Nuevo diccionario de la sexualidad

Foto: fotograma de ‘Kiki, el amor se hace’

  • CARLOS ALCELAY

Se precisa más talento para tener sexo que para dirigir ejércitos”. Esta afirmación de la escritora Ninon de Lenclos es compartida por cualquier experto en asuntos de cama. La sexualidad vive de la imaginación mucho más que de los genitales, por eso puede asegurarse que en este universo de lo erótico siempre hay margen para la inventiva. Lo prueban algunas prácticas de moda, para gustos variados, con las que hemos elaborado el nuevo diccionario de la sexualidad.

  • Abdorgasmos. Algunas mujeres tiene la asombrosa cualidad de alcanzar el clima sexual haciendo ejercicio (bicicleta, yoga, pesas…). Según un estudio realizado por la investigadora de la Universidad de Indiana Debby Herbenick, al menos un 5% de la población femenina ha logrado alguna vez hacer que el deporte sea realmente apasionante.
  • ‘Chemsex’. Se buscan experiencias más intensas y prolongadas utilizando drogas de diseño (mefedrona, cristal, GHB…) que reducen las inhibiciones e incrementan la satisfacción. El término empezó como una definición de las fiestas homosexuales non-stop, aunque ya se ha hecho extensivo a encuentros ‘heteros’ múltiples. Los riesgos son graves: adicciones, daños cognitivos, más probabilidad de infecciones…
  • ‘Cuckholding’. El placer llega rompiendo tabúes masculinos, y cuál mayor que compartir a su pareja. El juego consiste en observar cómo ella disfruta con otro.
  • ‘Dogging’. La práctica de tener sexo en lugares públicos y ser observados se globaliza. Las redes sociales han mejorado la experiencia al facilitar encuentros con desconocidos tanto para que sean la parte activa como para ser el mirón.
  • ‘King Out’. Es un regreso a los primeros encuentros sexuales de la adolescencia, cuando los besos, el roce y las caricias conducían al orgasmo sin existir penetración. Ahora esa emoción ansiosa puede servir para recuperar la pasión en las relaciones largas.
  • ‘Kabe-don’. El término japonés procede del manga y describe una imagen: la mujer apoyada contra una pared, indefensa, frente al hombre que la controla. Una fantasía de dominación que provoca, dicen, una gran tensión sexual y que suele concluir en esa misma posición.
  • El muelle. Parece que se ha convertido en un peligroso juego de adolescentes. Varios chicos se sientan en sillas formando un círculo y las chicas se van colocando sobre ellos, forzando la penetración y cambiando de pareja cada 30 segundos. Pierde el primero que eyacula.
  • Poliamor ‘kink’. Al igual que los ‘poliamorosos’ defienden que los sentimientos no tienen por qué ser exclusivos, los ‘kinks’ sostienen que es imposible que una sola pareja pueda satisfacer todas nuestras fantasías. Se trata de seleccionar una para cada experiencia: de la más clásica a los intercambios, el fetichismo, el voyerismo…
  • ‘Sexetarianos’. Se puede ser vegetariano o vegano también en la cama. Quienes lo hacen tan solo mantienen relaciones con otras personas que sigan su misma dieta ya que los omnívoros pueden transmitirles sustancias animales a través de los fluidos. Además, aseguran que esas parejas son mucho más vigorosas y mejores amantes.
  • ‘Sexting’. El whatsapp puede ser una fuente inesperada de placer si eres lo bastante ingenioso para mandar comentarios, imágenes y archivos de audio que exciten a tu pareja. Puede servir de prólogo o dar lugar a un agradable desenlace.
  • ‘Teledildonic’. La conectividad tecnológica ha dado nuevas posibilidades a los vibradores, que ahora pueden activarse a distancia. Él lo controla y ella lo disfruta a veces en situaciones comprometidas (el trabajo, una comida…), lo que alimenta el morbo.
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Los juegos sexuales que trajeron los Borbones

El ‘impávido’, el dildo y la práctica de nuevas posturas. El arte amatorio importado por Felipe V.

Doritorio real de Felipe V e Isabel de Farnesio en el Palacio de La Granja.

Doritorio real de Felipe V e Isabel de Farnesio en el Palacio de La Granja.

MARI PAU DOMÍNGUEZ

Mari Pau Domínguez, autora de La corona maldita (Grijalbo), novela que sale a la venta el próximo jueves 5 de mayo, extrae de su investigación los relatos sexuales más llamativos. Varios han perdurado hasta nuestros días.

La influencia francesa en la corte española durante el reinado del primer Borbón, Felipe V (1700-1746), se coló escandalosamente bajo las sábanas. El exagerado culto a la belleza y, sobre todo, a los placeres mundanos, importaron de Versalles juegos sexuales procaces y libertinos. Unas prácticas en las que el morbo y el pecado lo invade todo hasta alcanzar el ámbito clandestino del placer humano. El universo más íntimo, donde no caben leyes ni límites.

EL IMPÁVIDO

Impávido se debió de quedar más de uno al conocer el juego sexual del mismo nombre que hacía furor en los salones de reyes y nobles en Versalles pero que, en la España de costumbres austeras heredadas de los Austria, supuso un escándalo histórico. Así se describe el juego delImpávido en La corona maldita:

En un pequeño salón se había dispuesto una amplia mesa redonda cubierta con un elegante mantel blanco que llegaba hasta el suelo. Una sala adyacente albergaba varios percheros donde dejaron sus calzas y ropa íntima los seis varones invitados a la fiesta privada organizada por los monarcas. Después fueron ocupando sus asientos alrededor de la mesa desnudos de cintura para abajo. Cuando todos estaban colocados, se entreabrió sigilosamente la puerta del salón para permitir la entrada de una elegante dama, claramente aristócrata por su porte, que llevaba los ojos cubiertos por un antifaz y vestía un ligero déshabillé bajo el que no llevaba ropa interior.

Con agilidad se inclinó para colarse debajo de la mesa. El espectáculo allá abajo era verdaderamente curioso y también obsceno: los genitales de los seis hombres se ofrecían procaces a los deseos e insanas intenciones de la dama. Comenzaba así el libertino juego de El Impávido, una invención de la corte versallesca que estaba haciendo furor en lo salones de la aristocracia en el país vecino.

Felipe V e Isabel de Farnesio retratados por Louis-Michel van Loo.

Felipe V e Isabel de Farnesio retratados por Louis-Michel van Loo.

Eligió un miembro al azar, sin reparar demasiado en cómo era. Cerró los ojos, lo tomó suavemente con una mano y acercó su boca hasta acertar a introducirlo en ella, y comenzó a succionar con la delicadeza de la ingravidez. El caballero no tardó en perder la compostura, por lo que quedó eliminado y tuvo que retirarse ya que el juego consistía en aguantar impávido mientras la dama se empleaba a fondo en el reto de la excitación. Ganaba aquel a quien no se le notara que estaba siendo el elegido de la lujuria desatada bajo la mesa.

(…) a través de una doble y oculta mirilla estratégicamente colocada, (Isabel de Farnesio y Felipe V) espiaban el juego sin perderse ni uno solo de los movimientos.

La mujer fue realizando una felación tras otra, e iban cayendo eliminados los hombres. Cuando el triunfo se dirimía ya sólo entre dos de los participantes, a cada cual con más férrea fuerza de voluntad, lo que hacía el juego más intenso y excitante, el rey se colocó detrás de la reina, le subió las faldas (…).

EL DILDO

Juguetes sexuales del siglo XVIII.

Juguetes sexuales del siglo XVIII.

En la libertina Francia del s. XVIII se impuso clandestinamente a modo de consolador un objeto al que llamaban dildo. Su forma fálica y el extraordinario pulido de la superficie de madera hacían las delicias de las nobles damas parisinas.

Le separó las piernas. Emitió un grito ahogado al tiempo que su cuerpo se arqueó al sentir cómo era penetrada por un objeto extraño y frío, que parecía tener forma de cuerno… de falo terso y duro, que el rey comenzó a mover en cadencias cortas una vez y otra, y fue llegando hasta lo más hondo de Isabel.

Felipe se aproximó otra vez a su rostro sin dejar descansar la mano que mecía el artilugio mientras le susurraba con lenta cadencia:

-Es un dildo… un juguete que despierta la fantasía… ¿pero a que sentís como si yo mismo os estuviera horadando en lo más profundo de vos…? Os lo enseñaré cuando acabéis, no antes… A esto se le llama también bijoux de religieuse… alhaja de religiosa… a ver si adivináis por qué…

En la parte superior del artilugio solía colocarse una especie de camafeo en el que guardar la imagen del amante. ¡Cuántos enredos no se producirían intercambiando retratos según el caballero de turno!

Con el tiempo se fueron perfeccionando y adoptaron las formas más variopintas. La palabra dildo, que no aparece en el diccionario de la RAE, procede etimológicamente de la italiana diletto, que significa deleite, goce.

NUEVAS POSTURAS

A la segunda esposa, Isabel de Farnesio, le sorprendió el catálogo de posturas y de prácticas amatorias de su esposo. Isabel pudo comprobar lo que ya vislumbró durante la noche de bodas en Guadalajara, la afición desmedida de su esposo por el sexo y sus inusuales destrezas amatorias, de las que en todos los rincones de la corte se hablaba como un gran secreto a voces.

Felipe V ya venía experimentado de su primer matrimonio con la joven María Luisa Gabriela de Saboya, a cuya muerte temprana contribuyeron –según las maledicencias- los excesos sexuales a los que la sometía su esposo hasta el último de sus días. El primer encuentro sexual del matrimonio fue de antología: gritos, llantos, golpes y forcejeos, al parecer debido al miedo de ella y a la ansiedad de él.

La postura ortodoxa para el coito, en aquella época, era la tradicional “cara a cara”, el hombre arriba y la mujer abajo. Pero el primer Borbón nunca fue muy dado a la ortodoxia, al menos la sexual. Los confesores permitían que dicha postura se invirtiera siempre y cuando el hombre acabara polucionando en lo que la Iglesia llamaba el “vaso natural” de la mujer cuya finalidad era la procreación.

MORBOSO EMPEDERNIDO

Nada más poner un pie por primera vez en el Palacio del Buen Retiro, la residencia de la familia real, Isabel de Farnesio fue conducida directamente a la alcoba en la que había fallecido su predecesora. La habitación, oscura y asfixiante, llevaba sin ventilarse los diez meses transcurridos desde la muerte de María Luisa Gabriela. Felipe cumplió con el capricho morboso de yacer por con su segunda esposa por primera vez en palacio en el mismo tálamo en el que había agonizado la primera.

El duque de Saint-Simon –embajador especial de Francia para asuntos relacionados con Luisa Isabel de Orléans- contó que, unos días antes, en la noche de bodas en Guadalajara, “la real pareja permaneció encerrada a cal y canto veinticuatro horas ininterrumpidas…” .

EL REY ONANISTA

Durante toda su vida, Felipe V tuvo una descarada adicción al orgasmo múltiple, considerado por él como una de las razones fundamentales de la existencia. No sólo impuso a sus sucesivas esposas la práctica del coito diario, sino que él mismo se entregaba siempre que podía al onanismo. En la adolescencia le causaba grandes torturas morales que cubría acudiendo al confesor tras cada masturbación.

Durante una separación de su primera esposa, en lugar de requerir los servicios de prostitutas prefería practicar el placer solitario, por más que le torturara. De hecho le preguntó al clérigo si podría ser perdonado por ello en caso de haberlo hecho con el pensamiento puesto en su esposa. La respuesta fue que por supuesto contaría con la comprensión de Dios.

PRIMERA REINA LESBIANA

Retrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean Ranc.

Retrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean Ranc.

La desvergonzada Luisa Isabel de Orléans tenía catorce años cuando se convirtió en reina consorte del rey Luis I al abdicar el padre de éste, Felipe V, y también en la primera reina en España con inclinaciones lésbicas. La primera y la única, que se sepa. Llegó a sufrir un encierro ordenado por su esposo harto de los permanentes escándalos. La gota que colmó el vaso fue cuando una mañana, paseando por los jardines de palacio vestida solo con un camisón transparente, sin ropa interior, se subió a una pequeña escalera y pidió ayuda a un jardinero para no caerse. Al ir al sujetarla el hombre se encontró con las intimidades de la reina en toda su cara.

Aunque peor para la rígida moral española eran los juegos lésbicos que tenían lugar en la alcoba privada de la reina, en la que se encerraba en compañía de sus más distinguidas criadas. Completamente desnudas, las jóvenes, incluida Luisa Isabel, se entregaban a los más mundanos placeres.

Todo ello tenía cabida en una corte en la que la máxima autoridad, Felipe V, era el primero en salirse de las normas establecidas para los comportamientos íntimos. En los círculos cortesanos no se hablaba de otra cosa que no fuera el desenfreno sexual del rey, puede leerse en La corona maldita, novela en la que se muestra la desenfrenada lucha que mantenía el primer Borbón contra la muerte a través del sexo. ¿Vida o perdición?

Portada del libro La corona maldita.

Portada del libro La corona maldita.

http://www.elespanol.com/reportajes/20160427/120488268_0.html

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¿Cómo convertir tu fantasía erótica en realidad?

Hacer una Fantasía Erótica realidad

Fantasía erótica

Fantasía erótica

La directora de cine erótico Erika Lust departiendo con uno de sus actores. ADRIANA SKENAZI

Si tienes ganas, tu deseo más íntimo puede convertirse en un corto pornográfico gracias a la red social de los seguidores de Erika Lust: X Confessions

  • REBECA YANKE
  • Madrid

El desconocido, el jefe, el profesor, el trío, la prostituta, la relación homosexual… Nada hay más íntimo, más propio, más personal, que la imaginación. Aquello que se da entre quien imagina y su cerebro. Aquello que se relaciona con lo irreal, con lo fantasioso, con lo imposible y con el deseo. Aquello, también, de lo que no se habla porque, según el último informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre la sociedad española ante el deseo y la sexualidad, elaborado en 2014,“una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres no se atreve a hablar de sus deseos sexuales”.

Por eso, cuando la directora de cine adulto independiente Erika Lust decidió rodar filmes inspirados en fantasías reales, llamó a su proyecto X Confessions, confesiones X, algo que sólo conocen esta cineasta de origen sueco afincada en Barcelona y la persona que decide contar su fantasía erótica. El lema es precisamente ése: “Entre tú y Erika Lust”. Es más, según el estudio citado anteriormente, “la vida sexual de los españoles ha permanecido oculta a lo largo de los años, tan solo tenían acceso a ella los sacerdotes y los médicos higienistas. Esta información pertenecía al espacio más íntimo de la privacidad, esfera que a menudo también era desconocida para la propia pareja”.

Ahora esa intimidad puede ser pública porque, desde 2013, Lust estrena un corto erótico inspirado en fantasías reales “cada dos semanas”. “Es mi proyecto más ambicioso, una plataforma de crowdsourcing erótica. Se me ocurrió tras percatarme de que todo el mundo quería contarme sus fantasías para que las filmara. Gente de todo el mundo me envía ahora sus historias eróticas, que pueden ser un recuerdo, una fantasía o un deseo. Las leo, elijo algunas y las transformo en películas”, resume. Tras tres años, son más de 130.000 los suscriptores de esta web de confesiones y, a día de hoy, “3.000 personas pagan” por ver las fantasías eróticas de otros.

La pregunta es: ¿Qué se desea? Y Lust responde en imágenes: acudir a lugares prohibidos y realizar actos que, presuntamente, también lo son, seducir a extraños, hacer el amor con desconocidos, acostarse con el jefe (o la jefa), tener una doble vida (la matrimonial y la adúltera), recibir un ‘final feliz’, hacer un trío y poder tocar ambos palos (hombre y mujer) a la vez, hacer el amor con tu pareja en la cocina vacía de un restaurante, o hacerlo en la casa de los vecinos, satisfacer a tu pareja con juguetes sexuales o dejarse controlar por una Dominatrix… Éstas son sólo algunas de las posibilidades. Sin embargo, una de las fantasías preferidas de Lust es una relacionada con la lluvia. Y no la dorada.

“Llegó una confesión sobre hacer tener sexo en autobús mientras llovía, y me tenía intrigadísima. Me fascinó al leerla e intenté rodarla durante una jornada de lluvia pero, al final, tuve que hacerlo en un coche y no en un autobús”. Ese fantasía contada sottovoce es ahora un filme de casi 12 minutos que se rodó en 2015: Car Sex Generation, la generación de los que practican sexo en el coche. Reza así la sinopsis: “Vivir con tus padres cuando tienes 20 años puede ser complicado por muchas razones pero, para mí, la principal es que no consigo tener intimidad, especialmente para compartirla con increíble y preciosa novia”. La única diferencia entre la fantasía anónima y el corto erótico es que, en lugar de haber sexo en un autobús, lo hubo en un coche. Los rodajes son complicados siempre pero si se trata de porno, cine erótico, adulto o como se le quiera llamar, aún más.

EL MUNDO asistió recientemente a uno de los cortos que se van a lanzar en mayo.Una confesión erótica que recreaba una historia de humo, alcohol y sexo en los años 40 del pasado siglo. La protagonizaban los actores Max Deeds y Zoe Davis, para los que, rodar con Erika Lust significa no rodar porno al uso. Según Davis, actriz porno de origen holandés, la diferencia fundamental entre “el porno mainstream y el trabajo de Lust es que en el de esta última hay pasión”. “Es maravilloso que Erika haga películas con las ideas que le dan sus seguidores, creo que es la mejor manera de mostrar lo que la gente quiere ver y, además, hay quien quiere ver porno más artístico”, sostiene esta mujer que, por un día, se convirtió enfemme fatale, tal y como soñó, tiempo atrás, una persona anónima.

Max Deeds opina igual. Fue su partneaire en el corto y reconoce a este diario que “hace mucho tiempo que deseaba trabajar con Lust”. “Tenía algunas escenas en las que consideró que yo podía hacerlo bien y, cuando me lo pidió, no me lo podía creer, sus películas tienen mucho de artístico y da muchas posibilidades actorales. Erika cuida hasta el mínimo detalle, todo tiene que estar perfecto a sus ojos. El resultado no es exactamente porno sino algo más erótico. Ha sido de mis mejores rodajes y estoy deseando repetir”, cuenta. Tanto Davis como Deeds son “maduros, inteligentes y disfrutan de una sexualidad positiva”: Esto es así porque éstas son las cualidades indispensables para que Lust elija a un performer para sus cortos.

“Tienen que conocer y entender las implicaciones de ser una estrella del cine para adultos y no simplemente actuar bajo un impulso o por presión personal o financiera. Suelo decir que en el cast de XConfessions están algunas de las personas más interesantes que he conocido en mi vida. Son personas impresionantes, inteligentes, con muchas pasiones diferentes, con muchas ganas y mucho valor. Así como en cualquier otra industria, para ellos el cine para adultos sólo es una faceta en su larga lista de intereses”.

Lust acostumbra a preguntar a los autores con quién se sienten cómodos trabajando – “si ellos están a gusto, entonces yo estoy a gusto, habrá mejor química en las escenas y el resultado será más erótico”- y muchos de ellos incluso le piden participar en XConfessions. “Se ponen en contacto porque les gusta el proyecto, la estética y la producción”.

EL MUNDO también puede confirmar las palabras de Deeds cuando afirma que Lust cuida hasta el detalle más pequeño, y también que el feminismo campa a sus anchas en los rodajes y en los resultados. Su equipo es casi por completo femenino. Y para Lust, no es posible desligar lo erótico de lo feminista. “Es primordial. Tenerlo en mente es esencial para romper estereotipos, para lograr escenas que sean realistas, bonitas y seductoras. Quizás debería aclarar a todos aquellos lectores que no estén muy familiarizados con el término que el feminismo no quiere decir la supremacía de la mujer, y que el porno feminista no significa que sólo disfruten las mujeres. Estamos hablando de igualdad, de ofrecer a la mujer la oportunidad de decir qué le gusta y de qué manera le gusta. La industria mainstream le deniega esto, y nosotras directoras mujeres se lo estamos devolviendo. Por ello, en mis producciones, le doy mucha importancia al placer de la mujer. También intento mostrar siempre a hombres y mujeres variopintos. En mis películas, hombres y mujeres reciben placer real, lo disfrutan de manera natural y elegante, sin caer en las máximas chauvinistas con las que estábamos acostumbrados», reflexiona.

El estudio del CIS que asegura que a muchas personas les cuesta confesar sus fantasías eróticas también sostiene que “el siglo XXI es el siglo del sexo virtual”. Sin embargo, el informe apunta que un 73% de las mujeres españolas sigue identificando “las relaciones sexuales con el amor, frente al 36% de los hombres”. “Ellas son las que en mayor medida se identifican con el ideal de amor romántico, en el que la sexualidad simboliza la unión de la pareja más allá del acto físico, mientras que ellos tienen una mayor probabilidad de vivir su sexualidad como algo más biológico e instintivo”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/04/23/57079e3822601dc4488b464c.html

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¿Perjudica el porno a las relaciones de pareja? Sus actrices responden

La actriz Anikka Albrite opinando sobre porno y relaciones de pareja. WOODEN ROCKET

Los expertos recomiendan un visionado crítico para estimular la pasión y fomentar la comunicación en entre ambos amantes

Muchos la consumen y pocos lo reconocen públicamente. La pornografía existe desde hace más de 25.000 años -las primeras representaciones del cuerpo femenino desnudo datan de aquella época-, casi desde tiempos inmemoriales. Desde entonces, el ser humano ha disfrutado de estas imágenes de forma hedonista. Sin embargo, durante largos periodos de tiempo el erotismo para adultos ha estado socialmente censurado o, directamente, perseguido. Criticado de igual modo por católicos, musulmanes y comunistas, el consumo de porno es tildado como una práctica de nociva por un gran número de voces, y como beneficioso por parte de otras tantas.

Este debate sobre si el consumo de cine erótico resulta pernicioso para las parejas lleva asentado en la sociedad varias décadas, desde finales de los años 70. Una discusión en la que los argumentos científicos en ocasiones se enmarañan con los prejuicios y la moral y en la que existen opiniones para sustentar todas las posturas y todos los gustos.

El interés en esta disciplina, tanto por parte de consumidores como de expertos y académicos, no para de crecer. Una sencilla búsqueda sobre este tema en Google Scholar, la división especializada en textos académicos, arroja más de 25.000 resultados de investigaciones. Paralelamente, a oferta de pornografía es mayor que nunca. Según la web especializada en el tratamiento de adicciones, Project Know, en Internet existen más de 420.000 millones de páginas pornográficas.

Sin embargo, “la inmensa mayoría del porno se encuentra destinado a un público masculino tradicional. Fomenta el patriarcado, no hay empatía o comunicación y es bastante sexista. Todo pasa de forma automática”, explica a FCINCO la sexóloga, Ana Sierra. No obstante, desde hace unos años, han surgido directoras como Erika Lust, “que presentan modelos más naturales para que nos identifiquemos en ellos tanto hombres como mujeres“, añade.

Tras una oferta mayor que nunca y con un crisol de opiniones de investigadores, psicólogos y curas, ahora llega el turno de opinar de sus protagonistas: los actores y actrices que dan vida a este género cinematográfico.

En un vídeo elaborado por la productora de humor y cine para adultos Wood Rocket, una decena de intérpretes comentan los pros y contras de la incidencia de su industria en la vida sexual en pareja.

Hablan los actores

“No creo que el porno sea dañino para las parejas, pero depende de cada caso.Si tu relación está estructurada de una manera restrictiva y represiva puede ser malo. Sin embargo, es en la propia estructura de la relación donde empieza el problema”, señala la actriz, licenciada en Psicología y Criminología Ela Darling, que ha participado en 43 películas.

Una visión en línea con la de su compañero, el actor Mickey Mod, con 24 filmes a sus espaldas. “El porno puede ser dañino para una relación si los miembros de esa pareja no tienen una visión común. Si a uno le gusta y a otro no puede provocar fricciones”.

Por su parte, el actor Mick Blue, con 1.294 películas en su haber, incide en que la clave está en la forma en que el porno y la pareja interactúen. “Tododepende de cómo las parejas traten al porno“, indica. Una opinión que apostilla la actriz Claire Robbins, que ha participado en 97 escenas: “Si utilizas el porno como una razón para evitar a tu compañero o para tener algo aparte puede ser dañino”, indica.

Entender la fantasía

Una visión sobre el cine para adultos que Sierra confirma con algunos matices importantes. “Si hablamos de parejas heterosexuales, el porno puede ser perjudicial para su relación debido a los estereotipos de géneros que se muestra. Por ejemplo, los relativos al tamaño del pene“, indica. “Debe entenderse que en el porno nos venden una fantasía, que puede estar muy bien para potenciar el deseo en una persona que se encuentra falta del mismo”, explica.

Y es que la pornografía también cuenta con su lado bueno para las parejas. Además de la evidente finalidad erotizante, los sexólogos como Sierra también lo emplean con fines terapéuticos y como fuente de inspiración.

Unas vertientes beneficiosas para la sexualidad en pareja sobre la que los interpretes hacen un especial hincapié. “Creo que puede ayudar a que las parejas se descubran entre sí. Puede resultar útil para la gente que realmente no sabe mucho sobre posiciones, orgasmos o diferentes formas de hacer los preliminares“, indica Vyxen Steel, con 16 filmes en su haber.

La actriz Allie Haze, que ha protagonizado 199 películas, también destaca su potencial inspirador para las parejas: “Cuando estás en el dormitorio, si el chico o la chica resulta ser un poco tímido, siempre es una gran idea ver a alguien en la pantalla con quien te puedes identificar o sentir reflejado para hacer la situación algo más cómoda”.

Una línea que también defiende su compañera, la debutante Daisy Lane: “[En las películas] siempre tiene que haber algo que nunca has hecho y quién mejor que la persona a la que amas para probarlo con ella”, defiende.

Es muy bonito cuando ves a una pareja en una feria erótica o cuando te mandan un email juntos diciendo que disfrutan mucho viendo tus vídeos. Creo que el porno resulta muy bueno para las parejas”, defiende Anikka Albrite, con 207 filmes en su haber.

Un visionado crítico

Para lograr que estas películas ayuden realmente a potenciar la creatividad y fomenten el erotismo sin provocar frustración, Sierra explica la importancia de hacer un visionado crítico: “[A las parejas] no les receto cualquier tipo de porno. Yo les digo que investiguen que tipo de escenas les gustan y les pido que lo miren con ojos críticos para que se den cuenta de lo que les excita para que después lo hablen. Tras hacer este ejercicio, pueden emplearlo en su imaginario personal o para poner en práctica cosas que han visto en la película”, indica. “Pero sobre todo, el porno sirve para motivar la comunicación sexual en la pareja. Para que hablen y para que se comuniquen”, explica.

Además, la sexóloga indica la importancia de seleccionar el tipo de filmes se recomienda a las parejas. “Es importante haber hecho terapia previa para saber si la persona tiene algún tipo de complejo“, comenta. “Sin embargo, siempre trato de recomendar películas que no sean especialmente llamativas en cuestiones de tamaño“, incide.

Un problema habitual en este aspecto entre los consumidores de porno suele ser la falta de una capacidad de abstracción a la hora de distinguir entre lasperformance que se muestran a cámara y la vida real. Cuando no se es capaz de hacer este ejercicio, surgen las frustraciones provocadas por unas expectativas no cumplidas.

Profesionales entrenados

“Somos especialistas de cine. Hacemos cosas totalmente irreales que nadie hace en casa. Es como ver a los atletas olímpicos, que pueden hacer un salto de ski, dar cinco vueltas en el aire y no torcerse un tobillo al caer. Lo mismo sucede con las películas eróticas: cuando ves porno estás viendo a los mejores del mundo haciendo su performance. Si en casa intentas hacer exactamente lo mismo, posiblemente acabes lesionado“, cuenta la actriz Rain DeGrey, con 24 películas a sus espaldas.

Asimismo, la actriz también incide en la importancia de saber distinguir entre la realidad y la ficción de las escenas. “El porno dispara la inseguridad porque estás viendo gente increíblemente atractiva haciendo cosas increíblemente difíciles. Si tras ver porno te miras a ti mismo en el espejo o si intentas imitar una posición no sabes ni por dónde empezar. La gente intenta hacer una garganta profunda y cuando ve que no puede piensa que es una inútil. Por eso [el cine de contenido adulto] puede ser malo cuando la gente no se da cuenta de que está ante una fantasía”, sostiene.

Falsos mitos

Mirarse en el porno como referente sexual es como mirarse en un espejo distorsionado. Sierra está acostumbrada a tratar con personas insatisfechas y acomplejadas por mirar la realidad con el prisma del cine erótico. “El cine porno está plagado de mitos y ficciones, como el orgasmo simultáneo, que la gente debería ser capaz de identificar como tal”, explica.

Sin embargo, no resulta extraño que la gente piense que todo lo que ve en este tipo de películas es 100% real, aunque en realidad, como en toda película, se empleen numerosos trucos y artificios ante la cámara. Como sucede “en unnúmero de David Coperfield“, bromea Sierra.

Entre las mujeres, el mito erróneo más extendido es “pensar que es necesario gemir para tener un buen orgasmo cuando, en realidad, no es necesario y muchas mujeres no lo hacen”, afirma. Por otro lado, lo más frecuente entre los hombres son los problemas de autoestima provocados por el tamaño de su pene. “Creen que la tienen muy pequeña pero luego resulta que tiene un tamaño completamente normal o, incluso, por encima de la media española”, señala.

Nadie confunde una película de Rambo con la realidad. En cambio, como ocurrían en los albores del cine comercial, mucha gente piensa que todo lo que se muestra en este tipo de películas es 100% real. Ante esta tesitura, la recomendación de Serra es sencilla: “que las parejas lo utilicen para excitarse pero que sean críticos y sepan que es fantasía”.

Disfruten del visionado con moderación.

http://www.elmundo.es/f5/2016/03/23/56f1cdcc46163f0f7e8b4606.html

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La verdadera historia del cinturón de castidad

Utilizados hoy en día para practicas de BDSM, la historia real de estos artilugios es muy distinta a la que estamos acostumbrados a oír. Pasen y lean.

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Ellas también se masturban, ellos también acarician

Preguntamos a los jóvenes a pie de calle. INMACULADA COBO

Pese a que los jóvenes de hoy hablan con mucha más libertad de sexo, siguen manejando falsos tópicos sobre el género opuesto.

Las chicas no son tan románticas como piensan los chicos, ni estos tan mecánicos ni tan fanfarrones como aparentan en público.

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hombres y mujeres ya no tienen miedo a hablar de sexo, a decir en voz alta y clara que les gusta y que disfrutan con él. Presumimos, en la actualidad, de tener una mente abierta y de habernos despojado de etiquetas del pasado,pero lo cierto es que aún en 2015 seguimos cargados de tópicos y de prejuicios. Eso sí, cada vez menos. Ya sea en relaciones heterosexuales u homosexuales, ¿sabemos realmente, qué le atrae a la otra persona o seguimos dando por supuestas ciertas cosas sólo por el hecho de pertenecer a un género?

“El gran mito respecto a la sexualidad femenina es pensar que todas son iguales, que son todas románticas, que a todas les gustan las canciones de amor y que asocian sexualidad y afecto. Incluso que no se masturban”, asegura Carlos de la Cruz, director del Máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela y responsable del Área de Mujer del Ayuntamiento de Leganés (Madrid).

Por ello, lo primero y más importante es huir de topicazos como ‘las mujeres se hacen de rogar’ o ‘las mujeres no quieren sexo si no hay sentimientos’. “A veces, ellas simplemente quieren un encuentro sexual, sin complicarse la vida, y otras piensan que esa persona, además de atraerlas, es interesante y les gustaría conocerla y tener una posible relación”, afirma por su parte Francisca Molero, ginecóloga, coodirectora del Instituto de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología.

Seguridad y optimismo

Las mujeres, en general, buscan sentirse deseadas. Sentir que son interesantes para la otra persona, sentirse incluidas. “Este concepto es importante: quieren participar en el juego de seducción y sexual, hacer y dejar hacer. Se sienten interesantes si la otra persona muestra interés por lo que dice, mantiene y busca el contacto visual y la hace reír etc”, explica Molero. En realidad, todo esto no es muy diferente de lo que quieren los hombres. “Al final, todos, hombres y mujeres de cualquier orientación sexual, queremos lo mismo: seguridad y optimismo, dos cualidades que nos resultan tremendamente seductoras”, mantiene la especialista.

Por otro lado, algo aún muy arraigado en la sexualidad femenina, heterosexual en este caso, es la referencia y/o la preferencia del coito es las relaciones. Numerosos estudios y encuestas han mostrado, a lo largo de los últimos años, que las mujeres consiguen el orgasmo por estimulación directa del clítoris. Tal es así que una de las mayores investigaciones del mundo, el Informe Hite, de la sexóloga alemana Shere Hite, concluía que el 70% de las mujeres nunca había tenido un orgasmo con la penetración vaginal y sí mediante la estimulación del clítoris en la masturbación.

Pese a todo, “parece mentira que muchos hombres, con toda la información que tenemos ahora, sigan pensando que ellas sólo disfrutarán del sexo si tienen un orgasmo durante el coito“, lamenta el sexólogo José Bustamante, profesor del Máster de Salud Sexual en UNED y autor del libro¿En qué piensan los hombres?. Pero no todos lo creen así: “La penetración está sobrevalorada, las mujeres pueden tener orgasmos de muchas formas”, afirma David, de 23 años, abordado en pleno barrio madrileño de Malasaña. Por su parte, otros como Gonzalo (20) dicen que es sólo se consigue a través de la penetración. A veces, “es vital entender que es más importante la capacidad de provocar su fantasía que cualquier otra cosa que se haga durante la relación sexual”, confiesa Bustamante.

Hombres más femeninos

Por su parte, el mito de la sexualidad masculina, una vez más, es generalizar y, a veces, muchas mujeres y también algunos hombres en relaciones homosexuales confunden lo que les gusta a ellos con lo que hablan y presumen.

Es decir, tal como explica de la Cruz, “la erótica pública de los hombres es muy similar a la que reflejan los chistes, las películas y las fanfarronadas, pero muchos de ellos disfrutarían en la intimidad de una erótica más supuestamente, femenina, con más piel, con muchos deseos, no tan ejecutiva ni tan instrumental, con palabras y con matices. Pero las personas interpretan lo que parece que quieren los hombres. Por ello, muchas mujeres a veces proponen en seguida el coito, el viaje a los genitales y la eyaculación como meta“.

Lo mismo pasa en las relaciones homosexuales, a hombres y mujeres por tener esa orientación se les tacha con ciertos tópicos que se presuponen y casi nunca son reales. “Cada persona quiere y busca una cosa, no debemos presuponer nada”, afirma.

Una de las creencias de las chicas es que a ellos les gusta que den el paso, que sean seguras. Pero, realmente, lo importante es ser tal cual uno es. O, al menos, así lo afirma la doctora Molero: “En cualquier tipo de relación hay que ser uno mismo y no tener que fingir, porque eso crea mucha inseguridad y, al final, la persona de enfrente lo nota”.

Hombres y mujeres tienen miedos e inseguridades cuando alguien nos llama la atención, pero “siempre se ha de dar el paso para poder conseguirlo”, aconseja esta especialista. Igualmente, las experiencias sexuales anteriores son importantes, pero no decisivas. Esto es: “Cada nueva pareja crea una nueva relación sexual y una nueva interacción diferente que forma parte de los dos. La gracia está en estar abierto a descubrir, y disfrutar del momento y del proceso“.

No a los tópicos

Por ello, es un error dar por hechas ciertas cosas. Hombres y mujeres necesitan sentirse deseados, ese es el gran objetivo de las relaciones. No se trata de ninguna cuestión de género. “Cada vez hay más que han aprendido a disfrutar del sexo más allá de la penetración”, confirma Bustamante.

Nunca preguntar cosas del tipo de: ¿Lo he hecho bien? ¿Has llegado al orgasmo? “Estas y otras preguntas te pueden poner en un compromiso. No es necesario llegar a un orgasmo para disfrutar, ni tampoco es necesario una eyaculación rápida, al igual que tampoco un problema de erección es un fracaso”, advierte Molero. Tenemos que parar, relajarnos y saber que “las relaciones eróticas no son un examen de masculinidad ni de feminidad“, defiende igualmente De la Cruz. “La clave es sólo conocer a las personas como realmente se muestren y no anticipar deseos (ninguno sabemos nada si no nos lo cuentan) y ni juzgar ni prejuzgar”.

En base a esto, hay que tener presentes dos cosas fundamentales: primero reivindicar el derecho al placer. “No es necesario sexo con sentimientos, pero si sexo con emociones“, sostiene Molero. Y segundo, “respetar que hay muchas personas diferentes, que cada una siente y quiere algo concreto en un momento y que las primeras relaciones con alguien nuevo sólo son un preámbulo, nunca saldrán ‘cum laude’.

Las relación sexuales empiezan en cosas a priori tan sencillas como claves para todos. Tal como defiende y concluye esta especialista: “Todo puede comenzar en la primera mirada, la sensación de excitación, el baile de sonrisas, las primeras caricias. El beso es fundamental, y a partir de ahí seguir o no… El mundo no tiene por qué acabarse en un día”.

http://www.elmundo.es/f5/2015/11/11/55a7efd2e2704e0d5e8b4594.html

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Las mujeres españolas: notable en vida sexual

MARÍA CORISCO

Hubo una española que, cuando besaba, besaba de verdad; también hubo otra que quemó su sostén junto a un bistró parisino, y otra que jamás confesó ante nadie -tal vez ni ante sí misma- que su virginidad voló por los aires al mismo tiempo que los fuegos artificiales de una verbena de verano. Las hijas de estas españolas del franquismo recibieron una tibia educación sexual escolar, se atiborraron de píldoras anticonceptivas, reivindicaron -o no- su derecho al orgasmo y, aunque algunas se desmelenaron en las despedidas con los ‘boys’ y descubrieron el ‘tuppersex’, también otras muchas fueron carne de cañón de los laboratorios, empeñados en medicalizar su apatía sexual. Estas mujeres han sido madres a su vez, y ven cómo sus hijas viven en una sociedad donde las relaciones se inician en el botellón o en la red, donde las revistas para adolescentes imponen la genitalidad como mandamiento y en la que los mensajes sexuales explícitos, por su omnipresencia, son ruido de fondo, mero runrún ya. En este puchero nos movemos. Si queremos plantearnos cómo son las españolas ante el sexo, vayámonos a Perogrullo: “No se puede generalizar”. Está claro. Cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre. Ahora bien, cabe preguntarse si, más allá de nuestras evidentes individualidades, compartimos una cierta historia sexual; sí, al vivir en sociedad se ‘contagian’ intereses, frustraciones, fantasías… “Seguramente hay unas vivencias comunes a cada época y, del mismo modo que la vida sexual de nuestras madres tuvo mucho que ver con el momento histórico-político, la de nuestras hijas estará quizá ligada a la tecnología”, nos sugiere Rosa Collado Carrascosa, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Joan Vílchez, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, aporta un nuevo matiz: “Estamos en la era de la complejidad: en oposición a los talibanes, al fanatismo y al pensamiento único, hay un sinfín de contextos y circunstancias. Es importante tener esto en cuenta si queremos aproximarnos a cómo es la relación de las españolas con el sexo”.

Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

Esta complejidad la podemos observar si acudimos al oráculo de nuestro tiempo, las encuestas: la variabilidad es enorme, y hay datos para todos los gustos. Por ejemplo, el ‘Estudio sobre los hábitos sexuales de la población española’ (HRA Pharma), tras preguntar a mujeres de entre 16 y 35 años de edad, señala que más de la mitad (el 57%) afirma haber tenido su primera relación sexual entre los 17 y los 20 años. Si nos vamos a un segmento más joven -entre los 18 y los 26- una encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD revela que la edad promedio para el inicio de las relaciones sexuales se sitúa en torno a los 15-16 años. En cualquier caso, la tendencia clara es el adelanto en el despertar sexual. José Ramón Serrano, presidente de la Sociedad Española de Contracepción, corrobora este adelanto: “Las jóvenes de ahora comienzan a los 16 años de media, mientras que sus madres, que ahora tienen entre 40 y 50, las iniciaron a los 20. En una generación, hay cuatro años de diferencia”.

Un dato curioso que se desprende de diferentes encuestas es el asunto de la autoestima. La tenemos bastante alta, sí, y calificamos con un notable alto nuestra vida sexual. Por ejemplo, la encuesta ‘Habits’ (hábitos sexuales entre las mujeres y las profesionales sanitarias en España 2012), realizada mediante entrevistas a 3.200 mujeres de 23 a 49 años, revela que la inmensa mayoría (un 95%) se encuentra satisfecha con sus experiencias sexuales; con respecto a la calidad de sus relaciones, la puntuación media es de un 8,1. También la macroencuesta del instituto Opina nos muestra a una española ‘notablemente satisfecha’ con su vida sexual.

Prefieren hablar sobre sexualidad con sus amigas (90%), su pareja (80%), su madre (76%) y su ginecólogo (75%)

Siguiendo con las encuestas, algo que puede resultar sorprendente es que el 68% de las españolas mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, y que el 80% desearía tenerlas con mayor frecuencia. El dato, obtenido del ‘Informe europeo sobre hábitos sexuales’ -con una muestra de 2.500 mujeres de Alemania, Austria, Portugal, Suecia y España-, contradice la idea de la apatía sexual, de la falta de deseo en la mujer. “No es, desde luego, lo que nosotros solemos ver en consulta”, indica Vicente Bataller, director del Instituto Valenciano de Sexología. Ciertamente, en los últimos años se ha hablado hasta la extenuación del ‘trastorno de deseo hipoactivo’ en la mujer. Vamos, el socorrido y conyugal “me duele la cabeza” de toda la vida. Sexólogos y psicólogos nos han contado que los temas que más se consultan en el gabinete son la apatía, la indiferencia, la insatisfacción. Luego, rascando, rascando, se llega a otros matices. Así, el mencionado informe europeo nos habla de que las mujeres justifican esa negativa a mantener relaciones sexuales en el egocentrismo masculino (un 22%), la pereza (16%) y la arrogancia de su pareja (15%). Pero, atentas, la principal causa de inhibición femenina ante el sexo es, ‘tachán’, la halitosis (un 29%). La española sigue queriendo besar de verdad y el mal aliento le baja todo el rubor.

Bien, eso es lo que nos tira para atrás, pero, ¿qué es lo que nos ‘pone’? Georgina Burgos, sexóloga y autora del libro ‘Proyecto Tabú. Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto’ (Ed. Fundamento), apunta que “las fantasías eróticas de las españolas -como en el resto de las mujeres de la cultura occidental- están muy acorde a nuestras vivencias de la sexualidad. Estamos en un marco social y, a veces, por un deseo de transgresión de esa norma, gusta fantasear con algo que se considera prohibido”. Esta experta advierte también de que se están lanzando mensajes equivocados: “Se nos está diciendo que las mujeres fantasean sobre todo con el sadomasoquismo y la violencia. Eso es falso. Hay estudios específicos que demuestran que, si te preguntan si alguna vez has fantaseado con una violación, lo más probable es que digas que sí; de ahí no se puede extraer la conclusión de que sea nuestra principal fantasía”.

Un 16% no practica sexo nunca, un 34,1% ha fingido alguna vez un orgasmo y el 5% practica el sexo por internet

En todo este asunto de las fantasías sadomaso hay que hablar del antes y el después que supuso la publicación de ’50 sombras de Grey’. Una encuesta de la consultora TNS asegura que el 60% de las lectoras españolas afirma haber aprendido sobre sexo, el 45% tener una mentalidad más abierta, el 35% ser más exigente en sus relaciones sexuales y el 30% haber realizado nuevas prácticas. La fantasía se hizo realidad, pero Joan Vílchez nos advierte: “Está muy bien que se abran las mentalidades, pero no olvidemos que el entorno, en el fondo, es machista. El mundo de las fantasías, los juguetes sexuales, la exaltación del porno… entra todo dentro de una cultura absolutamente sexista”.

En este sentido, Rosa Collado señala que “las mujeres españolas han tenido que ir rompiendo ese patriarcado tan potente que regulaba desde las normas sexuales a la forma de vestir o relacionarse. Esos cambios, que en otros países han ido sucediendo en seis o siete décadas, en España han ocurrido en los últimos 30 años. Y se ha ido evolucionando de la represión sexual a la promiscuidad, copiando el patrón masculino como una forma de manifestar el derecho a la igualdad. Esto ha llevado a la mujer a extremismos que han ido regulándose con posterioridad”.

Valoran más su vida sexual (7,2%) que su salud (7,18&%), su trabajo (6,6%) o su situación económica (5,95%) pero dan más valor a su vida familiar (8,2%) y sus amistades (7,98%)

Así, por ejemplo, “se ha ido pasando de la visión genital de la sexualidad a la percepción del placer sexual del cuerpo en general; de las relaciones sexuales que buscaban engendrar al control de la natalidad por la propia mujer; de vivir, ver y entender el sexo como pecado a cubrir una parte de la autoestima femenina”. Se ha pasado, también, a hablar con naturalidad de la masturbación femenina, aunque, matiza Georgina Burgos, “es un tema del que todavía se sabe poco. Hay encuestas que dicen que se masturba el 13% de las españolas; otras suben el listón al 98%. No hay investigaciones concluyentes”. Sí parece evidente, no obstante, que ya no se considera una práctica reservada solo a los varones: “Siempre se consideró que las mujeres eran menos sexuales que los hombres y se asumió que no tenían necesidad de masturbarse y que podían esperar perfectamente a que llegara su vida sexual adulta. Ahora se habla abiertamente de la masturbación femenina. Incluso parece que apetece que exista”.

Ese es, desde luego, el mensaje que continuamente lanzan las revistas y portales para preadolescentes, asegura la experta. “Vivimos en una época en la que la sexualidad y la masturbación son un imperativo. Si antes todo era represión, ahora parece que si no te masturbas tienes un problema de salud. Lo mismo que si sigues siendo virgen a los 16. Creo que estamos perdiendo la capacidad de dejar que la gente, y en especial las jóvenes, elija con tranquilidad cómo quiere vivir su sexualidad”.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/30/55df34e5268e3eb2338b4587.html

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10 fantasías sexuales de mujeres para realizar antes de morir

Las fantasías eróticas son una parte muy importante dentro de la sexualidad de una mujer. Hablamos de aquellas imágenes o deseos en el ámbito sexual que provocan excitación y predisponen al sexo. Son una forma muy saludable de vivir la sexualidad.

Tener fantasías sexuales no implica expresamente la necesidad de llevarlas a cabo pero si eres capaz de hacerlas realidad te habrás ganado el cielo, significa que has vivido tu sexualidad de forma plena.

 

 

El 80% de las mujeres tienen fantasías durante sus relaciones sexuales con la pareja. Este dato es todavía más alto cuando hablamos de masturbación ya que el 90% de las ellas usan ese tipo de imágenes o deseos para disfrutar en sus momentos de auto placer.

Te presentamos una lista de las 10 fantasías más recurrentes en mujeres:

1. PAPEL DE SUMISA – Hablamos de ceder al control y poder de un hombre que te domine asumiendo el papel de sumisa durante la relación sexual. Actualmente está muy de moda a raíz del fenómeno de 50 sombras de Grey y existen hasta Kits específicos como estos para llevar a cabo esta fantasía sexual. La mujer accedería a recibir órdenes e incluso a disfrutar del placer que produce el dolor moderado.

2. SEXO RÁPIDO CON UN DESCONOCIDO – Es una fantasía que a las mujeres les cuesta confesas. Un estudio realizado a más de 3000 mujeres determinó que un 60% de ellas tiene esta fantasía sexual. Lo que le atrae a la mujer es que un hombre no pueda resistirse a sus encantos y tenga la necesidad de arroyarla para tener sexo de forma descontrolada.

3. EXHIBICIONISMO – Lo que atrae es la idea de ser observada mientras mantiene relaciones sexuales, ya sea en un lugar privado pero visible a través por ejemplo de una ventana o directamente en un lugar público. Otra modalidad es la de ser grabada en video y que luego la pueda ver otra gente.

4. SEXO LÉSBICO – Tener esta fantasía sexual no implica para nada que seas lesbiana. La idea de disfrutar de una experiencia con alguien del mismo sexo en muchas ocasiones responde únicamente a una curiosidad más sexual, una nueva forma de vivir tu sexualidad. El sexo entre mujeres va muy ligado a las caricias y juegos preliminares, cosa que a menudo falta en las relaciones heterosexuales.

5. SEXO GRUPAL – Existen infinitas variantes. Puede tratarse de realizar un trío con dos hombres, con un hombre y una mujer o incluso tener sexo con varias personas a la vez. La fantasía responde a la idea de ser estimulada de forma especial, en ocasiones ser penetrada por más de un hombre u hasta al hecho de ofrecer placer de forma diversa.

6. PAPEL DE DOMINADORA – En este caso nos referimos a tomar el control de la situación, a decidir en casa momento lo que hacer en la cama o lo que quieres que haga tu amante para ti. Puede tratarse tanto de ofrecer placer como de recibirlo, pero siempre dominando la actividad sexual.

7. SEXO CON FAMOSOS – Es muy simple, son fantasías sexuales que aparecen resultado de la atracción sexual por alguna celebridad. Encuentras tan atractivo o atractiva a alguien que fantaseas con estar en la cama con esta persona.

8. FANTASÍAS EN PAREJA – Hablamos de cualquier actividad que implique tener sexo con tu pareja. Puede ser un juego de rol con disfraces o lencería sexy; usar algún juguete sexual en la cama; o realizar alguna locura que os apetezca a los dos.

9. REVIVIR TIEMPOS PASADOS – En estas fantasías sexuales nuestra mente viaja al pasado y tiene encuentros con algún ex novio o algún ligue de una noche. Nos gustaría repetir aquellos momentos en los que disfrutamos tanto del sexo.

 10. VOYERISMO – Te excita la idea de ver a otras personas teniendo sexo. Las fantasías son muy variadas, desde querer estar en la misma habitación mientras dos conocidos tienen sexo hasta mirar por un agujero de escondidas a durante un encuentro sexual.

¿Cuántas de estas fantasías sexuales has usado para excitarte? Y yendo más allá, ¿cuántas has realizado y cuántas te atreverías a probar? Depende de ti que tus fantasías sexuales queden sólo en eso o se conviertan en realidad. Todas las opciones son buenas, tanto si quedan simplemente como fantasías como si consigues escribirlas en tu currículum sexual.

– See more at: http://www.sensualove.com/blogs/noticias/19101795-10-fantasias-sexuales-de-mujeres-para-realizar-antes-de-morir#.VdsRw_ntmkoP

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El punto G a debate: ¿dónde está el orgasmo femenino? ¿Tienen pene las mujeres?

JAVIER YANES (EL HUFFINGTON POST)

NYMPHOMANIAC

El doctor Emmanuele Jannini afirma que los hombres somos “siempre lo mismo”. “Bastante aburridos”, aclara. Jannini no se refiere a nuestros temas de conversación o a nuestros hobbies, sino a algo aún más íntimo: nuestros orgasmos. Y en efecto, es difícil negarle la razón. El mecanismo sexual de los hombres es simple, y Jannini no lo sabe solo como miembro de nuestro género, sino también como sexólogo dedicado durante años a explorar algo tan complejo que Sigmund Freud lo llamó el “continente oscuro”: la sexualidad de las mujeres.

Cada lectora pensará, y con razón, que tiene muy claro cómo funciona su sexualidad sin necesidad de que alguien se lo explique. Pero la labor de los científicos es sistematizar y definir esquemas de validez general. Y aquí es donde las cosas se complican. Cuando desde mediados del siglo XX ya parecía que el clítoris era la llave maestra del placer femenino, en 1982 comenzó a hablarse de una nueva zona erógena de las mujeres a la que se llamó punto G, una región en la pared anterior de la vagina. El punto G se convirtió en el arca perdida de la sexualidad femenina: toneladas de libros y revistas explican cómo buscarlo y dónde encontrarlo, y son innumerables los artilugios diseñados para despertar su poder.

La G hace referencia al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, que condujo sus observaciones en la década de 1940. Así, suele asumirse que fue este investigador el autor del hallazgo; pero no es así, tal como expone a El Huffington Post el médico y sexólogo Vincenzo Puppo, del Centro Italiano de Sexología en Bolonia: “El término punto de Gräfenberg (punto G) fue acuñado por Beverly Whipple (una enfermera) y sus colaboradores en 1981”. “Gräfenberg no describió un punto vaginal o el punto G en su artículo de 1950”, aclara Puppo.

Sigue leyendo después del vídeo sobre cómo funciona el cerebro femenino durante el orgasmo

Los orgasmos vaginales descritos por Whipple no fueron publicados en una revista científica, sino presentados en una conferencia, donde se sugirió para este nuevo territorio erógeno el nombre de Whipple Tickle, o “cosquilla de Whipple”. La autora prefirió homenajear a Gräfenberg, que en sus estudios había descrito una zona sensible en la pared vaginal. Pero mientras el punto G comenzaba a hacer furor en la cultura popular, la ausencia de pruebas anatómicas creaba un ambiente de suspicacia entre los científicos.

¿EL PUNTO G EXISTE, PERO SE LLAMA CUV?

Y en esto llegó Jannini. En 2008 este sexólogo, entonces en la Universidad de L’Aquila y hoy en la Tor Vergata de Roma, captó la atención de los medios al demostrar con ecografías que nueve mujeres con orgasmos vaginales poseían un engrosamiento de la pared entre la vagina y la uretra, algo que faltaba en otras 11 que nunca habían disfrutado de ese placer. Jannini había encontrado el punto G; pero según su estudio, publicado en The Journal of Sexual Medicine, solo algunas mujeres lo tenían. Para aquellas con orgasmos vaginales, afirmaba el sexólogo, es tan natural que lo dan por hecho como algo común a todo el género femenino; pero las que nunca lo han experimentado piensan que es solo un mito y una fantasía de quienes dicen tenerlo.

No obstante, el estudio no cerró la polémica. En 2012, una amplia revisión en la misma revista concluía: “Las mediciones objetivas no han podido proporcionar pruebas sólidas y consistentes de la existencia de un lugar anatómico que se pudiera relacionar con el famoso punto G”. La respuesta de Jannini llegó en agosto de 2014 en la revista Nature Reviews Urology. El sexólogo reconocía que “no se ha identificado una estructura única consistente con un punto G diferenciado”, y a cambio definía un conjunto de órganos llamado Complejo Clitouretrovaginal, o CUV, que “cuando se estimula adecuadamente durante la penetración, podría inducir respuestas orgásmicas”.

Sin embargo, la nueva propuesta de Jannini tampoco convenció a todos. Uno de los escépticos es Vincenzo Puppo, quien en octubre de 2014 publicaba junto a su hija Giulia, bióloga de la Universidad de Florencia, una revisión en la revista Clinical Anatomy cargando contra lo que considera una falta de “terminología anatómica científica”. “El complejo clitoral o clítoris-uretro-vaginal no tiene soporte embriológico, anatómico ni fisiológico”, escribían los Puppo.

¿EL PUNTO G NO EXISTE, PERO SÍ EL PENE FEMENINO?

Puppo echa por tierra la existencia de nada parecido al punto G. “Los autores que pretenden identificar un punto G podrían ser acusados de usar el nombre de Gräfenberg para crear la impresión de que sus estudios o proclamas tienen una base científica”, señala a El Huffington Post. “Las proclamas hechas en numerosos artículos (en años recientes, publicados especialmente por The Journal of Sexual Medicine) escritos por Whipple, Komisaruk, Jannini, Buisson, Ostrzenski y otros no tienen base científica. El punto G no existe: ¿es esto un fraude científico?”, se pregunta.

El experto defiende su tesis alegando que sus trabajos están escritos “solo desde el punto de vista científico”. “Mis artículos no incluyen opiniones personales o hipótesis”, asegura. Y en lo que respecta al orgasmo vaginal, su veredicto es tajante: “No tiene base científica: el término fue inventado por Freud en 1905. La vagina no contiene ninguna estructura anatómica que pueda causar un orgasmo. ¡Todos los libros de texto de anatomía describen que la vagina tiene baja sensibilidad!”. Con esto Puppo no descarta que algunas mujeres puedan llegar al orgasmo a través de la penetración, pero explica que la causa es la estimulación conjunta de los órganos circundantes, englobados en la definición de “pene femenino”.

anatomía clitoris
Anatomía del clítoris

“El pene femenino es un término científico anatómico, es el término anatómico correcto y simple para describir el grupo de tejidos eréctiles responsable del orgasmo femenino”, zanja Puppo, enumerando las estructuras que lo forman: “clítoris, bulbos vestibulares, labios menores y cuerpo esponjoso de la uretra femenina”. En especial, el médico destaca la importancia de una parte de la anatomía que tal vez no siempre recibe la atención debida: “Se ha determinado que los labios menores son casi tan perceptivos a la sensación táctil superficial como el glande del clítoris”. Pero subraya: “Fisiológicamente, todos los orgasmos femeninos siguen los mismos patrones de respuesta refleja, sin importar la fuente de la estimulación sexual”. Para Puppo, es hora de desterrar conceptos como el de orgasmo vaginal y hablar únicamente de “orgasmo femenino”.

EL PUNTO G NO EXISTE, PERO SÍ LA REGIÓN G

Las alegaciones de Puppo difícilmente podían quedar sin respuesta, y esta llegó de uno de los aludidos. En la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EEUU), y con la colaboración de Whipple, el neurobiólogo Barry Komisaruk se ha distinguido por estudiar el orgasmo femenino en un escenario tan escasamente erótico como un escáner de resonancia magnética funcional por imagen (fMRI), con el fin de examinarqué regiones cerebrales se activan durante el clímax. El pasado diciembre, Komisaruk enviaba una carta al director de Clinical Anatomy en respuesta a la revisión de los Puppo. El neurobiólogo citaba sus propios estudios en los que describía orgasmos vaginales en mujeres con la médula espinal seccionada por un accidente. Estas pacientes tenían cortada la vía nerviosa del clítoris, pero según Komisaruk, tenían orgasmos gracias al nervio vago, que conecta la vagina con el cerebro sin pasar por la médula. “En mi conocimiento, los Puppo no han publicado ninguna prueba experimental que apoye sus afirmaciones. Su proclama de que el orgasmo vaginal no existe es clamorosamente errónea”, escribía Komisaruk.

A preguntas de El Huffington Post, Komisaruk lamenta que Puppo se limite a desechar todo su trabajo sin más. “Los Puppo simplemente niegan que haya sensibilidad vaginal o cervical, sin refutar las pruebas de mi investigación”. El neurobiólogo añade que, según sus estudios de fMRI, la estimulación del clítoris, la vagina o el cuello del útero enciende distintas zonas de la corteza sensorial del cerebro. “Las mujeres describen que la estimulación de cada una de esas regiones se siente de forma diferente”, añade. Komisaruk se adhiere a las tesis de Jannini sobre el CUV, y respecto al punto G matiza: “Prefiero referirme a una región G”.

LA RESPUESTA DE LOS PUPPO A KOMISARUK

“Ningún libro de texto de anatomía o neurología contiene un componente genitosensorial vaginal-cervical del nervio vago”, alegan. Puppo critica que Komisaruk generalice a partir de un experimento con solo tres mujeres que, además, se autoestimularon. “Hemos desafiado al Dr. Komisaruk a repetir su experimento con otras mujeres en nuestra presencia y en presencia de colegas y periodistas, pero las mujeres no deben autoestimularse. El Dr. Komisaruk rechazó nuestra propuesta”.

En resumen, ¿CUV o pene femenino? ¿Es solo una cuestión de nombres? Se supone que ambos incluyen estructuras comunes, como el clítoris, los bulbos vestibulares (dos bolsas eréctiles a los lados de la vulva, rellenando los labios mayores), los labios menores y la esponja uretral (tejido eréctil que envuelve la uretra). Komisaruk objeta que “la presión directa del pene en el hombre no estimula la próstata masculina”, algo que, sostiene, sí ocurre con la llamada próstata femenina o glándulas de Skene al presionar la supuesta “región G” de la vagina, por lo que su teoría “es diferente de la proclama de los Puppo”, concluye.

Por su parte, Puppo rechaza esta afirmación, denunciando que los trabajos de Komisaruk y Jannini “carecen de base científica”, que el punto G es “solo un negocio” y el CUV una especie de apaño. Y mientras estos hombres discuten enconadamente sobre la sexualidad femenina, quizá alguna lectora recuerde las palabras que la autora romántica Jane Austen escribió en su novela Emma: “Una mitad del mundo no puede comprender los placeres de la otra”.

EL CEREBRO DURANTE EL ORGASMO

Durante décadas Komisaruk y Whipple sometieron tanto a hombres y a mujeres a resonancias magnéticas para observar qué ocurría en sus mecanismos neuronales mientras tenían un orgasmoaquí puedes ver fotografías de lo que ocurre en las diferentes áreas del cerebro de la mujer tomadas con esta tecnología—. Otras investigaciones, como la de la Universidad de Groningen (Holanda), han recurrido a escáneres PET (Tomografía por Emisión de Positrones) con el mismo objetivo.

En este vídeo se puede ver a través de estas dos técnicas qué areas del cerebro se van activando y desactivando mientras se produce el orgasmo. Según demuestra, el clímax del hombre y de la mujer no difiere demasiado en cuanto a los procesos neuronales. También se puede apreciar que hay zonas del cerebro, como la corteza corteza orbitofrontal lateral, que llegan literalmente a apagarse durante el orgasmo.

http://www.huffingtonpost.es/2015/04/10/curiosidades-orgasmo-femenino_n_7039540.html

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Erika Lust: “A las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres”

Desde hace más de una década, la sueca Erika Lust se ha propuesto reescribir las reglas del porno apoyándose en el pensamiento feminista. Su último proyecto es el paso definitivo en dicho proceso
Foto: Erika Lust comenzó a dirigir películas al mudarse a Barcelona, a comienzos de la pasada década (CC/Rocío Lunaire)
Erika Lust comenzó a dirigir películas al mudarse a Barcelona, a comienzos de la pasada década (CC/Rocío Lunaire)

 

Para muchos españoles, el nombre de Erika Lust sonará familiar, aunque quizá no sepan muy bien dónde ubicarla. Nacida en Suecia y afincada en Barcelona, esta mujer de 38 años se ha convertido en una de las grandes referencias mundiales del porno para mujeres o porno feminista, como cada cual prefiera denominarlo. Desde que realizase su primer cortometraje, The Good Girl, en 2004, la licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Lund ha cambiado gran parte del cine erótico gracias no sólo a sus proyectos audiovisuales, sino también a sus libros, de Porno para mujeres (Melusina, 2008) a la novela La canción de Nora (Espasa) o a sus manifiestos, como el que dedicó al buen porno.

Su último proyecto tiene como objetivo poner en práctica todo aquello que, inspirada por las teorías de la pensadora feminista Linda Williams, autora de Hard Core: Power, Pleasure and the Frenzy of the Visible (University of California Press, 1989), ha defendido teóricamente. Con XConfessions, Lust se ha propuesto cumplir todas las fantasías femeninas y crear un cine porno a su medida. Financiado y producido de forma colaborativa, la plataforma estrena cada mes dos cortometrajes pornográficos dirigidos por Lust que, al final de año, son recopilados para su edición en DVD.

En este proyecto, cada mujer puede elegir la fantasía sexual que quiere ver trasladada a la pantalla

A diferencia de la pornografía tradicional, estos cortos no materializan el deseo de sus directores o autores o aquello que consideran que debe interesar al público, sino que recogen confesiones sexuales realizadas por mujeres y las refleja en la gran pantalla. En definitiva, el objetivo de estos cortometrajes, por lo general de unos pocos minutos de duración, es crear porno para mujeres realizado por mujeres. No se encuentra tan lejano de la clase de productos que la humiliatrix Ceara Lynch ofrece a sus clientes, y que se basa en ofrecer películas hechas por petición del consumidor. En este caso, porno para mujeres; en aquel, mujeres humillando a hombres. El porno del futuro será a la carta.

Las confesiones que queremos ver en la pantalla

Lust aparece frecuentemente en el panorama internacional, como demuestra la reciente entrevista que le fue realizada en Alternet, en la que recordaba que “el hecho de que haga porno feminista no quiere decir que me guste el satén y los pétalos; a las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres”. Dicho artículo explicaba también cuáles son los deseos más habituales recogidos en XConfessions. Ante todo “infidelidad, sexo en grupo y ‘tercera persona’, en el que un miembro de la pareja invita a otros a disfrutar de su media naranja”. La directora reconoce que la publicación de un corto sobre sexo en grupo y bisexualidad, Pansexual, hizo llegar un montón de peticiones semejantes. No son las únicas temáticas. También hay lo que la autora considera porno Mad Men (o sexo con el jefe), fetiche de pies o juegos de ama y esclavo.

Una de las películas pioneras de XConfessions es I Fucking Love IKEA, en la que un hombre se ve obligado a montar un mueble de la célebre compañía sueca ante la mirada de la mujer, en una inversión del rol activo del hombre y pasivo de la mujer, una premisa habitual en el cine de su autora. En ocasiones, esta no se siente identificada con las peticiones de sus seguidoras, para lo cual confía en el resto de su equipo para llevar a buen puerto la propuesta. En otras, ella misma encuentra confesiones “únicas y verdaderas” que la excitan e inspiran a partes iguales.

“Todas las películas filmadas para XConfessions están concebidas con la perspectiva femenina en mente”, explica en una entrevista con Feministing. “Eso significa que nuestros valores, nuestros deseos y nuestros vicios crean fantasías a partir de un amplio caudal de imaginaciones reales y escenarios realistas con personajes con los que puedes identificarte y excitados de verdad”. Lust ha descrito el porno convencional como “industria mainstream, aburrida, chauvinista y ginecológica”. ¿Ginecológica? Como la cineasta explica, se trata de la obsesión masculina por “los genitales golpeándose mutuamente”.

Manifiesto para un buen porno

En el año 2008, Vanitatis ya explicaba cuál era el credo cinematográfico de Lust. “En el nuevo cine para adultas quiero ver a mujeres decidiendo cómo se nos representa: quiero ver a mujer siendo mujeres, mujeres como tú y como yo, mujeres con sentimientos, educación, profesiones, madres casadas, divorciadas, solteras, amantes, jóvenes, adultas, delgadas, con curvas, siempre disfrutando de su sexualidad y de las situaciones sexuales que se presentan en las películas”, explicaba en dicha ocasión, a propósito de la publicación de Porno para mujeres, que ya ha sido traducido a ocho idiomas.

No quiero que sean Rocco, Nacho, Marc Dorcel, Private y Penthouse los que le expliquen el mundo a mi hija a través de sus películas

“El porno es un simple género cinematográfico, como el western. Cine hecho con el objetivo de excitar. El único problema es que se trata de un género hecho por y para hombres”, proseguía. No hay más que echar un vistazo a su Manifiesto por el Buen Porno para entender en qué consisten las reglas sobre el cine erótico que la fundadora de Lust Films y madre de dos hijos anima a reescribir. “La expresión de la sexualidad femenina es poderosa, y quizá eso inquiete a algunos hombres”, explica en su texto fundacional. “Quizá prefieren pensar que las únicas mujeres sexualmente atractivas son rameras, prostitutas y guarrillas, y que el resto son criaturas inocentes”.

“A pocos hombres les gusta pensar en la sexualidad de sus madres, hermanas e hijas”. El primer problema es que la mayor parte de varones no tienen en cuenta la subjetividad del deseo masculino, señala el manifiesto. El segundo, que la mayor parte de la industria, por mucho que los rostros más visibles sean femeninos, está controlada por hombres. Por lo tanto, Lust anima a buscar una alternativa y a no esperar que el cambio venga de dentro, puesto que eso nunca ocurrirá. Aunque no lo hagamos por nosotros, recuerda, lo debemos hacer por nuestras hijas: “Recientemente he sido madre, y cuando mi hija sea adolescente y vea sus primeras películas para adultos, quiero que reciba mensajes positivos sobre la sexualidad, con valores y discursos feministas. No quiero que sean Rocco, Nacho, Marc Dorcel, Private y Penthouse los que le expliquen el mundo a través de sus películas”.

Leer más:  Sexualidad: Porno para ellas: A las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres. Noticias de Alma, Corazón, Vida  http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-05-12/porno-para-ellas-erika-lust-feminismo_792121/#lpu6ZR3YUipr2HpV

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