Prostitución: contabiliza en el PIB pero no se considera trabajo

– Hetaira, colectivo en defensa de los derechos de las prostitutas

Decenas de personas se manifiestan por los derechos de las prostitutas

Decenas de personas se manifiestan por los derechos de las prostitutas.

La Unión Europea modificó recientemente algunos de los criterios internacionales que se venían usando para cuantificar el PIB y marcaba algunas cuestiones clave para homogeneizar la forma de calcular de cada país. Dichos criterios afectaban, entre otros, al I+D, armamento, narcotráfico, contrabando y también a la prostitución voluntaria.

Para recalcular, por tanto, el PIB, el personal técnico del Instituto Nacional de Estadística (INE) se ha visto obligado a cuantificar el número de personas que ejercen la prostitución por decisión propia en el Estado español y, además, hacer una aproximación a los precios de los servicios sexuales que se prestan. Una tarea, nos consta, nada sencilla.

Según sus resultados, y tal y como han publicado los medios de comunicación, el 0,35% del PIB viene generado por la prostitución voluntaria. Es decir, que con este resultado, el Gobierno español ha aumentado su PIB, lo que significa que la deuda externa ha sido rebajada. De hecho algunas personas expertas en economía no han dudado en calificar esta situación como «maquillaje de la deuda».

Es decir, que la prostitución está siendo considerada a la hora de contabilizar el PIB, pero sin embargo, algunos Estados europeos, entre los que se encuentra el nuestro, por pura cobardía e hipocresía política, se niegan sistemáticamente a dotar de derechos laborales a quienes la ejercen por decisión propia. De este modo, habría sido mucho más sencillo conocer con exactitud qué cantidades de dinero mueve el ejercicio de la prostitución y cuántas personas la están ejerciendo si se reconociese como una actividad económica (tal como ya señaló una sentencia del Tribunal de Luxemburgo en el año 2001), con derechos y obligaciones para quienes la ejercen.

En 2006 el Congreso de los Diputados se comprometió a realizar un estudio para conocer con exactitud esta cifra, pero jamás se realizó. Dichos cálculos habrían supuesto una herramienta de enorme utilidad a las organizaciones que trabajan directamente con quienes ejercen la prostitución, porque permitirían conocer mejor la realidad e incidir sobre ella.

Un cálculo inexplicable

Cuando los medios de comunicación han preguntado al INE cómo ha podido valorar las cifras en relación a la prostitución ha indicado que se ha dirigido a fuentes no oficiales, como asociaciones de prostitutas (entre quienes se encuentra Hetaira) y a encuestas sobre hábitos sexuales; aunque también ha señalado que «son más fiables los datos de la oferta, la parte que presta el servicio, que la demanda». En relación con la entrevista mantenida entre expertos del INE y Hetaira hemos explicado, en reiteradas ocasiones, que tan sólo pudimos hablar de los datos que maneja nuestra organización y que dichos datos son parciales e imposibles de extrapolar a ningún otro lugar, ya que se estaría falseando la realidad, como recoge esta información publicada en el diario El País el 7 de junio de 2014. Los medios se hacían eco también de que habían recogido informaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (es decir, cifras de trata de personas, a no ser que cuenten con otro tipo de información que se niegan a hacer pública) y del empresariado de clubes de alterne (algunos en la delgada línea del proxenetismo, según el actual Código Penal).

Igualmente insistimos ante el INE en la necesidad de que el Gobierno aprovechase esta oportunidad para poner en marcha estudios e investigaciones serias al respecto, de manera que se dejen de dar cifras sin criterios y sin fuentes oficiales que las avalen. Asimismo habría sido un buen momento para debatir sobre la necesidad de considerar a todas las personas que ejercen por decisión propia como trabajadoras y trabajadores del sexo, que es realmente lo que son y dotarles de derechos laborales que les den la protección que reciben el resto de quienes trabajan en la UE.

Desde Hetaira entendemos que no debería hablarse de «economía ilegal» al referirse a la prostitución voluntaria sino de «economía sumergida», debido a los empeños de los Gobiernos en mantenerla en esta situación.

Ahora bien, a pesar de todas estas dificultades a la hora de contabilizar la actividad, las cifras que finalmente han aportado a la opinión pública han sorprendido a quienes trabajamos en la defensa de los derechos de quienes ejercen: nada más y nada menos que 600.000 personas.

Atendiendo al «bulo» de que el 95% de quienes ejercen la prostitución son mujeres obligadas a hacerlo, significaría que en nuestro país habría 11.400.000 mujeres en esta situación (en España viven 23.633.605 mujeres, contabilizando a menores de 18 y mayores de 65). Demasiado, ¿no les parece?

Desde Hetaira entendemos que no debería hablarse de «economía ilegal» al referirse a la prostitución voluntaria sino de «economía sumergida», debido a los empeños de los Gobiernos en mantenerla en esta situación

El INE –ni ningún otro país, siguiendo los criterios de la UE– no ha tenido en cuenta la trata de personas porque produce «dolo» en la víctima y no se presta un «intercambio voluntario» entre dos personas. Ese «intercambio voluntario» existe en la prostitución no forzada, ya que no causa «dolo» a ninguna de las partes implicadas (quienes ofertan el servicio y quienes lo reciben).

El INE indicó que las cifras de la prostitución se han incluido en la partida «servicios personales», la misma categoría en que están aquellas trabajadoras del sexo que han decidido darse de alta como «trabajadoras autónomas» (una cifra todavía testimonial debido al alto estigma que soporta la prostitución en nuestro país y a las pocas ventajas que ofrece ser «trabajador/a autónoma/o»).

El Gobierno español ha aumentado su PIB y ha reducido la deuda a costa, entre otras, de quienes ejercen la prostitución voluntaria, pero continúa tozudo a la hora de escuchar las reivindicaciones de trabajadoras y trabajadores del sexo; y en sus discursos políticos más demagógicos volverá a hacer un «todo» de la prostitución, sin diferenciar entre trabajo sexual y trata.

¿No les parece impresentable que no se reconozca legalmente la legitimidad del trabajo sexual, que no se reconozcan los derechos de estas personas y que por el contrario se contabilice el «supuesto» dinero que mueve? A nosotras sí.

http://www.eldiario.es/zonacritica/Prostitucion-contabiliza-PIB-considera-trabajo_6_317128312.html

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Colectivo Hetaira: “Las prostitutas no son traidoras del género ni están haciendo el juego del patriarcado”

El colectivo Hetaira, de Madrid, vela por los derechos de las personas que trabajan en el sexo y lucha por eliminar la estigmatización social que estas prácticas conllevan, criminalizando a las prostitutas y considerándolas siempre como las “eternas menores de edad”. Hablamos con dos de sus integrantes a su paso por Extremadura. 

Silvia Arjona/ AECOS

Alba y Elisa, del colectivo Hetaira en un momento de la entrevista en Plasencia (Cáceres) hablando sobre la prostitución y su estigmatización social./ SAM

La prostitución voluntaria, ¿práctica patriarcal o trabajo sexual? Las respuestas y sus análisis pueden ser muchos y muy variados en función de quién los cuestione y desde dónde los plantee.

Dentro del movimiento feminista y los colectivos de mujeres hay grupos que defienden o condenan estas prácticas, sin llegar a consensos claros. Por ejemplo, el feminismo cultural abole la prostitución por considerarla una forma más de opresión de las mujeres por parte de los hombres, mientras que el feminismo pro sexo lo analiza como un trabajo más basado en un acuerdo comercial entre adultos, para el que hay unas normas establecidas previas.

El colectivo Hetaira, cuyo nombre se refiere a las mujeres libres e independientes de la antigua Grecia que ejercían la prostitución, trabaja desde 1995 con mujeres y transexuales de Madrid con el fin de defender sus derechos como personas trabajadoras del sexo y que puedan organizarse, cotizar a la Seguridad Social, sindicarse… Les interesa acabar con el estigma social que acarrean estas prácticas y que divide a las mujeres entre “las malas” (las putas) y “las buenas” (todas las demás). Su lucha persigue diferenciar entre la prostitución forzada y la voluntaria y en no homogeneizarlas por ser algo muy complejo. Y abogan por el derecho de autodeterminación sexual de las mujeres y porque las prostitutas tengan voz en los lugares donde nunca las tienen en cuenta, como por ejemplo las instituciones.

Hablamos con dos trabajadoras y activistas de Hetaira, Alba Fernández Val y Elisa Arenas López, tras participar en las II Jornadas Trans-formativas. Topologías del Transfeminismo realizadas en Plasencia (Cáceres) a finales de abril y organizadas por el colectivo Extremadura Entiende, para conocer mejor su trabajo y el de las prostitutas.

¿Qué es el colectivo Hetaira?

Elisa. Hetaira es un colectivo de defensa de los derechos de las trabajadoras del sexo, formado por trabajadoras del sexo y por personas que realizan otros trabajos. Es un colectivo mixto que se creó en su origen entre feministas y trabajadoras del sexo con el objetivo principal de defender sus derechos y mejoras condiciones de vida, así como luchar contra el estigma que recae sobre la prostitución.

Consideramos, además, que para aquellas personas que viven mal el ejercicio de la prostitución y quieran dejarlo deben tener alternativas reales, no dejándoles las migajas de los proyectos sociales. Las trabajadoras del sexo lo que reclaman son derechos, de ahí que lo principal que se debe hacer es escucharlas porque existen, salen a la calle y además saben perfectamente lo que quieren y cómo lo quieren.

Alba. Hay que perder la idea de las eternas menores de edad que hemos tenido las mujeres a lo largo de la historia y que ahora la tienen las prostitutas como si no supieran qué es lo que quieren. Hay que escucharlas partiendo de que son sujetos con derecho y con capacidad de decisión.

¿Integráis también a trabajadores sexuales?

Elisa. Estamos especializadas en mujeres bisexuales y trans. También trabajamos con chicos pero en menor medida ya que hay otros colectivos más especializados.

Alba. Las características, situaciones y visibilidad son diferentes, por lo que nos hemos centrado más en trabajar en mujeres cis y trans, aunque colaboramos con otras asociaciones que están especializadas en trabajadores del sexo masculinos.

¿Cómo se trabaja contra la estigmatización del sexo desde la visión hegemónica heteropatriarcal de nuestra sociedad?

Alba. Trabajamos en dos esferas, por un lado de cara al exterior y por otro de cara al interior de nuestro colectivo. De cara a la sociedad, a las instituciones y al movimiento feminista intentamos romper el estigma por varias vías. Una, visibilizando que hay trabajadoras sexuales que ejercen de manera voluntaria, rompiendo la idea de que todas son víctimas y obligadas por mafias y proxenetas -ya que eso es trata de seres humanos con fines de explotación sexual-, y diferenciándolo de las personas trabajadoras sexuales voluntarias que deciden ejercer de manera propia sin coacción, independientemente de las circunstancias que le lleven a trabajar o en las que trabajen.

En definitiva, es romper con la concepción de las buenas y las malas mujeres, de que las prostitutas no son traidoras del género ni están haciendo el juego del patriarcado por el hecho de ejercer la prostitución, sino que es un trabajo que ellas deciden por equis razones, que es un trabajo que les ayuda a empoderarse, que les ayuda a salir de situaciones que con otros trabajos quizás no podrían salir y que les da independencia económica. Hay mujeres que les gusta trabajar en esto y quieren seguir trabajando en ello, por eso, no se las tiene que estigmatizar ni como víctimas ni como traidoras o brujas. Pero, incidimos, ¡es un trabajo, no una forma de ser! Es decir, ¿por qué una fontanera deja de serlo cuando acaba su jornada y se va a casa y una puta lo es siempre?

De cara hacia dentro, lo que realizamos es el trabajo directo con las trabajadoras en lugares donde se ejerce la prostitución. Si es en la calle pues estamos en la zona centro de Madrid y en polígonos, en la Casa de Campo, pero también en los pisos y los clubs donde se ejerce la prostitución, así como en nuestro local, en el centro de Madrid, donde vienen muchas trabajadoras.

¿Qué temas concretos tratáis en y desde Hetaira?

Alba. Trabajamos muy diversos temas como la salud sexual, el empoderamiento de las chicas, habilidades sociales, la cohesión y unidad de grupo para la reivindicación de derechos, la intermediación en conflictos…

También formamos a trabajadoras del sexo que quieren representar a sus compañeras en los medios de comunicación, en ponencias, jornadas, etc., y necesitan saber cómo hacer una entrevista, cómo explicarte mejor para que no te puedan manipular las intervenciones o cómo manejar los nervios.

¿Trabajáis con la otra parte implicada, los clientes?

Elisa. Es muy difícil llegar a los clientes porque ellos también tienen una situación de estigmatización. Hay muy pocos clientes que quieran dar la cara y digan que contratan servicios sexuales. Lo que hacemos son campañas de concienciación hacia el respeto del trabajo sexual porque consideramos que desde las instituciones y sectores abolicionistas hacen campañas culpabilizadoras del cliente donde las putas son víctimas y los clientes hacen lo que quieran con ella. Y esto es súper peligroso porque los clientes son un grupo muy heterogéneo y hay de todo; además, este estereotipo de que el cliente domina es muy desmentido entre las prostitutas. Sin embargo, están en el imaginario colectivo de una manera brutal porque las campañas van dirigidas a reforzar eso, además de reforzar la idea de que se pueda ejercer la violencia contra las trabajadoras sexuales y que se las pierda el respeto. Siempre se fomenta el estigma.

Por ejemplo, el Ayuntamiento de Sevilla que tiene una ordenanza de multa al cliente, en su campaña contra la prostitución decía algo así como “tan poco vales que tienes que pagar” “la prostitución incluye violencia, vejación, sumisión…”. Es una locura decir eso porque el mensaje que estás trasmitiendo es “haz lo que quieras con las trabajadoras sexuales”, fomentando la violencia. Y el punto tiene que ser el contrario, el fomento del respeto, el buen trato y saber que el cliente está teniendo una relación sexual pagada, que es un contrato, donde la trabajadora impone sus límites y donde se negocia lo que se va a llevar a cabo en ese servicio sexual. Las trabajadoras son quienes tienen el poder y el objetivo es que ellas trabajen a gusto bajo sus condiciones y límites.

¿Los medios de comunicación y la publicidad influyen para esa estigmatización?

Elisa. Muchísimo porque la imagen que se ofrece es pésima. Siempre se ven como víctimas y se refleja el lado morboso de la prostitución.

Y en este sentido, ¿qué pensáis de los anuncios de prostitutas en la prensa?

Prostitución

Alba. Es otra manera más de publicitar sus servicios, al igual que un blog, por ejemplo. Es falsa la idea de que los anuncios lo ponen los proxenetas, al igual que se dice que las que están en la calle están ahí por presión de un chulo. Entonces, ¿por qué la policía no lo investiga? ¿Por qué, si en la calle Montera -de Madrid-hay una comisaría, la policía no hace nada? En realidad esto no es cierto.

A ello, además, hay que decir que mucho de los casos que detectamos de trata es porque nos lo dicen los clientes. Es decir, cuando observan algo extraño, creen que algo no va bien, son ellos quienes nos lo comunican por ser quienes más se acercan a ellas.

¿Qué supondría la regulación de la prostitución?

Alba. Desde Hetaira no abogamos por una regulación al estilo de lo que se entiende en otros países de Europa, que es un control por parte del Estado de las trabajadoras del sexo, beneficiando siempre a los empresarios de los clubes y a los Gobiernos. Nosotras apostamos más por una normalización del trabajo con una legislación que ponga en el centro los derechos de las trabajadoras del sexo, no nos vale cualquier tipo de ley.

¿Y ese “no control del Estado” no se podría aplicar a cualquier otro tipo de trabajo?

Elisa. Por supuesto, esto se podría extrapolar a cualquier otro trabajo, lo único que en otros sí que hay un estatuto y unos derechos. Es como si en el sector de la albañilería empezáramos a controlar dónde tienen que trabajar, qué controles sanitarios tienen que hacerse, pero no pueden sindicarse ni organizarse ni tener derechos. La normalización implica los derechos laborales y sociales, y no el control.

Alba. Así, por ejemplo, no por ser puta has de hacerte unos controles médicos estipulados, con toda la estigmatización social que eso conlleva para el personal médico que atiende, sino más bien por ser persona que vive en esta sociedad. Es decir, hay que fomentar que todas las personas por medio de la educación tengamos unos conocimientos claros de la sexualidad y que nos hagamos controles regulares.

Elisa. En definitiva, de lo que se trata es que todas las relaciones humanas tienen que estar guiadas por el respeto y la libertad, ¡todas! Si son comerciales o no, depende de un pacto libre entre adultos.

¿Con cuántas mujeres trabajáis desde Hetaira?

Elisa. No hay datos oficiales del número de prostitutas que hay, pero las que solemos atender desde Hetaira son más del millar de mujeres anuales.

¿Y ante la actual situación económica para muchas personas ha aumentado el número de prostitutas?

Alba. Sí, ha aumentado tanto en personas migrantes como nacionales, pero no es un fenómeno tan masivo como los medios de comunicación propagan. Hay muchas que ejercían y han vuelto o que lo compatibilizan con otros trabajos porque necesitan otro sueldo o porque ejercen la prostitución, y como la crisis también las afecta a ellas, compatibilizan el trabajo con otro fuera de la prostitución.

En definitiva, como que hay una variedad de situaciones muy amplia y no se puede reducir todo a la idea fija que se tiene de la prostitución.

“Si regularizáramos la prostitución hoy estaríamos favoreciendo a las mafias, al tráfico de personas y a los proxenetas”. (Ana Botella, Alcaldesa de Madrid).

Lo más importante es combatir el tráfico de mujeres para su explotación sexual, cuando hayamos conseguido combatirlo hablamos de filosofía”. (Elena Valenciano, Vicesecretaria General del PSOE).

“¿Por qué un gobierno no cierra un club de alterne con la misma energía que cierra una herriko taberna?” (Pablo Iglesias, impulsor de Podemos).

“La prostitución debería legitimarse como un trabajo más y dejar de criminalizar a las mujeres que trabajan el sexo”. (Carolina Hernández, trabajadora sexual y activista de Hetaira).

“No es delito prostituirse, lo que está tipificado en el Código Penal como delito es el proxenetismo, que es lucrarse de la prostitución de terceros, lo que deja un vacío legal a la prostitución porque no reconoce la actividad”. (Elisa Arenas, trabajadora social y activista de Hetaria).

 “Las prostitutas no son traidoras del género ni están haciendo el juego del patriarcado”

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Què fem amb la prostitució?

Un gran número de feministas se han manifestado recientemente en contra de un curso de la Asociación de Profesionales del Sexo (APROSEX), que lanzaba un curso sobre prostitución: nociones básicas para la profesionalización.

Esta entidad buscaba con ello dar seguridad a quienes ejercen la profesión, o el oficio, por la siguiente razón: “Ser prostituta, hasta ahora se aprendía a base de tener servicios e instruirse sobre la marcha, pero ello ocasiona muchos sustos, disgustos, soledad y en ocasiones tristeza y vergüenza”. APROSEX quiere dar con este curso “sabiduría y seguridad” a las prostitutas y resolver sus dudas del día a día.

Aunque nos pese, la prostitución es un sector económico en nuestro país y más en Barcelona. Nadie no ha visto nunca a una profesional del sexo en el Raval o en cualquier otra parte de la ciudad. La psicóloga clínica que lo imparte, Cristina Garaizábal, tiene treinta años de experiencia en el sector del sexo de pago y Conxa Borrell, que le acompaña, es terapeuta sexual y prostituta desde hace siete años.

¿Qué les molestaba tanto a los feministas que se han manifestado en contra? APROSEX ofrece “la gran posibilidad de conocer a otras profesionales del sector” y lo considera un aliciente teniendo en cuenta que se trata de un mundo en el que “casi todas las trabajadoras sienten que deben esconder su manera de ganarse la vida por encima de todo”.

Hasta donde yo sé, el feminismo busca la igualdad entre hombres y mujeres. Y una de las estrategias para lograrlo es la unidad y la lucha común. APROSEX pretende unir a las prostitutas, una de las minorías más olvidadas por cualquier lucha social, para que hagan valer sus derechos, se sientan acompañadas y respaldadas cuando desempeñan un trabajo que entraña muchos riesgos, sobre todo de seguridad.

El problema es que no nos gusta la prostitución. Queda fea en nuestras calles. Por eso los alcaldes intentan fumigarla por lo menos hasta donde llegan sus dominios y así la prostitución adorna rotondas de entrada o polígonos industriales. No veo a muchos feministas alzando su voz contra ese atentado.

Hace un par de años asistí a una charla-debate sobre prostitución. En ella estaban el Partido Comunista (PCE) y Hetaira, un colectivo que defiende los derechos de las prostitutas. El PCE defendía la abolición de la prostitución y Hetaira, su legalización. En el cuerpo a cuerpo, una de las miembros de Hetaira sentenció con una frase tremenda: “si nos retrotraemos al paraíso en el que no existe el dinero y todo se basa en el trueque, y yo quiero tus ovejas pero no tengo nada material que ofrecerte a cambio, ¿por qué no podría cambiarte las ovejas por sexo?”. No sé a ustedes, pero a mí, que iba en plan abolicionista, me dejó sin respuesta.

Pero hubo otra intervención que me llevó a replanteármelo todo. En pleno debate sobre mundos perfectos, una de las asistentes, que no pertenecía a ninguna de las dos partes, dijo: “a mí no me gusta el aborto. Me gustaría que viviéramos en una sociedad en la que nunca nadie se viera en la tesitura de tener que abortar. Pero el aborto existe y como tal, es una práctica que debemos regular para que se haga de forma segura y libre. La prostitución tampoco me gusta, pero existe. Deberíamos regularla igual que regulamos todas esas otras prácticas que nos gustan más o menos, para que sea también segura y libre”.

Ea. La prostitución existe. Ya la hemos prohibido y no ha servido para nada. Lo que deberíamos hacer es tal vez dar las herramientas para que las mujeres que se dedican a ello tengan la opción de elegir otra profesión si creemos que sexo a cambio de dinero está mal. Pero hasta entonces, ¿por qué no hacerla más segura? ¿qué daño hace APROSEX buscando ese objetivo?

Contéstenme ustedes, que yo me he perdido.

Por cierto, que APROSEX no recibe ninguna subvención pública, si es algo que les inquieta. Todos sus ingresos proceden de las aportaciones de los socios.

Soy maña en el exilio permanente desde mis primeros quince días de vida. Aún así, las jotas me suben la bilirrubina. Crecí en Madrid, y después de algún affaire con mi eterna amada Roma y de vivir en países tan sexys como Malta o Bélgica, aterricé en Barcelona. El posa´t guapa, las cañas+bravas+terrazas a precio de riñón, el perfecto funcionamiento del Bicing y la manga corta en enero hicieron el resto. Ailoviu BCN.

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Prostitución: en las esquinas del Congreso

Siempre incómoda y siempre polémica. ¿Qué hacer con ella?, ¿Cómo eliminar el tráfico?, ¿Existe una actividad voluntaria?, ¿Hay que tratarla como un trabajo más? Todas estas cuestiones forman parte de un debate casi tan antiguo como el propio ‘oficio’. Las normas sobre el tema recogidas en la Ordenanza de Convivencia Ciudadana de Madrid o el anteproyecto de ley de Seguridad Ciudadana han reabierto una de las más grandes –y más evitadas políticamente–  controversias sociales.

Texto: Maite Garrido Courel.

prostitucion1“Todo el mundo practica sexo, lo único es que hay diferencias. Unas lo practican gratis y otras lo hacemos cobrando, forma parte de nuestro medio de subsistencia; puede que si lo hiciéramos gratis no lo vieran tan mal”, dice para Números Rojos Karolina (con K) Hernández, miembro de Hetaira –colectivo pro derechos de las prostitutas– y trabajadora del sexo. “Será por lista o porque soy tonta, porque soy estúpida o porque estoy loca, pero si he escogido este camino de la prostitución pienso que tiene que ser tan respetable como el que ha elegido cualquier otro”. Karolina pertenece a ese escaso, e incalculable, tanto por ciento de mujeres que alquilan su cuerpo de forma voluntaria e independiente. Un porcentaje que nadie conoce pero, sobre todo, que nadie parece tener en cuenta. Porque hablar de prostitución remite inexorablemente a imágenes de mujeres secuestradas, y a esclavitud.

La trata de blancas, como se conoce al tráfico ilegal de mujeres y menores de edad con fines sexuales, es uno de los grandes males de nuestra sociedad, y por ello, ambas posturas –abolicionistas y pro derechos– coinciden sin fisuras en cuanto a su erradicación. En todo lo demás, difieren. Las voces pro derechos reconocen que hay voluntariedad por parte de algunas mujeres de ejercer la prostitución y reclaman para ellas derechos laborales como trabajadoras del sexo, mientras que las abolicionistas niegan que haya una libertad de elección, abogan por defender a estas mujeres ayudándolas en su reinserción social y criminalizan a los hombres que hacen uso de estos servicios.

En 2008, el Gobierno socialista aprobó el Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual, aplaudida por los partidos políticos y por los diferentes grupos, aunque ya en su día despertó ciertos recelos. Desde la Plataforma de Mujeres Abolicionistas, su portavoz, Rosario Carracedo, matizaba: “Hubiéramos preferido que todo negocio cuyo objeto sea la explotación de la prostitución ajena sea considerado una conducta delictiva”. Dos años antes, la Comisión Mixta Congreso-Senado de los Derechos de la Mujer concluía que la prostitución en España está directamente relacionada con el tráfico de mujeres y la explotación sexual. Es decir, no contempla una diferencia nítida entre prostitución libre y forzada. “Yo creo que las personas que estaban dentro de esa Comisión ya tenían su propia idea preconcebida, porque no se recogió ni una sola propuesta que viniera de los movimientos en defensa de los derechos de las prostitutas”, señala Mamen Briz, miembro del Colectivo Hetaira. Y puntualiza: “Tenemos que diferenciar en qué situación se encuentra cada una de las mujeres y por tanto ver qué salida se les da. Las trabajadoras del sexo son minoría, pero están demandando derechos laborales”.

prostitucionaperturaAceptar que existen mujeres que por propia voluntad ejercen la prostitución es el abismo que separa a las dos corrientes del debate y por ende, a la sociedad entera. El argumentario de las personas por la abolición no deja lugar a la existencia de un libre albedrío por parte de las prostitutas. Rosa Cobo, doctora en Ciencias Políticas y Sociología, decía en aquella comisión parlamentaria: “En la prostitución, las mujeres no ponen en funcionamiento los deseos ni esperan la obtención de ningún placer, por lo que no se puede entender como un ejercicio de libertad sexual, ese es uno de los mitos que alimentan desde el reglamentarismo”. La portavoz de la Plataforma Abolicionista afirmaba en este sentido: “Ni la elección ni la voluntariedad explican el hecho de que millones de mujeres sobrevivan de esta forma“.

Una crítica que desde los colectivos por los derechos de la trabajadoras sexuales se ha hecho siempre, por contra, es que no se dé voz a las implicadas. Karolina Hernández rechaza la visión de las abolicionistas: “Ellas se han enjaulado en que todas somos víctimas, pero en este trabajo yo soy quien toma las decisiones, yo soy mi jefa, que lo haga por voluntad propia no se admite.Han pensado por mí, como yo no tengo cerebro, quieren tomar medidas para que esté bien, pero ¿acaso alguna se ha tomado la molestia de venir a preguntarme qué es lo que yo quiero?”.

Las grietas de la legislación

En el terreno legal, las arenas son igual de movedizas. En nuestro país, la práctica de la prostitución se encuentra en una enorme laguna jurídica. “Actualmente, no hay regulación de tipo alguno. Lo que sí está tipificado es la explotación de la misma en el Código Penal, y algunos ayuntamientos dictan unas normas mínimas para determinados locales en los que se puede ejercer la prostitución”, explica a Números Rojos Gloria Poyatos, jueza de lo Social de Arrecife y autora del libro “La prostitución como trabajo autónomo” (Editorial Bosch, 2009). Pero que los ayuntamientos marquen las pautas implica diferencias entre localidades. Por ejemplo, en Madrid, la Ordenanza de Convivencia Ciudadana, pendiente de aprobación, sancionará con multas de entre 750 euros (sanción máxima leve) a 3.000 euros (muy graves) a los clientes de los servicios de prostitución en espacios públicos que insistan en hacer uso de los mismos después de ser apercibidos por la Policía municipal.  En Barcelona y Bilbao no se les permite negociar el precio de la prestación de servicios sexuales en el espacio público ni estar en algunas zonas.

prostitucion4Hasta ahora, la postura del PSOE había sido mantenerse en el marco jurídico que, por ahora, sigue vigente: no se penaliza la prostitución pero sí el proxenetismo y la explotación sexual. El Gobierno del PP, requerido por esta revista, prefirió no hacer declaraciones al respecto. No parece que desde los partidos vaya a haber ninguna actuación de fondo por  momento –aunque el anteproyecto de la polémica ley de Seguridad Ciudadana contempla sanciones en algunos supuestos (prostitución en carreteras, cerca de colegios…)–: el tema de la prostitución es una patata caliente y quien la tiene mucho tiempo se acaba quemando. En otros países en situación similar a España, como Francia, su debate ha dado un paso firme hacia la abolición y a finales de 2013 la Asamblea Nacional, siguiendo el ejemplo de Suecia, aprobó sancionar a los clientes con multas de 1.500 euros (3.750 euros en caso de reincidencia). Aunque la experiencia sueca ha mostrado el otro lado de la moneda, según denuncian Hetaira y la jueza Poyatos: “Las fronteras de Suecia están atestadas de prostitución, las han barrido”. Para ellas, estas medidas de penalizar solo a los clientes rozan lo absurdo: “Es como legalizar una papelería pero castigar a la gente que compra papel, acabarían vendiéndolo de contrabando para no morirse de hambre”, ejemplifica Briz, de Hetaira.

Los grandes sindicatos españoles abogan por una regulación y coinciden en defender que a las prostitutas se les reconozcan derechos como al resto de la ciudadanía. Carmen Bravo, secretaria confederal de la Mujer de CCOO, nos plantea sus dudas: “Existe una corriente conservadora y liberal europea que siempre ha tenido a bien el estandarte de la doble moral: mientras esto se mantenga en el ámbito privado no sucede nada. No creo que sea el PP el que promueva ningún debate. Yo creo que las derechas en Europa, por lo menos la española, están bastante tranquilas en esta alegalidad en la que se encuentran”. En nuestro país, además, existe la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), que lucha porque se regularice el sector como una actividad más. José Roca, su portavoz, nos muestra su malestar: “Nuestra clase política tiene por costumbre, cuando un tema es escabroso, dejarlo ahí a ver si el tiempo lo cubre de polvo y no se ve. En Holanda y Alemania, está permitida y regulada, las prostitutas pasan controles sanitarios, conviven perfectamente con el ambiente lúdico… No pasa nada por decir en voz alta que en España hay putas”. Ante esta indefinición, y mientras el debate sigue estancado, las prostitutas se movilizan. Salen a la calle, como en la manifestación del pasado 14 de febrero, para reivindicar sus derechos como trabajadoras, con consignas tan elocuentes como la que pronunciaban por la calle Montera de Madrid: “Folláis con nosotras pero votáis contra nosotras” o “si multan a nuestros clientes nos multan a nosotras”.

El estigma ‘puta’

prostitucion3“Lo que resulta inaceptable no es que se gratifique materialmente a una mujer a cambio de satisfacer el deseo de un hombre, sino que se pida esa gratificación de forma explícita”, escribía Gail Pheterson en “El prisma de la prostitución” (Talasa Ediciones, 1996) . El dinero. El pedir dinero a cambio de sexo es lo que convierte a una mujer en puta, en querer lucrarse por algo por lo que no se debería hacer negocio: la intimidad sexual. Que entren en juego, además, otros elementos tan simbólicos como la noche, el espacio público, la soledad o el hablar con extraños, hace de ello un cómputo que se traduce en el estigma ‘puta’ que todas las mujeres, cobren o no por sexo, pueden tener alguna vez en su vida. El imaginario colectivo nos ha recordado siempre que de las mujeres pende la dualidad madre-puta, y que caer en el extremo negativo te convierte en un ser marginal. “Cuando te sales de los cánones, de los estatus sociales que existen y no acatas las leyes siendo obediente o siguiendo lo que dicta la sociedad, empiezas a formar parte de otro grupo, que es el de las mujeres malas”, nos dice la trabajadora del sexo Karolina Hernández, para quien son tres los elementos que convergen en este rechazo: “Ser mujer, el sexo y que cobres. Demasiados tabús juntos”.

Gemma Lienas, en su libro “Quiero ser una puta” (Ediciones Península, 2006), afirma que a las mujeres que defienden la abolición se les acusa de moralistas, pero recuerda que la prostitución es una cuestión de género y de clase: “Las razones económicas son las que mueven la prostitución. En algunos países, esta actividad representa entre el 2 y el 14% del PIB, España entre ellos, y la mayoría de usuarios son hombres”.

Los hombres, los clientes, los prostituidores…, otro factor criminalizado en este debate. Se habla siempre de los consumidores de prostitución como seres depravados que lo que hacen es perpetuar la violencia machista con su sexualidad mal canalizada. Sin embargo, la experiencia demuestra que muchos de esos ‘malos hombres’ pueden estar en nuestro entorno. Para Mamen Briz, de Hetaira, “la sexualidad masculina en sí misma no constituye una violencia contra las mujeres, si hay un acuerdo mutuo, no tiene por qué ser una situación de desigualdad. De hecho, muchas mujeres prostitutas hablan del poder que sienten cuando cierran la puerta de su habitación”.

El abogado Pedro Brufao, autor de “Las miserias del sexo” (Los libros de la Catarata, 2011), defiende, en el marco de una postura abolicionista, la penalización del cliente: “Debería incluírsele en una futura reforma del Código Penal como principal autor de estos delitos, cuya responsabilidad va pareja a la del rufián o a la del proxeneta”. La policía ya sanciona a los clientes de prostitución callejera en Sevilla o Alicante con multas por reincidencia de 750 hasta 3.000 euros. La relación entre las prostitutas y la policía forma parte también, para los colectivos pro derechos, del estigma ‘puta’, ya que según ellas, las fuerzas de Seguridad las criminalizan con sus continuos controles y vinculándolas con las drogas. “Hacen controles todos los días, cerca de nosotras, completamente exagerados. Nunca nos han ayudado, nos piden la documentación, nos registran. Nos tratan como a delincuentes”, protesta Hernández.

Trabajadoras autónomas

prostitucion2Gloria Poyatos, jueza de lo Social, quiso probar en carne propia qué proceso sería necesario para que una mujer se diera de alta como autónoma como trabajadora del sexo. Se hizo pasar por prostituta y consiguió, ante el estupor de los funcionarios, inscribirse en la Tesorería General de la Seguridad Social.

 “Lo que hice demuestra que el proceso para legalizar la prostitución existe. Las prostitutas tienen que declararse autónomas para que el dinero que mueve esta profesión deje de formar parte de la economía sumergida”. Si muchas de las prostitutas no se dan de alta es por el estigma ‘puta’ del que hablábamos antes. Como explican desde Hetaira, muchas mujeres ejercen la prostitución de manera ocasional e incluso combinándolo con otros trabajos, pero el desprecio social es tan duro que, según ellas, “no les merece la pena” ese paso hacia la legalidad.

La crisis económica también ha salpicado este sector. “Si antes me daba para vivir, hoy en día ni siquiera me alcanza. ¿Que se gana bastante? A veces, pero si un día gano 300 euros, pueden pasar otros 15 días hasta que se repita”, dice Karolina, ecuatoriana que sí ejerce como autónoma, lo que es imposible para aquellas otras mujeres inmigrantes que no tienen papeles. “Regular la prostitución conlleva hablar también de extranjería -explica José Roca desde ANELA-. No podemos obviar que un porcentaje muy elevado de las mujeres que se prostituyen no son españolas. Son latinoamericanas, africanas, de países del Este… Habría que ver de qué manera se puede ajustar, pero eso ya son palabras mayores”. El abogado Pedro Brufao insiste: “Es superfluo hablar de prostitución voluntaria ni entenderla como forma de relación laboral alguna cuando se violan derechos fundamentales”.

El eterno debate entre posturas que difícilmente podrán coincidir alguna vez.Ante la pregunta “¿podrá ser la prostitución voluntaria considerada algún día como un trabajo?” nadie da su brazo a torcer. “Sí será, porque vamos a seguir peleando. Si fueran hombres que ejercen las prostitución esto ya sería un trabajo. Existen chicos que ofrecen servicios sexuales y mujeres que los demandan, pero de esto tampoco se habla porque hace saltar las teorías y es incómodo”, dice Mamen Briz, del colectivo Hetaira. “La prostitución es la esclavitud más antigua del mundo,  el debate es estéril”, afirma Pedro Brufao. “Incorporarlo como un trabajo de carácter productivo, no. Dentro de otro tipo de trabajos que tienen que ver con el ocio por ejemplo, podría tener una regulación ordinaria”, según Carmen Bravo, de la secretaría de la Mujer de CC.OO. “Yo espero vivir y poder llegar a ello, siempre quise enfrentarme a la sociedad tal y como era” , reivindica Karolina Hernández, miembro de Hetaira y trabajadora sexual.

http://blogs.publico.es/numeros-rojos/2014/02/26/prostitucion-en-las-esquinas-del-congreso/?src=lmTp&pos=2

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Chica, 18 años y estudiante: «Me inicio en la prostitución para pagar mis estudios»

La falta de recursos económicos, la eliminación de becas para el estudio o, simplemente, las ganas de tener más ingresos, abocan a jóvenes al ejercicio de la prostitución. Muchas, dicen, porque les gusta el sexo.

Hay que diferenciar la prostitución voluntaria de la la trata de personas
FOTO:GTRESHay que diferenciar la prostitución voluntaria de la la trata de personas

Patricia Morales

Laura es estudiante, tiene 18 años y dice que necesita dinero para pagar sus estudios. Julia está pasando apuros económicos y carece de dinero con el que costear sus deudas, tiene 24 y dice que acaba de empezar para costearse la Universidad. Una asegura que le encanta el sexo; otra, que no le queda otra opción.

Ellas lo hacen a solas pero hay otras que se reúnen en grupos, en pisos compartidos, para ejercer la prostitución, quizá para pasar juntas ese trago amargo de un fenómeno cada vez más extendido en España y que reúne a un número indefinido de mujeres -y hombres- porque no se tienen estadísticas oficiales. Las hay hasta embarazadas.

“Estoy en paro y necesito ayuda económica”, “Me inicio para pagar mis estudios”, “Busco pasar buenos ratos a cambio de una compensación económica para poder costearme mis estudios universitarios, no soy profesional”. Alguna ni siquiera se corta en decir que tienen pareja pero “qué le vamos a hacer, necesito dinero para pagar mis cosas”. Podríamos seguir transcribiendo razones, la lista es infinita y preocupante.

«No hay sólo estudiantes, también amas de casa»

Desde la Asociación Hetairael colectivo en defensa de los derechos de las trabajadoras del sexo,  confirman a Vozpópulique “ha crecido el número de personas que ejercen la prostitución”. Informan que no son sólo estudiantes las que han decidido tomar este camino. “Es cierto que en los últimos tiempos ha crecido tanto en jóvenes como en amas de casa mayores que ejercen esporádicamente para llegar a fin de mes”. Incluso ofrecen otro dato: “También ha crecido el número de hombres que se prostituyen”.

¿Qué les motiva?

Aumento de tasas universitarias, subidas de impuestos, bajada de salarios,pérdida de familiares y poder adquisitivo o, simplemente, ganar más dinero para vivir holgadamente. Pueden ser algunas de las razones por las que chicas de todas las edades se incorporan a la práctica de sexo por dinero. “Con la crisis ha aumentado el número de personas que se dedica al sexo sin estar preparadas. Cada vez que alguien entra en la prostitución lo hace en un momento precario”. Son las palabras de Concha Borrell, presidenta de la Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex), en una reciente entrevista en TVE en la que certificó ese aumento en un 43% en 2013, “son, sobre todo, chicas jóvenes y todas lo hacen por dinero”.

Las hay que lo hacen de forma voluntaria, pero también existen ‘casas de citas’ que ofrecen ‘trabajos’ en casas «perfectos para compaginar con los estudios”, como puede leerse en anuncios de este tipo. Aseguran a Vozpópuli que las chicas que quieran optar a este tipo de ‘trabajo’ deben «tener entre 18 y 35 años, ser guapas y pasar una entrevista» en la que calificarán si las jóvenes están, o no, cualificadas para ejercer la prostitución. No nos dicen cuánto dinero se cobra porque «la entrevista no puede ser por teléfono, tendrías que venir a hacerla en persona para informarte».

¿Cuáles es el perfil?

Echando un vistazo rápido por algunas páginas de contactos se puede tener una idea aproximada del perfil de las mujeres que han decidido tener esta “profesión”. Sin embargo, desde Hetaira son muy tajantes en este tema: “En la prostitución es difícil definir perfiles, es tan heterogénea como las personas que la ejercen. No hay un prototipo”.

“Todas las personas que se prostituyen lo hacen evidentemente para tener un beneficio económico y todo el mundo sabe que ante la falta de empleos que permitan vivir, y no sólo sobrevivir, puedes iniciarte en el ejercicio de la prostitución. Aunque no todo el mundo vale”. Es precisamente esta justificación, la de que no todo el mundo vale, la que les ha servido para crear un curso para explicar a las primerizas cómo ejercer la prostitución. Desde Hetaira también son claras en este asunto: «son premisas necesarias que te guste el sexo y que te guste el sexo con personas desconocidas, además de otras habilidades sociales. Si no, la experiencia no será buena».

La prostitución, en cifras

Aunque no hay ninguna estadística fiable que lo pueda avalar, en España ejercen la prostitución alrededor de 300.000 personas. “Con la crisis económica se puede detectar un aumento de la prostitución y peores condiciones en el ejercicio de la misma, pero es difícil saber el número”, informan a Vozpópuli desde la ONG ‘Médicos del mundo’.Por su parte, desde Aprosex dicen que “no hay registros oficiales, forman parte de la economía sumergida y la mayoría no está dada de alta en la Seguridad Social”.

El único estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre hábitos sexuales fue en 2004 y arrojó una cifra determinante: el 27,3% de los hombres que han mantenido relaciones sexuales manifestó haber tenido alguna vez en la vida relaciones con personas a las que pagó por ello. Desde el INE alertaban de que el porcentaje es llamativamente más elevado que los observados en otras encuestas europeas.

Más adelante, en 2008 y de acuerdo con datos de la asociación de propietarios de clubes de alterne, el negocio de la prostitución movía en España 18.000 millones de euros al año.La Guardia Civil efectúa inspecciones periódicamente en los clubes de alterne, gracias a lo cual existe un ‘censo’ bastante fiable del número de prostitutas que ejerce en estos locales y que supera las 96.000.

Con este baile de cifras es complicado saber el número de estudiantes, jóvenes o universitarias que han decidido ser prostitutas. Lo que sí es cierto, y nos confirman desde Hetaria, es que «las estudiantes o las jóvenes se dedican esporádicamente al ejercicio de la prostitución, pero no lo ven como su ‘profesión’.

http://vozpopuli.com/actualidad/39299-chica-18-anos-y-estudiante-me-inicio-en-la-prostitucion-para-pagar-mis-estudios

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el Periódico: «QUIERO SER PUTA»

 

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CURSO EXPRÉS PARA ASPIRANTES INDEPENDIENTES

«QUIERO SER PUTA»

La crisis ha multiplicado el ingreso en el oficio de mujeres catalanas, que antes del cataclismo económico eran una rareza. El colectivo de trabajadoras sexuales Aprosex ha decidido combatir las incertidumbres de las principiantes con un máster acelerado, el próximo sábado, en Barcelona.

NÚRIA NAVARRO

Conxa Borrell (de cara), 'escort' y promotora del curso 'Prostitución: nociones básicas para la profesionalización', y una de las cursillistas.

Conxa Borrell (de cara), ‘escort’ y promotora del curso ‘Prostitución: nociones básicas para la profesionalización’, y una de las cursillistas.

Aquí no hacemos apología de la prostitución. Tampoco hablamos de trabajadoras sexuales que lucran a terceros. Nos limitamos a la descripción clínica de un hecho: en los últimos cuatro años, una cantidad nada desdeñable de mujeres del país que antes podían afrontar facturas y ahora no, se han metido -o estudian hacerlo- en la prostitución de manera libre e independiente. Y explicamos que, ante este dato estadístico, un colectivo de veteranas del oficio, Aprosex, por fraternidad y activismo, imparten el próximo sábado un curso exprés dirigido a las indecisas, las principiantes y hasta las perfeccionistas sobre todo lo que hay que saber del negocio.

«Están entrando en la profesión chicas tremendamente jóvenes, de entre 18 y 23 años, y mayores de 50», explica Conxa Borrell, escort desde hace siete años y presidenta de Aprosex.Las jóvenes se apuntan para pagar los estudios o ayudar a la familia y,«por lo general, no están preparadas para ser profesionales de casi nada»; mientras que la mayoría de las maduras ingresan porque no encuentran empleo. «Son mujeres que apenas han estado con un hombre -su marido-, pero que tienen un mercado porque son tiernas, saben cómo tratar un gatillazo y están por la faena», ilustra.

43% de autóctonas

El aumento de oferta nacional lo certifica también uno de los socios fundadores de PhotoEscorts, el mayor portal español de anuncios defreelances con precios superiores a 150 euros la hora (durante el Mobil World Congress, por ejemplo, distribuye un volumen de 10.000 llamadas en Barcelona): «Cuando abrimos la web en el 2006, la mayoría de anuncios eran de chicas latinoamericanas y las de aquí eran la excepción codiciada; pero desde hace un par de años el aumento ha sido espectacular. Un 43% del total de profesionales dadas de alta este año son autóctonas, frente al 38% del mismo periodo del año anterior, que a su vez superó al precedente».

 

Al gestor de PhotoEscorts también le consta que son estudiantes y mujeres que se han quedado sin empleo. Entre las universitarias, apunta, se está extendiendo como un fenómeno viral las casual scorts, muy consolidadas en Londres. «Son chicas que han crecido con las redes sociales, que se atreven más y que eventualmente sacan un dinero -400 o 500 euros a la hora- durante las ferias y los congresos».

Es un conjunto de mujeres que optan por el ejercicio libre de la prostitución, algo que no solo no es delito, sino que reconoce el Protocolo de Palermo de la ONU, suscrito por España. «Eligen hacer de putas, como elegirían ser cajeras de súper. Nadie sueña de pequeña con ser una cajera de súper, ¿verdad? -cuestiona Borrell-. Pues tampoco puta. No es algo vocacional. Pero, en caso de tomar la decisión, hay que saber unas cuantas cosas para que no se sientan perdidas, como al principio me pasó a mí».

La voz de la experiencia

Y lo que le pasó a ella, a Conxa Borrell, fue lo siguiente. Era contable, esposa y madre. Su marido montó una empresa que se fue a pique. Habían hipotecado la casa. Los apremios económicos la asfixiaban. Y un día, lavando platos, escuchó en un telediario una noticia relacionada con el sexo de pago. «Hay prostitutas que ganan 200 euros al día», fluyó desde el televisor mientras el agua se llevaba la espuma del Mistol sumidero abajo. Con ese dinero podía pagar el colegio de su hijo, echó cuentas. Se preguntó si podría hacerlo, y en una semana organizó su nuevo negocio. «Sexo inteligente y morboso»,puso en el anuncio. Paula Vip sería su nombre de batalla. La primera vez, asegura, no sabía ni por dónde empezar. «Algún día, intentaré evitar el trago a otras», se prometió ya entonces, cuando Zapatero decía que el país iba de perlas.

Y ahora ha llegado el día. Porque hace dos años salió del armario. Se lo contó a su familia, y su estar en el mundo se normalizó. Y porque está decidida a plantar cara al abolicionismo que pone el membrete de«carne en venta» a todas las putas sin oír sus argumentos; a defender el oficio, a condenar las redes y cualquier tipo de trata –«faltaría más»– y a intentar mejorar las condiciones de sus colegas presentes y futuras. De ahí que el sábado dé el curso exprésProstitución: nociones básicas para la profesionalización(www.aprosex.com), junto a Cristina Garaizábal, psicóloga clínica con 30 años de experiencia en el mundo del sexo de pago y cofundadora del colectivo Hetaira de Madrid. Y, de momento, el comentario mayoritario de las cursillistas apuntadas es un aliviado«¡por fin alguien nos quiere enseñar!», asegura la encargada de las inscripciones.

 

La primera lección del máster es capital: saber si realmente quieren ser putas. «Porque una cosa es la fantasía y otra, la realidad». Deben darle una y mil vueltas. «Insistiremos en los inconvenientes -explica Borrell-.

 

Deben saber que la contrapartida a ganar dinero rápido, por ejemplo, es mentir a tu entorno más íntimo sobre la procedencia de un dinero que no tiene explicación». Ella misma ocultó a su hijo y a sus hermanos su vida paralela borrando las huellas como un trampero canadiense.

Por otra parte, la condenada crisis ha bajado las tarifas. Montserrat Neira, de 53 años, prostituta de libre elección desde 1989 y autora del libro Una mala mujer, explica que los precios actuales están lejos de cuando empezó. «En el 89 estar en un piso de 11 de la mañana a 9 de la noche significaba llevarse a casa el millón de pesetas (6.000 euros). Hoy, como máximo, te puedes sacar 3.000 limpios», asegura. En parte, por la recesión, que afecta a los bolsillos del cliente como a todo hijo de vecino, pero también, como subrayan desde el portal PhotoEscorts, por la multiplicación de la oferta y la aparición de los anuncios en webs generalistas como LoQUo o Milanuncios, incubadoras del low cost de la vida disoluta.

Luego está el encajar el estigma social, la consideración general de estar en el lado indecente. «Te enfrentas a la idea preconcebida de ‘eres-puta-porque-no-sabes-hacer-otra-cosa’ y, por lo tanto, nadas en inseguridad», explica Borrell. Porque la sociedad tiende a cosificar a la prostituta. Y le dice con todas las letras que su actividad es degradante. «Se hartan de repetir que todas somos esclavas, sumisas, humilladas y violadas; que no puedes decir que ‘no’ a las demandas del cliente, y eso es falso», se queja, muy en la línea de la escritora francesa Virginie Despentes, que en su libro Teoría King Kongsostiene que esa idea de envilecimiento generalizado es tan pertinente como hablar del trabajo textil mostrando solo imágenes de niños cosiendo en sótanos.

Lo peor de lo peor

La psicóloga clínica Cristina Garaizábal, la otra profesora del máster, explica que antes el oficio estaba más penalizado moralmente, pero también más extendido y, en consecuencia, ellas estaban más insertadas, «pero hoy las normativas dictadas desde las instituciones y la condena de un cierto sector del feminismo han calado en el imaginario social y las hace sentirse lo peor de lo peor, cuando la realidad es así solo para las víctimas de trata». Los síntomas derivados de ese estigma son: baja autoestima, sentimiento de que nadie te reconoce, desconfianza causada por la doble vida, angustia a la hora de negociar, miedo a la violencia.

Y frente a esa batería de fragilidades, la experta les propondrá un mantra: «Organízate, reúnete con otras trabajadoras sexuales, haz red de solidaridad y pelea por tus derechos».Y Borrell, de natural más intensa, va más allá: «Si es una elección libre, no hay trabajo en el que la mujer se empodere tanto desde el primer minuto como el de puta. El cliente elige entre la oferta, pero las riendas las lleva la profesional. Eso les debe quedar claro».

 

 

Gusto por el sexo

Una vez digeridos los inconvenientes -que, como han visto, son unos cuantos-, las maestras subrayarán que es primordial que el sexo no les dé dentera. «Una puta a la que no le guste el sexo es como una anoréxica metida a crítica gastronómica», compara Borrell. «Eso posible, pero lo pasará francamente mal». Y una vez no salen pegas, lo segundo es conocer y reconocer el propio cuerpo. «Para hacer sexo deben buscar su propio placer. Es imprescindible que la puta entienda que primero es ella. Ya tendrá luego oportunidad de conocer muchas variedades de penes y de saber cómo se comportan», dice a la brava.

Después, y no menos importante, viene el márketing corporativo.«La candidata debe ofrecer algo con lo que se sienta poderosa, y exponerlo de manera honesta -enuncia-; si dicen que trabajan de 12 a 8, deben cumplir el horario; si afirman que miden 1,70, que así sea; si publican unas fotos de reclamo, hay un límite tolerable de Photoshop», explica.«No pueden engañar, porque se perjudican a sí mismas y a todo el colectivo». Sobre lo que sí engancha, hay poca literatura.Desde el portal PhotoEscorts suelen enviarles consejos de cómo hacerse las fotos y redactar un anuncio. «Pero no tienen interiorizada la idea de la importancia de invertir en su publicidad».

Solventadas la convicción y la promoción, el siguiente nivel es la importancia de la inteligencia emocional y de la empatía. «Las putas somos listas, sabemos que el dinero no se hace con el coño, que lo tienen todas las muje-
res del mundo
 –dice la maestra–, sino con la cabeza. Es fundamental escuchar mucho, prestar atención al cliente como si fuera lo más importante del mundo y memorizar la información que te dé». Porque, al parecer, la gracia no es hacer muchos clientes, sino retenerlos, y saber manejar cada una de las situaciones. «Ahí es donde se ve quién es buena profesional –sentencia–, si no pasas de ser puta a ser zorra». ¡Cielos! ¿Y cuál es la diferencia? «La misma que entre el arquitecto que se niega a seguir unos planos sin pies ni cabeza por el capricho de un cliente, o el que tira adelante sin más».

Planes de ahorro
Y luego están las finanzas –«cada una guarda lo que quiere, pero lo óptimo es destinar un tercio al ahorro», según Borrell, recordando una sabia máxima de su abuelo–, y los asuntos legales. El abogado Fernando Esteban, que ha elaborado el dosier del curso, asegura que «el primer consejo legal para una prostituta que quiere trabajar con normalidad y no en el mercado oculto es darse de alta en la Seguridad Social y en Hacienda. Pagar impuestos no solo las ampara como trabajadoras, sino que también las dignifica».
Y es conveniente enseñarles cómo hacer una cobertura de seguridad.«Ellas deben sentir que no están solas, que si hay una agresión se puede denunciar». De manera astuta, el curso servirá de paso para conectarlas, para darles la oportunidad de que se reconozcan como compañeras y no como competidoras. «Al principio todas tenemos angustias parecidas, como: ‘Se me ha vaciado un condón dentro, ¿habré cogido el sida?’. Crear y extender relaciones entre ellas les ayuda a combatir las incertidumbres».
Y luego, claro, vendrán los consejos mecánicos. Porque en el vicio también debe haber virtud. «Hay que profesionalizarse». Y sin titubeos, añade: «Porque uno de los trabajos de la puta es enseñar al hombre a ser mejor amante, que se vaya a su casa y sepa hacerle algo nuevo a su pareja. También arreglamos problemas, ¿eh? Una vez recuperé a un SSPM (Solo le Sirve Para Mear). Aquello estaba muerto. Tardé un año, pero lo conseguí. Eso es lo que realmente tiene precio», concluye. El resto de secretos solo los sabran las cursillistas.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/quiero-ser-puta-3105869

RELATO EN PRIMERA PERSONA DE DOS MUJERES QUE SE HAN APUNTADO AL CURSO / ALEXIA CATALANA 22 AÑOS

«MI MADRE Y YO ESTUVIMOS A PUNTO DE PERDERLO TODO»

Puedo asegurar que el mito de que las niñas se meten en este mundo por no tener educación ni principios, en mi caso, es totalmente falso. Mis padres viajaron mucho por Europa y a mí nunca me faltó de nada. Hasta el día en que mi padre nos abandonó dejándonos un préstamo hipotecario increíble. Yo tenía 18 años recién cumplidos. Mi madre y yo estuvimos a punto de perderlo absolutamente todo. Sin que ella supiera nada, abandoné los estudios y me puse a trabajar en un empleo corriente, pero el sueldo no llegaba ni para pagar la deuda.

Entonces recordé que una amiga estaba en este mundo y pensé: «Si ella ha podido, yo también podré». Así fue como empecé a ser unaescort. Trabajando solo dos meses pude ahorrar lo suficiente para enjugar gran parte de las deudas. Obviamente, mi madre sigue sin saber cómo gané aquel dinero. Se lo oculté no porque me avergonzara de lo que hacía, sino porque ella es una persona muy reservada y muy cerrada, y dudo mucho de que lo entienda.

Después de aquella experiencia, decidí volver. ¿Por qué? Ya no necesitaba el dinero para las deudas, sino para financiar mis estudios. También me di cuenta de que realmente me gustaba lo que hacía. Me apetecía seguir conociendo a hombres que me aportaran más a nivel personal, psicológico y económico que los chicos de mi edad, con los que apenas tengo temas de conversación.

Nunca he gastado mis ingresos en llenar armarios de ropa, ni en salir de fiesta los fines de semana. Siempre he tenido planes de futuro. Me sigo formando, viajo y soy feliz pudiendo llevar a mi madre a un buen restaurante sin preocuparme por la cuenta, tener posibilidad de una sanidad digna y sin listas de espera, poder estudiar sin tener que preocuparme por la matrícula.

Ahora me he tomado un pequeño respiro, pero volveré cuando acabe una parte de los estudios. Se preguntarán, ¿por qué te has apuntado al curso? Porque mis ganas de aprender no tienen límite. Porque quiero estar mucho más preparada de cara al regreso.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/madre-estuvimos-punto-perderlo-todo-3105870

RELATO EN PRIMERA PERSONA DE DOS MUJERES QUE SE HAN APUNTADO AL CURSO / CHELSEA CATALANA 42 AÑOS

«EMPECÉ EN MAYO Y NO TENGO MUCHA EXPERIENCIA»

«Empecé en mayo y no tengo mucha experiencia»_MEDIA_1

Conocí a una profesional del sexo, le di vueltas a la idea, me organicé durante tres meses y empecé en mayo del 2013. Pero desaparecí entre agosto y diciembre, y ahora vuelvo a arrancar, con más fuerzas y con las ideas más claras. Pero no tengo experiencia, no he hecho muchos servicios y me he apuntado al curso para aprender, sobre todo, cuestiones administrativas, burocráticas, de márketing. Estoy elaborando mi blog -aún no está en línea pero se titulará chelsealove-, y aunque las presentaciones habituales me parecen aburridas, desconozco las estrategias de promoción. También me interesa saber cómo tratar por teléfono a los clientes, porque a menudo no ves cómo acabar con una conversación que no lleva a ninguna parte, y tampoco sé muy bien qué tono adoptar. ¿Seco? ¿Insinuante…?

Tampoco resulta fácil de llevar la ocultación. Aunque vas conviviendo con eso, no me interesa que nadie sepa quién hay detrás de Chelsea. Naturalmente hay una persona. Una madre de tres hijos, sin pareja, que tuvo un trabajo artístico y ahora lleva una empresa relacionada con la creatividad. Pero al principio no me metí en esto por un descalabro económico. Tengo mis deudas, como todo el mundo. Si tengo que ser sincera, yo empecé por placer. Me gusta el sexo, y si hay dinero de por medio, resulta más satisfactorio. Así que decidí compaginar los dos mundos. Pero ahora que he vuelto, la economía pesa más. Necesitó más dinero. Como era -y soy- nueva en esto, lo que personalmente más me angustia es que me puedan hacer daño, que es algo que no puedes controlar. No voy a ningún domicilio, ni a hoteles. Me limito a apartamentos por horas. Y mi tarifa es de 200 euros la hora, de momento, porque es un filtro para descartar clientes que no deseo. Yo busco un perfil cultural medio-alto, a hombres y mujeres con los que también pueda hablar de música o de arte. Porque no es solo dinero y sexo. También veo esto como una forma de enriquecimiento personal. Y eso me exige profesionalizarme. Saber más.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/empece-mayo-tengo-mucha-experiencia-3105871

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el Periódico: “VULL SER PUTA”

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“VULL SER PUTA”

La crisi ha multiplicat l’ingrés en l’ofici de dones catalanes, que abans del cataclisme econòmic eren una raresa. El col·lectiu de treballadores sexuals Aprosex ha decidit combatre les incerteses de les principiants amb un màster accelerat, dissabte que ve, a Barcelona.

NÚRIA NAVARRO

Conxa Borrell (de cara), 'escort' i promotora del curs 'Prostitució: nocions bàsiques per a la professionalització', i una de les cursetistes.

Conxa Borrell (de cara), ‘escort’ i promotora del curs ‘Prostitució: nocions bàsiques per a la professionalització’, i una de les cursetistes.

Aquí no fem apologia de la prostitució. Tampoc parlem de treballadores sexuals que lucren tercers.Ens limitem a la descripció clínica d’un fet: en els últims quatre anys, una quantitat gens menyspreable de dones del país que abans podien afrontar factures i ara no, han entrat -o estudien fer-ho- en la prostitució de manera lliure i independent. I expliquem que, davant aquesta dada estadística, un col·lectiu de veteranes de l’ofici, Aprosex, per fraternitat i activisme, imparteixen dissabte que ve un curs exprés dirigit a les indecises, les principiants i fins i tot les perfeccionistes sobre tot el que s’ha de saber del negoci.

«Estan entrant en la professió noies tremendament joves, d’entre 18 i 23 anys, i més grans de 50», explica Conxa Borrell,escort des de fa set anys i presidenta d’Aprosex. Les joves s’hi apunten per pagar els estudis o ajudar la família i, «en general, no estan preparades per ser professionals de gairebé res»; mentre que la majoria de les madures hi ingressen perquè no troben feina. «Són dones que tot just han estat amb un home -el seu marit-, però que tenen un mercat perquè són tendres, saben com tractar una falta d’erecció i estan per la feina»,il·lustra.

43% d’autòctones

L’augment d’oferta nacional el certifica també un dels socis fundadors de PhotoEscorts, el portal espanyol d’anuncis de freelancesmés important amb preus superiors a 150 euros l’hora (durant el Mobil World Congress, per exemple, distribueix un volum de 10.000 trucades a Barcelona): «Quan vam obrir la web el 2006, la majoria d’anuncis eren de noies llatinoamericanes i les d’aquí eren l’excepció cobejada; però des de fa un parell d’anys l’augment ha sigut espectacular. Un 43% del total de professionals donades d’alta aquest any són autòctones, davant del 38% del mateix període de l’any anterior, que al seu torn va superar el precedent».

 

Al gestor de PhotoEscorts també li consta que són estudiants i dones que s’han quedat sense feina. Entre les universitàries, apunta, s’està estenent com un fenomen viral les casual scorts, molt consolidades a Londres. «Són noies que han crescut amb les xarxes socials, que són més atrevides i que eventualment es guanyen uns quants diners -400 o 500 euros a l’hora- només durant les fires i els congressos».

És un conjunt de dones que opten per l’exercici lliure de la prostitució, una cosa que no solament no és delicte, sinó que reconeix el Protocol de Palerm de l’ONU, subscrit per Espanya. «Escullen fer de putes, com escollirien ser caixeres de súper. Ningú somia de petita ser una caixera de súper, ¿oi? -qüestiona Borrell-.

 

Doncs tampoc somia ser puta. No és una ­cosa vocacional. Però, en cas de prendre la decisió, és necessari saber unes quantes coses perquè no se sentin perdudes, com al principi em va passar a mi».

La veu de l’experiència

El que li va passar a ella, a Conxa Borrell, va ser el següent. Era comptable, esposa i mare. El seu marit va muntar una empresa que va acabar en bancarrota. Havien hipotecat la casa. Les obligacions econòmiques l’asfixiaven. I un dia, rentant plats, va sentir en un telediari una notícia relacionada amb el sexe de pagament. «Hi ha prostitutes que guanyen 200 euros al dia», va fluir des del televisor mentre l’aigua s’emportava l’espuma del Mistol clavegueró avall. Amb aquests diners podia pagar el col·legi del seu fill, va fer comptes. Es va preguntar si podria fer-ho, i en una setmana va organitzar el seu nou negoci. «Sexe intel·ligent i morbós», va posar a l’anunci. Paula Vip seria el seu nom de batalla. La primera vegada, assegura, no sabia ni per on començar. «Algun dia, intentaré evitar el trago a altres», es va prometre ja llavors, quan Zapatero deia que el país anava de perles.

I ara ha arribat el dia. Perquè fa dos anys va sortir de l’armari. Ho va explicar a la seva família i el seu estar al món es va normalitzar. I perquè està decidida a plantar cara a l’abolicionisme que posa el membret de «carn en venda» a totes les putes sense sentir els seus arguments; a defensar l’ofici, a condemnar les xarxes i qualsevol tipus de tràfic –«només faltaria»– i a intentar millorar les condicions de les seves col·legues presents i futures. Això explica que dissabte imparteixi el curs exprés Prostitució: nocions bàsiques per a la professionalització (www.aprosex.com), juntament amb Cristina Garaizábal, psicòloga clínica amb 30 anys d’experiència en el món del sexe de pagament i cofundadora del col·lectiu Hetaira de Madrid. I, de moment, el comentari majoritari de les cursetistes apuntades és un alleujat «¡per fi algú ens vol ensenyar!», assegura l’encarregada de fer les inscripcions.

 

La primera lliçó del màster és capital: saber si realment vols ser puta.«Perquè una cosa és la fantasia i una altra, la realitat». Hi han de donar una i mil voltes. «Insistirem en els inconvenients -explica Borrell-.

 

Han de saber que la contrapartida a guanyar diners ràpids, per exemple, és mentir al teu entorn més íntim sobre la procedència d’uns diners que no tenen explicació». Ella mateixa va ocultar al seu fill i als seus germans la seva vida paral·lela esborrant les empremtes com un paranyer canadenc.

D’altra banda, la condemnada crisi ha abaixat les tarifes. Montserrat Neira, de 53 anys, prostituta de lliure elecció des del 1989 i autora del llibre Una mala mujer, explica que els preus actuals estan lluny de quan va començar. «L’any 1989 estar en un pis d’11 del matí a 9 de la nit significava endur-se a casa el milió de pessetes (6.000 euros). Avui, com a màxim, en pots treure 3.000 nets», assegura. En part, per la recessió, que afecta les butxaques del client com a qualsevol, però també, com subratllen des del portal PhotoEscorts, per la multiplicació de l’oferta i l’aparició dels anuncis en webs generalistes com LoQUo o Milanuncios, incubadores del low cost de la vida dissoluta.

Després hi ha la qüestió d’encaixar l’estigma social, la consideració general d’estar al costat indecent. «T’enfrontes a la idea preconcebuda que ‘ets-puta-perquè-no-saps-fer-una altra-cosa’ i, per tant, nedes en inseguretat», explica Borrell. Perquè la societat tendeix a cosificar la prostituta. I li diu amb totes les lletres que la seva activitat és degradant. «S’atipen de repetir que totes som esclaves, submises, humiliades i violades; que no pots dir que ‘no’ a les demandes del client, i això és fals», es queixa, molt en la línia de l’escriptora francesa Virginie Despentes, que en el seu llibre Teoria King Kong sosté que aquesta idea d’enviliment generalitzat és tan pertinent com parlar del treball tèxtil mostrant només imatges de nens cosint en soterranis.

El pitjor del pitjor

La psicòloga clínica Cristina Garaizábal, l’altra professora del màster, explica que abans l’ofici estava més penalitzat moralment, però també més estès i, en conseqüència, elles estaven més inserides, «però avui les normatives dictades des de les institucions i la condemna d’un cert sector del feminisme han calat en l’imaginari social i les fa sentir-se el pitjor del pitjor, quan la realitat és així només per a les víctimes de tràfic». Elssímptomes derivats d’aquest estigma són: baixa autoestima, sentiment que ningú et reconeix, desconfiança causada per la doble vida, angoixa a l’hora de negociar, por a la violència.

I davant aquestes fragilitats, l’experta els proposarà un mantra:«Organíza’t, reuneix-te amb altres treballadores sexuals, fes xarxa de solidaritat i lluita pels teus drets». I Borrell, de natural més intensa, va més enllà: «Si és una elecció lliure, no hi ha feina en què la dona s’empoderi tant des del primer minut com el de puta. El client tria entre l’oferta, però les regnes les porta la professional. Això els ha de quedar clar».

 

 

Gust pel sexe

Un cop païts els inconvenients -que, com han vist, en són uns quants-, les mestres subratllaran que és primordial que el sexe no els faci fàstic. «Una puta a qui no li agradi el sexe és com una anorèxica que es dediqui a fer crítica gastronòmica»,compara Borrell. «És possible, però ho passarà francament malament». I una vegada no surten pegues, el pas següent és conèixer i reconèixer el propi cos. «Per fer sexe han de buscar el seu propi plaer. És imprescindible que la puta entengui que primer és ella. Ja tindrà després oportunitat de conèixer moltes varietats de penis i de saber com es comporten», diu a la brava.

Després, i no menys important, ve el màrqueting corporatiu. «Lacandidata ha d’oferir alguna cosa amb què se senti forta i poderosa, i exposar-ho de la manera més honesta -enuncia-; si diuen que treballen de 12 a 8, han de complir l’horari; si afirmen que fan 1,70, que així sigui; si publiquen unes fotos de reclam, hi ha un límit tolerable de Photoshop», explica.«No poden enganyar, perquè es perjudiquen a si mateixes i a tot el col·lectiu». I en aquest aspecte, hi ha poca literatura. Des del portal PhotoEscorts els solen enviar consells de com fer-se les fotos i redactar un anunci. «Però no tenen interioritzada la idea de la importància d’invertir en la seva publicitat»,lamenten.

Un cop resoltes la convicció i la promoció, el nivell següent és la importància de la intel·ligència emocional i de l’empatia. «Les putes som llestes, sabem que els diners no es fan amb el cony, perquè en tenen totes les dones del món –diu la mestra–, sinó amb el cap. És fonamental escoltar molt, prestar atenció al client com si fos el més important del món i memoritzar la informació que et doni». Perquè es veu que la gràcia no és fer molts clients, sinó retenir-los, i saber portar cada una de les situacions. «És en això on es veu qui és una bona professional–sentencia–, si no, passes de ser puta a ser bandarra». ¡Déu meu! ¿I quina és la diferència? «La mateixa que entre l’arquitecte que es nega a seguir uns plans sense cap ni peus pel capritx d’un client, o el que tira endavant i ja està».

Plans d’estalvi
I després hi ha les finances –«cada una guarda el que vol, però el que és òptim és destinar un terç a l’estalvi», segons Borrell, recordant una sàvia màxima del seu avi–, i els assumptes legals. L’advocat Fernando Esteban, que ha elaborat el dossier del curs, assegura que «el primer consell legal per a una prostituta que vol treballar amb normalitat i no en el mercat clandestí és donar-se d’alta a la Seguretat Social i a Hisenda. Pagar impostos no només les empara com a treballadores, sinó que també les dignifica».
I és convenient ensenyar-los com fer una cobertura de seguretat.«Elles han de sentir que no estan soles, que si hi ha una agressió es pot denunciar». De manera astuta, el curs servirà de passada per connectar-les, per donar-los l’oportunitat que es reconeguin com a companyes i no com a competidores. «Al principi totes tenim angoixes semblants, com per exemple: ‘Se m’ha buidat un condó a dins, ¿dec haver agafat la sida?’. Crear i estendre relacions entre elles les ajuda a combatre les incerteses».
I després, és clar, vindran els consells mecànics. Perquè en el vici també hi ha d’haver virtut. «Cal professionalitzar-se». I sense titubejos, afegeix: «Perquè un dels treballs de la puta és ensenyar a l’home a ser més bon amant, que se’n vagi a casa seva i sàpiga fer alguna cosa nova a la seva parella. Però nosaltres també arreglem problemes, ¿eh? Una vegada vaig recuperar un NSPP (Només li Serveix Per Pixar). Allò estava mort. Vaig trigar un any, però ho vaig aconseguir. Les rendes se les emportarà la seva companya present o futura. Això és el que realment té preu», diu.

http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/vull-ser-puta-3105869

RELAT EN PRIMERA PERSONA DE DUES DONES QUE S’HAN APUNTAT AL CURSET / ALEXIA CATALANA 22 ANYS

«LA MEVA MARE I JO VAM ESTAR A PUNT DE PERDRE-HO TOT»

Puc assegurar que el mite que les nenes es fiquen en aquest món perquè no tenen educació ni principis, en el meu cas, és totalment fals. Els meus pares van viatjar molt per Europa i a mi no em va faltar mai res. Fins al dia en què el meu pare ens va abandonar i ens va deixar un préstec hipotecari increïble. Jo tenia 18 anys acabats de fer. La meva mare i jo vam estar a punt de perdre-ho absolutament tot. Sense que ella sabés res, vaig deixar els estudis i em vaig posar a treballar en una feina corrent, però el sou no arribava ni per pagar el deute.

Llavors vaig recordar que una amiga estava en aquest món i vaig pensar: «Si ella ha pogut, jo també podré». Així va ser com vaig començar a ser una escort. Treballant només dos mesos vaig poder estalviar prou per eixugar una gran part dels deutes. Òbviament, la meva mare encara no sap com vaig guanyar els diners. L’hi vaig amagar no perquè m’avergonyís del que feia, sinó perquè ella és una persona molt reservada i molt tancada, i dubto molt que ho entengui.

Després d’aquella experiència, vaig decidir tornar-hi. ¿Per què? Ja no necessitava els diners per als deutes, sinó per finançar-me els estudis. També em vaig adonar que realment m’agradava el que feia. Em venia de gust seguir coneixent homes que m’aportessin més a nivell personal, psicològic i econòmic que els nois de la meva edat, amb qui gairebé no tinc temes de conversa.

No m’he gastat mai els meus ingressos comprant per omplir armaris de roba, ni per sortir de festa els caps de setmana. Sempre he tingut plans de futur. Em segueixo formant, viatjo i sóc feliç podent portar la meva mare a un bon restaurant sense preocupar-me pel compte, tenint la possibilitat d’accedir a una sanitat digna i sense llistes d’espera, podent estudiar sense haver-me de preocupar per la matrícula.

Ara m’he pres un petit descans, però hi tornaré quan acabi una part dels estudis. Es preguntaran, ¿per què t’has apuntat al curs? Perquè les meves ganes d’aprendre no tenen límit. I vull estar més preparada de cara al retorn.

http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/meva-mare-vam-estar-punt-perdre-ho-tot-3105870

RELAT EN PRIMERA PERSONA DE DUES DONES QUE S’HAN APUNTAT AL CURSET / CHELSEA CATALANA 42 ANYS

«VAIG COMENÇAR AL MAIG I NO TINC GAIRE EXPERIÈNCIA»

«Vaig començar al maig i no tinc gaire experiència»_MEDIA_1

V aig conèixer una professional del sexe, vaig donar voltes a la idea, em vaig organitzar durant tres mesos i vaig començar el maig del 2013. Però vaig desaparèixer entre els mesos d’agost i desembre, i ara torno a arrencar, amb més forces i amb les idees més clares. Però no tinc experiència, no he fet gaires serveis i m’he apuntat al curset per aprendre, sobretot, qüestions administratives, burocràtiques, de màrqueting. Estic elaborant el meu blog -encara no està en línia però es titularà chelsealove-, i encara que les presentacions habituals em semblen avorrides, desconec les estratègies de promoció. També m’interessa com tractar per telèfon els clients, perquè sovint no veus com es pot acabar amb una conversa que no porta enlloc, i tampoc saps molt bé quin to has d’adoptar. Sec, insinuant…

Tampoc resulta fàcil de portar l’ocultació. Encara que vas convivint amb això, no m’interessa que ningú sàpiga qui hi ha darrere de Chelsea. Naturalment hi ha una persona. Una mare de tres fills, sense parella, que va tenir una feina artística i ara porta una empresa relacionada amb la creativitat. Però al principi no em vaig posar en això per un daltabaix econòmic. Tinc els meus deutes, com tothom. Si he de ser sincera, jo vaig començar per plaer. M’agrada el sexe, i si hi ha diners pel mig, resulta més satisfactori. Així que vaig decidir compaginar els dos mons. Però ara que hi he tornat, l’economia pesa més. Necessito més diners. Com que era -i sóc- nova en això, el que personalment més m’angoixa és que em puguin fer mal, que és una cosa que no pots controlar. No vaig a cap domicili, ni a hotels. Em limito a apartaments per hores. I la meva tarifa és de 200 euros l’hora, de moment, perquè el preu és un filtre per descartar clients que no desitjo. Jo busco un perfil cultural mitjà alt, homes i dones amb qui també pugui parlar de música o d’art. Perquè no només són els diners i el sexe. També ho veig com una forma d’enriquiment personal. I això m’exigeix professionalitzar-me. Saber-ne més.

http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/societat/vaig-comencar-maig-tinc-gaire-experiencia-3105871

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La legalización de la prostitución, a debate también entre las profesionales del sexo

Las prostitutas mantienen diferentes criterios ante su profesión. Sigue sin existir un convenio que estipule las modificaciones legales que beneficiarían a este colectivo

Prostitutas ejerciendo en un club, en una foto de archivo.

Prostitutas ejerciendo en un club, en una foto de archivo.EFE

Existe un eterno debate en el mundo de la prostitución acerca de una posible regulación de esta práctica o su total abolición. Esta polémica no logra aunar ni a las asociaciones feministas, ni a las propias trabajadoras, que mantienen una división clara entre dos posturas insalvables. Mientras, en España sigue aumentando la cifra de mujeres que se dedican a este oficio sin tener aún una clara defensa legal por parte del Estado.

La abolición suele ser defendida por numerosos sectores feministas y antiguas trabajadoras del sexo. Entre ellos, varios colectivos piden la extinción total de este oficio y se declaran en contra del cliente, como explica Carmen, exprostituta y portavoz del colectivo gallego Faraxa. «Ningún cuerpo debe ser objeto de negocio y somos partidarios de un modelo donde se castigue al cliente y no a las prostitutas», explica.

Sin embargo, entre las propias trabajadoras no se encuentra una voz unánime que se posicione en este debate entre la regularización o una definitiva eliminación del oficio. Desde Faraxa, advierten de algunas consecuencias que tendría la legalización: «Hay sectores que se están peleando para que se regularice y se manden las prostitutas a los clubs, pero éstos se convertirían en guetos. Estos locales siempre están aislados de las ciudades, no se sabe exactamente lo que pasa allí», denuncia Carmen.

De entre quienes se muestran totalmente en contra de regular la prostitución, muchas son mujeres que la han ejercido. Mujeres que, tras duras experiencias, han decidido dejar el oficio y optar por otra forma de vida. Este es el caso de Lined (nombre ficticio), una mujer polaca que, tras más de medio año en un club, decidió dejar la prostitución. Ella asegura que «sería mejor que no existiera» esta práctica, aunque es consciente de lo difícil que sería alcanzar ese deseo. Aun así, en ningún caso aboga por regularizarla: «¿Qué queremos legalizar? Si todo alrededor de ese mundo es corrupto».

Lined, como muchas otras, decidió ejercer la prostitución por problemas económicos. Durante ese tiempo todas las compañeras que conoció eran «muy jóvenes y extranjeras».  ¿Su denuncia? «Hasta la policía es corrupta», asegura. «¿A quién acudes entonces?», se pregunta. Y se responde, también: «Es un mundo de drogas y dinero y tú entras en un momento débil y te crees lo que te dicen«. Aun así, reconoce que no todas estaban en la misma situación que ella. «A algunas compañeras les gustaba lo que hacían; se creían princesas, pero se habían convertido en personas vacías vestidas con vaqueros caros».

Desde el colectivo catalán Putas Indignadas tienen una visión más neutral acerca de este debate. «Nosotras no somos ni blanco, ni negro, ni de un bando ni de otro, creemos que el único camino es una defensa de derechos», recalca su portavoz, Clarissa Velocci. «No hay dos modelos de prostitución, por ello creemos en un camino de defensa de los derechos», reitera Velocci. Una posición, la suya, que defiende que «la mujer es capaz de decidir y por ello se debe respetar su decisión para que no se criminalice este sector«. Pese a todo, la portavoz de este colectivo cree que «las prostitutas no son cosas a contar, son personas a proteger».

Al otro lado del debate se posicionan las profesionales del sexo que sí piden la regularización de la prostitución. Varios colectivos trabajan en defensa de los derechos de las prostitutas y exigen la normalización de su situación. Hetaira y Aprosex son algunos de ellos, que luchan contra laestigmatización social que sufre este sector.

«Me llamo Karolina Hernández, soy trabajadora del sexo y miembro del colectivo Hetaira«. Así se presentó a este diario una de las mujeres que aboga por la legalización de su «trabajo». «Lo elegí libremente, porque siendo extranjera es difícil encontrar otro trabajo», afirma Karolina, que llegó de Ecuador hace quince años, los mismos que lleva como profesional del sexo. «No me planteo dejar de hacerlo«, añade. Una decisión avalada por sus compañeras de Hetaira, que es una organización que defiende los derechos de quienes «ejercen el trabajo sexual por decisión propia». A este colectivo pertenecen también mujeres que se dedican a otra profesión aunque todas ellas están asociadas para «defender los derechos de las prostitutas».

En ese intento, Karolina cuenta que han enviado «más de una decena de escritos» al Ayuntamiento y organizado manifestaciones, pero que siempre reciben «una callada por respuesta». «Exigimos derechos laborales y sociales» manifiesta Karolina, que recuerda la entrevista de miembros de Hetaira con Ana Botella cuando era concejala del Ayuntamiento de Madrid. «Ni siquiera nos miró, bajó la cara y nos llamó mentirosas», asegura. «Creen que todas ejercemos por obligación, pero muchas somos libres», añade. «Combatir el estigma que recae sobre las prostitutas es una lucha larga y dura, pero vamos a estar ahí y yo nunca bajaré la cabeza», concluye Karolina.

«Libertad» sin los dueños de los clubs

Eva también es miembro de Hetaira y prostituta desde que emigró de Ecuador en el año 1999. «Mi vocación es la peluquería pero no encontré nada y tengo que enviar dinero a mi país», argumenta. «La prostitución debería regularse, deberíamos tener un sitio adecuado dónde trabajar y poder optar a la Seguridad Social«, defiende Eva.

Ella eligió ejercer en la calle porque no le gustaba la situación de las compañeras que trabajan en clubs. «Ahí el dueño manda y te dirige, puede incluso obligarte a hacer una felación sin protección», denuncia. «Yo trabajo por libre y me organizo mis horarios«, añade, aunque también manifiesta que vive con temor, debido al acoso policial al que a menudo se ven sometidas. «Nos piden la documentación y ponen pegas al cliente», se queja. Público intentó, sin éxito, recabar testimonios de trabajadoras de clubs de alterne.

Como Eva, existe otro tipo de trabajadoras del sexo que ejercen de forma autónoma, aunque de un modo diferente. Son las escorts, acompañantes que reciben una remuneración por parte del cliente a cambio de una cita y que, en la mayoría de ocasiones, también ofrecen servicios sexuales. Asi se gana la vida Shara, catalana y miembro del colectivo Aprosex, que se dedica a la prostitución desde hace más de diez años, cinco de ellos como escort. «Nuestro sueño es que la prostitución se regularice y por eso creamos la asociación», declara.

En Aprosex organizan talleres como Santas y putas para concienciar a la sociedad sobre la realidad de la prostitución. Además, la asociación ofrece asesoramiento sobre las precauciones de seguridad que deben tener en cuenta las mujeres que se inicien en la profesión. «Con la crisis, cada vez más mujeres deciden prostituirse«, explica Shara. Ella, que empezó por necesidad para mantener a su hijo, ahora asegura que le gusta su trabajo: «Soy una persona cariñosa, ofrezco mis servicios también a personas con diversidad funcional».

Unidas contra la Ley de Seguridad Ciudadana

Aunque no existe unanimidad de opiniones entre las mujeres prostitutas sobre la regularización de su profesión, en lo que sí coinciden es en su queja contra la nueva ley mordaza. El anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de Seguridad Ciudadana, presentado por el Ministerio del Interior que dirige Jorge Fernández Díaz, recoge que sancionará como infracción grave ofrecer o aceptar servicios de prostitución en la vía pública cerca de espacios de menores o en aquellos lugares que puedan afectar a la seguridad vial. Este documento pasa por encima de regular el acto de la prostitución, pero incide en impedir su práctica, al menos en estos dos supuestos, en los que se multaría al cliente y a la persona que ofrece los servicios sexuales.

La nueva Ley de Seguridad Ciudadana es la nueva imposición del Gobierno a un colectivo que se siente desprotegido ante la ley y ante la sociedad. Karolina, de Hetaira, denuncia que esta normativa es «una ley trampa», que perjudica de lleno a las mujeres que ofrecen estos servicios. «Perdemos autonomía para negociar con los clientes; se supone que es para protegernos, pero nos cierra las puertas, nos obliga a meternos en un club, donde me obligan hacer lo que no quiero hacer —porque sino lo hago me despiden— y tengo que compartir mi sueldo con un hombre que está sentado». Es una ley, denuncian, por tanto, que favorece los intereses de los grandes empresarios de clubs.

Además, todas las profesionales consultadas por Público coinciden en la criminalización que supondrá para ellas esta normativa, de llegar a aprobarse el anteproyecto tal y como está. «Esta medida no es, de ninguna manera, una norma que puede mejorar la calidad de la vida de las mujeres, es como una macro ordenanza que, en términos prácticos, puede tener graves consecuencias», advierte también Velocci, de Putas Indignadas.

http://www.publico.es/actualidad/494582/la-legalizacion-de-la-prostitucion-a-debate-tambien-entre-las-profesionales-del-sexo

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Suiza cuadriplica el número de prostitutas procedentes de España

La proximidad geográfica y unas mejores condiciones económicas animan a muchas mujeres a ejercer en Francia | La recesión provoca que trabajadoras del sexo que habían dejado la calle, vuelvan a ella y que se creen cooperativas para alquilar pisos

 

Suiza cuadriplica el número de prostitutas procedentes de España

Mujeres dedicadas a la prostitución, merodeando por los alrededores de una zona de aparcamiento en la Jonquera esta semana Inma Sainz de Baranda

 

La crisis que vive España se está traduciendo en un éxodo de profesionales de todo tipo a países en los que las condiciones económicas son mejores. Y el mundo de la prostitución parece no escapar de una huida que desde los últimos dos años tiene como principal destino Francia, especialmente por ser un país cercano que permite estancias cortas de trabajo. Medios locales suizos también apuntan que desde hace tres años se ha cuadriplicado el número de trabajadoras del sexo procedentes de España que se trasladan al país alpino buscando una mejores condiciones laborales y económicas (allí la prostitución es legal) y que en algunos casos se trata de mujeres nuevas en la profesión. En España, la crisis también genera que mujeres que habían dejado la calle decidan regresar a ella y que las prostitutas se organicen de forma cooperativa para reducir los gastos de los pisos en los que trabajan.

Peores condiciones laborales, mejores económicas
“En los últimos dos años ha aumentado notoriamente el número de mujeres que se trasladan a ejercer la prostitución a Francia”, explica a LaVanguardia.com Clarisa Velucci, portavoz de Genera, organización que trabaja en espacios de prostitución. Y a pesar de que Velucci asegura que las condiciones laborales en Francia son “peores” y hay “más inseguridad” que en España, la proximidad geográfica y una mayor remuneración económica son un aliciente para mujeres que en algunos casos “dejan a sus hijos con la abuela y se marchan una semana a ejercer la prostitución”.

Pero no solo Francia está registrando un aumento de prostitución venida de España. Suiza es otro de los países que desde hace tres años podría haber cuadriplicado la llegada de mujeres procedentes de la península ibérica, tal como denunciaban esta misma semana medios locales suizos. Lausanne Cités explicaba que nombres como Lola o Carmen empiezan a ser muy comunes en los anuncios de prostitución en los diarios suizos y aseguraba que algunos medios de comunicación españoles contienen de forma regular anuncios que proponen a las mujeres animarse a intentar “la aventura suiza”. La información publicada daba voz a una representante de la asociación Fleur de pavé, especializada en el apoyo a trabajadoras del sexo, que relataba que “cada vez escuchamos más casos de mujeres que se prostituyen en Lausana y que nos explican que han perdido su trabajo en España”. Según el diario, las dificultades económicas llevan a estas mujeres a abandonar su entorno y en algunos casos a sus hijos, para emigrar a Suiza buscando dinero y apunta que en muchos casos se trata de chicas que nunca antes habían ejercido la prostitución y que ahora lo hacen en su mayoría en la calle, en salas y también en agencias de lujo.

La información también detalla que en algunos casos pueden llegar a ganar más de 1.000 francos al día (unos 800 euros), algo que hace que algunas de estas mujeres queden “atrapadas en el lujo”. El reportaje de Lausanne Cités incluye el testimonio de una joven de 22 años, Penélope, que cuenta que decidió trasladarse a Suiza animada por un vecino de su pueblo que le contó que en el país helvético la prostitución es legal y las mujeres están protegidas.

También Alemania es punto de llegada de prostitución procedente de España, apuntan las organizaciones consultadas por este medio. Silvia Garcia, portavoz del colectivo Hetaira –organización que trabaja con trabajadoras sexuales- señala que el hecho que en el país germano la prostitución sea una actividad reconocida permite “defenderse de los abusos”. En muchos casos se trata además de una opción para escapar del endurecimiento de las ordenanzas en España.

El Inspector Jefe de la Comisaría general de extranjería sin fronteras, José Nieto Barroso, señala que el 80% de la prostitución se desarrolla de forma obligada y por ello pone en duda que los traslados de estas mujeres a otros países sea de forma voluntaria y libre, más teniendo en cuenta que “el acceso a estos países acostumbra a no ser fácil”.

Sortear la crisis
En ausencia de una estadística numérica sobre si la crisis ha hecho aumentar el número de mujeres que deciden ejercer la prostitución y teniendo en cuenta los múltiples factores que pueden llevar a ejercerla, todas las asociaciones consultadas por este medio coinciden en decir que no se trataría de un crecimiento significativo además de señalar que la prostitución, como actividad económica que es, también sufre los estragos de la crisis, con una bajada de los precios (que pueden oscilar entre los 20-25 euros si el servicio se desarrolla en el espacio público a los 30-80 si se lleva a cabo en un local o piso).

Lo que sí apuntan la mayoría de organizaciones consultadas es que la crisis sí que se está notando en que mujeres que habían dejado la calle y que ahora regresan a ella por necesidad, señalan desde Hetaira. También desde Genera apuntan a un reincidencia de la prostitución por causa de la crisis y señalan una especie de práctica cooperativista que está ganando presencia entre las trabajadoras sexuales: si antes era habitual disponer de un piso para realizar los servicios y el propietario se quedaba el 50% de la tarifa, ahora cada vez más mujeres se unen para alquilar entre varias una vivienda, algo que facilita a que puedan retener mayor porcentaje del precio del servicio y por tanto perder menos dinero.

Para el inspector jefe de la policía no se ha detectado un aumento significativo de la prostitución en España y tampoco considera que el nivel de reenganche a la profesión sea muy alto, teniendo en cuenta que se trata de un oficio en el que la edad es una cuestión importante. Nieto señala, no obstante que la crisis sí que se ha notado en un descenso de la llegada de mujeres que llegan a España para ejercer la prostitución, que disminuye un 10 % cada año, aproximadamente.

Perfil de la prostitución en España
La radiografía de la prostitución en España es algo similar a la ONU, ironiza Clarisa Velucci. Ciertamente la Memoria2012 de la organización Médicos del Mundo señala que las personas que accedieron a los dispositivos de atención a la prostitución de que dispone la organización pertenecen a 83 nacionalidades distintas. En la gran mayoría de ocasiones se trata de una mujer y se mueve entre los 25 y los 34 años de edad. Los servicios de Médicos del Mundo atendieron en 2012 a 11.928 personas, la mayoría de las cuales eran mujeres (10.966, un 91,93%), 545 eran transexuales y 417 hombres. Por áreas geográficas, LatinoaméricaEuropa del Este y el África Subsahariana son las zonas de procedencia de prostitución más destacadas. Por nacionalidades, 2.229 de las personas atendidas eran de Rumania, 1.463 españolas, 1.450 nigerianas y 1.302 colombianas. Los cuerpos de fuerzas de seguridad del Estado (Policía Nacional y Guardia Civil) identificaron 12.305 personas en situación de riesgo

Leer más: http://www.lavanguardia.com/vida/20131215/54396122175/traslado-prostitucion-espana-europa-crisis.html#ixzz2ndYOj1g3

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Prostitución en tiempos de crisis

Lucía de la Fuente

La prostitución se agrava en las calles de Madrid. La crisis ha provocado que mujeres que lo habían dejado vuelvan a ejercer, «para vivir». Es la sensación que tienen algunas organizaciones que les prestan asistencia. El Ayuntamiento trabaja en un nuevo plan de lucha contra la explotación y se plantea multar a los clientes. Víctimas de violaciones, golpes y robos continuos, lo que ellas piden es más seguridad.

Colonia Marconi
Autor: Juan Luis Jaén

Cuando Alberto Ruiz-Gallardón abandonó la Alcaldía de la capital, se dejó varios asuntos pendientes. «No habrá prostitutas en las calles de Madrid», prometió en 2003. Más de ocho años como alcalde no fueron suficientes para cumplir su palabra. Su sucesora, Ana Botella, tiene entre manos un plan contra la explotación sexual, que sustituirá al de 2009 y lo perfeccionará (las principales críticas al plan vigente radican en que no contempla a las mujeres que no son víctimas de trata ni laprostitución masculina). Su presentación ya lleva meses de retraso.

La postura de Botella con este tema es clara. Considera que prostituirse «va contra la dignidad del ser humano» y que las mujeres que lo hacen están obligadas en el «90 por ciento» de los casos. Partiendo de esa base, lo que quiere conseguir parece una utopía que ella misma reconoce: «Que los hombres y las mujeres que no sean libres no tengan que ejercer». Y parece que no cejará en su empeño, «pues debe ser el fin de cualquier político». De momento, ha planteado multar a los clientes, mediante ordenanzacomo ya se hace en otras ciudades. Madridiario ha consultado a más de dos decenas de meretrices para sondear su opinión sobre el asunto y la respuesta ha sido unánime: rechazo absoluto. Temen quedarse sin ‘trabajo’.

Fátima (nombre de «guerra») quiere mandarle un mensaje a la alcaldesa: «No queremos multas ¿de qué vamos a vivir?, lo que queremos es más seguridad, que esto [la colonia Marconi, en Villaverde] es el Bronx». Y le pone un ejemplo: «el otro día me obligaron a hacer una felación sin condón poniéndome un destornillador en el cuello». Fátima, española de 48 años, habla sin parar. Cuenta varias anécdotas aterradoras, dice que muchos clientes las maltratan, les roban, les pegan, las violan, las insultan: «Nos llaman ‘perras’, ‘guarras’, ‘brujas’, nos tiran piedras y palos».

Tiene muchas cosas de las que quejarse y no quiere desaprovechar la oportunidad: «Aquí nadie está porque quiere, a ninguna chica le gusta, yo lo hago porque soy analfabeta, como la mayoría, pero, oye, mis hijos están en la Complutense y han estudiado en el extranjero gracias a mí, lo he hecho todo por ellos». Niega estar extorsionada por ninguna red y asegura que hay más españolas en las calles que antes de la crisis. A Botella le pide que haga «como en Ámsterdam», porque considera que allí «por lo menos hay seguridad». «Lo que pasa aquí es una salvajada, sí que es verdad que hay muchas chicas obligadas, Cabeza de Cerdo está en la cárcel, pero hay cincuenta como él», concluye.

Desde las ONG hay diferencia de opiniones en cuanto a las sanciones a los clientes. La percepción mayoritaria es que no resolverían «del todo» el problema: «Se haría más clandestinamente, pero se seguiría haciendo», dicen en Médicos del Mundo. La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atencion de la Mujer Prostituida (APRAMP) califica la medida de «buena»  porque «la demanda hay que penalizarla«, aunque abogan por acciones complementarias para luchar contra lo que, bajo su punto de vista, es «un mercado de personas». El colectivo Hetaira, muy lejos de compartir esta visión, la tacha de «hipócrita». «No se puede decir que castigando a los hombres no estés castigando a las mujeres, ¿qué pasa con las que, por decisión propia, deciden ejercer la prostitución?», se pregunta una portavoz. Hetaira ya organizó una manifestación el año pasado contra las políticas «de acoso» municipales: «¿De dónde se sacan que el 90 por ciento de las mujeres son víctimas de trata? No hay cifras, ya lo reconoció Cristina Cifuentes[delegada del Gobierno en Madrid], que dejen de inventárselas».

De ruta por Villaverde
En la colonia Marconi (Villaverde) ?uno de los grandes focos de prostitución localizados en la capital?, las mujeres que ejercen de momento tienen otras preocupaciones. Hoy es lunes. Son las 16.30 horas. Yolanda Gutiérrez, trabajadora de Médicos del Mundo, acompañada de dos voluntarias, se dispone a poner en marcha la autocaravana que recorrerá la zona durante las próximas cuatro horas. Lleva más de diez años haciéndolo. Su función consiste básicamente enrepartir bolsas con preservativos (antes con 36 unidades, ahora, con la crisis, 18) y lubricantes, impartir talleres de higiene y sexualidad y dar todo tipo de consejos. Aparte de Marconi, dependiendo del día acuden a la Casa de Campo, Cuzco, el Paseo de Camoens, el distrito Centro o clubs en Vallecas.

A lo largo de la tarde se topan con todo tipo de consultas. Desde una joven que está muy apurada porque no consigue quedarse embarazada; a otra que critica que muchos hombres le obliguen a usar «dos gomas» cuando ella sabe «perfectamente» que así hay más riesgo de rotura; a otra que cuenta que se va a vivir a Irlanda a trabajar de camarera; a otra que comenta que tiene que ir al médico pero le da «vergüenza» comentarle a lo que se dedica; u otra que acaba de reincorporarse a ‘trabajar’ después de haber dado a luz hace dos meses. Todas ellas reciben de buen gusto la visita de Yolanda y compañía.

«Cuando llegues a casa mejor que no te limpies la vagina por dentro, puedes hacerte heridas», «No lleves el dinero en el bolso», «Si alguien te da mala espina, directamente no te subas en su coche», «No lleves un cuchillo, que está prohibido, lleva un spray de laca y si te hacen algo se lo echas a los ojos», «La marcha atrás no funciona, antes sale líquido». Son algunas de las recomendaciones que se escuchan. Hoy Mónica (nombre ficticio), ecuatoriana de 40 años, asiste a una clase rápida sobre cómo poner un condón. Utilizando como prueba un pene de plástico, lo hace «casi bien». Ha cometido dos fallos: abrirlo con los dientes y no apretar el capuchón para que no entre aire al desenrrollarlo.

Con la crisis, menos ‘trabajo’
Una de las quejas que más se oye es la «falta de trabajo». «Hace cuatro años tenía veinte clientes al día, ahora solo tengo cinco«, dice una mujer. «La vuelta del verano es muy mala», añade otra. El recrudecimiento de la crisis ha provocado que algunas de las que habían conseguido salir de la calle hayan vuelto. Además, hay «más» consumidores que no pagan y hay quien se plantea emigrar a lugares más prósperos. Una prostituta drogodependiente se declara «muy jodía». «No he hecho nada en todo el día», lamenta. Algunas cambian de lugar con frecuencia como estrategia comercial. «Si eres ‘nueva’ haces más dinero», comenta una chica, de 28 años y natural de Rumanía. Todas ellas critican que se multe a los clientes pues perderían «el poco trabajo que hay». «Si lo hacen voy otra vez a manifestarme a Montera«, afirma una peruana.

El tema es complicado. Hay demasiadas aristas y no se sabe a ciencia cierta qué porcentaje de mujeres es verdaderamente víctima de trata. Una de las voluntarias de Médicos del Mundo dice que cuánto más de cerca conoce la problemática de la prostitución, menos claro tiene cuál sería su solución. Lo que sí considera es que «es una manera de maltrato»: «La mayoría de las chicas tienen pareja o ‘chulos’ que las utilizan y viven de ellas». Ante esta dramática situación, comparte la afirmación de la alcaldesa ?»La prostitución va contra la dignidad de la persona»?, pero con un importante apunte: «¿De qué persona?».

http://madridiario.es/canal-social/prostitucion/colonia-marconi/222490

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