Nuevo diccionario de la sexualidad

Foto: fotograma de ‘Kiki, el amor se hace’

  • CARLOS ALCELAY

Se precisa más talento para tener sexo que para dirigir ejércitos”. Esta afirmación de la escritora Ninon de Lenclos es compartida por cualquier experto en asuntos de cama. La sexualidad vive de la imaginación mucho más que de los genitales, por eso puede asegurarse que en este universo de lo erótico siempre hay margen para la inventiva. Lo prueban algunas prácticas de moda, para gustos variados, con las que hemos elaborado el nuevo diccionario de la sexualidad.

  • Abdorgasmos. Algunas mujeres tiene la asombrosa cualidad de alcanzar el clima sexual haciendo ejercicio (bicicleta, yoga, pesas…). Según un estudio realizado por la investigadora de la Universidad de Indiana Debby Herbenick, al menos un 5% de la población femenina ha logrado alguna vez hacer que el deporte sea realmente apasionante.
  • ‘Chemsex’. Se buscan experiencias más intensas y prolongadas utilizando drogas de diseño (mefedrona, cristal, GHB…) que reducen las inhibiciones e incrementan la satisfacción. El término empezó como una definición de las fiestas homosexuales non-stop, aunque ya se ha hecho extensivo a encuentros ‘heteros’ múltiples. Los riesgos son graves: adicciones, daños cognitivos, más probabilidad de infecciones…
  • ‘Cuckholding’. El placer llega rompiendo tabúes masculinos, y cuál mayor que compartir a su pareja. El juego consiste en observar cómo ella disfruta con otro.
  • ‘Dogging’. La práctica de tener sexo en lugares públicos y ser observados se globaliza. Las redes sociales han mejorado la experiencia al facilitar encuentros con desconocidos tanto para que sean la parte activa como para ser el mirón.
  • ‘King Out’. Es un regreso a los primeros encuentros sexuales de la adolescencia, cuando los besos, el roce y las caricias conducían al orgasmo sin existir penetración. Ahora esa emoción ansiosa puede servir para recuperar la pasión en las relaciones largas.
  • ‘Kabe-don’. El término japonés procede del manga y describe una imagen: la mujer apoyada contra una pared, indefensa, frente al hombre que la controla. Una fantasía de dominación que provoca, dicen, una gran tensión sexual y que suele concluir en esa misma posición.
  • El muelle. Parece que se ha convertido en un peligroso juego de adolescentes. Varios chicos se sientan en sillas formando un círculo y las chicas se van colocando sobre ellos, forzando la penetración y cambiando de pareja cada 30 segundos. Pierde el primero que eyacula.
  • Poliamor ‘kink’. Al igual que los ‘poliamorosos’ defienden que los sentimientos no tienen por qué ser exclusivos, los ‘kinks’ sostienen que es imposible que una sola pareja pueda satisfacer todas nuestras fantasías. Se trata de seleccionar una para cada experiencia: de la más clásica a los intercambios, el fetichismo, el voyerismo…
  • ‘Sexetarianos’. Se puede ser vegetariano o vegano también en la cama. Quienes lo hacen tan solo mantienen relaciones con otras personas que sigan su misma dieta ya que los omnívoros pueden transmitirles sustancias animales a través de los fluidos. Además, aseguran que esas parejas son mucho más vigorosas y mejores amantes.
  • ‘Sexting’. El whatsapp puede ser una fuente inesperada de placer si eres lo bastante ingenioso para mandar comentarios, imágenes y archivos de audio que exciten a tu pareja. Puede servir de prólogo o dar lugar a un agradable desenlace.
  • ‘Teledildonic’. La conectividad tecnológica ha dado nuevas posibilidades a los vibradores, que ahora pueden activarse a distancia. Él lo controla y ella lo disfruta a veces en situaciones comprometidas (el trabajo, una comida…), lo que alimenta el morbo.
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¿Por qué algunas mujeres no llegan al orgasmo?

Mujer con la cabeza agachada

Puede haber momentos en los que el estrés, la ansiedad o la dispareunia dificulten llegar al orgasmo.

Ana es una mujer aparentemente sana, lleva años con su pareja, le atrae, siente deseo, se excita y mantiene y disfruta de las relaciones sexuales con él. Sin embargo, no es capaz de alcanzar el orgasmo. El caso de Eva les ocurre a más mujeres y es motivo de consulta recurrente a los expertos.

Si buscamos cifras sobre la cantidad de mujeres que tienen esta incapacidad, éstas bailan. Se dice que cerca del 60 por ciento de las mujeres no alcanza el orgasmo, pero este dato es antiguo y tal y como confirma Silvia Carpallo, periodista especializada en salud y sexóloga, se refiere únicamente al orgasmo a través de la penetración vaginal y se olvida de que el clítoris es el encargado del placer sexual.

Respecto a las causas, Rosario Castaño, directora de la Unidad de Psicología Clínica y de Sexología del Centro Médico Instituto Palacios, indica que una mujer puede tener sexo sin orgasmo; las causas de que esto ocurra generalmente suelen ser psicológicas. “No debemos pensar sólo en traumas infantiles. Se puede deber a una educación estricta donde las mujeres tienen que tener un papel subordinado al varón y además responder a unos estereotipos en los que una mujer respetable no debería manifestar ningún tipo de sensación o sentimiento sexual”, y continúa, “esto unido a un carácter controlador, a mitos o miedos infundidos, o baja autoestima sexual puede provocar anorgasmia. En estos casos, la mujer se adapta a los deseos y necesidades de su pareja y no consigue desinhibirse, no olvidemos que el orgasmo no deja de ser una autoafirmación de sí mismo, tanto en la mujer como en el varón”.

Sin embargo, en algunos casos esto se debe a otros problemas como la dispareunia, por ejemplo, pasando por una infección que provoca dolor vaginal, hasta una endometriosis, o como consecuencia del efecto secundario de algún medicamento, como los antidepresivos. Además, si la anorgasmia es secundaria (se han tenido anteriormente orgasmos, pero ahora no) las causas pueden ser debido a problemas con la pareja actual, o con la edad, como consecuencia del síndrome menopáusico, ya que el déficit de hormonas sexuales provoca la incapacidad para alcanzar el ciclo de la respuesta orgásmica.

¿Ya no voy a disfrutar de la intimidad con mi pareja?

La respuesta es no. “Yo lo explico diciendo que hay que dejar de ver el sexo como una carrera en la que solo nos obsesionamos con llegar a la meta y empezar a verlo con un paseo, en el que podemos disfrutar de las vistas, de la compañía, de pequeños momentos…”, señala Carpallo, autora del libro El orgasmo de mi vida.

El problema para la mujer, especifica Castaño, comienza cuando aparece la frustración al no conseguir calmar la excitación por medio del orgasmo y sienten que les falta algo y que tienen un problema físico que deben resolver. “La mujer no consigue algo que considera que todas las tienen de forma natural, suele ocurrir cuando además, tiene una pareja que no para de preguntar qué tal le ha ido en cada relación y no quiere mentir, lo que le hace sentir como si tuviera que cumplir con una obligación”, apostilla.

En estas circunstancias conseguir un orgasmo puede llegar a convertirse en una obsesión e impedir a la mujer disfrutar de su sexualidad.

Causas y soluciones: ¿por dónde empiezo?

En muchos casos la situación puede ser más frustrante para la mujer puesto que ella sola mediante la masturbación sí llega al orgasmo, pero en pareja no. “Puede ser que la mujer a solas se concentre en su placer y que en pareja se sienta más dispersa y le cueste llegar; puede ser que sepa lo que le gusta, pero que le cueste comunicarlo, o puede ser que la pareja tenga dificultad para llevarlo a cabo, o que se trate de parejas ocasionales con las que sea más difícil tener confianza… Son muchos factores, por ello lo más importante es la comunicación, ver qué puede ser lo que nos está dificultando esa experiencia y buscar, juntos, la forma de que se vuelva igual de placentera para ambos”, recomienda Carpallo.

A la falta de comunicación en la pareja se le añade otro factor, la vergüenza. Castaño explica que la vergüenza es el primer sentimiento humano que se instala y es necesario pues marca la diferencia entre una persona y otra y contribuye a formar nuestra identidad. Sin embargo, el exceso de vergüenza, el sentimiento de avergonzarse de uno mismo, es uno de los que más bloquean la espontaneidad en la relación sexual.

El primer paso para acabar con esta frustración es seguir un tratamiento de terapia individual que ayude a la mujer a entender su propia sexualidad. En la mayoría de los casos a este tratamiento inicial se suma la terapia de pareja “porque la relación sexual es una cosa de dos y el peligro es considerar que el problema y la responsabilidad de la buena marcha de una relación sexual es sólo de uno de sus miembros”, según especifica la directora de la Unidad de Psicología y Sexología del Instituto Palacios.

Ambas tranquilizan a las mujeres: pueden conseguir el orgasmo. Castaño da una serie de recomendaciones: en primer lugar hay que aprender a pensar en una misma, conseguir una autoestima sexual, aprender a hacerse cargo de sus sensaciones sexuales, trabajar el sentimiento de vergüenza y la capacidad para la iniciativa en la relación y posteriormente investigar sobres sus fantasías sexuales.

“Este tema suele ser complejo precisamente porque las personas confunden fantasías sexuales con lo que superficialmente se entiende por hacer sexo de una u otra manera, y en realidad de lo que estamos hablando es de cómo se fantasea alguien en el sexo, como se ve a sí misma como persona sexual, no se trata tanto de saber qué le gusta o no el sexo”, aclara. Por otra parte, es importante trabajar qué se le pide a la pareja, o qué no por miedo y miedo a qué.

Es un aprendizaje continuo. No se trata de vivir la búsqueda del orgasmo con ansiedad, sino como un juego en el que ir descubriendo nuevas sensaciones, ir probando cosas”, concluye Carpallo.

http://www.dmedicina.com/vida-sana/sexualidad/femenina/2016/10/07/por-mujeres-llegan-orgasmo-132283.html?cid=SIN00101

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‘El escort masculino número uno del mundo’ lo cuenta todo: así se triunfa

‘JUST A GIGOLO’

Es el sueño húmedo de muchos hombres: ser tan atractivo y tan buen amante que las mujeres paguen por estar entre sus brazos. Pero todo trabajo tiene sus gajes
Foto: Imagínemoslo, por ejemplo, así. (iStock)
Imagínemoslo, por ejemplo, así. (iStock)

RAQUEL MÁRQUEZ

Es relativamente fácil documentarse sobre prostitución femenina. Es más numerosa, vende más y preocupa a los activistas, tanto a favor como en contra. Hay testimonios en primera persona de todo tipo: desde los discursos complacientes que dicen lo que la mayoría de clientes potenciales quiere oír (“Siempre me encantó el sexo y es fantástico vivir de ello y hacerme rica sin trabajar”) hasta venganzas dolidas de prostitutas que se consideran víctimas de su situación.

¿Qué pasa con los hombres? ¿Realmente son esos seres elegantes, poderosos y chulescos que hemos visto en las películas? ¿Viven tan bien como parece, subvencionados por ricas decadentes que invariablemente se enamoran de ellos? ¿O su vida se parece más a la de esas curtidas mujeres de la calle con ‘piel de pantera’ y ‘vírgenes del miedo’ de las que hablaba Javier Álvarez?

En ‘Reddit‘, el foro ‘online’ de los testimonios anónimos, uno de los hilos estrella de estos días ha sido el inaugurado por un usuario que se hace llamar ‘AussieMaleEscort’ y dice ser “el escort masculino número uno del mundo”, porque es, asegura, el primer resultado independiente que aparece al teclear “male escort” en Google. Ha dejado que los internautas le pregunten “todo lo que quieran saber”, sin tapujos, y ha tenido que vérselas con más de 100 comentarios sobre todo tipo de detalles relacionados con su día a día. Él es bisexual, castaño y australiano, aunque vive en Londres, y a sus 29 años dice que tiene siete de experiencia, en los que ha llegado a dominar la materia. Dice que es atractivo y atlético (así que hay excusa para nuestra foto) y esto es lo que ha compartido con el mundo, siempre bajo pseudónimo.

¿Acompañar? Sobre todo en la cama

Aunque ‘escort‘ significa “acompañante”, o “escolta”, “no es más que un eufemismo para hablar de prostitución”, confiesa. “A veces voy a cenar con clientes, a espectáculos, casinos, e incluso a veces a sus yates, aviones privados, etc., pero normalmente vienen a mi apartamento, voy a su casa o quedamos en un hotel”. No imaginemos pues una vida emocionante las 24 horas, aunque dice que ha ejercido en Tailandia, Shanghái, Dubai, Australia y últimamente en EEUU.

Explica la diferencia con lo que sucede en Estados Unidos, ya que muchos usuarios de ‘Reddit’ son norteamericanos: “Aquí en Londres la prostitución es legal, EEUU es de los pocos países en los que no. Es una pena, porque la ilegalidad dificulta que los trabajadores sexuales puedan pedir ayuda a las fuerzas del orden cuando son víctimas de delitos de verdad, como la violación, el robo, el asalto… También complica la posibilidad de anunciarse como autónomo y funcionar según reglas propias, lo que pone más control en manos de chulos, burdeles, etc”.

El primer chasco para las fantasías heterosexuales medias sobre ser un ‘gigolo’ llega cuando le preguntan si, al recibir dinero por sexo, ha cambiado su forma de verlo fuera, como un cocinero que no lo hace en su casa: “Casi todos mis clientes son hombres, pero yo estoy más en el extremo heterosexual de la bisexualidad, así que prefiero a mujeres y transexuales cuando lo hago por diversión. No es que me disguste el sexo con mis clientes hombres, lo disfruto, pero es una parte pequeña de mi sexualidad y si solo me acostara con hombres por trabajo no estaría satisfecho. Si alguna vez perdiera interés en el sexo por diversión, fuera de mi agenda profesional, haría un paréntesis largo o quizá lo dejaría”.

La vida de nuestro protagonista es como 'American Gigolo', pero con patadas en los testículos.
La vida de nuestro protagonista es como ‘American Gigolo’, pero con patadas en los testículos.

¿Y sus clientes, cómo son? “La mayoría son solteros, pero también veo a parejas, hago dúos con ‘escorts’ femeninas y dominación a dos bandas, fantasías de infidelidad… Los hombres a veces son gais pero lo más habitual es que sean bisexuales o curiosos. Muchos tienen mujeres o novias“.

Probablemente los menos afortunados no tienen tanto tiempo ni ganas de hablar en ‘Reddit’ de su experiencia pero, por lo que a él respecta, no encuentra nada degradante en su trabajo, ni se siente explotado de ninguna forma: “Me sentía explotado trabajando en atención al cliente para grandes empresas, porque sabía que estaban beneficiándose de mi empleo mucho más que yo, les importaba una mierda y me trataban como a un perro. Ahora soy mi propio jefe, completamente libre para elegir mis horarios, los servicios que ofrezco y los que no y a quién ofrecérselos”.

Uno de los participantes del foro le dice que, si fuera millonario, le pagaría para acompañar a su perrito al parque, por puro capricho. ¿Tienes muchos encargos de este tipo? AussieMaleEscort se ríe: “Suena genial. Ahora tengo una novia escort que a veces me pide que baje a su perro cuando está ocupada. Es genial, toda la diversión de ir por ahí con un perro (y montones de atención por parte de las mujeres del parque) sin la responsabilidad de que sea tuyo. Pero no, casi todas mis citas pasan por algún tipo de contacto sexual. No todo el mundo quiere una experiencia sexual completa. Tengo muchos clientes fetichistas que piden todo tipo de cosas sin penetración. Pero casi todos quieren terminar con un orgasmo”.

¿Y qué le piden? “Sobre todo masajes desnudos con aceite, sexo oral y sexo“. Le preguntan también cuál es su momento favorito trabajando como ‘escort’: “Si tengo que elegir solo uno, me encanta cuando un cliente reserva cita conmigo y una ‘escort’ femenina a la vez, o cuando un cliente pide varias ‘escorts’ femeninas y a mí”. Habla de una en concreto con la que trabaja y que describe como una “sumisa profesional”: “Nuestros trabajos a dúo y sesiones de vídeo son siempre muy intensas. Hace poco, un caballero holandés nos contrató para una sesión con doble penetración y resultó que él pesaba lo mismo que yo y su pene era casi del mismo tamaño que el mío, 22 cm, y encajaba perfectamente. Jugamos por turnos a que forzábamos a mi compañera a hacer una doble garganta profunda”.

También hubo doble penetración vaginal y anal. Intensa es la palabra, desde luego, si fue tal como lo cuenta: “Ella es realmente sumisa, así que ser dominada y forzada sin sensibilidad por dos hombres grandes y fuertes es su idea del paraíso. Le dimos como nunca, y estuvo gritando de orgasmo en orgasmo la hora entera. ¡Ha habido momentos muy especiales en mi trabajo!”. Desde luego, no es lo que la mayoría contamos cuando llegamos a casa cansados tras la jornada laboral.

Lo que el dinero puede comprar

Dice que cobra más de 250 euros por las salidas de una hora y que tiene muchos clientes regulares. “A veces alguno ‘se enamora’ de mí. En el mejor de los casos es incómodo. Significa que me dicen que me quieren y tengo que salir con alguna respuesta que no sea ‘yo también te quiero’ pero que no hiera sus sentimientos. Lo mejor que puedo decir es algo tipo: ‘Ohhh, eso es muy dulce, me encanta pasar tiempo contigo’. Así he perdido a muchos habituales, cuando no podían evitar sentir cosas por mí y sabían que nunca sería recíproco. La peor conclusión posible es que el cliente se convierta en acosador. A mí no me ha pasado, pero a las chicas que ofrecen experiencias que simulan noviazgos les ocurre constantemente”.

No puede contárselo a su familia porque dice que se preocuparían, “viven mejor sin esa información”. Entendemos bien esa discreción, por ejemplo cuando le preguntan qué es lo más raro que le han pedido. “Un cliente habitual, tras un intercambio de palabras muy corto, se quitaba los vaqueros pero se dejaba puestos los calzoncillos”, explica. “Abría las piernas y yo, totalmente vestido y calzado, tenía que darle patadas en los testículos. He hecho artes marciales desde niño y he luchado profesionalmente, puedo patear duro. Él lo aguantaba. Cuando estaba listo, se tumbaba en el suelo y se masturbaba dentro del calzoncillo. Lo grabamos una vez y tengo un vídeo que se puede ver en mi blog, por si os interesa”.

Y si te interesa ya sabes, nosotros no te juzgamos.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-10-26/escort-masculino-gigolo-cuenta-como-es-su-trabajo-que-le-piden-ellas_1279580/

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El morbo sexual de comprar ropa interior usada para excitarse

‘BOOM’ DE LA BURUSERA

“No soy un enfermo”, declara Pep, un fetichista que participa en este negocio importado de Japón. Algunas famosas venden su ropa íntima.

El boom de la burusera llega a España.

El boom de la burusera llega a España. Fernando Ruso

PEPE BARAHONA

Suena el timbre en un piso escondido en el laberíntico barrio de Gracia de Barcelona. Tras la mirilla espera el cartero con un paquete pequeño y delgado en la mano. Pep, un tipo alto, joven, bien parecido y con barba de varios días, abre la puerta y recibe el sobre acolchado de color marrón. Tras dar el portazo desprecinta con las manos el bulto y saca unas braguitas blancas de su interior. Las mira con detenimiento, se le ilumina la cara y se las lleva a la nariz. Aspira.

“Lo que me excita es que la haya llevado una persona. Me basta con tocarlas, olerlas o rozarlas por mi sexo. Me resulta satisfactorio”, detalla con normalidad este joven que prefiere permanecer en el anonimato. Pep no es su verdadero nombre. “Soy taxista y no quiero problemas”, aclara. “La gente no entiende esto”, se lamenta.

 (Vídeo: Fernando Ruso)

No se encuentra cómodo con la definición de fetichista aunque responda al enunciado. Su pasión es la ropa interior usada. La descubrió a los veinte años cuando la que por entonces era su pareja se dejó unas olvidadas en su piso después de mantener ambos relaciones sexuales. “Ella, extrañada por no encontrarlas, me preguntaba por si yo las había visto. Más tarde le confesé para qué las usaba”, confiesa.

“Las chicas suelen reaccionar bien. Normalmente las pido y me las dan, ellas piensan que las quiero como un trofeo. Aprovecho cuando se quedan dormidas para irme con sus bragas. Comprarlas, sí, algunas. Pero prefiero que haya conexión con la vendedora”, asegura. Ahora tiene cinco braguitas aunque ha llegado a tener más.

“No soy un enfermo”, defiende el fetichista. “No creo que haya nada de malo en ello. Me considero una persona normal y, bajo mi punto de vista, creo que esto no es algo extraordinario. Cualquiera puede pensar que soy un enfermo –recalca–, pero me da igual”.

Sin embargo, pocos conocen en su entorno esta afición por la lencería de segunda mano. “Se lo he contado a algún amigo, de noche, tras irnos de copas, y se echan a reír, no se lo creen”, recuerda este joven de anchas espaldas, extrovertido confeso, con facilidad –según dice– para ligar y entusiasta usuario del gimnasio. No tiene relación estable pero las ha tenido.

– ¿Qué es lo que te excita de la lencería usada?

– El tacto, sobre todo, el olor… es un cúmulo de cosas. La imaginación se dispara. No llego a extremos.

UNA TENDENCIA QUE VIENE DE JAPÓN

Pep no es un caso aislado, la burusera, término japonés con el que se define el fetichismo por la ropa usada, está bastante extendida por el mundo. Sobre todo en Japón, donde se registran las mayores transacciones de este tipo y país en el que incluso hay maquinas expendedoras de lencería sucia. En España, esta tendencia está en auge. Y cada vez más mujeres lo perciben como una oportunidad de negocio.

“Como decía Buñuel, la imaginación no delinque. Y hay que desdramatizar esta actividad”, reclama la escritora y periodista Roser Amills, vendedora de lencería usada. Tiene 41 años, una veintena de libros publicados y una vitalidad desbordante.

Roser Amills / Foto: Fernando Ruso

Roser Amills / Foto: Fernando Ruso

“Me parece interesante saber que aquellos que compran mis braguitas las usan como juguetes eróticos”, detalla entre las estanterías repletas de libros de la librería Taifa, en el barrio de Gracia. “Da la sensación de que repartes alegría sin hacer ningún esfuerzo y pienso que hay gente que sentirá gratitud hacia mí. Me alegra saber que en algunos casos, en personas que tienen problemas, ya sea por enfermedad o timidez, usan estas braguitas para tener una vida sexual que de otra forma le estaría negada”, esgrime la autora de Me gusta el sexo o Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia

“Ve a la página 109, a la cita de James Joyce”, dice. Expedito, el reportero abre el libro, que desprende un fuerte olor a tabaco, por la citada hoja. “Lee”, manda. Es una carta que el escritor irlandés escribe a su esposa Nora en 1919. “Compra bragas de puta, amor, y asegúrate de rociarlas con algún agradable aroma y también de mancharlas un poquito atrás”, señala el texto.

“También hay citas de Umbral, que era superfetichista, o de Sánchez Dragó”, aclara Amills, que defiende que el fetichismo de ropa interior usada se remonta siglos atrás en la historia.

Su lectura de esta afición va más allá de ser una práctica banal y la compara con el movimiento de las primeras sufragistas del siglo XVIII. “Se quitaron los corsés y fueron tildadas de vulgares y provocadoras porque hicieron algo que estaba mal vista en esa época. Me gusta recordar que siempre hubo pioneras y que la venta de nuestra ropa interior es una parte más en el proceso de liberación de la mujer”, argumenta.

En su casa, prepara el sobre para su último cliente. Dobla con cuidado unas braguitas verdes y con ellas introduce un ejemplar de ‘La bachillera’, su última novela. También una foto dedicada. Otras veces una piruleta. El comprador “me ha dicho que no es muy de leer, pero que se leerá este. Gracias a las braguitas he hecho un nuevo lector, ojalá compre muchos libros más, también más braguitas”.

En el rellano se topa con Rosi, una vecina de 71 años. “Yo las vendería, pero a mi edad… ¿quién las compraría? ¡Ahora llevo unas cacho bragas!”, confiesa entre risas. “Hay colecciones de muchas cosas, de sellos o de vinos ¿por qué no de braguitas usadas? Hay gente para todo. Y si las usa para aliviarse, pues mejor para él”, añade. “Y no hacen daño a nadie”, sentencia la septuagenaria, divorciada, con mucho sentido del humor.

Rosi Aulés / Foto: Fernando Ruso

Rosi Aulés / Foto: Fernando Ruso

La tesis de Rosi coincide con la del biólogo y sexólogo catalán Jordi Gascón, responsable de la web erotonomía.com. A juicio del experto, los fetichistas de bragas usadas “están tan enfermos como los que compran sellos, que es otro tipo de fetichismo. Lo que hace la enfermedad es la obsesión, ya sea por unas bragas o por unos sellos”.

En el siglo XIX, del psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, autor de ‘Psychopathia Sexualis’, decidió que todo aquello que no estaba ligado a la reproducción era enfermizo. Antes había sido un delito y antes, un pecado: la sodomía. De ahí vienen las parafilias, que se traduce a paralelo al amor verdadero.

Los años han ido variando esta percepción y en la actualidad, usos como los juguetes eróticos, antes percibidos como enfermizos, se han normalizado. “Por eso no me gusta hablar de parafilias, sí de peculiaridades”, detalla.

Jordi Gascón / Foto: Fernando Ruso

Jordi Gascón / Foto: Fernando Ruso

EL FETICHISMO, UN PLATO DE ALTA COCINA

Y el fetichismo de ropa interior usada es “una forma de erotismo bastante elevada porque, entre otras cosas, no hay contacto directo entre las dos personas, sí hay relación a través del olor y necesita un grado de sofisticación muy alto”, explica el sexólogo. “Está muy culturizado”, detalla. “Y la imaginación juega un papel vital, porque la que ofrece su ropa supone lo que va a hacer el consumidor con ella; y el que la recibe, imagina lo que podría hacer con la chica que la ha llevado”, argumenta.

Si se tratase de gastronomía, esta forma de fetichismo sería un plato de alta cocina. “El erotismo en humanos es básicamente simbólico. Las cosas son más o menos eróticas en función del contexto en el que están. En este caso, estas prendas representan a la persona con la que nos gustaría establecer una relación”, defiende Gascón mientras pasea por una de las salas del museo erótico de Barcelona.

Placer para ellos y para ellas. “De la misma manera que el exhibicionista y el voyeur se complementan, existe como en todas las relaciones eróticas un doble camino entre el fetichista y la vendedora. Ambos disfrutan. Y para ellas es una forma de subirse la autoestima”, sentencia.

“Yo recomiendo que vendan su ropa interior usada a cualquier mujer, especialmente a aquellas que atraviesan momentos bajos, ya sea porque entre en la menopausia o una enfermedad, o simplemente que no se encuentre guapa”, diserta Gemma Vesta mientras que se baja las braguitas rojas de encaje hasta llevarlas a las rodillas. Lo hace en uno de los túneles del metro de Barcelona próximo a la parada Passeig de Gràcia, junto a la casa Batlló, obra de otro trasgresor, Antoni Gaudí.

El máximo representante del modernismo catalán y Gemma Vesta, vendedora de braguitas usadas, tienen algo en común: a ambos les gustan las curvas. Y ambos las exhiben, el primero en su obra arquitectónica; la segunda, en su perfil de Twitter, donde cuelga sus desnudos para que los vean sus más de 3.500 seguidores.

Hace cuatro años le detectaron un cáncer de mama. “Fue de un día a otro. El mundo se me cayó encima. Todo se modifica, también la piel. Y descubres que tienes que adaptarte a ella. Y una forma de quererla es sentirte sensual, ya sea vendiendo la ropa íntima o mostrando el cuerpo humano tal como es en cada etapa del proceso. Era una forma de cerrar la herida”, esgrime.

En su cuerpo, que todavía trata con medicamentos para superar el cáncer, ya no hay evidencias aparentes de la mastectomía. Tiene dos pechos, que exhibe sin complejos. “Es un juego y vender la ropa íntima también lo es. Me gusta saber que está en manos de desconocidos”, confirma. “Esta es una buena forma de fomentar el sentirte deseada”, explica esta contable de 48 años, de Barcelona, separada y con tres hijos.

“El hecho de vender tu ropa íntima y que alguien esté interesado te hace que tú misma tengas esa alegría que tenías cuando eras más joven y la sensualidad formaba parte de ti”, subraya.

UN NEGOCIO REDONDO

La ex actriz porno María Lapiedra / Foto: Fernando Ruso

La ex actriz porno María Lapiedra / Foto: Fernando Ruso

Más allá de un potenciar un estado mental positivo. La venta de lencería usada es un negocio en sí mismo. “Una vez llegué a vender un conjunto de braguitas y sujetador por 500 euros”, confiesa la ex actriz porno María Lapiedra, autora del libro Follar te vuelve loco, empresaria y colaboradora de televisión. La venta alcanzó esa cifra porque las prendas fueron usadas en Sálvame Deluxe y la ropa “tiene mucho más valor si ha salido en la tele porque así corroboran que te lo has puesto tú”.

En la web Secretpanties.com se pueden adquirir varios productos de María Lapiedra. Desde prendas que usó en su pasado como stripper a sus braguitas actuales.

“La gracia de esto está en el no saber a quién se lo estás vendiendo”, aclara. “Siempre he recibido muchos mensajes, vía email o Twitter, de hombres que querían mis braguitas, también zapatos o calcetines. Me decían que querían tener algo mío y yo les preguntaba que cuánto estarían dispuestos a pagar. Era una especie de juego”, explica.

Ahora, gracias a esta web, pionera en España en este tipo de productos, puede conseguir dinero y renovar su armario. “La compras, la usas y la vendes por mucho más que lo que te han costado. Y además te ahorras dinero en lavadoras”, ironiza. Además, “para mí es una forma de estar en contacto con el personaje de María Lapiedra”, confiesa María Pascual, su verdadero nombre.

Ella es una de las vendedoras VIP de esta web, que aúna a más de 900 vendedoras en toda España y que tiene a la venta más de 1.500 artículos entre braguitas, tangas o sujetadores. Todos usados y sin lavar. Desde que se lanzó, en el pasado mes de febrero, recibe la visita de 3.500 usuarios únicos al día con un tiempo de retención media de 5,29 minutos. Venden una prenda al día que cuesta, de media, unos 39 euros. “Somos el Instagram de las bragas usadas”, afirma Katia Ehlert, CEO de Secretpanties.com.

Katia Ehlert / Foto: Fernando Ruso

Katia Ehlert / Foto: Fernando Ruso

En apenas tres meses se han convertido en el mayor marketplace de lencería usada de Europa y estiman que pueden ser los terceros del mundo.

El éxito de los primeros meses los ha llevado a traducir la página a varios idiomas para poder acceder al mercado europeo, americano y entrar con fuerza en Japón, la meca del negocio de las prendas usadas.

“La idea nació ya hace bastante tiempo. Conocí a una modelo sueca que me contó que vendía sus braguitas a hombres japoneses a través de un blog que se había creado”, explica Ehlert. “Se sacaba dinero y cada vez trabajaba menos gracias a la venta de lencería usada. Me pareció extraño pero seguí dándole vueltas en mi cabeza. No terminaba de entender que alguien se gastase dinero en unas braguitas usadas”, añade.

Entre las vendedoras hay mujeres de todas las edades. Madres, embarazadas, jóvenes, estudiantes… “cualquiera que tenga ganas de vivir esta experiencia, que se lo tomen como un juego o que simplemente quieran un dinero extra”, explica Ehlert.

De otro lado están los compradores. “Teníamos la imagen de alguien oscuro, pero nos ha sorprendido saber que la mayoría de ellos son gente joven, trabajadores, estudiantes, con poder adquisitivo medio alto o padres de familia que simplemente despiertan sus fantasías sexuales con este tipo de productos”, detalla.

En el horizonte ya está el objetivo de alcanzar en un año un volumen de ventas de unos 70.000 euros al año. La escalabilidad del proyecto, de rápido crecimiento, ha convencido a cinco inversores de diversos sectores de la economía catalana.

VENTAS ANÓNIMAS Y DINERO FÁCIL

A pesar del éxito, “la sociedad no está preparada para un negocio como este. Pero estamos orgullosos porque estamos abriendo camino a un negocio que esperamos se normalice en el futuro”, afirma Ehlert, que explica que ha encontrado apoyos en su familia y amigos. “¡A mi abuela le encanta la idea! Le parece algo divertido”, subraya.

La web nace como respuesta a un problema: la venta en mano. Una práctica que pocos recomiendan. “Uno de los nuestros valores es el anonimato y la confidencialidad para compradores y vendedoras. Aconsejamos que se conozcan a través del chat pero que no den sus datos personales, por su seguridad”, recalca Ehlert. “Es importante que la gente se proteja. Nunca sabes quién es el que compra y las ventas en mano pueden ser peligrosas”, añade.

Con la confidencialidad protegida, muchas mujeres anónimas se han animado a poner a la venta sus braguitas. Ya no hay miedos y el negocio parece redondo.

“Es dinero fácil”, precisa Mary Thunder, una chica de 29 años que tiene cubierto su cuerpo por medio centenar de tatuajes. “La venta de mis braguitas es rentable porque me ayuda en mis caprichitos. No me limito a trabajar para pagar facturas. Así consigo vender un poco mejor”, completa.

Mary Thunder / Foto: Fernando Ruso

Mary Thunder / Foto: Fernando Ruso

En Secretpanties.com “pones una descripción del producto: tipo, material, uso que se le ha dado… Acompaño los mensajes de fotos donde aparecen las braguitas y ellos te van preguntando”, enumera Mary. “Lo normal es que me pidan braguitas con un uso de varios días y con restos de flujo, porque cuanto más tiempo de uso tiene, más precio pueden alcanzar”, detalla.

Su experiencia ha llevado a muchas amigas a hacerse vendedoras. “Son todo beneficios”, aclara. “Ellos son felices oliendo las bragas –concluye– y mí me interesa venderlas; una vez que las tienen en su poder, que hagan lo que quieran. Ya son suyas”.

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Fantasía erótica

La directora de cine erótico Erika Lust departiendo con uno de sus actores. ADRIANA SKENAZI

Si tienes ganas, tu deseo más íntimo puede convertirse en un corto pornográfico gracias a la red social de los seguidores de Erika Lust: X Confessions

  • REBECA YANKE
  • Madrid

El desconocido, el jefe, el profesor, el trío, la prostituta, la relación homosexual… Nada hay más íntimo, más propio, más personal, que la imaginación. Aquello que se da entre quien imagina y su cerebro. Aquello que se relaciona con lo irreal, con lo fantasioso, con lo imposible y con el deseo. Aquello, también, de lo que no se habla porque, según el último informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre la sociedad española ante el deseo y la sexualidad, elaborado en 2014,“una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres no se atreve a hablar de sus deseos sexuales”.

Por eso, cuando la directora de cine adulto independiente Erika Lust decidió rodar filmes inspirados en fantasías reales, llamó a su proyecto X Confessions, confesiones X, algo que sólo conocen esta cineasta de origen sueco afincada en Barcelona y la persona que decide contar su fantasía erótica. El lema es precisamente ése: “Entre tú y Erika Lust”. Es más, según el estudio citado anteriormente, “la vida sexual de los españoles ha permanecido oculta a lo largo de los años, tan solo tenían acceso a ella los sacerdotes y los médicos higienistas. Esta información pertenecía al espacio más íntimo de la privacidad, esfera que a menudo también era desconocida para la propia pareja”.

Ahora esa intimidad puede ser pública porque, desde 2013, Lust estrena un corto erótico inspirado en fantasías reales “cada dos semanas”. “Es mi proyecto más ambicioso, una plataforma de crowdsourcing erótica. Se me ocurrió tras percatarme de que todo el mundo quería contarme sus fantasías para que las filmara. Gente de todo el mundo me envía ahora sus historias eróticas, que pueden ser un recuerdo, una fantasía o un deseo. Las leo, elijo algunas y las transformo en películas”, resume. Tras tres años, son más de 130.000 los suscriptores de esta web de confesiones y, a día de hoy, “3.000 personas pagan” por ver las fantasías eróticas de otros.

La pregunta es: ¿Qué se desea? Y Lust responde en imágenes: acudir a lugares prohibidos y realizar actos que, presuntamente, también lo son, seducir a extraños, hacer el amor con desconocidos, acostarse con el jefe (o la jefa), tener una doble vida (la matrimonial y la adúltera), recibir un ‘final feliz’, hacer un trío y poder tocar ambos palos (hombre y mujer) a la vez, hacer el amor con tu pareja en la cocina vacía de un restaurante, o hacerlo en la casa de los vecinos, satisfacer a tu pareja con juguetes sexuales o dejarse controlar por una Dominatrix… Éstas son sólo algunas de las posibilidades. Sin embargo, una de las fantasías preferidas de Lust es una relacionada con la lluvia. Y no la dorada.

“Llegó una confesión sobre hacer tener sexo en autobús mientras llovía, y me tenía intrigadísima. Me fascinó al leerla e intenté rodarla durante una jornada de lluvia pero, al final, tuve que hacerlo en un coche y no en un autobús”. Ese fantasía contada sottovoce es ahora un filme de casi 12 minutos que se rodó en 2015: Car Sex Generation, la generación de los que practican sexo en el coche. Reza así la sinopsis: “Vivir con tus padres cuando tienes 20 años puede ser complicado por muchas razones pero, para mí, la principal es que no consigo tener intimidad, especialmente para compartirla con increíble y preciosa novia”. La única diferencia entre la fantasía anónima y el corto erótico es que, en lugar de haber sexo en un autobús, lo hubo en un coche. Los rodajes son complicados siempre pero si se trata de porno, cine erótico, adulto o como se le quiera llamar, aún más.

EL MUNDO asistió recientemente a uno de los cortos que se van a lanzar en mayo.Una confesión erótica que recreaba una historia de humo, alcohol y sexo en los años 40 del pasado siglo. La protagonizaban los actores Max Deeds y Zoe Davis, para los que, rodar con Erika Lust significa no rodar porno al uso. Según Davis, actriz porno de origen holandés, la diferencia fundamental entre “el porno mainstream y el trabajo de Lust es que en el de esta última hay pasión”. “Es maravilloso que Erika haga películas con las ideas que le dan sus seguidores, creo que es la mejor manera de mostrar lo que la gente quiere ver y, además, hay quien quiere ver porno más artístico”, sostiene esta mujer que, por un día, se convirtió enfemme fatale, tal y como soñó, tiempo atrás, una persona anónima.

Max Deeds opina igual. Fue su partneaire en el corto y reconoce a este diario que “hace mucho tiempo que deseaba trabajar con Lust”. “Tenía algunas escenas en las que consideró que yo podía hacerlo bien y, cuando me lo pidió, no me lo podía creer, sus películas tienen mucho de artístico y da muchas posibilidades actorales. Erika cuida hasta el mínimo detalle, todo tiene que estar perfecto a sus ojos. El resultado no es exactamente porno sino algo más erótico. Ha sido de mis mejores rodajes y estoy deseando repetir”, cuenta. Tanto Davis como Deeds son “maduros, inteligentes y disfrutan de una sexualidad positiva”: Esto es así porque éstas son las cualidades indispensables para que Lust elija a un performer para sus cortos.

“Tienen que conocer y entender las implicaciones de ser una estrella del cine para adultos y no simplemente actuar bajo un impulso o por presión personal o financiera. Suelo decir que en el cast de XConfessions están algunas de las personas más interesantes que he conocido en mi vida. Son personas impresionantes, inteligentes, con muchas pasiones diferentes, con muchas ganas y mucho valor. Así como en cualquier otra industria, para ellos el cine para adultos sólo es una faceta en su larga lista de intereses”.

Lust acostumbra a preguntar a los autores con quién se sienten cómodos trabajando – “si ellos están a gusto, entonces yo estoy a gusto, habrá mejor química en las escenas y el resultado será más erótico”- y muchos de ellos incluso le piden participar en XConfessions. “Se ponen en contacto porque les gusta el proyecto, la estética y la producción”.

EL MUNDO también puede confirmar las palabras de Deeds cuando afirma que Lust cuida hasta el detalle más pequeño, y también que el feminismo campa a sus anchas en los rodajes y en los resultados. Su equipo es casi por completo femenino. Y para Lust, no es posible desligar lo erótico de lo feminista. “Es primordial. Tenerlo en mente es esencial para romper estereotipos, para lograr escenas que sean realistas, bonitas y seductoras. Quizás debería aclarar a todos aquellos lectores que no estén muy familiarizados con el término que el feminismo no quiere decir la supremacía de la mujer, y que el porno feminista no significa que sólo disfruten las mujeres. Estamos hablando de igualdad, de ofrecer a la mujer la oportunidad de decir qué le gusta y de qué manera le gusta. La industria mainstream le deniega esto, y nosotras directoras mujeres se lo estamos devolviendo. Por ello, en mis producciones, le doy mucha importancia al placer de la mujer. También intento mostrar siempre a hombres y mujeres variopintos. En mis películas, hombres y mujeres reciben placer real, lo disfrutan de manera natural y elegante, sin caer en las máximas chauvinistas con las que estábamos acostumbrados», reflexiona.

El estudio del CIS que asegura que a muchas personas les cuesta confesar sus fantasías eróticas también sostiene que “el siglo XXI es el siglo del sexo virtual”. Sin embargo, el informe apunta que un 73% de las mujeres españolas sigue identificando “las relaciones sexuales con el amor, frente al 36% de los hombres”. “Ellas son las que en mayor medida se identifican con el ideal de amor romántico, en el que la sexualidad simboliza la unión de la pareja más allá del acto físico, mientras que ellos tienen una mayor probabilidad de vivir su sexualidad como algo más biológico e instintivo”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/04/23/57079e3822601dc4488b464c.html

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Los 7 tipos de orgasmo femenino

Orgasmo femenino

7 tipos de orgasmos con técnicas, consejos y trucos para que puedas experimentarlos sola o en pareja.

Los 7 tipos de orgasmo femenino

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Primero se hablo del orgasmo vaginal, luego del clítoris y del punto G. Fue entonces cuando descubrieron que las mujeres podían alcanzar altas dosis de placer tantas veces como quisieran en una misma relación sexual.

Estos son los 7 tipos de orgasmo que existen:

1 . El punto G

El placer que se consigue al estimular el Punto G es uno de los más intensos que puede experimentar la mujer. Se llama así por la primera letra del apellido de Ernst Grafenberg, médico alemán que descubrió este rinconcito del placer allá por los 60.

¿Dónde está? Se localiza encima del hueso púbico, en la pared frontal de la vagina y a una distancia de la entrada equivalente a unos dos tercios del tamaño de tu dedo corazón. Basta con presiones firmes con el dedo introducido en la vagina. Si es la primera vez que intentas localizarlo, prueba a hacerlo de cuclillas y con ayuda de un juguete erótico.

Curiosidades:

  • El punto G es conocido como “La perla negra” por los chinos, y “la piel de la lombriz” por los japoneses.
  • Su tamaño no supera el de una moneda de cinco céntimos.

2 . El pecho y los pezones

Aunque existen algunas incrédulas, la erótica de los pechos no es discutible: existe. Datos clínicos indican los casos de madres que han experimentado un orgasmo amamantado, y no son pocas las que afirman sentir contracciones uterinas o vaginales.

Algunos expertos lo consideran el segundo orgasmo más frecuente. Desgraciadamente, es un tipo de placer que casi nunca se tiene en cuenta, pues se alcanza antes el éxtasis estimulando el clítoris o el punto G.

3 . Orgasmo mental

El poder de la mente llega a límites insospechados. La prueba es que puedes llegar al orgasmo sin necesidad de tocarte ni de que te toquen.

En 1992, Odgen, Whipple y Komisaruk realizaron experiencias medidas en laboratorio, y la conclusión fue que el “orgasmo mental” genera la misma respuesta física que cualquier otro. En este caso, las fantasías sexuales son tu arma.

4 . Uretra o Punto U

La uretra es un punto erótico bastante olvidado y eso que está situada muy cerca del clítoris. Para estimularlo puedes seguir técnicas manuales u orales.

Para hacerlo tú solita: ejerce presión en la zona de la uretra. Prueba con caricias circulares de arriba abajo, similar a la estimulación del clítoris

Con tu pareja: dile que separe los labios vaginales para que la zona uretral sea más accesible. Con la punta de la lengua o los labios, debe acariciar la zona

5 . Clítoris

El orgasmo clitoridiano es el que experimentan la mayoría de las mujeres durante el sexo. Y es que el clítoris en una zona del cuerpo que no tiene otra función que la de proporcionar placer.

Si bien existen varias técnicas para estimular el clítoris, te proponemos algunas.

Manual:
Pide a tu pareja que introduzca el dedo corazón en tu vagina mientras que con la palma de la mano presiona sobre el clítoris. Los movimientos tienen que ser circulares, y él se puede guiar mejor si apoya la otra mano sobre tu abdomen.

La técnica Kirvin:
Consiste en la estimulación oral de los puntos K, situados a ambos lados del capuchón del clítoris.

6 . Vaginal

Las sensaciones que se experimentan con el orgasmo vaginal no son tan intensas como en el clitoridiano, ya que las zonas que se estimulan (de la cavidad vaginal al cérvix) no son tan sensibles.

Para alcanzar el orgasmo vaginal, la mejor técnica es la penetración profunda y enérgica.

7 . Orgasmo anal

Aunque se sigue viendo como un tabú (principalmente, porque está ligado a la homosexualidad), el sexo anal puede proporcionar orgasmos muy intensos, ya que la zona está llena de terminaciones nerviosas.

El principal inconveniente que tiene este tipo de prácticas es el miedo al dolor por lo que es imprescindible una buena lubricación, y recrearse en los juegos previos.

Las mujeres que practican el sexo anal confiesan que los orgasmos son mucho más intensos y la sensación de placer extiende a todo el cuerpo.

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Siete estrategias para alcanzar un orgasmo pleno

Hay numerosas circunstancias, tanto físicas como psíquicas, que pueden condicionar nuestro orgasmo para bien y para mal.

Foto: Matthew Romack

Tanto a solas como, sobre todo, en pareja, a veces no logramos disfrutar del sexo todo lo deseable porque el orgasmo se nos escapa. Este artículo ofrece siete claves para conseguir los orgasmos óptimos y, cuando cada cual descubra cuáles son sus trucos más eficaces, pueda compartirlos con quien quiera para aprovecharlos. Hay que tener en cuenta que si no sabemos lo que nos satisface personalmente, difícilmente lo adivinará otra persona. ¿Quién quiere depender de la suerte de encontrar a alguien que toque las teclas correctas?

1. Dejar sitio en el cerebro para el ‘orgasto’

Según los autores de ‘ La ciencia del orgasmo’ (Paidós), “el orgasmo es una respuesta intensa y agradable a la estimulación genital física peniana en los varones, y clitoriana o vaginal en las mujeres”. Sin embargo, poco se habla delorgasto, que es el desencadenamiento automático que se produce en la mente, puesto que, para sentir el orgasmo físico, te lo tienes que contar previamente en tu cerebro.

El orgasto fallido nos puede dejar sin orgasmo cuando nos despistamos con nuestras preocupaciones, nuestras emociones, los estímulos externos y demás procesos condicionados por nuestra biografía. Podemos incluso alcanzar el clímax, pero habiendo perdido la desconexión mental propia del orgasto.

El sexólogo Alfonso Antona, director del Instituto Antona, especializado en sexualidad y mindfulness, asegura observar a menudo en su consulta que “la mayor parte de los problemas para conseguir un orgasmo tienen que ver con pensamientos intrusivos, con sus consiguientes niveles de angustia y ansiedad”. Es decir, que las preocupaciones de diversa índole pueden bloquear inconscientemente una respuesta que tendría que ser automática ante el placer.

2. Ojo con la ‘orgasmolatría’.

Cuando nuestra cabeza se despeja de pensamientos intrusivos, el orgasto se dispara solo y las sensaciones fisiológicas placenteras también. Por tanto, ¿qué hacer?: “Nada. Cuando nuestra cabeza se calma, el placer llega solo; el orgasmo es una consecuencia, no puede convertirse en una meta”, relativiza Antona.

Se refiere a lo que podríamos llamar ‘ orgasmolatría‘, un cuadro psicológico obsesivo que se produce cuando ponemos por única meta conseguir el orgasmo a toda costa. En tales casos es muy probable que nos agobiemos cuando las cosas no van como esperábamos con la pareja con la que tenemos relaciones.

De la ‘orgasmolatría’ se derivan diversas anticipaciones, como pensamientos del tipo “seguro que… no voy a poder”, “¿Estaré a la altura?” o “¿Se me notará tensa?”. A partir de ahí, puede aparecer el fenómeno de la profecía autocumplida: “¿No ves? Si ya lo decía yo”. A este respecto Antona juzga más importante que el orgasmo en sí el placer de besar, de oler, del tacto, las mirada sensuales, las palabras excitantes. Según el sexólogo, valorar estos estadios intermedios son el mejor camino hacia el orgasmo.

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3. No centrarse sólo en el clítoris y el glande

Yendo a lo básico, el orgasmo se obtiene estimulando el pene en el caso del hombre, y en el caso de la mujer, el clítoris, bien sea directa, o indirectamente, a través de la penetración vaginal. Pero las zonas aledañas a los órganos sexuales también pueden ser generadoras de orgasmos por sí mismas. Esto sucede gracias atodos los nervios que se acumulan en las áreas supra-genitales, con miles de ramificaciones que pueden causar un maremoto sensorial.

Basta con la mera aproximación al cuello del útero, a la próstata, al ano de hombres y mujeres, a la vagina o al escroto para que se activen las sinápsis del placer. Porque sus nervios mandan los estímulos hacia la espina dorsal, que los canaliza hacia el cerebro, donde el circuito de recompensa empieza a activarse y acaba segregando una cantidad de hormonas del placer altamente adictivas.

No en vano, las sensaciones que te provocan la dopamina, la oxitocina, las endorfinas y demás hormonas segregadas en el cerebro durante el orgasmo son las mismas que cuando haces deporte, comes con hambre o consumes opiáceos. Por lo tanto, si las zonas erógenas se extienden más allá del clítoris o el glande, ¿por que no salir a experimentar con las sensaciones de nuestro compañero o compañera y a la vez pedir que experimenten con las nuestras? Cuantas más terminaciones nerviosas se estimulen, mayor es la excitación y por tanto el orgasmo.

4. Buscar más allá de la zona urogenital

Al menos en el caso de las mujeres, es posible tener orgasmos sólo pensando, sin ningún estímulo físico, con nuestras propias fantasías sexuales. También podemos tenerlos aprovechando el magnífico potencial de zonas erógenas alejadas de los genitales, como las mamas y los pezones. En efecto, los pechos femeninos están sensorialmente conectados con la misma zona del encéfalo que recibe la actividad sensorial de los genitales. De modo que, sólo con acariciarlos, según el gusto de cada mujer en concreto, puede lograrse un orgasmo.

En cambio los hombres, que también tienen pezones, no suelen tener tener orgasmos por esta vía. Sin embargo, cuentan con la próstata, que también está irrigada de terminaciones nerviosas y puede desencadenar orgasmos cuando se la estimula convenientemente. A muchos hombres les da pudor probar la introducción de un consolador anal por el recto, pero lo cierto es que los orgasmos de próstata suelen ser superiores a los glandelianos.

Foto: Wikimedia Commons

Foto: Wikimedia Commons

5. Tener en cuenta el efecto Coolidge

La variación como acicate del placer es la raíz del ‘ efecto Coolidge‘, que viene a referir que, ante la aparición de alguien nuevo en escena, el interés sexual se renueva. No se trata de incitar a la infidelidad ni a la poligamia, sino de buscar trucos para contrarrestar rutina sexual, que como consecuencia de este mismo efecto se sabe que adormece el apetito sexual.

Así que, dentro de la pareja, se pueden buscar alternativas que mantengan la tensión y excitación necesaria para alcanzar orgasmos óptimos. Se pueden, por ejemplo, buscar nuevas posturas que aproximen más el pene a la zona clitoridiana y a la vez generen nuevas sensaciones. No es lo mismo hacer la cucharita, abrazando todo el cuerpo de la mujer desde atrás, que el misionero.

También se pueden buscar situaciones y ambientes nuevos, así como lugares diferentes, o inusuales con nuestra pareja, que propicien la sensación de novedad y alimenten el ‘efecto Coolidge’ como si estuviéramos con un nuevo individuo desconocido. Es recomendable también salir del entorno habitual unos días para desconectarse de los hábitos y presiones cotidianas, de modo que las relaciones sexuales estén menos condicionadas.

6. Valorar el sexo oral

El sexo oral puede proporcionar tantos orgasmos como el coito si está bien llevado, atendiendo a los requerimientos de nuestra pareja y conociendo los puntos y ritmos erógenos de cada sexo. En el caso de las mujeres, el hombre debe estimular el clítoris con la lengua y los labios, masajeándolo fuerte pero sin morder. Si, además, introduce un dedo en la vagina y otro, o un consolador lubricado, en el recto aumentará la probabilidad de proporcionar un orgasmo placentero.

En los hombres, el sexo oral debe atender a una zona mucho más deslocalizada que implica tanto el grande como el tronco del pene o el escroto, sin dejar de valorar el perineo, y por tanto debe repartirse por estas zonas. No es cuestión de encajar todo el pene en la garganta sino de provocar el máximo de sensaciones en distintos puntos, ayudándonos eventualmente de la mano.

7. Usar juguetes sexuales

¿Por qué no? El uso de consoladores, anillos que vibran y otros juguetes sexuales,puede estimular no solo las zonas erógenas sino también la imaginación y nuestra excitación, con lo que contribuimos en mayor medida a alcanzar un orgasmo óptimo.

http://www.eldiario.es/consumoclaro/vida_sexual/orgasmo-sexo-vida_sexual_0_457054692.html

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La verdadera historia del cinturón de castidad

Utilizados hoy en día para practicas de BDSM, la historia real de estos artilugios es muy distinta a la que estamos acostumbrados a oír. Pasen y lean.

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Una nueva forma de practicar sexo oral sin transmitir enfermedades

Han creado las primeras toallitas de látex. Están pensadas para practicar sexo oral seguro.

 

En esta edición de Es Sexo Ayanta Barilli y Eva Guillamón comentaron con Andrés Arconada la película Blind, dirigida por Eskil Vogt. Este filme narra la triste historia de Ingrid, una mujer que pierde la vista por una enfermedad genética. No acepta la situación así que se recluye en su casa y sale solo a los sitios que conoce. Para sobrellevar el día a día crea mentalmente lo que no puede ver, como si fuera una película de ficción, en la que refleja sus miedos, deseos y fantasías.

Después pasaron a hablar de un sorprendente invento creado para practicar sexo oral de forma segura: toallitas de látex que se llaman Oral Face. Con ellas se puede hacer frente a las enfermedades de transmisión sexual, según pudieron ver en el programa Pink TV.

El producto es una pequeña banda que se adapta a todos los orificios. Este invento surgió de los datos que se dieron en España a principios de año que aseguraban que más de 30.000 personas no saben que están infectadas de alguna enfermedad de transmisión sexual.

http://www.libertaddigital.com/chic/vida-estilo/2015-11-20/una-nueva-forma-de-practicar-sexo-oral-sin-transmitir-enfermedades-1276562020/

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Orgasmos en cadena: cómo multiplicar el placer

LOS ROSTROS ORGÁSMICOS DE ‘NYMPHOMANIAC’. La película de Lars von Trier (2013) narra cómo un viejo soltero, Seligman, escucha las lujuriosas vivencias de la atractiva Joe. Durante el rodaje, el director insistió en que el sexo fuera ‘no disimulado’. EL MUNDO

Cualquier hombre o mujer puede lograr ser multiorgásmico

Pensar en positivo y no exigirse demasiado, algunos trucos indispensables

  • ANA SIERRA

¿Le gustaría conocer su potencial orgásmico? ¿Descubrir cómo multiplicar y hacer más intensos sus momentos de clímax?

Elegir los estímulos sexuales y eróticos adecuados es fundamental para alcanzar la famosa y deseada multiorgasmia. Tanto los estímulos internos, tales como fantasías eróticas, pensamientos facilitadores y mensajes positivos, como los estímulos externos, objetos y sujetos de deseo o ambientes y contextos, entre otros, le facilitarán la misión, sin duda.

Pero, ¿conocemos realmente cómo se produce y qué sucede en nuestro cuerpo cuando tenemos un orgasmo?

El orgasmo, que suele durar unos 10 segundos y genera múltiples beneficios, se caracteriza por las contracciones musculares producidas a nivel pélvico y genital.Estas se desencadenan, tras una adecuada estimulación, liberando así la tensión sexual y congestión vascular acumuladas durante las anteriores fases de deseo y excitación. Generalmente nos producen sensaciones placenteras físicas y mentales. Las primeras contracciones suelen ser intensas y muy seguidas, con intervalos de unos 0,8 segundos y, a medida que progresa el orgasmo, éstas se hacen menos intensas e irregulares. Por supuesto, existen diferencias individuales, entre sexos, según las edades y también según el nivel de entrenamiento que se tenga.

El músculo del amor, denominado así por su protagonismo en el campo sexual, es el pubococcígeo o PC, uno de los responsables de que esto suceda.

Es muy probable que pueda llegar a sentir cómo esos impulsos eléctricos desencadenados por este proceso, se elevan desde la zona sacra a lo largo de la columna vertebral, alcanzando diversas áreas cerebrales que dotan de sentido nuestras sensaciones y liberan las sustancias necesarias para generarnos placer y relajación.

En el caso de las mujeres, estas contracciones se reflejan en la vagina y el útero. Si se trata de orgasmos húmedos, con eyaculación o ‘squirting’, estas contracciones facilitan la expulsión del eyaculado por la uretra. Como ocurriría en el caso de los hombres cuando eyaculan. Las sensaciones placenteras más potentes se suelen originar por la estimulación del clítoris, en la mayoría de las mujeres. En caso de multiorgasmia, el proceso se repetiría, aunque las sensaciones placenteras podrían variar en intensidad.

En los hombres, las contracciones hacen vibrar la próstata, las vesículas seminales y los vasos deferentes, encargados de trasladar el esperma desde los testículos hacia el pene. Aunque el orgasmo no siempre vaya acompañado de eyaculación, suelen aparecer unidos. Tras el orgasmo, si se ha eyaculado, se iría perdiendo la erección paulatinamente, entrando así en un periodo refractario, lo que dificulta la erección durante unos minutos o incluso horas. De no existir eyaculación, aunque se pudiera perder turgencia en la erección, no aparecería el periodo refractario y se podría conseguir un nuevo orgasmo pues, la multiorgasmia no es únicamente una cuestión femenina.

En ambos casos, suelen producirse cambios extra genitales, comohiperventilación, taquicardia, variación en la presión arterial, contracciones rectales y uretrales, miotonía o relajación muscular y rubor sexual en la piel, entre otros. Igualmente, tras el orgasmo podría aparecer hipersensibilidad genital.

Alrededor del orgasmo se han construido varios mitos. Es habitual escuchar hablar de orgasmos vaginales y clitorianos, por ejemplo. Igualmente, podríamos hablar de orgasmos pezonianos, testiculares o anales, como si obtuviéramos orgasmos al estimular pezones, testículos o ano, pero no es así. Pues no existen diferentes tipos de orgasmo. La respuesta orgásmica es la misma, lo que sí cambia es el camino tomado hasta llegar a él.

¿Tiene la sexualidad presente en su día a día?, ¿le erotizan situaciones cotidianas, personas e incluso objetos? Esto ayuda a llenar de sexualidad y erotismo su cerebro y alimenta su clave erótica, que es el motor del deseo y, sin éste, no habría ni excitación ni, por consiguiente, orgasmo. No es cuestión de convertirse en un obseso sexual ni estar a todas las horas pensando en ‘lo único’, como a veces comentamos en tono de humor. Si no sentir que es una persona sexuada y su sexualidad le acompaña allá donde vaya. No puede dejar su sexualidad colgada de un perchero para ir al trabajo, o guardarla en un cajón para acudir a celebraciones familiares, al igual que no deja sus genitales en casa ni sus emociones, ¿verdad?

Puede que esté pensando, ¿pero qué comenta esta sexóloga?, ¿cómo voy a llevar mi sexualidad a todas partes?, ¿llevar a mis hijos al cole o darle un beso a mis padres con mi sexualidad y siendo consciente de que está presente?… ¡Qué locura!

Pues sí, le recordaré que la sexualidad es inherente al ser humano y que, cuando hablo de ella, no solo me refiero a sus genitales, al coito, a los orgasmos o a las diferentes prácticas genitales. Hago referencia también a su género, emociones, actitudes y creencias sexuales.

El multiorgasmo es muy deseado en la mayoría de mujeres y hombres, si estos supieran que también pueden llegar a conseguirlo.

En las mujeres, tras la obtención del primer orgasmo, se tiene que evitar parar y no permitir que baje en exceso la intensidad de la estimulación. Aunque pueda resultar desagradable y cuasi dolorosa por unos segundos, si se continúa, es muy probable que aparezca de nuevo el placer y se vuelva a producir un nuevo orgasmo.

En los hombres, habría que conseguir no eyacular durante el orgasmo, para evitar el periodo refractario. El taoísmo nos ofrece algunos trucos sexuales al respecto. Los taoístas, consideraban que eyacular suponía la pérdida de la energía vital, pero no deseaban privarse de los beneficios de orgasmar habitualmente. Para conseguir esto, estimulaban ‘el punto del millón de dólares’, llamado así por lo que pagaban para que se lo estimulasen adecuadamente. Se sitúa en el perineo, entre el ano y los testículos y, si se presiona durante el orgasmo, se puede llegar a retener la eyaculación. Si esto sucediera, se podría continuar en la búsqueda de un nuevo orgasmo, aunque requiere bastante entrenamiento.

Para llegar al orgasmo y a la multiorgasmia es importante, para ambos sexos, estar relajado, excitado y en plena clave erótica.

Técnicas de desbloqueo

Jadear para liberar tensión, balancear la pelvis y tener entrenado el músculo PC, son técnicas que facilitan el desbloqueo y contribuyen a la llamada del orgasmo.

No olvide que los mensajes que se envía mentalmente también son de suma importancia. Si pensamos que lo conseguiremos, es muy probable que así sea.Henry Ford comentaba: “Tanto si cree que puede como si cree que no puede, está en lo cierto”. Él hablaba de construir un imperio automovilístico, como hizo, pero funciona igual con la construcción de nuestros orgasmos. Así que ya sabe, repita mentalmente: “¡Sí, ya está aquí, me viene, lo noto, llegó!”. Igualmente, quitarse miedos y represiones facilitará la misión.

Pero el orgasmo no es el fin único de su sexualidad, el disfrute es el verdadero objetivo, y el orgasmo es solo un tipo de placer. A veces una mirada, risas cómplices, caricias o besos, desencadenan sensaciones muy placenteras y que son muy próximas al orgasmo.

No se exija demasiado para multiplicar orgasmos, no es necesario ni tampoco tiene por qué ser lo mejor. Si lo desea, pruébelo, si no, siga disfrutando como desee. Poder elegir cómo disfrutar su sexualidad es lo que le generará mayor satisfacción, sin lugar a duda.

http://www.elmundo.es/vida-sana/2015/10/17/5620cd02ca4741031a8b4660.html

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