Los mejores museos del sexo del mundo

Los mejores museos del sexo del mundo

Brasil abrirá Erotikaland para el 2018, un megacomplejo dedicado al dios Eros en el que, curiosamente, el sexo no estará permitido.

El hecho de que el sexo empiece a ser motivo para abrir parques temáticos entorno a él puede interpretarse de dos formas: como signo de su desestigmatización, o como prueba de su decadencia, ya que muchos opinan que estos lugares diseñados para el ocio son la pedrada en la frente, la puntilla a muchas actividades divertidas, acontecimientos históricos o iconos culturales, que pasan a ser ridiculizados y rentabilizados en enormes atracciones de feria con dudoso gusto.

Algunos han considerado que Brasil necesitaban de la existencia de un parque temático del sexo, concepto que pretende la diversión pero con una cierta parte didáctica. Así que para el 2018 se prevé que se abrirá Erotikaland, en la ciudad de Piracicaba, a un par de horas de Sao Paulo, y que se convertirá en el primer parque de estas características de toda Sudamérica. Incluso para los descontraídos y sensuales brasileños, la idea de instalar una Disneylandia del sexo en territorio nacional ha generado polémica. “No será un lugar para monjas, pero tampoco trataremos de recrear Sodoma y Gomorra”, ha declarado a los medios Mauro Morata, el hombre que está detrás del proyecto; mientras Matheus Erler, miembro del partido democristiano de Piracicaba, se muestra preocupado porque la localidad pase a ser mundialmente conocida como la capital del sexo. Pero parece ser que eso mismo, las relaciones sexuales, estarán prohibidas en el parque –por eso no habrá hoteles-, ya que lo que se pretende es un acercamiento lúdico-didáctico, pero nunca práctico, a uno de los instintos más primarios del hombre.

La entrada solo se permitirá a los mayores de 18 años, costará alrededor de 87 euros y se prevé que cada día 300 personas visitarán este parque temático sexual, que se muestra restrictivo respecto al sexo, pero que cuenta con diversas atracciones para hacérnoslo todavía más atrayente. De la que más se habla es de un cine en 7D, que convierte al espectador en casi participante de una película porno, con butacas vibratorias y sensación de frío y calor. Pero los 19 millones de euros de presupuesto dan para más: una piscina nudista, un tren de la bruja, pero con bailarines de ambos sexos danzando en cueros y con paradas dedicadas a distintas posturas del Kamasutra o juegos de cama; esculturas eróticas, autos de choque con formas genitales, una noria con cabinas desde las que se podrá observar el exterior sin ser visto, sex shops y restaurantes, en los que imagino los platos serán denominados con algún tipo de jerga erótica. Desde mi punto de vista, el menú de este parque recreativo no podía ser menos apetecible ni más tópico, y si alguna vez vuelvo a Brasil, creo que encontraré mil y una actividades más gratificantes y que me enseñarán más sobre el sexo, que pasearme por este, imagino, Primark de la lujuria.

Los parques temáticos del sexo, ¿evolución o decadencia?

Los parques temáticos del sexo, ¿evolución o decadencia?

Los asiáticos hace tiempo que tienen su parque temático del sexo, que está en Corea del Sur, entre los volcanes y cascadas de la isla de Jeju, a tan solo una hora de avión de Seúl. Durante generaciones esta isla fue uno de los destinos más demandados por los coreanos para pasar su luna de miel, por su paisaje y por su clima semitropical. Pero desde hace tiempo, los recién casados deben también visitar el Jeju LoveLand y hacerse fotos en alguna de las 140 esculturas sexuales hechas por los estudiantes de la Universidad de Hongik, en Seúl. Hay piezas para todos los gustos, pero por alguna extraña razón, todavía inexplicable, las mujeres tienden a fotografiarse con las amigas, sentadas en un enorme falo, en posición horizontal; mientras los hombres lo hacen con su bragueta justo detrás del culo de una mujer de piedra, colocada a cuatro patas. Cuando uno ha acabado la sesión fotográfica y ha subido las instantáneas a Facebook o se las ha enviado a sus amigos, siempre puede ver algún documental o exposición interactiva antes de abandonar el parque, que limita las visitas a un tiempo de 40 minutos.

China también proyectó su atracción entorno al sexo, que estaba situada en la villa de Chongguing. Junto a las obligadas réplicas de genitales y parejas en diversas posiciones coitales, algunas de tamaño gigante, proyectaba realizar exposiciones didácticas sobre aspectos de la educación sexual. Debía abrirse al público en 2009, pero acabó siendo demolido porque las autoridades decidieron que era una influencia negativa para la sociedad china.

Museos con vocación más científica, que sí merece la pena visitar

Mucho más interesantes que los parques temáticos, son los museos del sexo, que contribuyen a quitarle al término ‘turismo sexual’ todas sus connotaciones negativas y llenarlo de sofisticación e intelectualidad. Casi todas las ciudades importantes tienen uno.

El Museum of Sex, más conocido como MoSex, en Nueva York, es la delegación picante del MoMa, situado en plena Quinta Avenida. Un lugar al que hay que ir si se visita la Gran Manzana, para comprobar la profesionalidad y el refinamiento con que puede ser tratada esta cuestión, en el polo opuesto a la filosofía de los parques temáticos. El centro cuenta con una colección permanente de más de 15.000 objetos, que va ampliando y que incluyen piezas de arte, fotografías, revistas, muebles, ropas, máquinas sexuales o pinturas shunga. Pero además, el museo ofrece exposiciones temporales sobre los temas más raros e interesantes. Cuenta también con un espacio llamado Funland, una especie de cama elástica-piscina de bolas, en las que éstas han sido sustituidas por pechos hinchables, y un bar y una tienda en la que apetece comprarlo todo.

En EEUU, uno de los lugares más puritanos del globo, hay dos museos más, dedicados al sexo, a destacar. El Erotic Heritage Museum, en Las Vegas, la ciudad del pecado, ofrece un repaso a la historia del erotismo a través de diferentes frentes, desde portadas de Playboy o carteles de películas porno hasta figuras chinas del 1700. En Miami, elWorld Erotic Art Museum, en el distrito Art Decó, en South Beach, fue fundado por la ya fallecida Noami Wilzing, que dedicó su vida a coleccionar estas piezas eróticas. Entre ellas hay desde cuadros de Rembrandt, Picasso, Dalí o Botero, hasta elementos más kitch, como el arma de homicida, con forma de pene, de La Naranja Mecánica (1962).

La fundadora del museo erótico más grande del mundo, el Beate Uhse Erotic Museum, en Berlín, es otra fémina. En este caso, Beate Uhse, con una vida más que singular, ya que fue una de las primeras mujeres piloto de guerra del mundo y la que creó el concepto de sex shop. Uhse había trabajado con mujeres refugiadas en la Segunda Guerra Mundial y sabía de sus embarazos no deseados. Realizó un folleto titulado Letra X, que hablaba de métodos anticonceptivos y que repartía de puerta en puerta. Su antigua colección privada es la que forma hoy el museo, con especial enfoque en la erótica oriental.

El Musée de l’erotisme, en Paris, en el barrio de Montmartre, por supuesto, es uno de los más serios y rigurosos y pretende recopilar todo objeto o expresión artística relacionada con el sexo. Hay ídolos aztecas de la fertilidad, dildos de madera japoneses, películas porno del cine mudo; además de sus exposiciones temporales, algunas tan fascinantes como la de la historia de los burdeles desde el siglo XIX a la época actual.

En el l Museu de L’ Eròtica de Barcelona se pueden ver obras de Picasso.

En el l Museu de L’ Eròtica de Barcelona se pueden ver obras de Picasso.

La excelente relación que Barcelona ha mantenido siempre con el sexo se materializa en el Museu de L’ Eròtica de esa ciudad, situado en La Rambla, frente al mercado de La Boquería. Entre sus fondos permanentes destaca la vídeo colección erótica privada del Rey Alfonso XIII, un conjunto de películas que constituyen la edad de piedra del porno español, rodadas entorno a 1926 en el barrio chino barcelonés, para deleite de su majestad. Hay también una muestra sobre el Picasso erótico, grabados de la Suite 347, con temática sexual. Y un curioso apartado de fetichismo y sadomasoquismo, con extraños artilugios que parecieran proceder de un museo de la tortura.

Claro que si lo que se quiere es ver máquinas sexuales, hay que acercarse al Sex Machines Museum, en Praga, no suficientemente explotado por las oficinas de turismo. El lugar es todo un tributo a la imaginación humana a la hora de crear máquinas para incrementar el placer –The Throne es quizás la más extravagante-, pero también para reprimirlo, mediante cinturones de castidad o aparatos anti masturbatorios.

San Petersburgo ocupaba el primer puesto en el ranking de ciudades del mundo con mayor actividad sexual, según un estudio de Durex del 2013. Allí está el MusEros, que encabezó los titulares en 2004, cuando adquirió un pene humano de 30,4 cm, que supuestamente pertenecía a Rasputín. Lo más destacado aquí es la gran colección de parafernalia histórica, con un especial interés en la vida sexual de los ex gobernantes rusos; en la que Catalina la Grande, la ninfómana de la que se cuenta que copulaba con caballos, acapara un gran capítulo.

En Amsterdam está el Venus Temple, el museo del sexo más antiguo del mundo, en pleno Barrio Rojo. Una casa del siglo XVII alberga piezas de todas las épocas y culturas, con más detenimiento en la época victoriana, que pretenden indicar como el concepto del sexo es algo tan cambiante y subjetivo como los que lo practican.

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Tantra, el arte de los mil orgasmos

El sexo tántrico busca disfrutar del placer en toda su esencia

Personas en plena madurez sexual se acercan a esta disciplina en busca de nuevas experiencias

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hace 10 años que el sexo tántrico está de moda en nuestro país; que la gente, especialmente entre los 35 y 55 años, quiere acercarse a él. Busca sentir cosas nuevas, salir de la rutina, de la monotonía de su relación o incluso de su vida; y, por qué no, abrir también su abanico sexual a nuevas experiencias. El sexo tántrico tiene como fin disfrutar del placer en toda su esencia, prestando atención no sólo a los genitales, sino a todo el cuerpo en su conjunto. Pero esta práctica no está puesta al azar ni ha surgido por casualidad.

El sexo tántrico forma parte de una filosofía de vida llamada tantra que surgió en Oriente hace más de 4.000 años. La parte sexual es tan sólo una pequeña parte de ella. Esta corriente se fundamenta en cuatro pilares básicos, o como lo denomina el propio tantra, en cuatro llaves. Diego Jiménez, ‘sex-coach’ y director de Escuela Tántrica en Madrid, enumera a ZEN en qué consisten esas claves y cómo se pueden extrapolar a la forma de sentir y entender la sexualidad.

La primera llave es aceptarse a uno mismo y a los demás tal como son. Si tú no te aceptas como eres, no podrás disfrutar plenamente de la vida. Lo mismo ocurre en el sexo: si no te aceptas a ti mismo con tus virtudes, tus defectos, tus capacidades y complejos, ni tampoco a la persona que tienes enfrente, no podrás disfrutar plenamente de tus relaciones sexuales. La segunda llave es estar presente en el momento con los cinco sentidos. Es decir, para vivir la vida plenamente tienes que estar absoluta y conscientemente en ella. Este principio extrapolado al sexo significaría lo mismo: si estás en una relación sexual con los cinco sentidos, la disfrutarás mejor y más satisfactoriamente que si sólo estás por estar o por obligación.

La tercera llave de la filosofía tántrica es expresar lo que sientes y piensas. Para poder dar y recibir es necesario decir lo que cada uno quiere y siente en un momento determinado. En el sexo también. Tal como afirma Jiménez, “la realidad es que todas las personas practicamos el sexo en base a nuestras experiencias e historias de vida. Cada uno somos un mundo y por tanto, cada relación sexual también lo es”. De este modo, es necesario saber pedir lo que queremos y lo que nos gusta, lo que nos apetece en cada momento, así como escuchar también a la persona que tenemos delante.

Y por último, la cuarta de estas llaves es el movimiento armónico y fluido. O lo que podríamos denominar como alcanzar el equilibrio. Es decir, acompasar tu energía y tus ritmos con los de la otra persona para poder fluir y estar en armonía.

LOS MITOS DEL TANTRA

Mucho hemos oído hablar del sexo tántrico, pero en cambio, sabemos poco de él.Esta práctica sexual está llena de mitos y de falsas creencias. Por ejemplo, que sólo con que dos personas se miren a los ojos pueden tener un orgasmo, o que para practicarlo se requiere horas y horas, o que su único objetivo es retrasar la eyaculación. Incluso, en ocasiones, se confunde también con el Kamasutra. Sin embargo, nada o muy poco tiene que ver con todo esto.

“El objetivo fundamental del sexo tántrico es dejarse llevar por el placer”, afirma Alicia Gallotti, escritora especialista en sexualidad y autora del libro Sexo y tantra. “La meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos,aprender a disfrutar del sexo sin etiquetas, sin tabúes, sin presiones ni ansiedad. Disfrutar con libertad”, añade esta especialista.

Actualmente, en nuestra sociedad, entendemos el sexo como si fuera una clase de gimnasia o como un examen que hay que pasar con buena nota, pero el sexo tántrico te enseña a olvidarte de todo esto. “Se aprende a prestar más atención a los besos, a las caricias, a las miradas, a disfrutar de una forma más paciente, más plena y consciente de toda la energía que sienten dos cuerpos en un acto sexual, a no centralizar todo en la búsqueda del orgasmo ni a tener que alcanzarlo rápido y desesperadamente. En general, sexo tántrico es potenciar los sentidos”,insiste la escritora.

UNA DISCIPLINA EN AUGE

Al igual que prácticas como el yoga o la meditación están en auge en nuestro país -incluso la gastronomía oriental- también lo está el tantra, disciplinas muy relacionadas entre sí. Son filosofías que tienen tras de sí una gran historia y que movimientos como el hippie en los años 60 en Estados Unidos acercaron a Occidente. “Ahora, de nuevo, parece que están en pleno apogeo, quizá porquevivimos en un mundo muy despersonalizado con el auge de las nuevas tecnologías y necesitamos encontrarnos a nosotros mismos”, explica Gallotti. Es cierto que estas disciplinas están a años luz de la cultura occidental, pero todo se puede extrapolar y acercar a nuestra sociedad, porque lo realmente importante es «disfrutar del sexo (y de la vida) en toda su esencia. El sexo tántrico es una mirada serena y sensata de la sexualidad. No puedes ser libre sexualmente si primero no lo eres como persona», afirma la experta.

En España, no existen datos oficiales ni ningún documento que enseñe cuántas personas se están interesando por esta práctica. Sin embargo, Diego Jiménez lleva impartiendo talleres en Madrid más de 14 años y tiene una media de 50 alumnos al mes. “Vienen por diversos motivos: parejas que perdieron la chispa de su relación, otras que quieren encontrar la pasión que un día se les quedó por el camino, o simplemente buscar un poco de morbo o de nuevas experiencias en sus relaciones”, comenta el especialista. Por ello, fundamentalmente, lo practican personas entre 35 y 55 años que han alcanzado una cierta madurez en su vida, también en su parte sexual.

Para tener un buen sexo tántrico es fundamental recrearte en los masajes, en las caricias y en los besos. Incluso también, en el ambiente. Como aconseja Jiménez, el sitio tiene que ser cómodo, que tenga una buena temperatura, una luz adecuada y una música relajante (si a la pareja le gusta).”«El sexo debe ser una fiesta, algo divertido, que no sea solemne, que no advierte miedos”, concluye Galloti.

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París lleva la prostitución al museo

Una polémica muestra en Orsay desmenuza el oficio más viejo del mundo | París convirtió la prostitución en atractivo turístico, rasgo sociológico y tema de artistas

París lleva la prostitución al museo

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa. Bertrand Guay / AFP

París lleva la prostitución al museo

Ella, de Gustav-Adolf Mossa. MUSEO DE ORSAY

Han desaparecido las salas de filmes X parisinas y el porno tampoco brilla en la televisión -fue, con el fútbol, el gancho de la televisión de pago- porque internet pasó por ahí. Pero tras un cortinado púrpura, crudas películas con más posiciones que las del Kama sutra atraen a un público inesperado: los visitantes de Esplendor y miserias de la prostitución (1850-1910), en el Museo de Orsay. Son cortos, abiertamente pornográficos -los mismos que coleccionaba el rey Alfonso XIII- resucitados en ese museo, el tercero más visitado de Francia, cuyo imán principal es El origen del mundo, de Courbet.

Personaje peculiar, su director, el polémico Guy Cogeval -en el Museo de los Monumentos Franceses, que dirigió, fueron célebres sus veladas festivas, multitudinarias, con invitados como Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposición del desnudo masculino, la -espléndida- en torno a Sade y ahora ésta. ¿El museo será el último refugio de lo políticamente incorrecto?

El crítico de Le Monde , incómodo porque “el eje de las exposiciones de Orsay tiene forma de falo”, titula con la palabra “racolage”, que define en francés la solicitación de una prostituta, penalizada por el gobierno de Sarkozy, para definir “la operación de la Gare d’Orsay”. Y aunque reconoce que “los recortes de los presupuestos de los museos obligan a sus gestores a buscar dinero”, se pregunta “si eso justifica la mul­tiplicación de imágenes de mujeres en posiciones lascivas y de varones que desnudan su vientre”.

Excusa cultural: si la prostitución es en el siglo XIX la profesión mejor repartida en Europa -Picasso describía el domingo español: “Misa por la mañana, toros por la tarde y al burdel por la noche”-, sólo París la convirtió en atractivo turístico, rasgo sociológico, tema de artistas y camino transversal de ascensión social y económica de algunas mujeres.

Cogeval, fan de ópera, encargó el decorado a Robert Carsen (cuyo triunfal Cantando bajo la lluvia vuelve en noviembre al Châtelet) quien debió distribuir ciento ­cincuenta óleos, algunos de ­grandes dimensiones, y otras tantas fotografías, además de los filmes a los que, junto a las fotos más osadas, encerró tras las cor­tinas mencionadas. A la entrada de cada espacio, un cartel: “Prohibido a menores de 18 años”.

Son dos altos en un camino que arranca con Ambigüedad: espacio público y mujeres públicas. Porque en el París iluminado a partir de 1816, en cuanto se encendían las farolas de gas era necesario distinguir entre las mujeres vedadas y las que se ofrecían. Pantalones y cigarro fueron rápidamente una indicación.

El recorrido de Orsay es más explícito: continúa con París como capital de los placeres; la hora en la que se encendían las farolas de gas; lo que pasa entre basti­dores; de la espera a la seducción el lenguaje del cuerpo; Maison closes, escenas de género; imágenes prohibidas; intimidad entre mujeres; reglamentación versus abolicionismo. Sala importante: la aristocracia del vicio. “Admi­radas en la Opera, seguidas por la prensa, esas demi-mondaines ejercen una verdadera fascinación -dice el catálogo- y dan el tono en materia de moda y de gustos”.

Último tramo: imaginario de la prostitución; prostitución y modernidad; el taller del pintor, teatro de fantasmas y obsesiones; placeres de amateurs; una orgía de formas y colores…

“A través de las luces mecidas por el viento / la prostitución ilumina las calles”, poetiza Baudelaire en 1861. El autor de Las flores del mal conjuraba “el pintor de la vida moderna” capaz de “atrapar la vida subterránea de las grandes ciudades”.

La prostitución se convierte en un tema dignificado por el artista, politizado por la naciente anarquía. Y la prostituta en modelo. Su divisa está en Orsay: la Olympia de Manet, escándalo del Salon de 1865 “tanto por su tema -una prostituta desnuda representada en un gran formato- como por la libertad del pincel”.

La muestra está puntuada por nombres ilustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, los hermanos Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) y de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas plantó su caballete en el espacio que separaba, en la Ópera, los camerinos de las bailarinas -adolescentes, algunas de trece años, hijas de planchadoras-, que vivían de otra cosa que del miserable cachet de artista, del escenario. Allí cazaban su presa los señoritos. “El ballet es innoble: una exposición de muchachas en venta”, se indigna Hippolyte Taine en su Notes sur Paris (1867).

No podían faltar varios Picasso -¿qué muestra de dos siglos puede obviarlos?-, aunque es una ausencia la que sobrevuela: el canon del tema, esas Demoiselles d’Avignon -por la calle Avinyó, de Barcelona-, la escena de burdel más fundamental de la pintura. Y el malentendido de considerar descripción del placer lo que en realidad era la crónica de una revisión médica, con el fantasma de la sífilis, el sida de la época.

Regreso al presente: el 6 de diciembre del 2011 el Parlamento francés, con rara unanimidad, ­votó un piadoso deseo: “El objetivo de Francia es el de eliminar la prostitución”.

En la muestra, látigos de seis colas rematadas por perlas o un sillón sexy, objetos y documentos, son casi trazas arqueológicas, pero relegan los matices de Grey a la biblioteca rosa. Una prehis­toria detallada por diversas publicaciones (además del catálogo, Les prostituées de Maupassant reeditado por Gallimard y ABCdaire de la prostitution), es ilustrada también por conferencias, cine (Las noches de Cabiria, Belle de jour…), ópera filmada (La Traviata, Carmen …). Y el 3, 10 y 15 de octubre, Orsay monta un efímero Café Polisson (pícaro), animado por Nathalie Joly, espléndida chansonnier especializada en el repertorio callejero que precedió a Piaf.

Expuesta como una obra, esta frase de una gallega, Carolina Otero, célebre en París bajo el apelativo de La Bella Otero: “Hice mi fortuna durmiendo… pero no sola”.

Mujeres fáciles, vidas difíciles

Las lorettes (“joven mujer fácil”), las cortesanas, las demi-mondaines, las “grandes horizontales” componen una sociedad de clases. En 1802 la Francia napoleónica impone un control médico a esas cortesanas que el teniente Napoléon frecuentaba en los jardines del Palais Royal. Dos años más tarde son reglamentadas las maisons closes, que vivirán en la legalidad casi ciento cincuenta años, también según niveles de confort y calidad. En el nivel más alto, las demi-mondaines. En comisaría las registra un Livret de courtisanes. En el libro, Sarah Ber­nhardt –alternaba el escenario con las habitaciones de hotel y cobraba en ambos recintos–, aparece junto a Valtesse de La Bigne, la meretriz que inspiró a Zola su Nana. En Orsay, La Bigne se deja mirar, retratada en 1876 por Henri Gervex. Pero es la fotografía la que, desde 1839, crea un canal paralelo: al trío pros­tituta, macarra, cliente, añade el de fotógrafo, modelo y comprador. “Millares de ojos ávidos se fijaban en las lentes de los estereoscopios: el amor por la obscenidad es tan vivaz en el corazón del hombre como el amor de si mismo”, escribe Baudelaire en 1859. La fotografía prolonga el ojo, “ese órgano erógeno” estudiado por Freud quien en sus Tres ensayos sobre la teoría sexual, de 1905, asegura que “la impresión óptica es la #1;vía que más frecuentemente despierta la excitación libi­dinosa”. Y con la aparición del cine, y su correlato pornográfico, nacerá un oficio nuevo, pletórico en los diez primeros años del siglo XX.

En fin, Orsay recuerda que #1;si no el alma, el cuerpo de aquellas señoras era el más limpio de París. En Splendeur et misères des courtisanes (1847), cuyo título inspiró #1;el de la exposición, Balzac, para quien “la prostitución #1;y el robo son dos protestas vivaces, hembra y macho, #1;del estado natural contra el estado social”, retrata a la cortesana tipo. “Se bañaba #1;y procedía a una minuciosa toilette, desconocida para la mayor parte de las mujeres de París porque la ceremonia exige tiempo y las cortesanas disponen de todo el día”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/cultura/20150928/54437689243/paris-lleva-la-prostitucion-al-museo.html#ixzz3n1G59d6J

París porta la prostitució al museu

Una polèmica mostra a Orsay l’ofici més vell del món

París porta la prostitució al museu

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa.

Han desaparegut les sales de films X parisenques i el porno tampoc no brilla a la televisió -va ser, amb el futbol, el ganxo de la televisió de pagament- perquè internet va passar per allà. Però després d’unes cortines porprades, crues pel·lícules amb més posicions que les del kamasutra atreuen un públic inesperat: els visitants de Esplendor i misèries de la prostitució (1850-1910), al Museu d’Orsay. Són curts, obertament pornogràfics -els mateixos que col·leccionava el rei Alfons XIII-, ressuscitats en aquest museu, el tercer més visitat de França, l’imant principal del qual és L’origen del món, de Courbet.

Personatge peculiar, el seu director, el polèmic Guy Cogeval -al Museu dels Monuments Francesos, que va dirigir, van ser cèlebres les seves vetllades festives, multitudinàries, amb convidats com Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposició del nu masculí, una d’esplèndida entorn de Sade i ara aquesta. El museu serà l’últim refugi del políticament incorrecte?

El crític de Le Monde , incòmode perquè “l’eix de les exposi­cions d’Orsay té forma de fal·lus”, titula amb la paraula “racolage”, que defineix en francès la sol·licitació d’una prostituta, penalitzada pel govern de Sarkozy, per definir “l’operació de la Gare d’Orsay”. I encara que reconeix que “les retallades dels pressupostos dels museus obliguen els seus gestors a buscar diners”, es pregunta “si això justifica la multiplicació d’imatges de dones en posicions lascives i d’homes que despullen el seu ventre”.

Excusa cultural: si la prostitució és al XIX la professió millor repartida en Europa -Picasso descrivia el diumenge espanyol: “missa al matí, toros a la tarda i al bordell a la nit”-, només París la va convertir en atractiu turístic, tret sociològic, tema d’artistes i camí transversal d’ascensió so­cial i econòmica d’algunes dones.

Cogeval, fan de l’òpera, va encarregar el decorat a Robert Carsen (el seu triomfal Cantant sota la pluja torna al novembre al Châtelet), qui va haver de distribuir cent cinquanta olis, alguns de grans dimensions, i unes altres tantes fotografies, a més dels films que, al costat de les fotos més agosarades, va tancar rere les cortines esmentades. A l’entrada de cada espai, un cartell: “Prohibit a menors de 18 anys”.

Són dos alts en un camí que arrenca amb Ambigüitat: espai públic i dones públiques. Perquè al París il·luminat a partir del 1816, així que s’encenien els fanals de gas era necessari distingir entre les dones vedades i les que s’oferien. Pantalons i cigarret van ser ràpidament una indicació.

El recorregut d’Orsay és més explícit: continua amb París com a capital dels plaers; l’hora en què s’encenien els fanals de gas; el que passa entre bastidors; de l’espera a la seducció el llenguatge del cos; Maison closes , escenes de gènere; imatges prohibides; intimitat entre dones; reglamentació enfront d’abolicionisme. Sala important: l’aristocràcia del vici. “Admirades a l’Òpera, seguides per la premsa, aquestes demi-mondaines exerceixen una veritable fascinació -diu el catàleg- i donen el to en matèria de moda i de gustos”.

Últim tram: imaginari de la prostitució; prostitució i modernitat; el taller del pintor, teatre de fantasmes i obsessions; plaers d’amateurs; una orgia de formes i colors…

“A través dels llums gronxats pel vent / la prostitució il·lumina els carrers”, poetitza Baudelaire el 1861. L’autor de Les flors del mal conjurava “el pintor de la vida moderna” capaç d'”atrapar la vida subterrània de les grans ­ciutats”.

La prostitució es converteix en un tema dignificat per l’artista, polititzat per la naixent anarquia. I la prostituta en model. La seva divisa és a Orsay: l’Olympia de Manet, escàndol del Saló del 1865 “tant pel seu tema -una prostituta nua representada en un gran format- com per la llibertat del pinzell”.

La mostra està puntuada per noms il·lustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, els germans Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) i de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas va plantar el seu cavallet en l’espai que separava, a l’Òpera, els camerinos de les ballarines -adolescents, algunes de tretze anys, filles de planxadores-, que vi­vien d’una altra cosa que del miserable caixet d’artista, de l’escenari. Allà caçaven la seva presa els senyorets. “El ballet és innoble: una exposició de noies a la venda”, s’indigna Hippolyte Taine en el seu Notes sur Paris (1867).

No podien faltar diversos Picasso -quina mostra de dos segles pot obviar-los?-, encara que és una absència la que sobrevola: el cànon del tema, aquestes Demoiselles d’Avignon -pel carrer Avinyó, de Barcelona-, l’escena de bordell més fonamental de la pintura. I el malentès de considerar descripció del plaer el que en realitat era la crònica d’una revisió mèdica, amb el fantasma de la sífilis, la sida de l’època.

Retorn al present: el 6 de desembre del 2011 el Parlament francès, amb rara unanimitat, va votar un pietós desig: “L’objectiu de França és el d’eliminar la prostitució”.

A la mostra, fuets de sis cues rematades per perles o una butaca sexi, objectes i documents, són gairebé traces arqueològiques, però releguen els matisos de Grey a la biblioteca rosa. Una prehistòria detallada per diverses publicacions (a més del catàleg, Les prostituées de Maupassant reeditat per Gallimard y ABCdaire de la prostitution ), és il·lustrada també per conferèn­cies, cinema (Les nits de la Cabiria, Belle de jour…), òpera filmada (La Traviata, Carmen …). I el 3, 10 i 15 d’octubre, Orsay munta un efímer Café Polisson (picant), animat per Nathalie Joly, esplèndida chansonnier especialitzada en el repertori de carrer que va precedir a Piaf.

Exposada com una obra, aquesta frase d’una gallega, Carolina Otero, cèlebre a París sota l’apel·latiu de La Bella Otero: “Vaig fer la meva fortuna dormint… però no sola”.

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Orgasmo femenino: una de cada mil mujeres eyacula

Eyaculación femenina

No se da en todas la relaciones, y la mayoría de ellas descubre esta capacidad sin buscarla, pero -al contrario del mítico punto G- es una realidad. De qué se trata.

 La principal diferencia con la lubricación es que la eyaculación femenina aparece durante el orgasmo.

La principal diferencia con la lubricación es que la eyaculación femenina aparece durante el orgasmo.

La Eyaculación Femenina no es un tema nuevo, pero si es un fenómeno que sorprende a muchas mujeres y del que se habla muy poco. La primera reacción de las mujeres que la experimentan es sorpresa y temor. En ambos casos, la reacción tiene que ver con la falta de información. Así como hace años era frecuente que a las mujeres las sorprenda la menarca (primera menstruación) sin tener información al respecto, lo mismo sucede con la eyaculación femenina en la actualidad.

La educación sexual tiene que ocuparse de describir la anatomía e informar sobre métodos anticonceptivos, pero también tiene que dar información acerca de diferentes situaciones con las que un hombre o una mujer puede encontrarse a lo largo de su vida sexual.

En el Kamasutra se habla de un líquido que segregan las mujeres al que llamaban “néctar sagrado” y el médico griego Hipócrates también hacía referencia a esto.

Por su lado el médico y anatomista holandés Regnier de Graat (1641–1673) mencionaba un líquido que según el chorreaba de las partes pudentas.

Ya en el siglo XIX Ernst Grafenberg realizo investigaciones en las que hablaba de estos fluidos y explicaba que en ocasiones había que poner una toalla debajo de la mujer para no mojar las sábanas.

Fue Alexander Skene quien en el siglo XIX describió dos glándulas que por ser el descubridor llevan su nombre y son conocidas como Glándulas de Skene. Están situadas en la pared anterior de la vagina, alrededor del orificio externo de la uretra, y se encuentran íntimamente ligadas al área en donde se focaliza el llamado punto G, que dicho sea de paso, no existe pero sí existe una zona especialmente sensible. A estas glándulas también algunos autores las reconocen como glandulas uretrales, parauretrales, glándulas vestibulares menores, punto U o próstata femenina.

En el año  2003, Emanuele Jannini de la Universidad de L’Aquila en Italia ofreció una explicación para este fenómeno, así como para la frecuente negación de su existencia. Según él las aperturas de la glándula de Skene varían generalmente en tamaño de una mujer a otra, al grado de que en algunas mujeres ha desaparecido enteramente.

Si las glándulas de Skene son la causa de la “eyaculación femenina”, esto puede explicar la ausencia observada de este fenómeno en muchas mujeres. Este dato no es menor ya que muchas mujeres consultan preocupadas por no vivir esta experiencia.

Algunos ginecólogos consideran que la llamada Eyaculación Femenina es segregada por tejido prostático parauretral, presente en un 1 de cada 1.000 mujeres.

Lubricación vaginal

La lubricación vaginal es frecuente en todas las mujeres (salvo en algunas situaciones especificas), y se considera la primera fase de la respuesta sexual femenina (equivalente a la erección masculina), acompañada de la segregación de un líquido transparente característico, llamado flujo vaginal, producido por las glándulas de Bartolino, que se encuentran en las paredes vaginales, encargadas de lubricar los genitales, para facilitar la penetración sin dolor.

La principal diferencia entre la Eyaculación Femenina y la lubricación es que la primera se da durante el orgasmo, y en cambio la lubricación desde el inicio de la relación.

Las mujeres que vivieron esta experiencia eyaculatoria relatan que el principio se sorprendieron e incluso creyeron que era orina, pero pronto se dieron cuenta de que no lo era y que al informarse se enteraron de algo que en general nunca habían escuchado. Por otro lado cuentan que no se da en todas la relaciones, y la mayoría descubren esta capacidad sin buscarla.

* Patricio Gómez Di Leva es psicólogo y sexólogo.

www.respuestasexual.com. http://www.facebook.com/patriciogdl. Twitter:@respuestasexual.

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El kamasutra de las pirámides

  • Lo que escondía el célebre papiro de Turín, hallado en una aldea del Valle de los Reyes

  • Nuevos libros y la gran especialista en la vida sexual de los faraones desvelan su secreto

  • ‘Es como si escucháramos detrás de la puerta de un dormitorio’

“¡Ven y hazme el amor

por atrás!, le exige impetuosa

la mujer a su pareja, dotada

de una verga descomunal”

La escena no es porno casero ni siquiera un pasaje de la insólita y gloriosa hazaña del Cipote de Archidona que tanto asombró a Camilo José Cela. La orden, tan fogosa como amenazante, aparece junto a su correspondiente viñeta en un papiro de los tiempos faraónicos que los egiptólogos decimonónicos y mojigatos arrumbaron en un cajón. «Es como si escucháramos detrás de la puerta de un dormitorio», reconoce a Crónica la egiptóloga danesa Lise Manniche, tal vez la mayor especialista en la animada vida sexual de los antiguos egipcios. La única diferencia es, por supuesto, que aquí se trata es de pegar el oído a una alcoba de hace varios milenios.

El bautizado como papiro erótico de Turín -se guarda en el museo egipcio de esa ciudad italiana- es descaradamente singular. Fue descubierto hecho trizas en el siglo XIX en las áridas tierras de Deir el-Medina, un poblado de artesanos y obreros cerca del Valle de los Reyes, en la orilla occidental de Luxor, la antigua Tebas. Su castigado puzle data del reinado de Ramsés II (1279-1213 a.C.) y reúne 12 posturas sexuales con todo lujo de detalles. Los machos, calvos y rollizos, son sementales que retozan con mujeres estilizadas que se retuercen, inclinan y flotan dóciles y flexibles. «El papiro es único. Algunas posturas son conocidas, aunque no demasiadas, pero no en este soporte sino en lascas de piedra caliza o como figurines. Contiene además fragmentos de las conversaciones del hombre y la mujer», apunta Manniche.

Su contenido de alto voltaje ha perturbado a algunos intelectuales -«es una imagen de monstruosa obscenidad», declaró Jean François Champollion, el orientalista francés que descifró los jeroglíficos a partir de la piedra Rosetta- y ha exasperado a quienes han tratado de buscarle un sentido. La última revisión procede precisamente de tierras galas. El divulgador francés Thierry Do Espirito acaba de publicar Pharao-nique! La vie sexuelle au temps des pharaons: Histoire et révélations, una obra que bucea en la libido de los soberanos egipcios.

El papiro sigue siendo la pieza clave del oculto universo sexual del antiguo Egipto. La parte superior, la más divulgada y políticamente correcta,contiene ilustraciones de animales a modo de fábula. La inferior, en cambio, invita, según los expertos, a perderse por un burdel faraónico. O, dicho en su argot, por una «casa de la cerveza». Y es que además del vicio carnal, salpicados por el pergamino aparecen placeres etílicos servidos en jarras. Todo dispuesto para un trago de éxtasis.

«El propósito del papiro no está del todo claro. Como es una docena de escenas de coito diferentes, se podría pensar que se trata de un manual o quizás de alguien que ha encargado dibujar sus juergas», aventura la autora de La esfinge erótica. La vida sexual de los antiguos egipcios, un ensayo publicado en la década de 1980 que fue lo más parecido a un destape que ha conocido la civilización faraónica. «El pliego proviene de Deir el-Medina, cuya población masculina trabajaba en el Valle de los Reyes y podían estar lejos de casa hasta 10 días. Además, sabemos por otras fuentes que las actividades extra matrimoniales no eran inusuales en esta villa», agrega.

«A la finalidad del papiro se le da muchas vueltas. Lo cierto es que la sátira del documento es rotunda», señala a este suplemento el egiptólogo José Miguel Serrano Delgado, profesor de la Universidad de Sevilla y subdirector del proyecto español Djehuty, quien horada cada invierno Luxor en busca de tesoros extraviados.

Es cierto que, si la mirada se detiene y se recrea, las escenas de esta bacanal rezuman hilaridad: los clientes del prostíbulo -probablemente altos dignatarios de la corte y grandes sacerdotes- lucen panzas ajenas al canon de la época -esos trazos de morenos cuerpos fornidos y torsos esculpidos y desnudos que pueblan los templos- y sostienen falos erectos y desmesurados. Por sus gestos parecen hallarse extremadamente cansados, exhaustos como si se les hubiera pasado el tiempo de las correrías. Las meretrices, en cambio, guardan la línea y cuidan su vestuario. Están radiantes. Para más escarnio a la hombría de sus acompañantes, las mujeres «aparecen de forma recurrente tomando la iniciativa», indica el arqueólogo.

¿Es el ardiente croquis del papiro de Turín el Kama Sutra perdido de los antiguos egipcios? «Podría ser porque se representan distintas posiciones de penetración pero el tratamiento del miembro viril es muy chocante. La imagen del hombre es ridícula. Creo que no está pensado tanto para excitar o adoctrinar como para divertir», replica Serrano Delgado. «No es propaganda ni didáctica. Los egipcios también realizaban cosas como los dibujos que puede garabatear un escolar en un pupitre o como las representaciones eróticas que deben decorar las mansiones de algunos millonarios actuales».

«El Kama Sutra es mucho más que un manual con ilustraciones de posturas sexuales. Lo único que tienen en común ambos documentos es el tipo de lector que debía apreciarlo, la élite», esboza Manniche.

Controversias aparte, lo que sí desnuda el pergamino son las posturas con las que se desfogaban los habitantes del Nilo. «La posición representada con más frecuencia y que podríamos etiquetar como popular es la del hombre de pie con las piernas de la mujer rodeando su cuello. También se muestra a menudo a la mujer acostada encima», enumera la investigadora. El Libro de los Ataúdes, no obstante, recomienda la posición contraria: «Él copulará en esta tierra de noche y de día; el orgasmo de la mujer llegará debajo de él cada vez que copule».

«Las representaciones iconográficas y las figurillas revelan que hacían el amor como todo el mundo. Por delante y por detrás y en posiciones como la del misionero o la cópula a tergo (el hombre penetra a la mujer por su parte trasera, tanto por la vagina como por el ano)», asevera el profesor de la Hispalense. Una de las escenas más llamativas del pliego es precisamente la que muestra el coito anal de una una mujer subida a un carro de guerra tirado por dos muchachas diminutas. El amante la penetra mientras su mano izquierda se aferra a sus cabellos y su derecha sostiene un tarro. «Cabría pensar que el frasco contendría algún tipo de ungüento que permitiría una mayor facilidad en la penetración anal», subraya Marc Orriols i Llonch, egiptólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, en un artículo que desentraña la cópula a tergo a partir del léxico y la iconografía erótica del Antiguo Egipto. Y concluye: «El tipo de coito más recurrente en la imaginería es aquel en el que el hombre penetra a la mujer por su parte trasera. Dentro de estas representaciones se distinguen dos tipos de documentos con finalidades muy distintas. Por una parte, los satíricos, en los que la penetración anal simbolizaría la degradación del personaje sodomizado. Y, por otra, los cotidianos, que reflejarían las fantasías sexuales de los hombres del antiguo Egipto.

El ardor del faraón y sus súbditos tiene una frontera: la felación y el cunnilingus. No se ha hallado hasta la fecha una prueba que confirme su práctica. Lo más aproximado son algunas «figuras obscenas»que enseñan a una mujer sosteniendo y aproximando a la boca el falo, también de tamaño XXL, de su compinche. Pero, como dice Serrano Delgado, negar su existencia es aventurar demasiado. «Tampoco existe este tipo de representación en otras culturas. Hay ciertas cosas que no hay por qué decirlas ni por qué inmortalizarlas», arguye. De lo que sí hay constancia es del gusto por fetiches como pelucas femeninas abundantes y de color azabache. «Parece que la peluca enviaba un mensaje de deseo sexual», apunta el académico.

A diferencia de los arqueólogos pacatos que se escandalizaron al descubrir el trajín de las alcobas faraónicas, sus habitantes vivían sus escarceos sin tabúes, con una libertad difícil de entender para los corsés de cristianos y musulmanes. «Era entendido como algo muy natural, desligado de lo ético y moral y de cualquier noción de pecado», sugiere Serrano Delgado. Lo del matrimonio no era aún un trámite lleno de formalismos y no existía el voto de llegar virgen al altar.

La corte del faraón soñaba en los goces que les depararía la vida de ultratumba y, quien tenía bolsillo para construirse un enterramiento, reproducía en sus muros escenas dignas de las revistas porno de hoy.Se conocían técnicas abortivas y la homosexualidad masculina estaba aceptada, tanto que algunas de sus tórridas relaciones han llegado a nuestros días talladas en algunas tumbas. Pero, más allá del bendito placer, la sexualidad era reproducción. Un papiro médico recoge, por ejemplo, el primer test de embarazo de la Historia: un rudimentario sistema de dos tiestos con cereales, uno con avena y otro con cebada, que son regados por la orina de la mujer. Si crece el grano, hay estado de buena esperanza.

En la mitología egipcia, el sexo fue la verdadera gasolina del mundo. La creación nació de una masturbación. Atum-Re, el dios supremo se hallaba terriblemente solo en el universo. A falta de hembra, no tuvo más remedio que tomar su falo y -como detallan los escritos- «hacer el amor con su mano». De la eyaculación surgieron los hermanos Shu y Tefnut y con ellos las leyes del deseo por las que aún perdemos el sentido.

http://www.elmundo.es/cronica/2014/08/10/53e61004e2704ebc0d8b4577.html

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¿Por qué es tan excitante el sexo en lugares públicos?

Algunos encuentran más estimulante un ascensor, el probador de una tienda o una abarrotada piscina municipal, que una suite en un hotel de lujo. En el sexo, el escenario también cuenta, y mucho.

RITA ABUNDANCIA

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El ascensor, ese clásico del sexo en lugares públicos.

Foto: Cordon Press

La vida es una broma pesada. De jóvenes, cuando sobran los pretendientes, generalmente no disponemos de un lugar privado donde amortizarlos y cuando por fin conseguimos un trabajo fijo, el banco nos concede la hipoteca o nos alquilamos un piso, el problema empieza a ser conseguir personajes para llenar ese espacio vacío. Conozco a alguien que ilustra esta teoría a la perfección. Su novio se dedicaba a instalar ventanas de aluminio y se trasladaba en una vieja y oxidada furgoneta, en la que mi amiga podía poner en practica el Kamasutra entero en la calle más céntrica de Madrid. Cuando al fin ella dejó la casa de sus padres y se alquiló un piso, su pareja empezó a tener problemas de erección.

Si mantener relaciones en lugares públicos es para algunos una necesidad, al no disponer de sitio propio, para otros es una modalidad más de sexualidad que une voyeurismo, exhibicionismo y el riesgo de poder ser pillado in fraganti, lo que añade morbo y excitación al asunto. Algunos incluso van más allá y tratan de sacar provecho de esta afición a montárselo al aire libre. A los noruegos Tommy Ellingsen y a su novia Leona Johansson, les gustaba dar el espectáculo y se hicieron famosos en su país porque en el año 2000 follaron en pleno escenario durante un concierto de rock. Tras el éxito decidieron fundar Fuck For Forest (FFF) una organización ecologista que recauda dinero produciendo material pornográfico –la mayoría rodado en espacios naturales- y colgándolo en su web. Su creación, en 2004, contó con ayuda del gobierno noruego y en sus primeros años de vida recaudó más de 500.000 dólares –mediante la cuota de sus miembros-–que destinaron a salvar las selvas pluviales del planeta. El problema ahora para FFF es que muchas asociaciones ecológicas, como el WWF noruego y de los Países Bajos, desaprueban sus métodos poco convencionales de conseguir financiación, por lo que Fuck For Forest se plantea trabajar directamente con las comunidades indígenas que habitan estas selvas. “¡Salvar el planeta es sexy! o ¿Por qué no excitarse por una buena causa?” son algunos de los slogans que esgrimen estos activistas en contra de la estrechez de miras de sus detractores.

El término dogging (sexo en luggares públicos) viene de dog –perro en inglés–, y hace referencia al hecho de que estos encantadores animalitos se lo montan en plena calle sin ningún tipo de complejos, aunque hay otra teoría que dice que sacar a la mascota a pasear es la excusa más utilizada para salir de noche a los parques a retozar o ver como otros lo hacen. Si uno es aficionado a esta practica y vive en zonas rurales lo tiene fácil, aunque la gran ciudad es otra tentación para muchos y ofrece numerosos escenarios excitantes: edificios abandonados, cabinas de fotomatón, vagones de metro vacíos a altas horas de la madrugada, ascensores que te suben al cielo, museos poco frecuentados, túneles del terror, cines de sesión continua… El pasado año, nada más inaugurar The Shard, en Londres, el edificio obra del arquitecto Renzo Piano que ostenta el título del más alto de Europa, un empleado de seguridad encontró un tanga en el baño del piso 68, abierto al público previo pago de la entrada y con espectaculares vistas.

Para muchos, la altura es un ingrediente a añadir en este cóctel afrodisíaco. Sting y su mujer Trudie son aficionados a los servicios de un bar en el Meatpacking District de Nueva York, concretamente el del hotel The Standard, ubicado en la terraza y con increíbles vistas al río. Sin duda, los beneficios del tantra son los culpables de que esta pareja con dos hijos y 20 años de matrimonio siga teniendo todavía estos calentones.

Algunos famosos adeptos a esta practica son ya de todos conocidos por la consecuencia de sus actos como Hugh Grant y su affaire con la prostituta Divine Brown o George Michael y su afición por los urinarios públicos, pero casi todos habríamos puesto la mano en el fuego por Dustin Hoffman y, sin embargo, el actor norteamericano declaró en el 2004 a la edición inglesa de GQ que tuvo también su fase salvaje, y recordaba un episodio memorable en la cabina del disc-jockey en un famoso night club de Nueva York. Al menos se resguardaron un poco, en mi adolescencia las parejas follaban en la parte oscura de la discoteca de mi pueblo, Magnolia, sin mucho pudor y sin ser eso el Studio 54. Pero la mejor anécdota que recuerdo al respecto ocurrió en una ‘party’ de la academia de inglés a la que asistí durante mi estancia en Londres. Era un baile de disfraces y un compañero de clase se vistió de Reina Madre con ropas que compró en una charity shop. Mi amigo ligó ese día con una chica que iba de Margaret Tatcher y esta acabó practicándole una felación en el jardín. Imaginen la escena para cualquiera que, casualmente, pasase por allí: Maggie se la come a la Reina Madre, que en realidad es un hombre, en un parque público.

Entre las reglas para practicar dogging hay una esencial que dice que si te pillan hay que tener preparada una buena excusa. En este caso la tan manida: “Tranquilo, no es lo que parece”, resulta la más adecuada.
Tal vez sea la crisis, los problemas de la vivienda o la precariedad lo que ha hecho que eldogging se ponga de moda, especialmente en el Reino Unido, EEUU y Canadá, organizado gracias a Internet y las redes sociales. Existen grupos y páginas web –como dogging-spain.com– donde los partidarios de estas practicas pueden intercambiar impresiones, ver vídeos y obtener información sobre lugares donde llevar a cabo sus fantasías. Lo normal es tener un coche y citarse en un parque o zona lejos del gran público. Los hay que van a practicar sexo y ser vistos, mientras otros van solo a mirar, aunque también puede haber intercambios de pareja y participación del público y existe todo un código de señales. Encender las luces interiores y exteriores del coche de forma intermitente sirve para informar al mundo que uno es dogger; si una pareja deja encendida la luz interior del auto es que desean ser observados; entreabrir una ventanilla es una invitación a acercarse, e incluso tocar, y abrir una puerta es el código que dice: adelante, podéis participar.

El coche es el sitio por excelencia para este tipo de practicas porque ofrece seguridad y resguardo contra las inclemencias del tiempo, pero sigue manteniendo el nivel de exposición deseado. La página web sobre autos Jalopnik, hizo recientemente una encuesta sobre el mejor utilitario para practicar el sexo, importante criterio a tener en cuenta a la hora de comprar uno. Los cinco primeros son: Chevrolet El Camino, el Papamóvil –su alto techo brinda enormes posibilidades–, Ford Crow Victoria, Honda Element –una camioneta que se trasforma en una gran cama- y Aston Martin DB5.

La necesidad agudiza el ingenio, y una larga trayectoria de habitaciones de alquiler y caseros mojigatos hacen que al final la gente le coja afición al dogging. Durante muchos años he vivido en un piso compartido en el que la dueña imponía unas estrictas prohibiciones. La primera era no traer hombres ni animales a casa. Yo hombres llevé pocos, animales bastantes.

http://smoda.elpais.com/articulos/por-que-es-tan-excitante-el-sexo-en-lugares-publicos/3505

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Curso de prostituta profesional

Una empresa reparte tarjetas anunciando clases teóricas y prácticas y garantizando un trabajo al finalizar

Curso de prostituta profesional en Valencia

«Trabaja ya. Curso de prostitución profesional». Y esta última palabra aparece en rojo, para recalcar la «seriedad de la empresa». Las facilidades son máximas, precio asequible, discreción máxima y garantía casi total de conseguir un puesto de trabajo al finalizar. El anuncio no necesita de mucha explicación, según publica «Las Provincias».

El curso en Valencia ofrece una completa formación tanto teórica como práctica. Para entrar en el negocio del sexo es importante conocer su historia, «porque está por todo el mundo y no es una cosa de ahora», explican desde la empresa; cómo ha ido evolucionando con el paso de los años; cómo se practica tanto en España como por el resto del mundo; el dinero que se maneja y los ingresos que genera; incluso la legislación relacionada.

Superada esta primera parte, llega la hora de la verdad, la práctica, la que realmente capacitará a los alumnos, tanto hombres como mujeres -eso sí, mayores de edad- a cobrar por practicar sexo. El kamasutra -la biblia de este mundo-, las posturas más habituales y las no tan corrientes; gustos; materiales y juguetitos varios.

El número de clases es opcional según las necesidades del alumno. Y el precio ronda los cien euros e incluye todo el material. Si el alumno es aplicado recibirá muy pronto su primera oferta de trabajo: podrá hacer de «profesor» en la misma escuela a la que va realizando las clases prácticas. Después de eso, la empresa asegura que se abrirá todo un mundo de posibilidades «porque este trabajo permite conseguir mucho dinero rápido y fácil».

A la espera de reunir un grupo lo suficientemente amplio como para que las tutorías sean provechosas, pero no tanto para poder mantener «un trato personalizado y de calidad», la empresa anunciante ultima los preparativos para arrancar las clases. De momento, seis personas ya se han decidido. La información, probablemente, la habrán obtenido de los cientos de tarjetas publicitarias que han aparecido en los alrededores de la universidad.

http://www.abc.es/20120508/local-comunidad-valenciana/abci-curso-prostituta-profesional-201205081015.html

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¡Es un dildo! ¡Es un vibrador! ¡Es arte!

Por: Tatiana Escobar Casares | 13 de abril de 2012
Recientes colaboraciones entre artistas contemporáneos de prestigio y fabricantes de juguetes eróticos parecen demostrar una vez más aquello de que el arte no tiene fronteras. Una escultura creada en las instalaciones de una fábrica de juguetes eróticos o vibradores customizados con street art o con grabados de autor en series limitadas otorgan un nuevo sentido al arte erótico. Hoy es posible disfrutar del arte… literalmente.
Boris Hoppek & Fun Factory

Gallery

Via Fun Factory
Se llama Jim O. Y ahí donde lo ves, tan de rodillas y con esos ojazos de estar viendo a la Virgen, no está rezando. Su miembro viril de campeonato, su flequillo con volumen que visto de espaldas parece un culo en pompa y esa boca abierta y carnosa podrían llevarnos a pensar que se trata de un talismán para encontrar novio. Desde luego, está diseñado ergonómicamente para jugar al kamasutra con sus prójimos. Podría ser primo lejano de cualquier dildo de diseño con forma de sirena o de pingüino, al fin y al cabo Jim O también está elaborado en diez vibrantes colores y fabricado en 100% silicona de primera calidad. Pero no nos equivoquemos: esto es una pieza de arte.

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Jim O. by Boris Hoppek via Fun Factory
El padre de la criatura, algunos ya lo habréis adivinado por los rasgos de la cara que son ya un sello distintivo de sus personajes, es Boris Hoppek (Alemania, 1970): un artista multidisciplinar afincado en Barcelona, parco en palabras y prolífico en el desarrollo de una obra contundente que abarca gráfica, fotografía, graffiti, escultura, instalaciones, videos y art toys hechos a mano, configurando un imaginario que combina criaturas y escenarios casi infantiles con grandes dosis de sexo, vaginas, desnudos femeninos y curiosas reflexiones sobre nuestra obesesión con la sexualidad y el papel de la mujer en Oriente y Occidente. Para este verano se anuncia una gran exposición suya sobre sexo -“¡¡Sólo sexo!!”- y yo estoy ya contando los días.

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Boris Hoppek, manos a la obra
Hechos y pintados a mano, en una edición limitada de 500 piezas, el capricho para coleccionistas cuesta 100 euros y está a la venta aquí. Jim O no es el primer art toy deliberadamente sexy, pero sí el primero que surge de la colaboración entre un artista y un fabricante de juguetes eróticos: Fun Factory, el templo de la silicona en Bremen, fue fundado en 1996 por Dirk Bauer y Michael Pahl, tras experimentar en la mesa de la cocina con el molde de un dildo en forma de pequeño pingüino. A partir de allí, Fun Factory se encargó casi a título individual de la primera transformación estética ocurrida en el mundo de los juguetes eróticos, oponiendo al realismo de los juguetes old school un reino de fantasía y colores en el que desfilan sonrientes delfines, orugas, castores, sirenas, fantasmas, gusanitos, ángeles, diablos, coches y hasta platillos voladores.

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Pruebas de color en silicona en la fábrica Fun Factory. Foto: T. Escobar

Curtis Kulig & LELO

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Via Urban Sybaris
Esta pareja tan guapa ya no es pareja. Pero han reciclado su relación en una amistad con derecho al arte y al negocio, que en nuestros tiempos viene a ser lo mismo. Juntos han creado el “Love Me Sex Kit”, el primer kit sexual reutilizable del mundo para promover la sostenibilidad. Ni más ni menos. Él es Curtis Kulig y ella es Yael Aflalo. Si eres un/a fashion victim con pretensiones artísticas y conciencia ecológica, esto es para ti. Por 195 dólares, a la venta aquí.

Kit via lovemewashere

Love Me Sex Kit via lovemewashere

Curtis Kulig (Dakota del Norte, 1981) ha inundado esquinas, fachadas, techos y medianeras de Nueva York, Los Angeles, París y Tokyo con un “tag” que, a fuerza de obsesión, repetición y tal vez por la insólita ternura de un mensaje poco frecuente en el testosterónico mundo del street art, terminó por convertirse en una obra de arte interdisciplinar y en constante reinterpretación, saltando de la calle a las galerías, del grabado al video, y ahora pourquois pas? a un kit erótico festivo con conciencia ecológica y eslógan molón: “Salvando la Tierra a través del sexo”. Su colaboradora en el proyecto es Yael Aflalo, una diseñadora de moda conocida por la reinterpretación de prendas y tejidos vintage del colectivo de diseñadores que dirige, The Reformation, y co-fundadora de las tiendas homónimas en Nueva York y LA.

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Kulig rotulando con la legendaria tinta Krink via Krink.com

InspiracionViaFashionologie

Inspiración y tags para el Love Me Sex Kit en el atelier de The Reformation via Fashionologie
Cada kit se presenta en una bolsa hecha a mano con materiales reciclados en el estudio de The Reformation en Los Angeles. En su interior, encontramos una selección de básicos para los juegos preliminares “tuneados” con diversos tags de Curtis Kulig: un antifaz de seda (“Never Sleep”), un tanga de seda de edición limitada (“Love Me”), tatoos temporales con frases para adornar el cuerpo (“Fuck Me, “Hurt Me” y “Love Me”), un paquete de condones Trojan de edición limitada con la leyenda “I Hate Myself” y el vibrador con silueta de pintalabios Mia by Lelo personalizado con el tag “Love Me”, que esconde bajo la tapa un disco USB para poder recargarlo enchufándolo al ordenador, en consonancia con el espíritu sostenible del kit.

Jamie Hewlett & JimmyJane
JimmyJane, la marca estadounidense de juguetes eróticos de diseño, ha utilizado a modo de lienzo sus vibradores más famosos, los Little Chroma con forma de puros, para plasmar los personajes dibujados por Jamie Hewletten para el el club londineses Kabaret ‘s Prophecy, en una edición limitada y numerada de 1500 piezas para coleccionistas titutlada Ultimate Member Limited (278 €).

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A Jamie Hewlett (Horsham, 1968) puede que le conozcas por un par de ocurrencias suyas. Si leías cómics en los 80s, lo recordarás por esa maravilla en viñetas que es el cómic Tank Girl, del que fue co-creador junto a Alan Martin. Y si no habías nacido en los 80, tal vez te suene por ser el co-fundador de la banda virtual Gorillaz, junto a Damon Albarn de Blur. Un artista gráfico integral, Jamie Hewlett ha hecho cómics, discos, publicidad, animación, decorados, ópera y hasta mochilas y es, sin duda, uno de los poster boys de la cultura pop británica en su fase comercial post-punk.

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Portada de Tank Girl nº 2 (1991) via Tankgirl.info
En esta colaboración con JimmyJane, los seis personajes de Hewlett aparecen grabados sobre el cuerpo de aluminio anodizado de grado médico del Littler Chroma: un vibrador resistente al agua, discreto y el único del mundo con motor reemplazable. Un hídribo entre pieza de arte y vibrador que podrás lucir en tu salón:

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Major Maja Flink

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The honorable van sackful symthe

Vanity Unit

http://blogs.elpais.com/eros/2012/04/es-un-dildo-es-un-vibrador-no-es-arte.html

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Sexo prehistórico

CLÍMAX CIENTÍFICO EN LA CIUTADELLA
Lo que Spielberg se calla
El Zoo de Barcelona alcanza el éxtasis con su primera e inusualmente cariñosa cópula entre una pareja de dragones de Komodo
El apareamiento es toda una lección de sexo prehistórico

CARLES COLS
BARCELONA
Barcelona fue ayer el tálamo de aquello que, se supone que por exigencias del guión, Steven Spielberg pacatamente prefiere no mostrar en sus películas jurásicas. También en Hace un millón de años la cuestión fue mojigatamente esquivada, y eso que Raquel Welch como mujer prehistórica estaba allí que quitaba el hipo. Hablamos, claro, del sexo entre dinosaurios, un tema incomprensiblemente jamás abordado en el cine y del que ayer fue posible hacerse una idea aproximada en el Zoo de Barcelona gracias al primer encuentro sexual en la historia del parque entre un macho y una hembra de dragón de Komodo, tataranietos de aquellas especies que años ha dominaron la Tierra. Guntur y Asmara, así se llaman los miembros de la bestial pareja, mostraron ayer durante dos horas qué tipo de gimnasia se veían obligados a practicar los grandes saurios cuando copulaban.

El fornicio fue realmente muy instructivo, más que nada porque se trata de una especie de la que resta aún mucho por aprender (sin ir más lejos hace solo seis años un par de dragonas sorprendieron a la comunidad científica internacional al revelarse capaces de engendrar sin pareja), e incluso puede decirse que fue un apareamiento sorprendente, pues los responsables del terrario temían que Guntur se mostrara violento con Asmara, como es común en las selvas de Komodo, pero al final resultó ser un tierno amante. La prueba del nueve es la siesta que ambos, exhaustos, se echaron a mediodía tras la que fue una placentera unión.

Fogosidad científica

De todo ello tomó nota con evidentes síntomas de fogosidad científica Manuel Aresté, responsable del terrario del Zoo de Barcelona, que dentro de 15 días irá a Roma a contar las andanzas de Guntur y Asmara en un congreso internacional sobre reptiles y anfibios que se celebrará en la capital italiana. En ese tipo de encuentros se aprende, por ejemplo, que cuando la hembra pierde peso y apetito y en su sangre aumentan los índices de calcio y de estradiol (la hormona femenina del amor) es que ella está a punto para la reproducción. Eran exactamente los síntomas que mostraba Asmara desde hace días. Con Guntur era todo más fácil. Se le veía muy salido. También se aprenden en ese tipo de citas científicas pequeños truquitos, como cortarles las uñas unas horas antes a los amantes para evitar heridas innecesarias. Aresté podrá poner ahora su granito de arena a esa aún inconclusa enciclopedia sobre el sexo prehistórico. «La cópula sin combate es posible, la he visto», proclamará Aresté en la ciudad eterna.

De hecho, por miedo a que los amantes se enzarzaran en una violencia pelea, el encuentro sexual fue inicialmente cerrado al público, pero cuando al cabo de una hora quedó claro que Guntur estaba hecho todo un vizconde de Valmont se permitió el acceso de los visitantes, de modo que, de repente, allí estaban escolares que apenas levantaban un metro del suelo contemplando a menos de un palmo, gracias a la seguridad del cristal, lo nunca visto en Barcelona. ¿Qué exactamente? Pues un dragón y una dragona en lo que podría definirse como la postura del lagartito. El Kamasutra animal no es muy variado. Hace cuatro años fue todo un notición un artículo publicado por The gorilla gazette porque una pareja de esos grandes simios fue fotografiada copulando cara a cara, una postura que se suponía exclusiva de los humanos.

Guntur y Asmara no llegaron ayer tan lejos. El coito fue un clásico del reino animal (ella de espaldas a él), pero lo cierto es que una adaptación reptil del misionero no les hubiera ido nada mal, ya que durante las dos horas que duró la coyunda quedó claro que la cola, que los dragones utilizan como arma en ocasiones para derribar a sus presas, es un enorme estorbo si se trata de llamar a las puertas del amor. El macho gastó no pocas fuerzas en rodear con una de sus garras traseras la enorme cola de ella para que esta la enroscara con la suya, no por estética, sino porque así facilitaba la penetración.

Ayer, en resumen, tuvo lugar en el Zoo de Barcelona un acontecimiento extraordinario. Comenzó una luna de miel que durará entre una y tres semanas, hasta que a uno de los dos amantes le pueda el hastío y se lo haga saber de malos modos a su pareja. Entonces Aresté ordenará que les separen y cruzará los dedos para que Asmara, al cabo de un mes como mucho, ponga entre 12 y 20 huevos. Si son fértiles, eclosionarán en diciembre. Puede que esta vez los primeros catalanes del año (un clásico de los noticiarios del 1 de enero) sean tipos de piel dura, aliento fétido, carroñeros, caníbales y violentos, pero, cuando es menester, amantes apasionados.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/que-spielberg-calla-1650076

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Kamasutra, posición del molinillo

Kamasutra, posición del molinillo
Kamasutra, posición del molinillo. ¿Estás cansado de hacer siempre las mismas posturas sexuales con tu pareja? Si has decidido que ya te ha llegado de sobrepasar los límites de la famosa posición del misionero, te recomendamos que optes por una de las posturas más especiales del Kamasutra: la del molinillo.

Si quieres practicarlo debéis empezar por estiraros los dos boca arriba en direcciones opuestas, e inclinaros hacia adelante lo suficiente como para apoyaros en los codos. Ya en esta posición, la mujer se coloca encima del hombre facilitándole al máximo la penetración. Suspiernasdeben rodear el torso del hombre y las del hombre tienen que estar una por debajo de la cintura y la otra por encima del estómago de su pareja. En esta postura te penetrará suavemente cogiéndote por la parte superior de los muslos.
 posición del molinillo
En esta postura del Kamasutra los dos miembros de la pareja estáis muy pegados, pero lo que se facilita es una penetración superficial pero muy placentera al facilitar el roce con el clítoris de la mujer. ¡De hecho, los orgasmos están más que garantizados!

molinillo kamasutra
La mujer puede añadirle un plus de placer a esta postura conocida como el molinillo si empieza por dibujar suaves círculos con la cadera mientras está siendo penetrada, de manera que provoque un efecto espiral. Y ya el sumum del placer vendrá cuando se dedique a deslizarse arriba y abajo por el pene de su amante. La combinación de los movimientos vertical y circular hará que el hombre se vuelva loco de placer.

http://www.sexologia.net/14-12-2011/pareja/kamasutra-posicion-del-molinillo

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