Asistimos a la primera orgía de lujo de Madrid en la que mandan las mujeres y los hombres obedecen

Killing Kittens es una fiesta erótica, exclusiva y elitista, que acaba de llegar a España. Las mujeres deciden si hay sexo; los hombres no tienen voz ni voto. 

En las fiestas eróticas de Killing Kittens, son las mujeres las que llevan el control

En las fiestas eróticas de Killing Kittens, son las mujeres las que llevan el control Cedida

La fiesta se celebra en una una mansión de tres plantas que está escondida en una calle de chalets del norte de Madrid. Es difícil localizarla porque la entrada no está a pie de calle, sino escondida en un callejón. La ubicación es secreta. Los invitados han recibido la dirección en un mail a última hora.

Atravesar la verja de entrada significa estar en la antesala de Killing Kittens, la orgía más original de cuantas se celebran hoy día en nuestro país: una bacanal en la que las mujeres mandan y los hombres obedecen.

Una vez franqueado el patio, el filtro definitivo se encuentra en la puerta de la casa. Allí espera Faith, la organizadora de este evento en España. “Bienvenida a Killing Kittens. ¿Cuál es tu nombre para buscarte en la lista?”, saluda a las recién llegadas. La fórmula es siempre la misma: ‘bienvenida’ o ‘bienvenidos’. Jamás ‘bienvenido’, porque esta es la condición sine qua non para acceder a esta fiesta: la entrada está prohibida a los hombres que van solos. Sólo pueden entrar si van acompañados por una mujer.

Flyer de la fiesta que tendrá lugar en Madrid.

FIESTA PRIVADA Y EXCLUSIVA

La organizadora comprueba en la entrada si los visitantes están en la lista. No es una evento abierto a todo el mundo. Se trata de una fiesta privada y exclusiva, reservada a unos pocos elegidos. En el caso de Madrid, el aforo ha sido limitado a 60 personas. Todas ellas han tenido que superar una dura criba: para asistir tienen que registrarse previamente en la web de Killing Kittens y luego esperar a que el resto de la comunidad dé el beneplácito para su ingreso. Hace falta enviar foto, peso, estatura, datos relativos al nivel académico y otras cuestiones que garantizan que los asistentes cumplen un perfil determinado. Sin la aceptación del resto de miembros, estás fuera.

Una de las asistentes a Killing Kittens en Londres

Una de las asistentes a Killing Kittens en Londres Cedida

Por la casa desfilan hombres y mujeres imponentes. Porque el físico aquí sí que importa. “No queremos, por ejemplo, hombres gordos y calvos mayores de 45 años”, se vanaglorian desde la organización. ¿Discriminación? En el staff saben que sí y se enorgullecen de ello. “En el fondo es como cualquier bar que tiene reservado el derecho de admisión, ¿no? Tú en tu casa sólo dejas entrar a quien te dé la gana y esto es lo mismo”, argumenta una chica que asiste por primera vez a una fiesta sexual y que está ataviada con una máscara.

MÁSCARAS PARA EL ANONIMATO

Esa es otra de las características de Killing Kittens: la intimidad y el anonimato absoluto. En la entrada, tras confirmar que los asistentes están en lista y previo pago de la entrada (70 euros para chicas solas, 140 para parejas), la anfitriona les proporciona una máscara para que su identidad quede a buen recaudo. No en vano, la clientela que asiste a estas fiestas suele ser gente de alto poder adquisitivo a la que no le interesa que su imagen pública se relacione con este tipo de prácticas. Hay gente que ya trae la lección aprendida de casa y aparece en la mansión con su propia máscara o disfraz. El escenario recuerda mucho al de la película “Eyes wide shut”, de Tom Cruise y Nicole Kidman.

 
 

También se aseguran de que nadie tome imágenes de lo que suceda allí dentro. Los asistentes están obligados a dejar sus teléfonos móviles en la taquilla de la puerta, para evitar que alguien tome fotos comprometidas. Lo que pasa en Killing Kittens, se queda en Killing Kittens

Una mujer practica una felación a un hombre en una fiesta de Londres.

Una mujer practica una felación a un hombre en una fiesta de Londres. Cedida

Una vez dentro, un camarero ofrece una copa de bienvenida a los asistentes, que empiezan a intimar entre penumbras. En la enorme mansión hay grandes camas, sofás, duchas… “Habíamos previsto celebrarlo en otro chalet, pero al final tuvimos que cambiar porque se nos quedaba corto para tanta gente y porque no era tan glamouroso”, cuenta Faith.

La decisión parece acertada, máxime cuando la ubicación original se encontraba casi al lado del Congreso de los Diputados, justo el día de la investidura y las protestas ciudadanas. “Hubiese estado curioso cruzarnos con los manifestantes. Ellos con sus pancartas y nosotros con nuestros disfraces”, ríe una de las asistentes.

LA RUTA INTERNACIONAL

Las conversaciones oscilan entre el español y en inglés, porque hay numerosos asistentes que han venido expresamente desde el Reino Unido para acudir a esta fiesta. Una pareja de irlandeses presume de hacer la ruta de Killing Kittens y haber asistido a fiestas en Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá. “Aquí mando yo”, asevera la mujer. El corpulento acompañante, que mide cerca de dos metros y lleva una máscara de conejo, escucha, asiente y calla.

La fundadora, Emma Sayle (sentada) es la mejor amiga de Kate Middleton (de pie)

La fundadora, Emma Sayle (sentada) es la mejor amiga de Kate Middleton (de pie) Cedida

Killing Kittens es un club liberal fundado en 2005 por Emma Sayle, una londinense íntima amiga de Kate Middleton (Duquesa de Cambridge y futura reina consorte de Gran Bretaña). Cuentan que la inspiración le llegó a Emma en una despedida de soltera a la que asistió en Ibiza. Durante un momento de desinhibición absoluta de las asistentes y en evidente superioridad numérica respecto a los hombres que había en la sala, a ella se le encendió la bombilla: ¿por qué no montar fiestas sexuales en el que las mujeres tengan el control absoluto?

DIOS MATA UN GATITO

El nombre también tiene una explicación: Killing Kittens significa “matando gatitos”. Esto se debe a una frase satírica acuñada en 1996 en la Universidad de Georgetown: “Cada vez que te masturbas, Dios mata un gatito”. Así, el nombre va en consonancia con el espíritu de desenfreno sexual que se propone en cada fiesta: más gatitos muertos significa más diversión.

Este evento erótico (a la organización no le gusta calificarlo de orgía) lleva once años celebrándose con éxito en Inglaterra. El proyecto arrancó siendo una fiesta minoritaria para un público muy selecto y determinado. Pero la demanda se ha desbordado. El éxito ha sido tal, que Killing Kittens ha extendido sus tentáculos por todo el planeta: Nueva York, Sidney, Toronto, Londres o Hong Kong son algunas de las ciudades que ya han ‘matado gatitos’. 

Una de las imágenes promocionales de Killing Kittens

Una de las imágenes promocionales de Killing Kittens Cedida

Ahora acaba de llegar a España, siendo el único país de Europa que alberga estas fiestas (sin contar el Reino Unido, origen de la fiesta). Montaron algún evento similar este verano en Ibiza, aunque la organización fue compartida con otras entidades. En septiembre se programó un Killing Kittens en Barcelona, pero no se pudo llevar a cabo por cuestiones logísticas. Ahora, coincidiendo con la fiesta de Halloween, Killing Kittens se ha estrenado en Madrid.

“NO SÉ LO QUE ME ESPERA”

Entre el público, numerosos habituales de otras fiestas swingers (intercambio de parejas). Otros son nuevos en estas lides. Javi, un canario que acude con una ‘amiga muy íntima’, reconoce que “nunca he ido a una fiesta sexual; en cuanto escuché hablar de esta fiesta me inscribí, pero ahora estoy un poco nervioso porque no sé lo que me espera”.

Lo que le espera es, ni más ni menos, cederle el control absoluto a las mujeres. “Durante la fiesta, los hombres no pueden hablar”, explica Lola, una ibicenca que colabora con la organización. Por ‘hablar’ se refiere a que los hombres no tienen voz ni voto. La iniciativa es de las mujeres y ellos no pueden ‘entrarle’ a nadie. Es ella la que decide si empieza una conversación, si pasan a mayores, si practican sexo o si se acaba la charla.

Quiero cerciorarme de que eso realmente funciona así y le pregunto a Faith, la organizadora, que me lo confirma sin titubear: “Aquí manda la mujer”. Yo recelo y le planteo distintas hipótesis. “¿Y si el hombre percibe una actitud receptiva? ¿Y si sólo quiere charlar? ¿Y si rompe el hielo y propone…?”. Faith me corta: “Aquí manda la mujer”, me repite. No hay más que hablar.

La máscara es la principal seña identitaria de estas fiestas.

La máscara es la principal seña identitaria de estas fiestas. Cedida

Son cerca de las 11 de la noche y el aforo está casi completo. Cuerpos esculturales ataviados con máscaras y vestidos muy sugerentes se deslizan por las estancias, copa en mano, y empiezan a intimar. La luz es muy tenue y ambienta a la perfección. El alcohol y los preservativos están al alcance de cualquiera. La gente empieza a desinhibirse y ese es el momento en el que la prensa empieza a sobrar: Faith, con muy buenos modales, me indica la puerta y me invita a salir.

Por el camino me cruzo con un chico disfrazado de diablo que me espeta con desconfianza: “¿Tú por qué no llevas máscara?”. Le cuento que yo no participo, que soy periodista y he venido a hacer un reportaje. No me deja acabar: cuando oye la palabra periodista se mete en la casa. No quiere testigos.

REIVINDICACIÓN FEMINISTA

Antes de salir me despido de Javier (el chico que debuta hoy en las fiestas sexuales) y Adriana (su pareja). Ella parece entusiasmada con lo que le espera dentro de la mansión. No sólo por la bacanal de sexo en la que participará, sino por una cuestión ideológica: “No es un evento feminista, pero sí que tiene cierto toque reivindicativo en ese sentido. Ya era hora de que se planteasen situaciones en las que mande la mujer y el hombre se someta”. Él protesta. “Como si eso fuese nuevo. ¿Cuándo no ha mandado la mujer?”.

Intercambiamos un par de bromas pero ahí tenemos que abandonar la conversación porque de repente les hacen un par de comentarios desde dentro de la casa: él ensombrece la cara. Le pregunto si es que se lo ha pensado mejor y no le parece bien el planteamiento de la fiesta. Él sonríe y responde: “No, no… a mí lo que me jode es que se acabe a las dos de la mañana”. 

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20161030/166983317_0.html

 

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Orgías y elitismo: llegan a España las fiestas sexuales más exclusivas

Killing Kittens prepara fiestas para mujeres con alto poder adquisitivo

No se permiten hombres solteros y son las mujeres las que deciden en todo momento

Flyer de la fiesta que tendrá lugar en Madrid. KK

  • ESTHER MUCIENTES
  • Madrid

Suenan acordes de piano reproduciendo una melodía fantasmagórica. Alrededor decenas de hombres con máscaras venecianas, capas negras, cubiertos por luces suaves y cálidas. Junto a ellos mujeres desnudas protegidas únicamente por antifaces que guardan su identidad.

La escena le sonará a muchos. Es ‘Eyes wide shut’, la película de Stanley Kubrick, protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman, que visualizó lo que muchos siempre reprodujeron en su imaginación: bacanales sexuales, elitistas y exclusivas, donde el sexo es la culminación de un proceso, de una selección, de una búsqueda.

El filme colocó en el primer plano estas particulares orgías. No era nada nuevo, pero sí fue la primera vez que se hicieron tangibles. Una ficción muy real que trascendió más allá de la última película del director neoyorquino. Las fiestas sexuales elitistas estaban ahí. 17 años después lo que sólo se veía en la gran pantalla es una realidad muy presente entre la ‘jet’ estadounidense y británica gracias a empresas como la de Emma Sayle, amiga íntima de la duquesa de Cambridge.

‘Killing Kittens’ es la compañía que ha visto en estos encuentros un filón de oro. Se trata de fiestas eróticas para mujeres con alto poder adquisitivo. Efectivamente, son ellas las que deciden, las que tienen la sartén por mango. Un éxito asegurado que tras 12 años implantadas en Reino Unido y ampliadas a otros lugares como Nueva York, llegan a Madrid.

Sin confusiones. No son bacanales al uso, ni orgías desenfrenadas. En realidad, son fiestas liberales que cuidan todos los detalles para que la mujer sea la única poseedora de las decisiones que quiere tomar. No se deja asistir a hombres solteros, sólo pueden ir en pareja, y previamente se hace una selección de todos los asistentes. Son ellas las que una vez allí eligen lo qué quieren hacer, con quién lo quieren hacer y hasta dónde quieren llegar.

La primera fiesta en Madrid

“La red mundial para la élite sexual en la búsqueda del placer femenino lanza en Madrid con esta exclusiva fiesta de Halloween”, anuncia el cartel informativo de esta primera fiesta ibérica. Sí, el ‘Día de los muertos’ ha sido el elegido por ‘Killing Kittens’ para estrenarse en la capital. El morbo que no falte. “Acompáñenos en una noche de puro placer mientras le transportamos en un viaje lleno de sorpresas hedonistas”. Una frase que ya avisa de lo que te ofrecen y a lo que te expones.

La exclusividad y la privacidad son requisitos fundamentales. Nadie que no sea miembro de Killing Kittens (sólo parejas y mujeres) puede solicitar acudir a la fiesta. Incluso registrarte en la red de KK pasa por un filtro previo. Creas un perfil, pero no estará activo hasta que la administradora de cada zona lo revise y apruebe.

Una vez se haya pasado el primer filtro, donde se pide edad, estudios, fotografía y otros datos secundarios y opcionales como altura, color de pelo, peso, etc se entra directamente en un mundo sicalíptico donde puedes buscar a otros miembros, mandarles ‘kisses’, mensajes, conectar con ellos, participar en los chats (uno general y otro ‘dirty’ (sucio) y, por supuesto, elegir alguno de los eventos, dícese, alguna de las bacanales.

Las hay de muchos tipos (para solter@s y parejas; para mujeres y parejas; para sólo parejas) , en muchas partes del mundo (Londres, Nueva York, Chelsea, Liverpool y ahora también Madrid), de muchas temáticas (Halloween, de época, por Acción de Gracias, tipo Moulin Rouge…), y desde muchos precios (50 euros, 100, 300 y hasta 500).

En la que se celebrará en Madrid este sábado sólo pueden acudir parejas y chicas solteras, acompañadas de una amiga cuya entrada será gratis. Los precios oscilan desde los 50 euros para las chicas solteras hasta los 140 euros que pagan las parejas. Nadie sabrá quién o quiénes son las personas que acudirán, ni siquiera una vez dentro. La privacidad está asegurada no sólo por la organización sino por el proceso de selección que hay que pasar previamente para poder acudir.

Selectivo

No es una bacanal de todo con todos. Acuden de 30 a 50 personas que mantienen relaciones sexuales, si surgen, o miran simplemente. Son las mujeres las que eligen con quién mantendrán los encuentros: con una pareja, con una mujer, con el novio o marido de otra mujer, con la novia o esposa de un hombre

La selección la realiza Killing Kittens a través de las fotografías de los posibles asistentes. Una vez se permita formar parte de este selecto club hay que unirse al evento. En ese momento se abre una página en la que seleccionas si eres una chica soltera o una pareja, si quieres donar 1,2 ó 5 euros a la caridad y darle a comprar ticket.

Una vez se ha realizado la reserva para asistir al evento, KK realiza una selección de los participantes. No hace falta ser modelo, dicen, pero se buscan mujeres que se cuiden, se arreglen, sin importar la edad, aunque la media suele ser de entre 25 y 40 años.

No admiten ni hombres “mayores de 45, ni calvos, ni gordos”, según han especificado en más de una ocasión desde la organización. La fiesta es para y por las mujeres y la selección debe ser de primera calidad. Pata negra. Algo similar sucede con la parte femenina.

Si eres una de las agraciadas, el misterio se mantendrá hasta poco antes de que dé comienzo la orgía. Las fiestas, por norma, se suelen celebrar en casas de los sociosy tienen que estar acondicionada para lo que allí se va a hacer.

En Madrid, sólo se sabe que se trata de “un lugar secreto en el centro” de la capital. Hasta pocas horas antes del evento, que comienza a las 22 horas con una recepción y champán, nadie de los participantes sabrá dónde tiene que acudir.

El código de vestimenta también está marcado: calaveras y ropa elegante. Lo que después sucederá dentro sólo los que estén allí lo sabrán, aunque Killing Kittens no deja nada a la improvisación. Los invitados llegaran escondidos tras sus máscaras. Ninguna mujer hará nada que no quiera hacer. Ellas son las que deciden, las que vetan, las que eligen qué hacer y con quién y delante de quién.

Seguridad y privacidad

La seguridad está garantizada y avalada por la década que llevan haciéndolo en Reino Unido, donde de sobra es conocida la participación de políticos y modelos. Los móviles se tienen que dejar a la entrada. No puede quedar ningún documento gráfico de lo que allí ocurra.

Aunque todos saben lo que va a pasar. El objetivo de KK es que sus socios y participantes, especialmente las mujeres, se deleiten con el sexo en grupo, con desconocidos, sin compromisos, sin etiquetas, sin prolegómenos. El sexo por el sexo, pero sólo para los elegidos. Ya se lo digo Nicole Kidman a Tom Cruise:

“- Will. Yo te quiero, ¿Y sabes? Hay algo muy importante que debemos hacer lo antes posible.

– ¿Y qué es?

– Follar”

 

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/27/58105ec8268e3ea0108b46be.html

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Los mejores museos del sexo del mundo

Los mejores museos del sexo del mundo

Brasil abrirá Erotikaland para el 2018, un megacomplejo dedicado al dios Eros en el que, curiosamente, el sexo no estará permitido.

El hecho de que el sexo empiece a ser motivo para abrir parques temáticos entorno a él puede interpretarse de dos formas: como signo de su desestigmatización, o como prueba de su decadencia, ya que muchos opinan que estos lugares diseñados para el ocio son la pedrada en la frente, la puntilla a muchas actividades divertidas, acontecimientos históricos o iconos culturales, que pasan a ser ridiculizados y rentabilizados en enormes atracciones de feria con dudoso gusto.

Algunos han considerado que Brasil necesitaban de la existencia de un parque temático del sexo, concepto que pretende la diversión pero con una cierta parte didáctica. Así que para el 2018 se prevé que se abrirá Erotikaland, en la ciudad de Piracicaba, a un par de horas de Sao Paulo, y que se convertirá en el primer parque de estas características de toda Sudamérica. Incluso para los descontraídos y sensuales brasileños, la idea de instalar una Disneylandia del sexo en territorio nacional ha generado polémica. “No será un lugar para monjas, pero tampoco trataremos de recrear Sodoma y Gomorra”, ha declarado a los medios Mauro Morata, el hombre que está detrás del proyecto; mientras Matheus Erler, miembro del partido democristiano de Piracicaba, se muestra preocupado porque la localidad pase a ser mundialmente conocida como la capital del sexo. Pero parece ser que eso mismo, las relaciones sexuales, estarán prohibidas en el parque –por eso no habrá hoteles-, ya que lo que se pretende es un acercamiento lúdico-didáctico, pero nunca práctico, a uno de los instintos más primarios del hombre.

La entrada solo se permitirá a los mayores de 18 años, costará alrededor de 87 euros y se prevé que cada día 300 personas visitarán este parque temático sexual, que se muestra restrictivo respecto al sexo, pero que cuenta con diversas atracciones para hacérnoslo todavía más atrayente. De la que más se habla es de un cine en 7D, que convierte al espectador en casi participante de una película porno, con butacas vibratorias y sensación de frío y calor. Pero los 19 millones de euros de presupuesto dan para más: una piscina nudista, un tren de la bruja, pero con bailarines de ambos sexos danzando en cueros y con paradas dedicadas a distintas posturas del Kamasutra o juegos de cama; esculturas eróticas, autos de choque con formas genitales, una noria con cabinas desde las que se podrá observar el exterior sin ser visto, sex shops y restaurantes, en los que imagino los platos serán denominados con algún tipo de jerga erótica. Desde mi punto de vista, el menú de este parque recreativo no podía ser menos apetecible ni más tópico, y si alguna vez vuelvo a Brasil, creo que encontraré mil y una actividades más gratificantes y que me enseñarán más sobre el sexo, que pasearme por este, imagino, Primark de la lujuria.

Los parques temáticos del sexo, ¿evolución o decadencia?

Los parques temáticos del sexo, ¿evolución o decadencia?

Los asiáticos hace tiempo que tienen su parque temático del sexo, que está en Corea del Sur, entre los volcanes y cascadas de la isla de Jeju, a tan solo una hora de avión de Seúl. Durante generaciones esta isla fue uno de los destinos más demandados por los coreanos para pasar su luna de miel, por su paisaje y por su clima semitropical. Pero desde hace tiempo, los recién casados deben también visitar el Jeju LoveLand y hacerse fotos en alguna de las 140 esculturas sexuales hechas por los estudiantes de la Universidad de Hongik, en Seúl. Hay piezas para todos los gustos, pero por alguna extraña razón, todavía inexplicable, las mujeres tienden a fotografiarse con las amigas, sentadas en un enorme falo, en posición horizontal; mientras los hombres lo hacen con su bragueta justo detrás del culo de una mujer de piedra, colocada a cuatro patas. Cuando uno ha acabado la sesión fotográfica y ha subido las instantáneas a Facebook o se las ha enviado a sus amigos, siempre puede ver algún documental o exposición interactiva antes de abandonar el parque, que limita las visitas a un tiempo de 40 minutos.

China también proyectó su atracción entorno al sexo, que estaba situada en la villa de Chongguing. Junto a las obligadas réplicas de genitales y parejas en diversas posiciones coitales, algunas de tamaño gigante, proyectaba realizar exposiciones didácticas sobre aspectos de la educación sexual. Debía abrirse al público en 2009, pero acabó siendo demolido porque las autoridades decidieron que era una influencia negativa para la sociedad china.

Museos con vocación más científica, que sí merece la pena visitar

Mucho más interesantes que los parques temáticos, son los museos del sexo, que contribuyen a quitarle al término ‘turismo sexual’ todas sus connotaciones negativas y llenarlo de sofisticación e intelectualidad. Casi todas las ciudades importantes tienen uno.

El Museum of Sex, más conocido como MoSex, en Nueva York, es la delegación picante del MoMa, situado en plena Quinta Avenida. Un lugar al que hay que ir si se visita la Gran Manzana, para comprobar la profesionalidad y el refinamiento con que puede ser tratada esta cuestión, en el polo opuesto a la filosofía de los parques temáticos. El centro cuenta con una colección permanente de más de 15.000 objetos, que va ampliando y que incluyen piezas de arte, fotografías, revistas, muebles, ropas, máquinas sexuales o pinturas shunga. Pero además, el museo ofrece exposiciones temporales sobre los temas más raros e interesantes. Cuenta también con un espacio llamado Funland, una especie de cama elástica-piscina de bolas, en las que éstas han sido sustituidas por pechos hinchables, y un bar y una tienda en la que apetece comprarlo todo.

En EEUU, uno de los lugares más puritanos del globo, hay dos museos más, dedicados al sexo, a destacar. El Erotic Heritage Museum, en Las Vegas, la ciudad del pecado, ofrece un repaso a la historia del erotismo a través de diferentes frentes, desde portadas de Playboy o carteles de películas porno hasta figuras chinas del 1700. En Miami, elWorld Erotic Art Museum, en el distrito Art Decó, en South Beach, fue fundado por la ya fallecida Noami Wilzing, que dedicó su vida a coleccionar estas piezas eróticas. Entre ellas hay desde cuadros de Rembrandt, Picasso, Dalí o Botero, hasta elementos más kitch, como el arma de homicida, con forma de pene, de La Naranja Mecánica (1962).

La fundadora del museo erótico más grande del mundo, el Beate Uhse Erotic Museum, en Berlín, es otra fémina. En este caso, Beate Uhse, con una vida más que singular, ya que fue una de las primeras mujeres piloto de guerra del mundo y la que creó el concepto de sex shop. Uhse había trabajado con mujeres refugiadas en la Segunda Guerra Mundial y sabía de sus embarazos no deseados. Realizó un folleto titulado Letra X, que hablaba de métodos anticonceptivos y que repartía de puerta en puerta. Su antigua colección privada es la que forma hoy el museo, con especial enfoque en la erótica oriental.

El Musée de l’erotisme, en Paris, en el barrio de Montmartre, por supuesto, es uno de los más serios y rigurosos y pretende recopilar todo objeto o expresión artística relacionada con el sexo. Hay ídolos aztecas de la fertilidad, dildos de madera japoneses, películas porno del cine mudo; además de sus exposiciones temporales, algunas tan fascinantes como la de la historia de los burdeles desde el siglo XIX a la época actual.

En el l Museu de L’ Eròtica de Barcelona se pueden ver obras de Picasso.

En el l Museu de L’ Eròtica de Barcelona se pueden ver obras de Picasso.

La excelente relación que Barcelona ha mantenido siempre con el sexo se materializa en el Museu de L’ Eròtica de esa ciudad, situado en La Rambla, frente al mercado de La Boquería. Entre sus fondos permanentes destaca la vídeo colección erótica privada del Rey Alfonso XIII, un conjunto de películas que constituyen la edad de piedra del porno español, rodadas entorno a 1926 en el barrio chino barcelonés, para deleite de su majestad. Hay también una muestra sobre el Picasso erótico, grabados de la Suite 347, con temática sexual. Y un curioso apartado de fetichismo y sadomasoquismo, con extraños artilugios que parecieran proceder de un museo de la tortura.

Claro que si lo que se quiere es ver máquinas sexuales, hay que acercarse al Sex Machines Museum, en Praga, no suficientemente explotado por las oficinas de turismo. El lugar es todo un tributo a la imaginación humana a la hora de crear máquinas para incrementar el placer –The Throne es quizás la más extravagante-, pero también para reprimirlo, mediante cinturones de castidad o aparatos anti masturbatorios.

San Petersburgo ocupaba el primer puesto en el ranking de ciudades del mundo con mayor actividad sexual, según un estudio de Durex del 2013. Allí está el MusEros, que encabezó los titulares en 2004, cuando adquirió un pene humano de 30,4 cm, que supuestamente pertenecía a Rasputín. Lo más destacado aquí es la gran colección de parafernalia histórica, con un especial interés en la vida sexual de los ex gobernantes rusos; en la que Catalina la Grande, la ninfómana de la que se cuenta que copulaba con caballos, acapara un gran capítulo.

En Amsterdam está el Venus Temple, el museo del sexo más antiguo del mundo, en pleno Barrio Rojo. Una casa del siglo XVII alberga piezas de todas las épocas y culturas, con más detenimiento en la época victoriana, que pretenden indicar como el concepto del sexo es algo tan cambiante y subjetivo como los que lo practican.

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El morbo sexual de comprar ropa interior usada para excitarse

‘BOOM’ DE LA BURUSERA

“No soy un enfermo”, declara Pep, un fetichista que participa en este negocio importado de Japón. Algunas famosas venden su ropa íntima.

El boom de la burusera llega a España.

El boom de la burusera llega a España. Fernando Ruso

PEPE BARAHONA

Suena el timbre en un piso escondido en el laberíntico barrio de Gracia de Barcelona. Tras la mirilla espera el cartero con un paquete pequeño y delgado en la mano. Pep, un tipo alto, joven, bien parecido y con barba de varios días, abre la puerta y recibe el sobre acolchado de color marrón. Tras dar el portazo desprecinta con las manos el bulto y saca unas braguitas blancas de su interior. Las mira con detenimiento, se le ilumina la cara y se las lleva a la nariz. Aspira.

“Lo que me excita es que la haya llevado una persona. Me basta con tocarlas, olerlas o rozarlas por mi sexo. Me resulta satisfactorio”, detalla con normalidad este joven que prefiere permanecer en el anonimato. Pep no es su verdadero nombre. “Soy taxista y no quiero problemas”, aclara. “La gente no entiende esto”, se lamenta.

 (Vídeo: Fernando Ruso)

No se encuentra cómodo con la definición de fetichista aunque responda al enunciado. Su pasión es la ropa interior usada. La descubrió a los veinte años cuando la que por entonces era su pareja se dejó unas olvidadas en su piso después de mantener ambos relaciones sexuales. “Ella, extrañada por no encontrarlas, me preguntaba por si yo las había visto. Más tarde le confesé para qué las usaba”, confiesa.

“Las chicas suelen reaccionar bien. Normalmente las pido y me las dan, ellas piensan que las quiero como un trofeo. Aprovecho cuando se quedan dormidas para irme con sus bragas. Comprarlas, sí, algunas. Pero prefiero que haya conexión con la vendedora”, asegura. Ahora tiene cinco braguitas aunque ha llegado a tener más.

“No soy un enfermo”, defiende el fetichista. “No creo que haya nada de malo en ello. Me considero una persona normal y, bajo mi punto de vista, creo que esto no es algo extraordinario. Cualquiera puede pensar que soy un enfermo –recalca–, pero me da igual”.

Sin embargo, pocos conocen en su entorno esta afición por la lencería de segunda mano. “Se lo he contado a algún amigo, de noche, tras irnos de copas, y se echan a reír, no se lo creen”, recuerda este joven de anchas espaldas, extrovertido confeso, con facilidad –según dice– para ligar y entusiasta usuario del gimnasio. No tiene relación estable pero las ha tenido.

– ¿Qué es lo que te excita de la lencería usada?

– El tacto, sobre todo, el olor… es un cúmulo de cosas. La imaginación se dispara. No llego a extremos.

UNA TENDENCIA QUE VIENE DE JAPÓN

Pep no es un caso aislado, la burusera, término japonés con el que se define el fetichismo por la ropa usada, está bastante extendida por el mundo. Sobre todo en Japón, donde se registran las mayores transacciones de este tipo y país en el que incluso hay maquinas expendedoras de lencería sucia. En España, esta tendencia está en auge. Y cada vez más mujeres lo perciben como una oportunidad de negocio.

“Como decía Buñuel, la imaginación no delinque. Y hay que desdramatizar esta actividad”, reclama la escritora y periodista Roser Amills, vendedora de lencería usada. Tiene 41 años, una veintena de libros publicados y una vitalidad desbordante.

Roser Amills / Foto: Fernando Ruso

Roser Amills / Foto: Fernando Ruso

“Me parece interesante saber que aquellos que compran mis braguitas las usan como juguetes eróticos”, detalla entre las estanterías repletas de libros de la librería Taifa, en el barrio de Gracia. “Da la sensación de que repartes alegría sin hacer ningún esfuerzo y pienso que hay gente que sentirá gratitud hacia mí. Me alegra saber que en algunos casos, en personas que tienen problemas, ya sea por enfermedad o timidez, usan estas braguitas para tener una vida sexual que de otra forma le estaría negada”, esgrime la autora de Me gusta el sexo o Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia

“Ve a la página 109, a la cita de James Joyce”, dice. Expedito, el reportero abre el libro, que desprende un fuerte olor a tabaco, por la citada hoja. “Lee”, manda. Es una carta que el escritor irlandés escribe a su esposa Nora en 1919. “Compra bragas de puta, amor, y asegúrate de rociarlas con algún agradable aroma y también de mancharlas un poquito atrás”, señala el texto.

“También hay citas de Umbral, que era superfetichista, o de Sánchez Dragó”, aclara Amills, que defiende que el fetichismo de ropa interior usada se remonta siglos atrás en la historia.

Su lectura de esta afición va más allá de ser una práctica banal y la compara con el movimiento de las primeras sufragistas del siglo XVIII. “Se quitaron los corsés y fueron tildadas de vulgares y provocadoras porque hicieron algo que estaba mal vista en esa época. Me gusta recordar que siempre hubo pioneras y que la venta de nuestra ropa interior es una parte más en el proceso de liberación de la mujer”, argumenta.

En su casa, prepara el sobre para su último cliente. Dobla con cuidado unas braguitas verdes y con ellas introduce un ejemplar de ‘La bachillera’, su última novela. También una foto dedicada. Otras veces una piruleta. El comprador “me ha dicho que no es muy de leer, pero que se leerá este. Gracias a las braguitas he hecho un nuevo lector, ojalá compre muchos libros más, también más braguitas”.

En el rellano se topa con Rosi, una vecina de 71 años. “Yo las vendería, pero a mi edad… ¿quién las compraría? ¡Ahora llevo unas cacho bragas!”, confiesa entre risas. “Hay colecciones de muchas cosas, de sellos o de vinos ¿por qué no de braguitas usadas? Hay gente para todo. Y si las usa para aliviarse, pues mejor para él”, añade. “Y no hacen daño a nadie”, sentencia la septuagenaria, divorciada, con mucho sentido del humor.

Rosi Aulés / Foto: Fernando Ruso

Rosi Aulés / Foto: Fernando Ruso

La tesis de Rosi coincide con la del biólogo y sexólogo catalán Jordi Gascón, responsable de la web erotonomía.com. A juicio del experto, los fetichistas de bragas usadas “están tan enfermos como los que compran sellos, que es otro tipo de fetichismo. Lo que hace la enfermedad es la obsesión, ya sea por unas bragas o por unos sellos”.

En el siglo XIX, del psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, autor de ‘Psychopathia Sexualis’, decidió que todo aquello que no estaba ligado a la reproducción era enfermizo. Antes había sido un delito y antes, un pecado: la sodomía. De ahí vienen las parafilias, que se traduce a paralelo al amor verdadero.

Los años han ido variando esta percepción y en la actualidad, usos como los juguetes eróticos, antes percibidos como enfermizos, se han normalizado. “Por eso no me gusta hablar de parafilias, sí de peculiaridades”, detalla.

Jordi Gascón / Foto: Fernando Ruso

Jordi Gascón / Foto: Fernando Ruso

EL FETICHISMO, UN PLATO DE ALTA COCINA

Y el fetichismo de ropa interior usada es “una forma de erotismo bastante elevada porque, entre otras cosas, no hay contacto directo entre las dos personas, sí hay relación a través del olor y necesita un grado de sofisticación muy alto”, explica el sexólogo. “Está muy culturizado”, detalla. “Y la imaginación juega un papel vital, porque la que ofrece su ropa supone lo que va a hacer el consumidor con ella; y el que la recibe, imagina lo que podría hacer con la chica que la ha llevado”, argumenta.

Si se tratase de gastronomía, esta forma de fetichismo sería un plato de alta cocina. “El erotismo en humanos es básicamente simbólico. Las cosas son más o menos eróticas en función del contexto en el que están. En este caso, estas prendas representan a la persona con la que nos gustaría establecer una relación”, defiende Gascón mientras pasea por una de las salas del museo erótico de Barcelona.

Placer para ellos y para ellas. “De la misma manera que el exhibicionista y el voyeur se complementan, existe como en todas las relaciones eróticas un doble camino entre el fetichista y la vendedora. Ambos disfrutan. Y para ellas es una forma de subirse la autoestima”, sentencia.

“Yo recomiendo que vendan su ropa interior usada a cualquier mujer, especialmente a aquellas que atraviesan momentos bajos, ya sea porque entre en la menopausia o una enfermedad, o simplemente que no se encuentre guapa”, diserta Gemma Vesta mientras que se baja las braguitas rojas de encaje hasta llevarlas a las rodillas. Lo hace en uno de los túneles del metro de Barcelona próximo a la parada Passeig de Gràcia, junto a la casa Batlló, obra de otro trasgresor, Antoni Gaudí.

El máximo representante del modernismo catalán y Gemma Vesta, vendedora de braguitas usadas, tienen algo en común: a ambos les gustan las curvas. Y ambos las exhiben, el primero en su obra arquitectónica; la segunda, en su perfil de Twitter, donde cuelga sus desnudos para que los vean sus más de 3.500 seguidores.

Hace cuatro años le detectaron un cáncer de mama. “Fue de un día a otro. El mundo se me cayó encima. Todo se modifica, también la piel. Y descubres que tienes que adaptarte a ella. Y una forma de quererla es sentirte sensual, ya sea vendiendo la ropa íntima o mostrando el cuerpo humano tal como es en cada etapa del proceso. Era una forma de cerrar la herida”, esgrime.

En su cuerpo, que todavía trata con medicamentos para superar el cáncer, ya no hay evidencias aparentes de la mastectomía. Tiene dos pechos, que exhibe sin complejos. “Es un juego y vender la ropa íntima también lo es. Me gusta saber que está en manos de desconocidos”, confirma. “Esta es una buena forma de fomentar el sentirte deseada”, explica esta contable de 48 años, de Barcelona, separada y con tres hijos.

“El hecho de vender tu ropa íntima y que alguien esté interesado te hace que tú misma tengas esa alegría que tenías cuando eras más joven y la sensualidad formaba parte de ti”, subraya.

UN NEGOCIO REDONDO

La ex actriz porno María Lapiedra / Foto: Fernando Ruso

La ex actriz porno María Lapiedra / Foto: Fernando Ruso

Más allá de un potenciar un estado mental positivo. La venta de lencería usada es un negocio en sí mismo. “Una vez llegué a vender un conjunto de braguitas y sujetador por 500 euros”, confiesa la ex actriz porno María Lapiedra, autora del libro Follar te vuelve loco, empresaria y colaboradora de televisión. La venta alcanzó esa cifra porque las prendas fueron usadas en Sálvame Deluxe y la ropa “tiene mucho más valor si ha salido en la tele porque así corroboran que te lo has puesto tú”.

En la web Secretpanties.com se pueden adquirir varios productos de María Lapiedra. Desde prendas que usó en su pasado como stripper a sus braguitas actuales.

“La gracia de esto está en el no saber a quién se lo estás vendiendo”, aclara. “Siempre he recibido muchos mensajes, vía email o Twitter, de hombres que querían mis braguitas, también zapatos o calcetines. Me decían que querían tener algo mío y yo les preguntaba que cuánto estarían dispuestos a pagar. Era una especie de juego”, explica.

Ahora, gracias a esta web, pionera en España en este tipo de productos, puede conseguir dinero y renovar su armario. “La compras, la usas y la vendes por mucho más que lo que te han costado. Y además te ahorras dinero en lavadoras”, ironiza. Además, “para mí es una forma de estar en contacto con el personaje de María Lapiedra”, confiesa María Pascual, su verdadero nombre.

Ella es una de las vendedoras VIP de esta web, que aúna a más de 900 vendedoras en toda España y que tiene a la venta más de 1.500 artículos entre braguitas, tangas o sujetadores. Todos usados y sin lavar. Desde que se lanzó, en el pasado mes de febrero, recibe la visita de 3.500 usuarios únicos al día con un tiempo de retención media de 5,29 minutos. Venden una prenda al día que cuesta, de media, unos 39 euros. “Somos el Instagram de las bragas usadas”, afirma Katia Ehlert, CEO de Secretpanties.com.

Katia Ehlert / Foto: Fernando Ruso

Katia Ehlert / Foto: Fernando Ruso

En apenas tres meses se han convertido en el mayor marketplace de lencería usada de Europa y estiman que pueden ser los terceros del mundo.

El éxito de los primeros meses los ha llevado a traducir la página a varios idiomas para poder acceder al mercado europeo, americano y entrar con fuerza en Japón, la meca del negocio de las prendas usadas.

“La idea nació ya hace bastante tiempo. Conocí a una modelo sueca que me contó que vendía sus braguitas a hombres japoneses a través de un blog que se había creado”, explica Ehlert. “Se sacaba dinero y cada vez trabajaba menos gracias a la venta de lencería usada. Me pareció extraño pero seguí dándole vueltas en mi cabeza. No terminaba de entender que alguien se gastase dinero en unas braguitas usadas”, añade.

Entre las vendedoras hay mujeres de todas las edades. Madres, embarazadas, jóvenes, estudiantes… “cualquiera que tenga ganas de vivir esta experiencia, que se lo tomen como un juego o que simplemente quieran un dinero extra”, explica Ehlert.

De otro lado están los compradores. “Teníamos la imagen de alguien oscuro, pero nos ha sorprendido saber que la mayoría de ellos son gente joven, trabajadores, estudiantes, con poder adquisitivo medio alto o padres de familia que simplemente despiertan sus fantasías sexuales con este tipo de productos”, detalla.

En el horizonte ya está el objetivo de alcanzar en un año un volumen de ventas de unos 70.000 euros al año. La escalabilidad del proyecto, de rápido crecimiento, ha convencido a cinco inversores de diversos sectores de la economía catalana.

VENTAS ANÓNIMAS Y DINERO FÁCIL

A pesar del éxito, “la sociedad no está preparada para un negocio como este. Pero estamos orgullosos porque estamos abriendo camino a un negocio que esperamos se normalice en el futuro”, afirma Ehlert, que explica que ha encontrado apoyos en su familia y amigos. “¡A mi abuela le encanta la idea! Le parece algo divertido”, subraya.

La web nace como respuesta a un problema: la venta en mano. Una práctica que pocos recomiendan. “Uno de los nuestros valores es el anonimato y la confidencialidad para compradores y vendedoras. Aconsejamos que se conozcan a través del chat pero que no den sus datos personales, por su seguridad”, recalca Ehlert. “Es importante que la gente se proteja. Nunca sabes quién es el que compra y las ventas en mano pueden ser peligrosas”, añade.

Con la confidencialidad protegida, muchas mujeres anónimas se han animado a poner a la venta sus braguitas. Ya no hay miedos y el negocio parece redondo.

“Es dinero fácil”, precisa Mary Thunder, una chica de 29 años que tiene cubierto su cuerpo por medio centenar de tatuajes. “La venta de mis braguitas es rentable porque me ayuda en mis caprichitos. No me limito a trabajar para pagar facturas. Así consigo vender un poco mejor”, completa.

Mary Thunder / Foto: Fernando Ruso

Mary Thunder / Foto: Fernando Ruso

En Secretpanties.com “pones una descripción del producto: tipo, material, uso que se le ha dado… Acompaño los mensajes de fotos donde aparecen las braguitas y ellos te van preguntando”, enumera Mary. “Lo normal es que me pidan braguitas con un uso de varios días y con restos de flujo, porque cuanto más tiempo de uso tiene, más precio pueden alcanzar”, detalla.

Su experiencia ha llevado a muchas amigas a hacerse vendedoras. “Son todo beneficios”, aclara. “Ellos son felices oliendo las bragas –concluye– y mí me interesa venderlas; una vez que las tienen en su poder, que hagan lo que quieran. Ya son suyas”.

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¿Cómo convertir tu fantasía erótica en realidad?

Hacer una Fantasía Erótica realidad

Fantasía erótica

Fantasía erótica

La directora de cine erótico Erika Lust departiendo con uno de sus actores. ADRIANA SKENAZI

Si tienes ganas, tu deseo más íntimo puede convertirse en un corto pornográfico gracias a la red social de los seguidores de Erika Lust: X Confessions

  • REBECA YANKE
  • Madrid

El desconocido, el jefe, el profesor, el trío, la prostituta, la relación homosexual… Nada hay más íntimo, más propio, más personal, que la imaginación. Aquello que se da entre quien imagina y su cerebro. Aquello que se relaciona con lo irreal, con lo fantasioso, con lo imposible y con el deseo. Aquello, también, de lo que no se habla porque, según el último informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre la sociedad española ante el deseo y la sexualidad, elaborado en 2014,“una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres no se atreve a hablar de sus deseos sexuales”.

Por eso, cuando la directora de cine adulto independiente Erika Lust decidió rodar filmes inspirados en fantasías reales, llamó a su proyecto X Confessions, confesiones X, algo que sólo conocen esta cineasta de origen sueco afincada en Barcelona y la persona que decide contar su fantasía erótica. El lema es precisamente ése: “Entre tú y Erika Lust”. Es más, según el estudio citado anteriormente, “la vida sexual de los españoles ha permanecido oculta a lo largo de los años, tan solo tenían acceso a ella los sacerdotes y los médicos higienistas. Esta información pertenecía al espacio más íntimo de la privacidad, esfera que a menudo también era desconocida para la propia pareja”.

Ahora esa intimidad puede ser pública porque, desde 2013, Lust estrena un corto erótico inspirado en fantasías reales “cada dos semanas”. “Es mi proyecto más ambicioso, una plataforma de crowdsourcing erótica. Se me ocurrió tras percatarme de que todo el mundo quería contarme sus fantasías para que las filmara. Gente de todo el mundo me envía ahora sus historias eróticas, que pueden ser un recuerdo, una fantasía o un deseo. Las leo, elijo algunas y las transformo en películas”, resume. Tras tres años, son más de 130.000 los suscriptores de esta web de confesiones y, a día de hoy, “3.000 personas pagan” por ver las fantasías eróticas de otros.

La pregunta es: ¿Qué se desea? Y Lust responde en imágenes: acudir a lugares prohibidos y realizar actos que, presuntamente, también lo son, seducir a extraños, hacer el amor con desconocidos, acostarse con el jefe (o la jefa), tener una doble vida (la matrimonial y la adúltera), recibir un ‘final feliz’, hacer un trío y poder tocar ambos palos (hombre y mujer) a la vez, hacer el amor con tu pareja en la cocina vacía de un restaurante, o hacerlo en la casa de los vecinos, satisfacer a tu pareja con juguetes sexuales o dejarse controlar por una Dominatrix… Éstas son sólo algunas de las posibilidades. Sin embargo, una de las fantasías preferidas de Lust es una relacionada con la lluvia. Y no la dorada.

“Llegó una confesión sobre hacer tener sexo en autobús mientras llovía, y me tenía intrigadísima. Me fascinó al leerla e intenté rodarla durante una jornada de lluvia pero, al final, tuve que hacerlo en un coche y no en un autobús”. Ese fantasía contada sottovoce es ahora un filme de casi 12 minutos que se rodó en 2015: Car Sex Generation, la generación de los que practican sexo en el coche. Reza así la sinopsis: “Vivir con tus padres cuando tienes 20 años puede ser complicado por muchas razones pero, para mí, la principal es que no consigo tener intimidad, especialmente para compartirla con increíble y preciosa novia”. La única diferencia entre la fantasía anónima y el corto erótico es que, en lugar de haber sexo en un autobús, lo hubo en un coche. Los rodajes son complicados siempre pero si se trata de porno, cine erótico, adulto o como se le quiera llamar, aún más.

EL MUNDO asistió recientemente a uno de los cortos que se van a lanzar en mayo.Una confesión erótica que recreaba una historia de humo, alcohol y sexo en los años 40 del pasado siglo. La protagonizaban los actores Max Deeds y Zoe Davis, para los que, rodar con Erika Lust significa no rodar porno al uso. Según Davis, actriz porno de origen holandés, la diferencia fundamental entre “el porno mainstream y el trabajo de Lust es que en el de esta última hay pasión”. “Es maravilloso que Erika haga películas con las ideas que le dan sus seguidores, creo que es la mejor manera de mostrar lo que la gente quiere ver y, además, hay quien quiere ver porno más artístico”, sostiene esta mujer que, por un día, se convirtió enfemme fatale, tal y como soñó, tiempo atrás, una persona anónima.

Max Deeds opina igual. Fue su partneaire en el corto y reconoce a este diario que “hace mucho tiempo que deseaba trabajar con Lust”. “Tenía algunas escenas en las que consideró que yo podía hacerlo bien y, cuando me lo pidió, no me lo podía creer, sus películas tienen mucho de artístico y da muchas posibilidades actorales. Erika cuida hasta el mínimo detalle, todo tiene que estar perfecto a sus ojos. El resultado no es exactamente porno sino algo más erótico. Ha sido de mis mejores rodajes y estoy deseando repetir”, cuenta. Tanto Davis como Deeds son “maduros, inteligentes y disfrutan de una sexualidad positiva”: Esto es así porque éstas son las cualidades indispensables para que Lust elija a un performer para sus cortos.

“Tienen que conocer y entender las implicaciones de ser una estrella del cine para adultos y no simplemente actuar bajo un impulso o por presión personal o financiera. Suelo decir que en el cast de XConfessions están algunas de las personas más interesantes que he conocido en mi vida. Son personas impresionantes, inteligentes, con muchas pasiones diferentes, con muchas ganas y mucho valor. Así como en cualquier otra industria, para ellos el cine para adultos sólo es una faceta en su larga lista de intereses”.

Lust acostumbra a preguntar a los autores con quién se sienten cómodos trabajando – “si ellos están a gusto, entonces yo estoy a gusto, habrá mejor química en las escenas y el resultado será más erótico”- y muchos de ellos incluso le piden participar en XConfessions. “Se ponen en contacto porque les gusta el proyecto, la estética y la producción”.

EL MUNDO también puede confirmar las palabras de Deeds cuando afirma que Lust cuida hasta el detalle más pequeño, y también que el feminismo campa a sus anchas en los rodajes y en los resultados. Su equipo es casi por completo femenino. Y para Lust, no es posible desligar lo erótico de lo feminista. “Es primordial. Tenerlo en mente es esencial para romper estereotipos, para lograr escenas que sean realistas, bonitas y seductoras. Quizás debería aclarar a todos aquellos lectores que no estén muy familiarizados con el término que el feminismo no quiere decir la supremacía de la mujer, y que el porno feminista no significa que sólo disfruten las mujeres. Estamos hablando de igualdad, de ofrecer a la mujer la oportunidad de decir qué le gusta y de qué manera le gusta. La industria mainstream le deniega esto, y nosotras directoras mujeres se lo estamos devolviendo. Por ello, en mis producciones, le doy mucha importancia al placer de la mujer. También intento mostrar siempre a hombres y mujeres variopintos. En mis películas, hombres y mujeres reciben placer real, lo disfrutan de manera natural y elegante, sin caer en las máximas chauvinistas con las que estábamos acostumbrados», reflexiona.

El estudio del CIS que asegura que a muchas personas les cuesta confesar sus fantasías eróticas también sostiene que “el siglo XXI es el siglo del sexo virtual”. Sin embargo, el informe apunta que un 73% de las mujeres españolas sigue identificando “las relaciones sexuales con el amor, frente al 36% de los hombres”. “Ellas son las que en mayor medida se identifican con el ideal de amor romántico, en el que la sexualidad simboliza la unión de la pareja más allá del acto físico, mientras que ellos tienen una mayor probabilidad de vivir su sexualidad como algo más biológico e instintivo”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/04/23/57079e3822601dc4488b464c.html

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Los orgasmos de pezón existen, y esta es la forma de provocarlos

Olvídate del pene, de la vagina y del clítoris: la nueva zona erógena de moda está mucho más cerca de lo que pensábamos. Y puede proporcionar una gran satisfacción
Foto: Si lo tienes al alcance de la mano, ¿por qué no lo tocas? (iStock)
Si lo tienes al alcance de la mano, ¿por qué no lo tocas? (iStock)

 

Vivimos en un momento de la historia en la que el hombre está descubriendo a marchas forzadas que las partes de su cuerpo destinadas al placer son muchas más de las que sospechaba. Hace no tanto tiempo, el pensamiento tradicional aseguraba que tan sólo el pene y la vagina, los órganos relacionados con la reproducción, podían proporcionar satisfacción carnal. Uncraso error, especialmente en el caso de las mujeres, en cuanto que este prejuicio provocó el olvido del clítoris, tan esencial en el orgasmo femenino.

Potencialmente, cualquier parte del cuerpo puede tener un potencial sexual. Especialmente aquellas que participan de manera activa en el juego erótico, como el cuello o la oreja. Entre todas ellas, sobresale una (o, mejor dicho, dos) por encima de todos: los pezones. No cabe duda de que se trata de una potente zona erógena, como demuestra que se endurezcan al sentir excitación sexual pero, ¿es posible afirmar que estas protuberancias que comparten tanto hombres como mujeres pueden ocasionar orgasmos?

Un 29% de las mujeres reconocía haber experimentado un orgasmo de este tipo en un momento u otro de sus vidas sexuales

La mayor parte de aquellos que opinan que así es se refieren para defenderlo a una investigación publicada en el ‘Journal of Sexual Medicine’ en el año 2011. En ella se medía la actividad cerebral de diversas mujeres atendiendo a la manipulación a la que eran sometidos su clítoris, su vagina, su cérvix… y sus pezones. Frente a la sabiduría popular, que señalaría que el clítoris ganaría la partida con mucho, los investigadores, encabezados por el psicólogo de la Universidad de Rutgers Barry Komisaruk, descubrieron que cuando se masajeaban los pezones se activaba la misma región cerebral que cuando se estimulaba la vagina.

Aunque no fueron capaces de explicar exactamente por qué se produce este fenómeno, que provoca que la estimulación de los pezones contribuya al orgasmo femenino, sospechan que puede tratarse de que, como ocurre en la lactancia, se libere oxitocina y esta, a su vez, provoque contracciones del útero. De hecho, aseguraron los investigadores, muchas lactantes han manifestado sentir placer cuando estaban amamantando sus hijos, una experiencia que puede ayudar a cerrar este misterioso círculo.

El misterio de la areola

No se trata de la única investigación que ha abordado este tema. Otra de las más relevantes es la llevada a cabo por el doctor Herbert Otto a finales de los ochenta y que aseguraba que alrededor de un 29% de las mujeres reconocía haber experimentado un orgasmo de este tipo en un momento u otro de sus vidas sexuales. ¿Qué se siente cuando se tiene un clímax de pezón? Una sensación de irradiación desde el pecho, muchas veces producida por la estimulación. El doctor señalaba que, al parecer es la segunda clase de orgasmo más frecuente, después del de clítoris. Y aunque es una aseveración, cuando menos, discutible, sí pone de manifiesto que se trata de una realidad menos excepcional de lo que pensábamos.

Las diferencias entre las reacciones cerebrales, según el MRI. (Wiley Publishing/Barry Komisaruk)
Las diferencias entre las reacciones cerebrales, según el MRI. (Wiley Publishing/Barry Komisaruk)

Ahora que ya sabemos que es posible, ¿cómo podemos hacer para conseguirlo? Es tan sencillo (o complicado, según se mire) como con cualquier otra parte del cuerpo. Basta con juguetear con ellos, eso sí, sabiendo qué se trae uno entre manos. Un pequeño artículo publicado en ‘My Tiny Secrets‘ porAdina Rivers proporciona cuatro útiles pasos para recorrer este camino: apretar y estrujar, imprescindible para provocar su rápido endurecimiento; lamer, preferiblemente en movimientos circulares (no necesita mayor explicación); chupar; y, por último, intensificar. O, dicho de otra forma, darle caña en los momentos finales. Además, hay que tener en cuenta que, en el caso de las mujeres, sus pezones son más o menos sensibles según la parte del ciclo menstrual en la que se encuentren.

Por supuesto, no todas las mujeres reaccionan igual a esta estimulación, de igual manera que tampoco lo hacen con la penetración vaginal o anal o el masaje de clítoris. Como señala la educadora sexual Carlyle Jansen en un artículo publicado en ‘Alternet‘, para muchas, que les laman un pezón produce un placer semejante al que sienten cuando les lamen el codo. Además, apunta una explicación muy interesante al auge de los pezones: debido a que vivimos en una cultura obsesionada por los pechos (y, si lo duda, eche un vistazo a las portadas de las revistas, eróticas o no, del kiosko), conferimos a dicha parte del cuerpo cualidades que habrían podido tener otras de habernos centrado en ellas. En realidad, añade, gran parte de nuestras costumbres sexuales son aprendidas, por lo que si pensamos que los pezones deben proporcionarnos placer, es probable que así sea cuando los estimulemos en la cama.

Dos pezones para controlarlos a todos

Más o menos tenemos claro qué ocurre con las mujeres… Pero ¿qué pasa con los hombres? Pues parece ser que también sienten cierta excitación cuando son masajeados en sus pezones. O, al menos, eso es lo que señaló Komisaruk refiriéndose a estudios previos.

La diferencia, añadía Jansen en dicho artículo, es que al contrario que ocurre con las mujeres, los hombres siguen siendo muy unívocos en sus fuentes del placer. Dicho de otra manera, salvo en contextos excepcionales como las relaciones sadomasoquistas (en las que el cuerpo entero, incluso el dolor que en él se genera, pueden resultar fuentes de placer), siguen preocupándose única y exclusivamente por sus penes, principio y fin de toda relación sexual. Algo que provoca que, una vez comienzan a sufrir problemas de erección, lo den todo por perdido y no busquen vías alternativas.

Las cosas, sin embargo, parecen estar cambiando, y en muchos foros públicos los hombres explican cómo han sido capaces de lograr esta clase de orgasmos. En ‘Steady Health‘, por ejemplo, uno desvela que descubrió esta sensación por accidente, mientras se frotaba contra las sábanas. Desde entonces, toca sus pezones en círculos durante el acto sexual, hasta el punto de ser capaz de alcanzar el orgasmo sin estimulación del pene. En ‘Men’s Fit Club‘ añaden que para alcanzar este tipo de orgasmos, es conveniente pedir a tu pareja que te eche una mano. Y es que parece que el tabú se ha acabado.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-01/toda-verdad-sobre-orgasmo-pezon-existe-hombres-tambien-pueden_1176626/

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¿Perjudica el porno a las relaciones de pareja? Sus actrices responden

La actriz Anikka Albrite opinando sobre porno y relaciones de pareja. WOODEN ROCKET

Los expertos recomiendan un visionado crítico para estimular la pasión y fomentar la comunicación en entre ambos amantes

Muchos la consumen y pocos lo reconocen públicamente. La pornografía existe desde hace más de 25.000 años -las primeras representaciones del cuerpo femenino desnudo datan de aquella época-, casi desde tiempos inmemoriales. Desde entonces, el ser humano ha disfrutado de estas imágenes de forma hedonista. Sin embargo, durante largos periodos de tiempo el erotismo para adultos ha estado socialmente censurado o, directamente, perseguido. Criticado de igual modo por católicos, musulmanes y comunistas, el consumo de porno es tildado como una práctica de nociva por un gran número de voces, y como beneficioso por parte de otras tantas.

Este debate sobre si el consumo de cine erótico resulta pernicioso para las parejas lleva asentado en la sociedad varias décadas, desde finales de los años 70. Una discusión en la que los argumentos científicos en ocasiones se enmarañan con los prejuicios y la moral y en la que existen opiniones para sustentar todas las posturas y todos los gustos.

El interés en esta disciplina, tanto por parte de consumidores como de expertos y académicos, no para de crecer. Una sencilla búsqueda sobre este tema en Google Scholar, la división especializada en textos académicos, arroja más de 25.000 resultados de investigaciones. Paralelamente, a oferta de pornografía es mayor que nunca. Según la web especializada en el tratamiento de adicciones, Project Know, en Internet existen más de 420.000 millones de páginas pornográficas.

Sin embargo, “la inmensa mayoría del porno se encuentra destinado a un público masculino tradicional. Fomenta el patriarcado, no hay empatía o comunicación y es bastante sexista. Todo pasa de forma automática”, explica a FCINCO la sexóloga, Ana Sierra. No obstante, desde hace unos años, han surgido directoras como Erika Lust, “que presentan modelos más naturales para que nos identifiquemos en ellos tanto hombres como mujeres“, añade.

Tras una oferta mayor que nunca y con un crisol de opiniones de investigadores, psicólogos y curas, ahora llega el turno de opinar de sus protagonistas: los actores y actrices que dan vida a este género cinematográfico.

En un vídeo elaborado por la productora de humor y cine para adultos Wood Rocket, una decena de intérpretes comentan los pros y contras de la incidencia de su industria en la vida sexual en pareja.

Hablan los actores

“No creo que el porno sea dañino para las parejas, pero depende de cada caso.Si tu relación está estructurada de una manera restrictiva y represiva puede ser malo. Sin embargo, es en la propia estructura de la relación donde empieza el problema”, señala la actriz, licenciada en Psicología y Criminología Ela Darling, que ha participado en 43 películas.

Una visión en línea con la de su compañero, el actor Mickey Mod, con 24 filmes a sus espaldas. “El porno puede ser dañino para una relación si los miembros de esa pareja no tienen una visión común. Si a uno le gusta y a otro no puede provocar fricciones”.

Por su parte, el actor Mick Blue, con 1.294 películas en su haber, incide en que la clave está en la forma en que el porno y la pareja interactúen. “Tododepende de cómo las parejas traten al porno“, indica. Una opinión que apostilla la actriz Claire Robbins, que ha participado en 97 escenas: “Si utilizas el porno como una razón para evitar a tu compañero o para tener algo aparte puede ser dañino”, indica.

Entender la fantasía

Una visión sobre el cine para adultos que Sierra confirma con algunos matices importantes. “Si hablamos de parejas heterosexuales, el porno puede ser perjudicial para su relación debido a los estereotipos de géneros que se muestra. Por ejemplo, los relativos al tamaño del pene“, indica. “Debe entenderse que en el porno nos venden una fantasía, que puede estar muy bien para potenciar el deseo en una persona que se encuentra falta del mismo”, explica.

Y es que la pornografía también cuenta con su lado bueno para las parejas. Además de la evidente finalidad erotizante, los sexólogos como Sierra también lo emplean con fines terapéuticos y como fuente de inspiración.

Unas vertientes beneficiosas para la sexualidad en pareja sobre la que los interpretes hacen un especial hincapié. “Creo que puede ayudar a que las parejas se descubran entre sí. Puede resultar útil para la gente que realmente no sabe mucho sobre posiciones, orgasmos o diferentes formas de hacer los preliminares“, indica Vyxen Steel, con 16 filmes en su haber.

La actriz Allie Haze, que ha protagonizado 199 películas, también destaca su potencial inspirador para las parejas: “Cuando estás en el dormitorio, si el chico o la chica resulta ser un poco tímido, siempre es una gran idea ver a alguien en la pantalla con quien te puedes identificar o sentir reflejado para hacer la situación algo más cómoda”.

Una línea que también defiende su compañera, la debutante Daisy Lane: “[En las películas] siempre tiene que haber algo que nunca has hecho y quién mejor que la persona a la que amas para probarlo con ella”, defiende.

Es muy bonito cuando ves a una pareja en una feria erótica o cuando te mandan un email juntos diciendo que disfrutan mucho viendo tus vídeos. Creo que el porno resulta muy bueno para las parejas”, defiende Anikka Albrite, con 207 filmes en su haber.

Un visionado crítico

Para lograr que estas películas ayuden realmente a potenciar la creatividad y fomenten el erotismo sin provocar frustración, Sierra explica la importancia de hacer un visionado crítico: “[A las parejas] no les receto cualquier tipo de porno. Yo les digo que investiguen que tipo de escenas les gustan y les pido que lo miren con ojos críticos para que se den cuenta de lo que les excita para que después lo hablen. Tras hacer este ejercicio, pueden emplearlo en su imaginario personal o para poner en práctica cosas que han visto en la película”, indica. “Pero sobre todo, el porno sirve para motivar la comunicación sexual en la pareja. Para que hablen y para que se comuniquen”, explica.

Además, la sexóloga indica la importancia de seleccionar el tipo de filmes se recomienda a las parejas. “Es importante haber hecho terapia previa para saber si la persona tiene algún tipo de complejo“, comenta. “Sin embargo, siempre trato de recomendar películas que no sean especialmente llamativas en cuestiones de tamaño“, incide.

Un problema habitual en este aspecto entre los consumidores de porno suele ser la falta de una capacidad de abstracción a la hora de distinguir entre lasperformance que se muestran a cámara y la vida real. Cuando no se es capaz de hacer este ejercicio, surgen las frustraciones provocadas por unas expectativas no cumplidas.

Profesionales entrenados

“Somos especialistas de cine. Hacemos cosas totalmente irreales que nadie hace en casa. Es como ver a los atletas olímpicos, que pueden hacer un salto de ski, dar cinco vueltas en el aire y no torcerse un tobillo al caer. Lo mismo sucede con las películas eróticas: cuando ves porno estás viendo a los mejores del mundo haciendo su performance. Si en casa intentas hacer exactamente lo mismo, posiblemente acabes lesionado“, cuenta la actriz Rain DeGrey, con 24 películas a sus espaldas.

Asimismo, la actriz también incide en la importancia de saber distinguir entre la realidad y la ficción de las escenas. “El porno dispara la inseguridad porque estás viendo gente increíblemente atractiva haciendo cosas increíblemente difíciles. Si tras ver porno te miras a ti mismo en el espejo o si intentas imitar una posición no sabes ni por dónde empezar. La gente intenta hacer una garganta profunda y cuando ve que no puede piensa que es una inútil. Por eso [el cine de contenido adulto] puede ser malo cuando la gente no se da cuenta de que está ante una fantasía”, sostiene.

Falsos mitos

Mirarse en el porno como referente sexual es como mirarse en un espejo distorsionado. Sierra está acostumbrada a tratar con personas insatisfechas y acomplejadas por mirar la realidad con el prisma del cine erótico. “El cine porno está plagado de mitos y ficciones, como el orgasmo simultáneo, que la gente debería ser capaz de identificar como tal”, explica.

Sin embargo, no resulta extraño que la gente piense que todo lo que ve en este tipo de películas es 100% real, aunque en realidad, como en toda película, se empleen numerosos trucos y artificios ante la cámara. Como sucede “en unnúmero de David Coperfield“, bromea Sierra.

Entre las mujeres, el mito erróneo más extendido es “pensar que es necesario gemir para tener un buen orgasmo cuando, en realidad, no es necesario y muchas mujeres no lo hacen”, afirma. Por otro lado, lo más frecuente entre los hombres son los problemas de autoestima provocados por el tamaño de su pene. “Creen que la tienen muy pequeña pero luego resulta que tiene un tamaño completamente normal o, incluso, por encima de la media española”, señala.

Nadie confunde una película de Rambo con la realidad. En cambio, como ocurrían en los albores del cine comercial, mucha gente piensa que todo lo que se muestra en este tipo de películas es 100% real. Ante esta tesitura, la recomendación de Serra es sencilla: “que las parejas lo utilicen para excitarse pero que sean críticos y sepan que es fantasía”.

Disfruten del visionado con moderación.

http://www.elmundo.es/f5/2016/03/23/56f1cdcc46163f0f7e8b4606.html

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La verdadera historia del cinturón de castidad

Utilizados hoy en día para practicas de BDSM, la historia real de estos artilugios es muy distinta a la que estamos acostumbrados a oír. Pasen y lean.

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Ellas también se masturban, ellos también acarician

Preguntamos a los jóvenes a pie de calle. INMACULADA COBO

Pese a que los jóvenes de hoy hablan con mucha más libertad de sexo, siguen manejando falsos tópicos sobre el género opuesto.

Las chicas no son tan románticas como piensan los chicos, ni estos tan mecánicos ni tan fanfarrones como aparentan en público.

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hombres y mujeres ya no tienen miedo a hablar de sexo, a decir en voz alta y clara que les gusta y que disfrutan con él. Presumimos, en la actualidad, de tener una mente abierta y de habernos despojado de etiquetas del pasado,pero lo cierto es que aún en 2015 seguimos cargados de tópicos y de prejuicios. Eso sí, cada vez menos. Ya sea en relaciones heterosexuales u homosexuales, ¿sabemos realmente, qué le atrae a la otra persona o seguimos dando por supuestas ciertas cosas sólo por el hecho de pertenecer a un género?

“El gran mito respecto a la sexualidad femenina es pensar que todas son iguales, que son todas románticas, que a todas les gustan las canciones de amor y que asocian sexualidad y afecto. Incluso que no se masturban”, asegura Carlos de la Cruz, director del Máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela y responsable del Área de Mujer del Ayuntamiento de Leganés (Madrid).

Por ello, lo primero y más importante es huir de topicazos como ‘las mujeres se hacen de rogar’ o ‘las mujeres no quieren sexo si no hay sentimientos’. “A veces, ellas simplemente quieren un encuentro sexual, sin complicarse la vida, y otras piensan que esa persona, además de atraerlas, es interesante y les gustaría conocerla y tener una posible relación”, afirma por su parte Francisca Molero, ginecóloga, coodirectora del Instituto de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología.

Seguridad y optimismo

Las mujeres, en general, buscan sentirse deseadas. Sentir que son interesantes para la otra persona, sentirse incluidas. “Este concepto es importante: quieren participar en el juego de seducción y sexual, hacer y dejar hacer. Se sienten interesantes si la otra persona muestra interés por lo que dice, mantiene y busca el contacto visual y la hace reír etc”, explica Molero. En realidad, todo esto no es muy diferente de lo que quieren los hombres. “Al final, todos, hombres y mujeres de cualquier orientación sexual, queremos lo mismo: seguridad y optimismo, dos cualidades que nos resultan tremendamente seductoras”, mantiene la especialista.

Por otro lado, algo aún muy arraigado en la sexualidad femenina, heterosexual en este caso, es la referencia y/o la preferencia del coito es las relaciones. Numerosos estudios y encuestas han mostrado, a lo largo de los últimos años, que las mujeres consiguen el orgasmo por estimulación directa del clítoris. Tal es así que una de las mayores investigaciones del mundo, el Informe Hite, de la sexóloga alemana Shere Hite, concluía que el 70% de las mujeres nunca había tenido un orgasmo con la penetración vaginal y sí mediante la estimulación del clítoris en la masturbación.

Pese a todo, “parece mentira que muchos hombres, con toda la información que tenemos ahora, sigan pensando que ellas sólo disfrutarán del sexo si tienen un orgasmo durante el coito“, lamenta el sexólogo José Bustamante, profesor del Máster de Salud Sexual en UNED y autor del libro¿En qué piensan los hombres?. Pero no todos lo creen así: “La penetración está sobrevalorada, las mujeres pueden tener orgasmos de muchas formas”, afirma David, de 23 años, abordado en pleno barrio madrileño de Malasaña. Por su parte, otros como Gonzalo (20) dicen que es sólo se consigue a través de la penetración. A veces, “es vital entender que es más importante la capacidad de provocar su fantasía que cualquier otra cosa que se haga durante la relación sexual”, confiesa Bustamante.

Hombres más femeninos

Por su parte, el mito de la sexualidad masculina, una vez más, es generalizar y, a veces, muchas mujeres y también algunos hombres en relaciones homosexuales confunden lo que les gusta a ellos con lo que hablan y presumen.

Es decir, tal como explica de la Cruz, “la erótica pública de los hombres es muy similar a la que reflejan los chistes, las películas y las fanfarronadas, pero muchos de ellos disfrutarían en la intimidad de una erótica más supuestamente, femenina, con más piel, con muchos deseos, no tan ejecutiva ni tan instrumental, con palabras y con matices. Pero las personas interpretan lo que parece que quieren los hombres. Por ello, muchas mujeres a veces proponen en seguida el coito, el viaje a los genitales y la eyaculación como meta“.

Lo mismo pasa en las relaciones homosexuales, a hombres y mujeres por tener esa orientación se les tacha con ciertos tópicos que se presuponen y casi nunca son reales. “Cada persona quiere y busca una cosa, no debemos presuponer nada”, afirma.

Una de las creencias de las chicas es que a ellos les gusta que den el paso, que sean seguras. Pero, realmente, lo importante es ser tal cual uno es. O, al menos, así lo afirma la doctora Molero: “En cualquier tipo de relación hay que ser uno mismo y no tener que fingir, porque eso crea mucha inseguridad y, al final, la persona de enfrente lo nota”.

Hombres y mujeres tienen miedos e inseguridades cuando alguien nos llama la atención, pero “siempre se ha de dar el paso para poder conseguirlo”, aconseja esta especialista. Igualmente, las experiencias sexuales anteriores son importantes, pero no decisivas. Esto es: “Cada nueva pareja crea una nueva relación sexual y una nueva interacción diferente que forma parte de los dos. La gracia está en estar abierto a descubrir, y disfrutar del momento y del proceso“.

No a los tópicos

Por ello, es un error dar por hechas ciertas cosas. Hombres y mujeres necesitan sentirse deseados, ese es el gran objetivo de las relaciones. No se trata de ninguna cuestión de género. “Cada vez hay más que han aprendido a disfrutar del sexo más allá de la penetración”, confirma Bustamante.

Nunca preguntar cosas del tipo de: ¿Lo he hecho bien? ¿Has llegado al orgasmo? “Estas y otras preguntas te pueden poner en un compromiso. No es necesario llegar a un orgasmo para disfrutar, ni tampoco es necesario una eyaculación rápida, al igual que tampoco un problema de erección es un fracaso”, advierte Molero. Tenemos que parar, relajarnos y saber que “las relaciones eróticas no son un examen de masculinidad ni de feminidad“, defiende igualmente De la Cruz. “La clave es sólo conocer a las personas como realmente se muestren y no anticipar deseos (ninguno sabemos nada si no nos lo cuentan) y ni juzgar ni prejuzgar”.

En base a esto, hay que tener presentes dos cosas fundamentales: primero reivindicar el derecho al placer. “No es necesario sexo con sentimientos, pero si sexo con emociones“, sostiene Molero. Y segundo, “respetar que hay muchas personas diferentes, que cada una siente y quiere algo concreto en un momento y que las primeras relaciones con alguien nuevo sólo son un preámbulo, nunca saldrán ‘cum laude’.

Las relación sexuales empiezan en cosas a priori tan sencillas como claves para todos. Tal como defiende y concluye esta especialista: “Todo puede comenzar en la primera mirada, la sensación de excitación, el baile de sonrisas, las primeras caricias. El beso es fundamental, y a partir de ahí seguir o no… El mundo no tiene por qué acabarse en un día”.

http://www.elmundo.es/f5/2015/11/11/55a7efd2e2704e0d5e8b4594.html

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Las mil y una rutas hacia el orgasmo femenino, contadas por mujeres

Un blog que ya se ha hecho viral recoge testimonios anónimos y femeninos respecto al placer sexual supremo y cómo conseguirlo.

cama

El blog ‘How to make me come’ recopila testimonios anónimos de mujeres sobre lo que más les pone y qué botones hay que presionar para llegar al orgasmo.

“Imagínate que mi vagina es el mapa de Manhattan. Si estoy tumbada sobre mi espalda, Central Park podría ser una pista de aterrizaje y Carnegie Hall sería mi clítoris. Bajando de la 57 a la 42, y entre la 10º avenida y Lexington, estarían los barrios de más categoría. Times Square sería, por supuesto, mi trasero. Y deberíamos llegar a un acuerdo antes de ir allí”. Este símil entre los genitales femeninos y la geografía de la zona más cinematográfica de la Gran Manzana, tiene como objetivo explicar, a modo de mapa del tesoro, uno de los muchos caminos para llegar al orgasmo en el blog de Tumblr, How to make me come. Su propósito es recopilar testimonios anónimos de mujeres sobre lo que más les pone, los botones que hay que presionar para que se produzca la ansiada descarga, o cómo encontrar el detonante que haga saltar por los aires la entrada a la escondida cueva del placer.

Así a simple vista, uno puede pensar que muy bien, que el orgasmo femenino, bastante menos mecánico que el masculino y mucho más huidizo, siempre ha dado para mucha literatura. Cada mujer, e incluso cada hombre, es un mundo con su personal, intransferible y patentable ruta para llegar al clímax. Interesante para quién la posee y para su pareja, pero nada más. Sin embargo, un repaso a los posts de este blog es un interesante recopilatorio, con testimonios de primera mano, sobre lo que les gusta a las mujeres en la cama o, si se quiere presentar en negativo –por eso de que el positivismo esta ya muy visto-, un manual sobre lo que no hay que hacer para que una mujer llegue al orgasmo, que todo mastuerzo debería leer. El post número uno es ya toda una declaración de intenciones y cumple como nadie la regla de ‘lo bueno y breve dos veces bueno’, ya que se limita a una sola frase: “No es solo lamer”. Una única norma que, para muchos, serviría ya como ejercicio a realizar a lo largo de toda su existencia.

Otro de los posts más ingeniosos de este blog, el número 13, trata de trazar una ruta interactiva para encontrar el misterioso punto G y empieza así, “gentil guerrero, yo te elogio por tu valentía, fortaleza y resistencia en cada intento por embarcarte en lo que la mayoría consideraría una desafortunada misión porque, por lo que yo sé, mi vagina es un terrorífico y misterioso lugar. Muchos han entrado en él. Pocos han vuelto… con vida”.

La idea de empezar este blog, como explicaba su autora, Sylvia, una escritora norteamericana de 27 años, que también desea permanecer en el anonimato, a The Cut, creció tras contarle una experiencia sexual a una amiga y sincerarse con ella como nunca antes lo había hecho con nadie. “Cuando la dejé, me sentí positivamente removida. Aunque nos conocíamos desde hace años, aunque habíamos hablado mucho de sexo, me di cuenta que nunca había tratado el tema con ese grado de especificidad y vulnerabilidad. Si así es como me sentía después de hablar honestamente de orgasmos femeninos con una mujer, quería tener este tipo de conversación a gran escala, y para eso necesitaba más mujeres”.

El género femenino lleva una larga tradición de siglos escuchando lo que es sexualmente adecuado, o no, para una dama. Por eso, las sensaciones de las mujeres no pueden estar totalmente desligadas de lo que pasa fuera del dormitorio. El título del post 52 del blog, es todo un resumen del papel que a ellas les tocó siempre representar: el de suministradoras de placer, antes que demandantes. “Si cada mujer a lo largo de la historia de la humanidad hubiera pedido a su pareja tener un orgasmo, probablemente seríamos ahora un género que tendría la capacidad de tener orgasmos en casa relación”. De hecho, fisiológicamente estamos preparadas, pero las estadísticas demuestran que no llegamos a desarrollar todo nuestro potencial como deberíamos. Un estudio del Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, publicado el pasado año en The Journal of Sexual Medicine, revelaba que el género y la orientación sexual cuentan, y mucho, a la hora de obtener placer. Mientras los hombres alcanzan el orgasmo en el 85,5% de sus encuentros, la media en las mujeres baja hasta el 62,9%. Las diferentes orientaciones sexuales tampoco tienen una gran variación entre los varones; con una media de orgasmos del 85,5 % para heterosexuales, el 84,7% para homosexuales y el 77,6% para bisexuales. Sin embargo, las cifras fluctúan más para ellas; con un 74,7% para las lesbianas, un 61,6% para las hetero y un 58% para las bisexuales.

Estas diferencias bastarían ya para justificar la existencia de How to make me come, pero su autora ahondaba más, en el artículo de The Cut, sobre el motivo de por qué es importante gastar el valioso tiempo hablando de cómo las mujeres consiguen el placer. “Creo que es un tema que merece una discusión, no solo porque el orgasmo femenino puede ser, a veces, algo difícil de conseguir, sino porque cuando hablamos de él hay implicaciones más profundas (…). He pensado mucho sobre cómo la manera en que nosotras tenemos sexo, tiene un cierto paralelismo con las implicaciones sociales y políticas que conllevan ser mujer. Si no puedes expresar lo que quieres en un momento en el que estás excitada, deseada y conectada con alguien; entonces tampoco podrás decir lo que quieres fuera de la cama, en el mundo. A medida que me metía más en este proyecto, empecé a contemplar el reverso. Una se puede sentirse segura en su día a día y luego, en los momentos privados y sexuales, puede que no sea así. Entonces una se ve a si misma como una impostora y empieza a pensar: a lo mejor no tengo tanta confianza en mi misma como yo creía. A lo mejor todavía no se cómo hablar de lo que siento. A lo mejor no soy realmente valiente, o solo lo soy cuando se trata de algo fácil y que me conviene”.

Sobre las implicaciones sociales de ser una mujer, o el panorama de lo “sexualmente correcto” que nos dibujaron hasta la saciedad, tratan -probablemente sin pretenderlo-, dos de los posts del blog, que se titulan, ‘Fingí que no me estaba corriendo porque mi cerebro de chica de 17 años me decía que era muy raro que me corriese tan rápido’ y “Si un chico llegara a descubrir las cosas que me ponen, probablemente saldría corriendo”.

En el blog se contemplan un amplio repertorio de experiencias. Está la de una mujer que solo ha tenido un orgasmo –vaginal- en su vida. A manos de su ex novio en el sofá del salón. Está la de otra que pide a gritos en el título de su artículo: “Haz lo incorrecto. Por el amor de dios, haz lo incorrecto”. Otra autora confiesa que le lleva 45 minutos empezar a estar excitada y que la masturbación es para ella “un jodido juego mental zen”; la que pide que la amen “como Sting ama a Trudy”, la que no puede correrse cada vez que su compañero de piso está en casa y la que dinamita el estereotipo que dice que las mujeres buscan seguridad, por eso les es más complicado llegar al clímax en el sexo casual. Desde el titular de su reflexión, una mujer discrepa. “cuando se trata de sexo, hay que ir caso por caso. Yo he tenido increíbles relaciones con hombres de una sola noche y mal sexo con un novio de muchos años”.

Cuando The Cut pregunta a la autora de este blog si cree que su proyecto ayudará a desmitificar el orgasmo femenino, Sylvia contesta, “de alguna manera, más bien creo que este blog puede tener un efecto contrario, mitificar todavía más el tema, porque refleja que hay millones de respuestas diferentes para la misma pregunta. Pero hay algo de este proyecto que puede servir a todo el mundo, y es que hacer que “me” corra es diferente a hacer que “ella” se corra”.

Si nuestras fisionomías no presentan ninguna tara y estamos biológicamente preparadas para el orgasmo, igual que los hombres, entonces, ¿por qué a muchas mujeres les cuesta tanto alcanzar la petite mort? Según Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, “hay varios factores. Para empezar, un desconocimientode la mujer de su propia anatomía, que se ha controlado desde el punto de vista social. El órgano genital masculino es visible, manipulable y sufre modificaciones a lo largo del día, pero el de la mujer está oculto, necesita de un descubrimiento y aprendizaje, que, históricamente, se ha negado por cuestiones morales, con lo que muchas mujeres no saben muy bien como estimularse. Otras, en cambio, aunque fisiológicamente tienen orgasmos, son incapaces de reconocerlos. Es decir, su cuerpo ha llegado al clímax, pero su cerebro no es capaz de identificarlo. La causa de esto es por desconocimiento de lo que es realmente un orgasmo, o por falsas expectativas. El cine, los amigos, la sociedad entera, ha pintado un retrato ideal de lo que significa el placer sexual supremo y nosotroscreemos que nuestras experiencias no están a la altura, no tienen la calidad necesaria para clasificarse en ese apartado”. Existen también, a juicio de Molero, pequeñas diferencias anatómicas que pueden influir en la mayor facilidad para conectar con el placer, aunque en un grado mínimo, como pueden ser “la distancia entre el clítoris y la vagina. Si ésta es más pequeña, hay una mayor facilidad de estimulación del clítoris con la penetración. Y la respuesta sexual, que también puede variar con la edad, al modificarse el sistema endocrino, hormonal y vascular. Según esto, una mujer joven debería tener más facilidad para llegar al clímax, aunque la buena noticia para las mayores es que la experiencia y la complicidad corporal con su pareja pueden suplir los pequeños inconvenientes del paso de los años”. Según Molero, “los ejercicios de Kegel, realizados al mismo tiempo que una fantasea con sus preferencias eróticas, es también otra fórmula para acercarse al clímax”.

Como comentaba la autora de éste blog a la revista Mic.com, “lo que How to make me come prueba es que las mujeres simulan orgasmos, los hombres asumen que las mujeres están teniendo orgasmos y ambas partes están demasiado asustadas para hablar de honestamente del tema”.

http://smoda.elpais.com/articulos/testimonios-blog-viral-como-conseguir-orgasmo-mujeres/6925

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