Cuba: Sexo, mentiras y cintas de vídeo

Cuba La Habana Foto Robes

Por VICENTE BOTÍN

(Especial Infolatam).- La película de Steven Soderbergh, “Sexo, mentiras y cintas de vídeo” (Sex, Lies and Videotape), no transcurre en Cuba, sino en Baton Rouge, Luisiana, pero su título refleja, como en un espejo, la lacerante realidad de la prostitución en la isla y especialmente en La Habana, una ciudad “caliente” y “deschavada”, como dice el poema de Jesús Díaz, con “el sexo abierto al mar/ el clítoris guiando a los marinos/ como un faro de luz en la bahía”.

Atareado como está en dar lustre al cadáver de la revolución, Raúl Castro y sus trompeteros “reformistas” han pasado por alto sin desmentirlo, como acostumbran, el demoledor informe publicado recientemente por los diarios “The Toronto Star”, de Canadá, y “The Miami Herald”, de Estados Unidos, sobre la prostitución infantil en Cuba. Reporteros de los dos países trabajaron discretamente en la isla caribeña durante cuatro meses después de la publicación en el periódico canadiense de un informe de la Real Policía Montada del Canadá, del año 2011 y desclasificado recientemente, que identifica a Cuba como uno de los principales destinos para los depredadores sexuales canadienses. Cuba, según ese informe, se ha convertido en un verdadero imán para hombres ansiosos de tener relaciones sexuales con niñas impúberes, algunas de tan sólo cuatro años.

De los casi tres millones de turistas que visitaron Cuba el pasado año, mas de un millón proceden de Canadá y aunque el gobierno de Ottawa ha reconocido que los delincuentes sexuales viajan fuera del país para explotar a los niños, “The Toronto Star” afirma que se ha hecho muy poco para detenerlos. Vic Toews, ministro canadiense para la Seguridad Pública, considera que los pederastas deben ser procesados en el país donde cometen el delito. Pero el gobierno de Raúl Castro niega que ese problema exista en Cuba.

El jineterismo, como se denomina a la prostitución, y la explotación de menores, son temas tabú en la isla de los hermanos Castro. En 1961 Fidel Castro envió a miles de prostitutas a campos de “reeducación” y declaró oficialmente abolido el comercio sexual en Cuba: “La revolución –dijo– dignifica a la mujer. A la sociedad capitalista no le importa ni la moral, ni la dignidad de las mujeres… En nuestro país, decenas de miles de mujeres tenían que ejercer la prostitución… Nuestro turismo era un turismo para la prostitución. Hoy en Cuba no hay nada de eso ni lo volverá a haber nunca”. Sin embargo, años más tarde el Comandante en Jefe tuvo que reconocer que la prostitución no solo no había desaparecido sino que era uno de los principales alicientes turísticos de Cuba.

La prostitución generalizada como método rápido para acceder a bienes de consumo se ha agravado en Cuba con la explotación sexual infantil. Los reporteros del “Toronto Star” y del “Miami Herald” investigaron concienzudamente en las calles de La Habana y descubrieron un mundo sórdido y atroz donde por apenas 30 dólares la noche se pueden tener relaciones sexuales con niñas o niños menores de edad. Una red de empleados de hotel, taxistas y proxenetas participan en ese despreciable negocio. También encontraron familias pobres que desesperadas por obtener dinero o deslumbradas por regalos y bienes materiales disponibles solo en pesos convertibles ofrecen a sus hijos menores a los proxenetas.

En enero del 2008 un equipo de la cadena española Telecinco utilizó una cámara oculta para grabar el mundo sórdido de la prostitución con entrevistas a proxenetas y “jineteras” adolescentes vestidas incluso con uniforme escolar. Captaron también la corrupción de policías y maestros que aceptaban sobornos para facilitar los encuentros sexuales de las niñas con extranjeros. El reportaje se emitió en octubre del 2008 con el título “Prostitución infantil en Cuba”. Dos años después, en julio del 2010, Sebastián Martínez Ferraté, uno de los autores del programa, regresó a Cuba como empresario turístico y fue detenido, enjuiciado y condenado a siete años de cárcel por “corrupción de menores”. El gobierno castigaba así al mensajero por atreverse a desvelar un tema tabú. Martínez Ferraté fue liberado después de 17 meses de prisión, gracias a gestiones del Ministerio de Asuntos Exteriores de España.

El 14 de mayo de 2010, la niña Lilian Ramírez Espinosa, de 12 años de edad, murió después de participar junto con una amiga de 13 años en una orgía de sexo y drogas con turistas extranjeros en la ciudad de Bayamo. Algunas escenas fueron grabadas en vídeo y sirvieron como prueba contra dos ciudadanos italianos y diez cubanos que fueron condenados a fuertes penas de prisión, acusados de asesinato y corrupción de menores. La muerte de Lilian destapó la sórdida realidad de la prostitución infantil que las autoridades se empeñan en negar por considerarlo un hecho aislado. Sin embargo, informes elaborados por organizaciones como Fin a la Prostitución y el Tráfico de Niños (End Child Prostitution and Trafficking) o documentos del Departamento de Estado de Estados Unidos, denuncian la laxitud de las autoridades cubanas ante ese escabroso tema. En 2009, un despacho de diplomáticos estadounidenses en La Habana desvelado por Wikileaks denunciaba que “algunos niños cubanos son empujados a la prostitución por sus familias, cambiando sexo por dinero, comida o regalos”.

El silencio del gobierno ante la explotación sexual contrasta sin embargo con la actitud de personajes del régimen como Mariela Castro, hija del actual presidente de Cuba y directora del CENESEX, el Centro Nacional de Educación Sexual. Mariela Castro, empeñada en una cruzada a favor de los derechos de los homosexuales y los transexuales, que sin duda le ha provocado una ceguera crónica ante la violación de otros derechos, considera la prostitución como una opción laboral para cualquier mujer, incluyendo las cubanas. A finales de 2011, después de una visita al barrio rojo de Ámsterdam, la hija de Raúl Castro declaró a Radio Nederland que: “Admiro y respeto el modo en que (las prostitutas) han encontrado una manera digna de hacer su trabajo sexual y de hacerse respetar (…) Lo que más me ha gustado es que han podido procesar y dignificar la manera en que hacen valer este trabajo, porque es un trabajo”.

Pero Mariela Castro llegó más lejos. Haciendo gala de un peculiar sentido del humor la sexóloga cubana afirmó: “En Cuba hay mucha gente que dice tengo que arreglar el baño y no tengo dinero, entonces le da el servicio sexual al albañil hasta que termine el baño, y después no lo hace más porque no le gusta”.

La forma de Mariela Castro de frivolizar el sexo la heredó sin duda de su tío Fidel, quien incapaz de acabar con la prostitución dijo en una ocasión que “las “jineteras” cubanas son las más cultas del mundo”. Y no le faltaba razón. Muchas universitarias prefieren dedicarse a ese viejo oficio, mucho mejor retribuido que los escasos 20 dólares de salario medio mensual que perciben los trabajadores cubanos.

La sexóloga alemana Monika Krause, fundadora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, ha dicho que las claves para entender el fenómeno de la prostitución en la isla son: “la falta de ingresos y la falta de perspectivas no solo para los jóvenes sino también para las personas desempleadas, incluso para muchas mujeres profesionales; a menudo, prostituirse con turistas extranjeros es el medio más fácil de conseguir “una lasquita de la torta”. Una economía e infraestructuras desastrosas y destruidas, todo eso contribuye a que surja una sociedad enferma. Y para mí, la sociedad cubana está gravemente enferma”.

La prostitución consentida es uno de los síntomas de la grave enfermedad que padece Cuba después de más de medio siglo de dictadura. Pero más vergonzoso y criminal es la explotación sexual infantil que el gobierno niega y esconde con mentiras.

http://www.infolatam.com/2013/04/23/cuba-sexo-mentiras-y-cintas-de-videocuba-sexo-mentiras-y-cintas-de-video/

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¿Por qué ahora llaman trata a la prostitución?

Los PQ de Romanillos

El  ministro del Interior ha presentado un plan policial contra la trata de seres humanos con fines de explotación. Incluye un servicio de atención de 24 horas por teléfono e internet y elcambio de denominación de la unidad dedicada a perseguir los delitos relacionados con la prostitución, que pasa a denominarse Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos (BCTSH).

El fenómeno creciente del tráfico de mujeres que bajo engaño o coacción son introducidas ilegalmente en España para esclavizarlas en la prostitución, ha facilitado que los gobernantes de distinto signo sustituyan en su vocabulario los términos prostitución y prostituta por los de trata de seres humanos y víctimas de la explotación sexual.

Ese cambio de terminología es consecuencia de varios intentos frustrados, con los gobiernos de Aznar y Zapatero, de introducir una regulación en la prostitución para sacarla de la sordidez, preservarla de la explotación de los proxenetas y dotarla de ciertas garantías higiénico-sanitarias. Como eso no se consiguió, para disimular que un país avanzado como España sigue teniendo ese comercio sexual fuera de control, los gobernantes decidieronerradicar la prostitución al menos del discurso oficial.

Así se comenzó a hacer en la segunda legislatura de Zapatero, con iniciativas del Ministerio de Sanidad e Igualdad referidas siempre a la trata, aunque con informes que manejan datos de la prostitución sea o no en régimen de esclavismo con inmigrantes ilegales.

En España la prostitución no está prohibida ni perseguidas las personas que la ejercen, pero el Código Penal (art. 188) sí castiga con penas de 2 a 4 años de prisión a losproxenetas o chulos, es decir a quienes obligan a una mujer a prostituirse y se lucran de lo que obtienen. Otro artículo de la misma ley (el 177 bis) tipifica el delito de la trata de seres humanos con diferentes finalidades, entre ellas la explotación sexual.

Así mismo, en la medida que las autoridades pongan el foco sobre las mafias del comercio clandestino de mujeres extranjeras evitan referirse a uno de sus efectos, más visible y conocido, llamándolo por su nombre.

Eso no quita para que los datos que maneja el Ministerio del Interior para sustentar el plan ahora presentado se refieran a las condiciones en las que trabajan muchas prostitutas,oficiosamente en España serían alrededor de 300.000, en un negocio que mueve en nuestro país 1.825 millones de euros al año, sin IVA ni cotizaciones de IRPF ni a la seguridad Social.

http://noticias.terra.es/los-pq-de-romanillos/blog/2013/04/18/%C2%BFpor-que-ahora-llaman-trata-a-la-prostitucion-2/

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Son gemelas y se jubilan luego de trabajar 50 años como prostitutas

Las hermanas gemelas dicen ser las más antiguas prostitutas de Amsterdam y se han jubilado después de más de 50 años cada una en el comercio sexual.

[13/03/2013] Louise y Martine Fokkens, de 70 años, están dejando la Zona Roja de Amsterdan después de una carrera combinada de 100 años.

Las hermanas, dicen que son demasiado viejos para vender sexo, después de dormir con unos 355.000 hombres entre las dos.

Louise, es una madre de cuatro hijos, ha dicho que su artritis ahora hace que algunas posiciones sexuales sean «demasiado dolorosas».

Mientras que Martine, madre de tres hijos, admite que le está resultando difícil atraer a nuevos clientes – a excepción de un anciano que todavía viene a su sesión semanal. «Yo no podía dejarlo, ha estado viniendo a mí durante tanto tiempo, que es como ir a la iglesia el domingo» graficó.

La pareja fue el tema de una película documental el año pasado llamado “Meet the Fokkens” y ahora han escrito un libro llamado “Las Damas de Amsterdam”, acerca de sus 100 años combinados de proezas sexuales.

Las dos mujeres – que por lo general se visten con trajes a juego rojo – se convirtieron en prostitutas antes de la edad de 20 años, para sobrevivir financieramente después de escapar de una relación violenta.

Ahora miro hacia atrás en los «años dorados» de la profesión, antes que los Países Bajos legalizaran la prostitución y el comercio sexual fuera invadida por las “mafias de Europa del Este» dijo Louise y agregó: «Es muy diferente ahora. Antes Solíamos sentarnos en las ventanas con la ropa puesta. Hoy están totalmente desnudas. Hay pocas mujeres holandesas y no hay sentido de la comunidad en estos días.»

Martine agregó: «La legalización de los burdeles en el 2000 no ha mejorado la vida de las prostitutas. No hay punto de trabajo sólo por el impuesto. Es por eso que las chicas están trabajando a través de Internet y desde casa – que son menos propensos a ser descubierto por el recaudador de impuestos. Es mejor para los proxenetas y los extranjeros, pero no para las chicas holandesas» detalló esta conocedora del oficio.

Martine y Louise dijeron que ahora esperan poder vivir de sus ingresos por los derechos del libro y la película.

http://www.diariopanorama.com/seccion/espectaculos_18_1/son-gemelas-y-se-jubilan-luego-de-trabajar-50-anos-como-prostitutas_a_140963

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Un paraíso para la prostitución en República Dominicana

Mujeres caminan por la calle Duarte ofreciendo servicios sexuales en Boca Chica, República Dominicana, en una foto del 2010. Pedro Portal / El Nuevo Herald

Prostitutas acompañan a turistas extranjeros en Boca Chica, República Dominicana en una foto tomada en septiembre del 2010. Pedro Portal / El Nuevo Herald

EZRA FIESER

ESPECIAL PARA EL NUEVO HERALD

Boca Chica, R. Dominicana — De día, la playa de este pueblecito caribeño junto al mar se llena de turistas italianos. De noche, sus calles se llenan de prostitutas.

“Aquí la prostitución está en todas partes: en la playa, en los bares, en los clubes”, declaró Antonio Guzmán, de 36 años, un proxeneta que ha trabajado en la playa durante 15 años y conecta cotidianamente a los turistas con las prostitutas. “Este lugar funciona a base de eso”.

Recientemente, en un mediodía de fin de semana, a pocas cuadras de donde se bronceaban cientos de europeos, unos cuantos hombres de edad mediana entraron en un pequeño club en una calle tranquila. Dentro, pudieron escoger entre las mujeres jóvenes y bonitas, en su mayoría dominicanas: con $50 compraban dos horas en un cuarto privado con la chica elegida, bebida y comida, relataron.

Por toda la nación de 10 millones de habitantes se suceden escenas similares, desde pequeños bares y hoteles donde los turistas pagan $40 por media hora con una mujer a paquetes de vacaciones de turismo sexual por más de $4,000 por una estancia de tres noches con todo incluido.

Mucho antes de que emergieran explosivas alegaciones de que el senador demócrata de Nueva Jersey Bob Menéndez y un donante político viajaban al país para hacer fiestas desenfrenadas con varias prostitutas, la República Dominicana había cementado su reputación como un centro de turismo sexual. Menéndez ha negado las alegaciones, calificándolas de campaña de difamación política.

Estudios sugieren que entre 60,000 y 100,000 mujeres trabajan en el comercio sexual en el país, según el Centro de Orientación e Investigación Integral, organización comunitaria de salud radicada en la capital, Santo Domingo.

El turismo sexual no es ni con mucho dominio exclusivo de la República Dominicana. Otros países, desde Costa Rica y Brasil hasta Tailandia y Cambodia tienen gigantescas industrias. Pero la proximidad del país a Estados Unidos —menos de dos horas de Miami en avión— y Europa, conjuntamente con sus paquetes de vacaciones baratos, han hecho de esa nación un lugar preferido.

“La República Dominicana ha sido asociada tanto en la isla como fuera de ella con la venta del sexo”, declaró Denise Brennan, profesora de la Universidad de Georgetown y autora de What’s Love Got to Do With It (“¿Qué tiene que ver el amor en esto?”), que examina el turismo sexual en el país. “Las trabajadoras sexuales dominicanas se posicionan a sí mismas estratégicamente, y hablan de sí mismas y utilizan las expectativas de los extranjeros de que sean atractivas y sexy”.

El país, que atrajo el año pasado a 4.6 millones de visitantes, convirtiéndose en la nación más visitada del Caribe, es bien conocido por sus prístinas playas y centros turísticos gigantes. Pero, en esas mismas áreas turísticas, es común encontrar a hombres europeos o estadounidenses con mujeres de la mitad de su edad, un área enormemente visible de la industria del turismo, ni enfatizada ni condenada por el gobierno y los promotores turísticos.

Los turistas que viajan allí en bandadas de EEUU, Europa y otros lugares están entre los clientes más buscados y generosos.

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¿La prostitución es un trabajo?

Dos dirigentes de organizaciones que defienden los derechos de las prostitutas y dos académicas especializadas en el tema debaten acerca de si el comercio sexual es una actividad laboral como cualquier otra. Se excluye, por supuesto, la situación aberrante de las mujeres víctimas de las redes de trata. La discusión pasa por entender cuáles son las mejores políticas públicas para aquellas que eligen este camino. ¿Eligen? ¿O es humillante y sólo conlleva violencia de género?

Pregunta 1: ¿Considera que la prostitución es un trabajo?
Pregunta 2: ¿La visibilización mediática de los casos de secuestro, trata y explotación sexual obstaculiza la visibilización de la cuestión de la prostitución? ¿Cómo repercute una en otra?
Pregunta 3: ¿Qué opina de la política de cierre de whiskerías? ¿Es efectiva? ¿Por qué?
Pregunta 4: ¿Qué debería hacer el Estado como política pública respecto a las prostitutas?

“Somos dueñas de nuestro cuerpo para trabajar”

Georgina Orellano.
Asociación de Mujeres Meretrices de la
República Argentina. AMMAR Nacional.

1.Nosotras somos mayores de edad y hemos optado por ejercer la prostitución. Nadie nos obligó a nada. Distinto es el caso de quien cae en una red de trata donde esa persona no tiene voluntad. Nosotras hemos elegido estar en una esquina o en otro lugar. Es una decisión propia, es un trabajo sexual. La palabra “prostitución” tiene todo un sentido negativo. Sí es violencia que un grupo de feministas no considere nuestra posición porque supuestamente no estamos ajustadas a derecho o porque somos explotadas por el sistema. Es violento que no respeten nuestra autodeterminación como ciudadanas y mujeres mayores de edad. Nosotras usamos nuestros genitales para trabajar como utiliza sus manos el albañil o la empleada doméstica. ¿Cuál es el pecado de trabajar con una parte de nuestro cuerpo? Me parece que es un tema que incluye lo que nos pasa a los argentinos con nuestra sexualidad ya que las abolicionistas dicen: “Nosotras somos dueñas de nuestro cuerpo para poder abortar y debemos poder decidir cuándo tener familia o no”, pero siguiendo este razonamiento por qué nosotras no podemos ser dueñas de nuestro cuerpo para poder trabajar, ser dueñas de nuestra decisión si consideramos que somos trabajadoras sexuales.

2.Cuando se habla de redes de trata y se engloba a todas las trabajadoras sexuales realmente nos complica. Por supuesto que nos parece aberrante la trata. Pero hay muchas que somos trabajadoras sexuales y no somos víctimas de una red de trata. Somos plenamente conscientes, mayores de edad para decidir cómo generar nuestro sustento. Muchas veces cuando se busca evidenciar ante los medios que se combate a las redes de trata se muestra la clausura de un lugar en el que estamos nosotras que no somos parte de una red. Nosotras no somos el enemigo. A los enemigos los denunciamos todo el tiempo: es la policía, son los intendentes que regentean cabarets, los jueces, toda esa corrupción. Muchas veces los medios distorsionan porque parece que no hay otra prostitución que no sea la de redes de trata.

3.Cerrar whiskerías no sirve. Está demostrado que el prohibir no lleva a la solución. Las trabajadoras sexuales no somos el problema, somos parte de la solución. Nosotras en muchas provincias hemos luchado mucho para poder entrar a lugares como whiskerías, casas de citas o similares para no estar en la calle. Esta lucha está acompañada por la pelea de que ninguna otra persona puede vivir de los recursos que nosotros generamos. Por eso, rechazamos al proxeneta, el rufianismo, el que explota, pero la prostitución en sí misma es un trabajo. Hemos logrado que muchas de ellas se saquen de encima al proxeneta, las concientizamos acerca de cuánta plata ellas perdían en la calle o en un cabaret; cuánta plata se quedaban ellos. Les hacíamos la cuenta y les demostrábamos que si se juntaban tres o cuatro en un departamento iban a ganar más, que se constituyeran en cooperativas. Y a estas compañeras que trabajan dignamente y que lo que ganan se lo quedan ellas, son las primeras a las que le van a cerrar el departamento porque no tienen un poder adquisitivo para pagarle a la policía, a los políticos, a la gendarmería. Con el cierre, el trabajo sexual no se va a terminar, se va a volver todo más clandestino, más oculto y las mafias van a recuperar algunas de las cajas que por nuestra lucha habían perdido. En Córdoba, ahora nos cuesta mucho tener contacto con ellas por esta situación, con lo cual las hace más vulnerables aún, los fiolos recuperan sus cajas porque se hace todo más ilegal.

4.La solución de fondo es que se regularice nuestra actividad. Si bien ejercer la prostitución no es ilegal, sí hay un vacío legal muy grande. Cada provincia tiene una legislación distinta que afecta a nuestras compañeras de diferente manera. No somos escuchadas. Nuestro patrón histórico es la policía con complicidad de los jueces. Y nos duele que estas leyes tengan como órgano de aplicación a la policía. Proponemos que haya cooperativas sexuales para trabajar en domicilios, tener un carnet con un código si trabajamos en la calle, tener jubilación. Nosotras somos autónomas, seríamos monotributistas pagando nuestros impuestos.

“No hay libre elección al prostituirse”

GRACIELA COLLANTES.
Asociación de Mujeres Argentinas por
los Derechos Humanos. AMMAR Capital.

1.Nosotras no consideramos a la prostitución como trabajo porque no se la recomendaríamos a nadie. Porque en ella hay pura violencia de género porque todavía no estamos en igualdad de condiciones. No hay libre elección. El Estado tendría que reconocer y respetar los derechos de todas las personas que están en prostitución. Para nosotras la reglamentación es ir contra los tratados internacionales que la Argentina firmó y ratificó. El Estado se ha comprometido a generar políticas públicas integrales en educación, formación laboral con salidas laborales concretas y viviendas dignas. Los derechos básicos que tiene cualquier persona. Desde hace 16 años luchamos para que se nos escuche, y no tan sólo para las mujeres que están en prostitución si no también para que se trabaje en la prevención. Muchísimas nos plantean que quieren salir y dejar de la prostitución, casi todas las mujeres coincidimos en que no es una libre elección. Y por lo tanto creo que se opta entre las posibilidades que tenemos, lo que tendríamos que preguntarnos cuáles son esas posibilidades.

2.No podemos separar la trata de la explotación de la prostitución ya que el 90% de las mujeres desaparecidas son para este fin. Eso no quiere decir que estemos en contra de las mujeres que están en prostitución, todo lo contrario, estamos en la defensa de los derechos. Dejar de perseguir o reprimir no tendría que estar ni en discusión ya que en la Argentina la prostitución no es un delito. La Justicia tiene que perseguir a los que viven de la prostitución ajena.

3.Nosotras consideramos que todas las medidas tomadas al respecto tienen que ser abordadas desde políticas integrales. Tenemos una ley de profilaxis viejísima que siempre sirvió de refugio a los proxenetas para encerrar a la mayoría de las mujeres de la prostitución callejera, escapando de los códigos contravencionales represivos que aún hoy siguen vigentes en la mayoría de las provincias con arrestos que van desde 15 a 40 días de cumplimiento efectivo. Todos y todas sabemos que éstas son formas de regular la prostitución callejera, que históricamente fue la más castigada desde las fuerzas policiales, que son las que tienen a su cargo la aplicación de estas normas.
Por eso, no creemos que tan sólo con el cierre de prostíbulos podamos avanzar contra la trata de personas, la explotación sexual, y desnaturalizar al sistema de la prostitución, si no reconocemos primero que tenemos un problema social, y que se necesita una política de Estado en serio y no estas decisiones irresponsables que toman algunos funcionarios, algunos por desconocimiento y otros intencionalmente.

4.Desde nuestra asociación, que es simplemente una ONG sin fines de lucro, con esfuerzos de todas y todos los que colaboramos, hemos logrado avances extraordinarios y que sirvieron para cambiarle el rumbo a la vida de muchas jóvenes, de muchas mujeres. Creemos en una Argentina más igualitaria y más equitativa la prostitución debe dejar de ser naturalizada como una opción aceptable para las mujeres. En este país todavía faltan decisiones políticas con respecto a la problemática.

“Hay que atender a la diversidad de situaciones”

Bettina Castorino.
Secretaria Gral. de DD.HH. de
la Defensoría General de la Ciudad.

1.La pregunta conlleva una encrucijada en la que se entrelazan el aspecto normativo y el empírico-social. En términos jurídicos, la República Argentina ha firmado tratados internacionales de derechos humanos mediante los que asume el compromiso de erradicar la explotación de la prostitución y, desde luego, la trata de personas. También contamos con una ley nacional que prohíbe el establecimiento de casas o locales donde se ejerza la prostitución. Pero al mismo tiempo es importante destacar que la prostitución en sí no está penada como delito por ninguna ley argentina. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que es mi ámbito de incumbencia, el Código Contravencional reprime y sanciona la oferta y demanda de servicios sexuales fuera de los lugares permitidos, los que han sido establecidos mediante resoluciones del Poder Ejecutivo local en los bosques de Palermo. De otra parte, y este es el aspecto que hemos querido debatir en las jornadas que desarrollamos los días pasados en el Centro Cultural Rojas, las mujeres, travestis y personas trans que de un modo u otro han ejercido o ejercen la prostitución deben ser escuchadas por el Estado de modo previo a adoptar políticas públicas que las comprendan para evitar su victimización o re victimización. No se trata de un universo homogéneo de situaciones a abordar. No es idéntica la situación de la comunidad travesti, que sufre una feroz discriminación en punto al acceso al trabajo y a la salud, que la de las mujeres en situación de prostitución, universo que no debería homologarse como un todo uniforme, excepto en algunos aspectos que las perjudican a todas por igual: la persecución policial, el estado de vulnerabilización al que están sometidas, las dificultades para el acceso a la vivienda y a la salud pública.

2.En mi opinión, sin ser una experta en el tema de trata de personas, la visibilización de la temática es fundamental para generar conciencia colectiva a su respecto. De hecho, la indignación generalizada –que comparto– en torno de la sentencia dictada en el caso de Marita Verón da cuenta de ello. Claro que el manejo mediático que se hace del asunto, e incluso de parte de algunos dirigentes políticos y funcionarios públicos, puede generar una peligrosa confusión entre situaciones absolutamente distintas como el sometimiento a trata y el ejercicio de la prostitución a secas. Justamente, una de las cuestiones sobre las que hubo consenso en las jornadas ya referidas es que dicha confusión termina perjudicando casi exclusivamente a las personas en situación de prostitución o víctimas de trata y no así a quienes sacan provecho de ello.

3.Como decía antes, se encuentra vigente la Ley Nacional de Profilaxis que explícitamente prohíbe el establecimiento de casas o locales donde se ejerza la prostitución. La pregunta que creo que hay que formularse es por qué, a pesar de tener una ley vigente tan contundente, esos locales funcionan tan normal y naturalmente. Nuevamente, hablo de la Capital Federal, dando una vuelta por ciertas calles céntricas se puede verificar que los locales existen a pesar de la prohibición. Cualquier respuesta que intente darse al respecto debe contemplar la corrupción policial y política alrededor de la cuestión.

4.El Estado debe diseñar políticas que contemplen la diversidad de situaciones, y para hacerlo debe escuchar a quienes estarán alcanzadas por dichas políticas. Si bien el Gobierno Nacional viene implementando programas de intervención muy cuidados, en la Ciudad la política que impera es la represiva-punitiva exclusivamente. De hecho, durante el año 2011 se han labrado 5.000 actas contravencionales por supuesta violación del art. 81 que sanciona la oferta y demanda de servicios sexuales en lugares no autorizados, de las cuales más del 90% han sido archivadas sin trámite judicial alguno por el Ministerio Público Fiscal. Esto demuestra que, a pesar de la exigencia legal vigente de monitoreo y contralor por parte de los fiscales de la Ciudad para el labrado de actuaciones, la Policía Federal sigue actuando como lo hizo siempre, hostigando a las mujeres y travestis en la vía pública, no así a los requirentes de servicios sexuales. Esa es una de las políticas contra las que queremos luchar desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Defensoría General de la Ciudad.

Trabajo sexual y autonomía de las mujeres

Carolina Justo von Lurzer
y Cecilia Varela.
(CONICET/UBA)

1.El debate es de difícil resolución y se centra en modos diferentes de representación de la sexualidad y la autonomía femenina. Las perspectivas feministas a las que suscribimos, reconocen a partir de la experiencia de construcción de organizaciones de trabajadoras sexuales, que la oferta de servicios sexuales puede ser el producto de una decisión autónoma. Esto no obsta contemplar que en muchos casos esta decisión se produce en el marco de desigualdades de clase y género cuya vía de resolución se encuentra en demandas de derechos al Estado y no en la restricción o eliminación de las elecciones personales. Vemos con preocupación que se identifique a priori una verdadera autonomía femenina, la cual excluiría de antemano determinadas decisiones, tales como la de ofrecer servicios sexuales. Desde nuestra perspectiva, se trata de garantizar los derechos de las mujeres a migrar, a trabajar y a comprometer el propio cuerpo en la oferta de servicios sexuales si así lo deciden. En este complejo debate, es necesario escuchar las voces de las involucradas y devolver al terreno de la política y el debate feminista, lo que el derecho penal difícilmente pueda resolver.

2.La visibilización del delito de trata con fines de comercio sexual ha sido de crucial relevancia y ha puesto sobre el tapete situaciones de extrema vulneración de derechos que requieren una inmediata intervención del Estado. Sin embargo, el riesgo eventual de esta hipervisibilización es la construcción de modos estereotipados de representación del mercado del sexo y el trazado de asociaciones directas entre el delito de trata y la prostitución. Es necesario reconocer la heterogeneidad de las modalidades de inserción y permanencia en el mercado del sexo, las cuales no responden necesariamente en todos los casos al modelo de la mujer secuestrada por organizaciones criminales. Por ejemplo, es necesario tomar en cuenta que el 43% de los procesados por delito de trata (vinculados a comercio sexual) son mujeres, lo cual representa aproximadamente cuatro veces más que las mujeres con sentencias condenatorias en todos los delitos. Este alto porcentaje de mujeres involucradas como victimarias (casi la mitad de los casos) se comprende si atendemos a las características de las redes de ilegalidad asociadas al mercado del sexo, atravesadas por relaciones de parentesco y organizadas a través de una división sexual de las tareas. Muchas mujeres que se insertan en el mercado facilitan contactos dentro de su red de parientas y conocidas (convirtiéndose para el dispositivo judicial en “reclutadoras”), o realizan tareas de supervisación (convertidas en “regenteadoras”). Así, el riesgo principal de atender a estos problemas únicamente a través de la perspectiva penal, es la reducción de una trama compleja atravesada por distintas relaciones de desigualdad y subalternidad, a una relación individual y rígida entre víctima y victimario, entendidos como sujetos dotados de intencionalidades precisas.

3.En ausencia de marcos legales que protejan a las mujeres que deciden ofrecer servicios sexuales por cuenta propia –sea individual o colectivamente– y existiendo normativas que penalizan la oferta pública de sexo, el riesgo de la política de cierre masivo de whiskerías es profundizar la clandestinización de la actividad. Es necesario dar cuenta de que la oferta de servicios sexuales se encuentra regulada por un conjunto de normativas supranacionales, nacionales y locales que son contradictorias entre sí y ubican a los sujetos de la actividad en un espacio de confusión y arbitrariedad. La prostitución en la Argentina no es un delito, lo que constituye un delito es la explotación de la prostitución ajena –el proxenetismo– y también la trata con fines de explotación sexual. Sin embargo, quienes ofrecen servicios sexuales en la vía pública son objeto de códigos contravencionales que criminalizan la actividad y tampoco pueden ofrecer sus servicios a través de medios gráficos en virtud del decreto 936/11 que prohíbe su publicación. Es decir, si bien normativamente nuestro país penaliza la explotación de la prostitución ajena y no el ejercicio de la prostitución, en la práctica cada vez se encuentran más restringidas las posibilidades de las mujeres que ofrecen servicios sexuales. Cabe aclarar que la Argentina suscribió en 1951 a la Convención para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena de 1949, que implica el compromiso del Estado con la eliminación de las condiciones que conducen a la prostitución –entre ellas, las desigualdades en el acceso a derechos sociales marcadas también por género–, pero esto, por supuesto, no interfiere con el derecho de las personas a optar por ofrecer servicios sexuales de modo autónomo.

4.El Estado debería, en primer lugar, escuchar las demandas de las organizaciones de trabajadoras sexuales en un doble sentido: respecto de las consecuencias de las intervenciones punitivas y del reconocimiento de los derechos laborales. En relación a las intervenciones punitivas, es apremiante y además es un punto de coincidencia tanto entre las trabajadoras sexuales cuanto entre las mujeres en situación de prostitución, la derogación de los códigos contravencionales y de faltas que rigen en diferentes ciudades del país, incluida la Ciudad de Buenos Aires. Estas normativas no sólo se contradicen con legislaciones nacionales sino que colisiona con la Constitución. Constituyen, además, el fundamento para diversos abusos y apremios por parte de las fuerzas de seguridad. En relación a los derechos laborales, en tanto la prostitución no constituye un delito y sí constituye una realidad cotidiana para un conjunto mujeres, varones y trans que optan por ofrecer servicios sexuales como forma de sustento económico, el Estado debe garantizar condiciones laborales –de salud, seguridad, servicios sociales y previsionales– igualitarias. Es fundamental que se diseñen modalidades asociativas –cooperativas u otras– que permitan a quienes ofrecen servicios sexuales asociarse sin correr el riesgo de ser, por ejemplo, imputados y/o extorsionados en calidad de proxenetas de sus compañeras/os por las fuerzas de seguridad.

Entrevista. Sandra Chaher. Periodista especializada en género
“Los medios ven al cuerpo femenino como objeto de consumo”

–¿Cómo abordan los medios la cuestión de la prostitución en particular sobre las prostitutas?
–Una de las formas en que se construye simbólicamente la idea de prostituta es el de «Clara de noche», la tira de comic de Página 12. Allí se la edifica como un personaje simpático a quien se le termina teniendo cariño pero que reproduce muchas de las lógicas machistas en donde el erotismo solo está en el cuerpo femenino. También hay otra forma de ver a la mujer en situación de prostitución como alguien a la que hay que poner debajo de la alfombra, de quien no hay que hablar, de un sector marginal en la sociedad. Una tapa del diario Crítica de hace algunos años atrás refería a que supuestamente había bajado el consumo de prostitución. La nota estaba centrada en el negocio del mercado, sin plantearse ésto como una problemática social. También existe en los medios un discurso donde se ubica a la prostituta como la almohada de las penas masculinas. Sin ver que la mujer está en una situación de enorme vulnerabilidad, donde la negociación con el cliente no es una situación de igualdad. Esta mirada de desigualdad no se expresa en los tratamientos habituales de las notas. Cuanto mayor es el grado de exclusión social de esa persona, mayor es la distancia de parte de los medios respecto a ella.
– ¿Cómo se reproduce en el discurso de los medios las desigualdades de género?
– Se usa la idea de que el cuerpo de la mujer es un cuerpo consumible, tratable, a diferencia del cuerpo de los varones que no es cosificado. O acaso por qué en la enorme mayoría de los casos son las mujeres las que ofrecen su cuerpo para prostituirse y no los varones. El vínculo entre cliente y mujer es totalmente desigual. Hay que empezar a pensar en la sanción para el cliente y desde el periodismo dejar de estigmatizarlas e invisibilizarlas. Los medios reproducen los estigmas de que supuestamente la prostitución existió siempre y va a seguir existiendo y no lo enfoca como un problema que se debe resolver. Con el discurso de que es el primer oficio del mundo se naturaliza la discriminación. En la medida que el tema se va ya visibilizando creo que se va a ir avanzando.

http://sur.infonews.com/notas/%C2%BFla-prostitucion-es-un-trabajo

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Instalarán “cajas de sexo” en la vía pública para prostitutas y clientes

En Zurich, Suiza, las autoridades instalarán cajas de sexo callejeras para facilitar los encuentros entre las prostitutas de la ciudad y sus clientes

SUIZA.- La ciudad de Zurich instalará pronto una suerte de corrales en lavía pública para reunir entre sus paredes a prostitutas y clientes, con el fin de que los encuentros sean más discretos.

El cerco tiene espacio suficiente lo mismo para un auto que hasta para30 personas, pero no queda claro si podrá ser utilizado para mantener ahí el comercio sexual o solo como un exhibidor callejero y un tanto precario para las sexoservidoras.

La idea surgió ya desde 2010, y entonces el vocero de la policía, Reto Casanova, la justificó diciendo que si bien las autoridades no podíanerradicar la prostitución, al menos tenían que aprender a controlarla. “Estamos hartos de verlas”, dijo un residente del lugar refiriéndose a las susodichas.

Por otro lado, Michael Herzig, del Departamento de Bienestar Social de Zurich, aseguró que estas estrcuturas también beneficiarán a las sexoservidoras, protegiéndolas de posibles ataques e incluso mejorando su negocio. “Con las mujeres en las cajas de sexono habrá tiempo de traslado, así que pueden tratar con más clientes”, dijo.

La iniciativa viene acompañada de ciertos requisitos, pues para usarlas, en el caso de las prostitutas, estas tienen que estar inscriptas en un seguro médico y pagar una cuota.
(Especial )

http://www.elintransigente.com/notas/2012/12/4/instalaran-cajas-sexo-via-publica-para-prostitutas-clientes-159731.asp

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Se vende sexo en Sunset Park

Sexoservidoras recorren  la Segunda y Tercera avenidas en Sunset Park, a la espera de clientes que llegan al barrio buscando  sus servicios. A la izq., un hispano pasa por un popular bar de bailarinas topless en la  calle 39 y Segunda     Avenida.

Sexoservidoras recorren la Segunda y Tercera avenidas en Sunset Park, a la espera de clientes que llegan al barrio buscando sus servicios. A la izq., un hispano pasa por un popular bar de bailarinas topless en la calle 39 y Segunda Avenida.
Foto: Zaira Cortes / EDLP

Brooklyn.- Pasa de la medianoche en las solitarias calles de la Segunda Avenida de Sunset Park -un vecindario de inmigrantes de Brooklyn.

 

Aunque el ambiente se siente tenso y algo peligroso, prostitutas se aventuran a recorrer el lugar, desfilando de la Segunda a la Tercera Avenida, en busca de un cliente dispuesto a pagar $15 ó $20 por un buen rato.

 

En la Tercera Avenida, entre las calles 39 y 60, varias mujeres caminan solas o en pareja buscando la atención de automovilistas y vecinos.

 

Según activistas, el comercio sexual en esta área es común desde los años 50, pero la proliferación de «barras» y «bailaderos», aunado a la renuencia entre inmigrantes a usar condón y la frecuente confusión de las residentes por trabajadoras sexuales, traen nuevos problemas a este vecindario.

‘Justas por pecadoras’

 

 

Ana Navarrete, integrante de la organización Adelante Alliance, comentó que algunas de sus vecinas en la calle 53 y Tercera Avenida fueron acosadas por automovilistas y peatones.

«Muchas mujeres no pueden salir a la tienda sin que un hombre se les acerque en busca de sexo», acotó.

 

No sólo los clientes se confunden. En 2007, el oficial Sean Spencer detuvo a la madre y abuela Mónica González, de entonces 40 años, cuando caminaba de madrugada por la Tercera Avenida en busca de ayuda médica por un ataque de asma. La mujer, que se dirigía al Hospital Lutheran, fue arrestada por prostitución. El error le costó a la ciudad $35,000 en compensación.

 

Una sexoservidora de la Tercera Avenida que prefirió el anonimato, destacó que el acoso no sólo afecta a las residentes. «Hay noches que no trabajo, pero hay clientes que [cuando la ven] insisten, insultan y molestan. Lo que hago es ofensivo para algunos, pero sigo siendo una persona».

 

La mujer comentó que los riesgos de su oficio son muchos y la violencia es difícil de encarar.

«Hay clientes que no pagan, pero no denuncio por miedo al arresto. Nadie toma en serio a una prostituta, no tengo voz. Hay compañeras que su vida es un viacrucis y a nadie le interesa».

 

«Susi» (nombre ficticio), de 24 años, trabaja como bailarina hace dos años en el Arcoíris Night Club, en la calle 50 y Tercera Avenida. La chica dijo que los vecinos están molestos por la forma como las trabajadoras se exhiben al público.

 

«Tenemos que lucir escote y estar afuera para atraer clientes. Este trabajo paga mi renta y me da de comer. Los vecinos no me van a mantener si cierra el negocio. Muchas viven de esto».

Un asunto de salud pública

 

 

La mexicana Karla Quiñones, directora de Adelante Alliance, una organización comunitaria que aboga por los derechos de los latinos pobres en Nueva York, expresó su preocupación por el exceso de «barras» y «bailaderos», pues en los últimos años varios restaurantes optaron por convertirse en centros nocturnos. Apuntó que su organización atendió casos recientes de bailarinas que se prostituyeron.

 

«Un problema lleva a otro. A la organización vienen mujeres con enfermedades venéreas que el esposo les contagió. Muchas no saben dónde pedir ayuda médica».

 

El doctor Gabriel Rincón, director de Mixteca Organization, dijo que tener chicas en diminutos atuendos en el barrio es un asunto menor, cuando se compara con el hecho de que muchos inmigrantes aún se niegan a usar condón por «machismo».

 

«Es común que un grupo de inmigrantes que viven en el mismo departamento contraten a una chica que las da servicio a todos. El riesgo de contagio es mayor», comentó Rincón. «Muchos no acuden al médico. Ese debería ser nuestra principal preocupación».

Sin confianza en la Policía

 

 

Quiñones y el puertorriqueño Dennis Flores, un activista de la zona que denuncia casos de abuso policial, coincidieron en que el comercio sexual genera otros problemas sociales, pero una «cacería» no es la solución.

 

Flores destacó la proliferación de burdeles y la excesiva distribución de tarjetas que promueven servicios sexuales en el vecindario. El activista apuntó que el vínculo entre la comunidad y la policía está deteriorado, por lo que la denuncia es poca.

 

«No queremos que la prostitución sea un pretexto para que la policía aplique indiscriminadamente el Stop & Frisk», enfatizó Flores. «Afuera hay mujeres que pueden ser víctimas de tráfico sexual. Al ser arrestadas y quizás deportadas, serían doblemente víctimas».

 

En 2008, el Cuartel 72 realizó varios operativos en la Tercera Avenida. Los activistas comentaron que desde entonces se ven menos prostitutas en las calles, pero preocupa la proliferación de centros nocturnos que presumiblemente actúan como burdeles.

 

La Policía no reveló si hay investigaciones respecto a prostíbulos o tráfico sexual, pero pidió a la comunidad reportar incidentes, pues la denuncia facilita la acción.

 

«»

  • Trabajadoras del club nocturno Arcoíris, en la calle 50 y Tercera Avenida, llaman la atención de automovilistas y peatones por sus faldas cortas y escotes pronunciados.

    Trabajadoras del club nocturno Arcoíris, en la calle 50 y Tercera Avenida, llaman la atención de automovilistas y peatones por sus faldas cortas y escotes pronunciados.

  • Aunque algunos vecinos consideran que las tiendas para adultos en el área fomentan la prostitución, otros activistas descartaron la posibilidad. Dennis Flores, quien nació y creció en Sunset Park, dijo que el problema tiene décadas a la espera de una solución efectiva.

    Aunque algunos vecinos consideran que las tiendas para adultos en el área fomentan la prostitución, otros activistas descartaron la posibilidad. Dennis Flores, quien nació y creció en Sunset Park, dijo que el problema tiene décadas a la espera de una solución efectiva.

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Prostitutas con su table dance arruinan las señales de tráfico

 

Auckland, Nueva Zelanda.- En un área del sur de Auckland, en Nueva Zelanda, se han encontrado durante los últimos 18 meses más de 40 postes de señales de tráfico doblados, deformados o rotos como consecuencia de los bailes y acrobacias que realizan las prostitutas de la ciudad para atraer a los clientes.

Al parecer, las chicas utilizan estas barras para ejecutar rutinas de «pole dance» (barra americana) y diferenciarse del resto de compañeras para captar más la atención, pero lo que está resultando es que se están cargando signos de prohibición de aparcamiento y demás señalamiento vial, afectando al resto de ciudadanos.

Según señalan los vecinos, «algunas de estas prostitutas son personas grandes y fuertes capaces de romper los postes», mostrando su frustración y la de los negocios que luchan para hacer frente a la industria del sexo desenfrenado en sus puertas.

Nueva Zelanda tiene algunas de las leyes más liberales en cuanto a prostitución del mundo, después de que el comercio sexual se despenalizara por el anterior gobierno laborista en 2003.

Pero parece que se les ha ido de las manos, por lo que los vecinos sólo piden un poco de control razonable de esta industria.

Bernie Taylor, un residente local, es clarividente sobre la densidad de meretrices en su calle y, también, sobre la evidente falta de señales: «Recibimos un paquete recientemente y la dirección era ‘la put… de esquina’; y llegó hasta nosotros sin ningún problema. »

http://www.elporvenir.com.mx/notas.asp?nota_id=599912

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Prostitución en La Jonquera

La alcaldesa y la jefa de policía, incapaces de erradicar el comercio sexual que se ha adueñado de este pueblo fronterizo

SOLEDAD CALÉS

Solo hay que pasear por La Jonquera para percibir un aire denso de frontera polvorienta. Hileras de camiones parados, grandes almacenes a los que peregrinan franceses en busca de licores más baratos, gran prostíbulo y chicas en las calles. Chicas jóvenes en las esquinas, los arcenes, los descampados; esperando. La Jonquera se ha convertido, muy a su pesar, en el paradigma de las contradicciones que plantea la lucha contra la prostitución en España. Precisamente por su condición de ciudad de frontera, fue elegida para ubicar un macroprostíbulo de 90 habitaciones, el Paradise, que abrió sus puertas en 2010 pese a la firme oposición del Ayuntamiento. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña le obligó a conceder la licencia.

La presencia del prostíbulo no ha erradicado, como pretendían sus defensores, la prostitución callejera. Al contrario. Ahora el prostíbulo trabaja a pleno rendimiento y en las calles, mujeres venidas de Rumanía o de Bulgaria se ofrecen a los clientes, vigiladas por los hombres que las explotan.

Tampoco ha impedido el prostíbulo que cunda la trata de mujeres. El mismo propietario del burdel ha sido condenado a tres años de cárcel porque en sus locales se encontraron mujeres obligadas a prostituirse.

Contra esta deriva de degradación luchan dos mujeres, la alcaldesa, Sònia Martínez, y la jefa de Policía, Lluïsa Santos. Pero la experiencia muestra que los instrumentos a su alcance son insuficientes.

Como en otros municipios, una ordenanza municipal prohíbe la prostitución callejera. Esta es la fórmula que quiere implantar también el consejero de Interior en toda Cataluña.

Multar a las prostitutas y a los clientes tiene, sin embargo, efectos limitados. En el caso de La Jonquera, lo que se ha conseguido es colapsar los servicios policiales y administrativos del municipio y la demanda no ha disminuido. Al haber más oferta, hay también más clientes; jóvenes que tienen posibilidad de sexo libre, pero para los que consumir el cuerpo de una mujer es equivalente a consumir una cerveza.

http://elpais.com/elpais/2012/06/25/opinion/1340648288_268072.html

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La prostitución, mejor debajo de la alfombra

Los políticos inventan medidas para invisibilizar el sexo de pago en la calle pero eluden abordar el fondo: regular o prohibir

REBECA CARRANCO / MARÍA R. SAHUQUILLO

Cataluña cambió su ley para poder sancionar a quienes negocien servicios sexuales en la carretera. / JOAN SÁNCHEZ

Cuando Ivie Okundaye, de 21 años, vio a la patrulla de los Mossos d’Esquadra, echó a correr. Era la noche de un 18 de septiembre de 2009. Por aquel entonces, el municipio de La Jonquera (Girona) había puesto en marcha una ordenanza que multaba a prostitutas y clientes. Okundaye confundió a los Mossos, que hacían un control rutinario en un polígono, con la policía local. Por eso huyó. Estaba en la Nacional II. Un coche con matrícula francesa la atropelló, matándola, y se dio la fuga. Todavía no se sabe quién conducía el vehículo.

Las prostitutas se enfrentan a una situación de alegalidad e incertidumbre en España. En una calle las pueden multar y, si cruzan a la siguiente, en otro municipio, quizá no. Tampoco es igual si están en Cataluña o en Extremadura, si la carretera es estatal o autonómica…

Hasta ahora, algunos políticos han optado por perseguir la prostitución a través de ordenanzas municipales de convivencia, que acostumbran a sancionar a clientes y meretrices en la calle. En el ámbito autonómico, la Generalitat de Cataluña ha modificado la ley para que los Mossos puedan sancionar con hasta 30.000 euros a quienes negocien servicios sexuales en la carretera. La polémica medida lleva aparejada la creación de un fichero que incluye el nombre, el DNI, la dirección, la fecha de nacimiento, la nacionalidad de clientes y prostitutas sancionados.

Pero la fórmula de la multa se ha granjeado las críticas de la mayor parte de los colectivos que protegen y defienden a las prostitutas. Organizaciones que afirman que sancionar a quienes ofrecen sexo en la calle no sirve para terminar con la prostitución. Solo contribuye a ocultarla en pisos y burdeles. ¿Estigmatiza la medida a un colectivo ya de por sí vulnerable? ¿Ayudan acaso las mutas a detectar a las víctimas de la trata? La polémica medida no aborda, además, el problema de fondo: que no hay una postura común que apueste por regular o, por el contrario, abolir esta práctica.

En España, aunque el proxenetismo sí es un delito según el Código Penal, la prostitución se mueve en un limbo de alegalidad. Las distintas propuestas para definir una postura reglamentada sobre el comercio sexual han fracasado. En 2008, el Congreso rechazó regular o prohibir al considerar que distinguir tráfico de personas y prostitución era complicado. Ambas cosas, aseguró en su informe la comisión parlamentaria encargada del tema, “son fenómenos ligados y relacionados que no pueden separarse”. Por eso, se aprobaron medidas para luchar contra la trata, se ampliaron las penas a los explotadores y las mafias y se creó el Plan de Lucha contra la Trata, que recoge ayudas y apoyo a las mujeres explotadas por las mafias.

“Sirvió para coordinarnos mejor”, explica la presidenta de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida, Rocío Nieto. Pero las chicas siguen vendiéndose en las calles. Algo que molesta a algunos ciudadanos, que no quieren que sus hijos vean a mujeres con poca ropa que ofrecen su cuerpo por dinero. Por eso muchos municipios se han visto presionados para desarrollar ordenanzas que multan por vender o comprar servicios sexuales en la calle.

“Se está bordeando el problema. Lo que hay que hacer es una ley seria contra de las personas que explotan a las mujeres”, continúa Nieto. Su asociación y muchas otras consideran que la mayoría de las mujeres que se prostituyen no lo hacen voluntariamente, sino que son víctimas de las mafias. Un argumento compartido también por las administraciones que, sin embargo, no se puede apoyar en cifras ni datos oficiales; pero que choca de frente con el sistema de multas a mujeres. ¿Multar a las propias víctimas?

Nieto apunta, además, que una persona a la que se persigue y se está penalizando difícilmente va a acabar admitiendo que está siendo explotada. “Es estéril, ni las chicas ni los proxenetas pagan esas multas. Es imposible, no tienen cuenta ni domicilio fijo”, añade un inspector del Cuerpo Nacional de Policía con una dilatada experiencia en la lucha contra las mafias que explotan a mujeres.

“Se da un rodeo al problema y se utiliza una argucia legislativa para que no haya chicas en las calles”, explica María Luisa Balaguer, catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad de Málaga. Sostiene, además, que esas multas son recurribles porque están en terrenos límite: “Se podría esgrimir la inconstitucionalidad, por ejemplo, del derecho de libre deambulación de las mujeres a las que multan por estar en una carretera”.

A su entender, los partidos políticos deberían abordar el problema, pero no es una cuestión de fácil consenso. “En cualquier caso, no se puede legalizar. Va contra el artículo 15 de la Constitución que habla del derecho a la integridad física y moral de las personas. No se puede hacer un contrato entre un hombre y mujer para tener sexo porque atenta contra esa integridad”, opina.

Los propios Ayuntamientos reconocen que se valen de parches, “subterfugios, apaños transitorios”, en palabras del concejal de Seguridad del Ayuntamiento de Málaga, Julio Andrade (PP), a la espera de una norma estatal. Pero mientras tanto, aseguran que la prostitución callejera “afecta a la actividad comercial y a la tranquilidad vecinal”, cuenta Andrade.

El listado de municipios que multan la prostitución en la calle es extenso: desde Badajoz a Málaga o La Jonquera, pasando por decenas de pequeñas localidades. Incluso la Federación Española de Municipios y Provincias redactó una ordenanza tipo en 2009 en la que se incluyen sanciones por negociar servicios sexuales.

La Jonquera fue de los primeros en ponerlo en práctica, pero un año después dejó de multar a clientes y chicas porque no era “eficaz” ni “efectivo”. “El 99% de los clientes son franceses y las chicas no tienen con qué responder”, admite la alcaldesa de la localidad, Sònia Martínez (CiU). El municipio tomó la iniciativa porque “los vecinos estaban cansados de salir en la prensa por este tipo de problemas”. Además, continúa Martínez, “el consistorio quería atajar la situación por la mala imagen que da y por la propia seguridad de las mujeres”. Una seguridad, sin embargo, que las entidades en defensa de las prostitutas no cree que mejore multándolas.

“¿Cómo puede ser que multemos a las trabajadoras del sexo por ofrecer servicios sexuales que no son un delito? Raya la inconstitucionalidad”, se queja Cristina Garizábal, de la organización Hetaira, que defiende a las “trabajadoras del sexo”. A su entender, no todas las personas que se colocan en una carretera a vender su cuerpo lo hacen explotadas. Por eso, piden lugares específicos en los que puedan ejercer la prostitución con garantías de seguridad.

Una iniciativa que ya ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Málaga. El consistorio cedió a las chicas un lugar apartado, junto al río Guadalhorce. Lo iluminó, allanó el terreno y las animó a que, si querían prostituirse, lo hiciesen en ese lugar, alejado de vecinos y comerciantes. El Ayuntamiento abrió una vía de diálogo con las prostitutas cuando empezó a multar en el centro y considera que fruto de toda esa labor han conseguido casi erradicar esta práctica de la calle. “De día apenas existe la prostitución, se dan pocos casos. De noche hay algunas más, pero saben que seguimos sancionando”, explica Andrade.

Ese paso de ocultar a las chicas en espacios apartados preocupa especialmente a algunas asociaciones. “Con toda la penalización y la criminalización, tememos que al final las escondan en pisos, en los que no se tenga acceso a ellas y eso las haga aún más vulnerable”, avisa Helga Flamtermsky, del proyecto Mujer Frontera. Eso dificultaría más el rescate de las mujeres en los casos de explotación sexual, que ya de por sí son complicados para la policía.

Garizábal considera que las multas comportan otro problema añadido: “Se echa a las mujeres en manos de los clubes para que ahí sean víctimas de abusos, ya que no hay ninguna ley que reconozca relación laborar”.

Viviana Waisman, directora de Women’s Link Worldwide, sostiene que las ordenanzas ciudadanas violan, además, varios tratados internacionales de prevención y lucha contra el tráfico de seres humanos. “Castigar a las mujeres que ejercen la prostitución tiene el peligro de colocarlas en una situación de mayor vulnerabilidad, lo que contraviene todos los instrumentos internacionales de protección a las víctimas de trata. Debe primar la persona y las violaciones a sus derechos humanos. Es esencial que este sea el marco, y no uno que se centre en la persecución del delito ni en el control migratorio”, afirma.

Purificación Causapié, secretaria de Igualdad del PSOE, tampoco está de acuerdo con las normas municipales que penalizan a las personas que ejercen la prostitución. “Estas ordenanzas tienen más que ver con el vandalismo y el orden público. Hay que combatir el tráfico de personas y las mafias y facilitar que las mujeres salgan de esta situación con ayudas”, considera. Comprende la postura de los Ayuntamientos, pero cree que la manera de erradicar la prostitución es combatir el tráfico y la explotación. “Penalizar a las mujeres solo las estigmatiza, esconde y dificulta su seguimiento”, argumenta Causapié, más partidaria de multar solo al cliente, como se hace en Sevilla.

“Se ha huido de intentar identificar a la mujer con prostitución. Es cosa de dos: quien ofrece y quien demanda”, argumenta el secretario general de Interior de Cataluña, Xavier Gibert. “Me cuesta pensar que multar a estas personas, teniendo en cuenta las pésimas condiciones en las que se ven en la carretera, aumente su nivel de estigmatización”, añade.

La Generalitat de Cataluña admite que la sanción en la carretera es solo un paso de un largo camino. “El problema requiere debate social y político”, dice Gibert, pero defiende que mientras tanto hay que luchar contra “el espectáculo humanamente y socialmente indigno como es la oferta y demanda en las carreteras”. Para ello, necesitan un fichero con datos de prostitutas y clientes. “Se trata del trámite administrativo más habitual”, indica Gibert.

“La mera existencia del fichero es una fuente de problemas. Si una entidad privada incumple la ley de protección de datos tiene una multa que oscila entre los 3.000 y los 600.000 euros. Pero si se pierden esos datos de un archivo público no hay sanción económica para la administración”, contrapone Paloma Llaneza, abogada experta en protección de datos. “Es clave que cuando la multa prescriba, cuando acabe el expediente en firme, automáticamente se cancelen esos datos”, añade el presidente de la sección de propiedad intelectual y derechos de imagen del colegio de abogados de Barcelona, Jordi Bacaria.

En Europa, la perspectiva legal sobre prostitución es diversa. En Suecia, Noruega o Finlandia está prohibida. Sin embargo, solo se penaliza al cliente, que se enfrenta a sanciones que pueden oscilar entre una multa económica y la pena de cárcel, aunque esta última no se suele hacer efectiva nunca. Suecia inició ese modelo abolicionista en 1999, un sistema que cuenta con la mayoría del apoyo ciudadano y que ha logrado disminuir el fenómeno.

El modelo abolicionista es, según Balaguer, en el que se debería fijar España. “Se podría haber desarrollado un plan estatal para abolir y reinsertar a las mujeres, pero entonces el dinero se gastaba en otra cosa y ahora no hay dinero para nada”, lamenta.

Algunos países del Este consideran la prostitución un delito y multan también a las meretrices. Hungría, por ejemplo, aplica una polémica ley que sanciona más a las prostitutas que a los clientes. Esta puede ser encarcelada o multada económicamente si ofrece sus servicios en “áreas protegidas”. Mientras, a los clientes solo se les aplica la multa si acuden a una menor; una multa, en cualquier caso, mucho menor que la de la meretriz.

En otros países, como Alemania u Holanda, la prostitución es legal, se considera a las mujeres como trabajadoras y necesitan una licencia municipal para ejercer. En Holanda una ley reglamentó en el año 2000 la prostitución como un trabajo. Los empresarios de los clubes tienen que obtener permisos y pagar impuestos y las mujeres tienen prestaciones sociales por realizar ese trabajo. “Eso no frenó la explotación. Algunas mujeres han llegado al país pensando que iban a trabajar en otra cosa y a otras les obligan o incitan a mantener sexo inseguro o sin apenas descanso”, afirma la socióloga Kareen Vryck, que ha estudiado la realidad holandesa. El Gobierno holandés y el sindicato de prostitutas, Hilo Rojo, tienen planes específicos para proteger a las mujeres. Incluido un periodo de reflexión de tres meses para que decidan si quieren denunciar a sus explotadores, prestaciones sanitarias, y un subsidio económico.

“España es un país de doble moral. Como no se consiguen muchos votos abordando el problema, solo preocupa la mujer que se ve en la calle. Estamos lejos de que alguien se plantee seriamente tratar la prostitución. Y para esto no hay ni izquierda ni derecha, nadie se atreve”, augura, pesimista, Garizábal.

El marco legal en Europa

España. La prostitución es alegal. Los Ayuntamientos persiguen el sexo de pago en las calles con multas por infracción de la ordenanza de convivencia.
Cataluña. Tiene regulado los clubes de alterne como locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución. Prevé empezar a multar a mujeres y clientes en las carreteras catalanas.
Suecia. Inició en 1999 un modelo abolicionista, que sanciona únicamente al cliente. La medida ha disminuido la prostitución.
Holanda. La prostitución se regula como un trabajo. Los clubes pagan impuestos y necesitan permisos y las mujeres tienen una licencia para ejercer.
Hungría. La prostitución es ilegal. Se penaliza, sobre todo a la meretriz que ejerza en “zonas protegidas”. Ellas se enfrentan a multas o incluso a cárcel, al cliente solo se sanciona si “acepta” los servicios de una menor.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/31/vidayartes/1338491745_774783.html

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