Cansada del “egoísmo machista” del derecho, esta abogada brasileña decidió cambiar de oficio a Cortesana de lujo

Claudia de Marchi, de 34 años, se mudó a Brasilia para “liberarse” de los hombres del mundo jurídico y ganó cerca de USD 125.000 en un año, mucho más que con su salario como defensora de las leyes brasileñas

Una abogada brasileña contó que ha encontrado satisfacción en su nuevo trabajo, y un mejor salario, después de dejar su carrera en el derecho y convertirse en prostituta. La respetada abogada Claudia de Marchi, experta en derecho constitucional, sorprendió a sus clientes y colegas el año pasado cuando de repente decidió dejar su alta posición en un bufete de abogados y empezó a anunciar sus servicios como una “cortesana de lujo”.

La joven de 34 años se trasladó a Brasilia, la capital del país, donde, en lugar de ampliar su conocimiento de las leyes de Brasil, comenzó a prestar servicios sexuales a empresarios y políticos ricos por USD 185 la hora.

 

Irónicamente, una de las razones de su drástico cambio de dirección fue que ya no podía tolerar el “egoísmo machista y la auto-indulgencia” que había encontrado en el mundo jurídico.

En lugar de eso, la autoproclamada feminista decidió que sólo trataría con hombres dispuestos a pagar por su compañía, alegando que ella prefiere “el orgasmo y el pago” que tener que soportar vivir con “defectos masculinos” todo el día.

 

Ahora, ella afirma que el cambio de oficio fue la “mejor decisión que tomó” después de encontrarse “liberada” de los hombres y ganar cerca de USD 125.000 en un año, mucho más que su salario como abogada.

Y aunque la mayoría de las prostitutas usan un seudónimo para proteger su verdadera identidad, Claudia ha insistido en que se enorgullece de lo que ha logrado e incluso escribe un blog con su nombre real sobre sus encuentros sexuales que ahora obtiene más de 8.000 visitas un día.

 

El blog incluye tutoriales para hombres sobre temas como cómo deben comportarse con las mujeres, cómo ser un “hombre real” y cómo “madurar correctamente”, así como consejos sobre cómo realizar sexo oral a una mujer.

Por otra parte, su madre de 64 años apoya tanto su nueva profesión que recientemente se mudó de su propia ciudad natal a la capital, y ahora vive con su hija en su casa cerca del parlamento brasileño.

 

Cláudia, de Sorriso, en el centro de Brasil, se licenció en derecho en 2005 y trabajó como abogada en la ciudad durante 11 años, especializada en la interpretación de la compleja constitución de Brasil después de completar estudios de postgrado.

Más tarde comenzó a dar conferencias sobre derecho constitucional en la universidad Unic Sorriso local.

 

De Marchi, en la universidad

De Marchi, en la universidad

Pero ella afirma que se cansó de trabajar en el mundo de un hombre, así como una sucesión de relaciones fallidas, incluyendo un matrimonio que duró sólo un año, y cuando fue despedida de su posición en la universidad “por el ego de alguien” en febrero. El año pasado, Claudia decidió repensar cómo quería vivir su vida.

 
http://www.infobae.com/america/america-latina/2017/02/25/cansada-del-egoismo-machista-del-derecho-esta-abogada-brasilena-decidio-cambiar-de-oficio/
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La prostitución se cuela en el museo Van Gogh con ‘Easy Virtue’

Reytato de Juia Thal, conocida como Mademoiselle Alice de Lancey. Charles Carolus-Duran

Además de pinturas, la exposición muestra monedas propias de los burdeles o uno de los registros de meretrices que existían en París

El museo Van Gogh de Ámsterdam exhibe hasta el 19 de junio “Easy virtue”, una muestra que refleja el impacto de la prostitución en el arte francés de hace más de un siglo con más de cien obras de arte de Picasso, Degas, Van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La exhibición hace un recorrido por las diferentes modalidades que tenía la prostitución en la capital parisina entre 1850 y 1910.

A lo largo de sus salas se podrá observar desde cuadros de cortesanas que ejercían como trabajadoras del sexo a cambio de grandes sumas de dinero hasta mujeres que, ahogadas en deudas, eran explotadas salvajemente en los burdeles.

Axel Rüger, director del museo Van Gogh, recordó en unas declaraciones a Efe que actualmente la prostitución sigue siendo un tema prominente en Amsterdam. “También lo fue entre mediados y finales del siglo XIX en París, ciudad símbolo de la vida moderna de la época, así que era lógico que los artistas la reflejaran en sus obras”. Rüger aseguró que el mismo Van Gogh visitó algunos burdeles y dejó constancia de ello en cartas escritas por su propio puño y letra.

Uno de los cuadros que saluda al visitante nada más entrar es ‘Mujer en los Campos Elíseos por la noche’, de Louis Anquetin. En él se puede ver a una señora abrigada por un grueso abrigo, mientras al fondo varios caballos trasladan carruajes por las calles de París. Solo tras contemplar detenidamente la pintura se vislumbra que justo detrás de la mujer, casi en las sombras, un hombre ataviado con un sombrero de copa se gira para observarla.

“¿Se trata de un cliente? ¿Un acosador? ¿O un simple transeúnte caminando? No lo sabemos, de ahí la ambigüedad de la obra”, explica Richard Thomson, profesor de Arte de la Universidad de Edimburgo.

Otros cuadros son más explícitos. Uno de ellos es un Baudric titulado ‘La Magdalena penitente’, donde se retrata a la cortesana Blanche d’Antigny recostada en el suelo a cielo abierto, desnuda de cintura para arriba mientras mira al horizonte.

Esta mujer, según reza la inscripción que acompaña la obra, nunca vendió su cuerpo por menos de 500 francos y llegó a cobrarle 2.000 al príncipe Paul Demidoff por una noche.Un precio alto comparado, por ejemplo, con los 3 francos que Van Gogh pagaba por una visita a un burdel de Arles, en el sur de Francia.

La prostitución en la calle estaba legalizada en el París de la época bajo circunstancias especiales. Existía un registro de meretrices y estas solo podían trabajar cuando las lámparas de gas que iluminaban la ciudad por la noche se encendían. Si una mujer era detectada ejerciendo y no estaba inscrita, era detenida por la policía.

Uno de esos registros es exhibido en ‘Easy Virtue’ y en él se puede leer no solo información sobre las mujeres arrestadas, sino también sobre sus clientes, así como los nombres de homosexuales y modelos convictos por aparecer en fotografías pornográficas a principios del siglo XX.

Otros objetos de la muestra son unas monedas propias de los burdeles, que eran compradas por los clientes y canjeadas después por sexo con las prostitutas que trabajaban en ellos. De esta manera las madames, las propietarias de los negocios, evitaban que las chicas tocaran dinero real y, con ello, la posibilidad de que le robaran.

Pablo Picasso está presente en ‘Easy virtue’ con cuatro obras que el Van Gogh ha conseguido de préstamos de otros museos. Uno de ellos es “Desnudo con medias rojas”, cuadro que el genio malagueño pintó cuando apenas tenía 20 años y que enseña a una pelirroja recostada en una especie de sofá blanco. La mujer lleva como única prenda de vestir unas medias que, no casualmente, van a juego con el color de su pelo.

http://www.elmundo.es/cultura/2016/02/20/56c86016e2704e5d678b457f.html

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El momento más lujurioso de la historia de España

Frailes mujeriegos realizando sus ‘menesteres’.

Lo dice Juan Eslava Galán, autor de ‘Lujuria’

Se va a la Edad Media, con los clérigos mujeriegos, un rey impotente y el catálogo de putas de Castilla: Violante, La Mariblanca…

  • JUAN ESLAVA GALÁN

El siglo XV, otoño de la Edad Media, fue quizá la época de la historia de España más proclive al desenfreno sexual.

Los intentos del papa Gregorio VII de imponer el celibato al clero habían fracasado. El problema se arrastraba de antiguo. El concilio de Compostela (1056) había ordenado en vano que los sacerdotes y clérigos casados dejasen a sus mujeres e hicieran penitencia; el concilio de Palencia (1129) que ordenó que las mancebas de los eclesiásticos fuesen repudiadas públicamente, fue igualmente desobedecido y la misma suerte corrió el de Valladolid (1228) cuando dispuso que “denuncien por excomulgadas a todas las barraganas públicas de los dichos clérigos y beneficiados y si se moriren que las entierren en la sepultura de las bestias”. Un siglo después el concilio de Toledo (1324) lamentaba que “se ha introducido la detestable costumbre de que vayan a comer a casa de Prelados y Grandes las mujeres livianas, conocidas vulgarmente con el nombre de soldaderas y otras que con su mala conversación y dichos deshonestos corrompen muchas veces las buenas costumbres”.

El viajero Juan de Abbeville (1228) observó que el clérigo español era más mujeriego que sus colegas europeos. Al final las autoridades cedieron. Un privilegio de Enrique II concedía a los clérigos y prestes de Sevilla el mantenimiento de sus apaños siempre que fuera sin mengua de la castidad: “Que las dichas concubinas en adelante hicieren vida honesta, que les puedan en sus casas de ellas aparejar los manjares y enviarlos a los dichos clérigos a sus casas, y en el tiempo de enfermedad servirlos en cosas lícitas y honestas de día, salvo si el mal fuere muy grave. Y otro sí, que los clérigos y prestes puedan ayudar piadosamente a las dichas mujeres, e hijos ya nacidos, en sus menesteres”.

Las canciones y serranillas de este tiempo son de una desvergüenza y procacidad notables. Un estimulante catálogo de dueñas salidas, clérigos encalabrinados, lances de alcoba y monjiles pechos insomnes caldea los aires en las canciones del pueblo. Los gustos literarios de la nobleza guerrera dirigente no eran muy distintos. El amor cortés había evolucionado hasta hacerse sexual en las novelas de caballerías. El caballero combatía llanamente, por la posesión del himen de la dama, representado por distintos fetiches ensangrentados o manchados de sudor, como esos pañuelos o cintas que la dama otorga al amado para que le traigan suerte en la pelea.

Este ambiente disoluto se refleja incluso en la moda. Las hermosas no desaprovechan ocasión de lucir la pechera. El alemán Münzer, de viaje por España, confiesa, entre encantado y escandalizado: “Las mujeres con excesiva bizarría van descotadas de tal modo que se les pueden ver los pezones, además todas se maquillan y perfuman”. ¿Qué opinaba el rey de todo esto? El monarca era Enrique IV, un hombre que, a pesar del infamante sobrenombre con que ha pasado a la historia (el Impotente), también participaba en las alegrías de sus súbditos. Los cronistas a sueldo de su hermanastra y enemiga, Isabel de Castilla, destacan su homosexualidad y le achacan diversas perversiones sexuales: que gustaba de rodearse de mancebos dudosos y de vestir a la morisca (Alonso de Palencia) que “era hombre efeminado (…) y que era embuelto en luxurias y vicios desordenados y otras cosas feas” (Fernando del Pulgar), que no se allegaba sexualmente a la reina pero la ofrecía al valido, don Beltrán de la Cueva y otras lindezas. Más fundamento parece tener el diagnóstico del doctor Marañón según el cual el rey padecía “de displasia eunucoide con reacción acromegálica”. Debía ser una impotencia intermitente o según con quien porque por otra parte existen testimonios que aseguran que se tenía pistoleadas a las putas de Segovia. Hacia 1510 un clérigo anónimo y conocedor del tema compuso La Carajicomedia, especie de catálogo de las putas de Castilla, obra de valor inestimable en la que se dan muy precisas noticias del estado de la profesión al final de la Edad Media. Entresaquemos algunos nombres:

  1. MARÍA DE VELASCO: “No nació mayor puta, ni hechicera, ni alcahueta sin más tachas descubiertas”.
  2. RABO DE ACERO: “Es Francisca de Laguna, natural de Segovia, hizo la carrera en Salamanca”.
  3. LA NAPOLITANA: “Ramera cortesana, muy nombrada persona y muy gruesa. Tenía la rabadilla muy urdida y tan grande como un canal de agua. Casó con un mozo de espuelas de la reina doña Isabel que la retiró del oficio”
  4. ISABEL LA GUERRERA: (era Isabel Guerra): “A todos da que hacer”.
  5. ISABEL DE TORRES: “Tiene cátedra en Valladolid por mejor escrevir della la fui a ver y a conocer. Es mujer gruesa, de buen parecer, bien dispuesta”.
  6. VIOLANTE DE SALAMANCA: “Residente en Valladolid, gana la vida sufriendo diversos encuentros en su persona. Su rufián le marcó la cara de una cuchillada y ella para evitar la segunda se cubrió la cabeza con las faldas, entonces recibió la herida en la parte expuesta: Diole un picapunto en el culo de razonable tamaño”.
  7. JUANA DE CUETO: “Muy chica de cuerpo, de muy buen gesto y gorda: tiene buenos pechos; es muy soberbia y desdeñosa a la gente pobre, pero con quien tiene oro muchas veces llega a las manos, pero continuamente ha caído la triste de espaldas en tierra. Tiene gran furiosidad en soltar de los pedos”.
  8. LAREZ: “Mujer de increíble gordura; parece una gran tinaja. Ha sido razonable puta, o al menos nunca cubrió su coño por vergüenza de ningún carajo. Se queda en Valladolid manteniendo telas a cuantos carajiventureros cenen”.
  9. LA GRACIA: “Mujer enamorada, gran labrandera; hermosa y dispuesta(…) de continuo está en su puerta labrando y por maravilla passa uno que ella no lo mire(…) publica su coño ser ospital de carajos o ostal de cojones(…) tiene gran afición con todo el brazo eclesiástico”.
  10. ANA DE MEDINA: “Gentil mujer(…) mujer de buen fregado. Autores son mil legiones de carajos fríos y elados, y pertrechos que allí han recibido perfecta curación y escaldación”.
  11. LAS FONSECA: “Hermanas naturales de Toro, residentes en Valladolid. Son gentiles mujeres, especialmente la menor que tiene por amigo al prior de la Merced que en tanto grado la quiere que las paredes del monasterio desuella para dalle”.
  12. LA MALMARIDADA PERALTA: “De pequeña edad y gentil disposición, la cual por sus pecados casó con hombre débil y viejo. De coño veloce, esto es, coño cruel ardiendo que siempre está muerto de hambre”.
  13. ISABEL DE HERRERA: “Primera de todas las putas del universo, la flor de las mujeres enamoradas, la fragua de los carajos, la diosa de la luxuria, la madre de los huérfanos cojones”.
  14. LA MARIBLANCA: “Reside en un mesón de Salamanca, al passo de la vega. Es mujer muy retraída de vergüenza, y que tiene gran abstinencia de castidad. Siendo amiga de un estudiante, una mañana, estando en la cama y aviendo él acabado de passar carrera, ella se hincó de rodillas en la cama puestas las manos contra el cielo mirando a un crucifijo y con lágrimas en los ojos, con devoción, a grandes voces dixo: “¡Señor, por los méritos de tu Santa Pasión, si merced en este mundo me has de hazer, es ésta: que en mis días no carezca de tal ombre como este!”. Esta señora, al tiempo que tiene un carajo en el cuerpo, que se querría hallar en un cerro que está fuera de la ciudad media legua por dar gritos a su plazer”.
  15. LA PEDROSA: “Reside en Salamanca, es mujer gruesa, gran nalguda(…) estando hodiendo está como rabiosa, ando bocados do puede, y a las veces muerde las sábanas o manta o almohadas y atapase las narices y oídos por no resollar”. Ese mundo cambió bruscamente a la llegada de la piadosísima y honesta Isabel la Católica, y no digamos cuando poco después los reinos españoles pasaron a los piadosos Austrias y a ser el nuevo depositario de la promesa divina sobre el pueblo escogido… Pero fue bello mientras duró.

http://www.elmundo.es/cronica/2015/10/11/5617f29722601de0058b459e.html

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París lleva la prostitución al museo

Una polémica muestra en Orsay desmenuza el oficio más viejo del mundo | París convirtió la prostitución en atractivo turístico, rasgo sociológico y tema de artistas

París lleva la prostitución al museo

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa. Bertrand Guay / AFP

París lleva la prostitución al museo

Ella, de Gustav-Adolf Mossa. MUSEO DE ORSAY

Han desaparecido las salas de filmes X parisinas y el porno tampoco brilla en la televisión -fue, con el fútbol, el gancho de la televisión de pago- porque internet pasó por ahí. Pero tras un cortinado púrpura, crudas películas con más posiciones que las del Kama sutra atraen a un público inesperado: los visitantes de Esplendor y miserias de la prostitución (1850-1910), en el Museo de Orsay. Son cortos, abiertamente pornográficos -los mismos que coleccionaba el rey Alfonso XIII- resucitados en ese museo, el tercero más visitado de Francia, cuyo imán principal es El origen del mundo, de Courbet.

Personaje peculiar, su director, el polémico Guy Cogeval -en el Museo de los Monumentos Franceses, que dirigió, fueron célebres sus veladas festivas, multitudinarias, con invitados como Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposición del desnudo masculino, la -espléndida- en torno a Sade y ahora ésta. ¿El museo será el último refugio de lo políticamente incorrecto?

El crítico de Le Monde , incómodo porque “el eje de las exposiciones de Orsay tiene forma de falo”, titula con la palabra “racolage”, que define en francés la solicitación de una prostituta, penalizada por el gobierno de Sarkozy, para definir “la operación de la Gare d’Orsay”. Y aunque reconoce que “los recortes de los presupuestos de los museos obligan a sus gestores a buscar dinero”, se pregunta “si eso justifica la mul­tiplicación de imágenes de mujeres en posiciones lascivas y de varones que desnudan su vientre”.

Excusa cultural: si la prostitución es en el siglo XIX la profesión mejor repartida en Europa -Picasso describía el domingo español: “Misa por la mañana, toros por la tarde y al burdel por la noche”-, sólo París la convirtió en atractivo turístico, rasgo sociológico, tema de artistas y camino transversal de ascensión social y económica de algunas mujeres.

Cogeval, fan de ópera, encargó el decorado a Robert Carsen (cuyo triunfal Cantando bajo la lluvia vuelve en noviembre al Châtelet) quien debió distribuir ciento ­cincuenta óleos, algunos de ­grandes dimensiones, y otras tantas fotografías, además de los filmes a los que, junto a las fotos más osadas, encerró tras las cor­tinas mencionadas. A la entrada de cada espacio, un cartel: “Prohibido a menores de 18 años”.

Son dos altos en un camino que arranca con Ambigüedad: espacio público y mujeres públicas. Porque en el París iluminado a partir de 1816, en cuanto se encendían las farolas de gas era necesario distinguir entre las mujeres vedadas y las que se ofrecían. Pantalones y cigarro fueron rápidamente una indicación.

El recorrido de Orsay es más explícito: continúa con París como capital de los placeres; la hora en la que se encendían las farolas de gas; lo que pasa entre basti­dores; de la espera a la seducción el lenguaje del cuerpo; Maison closes, escenas de género; imágenes prohibidas; intimidad entre mujeres; reglamentación versus abolicionismo. Sala importante: la aristocracia del vicio. “Admi­radas en la Opera, seguidas por la prensa, esas demi-mondaines ejercen una verdadera fascinación -dice el catálogo- y dan el tono en materia de moda y de gustos”.

Último tramo: imaginario de la prostitución; prostitución y modernidad; el taller del pintor, teatro de fantasmas y obsesiones; placeres de amateurs; una orgía de formas y colores…

“A través de las luces mecidas por el viento / la prostitución ilumina las calles”, poetiza Baudelaire en 1861. El autor de Las flores del mal conjuraba “el pintor de la vida moderna” capaz de “atrapar la vida subterránea de las grandes ciudades”.

La prostitución se convierte en un tema dignificado por el artista, politizado por la naciente anarquía. Y la prostituta en modelo. Su divisa está en Orsay: la Olympia de Manet, escándalo del Salon de 1865 “tanto por su tema -una prostituta desnuda representada en un gran formato- como por la libertad del pincel”.

La muestra está puntuada por nombres ilustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, los hermanos Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) y de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas plantó su caballete en el espacio que separaba, en la Ópera, los camerinos de las bailarinas -adolescentes, algunas de trece años, hijas de planchadoras-, que vivían de otra cosa que del miserable cachet de artista, del escenario. Allí cazaban su presa los señoritos. “El ballet es innoble: una exposición de muchachas en venta”, se indigna Hippolyte Taine en su Notes sur Paris (1867).

No podían faltar varios Picasso -¿qué muestra de dos siglos puede obviarlos?-, aunque es una ausencia la que sobrevuela: el canon del tema, esas Demoiselles d’Avignon -por la calle Avinyó, de Barcelona-, la escena de burdel más fundamental de la pintura. Y el malentendido de considerar descripción del placer lo que en realidad era la crónica de una revisión médica, con el fantasma de la sífilis, el sida de la época.

Regreso al presente: el 6 de diciembre del 2011 el Parlamento francés, con rara unanimidad, ­votó un piadoso deseo: “El objetivo de Francia es el de eliminar la prostitución”.

En la muestra, látigos de seis colas rematadas por perlas o un sillón sexy, objetos y documentos, son casi trazas arqueológicas, pero relegan los matices de Grey a la biblioteca rosa. Una prehis­toria detallada por diversas publicaciones (además del catálogo, Les prostituées de Maupassant reeditado por Gallimard y ABCdaire de la prostitution), es ilustrada también por conferencias, cine (Las noches de Cabiria, Belle de jour…), ópera filmada (La Traviata, Carmen …). Y el 3, 10 y 15 de octubre, Orsay monta un efímero Café Polisson (pícaro), animado por Nathalie Joly, espléndida chansonnier especializada en el repertorio callejero que precedió a Piaf.

Expuesta como una obra, esta frase de una gallega, Carolina Otero, célebre en París bajo el apelativo de La Bella Otero: “Hice mi fortuna durmiendo… pero no sola”.

Mujeres fáciles, vidas difíciles

Las lorettes (“joven mujer fácil”), las cortesanas, las demi-mondaines, las “grandes horizontales” componen una sociedad de clases. En 1802 la Francia napoleónica impone un control médico a esas cortesanas que el teniente Napoléon frecuentaba en los jardines del Palais Royal. Dos años más tarde son reglamentadas las maisons closes, que vivirán en la legalidad casi ciento cincuenta años, también según niveles de confort y calidad. En el nivel más alto, las demi-mondaines. En comisaría las registra un Livret de courtisanes. En el libro, Sarah Ber­nhardt –alternaba el escenario con las habitaciones de hotel y cobraba en ambos recintos–, aparece junto a Valtesse de La Bigne, la meretriz que inspiró a Zola su Nana. En Orsay, La Bigne se deja mirar, retratada en 1876 por Henri Gervex. Pero es la fotografía la que, desde 1839, crea un canal paralelo: al trío pros­tituta, macarra, cliente, añade el de fotógrafo, modelo y comprador. “Millares de ojos ávidos se fijaban en las lentes de los estereoscopios: el amor por la obscenidad es tan vivaz en el corazón del hombre como el amor de si mismo”, escribe Baudelaire en 1859. La fotografía prolonga el ojo, “ese órgano erógeno” estudiado por Freud quien en sus Tres ensayos sobre la teoría sexual, de 1905, asegura que “la impresión óptica es la #1;vía que más frecuentemente despierta la excitación libi­dinosa”. Y con la aparición del cine, y su correlato pornográfico, nacerá un oficio nuevo, pletórico en los diez primeros años del siglo XX.

En fin, Orsay recuerda que #1;si no el alma, el cuerpo de aquellas señoras era el más limpio de París. En Splendeur et misères des courtisanes (1847), cuyo título inspiró #1;el de la exposición, Balzac, para quien “la prostitución #1;y el robo son dos protestas vivaces, hembra y macho, #1;del estado natural contra el estado social”, retrata a la cortesana tipo. “Se bañaba #1;y procedía a una minuciosa toilette, desconocida para la mayor parte de las mujeres de París porque la ceremonia exige tiempo y las cortesanas disponen de todo el día”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/cultura/20150928/54437689243/paris-lleva-la-prostitucion-al-museo.html#ixzz3n1G59d6J

París porta la prostitució al museu

Una polèmica mostra a Orsay l’ofici més vell del món

París porta la prostitució al museu

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa.

Han desaparegut les sales de films X parisenques i el porno tampoc no brilla a la televisió -va ser, amb el futbol, el ganxo de la televisió de pagament- perquè internet va passar per allà. Però després d’unes cortines porprades, crues pel·lícules amb més posicions que les del kamasutra atreuen un públic inesperat: els visitants de Esplendor i misèries de la prostitució (1850-1910), al Museu d’Orsay. Són curts, obertament pornogràfics -els mateixos que col·leccionava el rei Alfons XIII-, ressuscitats en aquest museu, el tercer més visitat de França, l’imant principal del qual és L’origen del món, de Courbet.

Personatge peculiar, el seu director, el polèmic Guy Cogeval -al Museu dels Monuments Francesos, que va dirigir, van ser cèlebres les seves vetllades festives, multitudinàries, amb convidats com Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposició del nu masculí, una d’esplèndida entorn de Sade i ara aquesta. El museu serà l’últim refugi del políticament incorrecte?

El crític de Le Monde , incòmode perquè “l’eix de les exposi­cions d’Orsay té forma de fal·lus”, titula amb la paraula “racolage”, que defineix en francès la sol·licitació d’una prostituta, penalitzada pel govern de Sarkozy, per definir “l’operació de la Gare d’Orsay”. I encara que reconeix que “les retallades dels pressupostos dels museus obliguen els seus gestors a buscar diners”, es pregunta “si això justifica la multiplicació d’imatges de dones en posicions lascives i d’homes que despullen el seu ventre”.

Excusa cultural: si la prostitució és al XIX la professió millor repartida en Europa -Picasso descrivia el diumenge espanyol: “missa al matí, toros a la tarda i al bordell a la nit”-, només París la va convertir en atractiu turístic, tret sociològic, tema d’artistes i camí transversal d’ascensió so­cial i econòmica d’algunes dones.

Cogeval, fan de l’òpera, va encarregar el decorat a Robert Carsen (el seu triomfal Cantant sota la pluja torna al novembre al Châtelet), qui va haver de distribuir cent cinquanta olis, alguns de grans dimensions, i unes altres tantes fotografies, a més dels films que, al costat de les fotos més agosarades, va tancar rere les cortines esmentades. A l’entrada de cada espai, un cartell: “Prohibit a menors de 18 anys”.

Són dos alts en un camí que arrenca amb Ambigüitat: espai públic i dones públiques. Perquè al París il·luminat a partir del 1816, així que s’encenien els fanals de gas era necessari distingir entre les dones vedades i les que s’oferien. Pantalons i cigarret van ser ràpidament una indicació.

El recorregut d’Orsay és més explícit: continua amb París com a capital dels plaers; l’hora en què s’encenien els fanals de gas; el que passa entre bastidors; de l’espera a la seducció el llenguatge del cos; Maison closes , escenes de gènere; imatges prohibides; intimitat entre dones; reglamentació enfront d’abolicionisme. Sala important: l’aristocràcia del vici. “Admirades a l’Òpera, seguides per la premsa, aquestes demi-mondaines exerceixen una veritable fascinació -diu el catàleg- i donen el to en matèria de moda i de gustos”.

Últim tram: imaginari de la prostitució; prostitució i modernitat; el taller del pintor, teatre de fantasmes i obsessions; plaers d’amateurs; una orgia de formes i colors…

“A través dels llums gronxats pel vent / la prostitució il·lumina els carrers”, poetitza Baudelaire el 1861. L’autor de Les flors del mal conjurava “el pintor de la vida moderna” capaç d'”atrapar la vida subterrània de les grans ­ciutats”.

La prostitució es converteix en un tema dignificat per l’artista, polititzat per la naixent anarquia. I la prostituta en model. La seva divisa és a Orsay: l’Olympia de Manet, escàndol del Saló del 1865 “tant pel seu tema -una prostituta nua representada en un gran format- com per la llibertat del pinzell”.

La mostra està puntuada per noms il·lustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, els germans Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) i de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas va plantar el seu cavallet en l’espai que separava, a l’Òpera, els camerinos de les ballarines -adolescents, algunes de tretze anys, filles de planxadores-, que vi­vien d’una altra cosa que del miserable caixet d’artista, de l’escenari. Allà caçaven la seva presa els senyorets. “El ballet és innoble: una exposició de noies a la venda”, s’indigna Hippolyte Taine en el seu Notes sur Paris (1867).

No podien faltar diversos Picasso -quina mostra de dos segles pot obviar-los?-, encara que és una absència la que sobrevola: el cànon del tema, aquestes Demoiselles d’Avignon -pel carrer Avinyó, de Barcelona-, l’escena de bordell més fonamental de la pintura. I el malentès de considerar descripció del plaer el que en realitat era la crònica d’una revisió mèdica, amb el fantasma de la sífilis, la sida de l’època.

Retorn al present: el 6 de desembre del 2011 el Parlament francès, amb rara unanimitat, va votar un pietós desig: “L’objectiu de França és el d’eliminar la prostitució”.

A la mostra, fuets de sis cues rematades per perles o una butaca sexi, objectes i documents, són gairebé traces arqueològiques, però releguen els matisos de Grey a la biblioteca rosa. Una prehistòria detallada per diverses publicacions (a més del catàleg, Les prostituées de Maupassant reeditat per Gallimard y ABCdaire de la prostitution ), és il·lustrada també per conferèn­cies, cinema (Les nits de la Cabiria, Belle de jour…), òpera filmada (La Traviata, Carmen …). I el 3, 10 i 15 d’octubre, Orsay munta un efímer Café Polisson (picant), animat per Nathalie Joly, esplèndida chansonnier especialitzada en el repertori de carrer que va precedir a Piaf.

Exposada com una obra, aquesta frase d’una gallega, Carolina Otero, cèlebre a París sota l’apel·latiu de La Bella Otero: “Vaig fer la meva fortuna dormint… però no sola”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/20150928/54436878058/paris-porta-prostitucio-museu.html#ixzz3n1GJONrf

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Clases de prostitutas en Sumeria

 Javier Sanz

En Sumeria el sexo se vivía y practicaba con mucha desinhibición. La diosa que llegó a ser la más grande del panteón sumerio fue Inanna (más tarde Ishtar), diosa del amor, del sexo y de la guerra, así como protectora de la corona y… de las prostitutas. ¿Cómo era posible que una gran diosa protegiese a las prostitutas?

Cuando hoy en día pronunciamos la palabra “prostitución”, nos vienen a la cabeza imágenes de esclavitud sexual, de trato de blancas y de vejación a la mujer. Un mundo sórdido, en suma. Esto no era así entre los sumerios. Entre ellos las prostitutas gozaban de prestigio y posición social. Era un oficio más, con el añadido de considerarse importantísimo, ya que la diosa Inanna era, a su vez, la cortesana de los dioses. Debemos tener en cuenta que los dioses sumerios ignoraban a los humanos. La única divinidad que tenía detalles con la humanidad era Inanna, que les entregaba su propio sexo.

Inanna de mi paisano Luis Royo

La labor de las distintas prostitutas cambiaba según las épocas y las ciudades, por lo que es difícil desentrañar la madeja de nombres que ha llegado hasta nuestros días. Generalizando un poco podemos distinguir los siguientes tipos, en orden creciente de importancia:

  • Las de nivel más bajo eran las simples prostitutas del pueblo llano, que buscaban a sus clientes en los puertos y en las entradas de las ciudades. Se las respetaba, pues como dije, era un simple trabajo más. No presentaba connotación negativa alguna, salvo en el caso de las “esposas de la cerveza”, que eran esclavas al servicio de las tabernas con las que los clientes podían yacer, incluso delante de todo el mundo (ya lo dije, eran muy desinhibidos). A estas últimas se las despreciaba, pero no por ser prostitutas, sino por ser esclavas.
  • Las Shamhatum eran jóvenes agraciadas que se dedicaban a la prostitución de alto nivel. Lo que hoy denominaríamos como una “escort”. Tenían prestigio social, cultura y colaboraban en determinadas fechas con los templos para atender a los fieles de forma gratuita a cambio de más reconocimiento social.
  • Las Kulmashitum (a veces esa palabra se usaba para designar al personal laboral del templo) eran sacerdotisas prostitutas sagradas – hieródulas – de bajo nivel. A veces sin estudios o cultura. Muchas veces una viuda o una huérfana humilde se acogía como hieródula en un templo de Inanna. Con ello escapaba del hambre y adquiría prestigio social. Lo malo es que solamente se aceptaba a aquellas que no tuvieran defectos físicos.
  • Las Kezertum eran hieródulas que se distinguían de las demás por llevar los cabellos rizados y largos (algunos también opinan que podrían llevar una especie de rastas). Se cree que actuaban en la calle, posiblemente ayudando a las prostitutas laicas y controlando los pequeños altares de barrio.
  • Los Assinum eran hombres que se vestían y se maquillaban como mujeres (travestidos). Los sumerios aceptaban la homosexualidad aunque con cierto humor y burla -del lesbianismo no se hablaba-.
  • Las Ishtaritum (mujeres) y los Ishtarium (hombres) eran el clero sagrado de alto nivel. Obviamente solo se acostaban con ricos/as y gente de mucho poder. Algunas Ishtaritum, como las Nin-Dingir (dama-diosa), lo hacían con el rey o el gobernador, pues eran la diosa reencarnada en el mundo. Al practicar el acto sexual con el gobernante le transmitían sus poderes de mando. Sin ese acto de sexo, el mandamás de turno no podía ser ratificado en el cargo.

Cuando una sacerdotisa hieródula se acostaba con uno de los fieles, era la propia diosa la que lo hacía a través de la sacerdotisa, como un curioso instante de transustanciación sexual. En suma, y aunque parezca extraño, era una prostitución por motivos religiosos y por compasión. Las sacerdotisas representaban el único acto de clemencia que un miembro del panteón divino tenía hacia sus sirvientes humanos. Ningún marido se ofendía porque su churri se fuera de picos pardos con un Ishtarium, ni ellas le tiraban un jarrón a la cabeza al Manolo de turno por haber estado con una Kezertu. Lo consideraban algo normal y de lo que sentirse orgulloso si la pareja había estado con alguien de alto nivel. Obviamente se entregaba una cantidad a la hieródula para el mantenimiento del templo; ya se sabe que  todas las religiones pasan el cepillo,  aunque en este caso tenía un carácter burocrático, pues en la sociedad sumeria se pagaban impuestos casi hasta por respirar. Si además añadimos que los templos eran gestionados por las propias sacerdotisas, obtenemos una imagen exótica de un mundo que hoy nos repugna y que, indudablemente, nos cuesta comprender.

En todo caso, con el tiempo la sociedad sumeria se fue volviendo cada vez más patriarcal y, en época de los babilonios,  las sacerdotisas ya no contaban nada, no gestionaban ni dirigían asunto alguno y eran los hombres los que manejaban el cotarro tratando a las sacerdotisas como meros objetos para sexo. Como dijo cierto historiador en una ocasión:

Cuando los hombres comenzaron a dirigir la sexualidad de las mujeres, la prostitución pasó de ser un acto sagrado a convertirse en un vulgar y terrible acto de esclavitud sexual.

Colaboración de Joshua BedwyR autor de En un mundo azul oscuro

Clases de prostitutas en Sumeria

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Especial: Prostitutas en la Historia

prostitutas antigua roma pompeya 
El título puede quedar mal, e incluso ser sensacionalista, pero lo cierto es que varias personas me han preguntado sobre las prostitutas a lo largo de la historia, y varios más han realizado búsquedas en el sitio con este mismo término, por lo que parece que despierta cierto interés, aunque espero que estén buscando algo respetuoso y con altura, pues eso es lo que intentaremos hacer para tratar el tema.

La prostitución es la profesión más antigua del mundo, eso es algo que todos escuchamos alguna vez pero ¿a qué fecha debemos remontarnos para comprobarlo? Siempre se dice que en el Imperio Romano se practicaba la prostitución y por ende, tomamos esa fecha como “el origen”, pero no es la adecuada.

Eso sí, no podemos negar que tanto en la Antigua Roma, como en la Antigua Grecia, la libertad sexual permitía que este tema no sean tomados como tabú, sino con total naturalidad. Eran civilizaciones mucho más evolucionadas que la nuestra comprendiendo la sexualidad en todos sus sentidos, incluso con la homosexualidad, pues era venerado el cuerpo humano como belleza, independientemente de ser hombre o mujer, y eso lo podemos apreciar en el arte de la época.

Prostitución en Mesopotamia y zona Mediterránea.

Desde que existen registros históricos encontramos la prostitución como un oficio y su origen se remonta al siglo XVIII a.C. en la antigua Mesopotamia, donde ya existían ciertas “leyes” que protegían a las mujeres que realizaban este trabajo. El Código de Hammurabi, la “Constitución” más conocida por todos, ya regulaba los derechos de herencia de todas las prostitutas.

codigo hammurabi

El Código de Hammurabi contenía leyes que regulaban la prostitución en Mesopotamia.

En el caso de Babilonia, y siguiendo los textos de Heródoto y Tucídides, los dos más grandes Historiadores griegos, vemos una norma diferente, donde se obligaba a todas las mujeres a prostituirse al menos una vez en sus vidas con un extranjero como muestra de la hospitalidad, acto que se hacía en el Santuario de Militta. A cambio, recibía un pago. Si bien puede ser considerado un acto “bárbaro” por obligar a alguien a hacerlo, debemos tener en cuenta que no estaba mal visto en absoluto. El contexto histórico cambia absolutamente todo.

Los fenicios y griegos de la Edad del Bronce también la practicaban en honor a Astarté, la diosa de la fertilidad y la madre naturaleza. Incluso en Israel se realizaba, aunque estaba prohibida por la ley judía.

diosa fecundidad fenicia

Astarté

La Biblia también hace una referencia en el Génesis, 38, donde Tamar se hace pasar por prostitutaen una carretera y es contratada por Judá, aunque en esta alegoría no lo hace por otro motivo que el quedar embarazada de éste.

Prostitución en Fenicia.

En Fenicia se daba una situación un tanto compleja y que atendía a las creencias religiosas de esa civilización mediterránea. Según la tradición, solían realizarse ciertas ceremonias en honor a la diosa de la fecundidad, donde las mujeres se golpeaban a sí mismas y luego ofrecían sus cabellos a la diosa. Quien no quería perderla, debía acudir a un “mercado”, por así llamarlo, donde sólo podían entrar ellas y personas extranjeras. En ese sitio estaban obligadas a entregarse la cantidad de veces que fuesen requeridas, y con la recaudación obtenida se adquirían diferentes ofrendas para la misma diosa.

Prostitución en la Antigua Grecia.

Ahora dejamos la antigüedad más dura para alcanzar la Grecia Clásica, donde aparece por primera vez el término “porne”, derivado de “pernemi” (vender), una acepción que a todos nos resulta conocida. En este período tanto mujeres como hombres jóvenes realizaban la prostitución y todos podían llegar a ser totalmente independientes y libres, pero sí era necesario que utilizaran vestimenta distinta al resto, como también era obligatorio que pagaran impuestos, algo no discriminatorio sino una obligación de los trabajadores.

¿Prostitutas famosas? Nos han llegado algunos relatos sobre Lais de Hyccara y Lais de Corinto, aunque aún se duda si no se trataría de la misma persona.

retrato lais de corinto

Lais de Corinto

 

Lo cierto es que Lais de Corinto, de quien aparecen más datos, era conocida como la mujer más hermosa de toda la región y cobraba grandes sumas de dinero a sus acompañantes, entre los que se encontraban Eubotas, un campeón olímpico, y el filósofo Arístipo, quien escribió dos obras sobre esta chica.

¿Sabíais que Solón fue el fundador del primer burdel?
El legendario rey ateniense ordenó su fundación en el siglo VI a.C. en Atenas, aunque se prohibió expresamente el proxenetismo. Todos los beneficios que dejó el burdel han sido utilizados para construir un Templo a Afrodita, diosa del amor, la lujuria, la belleza y la sexualidad, entre otras cosas.

Por su parte, Corinto y Chipre no se quedaban atrás y gracias a Estrabón sabemos que existía una cierta prostitución religiosa en un templo donde, según sus textos, había más de 1.000 prostitutas.

prostitucion grecia clasica

Prostitución en la Antigua Grecia

En Grecia en general, vemos tres categorías de prostitución:

  1. Chamaitypa`i – quienes trabajaban en el exterior
  2. Gephyrides – aquellas que trabajaban cerca a los puentes
  3. Perepatetikes – las que trabajaban en las calles, donde encontraban a sus clientes para luego ir a sus hogares.

En el caso de la prostitución masculina, sabemos que eran principalmente los hombres adolescentes los que realizaban este trabajo, quienes lo hacían en burdeles atenienses. Sin embargo, ellos sí solían ser esclavos pues los hombres libres podían perder sus derechos si lo hacían en la edad adulta. Sin embargo, no estaba prohibida la homosexualidad, sólo el hacerlo por dinero.

Prostitución en la Antigua Roma.

Dejamos Grecia para hablar de otra gran civilización, Roma, donde podemos encontrar por primera vez el término “Prostitutere”, cuya traducción era “exhibir para la venta”, evidentemente, el propio cuerpo.

Roma es quizá el “paraíso de la prostitución” por ser algo más que habitual, pero también por laenorme libertad sexual existente, tanto para hombres como para mujeres. Ellos podían tener relaciones con quienes quisieran sin ningún problema, al igual que ellas, aunque en el caso de las mujeres, incluso las casadas, sólo debían mantener una serie de códigos morales y sociales, pero nada les impedía disfrutar al máximo su sexualidad.

Las prostitutas romanas serían como las modernas “escorts”, mujeres muy educadas tanto para dar placer como para mantener una conversación con altura, e incluso había muchas de gran nivel que cobraban un buen dinero, pero sólo ofrecían sus servicios para los más altos cargos.

En el caso de las prostitutas en roma, podemos encontrar varias clases de prostitutas como lascuadrantarias, llamadas así por cobrar un cuadrante, que serían las prostitutas más bajas de todas. También encontramos las felatoras, que como podemos imaginar, eran llamadas de este modo por ser expertas en el arte de la felación.

Pero la lista de tipos de prostitutas, de acuerdo a sus características y habilidades, sería la siguiente:

  • Prostituta: entregaba su cuerpo a quien quería.
  • Pala: era quien aceptaba a cualquier persona que pudiese pagar el precio demandado.
  • Meretrix: prostituta independiente.
  • Prostibulae: ejercía sin pagar impuestos y en donde podía.
  • Ambulatarae: era la prostituta que trabajaba o bien en la calle o bien en el circo.
  • Lupae: eran quienes ejercían en los bosques de los alrededores de la ciudad.
  • Bastuariae: ejercía la prostitución en los cementerios.
  • Delicatae: tenía clientes poderosos como generales o senadores.

En todos los casos, las prostitutas de la Antigua Roma solían ser mujeres independientes y en ciertos casos, influyentes, aunque debían vestir un vestido púrpura que las diferenciaran del resto de mujeres, además de tener que pagar impuestos por desarrollar su actividad.

Si lo que queréis conocer son prostitutas famosas de la Antigua Roma, encontramos en las diversas fuentes históricas que llegaron a nuestros días nombres como Julia, la hija del Emperador Augusto, Agripina e incluso a Mesalina, la esposa del Emperador Claudio, pues era frecuente que las mujeres de alta alcurnia ejercieran la prostitución por placer.

mesalina roma

Mesalina, la esposa del Emperador Claudio, representada por Eugène Cyrille Brunet (1884)

Este es el caso de Mesalina, que según cuentan los relatos, realizó una apuesta con una prostituta y por ello se acostó en un solo día con una Centuria completa.

De todos modos y pese a la cantidad de sitios donde se ejercía la prostitución, el lugar preferido por la mayoría era los baños públicos, pues allí podían ofrecer sus servicios a hombres y mujeres sin excepción.

Como dato curioso, podemos añadir que en el año I d.C., según los registros encontrados en Roma, había inscritas 32.000 prostitutas en la capital del Imperio y a todas ellas les fue entregada la licencia para ejercer el oficio, conocida como “Licentia Stupri”.

Prostitución en la cultura Azteca.

Según algunos registros, era algo común la prostitución en el Imperio Azteca. Eran conocidas como “āhuiyani”, una forma eufemística de decir “tener lo necesario o estar feliz. Las autoridades políticas y religiosas permitían la prostitución siempre que se realizara junto a los caminos o en los edificios destinados para tal fin, conocidos como “Cihuacalli,  si bien las mujeres que ejercían cobraban dinero por ello, no tenían un estatus social elevado, sino todo lo contrario.

Prostitución en la Edad Media en Europa.

Edad Media: un período contradictorio en cuanto a la prostitucion

Edad Media: un período contradictorio en cuanto a la prostitucion

La Edad Media es una época histórica de grandes contradicciones respecto a la prostitución. Es, como todos sabemos, un período histórico dominado por la Iglesia y por ende, la “fornicación” es considerada un pecado. Pero por otro lado, existía una cierta tolerancia universal por parte de todos, incluyendo las autoridades religiosas.

Así lo vemos en diversos Estados de gran poder como Veneciacuyo Gran Consejo en el año 1358 declaró que “la prostitución es absolutamente indispensable para el mundo”. Incluso la Iglesia la permitió en algunos sitios, aunque era necesario que se distinguiesen de las “mujeres decentes”, por lo que su vestimenta era diferente a las de las demás.

En Florencia por ejemplo, era frecuente que llevasen campanas en sus sombreros y guantes, en tanto que en Milán llevaban un manto negro. Muchas otras ciudades observaron el negocio y crearon burdeles para generar ingresos a través del oficio más antiguo del mundo, gestionándolos el mismo Estado.

Pero tampoco ha sido fácil para las prostitutas, pues muchos Estados se esforzaron por erradicarlas por completo desterrándolas o enviándolas a zonas suburbanas que pronto se convirtieron en barrios marginales, aunque esto no detuvo el ejercicio de la prostitución pues la demanda era demasiado grande, incluyendo personas de la nobleza o incluso a miembros del Clero.

La prostitución en el Renacimiento.

El Renacimiento es conocido por el surgimiento de una nueva concepción del mundo respecto al ser humano, aunque en realidad se retomasen ciertos valores de la antigüedad que se habían perdido durante la Edad Media.

prostitucion en el renacimiento

Esta transformación es apreciable incluso en la prostitución, aunque debemos recordar que de todos modos, la sexualidad aún seguía siendo un tema “tabú” debido a la fuerte asociación entre los Estados y la Iglesia, aunque ésta ya no ejercía tanta presión sobre aquellos como en siglos anteriores.

La prostitución se continuaba observando como un “mal necesario para satisfacer necesidades básicas de las personas (especialmente hombres, teniendo en cuenta el contexto histórico), aunque surge una nueva condición: no se podía ejercer con judíos, sino siempre con cristianos, especialmente en territorio español.

La prostitución en la Época Moderna.

En la Época Moderna sucede algo muy particular: prácticamente desaparece la figura de la “prostituta”, pero aparece una figura que se asimila, según la historiografía actual, a la de la prostituta: la cortesana.

Sin embargo, debemos tener cuidado al equiparar una cortesana con una prostituta, pues este paralelismo se comienza a realizar en el siglo XIX, pues durante la Modernidad, la cortesana era simplemente un miembro más del séquito del Rey y no necesariamente debían ejercer el oficio, aunque sin duda hay muchas mujeres célebres en esta época.

Uno de los personajes más importantes de esta época es sin duda Ninón, pseudónimo de Anne de Lenclosquien tuvo más de 5.000 amantes a lo largo de su vida, además de ser una de las más serias confidentes de Luis XIV de Francia “El Rey Sol” y el gran Historiador del Arte y hombre de letras Horace Walpole (1717-1797) la llegó a bautizar como “Notre Dame des Amours”.

ninon cortesana real

Ninón de Lenclos

Nació en 1620 y fue hija del señor de la Douardière Henri de Lenclos, convirtiéndose prontamente en cortesana de la corte de Luis XIII, hasta que en 1667 estableció el célebre salón de L`Hotel Sagonne en París, el que era frecuentado por grandes figuras literarias y políticas de la época, donde debemos incluir al joven Arouet, quien más tarde sería conocido como Voltaire, y a quien Ninón le legó en su testamento 1000 coronas para que pudiese ampliar su biblioteca.

¿Por qué atraía a grandes personajes de la época?Su cultura, su facilidad con las letras, su gran ingenio y enorme sentido común, le hicieron ganar el respeto no sólo de los intelectuales del momento, sino también del propio Luis XIV, quién solía tener encuentros con ella para solicitar consejos políticos y de quién declaró sobre ella que “Sus contradicciones preservan la urbanidad”.

Pero no sólo Luis XIV le tomó como confidente, sino que también lo hizo la Reina Cristina de Suecia, quien solicitó entrevistarse personalmente con ella para recibir sus opiniones. También podríamos incluir al Cardenal Richelieu entre los interesados en Ninón, quien le ofreció una gran cantidad de dinero por pasar una noche con ella, y aunque la cortesana aceptó el dinero, los rumores afirman que fue otra persona la que se presentó en la habitación del Cardenal.

Dejando a un lado a Ninón, debemos destacar un aspecto curioso de las cortesanas: en grandes capitales como fueron Roma o Venecia, se debió reglamentar el número de cortesanas por la gran cantidad que había, y todas quedaban regidas por una “Reina”, quién se responsabilizaba de hacer cumplir todas las reglamentaciones policiales para que las cortesanas no tuviesen problemas.

La prostitución en los inicios de la Época Contemporánea.

En los inicios de la contemporaneidad y debido a la existencia de monarquías en toda Europa, las prostitutas continuaron ejerciendo su oficio como “cortesanas” y en el siglo XIX encontramos algunos nombres muy interesantes, siempre relacionados con reyes del continente.

La primera cortesana de la que debemos hablar es “La Bella Otero”, Agustina Otero Iglesias (o Carolina Rodríguez), quién pasó

agustina otero iglesias

Agustina Otero Iglesias, “La Bella Otero”

a la historia como una de las mujeres más hermosas de la Belle Époque, y prueba de ello es que tanto el Rey Alfonso XIII de España como el Rey Eduardo VII de Inglaterra fueron amantes suyos.

Su infancia fue muy conflictiva, lo que le llevó a abandonar su hogar a los 11 años de edad, dedicándose a viajar con unos cómicos ambulantes portugueses durante seis años, hasta que a los 17 decidió abandonar la compañía y dedicarse a bailar en sitios de mala muerte donde ejerció la prostitución e incluso, se sospecha que la mendicidad.

A los 20 años, uno de sus amantes, un banquero francés al que conoció en Barcelona, le comenzó a promocionar como bailarina en Francia, trasladándose con él a Marsella hasta que le abandonó para promocionarse ella misma. Al poco tiempo se hizo conocida en todo el país, haciéndose célebre tanto por su instinto para la danza (pues no era profesional), como también por sus orígenes españoles en el ambiente francés, que lo veían como exótico.

Se dedicó también al canto y a la actuación, y fue con este ramo artístico con el que más sensación causó, llegando a interpretar incluso obras como “Carmen” de Bizet o “Nuit” de Nöel. Su carrera aquí despegó, llegando a viajar a Nueva York o Rusia, donde coincidió en 1890 con Rasputín, y éste a su vez le presentó de forma discreta al zar Nicolás II (1868-1918), a la postre, su amante.

De este modo llegó al escalón social más alto, donde no sólo fue amante del zar ruso, sino también de los reyes Alfonso XIII de España, Eduardo VII de Inglaterra, Guillermo II de Alemania y Leopoldo II de Bélgica, o del gran industrial estadounidense  Cornelius Vanderbilt y el político francés Aristide Briand (uno de los precursores de la unidad europea).

Es tiempo de pasar a otra cortesana y quizá, la más importante de todo el siglo XIX: Lola Montez, cuyo nombre real es Marie Dolores Eliza Rosanna Gilbert (1818-1861), quien se cree tuvo más de 4000 amantes a lo largo de su vida, incluyendo al rey Ludwing I de Baviera, y a personajes muy conocidos de la época como Alejandro Dumas o el compositor Franz Liszt.

La cortesana más importante del siglo.

retrato lola montez

Lola Montez

Si bien sus encantos le harían ocupar un lugar de honor entre las más importantes prostitutas de la historia, fue su enorme influencia política la que le lleva a ocupar este destacado lugar, y todo gracias a Ludwing I, un experto en dilapidar dineros públicos en mujeres, hombres y castillos.

Gracias al rey, Lola pudo presentarse en el Teatro Real, y desde ese momento se convirtió en su amante, pero su aventura no sólo quedaba en el lecho, sino que además intercedía en los asuntos políticos y económicos de Baviera, llegando a ser nombrada Condesa de Landsfeld en 1847.

Ese mismo momento, un grupo mayoritario de personas influyentes del reino iniciaron una revuelta en contra a las acciones del rey y por supuesto, de Lola Montez. A ella le hicieron salir del país (dirigiéndose a Estados Unidos), en tanto que Ludwing I se vio obligado a abdicar en ese preciso momento.

Lola Montez murió a los 39 años de edad a causa de una neumonía, la que contrajo en su primer paseo tras haber sufrido un derrame cerebral que le había dejado paralizada por un tiempo.

Este es un breve repaso a la prostitución en la historia, desde las primeras grandes civilizaciones hasta la Época Contemporánea.

Imágenes: Dominio Público en Wikimedia Commons

http://redhistoria.com/putas-en-la-historia/#.UxpbwT95OrM

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Conoce a las prostitutas más famosas de la historia

  • Desde impresionantes actrices hasta amas de casas.

Una de las figuras más imponentes en la historia de la humanidad es el de las prostitutas o cortesanas, María Magdalena es quizá la sexoservidora más popular que se conoce pues el mismo Jesús la perdonó. Sin embargo, hay otras mujeres que han destacado por su labor durante la ejecución de su oficio o bien por sus aportes a la humanidad, a continuación te presentamos un listado propuesto por Quo, España.

Victorine Meurent, una cortesana en el Louvre

Su cara se puede ver en el museo de Louvre.

Era una joven francesa, hija de una modesta pareja de artistas, que soñaba con ser pintora. A los 16 años empezó a trabajar posando como modelo, pero la necesidad la empujó a la prostitución.
Se hizo famosa gracias a su juventud fue muy cotizada para los maduros clientes del local donde estaba empleada, uno de los más famosos burdeles parisinos. Y su mayor talento sexual, según los cronistas, era masajear todo el cuerpo de sus clientes con sus carnosos senos.

Su salto a la fama se dio cuando se convirtió en la  inspiración para el pintor Edouard Manet, quien, fascinado por su cabellera cobriza, la convirtió en su amante y en su modelo preferida, inmortalizada en varios lienzos. Entre ellos: El almuerzo campestre y Olympia, que pueden admirarse en el Museo del Louvre.

 

Madame Pompadour, impulsora del siglo de las luces

Fue una de las primeras dominatrix de la historia.

Jeanne-Antoinette Poisson, llegó a ser una influyente cortesana de Versalles. Su especialidad erótica fue flagelar a sus clientes y atarlos con arneses (toda una dominatrix).

El rey Luis XV quedó prendado de ella en sus visitas al salón donde la chica ejercía las artes del castigo.; ya en palacio, luchó por los favores del rey con su otra favorita, la duquesa de Chateauroux. Para librarse de ella, la concubina usó la magia negra y el veneno. Y su rival, temiendo por su vida, se retiró a un convento.

  Pompadour se reveló como una sensible mecenas de científicos y artistas. Fue así como prueba de su gran labor es que, tras su muerte en 1764, Voltaire escribió: “¿Cómo es que toda Francia no llora? Si este es el Siglo de las Luces, en parte se lo debemos a ella”.

Teodora de Bizancio o la Emperatriz de la cristiandad

Teodora de Bizancio fue conocida por su apoyo a sus ex compañeras.

Fue una joven de portentosa belleza nacida en Creta (en 503) y que emigró a Constantinopla. Para huir de la miseria, empezó a trabajar con sólo 16 años en una casa de citas.

Famosa por sus bailes eróticos, tras convertirse al cristianismo, Teodora abandonó su antigua profesión y se transformó en hilandera. Trabajaba en un taller cercano a palacio, y allí conoció al príncipe Justiniano, heredero del trono, quien se enamoró y se casó con ella.

Cuando Justiniano se convirtió en emperador, Teodora no se olvidó de sus viejas compañeras, las prostitutas. La emperatriz decretó leyes que convirtieron en proscritos a los proxenetas, y las rameras del reino fueron “conminadas” a abandonar su profesión en el plazo de tres meses. Las que no lo hicieron fueron recluidas en un palacio bautizado como “El castillo del arrepentimiento”.

Julia Bulette, la madame benefactora de enfermos y de esclavos

La mujer se convirtió en toda una figura del altruismo.

Conocida como la madame del mayor burdel de Virginia City, esta mujer no ejerció nunca como prostituta, sin embargo, presumía de tener en las filas de su burdel la colecciójn de chicas más bellas y limpias del estado.

Se caracterizó por tener un gran corazón, Miss Bulette odiaba la injusticia, y convirtió su casa en un refugio para los esclavos fugitivos. Pero se ganó definitivamente el cariño de sus vecinos cuando se desató una epidemia de tifus y ella transformó el lupanar en hospital para cuidar, junto a sus chicas, de los pacientes.

Joan Crawford, de actriz porno a estrella de Hollywood

Luego de una tormentosa vida se convirtió en actriz de Hollywood.

Su auténtico nombre era Lucille LeSueur, y llegó a convertirse en una de las más grandes estrellas del cine de todos los tiempos. El problema fue que cuando intentó iniciar su carreara más o menos por 1920, no encontró trabajo y acabó dedicándose a la prostitución; con una salvedad… Era lesbiana, y sus clientes fueron casi siempre mujeres.

Su mayor característica fue lo que muchas llamaron su “portentosa lengua”. La escritora Tallulah Bank­head, quien gozó de sus servicios en varias ocasiones aseguró “Podía llevarte a las puertas del paraíso con un par de movimientos de su lengua”.

Aún en 1922 fue arrestada por ejercer la prostitución, y rodó varias cintas pornográficas. Pero su suerte cambió al conocer a la periodista Hedda Hopper, quién la recomendó en la Warner Bros.

El resto es historia del cine. Con el nombre artístico de Joan Crawford se convirtió en una diva de la pantalla, y protagonizó filmes como ¿Qué fue de Baby Jane? (1962). Aunque siempre se la recordará por su papel de Vienna, la mítica heroína de Johnny Guitar (1954).

Belva Gartner, de prostituta a reina de Broadway

Llevó durante años una doble vida, hasta que pisó la cárcel.

Fue un ama de casa de Chicago que, en 1924, llevaba una doble vida: era corista en un show erótico y se sacaba un sobresueldo con los clientes del local (Algo así como una bailarina exótica).

Conocida porque era capaz de llevar al clímax a sus clientes en sus propios vehículos, esta artista erótica tuvo su peor noche cuando in tipo intentó chantajearle con contarle todo a su marido; ella perdió los estribos y mató al sujeto a tiros.

La procesaron por asesinato, pero su abogado logró confundir al jurado y logró que la chica ¡fuera absuelta! Luego se asoció con otra chica que había conocido en la cárcel, Beulah Annan, y juntas se lanzaron al mundo del espec­táculo: protagonizaron una obra basada en sus azarosas vidas. Beulah falleció al año, de tuberculosis, pero Belva llegó a ser una estrella.

Tras triunfar como actriz, Belva dejó los escenarios en 1946 y se casó con un magnate europeo.

http://contenido.com.mx/2013/11/conoce-a-las-prostitutas-mas-famosas-de-la-historia/

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Las 8 prostitutas más famosas de la historia

maria-magdalena-prostituta.jpgMaría Magdalena, a los pies de Jesús, pintada por Tiziano.

La prostitución, “el oficio más antiguo del mundo”, es un tema que preocupa a todo el mundo, por lo que legislar, a favor o en contra, es algo muy delicado.

 

Pero, ¿cuáles han sido las prostitutas más famosas de la historia? La revista QUO nos hace una breve reseña de las más conocidas:

1. María Magdalena es recordada como la prostituta que fue perdonada por Jesús.

2. Madame Pompadour, mecenas de científicos y artistas, tuvo mucha influencia en La Ilustración; tanto, que llegó a ser una gran influyente cortesana de Versalles y luchó por los favores del rey Luis XV.

3. Scylla. Era la mayor prostituta de Roma. Retada por la emperatriz Mesalina a ver quién satisfacía a más hombres en una noche, pero aconsejada por el emperador Claudio, se dejó ganar para no ser asesinada.

4. Lorraine Page, una Policía de Los Ángeles, que se convirtió en prostituta por su adicción a las drogas.

5. Teodora de Bizancio fue prostituta desde los 16 años. Esta mujer se convirtió en emperatriz de Bizancio cuando el príncipe Justiniano, heredero al trono, se casó con ella; y decretó diversas leyes a favor de las prostitutas.

6. “La Güera” Rodríguez: una mujer bella que fue pieza clave en la Independencia de México.Conocida por sus amoríos con Alexander Von Humboldt, Simón Bolívar y Agustín de Iturbide.

7. Lucille LeSueur, más conocida como Joan Crawford, se convirtió en una estrella de cine; sin embargo, cuando llegó a Hollywood en busca de su sueño se vio orillada a ejercer la prostitución. Era lesbiana y sus clientas siempre fueron mujeres.

8. Victorine Meurent, una joven francesa que comenzó a trabajar como modelo a los 16 años, sin embargo su necesidad la llevó a la prostitución; su fama se debe a que se convirtió en la amante y musa del pintor Edouard Manet.

http://www.eleconomistaamerica.com.ar/sociedad-eAm-argentina/noticias/5289961/11/13/Las-8-prostitutas-mas-famosas-de-la-historia.html

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Santa Nefixa: patrona de las prostitutas

Juan Guerrero

Sábado, 27 de octubre de 2012

 

Foto: Google

Hace ya varios años mi apreciado amigo, poeta y pintor, Néstor Rojas, me invitó a almorzar en el emblemático mercado La Carioca, en la Ciudad Bolívar de inicios del siglo XXI. Mientras degustábamos el tradicional aguaito guayanés con un jugo ‘e caña servido en frasco de mayonesa, Néstor me entregó un librito de carátula envejecida. –Ya no quiero seguir leyendo estas cosas. Me dijo en tono sentencioso y siguió con una retahíla de argumentaciones moralistas.

El libro era una joya de la picaresca universal y además, el poeta se estaba volviendo viejo. Fue mi expresión y nos pusimos a reír. Después miré el libro. Me sorprendió tener en mis manos “Los diálogos del divino  Pedro Aretino, generalmente denominados Diálogos Putescos, ahora por primera vez puestos  de la lengua toscana en castellano. Los traduce y anota D. Joaquín López de Barbadillo”. Todo eso aparecía en la portada de semejante obra. Una edición tomada del original, editada en Madrid, en 1914 y posteriormente publicada por Ramón Akal González, en 1978.

Mientras leía se me fueron amontonando los recuerdos. La Umbría italiana donde viví mis años postuniversitarios. La etrusca Perusa (Perugia), y la toscana Arezzo, donde el 20 de abril de 1492 nació el “divino” Pedro Aretino, “azote de príncipes”

Hijo de “carne de placer” entre una modelo de pobres pintores, cortesana de baja ralea y de un gentilhombre. El rostro de su madre, Tita, era el que aparecía representando a la mismísima Virgen María en la iglesia de Arezzo. Barbadillo así lo indica: “Durante mucho tiempo se vio su efigie sobre la portada de San Pedro de Arezzo, representando a la Virgen María, que recibía del arcángel Gabriel la Anunciación. Y varias veces Pedro, en sus escritos, se envaneció de que su propia madre, pobre y bella hembra de mil machos, hubiera sido al par madre de Dios, merced a los pinceles que hicieron de ella aquella santa copia”

Pedro Aretino creció en su pueblo natal, entre el abandono, la vagancia y la caridad de los parroquianos. Fue, además de limosnero, ladrón, y apenas con 16 años compuso su primer soneto contra la nobleza y el clero. Debió refugiarse en Perugia, y posteriormente lo vemos transitar por Roma y El Vaticano, junto a nobles, cardenales y el mismísimo papa Julio II. Como también por Venecia, entre palacios y palacetes, y donde en 1534 aparecen publicados sus “Ragionamenti”:Diálogos de la Enana y de la Antonia, habido en Roma, bajo una higuera. Compuesto por el divino Aretino, por su capricho, para corrección de los tres estados de las mujeres. Dos años más tarde, aparecería la segunda parte: Diálogo del señor Pedro Aretino, en el cual la Enana el primer día enseña a la Pippa, su hija, a ser puta; en el segundo le cuenta las truhanerías que hacen los hombres a las mezquinas que les creen, y en el tercero y último la Enana y la Pippa, sentadas en el huerto, oyen a la Comadre y la Nodriza, que hablan de la alcahuetería.

En el libro hay una narración, más bien breve, sobre una doncella hija de nobles, quien ejerció la prostitución de una curiosa manera: salía al caer la tarde por las calles solitarias y los puentes de la Serenísima Venecia, ofreciendo su cuerpo a los mendigos y limosneros.

Nefixa era ella. Aparece también citada como Nefisa o Nefissa (Ne-fissa: lat. “sin fisura, sin raja o rajadura”) en obras de autores, como La lozana andaluza, de Francisco Delicado; Cárcel de amor, de Diego San Pedro; Descripción de África, de León el Africano (Giovanni Leone di Medici); Una historia madrileña, de  Pedro García Moltalvo.

Con apenas 12 años a Nefixa se la veía sentada “in ponte Sixto” “sin pompa ni atavío”. Tanto fue su entrega a los pobres y desamparados hombres en la lagunar Venecia, que el pueblo pronto la vio con fervorosa pasión y comenzó a hablar de la joven misericordiosa que daba su cuerpo a los mendigos.

A su prematura muerte Nefixa fue elevada a los altares y su hazaña alcanzó los pasillos del Vaticano, donde nadie puso impedimento para que le prendieran velas. Era llamada la Virgen, la Santa de las Prostitutas, de las meretrices y de las cortesanas.

Siguiendo la jerarquía prostibularia romana clásica (Delicatae, Famosae, Lupae, Noctilucae, Copae, Fornicatrici, Forariae, Bustuariae, y Prostibulae) a Nefixa se la ubicó en el santoral pero por muy poco tiempo. Tuvo su vigencia como patrona de cortesanas y prostitutas de baja ralea, como María de Majdala (llamada también Magdalena), Librada o  Afra.

Pero quizá la moralidad vaticana o el advenimiento de nuevas santas, llevaron a Nefixa a descender de los altares y caer en el olvido.

Por su parte, Pedro Aretino, quien se burló de santos y no tan santos, recibió a su muerte, en 1557, su epitafio: “Aquí yace Aretino, que, cuando vivía, de todos habló mal. Tan solo de Dios no lo hizo. Y al preguntársele por qué, se excusó con decir: Porque no le conozco”

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/9798643.asp

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Mata Hari: ‘Cortesana sí, espía de Alemania nunca’

Mata Hari, ‘ojo del amanecer’ fue una mujer única. Impúdica bailarina exótica, cortesana de talento, entre su cohorte de amantes se contaban políticos, aristócratas y sobre todo militares. Su debilidad por estos últimos la convirtió en espía, condenándola a muerte a los 41 años

Mata Hari: 'Cortesana sí, espía de Alemania nunca'

Margarete Geertruida Zelle (1876 – 1917) más conocida como Mata Hari. Retrato de la que fuere famosa bailarina de striptease, especializada en la ejecución de la danza de los siete velos.Gettyimages

Madrugada del 15 de marzo de 1917, Margaretha (Gretha) Zelle se despierta en su lóbrega celda de la prisión de Saint-Lazare, Vincennes, en las afueras de París. Decidida, viste sus mejores galas: traje de dos piezas, blusa escotada y medias. Con sobria elegancia, enfunda sus manos en unos guantes de cabritilla y se cubre con un abrigo azul a modo de capa. Uno de sus últimos arranques de coquetería le lleva a cubrir su larga cabellera antaño oscura y lustrosa, cubierta ahora por las canas, con un sombrero de tres picos.

Pocas horas después, a las 5.30 de la mañana, Margaretha se encuentra sola. Es la hora de morir. Frente al pelotón de fusilamiento, con gran dignidad, se niega a ser atada al poste y rechaza el ofrecimiento de vendar sus ojos. Mira al frente y lanza un beso al sacerdote que la atendió en sus últimas horas y otro a su abogado, uno de sus ex amantes. Amanece cuando los fusiles descargan una ráfaga sobre ella. Una de las balas alcanza su corazón, provocando su muerte instantánea. No obstante, el oficial al cargo se acerca y dispara una bala en su cabeza, el tiro de gracia.

El cuerpo de la que fuere una de las mujeres más sexy y famosa de la época yace sobre el barro. Tras el fusilamiento, su cuerpo se destina a la facultad de medicina. Su cabeza le es amputada y enviada al Museo de Anatomía de París, del que años después será robada, se dice, por un admirador.

Ella era Mata-Hari. Había nacido la leyenda.

Todo había empezado cuarenta y un años antes. Margaretha era hija de un sombrerero holandés padre de otros tres hijos varones. Tras perder prematuramente a su esposa, el imprudente padre volcó toda su atención en su benjamina, haciéndola egocéntrica y consentida. Margaretha poseía además una exótica belleza, herencia de su madre, de ascendencia asiática. A muy temprana edad la joven tomó conciencia de la misma y del poder que podía reportarle. A los 16 años, no sabemos si accidental o consentidamente, se convierte en amante del director del centro en el que estudia. El escándalo es mayúsculo y la joven es expulsada. Su vida ya no volverá a ser la misma.

Tan solo tres años después, asfixiada por su entorno familiar y la encorsetada sociedad holandesa, decide contraer matrimonio. A través de un anuncio matrimonial publicado en la prensa, contacta con el capitán Rudolf Mac Leod, un apuesto aunque talludo militar, treinta años más mayor que ella. Su primera cita es un auténtico coup de foudre. El sensual magnetismo de Margaretha conquista al oficial, al tiempo que ella sucumbe ante el atractivo del uniformado. Siempre confesaría su debilidad por los militares.

El matrimonio es un fracaso, Rudolf resulta ser un intransigente esposo, bebedor, mujeriego y derrochador. Además padece la sífilis, consecuencia directa de sus correrías. Es destinado a una de las colonias holandesas en Indonesia. La joven esposa, que, como confesaría, jamás tuvo vocación de ama de casa, busca consuelo fuera del hogar. Pese a ello concibe dos hijos. Todo se complica cuando el primogénito, Norman fallece en extrañas circunstancias. La hija menor sobrevive pero Rudolf, alerta, aprovecha para atacar a su esposa acusándola de abandono de sus responsabilidades.

El matrimonio, conturbado, vuelve a Holanda, donde se separan. Corre el año 1902. La niña queda bajo la custodia de su padre, quien acusa a su esposa de conducta licenciosa y llega a publicar anuncios en la prensa anunciando que no se hace cargo de su manutención, condenando así a Margaretha a la miseria.

Con gran determinación, la joven se dirige a París. Allí prueba fortuna como modelo y actriz sin éxito, hasta que su natural inclinación exhibicionista aflora y decide, en un alarde de ingenio, centrarse en la danza. Su talento para la misma es dudoso pero su inusitado impudor y su gran intuición la conducirán a la fama. Evocando los bailes de iniciación de las vírgenes javanesas, emula sus pasos. Convertida ya en Mata Hari, solo sus pequeños senos se ocultan al público, cubiertos por  dos conchas metálicas. El resto de su cuerpo se envuelve únicamente por transparentes velos. El erotismo que desprende es mayestático. Mata Hari es la más sexy, descarada y atrevida, puro erotismo. La encorsetada y reprimida sociedad europea sujeta a los convencionalismos de la época, recibe con los brazos abiertos a la artista. Su habilidad para transformar lo que no era sino un simple striptease en una danza pseudorreligiosa la encumbran. Pero el tiempo no pasa en balde y Mata va marchitándose, a la par que sus imitadores surgen por doquier. Confesa lujuriosa, contaba con numerosos amantes: aristócratas, militares, corredores de bolsa y hasta destacados políticos desfilan por su lecho.

Su vida se complica cuando estalla la I Guerra Mundial. En mayo de 1914 consigue un contrato para bailar en el Metropol berlinés.

Sin embargo la situación política no le permite mantenerse al margen. Alemania y Francia se disputan sus favores. Su condición de artista facilita la posibilidad de actuar como espía. Inconsciente, acaba involucrada en una de las redes de espionaje de la contienda. Alemania en primer lugar y Francia, después, la incorporan en sus filas. Pero Le Deuxième Bureau –el servicio de información del ejército francés– le tiende una trampa. Francia precisa de culpables, y el 13 de febrero es detenida en París, acusada de espionaje a favor de Alemania. Aún hoy su infortunado destino es cuestionado. ¿Fue Margaretha una víctima propiciatoria, cabeza de turco de la contienda? Toda guerra precisa de combatientes, culpables y mártires. ¿Cortesana, espía, o simplemente víctima de un complot bélico? Mata Hari, mujer fatal condenada a un fatal destino.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/gente/20121015/54352806252/mata-hari-i-guerra-mundial-mujeres-espionaje-espias.html#ixzz29MJTSq00
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