El triángulo de la prostitución en Madrid: más de treinta burdeles en medio kilómetro cuadrado

En el Paseo de las Delicias hay dos edificios, el 127 y el 133, que antes tuvieron residentes. Ahora están ocupados por completo por lupanares. Son el símbolo de una gran manzana triangular, entre las paradas de Atocha y Legazpi, con la mayor densidad de prostíbulos clandestinos por metro cuadrado de Madrid. 

El 127 y el 133 del Paseo de las Delicias de Madrid son edificios que están ocupados en su totalidad por burdeles

El 127 y el 133 del Paseo de las Delicias de Madrid son edificios que están ocupados en su totalidad por burdelesMoeh Atitar

DAVID LÓPEZ FRÍAS
 

Madrid también tiene su distrito rojo de la prostitución. Como Amsterdam, pero sin escaparates ni neones. Escondido. Está al salir de la estación de metro de Legazpi. O de la de Atocha. El tercer vértice de esa manzana triangular está en la esquina entre los paseos de las Choperas y Santa María de la Cabeza.

Son poco más de 0,5 kilómetros cuadrados de terreno, pero hay más de treinta prostíbulos. Curiosamente, es una zona en la que no abundan las whiskerías ni clubes de striptease. No se anuncian en público; sólo en la intimidad de internet. La prostitución ya no está en los bares sino en las casas. Desde chicas particulares a clubes ocultos en semisótanos, pasando por consultas de masajistas con final feliz.

Mapa de los burdeles clandestinos en el triángulo de la prostitución de Madrid

Mapa de los burdeles clandestinos en el triángulo de la prostitución de Madrid Alba Martín

Si esa gran manzana roja es la micronación de los burdeles, su capital es el Paseo de las Delicias. Allí se encuentran casi la mitad de los lupanares. Y la densidad la disparan dos bloques: el número 127 y el 133. Son edificios que están ocupados en su totalidad por casas de alterne. Auténticos supermercados del sexo de arriba abajo, que se diferencian de los demás bloques de viviendas porque tienen el portal abierto. Antaño también tuvieron residentes, pero la prostitución fue ganando metros hasta que los echó a todos.

EL 127

De estos dos edificios, el 127 es el más antiguo. Funciona desde hace 40 años y tiene fama de ser la opción “low cost” de la zona, por lo que es muy frecuentado por inmigrantes. Es un edificio muy viejo, de casi 200 años y sin ascensor. Tiene 4 plantas con 4 pisos cada una. Parece que tuvo tiempos mejores. Ahora huele a rancio y da la sensación de que se va a caer a trozos.

Al pasar el portal hay unas escaleras que suben al primer rellano, donde te reciben 4 puertas de madera carcomida. Una de ellas está abierta y en el quicio hay un señor de unos 50 años. Deduzco que peruano, porque lleva una camiseta del Sporting Cristal. Me pregunta que qué horas son estas de venir a fo**ar, que las chicas ya se han ido.

Son las 22:00 y yo creía que era una hora adecuada para ir a un burdel; la noche acaba de caer, la gente empieza a salir de fiesta y la oscuridad proporciona un poco de anonimato. Pero parece que no. El 127, como cualquier otro supermercado, hace un horario muy parecido a un Eroski: de 9 de la mañana a 10 de la noche.

CLIENTES DESDE LAS 9 DE LA MAÑANA

El siguiente día me planto en la puerta del 127 a las 9 de la mañana. Hoy no me pilla el toro. Luego pienso que igual voy a parecer muy desesperado llegando el primero. Prefiero gastar media hora tomando café en la terraza de al lado y observar. En ese rato veo entrar hasta a cinco hombres al edificio. Los hay madrugadores.

En los foros de prostitutas (que los hay y con una cantidad de información ingente sobre el sector) avisan de que en la puerta del 127 hay un tipo con un bate de béisbol que hace las veces de guardia de seguridad. Sería en otros tiempos o sería un mito; ahora no hay nadie que controle y entro.

“LAS WALKING DEAD” DEL PRIMER PISO

También advierten en esos foros de que en el 127 es muy difícil pasar del primer piso. Hay burdeles en las cuatro plantas, pero llegar a la segunda es casi misión imposible. El rellano del primero está lleno de prostitutas con poca ropa, casi todas latinas y rumanas. En los foros son conocidas como “las walking dead”, porque vagan como zombis por las escaleras y se lanzan literalmente a por el cliente. Así sucede. Aún no he asomado la cabeza y ya se me abalanzan en un tono imperativo y casi amenazante. Hay al menos seis. Me miran mal y el ambiente es hostil.

Una chica rumana me tira de la camiseta. Una hondureña enorme es más rápida, me agarra de la muñeca y me introduce de un violento tirón en uno de los pisos. “Vente con la hondureña, papi. 20 euros todo completito” repite en bucle. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol.Me hace daño en la muñeca y me cuesta muchísimo zafarme de ella, que se queda insultándome. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. No parece el equivalente a “que pase usted un buen día”.

DESDE 20 EUROS EL SERVICIO

En la segunda planta el ambiente es más tranquilo. Sólo hay un piso abierto. “En los buenos tiempos sí que funcionaban todos los del bloque, los 16. Pero ahora muchos han cerrado. Quedaremos 9 o 10”, me cuenta la mujer brasileña que hace de madame. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso. Así funciona este edificio: entras al piso, te muestran a la chica como mercancía y si no te gusta te vas al piso de al lado. Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame.

El 127 de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche

El 127 de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D.L.F

Me cuenta que los precios sí que están unificados: “Desde 20 euros. Son los más baratos del barrio; abajo hay otro edificio pero es más caro”, me asegura. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: “Al menos las mías; vienen, trabajan, pagan su habitación y se marchan. Sé que algunas sí que duermen aquí, en algunos pisos, pero yo tampoco les pregunto”. También me dice que cada burdel es independiente de los otros. “Antes nos dejaban abrir por las noches, pero ahora tenemos que cerrar a las diez”, se lamenta. Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida. Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Salgo y subo al tercer piso.

UN CARTEL PARA LOS CHINOS

En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Aquí están las orientales, pienso. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. “Sí, aquí son las chinas; yo estoy aquí para cobrar y porque no hablan muy bien el español”, me explica. Al parecer hay mucha rotación de prostitutas asiáticas. Mientras me lo cuenta aparece por la puerta un señor latino, muy bajito, que subía detrás de mí. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo.

En el cuarto piso hay otra puerta abierta nada más. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar. Bajo las escaleras para marcharme y recibo malas miradas y algún improperio al pasar otra vez por el primero, por delante de “las walking dead”.

EL 133

El 133 es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. El edificio es más nuevo, huele mejor y hay ascensor. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas. Los rellanos están vacíos. Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Los apartamentos son más modernos y habitables que en el 127; en cada uno hay dos o tres chicas. Pasas, se presentan y decides.

El 133 de Delicias, con ventanas azules, es más nuevo que el 127. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta

El 133 de Delicias, con ventanas azules, es más nuevo que el 127. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar

En uno de los pisos, una de las chicas me dice que está ella sola y que el servicio mínimo son 25 euros. Cinco euros más que en el 127. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar. Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Que es para escribir un texto en un libro sobre Madrid (para que no salte como un resorte al escuchar la palabra ‘periodista’). Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale.

Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. Lleva dos años en España y poco más de seis meses en ese piso. Trabajando y viviendo. “Mi compañera y yo dormimos aquí. No pagamos nada de alquiler, pero le tenemos que dar el 50% de lo que saquemos al jefe”, me aclara. En este edificio, al contrario de lo pasa en el 127, todos los burdeles son del mismo propietario, un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid. Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi 100 euros diario por la habitación y la comida. “No me salía a cuenta, esto me va mejor. Allí me quedaba con lo que ganaba, pero había épocas muy malas y el gasto era grande”.

TRABAJAN Y VIVEN EN EL BURDEL

Respecto al edificio, dice que está contenta. “A mí es que este mundo me da un poco de miedo, la verdad; yo en Paraguay trabajaba en una tienda.Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Por ejemplo, si desaparece un móvil los llamamos rápidos y ellos bloquean la puerta enseguida para que no salga nadie. O les mandamos que nos hagan la compra si no podemos salir”, cuenta. En cuestión de higiene, explica que “como vivimos aquí, pues tenemos la casa muy limpia, cuidada y perfumada”. Algo que no pasa en el 127, donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio.

El 133 es un edificio más nuevo que el 127 y en los rellanos no hay prostitutas

El 133 es un edificio más nuevo que el 127 y en los rellanos no hay prostitutas D.L.F

El 133 funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho. Y cierra un poco más tarde que el 127. Concretamente dos horas. “Aquí hasta las doce de la noche están las puertas abiertas y hay gente de guardia abajo”. Lo del tipo con bate de béisbol vigilando en el portal lo ha escuchado, “pero de tiempos pasados. Yo no llegué a verlo. Aquí no hay peleas. A los clientes también les da mucha calma ver que hay alguien de seguridad. Dicen por aquí que cuando abrían toda la noche sí que había más problemas, pero ahora a la luz del día ya no”. Yo recuerdo a la hondureña del 127 apretándome la muñeca y pienso en lo bien que vendría alguien de seguridad allí también, en aquel primer piso loco. Pero al tratarse de un negocio soterrado y en manos de mafias, nadie va a poder reclamarlo.

Cuando salgo del edificio me doy cuenta de que los chicos de seguridad no están. Aparecen a los pocos segundos llevando un carro de la compra cargado de papel higiénico para abastecer a las prostitutas de los cinco pisos.

Los recaderos del 133 llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas

Los recaderos del 133 llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas D.L.F

MASAJISTAS, SÓTANOS, SANTAS Y BEATAS

127 y 133 aparte, el triángulo que conforma esta gran manzana está lleno de burdeles. No son tan accesibles como esos dos edificios, pero una consulta a la página de contactos más grande de España y varias llamadas telefónicas lo confirma: en Paseo de las Delicias hay al menos cinco casas más donde se ofrece sexo. En las calles interiores como Tarragona o Murcia hay varias masajistas con ’final feliz’. Ofrecen masturbación o sexo completo, según lo que pague el cliente. En la calle de Tomás Bretón, en un semisótano cerca de Atocha, hay una casa que tiene a una treintena de chicas, siete por turno. En la calle del Guillermo de Osma hay un par de lupanares históricos que han ido cambiando de ubicación y son poco menos que mitos en internet. También se vende sexo en calles de nombre tan poco apropiado como Beata María Ana de Jesús o Santa María de la Cabeza.

LA OPINIÓN DE LOS PUTEROS

“No sé si es el sitio con más prostitutas de Madrid, porque en [la calle] Montera o en [Colonia] Marconi también hay muchas. Pero es diferente porque están en la calle. Si hablamos de casas, igual sí es la zona donde más concentración hay. También hay muchas por Usera y Vallecas… pero están más repartidas”, cuenta un putero. Así mismo se define él. “No pongas mi nombre, pero sí, soy putero y orgulloso. Desde los 15 años llevo de putas”, presume. Ahora tiene 55 y participa en algunos foros de prostitutas contando sus experiencias. Ahí es donde lo encuentro, junto a otros tres que han colaborado en la elaboración de este reportaje.

Proceden de varias páginas y postean información y experiencias “porque no hay una base de datos oficial que sirva de información. Con estas aportaciones, las personas que nos movemos en este mundillo lo tenemos más fácil. Si no nos ayudamos entre nosotros, con lo mal vistos que estamos…” cuenta otro de los consultados. 

UNA PORRA SEXUAL PARA EL REAL MADRID – JUVE

En dichas páginas hay una cantidad inabarcable de información sobre el sector: direcciones, experiencias (con todo lujo de detalles), advertencias, promociones y hasta una porra para la final de la Champions: la ha propuesto una prostituta que precisamente trabajaba en Guillermo de Osma, en plena zona roja. Promete un servicio gratis al que adivine el resultado del Juventus-Real Madrid. 

El motivo por el que las casas de prostitución se concentran en este triángulo se desconoce. Otro de nuestros ‘expertos’ en prostitución no encuentra una causa en concreto: “Siempre ha habido bastantes por esta zona. Habrá tradición (ríe). Es un sitio bien comunicado. Sólo en este trocito tenemos cinco estaciones de metro y una de Renfe. Está cerca del Centro, pero los pisos no son tan caros… y hay bastante inmigración, por lo que los “low cost” como el 127 tienen bastante éxito”.

EL ORIGEN: LA COLONIA DEL PICO DEL PAÑUELO

Lo que sí que se conoce es el origen de estos lupanares en la zona. Nita García, de la Asociacion de Vecinos de Arganzuela, cuenta que “los primeros se instalaron en la Colonia del Pico del Pañuelo, que es un grupo de unos 70 edificios construidos en tiempos de Primo de Rivera, allá por el 1925”. La Colonia del Pico del Pañuelo es un pequeño triángulo dentro de ese gran triángulo. Comprende tramos de Paseo de las Delicias, Paseo de las Choperas y calle de Guillermo de Osma. “En esa zona empezaron a poner bares de alterne, donde vendían sexo y drogas” cuenta Nita, que cree que la implantación de esos locales pudo provocar un efecto llamada al resto del sector. Y hasta hoy.

Dos hombres hacen guardia ante la puerta del 133 del Paseo de las Delicias

Dos hombres hacen guardia ante la puerta del 133 del Paseo de las Delicias D.L.F

“Hace como 30 años se llevó este asunto a los tribunales, pero un juez dijo que en nuestro país, la prostitución no es legal ni ilegal. Y no hizo nada. En ese vacío seguimos y es lo que les permite seguir desarrollando esas actividades mafiosas e ilegales”, lamenta Nita García.

En 2011 sí que actuaron contra los bares de alterne. Los vecinos recogieron 600 firmas y se cerraron muchos de aquellos clubes, que luego volvieron a abrir pero ya como restaurantes y comercios normales”. Reconoce Nita que “antes, la problemática sí que afectaba mucho a los vecinos. Entre los bares y las casas particulares funcionando las 24 horas, había peleas y conflictos cada noche. Ahora la cosa está algo más tranquila”, reconoce.

No obstante, cree que los locales de alterne siguen siendo una asignatura pendiente de los respectivos gobiernos municipales: “Llevamos 40 años con esta cuestión y nadie la soluciona. Los vecinos se quejan, pero de puertas para dentro. Saben que estos negocios están en manos de mafias y tampoco se la quieren jugar mucho dando la cara. Es comprensible”. 

LA EXPLOTACIÓN, EL VERDADERO PROBLEMA

Repasamos juntos el listado de burdeles que he recopilado y nos damos cuenta de que tal vez esté incompleto:”Creo que hay algún otro. Hay un par de calles cerca de mi casa por las que vas caminando y ves algunos portales con un timbre distinto. Ese es el indicio que nos dice que dentro hay prostitución”, apunta.

De todos modos, Nita García aclara que “lo que realmente nos molesta no es que una persona libremente decida ejercer la prostitución. A mí eso me da igual. Si es una persona particular que recibe en su casa y no da problemas a los demás, me trae sin cuidado lo que haga. Todo el mundo tiene que buscarse la vida. El verdadero problema es la explotación.Sabemos que muchas de esas chicas que se prostituyen en el 127 o en el 133 están forzadas, amenazadas por las mafias y con el pasaporte retirado. No tienen dónde ir. No salen del prostíbulo. No existen. Ese el auténtico problema y está pasando al lado de nuestra casa, sin que nadie se preocupe”, concluye. 

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170603/220978095_0.html

Share

Así navegan por internet los ‘puteros’ españoles

Los amigos del fornicio de pago buscan buenos precios, interlocutar con las chicas de tú a tú y son muy exigentes

6 min
 
Un usuario de internet visita una web de contenido para adultos / CG

Share

Revelamos la lista de prostíbulos que se reparte a los chóferes del MWC

  • Cómo funciona y cuánto crece el negocio durante la semana del congreso más importante de Barcelona

Revelamos la lista de prostíbulos que se reparte a los chóferes del MWC

Los clubs de alterne más visitados durante el Mobile World Congress se concentran en la zona alta de Barcelona (Otras Fuentes)

El desembarco de más de 95.000 asistentes en el Mobile World Congress (MWC) en Barcelona revoluciona el comercio en Barcelona. Lejos de los problemas del transporte público, los clientes importantes viajan en coche privado, con chófer y servicio personalizado 24 horas.

Al menos 500 furgonetas con cristales tintados y de matrícula alemana circulan estos días por las calles de la ciudad condal. Las empresas BDRIVEN, MCPlaza y Creagroup contratan a jóvenes conductores para que acompañen a sus clientes del hotel a la feria, de la feria al ocio y del ocio al hotel.

La mayor parte del tiempo, los chóferes esperan. Durante el día matan las horas en la inmediaciones de la Fira de Gran Via. Al caer la tarde abandonan el lugar para esperar de nuevo. Esta vez es en los chaflanes de l’Eixample de la ciudad condal donde el ocio está servido. Restaurantes, bares, clubs, pisos y salas de masajes se frotan las manos ante la perspectiva de hacer el agosto.

Para ofrecer un servicio más completo las compañías de alquiler de coches dotan a los conductores de un listado de lugares donde ir si el cliente exige comida, fiesta … o sexo.

El chófer elige el sito, y ahí es donde entran en juego las comisiones. Los restaurantes, por ejemplo, “acostumbran a compensar con un 10% o un 15% de lo que se gaste el cliente, si el importe supera los 150 euros”, afirma un conductor que lleva dos años trabajando para el MWC y que prefiere mantener el anonimato.

Lista de prostíbulos, provista por la empresa BDRIVEN (se han borrado las direcciones y teléfonos de los locales)
Lista de prostíbulos, provista por la empresa BDRIVEN (se han borrado las direcciones y teléfonos de los locales)

El aumento de la demanda

Descuelga el teléfono: “Sí, soy yo, la Madame de Paseo de Gracia”. Sin tapujos explica que la demanda de sexo pagado aumenta durante la celebración del Mobile World Congress y, que para cubrirla, vienen chicas de toda España.

Reconoce que se abonan comisiones a los conductores que traen clientes, pero insiste que ella no entra en esa práctica. Los chóferes que la han tratado no ofrecen la misma versión. Pueden llegar a llevarse, según explican, “entre 500 y 600 euros por un cliente que pagará 4.500 por una noche”.

Son casos excepcionales. Lo habitual, cuentan los chóferes, es recibir 50 euros por cliente, tarifa que manejan locales como la sala Bacarrá. En total hay casi 30 establecimientos, entre clubs y salas de masajes. Todos se concentran en la zona alta de Barcelona: en l’Esquerra de l’Eixample, Sant Gervasi y Les Corts.

Localización de los clubs de alterne, proveídos en una lista a los chóferes del Mobile World Congress
Localización de los clubs de alterne, proveídos en una lista a los chóferes del Mobile World Congress

El beneficio desigual de la prostitución

Los lugares de alterne incluidos en esta lista configuran el top 20 de los más conocidos, explica Clarissa Velocci, de la Asociación de Defensa de las Trabajadoras Sexuales (Genera). Se trata de pisos pequeños – algunos disponen también de local- que las prostitutas utilizan como espacio para ejercer la prostitución.

La empresa Apricots, propietaria de tres locales en Barcelona explica que no mantienen ninguna relación de control sobre las chicas y que “entran y salen libremente del local”. Velocci, sin embargo, asegura que en este tipo de pisos las condiciones de las mujeres siempre son más vulnerables.

Los negocios de la lista representan una parte muy pequeña del total
CLARISSA VELOCCI

Representante de Genera

Aunque no existen datos oficiales, los negocios listados “representan una parte muy pequeña del total”; existen modelos más autónomos de gestión, donde se pueden autoorganizar.

El problema es que, “por norma general, las prostitutas que trabajan para terceros pierden un elevado porcentaje de cada servicio”, explica Paula Vip, representante de la Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex).

Consumo de sexo femenino

En un congreso donde el 90% de los ponentes son hombres, el perfil que asiste a estos clubs de alterne es de “hombres ejecutivos”. El sexo se compra como un complemento más al ir a tomar la copa. Incluso, explica Paula Vip (Aprosex), muchos pisos habilitan salas para responder a este tipo de demanda.

Más allá de la estacionalidad del evento, la empresa Apricot subraya que “hay clientes de todos los bolsillos y trabajos” e incluso, aunque de forma menor, las mujeres también compran sexo pagado. En este sentido, Paula Vip explica que “acostumbran a ser mujeres ejecutivas y que por norma general piden servicios femeninos, en vez de masculinos”.

Durante la celebración de convenciones de este tipo, el consumo de sexo pagado es “básicamente un ritual social .

http://www.lavanguardia.com/vangdata/20160223/302378899718/prostitucion-mwc-mobile-world-congress.html

 

Share

El teólogo que puso un burdel en Nueva York

El prostíbulo de John Allen estaba decorado con Biblias y estampas religiosas. Su historia la cuenta Luc Sante en ‘Bajos fondos’.

Dos prostitutas en Nueva York.

Dos prostitutas en Nueva York.

En el siglo XIX, un joven nacido en el seno de una familia pobre, quizá llegado a Nueva York como inmigrante, podía alimentar ambiciones de riqueza y de estatus. Una chica pobre con semejantes ambiciones normalmente sólo tenía un camino: la prostitución.

Las jóvenes se convertían en prostitutas de diferentes maneras y por distintas razones. La prostitución se asociaba a las posiciones más bajas en el teatro; era uno de los pocos medios de los que disponían las mujeres de clase baja para conocer a hombres de una posición superior; parecía una manera de evitar el fastidioso trabajo doméstico o las fábricas explotadoras; alimentaba la ilusión de permitir a las mujeres el emprendimiento independiente; estaba relacionada con las manifestaciones exteriores de una vida mejor, como las joyas y la ropa sofisticada; se asociaba en el imaginario popular con el terreno del esparcimiento, con la búsqueda del placer.

Dado que Nueva York era una ciudad portuaria, la prostitución probablemente estuvo ahí desde el principio, en las bodegas de los muelles y en las pensiones para marineros, y en los salones de baile y en los colmados que surgieron alrededor de Collect Pond y luego de Five Points.

Cuando los primeros reporteros hablan de “inmoralidad”, como en la inmoralidad de las habitaciones compartidas, están usando un eufemismo de prostitución, ya que las menciones explícitas eran un tabú en la prensa respetable; asumían que las formas de convivencia poco convencionales eran el producto o el semillero de la prostitución.

Las resistencias a mencionar la prostitución y a abordarla desde una dimensión social y económica, que en algunos sectores perduraron durante ese siglo y hasta el siguiente, intranquilizaron mucho a la gente. La veían en todos lados. Y estaba en todos lados. Pero no por las razones que imaginaban ni en las formas que creían.

Es revelador, por ejemplo, que en esta época, cuando la prostitución podía verse en cualquier lado y estaba en boca de todos, nadie pareciese ver, o al menos comentarlo por escrito, el comercio sexual inherente al fenómeno de las vendedoras de maíz.

Cuando menos en sentido figurado, eran las niñas y no el maíz lo que estaba a la venta. Como en la prostitución literal, el sustento de las niñas dependía de su juventud, de su atractivo y de su condición novedosa; entregaban sus ganancias a su patrocinador; deambulaban por la calle ante hombres de una clase social superior. Pero las vendedoras de maíz podían ser idealizadas, y por eso mantenerse libres de mancha. Representaban la promesa del sexo sin su consumación.

Unas prostitutas en Nueva York.

Unas prostitutas en Nueva York.

REZAR ENTRE PROSTITUTAS

Antes de la Guerra de Secesión, los burdeles –llamados bagnios, disorderly houses o free-and-easys– se limitaban en su mayoría al muelle y a los arrabales, a las calles Cherry y Water, a Five Points y al Bowery. Los salones de baile, en cambio, eran establecimientos multiusos en esos mismos distritos que reunían bajo el mismo techo un saloon, un hotel y un burdel, con servicios, clientes y empleados que coincidían en parte.

El local más famoso y prominente de este tipo fue el de John Allen, en el número 304 de la calle Water. Allen venía de una familia de teólogos; dos de sus hermanos eran ministros presbíteros, y un tercero era predicador bautista. Él mismo había sido estudiante de teología en el Union Theological Seminary, pero de algún modo dio un giro a su carrera, y abrió un prostíbulo con su esposa alrededor de 1850.

El sitio, pese a que contaba con una clientela de marineros a quienes trataban casi como lo hacían sus violentos reclutadores, tenía una apariencia ostentosa, y se dice que proporcionó a sus dueños unos 100 000 dólares en una década. El personal estaba compuesto por veinte mujeres con corpiños negros de satén, faldas y medias de color escarlata, y botas con el borde rojo y adornadas con pequeñas campanas.

La casa contaba además con una baza extra que le añadía picante: Allen había decorado sus instalaciones con motivos religiosos. Tres días a la semana, justo a mediodía, antes de abrir el negocio, llevaba a las prostitutas y a los camareros a una lectura de la biblia, e incluso en su horario de apertura algunas veces reunía a sus empleados y los dirigía en el canto de unos himnos procedentes de una colección llamada The Little Wanderers’ Friend.

Las cabinas de este bagnio incluían biblias; las mesas del saloon tenían periódicos cristianos y revistas devotas; las paredes estaban decoradas con estampas religiosas; en ocasiones especiales, Allen regalaba Nuevos Testamentos a sus clientes. Nada de esto impedía que la prensa popular calificara a Allen como el “hombre más perverso de Nueva York”.

La afición de Allen por lo sagrado desató su caída. En mayo de 1868 un clérigo llamado A. C. Arnold, dueño de la cercana misión Howard, visitó la casa de Allen y lo encontró como una cuba. Se aprovechó de la situación para convencerlo de que le dejara hacer reuniones para rezar en su local. Los servicios religiosos, al principio, eran una novedad graciosa para los clientes, pero pronto se cansaron y se fueron alejando.

En agosto, Arnold y otros predicadores anunciaron que el garito quedaba clausurado, que las Marías Magdalenas de Allen estaban disponibles para su contratación como empleadas domésticas en hogares cristianos, y que Allen se había convertido y reformado.

Mientras, los ministros empezaron a tener el mismo efecto mágico en otros locales del barrio, incluido el Rat Pit de Kit Burns. Durante un tiempo estos sitios atrajeron a los devotos de la ciudad, que acudían para escuchar el servicio religioso y de paso para admirar las huellas restantes del libertinaje (los reporteros que acudieron a las reuniones en el tugurio de Burns repararon en la pestilencia que emanaba de los cadáveres de perros y ratas enterrados en la tierra bajo la gradería).

Al final, el New York Times publicó una exclusiva en la que revelaba que la milagrosa reforma era un fraude, que los clérigos pagaban 350 dólares mensuales a Allen por el privilegio de convertir tanto a su local como a él mismo, y que se repartía un soborno similar al resto de propietarios, incluidos unos 150 dólares mensuales a Burns.

Además, se decía que los feligreses reunidos en aquellos servicios eran miembros respetables de la clase media, y que no había ningún vicioso –más allá de los dueños–, el tipo de seres descarriados que eran el objetivo de la reforma. Sin duda suena plausible, aunque la pregunta sigue siendo si 350 dólares mensuales eran suficientes para que Allen compensara la pérdida del negocio, o los 150 dólares para Burns. Quizá la zona había empezado su declive y vieron en esta treta publicitaria la única posibilidad de mantenerse en el negocio, aunque fuera por un tiempo breve.

En cualquier caso, el reportaje del Times tuvo el efecto de alejar a los predicadores, pero sin que volvieran los viejos clientes, así que Allen se quedó sin recursos. En diciembre del mismo año, su mujer y algunas de las chicas fueron acusadas de robar 15 dólares a un marinero. La última declaración pública de Allen antes de perderse en la oscuridad fue que le habían tendido una trampa.

Mujeres haciendo la calle en la ciudad.

Mujeres haciendo la calle en la ciudad. Getty

LA MANCHA SE EXTIENDE

Inmediatamente después de la Guerra de Secesión, la complexión moral de la ciudad cambió, y quizá ésa fue la verdadera explicación para los problemas de Allen: la prostitución se había extendido por toda la ciudad.

Los burdeles, ahora identificados por luces rojas en su entrada, brotaron con rapidez en las calles laterales del oeste de Broadway, en lo que entonces era la parte media de la ciudad, y pronto lo hicieron a lo largo del Tenderloin. En el distrito de Broadway había una progresión en precio y calidad conforme uno avanzaba hacia el norte, de las casas cercanas a la calle Canal, que atendían a marineros, a los lujosos establecimientos de Clinton Place (ahora llamada calle 8). Todos ellos, al margen de su estilo y su precio, eran esencialmente iguales: casas residenciales de ladrillo rojo, con nombres pintados en blanco sobre la puerta: the Gem, the Forget-Me-Not, Sinbad the Sailor, the Black Crook.

Las más elegantes, llamadas parlor houses, se distinguían por una atmósfera decorosa en sus salones, donde el licor se vendía y se consumía con control y sofisticación, y en las que un pianista, siempre llamado el Profesor, ponía la nota cultural. Flora’s y Lizzie’s se encontraban entre los locales más caros y famosos; el de Josephine Woods, en Clinton Place, entre Broadway y University, vendía botellas de champán por el entonces exorbitante precio de ocho dólares y era célebre por su fiesta anual de la gallina ciega, que se hacía la víspera de Año Nuevo, y porque abría todo el día de Año Nuevo.

Aún más elegante, en la calle 25, cerca de la Séptima Avenida, era Seven Sisters’ Row, donde siete mujeres procedentes de un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra y que decían ser hermanas –aunque también se comentaba que habían tomado su nombre de la revista musical de Laura Keane de 1860– dirigían siete locales adyacentes. Eran casas muy pulcras y caras, con salones donde las jóvenes, tan bien educadas como si hubieran crecido en un convento, que en cierto sentido lo habían hecho, tocaban la guitarra y practicaban el refinado arte de la conversación.

Atraían a clientes enviando invitaciones impresas a empresarios importantes que se alojaban en hoteles de la Quinta Avenida. Algunas noches sólo se admitía a los clientes que vistieran con traje de noche y llevaran un ramo de flores para las muchachas. Las ganancias de la Nochebuena se donaban a la caridad, y este hecho recibía mucha atención de la prensa.

Mientras tanto, en los estratos más bajos, un fenómeno curioso, que por lo menos duró 30 años, era el cigar store battery. En apariencia los locales eran estancos, pero un cliente no iniciado encontraría nada más entrar un surtido muy pobre de puros y a una tendera, generalmente mujer, que no mostraba mucho interés en venderlos. El cliente intencional, en cambio, sería conducido al burdel de la parte trasera o del piso superior. Estos negocios crecieron cerca de la calle Canal, sobre todo en la calle Greene, abrían durante el día, y la hora pico era la de la comida. No lejos de ahí estaban los salones de conciertos, con una clientela mayoritaria de marineros.

El primero de estos, el Melodeon, se inauguró en Broadway en 1860, y pronto aparecieron docenas, muchos con nombres como el Sailor’s Welcome Home, el Sailor’s Retreat, el Jolly Tar, el Flowing Sea Inn. Las empleadas femeninas, a veces en atuendos turcos, con pantalones harén, eran lo que ahora se conoce como alternadoras. Ocupaban casi todo su tiempo animando a los clientes a beber, por lo que recibían un tercio de los desorbitados precios, cinco dólares por una botella de vino, por ejemplo, y si querían llevar su interacción más allá, lo tenían que hacer fuera de las instalaciones y en su tiempo libre.

Más abajo en la escala estaban las prostitutas de calle, o las cruisers, que entonces solían trabajar en los parques (Washington Square, Union Square, Madison Square), pero que gradualmente se mudaron a las esquinas, y con el tiempo a Broadway. Y al mismo tiempo, ahí estaba el Tenderloin, donde podía encontrarse cualquier cosa.

Una mujer se prostituye en Manhattan.

Una mujer se prostituye en Manhattan. Getty

EL OBISPO METODISTA

En un discurso de 1866 en Cooper Union, el obispo metodista Matthew Simpson se quejó de que las prostitutas eran igual de numerosas en la ciudad que los metodistas. Un poco más tarde, en un sermón en la St. Paul’s Methodist Episcopal Church, mencionó cifras. Declaró que había 20.000 prostitutas: el equivalente a una cuadragésima parte de la población de la ciudad.

Las cifras causaron sensación cuando se recogieron en la prensa, pero la policía insistía en que eran una exageración. Según ellos, había apenas 2.670 prostitutas (o quizá 3.300, porque los informes diferían), 621 lupanares y 99 casas de citas.

A juzgar por los relatos de la época, esas cifras podían servir para ilustrar únicamente la situación en el Tenderloin. En las manzanas entre las calles 24 y 40, y entre las avenidas Quinta y Séptima —la zona conocida como Satan’s Circus—, se apiñaban abundantes y variadas encarnaciones del comercio del sexo, entre otras instituciones del vicio (en 1885 se estimaba que la mitad de los edificios de la zona se dedicaban a algún tipo de inmoralidad). En esta área, donde el territorio se dividía minuciosamente en especialidades –en la calle 28, por ejemplo, estaban las casas de apuestas de alto nivel, y en la calle 27, las salas de billar con apuestas–, las calles reservadas para los burdeles eran la 24, 25, 32 y 35, y eso sin contar las casas de citas que aparecían en cualquier lado. Los locales iban, en cuestión de estilo, desde las casas de las siete hermanas hasta los lugares donde el sexo era secundario y el robo era lo principal.

Estaban también las panel houses, por ejemplo, donde, una vez que el cliente estaba a lo suyo en alguna cama, un empleado de la casa, conocido como «enredadera», salía silenciosamente a través de un panel desmontable en la pared e iba directo a los bolsillos de los pantalones que apropiadamente colgaban de una silla cercana.

Todavía más sofisticado era el badger game. El gánster Shang Draper, por ejemplo, tenía un saloon en la Sexta Avenida con la calle 29 donde los clientes se emborrachaban por voluntad propia o a causa de su inocencia. Cuando un cliente estaba suficientemente alcoholizado, una de las 40 empleadas le atraía hacia un burdel en Prince y Wooster. Cerca del momento culminante de su encuentro con la chica, un hombre enfurecido derribaba la puerta. Era, según decía, el marido de la mujer.

Enfurecido por lo evidente del adulterio, amenazaba con dejar al cliente inconsciente, con matarlo, con llevarlo ante el juez. Pero quizá, dejaba entrever, podía apaciguarse a cambio de retribución monetaria significativa.

Escenas idénticas sucedían al mismo tiempo en cada uno de los cuartos del local. Otra de las casas de Draper empleaba a niñas de entre nueve y 14 años. En esta variante, eran los padres de la niña quienes entraban: la madre golpeaba tan fuerte a la niña en la cara que acababa sangrando por la nariz y el padre extorsionaba al incauto. Se calcula que cada mes caían en este engaño unos 100 hombres.

Quizá la campeona de este embuste fue una tipa del Tenderloin llamada Kate Phillips, quien en una noche engatusó a un comerciante de café y té de St. Louis. En el calor de su abrazo apareció un «policía», que «arrestó» al comerciante y lo llevó a un tribunal, donde un juez lo multó con 15 000 dólares por adulterio. Kate, de acuerdo con los relatos, recibió el dinero y nunca más se supo del hombre.

La demanda de chicas nuevas por parte de los dueños de los burdeles era tal que el negocio de las captadoras de mujeres se convirtió en algo muy lucrativo. En la década de 1870 las figuras más importantes en este campo eran Red Light Lizzie y Hester Jane Haskins (conocida como Jane the Grabber). Cada una de ellas controlaba a un grupo de cadetes que salía a los arrabales y al campo para seducir y engatusar a jóvenes y reclutarlas para el negocio de la prostitución en Nueva York.

Ambas mujeres regentaban lupanares, además de abastecer de trabajadoras a los demás, y tenían la reputación de conseguir únicamente hijas de buenas familias. Las procuradoras también reclutaban a menudo a niñas muy jóvenes, que vendían a personas que las empleaban vendiendo flores en los hoteles y en las avenidas. Otras niñas preadolescentes se acercaban a los hombres en la calle y les pedían un centavo. Y lo que es más, había locales en las calles cercanas al Bowery y a Chatham Square especializados en niñas, a las que tenían secuestradas en las trastiendas.

Unos jóvenes homosexuales en el Village.

Unos jóvenes homosexuales en el Village. Getty

LA DOBLE MORAL

Estas prácticas prosperaron durante el momento álgido de la moral victoriana, cuando cualquier indicio de obscenidad, por muy remoto y abstracto que fuese, en la literatura, en el vestuario y en los escenarios se condenaba enérgicamente desde los púlpitos y desde la prensa.

Los mismos periódicos que podían denunciar lo insinuante de los bailes de Lola Montez llevaban en sus páginas de anuncios por palabras, discretamente codificados, anuncios de casas de citas, de prostitutas independientes que se habían establecido en hoteles residenciales y de abortistas.

El aborto se consideraba algo inaceptable en la buena sociedad, que, paradójicamente, se encontraba relativamente a salvo y resguardada. Todo esto cambió en algún momento de la década de 1870, cuando la reputación de una abortista, madame Restell, fue conocida por todo el mundo. Nacida alrededor de 1820 como Ann Trow, emigró desde Inglaterra a Nueva York, y a sus 16 años se casó con un falso médico, el doctor Charles Loham, de quien aprendió los rudimentos de la medicina.

En 1850 ella regentaba su propio consultorio abortista, que promocionaba en los anuncios por palabras, en los cuales se mostraba como una “maestra de asistencia en el parto”, ofrecía “pastillas francesas infalibles para mujeres” y garantizaba “una cura en una sola consulta”. Empezó a llamarse a sí misma Madame Restell por la creencia popular de que en las cuestiones íntimas nadie sabía más que los franceses. Fue lo suficientemente astuta como para relacionarse con personalidades de [la organización política] Tammany Hall, a quienes pagaba un tributo.

Pronto estaba cobrando de 500 a 1000 dólares por consulta, especializándose en las amantes de los hombres prominentes, quienes le pagaban una cuota fija para que atendiese a sus cambiantes parejas sexuales. Su consultorio estaba tan afianzado como para adquirir una casa de cuatro plantas en la Quinta Avenida con la calle 52 (al haber presentado una oferta mejor que el arzobispo católico John Hughes, que la quería para convertirla en su residencia episcopal).

Mientras, mantenía sus oficinas en el distrito financiero de la intersección de Chambers y Greenwich. En algún momento, se filtró la existencia de su negocio y se rumoreó que había sido acusada de asesinato, pero que había aplacado la demanda con 100.000 dólares en sobornos.

Se informó de que los niños pequeños empezaron a correr al lado de su carruaje mientras se dirigía de su casa a su oficina, y le gritaban: “¡Oye! ¡Tu casa está construida sobre cráneos de bebés!”, y empezaron a llamarla, igual que sus padres, “Madame Asesina”.

Al final fue arrestada en 1878 por Anthony Comstock, el omnipresente y autónomo cruzado antivicio, que posiblemente había filtrado los primeros rumores, y que se había presentado en su consultorio fingiendo ser un esposo preocupado. Más adelante dijo que ella, de camino hacia la corte municipal de Jefferson Market, le había ofrecido un soborno de 40.000 dólares. Fue encarcelada en Las Tumbas, pero salió bajo fianza, regresó a su casa, se preparó un baño y se cortó el cuello.

James Gordon Bennett, el honrado editor del New York Herald, anunció que publicaría la lista de sus clientes en el periódico. Esto provocó un considerable pánico entre la gente de alcurnia y, sin mucha sorpresa, las listas desaparecieron antes de que pudieran imprimirse.

Después de aquello, el negocio del aborto pasó a ser más clandestino y se convirtió en algo mucho más peligroso para los implicados; en la década de 1890, se informó de que las mujeres habían recurrido al uso de calisaya, un extracto de la quinina disponible comercialmente, porque supuestamente tenía propiedades abortivas.

A comienzos de la década de 1880, el epicentro del entretenimiento sexual se había desplazado desde el burdel hacia un tipo de establecimiento que mezclaba el saloon y el salón de baile, y que invariablemente incluía cubículos privados y cortinados donde los clientes podían recibir la visita de las bailarinas y las camareras.

Es posible hacerse una idea clara de los distritos sórdidos de la ciudad en 1890 a partir de una curiosa publicación llamada Vices of a Big City, que vio la luz bajo los auspicios de la New York Press.

Como el libro de Howe y Hummel, este panfleto aparenta ser una advertencia, un índice de las áreas que evitar o redimir. Pero en realidad es claramente un vademécum para visitantes en busca de acción. Sus listados de burdeles, salones de conciertos, salones de baile y otros antros similares son exhaustivos y están extraordinariamente detallados. Las listas se organizan geográficamente y por especialidad.

En el número 207 del Bowery se encontraba, por ejemplo, el salón de conciertos de Bertrand Myer: “El local se llena cada noche con mujeres que fuman cigarrillos y beben ginebra”. Existen los «antros de ron» en la calle Baxter, las “casas de citas” de la calle Canal y Slide, de Frank Stephenson, en el número 157 de Bleecker, que se describe como el “sitio más bajo y desagradable. El lugar se llena cada noche con entre 100 y 300 personas, la mayoría hombres, pero indignos de llamarse así. Son afeminados, corruptos y adictos a vicios inhumanos y antinaturales”.

El turista homosexual de la época no debía de tomarse muy a pecho esa retórica. El más raro de los locales listados era el saloon de Catherine Vogt, en la calle 4 Oeste con la calle Thompson, con una clientela consistente casi por completo en mujeres maduras, de todas las razas y “degradadas”, por lo que quizá era un local para prostitutas retiradas. Al final hay un capítulo que pretende describir el “éxito de la cruzada”, el cual fue útil para poner sobre aviso a los clientes potenciales de los locales que ya habían cerrado. Lo más valioso de esta guía es que su afán reformista le lleva a representar, guste o no guste, todas las opciones y todos los grados del vicio, sin favoritismos.

EL OPIO ENTRA EN EL BURDEL

Unos años más tarde, las cosas se pusieron peor.

La adicción al opio se extendió entre las prostitutas, con resultados devastadores; en 1894, los esfuerzos del Comité Lexow llevaron a muchas mujeres a la cárcel con sentencias importantes, y las prisiones se llenaron de prostitutas con síndrome de abstinencia. Emma Goldman, que entonces era la reclusa encargada de la enfermería en la isla Blackwell, apuntó en sus memorias que casi todas las prostitutas que llegaban allí lo sufrían.

Unos cuantos años más tarde, la Ley Raines, que permitió a docenas de antros servir licor los domingos siempre que se presentaran como hoteles, también obligó al cierre de muchos burdeles. O no a cerrar exactamente sino a transformarlos en casas cuyas internas tenían que ofrecerse en las calles, bajo cualquier clima y llevarse a los clientes a lo que había sido el burdel para convencerlos de que se tomaran una copa de la que se llevarían una comisión. A las chicas no se les permitía subir a las habitaciones hasta que el cliente estaba completamente borracho.

Frente a estos estándares, el vicio que dominó el Tenderloin y el Bowery una década antes parecía positivamente arcádico. La prostitución callejera, la adicción a las drogas, el incontenible protagonismo de los proxenetas, los sobornos crecientes y su persecución y las sentencias de cárcel en nombre del reformismo se convirtieron en los principales caballos de batalla para las prostitutas en las décadas siguientes.

La prohibición, que relajó algunos de los valores morales, no les hizo la vida más sencilla, ya que supuso la llegada de sindicatos nuevos y más grandes que controlaban el negocio del sexo de una forma tan criminal e impersonal como lo hacían con el licor y el juego.

Luc Sante es un escritor belga afincado en el estado de Nueva York. Este texto es un extracto de su libro ‘Bajos fondos’, publicado en español por la editorial Libros del KO. En su página lo puedes comprar. 

Share

El fortín de los ‘pisos de alterne’

  • LAURA JURADO
  • Palma

La Red de Atención a Personas que Ejercen la Prostitución (Xadpep) alertaba hace apenas unas semanas de la «vulnerabilidad» que sufren las prostitutas tras el aumento de pisos particulares dedicados a este negocio. La entidad señalaba que el 43% de las mujeres, hombres y transexuales atendidos el año pasado ejercían en viviendas, lo que para la mayoría supone más desprotección y mayor facilidad para el asentamiento de redes ligadas a la inmigración ilegal.

«El ejercicio de la prostitución en lugares cerrados representa una mayor vulnerabilidad», destacaba la Xadpep. Espacios a los que no tienen acceso las organizaciones sociales y cuya «opacidad» constituye un perfecto caldo de cultivo para «una mayor impunidad en situaciones de tráfico con finalidad de explotación sexual». El año pasado consiguieron salir y pedir ayuda a estas asociaciones cerca de 750 mujeres. El resto, siguen en la sombra.

Es la misma situación con la que se topa la UCRIF. El caso más claro, explican, es el de la prostitución china, que ha experimentado un fuerte crecimiento en Mallorca en los últimos cinco años. Una única mujer controla al menos las ocho viviendas que han conseguido identificar en Palma, Inca y Manacor y que funcionan como auténticos prostíbulos. Pero la imposibilidad de actuación es tal que ni siquiera saben cuántas chicas están sometidas.

«Para nosotros es muy difícil demostrar que los pisos se han convertido en clubes de alterne. Tenemos muy poca protección legal y los propietarios pueden demandarnos por allanamiento de morada. Te juegas el pellejo», denuncian desde la Policía Nacional.

En el caso de la mafia china asentada en Mallorca han sido varias las veces en que los agentes han intentado colarse en la madriguera de esta madame que tiene «todo un imperio» creado con los beneficios de esta actividad ilegal. Saben quelas prostitutas ejercen de forma forzada, pero la falta de denuncias les impide actuar en lo que se presenta como una simple vivienda particular. «Tenemos que buscar ilegalidades concretas y tener claras sospechas de ello», añaden. Trabas con las que continúan luchando para desmantelar esta potente organización.

Desde la UCRIF aseguran que las diferencias culturales e idiomáticas son mayores en el caso de China, lo cual hace que muchas jóvenes no lleguen a denunciar por miedo. «Muchas no se fían ni de los compatriotas que ejercen como traductores», afirman.

http://www.elmundo.es/baleares/2015/11/09/5640681c268e3eaf478b4628.html?cid=MNOT23801&s_kw=el_fortin_de_los_pisos_de_alterne

Share

El puticlub de las cuñas machistas: “Níscalos rositas, el champiñón lo pones tú”

El Instituto de la Mujer denunciará al club de alterne por ser vejatorias para la mujer. Madame Misisipi se defiende:”no hay más clientes que antes de las cuñas”.

Fachada del polémico puticlub de Aranda de Duero (Burgos)

Fachada del polémico puticlub de Aranda de Duero (Burgos) Youtube

PILAR VIDAL @pilarvidal2014

El Instituto de la Mujer denunciará al club Misisipi (Crta. N-I Madrid-Irún Km 160) por una campaña de cuñas emitidas en la Cadena SER de Aranda del Duero (Burgos), al considera que “dañan la imagen y son vejatorias para las mujeres”.  “Otoño es la mejor época para hacer el amor porque se abre la castaña y crece el nabo. Sube al club Misisipi y comienza el nuevo ciclo limpio de polvo y paja”, son algunos de los eslóganes que contienen los textos de estas promociones picantonas.

Las campañas de radio se han interrumpido asegura la madame del puticlub en conversación con EL ESPAÑOL. “No queríamos ofender a nadie. Las chicas escucharon las cuñas antes de que se emitieran y les parecían bien. Hace falta tener un poco de sentido del humor para entenderlas”, defiende. La emisora de radio tiene entre su lista de clientes a cinco prostíbulos de la zona. De los textos y las locuciones se encargan los redactores de informativos.

El objetivo de la campaña no era otro que aumentar la afluencia de clientes, algo que no ha sucedido. “Tenemos los mismos clientes que antes y después de las cuñas. La gente viene aquí por el trato. Entran muchas mujeres con amigos o con sus parejas para tomar algo y ver el show. Las mujeres de Aranda nos apoyan y no se han sentido ofendidas”, explica la madame.

Lo cierto es que este Halloween el Misisipi 2 ha enmudecido en las ondas y no ha podido anunciar su fiesta especial como era su intención. “Queremos pedir perdón si hemos ofendido a alguien, no era nuestra intención. Esto es un negocio picante, pero como otro cualquiera y tenemos derecho a publicitarlo. Aquí trabajan muchas mujeres y hombres y no se han sentido ofendidos”, matiza. No opinan lo mismo desde el Instituto de la Mujer que piensan actuar con la Ley de Violencia de Género en la mano por publicidad ilícita, dado su carácter machista.

Van a tener trabajo ya que la moda se ha extendido del Misisipi al Dos Escudos, otro night club que sí ha promocionado Halloween siguiendo el mismo estilo: “Llegarás hecho un travieso y saldrás bastante tieso…”.

http://www.elespanol.com/corazon/20151031/75742427_0.html

Share

La red de Murcia prostituía a niñas por WhatsApp a cambio de 200 euros

La red de Murcia prostituía a niñas por WhatsApp a cambio de 200 euros

La policía ha arrestado a 29 personas en la región, entre ellas un guardia civil cliente

No era una red de trata de mujeres cualquiera. No gestionaba locales de alterne ni anuncios en Internet. Todo funcionaba por WhatsApp. Las citas se programaban en pisos y pensiones a las que las mujeres llegaban a bordo de taxis piratas. Las técnicas de marketing eran muy agresivas. Los cabecillas de la red de prostitución martilleaban los teléfonos de sus clientes con las fotos de cada joven que captaban para el negocio. Llegó a circular un álbum de 400 fotografías con mujeres de todas las edades y procedencias.

Pero con las niñas ganaban más. Las tácticas para convencer a las menores eran también insistentes. Les prometían dinero fácil a cambio de dar masajes a hombres mayores. No tenían que hacer más, esa era la promesa inicial. La mayoría acabó aceptando mantener relaciones sexuales a cambio de 50 o 60 euros. Una se resistió y acabó denunciando por agresión sexual al cliente, un guardia civil de 82 años que intentó forzarla.

Las candidatas se buscaban en discotecas de la capital murciana frecuentadas por inmigrantes de origen latinoamericano. Y en ofertas de empleo publicadas por jóvenes españolas en Internet para cuidar de niños y mayores. Y hasta en un colegio, a través de una adolescente que convenció a dos compañeras de la misma edad para participar en citas con hombres mayores.

El pasado 10 de noviembre comenzaron las detenciones. En cinco fases distintas, la brigada de Extranjería de la Jefatura Superior de Murcia arrestó a 29 personas en la capital y sus alrededores. En la lista hay 14 presuntos integrantes de la red mafiosa, acusados de corrupción de menores y un delito relativo a la prostitución. Los mismos delitos se les imputan a 15 clientes, todos los que reclamaban menores de edad o se acostaron con ellas sabiendo que lo eran. Doce adolescentes, ocho de ellas latinoamericanas (hay bolivianas, paraguayas y ecuatorianas) y cuatro españolas han sido liberadas y ahora intentan recuperarse gracias a la ayuda de la ONG Asociación para la Reinserción de la Mujer Prostituida (Apramp).

Tres de ellas, de 15 años, son compañeras en un colegio de Murcia. Una joven que tenía amistad a través de su familia con una de las mujeres que ejercían de madame convenció a otras dos amigas para sumarse a la red. Según fuentes de la investigación, la niña tentó sin éxito a otras amigas de su curso para dar masajes a hombres e ingresar un dinero extra.

La cuarta adolescente española, de 17 años, se ofreció en Internet como canguro. Y desde entonces empezó a recibir en su teléfono llamadas y mensajes para invitarla a dar masajes por 50 euros. Se negó varias veces antes de aceptar. La red se ocupaba de proporcionar coartadas a las menores para que sus familias no desconfiasen. Uno de los padres se empeñó en conocer al niño que estaba cuidando su hija a cambio de suculentas propinas. Una de las mujeres que actuaba como cerebro de la trama se prestó a hacerse la encontradiza con él empujando un carrito de bebé con un sobrino dentro. Le contó al padre de la menor prostituida que ese niño era el que cuidaba la adolescente, a pesar de que esta no lo había visto nunca. A las prostitutas mayores de edad y con hijos, las madames les improvisaban un servicio de canguros en habitaciones contiguas a las que servían para los encuentros sexuales.

Los resultados de la operación policial los desgranó ayer en la Delegación del Gobierno de Murcia Alfonso Navarro, el comisario jefe de la Brigada de Extranjería de Murcia, que asumió el grueso del dispositivo coordinado por el Juzgado de Instrucción número 7 de Murcia. A su lado, flanqueándolo, el director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, y el jefe superior de Murcia, Cirilo Durán. Navarro explicó que la organización mafiosa venía operando desde antes del verano y se estructuraba en tres niveles: el primero, integrado por cinco personas (tres mujeres latinoamericanas y sus parejas), se encargaba de facilitar pisos y pensiones para los encuentros. Por debajo, había otras cinco responsables de la captación de las mujeres y la intermediación con los clientes. Y en el fondo del escalafón, cuatro “taxistas furtivos” asumían los desplazamientos de las mujeres. En la ficha de una de las cabecillas de la red constan antecedentes policiales por los mismos delitos hace un año.

Los clientes arrestados son personas de elevado nivel adquisitivo de la región murciana, algunos muy conocidos en la capital. Hay un empresario relevante, cuya identidad no ha trascendido, cuatro abogados e incluso un guardia civil retirado de 82 años. Uno tras otro fueron cayendo en cinco tandas de arrestos desde el pasado noviembre. Todos siguen imputados pero fuera de la cárcel. En sus teléfonos incautados por la policía se hallaron fotos de las menores y pruebas de sus tratos con los proxenetas. Por un servicio con niñas llegaban a pagar 200 euros, de los que 150 iban a parar a la red. “El tema de las menores era un plus, porque hay clientes que las prefieren así”, aseguró el comisario Navarro, tras dar cuenta de los registros en tres domicilios, dos pensiones (donde la policía se incautó dinero en efectivo aún por determinar) y la intervención de dos coches.

Uno de los clientes de la red tiene además la condición de proxeneta. Tras frecuentar a una de las menores, le ofreció nuevos clientes a cambio de más sexo. Hizo circular la fotografía de la niña entre algunos de sus amigos y la convenció para que a él no le cobrase. En el sumario, que ya no está secreto figuran distintas formas de pago. En algunos casos, los clientes abonaban por una parte 50 o 60 euros a las jóvenes y entregaban el resto del dinero a los proxenetas que mediaban en las citas. En otras ocasiones, ellas recibían todo el dinero y debían hacer llegar la mayor parte a los jefes de la red. La operación continúa abierta para tratar de localizar a nuevas víctimas de la trama. Y a sus clientes, hombres entre 40 y 80 años, que demandaban carne joven.

Chicas con más dinero del habitual

J. P.

El desmantelamiento de la red mafiosa de Murcia arrancó el pasado agosto con la denuncia de un padre en una comisaría de la ciudad tras la desaparición de su hija adolescente. La familia, de nacionalidad ecuatoriana, había detectado, antes de perder el rastro de la joven entre los barrios de Infantes y El Carmen, que la chica manejaba más dinero del que le estaban proporcionando. En medio de los interrogatorios, un testigo la identificó como una de las que figuraban en un catálogo de mujeres que ejercían la prostitución. Ahí empezaron los seguimientos policiales que tumbaron la organización.

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, hizo ayer una llamada a los familiares para que acudan a la policía si detectan conductas extrañas. “Me gustaría hacer un ofrecimiento a los padres de menores que pueden ser víctimas de abusos: ante cualquier sospecha por comportamientos extraños o por un nivel de ingresos desproporcionados o porque hayan recibido alguna oferta de empleo sospechosa, que no duden en contactar con la policía a través del correo electrónico o en los servicios de atención a la familia de las comisarías”, aseguró Cosidó.

Cualquier denuncia sobre trata de mujeres puede hacerse desde casa a través del teléfono gratuito 900 10 50 90 y del correo electrónico trata@policia.es, donde preservan la confidencialidad de sus usuarios. Cosidó recordó que la explotación de mujeres con fines sexuales es una de las cinco prioridades fijadas en el plan integral de la institución.

Afirmó que, desde abril de 2013, se ha detenido en España a 1.450 personas por explotación sexual en 462 operaciones que han servido para liberar a 641 víctimas, de las que 76 son menores.

http://politica.elpais.com/politica/2015/01/21/actualidad/1421839325_774023.html

Share

Tigresas blancas: las diosas del sexo oral

Mujeres taoístas que intentan alcanzar la inmortalidad espiritual practicando felaciones. No es el argumento de una película porno, es la filosofía de una sociedad secreta que, según muchos, todavía existe.

Share

Conoce a las prostitutas más famosas de la historia

  • Desde impresionantes actrices hasta amas de casas.

Una de las figuras más imponentes en la historia de la humanidad es el de las prostitutas o cortesanas, María Magdalena es quizá la sexoservidora más popular que se conoce pues el mismo Jesús la perdonó. Sin embargo, hay otras mujeres que han destacado por su labor durante la ejecución de su oficio o bien por sus aportes a la humanidad, a continuación te presentamos un listado propuesto por Quo, España.

Victorine Meurent, una cortesana en el Louvre

Su cara se puede ver en el museo de Louvre.

Era una joven francesa, hija de una modesta pareja de artistas, que soñaba con ser pintora. A los 16 años empezó a trabajar posando como modelo, pero la necesidad la empujó a la prostitución.
Se hizo famosa gracias a su juventud fue muy cotizada para los maduros clientes del local donde estaba empleada, uno de los más famosos burdeles parisinos. Y su mayor talento sexual, según los cronistas, era masajear todo el cuerpo de sus clientes con sus carnosos senos.

Su salto a la fama se dio cuando se convirtió en la  inspiración para el pintor Edouard Manet, quien, fascinado por su cabellera cobriza, la convirtió en su amante y en su modelo preferida, inmortalizada en varios lienzos. Entre ellos: El almuerzo campestre y Olympia, que pueden admirarse en el Museo del Louvre.

 

Madame Pompadour, impulsora del siglo de las luces

Fue una de las primeras dominatrix de la historia.

Jeanne-Antoinette Poisson, llegó a ser una influyente cortesana de Versalles. Su especialidad erótica fue flagelar a sus clientes y atarlos con arneses (toda una dominatrix).

El rey Luis XV quedó prendado de ella en sus visitas al salón donde la chica ejercía las artes del castigo.; ya en palacio, luchó por los favores del rey con su otra favorita, la duquesa de Chateauroux. Para librarse de ella, la concubina usó la magia negra y el veneno. Y su rival, temiendo por su vida, se retiró a un convento.

  Pompadour se reveló como una sensible mecenas de científicos y artistas. Fue así como prueba de su gran labor es que, tras su muerte en 1764, Voltaire escribió: “¿Cómo es que toda Francia no llora? Si este es el Siglo de las Luces, en parte se lo debemos a ella”.

Teodora de Bizancio o la Emperatriz de la cristiandad

Teodora de Bizancio fue conocida por su apoyo a sus ex compañeras.

Fue una joven de portentosa belleza nacida en Creta (en 503) y que emigró a Constantinopla. Para huir de la miseria, empezó a trabajar con sólo 16 años en una casa de citas.

Famosa por sus bailes eróticos, tras convertirse al cristianismo, Teodora abandonó su antigua profesión y se transformó en hilandera. Trabajaba en un taller cercano a palacio, y allí conoció al príncipe Justiniano, heredero del trono, quien se enamoró y se casó con ella.

Cuando Justiniano se convirtió en emperador, Teodora no se olvidó de sus viejas compañeras, las prostitutas. La emperatriz decretó leyes que convirtieron en proscritos a los proxenetas, y las rameras del reino fueron “conminadas” a abandonar su profesión en el plazo de tres meses. Las que no lo hicieron fueron recluidas en un palacio bautizado como “El castillo del arrepentimiento”.

Julia Bulette, la madame benefactora de enfermos y de esclavos

La mujer se convirtió en toda una figura del altruismo.

Conocida como la madame del mayor burdel de Virginia City, esta mujer no ejerció nunca como prostituta, sin embargo, presumía de tener en las filas de su burdel la colecciójn de chicas más bellas y limpias del estado.

Se caracterizó por tener un gran corazón, Miss Bulette odiaba la injusticia, y convirtió su casa en un refugio para los esclavos fugitivos. Pero se ganó definitivamente el cariño de sus vecinos cuando se desató una epidemia de tifus y ella transformó el lupanar en hospital para cuidar, junto a sus chicas, de los pacientes.

Joan Crawford, de actriz porno a estrella de Hollywood

Luego de una tormentosa vida se convirtió en actriz de Hollywood.

Su auténtico nombre era Lucille LeSueur, y llegó a convertirse en una de las más grandes estrellas del cine de todos los tiempos. El problema fue que cuando intentó iniciar su carreara más o menos por 1920, no encontró trabajo y acabó dedicándose a la prostitución; con una salvedad… Era lesbiana, y sus clientes fueron casi siempre mujeres.

Su mayor característica fue lo que muchas llamaron su “portentosa lengua”. La escritora Tallulah Bank­head, quien gozó de sus servicios en varias ocasiones aseguró “Podía llevarte a las puertas del paraíso con un par de movimientos de su lengua”.

Aún en 1922 fue arrestada por ejercer la prostitución, y rodó varias cintas pornográficas. Pero su suerte cambió al conocer a la periodista Hedda Hopper, quién la recomendó en la Warner Bros.

El resto es historia del cine. Con el nombre artístico de Joan Crawford se convirtió en una diva de la pantalla, y protagonizó filmes como ¿Qué fue de Baby Jane? (1962). Aunque siempre se la recordará por su papel de Vienna, la mítica heroína de Johnny Guitar (1954).

Belva Gartner, de prostituta a reina de Broadway

Llevó durante años una doble vida, hasta que pisó la cárcel.

Fue un ama de casa de Chicago que, en 1924, llevaba una doble vida: era corista en un show erótico y se sacaba un sobresueldo con los clientes del local (Algo así como una bailarina exótica).

Conocida porque era capaz de llevar al clímax a sus clientes en sus propios vehículos, esta artista erótica tuvo su peor noche cuando in tipo intentó chantajearle con contarle todo a su marido; ella perdió los estribos y mató al sujeto a tiros.

La procesaron por asesinato, pero su abogado logró confundir al jurado y logró que la chica ¡fuera absuelta! Luego se asoció con otra chica que había conocido en la cárcel, Beulah Annan, y juntas se lanzaron al mundo del espec­táculo: protagonizaron una obra basada en sus azarosas vidas. Beulah falleció al año, de tuberculosis, pero Belva llegó a ser una estrella.

Tras triunfar como actriz, Belva dejó los escenarios en 1946 y se casó con un magnate europeo.

http://contenido.com.mx/2013/11/conoce-a-las-prostitutas-mas-famosas-de-la-historia/

Share

“Putes de Luxe”: El negocio de la prostitución en el Festival de Cannes

The Hollywood Reporter comienza explicando el caso de Elie Nahas, condenado in absentia en 2007 por organizar un círculo de prostitución con 50 mujeres de varias nacionalidades entre cuyos clientes se encotraban millonarios árabes –y el hijo de Muamar Gadafi, Moatessem Gadafi–. Y desde ahí, explica el inmenso negocio de prostitución montado en torno a la celebración del Festival, con el conocimiento de la Policía, según el propio Nahas.

“Fueron a por mí porque trabajaba con Gadafi”, explicó el sentenciado desde Beirut, donde se encuentra confinado bajo una orden de arresto internacional.

La prostitución es legal en Francia, pero no se puede publicitar (ni en las esquinas ni en anuncios). El caso es que cada año cuando se acercan las fechas del Festival, las llamadas “putes de luxes” que cobran unos 4.000 dólares por noche y las de ligas más pequeñas se congregan en torno al festival para recibir la mejor paga del año”, según el artículo de THR.

“Las chicas locales”, apunta Daisy, “tenemos ventaja: conocemos a los conserjes de los hoteles”, quienes en ocasiones recomiendan las chicas a sus huéspedes. Pueden hacer “unos 40.000 dólares por noche”, recibidos de clientes árabes que van por Cannes “con fajos de hasta 10.000 euros en efectivo”.

Esto “lleva pasando 60 años”, explica Nahas. Hay 30 ó 40 yates en la bahía. Cada yate con 10 chicas, normalmente modelos. Drogas, alcohol y chicas guapas que esperan a que llegue la noche para recibir un sobre regalo. “Es un sobre regalo porque los clientes tienen orden de escribir la palabra ‘regalo’ en el reverso del sobre”, explicá una madame rusa, bajo el anonimato.

Estas chicas de yate suelen ser “actrices con una carrera bastante mala que han terminado cayendo bajo el radar y a las que les gusta el dinero”, explicó un productor.

“Estas chicas”, añade la actriz Carole Davis, “no disfrutan el sexo”. La actriz, vista en la serie Angel, asegura no obstante que a las chicas “no les importa, tampoco”. “Conozco una actriz a la que no le importaba acostarse con hombres que les resultaban repulsivos. Y además no duraban más de cinco minutos, así que tampoco estaba mal”.

http://www.lashorasperdidas.com/index.php/2013/05/09/putes-de-luxe-el-negocio-de-la-prostitucion-en-el-festival-de-cannes/

Escorts $ 40.000-a-Noche: Secretos de los Call Girls Cannes

Escorts $ 40.000-a-Noche: Secretos de los Call Girls CannesVer foto

Escorts $ 40.000-a-Noche: Secretos de los Call Girls Cannes

Esta historia apareció por primera vez en la edición del 17 de mayo de El Reportero de Hollywood revista.

Al igual que Brad Pitt , Angelina Jolie y Sharon Stone , empresario libanés Elie Nahas vez fue un habitual en el Festival de Cine de Cannes.

Pero desde su busto en 2007 por su participación en el escándalo de prostitución más explosiva en la historia del festival, Nahas, de 48 años, no puede dejar a su Líbano natal. Él espera que su pena de prisión de ocho años, dio una palmada en él en ausencia por un juez francés después de un juicio en Marsella en octubre, será anulada en apelación de este año, pero no es demasiado optimista. De hecho, él también tiene miedo de que si deja el Líbano, que va a ser recogido por Interpol.

Nahas, propietario de una agencia de modelos con sede en Beirut, que se utiliza para trabajar como mano derecha de Moatessem Gadhafi , el playboy hijo de hombre fuerte libio Muamar Gadafi, amigo desde hace mucho tiempo Nahas. Fue durante este tiempo que Nahas fue detenido acusado de dirigir una red de prostitución que suministró más de 50 mujeres “de diversas nacionalidades” al Gadafi jóvenes y otros ricos clientes de Oriente Medio durante el festival. Moatessem fue asesinado junto a su padre en Libia en 2011.

FOTOS: ‘Cleopatra’ en Cannes (Exclusive)

Las mujeres se cubrían toda la gama, desde escorts a tiempo completo a los modelos a reinas de belleza, y los hombres con servicios en hoteles, en yates y en las villas palaciegas en las colinas de Cannes, dijo la policía. Philippe campamentos , abogado de un enfoque basado en Paris organización contra la prostitución que era parte civil en el juicio, dice THR que algunas de las mujeres fueron llevados a Cannes de manera fraudulenta y forzadas a la prostitución.

La policía irrumpió en la habitación Nahas ‘en el famoso Hotel Carlton de la ciudad en agosto de 2007 y lo arrestaron después de una larga investigación que implica intervenciones telefónicas, lo que ayudó a identificar Nahas y otras siete personas como miembros clave del anillo de vicio. (La prostitución es legal en Francia, pero su ejercicio, ya sea con la publicidad o en una esquina de la calle, no lo es.)

Nahas queda amargado por su detención y posterior condena y niega que él dirigía una red de prostitución. Dice que fue identificado injustamente en un mar de jugadores ricos que se mueven dentro y alrededor de la segunda mayor empresa del Festival de Cine de Cannes después de las películas: el sexo.

“¿Por qué yo?” pide Nahas durante una entrevista telefónica con THR de Beirut. “La policía sabe lo que pasa durante el festival de cine, y ellos hacen la vista gorda. Pero se fueron a por mí. ¿Por qué? Porque yo trabajaba para Gadafi”.

HISTORIA: Cannes: ‘Spinning Gold’ Justin Timberlake Boarding Neil Bogart Biopic

“Se puede hacer hasta  $ 40,000 Night ‘

Cada año, las mujeres que van de lo que los franceses llaman disputas de luxes (prostitutas de alto precio), que cobran un promedio de 4.000 dólares por noche, a prostitutas locales, que normalmente reciben poco más de $ 50 o $ 75 por hora haciendo trucos en las cercanías de Niza , convergen en Cannes por lo que uno prostituta parisina llama “el mayor premio del año.” La afluencia es difícil no darse cuenta. “Hookers destacan en Cannes. Ellos son los que están bien vestidos y no fumar”, escribió Roger Ebert en 2010.

“Todos esperamos a él”, dice una prostituta local en Cannes, que se conoce con el nombre de Daisyen su sitio web, pero se negó a dar su apellido. Daisy es una de las muchas escorts independientes que tienen sus propios sitios web y suelen evitar ir a hoteles y bares – excepto durante el festival. “Hay mucha competencia porque hay muchas chicas, pero los locales tienen una ventaja. Sabemos que los conserjes de hotel.”

Las prostitutas locales, dice Daisy, caen habitualmente en efectivo fuera de conserjes en los mejores hoteles de la ciudad. En cambio, si tienen suerte, conserjes veces dirigir clientes a su manera. Durante el festival de 10 días, se estima que entre 100 y 200 prostitutas pasear dentro y fuera de los grandes hoteles de todos los días, según fuentes del hotel.

Nahas dice que el dinero puede ser más grande que la mayoría de la gente piensa. Las más bellas prostitutas, dice, saben para apuntar a los hoteles de alta gama “, donde todos los árabes estancia.”

“Pueden ganar hasta $ 40.000 por noche”, dice Nahas. “Los árabes son los más generosos del mundo. Si te gusta, que le dará una gran cantidad de dinero. En Cannes, llevan dinero en todo en fajos de 10.000 euros. Para ellos, es igual que el papel. Ellos no lo hacen incluso les gusta contarlo. Ellos sólo entregan a las chicas sin pensar. Sé el sistema. ”

La acción comienza en serio después de 10 horas, dice. Niñas llamadas se sientan en el vestíbulo y los posibles clientes probarlas.

“Todo se hace con señales de mano”, dice. “Los chicos indican sus números de habitación con las manos y las niñas siguen.”

HISTORIA: Lily Collins para protagonizar una ‘Pride and Prejudice and Zombies’ Resucitado

Las bandas organizadas

Algunas de las “prostitutas de lujo” vienen como parte de una red organizada, el tipo de operación que la policía dijo que Nahas corrió, y otros vuelan en pequeños grupos por su cuenta, sobre todo de París, Londres, Venezuela, Brasil, Marruecos y Rusia. Y otros se aprovechan de la otra gran evento que tendrá lugar en el alquiler habitaciones Costa Azul, el Gran Premio de Mónaco, y en la ciudad de Beausoleil, justo detrás de Mónaco, y conmutar entre allí y Cannes, a 40 minutos en coche.

Nahas niega que dirigía una red de prostitución, pero admite que él arregló para que las mujeres llegan a Cannes durante el festival. Su trabajo, dice, fue a recogerlos en el aeropuerto internacional de Niza, llevarlos al puerto de Cannes y colocarlos en pequeñas embarcaciones que los llevaron a cabo al yate de Gadafi, el Che Guevara y otros navíos de lujo.

“Yo no era parte en ninguna otra cosa”, insiste Nahas. “No sé lo que ocurrió entre ninguno de ellos. Tuve ninguna parte de ella. Ellos pueden haber sido sólo hay que hablar y divertirse.”

Hasta su arresto 2007, Nahas fue más conocido por lanzar una fiesta de cumpleaños de $ 1 millón para Moatessem Gadhafi en Marrakech en 2004. Pagó Enrique Iglesias $ 500.000 para asistir y voló Carmen Electra por $ 50,000, dice. Kevin Costner también asistió.

“Gadafi nunca tocó Carmen”, dice Nahas. “De hecho, estaba un poco enojado porque ella sentía que él no prestó suficiente atención a ella. Pero Gadhafi era tímida, aunque no lo creas. Las mujeres tenían que dar el primer paso.” (Un portavoz de Electra no pudo ser contactado para hacer comentarios.)

Nahas – que fue encarcelado durante 11 meses después de su detención en Francia luego puesto en libertad por falta de pruebas – dice el joven Gadafi le envió 25.000 dólares al mes para vivir después de que su reputación se arruinó en el Líbano y que ya no podía trabajar. Desde la muerte de Gadafi, el dinero se ha secado. “Lloro sangre por él todos los días”, dice Nahas.

Al Nahas fue arrestado, la policía confiscó una libreta de direcciones que contiene docenas de nombres e información de contacto de algunos de los príncipes más ricos y potentados del Medio Oriente. Nahas admite que los conocía todos, pero niega que se procuró prostitutas para ellos.

Pero incluso si lo hizo, dice Nahas, hay muchos más como él en todo Cannes durante el festival.

“Por favor”, dice Nahas. “Cada año durante el festival hay 30 o 40 yates de lujo en la bahía de Cannes, y cada barco pertenece a una persona muy rica Cada barco tiene cerca de 10 muchachas en ella,. Por lo general son modelos, y son generalmente desnudos o medio nude. Está drogas y la bebida y las mujeres hermosas. Salir en uno y verás. Las chicas están a la espera de sus sobres al final de la noche. Ha estado pasando allí durante 60 años. ”

VIDEO: Vídeo ‘Bling Ring’: Emma Watson roba a Paris Hilton

El sobre, por favor

Un “regalo” contenida en un sobre, de acuerdo a Nahas y varios veteranos Cannes escolta mujeres entrevistadas por THR , es cómo las prostitutas se les paga en el festival.

“Siempre es un regalo”, dice una mujer rusa que supervisa una agencia de acompañantes con sede en París con sucursales en Londres y Dubai. “Los clientes se les dice que poner el dinero en un sobre y escribir” don “en la parte exterior de la misma.”

Mujeres instalados en yates en Cannes durante el festival de cine se llaman “las niñas de yates”, y la línea entre las prostitutas profesionales y B, o C-lista actrices de Hollywood y modelos que aceptan el pago por sexo con hombres mayores ricos a veces es muy borrosa, explica uno veterano de la industria cinematográfica.

“No cabe duda de que reconocería más de unos pocos nombres de Hollywood”, dice. “Estas son las actrices que han hecho malas elecciones de carrera y cayeron en el olvido. Se dicen lo que están haciendo en Cannes está bien, que son sólo las citas con hombres ricos, cuando la realidad es que están haciendo lo prostitutas hacer . Pero les gusta el dinero. “

Carole Raphaelle Davis – una película franco-estadounidense desde hace mucho tiempo y actriz de televisión ( 2 Broke Girls , ángel ) que creció en los círculos internacionales de París, Londres y Tailandia – dice pocas personas se dan cuenta de que algunas mujeres prominentes y adinerados sociedad pasó muchos años como alto precio prostitutas.

HISTORIA: ‘The Great Gatsby’ para abrir el Festival de Cannes

Davis, quien está casada con TV comedia escritor Kevin Rooney y divide su tiempo entre Francia y Beverly Hills, dice que tiene dos conocidos que trabajaban el Festival de Cine de Cannes, así como otros lugares exóticos de todo el mundo. “Nunca pude entender cómo podían hacer lo que hicieron”, dice Davis.

Davis dice que ha sido proposiciones por algunos de los hombres más ricos del mundo, pero nunca pudo imaginar dormir con ellos por dinero.

Ella dice que las mujeres que conocía “viajaron por el mundo como el jet-set”, y uno de ellos con el tiempo terminaron casándose con uno de los hombres más ricos de Francia.

“Esta mujer ni siquiera disfrutar del sexo, me dijo,” dice Davis. “Pero no le importaba, tampoco. No le importaba dormir con hombres que eran repulsivos. Ella dijo que nunca duró más de cinco minutos, así que no fue tan malo.”

$40,000-a-Night Escorts: Secrets of the Cannes Call Girls

This story first appeared in the May 17 issue of The Hollywood Reporter magazine.

Like Brad Pitt, Angelina Jolie and Sharon Stone, Lebanese businessman Elie Nahas was once a regular at the Cannes Film Festival.

But since his bust in 2007 for his part in the most explosive prostitution scandal in the history of the festival, Nahas, 48, can’t leave his native Lebanon. He hopes that his eight-year prison sentence, slapped on him in absentia by a French judge after a trial in Marseilles in October, will be overturned on appeal this year, but he’s not overly optimistic. In fact, he also is fearful that if he leaves Lebanon, he’ll be picked up by Interpol.

Nahas, who owns a Beirut-based modeling agency, used to work as a right-hand man for Moatessem Gadhafi, the playboy son of Libyan strongman Muammar Gadhafi, Nahas’ longtime pal. It was during this time that Nahas was arrested on charges of running a prostitution ring that supplied more than 50 women “of various nationalities” to the younger Gadhafi and other rich Middle Eastern clients during the festival. Moatessem was killed with his father in Libya in 2011.

PHOTOS: ‘Cleopatra’ at Cannes (Exclusive)

The women ran the gamut, from full-time escorts to models to beauty queens, and they serviced men in hotels, on yachts and in the palatial villas in the hills above Cannes, police said. Philippe Camps, a lawyer for a Paris-based anti-prostitution organization that was a civil plaintiff in the trial, tells THRthat some of the women were brought to Cannes under false pretenses and coerced into prostitution.

Police broke into Nahas’ room at the city’s famed Carlton hotel in August 2007 and arrested him after a lengthy investigation involving wiretaps, which helped them identify Nahas and seven others as key members of the vice ring. (Prostitution is legal in France, but soliciting, whether with advertising or on a street corner, is not.)

Nahas remains bitter about his arrest and subsequent conviction and denies he was running a prostitution ring. He says he was unfairly singled out in a sea of rich players who move in and around the Cannes Film Festival’s second-biggest business after movies: sex.

“Why me?” asks Nahas during a phone interview with THR from Beirut. “The police know what goes on during the film festival, and they turn a blind eye. But they went after me. Why? Because I worked for Gadhafi.”

STORY: Cannes: Justin Timberlake Boarding Neil Bogart Biopic ‘Spinning Gold’

‘They Can Make up to $40,000 a Night’

Every year, women ranging from what the French call putes de luxes (high-priced call girls), who charge an average of $4,000 a night, to local streetwalkers, who normally get little more than $50 or $75 an hour turning tricks in nearby Nice, converge on Cannes for what one Parisian hooker calls “the biggest payday of the year.” The influx is hard not to notice. “Hookers stand out in Cannes. They’re the ones who are well-dressed and not smoking,” tweeted Roger Ebert in 2010.

“We all look forward to it,” says a local prostitute in Cannes who goes by the name of Daisy on her website but declined to give her surname. Daisy is one of many independent escorts who have their own websites and usually avoid going to hotels and bars — except during the festival. “There’s a lot of competition because there are so many girls, but the local ones have an advantage. We know the hotel concierges.”

The local prostitutes, says Daisy, routinely drop cash off with concierges at the town’s top hotels. In return, if they are lucky, concierges sometimes steer clients their way. During the 10-day festival, an estimated 100 to 200 hookers stroll in and out of the big hotels every day, according to hotel sources.

Nahas says the money can be bigger than most people realize. The most beautiful call girls, he says, know to target the high-end hotels “where all the Arabs stay.”

“They can make up to $40,000 a night,” says Nahas. “Arabs are the most generous people in the world. If they like you, they will give you a lot of money. At Cannes, they carry money around in wads of 10,000 euros. To them, it’s just like paper. They don’t even like to count it. They’ll just hand it to the girls without thinking. I know the system.”

The serious action starts after 10 p.m., he says. Call girls sit in the lobby, and prospective clients check them out.

“It’s all done with hand signals,” he says. “The guys signal their room numbers with their hands and the girls follow them.”

STORY: Lily Collins to Star in a Resurrected ‘Pride and Prejudice and Zombies’

The Organized Rings

Some of the “luxury prostitutes” come as part of an organized ring, the type of operation that police said Nahas ran, and others fly in small groups on their own, mainly from Paris, London, Venezuela, Brazil, Morocco and Russia. Still others take advantage of the other big event taking place on the Cote d’Azur, the Monaco Grand Prix, and rent hotel rooms in the town of Beausoleil, just behind Monaco, and commute between there and Cannes, a 40-minute drive.

Nahas denies he was running a prostitution ring but admits he arranged for women to come to Cannes during the festival. His job, he says, was to pick them up at Nice International Airport, bring them to the port at Cannes and place them on small boats that took them out to Gadhafi’s yacht, the Che Guevara, and other luxury vessels.

“I was not party to anything else,” insists Nahas. “I don’t know what took place between any of them. I had no part of it. They may have just been there to talk and have fun.”

Until his 2007 arrest, Nahas was best known for throwing a $1 million birthday party for Moatessem Gadhafi in Marrakesh in 2004. He paid Enrique Iglesias $500,000 to attend and flew in Carmen Electra for $50,000, he says. Kevin Costner also attended.

“Gadhafi never touched Carmen,” says Nahas. “In fact, she was a little angry because she felt he didn’t pay enough attention to her. But Gadhafi was shy, believe it or not. Women had to make the first move.” (A spokesperson for Electra could not be reached for comment.)

Nahas — who was jailed for 11 months after his arrest in France then released for lack of proof — says the younger Gadhafi sent him $25,000 a month to live on after his reputation was ruined in Lebanon and he no longer could work. Since Gadhafi’s death, the money has dried up. “I cry blood for him every day,” says Nahas.

When Nahas was arrested, police confiscated an address book that contained dozens of names and contact information for some of the richest princes and potentates in the Middle East. Nahas admits that he knew them all but denies that he procured hookers for them.

But even if he did, says Nahas, there are plenty more like him all over Cannes during the festival.

“Please,” says Nahas. “Every year during the festival there are 30 or 40 luxury yachts in the bay at Cannes, and every boat belongs to a very rich person. Every boat has about 10 girls on it; they are usually models, and they are usually nude or half nude. It’s drugs and drink and beautiful women. Go out on one and you’ll see. The girls are all waiting for their envelopes at the end of the night. It’s been going on there for 60 years.”

VIDEO: ‘Bling Ring’ Trailer: Emma Watson Steals From Paris Hilton

The Envelope, Please

A “gift” contained in an envelope, according to Nahas and a number of veteran Cannes escort women interviewed by THR, is how prostitutes get paid at the festival.

“It’s always a gift,” says a Russian woman who oversees a Paris-based escort agency with branches in London and Dubai. “Clients are told to put the money in an envelope and write ‘gift’ on the outside of it.”

Women installed on yachts in Cannes during the film festival are called “yacht girls,” and the line between professional prostitutes and B- or C-list Hollywood actresses and models who accept payment for sex with rich older men is sometimes very blurred, explains one film industry veteran.

“You’d definitely recognize more than a few names from Hollywood,” he says. “These are actresses who made bad career choices and fell off the radar. They tell themselves what they’re doing at Cannes is OK, that they’re just on dates with rich men, when the reality is they’re doing what prostitutes do. But they like the money.”

Carole Raphaelle Davis — a longtime French-American film and TV actress (2 Broke GirlsAngel) who grew up in international circles in Paris, London and Thailand — says few people realize that some prominent and moneyed society women spent many years as high-priced prostitutes.

STORY: ‘The Great Gatsby’ to Open Cannes Film Festival

Davis, who is married to TV comedy writer Kevin Rooney and divides her time between France and Beverly Hills, says she has two acquaintances who used to work the Cannes Film Festival as well as other exotic locales around the world. “I could never understand how they could do what they did,” says Davis.

Davis says she has been propositioned by some of the richest men in the world but could never imagine sleeping with them for money.

She says the women she knew “traveled the world like jet-setters,” and one of them eventually ended up marrying one of the richest men in France.

“This woman didn’t even enjoy sex, she told me,” says Davis. “But she didn’t mind it, either. She didn’t mind sleeping with men who were repulsive. She said it never lasted more than five minutes, so it wasn’t that bad.”

http://movies.yahoo.com/news/40-000-night-escorts-secrets-cannes-call-girls-050000324.html

Share