En el interior de una escuela para prostitutas

 

Puta escuela II

Esta no es una escuela común. No es un lugar de los que escuchas hablar en las conversaciones sociales ni el tipo de curso que te recomiendan para salir de la monotonía. No es una clase para mojigatos ni tímidos. Esto es Aprosex, una ONG que realiza un curso para trabajadoras sexuales. 

Algunos la llaman la profesión más antigua del mundo. Es un trabajo del que todas las personas han oído hablar, al que muchos recurren para satisfacer sus necesidades físicas o emocionales y muchas otras lo ejercen, inicialmente, para solventar un problema económico. Sin embargo, la prostitución, a pesar de los grandes avances en derechos e igualdad de la mujer, no ha dejado de ser una profesión llena de estigmas. Para eso es esta universidad. Una de sus fundadoras habló con KienyKe.com.

“Mitos hay muchos, como que somos mujeres, adictas, alcohólicas, madres despreocupadas, que somos violadas y vejadas por nuestros clientes de forma sistemática. La realidad es que somos mujeres como usted, con nuestras familias, padres, madres, hermanas, hijas e hijos a los que llevamos y recogemos del colegio. No somos una raza extraña de mujeres, e incluso, lo más probable es que en su red más cercana de amigas o familiares, haya alguna trabajadora sexual que vive escondiendo cómo gana su dinero, por temor a ser juzgadas”, aseguró Paula VIP, una de las creadoras de este curso.

Esto precisamente es lo que busca Aprosex, luchar por los derechos y la reivindicación de las trabajadoras sexuales. Esta asociación fue creada en el año 2012 como la primera asociación gestionada por profesionales del sexo en España, entre ellos, gigolós, transexuales, lesbianas. 

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Durante los últimos cinco años se ha consolidado como el único colectivo en España que llevan a cabo un proyecto de estas características y que solo busca lo mismo que todos los colectivos de trabajadores del mundo: “Reclamamos nuestros derechos sociales, civiles y laborales, que a lo largo de la historia se nos viene negando por pura moralina. Las putas precisamos de los mismos derechos que el resto de mujeres. No queremos más, pero exigimos no tener ni uno menos”.

Un curso de estas características indudablemente ha de generar múltiples reacciones. Por un lado, las mujeres que se ven beneficiadas por el curso les han manifestado a las creadoras un alto grado de satisfacción no sólo porque les ha permitido adquirir conocimientos, sino también porque ha permitido generar una red de compañeras en las que pueden confiar; “Y eso siempre viene muy bien en este trabajo, que en muchos casos obliga a una soledad extrema, de nuevo, provocada por el estigma puta”.

Sin embargo, fuera del círculo de trabajadores sexuales, muchos otros se han opuesto con vehemencia. “Es evidente que los grupos abolicionistas han puesto el grito en el cielo”. El estigma las persigue, sin embargo, esto no es ni un límite ni un obstáculo para ellas “proteger y cuidar de nuestras compañeras es nuestra obligación, que se sientan seguras, fuertes, que actúen sin miedos y sin complejos, es nuestra prioridad”.

Partiendo de la primicia de que el trabajo sexual es igual a cualquier otra profesión, estas mujeres, prostitutas veteranas, han decidido compartir los conocimientos y estrategias que han aprendido con el tiempo y la experiencia. Para ellas, ser putas es un trabajo voluntario, que como cualquier otro, se puede aprender y mejorar.

Los cursos de Empoderamiento y Formación se dictan a las nuevas profesionales del sexo para que las mujeres y hombres que los tomen puedan trabajar de forma autónoma y, de esta forma, que sus ingresos les pertenezcan a ellos y no a un tercero; los temas que se abordan en la clase son amplios y variados: desde el estigma que alcanza a todas las mujeres que ejercen la prostitución, hasta cómo promocionarse en las redes sociales para obtener mayores rendimientos económicos.

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Según el temario del curso “Prostitución: Empoderamiento y Formación Básica para Nuevas Profesionales” publicado en la página web de Aprosex, los enfoques del curso son diez, y cuatro de ellos están enfocados en cuestionarse si están preparadas para ejercer este trabajo, mientras los demás buscan darles herramientas y trucos a las mujeres para poder ejercer esta labor: 1. ¿Por qué quiero dedicarme a la prostitución?; 2. Insistiendo…¿De verdad deseo ser prostituta?; 3. ¿Pensaste en los inconvenientes?; 4. Me siento preparada para ejercer esta profesión?; 5. Pequeños y no “tan pequeños” Trucos sobre Sexo; 6. Introducción al Estigma Puta y sus consecuencias anímicas; 7. La Profesionalización de las Trabajadoras del Sexo; 8. Fondos y Planes de Ahorro; 9. Hacienda y Seguridad Social; 10. Marketing para Trabajadoras Sexuales.

Los cursos tienen una duración de cuatro horas, se llevan a cabo los sábados y tienen un costo de 90 euros. Las clases se dan en grupos reducidos para permitirles a los participantes expresar sus dudas y necesidades y así adecuar la lección para ellos.

Aprosex

“Nuestra labor consiste, en gran parte, en formarlas en el aspecto de empoderamiento feminista, comprendiendo de este modo, que el poder lo ejerce siempre la trabajadora sexual y las pautas que debe seguir para evitar que el cliente intente una rebaja o que pretenda quedarse más tiempo del pagado”

Usualmente, las mujeres que deciden comenzar a ejercer como prostitutas se enfrentan a un panorama incierto: tienen que empezar un trabajo nuevo, en el que usualmente no pueden recurrir a ningún asesoramiento, no saben cómo deben actuar y se enfrentan a la desconfianza, temor, estigmas y  secretismo solas.

“Nuestras alumnas tienen mucho miedo a ser descubiertas por sus seres queridos, en primer lugar, y el segundo tema que más les preocupa es la seguridad. En cualquier caso, el acompañamiento es esencial y no termina cuando finaliza el curso, si no que se extiende en el tiempo para que las dudas y consultas que vayan surgiendo al comenzar el trabajo, puedan ir siendo resueltas desde la dirección de Aprosex”, dice VIP en diálogo con este medio. 

Sin embargo, este trabajo, además de las dudas y el miedo, también genera satisfacción. Sobre todo, al estar trabajando en lo que ellas decidieron de manera que no solo subsisten, sino también pueden llevar una vida digna, pagar sus facturas y alimentar a sus familias.

“No hay que ser de ninguna forma especial. Lo que sí es absolutamente necesario, es la formación específica, como en cualquier otra profesión. Porque esto es lo que somos, profesionales del sexo de pago”

Aprosex y Paula VIP defienden la dignidad de este trabajo. Afirman que la única diferencia que existe entre la prostitución y todos los demás trabajos es la moral “Se lleva a cabo un trabajo y se cobra por él. Fin del drama”. Según lo explica, las mujeres deciden qué servicios realizan y filtran los clientes que no les son gratos. Ellas deciden los tiempos y el precio. “Así que no es diferente de cualquier otro trabajo autónomo, a diferencia de que en el nuestro se cobra por adelantado. No hay impagos, algo muy habitual y poco castigado en España”.

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En España, el ejercicio de la prostitución no es ilegal, así que ellas pueden ejercerlo con tranquilidad. Sin embargo, se vulneran muchos derechos, como no tener baja por maternidad o que poder cobrar una baja si están enfermas. Paula VIP asegura que la moral de los políticos y las políticas no debería interferir en los derechos humanos, sociales, civiles y laborales de un colectivo de mujeres marcadas por el estigma de una sociedad que prefiere mirar hacia otro lado, antes que legislar con sentido común, justicia y sabiduría. Sin embargo, hay casos de casos.

Los juicios y agresiones están presentes en la vida de estas mujeres constantemente. En la vida personal es difícil comunicarle a sus seres queridos cómo se ganan la vida, terminan inventando historias y mentiras para justificar el dinero que consiguen y el tiempo que le invierten. Se inventan una vida con la que tienen que cargar y revelar la verdad puede ser quitarse una cruz de encima o recibir un rechazo que las hiere profundamente.

Sin embargo, también aseguran que ser prostitutas ayuda a mejorar su vida: su situación económica mejora notablemente, son más independientes y disponen de más tiempo libre, regularizan sus pagos atrasados, pueden acceder a viviendas de alquiler o compra al poder darse de alta como trabajadoras autónomas. No existe ninguna diferencia con cualquier otra trabajadora; “a excepción del maldito estigma, ése que hace que deban mentir acerca de en qué trabajan, para que su círculo cercano no las juzguen, las intenten “salvar”, las discriminen o las avergüencen en público”.

Socialmente, hasta el mismo título que las caracteriza lo utilizan para insultar, pero a ellas no les importa.

“Somos putas, nos autodenominamos putas, porque puta es sólo una palabra. Quien la intenta usar como insulto, se encuentra al otro lado con una mujer que se reafirma como mujer disidente a la sociedad, con una luchadora por sus derechos y los de sus hermanas. Con una feminista convencida y valiente. Puta es una palabra sonora, radical, contundente que nos representa y nos honra”.

“Prostitutas y feministas”

Paula VIP solía ser contadora antes de darle otro rumbo a su vida. Lleva diez años trabajando como prostituta y tras todo este tiempo, no sólo afirma que le gusta su trabajo sino que también lo desarrolla “con mimo” hacía ella misma, sus clientes y compañeras.

Afirma que ser puta ha cambiado su vida a mejor: “He conocido a mujeres increíbles, empoderadas completamente que me han abierto los ojos en lo que al feminismo se refiere y puedo, desde mi posición de profesional del sexo, hacer mucho bien a otras compañeras menos empoderadas, a las novatas, a las que siempre trabajaron para terceras personas, a que por fin se queden con el 100% del dinero que ganan. Este trabajo me llevo a estudiar terapias sexuales, que es mi otra profesión y dejar definitivamente mi antiguo trabajo en contabilidad”.

Para ella, la prostitución es el trabajo donde el patriarcado tiene menos que decir. Ellas mandan y toman las decisiones mientras el cliente asiente y paga; “Así es como las putas han trabajado  a lo largo de toda la historia”. El referente social y cultural de las putas son las cortesanas y hetairas; ellas, como profesionales, dicen declararse muy por encima del sometimiento masculino. “Ellos saben quién manda”.

En su opinión, la institución que mejor vela por el patriarcado es el matrimonio, mientras que la trabajadora sexual define que desea hacer, cobra por adelantado y los pacta por adelantado, “despojamos al hombre de ropa, lo dejamos reducido a su mínima expresión y le instamos a irse cuando pasó el tiempo acordado”.

“Las putas somos feministas en defensa propia contra los grupos abolicionistas a los que tanto les molesta que nos ganemos la vida. Obviando que nosotras deberíamos tener todos y cada uno de los derechos que ellas ostentan y que a nosotras, nos deniegan sistemáticamente”. Además, cuestionan que tan feministas pueden ser quienes las critican y arremeten entre ellas en vez de luchar a su lado para mejorar sus condiciones laborales.

Finalmente, sobre cómo esta profesión ha cambiado su vida y la de las mujeres que la ejercen, sobre como su vida ha evolucionado, afirma: “Ya no somos tan “normales”, ya nos desprendimos de las casposas reminiscencias que la sociedad nos hace creer si ejercemos trabajo sexual. Somos más fuertes que antes, somos mujeres libres, feministas, compañeras en la lucha, madres, hijas, hermanas.

Tal vez seamos menos “normales” porque las abolicionistas nos han hecho crecernos ante la adversidad de sus críticas feroces, de sus moralinas de tercera regional, de su concepción de una sexualidad monógama y concéntrica, de un mito del amor romántico enfermizo y que refuerza la figura del macho sobre una mujer dominada”.

http://www.kienyke.com/historias/prostitutas-feministas-y-una-escuela/

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La prostitución se cuela en el museo Van Gogh con ‘Easy Virtue’

Reytato de Juia Thal, conocida como Mademoiselle Alice de Lancey. Charles Carolus-Duran

Además de pinturas, la exposición muestra monedas propias de los burdeles o uno de los registros de meretrices que existían en París

El museo Van Gogh de Ámsterdam exhibe hasta el 19 de junio “Easy virtue”, una muestra que refleja el impacto de la prostitución en el arte francés de hace más de un siglo con más de cien obras de arte de Picasso, Degas, Van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La exhibición hace un recorrido por las diferentes modalidades que tenía la prostitución en la capital parisina entre 1850 y 1910.

A lo largo de sus salas se podrá observar desde cuadros de cortesanas que ejercían como trabajadoras del sexo a cambio de grandes sumas de dinero hasta mujeres que, ahogadas en deudas, eran explotadas salvajemente en los burdeles.

Axel Rüger, director del museo Van Gogh, recordó en unas declaraciones a Efe que actualmente la prostitución sigue siendo un tema prominente en Amsterdam. “También lo fue entre mediados y finales del siglo XIX en París, ciudad símbolo de la vida moderna de la época, así que era lógico que los artistas la reflejaran en sus obras”. Rüger aseguró que el mismo Van Gogh visitó algunos burdeles y dejó constancia de ello en cartas escritas por su propio puño y letra.

Uno de los cuadros que saluda al visitante nada más entrar es ‘Mujer en los Campos Elíseos por la noche’, de Louis Anquetin. En él se puede ver a una señora abrigada por un grueso abrigo, mientras al fondo varios caballos trasladan carruajes por las calles de París. Solo tras contemplar detenidamente la pintura se vislumbra que justo detrás de la mujer, casi en las sombras, un hombre ataviado con un sombrero de copa se gira para observarla.

“¿Se trata de un cliente? ¿Un acosador? ¿O un simple transeúnte caminando? No lo sabemos, de ahí la ambigüedad de la obra”, explica Richard Thomson, profesor de Arte de la Universidad de Edimburgo.

Otros cuadros son más explícitos. Uno de ellos es un Baudric titulado ‘La Magdalena penitente’, donde se retrata a la cortesana Blanche d’Antigny recostada en el suelo a cielo abierto, desnuda de cintura para arriba mientras mira al horizonte.

Esta mujer, según reza la inscripción que acompaña la obra, nunca vendió su cuerpo por menos de 500 francos y llegó a cobrarle 2.000 al príncipe Paul Demidoff por una noche.Un precio alto comparado, por ejemplo, con los 3 francos que Van Gogh pagaba por una visita a un burdel de Arles, en el sur de Francia.

La prostitución en la calle estaba legalizada en el París de la época bajo circunstancias especiales. Existía un registro de meretrices y estas solo podían trabajar cuando las lámparas de gas que iluminaban la ciudad por la noche se encendían. Si una mujer era detectada ejerciendo y no estaba inscrita, era detenida por la policía.

Uno de esos registros es exhibido en ‘Easy Virtue’ y en él se puede leer no solo información sobre las mujeres arrestadas, sino también sobre sus clientes, así como los nombres de homosexuales y modelos convictos por aparecer en fotografías pornográficas a principios del siglo XX.

Otros objetos de la muestra son unas monedas propias de los burdeles, que eran compradas por los clientes y canjeadas después por sexo con las prostitutas que trabajaban en ellos. De esta manera las madames, las propietarias de los negocios, evitaban que las chicas tocaran dinero real y, con ello, la posibilidad de que le robaran.

Pablo Picasso está presente en ‘Easy virtue’ con cuatro obras que el Van Gogh ha conseguido de préstamos de otros museos. Uno de ellos es “Desnudo con medias rojas”, cuadro que el genio malagueño pintó cuando apenas tenía 20 años y que enseña a una pelirroja recostada en una especie de sofá blanco. La mujer lleva como única prenda de vestir unas medias que, no casualmente, van a juego con el color de su pelo.

http://www.elmundo.es/cultura/2016/02/20/56c86016e2704e5d678b457f.html

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París lleva la prostitución al museo

Una polémica muestra en Orsay desmenuza el oficio más viejo del mundo | París convirtió la prostitución en atractivo turístico, rasgo sociológico y tema de artistas

París lleva la prostitución al museo

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa. Bertrand Guay / AFP

París lleva la prostitución al museo

Ella, de Gustav-Adolf Mossa. MUSEO DE ORSAY

Han desaparecido las salas de filmes X parisinas y el porno tampoco brilla en la televisión -fue, con el fútbol, el gancho de la televisión de pago- porque internet pasó por ahí. Pero tras un cortinado púrpura, crudas películas con más posiciones que las del Kama sutra atraen a un público inesperado: los visitantes de Esplendor y miserias de la prostitución (1850-1910), en el Museo de Orsay. Son cortos, abiertamente pornográficos -los mismos que coleccionaba el rey Alfonso XIII- resucitados en ese museo, el tercero más visitado de Francia, cuyo imán principal es El origen del mundo, de Courbet.

Personaje peculiar, su director, el polémico Guy Cogeval -en el Museo de los Monumentos Franceses, que dirigió, fueron célebres sus veladas festivas, multitudinarias, con invitados como Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposición del desnudo masculino, la -espléndida- en torno a Sade y ahora ésta. ¿El museo será el último refugio de lo políticamente incorrecto?

El crítico de Le Monde , incómodo porque “el eje de las exposiciones de Orsay tiene forma de falo”, titula con la palabra “racolage”, que define en francés la solicitación de una prostituta, penalizada por el gobierno de Sarkozy, para definir “la operación de la Gare d’Orsay”. Y aunque reconoce que “los recortes de los presupuestos de los museos obligan a sus gestores a buscar dinero”, se pregunta “si eso justifica la mul­tiplicación de imágenes de mujeres en posiciones lascivas y de varones que desnudan su vientre”.

Excusa cultural: si la prostitución es en el siglo XIX la profesión mejor repartida en Europa -Picasso describía el domingo español: “Misa por la mañana, toros por la tarde y al burdel por la noche”-, sólo París la convirtió en atractivo turístico, rasgo sociológico, tema de artistas y camino transversal de ascensión social y económica de algunas mujeres.

Cogeval, fan de ópera, encargó el decorado a Robert Carsen (cuyo triunfal Cantando bajo la lluvia vuelve en noviembre al Châtelet) quien debió distribuir ciento ­cincuenta óleos, algunos de ­grandes dimensiones, y otras tantas fotografías, además de los filmes a los que, junto a las fotos más osadas, encerró tras las cor­tinas mencionadas. A la entrada de cada espacio, un cartel: “Prohibido a menores de 18 años”.

Son dos altos en un camino que arranca con Ambigüedad: espacio público y mujeres públicas. Porque en el París iluminado a partir de 1816, en cuanto se encendían las farolas de gas era necesario distinguir entre las mujeres vedadas y las que se ofrecían. Pantalones y cigarro fueron rápidamente una indicación.

El recorrido de Orsay es más explícito: continúa con París como capital de los placeres; la hora en la que se encendían las farolas de gas; lo que pasa entre basti­dores; de la espera a la seducción el lenguaje del cuerpo; Maison closes, escenas de género; imágenes prohibidas; intimidad entre mujeres; reglamentación versus abolicionismo. Sala importante: la aristocracia del vicio. “Admi­radas en la Opera, seguidas por la prensa, esas demi-mondaines ejercen una verdadera fascinación -dice el catálogo- y dan el tono en materia de moda y de gustos”.

Último tramo: imaginario de la prostitución; prostitución y modernidad; el taller del pintor, teatro de fantasmas y obsesiones; placeres de amateurs; una orgía de formas y colores…

“A través de las luces mecidas por el viento / la prostitución ilumina las calles”, poetiza Baudelaire en 1861. El autor de Las flores del mal conjuraba “el pintor de la vida moderna” capaz de “atrapar la vida subterránea de las grandes ciudades”.

La prostitución se convierte en un tema dignificado por el artista, politizado por la naciente anarquía. Y la prostituta en modelo. Su divisa está en Orsay: la Olympia de Manet, escándalo del Salon de 1865 “tanto por su tema -una prostituta desnuda representada en un gran formato- como por la libertad del pincel”.

La muestra está puntuada por nombres ilustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, los hermanos Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) y de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas plantó su caballete en el espacio que separaba, en la Ópera, los camerinos de las bailarinas -adolescentes, algunas de trece años, hijas de planchadoras-, que vivían de otra cosa que del miserable cachet de artista, del escenario. Allí cazaban su presa los señoritos. “El ballet es innoble: una exposición de muchachas en venta”, se indigna Hippolyte Taine en su Notes sur Paris (1867).

No podían faltar varios Picasso -¿qué muestra de dos siglos puede obviarlos?-, aunque es una ausencia la que sobrevuela: el canon del tema, esas Demoiselles d’Avignon -por la calle Avinyó, de Barcelona-, la escena de burdel más fundamental de la pintura. Y el malentendido de considerar descripción del placer lo que en realidad era la crónica de una revisión médica, con el fantasma de la sífilis, el sida de la época.

Regreso al presente: el 6 de diciembre del 2011 el Parlamento francés, con rara unanimidad, ­votó un piadoso deseo: “El objetivo de Francia es el de eliminar la prostitución”.

En la muestra, látigos de seis colas rematadas por perlas o un sillón sexy, objetos y documentos, son casi trazas arqueológicas, pero relegan los matices de Grey a la biblioteca rosa. Una prehis­toria detallada por diversas publicaciones (además del catálogo, Les prostituées de Maupassant reeditado por Gallimard y ABCdaire de la prostitution), es ilustrada también por conferencias, cine (Las noches de Cabiria, Belle de jour…), ópera filmada (La Traviata, Carmen …). Y el 3, 10 y 15 de octubre, Orsay monta un efímero Café Polisson (pícaro), animado por Nathalie Joly, espléndida chansonnier especializada en el repertorio callejero que precedió a Piaf.

Expuesta como una obra, esta frase de una gallega, Carolina Otero, célebre en París bajo el apelativo de La Bella Otero: “Hice mi fortuna durmiendo… pero no sola”.

Mujeres fáciles, vidas difíciles

Las lorettes (“joven mujer fácil”), las cortesanas, las demi-mondaines, las “grandes horizontales” componen una sociedad de clases. En 1802 la Francia napoleónica impone un control médico a esas cortesanas que el teniente Napoléon frecuentaba en los jardines del Palais Royal. Dos años más tarde son reglamentadas las maisons closes, que vivirán en la legalidad casi ciento cincuenta años, también según niveles de confort y calidad. En el nivel más alto, las demi-mondaines. En comisaría las registra un Livret de courtisanes. En el libro, Sarah Ber­nhardt –alternaba el escenario con las habitaciones de hotel y cobraba en ambos recintos–, aparece junto a Valtesse de La Bigne, la meretriz que inspiró a Zola su Nana. En Orsay, La Bigne se deja mirar, retratada en 1876 por Henri Gervex. Pero es la fotografía la que, desde 1839, crea un canal paralelo: al trío pros­tituta, macarra, cliente, añade el de fotógrafo, modelo y comprador. “Millares de ojos ávidos se fijaban en las lentes de los estereoscopios: el amor por la obscenidad es tan vivaz en el corazón del hombre como el amor de si mismo”, escribe Baudelaire en 1859. La fotografía prolonga el ojo, “ese órgano erógeno” estudiado por Freud quien en sus Tres ensayos sobre la teoría sexual, de 1905, asegura que “la impresión óptica es la #1;vía que más frecuentemente despierta la excitación libi­dinosa”. Y con la aparición del cine, y su correlato pornográfico, nacerá un oficio nuevo, pletórico en los diez primeros años del siglo XX.

En fin, Orsay recuerda que #1;si no el alma, el cuerpo de aquellas señoras era el más limpio de París. En Splendeur et misères des courtisanes (1847), cuyo título inspiró #1;el de la exposición, Balzac, para quien “la prostitución #1;y el robo son dos protestas vivaces, hembra y macho, #1;del estado natural contra el estado social”, retrata a la cortesana tipo. “Se bañaba #1;y procedía a una minuciosa toilette, desconocida para la mayor parte de las mujeres de París porque la ceremonia exige tiempo y las cortesanas disponen de todo el día”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/cultura/20150928/54437689243/paris-lleva-la-prostitucion-al-museo.html#ixzz3n1G59d6J

París porta la prostitució al museu

Una polèmica mostra a Orsay l’ofici més vell del món

París porta la prostitució al museu

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa.

Han desaparegut les sales de films X parisenques i el porno tampoc no brilla a la televisió -va ser, amb el futbol, el ganxo de la televisió de pagament- perquè internet va passar per allà. Però després d’unes cortines porprades, crues pel·lícules amb més posicions que les del kamasutra atreuen un públic inesperat: els visitants de Esplendor i misèries de la prostitució (1850-1910), al Museu d’Orsay. Són curts, obertament pornogràfics -els mateixos que col·leccionava el rei Alfons XIII-, ressuscitats en aquest museu, el tercer més visitat de França, l’imant principal del qual és L’origen del món, de Courbet.

Personatge peculiar, el seu director, el polèmic Guy Cogeval -al Museu dels Monuments Francesos, que va dirigir, van ser cèlebres les seves vetllades festives, multitudinàries, amb convidats com Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposició del nu masculí, una d’esplèndida entorn de Sade i ara aquesta. El museu serà l’últim refugi del políticament incorrecte?

El crític de Le Monde , incòmode perquè “l’eix de les exposi­cions d’Orsay té forma de fal·lus”, titula amb la paraula “racolage”, que defineix en francès la sol·licitació d’una prostituta, penalitzada pel govern de Sarkozy, per definir “l’operació de la Gare d’Orsay”. I encara que reconeix que “les retallades dels pressupostos dels museus obliguen els seus gestors a buscar diners”, es pregunta “si això justifica la multiplicació d’imatges de dones en posicions lascives i d’homes que despullen el seu ventre”.

Excusa cultural: si la prostitució és al XIX la professió millor repartida en Europa -Picasso descrivia el diumenge espanyol: “missa al matí, toros a la tarda i al bordell a la nit”-, només París la va convertir en atractiu turístic, tret sociològic, tema d’artistes i camí transversal d’ascensió so­cial i econòmica d’algunes dones.

Cogeval, fan de l’òpera, va encarregar el decorat a Robert Carsen (el seu triomfal Cantant sota la pluja torna al novembre al Châtelet), qui va haver de distribuir cent cinquanta olis, alguns de grans dimensions, i unes altres tantes fotografies, a més dels films que, al costat de les fotos més agosarades, va tancar rere les cortines esmentades. A l’entrada de cada espai, un cartell: “Prohibit a menors de 18 anys”.

Són dos alts en un camí que arrenca amb Ambigüitat: espai públic i dones públiques. Perquè al París il·luminat a partir del 1816, així que s’encenien els fanals de gas era necessari distingir entre les dones vedades i les que s’oferien. Pantalons i cigarret van ser ràpidament una indicació.

El recorregut d’Orsay és més explícit: continua amb París com a capital dels plaers; l’hora en què s’encenien els fanals de gas; el que passa entre bastidors; de l’espera a la seducció el llenguatge del cos; Maison closes , escenes de gènere; imatges prohibides; intimitat entre dones; reglamentació enfront d’abolicionisme. Sala important: l’aristocràcia del vici. “Admirades a l’Òpera, seguides per la premsa, aquestes demi-mondaines exerceixen una veritable fascinació -diu el catàleg- i donen el to en matèria de moda i de gustos”.

Últim tram: imaginari de la prostitució; prostitució i modernitat; el taller del pintor, teatre de fantasmes i obsessions; plaers d’amateurs; una orgia de formes i colors…

“A través dels llums gronxats pel vent / la prostitució il·lumina els carrers”, poetitza Baudelaire el 1861. L’autor de Les flors del mal conjurava “el pintor de la vida moderna” capaç d'”atrapar la vida subterrània de les grans ­ciutats”.

La prostitució es converteix en un tema dignificat per l’artista, polititzat per la naixent anarquia. I la prostituta en model. La seva divisa és a Orsay: l’Olympia de Manet, escàndol del Saló del 1865 “tant pel seu tema -una prostituta nua representada en un gran format- com per la llibertat del pinzell”.

La mostra està puntuada per noms il·lustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, els germans Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) i de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas va plantar el seu cavallet en l’espai que separava, a l’Òpera, els camerinos de les ballarines -adolescents, algunes de tretze anys, filles de planxadores-, que vi­vien d’una altra cosa que del miserable caixet d’artista, de l’escenari. Allà caçaven la seva presa els senyorets. “El ballet és innoble: una exposició de noies a la venda”, s’indigna Hippolyte Taine en el seu Notes sur Paris (1867).

No podien faltar diversos Picasso -quina mostra de dos segles pot obviar-los?-, encara que és una absència la que sobrevola: el cànon del tema, aquestes Demoiselles d’Avignon -pel carrer Avinyó, de Barcelona-, l’escena de bordell més fonamental de la pintura. I el malentès de considerar descripció del plaer el que en realitat era la crònica d’una revisió mèdica, amb el fantasma de la sífilis, la sida de l’època.

Retorn al present: el 6 de desembre del 2011 el Parlament francès, amb rara unanimitat, va votar un pietós desig: “L’objectiu de França és el d’eliminar la prostitució”.

A la mostra, fuets de sis cues rematades per perles o una butaca sexi, objectes i documents, són gairebé traces arqueològiques, però releguen els matisos de Grey a la biblioteca rosa. Una prehistòria detallada per diverses publicacions (a més del catàleg, Les prostituées de Maupassant reeditat per Gallimard y ABCdaire de la prostitution ), és il·lustrada també per conferèn­cies, cinema (Les nits de la Cabiria, Belle de jour…), òpera filmada (La Traviata, Carmen …). I el 3, 10 i 15 d’octubre, Orsay munta un efímer Café Polisson (picant), animat per Nathalie Joly, esplèndida chansonnier especialitzada en el repertori de carrer que va precedir a Piaf.

Exposada com una obra, aquesta frase d’una gallega, Carolina Otero, cèlebre a París sota l’apel·latiu de La Bella Otero: “Vaig fer la meva fortuna dormint… però no sola”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/20150928/54436878058/paris-porta-prostitucio-museu.html#ixzz3n1GJONrf

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Tigresas blancas: las diosas del sexo oral

Mujeres taoístas que intentan alcanzar la inmortalidad espiritual practicando felaciones. No es el argumento de una película porno, es la filosofía de una sociedad secreta que, según muchos, todavía existe.

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Especial: Prostitutas en la Historia

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El título puede quedar mal, e incluso ser sensacionalista, pero lo cierto es que varias personas me han preguntado sobre las prostitutas a lo largo de la historia, y varios más han realizado búsquedas en el sitio con este mismo término, por lo que parece que despierta cierto interés, aunque espero que estén buscando algo respetuoso y con altura, pues eso es lo que intentaremos hacer para tratar el tema.

La prostitución es la profesión más antigua del mundo, eso es algo que todos escuchamos alguna vez pero ¿a qué fecha debemos remontarnos para comprobarlo? Siempre se dice que en el Imperio Romano se practicaba la prostitución y por ende, tomamos esa fecha como “el origen”, pero no es la adecuada.

Eso sí, no podemos negar que tanto en la Antigua Roma, como en la Antigua Grecia, la libertad sexual permitía que este tema no sean tomados como tabú, sino con total naturalidad. Eran civilizaciones mucho más evolucionadas que la nuestra comprendiendo la sexualidad en todos sus sentidos, incluso con la homosexualidad, pues era venerado el cuerpo humano como belleza, independientemente de ser hombre o mujer, y eso lo podemos apreciar en el arte de la época.

Prostitución en Mesopotamia y zona Mediterránea.

Desde que existen registros históricos encontramos la prostitución como un oficio y su origen se remonta al siglo XVIII a.C. en la antigua Mesopotamia, donde ya existían ciertas “leyes” que protegían a las mujeres que realizaban este trabajo. El Código de Hammurabi, la “Constitución” más conocida por todos, ya regulaba los derechos de herencia de todas las prostitutas.

codigo hammurabi

El Código de Hammurabi contenía leyes que regulaban la prostitución en Mesopotamia.

En el caso de Babilonia, y siguiendo los textos de Heródoto y Tucídides, los dos más grandes Historiadores griegos, vemos una norma diferente, donde se obligaba a todas las mujeres a prostituirse al menos una vez en sus vidas con un extranjero como muestra de la hospitalidad, acto que se hacía en el Santuario de Militta. A cambio, recibía un pago. Si bien puede ser considerado un acto “bárbaro” por obligar a alguien a hacerlo, debemos tener en cuenta que no estaba mal visto en absoluto. El contexto histórico cambia absolutamente todo.

Los fenicios y griegos de la Edad del Bronce también la practicaban en honor a Astarté, la diosa de la fertilidad y la madre naturaleza. Incluso en Israel se realizaba, aunque estaba prohibida por la ley judía.

diosa fecundidad fenicia

Astarté

La Biblia también hace una referencia en el Génesis, 38, donde Tamar se hace pasar por prostitutaen una carretera y es contratada por Judá, aunque en esta alegoría no lo hace por otro motivo que el quedar embarazada de éste.

Prostitución en Fenicia.

En Fenicia se daba una situación un tanto compleja y que atendía a las creencias religiosas de esa civilización mediterránea. Según la tradición, solían realizarse ciertas ceremonias en honor a la diosa de la fecundidad, donde las mujeres se golpeaban a sí mismas y luego ofrecían sus cabellos a la diosa. Quien no quería perderla, debía acudir a un “mercado”, por así llamarlo, donde sólo podían entrar ellas y personas extranjeras. En ese sitio estaban obligadas a entregarse la cantidad de veces que fuesen requeridas, y con la recaudación obtenida se adquirían diferentes ofrendas para la misma diosa.

Prostitución en la Antigua Grecia.

Ahora dejamos la antigüedad más dura para alcanzar la Grecia Clásica, donde aparece por primera vez el término “porne”, derivado de “pernemi” (vender), una acepción que a todos nos resulta conocida. En este período tanto mujeres como hombres jóvenes realizaban la prostitución y todos podían llegar a ser totalmente independientes y libres, pero sí era necesario que utilizaran vestimenta distinta al resto, como también era obligatorio que pagaran impuestos, algo no discriminatorio sino una obligación de los trabajadores.

¿Prostitutas famosas? Nos han llegado algunos relatos sobre Lais de Hyccara y Lais de Corinto, aunque aún se duda si no se trataría de la misma persona.

retrato lais de corinto

Lais de Corinto

 

Lo cierto es que Lais de Corinto, de quien aparecen más datos, era conocida como la mujer más hermosa de toda la región y cobraba grandes sumas de dinero a sus acompañantes, entre los que se encontraban Eubotas, un campeón olímpico, y el filósofo Arístipo, quien escribió dos obras sobre esta chica.

¿Sabíais que Solón fue el fundador del primer burdel?
El legendario rey ateniense ordenó su fundación en el siglo VI a.C. en Atenas, aunque se prohibió expresamente el proxenetismo. Todos los beneficios que dejó el burdel han sido utilizados para construir un Templo a Afrodita, diosa del amor, la lujuria, la belleza y la sexualidad, entre otras cosas.

Por su parte, Corinto y Chipre no se quedaban atrás y gracias a Estrabón sabemos que existía una cierta prostitución religiosa en un templo donde, según sus textos, había más de 1.000 prostitutas.

prostitucion grecia clasica

Prostitución en la Antigua Grecia

En Grecia en general, vemos tres categorías de prostitución:

  1. Chamaitypa`i – quienes trabajaban en el exterior
  2. Gephyrides – aquellas que trabajaban cerca a los puentes
  3. Perepatetikes – las que trabajaban en las calles, donde encontraban a sus clientes para luego ir a sus hogares.

En el caso de la prostitución masculina, sabemos que eran principalmente los hombres adolescentes los que realizaban este trabajo, quienes lo hacían en burdeles atenienses. Sin embargo, ellos sí solían ser esclavos pues los hombres libres podían perder sus derechos si lo hacían en la edad adulta. Sin embargo, no estaba prohibida la homosexualidad, sólo el hacerlo por dinero.

Prostitución en la Antigua Roma.

Dejamos Grecia para hablar de otra gran civilización, Roma, donde podemos encontrar por primera vez el término “Prostitutere”, cuya traducción era “exhibir para la venta”, evidentemente, el propio cuerpo.

Roma es quizá el “paraíso de la prostitución” por ser algo más que habitual, pero también por laenorme libertad sexual existente, tanto para hombres como para mujeres. Ellos podían tener relaciones con quienes quisieran sin ningún problema, al igual que ellas, aunque en el caso de las mujeres, incluso las casadas, sólo debían mantener una serie de códigos morales y sociales, pero nada les impedía disfrutar al máximo su sexualidad.

Las prostitutas romanas serían como las modernas “escorts”, mujeres muy educadas tanto para dar placer como para mantener una conversación con altura, e incluso había muchas de gran nivel que cobraban un buen dinero, pero sólo ofrecían sus servicios para los más altos cargos.

En el caso de las prostitutas en roma, podemos encontrar varias clases de prostitutas como lascuadrantarias, llamadas así por cobrar un cuadrante, que serían las prostitutas más bajas de todas. También encontramos las felatoras, que como podemos imaginar, eran llamadas de este modo por ser expertas en el arte de la felación.

Pero la lista de tipos de prostitutas, de acuerdo a sus características y habilidades, sería la siguiente:

  • Prostituta: entregaba su cuerpo a quien quería.
  • Pala: era quien aceptaba a cualquier persona que pudiese pagar el precio demandado.
  • Meretrix: prostituta independiente.
  • Prostibulae: ejercía sin pagar impuestos y en donde podía.
  • Ambulatarae: era la prostituta que trabajaba o bien en la calle o bien en el circo.
  • Lupae: eran quienes ejercían en los bosques de los alrededores de la ciudad.
  • Bastuariae: ejercía la prostitución en los cementerios.
  • Delicatae: tenía clientes poderosos como generales o senadores.

En todos los casos, las prostitutas de la Antigua Roma solían ser mujeres independientes y en ciertos casos, influyentes, aunque debían vestir un vestido púrpura que las diferenciaran del resto de mujeres, además de tener que pagar impuestos por desarrollar su actividad.

Si lo que queréis conocer son prostitutas famosas de la Antigua Roma, encontramos en las diversas fuentes históricas que llegaron a nuestros días nombres como Julia, la hija del Emperador Augusto, Agripina e incluso a Mesalina, la esposa del Emperador Claudio, pues era frecuente que las mujeres de alta alcurnia ejercieran la prostitución por placer.

mesalina roma

Mesalina, la esposa del Emperador Claudio, representada por Eugène Cyrille Brunet (1884)

Este es el caso de Mesalina, que según cuentan los relatos, realizó una apuesta con una prostituta y por ello se acostó en un solo día con una Centuria completa.

De todos modos y pese a la cantidad de sitios donde se ejercía la prostitución, el lugar preferido por la mayoría era los baños públicos, pues allí podían ofrecer sus servicios a hombres y mujeres sin excepción.

Como dato curioso, podemos añadir que en el año I d.C., según los registros encontrados en Roma, había inscritas 32.000 prostitutas en la capital del Imperio y a todas ellas les fue entregada la licencia para ejercer el oficio, conocida como “Licentia Stupri”.

Prostitución en la cultura Azteca.

Según algunos registros, era algo común la prostitución en el Imperio Azteca. Eran conocidas como “āhuiyani”, una forma eufemística de decir “tener lo necesario o estar feliz. Las autoridades políticas y religiosas permitían la prostitución siempre que se realizara junto a los caminos o en los edificios destinados para tal fin, conocidos como “Cihuacalli,  si bien las mujeres que ejercían cobraban dinero por ello, no tenían un estatus social elevado, sino todo lo contrario.

Prostitución en la Edad Media en Europa.

Edad Media: un período contradictorio en cuanto a la prostitucion

Edad Media: un período contradictorio en cuanto a la prostitucion

La Edad Media es una época histórica de grandes contradicciones respecto a la prostitución. Es, como todos sabemos, un período histórico dominado por la Iglesia y por ende, la “fornicación” es considerada un pecado. Pero por otro lado, existía una cierta tolerancia universal por parte de todos, incluyendo las autoridades religiosas.

Así lo vemos en diversos Estados de gran poder como Veneciacuyo Gran Consejo en el año 1358 declaró que “la prostitución es absolutamente indispensable para el mundo”. Incluso la Iglesia la permitió en algunos sitios, aunque era necesario que se distinguiesen de las “mujeres decentes”, por lo que su vestimenta era diferente a las de las demás.

En Florencia por ejemplo, era frecuente que llevasen campanas en sus sombreros y guantes, en tanto que en Milán llevaban un manto negro. Muchas otras ciudades observaron el negocio y crearon burdeles para generar ingresos a través del oficio más antiguo del mundo, gestionándolos el mismo Estado.

Pero tampoco ha sido fácil para las prostitutas, pues muchos Estados se esforzaron por erradicarlas por completo desterrándolas o enviándolas a zonas suburbanas que pronto se convirtieron en barrios marginales, aunque esto no detuvo el ejercicio de la prostitución pues la demanda era demasiado grande, incluyendo personas de la nobleza o incluso a miembros del Clero.

La prostitución en el Renacimiento.

El Renacimiento es conocido por el surgimiento de una nueva concepción del mundo respecto al ser humano, aunque en realidad se retomasen ciertos valores de la antigüedad que se habían perdido durante la Edad Media.

prostitucion en el renacimiento

Esta transformación es apreciable incluso en la prostitución, aunque debemos recordar que de todos modos, la sexualidad aún seguía siendo un tema “tabú” debido a la fuerte asociación entre los Estados y la Iglesia, aunque ésta ya no ejercía tanta presión sobre aquellos como en siglos anteriores.

La prostitución se continuaba observando como un “mal necesario para satisfacer necesidades básicas de las personas (especialmente hombres, teniendo en cuenta el contexto histórico), aunque surge una nueva condición: no se podía ejercer con judíos, sino siempre con cristianos, especialmente en territorio español.

La prostitución en la Época Moderna.

En la Época Moderna sucede algo muy particular: prácticamente desaparece la figura de la “prostituta”, pero aparece una figura que se asimila, según la historiografía actual, a la de la prostituta: la cortesana.

Sin embargo, debemos tener cuidado al equiparar una cortesana con una prostituta, pues este paralelismo se comienza a realizar en el siglo XIX, pues durante la Modernidad, la cortesana era simplemente un miembro más del séquito del Rey y no necesariamente debían ejercer el oficio, aunque sin duda hay muchas mujeres célebres en esta época.

Uno de los personajes más importantes de esta época es sin duda Ninón, pseudónimo de Anne de Lenclosquien tuvo más de 5.000 amantes a lo largo de su vida, además de ser una de las más serias confidentes de Luis XIV de Francia “El Rey Sol” y el gran Historiador del Arte y hombre de letras Horace Walpole (1717-1797) la llegó a bautizar como “Notre Dame des Amours”.

ninon cortesana real

Ninón de Lenclos

Nació en 1620 y fue hija del señor de la Douardière Henri de Lenclos, convirtiéndose prontamente en cortesana de la corte de Luis XIII, hasta que en 1667 estableció el célebre salón de L`Hotel Sagonne en París, el que era frecuentado por grandes figuras literarias y políticas de la época, donde debemos incluir al joven Arouet, quien más tarde sería conocido como Voltaire, y a quien Ninón le legó en su testamento 1000 coronas para que pudiese ampliar su biblioteca.

¿Por qué atraía a grandes personajes de la época?Su cultura, su facilidad con las letras, su gran ingenio y enorme sentido común, le hicieron ganar el respeto no sólo de los intelectuales del momento, sino también del propio Luis XIV, quién solía tener encuentros con ella para solicitar consejos políticos y de quién declaró sobre ella que “Sus contradicciones preservan la urbanidad”.

Pero no sólo Luis XIV le tomó como confidente, sino que también lo hizo la Reina Cristina de Suecia, quien solicitó entrevistarse personalmente con ella para recibir sus opiniones. También podríamos incluir al Cardenal Richelieu entre los interesados en Ninón, quien le ofreció una gran cantidad de dinero por pasar una noche con ella, y aunque la cortesana aceptó el dinero, los rumores afirman que fue otra persona la que se presentó en la habitación del Cardenal.

Dejando a un lado a Ninón, debemos destacar un aspecto curioso de las cortesanas: en grandes capitales como fueron Roma o Venecia, se debió reglamentar el número de cortesanas por la gran cantidad que había, y todas quedaban regidas por una “Reina”, quién se responsabilizaba de hacer cumplir todas las reglamentaciones policiales para que las cortesanas no tuviesen problemas.

La prostitución en los inicios de la Época Contemporánea.

En los inicios de la contemporaneidad y debido a la existencia de monarquías en toda Europa, las prostitutas continuaron ejerciendo su oficio como “cortesanas” y en el siglo XIX encontramos algunos nombres muy interesantes, siempre relacionados con reyes del continente.

La primera cortesana de la que debemos hablar es “La Bella Otero”, Agustina Otero Iglesias (o Carolina Rodríguez), quién pasó

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Agustina Otero Iglesias, “La Bella Otero”

a la historia como una de las mujeres más hermosas de la Belle Époque, y prueba de ello es que tanto el Rey Alfonso XIII de España como el Rey Eduardo VII de Inglaterra fueron amantes suyos.

Su infancia fue muy conflictiva, lo que le llevó a abandonar su hogar a los 11 años de edad, dedicándose a viajar con unos cómicos ambulantes portugueses durante seis años, hasta que a los 17 decidió abandonar la compañía y dedicarse a bailar en sitios de mala muerte donde ejerció la prostitución e incluso, se sospecha que la mendicidad.

A los 20 años, uno de sus amantes, un banquero francés al que conoció en Barcelona, le comenzó a promocionar como bailarina en Francia, trasladándose con él a Marsella hasta que le abandonó para promocionarse ella misma. Al poco tiempo se hizo conocida en todo el país, haciéndose célebre tanto por su instinto para la danza (pues no era profesional), como también por sus orígenes españoles en el ambiente francés, que lo veían como exótico.

Se dedicó también al canto y a la actuación, y fue con este ramo artístico con el que más sensación causó, llegando a interpretar incluso obras como “Carmen” de Bizet o “Nuit” de Nöel. Su carrera aquí despegó, llegando a viajar a Nueva York o Rusia, donde coincidió en 1890 con Rasputín, y éste a su vez le presentó de forma discreta al zar Nicolás II (1868-1918), a la postre, su amante.

De este modo llegó al escalón social más alto, donde no sólo fue amante del zar ruso, sino también de los reyes Alfonso XIII de España, Eduardo VII de Inglaterra, Guillermo II de Alemania y Leopoldo II de Bélgica, o del gran industrial estadounidense  Cornelius Vanderbilt y el político francés Aristide Briand (uno de los precursores de la unidad europea).

Es tiempo de pasar a otra cortesana y quizá, la más importante de todo el siglo XIX: Lola Montez, cuyo nombre real es Marie Dolores Eliza Rosanna Gilbert (1818-1861), quien se cree tuvo más de 4000 amantes a lo largo de su vida, incluyendo al rey Ludwing I de Baviera, y a personajes muy conocidos de la época como Alejandro Dumas o el compositor Franz Liszt.

La cortesana más importante del siglo.

retrato lola montez

Lola Montez

Si bien sus encantos le harían ocupar un lugar de honor entre las más importantes prostitutas de la historia, fue su enorme influencia política la que le lleva a ocupar este destacado lugar, y todo gracias a Ludwing I, un experto en dilapidar dineros públicos en mujeres, hombres y castillos.

Gracias al rey, Lola pudo presentarse en el Teatro Real, y desde ese momento se convirtió en su amante, pero su aventura no sólo quedaba en el lecho, sino que además intercedía en los asuntos políticos y económicos de Baviera, llegando a ser nombrada Condesa de Landsfeld en 1847.

Ese mismo momento, un grupo mayoritario de personas influyentes del reino iniciaron una revuelta en contra a las acciones del rey y por supuesto, de Lola Montez. A ella le hicieron salir del país (dirigiéndose a Estados Unidos), en tanto que Ludwing I se vio obligado a abdicar en ese preciso momento.

Lola Montez murió a los 39 años de edad a causa de una neumonía, la que contrajo en su primer paseo tras haber sufrido un derrame cerebral que le había dejado paralizada por un tiempo.

Este es un breve repaso a la prostitución en la historia, desde las primeras grandes civilizaciones hasta la Época Contemporánea.

Imágenes: Dominio Público en Wikimedia Commons

http://redhistoria.com/putas-en-la-historia/#.UxpbwT95OrM

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El 69, ¿la postura más sobrevalorada?

Cuenta con adeptos y detractores. Se perfila como una de las más difíciles, pero también como la más democrática e igualitaria entre sexos.

RITA ABUNDANCIA

SEXO

El más díficil todavía: un 69 de pie.

Foto: Everett Collection

De todos los movimientos del Kamasutra, el 69 es el que mejor se lo ha montado. Ha contado siempre con buenos asesores de imagen, ha sabido potenciar al máximo sus virtudes y esconder sus defectos y se ha recubierto de un halo de erotismo, voluptuosidad y hasta misticismo, del que carecen otras posturas. Entre tanta excelencia y expectativas, no es extraño que la reputación que le precede sea casi siempre mayor que la realidad y así cuando alguno de los miembros de la pareja, en plena faena, sugiere ¿hacemos el 69?, muchos contestan: mejor pasamos directamente al 70.

Aunque esta practica es tan antigua como el mundo, el nacimiento de su nombre está vinculado a los años 60 cuando el escritor surrealista francés, Raymon Quereau, desveló la siguiente ecuación: “uno más uno es 69: dos personas entrelazadas una sobre la otra, específicamente sobre su sexo”. Pero como sponsor lo mejor fue cuando Serge Gainsbourg, el autor de la canción Je t’aime moi non plus junto a Jane Birkin, coreaba en sus conciertos la consigna: “el 69, año erótico”. En medio de aquella época reivindicativa, de amor libre y quema de sostenes, la postura encajó perfectamente con la liberación de la mujer y la igualdad de sexos, al ser una de las más democráticas ya que ambos miembros de la pareja dan y reciben al mismo tiempo y pueden situarse arriba o abajo, indistintamente.

Imaginen una técnica sexual en la que los que la ejecutan disfrutan por igual, hacen gozar al otro al mismo tiempo y llegan al clímax simultáneamente. ¿Se puede pedir más? Teóricamente no, pero la realidad no es tan idílica. Elena, de 34 años, reconoce que “nunca he llegado al orgasmo con el 69. Veo difícil el hecho de concentrarme en lo que estoy haciendo a mi pareja y, al mismo tiempo, dejarme llevar por mis sensaciones y mi propio placer. Prefiero hacer las cosas por turnos, ahora me lo haces tu y luego yo. No es una de mis posturas favoritas. Yo diría que le gusta más a los hombres que a las mujeres, aunque puede estar bien para ir entrando en materia. Pero a mi me provoca más risa que otra cosa. Las veces que la he hecho, ha habido tantos contratiempos que hemos acabado haciendo chistes”.

Los científicos han descubierto que las arañas, que cuentan con un repertorio de una decena de posiciones para el coito, también practican el 69, pero muchos humanos son menos duchos en este arte, en parte porque, para empezar, cuenta con algunos inconvenientes relativos a la talla o al peso. Hacerlo con una pareja de altura diferente puede provocar que uno de los integrantes acabe con lumbalgia, en un intento de querer acortarse para llegar al lugar estratégico; mientras el otro tenga que alargarse para alcanzar el fruto del árbol prohibido, lo que puede provocar más de un dolor de cervicales. El peso es otra cuestión a tomar en cuenta, aunque se recomienda que ella, o el más ligero de los dos, se sitúe encima. Coordinar el ritmo es otro de los hándicaps, ya que esta es una postura bastante estática, que no permite una gran libertad de movimientos. Sin hablar de las panorámicas, que hacen que muchos la reserven solo para cuando hay ya mucha confianza. No todo el mundo está dispuesto a exponer sus partes, tan abiertamente, al primero que pase. Las encuestas demuestran que la mayoría de las parejas que practican este movimiento tienen en común una gran complicidad.

Luís, 50 años, la define como “una postura contradictoria y muy dada a la polémica. La gente generalmente la odia o le encanta. Yo creo que el problema es que ha generado muchas expectativas. Cuando uno empieza a tener relaciones sexuales lo que quiere es hacer el 69, como representación de lo más morboso que pueda existir y contárselo a sus amigos. Pero no es una postura para principiantes y además requiere tiempo.Es como si uno quiere aprender a nadar y empieza por el estilo mariposa, que es el más difícil y el que requiere más esfuerzo”.

La teoría de Irene, 39 años, es también interesante, “uno de los problemas que yo le veo al 69 es que, generalmente, la pareja no llega al orgasmo de forma simultánea y cuando uno lo consigue, evidentemente deja de seguir practicando el sexo oral al otro porque la tensión anterior y la relajación posterior se lo impide. El 69 acaba pues cuando el primero de la pareja alcanza el orgasmo y el otro se queda a medio camino. Generalmente las mujeres necesitamos más estimulación para conseguirlo. Yo creo que el 69 está más diseñado para parejas homosexuales, ya que los tiempos de excitación se asemejan más entre personas del mismo sexo. Es más, yo casi me atrevería a decir que mejor para las lesbianas. Las mujeres estamos mejor diseñadas que los hombres para hacer dos cosas a la vez”.

Mientras en Occidente atravesábamos la Edad Media, los orientales ya practicaban esta y otras muchas posturas, como puede verse en los relieves del templo Lakshmana, de Khajuraho, en India (siglo X a de C.), en los que figuras recrean la posición “Kalila” o “postura del cuervo”. Gregorio Morales, finalista del premio Sonrisa Vertical con Erótica Sagrada (Siddharth Mehta Ediciones, 1989), comentaba en un artículo para la revista Quo, el pasado año: “debía de ser tan practicada que el mismo Vatsyayana, autor de Kamasutra, afirma que “algunas cortesanas están tan obsesionadas por esta forma de placer físico que abandonan a amantes ricos, honestos e inteligentes por hombres pobres y vulgares, tales como esclavos o conductores de elefantes, que se avienen a esta práctica”. Y continúaba, “bien visto, el 69 es un ‘taichí’ –símbolo taoísta– donde fluyen armónicamente el yin y el yang. Para los tantrikas –monjes que siguen el camino religioso taoísta a través del sexo–, la práctica oral recíproca crea una progresiva corriente de energía que nivela, integra y regenera tanto el cuerpo como la mente”.

Pero para opiniones expertas la de Xaviera Hollander, prostituta, madame, escritora –uno de sus libros más conocidos es The Happy hooker. My own Story (Sphere Books, 1971) –La prostituta feliz. Mi propia hostoria–, icono de la revolución sexual y, durante años, autora de la columna sobre sexo de la revista Penthouse, que no repara en elogios a la hora de hablar de este simpático número: “me gusta la posición del 69 estilo francés, en la que los amantes se complacen el uno al otro oralmente. El hombre se tiende sobre el lado izquierdo con la cabeza frente a la vagina y la mujer se tiende del lado derecho con la boca frente al miembro del hombre. Se trata de un juego preliminar antes del acto, pero durante estos juegos se puede alcanzar el orgasmo, y con mucha intensidad, por cierto. El acto sexual en la posición 69 me proporciona satisfacción absoluta, tanto psicológica como física”.

Es pues probable que el 69 sea como esas mujeres que se hacen las difíciles pero que luego reservan increíbles gratificaciones físicas y energéticas a sus amantes. Practiquen sin descanso y como dice la canción Get your kicks on route 66, disfruta en la ruta 66 (en este caso 69).

http://smoda.elpais.com/articulos/esta-la-postura-del-69-sobrevalorada/3782

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Mujeres de mala vida

BÁRBARA ROSILLO

DURANTE el Antiguo Régimen existían en España burdeles públicos sujetos a una serie de disposiciones por parte de las autoridades, eran llamados mancebías y los había en todas las ciudades principales y en las que tenían universidad, ya que eran muy visitados por los estudiantes, se trataba de un fenómeno eminentemente urbano.

Estos establecimientos eran vigilados constantemente por alguaciles y no se permitía entrar en ellos con armas como puñales o dagas. Tampoco estaba permitido que tuvieran taberna, lo que muchas veces no se cumplía y era frecuente que las hubiera alrededor. Contrariamente a lo que nos pueda parecer, en ocasiones los dueños de estos negocios podían ser gente importante y supuestamente honorable. Los encargados de regentar el establecimiento eran llamados padre o madre por las trabajadoras, una sarcástica ironía que plasma Fernando de Rojas en La Celestina. En la tragicomedia comprobamos que las dos rameras a cargo de la alcahueta la llaman madre; este tipo de anciana oportunista no era una fantasía del escritor sino un personaje verdadero de aquella sociedad.

En cuanto al ingreso en la citada “profesión”, había que seguir una serie de normas. La joven que quisiera trabajar en un burdel debía presentarse al juez de su barrio con una serie de documentos que atestiguasen una serie de requisitos, como ser mayor de 12 años, haber perdido la virginidad y ser huérfana o de padres desconocidos, es decir, una joven sin familia, abandonada y sin medios económicos para subsistir. Evidentemente una gran mayoría de las mujeres se veían abocadas a la prostitución debido a la miseria, y aunque las que vendían su cuerpo solían provenir de las capas más bajas de la sociedad, lógicamente había rangos. La amancebada vivía con un hombre, las llamadas “mujeres de amor” eran independientes y frecuentadas por hombres con posibles; por último, las cortesanas tenían cierta posición. Bajando el escalafón se encontraba la ramera que vivía en la mancebía y la simple buscona o cantonera que ofrecía sus servicios en plena calle.

Durante el siglo XVI Sevilla fue la urbe más importante de nuestro país, un gran emporio comercial con una superpoblación que necesitaba una solución apremiante en este sentido; de esta manera fue la capital hispalense en 1553 la primera ciudad española donde se establecieron una serie de normas que debían cumplir las “casas de mancebía” para su correcto funcionamiento. Cada ocho días los médicos debían reconocer a las meretrices y si había alguna enferma era enviada al hospital. El establecimiento también era inspeccionado periódicamente por el Cabildo (ayuntamiento) para comprobar que todo estuviera en orden. No se podía trabajar en días festivos, vigilia ni cuaresma. Por otro lado, si la prostituta estaba libre de cargas y deseaba abandonar la profesión era libre de hacerlo. En 1570 estas ordenanzas pasaron al resto de Castilla.

El burdel más famoso de Sevilla se llamaba El Compás y estaba extramuros, en la zona del Baratillo (actualmente calle Castelar), su origen se remontaba al siglo XIV. Se sabe que en el siglo XVII estaba dividido en habitáculos y cada prostituta pagaba un real y medio al día de alquiler. Durante el reinado de Felipe IV el negocio se cerró, pero no definitivamente como querían las autoridades, sino que se trasladó fuera de la puerta de Triana. A lo largo del siglo XVII se intentó por todos los medios erradicar las “casas de mancebía” por medio de decretos y pragmáticas, pero nada se pudo hacer. Se abrieron burdeles ilegales por toda España, con lo que el problema se agudizó.

Hay constancia de un hecho que me ha parecido muy curioso. Durante la Semana Santa el Ayuntamiento de Madrid obligaba a salir a las prostitutas de la ciudad, un regidor era encargado de recogerlas pero, como no podían ganarse el sustento, el mismo Consistorio consideraba apropiado costearles la estancia hasta el Sábado Santo en el que podían regresar a sus quehaceres (no fue un hecho aislado de la capital sino que sucedió en toda Castilla). También estaba fijada como debía ser la indumentaria de las meretrices, consistía en una mantilla corta de color amarillo o azafranado sobre la saya y un medio manto negro. En el Antiguo Régimen las personas vestían conforme al estamento al que pertenecían. La ropa debía dar una información precisa acerca del individuo, la sociedad seguía unos códigos muy estrictos en materia de indumentaria, una dama noble no vestía igual que una burguesa, sólo con ver a una persona se sabía a que estamento pertenecía. Las mujeres de mala vida, más si cabe por su tipo de actividad, debían ser identificadas por el tipo de prendas que usaban.

http://www.eldiadecordoba.es/article/opinion/1392145/mujeres/mala/vida.html

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Santa Nefixa: patrona de las prostitutas

Juan Guerrero

Sábado, 27 de octubre de 2012

 

Foto: Google

Hace ya varios años mi apreciado amigo, poeta y pintor, Néstor Rojas, me invitó a almorzar en el emblemático mercado La Carioca, en la Ciudad Bolívar de inicios del siglo XXI. Mientras degustábamos el tradicional aguaito guayanés con un jugo ‘e caña servido en frasco de mayonesa, Néstor me entregó un librito de carátula envejecida. –Ya no quiero seguir leyendo estas cosas. Me dijo en tono sentencioso y siguió con una retahíla de argumentaciones moralistas.

El libro era una joya de la picaresca universal y además, el poeta se estaba volviendo viejo. Fue mi expresión y nos pusimos a reír. Después miré el libro. Me sorprendió tener en mis manos “Los diálogos del divino  Pedro Aretino, generalmente denominados Diálogos Putescos, ahora por primera vez puestos  de la lengua toscana en castellano. Los traduce y anota D. Joaquín López de Barbadillo”. Todo eso aparecía en la portada de semejante obra. Una edición tomada del original, editada en Madrid, en 1914 y posteriormente publicada por Ramón Akal González, en 1978.

Mientras leía se me fueron amontonando los recuerdos. La Umbría italiana donde viví mis años postuniversitarios. La etrusca Perusa (Perugia), y la toscana Arezzo, donde el 20 de abril de 1492 nació el “divino” Pedro Aretino, “azote de príncipes”

Hijo de “carne de placer” entre una modelo de pobres pintores, cortesana de baja ralea y de un gentilhombre. El rostro de su madre, Tita, era el que aparecía representando a la mismísima Virgen María en la iglesia de Arezzo. Barbadillo así lo indica: “Durante mucho tiempo se vio su efigie sobre la portada de San Pedro de Arezzo, representando a la Virgen María, que recibía del arcángel Gabriel la Anunciación. Y varias veces Pedro, en sus escritos, se envaneció de que su propia madre, pobre y bella hembra de mil machos, hubiera sido al par madre de Dios, merced a los pinceles que hicieron de ella aquella santa copia”

Pedro Aretino creció en su pueblo natal, entre el abandono, la vagancia y la caridad de los parroquianos. Fue, además de limosnero, ladrón, y apenas con 16 años compuso su primer soneto contra la nobleza y el clero. Debió refugiarse en Perugia, y posteriormente lo vemos transitar por Roma y El Vaticano, junto a nobles, cardenales y el mismísimo papa Julio II. Como también por Venecia, entre palacios y palacetes, y donde en 1534 aparecen publicados sus “Ragionamenti”:Diálogos de la Enana y de la Antonia, habido en Roma, bajo una higuera. Compuesto por el divino Aretino, por su capricho, para corrección de los tres estados de las mujeres. Dos años más tarde, aparecería la segunda parte: Diálogo del señor Pedro Aretino, en el cual la Enana el primer día enseña a la Pippa, su hija, a ser puta; en el segundo le cuenta las truhanerías que hacen los hombres a las mezquinas que les creen, y en el tercero y último la Enana y la Pippa, sentadas en el huerto, oyen a la Comadre y la Nodriza, que hablan de la alcahuetería.

En el libro hay una narración, más bien breve, sobre una doncella hija de nobles, quien ejerció la prostitución de una curiosa manera: salía al caer la tarde por las calles solitarias y los puentes de la Serenísima Venecia, ofreciendo su cuerpo a los mendigos y limosneros.

Nefixa era ella. Aparece también citada como Nefisa o Nefissa (Ne-fissa: lat. “sin fisura, sin raja o rajadura”) en obras de autores, como La lozana andaluza, de Francisco Delicado; Cárcel de amor, de Diego San Pedro; Descripción de África, de León el Africano (Giovanni Leone di Medici); Una historia madrileña, de  Pedro García Moltalvo.

Con apenas 12 años a Nefixa se la veía sentada “in ponte Sixto” “sin pompa ni atavío”. Tanto fue su entrega a los pobres y desamparados hombres en la lagunar Venecia, que el pueblo pronto la vio con fervorosa pasión y comenzó a hablar de la joven misericordiosa que daba su cuerpo a los mendigos.

A su prematura muerte Nefixa fue elevada a los altares y su hazaña alcanzó los pasillos del Vaticano, donde nadie puso impedimento para que le prendieran velas. Era llamada la Virgen, la Santa de las Prostitutas, de las meretrices y de las cortesanas.

Siguiendo la jerarquía prostibularia romana clásica (Delicatae, Famosae, Lupae, Noctilucae, Copae, Fornicatrici, Forariae, Bustuariae, y Prostibulae) a Nefixa se la ubicó en el santoral pero por muy poco tiempo. Tuvo su vigencia como patrona de cortesanas y prostitutas de baja ralea, como María de Majdala (llamada también Magdalena), Librada o  Afra.

Pero quizá la moralidad vaticana o el advenimiento de nuevas santas, llevaron a Nefixa a descender de los altares y caer en el olvido.

Por su parte, Pedro Aretino, quien se burló de santos y no tan santos, recibió a su muerte, en 1557, su epitafio: “Aquí yace Aretino, que, cuando vivía, de todos habló mal. Tan solo de Dios no lo hizo. Y al preguntársele por qué, se excusó con decir: Porque no le conozco”

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/9798643.asp

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Historia de la Prostitución

Etimología de la Palabra : • El término prostitución proviene del término latino, prostituere, que significa literalmente “exhibir para la venta”. • El término loba como equivalencia de prostituta viene de los ritos producidos en febrero en honor al dios romano de los campos y los pastores, Fauno Luperco (Lupus-lobo). Eran llamadas lobas u originalmente lupas las que ejercían la prostitución sagrada con los sacerdotes de este dios, los luperci, en el Ara Máxima. • En el panteón romano de deidades una diosa menor de la agricultura era llamada “Puta”, aunque es pura coincidencia. • Las prostitutas, así como hoy ocultan sus negocios haciéndolos pasar por casas de masajes o los anuncian con luces rojas, en la Edad Media (s.XII) los disimulaban como si se tratara de tabernas, colgando en su puerta un ramo. Por esa razón, las comadres empezaron a llamarlas “rameras”, una palabra que les sonaba más púdica que “prostituta”.

P
rostitución en la Historia

• En el tercer milenio antes de Cristo, en Babilonia todas las mujeres tenían la obligación, al menos una vez en su vida, de acudir al santuario de Militta (la Afrodita griega) para practicar sexo con un extranjero como muestra de hospitalidad, a cambio de un pago simbólico. Este rito tiene su origen en la diosa de la cultura sumeria Innana, diosa de la belleza y la sensualidad. Sus sacerdotisas, que se habían consagrado vírgenes al servicio del templo, fornicaban con aquellos que habían dejado en el templo una ofrenda económica a la diosa. En la Biblia hay numerosas referencias a los actos “abominables” de estas sacerdotisas, las canaanitas.

• La divinidad amorosa Innana/Ishtar es la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que por cierto no tenían connotación especial en Babilonia, ya que el matrimonio era un contrato solemne que perpetuaba la familia como sostén del estado y como generadora de riquezas, pero en el que no se hablaba de amor o de fidelidad amorosa. Así, a los hombres se les permitía ofrecer a sus esposas como pago colateral por un préstamo.

• En la Grecia clásica, la prostitución era practicada tanto por mujeres como por hombres jóvenes. El término griego para la prostitución es porne, derivado del verbo pernemi (vender), lo que derivado en la acepción moderna. Las prostitutas debían vestirse con ropas distintivas y estaban obligadas a pagar impuestos. En la iglesia tenían un lugar reservado e Incluso eran enterradas separadas del resto.
• Se cree que fue en la antigua Atenas donde se estableció el primer burdel, en el siglo VI a.C., como local de negocio (un servicio equivalía al salario medio de un día) en el que no estaba permitida la captación de cliente.

• En Imperio Romano, la prostitución era habitual y había nombres distintos para las mujeres que ejercían la prostitución según su estatus y especialización. Las cuadrantarias eran llamadas así por cobrar un cuadrante (una miseria). Las felatoras eran practicantes expertas de la fellatio (mamar), el acto más degradante.

• En la Roma Clásica, algunos prostitutos masculinos esperaban en las esquinas de los baños a mujeres que solicitaran sus servicios. Según la jerarquía romana de la degradación sexual, un hombre sospechoso de practicar cunnilingus a una mujer se rebajaba más que uno que fuera penetrado por otro hombre. Se le imponía el estatus legal de infame, al mismo nivel que prostitutas, gladiadores y actores, lo cual le impedía votar y representarse a sí mismo ante un tribunal.

 

• Los egipcios fueron los primeros en prohibir las relaciones carnales con las mujeres nativas o peregrinas domiciliadas en los templos y demás lugares sagrados de la época. En el antiguo Egipto, algunas mujeres, no siempre prostitutas, conocidas como felatrices, se pintaban los labios de un determinado color para dar a conocer su inclinación por esta práctica.

• En la cultura fenicia surgió la celebración de una serie de fiestas o ceremonias en honor de las dos divinidades del amor. En estas fiestas, las mujeres se golpeaban duramente el cuerpo, para más tarde ofrecer sus cabellos a la diosa. Las mujeres que querían conservar su cabellera, con evidente menosprecio de su pudor, abandonaban el templo y se dirigían a una especie de mercado donde sólo tenían acceso ellas, además de los extranjeros. Estaban obligadas a entregarse tantas veces como fueran requeridas. La recaudación de aquel comercio carnal se destinaba a adquirir ofrendas para las imágenes de la diosa. Con el tiempo adquirió un sentido comercial que se extendió por todo el mediterráneo.

• En el siglo IX, Carlo Magno ordenó el cierre de todos los establecimientos donde a las mujeres se les permitía tener relaciones sexuales promiscuas y dispuso el destierro de las prostitutas. Pero dada la gran corrupción, las medidas legales resultaban inocuas. Durante las Cruzadas, las mujeres libertinas se vestían de hombres para poder viajar junto a los ejércitos, y así ofrecerles al anochecer sus servicios.

 

• En la Edad Media, la recesión económica hizo que las prostitutas se establecieran en urbes grandes, generalmente villas universitarias, por la gran afición de los estudiantes a sus servicios. Era deber de los rectores vigilar que los estudiantes no frecuentasen los dominios de estas mujeres, aunque tenían muy poco éxito. Las meretrices también acudían con las ferias ambulantes y las grandes fiestas populares, como el carnaval o los torneos.

• En la España de los Austrias (s. XVI), para que una joven pudiese entrar en una mancebía, o casa pública de prostitución, tenía que acreditar con documentos ante el juez de su barrio ser mayor de doce años, haber perdido la virginidad, ser huérfana o haber sido abandonada por la familia, siempre que ésta no fuese noble. El juez procuraba disuadir de sus torcidos intentos a la aspirante con una plática moral, y si no la convencía, le otorgaba un documento, donde la autorizaba para ejercer el infame oficio.

 

• En la Edad Moderna, entre las gentes acaudaladas y la clase nobiliaria, el hábito de las cenas ostentosas contribuyó a difundir la prostitución con apariencias más puritanas. En las grandes capitales, como Roma o Venecia, el número de cortesanas era tal que tuvo que ser reglamentada administrativamente bajo la dirección de una mujer a quien llamaban “reina”, que se encargaba de hacer respetar en forma estricta los reglamentos policiales.

• Dentro del reino animal también se da la prostitución. Algunas especies de pingüinos intercambian sexo por piedras adecuadas para la construcción de nidos, y entre los bonobos las hembras ofrecen sexo a cambio de comida, y como mecanismo de resolución de conflictos.

http://www.laflecha.net/canales/curiosidades/noticias/historia-de-la-prostitucion

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Nuestro derecho a la libertad sexual

Uno de los elementos fundamentales para alcanzar el objetivo de igualdad entre hombres y mujeres es que la mujer tenga libertad económica.Libertad económica que le permitirá elegir qué vida quiere llevar y con quien y sobre todo cuente con la posibilidad de separarse de la pareja con la que vive a la que ha dejado de amar o con la que ya no le une nada. La libertad le da la autonomía suficiente  al no depender económicamente de ella. Por supuesto además de las ventajas que una profesión digna ofrece al desarrollo de todos los seres humanos y por lo tanto también de la mujer.

Otro de los elementos igualmente importantes es la libertad sexual.  Y no solo quiere decir que la mujer puede entregarse a quien quiera que por supuesto tiene todo el derecho de hacerlo, aunque no es esto lo que le da la verdadera libertad tal como demuestran infinidad de cortesanas de todos los tiempos a las que este tipo de vida  no las ha hecho tampoco libres. Libertad sexual quiere decir que una mujer es la única y absoluta dueña de su propio cuerpo y puede hacer con él lo que quiera no sólo entregarlo o compartirlo a voluntad sino y fundamentalmente  decidir tener o no tener hijos y, en caso de querer tenerlos, elegir con quien los quiere tener, cuantos quiere tener y en qué momento los quiere tener. Ese es uno de los derechos fundamentales que reclaman las mujeres de todo el mundo,  y así tendrían que entenderlo todos los líderes políticos y religiosos que creyeran en la igualdad, tal como  preconiza la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En este derecho de la libertad sexual se incluye la capacidad de la mujer de interrumpir su embarazo, siempre que no atente a su salud, y la de poder tomar anticonceptivos de su elección y por supuesto la píldora del día después para evitar un embarazo. Tal vez no nos damos cuenta ni los hombres civilizados que tan pocas veces protestan cuando se trata de reivindicar esos derechos como tantas mujeres que creen a pies juntillas lo que piensan y defienden otro hombres que son los que promulgan leyes sociales o religiosas, pero la gravedad de recortarlos atañe a nuestra propia dignidad por más que sólo sean algunos colectivos de mujeres los que protesten ante la amenaza que nos anuncia lo que se nos viene encima. Si tenemos que acudir a declarar ante un juez los motivos por los que queremos abortar y exponernos a que quien tenga que decidir sobre nuestro cuerpo sea un acérrimo  partidario de la familia numerosa, o de una moralidad que no deja de ser una elección personal o de cualquier colectivo pero que no puede considerarse una idea universal,nuestra libertad queda en entredicho igual como nuestra dignidad.

Las limitaciones a esos derechos  están en los peligros que esas decisiones pueden causar en la mujer, establecidos por instituciones creíbles desde el punto de vista científico. No pueden existir razones morales para esas limitaciones, porque la moral, como la religión o la tradición, son creencias en las que creen  ciertas personas o comunidades, que adoptarán a voluntad pero carecen de legitimidad para ser impuestas, como lo son las ideas universales aplicables al género humano en su conjunto, como la igualdad, la justicia y la libertad.

El derecho a disponer de nuestro propio cuerpo  es un derecho  por el que las mujeres hemos luchado durante años y que tiene muy poco sentido que ahora se recorte y se deje en manos de extraños,como si fuera un gasto más que ha de ayudar a los españoles a reducir la deuda pública y a provocar la satisfacción de los líderes y los bancos alemanes. No quiero con esto minimizar los recortes de la reforma laboral o el que nos viene del derecho a huelga. Simplemente quiero que figure como uno más de todos ellos.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/ellas/2012/02/20/nuestro-derecho-a-la-libertad-sexual.html

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