desembolso si quieren hacer las cosas «como dios manda», o como muchas personas sueñan que ha de ser ése, su gran día.

Como parte casi fundamental de las bodas, encontramos un aspecto de tradicional importancia: la celebración de las despedidas de soltero y de soltera, respectivamente. En contraste con la seriedad y la formalidad que habitualmente acompaña la celebración de las bodas, las fiestas para despedir la soltería suelen ser totalmente distendidas. Por lo general, la actitud hacia éstas suele ser muy distinta a la de las bodas. De hecho, para muchas personas, representa una última oportunidad para realizar todo lo que supuestamente no se le permitirá tras las nupcias. Quizás a eso se debe su actual popularidad.

Las despedidas de solteros y solteras parece que cada vez son más sonadas. Los amigos se esmeran en preparar lo que, según ellos, será la oportunidad para dar rienda suelta a sus deseos y fantasías. Podría decirse que una de las principales características de dichas despedidas son la fantasía y los excesos. Es como si en tales celebraciones las personas se sintieran con licencia para rebasar límites que en otras situaciones no rebasarían.

Si echamos un vistazo a Internet, podemos comprobar que existe una gran oferta para la organización y celebración de despedidas para solteros y solteras. Al igual que ocurre con las bodas, todo depende de la importancia que se les dé y del presupuesto disponible para ese cometido. En cualquier caso, hay algunos mínimos de los que no se puede prescindir. En la actualidad, para las chicas una despedida de soltera ofrece la oportunidad de ver —e incluso participar en— un espectáculo de ‘striptease’. Los ‘boys’ —que hacen su agosto con estas reuniones— muchas veces son considerados esenciales para el divertimento de la mujer que está a punto de casarse.

En el caso de las despedidas de solteros, por lo general la idea incluye dos actividades básicas: intoxicarse con alcohol y sustancias de abuso, así como, en algún momento estratégico de la velada, hacer una parada en un bar o en un sitio de alterne. Mientras que, en las despedidas para chicas, normalmente se otorga un lugar protagonista a la mujer que está a punto de dejar su soltería, el caso de los chicos es distinto. Ahí, el alcohol y otras sustancias suelen causar estragos y muchos de ellos desean también vivir una noche muy especial, con las chicas de alterne.

Lógicamente, los estilos de fiestas para despedir la soltería pueden ser de muchos tipos. A veces vemos grupos enteros por la calle, disfrazados y diciendo adiós a gritos a la soltería de un amigo, por ejemplo. En otras ocasiones nos llegan noticias lamentables de errores cometidos en esas despedidas que han tenido el efecto de anular la boda que se tenía planeada.

Por supuesto que en estas celebraciones no todo son excesos y pueden ser una buena ocasión para que, tanto el novio como la novia, pasen un buen rato arropados por sus mejores amigos. Pero cuidadito con algunos excesos, que pueden tener graves consecuencias.

¿Te gustan las despedidas de soltero/a? ¿Cuál es tu experiencia al respecto? ¿Qué finalidad crees que tienen? ¿Conoces alguna anécdota interesante al respecto?

http://www.soitu.es/soitu/2009/02/23/sexo/1235405915_451724.html

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Crisis en la prostitución

GABRIEL CRUZ

Hay crisis en la construcción, en la banca, en la industria y como no… En los clubes de alterne, donde el negocio ha caído en un 40%. Aquí trabajan cerca de 300.000 mujeres, otros hablan de 26.000. Sean las que sean, todas coinciden en lo mismo.

Como señala Lucía: «Hace dos años la cosa estaba mucho mejor que ahora hacía 10 servicios a la noche. Ahora como mucho hago dos o tres». En torno a las chicas de alterne giran otros trabajos que también han notado la crisis. Desde los tarjeteros que son los que captan a los clientes hasta los porteros cuyos mayores ingresos vienen de las propinas.

Los empresarios de clubes se adaptan a la nueva situación y empiezan a lanzar ofertas para recuperar a los clientes. Como señala Ricardo del sol, gerente del emblemático club «El Cisne», asociado a ANELA (Asociación nacional de empresarios de locales de alterne), «Nosotros estamos haciendo ofertas para tiempos de la crisis. Darte una vuelta por nuestros jardines, disfrutar de nuestra comida y estar con una señorita por 150 euros».

Menos clientes en locales y menos también en la calle. Aquí prestan sus servicios alrededor de 6000 mujeres. Juan es uno de sus consumidores y también defensores, tanto que quiere crear una asociación de los usuarios del comercio del sexo. «En el ámbito de la prostitución callejera las chicas no rebajan más de los 20 euros que cobran, para eso no trabajan» apunta Juan.

Por otro lado las chicas se ven en esta situación especialmente vulnerables. Si no hay trabajo, ellas no tienen derecho a nada porque su actividad no está regulada. Lucía señala: «Yo me encuentro en la calle y no tengo paro, no tengo nada». Una crisis en un mercado que hasta ahora presumía de facturar anualmente 15.000 millones de euros.

Vídeo: http://mitele.telecinco.es/informativos/reporteros/52846.shtml

Fuente: http://www.telecinco.es/informativos/reporteros/noticia/52165/Crisis+en+la+prostitucion

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