La Prostitución legal mejora de la Salud

Tan sólo hasta hace una generación el trabajo sexual en Nueva Gales del Sur (Australia) estuvo penalizado durante muchos años. Se vinculaba así la industria del sexo a subculturas criminales y se afirmaba que servía para el “abastecimiento de combustible” necesario para desencadenar comportamientos corruptos.

Como consecuencia de ello los estudios científicos basados en la comunidad y en la práctica clínica basada en la evidencia, realizados en la ciudad australiana de Sydney, puso de manifiesto que en las mujeres que ejercían por libre o en burdeles “semiocultos (similar a la situación española actual) la prostitución, las tasas de infecciones de transmisión sexual era comparable a los índices que referenciaban de muchos de de los Países con escasos recursos

ProstibuloAnte la aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA/VIH) se  vaticino una explosión en estas trabajadoras del sexo que repercutiría en la salud de la población en general. Es decir se contemplo la posibilidad de una epidemia incontrolada. Los doctores Basil Donovan, Christine Harcourt, Sandra Egger y Christopher Fairley, en su artículo científico “Improving the health of sex workers in NSW:maintaining success”, describen cómo el Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur  (NSW) en colaboración con los trabajadores del sexo han venido trabajando para mejorar la salud en el ámbito de la prostitución, y conseguir a traves de esta colaboración e integración entre prostitutas y servicios de salud pública y privada minimizar la amenaza potencial para la salud que plantea una realidad incuestionable cual es el comercio sexual.

Respuestas de la comunidad

Las trabajadoras del sexo habían comenzado a organizarse a partir de de 1981, y en 1983 formaron el primer Colectivo Australiano Prostitutas (CAP/APC). En 1986, la APC fue el primera organización de trabajadores del sexo basada en la comunidad en Australia y, posiblemente, la primera de estas organizaciones de base comunitaria en el mundo, que comenzaron a recibir fondos del gobierno. Esta financiación permitió que el APC movilizara y gestionara, por primera vez de modo auitónomo, equipos de voluntarios dirigidos a prestar servicios de educación entre pares y al apoyo de las trabajadoras sexuales a lo largo de Nueva Gales del Sur.

Aunque el  colectivo australiano de prostitutas se disolvio en 1989, el Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur reconoció que el modelo de salud pública del Colectivo, que había sido pionero, era un modo altamente eficaz de controlar y asegurar la salud pública de la ciudadanía. El Departamento se apresuró a ayudar para fundar una nueva organización de trabajadoras del sexo y conformar un nuevo proyecto en 1990 denominado: Sex Workers Outreach Project (SWOP) , cuyos fondos se administran por el propio Consejo del SWOP.

Este colectivo del SWOP  es considerada una de las pocas organizaciones verdaderamente comunitarias de trabajadoras sexuales. La SWOP goza de la confianza de todas las partes que constituyen la industria del sexo de Nueva Gales del Sur, por esta razón sus representantes tienen un acceso único a prácticamente todos los establecimientos y trabajador@s sexuales y una estrecha relación de trabajo con los Servicios de Salud Pública de NSW (Nueva Gales del Sur).

Respuestas de política

NSW dio sus primeros pasos hacia la reforma de las leyes, que afectan profesionales del sexo en 1979, en el contexto de la reforma de los delitos públicos contra el orden y los crímenes “sin víctimas”, que había prometido la oposición política del momento (Wran, 1976). Sin embargo las leyes sobre la prostitución estaban profundamente arraigados en los estatutos, por lo que no fue sino hasta 1995 que las Cámaras legislativas no incorporaron la correspondiente enmienda por la cual todas las formas de trabajo sexual de adultos se despenalizaban de modo eficaz. Cabe destacar que en 1997 una encuesta entre las más vulnerables de trabajadoras sexuales, las prostitutas callejeras afectadas por el consumo de drogas, se encuentró una relación incómoda entre estas trabajadoras y la policía, pero no hay pruebas de corrupción.

La despenalización del “trabajo sexual habilitado” convirtio a Nueva Gales del Sur en un líder global en diferentes áreas políticas relacionadas con la participación ciudadana y comunitaria, así se desarrolló la primera publicación sobre las normas que deberían regir en los locales de trabajo, los burdeles, y puesta en marcha de la acreditación de una formación formal de educadores con la implantación de un diploma en educación sexual comunitaria. En respuesta al VIH/SIDA, la intervención directa del entonces Ministro de Salud de la Commonwealth, el Dr. Neal Blewett, dió como resultado que, a partir de 1985, las consultas de detección en las trabajadoras sexuales de las infecciones de transmisión sexual  fueran reembolsados por los fondos públicos de salud  (Medicare). Además, se aseguraba que las pruebas del VIH/SIDA era gratuitas y por lo general anónimas. En la práctica, rara vez se aplican estos recursos públicos, ya que aproximadamente la mitad de los prostíbulos de Sydney, mantienen conciertos por los cuales los trabajadores sexuales acceden al sector de la medicina privada para las pruebas para las infecciones de transmisión sexual y el propio seguimiento de la salud ginecologica de las propias trabajadoras sexuales.

Con la eliminación de las leyes penales, los burdeles quedaron sujetos con efeicacia a las normativas legales y a los criterios de planificación que administran los gobiernos locales. Esto sigue siendo un problema en Nueva Gales del Sur, ya que muchos políticos locales creen que sus electores quieren rechazar las solicitudes de nuevos burdeles. Por otra parte, los gobiernos locales no han sido provistos de los recursos suficientes como para administrar los burdeles en el cumplimiento de las correctas normas de higiene y de seguridad, con lo que se plantean debates politicos sobre si las normas se están cumpliendo. En una encuesta reciente a los consejos locales en el área de Sydney, se evidenció que no estaban siendo aprobadas a un ritmo suficiente aplicaciones normativas necesarias para cumplir con la demanda.

Respuestas del Servicio de Salud

Desde el comienzo de la década de 1990, el Servicio de Salud de NSW , adoptó una política consistente en que todos los centros de salud del área sanitaria, del Estado de NSW, deben proporcionar un especialista de salud gratuito y confidencial a disposición de las trabajadores que prestan servicios sexuales (prostitutas), y a disposición así mismo hacia los grupos de población clave a los que iban a ser dirigidos tales servicios.

Dentro de los servicios de salud, las trabajadores sexuales reciben un control periódico para el descarte de infecciones de transmisión sexual (en función de su nivel individual de riesgo), la vacunación contra la hepatitis, y los cursos y/o charlas sobre educación sanitaria específica incluyendo la instrucción en el uso adecuado y apropiado de los condones y sobre las estrategias de como negociar con los clientes que se resisten a usar condones. Además, la cobertura de la medicina pública (Medicare) en 1984 permitió a la población en general acceder a los médicos generales para las pruebas de infección sexualmente transmisibles y la atención subsiguiente de esta patología. Esto representó un gran alivio para la carga clínica en la detección y seguimiento de las enfermedades de trasmisión sexual, y permitió a los servicios de salud específicos del sexo avanzar hacia una población activa en el enfoque de su salud sexual, así como poner énfasis en la educación para la salud en general.

Retos

El consumo de drogas

La mayoría de las trabajadoras sexuales callejeras y una minoría de los trabajadores sexuales de burdeles o casas se inyectan drogas ilícitas. Debido al éxito sostenido de las campañas politicas sobre los daños en torno al uso de drogas (busca en google el artículo de Wodak y Maher) la reducción de su inadecuado consumo es una realidad, los profesionales del sexo se han librado en gran medida la exposición al VIH a través de equipos de inyección contaminados al disponer de material desechable y sobre todo información pública, la eliminación de materiales de inyección reutilizables, ‘puentes’ potenciales de la población para la trasmisión del VIH entre los usuarios de drogas y la población en general.

El trabajo coordinado de la SWOP, los Servicios de Salud Sexual Comunitarios y diferentes interesados han participado activamente en la reducción de esta lacra, en general sensibilizando y formando a la población sobre los serios riesgos incontrolados de mantener relación con adictos.

 Las trabajadoras del sexo inmigrantes

Desde finales de 1980,  los burdeles de Sydney son testigos de una afluencia considerable de mujeres de los países del este y el sudeste de Asia. Muchos estaban en deuda con los intermediarios de su viaje, pocas de ellas eran competentes en Inglés o tenían capacidades de negociación, la mayoría no fueron capaces de exigir a sus clientes el uso de condones, y por ende la prevalencia de las infecciones  infecciones de transmisión era inaceptablemente alto. Con un serio problema añadido, la mayoría  procedían de Tailandia,  que era un país en el que empezaba a presentar  una explosión en la infección por VIH/SIDA en su población general, con gran tendencia a la promiscuidad. Como respuesta a esta realidad, el Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur siempre  dió financiación y promovió la alianza y coordinación entre el Departamento, los Centros de Salud Sexual de Sydney y el SWOP desarrollando  el Programa de Promoción de la Salud Multicultural que se  puso en marcha en 1991. En primer lugar el personal perteneciente al Programa fué formado en tailandes, mandarín y coreano. Se elaboraron recursos educativos, incluyendo videos, libros y sobre todo cómic instructivos  en los idiomas apropiados, se distribuyeron en  divulgación a los burdeles asiáticos y en las clínicas. Una buena asistencia  clínicas de idiomas asiáticos se han establecido en varios sexual  los servicios de salud alrededor de Sydney, con un enfoque en la salud  la educación.

El Programa Multicultural de Promoción de la Salud ha sido un éxito. El uso de preservativos por las mujeres de procedencia asiática es ahora similar a las trabajadoras sexuales australianas residentes y la prevalencia de infecciones de transmisión sexual se encuentra en una histórica  bajada, por ejemplo, la incidencia de la gonorrea, entre las mujeres de los prostíbulos de Sydney, ha disminuido de un cuatrocientos cuarenta por cien mujeres/año (440%) , en el bienio 1980-1981, a un cero coma veinticuatro por cien mujeres año (0,24 %) para el periodo 200-2006. Menos del 1% de estas mujeres llegan a los burdeles con infección por VIH/SIDA y hasta la fecha no se ha documentado ningún  caso de transmisión del VIH/SIDA o en estas mujeres como resultado de su trabajo sexual en Australia.

Como las mujeres de Asia constituyen en la actualidad la mayoría de las mujeres que trabajan en los burdeles de Sydney, desplazando a otras etnias, el Programa de la SWOP sigue siendo muy importante. Con el tiempo, la visita periódica a la clínica médica y ginecológica, por parte de este grupo de las mujeres ha sido mayor, estan mejor educadas y son más competentes en inglés y en sus capacidades asertivas de relación con los clientes. Además un mayor número de ellas están trabajando en Australia con visas legítimas de estudiante o bajo el estatuto de residente.

Pocas han trabajado como profesionales del sexo antes de llegar a Australia. Se puede decir que ya hace mucho tiempo que efectivamente estas mujeres que trabajaban en el mercado del sexo, se dedicaban a la prostitución porque eran mujeres víctimas de la “trata”, lo que fué el mayor riesgo erradicado ya en la década de 1990, y ahora se puede afirmar que las trabajadoras sexuales de procedencia asiática tienen su vida laboral  más controlada y una libre vida personal.

Trabajadores sexuales masculinos

La vigilancia de los trabajadores del sexo masculino es más difícil. Ellos son una parte mucho más pequeña de la industria del sexo y confian más en un tipo de comunicación electrónica con los clientes (teléfonos móviles e Internet), lo que ha sustituido a los lugares de trabajo convencionales (burdeles) lo que ha incrementado un cierto riesgo y unas modificaciones en los programas de salud sexual. La evidencia anecdótica sugiere que la industria del sexo femenino se está desarrollando de una manera similar, tanto en lo que respecta a negocios o empresas del sexo como a libres trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios. Es así que la SWOP está modificando sus protocolos y adecuandolos a esta innovación tecnológica. Además se ha abierto un determinado frente que es el de las jóvenes espontáneas que ofrecen sexo desde sus casas, pero que pueden caer en manos de desconocidos incontrolados.

En una cohorte de base comunitaria de los hombres gay en Sydney, una de cada cinco hombres reportó haber sido pagado para tener relaciones sexuales en algún momento yesto había ocurrido en los últimos seis meses en uno de cada 20 de estos hombres encuestados. Sin embargo, más de la mitad de  los hombres, esto sólo había ocurrido en una o dos ocasiones.

Aunque el uso de preservativos por parte de los clientes, de los profesionales del sexo masculino, ha ido en alta, es muy curioso que aún siendo la via de penetración de alto riesgo, el sexo masculino era más propenso a practicar sexo sin protección con la pareja que no pagaba y presentaban más probabilidades de consumir drogas ilícitas con respecto tanto a las mujeres trabajadoras de los prostíbulos como a los hombres homosexuales trabajadores sexuales. En un entorno clínico en Sydney, los trabajadores sexuales masculinos presentaron menos probabilidad de ser VIH/SIDA seropositivo y más propensos a informar del sexo seguro que realizaron como prostitutos con las mujeres que los hombres que no trabajan el sexo pero que mantienen relaciones sexuales con otros hombres.  La vulnerabilidad de los trabajadores del sexo masculino a infecciones sexualmente transmisibles y al VIH/SIDA (y su potencial para una posterior transmisión) parece estar más relacionada con sus relaciones sexuales no comerciales (en la falsa confianza con su pareja) o en los adictos a inyección de drogas como pago por su comportamiento sexual. Como hemos visto algo similar ocurre con las trabajadoras sexuales femeninas australianas donde la confianza inadecuada con su pareja fija o espontánea (sin pago por servicios) conduce a la infección.

Los Transexuales, trabajadoras del sexo, representa el 12,5% de las profesionales que ofrecen servicios sexuales en la calle, lo que representa por si mismo un nivel de riesgo que debe de atajarse comunitariamente. Mientras  los trabajadores de transgénero de la calle eran un poco menos probables dentro del colectivo de los dependientes o dictos a las drogas, sus contrapartes femeninas que tenían menos opciones de empleo alternativo fuera de la consumición de drogas. Esto determino un nuevo aporte de mejora y un reto para la SWOP. Así a un nivel de alcance ya se ha reportado el aumento de los trabajadores ocasionales de transgénero en burdeles femeninos. Como casi la mitad de las personas transexuales tienen un historial de trabajo sexual, como resultado de sus limitadas alternativas de empleo en otros ámbitos de la sociedad, los servicios relacionados con esta población tienen experiencia en tratar con este problema de falta de integración social para este colectivo. Desde el principio, SWOP se ha ocupado de las especiales cuestiones sociosanitarias planteadas por tanto los hombres como los transexuales del trabajo sexual, que por lo general presentan problemas medico -sociales que se extienden más allá del inmediato riesgo de enfermedades de trasmisión sexual y el VIH/SIDA, y que obviamente requieren disponer de un soporte de ayuda.

Los clientes de las trabajadoras sexuales

Los hombres australianos están entre los consumidores menos frecuentes de servicios sexuales comerciales, en relación con el resto del mundo.  En gran medida por la amplia libertas sexual de las mujeres y hombres dentro de la permisiva y moderna sociedad australiana. En un gran encuesta nacional representativa en el período 2001-2002, un 2,3% de los hombres de Nueva Gales del Sur reportaron haber pagado para tener relaciones sexuales en el último año, similar a la media nacional, y menos de la mitad de la tasa reportado por los hombres de Nueva Zelanda, ambos países con el sexo labooral despenalizado.

Una proporción tan baja significa que debido o a causa del comercio sexual es poco probable que se produzca una amplia heterosexuales epidemia del VIH/SIDA en Australia y además debe reseñarse que la despenalización ha contribuido a que no se haya producido un aumento en la incidencia del trabajo sexual. Estudios clínicos y poblacionales han puesto de manifiesto que los clientes masculinos que acuden a las trabajadoras sexuales reportaron haber tenido más parejas sexuales estables que aquellos otros hombres que visitaban en menor incidencia el sexo de pago y, además, pusieron en evidencia que aquellos que habitualmente consumían sexo de pago tenían más probabilidades de ser consumidores de drogas. Todo ello indicaba el éxito y la eficiencia del SWOP.

Conclusión

Nueva Gales el Sur mantiene programas altamente eficaces que han reducido al mínimo la amenaza de salud pública que, en principio, plantea el comercio del sexo. El Departamento de Salud de Nueva Gales del Sur ha trabajado en cooperación con SWOP durante más de 20 años con la ayuda de un clima político y social de despenalización legal, sin que los innecesarios gastos y las barreras de acceso que pudieran haber sido creados por la regulación interfirieran en la efectividad del Programa.

Sin embargo, la industria del sexo en Nueva Gales del Sur renueva más de la mitad de su fuerza de trabajo (prostitutas) cada año por lo que se requiere un plus para seguir abordando con total efectividad el cambio rápido de incorporación de nuevas prostitutas y por tanto la necesidad de que los programas permanentes de promoción de la salud no disminuyan.

La despenalización ha evidenciado una mejora en la salud pública y un mejor conocimiento y control de las enfermedades de trasmisión sexual tanto entre los jóvenes como los adultos, los casados o solteros, los monógamos y los promiscuos, los hetero, homo y transgénero, etc., todo ello gracias a la participación y compromiso comunitario y aceptación de la diversidad.

http://sexnoetikos.com/2011/12/29/prostitucion-legal-y-mejora-de-la-salud/

Share

Amores al contado

En su cuaderno de doble raya de forma italiana, el cartujo escribe con bonita letra: “Estoy en contra de la trata de personas y la prostitución de menores de edad”. Al terminar, respira aliviado y, como otras veces, se queda pensando: no todas las mujeres dedicadas al comercio sexual son obligadas a ejercerlo, para muchas es la única de manera de mantener a su familia o acceder a un mejor nivel de vida. Misionero en un mundo de tinieblas, él ha tenido oportunidad de comprobar esta realidad, como lo ha relatado en otras homilías. Por eso le llama la atención la manera como la diputada Rosi Orozco se manifiesta en MILENIO Diario contra la trata de personas; tiene razón al acusar a las autoridades corruptas por permitirla y a los consumidores insensibles a tal situación. Lamentablemente, los argumentos de la política panista no son claros y su texto como columnista invitada en MILENIO deja la idea de una cruzada contra la prostitución y —como se decía hace mucho tiempo— los lugares de mala nota. De ser así, no toma en cuenta los peligros de la clandestinidad en un oficio de por sí riesgoso y menos aún la posibilidad de una elección libre de quienes lo practican. Debería leer a la española Cristina Garaizábal —sus artículos y ensayos están en internet—, del Colectivo Hetaira. Ella ha investigado el tema desde los años ochenta, ha convivido con prostitutas de diferentes estratos sociales y descarta a la prostitución como sinónimo de esclavitud sexual, como al parecer lo hace la señora Orozco. Garaizábal, tenaz luchadora por los derechos laborales de las trabajadoras del sexo en su país, no las mira con el monóculo de la compasión ni dramatiza su experiencia con ellas. En su colectivo, dice: “Concebimos a las prostitutas con toda su dignidad y con capacidad de decidir sobre sí mismas y sobre sus condiciones de vida, aunque a veces lo tengan difícil. Son mujeres que intentan vivir en un mundo lleno de desigualdades de todo tipo (económicas, de género, étnicas, culturales, religiosas…) buscando, dentro de las situaciones concretas que les ha tocado vivir, cómo mejorar sus condiciones de existencia”. Y para eso requieren la protección de las leyes, el respeto de las autoridades y de la sociedad en su conjunto. Por otra parte, respecto a los clientes —“consumidores” les llama la diputada del PAN—, si sus convenios son con otra persona adulta, no debería haber ningún problema. En los cabarets, en los table-dance, en las zonas de prostitución callejera, todos tienen un rol asignado en una especie de teatro donde es posible “alcanzar la felicidad prescindiendo de la gran estafa del amor romántico”, como dice el irreverente dibujante canadiense Chester Brown en su libro Pagando por ello. Memorias en cómic de un putero. En esos sitios el amor se paga al contado y cada quien sabe para cuánto le alcanza o cuánto está dispuesto a invertir en una compañía de instantánea caducidad… QUERIDOS CINCO LECTORES, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.

joseluis.martinez@milenio.com

http://blogs.milenio.com/node/3439

Share

Profesión sin salida

DANIEL BONET

Miércoles tarde, día laborable. Son las ocho y hay una cuarentena de coches estacionados en el aparcamiento del burdel El Romaní, en las afueras de Valencia. Desde el exterior, si no fuera por un neón iluminado en forma de globo que anuncia que se trata de un club, la mansión ajardinada y con piscina pasaría por un chalet privado con una mezcla estética de castillo de Disney y estilo suizo. En el interior, más de 60 de las casi 200 prostitutas que trabajan están alineadas, sentadas en taburetes, pero separadas de la barra, en actitud de espera. Tres o cuatro clientes juguetean, ríen, manosean, abrazan, también esperan.

Alfredo, uno de ellos, es un habitual de la sala de alterne y no tiene miedo de dar su nombre y hablar. “Me da igual que sepan que vengo aquí, ya lo sabe mi madre, que es la única persona que me importa, ya hace veinte años que vengo, incluso cuando estaba casado”, dice con convicción.

Alfredo mira hacia abajo mientras habla, como si estuviera contrahecho. Pero es una postura, no un defecto físico. Y una actitud algo vergonzosa. Ahora ya está separado y cada día se pasa por El Romaní. Las chicas le conocen, le saludan y le besuquean. Siempre se toma una copa; a veces, las menos, paga por subirse a una habitación. “Para mí esto es mi refugio, el lugar donde me siento a gusto”, habla Alfredo, de 54 años, como si la luz azulona del interior de la sala le ofuscara la vista.

Este hombre es uno de los pocos españoles que “van de putas” y lo explica en público. En privado, muchos alardean ante sus amigos. Según un informe de la Ponencia sobre Prostitución del 2007 encargado por el Congreso de los Diputados, un 6% de los españoles, o sea, más de dos millones y medio, demanda servicios sexuales de forma regular.

Esta tarde no hay mucho ajetreo en El Romaní. A un extremo de la barra, un tablero con un reborde rojizo está apagado. Cuentan que antes, hace sólo cinco o seis años, en la época de la bonanza económica y el pelotazo inmobiliario levantino, estaba siempre iluminado. Eso quería decir que todas las habitaciones estaban ocupadas. Para saciar el sexo había que esperar turno. Algunas prostitutas se sacaban 30.000 euros al mes.

Pero la crisis también ha hecho mella en este sector desregularizado, que todavía se mueve en un limbo jurídico, ni legal ni prohibido. “Mi tarifa son 70 euros media hora, y puedo bajar hasta 56, no más, porque aunque la crisis es la crisis, mi cuerpo es mi cuerpo”, espeta con orgullo Naomi, cubana afincada en Madrid desde pequeña.

A Naomi, de 22 años, le cae la cabellera bruna casi hasta la cintura. El escote es muy generoso. Viste shorts, que aún destacan más sus piernas largas. Antes había trabajado de azafata y afirma que hace poco que se dedica a la prostitución. “Necesitaba dinero y me he metido voluntariamente, y me costó mucho la primera semana, pero ahora ya no me supone ningún problema”, asegura. “Voy a trabajar en esto dos años y luego lo dejo”, añade con un acento castellano que en nada delata su origen antillano. Su familia y amigos están en Madrid. “No les he explicado lo que hago, no quiero que lo sepan, los voy a ver cuando tengo días libres, pero sólo saben que me he ido a trabajar a Valencia”, admite.

Naomi espera sacar de promedio unos 3.000 euros al mes. Al menos esa es la media de sus compañeras en El Romaní, como Yessica, paraguaya de 24 años. “A mí nadie me engañó para venir acá, a España, sabía que iba a hacer de puta, pero lo necesitaba, y aunque en Paraguay nunca me había dedicado a eso, tengo un hijo que mantener y en mi país no había salida, así que vine siendo consciente de lo que iba a hacer”, comenta Yessica, algo más tímida y lacónica que Naomi.

Como sucede con la mayoría de los inmigrantes, que siempre aspiran a volver a su país de origen, las prostitutas siempre manifiestan su deseo de dejar el oficio al cabo de un tiempo. Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Pero muy pocas consiguen que se cumplan los planes. El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. “De Paraguay vine directamente a este club, en el que me encuentro muy bien, estuve tres meses y luego me fui a otro burdel de León, y aquello era un infierno, así que al final he podido volverme aquí”, cuenta con cara de miedo, aunque no aclara qué le sucedió en León.

“Lo peor es trabajar en un club por la noche, de día aún se soporta, pero por la noche hay muchas otras cosas asociadas”, afirma Merien, dama de compañía de lujo de Barcelona, de 44 años, que ha probado casi todos los estados posibles de la prostitución, desde la callejera a la de burdeles de carretera, pasando por los night clubs de Barcelona. Ahora, desde hace un tiempo, tiene convicción y estatus para seleccionar a sus clientes, cobra 300 euros la hora y puede elegir cuándo y cuánto tiempo trabaja.

Merien, que nació en una familia muy humilde del entonces llamado barrio chino de Barcelona, ha estudiado Ciencias Políticas, tiene un blog propio, reivindica la dignidad de la profesión y lamenta el debate maniqueo sobre la prostitución, sobre todo las iniciativas públicas o de instituciones privadas “que ofrecen trabajos tan mal pagados como alternativa que pocas mujeres se interesan por ello”. “La verdad, no veo nada malo en dedicarse a la prostitución, yo también hice de mujer de la limpieza y me sentía explotada y humillada y ganaba muchísimo menos dinero”, reflexiona. Y añade: “Me hace gracia cuando se habla de trata de mujeres, porque eso es un delito que hay que perseguir, pero no tiene que ver con la prostitución que se practica de forma voluntaria”.

El debate sobre la prostitución siempre ha estado radicalizado y rebrota cada vez que hay redadas policiales de envergadura que desarticulan tramas internacionales de esclavas sexuales, cada vez que se enciende una nueva polémica por la concesión de apertura de algún macroprostíbulo o cuando arrecian las protestas de los vecinos o las denuncias de los medios de comunicación por el comercio sexual callejero. No hay término medio. Las entidades abolicionistas como Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp), partidarias de la prohibición total, consideran que la inmensa mayoría de las mujeres trabajan por engaño, chantaje, extorsión o necesidad y reclaman que el 90% son inmigrantes que en muchos casos se ven coaccionadas o atadas con deudas interminables. En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas.

Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta. La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el 2007, la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales.

“Se puede afirmar sin duda que hay prostitutas que ejercen por propia voluntad y con libertad”, asegura Juan Fortuny, comisario jefe de la Unidad contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales de la policía de Barcelona. “Pero también es cierto que hay muchos delitos que pueden estar asociados a esa actividad”, agrega el comisario jefe. Según Fortuny, el retrato de la prostitución ha cambiado en los últimos años. Hasta hace poco, más del 80% de las mujeres eran inmigrantes, pero desde que Rumanía ha entrado en la Unión Europea esa proporción se ha invertido. Juan Fortuny baraja datos recientes y calcula que, aproximadamente, sólo una veintena de mujeres solicitaron ayuda para dejar la prostitución o denunciaron explotación, “aunque esa proporción no refleja la realidad porque muchas mujeres tienen miedo de hablar”, precisa.

Entre los posibles delitos asociados, por ejemplo, está el de beneficiarse por las consumiciones, una práctica que sigue siendo común. En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo. Si el empresario reparte ese ingreso, está incurriendo en un delito de proxenetismo. Por eso las redadas son habituales y normalmente suelen destapar más irregularidades laborales y sanitarias que redes de trata de personas, aunque, por ejemplo, tras la operación de marzo del 2009 que clausuró los locales Riviera y Saratoga en Castelldefels, en las afueras de Barcelona, hay 18 imputados, y el fiscal acusa, entre otras cosas, de hormonar a las mujeres para que rindieran más con los clientes.

“Nosotros, legalmente, somos hoteleros y, como tales, a las mujeres que solicitan una habitación les pedimos el pasaporte o el DNI, pero no nos preocupamos de pedirles si tienen los papeles en regla o no, como no haría ningún hotel de este país”, indica José Luis Roberto, secretario general técnico de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela), una especie de patronal del sector. Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4.500 millones de euros anuales en impuestos.

Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores. Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran. Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación. Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En Cataluña, desde el 2002, se ha introducido la variante de los bares musicales con reservados de naturaleza sexual, pero en ningún caso se reconoce la relación laboral entre el empresario del local y la meretriz.

En España hay más de 3.000 clubs y, según diversos estudios, entre 300.000 y 500.000 prostitutas. Desde los grandes prostíbulos de La Jonquera, en la frontera con Francia, país donde está prohibida la prostitución, hasta Andalucía, se concentran en las carreteras nacionales y las vías secundarias que pasan por polígonos industriales. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana (nombre falso), una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. “No creo que haya ninguna de nosotras que pueda decir que le gusta lo que hace, pero no me va mal”, dice en un español quebrado. La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo. Está nerviosa y mira a su alrededor constantemente, como si alguien la estuviera observando.

“No creo que haya una niña sentada en el regazo de su padre a la que le pregunten qué quiere ser de mayor y conteste que puta, pero tampoco creo que sea una profesión indigna, todo lo contrario”, reflexiona Paula VIP, el nombre que utiliza una catalana de 37 años, rubia y elegante, que se ha especializado en ser dama de compañía con tarifas altas. Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa. “Y también ofrezco servicios sexuales, pero no te creas, casi tengo menos sexo ahora que cuando estaba casada porque mis clientes buscan algo más, a veces incluso se contentan con hacer fantasías sexuales en las que yo tengo un papel muy secundario”, confiesa como si quisiera rebatir muchos tópicos.

Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog.

Saskia, de 27 años, dice ser italiana, pero su acento se parece más al de un país eslavo. Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo. Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante. Parece un motel un poco más arreglado. A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas. Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared. La puerta del baño está abierta. Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro.

No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano. Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile. “Aquí lo importante es que tienes que poner tus normas, si no quieres hacer una cosa no la haces, porque te encuentras de todo”, asevera. Y luego pide dinero, 150 euros, para seguir con la entrevista o para lo que se quiera. Es hora de irse.

Por la carretera nacional 332 de Alicante a Valencia, hay tramos con prostitutas en las dos cunetas. ¿Voluntarias o esclavas sexuales? ¿Trabajadoras o mujeres forzadas? Algunos coches paran y desaparecen por pistas de tierra. A muchos clientes no parece importarles nada más que su satisfacción inmediata. La condición de la meretriz no les incumbe. Y el fenómeno de la prostitución no para de crecer, aunque la crisis le haya afectado. En época de internet se abren foros como sexomercadobcn donde los navegantes explican con pelos y señales sus experiencias con prostitutas, incluso rellenando una ficha con las prestaciones y haciendo puntuaciones.

Dicen que es la profesión más antigua del mundo, pero nada es lo que parece. La alegalidad o la clandestinidad de los pisos por horas, que se han convertido en la alternativa de las ciudades que están acosando la prostitución callejera, favorecen los casos de explotación. La legalización convertiría al Estado, si no hubiera un cambio del Código Penal, en proxeneta. Mientras, miles de mujeres comercian con su cuerpo con pocas garantías, muchas en condiciones indignas, muchas sin más salida.

http://www.lavanguardia.com/20110502/54175339130/profesion-sin-salida.html

 

Share

El Ayuntamiento de Bilbao eleva a 16 las denuncias por prostitución en la calle

El área de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Bilbao tiene abiertos dieciséis expedientes por prostitución callejera tras prohibir esta práctica hace ocho meses mediante la ordenanza de Espacio Público. Las tres primeras denuncias en resolverse han sido catalogadas esta misma semana como infracciones leves y se han saldado con multas de 200 euros por cabeza, pero el resto deberán finalizar su tramitación para conocer las consecuencias que acarreen a prostitutas o clientes. «No todas podrían acabar con sanciones», advirtieron ayer desde el Consistorio.
La ordenanza de Espacio Público fue aprobada el pasado octubre tras varios meses de controversia y a pesar de contar con un importante rechazo social. Uno de sus contenidos más polémicos es el cerco al comercio sexual en las calles de la villa bajo amenaza de multas de hasta 3.000 euros. Pese a que las primeras sanciones fueron impuestas en enero y febrero, su aplicación ha comenzado a constatarse ahora. «Una denuncia no trae directamente una sanción. Como cualquier multa su tramitación -incluso su anulación- se puede alargar varios meses, dependiendo de las alegaciones que presente el afectado», precisaron fuentes municipales.
Aún así, si los hechos denunciados siguieran catalogándose como faltas leves, tal y como se ha hecho con los tres primeros expedientes resueltos, las otras 13 denuncias que permanecen abiertas en el área de Seguridad Ciudadana deberán concretarse en un plazo máximo de seis meses, el límite establecido para que la infracción prescriba. «A partir de ahora irán conociéndose más actuaciones», confirmaron desde el Ayuntamiento.
A la espera de determinar el montante económico que puedan suponer las sanciones por prostitución callejera en Bilbao, ya se sabe al menos el destino que tendrá el dinero. El artículo 129 de la ordenanza de Espacio Público establece que la recaudación de las multas «quedará afecta a la financiación de programas municipales o a la subvención de entidades que tengan por objeto la ayuda o colaboración con el colectivo de personas que ejercen la prostitución en la calle».
200 euros por botellón
Además de erradicar el comercio sexual ‘coche a coche’ en Bilbao, la normativa de Espacio Público también delimita cualquier otra actividad que pueda realizarse en plena calle. Una de las más vigiladas es el botellón, otra ‘afición’ que el Ayuntamiento mantiene en el punto de mira desde hace años. Primero estableció un reglamento local para limitar el consumo de alcohol fuera de los bares y luego integró este enunciado en la citada nueva ordenanza. En base a la normativa aprobada en octubre, un joven va a ser sancionado con una multa de 200 euros por ser detectado bebiendo en plena acera el pasado 20 de noviembre. El expediente fue dado a conocer el miércoles junto a las primeras sanciones por prostitución.
Según los datos del último estudio realizado en Euskadi sobre los jóvenes y la práctica del botellón, el consumo de alcohol está descendiendo. Se estima que un 3,7% de los chavales lo practica. No obstante, 3.500 jóvenes han sido multados por la Policía Municipal de Bilbao en cuatro años por esta práctica. Algo más de un centenar han cambiado la sanción por asistir a cursos de prevención.

http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20110624/vizcaya/ayuntamiento-bilbao-eleva-denuncias-20110624.html

Share

Bilbao tramita en un día tres multas por prostitución

ERRADICAR LA PROSTITUCIÓN DE LAS CALLES DE LA VILLA

Bilbao tramita en un día tres multas por prostitución

Los implicados se enfrentan a sanciones de 200 euros por «prácticas sexuales incívicas» tras infringir la polémica ordenanza de Espacio Público

Bilbao tramita en un día tres multas por prostitución

El comercio sexual en la calle está prohibido en la villa desde el pasado mes de octubre. :: LUIS CALABOR

El Ayuntamiento de Bilbao anunció en 2010 su intención de erradicar la prostitución de las calles de la villa, pero algunos no han tenido en cuenta la amenaza y ahora deben rascarse el bolsillo. Tres personas tendrán que hacer frente a otras tantas multas por «prácticas sexuales incívicas» tras infringir la ordenanza de Espacio Público. Las sanciones, impuestas entre enero y febrero, fueron tramitadas definitivamente ayer y supondrán a los implicados desembolsos de 200 euros por cabeza.
La primera sanción fue notificada el 30 de enero y al multado se le acusa de infringir el artículo 16.1 de la citada norma municipal, «atentar contra la convivencia (…) al desconsiderar al resto de la ciudadanía mediante la exhibición pública de actos de marcado carácter íntimo y personal, (…) actos en los que el sexo esté explicitado y sea pública y notoria su realización». El segundo expediente sancionador fue abierto el 25 de febrero y afecta a un hombre y una mujer por vulnerar el apartado 16.2, «ofrecimiento y de demanda de servicios sexuales (…) retribuidos, incluyendo la negociación y realización de los mismos».
Pese a que el exconcejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, aseguraba en abril que la guardia urbana había impuesto hasta la fecha «ocho o nueve sanciones entre clientes y mujeres», las de ayer son las primeras multas que se conocen públicamente tras la aprobación de la ordenanza de Espacio Público. Además de agrupar todos los reglamentos municipales existentes sobre actividades y actitudes al aire libre, la polémica normativa incorpora por primera vez a la legislación local una prohibición explícita de la prostitución callejera. Comenzó a tomar forma hace más de un año, pero las quejas y alegaciones vecinales dilataron su aprobación. Finalmente, entró en vigor el pasado mes de octubre sancionando con multas de entre 300 y 3.000 euros a quien practicara la prostitución, aunque las primeras multas conocidas no serán tan altas.
Por barrios
El pasado mes de enero, la ordenanza de Espacio Público cumplía 100 días en vigor y las asociaciones de vecinos aseguraban que, en materia de comercio sexual, se aplicaba «a medias». Mientras en zonas como Miribilla aplaudían la desaparición de las prostitutas que habían llegado a sus calles, en San Francisco denunciaban que «se sigue tolerando lo intolerable». Pese a todo, el sexo por dinero sigue siendo un importante negocio en Bilbao mediante pisos habilitados para acoger encuentros. Según los datos que maneja la asociación Askabide, 700 mujeres mantienen relaciones a cambio de dinero en la villa.

Share

La prostitución en España, una costumbre ‘de moda’

La prostitución en España, una costumbre 'de moda'La mitad de ellos está casado o vive en pareja y el 40% tiene hijos, según un informe de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres. El grueso de los prostituidores o clientes es consciente de que el 90% de las mujeres se prostituyen contra su voluntad. La media de edad del prostituidor o cliente está entre 30 y 50 años.

Así lo han explicado en rueda de prensa la portavoz de la Comisión, Susana Martínez; la portavoz de la organización de Mujeres por la Abolición de la Prostitución, Rosario Carnacedo; y la representante europea de la Coalición Internacional contra el Tráfico de Mujeres, Malka Marcovich.

En total, el 99% de la demanda es masculina. Martínez ha puesto de manifiesto que «no existe ni un mínimo consenso de reproche hacia la prostitución», que está «normalizada» de manera que «se justifica un hecho que constituye una de las formas más graves de violencia contra la mujer» y un «atentado contra su libertad sexual y su indemnidad física». El comercio sexual está detrás del 79% de los casos de tráfico de personas.

Para la organización, «es necesario poner encima de la mesa la necesidad de buscar responsabilidades y penalizar al prostituidor», lo que, según ha apuntado Carnacedo, implica un cambio de mentalidad similar al desarrollado en la lucha contra la violencia de género: no es un asunto de mujeres, sino de hombres que maltratan a mujeres. En este sentido, ha recordado que se trata de un mercado «que genera enormes beneficios económicos que no se generarían si no salieran de los bolsillos de los hombres que compran mujeres».

Por eso, solicitan que se «cambie la mirada» porque, de otra forma, la española seguirá siendo una sociedad «que está amparando el abuso, la violencia y la desigualdad», al consentir que sus hombres acudan a la prostitución. La Comisión pide que España se mire en el entorno europeo para llevar a cabo este cambio de mentalidad. En Suecia, que aplica políticas de represión del prostituidor desde 1999, la trata de mujeres ha disminuído un 80 por ciento y la demanda ha caído cerca de un 60 por ciento. Mientras, en Holanda, donde se ha regulado el ejercicio de la prostitución, «existe una gran preocupación por el aumento de la trata de menores y mujeres con fines de explotación sexual». «Queda claro que cuando la delincuencia organizada dedicada a la trata de mujeres con fines de explotación sexual tiene dificultades en un país porque su legislación es menos permisiva con la prostitución o la trata, evitan dicho país, afincando sus negocios ilícitos en otro país más permisivo legalmente», explica la Comisión.

Diferencias entre España y Francia

Por eso, advierten de que en Francia ya se ha aprobado un informe consensuado por todos los grupos políticos en el que se recomienda la penalización de la demanda de prostitución y que «se convertirá en ley». El informe, basado en entrevistas con más de 200 personas y entidades en distintos países, entre los que está España, concluye que «todas las leyes van encaminadas a abolir la prostitución y penalizar al cliente porque todos los países, incluido Holanda, empiezan a reflexionar ya sobre ello», conforme ha explicado Marcovich.

En esta línea, ha denunciado que la demanda de sexo desarrolla el negocio de la trata de mujeres para explotación y se ha referido a los anuncios de contactos en la prensa española para incidir que es el único país europeo en el que se produce. «Un anuncio en los medios de comunicación es proxenetismo» porque están ofreciendo mujeres, ha recordado.

Sobre este asunto, Carnacedo ha criticado que España sea «una excepción en la Unión Europea» al consentir que se mantenga esta publicidad en la prensa nacional y ha recordado que el Gobierno tiene «el compromiso» de erradicar estos anuncios antes del fin de la legislatura.

En su opinión, «parece que la única consecuencia que tendrá la desaparición de esos anuncios es que los medios perderían una vía de ingresos, pero es que en una sociedad democrática, ese dinero tiene que desaparecer, porque se obtiene a costa de la vida de muchas mujeres».

Además de la erradicación de los anuncios y la introducción de medidas punitivas contra los prostituidores, la organización exige la aplicación literal del artículo 158 del Código Penal para que efectivamente se persiga a todo aquel que obtenga beneficios de la prostitución ajena, ya que, según afirman, el 90% de la explotación sexual está en manos de intermediarios y, si se penalizara, «ya fuera un bar de copas o un local de alterne, se acabaría con el 90% del negocio».

http://www.diariocritico.com/2011/Junio/nacional/277220/prostitucion-comision-para-la-investigacion-de-malos-tratos-a-mujeres.html

Share

Cuatro de cada diez hombres de entre 17 y 60 años acuden a la prostitución

La mitad de ellos está casado o vive en pareja y el 40% tiene hijos, según un informe de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres

Madrid. (Europa Press).- El 40 por ciento de los varones españoles de entre 17 y 60 años acuden a la prostitución, según los datos ofrecidos por la Comisión para la Investigaciónde Malos Tratos a Mujeres para denunciar que el grueso de los prostituidores o clientes esconsciente de que el 90% de las mujeres se prostituyen contra su voluntad. La media de edad del prostituidor o cliente está entre 30 y 50 años. La mitad de los hombres que acuden a la prostitución están casados o conviven con su pareja y cuatro de cada diez tienen hijos,

Así lo han explicado en rueda de prensa la portavoz de la Comisión, Susana Martínez; la portavoz de la organización de Mujeres por la Abolición de la Prostitución, Rosario Carnacedo; y la representante europea de la Coalición Internacional contra el Tráfico de Mujeres, Malka Marcovich.

En total, el 99 por ciento de la demanda es masculina. Martínez ha puesto de manifiesto que «no existe ni un mínimo consenso de reproche hacia la prostitución», que está «normalizada» de manera que «se justifica un hecho que constituye una de las formas más graves de violencia contra la mujer» y un «atentado contra su libertad sexual y su indemnidad física». El comercio sexual está detrás del 79 por ciento de los casos de tráfico de personas.

Para la organización, «es necesario poner encima de la mesa la necesidad de buscar responsabilidades y penalizar al prostituidor», lo que, según ha apuntado Carnacedo, implica un cambio de mentalidad similar al desarrollado en la lucha contra la violencia de género: no es un asunto de mujeres, sino de hombres que maltratan a mujeres. En este sentido, ha recordado que se trata de un mercado «que genera enormes beneficios económicos que no se generarían si no salieran de los bolsillos de los hombres que compran mujeres».

Por eso, solicitan que se «cambie la mirada» porque, de otra forma, la española seguirá siendo una sociedad «que está amparando el abuso, la violencia y la desigualdad», al consentir que sus hombres acudan a la prostitución. La Comisión pide que España se mire en el entorno europeo para llevar a cabo este cambio de mentalidad. En Suecia, que aplica políticas de represión del prostituidor desde 1999, la trata de mujeres ha disminuído un 80 por ciento y la demanda ha caído cerca de un 60 por ciento. Mientras, en Holanda, donde se ha regulado el ejercicio de la prostitución, «existe una gran preocupación por el aumento de la trata de menores y mujeres con fines de explotación sexual». «Queda claro que cuando la delincuencia organizada dedicada a la trata de mujeres con fines de explotación sexual tiene dificultades en un país porque su legislación es menos permisiva con la prostitución o la trata, evitan dicho país, afincando sus negocios ilícitos en otro país más permisivo legalmente», explica la Comisión.

Por eso, advierten de que en Francia ya se ha aprobado un informe consensuado por todos los grupos políticos en el que se recomienda la penalización de la demanda de prostitución y que «se convertirá en ley». El informe, basado en entrevistas con más de 200 personas y entidades en distintos países, entre los que está España, concluye que «todas las leyes van encaminadas a abolir la prostitución y penalizar al cliente porque todos los países, incluido Holanda, empiezan a reflexionar ya sobre ello», conforme ha explicado Marcovich.

En esta línea, ha denunciado que la demanda de sexo desarrolla el negocio de la trata de mujeres para explotación y se ha referido a los anuncios de contactos en la prensa española para incidir que es el único país europeo en el que se produce. «Un anuncio en los medios de comunicación es proxenetismo» porque están ofreciendo mujeres, ha recordado.

Sobre este asunto, Carnacedo ha criticado que España sea «una excepción en la Unión Europea» al consentir que se mantenga esta publicidad en la prensa nacional y ha recordado que el Gobierno tiene «el compromiso» de erradicar estos anuncios antes del fin de la legislatura.

En su opinión, «parece que la única consecuencia que tendrá la desaparición de esos anuncios es que los medios perderían una vía de ingresos, pero es que en una sociedad democrática, ese dinero tiene que desaparecer, porque se obtiene a costa de la vida de muchas mujeres».

Además de la erradicación de los anuncios y la introducción de medidas punitivas contra los prostituidores, la organización exige la aplicación literal del artículo 158 del Código Penal para que efectivamente se persiga a todo aquel que obtenga beneficios de la prostitución ajena, ya que, según afirman, el 90% de la explotación sexual está en manos de intermediarios y, si se penalizara, «ya fuera un bar de copas o un local de alterne, se acabaría con el 90% del negocio».

http://www.lavanguardia.com/vida/20110621/54175309694/cuatro-de-cada-diez-hombres-de-entre-17-y-60-anos-acuden-a-la-prostitucion.html

Share

La prostitución se expande por falta de trabajos

Hombres y mujeres han hecho de la venta del sexo su fuente de trabajo; muchos no han logrado colocarse en sus profesiones

Los más atrevidos son los travestis que dejan al descubierto su cuerpo.

Muchas mujeres aseguran que han buscado otros empleos y no los encuentran.

La primera calle del centro es uno de los puntos preferidos por trabajadores sexuales.

La primera calle del centro es uno de los puntos preferidos por trabajadores sexuales.

SAN PEDRO SULA,HONDURAS

Se iniciaron en algunas calles de Barandillas y se han expandido por diferentes sectores del centro de San Pedro Sula y sus alrededores.

La falta de empleo no sólo ha empujado a la prostitución a más mujeres, sino también a hombres.

Quienes se dedican al comercio del sexo atribuyen esta situación a la falta de trabajo, la desintegración familiar y la estigmatización; al no encontrar otra alternativa, decidieron tomar la calle.

Las esquinas de barrios como Barandillas, Guamilito, El Centro y El Benque son los sitios donde cada noche decenas de hombres y mujeres se dedican a buscar clientes.

Así como se ha ido expandiendo el número de personas prostituyéndose, también aumentan los métodos del trabajo más antiguo.

“La competencia en las calles es dura”, dice una mujer que sin inmutarse descubre sus partes íntimas cuando ve acercarse un vehículo.

Los más atrevidos son los hombres vestidos de mujer, los travestis. Ellos salen a la calle con pocas prendas y se ubican en la salida vieja a La Lima, en la segunda calle.

Alejandra Padilla, educadora en salud de la organización civil Unidad Color Rosa, señaló que es difícil controlar la vestimenta de los trabajadores sexuales.

“Cada día hay nuevas prostitutas en las zonas donde pasan los travestis. Orientamos a los que forman parte de la organización para apoyarlas, pero no se puede controlar a todas”, explicó Padilla.

No les dan empleo

Lamentó que muchos de los travestis se ven obligados a prostituirse, pues por su apariencia femenina no encuentran trabajo.

“No podemos estudiar porque no tenemos oportunidades y no nos dan empleo. Sufrimos discriminación sólo por sacarnos las cejas y dejarnos el cabello largo”, expresó Padilla.

Aunque la organización no tiene cifras exactas del número de travestis dedicados al negocio del sexo, manejan un grupo de aproximadamente 120 personas.

“Siempre hay alguien entre nosotras que busca trabajo y no encuentra. La prostitución no es rentable, pero no tenemos otras opciones”, agregó.

Su versión fue reforzada por Ángel Flores, coordinador de educación de la Comunidad Gay, quien asegura que en los últimos dos años, debido a la crisis económica, las estadísticas se han incrementado.

“La cantidad de hombres que les ofrecen su cuerpo a otros hombres y mujeres va en aumento.

La gente tiene necesidades y recurren a este trabajo, no porque les guste”, señaló Flores.

Según esta organización, en San Pedro Sula hay unos 200 hombres dedicados a la prostitución.

A pesar de ser hombres, corren los mismos riesgos que las mujeres en la calle; son golpeados, asaltados y hasta violados.

Más menores en la calle

Marlen Ordóñez, que está a cargo del proyecto de mujeres trabajadoras del sexo, indicó que les preocupa que cada día hay más menores de edad en las calles. Esto se deba a la desintegración familiar y la crisis económica.

“Muchas madres solteras tienen hasta ocho hijos y no encuentran trabajo, les dan mucha responsabilidad a las jovencitas y ellas se van a la calle”, explicó Ordóñez.

Dijo que más menores de edad que adultas se dedican a la venta de sexo.

Este proyecto trabaja con más de 120 féminas; entre ellas hay enfermeras, diseñadoras y de otras profesiones que no han podido poner en práctica debido a la falta de oportunidades de empleo.

“Al igual que en otras áreas, la economía en el comercio sexual ha bajado, pero la mayoría de las mujeres trabajadoras del sexo tiene bajo nivel educativo y no encuentra otras oportunidades”, manifestó Ordóñez.

A pesar de que estas tres organizaciones ofrecen educación sexual a los trabajadores comerciales del sexo, en la Unidad de Manejo Integral de las Enfermedades de Transmisión Sexual, Umiets, a diario se reciben mujeres con infecciones de este tipo.

Marlen Godoy, médica asistente, informó que siete de cada diez mujeres que reciben tienen infecciones de transmisión sexual.

Estas cifras son de las que trabajan en los bares y prostíbulos, que se conocen como cautivas, mientras a las de la calles las denominan ambulantes

.
“Salimos en las noches a hacer inspecciones pero es difícil controlarlas para que se cuiden”, señaló Godoy.

Aunque la Policía Municipal y la Preventiva les ofrecen apoyo en las intervenciones, muchas trabajadoras del sexo los han denunciado por diferentes abusos.

Julio Gonzales, jefe de la Policía Municipal, dijo que hacen inspecciones combinadas con salud para exigirles el carné y no descarta que algunos se aprovechen.

“No es dinero fácil, estamos expuestas a todo”

“Nos asaltan, nos golpean y a algunas hasta las matan. No es dinero fácil, estamos expuestas a todo y cuando tienes una pistola en la cabeza nadie se resiste”. Éstas fueron las palabras de “Luna”, una mujer de unos 30 años que encontró en la venta de sexo su fuente de trabajo.

Relató que la primera vez que lo hizo fue sin siquiera pensarlo. Estaba sin trabajo y con dos hijos, andaba con su cuñada que se dedicaba a ese negocio cuando un norteamericano se les acercó y ofreció cinco mil lempiras por dos horas con ella.

Al poco tiempo empezó una relación formal con otro hombre, pero sólo duró dos años y quedó de nuevo sola y embarazada.

“No me gusta decir que fue por mi hijo, pero nació enfermo y necesitaba comprarle medicamentos caros todas las semanas. No me quedó de otra que ir a la calle porque ya sabía que ahí había dinero y que mi hijo no se me iba a morir”, expresó ‘Luna’, que por seguridad no dio su verdadero nombre.

Mientras ella vendía su cuerpo, su hermana cuidaba de su hijo enfermo sin saber el verdadero trabajo que ella hacía.

“La gente nos juzga, nos ven mal y no saben todo lo que pasamos en la calle. Luchamos por salir adelante, buscamos otros trabajos y no los encontramos”, lamentó.

Aunque ahora su familia sabe de dónde salía el dinero para los fármacos del niño, cuando empezó en la prostitución ella les decía que trabajaba en un restaurante en horario nocturno.

“Un amigo me consiguió una camisa de un restaurante, pero siempre llegaba desvelada y cansada. Después de un tiempo no se los pude negar, pero les prometí que no me quedaría en eso”.

Esa promesa y la muerte de su cuñada, a la que un cliente le quitó la vida, fueron las razones por las que ‘Luna’ empezó a luchar para dejar la calle.

Su primer paso fue estudiar enfermería. De día iba a clases y por la noche salía a vender su cuerpo.

“Me propuse sacarle provecho a esto criando a mi hijo y estudiando y por suerte pude conseguir trabajo cuando me gradué como enfermera”, indicó.

Desde hace varios meses, “Luna” pudo dejar la calle y ahora trabaja en su profesión como enfermera.

Entre sus clientes, “Luna” tuvo políticos, periodistas, médicos, empresarios, policías y hasta pandilleros.

“Fui asaltada por un policía y también en dos ocasiones golpeada por otros hombres. La calle no es para cualquiera, ahí se sufre”, agregó.

Lamentó que no todas sus compañeras tengan las oportunidades que ella, pues sabe de otras mujeres trabajadoras del sexo que también tienen sus profesiones, pero no encuentran empleo.

“Muchas mujeres no quieren hacer esto, pero no tienen otras opciones y deben llevar la comida de sus hijos”.

Aunque reconoció que hay hombres que las tratan bien, con amabilidad y respeto, “la mayoría se portan como unos caballos y no nos ven como mujeres o como madres de familia. Algunos nos quieren obligar a tener sexo sin protección, aunque les digamos que es un riesgo”, relató.

http://www.laprensa.hn/Sintesis/Lo-ultimo/Ediciones/2011/06/11/Noticias/Prostitucion-se-expande-por-falta-de-empleos

Share

Prostitutas luchan por la legalización

Sexoservidoras en México piden que oficio sea legal

Mérida y Kyara trabajan en el D.F. Gardenia Mendoza/La

MÉXICO, D.F.— Las destrezas de Mérida y Kyara son pura matemática: como prostitutas pueden ganar hasta 100 dólares al día «si le echan ganas» mientras que su experiencia en otros trabajos como camareras, meseras, limpiadoras o vendedoras apenas da unos 25 dólares máximo, aún cuando se empeñen.

Así que llevan la frente en alto. «Es un trabajo más», dice Kyara, de 22 años. «Con ‘El Talón’ saqué a mis hijos adelante», precisa Mérida, de 44 años.

Estas mujeres son parte de un grupo de aproximadamente 4,200 sexoservidoras del barrio «La Merced», en el corazón de la capital mexicana, que empujan la legalización de su oficio tolerado por una ley que no actúa contra ellas «si los vecinos no lo piden».

Un reglamento opaco y ambiguo que permite a policías y lenones (proxenetas) falsificar solicitudes para vulnerar a las chichas, extorsionarlas y abusarlas.

«Gente de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal y la Procuraduría General de la República se disputan los puteros de la Ciudad de México», denuncia Jaime Montejo, activista fundador de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, una organización de asesoría jurídica, médica y psicológica para prostitutas.

La nueva ley contra la trata de personas, promulgada en enero pasado, permite a agentes ingresar a las zonas de tolerancia para buscar a menores de edad o víctimas de explotación, aunque no lo sean.

Brigada Callejera documenta que del total de mujeres afiliadas a la organización en 28 estados de los 36 del país, sólo entre el 12 y el 15% han sido obligadas a ejercer la prostitución; el resto, son consecuencia de la mala economía.

Hacerlas pasar por víctimas es más bien una trampa. «Se llevan a las chicas en operativos y tanto ellas como los dueños de los hoteles donde van con los clientes pierden tiempo y dinero», afirma Elvira Madrid, presidenta de la Red Mexicana de Trabajo Sexual.

Para evitar escándalos, señala, las redes de afectados habían pagado hasta 2010 alrededor de 1,500 dólares a los policías locales extorsionadores, pero con la entrada en vigor de la ley de trata, los agentes federales subieron «la tarifa» a 3,000 dólares en el equivalente en pesos.

El chantaje es: o pagan o les hacemos la vida imposible. Las dependencias no han hecho comentarios al respecto.

Mérida, la sexoservidora, se encontraba en el bar «El Capricho», en marzo pasado, donde el gobierno del DF realizó un operativo aparentemente para liberar a 45 mujeres que eran obligadas a prostituirse y afirma que al menos ahí fue un montaje. «A ninguna de las que estábamos en la cantina nos forzaban, ni había menores de edad», sostiene esta veterana. Ella tenía 16 años, pero en 1983, cuando se inició en «El Talón» porque «estaba jodida», dice y suelta una carcajada. «Bueno, ahora estoy pobre, pero no tanto, sólo si no me dejan trabajar».

Las organizaciones estiman que la legalización del comercio sexual evitaría o disminuiría la corrupción, la trata de personas y hasta la pérdida de la patria potestad de muchas mujeres: si se confirma que la madre labora en el oficio más antiguo del mundo pierden al hijo.»Queremos algo muy sencillo: que el sexoservicio sea considerado un trabajo más en la ley, puede ser como trabajadoras no asalariadas o por contrato cuando se trate de casas de citas», precisa Montejo, de Red Callejera.

Así adquirirían también prestaciones como seguro médico, derechos a créditos como vivienda y a la par tendrían obligaciones para con el Estado y como independientes hasta podrían quedar exentas de gravámenes.

La propuesta fue presentada en 2005 al entonces subsecretario del Trabajo de la Ciudad de México, Benito Mirón, quien hoy es el titular del área. «Se escuchó la propuesta, se nos hizo viable, pero no se ha vuelto a analizar», comenta el funcionario que no descarta la opción de hacer las reformas, aunque sin tiempos concretos.»Falta voluntad política», insiste Elvira Madrid, de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, que junto con Brigada Callejera ha cabildeado sin éxito durante 18 años en los congresos del Distrito Federal, Puebla, Oaxaca, Querétaro, Guanajuato, Veracruz y Tlaxcala.»El tema sólo ha servido de trampolín político de legisladores», lamenta.

Las iniciativas no prosperaron por detalles o claúsulas que las echaron por tierra como la creación de un Instituto del Sexoservicio (al que se opusieron asociaciones religiosas) o la publicación de un listado oficial de quién, cómo, dónde y quienes eran los clientes.

Hasta ahora el gobierno del DF sólo ha logrado incluir a las sexoservidoras en un programa de capacitación para crear cooperativas al que se han inscrito 60 interesadas en cursos para ser estilistas o cocineras.»Son pocas porque para la capacitación hace falta que dejen de trabajar», reconoce Verónica Vilaria, directora de Fomento Cooperativo, que ofrece una beca mensual 150 dólares, el mismo dinero que se embolsa Kyara en un día y medio.

«Si me dejan trabajar en dos años más voy a regresar a Veracruz a poner mi negocio de cocina por mi cuenta, no hace falta más», comenta la chica que tiene dos hijos por mantener y los dejó con la abuela en su tierra.

Kyara es una joven de cabello muy negro y cara bonita que lleva un pantalón ajustado y una blusa que deja ver sus hombros: es la prenda más sensual de su atuendo que por lo demás ni siquiera usa tacones, sino unas sandalias de piso, como cualquier muchacha que camina en las calles de la capital mexicana.

«Soy una persona normal que tengo necesidades y escogí este trabajo», dice.

Su historia de prostituta inició por un padrote que la enamoró en su pueblo del sureste mexicano para prostituirla en Houston, donde tenía que darle 1,000 dólares al día.

Cuando se embarazó lo convenció para que la dejara regresar a casa. «Cuando tuve a mi niño en los brazos dije: si ya trabajé para un hombre por qué no para un hijo, pero no es fácil: todos quieren tu dinero».

http://www.impre.com/laopinion/noticias/primera-pagina/2011/6/6/prostitutas-luchan-por-la-lega-258967-1.html

Share

¿Legalizaría el ejercicio de la prostitución?

El candidato de IU

ÁNGEL PÉREZ (IU): «La forzada debe ser abolida, y la voluntaria regulada»

Nos preocupa la prostitución forzada, aquella que se ejerce para sobrevivir. En ese mundo es en el que se da la explotación más inhumana y violenta. Esta prostitución debe ser abolida a través del Estado de derecho. La voluntaria debe ser regulada. Tenemos que recordar no obstante que, en España, la prostitución en diversas formas no es ilegal actualmente y, de hecho, goza de gran reconocimiento, difusión y remuneración en amplios espacios de algunos medios de comunicación.

El candidato del PSM

JAIME LISSAVETZKY (PSM): «Debemos aprobar normas que den apoyo a las víctimas»

Soy contrario a la prostitución. Primero, porque atenta contra la dignidad de las personas. Segundo, porque genera un entramado delictivo, que convierte el comercio sexual en una forma dramática de explotación. Tercero, porque ejercida en lugares públicos genera problemas de convivencia. Es necesario erradicar la prostitución con acciones coordinadas de todas las Administraciones para desmantelar las redes de trata de mujeres. Los Ayuntamientos debemos aprobar normas que den apoyo a las víctimas -no las incriminen- y regulen el uso del espacio público.

El candidato del PP

ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN (PP): «Entraña una explotación que la sociedad no puede aceptar»

En ningún caso legalizaría la prostitución, porque este es un tema que hay que enfocar desde el máximo respeto a la mujer, y la prostitución entraña una explotación que ninguna sociedad puede aceptar. Al mismo tiempo, sé que su ejercicio en la vía pública causa molestias a los vecinos. El camino para terminar con estas situaciones pasa por el trabajo social, la lucha contra las mafias y el rechazo social hacia la demanda. Siempre buscando preservar la dignidad de la mujer.

http://www.elpais.com/articulo/madrid/Legalizaria/ejercicio/prostitucion/elpepuespmad/20110504elpmad_2/Tes

Share