Los juegos sexuales que trajeron los Borbones

El ‘impávido’, el dildo y la práctica de nuevas posturas. El arte amatorio importado por Felipe V.

Doritorio real de Felipe V e Isabel de Farnesio en el Palacio de La Granja.

Doritorio real de Felipe V e Isabel de Farnesio en el Palacio de La Granja.

MARI PAU DOMÍNGUEZ

Mari Pau Domínguez, autora de La corona maldita (Grijalbo), novela que sale a la venta el próximo jueves 5 de mayo, extrae de su investigación los relatos sexuales más llamativos. Varios han perdurado hasta nuestros días.

La influencia francesa en la corte española durante el reinado del primer Borbón, Felipe V (1700-1746), se coló escandalosamente bajo las sábanas. El exagerado culto a la belleza y, sobre todo, a los placeres mundanos, importaron de Versalles juegos sexuales procaces y libertinos. Unas prácticas en las que el morbo y el pecado lo invade todo hasta alcanzar el ámbito clandestino del placer humano. El universo más íntimo, donde no caben leyes ni límites.

EL IMPÁVIDO

Impávido se debió de quedar más de uno al conocer el juego sexual del mismo nombre que hacía furor en los salones de reyes y nobles en Versalles pero que, en la España de costumbres austeras heredadas de los Austria, supuso un escándalo histórico. Así se describe el juego delImpávido en La corona maldita:

En un pequeño salón se había dispuesto una amplia mesa redonda cubierta con un elegante mantel blanco que llegaba hasta el suelo. Una sala adyacente albergaba varios percheros donde dejaron sus calzas y ropa íntima los seis varones invitados a la fiesta privada organizada por los monarcas. Después fueron ocupando sus asientos alrededor de la mesa desnudos de cintura para abajo. Cuando todos estaban colocados, se entreabrió sigilosamente la puerta del salón para permitir la entrada de una elegante dama, claramente aristócrata por su porte, que llevaba los ojos cubiertos por un antifaz y vestía un ligero déshabillé bajo el que no llevaba ropa interior.

Con agilidad se inclinó para colarse debajo de la mesa. El espectáculo allá abajo era verdaderamente curioso y también obsceno: los genitales de los seis hombres se ofrecían procaces a los deseos e insanas intenciones de la dama. Comenzaba así el libertino juego de El Impávido, una invención de la corte versallesca que estaba haciendo furor en lo salones de la aristocracia en el país vecino.

Felipe V e Isabel de Farnesio retratados por Louis-Michel van Loo.

Felipe V e Isabel de Farnesio retratados por Louis-Michel van Loo.

Eligió un miembro al azar, sin reparar demasiado en cómo era. Cerró los ojos, lo tomó suavemente con una mano y acercó su boca hasta acertar a introducirlo en ella, y comenzó a succionar con la delicadeza de la ingravidez. El caballero no tardó en perder la compostura, por lo que quedó eliminado y tuvo que retirarse ya que el juego consistía en aguantar impávido mientras la dama se empleaba a fondo en el reto de la excitación. Ganaba aquel a quien no se le notara que estaba siendo el elegido de la lujuria desatada bajo la mesa.

(…) a través de una doble y oculta mirilla estratégicamente colocada, (Isabel de Farnesio y Felipe V) espiaban el juego sin perderse ni uno solo de los movimientos.

La mujer fue realizando una felación tras otra, e iban cayendo eliminados los hombres. Cuando el triunfo se dirimía ya sólo entre dos de los participantes, a cada cual con más férrea fuerza de voluntad, lo que hacía el juego más intenso y excitante, el rey se colocó detrás de la reina, le subió las faldas (…).

EL DILDO

Juguetes sexuales del siglo XVIII.

Juguetes sexuales del siglo XVIII.

En la libertina Francia del s. XVIII se impuso clandestinamente a modo de consolador un objeto al que llamaban dildo. Su forma fálica y el extraordinario pulido de la superficie de madera hacían las delicias de las nobles damas parisinas.

Le separó las piernas. Emitió un grito ahogado al tiempo que su cuerpo se arqueó al sentir cómo era penetrada por un objeto extraño y frío, que parecía tener forma de cuerno… de falo terso y duro, que el rey comenzó a mover en cadencias cortas una vez y otra, y fue llegando hasta lo más hondo de Isabel.

Felipe se aproximó otra vez a su rostro sin dejar descansar la mano que mecía el artilugio mientras le susurraba con lenta cadencia:

-Es un dildo… un juguete que despierta la fantasía… ¿pero a que sentís como si yo mismo os estuviera horadando en lo más profundo de vos…? Os lo enseñaré cuando acabéis, no antes… A esto se le llama también bijoux de religieuse… alhaja de religiosa… a ver si adivináis por qué…

En la parte superior del artilugio solía colocarse una especie de camafeo en el que guardar la imagen del amante. ¡Cuántos enredos no se producirían intercambiando retratos según el caballero de turno!

Con el tiempo se fueron perfeccionando y adoptaron las formas más variopintas. La palabra dildo, que no aparece en el diccionario de la RAE, procede etimológicamente de la italiana diletto, que significa deleite, goce.

NUEVAS POSTURAS

A la segunda esposa, Isabel de Farnesio, le sorprendió el catálogo de posturas y de prácticas amatorias de su esposo. Isabel pudo comprobar lo que ya vislumbró durante la noche de bodas en Guadalajara, la afición desmedida de su esposo por el sexo y sus inusuales destrezas amatorias, de las que en todos los rincones de la corte se hablaba como un gran secreto a voces.

Felipe V ya venía experimentado de su primer matrimonio con la joven María Luisa Gabriela de Saboya, a cuya muerte temprana contribuyeron –según las maledicencias- los excesos sexuales a los que la sometía su esposo hasta el último de sus días. El primer encuentro sexual del matrimonio fue de antología: gritos, llantos, golpes y forcejeos, al parecer debido al miedo de ella y a la ansiedad de él.

La postura ortodoxa para el coito, en aquella época, era la tradicional “cara a cara”, el hombre arriba y la mujer abajo. Pero el primer Borbón nunca fue muy dado a la ortodoxia, al menos la sexual. Los confesores permitían que dicha postura se invirtiera siempre y cuando el hombre acabara polucionando en lo que la Iglesia llamaba el “vaso natural” de la mujer cuya finalidad era la procreación.

MORBOSO EMPEDERNIDO

Nada más poner un pie por primera vez en el Palacio del Buen Retiro, la residencia de la familia real, Isabel de Farnesio fue conducida directamente a la alcoba en la que había fallecido su predecesora. La habitación, oscura y asfixiante, llevaba sin ventilarse los diez meses transcurridos desde la muerte de María Luisa Gabriela. Felipe cumplió con el capricho morboso de yacer por con su segunda esposa por primera vez en palacio en el mismo tálamo en el que había agonizado la primera.

El duque de Saint-Simon –embajador especial de Francia para asuntos relacionados con Luisa Isabel de Orléans- contó que, unos días antes, en la noche de bodas en Guadalajara, “la real pareja permaneció encerrada a cal y canto veinticuatro horas ininterrumpidas…” .

EL REY ONANISTA

Durante toda su vida, Felipe V tuvo una descarada adicción al orgasmo múltiple, considerado por él como una de las razones fundamentales de la existencia. No sólo impuso a sus sucesivas esposas la práctica del coito diario, sino que él mismo se entregaba siempre que podía al onanismo. En la adolescencia le causaba grandes torturas morales que cubría acudiendo al confesor tras cada masturbación.

Durante una separación de su primera esposa, en lugar de requerir los servicios de prostitutas prefería practicar el placer solitario, por más que le torturara. De hecho le preguntó al clérigo si podría ser perdonado por ello en caso de haberlo hecho con el pensamiento puesto en su esposa. La respuesta fue que por supuesto contaría con la comprensión de Dios.

PRIMERA REINA LESBIANA

Retrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean Ranc.

Retrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean Ranc.

La desvergonzada Luisa Isabel de Orléans tenía catorce años cuando se convirtió en reina consorte del rey Luis I al abdicar el padre de éste, Felipe V, y también en la primera reina en España con inclinaciones lésbicas. La primera y la única, que se sepa. Llegó a sufrir un encierro ordenado por su esposo harto de los permanentes escándalos. La gota que colmó el vaso fue cuando una mañana, paseando por los jardines de palacio vestida solo con un camisón transparente, sin ropa interior, se subió a una pequeña escalera y pidió ayuda a un jardinero para no caerse. Al ir al sujetarla el hombre se encontró con las intimidades de la reina en toda su cara.

Aunque peor para la rígida moral española eran los juegos lésbicos que tenían lugar en la alcoba privada de la reina, en la que se encerraba en compañía de sus más distinguidas criadas. Completamente desnudas, las jóvenes, incluida Luisa Isabel, se entregaban a los más mundanos placeres.

Todo ello tenía cabida en una corte en la que la máxima autoridad, Felipe V, era el primero en salirse de las normas establecidas para los comportamientos íntimos. En los círculos cortesanos no se hablaba de otra cosa que no fuera el desenfreno sexual del rey, puede leerse en La corona maldita, novela en la que se muestra la desenfrenada lucha que mantenía el primer Borbón contra la muerte a través del sexo. ¿Vida o perdición?

Portada del libro La corona maldita.

Portada del libro La corona maldita.

http://www.elespanol.com/reportajes/20160427/120488268_0.html

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10 fantasías sexuales de mujeres para realizar antes de morir

Las fantasías eróticas son una parte muy importante dentro de la sexualidad de una mujer. Hablamos de aquellas imágenes o deseos en el ámbito sexual que provocan excitación y predisponen al sexo. Son una forma muy saludable de vivir la sexualidad.

Tener fantasías sexuales no implica expresamente la necesidad de llevarlas a cabo pero si eres capaz de hacerlas realidad te habrás ganado el cielo, significa que has vivido tu sexualidad de forma plena.

 

 

El 80% de las mujeres tienen fantasías durante sus relaciones sexuales con la pareja. Este dato es todavía más alto cuando hablamos de masturbación ya que el 90% de las ellas usan ese tipo de imágenes o deseos para disfrutar en sus momentos de auto placer.

Te presentamos una lista de las 10 fantasías más recurrentes en mujeres:

1. PAPEL DE SUMISA – Hablamos de ceder al control y poder de un hombre que te domine asumiendo el papel de sumisa durante la relación sexual. Actualmente está muy de moda a raíz del fenómeno de 50 sombras de Grey y existen hasta Kits específicos como estos para llevar a cabo esta fantasía sexual. La mujer accedería a recibir órdenes e incluso a disfrutar del placer que produce el dolor moderado.

2. SEXO RÁPIDO CON UN DESCONOCIDO – Es una fantasía que a las mujeres les cuesta confesas. Un estudio realizado a más de 3000 mujeres determinó que un 60% de ellas tiene esta fantasía sexual. Lo que le atrae a la mujer es que un hombre no pueda resistirse a sus encantos y tenga la necesidad de arroyarla para tener sexo de forma descontrolada.

3. EXHIBICIONISMO – Lo que atrae es la idea de ser observada mientras mantiene relaciones sexuales, ya sea en un lugar privado pero visible a través por ejemplo de una ventana o directamente en un lugar público. Otra modalidad es la de ser grabada en video y que luego la pueda ver otra gente.

4. SEXO LÉSBICO – Tener esta fantasía sexual no implica para nada que seas lesbiana. La idea de disfrutar de una experiencia con alguien del mismo sexo en muchas ocasiones responde únicamente a una curiosidad más sexual, una nueva forma de vivir tu sexualidad. El sexo entre mujeres va muy ligado a las caricias y juegos preliminares, cosa que a menudo falta en las relaciones heterosexuales.

5. SEXO GRUPAL – Existen infinitas variantes. Puede tratarse de realizar un trío con dos hombres, con un hombre y una mujer o incluso tener sexo con varias personas a la vez. La fantasía responde a la idea de ser estimulada de forma especial, en ocasiones ser penetrada por más de un hombre u hasta al hecho de ofrecer placer de forma diversa.

6. PAPEL DE DOMINADORA – En este caso nos referimos a tomar el control de la situación, a decidir en casa momento lo que hacer en la cama o lo que quieres que haga tu amante para ti. Puede tratarse tanto de ofrecer placer como de recibirlo, pero siempre dominando la actividad sexual.

7. SEXO CON FAMOSOS – Es muy simple, son fantasías sexuales que aparecen resultado de la atracción sexual por alguna celebridad. Encuentras tan atractivo o atractiva a alguien que fantaseas con estar en la cama con esta persona.

8. FANTASÍAS EN PAREJA – Hablamos de cualquier actividad que implique tener sexo con tu pareja. Puede ser un juego de rol con disfraces o lencería sexy; usar algún juguete sexual en la cama; o realizar alguna locura que os apetezca a los dos.

9. REVIVIR TIEMPOS PASADOS – En estas fantasías sexuales nuestra mente viaja al pasado y tiene encuentros con algún ex novio o algún ligue de una noche. Nos gustaría repetir aquellos momentos en los que disfrutamos tanto del sexo.

 10. VOYERISMO – Te excita la idea de ver a otras personas teniendo sexo. Las fantasías son muy variadas, desde querer estar en la misma habitación mientras dos conocidos tienen sexo hasta mirar por un agujero de escondidas a durante un encuentro sexual.

¿Cuántas de estas fantasías sexuales has usado para excitarte? Y yendo más allá, ¿cuántas has realizado y cuántas te atreverías a probar? Depende de ti que tus fantasías sexuales queden sólo en eso o se conviertan en realidad. Todas las opciones son buenas, tanto si quedan simplemente como fantasías como si consigues escribirlas en tu currículum sexual.

– See more at: http://www.sensualove.com/blogs/noticias/19101795-10-fantasias-sexuales-de-mujeres-para-realizar-antes-de-morir#.VdsRw_ntmkoP

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Las 8 prostitutas más famosas de la historia

maria-magdalena-prostituta.jpgMaría Magdalena, a los pies de Jesús, pintada por Tiziano.

La prostitución, “el oficio más antiguo del mundo”, es un tema que preocupa a todo el mundo, por lo que legislar, a favor o en contra, es algo muy delicado.

 

Pero, ¿cuáles han sido las prostitutas más famosas de la historia? La revista QUO nos hace una breve reseña de las más conocidas:

1. María Magdalena es recordada como la prostituta que fue perdonada por Jesús.

2. Madame Pompadour, mecenas de científicos y artistas, tuvo mucha influencia en La Ilustración; tanto, que llegó a ser una gran influyente cortesana de Versalles y luchó por los favores del rey Luis XV.

3. Scylla. Era la mayor prostituta de Roma. Retada por la emperatriz Mesalina a ver quién satisfacía a más hombres en una noche, pero aconsejada por el emperador Claudio, se dejó ganar para no ser asesinada.

4. Lorraine Page, una Policía de Los Ángeles, que se convirtió en prostituta por su adicción a las drogas.

5. Teodora de Bizancio fue prostituta desde los 16 años. Esta mujer se convirtió en emperatriz de Bizancio cuando el príncipe Justiniano, heredero al trono, se casó con ella; y decretó diversas leyes a favor de las prostitutas.

6. “La Güera” Rodríguez: una mujer bella que fue pieza clave en la Independencia de México.Conocida por sus amoríos con Alexander Von Humboldt, Simón Bolívar y Agustín de Iturbide.

7. Lucille LeSueur, más conocida como Joan Crawford, se convirtió en una estrella de cine; sin embargo, cuando llegó a Hollywood en busca de su sueño se vio orillada a ejercer la prostitución. Era lesbiana y sus clientas siempre fueron mujeres.

8. Victorine Meurent, una joven francesa que comenzó a trabajar como modelo a los 16 años, sin embargo su necesidad la llevó a la prostitución; su fama se debe a que se convirtió en la amante y musa del pintor Edouard Manet.

http://www.eleconomistaamerica.com.ar/sociedad-eAm-argentina/noticias/5289961/11/13/Las-8-prostitutas-mas-famosas-de-la-historia.html

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Prostitución lésbica de ida y vuelta en La Habana

En mi primer sábado de mi tercer viaje a La Habana, mi amiga C. me propuso ir a una fiesta de gais y lesbianas. Ya había ido a alguna otra y me daba un poco de pereza la perspectiva de gente super jovencita y música comercial en plan David Guetta, pero la entrada sólo costaba un dólar y me prometieron que sonarían ritmos variados. Me puse un vestido corto, tacones y me maquillé, como ritual para esa primera noche en La Habana. Llegamos, conversamos con unas jovencitas mulatas que vestían trajes masculinos, bailamos, observamos a los muchachos gais (mayoría abrumadora, para variar) disfrutando sin miedo a toparse con miradas homófobas.

Cuando fuimos a repostar a la barra, una chica empezó a mirarme y ponerme morritos con descaro. Yo me quedé desconcertada y miré para otro lado sonrojada. La chica era muy linda, mulata menudita, con una larga cabellera lacia que llevaba rapada por un lado y un minivestido negro con lentejuelas con el que exhibía varios tatuajes a los brazos y en la espalda. Una femme cubana, vaya. Me pidió un cigarro, me dijo que se llamaba Gioggia porque había nacido en Italia, y me invitó a bailar. Salimos a la pista y la tía se puso a perrearme de una forma de lo más escandalosa. Yo me moría de la vergüenza porque de repente todas las chicas nos miraban, pero bueno, me pareció una nueva experiencia e intenté aguantar el tipo, un poco perdida por salirme del rol habitual de perreadora.

Me presentó a un hombre como su padrino. El padrino o la madrina es una figura central en la religión yoruba (que conocemos como ‘santería’), una especie de tutor o tutora espiritual. Al tipo, de unos treinta años, fortachón, muy serio y con pretensiones de parecer muy macho, se le notaba incómodo en ese sarao. Gioggia seguía actuando con esa hiperfeminidad impostada, preguntándome todo el rato si yo le gustaba y diciéndome lo linda que le parecía y lo bien que bailaba. En Cuba a las mujeres hiperfemeninas se las dice “putas”, sin carga despectiva, sino como adjetivo para describir a una chica provocativa. Yo iba más de puta que de ‘varoncito’, pero me dije que era simplista descartar que a una puta le pudiera gustar otra puta. Pero bueno, seguí escéptica.

Me preguntó si quería pasar la noche con ella y le dije que no. Me propuso ir a otra fiesta similar al día siguiente, en el Hechevarría (local LGTB de moda), y le dije que me lo pensaría. A todo esto, en un momento dado me pidió dos dólares para que sacase dos cubatas. Yo andaba fatal de pasta porque había cambiado poco dinero y lo que me quedaba lo necesitaba para el taxi. Ella dijo que no había problema y sacó un cubata para las dos que pagó su padrino, pero después volvió en tono exigente a pedirme lo que tuviera para poder sacar otra copa

C. andaba enredando, poniéndonos a bailar, diciendo a Gioggia que me diera un beso… Le dije que la chica me parecía linda pero que no me gustaba su actitud, que no me cuadraba. En un momento, fui al baño, y cuando regresé, Gioggia se alejó con alguna excusa. Mi amiga me dijo: “Le he dicho cuál es su plan y me ha dicho que se va contigo por 40 dólares”. Yo me quedé estupefacta. “Dice que es lesbiana pero que hace esto para ganarse la vida”. Le dije que me parecía respetable pero que ni de coña. Desde ese momento Gioggia desapareció del mapa y cuando reaparecía me ignoraba. Su padrino (ejerciendo ya abiertamente de chulo) nos echó de la barra, que según él era un lugar reservado, imagino que según él para Gioggia y sus clientas potenciales. Un rato después, cuando yo estaba bailando con una butch menudita de estilo gangster que me llegaba por el hombro, Gioggia le dijo a C. que bajaba el precio a 20 dólares.

Visto en perspectiva, se veía a leguas que era una trabajadora del sexo, pero yo no tenía ni idea de que existía esa modalidad de prostitución. Yo creía que ella me estaba ‘jineteando’, que se pegaba a mí esperando copas gratis, tal vez algún regalo, un poco de lujo… Pero no concebía que pusiera tarifa. Al contarlo así a un amigo, me replicó: “Ya ves, en Cuba están desarrollados todos los nichos de mercado imaginables”. Me dijo también que las fiestas de gais y lesbianas en La Habana son escenario habitual de prostitución, en el que también los cubanos son jineteados. Que un día fue a una y un chico le preguntó: “¿Qué haces aquí? ¿Andas buscando o luchando?”. Él le dijo que no entendía. “Ah, que no entiendes”, contestó el otro pensando que se estaba declarando hetero. “No, no, claro que entiendo, pero no comprendo qué quieres decir con eso”. “Aquí hay dos tipos de personas, las que vienen a buscar y las que vienen a luchar. Yo por ejemplo vengo a luchar”. Ok, mi amigo comprendió y se despidió educadamente.

El caso es que nosotras también nos marchamos, ya cansadas de bailotear desde el Gangnam Style hasta el Kimba pa’ que suene (éxito reguetonero), y yo obsesionada con escribir este post, que resultó no terminar ahí. De camino al taxi, sentimos unos pasos detrás. Miré y nos seguía un hombre de aspecto rudo con una mujer masculina que vestía completamente de blanco (lo cuál a menudo indica que está pasando por el rito yoruba de recibir santo, que implica vestir solo de blanco durante un año) y lucía un medallón de oro en el cuello. Me dijo algo como “No te asustes, que no mordemos” y nos pusimos a charlar.

Salió el tema de la situación con Gioggia y yo repetí de broma lo que me habían dicho otros amigos: que yo no pago, que en todo caso cobro. La chica, que tenía uno de estos nombres imposibles de inspiración rusa que no recuerdo, 35 años y un hijo de 20, empezó a cortejarme con ese estilo de butch dandy (que imagino que tendrá un nombre en el argot lésbico latino): que me había seguido hipnotizada por mis piernas y que a ella no le interesaba mi dinero, es más, que si me iba con ella yo tendría todos los gastos pagados. Le dije que me iba a casa, nos giramos para parar un taxi, y ella se empeñó en pagarlo. Un taxi cuesta cinco dólares, que es un tercio del salario mensual medio cubano. Para demostrarme que tenía dinero y que con ella viviría como una reina, mostró su cartera, llena de billetes en divisas. Le dije que muchas gracias, pero que esa no era la cuestión, que no aceptaba la invitación al taxi y que tal vez nos viéramos al día siguiente en el Hechevarría. Me pidió por la ventanilla un beso en la mejilla “aunque sea” y el taxi arrancó.

Pero la noche y el post no terminan ahí. En el taxi fuimos hablando de lo loco que había sido todo, que la una me quisiera cobrar y la otra estuviera dispuesta a pagar. El taxista, trigueño de mediana edad de aspecto anodino, seguía la conversación y metía baza. Cuando llegamos a la casa, le dije al taxista que yo tenía el dinero arriba, que me esperase un momentito y le pagaba. Cuando bajé y le pagué, se dio el siguiente diálogo:

Taxista (léase con acento cubano): ¿Y entonces?

June (léase con acento vasco cortante): ¿Y entonces qué?

Taxista: Que si nos vamos por ahí a pasar un rato juntos.

June (ojiplática): No. Soy lesbiana.

Taxista: Pero a mí eso no me importa

June: Pero a mí sí porque no me gustan los hombres [en realidad el que no me gustaba era él, pero siempre me ha costado decir eso con crudeza]

Taxi: Ah, bueno.

C. me contó que mientras iba a por el dinero, el taxista le había dicho: “Óyeme, no te pongas brava, pero tu amiga está muy buena, y yo podría no cobraros el trayecto si se viene un rato conmigo”.

No hay moraleja, pero sí posdata: las tres mujeres con las que charlé un rato (la puta, la dandy y una amiga de C.) habían sido madres de adolescentes. Estoy segura de que si hubiera hecho un sondeo para averiguar cuántas de esas chavalitas lesbianas  ’repas’ (‘repa’ es un apelativo equivalente a barriobajera, que viene de ‘repartera’, es decir, persona que vive en los repartos, barrios humildes del extrarradio habanera) eran madres, el resultado hubiera sido abrumador. Me parece interesantísimo indagar en esas vidas, en las discriminaciones que han enfrentado y las estrategias y resistencias que han desarrollado. Pero esta vez estoy de vacaciones.

http://gentedigital.es/comunidad/june/2013/01/16/prostitucion-lesbica-de-ida-y-vuelta-en-la-habana/

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Los transexuales ya no son enfermos mentales

La nueva ‘biblia’ psiquiátrica, el DSM-5, destierra el Trastorno de Identidad de Género

La clasificación de la OMS, menos utilizada por los profesionales, conserva el trastorno

Se suman nuevas enfermedades, como el síndrome de acaparamiento

Marcha de transexuales en Barcelona en octubre de 2012. / CORDON PRESS

Los transexuales ya no son enfermos mentales. Así lo certifica la nueva edición de la biblia de la psiquiatría. El DSM-5, acrónimo en inglés delManual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, en sus siglas en inglés), solo conserva la “disforia de género”, es decir, la angustia que sufre la persona que no está identificada con su sexo masculino o femenino.

En España hay entre 7.000 y 12.000 transexuales, que llevan añospidiendo ser excluidos de los manuales psiquiátricos, al igual que activistas y transgénero de todo el mundo. En este país su derecho a sentirse hombre o mujer está reconocido desde 2007. Pueden cambiar de nombre legalmente u operarse para tener genitales del otro sexo, pero sobre el papel padecían una enfermedad. No por el dolor causado por sentirse mujer viviendo en el cuerpo de un hombre o viceversa, sino por el mero hecho de ser transexual.

El estigma se sumaba al rechazo social, la incomprensión o el largo tratamiento al que muchos de ellos se someten y que incluye repetidas intervenciones quirúrgicas para adecuar su aspecto al del sexo deseado. Pero hay mucho más. Estudios citados por las asociaciones aseguran que los transexuales padecen una tasa de paro de entre el 60% y el 80%

El órgano directivo de la APA aprobó el pasado 1 de diciembre el nuevo manual, la primera revisión a fondo en 20 años de los criterios diagnósticos más compartidos en el mundo de la psiquiatría. Se publicará en mayo de 2013 y en él, junto a otras modificaciones, ha desaparecido el término “Trastorno de la Identidad de Género”, según ha explicado este martes una portavoz de la asociación.

El proceso parece similar al de la normalización de la homosexualidad. Desapareció como enfermedad mental en 1973, pero se conservó, con el nombre de “homosexualidad egodistónica”, el supuesto que describe la angustia y el sufrimiento que padece un gay o una lesbiana por el hecho de serlo. El término se retiró en 1986.

El DSM tiene sesenta años de historia y ha constituido durante estas décadas una poderosa herramienta de trabajo para psiquiatras, psicólogos y otros trabajadores de ese campo. Es una suerte de guía para ordenar y nombrar las distintas enfermedades mentales.

La revisión del DSM, que ha llegado a su quinta edición, supone un trabajo de seis años y la aportación de 1.500 expertos de 39 países. Incluso se ha sometido al escrutinio público. De hecho, se han escrito 13.000 comentarios en la web donde ha estado colgado el documento preliminar y se recibieron 12.000 aportaciones en forma de e-mails o cartas. “Ha habido mucho más interés por parte de los ciudadanos y cobertura mediática del DSM-5 que en anteriores revisiones”, ha explicado el presidente de la APA, Dilip Jeste, en el anuncio de la aprobación del tratado, “ello refleja mayor conciencia pública e interés de los medios de comunicación en la enfermedad mental”.

“El DSM es la herramienta de referencia para el mundo de la clínica”, asegura Enrique García Bernardo, jefe de servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, “no tanto en el ámbito académico, que sigue la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ICD-10″. Este último listado, que es un compendio de enfermedades de todo tipo, no solo psiquiátricas, sí que conserva el trastorno de identidad sexual. Está en proceso de revisión, como ha ocurrido con el DSM. “Habitualmente la OMS sigue los pasos del tratado estadounidense”, asegura el psiquiatra, “y además su clasificación tiene una razón más administrativa y ordenadora”

Esta revisión del DSM recoge otros cambios. Algunas enfermedades mentales, como la transexualidad, han dejado de serlas. Otras se incorporan. Pero el resultado es muy parecido en términos numéricos. La evolución social y la investigación aclaran situaciones y conductas y la nueva referencia en enfermedades mentales no patologiza más a la sociedad.

Nuevas dolencias: el acaparamiento y la excoriación

En el grueso volumen se podrá consultar los criterios diagnósticos de una afección relacionada con el síndrome de Diógenes, que se ha trasladado al tratado con el nombre de Trastorno de Acaparamiento. Se justifica su inclusión “con una extensa investigación científica. Su incorporación”, asegura la asociación en una nota de prensa, “ayudará a caracterizar a la gente con dificultades persistentes para deshacerse de sus posesiones, independientemente de su valor real. Esta conducta tiene efectos dañinos (emocionales, físicos, sociales, económicos e incluso legales) para un acaparador y sus familiares”.

El síndrome de Asperger desaparece bajo el paraguas del Trastorno del Espectro Autista, que incorporará varias condiciones patológicas existentes en la anterior edición del volumen, el DSM-IV, como el autismo, el síndrome antes mencionado, el Trastorno Desintegrador de la Infancia y el de Desarrollo Infantil. Los niños que padecen la dolencia bautizada con el nombre del pediatra austriaco que lo definió suelen tener un habla sin ritmo e intereses muy limitados. Hacen acopio de infinidad de datos sobre ellos sin categorización.

Otra enfermedad mental nueva es el Trastorno de Estado de Ánimo Disruptivo y No Regulado, que sirve para describir el caso de niños “que muestran irritabilidad persistente y episodios frecuentes de arrebatos de conducta tres o más veces a la semana durante más de un año”, observa la asociación. “Se pretende evitar el diagnóstico erróneo o el sobretratamiento de trastornos bipolares en niños”.

Se incorpora también la excoriación, es decir, el acto de arrancarse la piel de manera continuada, dentro de las dolencias vinculadas a la enfermedad obsesiva-compulsiva

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/12/04/actualidad/1354628518_847308.html

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La intersexualidad ya no se oculta

Fotograma cartel de la película 'XXY', de Lucía Puenzo

Fotograma cartel de la película ‘XXY’, de Lucía Puenzo

  • Personas con esta condición y médicos explican las causas y los problemas sociales
  • Consiste en una discordancia entre sexo cromosómico, genitales externos e internos

No hace mucho tiempo, la intersexualidad era una cosa de mitos y leyendas, de ninfas y de dioses. Antes a estas personas las llamaban hermafroditas, ahora intersexuales pero, independientemente del término, ya no se esconden, ahora ya no tienen miedo. Van superando las barreras que la sociedad les ha puesto durante años y van vistiéndose cada vez más firmes con un escudo que les permite caminar en este mundo de titanes. Las directoras de cine argentinas, Lucia Puenzo y Julia Solomonoff, con sus películas ‘XXY’ (2007) y ‘El último verano de la Boyita’ (2009), respectivamente, abrieron la veda en la sociedad actual y pusieron sobre la mesa un tema del que todavía mucho se desconoce.

No son hombres y mujeres a la vez, como mucha gente piensa ni tampoco tiene que ver con la transexualidad. Son personas con una condición intersexual, es decir: “Existe una discordancia entre el sexo cromosómico, los genitales externos y los internos“. Así define Rosa (no es su nombre real pero prefiere conservar el anonimato) a las personas que, como ella, han vivido alguna vez el aislamiento y la sensación de “ser único en el mundo”.

Rosa pertenece a GRAPSIA una asociación que nació hace 12 años de la necesidad de conocer a otras personas en la misma situación, compartir experiencias, aprender de las vivencias de los demás, darse apoyo mutuo y sobre todo, dar y propagar información. “Hace 20 años muchos médicos no sabían qué era esto y no daban las respuestas necesarias a los familiares. Afortunadamente, todo esto hoy ha cambiado”, confiesa una Rosa optimista que asegura con claridad que “no son tan importantes las etiquetas sino las personas, con todas sus particularidades”. Insiste en que al niño, desde muy pequeño, tanto desde la propia familia como en el colegio, hay que educarle hacia la diversidad. “Así, en la vida todo será mucho más fácil”.

Del mismo modo, la doctora Laura Audí, asesora la Unidad de Investigación en Endocrinología Pediátrica y del Instituto de Investigación del Hospital Vall d’Hebron (VHIR), afirma a ELMUNDO.es que la palabra intersexualidad es utilizada para describir a “las personas que nacen con una apariencia sexual distinta al patrón habitual, es decir, que es discordante con el patrón considerado normal”.

Pero, según apunta esta investigadora, la palabra intersexualidad como tal, no es del todo correcta. “El término médico más preciso, derivado del consenso internacional alcanzado en 2006 (Consenso de Chicago), es ‘anomalías del desarrollo sexual‘ (ADS) derivado del inglés ‘disorders of sex development’ (DSD)”, asegura esta experta que es también miembro del grupo de Identidad y Diferenciación Sexual (GIDSEEN) de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). No obstante, matiza que diversos sectores sociales prefieren evitar la palabra “anomalía” por parecer peyorativa y utilizan el término de ‘variantes del desarrollo sexual’.

Una de cada 2000 personas en el mundo

Gabriel J. Martín trabaja en la Coordinadora Gai Lesbiana de Cataluña y da conferencias, en España y en medio mundo, sobre la intersexualidad. Además, es psicólogo e intersexual. Ahora, después de muchos años, por fin es capaz de gritarle al mundo: “Aquí estoy yo, ya no tengo miedo. Soy diferente, ¿y?“.

Al otro lado del teléfono, reconoce que ha llorado mucho y ha tenido que luchar en una sociedad donde lo correcto es ser lo que se denomina normal. Pero él huye del victimismo y prefiere vivir: “Un ser humano, si no está dispuesto a dejarse vencer por las adversidades, puede adaptarse y sobrevivir a casi todo”. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con dicha condición nace una de cada 2.000 personas en el mundo y se estima que el 1% de la población tiene alguno de los 50 síndromes asociados a la intersexualidad. “El albinismo es 10 veces menos frecuente y todo el mundo sabe lo que es un albino pero, en cambio, pocos saben qué es la intersexualidad”, asevera categórico el psicólogo.

Pero además, la doctora Audí matiza estos datos, ya que hay causas que son mucho más infrecuentes y forman parte de las denominadas enfermedades raras. “Si consideramos que los niños que nacen con un meato urinario no situado en la punta del pene (hipospadias) también presentan un ‘estado intersexual’, se puede decir entonces que uno de cada 100 recién nacidos pueden presentar una anomalía”, manifiesta. Y añade a su vez que la mayoría de los casos tiene una causa genética, por tanto “la frecuencia puede ser más elevada en regiones en las que la población presenta un alto índice de consanguinidad (emparejamiento entre personas con antepasados comunes)”.

Causas y explicación

Todos los procesos que se producen durante el desarrollo fetal requieren la intervención de numerosos genes. “Actualmente existen más de 40 genes y cada año se describe alguno nuevo implicado con estos problemas“, añade. Esos genes, continua, son conocidos por el hecho de que sus mutaciones impiden el normal desarrollo sexual del feto y provocan que el recién nacido presente alguna “discordancia con el patrón normal” femenino o masculino.

Pero entonces, ¿en qué consiste esta concordancia? “Hay una gran variedad de posibilidades”, asegura la especialista. Primero, que los cromosomas sexuales no sean normales, segundo, que las gónadas no sean acordes con los cromosomas sexuales y finalmente que los genitales no sean tampoco acordes con los cromosomas sexuales y/o con las gónadas. Las variantes además, pueden detectarse en el recién nacido o bien hacerlo más adelante, durante la pubertad o incluso la edad adulta.

Existen varias clasificaciones pero, para simplificar, Audí aclara que: “En los XY (sexo genético masculino) la causa más frecuente es elsíndrome de insensibilidad a los andrógenos (como es el caso de Rosa) por mutaciones en el gen del receptor de andrógenos. Mientras que en las XX (sexo genético femenino) la causa más frecuente es la hiperplasia suprarrenal congénita (HSC) por déficit de la enzima 21-hidroxilasa”. Pero insiste: “Existen muchas otras causas”. SIGUE

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/10/25/noticias/1351184448.html

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El morbo del masaje

Por: Venus O’Hara | 07 de septiembre de 2012

¿A quien no le gusta un masaje? Sentir unas manos por el cuerpo, combinado con aceites, música relajante y incienso hace que un masaje sea una experiencia multi-sensual. Recibirlo siempre me hace más consciente de mis zonas erógenas, como la nuca, la espalda, los muslos, los pies, la cabeza… básicamente, el cuerpo al completo. Para mí, todos los masajes son morbosos y no solo los que acaban con una final feliz.

Venus O'Hara por Lourdes Ribas

Venus O’Hara por Lourdes Ribas

Darme un masaje es un capricho mensual. Cada vez que voy, después de tan solo cinco minutos, noto como mi cuerpo se relaja, mi respiración se mitiga y siempre prometo acudir más a menudo. Suelo empezar boca abajo y cuando toca dar la vuelta, mis pezones siempre se quedan duros, aunque no haga nada de frío. La relajación se convierte en excitación y no tiene absolutamente nada que ver con la persona que me de el masaje. Es simplemente el hecho de ser tocada lo que me estimula y es una reacción perfectamente natural, me digo. Son esos momentos en los que me alegro de haber nacido mujer, simplemente porque la excitación sexual en un hombre en estas circunstancias sería mucho más difícil de disimular.

Después de hablar con amigos sobre este tema, uno me confesó que durante su último masaje, se había excitado mientras estaba boca arriba. Aunque según él, no era tanto para crear un efecto de “tienda de campaña” con la toalla que le tapaba las ingles. La situación le incomodó tanto, que el estrés que sintió al preocuparse por si la masajista lo notaba, anuló todo su esfuerzo previo. Además, otra amiga lesbiana admitió que se sentía excitada después de un masaje dado por un amigo, a pesar de que asegura que nunca se ha sentido atraído sexualmente por los hombres.No solo es excitante recibir masajes, también darlos puede ser morboso, aunque yo, si soy sincera, prefiero lo primero. Pero si esto no es posible, también me gusta observar los masajes de los demás y no soy la única: el masaje erótico es un género muy amplio en la pornografía. Recuerdo cuando me estaba preparando para actuar en el cortometraje Love Me Like You Hate Me de Erika Lust para el DVD Life Love Lust, sentía curiosidad por saber cuales serían las otras historias y la que más me llamó la atención fue la de una chica que llevaba tiempo sin sexo y recibió un masaje cuerpo a cuerpo. Lo recomiendo.

 

Venus O'Hara
Venus O’Hara

Tener un amante que de verdad sepa dar masajes es una gran ventaja, esto lo he aprendido este mismo verano. Descubrir este detalle fue como tachar otra casilla que ni siquiera sabia que existía. “Quiero comprobar tus habilidades como masajista” le dije la primera vez que cenamos juntos en su casa. Era la excusa perfecta para romper el hielo. Me puse de espaldas, me quité la camiseta y el sujetador antes de tumbarme en el sofá y cerrar los ojos. La brisa nocturna de verano me hacía cosquillas en la piel mientras anticipaba ya el tacto de sus manos fuertes encima de mi.

De repente, sentí un chorro de aceite por mis lumbares que despertó todos mis sentidos. Al estar caliente, me recordó a otra cosa. Parecía el masaje ideal: ser tocada por un verdadero experta que además tenía el interés de descubrir mi cuerpo. Mientras sus manos subían por mi espalada, acompañadas de su aliento caliente, me produjó escalofríos por todo el cuerpo y noté como mi respiración profunda se convertía en gemidos de placer puro. Luego, al sentir los besos y mordiscos por mi nuca, ya tenía la certeza de que esta vez, sí que habría una final feliz.

Por supuesto, el único problema de los masajes es que nunca duran lo suficiente…

Y a vosotros, ¿os ponen los masajes?

http://blogs.elpais.com/eros/2012/09/el-morbo-del-masaje.html

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La bisexualidad es una orientación sexual

Más que sexo

ARTÍCULO PUBLICADO EN IDEAS+TELETODO

EVA ROY*

 

Una de las frases que más he oído es “la bisexualidad está de moda”. Suelen decirla los que van de muy modernos, claro; se creen que así refuerzan el rasgo de superinformado inherente a todo progre inconformista que se precie. Obviamente, ante la disyuntiva hetero u homo, esta opción sorprende, indigna, recibe críticas o levanta ampollas porque viene a cargarse la necesidad de elegir. Labisexualidad se escapa del molde estricto, amparado en la dicotomía rígida que la sociedad occidental ha impuesto como modelo de pensamiento: o blanco o negro. Se traduce en un “¿para qué elegir, pudiendo tenerlo todo?” y, si ya hubo lío cuando una señora muy poderosa dijo que no podían mezclarse peras y manzanas, imagínense cuando alguien decide que hoy pera y mañana manzana…

 

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La frase la usan, otros, para explicar de una manera seudocientífica lo que han llegado a hacer durante las orgías en que participan ¿cuando se consumen ciertas sustancias da igual ocho que 80?. No critico, hablo con datos. En observaciones realizadas entre participantes de prácticas de sexo en grupo, se descubrió que más del 50% de las mujeres reaccionaba positivamente ante estímulos de personas de su mismo sexo y de distinto, frente al solo 1% de los hombres. Si el anonimato está garantizado, la tasa de respuesta masculina sube de modo espectacular, igualando al porcentaje de las mujeres.

Sin embargo, yendo más allá, cuando deja de ser pura pose o un delirio psicotrópico, y se trata de explicar cómo y por qué alguien esta semana se enamora de un señor, y quiere verle, cenar y viajar con él, cuando hace cinco años convivía y enloquecía de amor por una señora… Estas realidades provocan que se nos tambaleen los palos del sombrajo. Y es entonces cuando se repite otra frase clásica: “Todas las personas somos, en el fondo, bisexuales“. De esto da refrendo el informe Kinsey nada menos.

La bisexualidad es una orientación sexual que consiste en que una persona pueda sentirse fuertemente atraída por otra, independientemente de que esta sea hombre o mujer, y que esa capacidad de atracción sea duradera. Esto puede suceder tanto sucesiva como simultáneamente. Los bisexuales pueden tener relaciones sexuales ocasionales con hombres y con mujeres y al mismo tiempo estar comprometidos emocionalmente con una persona. Algunos bisexuales viven en pareja heterosexual y mantienen relaciones con personas de su mismo sexo esporádicamente. “Los gruposgais suelen decir que se trata de homosexuales avergonzados —publica la sexóloga Pilar Cristóbal–. Esto no es del todo cierto, puesto que los hombres homosexuales absolutos nunca mantienen relaciones sexuales con mujeres”.

TÓPICOS Y MITOS

En torno a la bisexualidad se elevan ciertos tópicos. Ser bisexual no implica sentir idéntica intensidad de atracción simultánea por hombres y mujeres, sino la capacidad de alguien de sentir atracción por una persona, sea hombre o mujer, en función de las circunstancias y de la época vital de esa persona. Según Bi-sex/ MSN groups, la mayoría de bisexuales generalmente se sienten un poco más atraídos hacia uno u otro sexo. Sin embargo, el grado de atracción que sienten por el sexo al que son menos proclives los diferencia amplia y suficientemente de la orientación homosexual y de laheterosexual.

Otro mito sobre la bisexualidad consiste en explicarla como producto de la confusión. No es infrecuente, durante el proceso de maduración, que se presenten dudas y confusión. Al respecto Bi-sex/ MSN groups explica que cualquier persona puede estar confusa respecto de su orientación sexual independientemente de cuál sea esta. Por ejemplo, esa confusión puede aparecer cuando alguien que creía ser gay o lesbiana vive alguna experiencia en que se siente fuertemente atraído(a) por el sexo contrario; o un heterosexual, hombre o mujer, puede experimentar confusión cuando ve que también puede sentirse fuertemente atraído (a) por alguien de su mismo sexo.

 

Que exista esa confusión es algo natural y depende de muchos factores (por ejemplo, la adolescencia, el haber permanecido mucho tiempo en ambientes con presencia de personas de su propio sexo, etcétera). Desde esa misma lógica general, lo mismo puede suceder con la persona bisexual. Pero una cosa es transitar por una etapa de confusión y otra muy distinta que la bisexualidad sea en sí misma y estructuralmente una confusión.

En sí misma la bisexualidad no es una desviación. Hay quienes de modo puntual mantienen una relación o viven una experiencia homosexual o lésbica, por probar, a modo de juego. La bisexualidad es una orientación sexual como lo es la homosexualidad y la heterosexualidad.

 

*Licenciada en Derecho y Empresa y experta en violencia de género, colabora con varios medios y ha publicado ‘Mi lado más hardcore’, ‘Verdad y mentiras en el sexo’ y ‘Sexo, amor y cirugía’.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/mas-que-sexo/una-persona-puede-sentirse-atraida-por-otra-margen-que-esta-sea-hombre-una-mujer-2152261

Més que sexe

ARTICLE PUBLICAT A IDEES+TELETODO

La bisexualitat és una altra opció sexual

EVA ROY

 

Una de les frases que més he sentit és “la bisexualitat està de moda”. Acostumen a dir-la els que van de molt moderns, és clar; es creuen que d’aquesta manera reforcen el tret de superinformat inherent a tot progre inconformista que se les tingui de tal. Òbviament, davant la disjuntiva hetero o homo, aquesta
opció sorprèn, indigna, rep crítiques o aixeca polseguera perquè de fet es carrega la necessitat d’escollir. La bisexualitat s’escapa del motllo estricte, emparat en la dicotomia rígida que la societat occidental ha imposat com a model de pensament: o blanc o negre. Es tradueix en un “¿per a què cal elegir, podent tenir-ho tot?” i, si ja hi va haver un bon embolic quan una senyora molt poderosa va dir que no es podien barrejar peres i pomes, imaginin-se quan algú decideix que avui pera i demà poma…

 

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La frase la fan servir, d’altres, per explicar d’una manera pseudocientífica el que han arribat a fer durant les orgies en què participen –quan es consumeixen certes substàncies tant li fa vuit que 80–. No critico, parlo amb dades. En observacions realitzades entre participants de pràctiques de sexe en grup, es va descobrir que més del 50% de les dones reaccionaven positivament davant estímuls de persones del seu mateix sexe i de diferent, enfront de només un 1% dels homes. Si l’anonimat està garantit, la taxa de resposta masculina puja de manera espectacular, igualant el percentatge de les dones.

No obstant, anant més enllà, quan deixa de ser un mer posat o un deliri psicotròpic, i es tracta d’explicar com i per què algú aquesta setmana s’enamora d’un senyor, i vol veure’l, sopar i viatjar amb ell, quan fa cinc anys convivia i embogia d’amor per una senyora… Aquestes realitats provoquen que ens trontollin els pals del xiringuito. I és llavors quan es repeteix una altra frase clàssica: “Totes les persones som, en el fons, bisexuals“. D’això en dóna ratificació l’informe Kinseym, que déu n’hi do.

La bisexualitat és una orientació sexual que consisteix en la circumstància que una persona es pugui sentir fortament atreta per una altra, independentment que aquesta sigui home o dona, i que aquesta capacitat d’atracció sigui duradora. Això pot passar tant successivament comsimultàniament. Els bisexuals poden tenir relacions sexuals ocasionals amb homes i amb dones i al mateix temps estar compromesos emocionalment amb una persona. Alguns bisexuals viuen en parella heterosexual i mantenen relacions amb persones del seu mateix sexe esporàdicament. “Els grups gais solen dir que es tracta d’homosexuals avergonyits -publica la sexòloga Pilar Cristóbal-. Això no és del tot cert, donat que els homes homosexuals absoluts mai mantenen relacions sexuals amb dones”.

TÒPICS I MITES

Al voltant de la bisexualitat s’eleven certs tòpics. Ser bisexual no implica sentir idèntica intensitat d’atracció simultània per homes i dones, sinó la capacitat d’algú de sentir atracció per una persona, sigui home o dona, en funció de les circumstàncies i de l’època vital d’aquella persona. Segons Bi-sex/ MSN groups, la majoria de bisexuals generalment se senten una mica més atrets per un o altre sexe. No obstant, el grau d’atracció que senten pel sexe al qual són menys proclius els diferencia àmpliament i de manera suficient de l’orientació homosexual i de l’heterosexual.

Un altre mite sobre la bisexualitat consisteix a explicar-la com a producte de la confusió. No és infreqüent, durant el procés de maduració, que es presentin dubtes i confusió. En aquest sentit, Bi-sex/ MSN groups explica que qualsevol persona pot estar confusa respecte de la seva orientació sexual independentment de quina sigui. Per exemple, aquesta confusió pot aparèixer quan algú que creia ser gai o lesbiana viu alguna experiència en què se sent fortament atret(a) pel sexe contrari; o unheterosexual, home o dona, pot experimentar confusió quan veu que també pot sentirse fortament atret(a) per algú del seu mateix sexe.

Que es doni aquesta confusió és una cosa natural i depèn de molts factors (per exemple, l’adolescència, haver estat molt temps en ambients amb presència de persones del seu propi sexe, etcètera). Des d’aquesta mateixa lògica general, el mateix pot passar amb la persona bisexual. Però una cosa és transitar per una etapa de confusió i una altra molt diferent que la bisexualitat sigui en si mateixa i estructuralment una confusió.

En si mateixa la bisexualitat no és una desviació. N’hi ha que, de manera puntual, mantenen una relació o viuen una experiència homosexual o lèsbica, per provar, com si fos un joc. La bisexualitat és una orientació sexual com ho és l’homosexualitat i l’heterosexualitat.

*Llicenciada en Dret i Empresa i experta en violència de gènere, col·labora amb diversos mitjans i ha publicat ‘Mi lado más hardcore’, ‘Verdad y mentiras en el sexo’ i ‘Sexo, amor y cirugía’.

http://www.elperiodico.cat/ca/noticias/mes-que-sexe/una-persona-puede-sentirse-atraida-por-otra-margen-que-esta-sea-hombre-una-mujer-2152261

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La caza del gay

LA CUARTA PÁGINA. PIEDRA DE TOQUE
La caza del gay
PIEDRA DE TOQUE. Lo más fácil e hipócrita es atribuir el asesinato de Daniel Zamudio a cuatro bellacos que se autodenominan neonazis. Ellos no son más que la avanzadilla repelente de nuestra tradición homófoba
MARIO VARGAS LLOSA 8 ABR 2012

FERNANDO VICENTE

La noche del tres de marzo pasado, cuatro “neonazis” chilenos, encabezados por un matón apodado Pato Core, encontraron tumbado en las cercanías del Parque Borja, de Santiago, a Daniel Zamudio, un joven y activista homosexual de 24 años, que trabajaba como vendedor en una tienda de ropa.

Durante unas seis horas, mientras bebían y bromeaban, se dedicaron a pegar puñetazos y patadas al maricón, a golpearlo con piedras y a marcarle esvásticas en el pecho y la espalda con el gollete de una botella. Al amanecer, Daniel Zamudio fue llevado a un hospital, donde estuvo agonizando durante 25 días al cabo de los cuales falleció por traumatismos múltiples debidos a la feroz golpiza.

Este crimen, hijo de la homofobia, ha causado una viva impresión en la opinión pública no sólo chilena, sino sudamericana, y se han multiplicado las condenas a la discriminación y al odio a las minorías sexuales, tan profundamente arraigados en toda América Latina. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reclamó una sanción ejemplar y pidió que se activara la dación de un proyecto de ley contra la discriminación que, al parecer, desde hace unos siete años vegeta en el Parlamento chileno, retenido en comisiones por el temor de ciertos legisladores conservadores de que esta ley, si se aprueba, abra el camino al matrimonio homosexual.

Ojalá la inmolación de Daniel Zamudio sirva para sacar a la luz pública la trágica condición de los gays, lesbianas y transexuales en los países latinoamericanos, en los que, sin una sola excepción, son objeto de escarnio, represión, marginación, persecución y campañas de descrédito que, por lo general, cuentan con el apoyo desembozado y entusiasta del grueso de la opinión pública.

Los delitos de este tipo que se hacen públicos son sólo una mínima parte de los que se cometen.
Lo más fácil y lo más hipócrita en este asunto es atribuir la muerte de Daniel Zamudio sólo a cuatro bellacos pobres diablos que se llaman neonazis sin probablemente saber siquiera qué es ni qué fue el nazismo. Ellos no son más que la avanzadilla más cruda y repelente de una cultura de antigua tradición que presenta al gay y a la lesbiana como enfermos o depravados que deben ser tenidos a una distancia preventiva de los seres normales porque corrompen al cuerpo social sano y lo inducen a pecar y a desintegrarse moral y físicamente en prácticas perversas y nefandas.

Esta idea del homosexualismo se enseña en las escuelas, se contagia en el seno de las familias, se predica en los púlpitos, se difunde en los medios de comunicación, aparece en los discursos de políticos, en los programas de radio y televisión y en las comedias teatrales donde el marica y la tortillera son siempre personajes grotescos, anómalos, ridículos y peligrosos, merecedores del desprecio y el rechazo de los seres decentes, normales y corrientes. El gay es, siempre, “el otro”, el que nos niega, asusta y fascina al mismo tiempo, como la mirada de la cobra mortífera al pajarillo inocente.

En semejante contexto, lo sorprendente no es que se cometan abominaciones como el sacrificio de Daniel Zamudio, sino que éstas sean tan poco frecuentes. Aunque, tal vez, sería más justo decir tan poco conocidas, porque los crímenes derivados de la homofobia que se hacen públicos son seguramente sólo una mínima parte de los que en verdad se cometen. Y, en muchos casos, las propias familias de las víctimas prefieren echar un velo de silencio sobre ellos, para evitar el deshonor y la vergüenza.

Aquí tengo bajo mis ojos, por ejemplo, un informe preparado por el Movimiento Homosexual de Lima, que me ha hecho llegar su presidente, Giovanny Romero Infante. Según esta investigación, entre los años 2006 y 2010 en el Perú fueron asesinadas 249 personas por su “orientación sexual e identidad de género”, es decir una cada semana. Entre los estremecedores casos que el informe señala, destaca el de Yefri Peña, a quien cinco “machos” le desfiguraron la cara y el cuerpo con un pico de botella, los policías se negaron a auxiliarla por ser un travesti y los médicos de un hospital a atenderla por considerarla “un foco infeccioso” que podía transmitirse al entorno.

Estos casos extremos son atroces, desde luego. Pero, seguramente, lo más terrible de ser lesbiana, gay o transexual en países como Perú o Chile no son esos casos más bien excepcionales, sino la vida cotidiana condenada a la inseguridad, al miedo, la conciencia permanente de ser considerado (y llegar a sentirse) un réprobo, un anormal, un monstruo. Tener que vivir en la disimulación, con el temor permanente de ser descubierto y estigmatizado, por los padres, los parientes, los amigos y todo un entorno social prejuiciado que se encarniza contra el gay como si fuera un apestado. ¿Cuántos jóvenes atormentados por esta censura social de que son víctimas los homosexuales han sido empujados al suicidio o a padecer de traumas que arruinaron sus vidas? Sólo en el círculo de mis conocidos yo tengo constancia de muchos casos de esta injusticia garrafal que, a diferencia de otras, como la explotación económica o el atropello político, no suele ser denunciada en la prensa ni aparecer en los programas sociales de quienes se consideran reformadores y progresistas.

Ante la homofobia, las ideologías políticas se funden en un solo ente de prejuicio y estupidez
Porque, en lo que se refiere a la homofobia, la izquierda y la derecha se confunden como una sola entidad devastada por el prejuicio y la estupidez. No sólo la Iglesia católica y las sectas evangélicas repudian al homosexual y se oponen con terca insistencia al matrimonio homosexual. Los dos movimientos subversivos que en los años ochenta iniciaron la rebelión armada para instalar el comunismo en el Perú, Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru), ejecutaban a los homosexuales de manera sistemática en los pueblos que tomaban para liberar a esa sociedad de semejante lacra (ni más ni menos que lo hizo la Inquisición a lo largo de toda su siniestra historia).

Liberar a América Latina de esa tara inveterada que son el machismo y la homofobia —las dos caras de una misma moneda— será largo, difícil y probablemente el camino hacia esa liberación quedará regado de muchas otras víctimas semejantes al desdichado Daniel Zamudio. El asunto no es político, sino religioso y cultural. Fuimos educados desde tiempos inmemoriales en la peregrina idea de que hay una ortodoxia sexual de la que sólo se apartan los pervertidos y los locos y enfermos, y hemos venido transmitiendo ese disparate aberrante a nuestros hijos, nietos y bisnietos, ayudados por los dogmas de la religión y los códigos morales y costumbres entronizados. Tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana. Y que en este aspecto de la condición de hombres y mujeres también la libertad debe reinar, permitiendo que, en la vida sexual, cada cual elija su conducta y vocación sin otra limitación que el respeto y la aquiescencia del prójimo.

Las minorías que comienzan por aceptar que una lesbiana o un gay son tan normales como un heterosexual, y que por lo tanto se les debe reconocer los mismos derechos que a aquél —como contraer matrimonio y adoptar niños, por ejemplo— son todavía reticentes a dar la batalla a favor de las minorías sexuales, porque saben que ganar esa contienda será como mover montañas, luchar contra un peso muerto que nace en ese primitivo rechazo del “otro”, del que es diferente, por el color de su piel, sus costumbres, su lengua y sus creencias y que es la fuente nutricia de las guerras, los genocidios y los holocaustos que llenan de sangre y cadáveres la historia de la humanidad.

Se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo, sin duda, aunque sin extirparlo del todo. Hoy, por lo menos, se sabe que no se debe discriminar al negro, al amarillo, al judío, al cholo, al indio, y, en todo caso, que es de muy mal gusto proclamarse racista.

No hay tal cosa aún cuando se trata de gays, lesbianas y transexuales, a ellos se los puede despreciar y maltratar impunemente. Ellos son la demostración más elocuente de lo lejos que está todavía buena parte del mundo de la verdadera civilización.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2012

© Mario Vargas Llosa, 2012

http://elpais.com/elpais/2012/04/04/opinion/1333540547_113226.html

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Violaciones correctivas de lesbianas: ‘Vamos a enseñarte una lección’

Ndumi Funda, directora de la ONG Luleki Sizwe. | Foto J.BNdumi Funda, directora de la ONG Luleki Sizwe. | Foto J.B

  • Ndumi Funda denuncia la macabra ‘clase de masculinidad’ que se da en su país
  • Han recogido 176.000 firmas, ‘la campaña internacional más importante’

Javier Brandoli | Ciudad del Cabo

“Te vamos a enseñar una lección”. Esas son las primeras palabras que Ndumi Funda, directora de la ONG Luleki Sizwe explica que escuchan las víctimas de las conocidas como ‘violaciones correctivas de lesbianas’. Una macabra clase de masculinidad para “enseñar que son mujeres, no hombres”. Tras la violación, en muchas ocasiones, llega el Sida, el rechazo social, el desprecio de la policía y la muerte. Un susurro mortal que “sentimos cada día como una amenaza constante”.

Ndumi lidera un movimiento social con otras ONG sudafricanas que han conseguido llegar hasta el mismo Parlamento. Con la ayuda, entre otras, de la organización estadounidense change.org han llevado hasta el despacho del ministro de Justicia 176.000 firmas recogidas en 163 países.“Es la campaña internacional de recogida de firmas más importante de la Historia de Sudáfrica”, explica Benjamin Joffe-Walt, responsable de comunicación de la campaña. Eso sí, menos de un 2% de las firmas son sudafricanas.

“El ministro ha prometido cambios inminentes y ayudas personalizadas a las víctimas. Hay una nueva reunión en cuatro semanas para aclarar propuestas”, anuncia Benjamin.

La importancia del nombre en África

‘Creé esta organización después de que mi pareja fuera violada por cinco hombres y acabara muriendo de Sida’

Ndumie ha sido también víctima de las violaciones. No directamente, lo fue su pareja. “Creé la ONG en 2008 para luchar contra la violencia que sufren las lesbianas en los township de Ciudad del Cabo (barriadas hacinadas de gente que vive en condiciones miserables a las afueras de la ciudad), tras ver morir a mi novia en 2007”, recuerda. “Sizwe (su pareja) fue violada por cinco hombres que pretendían corregir su desviada conducta. Al principio no dijo nada, ni a sus padres. Luego confesó la violación por la que se infectó de Sida, y acabó muriendo por una meningitis. Fue una historia muy triste”.

Antes, en 2005, prosigue Ndumie, “Luleki era una conocida lesbiana que no escondía su sexualidad. Trabajaba para la comunidad, luchando contra la violencia que sufren las mujeres y ayudando a la gente más pobre. Un día fue violada por su primo, que explicó que lo hizo para ‘enseñarla que no era un hombre’. Murió tras contraer el Sida”, recuerda. “En África los nombres son muy importantes, por eso el nombre de esta organización lleva el de ambas”.

Pero la pesadilla de una lesbiana violada no termina con la agresión. El rechazo de la sociedad y la policía, junto a un más que probable contagio del Sida, son los siguientes pasos. “La Policía es muy homófoba. En muchas ocasiones la lesbiana va a denunciar y ni siquiera es escoltada para volver a su casa. Tiene que esperar aterrorizada en la parada del autobús o compartir minibús con sus violadores”, denuncia Ndumie. Muchas, de hecho, optan por ni siquiera denunciar los hechos.

“Hubo diez denuncias en una semana y la Policía no hizo nada. En los últimos dos años han muerto más de diez lesbianas violadas”, recuerda, mientras comienza a contar en voz alta sus nombres.

Rechazo de abogados, médicos, familias

‘La Policía es muy homófoba. En muchas ocasiones la lesbiana va a denunciar y ni siquiera es escoltada para volver a su casa’

Hay un evidente rechazo social al problema. “Los violadores forman parte de nuestros barrios. Los agentes los conocen y prefieren no detenerlos. Las familias rechazan en muchos casos a las hijas, hermanas… que declaran su homosexualidad. Los testigos y médicos no acuden a los juicios, los abogados no quieren defenderlas, lo que hace que sea un proceso interminable”.

Su día a día es parecido. “Yo nunca entro en un bar de los township, sé que corro peligro. Si hacemos una reunión es en una casa, encerradas, yninguna sale a la calle a partir de las ocho de la tarde“.

Luego llega la enfermedad. “Muchos de los violadores son ex convictos que han sido violados en la cárcel. Tienen Sida, lo que acaba siendo una sentencia de muerte para nosotras”. El rechazo se extiende también a sus hijos. “Muchas tenemos hijos y si en la escuela se enteran que su madre es lesbiana son apartados”.

Sin embargo, la campaña ha abierto una nueva puerta a la esperanza. “Trabajamos en una asociación que tiene 350 mujeres. Tenemos dos equipos de fútbol y estamos creando uno de rugby. Hacemos obras de teatro y empezamos a perder el miedo a salir a la calle. La gente viene a vernos”.

‘Las familias rechazan a sus hijas, hermanas… Los testigos y médicos no acuden a los juicios..’

¿Qué le pides al ministro? “Una nueva legislación que califique la violación de lesbianas como un agravante, protección policial y ayudas a las víctimas. Les votamos para que nos protejan, no para que nos olviden”, concluye.

Lo curioso es que Sudáfrica tiene una legislación especialmente dura contra las violaciones, una lacra social, y fue el primer país africano en legalizar el matrimonio homosexual y en penar la discriminación sexual. La presión internacional ha conseguido que las voces de las víctimas sean ahora escuchadas en el Parlamento.

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/03/25/solidaridad/1301053048.html

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