Orgasmos en cadena: cómo multiplicar el placer

LOS ROSTROS ORGÁSMICOS DE ‘NYMPHOMANIAC’. La película de Lars von Trier (2013) narra cómo un viejo soltero, Seligman, escucha las lujuriosas vivencias de la atractiva Joe. Durante el rodaje, el director insistió en que el sexo fuera ‘no disimulado’. EL MUNDO

Cualquier hombre o mujer puede lograr ser multiorgásmico

Pensar en positivo y no exigirse demasiado, algunos trucos indispensables

  • ANA SIERRA

¿Le gustaría conocer su potencial orgásmico? ¿Descubrir cómo multiplicar y hacer más intensos sus momentos de clímax?

Elegir los estímulos sexuales y eróticos adecuados es fundamental para alcanzar la famosa y deseada multiorgasmia. Tanto los estímulos internos, tales como fantasías eróticas, pensamientos facilitadores y mensajes positivos, como los estímulos externos, objetos y sujetos de deseo o ambientes y contextos, entre otros, le facilitarán la misión, sin duda.

Pero, ¿conocemos realmente cómo se produce y qué sucede en nuestro cuerpo cuando tenemos un orgasmo?

El orgasmo, que suele durar unos 10 segundos y genera múltiples beneficios, se caracteriza por las contracciones musculares producidas a nivel pélvico y genital.Estas se desencadenan, tras una adecuada estimulación, liberando así la tensión sexual y congestión vascular acumuladas durante las anteriores fases de deseo y excitación. Generalmente nos producen sensaciones placenteras físicas y mentales. Las primeras contracciones suelen ser intensas y muy seguidas, con intervalos de unos 0,8 segundos y, a medida que progresa el orgasmo, éstas se hacen menos intensas e irregulares. Por supuesto, existen diferencias individuales, entre sexos, según las edades y también según el nivel de entrenamiento que se tenga.

El músculo del amor, denominado así por su protagonismo en el campo sexual, es el pubococcígeo o PC, uno de los responsables de que esto suceda.

Es muy probable que pueda llegar a sentir cómo esos impulsos eléctricos desencadenados por este proceso, se elevan desde la zona sacra a lo largo de la columna vertebral, alcanzando diversas áreas cerebrales que dotan de sentido nuestras sensaciones y liberan las sustancias necesarias para generarnos placer y relajación.

En el caso de las mujeres, estas contracciones se reflejan en la vagina y el útero. Si se trata de orgasmos húmedos, con eyaculación o ‘squirting’, estas contracciones facilitan la expulsión del eyaculado por la uretra. Como ocurriría en el caso de los hombres cuando eyaculan. Las sensaciones placenteras más potentes se suelen originar por la estimulación del clítoris, en la mayoría de las mujeres. En caso de multiorgasmia, el proceso se repetiría, aunque las sensaciones placenteras podrían variar en intensidad.

En los hombres, las contracciones hacen vibrar la próstata, las vesículas seminales y los vasos deferentes, encargados de trasladar el esperma desde los testículos hacia el pene. Aunque el orgasmo no siempre vaya acompañado de eyaculación, suelen aparecer unidos. Tras el orgasmo, si se ha eyaculado, se iría perdiendo la erección paulatinamente, entrando así en un periodo refractario, lo que dificulta la erección durante unos minutos o incluso horas. De no existir eyaculación, aunque se pudiera perder turgencia en la erección, no aparecería el periodo refractario y se podría conseguir un nuevo orgasmo pues, la multiorgasmia no es únicamente una cuestión femenina.

En ambos casos, suelen producirse cambios extra genitales, comohiperventilación, taquicardia, variación en la presión arterial, contracciones rectales y uretrales, miotonía o relajación muscular y rubor sexual en la piel, entre otros. Igualmente, tras el orgasmo podría aparecer hipersensibilidad genital.

Alrededor del orgasmo se han construido varios mitos. Es habitual escuchar hablar de orgasmos vaginales y clitorianos, por ejemplo. Igualmente, podríamos hablar de orgasmos pezonianos, testiculares o anales, como si obtuviéramos orgasmos al estimular pezones, testículos o ano, pero no es así. Pues no existen diferentes tipos de orgasmo. La respuesta orgásmica es la misma, lo que sí cambia es el camino tomado hasta llegar a él.

¿Tiene la sexualidad presente en su día a día?, ¿le erotizan situaciones cotidianas, personas e incluso objetos? Esto ayuda a llenar de sexualidad y erotismo su cerebro y alimenta su clave erótica, que es el motor del deseo y, sin éste, no habría ni excitación ni, por consiguiente, orgasmo. No es cuestión de convertirse en un obseso sexual ni estar a todas las horas pensando en ‘lo único’, como a veces comentamos en tono de humor. Si no sentir que es una persona sexuada y su sexualidad le acompaña allá donde vaya. No puede dejar su sexualidad colgada de un perchero para ir al trabajo, o guardarla en un cajón para acudir a celebraciones familiares, al igual que no deja sus genitales en casa ni sus emociones, ¿verdad?

Puede que esté pensando, ¿pero qué comenta esta sexóloga?, ¿cómo voy a llevar mi sexualidad a todas partes?, ¿llevar a mis hijos al cole o darle un beso a mis padres con mi sexualidad y siendo consciente de que está presente?… ¡Qué locura!

Pues sí, le recordaré que la sexualidad es inherente al ser humano y que, cuando hablo de ella, no solo me refiero a sus genitales, al coito, a los orgasmos o a las diferentes prácticas genitales. Hago referencia también a su género, emociones, actitudes y creencias sexuales.

El multiorgasmo es muy deseado en la mayoría de mujeres y hombres, si estos supieran que también pueden llegar a conseguirlo.

En las mujeres, tras la obtención del primer orgasmo, se tiene que evitar parar y no permitir que baje en exceso la intensidad de la estimulación. Aunque pueda resultar desagradable y cuasi dolorosa por unos segundos, si se continúa, es muy probable que aparezca de nuevo el placer y se vuelva a producir un nuevo orgasmo.

En los hombres, habría que conseguir no eyacular durante el orgasmo, para evitar el periodo refractario. El taoísmo nos ofrece algunos trucos sexuales al respecto. Los taoístas, consideraban que eyacular suponía la pérdida de la energía vital, pero no deseaban privarse de los beneficios de orgasmar habitualmente. Para conseguir esto, estimulaban ‘el punto del millón de dólares’, llamado así por lo que pagaban para que se lo estimulasen adecuadamente. Se sitúa en el perineo, entre el ano y los testículos y, si se presiona durante el orgasmo, se puede llegar a retener la eyaculación. Si esto sucediera, se podría continuar en la búsqueda de un nuevo orgasmo, aunque requiere bastante entrenamiento.

Para llegar al orgasmo y a la multiorgasmia es importante, para ambos sexos, estar relajado, excitado y en plena clave erótica.

Técnicas de desbloqueo

Jadear para liberar tensión, balancear la pelvis y tener entrenado el músculo PC, son técnicas que facilitan el desbloqueo y contribuyen a la llamada del orgasmo.

No olvide que los mensajes que se envía mentalmente también son de suma importancia. Si pensamos que lo conseguiremos, es muy probable que así sea.Henry Ford comentaba: «Tanto si cree que puede como si cree que no puede, está en lo cierto». Él hablaba de construir un imperio automovilístico, como hizo, pero funciona igual con la construcción de nuestros orgasmos. Así que ya sabe, repita mentalmente: «¡Sí, ya está aquí, me viene, lo noto, llegó!». Igualmente, quitarse miedos y represiones facilitará la misión.

Pero el orgasmo no es el fin único de su sexualidad, el disfrute es el verdadero objetivo, y el orgasmo es solo un tipo de placer. A veces una mirada, risas cómplices, caricias o besos, desencadenan sensaciones muy placenteras y que son muy próximas al orgasmo.

No se exija demasiado para multiplicar orgasmos, no es necesario ni tampoco tiene por qué ser lo mejor. Si lo desea, pruébelo, si no, siga disfrutando como desee. Poder elegir cómo disfrutar su sexualidad es lo que le generará mayor satisfacción, sin lugar a duda.

http://www.elmundo.es/vida-sana/2015/10/17/5620cd02ca4741031a8b4660.html

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Disfunción sexual femenina

Qué es

La disfunción sexual femenina es un trastorno que se produce cuando hay un cambio significativo en el comportamiento sexual habitual de la mujer. Disminuyen o incluso desaparecen los pensamientos y fantasías sexuales y se posponen o se evitan las relaciones. Además, existe una incapacidad para disfrutar y esto afecta a la calidad de vida y a las relaciones personales. En general, las cuatro áreas en las cuales las mujeres tienen dificultades son: el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor asociado al coito.

Tipos

Disfunciones del deseo sexual hipoactivo:

Algunas mujeres pueden sentir la falta de deseo en ciertos momentos de su vida, por ejemplo, durante el embarazo y elparto, la lactancia y la menopausia, y en periodos de crisis o enfermedades. Para otras, esta situación puede volversecrónica. Los síntomas son la falta de interés en iniciar o participar en actos sexuales, falta de receptividad a la actividad sexual y la ausencia de pensamientos sexuales o fantasías.

Causas de la pérdida de deseo:

  • Físicas: las intervenciones quirúrgicas, desarreglos hormonales y ciertas enfermedades como la diabetes, cardiopatías, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson y la depresión.
  • Otros factores: los cambios en los métodos anticonceptivos, cansancio, estrés, cambios de humor, obesidad, la relación con la pareja, episodios sexuales traumáticos y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y drogas. La falta de tiempo también puede provocar una pérdida del deseo sexual. Asimismo, se puede deber a la rutina sexual o a algo en la pareja que produce rechazo.

Tratamiento:

No hay ningún tratamiento válido y efectivo para todas las mujeres, por tanto, un buen conocimiento de la naturaleza del problema es fundamental para tratar a cada mujer. En principio se necesita una historia clínica detallada que incluya el aspecto médico sexual y social. Dependiendo del tipo de problema puede hacerse un reconocimiento (con tu consentimiento) y extraer una muestra de sangre para analizar los niveles hormonales. Otras pruebas pueden incluir un análisis de orina y medir la tensión arterial, las cuales pueden revelar diabetes o hipertensión, ambas posiblemente relacionadas con la disfunción sexual. Las opciones básicas de tratamiento son las terapias sexual, psicosexual y farmacológica.

  • Terapia farmacológica: está basada en parches transdérmicos de testosterona que liberan gradualmente dosis muy bajas de la hormona, lo que mantiene niveles estables de la misma y reduce los efectos secundarios (acné, vello corporal) asociados a otros sistemas de administración como las inyecciones. Los citados parches han probado que aumentan en más de un 50 por ciento tanto la actividad sexual, como el deseo sexual en mujeres con menopausia quirúrgica. Además, hay mejoras también en la excitación, el orgasmo y el placer.

Trastorno de excitación sexual:

Durante la excitación sexual se dan una serie de cambios físicos. El clítoris (la parte sensible de los genitales exteriores que responde a las caricias) se agranda debido a la entrada de sangre. La estructura interna de la vagina también se alarga e hincha en su parte superior para acomodar la penetración. Otro cambio es el incremento de la lubricación de la vagina. Esto también facilita la penetración y ayuda a evitar cualquier sensación de incomodidad durante el coito. La excitación no sólo es corporal sino también mental.

Factores que pueden dificultar la excitación

Un problema físico puede dificultar o impedir que esto ocurra si existe algo que interfiera con el flujo de sangre o las terminaciones nerviosas en la zona genital. Las causas podrían ser la diabetes, enfermedades coronarias o aterosclerosis. Otro factor son las lesiones espinales ya que pueden interferir con los mensajes que se envían desde los órganos genitales al cerebro. Se requiere una adecuada cantidad de hormonas para hacernos sentir sexualmente excitados. El problema físico en muchos casos está acompañado de otros como la falta de interés sexual. Esto puede deberse a un problema como la escasa o inadecuada estimulación por parte de la pareja.

Dolor asociado al coito:

Tipos de dolor o dispareunia:

  • Dispareunia profunda: Las causas principales pueden incluir enfermedades inflamatorias de la pelvis, cirugía ginecológica o pélvica, radioterapia para tumores ginecológicos, tumores uterinos o vaginales y fibroides, endometriosis (engrosamiento de la pared de la matriz), infecciones del tracto urinario, quistes de ovario, falta de lubricación o alguna infección de transmisión sexual. También puede ser la consecuencia de una determinada postura durante el coito en la que la penetración sea mayor.
  • Dispareunia leve: es común y tiene muchas causas. Los síntomas pueden ser el escozor o ardor y la zona puede estar inflamada e irritada. Este dolor puede también sentirse en otros momentos además de durante el coito, por ejemplo, durante actividades como caminar, correr o montar en bicicleta. Cualquier problema dermatológico también puede afectar a la zona alrededor de la vagina como eczema, verrugas, psoriasis y liquen escleroso, que hace que la piel se retraiga y se haga más frágil. Otras causas pueden ser herpes y úlceras vaginales. La intolerancia a los espermicidas y los condones de látex, así como ciertos jabones, también pueden producir irritaciones.
  • Vaginismo: Suele considerarse una respuesta condicionada y que puede estar relacionada con la anticipación de dolor en el coito.

Tipos de vaginismo:

  • Vaginismo primario: Cuando la mujer nunca ha experimentado la penetración vaginal.
  • Vaginismo secundario: Cuando la mujer ha tenido experiencia de penetración pero lo ha desarrollado posteriormente.

Causas

La creencia de que la vagina es demasiado pequeña, sentimientos negativos sobre el sexo y la sexualidad, abuso sexual previo, traumas vaginales (como el parto), un primer coito doloroso, problemas en la relación, miedo a quedarse embarazada y creencias religiosas estrictas.

Tratamientos

Existen soluciones efectivas para tratar el vaginismo. La mayoría incluye el tratamiento terapéutico por parte de un psicólogo o sexólogo. La terapia sexual ha demostrado gran efectividad en los casos de vaginismo.

Los entrenadores (dilatadores) vaginales están fabricados en plástico y son de cuatro tamaños graduados. Se trata de cilindros huecos con terminaciones redondeadas que permiten llevar a cabo el tratamiento de forma suave y progresiva. Se comienza utilizando el más pequeño y poco a poco se va subiendo el tamaño hasta que se consigue introducir el tamaño más grande fácil y cómodamente. Sin embargo, algunas mujeres no se sienten cómodas y prefieren usar sus propios dedos para esta terapia. El índice de éxito de esta terapia es muy elevado.

Educación sexual. Las razones psicológicas que provocan el vaginismo deben ser tratadas. El tratamiento puede incluir técnicas de relajamiento, el uso de imágenes visuales, ejercicios de tipo pélvico y programas de comportamiento cognitivo.

Trastorno orgásmico:

¿Qué importancia se debe dar al hecho de no tener orgasmos?

El orgasmo es una experiencia que admite muchas variedades. Cuando ocurre puede ser muy distinto cada vez incluso en la misma mujer. No se conocen sus motivos. Ser consciente del propio cuerpo y sus respuestas sexuales es algo fundamental para que se produzca.

Dificultades más comunes para alcanzar el orgasmo:

La incapacidad para alcanzar el orgasmo después de una estimulación sexual apropiada puede ser algo preocupante para una mujer y su pareja. La mujer puede experimentar sentimientos de fracaso e inseguridad y también puede recriminárselo a su pareja.

  • Dificultades primarias: aquellos casos que nunca han tenido un orgasmo. Es común y se da con más frecuencia en las mujeres jóvenes.
  • Dificultades secundarias: han alcanzado el orgasmo en ocasiones anteriores pero luego ha surgido la dificultad.

La capacidad para sentir el orgasmo se va incrementando con la edad y una vez que se ha aprendido normalmente no se olvida. Igual que la excitación sexual, el orgasmo puede sentirse en el cerebro además del cuerpo.

Factores influyentes

Una mala comunicación sexual; la ignorancia y el miedo; la escasa o inadecuada estimulación sexual; las dificultades en la relación; las experiencias sexuales traumáticas en el pasado; los problemas psicológicos y un estado físico debilitado pueden contribuir a que una mujer tenga problemas para alcanzar el orgasmo. Ciertas condiciones médicas que relacionadas con el riego sanguíneo y las terminaciones nerviosas del clítoris también pueden estar implicadas en la pérdida del orgasmo. Actualmente se está llevando a cabo investigación médica en este campo.

http://www.dmedicina.com/enfermedades/ginecologicas/disfuncion-sexual-femenina.html?cid=SIN00101

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Las mujeres españolas: notable en vida sexual

MARÍA CORISCO

Hubo una española que, cuando besaba, besaba de verdad; también hubo otra que quemó su sostén junto a un bistró parisino, y otra que jamás confesó ante nadie -tal vez ni ante sí misma- que su virginidad voló por los aires al mismo tiempo que los fuegos artificiales de una verbena de verano. Las hijas de estas españolas del franquismo recibieron una tibia educación sexual escolar, se atiborraron de píldoras anticonceptivas, reivindicaron -o no- su derecho al orgasmo y, aunque algunas se desmelenaron en las despedidas con los ‘boys’ y descubrieron el ‘tuppersex’, también otras muchas fueron carne de cañón de los laboratorios, empeñados en medicalizar su apatía sexual. Estas mujeres han sido madres a su vez, y ven cómo sus hijas viven en una sociedad donde las relaciones se inician en el botellón o en la red, donde las revistas para adolescentes imponen la genitalidad como mandamiento y en la que los mensajes sexuales explícitos, por su omnipresencia, son ruido de fondo, mero runrún ya. En este puchero nos movemos. Si queremos plantearnos cómo son las españolas ante el sexo, vayámonos a Perogrullo: «No se puede generalizar». Está claro. Cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre. Ahora bien, cabe preguntarse si, más allá de nuestras evidentes individualidades, compartimos una cierta historia sexual; sí, al vivir en sociedad se ‘contagian’ intereses, frustraciones, fantasías… «Seguramente hay unas vivencias comunes a cada época y, del mismo modo que la vida sexual de nuestras madres tuvo mucho que ver con el momento histórico-político, la de nuestras hijas estará quizá ligada a la tecnología», nos sugiere Rosa Collado Carrascosa, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Joan Vílchez, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, aporta un nuevo matiz: «Estamos en la era de la complejidad: en oposición a los talibanes, al fanatismo y al pensamiento único, hay un sinfín de contextos y circunstancias. Es importante tener esto en cuenta si queremos aproximarnos a cómo es la relación de las españolas con el sexo».

Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

Esta complejidad la podemos observar si acudimos al oráculo de nuestro tiempo, las encuestas: la variabilidad es enorme, y hay datos para todos los gustos. Por ejemplo, el ‘Estudio sobre los hábitos sexuales de la población española’ (HRA Pharma), tras preguntar a mujeres de entre 16 y 35 años de edad, señala que más de la mitad (el 57%) afirma haber tenido su primera relación sexual entre los 17 y los 20 años. Si nos vamos a un segmento más joven -entre los 18 y los 26- una encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD revela que la edad promedio para el inicio de las relaciones sexuales se sitúa en torno a los 15-16 años. En cualquier caso, la tendencia clara es el adelanto en el despertar sexual. José Ramón Serrano, presidente de la Sociedad Española de Contracepción, corrobora este adelanto: «Las jóvenes de ahora comienzan a los 16 años de media, mientras que sus madres, que ahora tienen entre 40 y 50, las iniciaron a los 20. En una generación, hay cuatro años de diferencia».

Un dato curioso que se desprende de diferentes encuestas es el asunto de la autoestima. La tenemos bastante alta, sí, y calificamos con un notable alto nuestra vida sexual. Por ejemplo, la encuesta ‘Habits’ (hábitos sexuales entre las mujeres y las profesionales sanitarias en España 2012), realizada mediante entrevistas a 3.200 mujeres de 23 a 49 años, revela que la inmensa mayoría (un 95%) se encuentra satisfecha con sus experiencias sexuales; con respecto a la calidad de sus relaciones, la puntuación media es de un 8,1. También la macroencuesta del instituto Opina nos muestra a una española ‘notablemente satisfecha’ con su vida sexual.

Prefieren hablar sobre sexualidad con sus amigas (90%), su pareja (80%), su madre (76%) y su ginecólogo (75%)

Siguiendo con las encuestas, algo que puede resultar sorprendente es que el 68% de las españolas mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, y que el 80% desearía tenerlas con mayor frecuencia. El dato, obtenido del ‘Informe europeo sobre hábitos sexuales’ -con una muestra de 2.500 mujeres de Alemania, Austria, Portugal, Suecia y España-, contradice la idea de la apatía sexual, de la falta de deseo en la mujer. «No es, desde luego, lo que nosotros solemos ver en consulta», indica Vicente Bataller, director del Instituto Valenciano de Sexología. Ciertamente, en los últimos años se ha hablado hasta la extenuación del ‘trastorno de deseo hipoactivo’ en la mujer. Vamos, el socorrido y conyugal «me duele la cabeza» de toda la vida. Sexólogos y psicólogos nos han contado que los temas que más se consultan en el gabinete son la apatía, la indiferencia, la insatisfacción. Luego, rascando, rascando, se llega a otros matices. Así, el mencionado informe europeo nos habla de que las mujeres justifican esa negativa a mantener relaciones sexuales en el egocentrismo masculino (un 22%), la pereza (16%) y la arrogancia de su pareja (15%). Pero, atentas, la principal causa de inhibición femenina ante el sexo es, ‘tachán’, la halitosis (un 29%). La española sigue queriendo besar de verdad y el mal aliento le baja todo el rubor.

Bien, eso es lo que nos tira para atrás, pero, ¿qué es lo que nos ‘pone’? Georgina Burgos, sexóloga y autora del libro ‘Proyecto Tabú. Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto’ (Ed. Fundamento), apunta que «las fantasías eróticas de las españolas -como en el resto de las mujeres de la cultura occidental- están muy acorde a nuestras vivencias de la sexualidad. Estamos en un marco social y, a veces, por un deseo de transgresión de esa norma, gusta fantasear con algo que se considera prohibido». Esta experta advierte también de que se están lanzando mensajes equivocados: «Se nos está diciendo que las mujeres fantasean sobre todo con el sadomasoquismo y la violencia. Eso es falso. Hay estudios específicos que demuestran que, si te preguntan si alguna vez has fantaseado con una violación, lo más probable es que digas que sí; de ahí no se puede extraer la conclusión de que sea nuestra principal fantasía».

Un 16% no practica sexo nunca, un 34,1% ha fingido alguna vez un orgasmo y el 5% practica el sexo por internet

En todo este asunto de las fantasías sadomaso hay que hablar del antes y el después que supuso la publicación de ’50 sombras de Grey’. Una encuesta de la consultora TNS asegura que el 60% de las lectoras españolas afirma haber aprendido sobre sexo, el 45% tener una mentalidad más abierta, el 35% ser más exigente en sus relaciones sexuales y el 30% haber realizado nuevas prácticas. La fantasía se hizo realidad, pero Joan Vílchez nos advierte: «Está muy bien que se abran las mentalidades, pero no olvidemos que el entorno, en el fondo, es machista. El mundo de las fantasías, los juguetes sexuales, la exaltación del porno… entra todo dentro de una cultura absolutamente sexista».

En este sentido, Rosa Collado señala que «las mujeres españolas han tenido que ir rompiendo ese patriarcado tan potente que regulaba desde las normas sexuales a la forma de vestir o relacionarse. Esos cambios, que en otros países han ido sucediendo en seis o siete décadas, en España han ocurrido en los últimos 30 años. Y se ha ido evolucionando de la represión sexual a la promiscuidad, copiando el patrón masculino como una forma de manifestar el derecho a la igualdad. Esto ha llevado a la mujer a extremismos que han ido regulándose con posterioridad».

Valoran más su vida sexual (7,2%) que su salud (7,18&%), su trabajo (6,6%) o su situación económica (5,95%) pero dan más valor a su vida familiar (8,2%) y sus amistades (7,98%)

Así, por ejemplo, «se ha ido pasando de la visión genital de la sexualidad a la percepción del placer sexual del cuerpo en general; de las relaciones sexuales que buscaban engendrar al control de la natalidad por la propia mujer; de vivir, ver y entender el sexo como pecado a cubrir una parte de la autoestima femenina». Se ha pasado, también, a hablar con naturalidad de la masturbación femenina, aunque, matiza Georgina Burgos, «es un tema del que todavía se sabe poco. Hay encuestas que dicen que se masturba el 13% de las españolas; otras suben el listón al 98%. No hay investigaciones concluyentes». Sí parece evidente, no obstante, que ya no se considera una práctica reservada solo a los varones: «Siempre se consideró que las mujeres eran menos sexuales que los hombres y se asumió que no tenían necesidad de masturbarse y que podían esperar perfectamente a que llegara su vida sexual adulta. Ahora se habla abiertamente de la masturbación femenina. Incluso parece que apetece que exista».

Ese es, desde luego, el mensaje que continuamente lanzan las revistas y portales para preadolescentes, asegura la experta. «Vivimos en una época en la que la sexualidad y la masturbación son un imperativo. Si antes todo era represión, ahora parece que si no te masturbas tienes un problema de salud. Lo mismo que si sigues siendo virgen a los 16. Creo que estamos perdiendo la capacidad de dejar que la gente, y en especial las jóvenes, elija con tranquilidad cómo quiere vivir su sexualidad».

http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/30/55df34e5268e3eb2338b4587.html

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10 fantasías sexuales de mujeres para realizar antes de morir

Las fantasías eróticas son una parte muy importante dentro de la sexualidad de una mujer. Hablamos de aquellas imágenes o deseos en el ámbito sexual que provocan excitación y predisponen al sexo. Son una forma muy saludable de vivir la sexualidad.

Tener fantasías sexuales no implica expresamente la necesidad de llevarlas a cabo pero si eres capaz de hacerlas realidad te habrás ganado el cielo, significa que has vivido tu sexualidad de forma plena.

 

 

El 80% de las mujeres tienen fantasías durante sus relaciones sexuales con la pareja. Este dato es todavía más alto cuando hablamos de masturbación ya que el 90% de las ellas usan ese tipo de imágenes o deseos para disfrutar en sus momentos de auto placer.

Te presentamos una lista de las 10 fantasías más recurrentes en mujeres:

1. PAPEL DE SUMISA – Hablamos de ceder al control y poder de un hombre que te domine asumiendo el papel de sumisa durante la relación sexual. Actualmente está muy de moda a raíz del fenómeno de 50 sombras de Grey y existen hasta Kits específicos como estos para llevar a cabo esta fantasía sexual. La mujer accedería a recibir órdenes e incluso a disfrutar del placer que produce el dolor moderado.

2. SEXO RÁPIDO CON UN DESCONOCIDO – Es una fantasía que a las mujeres les cuesta confesas. Un estudio realizado a más de 3000 mujeres determinó que un 60% de ellas tiene esta fantasía sexual. Lo que le atrae a la mujer es que un hombre no pueda resistirse a sus encantos y tenga la necesidad de arroyarla para tener sexo de forma descontrolada.

3. EXHIBICIONISMO – Lo que atrae es la idea de ser observada mientras mantiene relaciones sexuales, ya sea en un lugar privado pero visible a través por ejemplo de una ventana o directamente en un lugar público. Otra modalidad es la de ser grabada en video y que luego la pueda ver otra gente.

4. SEXO LÉSBICO – Tener esta fantasía sexual no implica para nada que seas lesbiana. La idea de disfrutar de una experiencia con alguien del mismo sexo en muchas ocasiones responde únicamente a una curiosidad más sexual, una nueva forma de vivir tu sexualidad. El sexo entre mujeres va muy ligado a las caricias y juegos preliminares, cosa que a menudo falta en las relaciones heterosexuales.

5. SEXO GRUPAL – Existen infinitas variantes. Puede tratarse de realizar un trío con dos hombres, con un hombre y una mujer o incluso tener sexo con varias personas a la vez. La fantasía responde a la idea de ser estimulada de forma especial, en ocasiones ser penetrada por más de un hombre u hasta al hecho de ofrecer placer de forma diversa.

6. PAPEL DE DOMINADORA – En este caso nos referimos a tomar el control de la situación, a decidir en casa momento lo que hacer en la cama o lo que quieres que haga tu amante para ti. Puede tratarse tanto de ofrecer placer como de recibirlo, pero siempre dominando la actividad sexual.

7. SEXO CON FAMOSOS – Es muy simple, son fantasías sexuales que aparecen resultado de la atracción sexual por alguna celebridad. Encuentras tan atractivo o atractiva a alguien que fantaseas con estar en la cama con esta persona.

8. FANTASÍAS EN PAREJA – Hablamos de cualquier actividad que implique tener sexo con tu pareja. Puede ser un juego de rol con disfraces o lencería sexy; usar algún juguete sexual en la cama; o realizar alguna locura que os apetezca a los dos.

9. REVIVIR TIEMPOS PASADOS – En estas fantasías sexuales nuestra mente viaja al pasado y tiene encuentros con algún ex novio o algún ligue de una noche. Nos gustaría repetir aquellos momentos en los que disfrutamos tanto del sexo.

 10. VOYERISMO – Te excita la idea de ver a otras personas teniendo sexo. Las fantasías son muy variadas, desde querer estar en la misma habitación mientras dos conocidos tienen sexo hasta mirar por un agujero de escondidas a durante un encuentro sexual.

¿Cuántas de estas fantasías sexuales has usado para excitarte? Y yendo más allá, ¿cuántas has realizado y cuántas te atreverías a probar? Depende de ti que tus fantasías sexuales queden sólo en eso o se conviertan en realidad. Todas las opciones son buenas, tanto si quedan simplemente como fantasías como si consigues escribirlas en tu currículum sexual.

– See more at: http://www.sensualove.com/blogs/noticias/19101795-10-fantasias-sexuales-de-mujeres-para-realizar-antes-de-morir#.VdsRw_ntmkoP

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Llegar a la vez al orgasmo… ¿solo ocurre en las películas?

Foto: Gtresonline

ELVIRA FERNÁNDEZ

Él la mira extasiado, se acerca a ella, la atrae hacia sí y la besa con entregada intensidad. Una luz tenue y cálida, procedente quizá de un fuego de hogar o de los últimos rayos de sol de un prodigioso atardecer, inunda la escena mientras los dos protagonistas avanzan en sus prolegómenos eróticos. El hombre empieza a desnudar a la mujer (que justo ese día se ha puesto un conjunto monísimo de ropa interior, ¡qué suerte!) y ella se deja hacer mientras, a su vez, despoja al macho de sus prendas. De pronto caen los dos en una cama que estaba por ahí, seguramente con suaves sábanas de seda, porque todos sabemos que son comodísimas para dormir y no te resbalas ni nada. Imágenes de un trasero masculino, piernas entrelazadas, rostro femenino con ojos cerrados y boca entreabierta, gemidos. Intuimos que él la penetra porque ella de inmediato se ve transportada a un estadio superior de excitación y embeleso. Los movimientos se aceleran y… ya está, orgasmo simultáneo y aquí paz y después gloria.

Esta escena tan idílica que flirtea con la ciencia ficción es la típica secuencia erótica de telefilme que hemos visto en mil ocasiones. Y ya se sabe, cuando una mentira (o lo que sea) se cacarea el número suficiente de veces se convierte en realidad en nuestros maleables cerebros. Como el sexo es un artefacto que se construye a lo largo de la vida a base de unas cuantas ideas preconcebidas por aquí, nuestras propias experiencias por allá, lo que nos han contando o hemos visto o leído, todo ello aderezado con fantasías, expectativas e instinto, al final acabamos zozobrando en un mar de dudas y no sabemos si lo que se plantea en este artículo, el Orgasmo Simultáneo (así, con mayúsculas), es un objetivo o una casualidad, algo esencial o una contingencia que se materializa si se dan las condiciones adecuadas.

Gracias al cine independiente y a la progresiva exigencia de un público que demanda más realismo y menos cursilería, tenemos otras escenas de sexo que vienen a desmitificar el tópico de la sincronía extática. Ahí tenemos a Nicole Kidman y Jude Law en Cold Mountain, que protagonizan una realista y sorprendente sesión erótica donde se insinúan prácticas comunes pero muy raramente reflejadas en el cine convencional (al menos hasta ahora). Con el personaje al que da vida Gillian Anderson en la serie ‘The Fall’ nos aproximamos a una sexualidad femenina desinhibida y dominante, lejos de clichés.

El misterio de por qué a los seres humanos nos reporta una mayor satisfacción o enriquecimiento espiritual el hecho de hacer determinadas cosas a la vez es algo que sobrepasa los confines del sexo. Puede que tenga que ver con el más puro y duro pragmatismo del que habla Elias Canneti en su ensayo ‘Masa y Poder’. O a lo mejor es un trágico empeño por paliar la soledad cósmica que campa por nuestros corazones: si lo más importante de nuestra vida, nacer y morir, lo hacemos solos, pues lo que hay en medio hagámoslo juntitos, ¿no?

«Si ya es bastante malo centrar el sexo en el clímax, hacerlo en el orgasmo simultáneo lleva la presión todavía más lejos», explica Kristen Mark, de Goodinbed.com

«Está idealizado y sobrevalorado», dice uno de los amigos con los que comparto sobremesa. De manera poco sutil he preguntado al grupo qué pensaban de eso de llegar a la vez. Otro, con bastante socarronería, afirma que «no existe» (¿se referirá al orgasmo en sí mismo?). «Es una cuestión de coordinación. No es importante pero si se busca, se encuentra». «Resulta más fácil para las mujeres, porque somos multiorgásmicas». «Tiene connotaciones románticas». Aaay, el romanticismo, dos almas que se unen en un místico abrazo, el yin y el yang, la concepción del cosmos como una milimétrica estructura machihembrada que perpetúa su movimiento gracias a la retroalimentación continua de energías sutiles.

Sigamos con lo que nos ocupa. La concordancia orgásmica es una de esas bestias escurridizas cuya persecución puede terminar en éxito o fracaso dependiendo de múltiples factores.

En cuanto a las condiciones puramente objetivas, según la escritora británica especializada en sexo y relaciones Tracey Cox, ‘sexperta’ del británico Daily Mail, «la duración del clímax masculino es de entre cinco y 10 segundos, mientras que el orgasmo femenino puede prolongarse hasta los 15 segundos o más. Haz la cuenta y pronto verás que alcanzar el éxtasis en el mismo momento es altamente improbable». Eso sin contar con el hecho demostrado de que «aproximadamente el 75% de los hombres siempre tiene un orgasmo en las relaciones con su pareja, comparado con el 30% de las mujeres». Uno de los consejos de Cox es utilizar la «técnica o maniobra del puente», recomendada por la mayoría de los terapeutas sexuales. La idea es proporcionar estimulación clitoriana hasta el punto de casi llegar al clímax mientras él desencadena con sus embestidas un orgasmo reflejo.

La posición también importa. Estar a horcajadas sobre él o dejar que el hombre entre desde atrás provoca una mayor estimulación de la pared frontal de la vagina, lo que aumenta las posibilidades de un orgasmo por penetración. La all fours, además, nos da a las mujeres más libertad para acceder al clítoris y jugar con él como mejor convenga…

El educador y terapeuta sexual Ian Kerner, autor del libro She Comes First: the Thinking Man’s Guide to Pleasuring a Woman (Ella llega antes; la guía del hombre pensante para dar placer a una mujer), dice que alcanzar el éxtasis sexual a la vez es tan probable como que te toque la lotería, y pone el foco en la intimidad y la comunicación.

Según Kristen Mark, de la web Goodinbed.com, «el sexo se basa en expectativas, y si la tuya es que debes tener un orgasmo simultáneo, vas a estar siempre decepcionada». Una encuesta realizada por esta web reveló que el 70,6% de las mujeres fingen su orgasmo para evitar herir los sentimientos de su pareja. «Estamos bombardeados con imágenes en los medios que nos dicen que el sexo gira alrededor del orgasmo, pero no debemos creérnoslo. Y si ya es bastante malo que lo centremos en el clímax, hacerlo en el orgasmo simultáneo lleva la presión todavía más lejos», añade.

El orgasmo es el perfecto epítome de esta sizzling culture en la que estamos inmersos (cultura del chisporroteo, término acuñado por una servidora). Algo candente, veloz y efímero que nos sobrecoge y, casi instantáneamente, desaparece. Internet y la profusión de psicofármacos que prometen alivio rápido no hacen más que alimentar esa concepción de que las gratificaciones inmediatas (incluyendo ese tipo de orgasmo utilitarista y postmoderno) no solo son exigibles, sino que por una razón de economía y eficiencia han de ser, además, simultáneas.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/07/11/559f9f8a268e3ef6178b457f.html

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Los principales secretos sexuales que las mujeres ocultan a los hombres

Si los expertos en relaciones de pareja insisten en la importancia de hablar por algo será. Mientras ellas se callen sus deseos y fantasías ocultas, a ellos les costará entender qué es lo que necesitan
Foto: No son para tanto, de verdad. Aprende a hablar con tu pareja y disfrutarás más de tu relación y del sexo. (iStock)
No son para tanto, de verdad. Aprende a hablar con tu pareja y disfrutarás más de tu relación y del sexo.

Aunque suene a tópico anticuado, en la mayor parte de los casos los hombres y las mujeres piensan de manera diferente sobre el sexo. No siempre les excitan las mismas cosas, ni todas las posturas son igual de placenteras para ambos ni alcanzan los orgasmos a la misma velocidad (de hecho ellas apenas lo consiguen 6 de cada 10 veces).

Es más, según diferentes estudios científicos ni siquiera coinciden en la hora a la que más les apetece mantener relaciones: ellos prefieren por las mañanas, en la franja de 6 a 9 es cuando tienen las hormonas sexuales más disparadas, mientras que la libido femenina alcanza su máximo apogeo por la noche. Pero no hay problema: siempre nos quedará la siesta, la mejor hora para hacer el amor (y la más propicia para ser infiel) según contaba a El Confidencial la doctora Francisca Molero, vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

Ya sea por tapujos socialmente interiorizados, por mera vergüenza o porque vean conveniente satisfacer a sus hombres en la cama, las mujeres suelen ceder bastante a las necesidades de sus parejas y son muchas las que ven frustradas sus fantasías sexuales por no verbalizar sus verdaderos deseos. Mientras deciden compartirlos con sus parejas, Trina Boice recoge en NewsOkalgunos de los secretos que, en su opinión, las mujeres se callan y podrían animar las relaciones sexuales. Tranquilidad, son mucho más sencillos y banales de lo que podríamos imaginar.

No es tanto tener un tipo como este haciendo el desayuno como que lo preparen ellos (aunque está claro que este físico ayuda). (iStock)
No es tanto tener un tipo como este haciendo el desayuno como que lo preparen ellos (aunque está claro que este físico ayuda). (iStock)

1. El papel del pornochacho

En opinión de Boice, lo primero que los hombres deberían aprender es que los juegos sexuales comienzan mucho antes de llegar al dormitorio, incluso mientras hacéis tareas tan sencillas como fregar los platos antes de iros a la cama. “Es uno de los misterios más desconocidos sobre las mujeres: no hay nada más sexy para una madre exhausta que ver a su marido cambiando los pañales”, asegura la autora de más de 20 libros relacionados con la vida familiar, el matrimonio y la educación de los hijos.

En su opinión, el hecho de que el hombre participe activamente en el mantenimiento de la casa sin que la mujer tenga que pedírselo es un deseo que enciende la pasión femenina (‘¡Oh sí! ¡Baja la basura cariño!’).

Esta creencia puede estar bastante más relacionada con el hecho de que les guste sentirse mimadas, compartir responsabilidades con sus parejas y no sentirse unas esclavas. Por mucho que 50 sombras de Grey haya podido influir en las preferencias y apetencias sexuales femeninas, no es lo mismo estar sometida en la cama –que, normalmente, se entiende como un juego– que a las tareas del hogar.

2. La importancia de ponerse a tono

Aunque en sus fantasías sexuales las mujeres se planteen practicar sexo improvisado con un completo desconocido, en la vida real los comúnmente conocidos como ‘aquí te pillo, aquí te mato’ no suelen triunfar tanto. Los estreses del día a día, la intensa jornada laboral o los quehaceres hogareños –especialmente cuando hay niños de por medio– dificultan esos encuentros sexuales fugaces y hacen que el momento del coito sea casi más planeado que otra cosa. Esta presión obliga a que muchas mujeres necesiten alicientes para meterse en situación como encender unas velas, un poco de música suave, un masaje erótico o unos susurros sensuales para animarse. “A las mujeres generalmente les gusta el sexo porque les hace sentir una conexión más cercana a sus maridos. Los hombres simplemente porque es sexo”, opina la autora, que defiende que ellas buscan una experiencia amorosa mientras que para ellos es una liberación física.

No hay nada más sexy para una madre exhausta que ver a su marido cambiando los pañales

Sin embargo, generalizar en estos casos es bastante arriesgado: ni para todos los hombres el sexo es solo una necesidad biológica ni todas las mujeres necesitan retozar con su príncipe azul. Lo que sí está claro es que hay una sencillísima pauta para mejorar las relaciones sexuales que ciertamente pocas féminas solicitan a sus amantes: cuidar los preliminares. Son muchos los sexólogos que defienden que son más importantes que el acto sexual en sí ya que ayudan a excitar a la otra parte, mejorar la lubricación, hacer que el sexo sea menos doloroso y que resulte más fácil alcanzar el orgasmo.

3. Mejor las luces apagadas

“Los hombres se sienten atraídos por las formas femeninas. Son muy visuales y quieren ver a la mujer desnuda”, comenta Boice. El problema es que muchas féminas aseguran que preferirían hacerlo en la oscuridad porque no se sienten a gusto con su cuerpo, pero no lo van a decir.

Las clásicas quejas de ‘jo, estoy súper gorda’ no se llevan al dormitorio para evitar que el hombre se fije en lo que ella pueda considerar un defecto físicopoco sexy –desde celulitis hasta vello púbico en exceso pasando por las cartucheras o el tamaño y caída de sus pechos– y se corte la pasión. El problema es que para ellas esas imperfecciones siguen ahí y no se sienten lo suficientemente atractivas como para disfrutar en la cama si ellos pueden verlas.

La autora recomienda a los hombres que digan a sus mujeres lo sexys que son, por ejemplo, regalándolas de vez algo de lencería o un vestido atrevido que pueda resaltar sus mejores atributos. No hará falta hablar del tema de los complejos abiertamente y será una forma discreta de incentivar que ella se sienta atractiva en la cama.

Cuando la veas rara y te preguntes '¿en qué estará pensando?', puede ser que en alguna de estas cosas. O no. (iStock)
Cuando la veas rara y te preguntes ‘¿en qué estará pensando?’, puede ser que en alguna de estas cosas. O no. (iStock)

4. Odian el sexo por compromiso

“Los hombres a menudo disfrutan más del sexo que las mujeres”, explica Boice: “Es un hecho triste y frustrante, pero, anatómicamente hablando, los hombres están diseñados para alcanzar los orgasmos con más facilidad”. Para ellas requiere más esfuerzo mental y físico. De hecho, los nervios y la tensión incluso pueden hacer que sea doloroso, cosa que rara vez le ocurre a un hombre.

“Emocionalmente hablando”, continua la experta, “las mujeres tienden a pensar en la posibilidad de quedarse embarazadas antes y después de cada acto. Toda su vida puede verse alterada por un solo encuentro, y lo saben”. Esto hace que se preocupen por tomar medidas anticonceptivas (incluso a diario) que, en ocasiones, puede influir en que se sientan inapetentes.

Sin embargo, pese a que puedan no tener ganas y prefieran echarse a dormir que practicar sexo, muchas acaban cediendo como “regalo de amor hacia sus parejas”. “Su falta de pasión o que no lleguen al orgasmo no significa que no te quiera”, opina Boice, quien recomienda no ser codicioso pidiendo sexo para que sean ellas mismas quienes lo demanden.

5. Los piropos nunca sobran

El mencionado truco del ‘estoy gorda’ que suele buscar un ‘qué va, cari, no digas tonterías’ como réplica, es de los más usados por las mujeres para conseguir que sus parejas les recuerden lo guapas que son o lo mucho que les gustan respecto a otras mujeres. O sí, también puede ser que hayan engordado unos kilos en los últimos meses y te estén pidiendo sinceridad. Deja de mentir, aunque coméntalo con tacto y sacando el lado positivo: ‘es que antes estabas demasiado delgada’.

Es un hecho triste y frustrante, pero, anatómicamente hablando, los hombres están diseñados para alcanzar los orgasmos con más facilidad

Ahora que, como comenta la autora, también es cierto que las mujeres suelen criticar a los hombres que solo alaban el físico de las féminas como si no les importase nada más. Una de cal y otra de arena. Que quede claro también que es atractiva por su forma de ser y recuerda comentarle gracias a qué rasgos de su personalidad te enamoraste de ella.

Boice compara este refuerzo positivo con cuando al escuchar el jingle de un anuncio se nos pega y no podemos dejar de cantar la melodía: “El poder de la sugestión nos puede afectar cuando viene de una fuente que realmente no nos importa, imaginen lo mucho que nos puede influir si estos mensajes repetitivos los dice alguien a quien queremos”.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-06-15/los-principales-secretos-sexuales-que-las-mujeres-ocultan-a-los-hombres_878007/

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Los escorts masculinos: las mujeres se aficionan al sexo de pago

HOMBRES A LA CARTA

Tradicionalmente de consumo y demanda masculino, la prostitución ya no es solo cosa de hombres. Los chicos de compañía están de moda pero ¿quién contrata y por qué estos servicios sexuales?

No hay duda de que entre gigolos, rentboys, jineteros –el nombre que reciben en Cuba aquellos que “cabalgan a la turista”– o gogoboys, los hombres encuentran en este tipo de alternativas formas de vender su cuerpo no sólo a otros hombres, sino también a las mujeres. En la actualidad, ellas disponen de un amplio espectro de servicios de sexuales de pago y cada vez los demandan más. O al menos eso dicen los datos.

Simple compañía o sexo sin compromiso, internet y otras plataformas digitales se han convertido en el medio más rápido y efectivo para contratar a hombres a cambio de su cuerpo. Rose Troup Buchanan recoge en el Independent los resultados de una investigación llevada a cabo entre las universidades de Lancaster y la Metropolitan de Manchester que muestra que el número de acompañantes masculinos en Reino Unido ha aumentado casi un tercio desde el año 2010.

¿A qué se debe este incremento de la demanda? ¿Es quizás una muestra de mayor igualdad entre hombres y mujeres en cuanto a demanda de sexo, o es quizás que ellas encuentran en este tipo de servicios algo que no les ofrecen las relaciones reales? Los investigadores creen haber encontrado la respuesta.

Puestas a pagar, asegúrate de llevarte algo realmente bueno. (Corbis)
Puestas a pagar, asegúrate de llevarte algo realmente bueno. (Corbis)

La ley de la oferta y la demanda

El estudio, dirigido por las doctoras Sarah Kingston y Natalie Hammond, encontró que la media de anuncios de hombres ofreciendo sus servicios de compañía ha aumentado de un 5% (una media de 246) en 2010 a un 15% (alrededor de 732 anuncios) durante el pasado 2014.

Tras ver estos datos, los investigadores se plantearon a qué se debe el aumento del consumo de prostitución masculina y trataron de establecer un perfil estándar sobre las mujeres que pagan por sexo. “Estamos tratando de encontrar las motivaciones y experiencias de las mujeres que reservan acompañantes; quiénes y dónde compran sexo y conocer a fondo cómo se negocia con la seguridad y la intimidad física de estos encuentros”, comenta Kingston.

¿Qué demandan las mujeres de los prostitutos?

Los hallazgos iniciales de la investigación, que forma parte de un proyecto más amplio llamado Women Who Buy Sexual Services in the UK, encontraron que las mujeres que pagan por sexo son de todas las edades y la mayor parte de ellas suelen ser solteras.

Los investigadores, que contaron con la participación de 21 escorts masculinos que trabajan actualmente para averiguar qué es lo que buscaban sus clientas femeninas al contratar sus servicios, concluyeron que “la razón principal de la transacción económica a cambio de compañía o sexo se debe a que les falta tiempo para mantener una relación de pareja”.

“Los encuentros casuales o los romances pueden ser complicados; contratar un escort ofrece control, la oportunidad para experimentar sexualmente y la exploración de fantasías sin el miedo de ser juzgado por el compañero”, señala Clarissa Sebag-Montefiore en un interesante artículo publicado en Aeon.

Internet ha permitido el anonimato y la seguridad de que el producto realmente merece la pena

De hecho, este tipo de servicios se encuentran en portales y webs especializadas o en anuncios específicos. A diferencia de los hombres que contratan prostitutas, las mujeres no acuden a clubes en busca de sus acompañantes sino que eligen desde la intimidad con quiénes quieren encontrarse antes de salir en busca de un acompañante.

Altura, complexión, edad, origen e incluso aficiones o especialidades –entiéndase, en la cama–, son algunos de los rasgos que ellas pueden averiguar antes de solicitar los servicios de un escort. Algo así como buscar al príncipe azul –aunque sea para unas horas o días– a la carta. “El proceso de selección es algo diferente al masculino”, explica Sebag-Montefiore: “tiene más que ver con la posibilidad de elección del hombre ideal que la mera satisfacción de los deseos”. De ahí que sus servicios sean mucho más caros y que los procesos de selección para entrar en este sector también sean mucho más duros para ellos.

Calidad vs. cantidad

Por lo general, la prostitución masculina suele estar directamente relacionada con mujeres con un alto poder adquisitivo. Su consumo –mucho más habitual en Occidente– está asociado al lujo y conlleva el desembolso de grandes cantidades económicas. Están dispuestas a pagar por un producto de calidad por lo que no se cortan en exigir determinadas características y, sobre todo, discreción en la contratación de sus servicios.

‘La razón principal de la transacción económica a cambio de compañía o sexo se debe a que les falta tiempo para mantener una relación de pareja’

“Internet ha permitido no sólo el anonimato de los encuentros amorosos, sino también la seguridad de que el producto por el que se está pagando merece realmente la pena”, comenta Sebag-Montefiore. Como si de contratar un pack vacacional se tratase, en las páginas web especializadas pueden encontrarse además comentarios de otras usuarias o los exámenes médicos de los hombres disponibles para aclarar todas las dudas antes de tomar una decisión.

Leer más:  Sexo: Los escorts masculinos: por qué las mujeres se aficionan al sexo de pago. Noticias de Alma, Corazón, Vida

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La realidad del “turismo romántico” o la prostitución de los hombres en Kenia (FOTOS)

POR: PIJAMASURF – 20/05/2015 A LAS 17:05:31

Hablar acerca de la prostitución nunca es menester sencillo, ya que requiere de la valoración adecuada de un enfoque cosmogónico acerca del erotismo, los vínculos afectivos, el género e inclusive la reproducción. Y es que es un tema que necesita no sólo rigor, pues es también un proceso que determina creencias, actitudes, sentimientos y conductas asociadas a nuestra respectiva sexualidad.

Basta con echar un vistazo a la diversidad sexual que existe en este mercado para comprender la importancia de esta reflexión: los proveedores de tan exquisito placer pueden variar entre mujeres y hombres heterosexuales, homosexuales, transgénero, transexual, practicantes de BDSM y acompañantes no sexuales, entre otros (y más). Prácticamente es un coctel de gustos que satisfacen las necesidades más básicas del ser humano, tanto físicas como psíquicas. Por lo tanto, al indagar un poco en el tema, nos sorprendemos con el descubrimiento de mitos internos que terminan influyendo en nuestra percepción como seres sexuales interdependientes.

Esto probablemente cambie en relación con lo que realmente significa la compañía de un conocedor en temas del amor erótico, en la volatilidad del deseo sexual expresado a través de las fantasías según el sexo (hombre o mujer), etc., y que puede definirse como el genuino deseo de una compañía más allá de la interacción sexual, de un espejo psíquico como seres que comparten el continuum del gregarismo y afectividad, de una intimidad vulnerable entre dos miradas que reflejan necesidades en común.

Por lo tanto, las personas en la búsqueda de esta complicidad se permiten reconocer, a través del espejeo del otro, sus propias necesidades como seres sexuales interdependientes. En especial si forman parte de minorías ignoradas con sus propios deseos de afecto, tales como las personas de la tercera edad. ¿Por qué no, tras tantos años de vivir en compañía, de gozar (o no) de una sexualidad latente y permitida (o a veces), aceptar que continúen experimentándola con una mayor sabiduría de su cuerpo y emociones?

De ese modo nace el romance tourism, el turismo establecido en Mombasa, Kenia, donde las mujeres mayores pagan por la compañía de un joven habitante de la ciudad. A diferencia de la sexualidad completamente erótica entre un cliente hombre heterosexual y una chica, además de una mera erotización del cuerpo masculino y una emotización en la psique femenina, en la relación del turismo “romántico” lo principal es el descubrimiento de los deseos de la clienta en búsqueda de su propio bienestar. O al menos eso transmiten las fotografías de Sofie Amalie Klougart.

http://pijamasurf.com/2015/05/la-realidad-del-turismo-romantico-o-la-prostitucion-de-los-hombres-en-kenia-fotos/

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Erika Lust: “A las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres”

Desde hace más de una década, la sueca Erika Lust se ha propuesto reescribir las reglas del porno apoyándose en el pensamiento feminista. Su último proyecto es el paso definitivo en dicho proceso
Foto: Erika Lust comenzó a dirigir películas al mudarse a Barcelona, a comienzos de la pasada década (CC/Rocío Lunaire)
Erika Lust comenzó a dirigir películas al mudarse a Barcelona, a comienzos de la pasada década (CC/Rocío Lunaire)

 

Para muchos españoles, el nombre de Erika Lust sonará familiar, aunque quizá no sepan muy bien dónde ubicarla. Nacida en Suecia y afincada en Barcelona, esta mujer de 38 años se ha convertido en una de las grandes referencias mundiales del porno para mujeres o porno feminista, como cada cual prefiera denominarlo. Desde que realizase su primer cortometraje, The Good Girl, en 2004, la licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Lund ha cambiado gran parte del cine erótico gracias no sólo a sus proyectos audiovisuales, sino también a sus libros, de Porno para mujeres (Melusina, 2008) a la novela La canción de Nora (Espasa) o a sus manifiestos, como el que dedicó al buen porno.

Su último proyecto tiene como objetivo poner en práctica todo aquello que, inspirada por las teorías de la pensadora feminista Linda Williams, autora de Hard Core: Power, Pleasure and the Frenzy of the Visible (University of California Press, 1989), ha defendido teóricamente. Con XConfessions, Lust se ha propuesto cumplir todas las fantasías femeninas y crear un cine porno a su medida. Financiado y producido de forma colaborativa, la plataforma estrena cada mes dos cortometrajes pornográficos dirigidos por Lust que, al final de año, son recopilados para su edición en DVD.

En este proyecto, cada mujer puede elegir la fantasía sexual que quiere ver trasladada a la pantalla

A diferencia de la pornografía tradicional, estos cortos no materializan el deseo de sus directores o autores o aquello que consideran que debe interesar al público, sino que recogen confesiones sexuales realizadas por mujeres y las refleja en la gran pantalla. En definitiva, el objetivo de estos cortometrajes, por lo general de unos pocos minutos de duración, es crear porno para mujeres realizado por mujeres. No se encuentra tan lejano de la clase de productos que la humiliatrix Ceara Lynch ofrece a sus clientes, y que se basa en ofrecer películas hechas por petición del consumidor. En este caso, porno para mujeres; en aquel, mujeres humillando a hombres. El porno del futuro será a la carta.

Las confesiones que queremos ver en la pantalla

Lust aparece frecuentemente en el panorama internacional, como demuestra la reciente entrevista que le fue realizada en Alternet, en la que recordaba que “el hecho de que haga porno feminista no quiere decir que me guste el satén y los pétalos; a las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres”. Dicho artículo explicaba también cuáles son los deseos más habituales recogidos en XConfessions. Ante todo “infidelidad, sexo en grupo y ‘tercera persona’, en el que un miembro de la pareja invita a otros a disfrutar de su media naranja”. La directora reconoce que la publicación de un corto sobre sexo en grupo y bisexualidad, Pansexual, hizo llegar un montón de peticiones semejantes. No son las únicas temáticas. También hay lo que la autora considera porno Mad Men (o sexo con el jefe), fetiche de pies o juegos de ama y esclavo.

Una de las películas pioneras de XConfessions es I Fucking Love IKEA, en la que un hombre se ve obligado a montar un mueble de la célebre compañía sueca ante la mirada de la mujer, en una inversión del rol activo del hombre y pasivo de la mujer, una premisa habitual en el cine de su autora. En ocasiones, esta no se siente identificada con las peticiones de sus seguidoras, para lo cual confía en el resto de su equipo para llevar a buen puerto la propuesta. En otras, ella misma encuentra confesiones “únicas y verdaderas” que la excitan e inspiran a partes iguales.

“Todas las películas filmadas para XConfessions están concebidas con la perspectiva femenina en mente”, explica en una entrevista con Feministing. “Eso significa que nuestros valores, nuestros deseos y nuestros vicios crean fantasías a partir de un amplio caudal de imaginaciones reales y escenarios realistas con personajes con los que puedes identificarte y excitados de verdad”. Lust ha descrito el porno convencional como “industria mainstream, aburrida, chauvinista y ginecológica”. ¿Ginecológica? Como la cineasta explica, se trata de la obsesión masculina por “los genitales golpeándose mutuamente”.

Manifiesto para un buen porno

En el año 2008, Vanitatis ya explicaba cuál era el credo cinematográfico de Lust. “En el nuevo cine para adultas quiero ver a mujeres decidiendo cómo se nos representa: quiero ver a mujer siendo mujeres, mujeres como tú y como yo, mujeres con sentimientos, educación, profesiones, madres casadas, divorciadas, solteras, amantes, jóvenes, adultas, delgadas, con curvas, siempre disfrutando de su sexualidad y de las situaciones sexuales que se presentan en las películas”, explicaba en dicha ocasión, a propósito de la publicación de Porno para mujeres, que ya ha sido traducido a ocho idiomas.

No quiero que sean Rocco, Nacho, Marc Dorcel, Private y Penthouse los que le expliquen el mundo a mi hija a través de sus películas

“El porno es un simple género cinematográfico, como el western. Cine hecho con el objetivo de excitar. El único problema es que se trata de un género hecho por y para hombres”, proseguía. No hay más que echar un vistazo a su Manifiesto por el Buen Porno para entender en qué consisten las reglas sobre el cine erótico que la fundadora de Lust Films y madre de dos hijos anima a reescribir. “La expresión de la sexualidad femenina es poderosa, y quizá eso inquiete a algunos hombres”, explica en su texto fundacional. “Quizá prefieren pensar que las únicas mujeres sexualmente atractivas son rameras, prostitutas y guarrillas, y que el resto son criaturas inocentes”.

“A pocos hombres les gusta pensar en la sexualidad de sus madres, hermanas e hijas”. El primer problema es que la mayor parte de varones no tienen en cuenta la subjetividad del deseo masculino, señala el manifiesto. El segundo, que la mayor parte de la industria, por mucho que los rostros más visibles sean femeninos, está controlada por hombres. Por lo tanto, Lust anima a buscar una alternativa y a no esperar que el cambio venga de dentro, puesto que eso nunca ocurrirá. Aunque no lo hagamos por nosotros, recuerda, lo debemos hacer por nuestras hijas: “Recientemente he sido madre, y cuando mi hija sea adolescente y vea sus primeras películas para adultos, quiero que reciba mensajes positivos sobre la sexualidad, con valores y discursos feministas. No quiero que sean Rocco, Nacho, Marc Dorcel, Private y Penthouse los que le expliquen el mundo a través de sus películas”.

Leer más:  Sexualidad: Porno para ellas: A las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres. Noticias de Alma, Corazón, Vida  http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-05-12/porno-para-ellas-erika-lust-feminismo_792121/#lpu6ZR3YUipr2HpV

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Algunas técnicas para alcanzar el orgasmo femenino

A diferencia de los hombres, que tenemos la posibilidad de alcanzar rápida y fácilmente el orgasmo en la mayoría de los casos, las mujeres tienen una tarea: aprender a conseguirlo. Si aún no has tenido tu primer orgasmo, o si deseas mejorar tu capacidad orgásmica, te recomiendo los siguientes ejercicios para realizar en soledad.
Ejercicios de Kegel

Consisten en contraer los músculos que rodean la entrada de la vagina. Estos músculos (entre otros) se contraen rítmicamente cuando la mujer alcanza el orgasmo. Los ejercicios son muy útiles para tonificarlos, comenzar a familiarizarse con el orgasmo y aumentar el registro de las sensaciones genitales.

Simplemente debes hacer el mismo movimiento que harías si quisieras cortar el chorro de orina… sentirás una contracción en la entrada de la vagina, y si te colocas un dedo te darás cuenta con mayor claridad. Recomiendo que te dediques algunas semanas con constancia a hacer el siguiente ejercicio: contraer y relajar treinta veces consecutivas los músculos en cuestión, y al hacer la contracción intenta mantenerla unos dos segundos. Descansa unos minutos y repite de nuevo dos veces más.

Inventario de fantasías

El ejercicio consiste en hacer una lista detallada de todos aquellos pensamientos eróticos (fantasías) que te producen algún grado de placer. Partes del cuerpo que te gusta mirar, palabras que te estimulan, poses amatorias, preparación del ambiente, masajes, besos, juegos de seducción, lugares, momentos, y por supuesto las características de la persona soñada.

Algunas técnicas para alcanzar el orgasmo femenino

Una vez que hayas anotado una por una estas fantasías, ordénalas de acuerdo a la excitación que sentías al pensar o realizar ese acto, de mayor a menor.

Una vez que tengas la jerarquía de fantasías organizada dedicarás unos diez minutos al día a pensar en una de ellas, comenzando por las que te resultan más intensas.

Autoestimulación corporal general

Se trata de tomarte un tiempo para aprender a reconocer algunas sensaciones corporales placenteras que en este caso no tienen su origen en la estimulación de los genitales. Asegúrate de que por un tiempo de al menos una hora estarás sola y nadie te va a interrumpir. Puedes primero tomarte una ducha o darte un baño de inmersión así preparas tu cuerpo para lo que sigue.

En un ambiente de temperatura agradable, un poco de música y todo aquello que te produzca relajación y confort vas a comenzar a acariciar diferentes partes de tu cuerpo. Quizás te resulte extraño, en este caso puede facilitarte la tarea el hecho de utilizar cremas para el cuerpo o aceites (además hace que el tacto sea más placentero).

Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí.

Utilizando suavemente la punta de tus dedos, la palma de las manos o las uñas como si se tratara de una pluma, acaricia de manera lenta diferentes partes de tu cuerpo. No importas por donde comiences, lo interesante es  que recorras toda tu geografía corporal. Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí… si ocurre lo contrario entonces pasa de largo.

Autoexploración genital

Realiza una detallada y completa exploración de tus genitales, en cada una de sus zonas. Previamente vas a prepararte utilizando tus fantasías y relajando tu cuerpo. Es bueno utilizar alguna crema o lubricante íntimo para facilitar el deslizamiento de la mano. Una vez que identifiques con claridad cada una de las partes de tu anatomía genital externa, vas a estimularlas una por una y con diferentes tipos de caricias para darte cuenta de cuales son tus partes más sensibles y las mejores maneras de estimularlas.

El clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima.

En lo referente al orgasmo, el clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima y cada mujer tiene sus preferencias particulares. Para quienes no están habituadas a manipularlo es mejor comenzar indirectamente, acariciando a sus costados o sobre el prepucio. Con la práctica las caricias generalmente se van tornando más directas y con un ritmo regular y relativamente rápido.

Una vez que te sientas cómoda con esta estimulación y vayas encontrando las caricias indicadas, utiliza los pensamientos eróticos que identificaste en el ejercicio de las fantasías para potenciar las sensaciones. Otro paso siguiente puede ser incrementar la intensidad erótica utilizando pequeños vibradores, utilizando las velocidades de vibración más bajas.

http://www.latam.discoverymujer.com/relaciones/sexo/algunas-tecnicas-para-alcanzar-el-orgasmo-femenino/

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