TÉCNICAS DE MASTURBACIÓN FEMENINA

Tecnicas y metodos de masturbacion femenina… Los siguientes son métodos de masturbación que las mujeres informaron usar en el libro The Hite Report de Shere Hite

técnicas de masturbación femenina

técnicas de masturbación femenina

Los datos fueron recogidos entre 1972 y 1976. Mientras que los métodos probablemente no hayan cambiado, el número de mujeres que utilizan una técnica en particular pueden haberlo hecho, porque la actitud de las mujeres hacia sí mismas y hacia sus cuerpos han cambiado en el tiempo. Además, las mujeres tienen hoy un acceso mucho más fácil a ayudas sexuales como vibradores y dildos que el que tenían hace veinte años. Los métodos descriptos pueden ayudar a conducir a las mujeres en el proceso de aprender a masturbarse, y a aquellas mujeres que buscan explorar nuevas maneras de alcanzar el orgasmo durante el sexo en solitario. También puede ayudar a las mujeres que sienten que son las únicas que se masturban de una manera poco usual, o al menos de las que se habla poco, para que se sientan “normales.” En todo caso vemos la extrema diversidad de las técnicas.

TIPO 1A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA INDIRECTA:

“Para mí es importante estar excitada mentalmente o fantasear para masturbarme. Para mí también es importante estar sola. Uso las yemas de los dedos para la estimulación real, pero es mejor comenzar con golpecitos o frotando ligeramente sobre el área general. Al aumentar la excitación comienzo a estimularme sobre el clítoris y finalmente alcanzo el clímax con un movimiento rápido corcoveante sobre el capuchón clitoridiano. Usualmente mis piernas están separadas, y de vez en cuando también estimulo mis pezones con la otra mano.”

“Si estoy apurada (presionada por el tiempo,) uso el vibrador sobre la base del clítoris, con las piernas abiertas. Pero usualmente uso mis dedos frotando alrededor de la base de mi clítoris, y cuando estoy cerca del orgasmo, muevo mis dedos de manera circular encima de mi clítoris. Mis piernas siempre están separadas, y alterno las manos porque una se cansa. Mi otra mano acaricia mis senos o simplemente descansa. Y muevo mucho mi cuerpo cuando tengo el orgasmo.”

“¡Wow! ¡Qué pregunta! Usualmente me acuesto de espaldas, mis piernas separadas. Casi siempre dejo puesta mi ropa interior, porque me molesta frotar el clítoris directamente. Uso una mano, dos dedos juntos, frotando hacia arriba y hacia abajo con toques cortos justo encima de mi clítoris. Cuando estoy cerca del clímax, mis piernas tienden a abrirse y mi pelvis se levanta más. No me muevo mucho, pero a veces durante el clímax ruedo de un lado a otro.”

“Uso mis manos y mi imaginación, y es probable que haya probado todas las posiciones y movimientos imaginables – la estimulación básica permanece siendo la misma. Uso mi dedo para estimular el clítoris, a veces insertando otro dedo en mi vagina al mismo tiempo. Cuando me masturbo toco solamente mi área genital, porque no me estimula tocarme el cuerpo en general, como sí lo hace mi pareja si me toca toda.”

“Estimulo mi clítoris en ambos lados con mis piernas abiertas, y no muevo ninguna otra parte de mi cuerpo. Es como si me permitiera masturbación muy eficiente sin culpa porque cualquier otra cosa (tocarme toda, etc.) sería enfermizo.”

“Cuando me masturbo pienso cosas estimulantes localmente, luego un breve toque de mis dedos y se acabó. ¡Ja! Furtivo, ¿no?!”

“Uso un simple vibrador a pilas. Usualmente lo aplico al lado derecho de mi clítoris, usando un ligero movimiento circular. Comienzo con mis piernas abiertas, pero usualmente se cierran involuntariamente. Pienso que lo que pasa en mi mente (con quien fantaseo) es realmente más importante que los aspectos mecánicos.”

TIPO 1A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA DIRECTA:

“Uso mi dedo medio, humedecido, para estimular y frotar encima y alrededor de mi clítoris. Mi otra mano tira los labios hacia atrás, manteniendo una débil tensión sobre el área del clítoris. Alterno este frotamiento rápido del clítoris frotando más lentamente la entrada de la vagina. (Realmente, ‘frotar’ es difícilmente la palabra correcta, porque es un toque muy ligero hasta justo antes del orgasmo, para cuando estoy muy mojada.) Mis piernas están muy abiertas, mis rodillas levantadas – no muevo mucho el torso hasta el orgasmo, cuando hay fuertes espasmos en mi torso y pelvis.”

“Me masturbo solamente con una mano – principalmente alrededor de la cabeza de mi clítoris, luego voy cambiando gradualmente sobre la cabeza – siempre frotando con un movimiento hacia adelante y hacia atrás. Mi otra mano ayuda a sostener la piel para ganar un contacto firme. Tengo mis piernas juntas y separadas alternativamente.”

“Me acuesto de espaldas con mis piernas muy juntas. Uso mi mano izquierda para tirar la parte de arriba de mis genitales entonces puedo usar mi mano derecha para tocar mi clítoris. Uso un movimiento circular comenzando lentamente con una ligera presión, y luego aumento la presión hasta que empiezo a acabar. Luego me voy deteniendo de acuerdo a la sensación que deseo hasta completar el orgasmo. Si deseo acabar de nuevo comienzo otra vez.”

“Me masturbo con un cepillo de dientes eléctrico. Pongo una toalla húmeda sobre el cepillo y lubrico mi clítoris con loción. Me acuesto de espaldas con mis piernas abiertas. Con mi mano izquierda, abro los labios para exponer el clítoris, sostengo el vibrador con mi mano derecha y presiono suavemente sobre mi clítoris. A veces lo muevo hacia arriba y hacia abajo, a veces lo dejo en un punto, dependiendo de lo que se siente bien. Pero realmente nunca me excito hasta que comienzo a fantasear. No muevo mis caderas. Toda la acción es con la mano/vibrador y mi clítoris.”

“Uso solamente mis dedos. Mi mano izquierda sostiene abiertos los labios mayores de mi vagina (vulva,) y mi dedo índice y el segundo dedo derechos frotan el lado derecho de mi clítoris. A veces froto hacia arriba y hacia abajo, pero usualmente froto con lentos movimientos circulares. Mis piernas están cerradas, estiradas y derechas. A veces hago esto acostada sobre mi vientre, pero no usualmente. Es mucho más difícil – usualmente hago eso después que me he masturbado algunas veces y todavía estoy frustrada. No me muevo mucho, en contraste de cuando tengo un orgasmo con una pareja, y también hago mucho menos ruido.”

TIPO 1A1, ESTIMULACIÓN DEL CLÍTORIS Y PENETRACIÓN VAGINAL OCASIONAL:

“Usualmente me masturbo estimulando suavemente la región del clítoris, no directamente éste, sino sobre la piel arriba y a su alrededor; después ubico los dedos alrededor del clítoris y los muevo hacia atrás y hacia adelante rítmicamente y con un poco de presión. Así, para lograr el orgasmo, la presión es un factor, el movimiento rítmico otro, y proteger al clítoris de la estimulación directa es otro. Esto último es llevado a cabo usando la piel de alrededor para estimular el clítoris. Finalmente, tensionando mi ano y concentrándome en tener un orgasmo lo consigue. A veces hinco mi dedo en mi vagina porque esto parece estabilizar el clítoris y es un poco excitante. Mis piernas están abiertas. No me muevo mucho.”

“Usualmente comienzo frotando mi clítoris en uno de sus costados, con mi dedo. A veces uso un espejo y observo – antes me paraba frente a un espejo grande. Luego, usualmente porque mi dedo realmente no me enciende mucho, saco el vibrador. A veces leo pornografía, a veces fantaseo. A veces saco el aceite para niños y froto mis pechos y mi vientre. Muevo el vibrador hacia arriba y hacia abajo a lo largo de la hendidura entre mis piernas. Usualmente una pierna está con la rodilla levantada, la otra abierta, sobre la cama. Muevo la parte inferior de mi cuerpo hasta encontrar el movimiento hacia abajo del vibrador. A veces, chupo mis dedos y humedezco mi seno, y sólo lo toqueteo, lo sacudo. A veces es poner y sacar el vibrador de mi vagina, como atornillando.”

“Mi primera masturbación fue con agua de la tina, y más tarde con mi mano, que es como todavía lo hago. Uso el dedo medio de mi mano derecha en vigorosos movimientos hacia arriba y hacia abajo, lo cual me acelera todavía más hacia el clímax. A veces pongo un dedo profundamente en mi vagina con mi pulgar manteniendo contacto con el clítoris. Recientemente, desde que leí literatura, he probado contraer mis músculos vaginales, y esto parece mejorar el acto. A veces empujo todo mi cuerpo hacia arriba, moviéndome con mis pies debajo de mi parte trasera, terminando con mi pecho y torso y área sexual empujando hacia arriba de cara al cielo. Mi mayor liberación es con mis piernas empujando hacia afuera para dar la sensación de la apertura más grande posible. Una vez probé un pepino, y también un vibrador, pero eso me dio la sensación de estar un poco fuera de mí – no era yo, es eso.”

TIPO 1A2, ESTIMULACIÓN DEL CLÍTORIS Y PENETRACIÓN VAGINAL SIEMPRE:

“Pongo un dedo sobre mi clítoris y con el otro muevo una botella adentro y afuera de mi vagina (una botella plástica.) Al comienzo tengo abiertas mis piernas hasta que llego al orgasmo, y entonces las pongo juntas. Primero froto mi clítoris y luego inserto la botella. Cuando acabo cierro mis piernas con la botella dentro de mí tanto como pueda entrar.”

“Primero uso mis dedos para penetrar mi vagina, para agrandar la sensación en toda el área, pero después para tener el orgasmo primero ligeramente y luego más firmemente froto mi clítoris con movimientos circulares o hacia arriba y hacia abajo. Con mi otra mano (mano izquierda,) generalmente estoy dando vuelta las páginas del libro pornográfico que estoy leyendo. Sí, es complicado. Tengo las piernas abiertas.”

“Primero fantaseo hasta que me lubrico. A menudo me fastidio y contengo mi toque hasta que estoy muy excitada. A veces froto todo mi cuerpo sobre la cama, estando acostada sobre mi vientre, y de vez en cuando acabo de esa manera, pero usualmente estoy de espaldas. Primero acaricio los labios mayores, luego alrededor del clítoris, usando un movimiento circular, luego inserto un dedo en mi vagina, mientras estoy acostada de espaldas o de lado, y me muevo con él. Puedo acabar muy rápidamente si mis piernas están juntas, pero hay un mejor orgasmo cuando mis piernas están abiertas y trabajo más duro para él.”

“Comienzo con estimulación manual de mi clítoris. Luego estimulación simultánea del clítoris y la vagina. A veces uso el dedo/dedos (índice y mayor o solamente el mayor)de la otra mano para estimulación vaginal. A veces uso un objeto – usualmente el mango de mi cepillo para el pelo, que es agradablemente redondeado y suave (ningún dildo puntudo para mí, gracias) para estimulación vaginal. No deseo mencionar que uso otra cosa más que mi mano. Entre todas mis amigas parece haber un tácito tabú contra todas las cosas ‘poco naturales.’ No tengo objetos fetiche. No voy a lastimarme. Sólo es más fácil – es difícil alcanzar dentro de la propia vagina. Mi muñeca se cansa, especialmente si tardo en acabar. También supongo que encuentro que necesitar estimulación vaginal está pasado de moda y también soy un poco sensible por eso.”

TIPO 1A3, ESTIMULACIÓN DEL CLÍTORIS CON PENETRACIÓN VAGINAL EN EL ORGASMO:

“Cuando era niña, me masturbaba sosteniendo ambas manos entre mis piernas muy juntas y balanceando muy suavemente todo mi cuerpo. Ahora usualmente uso mis dedos para frotar toda el área genital con un movimiento circular. Luego usualmente pongo uno o dos dedos adentro de mi vagina antes del orgasmo para sentir las contracciones.”

“Justo después del clímax suelo poner algunos dedos dentro de la entrada de mi vagina para sentir las contracciones – no sólo para ver si ocurren, sexualmente es muy satisfactorio.”

TIPO 1A4, LA PALMA SOBRE EL CLÍTORIS, LOS DEDOS DENTRO DE LA VAGINA:

“Sostengo la palma de mi mano sobre el área del clítoris, y los dedos insertados en mi vagina aproximadamente una pulgada (2,5cm) más o menos, y sólo masajeo suavemente.”

“Comienzo acariciando la abertura vaginal, luego inserto dos dedos en mi vagina y estimulo mi clítoris con la palma de mi mano con palmaditas muy rápidas. Mis piernas están juntas.”

“Uso una mano y agarro el monte, froto por encima mi mano hasta sentir una sensación caliente, entonces abro mis labios con un dedo, y lo hago humedecerse moviéndolo arriba y abajo, entonces inserto un dedo en mi vagina y lo muevo arriba y abajo muy rápido mientras la palma frota el monte. Mis piernas están bien abiertas.”

“Acaricio mis pezones para comenzar, y miro pornografía. Luego masajeo suavemente mi monte hasta estar totalmente excitada, entonces inserto mis dedos en la vagina y al mismo tiempo froto mi clítoris con mi palma. A veces chupo un pene de goma.”

TIPO 1A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA Y PENETRACIÓN ANAL:

“Después de tener ciertos pensamientos sexy se siente como que aumenta mi presión sanguínea, los latidos de mi corazón se hacen instantáneamente más rápidos y fuertes. Mi clítoris cosquillea y en pocos segundos mi vagina se pone resbalosa. Froto mi clítoris con mi dedo índice izquierdo. Penetro mi vagina y/o recto con el dedo índice y/o medio de mi mano derecha y los muevo adentro y afuera a la velocidad que desee. Mis genitales alcanzan dos o tres niveles de intensidad de cosquillas – cada etapa más que la anterior. Froto mi clítoris con un movimiento hacia atrás y adelante. A veces uso artefactos caseros que tengan la forma de un pene, para la penetración.”

“Me masturbo en un cuarto oscurecido. A veces leo literatura erótica, especialmente orientada hacia lo anal. Me estimulo con dedos lubricados o un aplicador vaginal de foam o una ducha o la punta de una enema. Usualmente hago movimientos circulares sobre mi área pubiana con una mano y toco mi ano con la otra mano, a veces insertando mi dedo u otro objeto en mi recto. No interesa si mis piernas están juntas o separadas. Me muevo muy poco.”

“A veces uso mis dedos sobre mi clítoris con uno adentro de mi vagina, y uno sobre el área anal o justo sobre el clítoris. Usualmente uso dos tamaños de vibradores – uno pequeño para mi ano y uno grande para mi vagina. Una mano la uso para el clítoris, la otra sostiene a los dos vibradores en su lugar. Las piernas usualmente están separadas. Movimientos Circulares.”

TIPO 1B, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA Y VULVAR:

“Pon esto. Uso el costado de mi depiladora eléctrica femenina para masturbarme. Me froto hacia arriba, hacia abajo y hacia los costados y usualmente uso la otra mano para estimular entretanto el borde de mi vagina.”

“Uso principalmente mis dedos. Comienzo por acariciar suavemente mi cuerpo y senos, y órganos genitales. A veces uso dos manos sobre mis genitales, pero no siempre. Trato de esperar hasta sentirme mojada antes de tocarme, porque si no estoy mojada usualmente tengo dificultades en lograr el orgasmo. Así que froto y estimulo mis órganos genitales, suavemente, y levanto mis piernas (completamente separadas) y entonces froto un poco más vigorosamente – lo cual me conduce al orgasmo u orgasmos. Parece necesario elevar mis piernas o no acabo. Frecuentemente me pregunto si otras mujeres son iguales.”

TIPO 2A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE:

“Uso mi dedo índice. Me tiendo sobre mi vientre y abrazo una almohada con mi otra mano. Uso un movimiento circular y arriba-abajo sobre mi clítoris y usualmente mantengo mis piernas un poco separadas, pero al llegar cerca del orgasmo, las pongo muy juntas. A veces me muevo mucho y otras veces sólo un poco.”

“Me masturbo principalmente sobre mi vientre y uso mi mano derecha para estimular mi clítoris con un fuerte movimiento arriba-abajo, usando mis dedos medio, índice y anular. Mi mano izquierda acaricia mis senos. Me muevo mucho en movimientos circulares y arriba y abajo. Hago mucho mmmmm y digo ‘*****’. Mantengo mis piernas abiertas al comienzo y al sentirme llegar a un orgasmo cierro mis piernas y levanto mi cuerpo del piso, cama, lo que sea. A veces me masturbo parada y uso el mismo movimiento y sólo me muevo un poco. Ocasionalmente me masturbo acostada sobre mi espalda y encuentro difícil llegar al orgasmo de esa manera.”

“Cuando me masturbo, me acuesto sobre mi vientre con mis piernas ligeramente separadas, usando ambas manos, los nudillos de la mano derecha le dan presión directa al monte, con la mano izquierda agrego más presión a la mano derecha. El movimiento moderadamente rápido atrás-adelante provee la fricción clitoridiana que necesito.”

“Secuencia: Pongo una toalla sobre la cama, pongo el vibrador sobre la toalla con el pulsador apuntado (el pulsador tiene una punta de goma de alrededor de 1 pulgada -2,5 cm- de diámetro). Usualmente humedezco el pulsador antes de comenzar. Entonces me acuesto completamente inmóvil sobre mi vientre con mis brazos y piernas haciendo una amplia V, con el pulsador trabajando en el área del monte. No uso mis manos hasta que se aproxima el orgasmo, entonces muevo el vibrador ligeramente con la mano izquierda para que esté exactamente en el lugar correcto. Justo antes del orgasmo, mis manos y cuello se ponen rígidos y mis manos se levantan hacia arriba un poquito antes que mueva la izquierda para manipular el vibrador en el momento crítico.”

“Me masturbo sobre mi vientre con mi mano derecha entre mis piernas y masajeo suave y circularmente mi clítoris. Raramente toco mis pechos o el resto de mi cuerpo porque he encontrado que físicamente me hace muy poco.”

TIPO 2A1, ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE CON PENETRACIÓN VAGINAL OCASIONAL:

“Me masturbo sobre mi vientre con las piernas juntas, presionando con los dedos de ambas manos sobre mi clítoris (dedos índice y medio), uno encima del otro. A veces acaricio mis pechos o cachetes del trasero con una mano, o inserto mis dedos en mi vagina, pero no usualmente. Me muevo mucho menos que en el coito.”

“Estoy tendida sobre mi vientre con una almohada entre mis piernas, ya sea frotando contra la almohada o también usando mis dedos. Mi cuerpo está duro y rígido al frotar mi clítoris con un movimiento circular. Mi otra mano está en mi pezón, apretándolo, y a veces tengo un vibrador en mi vagina o en mi trasero. Las piernas varían.”

TIPO 2A2, ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE CON PENETRACIÓN VAGINAL:

“Me tiendo sobre el vientre con mis piernas tan abiertas como sea posible y pongo alrededor de tres almohadas debajo de mí para arquear más mi espalda. Masajeo mi cuerpo en la región genital e inserto el dedo medio de una mano sobre mi vagina y oprimo mi otra mano fuerte contra él, en la región de mi clítoris. De esta manera puedo estimular fuertemente ambos, mi clítoris y mi cérvix (el cual es a menudo sensible pero no tanto como el clítoris). Mi respiración se vuelve corta y jadeante y mi cuerpo comienza a moverse y a contraerse violentamente, al bajar mi cuerpo sobre el dedo y la mano detrás. He probado usar dos o tres dedos, pero esto tenía el inconveniente que no se pueden extender tanto como un dedo solo.”

“Uso mis manos comenzando con un masaje general de mí misma para calentar mis manos y mi cuerpo. Luego voy a mi entrepierna y aplico presión lentamente con las puntas de los cuatro dedos, entonces me doy vuelta sobre mi vientre. Comienzo a aplicar movimientos circulares con dos dedos sobre mi clítoris y ocasionalmente un movimiento hacia arriba y hacia abajo con mi clítoris entre mis dedos. Con mi mano derecha compruebo que mi vagina esté húmeda, y fantaseo. Continúo estimulando mi clítoris con la mano izquierda y en ese momento inserto dos dedos en mi vagina. Adoro los pliegues y grietas. Es sorprendente sentir el interior de una misma. A veces también estimulo la abertura de la uretra, pero eso puede ser doloroso. Mis piernas usualmente están cerradas, pero algunas veces abiertas. Si para entonces no he llegado al orgasmo, entonces doblo todos los músculos de mis piernas y trasero, y a veces comienzo a mover todo mi cuerpo hacia arriba y hacia abajo, o tal vez sólo mueva mis manos. A menudo disfruto tener a mi trasero afuera de las frazadas – el aire fresco lo estimula o quizá sea un deseo de exponerlo, no puedo decirlo realmente. De todos modos, acostarme sobre el vientre mejora realmente mi habilidad para insertar mis dedos profundamente en mi vagina.”

TIPO 2B, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA/VULVAR ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE:

“Sobre mi vientre con ambas manos (una sobre la otra) ahuecándolas sobre mi área genital externa, con los labios de la vulva cerrados. Aprieto suavemente el área con un dedo, oprimiendo contra la curva posterior de los labios y la palma de mi mano apretando contra el frente y el hueso púbico. Las piernas permanecen cerradas. He estado haciendo esto todos los días desde que tuve cuatro o cinco años. Cuando mi pareja se me asocia él simplemente se recuesta sobre mi espalda y me ayuda a apretar.”

“Uso la parte trasera plástica, no la parte acolchada, de un pequeño vibrador. Prefiero esto porque muy raras veces tengo largos períodos de tiempo sola para usar métodos manuales, a los que encuentro demasiado lentos, nada interesantes y por demás cansadores. De alguna manera sostengo el vibrador más o menos estable debajo de mí al estar boca abajo, y muevo mi cuerpo encima y alrededor de él. Lo uso exclusivamente contra mi clítoris y labios vaginales. Me gustan las piernas juntas. De esa manera, con mis tobillos cruzados, puedo usar mis piernas para controlar la cantidad de contacto con el vibrador. A veces me muevo mucho, a veces muy poco. Cuanto más me excito, más me muevo.”

“Me acuesto sobre mi vientre con una almohada entre mis piernas comenzando en mi cintura y algo abultada en el medio. Mis manos están debajo de la almohada justo debajo de la región clitoridiana, y monto la almohada rítmicamente. Entonces pongo el vibrador justo sobre mi clítoris, y mientras permanece apagado, froto contra él algunos momentos, hasta que estoy tan glotona que tengo que encenderlo, al tiempo que mi mano izquierda lo detiene o juega con mi clítoris o mi área vaginal. De todos modos su mera presencia es erótica. Es importante que mi mano derecha evite que vibre demasiado (el motivo de la almohada). A veces el vibrador apunta hacia la izquierda, a veces hacia el ano. Mis piernas están muy juntas, y fantaseo. A veces doy golpecitos al vibrador de una manera especial.”

TIPO 2B1, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA/VULVAR ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE CON PENETRACIÓN:

“Coloco el vibrador sobre mi clítoris y labios menores y entrada vaginal, más a veces una vela en mi vagina. Con las piernas juntas es más fácil, especialmente con los tobillos cruzados (aumenta la tensión muscular y satisface un deseo reflejo de presionar mis rodillas.) Solía tocarme los pechos y el vientre, pero me pareció redundante. Y movía mis manos más que yo, ahora yo me muevo más.”

TIPO 3, EMPUJANDO UNA ALMOHADA U OTRO OBJETO SUAVE:

“Cuando me masturbo, usualmente estoy acostada boca abajo sobre la cama, con alguna manta o cubrecama doblada, así que hay un bulto que froto hacia atrás y adelante.”

“Me acuesto sobre el vientre con algo sostenido firmemente entre mis muslos y presionando contra toda el área del monte, entonces me muevo suavemente hasta el orgasmo.”

“Sí, disfruto de la masturbación. Me he masturbado desde la infancia y no veo la razón para dejar de hacerlo alguna vez. Sin embargo, prefiero el sexo en pareja porque me gusta la compañía. Siempre tengo orgasmo y usualmente varios de ellos, dependiendo de cómo estoy de ánimo. Me masturbo como no he escuchado a nadie más. Hago un bulto con la ropa de cama del tamaño aproximado de un puño (usaba la cabeza de mi pobre osito de peluche, pero desde que me hice demasiado grande para dormir con un osito, un rollo de sábanas es suficiente) y entonces me acuesto sobre mi vientre encima de él para que ejerza presión sobre mi clítoris. Entonces muevo mis caderas en un movimiento circular hasta que llego al clímax – muy simple. Funciona con las piernas abiertas o cerradas – de cualquier manera, aunque cuando estoy en un estado particularmente frenético, con las piernas juntas a veces se siente mejor. Usualmente termino con mi peso sobre mis rodillas y codos, de manera que no puedo hacer demasiado con mis manos.”

“Cruzo las piernas, empujo mi pelvis contra un objeto suave (una almohada es lo mejor) y fantaseo. Este es el método probado y verdadero. Disfruto tocándome, pero no es tan bueno como esto. Realmente me muevo muy poco; solamente cuando estoy lista para el orgasmo entro a una acción real.”

“Masturbación: usualmente ‘monto’ una almohada o una robe enrollada o incluso una bolsa de lavandería – la monto como a un caballo, presionando y levantándome repetidamente – presionando más y más fuerte. Vestida o desvestida.”

TIPO 3, EMPUJANDO UNA ALMOHADA U OTRO OBJETO SUAVE CON PENETRACIÓN VAGINAL:

“Acostada sobre mi vientre con algo pequeño (como un Tampax) en mi vagina y una almohada sujetada con fuerza entre mis piernas, me muevo lentamente hacia arriba y hacia abajo, luego más rápida e intensamente. La secuencia es como ésta – inserto el objeto, me vuelvo sobre la almohada, luego me muevo rítmicamente hasta el orgasmo.”

TIPO 3, EMPUJANDO CONTRA UN OBJETO MIENTRAS SE ESTÁ SUSPENDIDA:

“Me pongo sobre una silla con un costado protuberante pero bajo y froto al principio contra él, luego me levanto para estar sobre él, y empujo hacia abajo. Este método permite mucha libertad de movimientos para mi cuerpo, que es lo que quiero. Lo aprendí de niña mientras jugaba sobre una silla que tenía mamá.”

“Me subo lentamente contra el lavabo del baño, y oprimo mi monte contra él muy fuerte. El lavabo es estimulante porque está frío. A veces giro mis piernas para oprimir más, y a veces las ‘golpeo’ para hacer vibrar la vulva.”

“Usualmente me suspendo contra alguna pieza de un mueble y me froto contra él en un movimiento lento, circular, hacia arriba y hacia abajo. Nunca escuché antes de hacerlo así, y no sé de dónde lo saqué, pero a una edad temprana me dio un rápido orgasmo, o varios. Es una buena manera, sólo que te deja callos en las palmas de tus manos.”

TIPO 4, CRUZANDO LAS PIERNAS Y APRETANDO LOS MUSLOS Y LOS MÚSCULOS PÉLVICOS:

“Me acuesto de espaldas, con las piernas juntas, y me muevo un poco hasta justo antes de acabar; entonces estoy muy rígida, oprimiendo el interior de mi vagina, moviéndome lentamente. Pero es la estimulación clitoridiana y apretar adentro lo que me hace acabar. Aprieto toda el área pélvica de esa manera y los cachetes de mi trasero están fuertemente apretados.”

“Me masturbo frotando mis muslos entre sí, usualmente acostada, pero puedo hacerlo sentada (en una oficina, en un ómnibus, etc.) Los froto rítmicamente, poniendo una sutil presión sobre el clítoris. La tensión se acumula gradualmente hasta un orgasmo.”

“Me acuesto sobre la cama, junto mis tobillos, rítmicamente aprieto mis muslos, fantaseo y a veces toco mis pezones si tengo dificultad en alcanzar el orgasmo apretando los muslos únicamente.”

“Cruzo mis piernas dos veces – es decir, las cruzo y meto un tobillo alrededor de la otra pierna, lo cual crea una presión sobre el área clitoridiana. Nunca uso mis manos o me toco – no tengo que hacerlo. Aprieto mis piernas hasta lograr el orgasmo, moviéndome sólo ligeramente. Tengo orgasmos muy fáciles.”

“Me acuesto (principalmente cuando me baño) y cruzo mis piernas; acaricio mis pechos y me balanceo ligeramente hacia arriba y hacia abajo al afianzarse la estimulación. Mantengo apretados mis pechos y entonces tengo un orgasmo.”

TIPO 4, CON ALMOHADA, TOALLA, U OTRO OBJETO MANTENIDO ENTRE SUS PIERNAS:

“Inicialmente, me estimulo ya sea con cosas externas, o me cuento a mí misma historias o fantaseo, luego me acuesto y coloco mi brazo derecho a través de mi entrepierna con mi muñeca o antebrazo sobre mis labios y clítoris (puedo estar vestida o desnuda) y mi mano sobre mi tobillo o pantorrilla, y mis muslos sobre mi brazo. Mi mano izquierda puede sostenerme (si me acuesto de costado), o si no juego con mis pezones. Balanceo mis caderas o pelvis para friccionarme. Ocasionalmente uso mis dedos o mano para mis labios, sobre mi clítoris, o arriba de mi vagina (vulva.)”

“Doblo una cobija o sábana, ubico parte de ella entre mis piernas, que están estrechamente presionadas, y entonces froto la sábana dentro y sobre mi vulva, especialmente mi clítoris, sin usar las manos, sólo movimientos de cadera y piernas. Empiezo a fantasear una situación y acabo en minutos.”

“Mis piernas están cruzadas al oprimir fuertemente algún objeto que toca mi clítoris y la entrada a mi vagina – como cualquier objeto ligeramente alargado. Usualmente lo mantengo por fuera de mi ropa interior. Raramente uso mis manos, sólo presiono la parte más elevada de mis muslos contra los labios. Mi masturbación es básicamente la ubicación de objetos y el balanceo de mi zona pélvica, con presión sobre la parte superior de mis muslos contra los labios.”

“Cuando me masturbo, usualmente oprimo mucho mis piernas (o las cruzo una alrededor de la otra) y uso una toalla, deslizándola contra mi clítoris rítmicamente hasta que llego.”

“Uso una almohada o algún otro objeto que sea firme pero suave. La sostengo entre mis piernas y la froto hacia arriba y hacia abajo o la aprieto con mis muslos. Puedo obtener algo de estimulación frotando mis dedos directamente sobre mis genitales, pero no puedo tocar mi clítoris, al ser demasiado sensible. En realidad, estoy mejor usando ropa interior, así no llego a ser estimulada tan directamente. Mis piernas tienen que estar abrazadas a la almohada, no pueden estar separadas. Me muevo mucho pero no necesito demasiado, entonces lo prefiero fuera de las frazadas, con mi trasero y pies, especialmente, expuestos.”

TIPO 5, MASAJE DE AGUA:

“Me masturbo con agua de la ducha únicamente. La apunto a mi clítoris, con las piernas abiertas. A veces engancho una manguera y me siento en el borde de la bañera, y uso una corriente de agua estable y agradable. O me acuesto en la bañera, y dejo el agua de la ducha golpear mi clítoris si es suficientemente fuerte.”

“Me acuesto en la bañera con un chorro de agua abundante sobre mi vagina, monte y clítoris. A mayor presión y temperatura del agua, más rápido tengo el orgasmo.”

“Saco el cabezal de mi ducha para dejar salir un chorro estable. Abro los labios de la vagina exponiendo mi clítoris. El agua puede estar ligeramente caliente para mayor estimulación, y las caderas pueden moverse ligeramente para atormentarme y prolongar el placer. Usualmente lo hago de pie. Estando acostada es más bello, pero te mojas tu cabello y tu cara. Este orgasmo supera a todos para mí, y puede ser múltiple.”

“Me masturbo con agua, preferentemente un chorro de media pulgada curvo, así mi trasero no obstruye el drenaje. Mis pies están afirmados en la pared, separados alrededor de dos pies (unos 60 cm.), y yo estoy yaciendo sobre mi espalda.”

“Ocasionalmente llego al orgasmo en la bañera. Primero me excito con los dedos, entonces dejo correr el agua y tomo una posición acrobática en la que mi vagina queda directamente bajo el grifo. Comienzo con el agua caliente o fría y con baja presión sobre mi clítoris. Cuando me he excitado hago correr el agua más fuerte y me elevo más cerca del agua y la dejo golpear en mi vagina y entonces acabo y es la sensación más fantástica.”

TIPO 6, INSERCIÓN VAGINAL SOLA:

“Usualmente me masturbo con el dedo y toco mis pechos con la otra mano, pero no siempre. A veces, cuando estoy tendida al sol en traje de baño y comienzo a sentirme sexy, termino yendo adentro a masturbarme (cuando estoy sola en la casa). Usualmente uso un movimiento hacia atrás y adelante en mi vagina, o sólo mantengo mis dedos allí un momento. Mis piernas están muy abiertas con mis rodillas levantadas, cerca de mí. A veces me muevo mucho, dependiendo de la intensidad de mis sensaciones del momento.”

Fuente gaymelilla.com

Técnicas de masturbación femenina

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Las mujeres españolas: notable en vida sexual

MARÍA CORISCO

Hubo una española que, cuando besaba, besaba de verdad; también hubo otra que quemó su sostén junto a un bistró parisino, y otra que jamás confesó ante nadie -tal vez ni ante sí misma- que su virginidad voló por los aires al mismo tiempo que los fuegos artificiales de una verbena de verano. Las hijas de estas españolas del franquismo recibieron una tibia educación sexual escolar, se atiborraron de píldoras anticonceptivas, reivindicaron -o no- su derecho al orgasmo y, aunque algunas se desmelenaron en las despedidas con los ‘boys’ y descubrieron el ‘tuppersex’, también otras muchas fueron carne de cañón de los laboratorios, empeñados en medicalizar su apatía sexual. Estas mujeres han sido madres a su vez, y ven cómo sus hijas viven en una sociedad donde las relaciones se inician en el botellón o en la red, donde las revistas para adolescentes imponen la genitalidad como mandamiento y en la que los mensajes sexuales explícitos, por su omnipresencia, son ruido de fondo, mero runrún ya. En este puchero nos movemos. Si queremos plantearnos cómo son las españolas ante el sexo, vayámonos a Perogrullo: «No se puede generalizar». Está claro. Cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre. Ahora bien, cabe preguntarse si, más allá de nuestras evidentes individualidades, compartimos una cierta historia sexual; sí, al vivir en sociedad se ‘contagian’ intereses, frustraciones, fantasías… «Seguramente hay unas vivencias comunes a cada época y, del mismo modo que la vida sexual de nuestras madres tuvo mucho que ver con el momento histórico-político, la de nuestras hijas estará quizá ligada a la tecnología», nos sugiere Rosa Collado Carrascosa, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Joan Vílchez, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, aporta un nuevo matiz: «Estamos en la era de la complejidad: en oposición a los talibanes, al fanatismo y al pensamiento único, hay un sinfín de contextos y circunstancias. Es importante tener esto en cuenta si queremos aproximarnos a cómo es la relación de las españolas con el sexo».

Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

Esta complejidad la podemos observar si acudimos al oráculo de nuestro tiempo, las encuestas: la variabilidad es enorme, y hay datos para todos los gustos. Por ejemplo, el ‘Estudio sobre los hábitos sexuales de la población española’ (HRA Pharma), tras preguntar a mujeres de entre 16 y 35 años de edad, señala que más de la mitad (el 57%) afirma haber tenido su primera relación sexual entre los 17 y los 20 años. Si nos vamos a un segmento más joven -entre los 18 y los 26- una encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD revela que la edad promedio para el inicio de las relaciones sexuales se sitúa en torno a los 15-16 años. En cualquier caso, la tendencia clara es el adelanto en el despertar sexual. José Ramón Serrano, presidente de la Sociedad Española de Contracepción, corrobora este adelanto: «Las jóvenes de ahora comienzan a los 16 años de media, mientras que sus madres, que ahora tienen entre 40 y 50, las iniciaron a los 20. En una generación, hay cuatro años de diferencia».

Un dato curioso que se desprende de diferentes encuestas es el asunto de la autoestima. La tenemos bastante alta, sí, y calificamos con un notable alto nuestra vida sexual. Por ejemplo, la encuesta ‘Habits’ (hábitos sexuales entre las mujeres y las profesionales sanitarias en España 2012), realizada mediante entrevistas a 3.200 mujeres de 23 a 49 años, revela que la inmensa mayoría (un 95%) se encuentra satisfecha con sus experiencias sexuales; con respecto a la calidad de sus relaciones, la puntuación media es de un 8,1. También la macroencuesta del instituto Opina nos muestra a una española ‘notablemente satisfecha’ con su vida sexual.

Prefieren hablar sobre sexualidad con sus amigas (90%), su pareja (80%), su madre (76%) y su ginecólogo (75%)

Siguiendo con las encuestas, algo que puede resultar sorprendente es que el 68% de las españolas mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, y que el 80% desearía tenerlas con mayor frecuencia. El dato, obtenido del ‘Informe europeo sobre hábitos sexuales’ -con una muestra de 2.500 mujeres de Alemania, Austria, Portugal, Suecia y España-, contradice la idea de la apatía sexual, de la falta de deseo en la mujer. «No es, desde luego, lo que nosotros solemos ver en consulta», indica Vicente Bataller, director del Instituto Valenciano de Sexología. Ciertamente, en los últimos años se ha hablado hasta la extenuación del ‘trastorno de deseo hipoactivo’ en la mujer. Vamos, el socorrido y conyugal «me duele la cabeza» de toda la vida. Sexólogos y psicólogos nos han contado que los temas que más se consultan en el gabinete son la apatía, la indiferencia, la insatisfacción. Luego, rascando, rascando, se llega a otros matices. Así, el mencionado informe europeo nos habla de que las mujeres justifican esa negativa a mantener relaciones sexuales en el egocentrismo masculino (un 22%), la pereza (16%) y la arrogancia de su pareja (15%). Pero, atentas, la principal causa de inhibición femenina ante el sexo es, ‘tachán’, la halitosis (un 29%). La española sigue queriendo besar de verdad y el mal aliento le baja todo el rubor.

Bien, eso es lo que nos tira para atrás, pero, ¿qué es lo que nos ‘pone’? Georgina Burgos, sexóloga y autora del libro ‘Proyecto Tabú. Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto’ (Ed. Fundamento), apunta que «las fantasías eróticas de las españolas -como en el resto de las mujeres de la cultura occidental- están muy acorde a nuestras vivencias de la sexualidad. Estamos en un marco social y, a veces, por un deseo de transgresión de esa norma, gusta fantasear con algo que se considera prohibido». Esta experta advierte también de que se están lanzando mensajes equivocados: «Se nos está diciendo que las mujeres fantasean sobre todo con el sadomasoquismo y la violencia. Eso es falso. Hay estudios específicos que demuestran que, si te preguntan si alguna vez has fantaseado con una violación, lo más probable es que digas que sí; de ahí no se puede extraer la conclusión de que sea nuestra principal fantasía».

Un 16% no practica sexo nunca, un 34,1% ha fingido alguna vez un orgasmo y el 5% practica el sexo por internet

En todo este asunto de las fantasías sadomaso hay que hablar del antes y el después que supuso la publicación de ’50 sombras de Grey’. Una encuesta de la consultora TNS asegura que el 60% de las lectoras españolas afirma haber aprendido sobre sexo, el 45% tener una mentalidad más abierta, el 35% ser más exigente en sus relaciones sexuales y el 30% haber realizado nuevas prácticas. La fantasía se hizo realidad, pero Joan Vílchez nos advierte: «Está muy bien que se abran las mentalidades, pero no olvidemos que el entorno, en el fondo, es machista. El mundo de las fantasías, los juguetes sexuales, la exaltación del porno… entra todo dentro de una cultura absolutamente sexista».

En este sentido, Rosa Collado señala que «las mujeres españolas han tenido que ir rompiendo ese patriarcado tan potente que regulaba desde las normas sexuales a la forma de vestir o relacionarse. Esos cambios, que en otros países han ido sucediendo en seis o siete décadas, en España han ocurrido en los últimos 30 años. Y se ha ido evolucionando de la represión sexual a la promiscuidad, copiando el patrón masculino como una forma de manifestar el derecho a la igualdad. Esto ha llevado a la mujer a extremismos que han ido regulándose con posterioridad».

Valoran más su vida sexual (7,2%) que su salud (7,18&%), su trabajo (6,6%) o su situación económica (5,95%) pero dan más valor a su vida familiar (8,2%) y sus amistades (7,98%)

Así, por ejemplo, «se ha ido pasando de la visión genital de la sexualidad a la percepción del placer sexual del cuerpo en general; de las relaciones sexuales que buscaban engendrar al control de la natalidad por la propia mujer; de vivir, ver y entender el sexo como pecado a cubrir una parte de la autoestima femenina». Se ha pasado, también, a hablar con naturalidad de la masturbación femenina, aunque, matiza Georgina Burgos, «es un tema del que todavía se sabe poco. Hay encuestas que dicen que se masturba el 13% de las españolas; otras suben el listón al 98%. No hay investigaciones concluyentes». Sí parece evidente, no obstante, que ya no se considera una práctica reservada solo a los varones: «Siempre se consideró que las mujeres eran menos sexuales que los hombres y se asumió que no tenían necesidad de masturbarse y que podían esperar perfectamente a que llegara su vida sexual adulta. Ahora se habla abiertamente de la masturbación femenina. Incluso parece que apetece que exista».

Ese es, desde luego, el mensaje que continuamente lanzan las revistas y portales para preadolescentes, asegura la experta. «Vivimos en una época en la que la sexualidad y la masturbación son un imperativo. Si antes todo era represión, ahora parece que si no te masturbas tienes un problema de salud. Lo mismo que si sigues siendo virgen a los 16. Creo que estamos perdiendo la capacidad de dejar que la gente, y en especial las jóvenes, elija con tranquilidad cómo quiere vivir su sexualidad».

http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/30/55df34e5268e3eb2338b4587.html

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Dándonos placer nos autoexploramos

Por: Anne Cé | 11 de diciembre de 2013

El tabú de la masturbación femenina ha ido unido a la reticencia de muchas mujeres, sobre todo las mayorcitas, a reconocer que usan juguetes eróticos o, directamente, su resistencia a usarlos. Yo misma era de las que creía que «eso» no me hacía falta de ninguna manera. Escribir en este blog y asistir a eventos promocionales me ha puesto frente a frente con el objeto y ya puestos, para qué quedarnos con la duda ¿no?

Es cierto que para empezar el día con uno o con dos orgasmos -algo que me parece que he recomendado ya en este espacio- no hace falta ningún accesorio. Y en esto no hay vallas generacionales, aunque creo que solo las muy jóvenes hablan abiertamente del asunto.

 

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Ilustración original de El Rubencio.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?, es la típica pregunta en redes sociales y páginas de contacto y la mayoría de las veces las respuestas son olvidables. Sin embargo, un día reparo en dos o tres, del Tuenti, porque me hace gracia el desparpajo femenino.

Las chicas, tan sueltas, largan allí cosas como: «quedar con colegas, masturbarme, vamos, lo normal a los 18 años». Sonrío: por fin las mujeres ya pronuncian la ‘masturbación’ sin ruborizarse, como una palabra y una actividad que les pertenece tanto como a los chicos. Y seguro que, gracias a sus juegos sin repre, saben ‘escuchar’ a su cuerpo.

Entonces, pruebo el artefacto: sí, por curiosidad y porque ya he advertido la cara de desconcierto de mis amigas más jóvenes (sobre todo, las chicas gays) frente a mis argumentos en contra de aquellos «plásticos innecesarios» para la autosatisfacción.

«Si es que podemos autocomplacernos sin necesidad de juguetes», les decía, y «en todo caso, siempre habrá frutas y verduras para quienes necesiten suplementos», alegaba yo, como salida de las cavernas. A propósito, y esto fuera de broma: ya hay un aparato llamado dildomaker que ‘modela’ frutas y verduras para fines eróticos (como aquellos cortadores de zanahorias en forma de flor y huevos en rodajitas). También hay cajas personalizadas y casi lo que se nos ocurra, como bien sabe Venus, que es probadora de juguetes sexuales.

No está de más recordar que la invención del vibrador femenino marcó un hito en la historia de la (in)comprensión del sentir femenino, de sus deseos y sus habilidades, tal como nos contó Tatiana. Esa brecha que comenzó a abrirse con algunas señoras burguesas insatisfechas yendo al médico a aliviar sus ‘neurastenias’ en la Inglaterra victoriana se volvió abismo hacia los años 60 del siglo XX, cuando las mujeres europeas y americanas proclamaron su derecho a la libertad, y al disfrute.

Para los que quieran recordar un poco el asunto, allí está la amable Hysteria, una película de Tanya Wexler, con Maggie Gyllenhaal, que narra con picardía parte de nuestra Historia como sociedad. Ambientada en torno a 1880, año del que data el diseño del consolador eléctrico femenino de Joseph Mortimer Granville, la cinta da cuenta de la generalizada necedad masculina de aquellos tiempos y de la llegada del plumero adaptado, sí, un plumero, fácil de manejar y transportable.

Hysteria

Llega un médico nuevo, de muñeca hábil, para atender a las señoras insatisfechas de la Inglaterra victoriana, según ‘Hysteria’.

Aquí hemos hablado de la edad de piedra de la autocomplacencia femenina y de los ‘masajeadores‘, en varias ocasiones, y he de reconocer que llevamos unas cuantas semanas muy ‘onanistas’, con los tests de Venus y las propuestas de Silvia, empezando por la recomendación de dejar de llamar ‘consolador’ al vibrador.

A lo que iba yo es a confesar que, ya en los albores del siglo XXI, probé el vibrador y que no está nada mal… Y aunque no pertenezco de la generación que rinde culto a la juguetería erótica, puedo asegurar que tan errados no están los fabricantes ni sus usuarios/as. Resulta saludable sacudirse algunas certezas pasadas de moda, dar al botón de refrescar y desafiar todos los «monos», como dice la terapeuta norteamericana Esther Perel: «la monogamia, la monotonía, el monopolio, el monteísmo, el monolingüismo, lo monolítico, el monólogo», porque «lo erótico es una invitación a lo plural», con o sin juguetes.

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‘Cisne negro’. La bailarina que interpreta Natalie Portman en una escena de autosatisfacción, en la misma habitación que tiene desde niña.

Y además de sacudirnos el mono o los monos, los juguetes sexuales pueden ser aliados para el autoconocimiento y la exploración de nuestro cuerpo. Días atrás, leyendo el interesantísimo post Dos tipos de eyaculación femenina: uno sí es pis, de Pere Estupinya, me di cuenta de que los momentos en que más conscientes somos de nuestras sensaciones físicas es cuando tenemos un orgasmo a solas.

La autosatisfacción nos permite prestar atención a las inmensas ganas de hacer pis que nos provoca la turgencia de la zona genital, seguramente presionando la vejiga, y lo excitantes que suelen ser ‘esas’ ganas de hacer pis (¿alguna vez hemos hablado de esta fantasía que a muchos parejas les gusta llevar a la práctica?). Como si esto fuera poco, dándonos placer a solas podemos constatar que nuestra eyaculación es otra cosa: un líquido mucho más denso y escaso (como confirma Estupinya) cuyo punto de origen podemos rastrear en los juguetes y que no está lejos de la zona del llamado Punto G. Pura evidencia.

http://blogs.elpais.com/eros/2013/12/dandonos-placer.html

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Sexo a solas

Sexo a solas - Archivo   Los Tiempos

Sexo a solas – Archivo Los Tiempos

La masturbación femenina sigue siendo uno de los más grandes tabúes y sobre ella, las mujeres guardamos silencio, a pesar de que es prácticamente un pasatiempo femenino y una práctica necesaria para nuestra salud sexual.

En 1993, una encuesta realizada por la psicóloga Carol Rinkleib Ellison, autora de Women’s Sexualities, 75 por ciento de las mujeres se masturbaron en los últimos tres meses. En 2004 una encuesta por el Centro Berman en Chicago reveló que 44 por ciento de las mujeres usa un vibrador durante sus sesiones de sexo a solas. Nadie lo niega, las mujeres no hablamos de ello pero cuando llega el momento de mimarnos, las chicas somos todo menos tímidas. Y, a pesar de que se cree que son las solteras las que pasan más tiempo con las manos bajo la falda, estudios demuestran que las mujeres casadas o que tienen pareja, se masturban más seguido que las que están solteras y saliendo.

El auto-placer frecuente ha sido relacionado a una autoestima alta, confianza en una misma y su propio cuerpo, mejor autoimagen y una vida sexual más activa y satisfactoria. Estas son algunas de las razones por las que los terapeutas sexuales aconsejan a las mujeres que no están contentas en la cama que aprendan a darse placer y conozcan su cuerpo.

“Existe una fuerte relación entre explorar tu propio cuerpo y llevarte al orgasmo, con estar dispuesta a explorar con tu pareja y tener orgasmos juntos. Las mujeres que se masturban están más cómodas con su cuerpo y con el sexo en general”, dice Ian Kerner, terapeuta sexual de Nueva York y autor de varios libros sobre sexualidad, entre ellos Sex Detox.

Las ventajas del auto-erotismo femenino que enuncian hoy psicólogos y sexólogos, es que es una labor de educación sexual. Por medio de ella, descubrimos sentimientos eróticos y conocemos nuestro propio cuerpo, sus reacciones y vivencias eróticas, lo que es una gran ventaja para el encuentro sexual con la pareja. Entre otras ventajas, sexólogos afirman que permite el aprendizaje de la actividad sexual en un ambiente relajado, en el cual no hay que estar pendiente de la pareja ni preocupadas por una buena identificación de la propia activación y respuesta sexual. Además, no sólo es un ejercicio que puede practicarse a lo largo de la vida, pero es efectivo  para fortalecer la musculatura pélvica.

Si a estas alturas del artículo sientes pudor ante la idea de aprender a masturbarte o perfeccionar tu práctica, ten claro que se trata de una actividad de propia estima que mejora la calidad de vida, necesaria si tienes problemas para llegar al orgasmo o disfrutar tu sexualidad.

El objetivo es: aprender a darte placer y no sentirte mal sobre ello. Si tú misma no sabes cómo funciona tu cuerpo, ¿cómo vas a explicárselo a tu pareja?

“La masturbación es la mejor manera de descubrir qué te excita para que luego puedas comunicárselo a tu pareja”, dice la fundadora del famoso Berman Center, la terapeuta sexual Laura Berman. Por su parte, Pepper Schwartz, autora de Everything You Know About Love and Sex Is Wrong, dice que “la masturbación te prepara para un sexo fabuloso, ya que aprendes lo que te gusta y puedes enseñarle a tu pareja”.

Con la ayuda de los expertos más reconocidos mundialmente, te damos una guía a la masturbación femenina, que puede ser lo mejor que te puede pasar en tu vida amorosa desde que tu primer amor encontró tu clítoris.

Tu imaginación, un poderoso aliado

Estés imaginando a Eric Bana besando tu cuerpo entero o que estás siendo secuestrada por Brad Pitt en Troya, encontrar las fantasías que encienden tu chispa es clave para aumentar y activar el deseo y mejorar tus posibilidades de alcanzar el orgasmo, sola o acompañada.

“Para ponerte en sintonía con la experiencia sexual, primero debes apagar las áreas cerebrales asociadas al estrés y la ansiedad, y fantasear es la manera más efectiva de lograr eso”, explica Kerner. La lógica es simple: no puedes preocuparte por el trabajo, el dinero o la ropa sin doblar cuando tu lóbulo frontal está enfocado en la recreación de esa escena sexy de Top Gun.

¿Aun tienes dudas sobre el poder de la fantasía? En 1992 Beverly Whipple, autora del libro The Science of Orgasm, monitoreó la presión sanguínea, ritmo cardiaco, diámetro de la pupila y tolerancia al dolor de diez  mujeres que llegaban al clímax con el poder de su mente. Mientras ellas fantaseaban en un laboratorio, siete de ellas exhibieron las mismas respuestas físicas causadas por la estimulación manual.

Cuando estás sola es el momento ideal para fantasear porque tienes todo el tiempo del mundo (y cero presión) para buscar en tus archivos mentales y evocar esas pasadas experiencias sexuales, escenas eróticas, escenarios fantasiosos o imágenes que te ponen “on”. Lo esencial es que no temas ir donde tu mente te lleva, incluso si es al lado oscuro. “Escenarios que involucran bondage y dominación son totalmente normales”, dice Jamye Waxman, educador sexual y autor de Getting Off: A Woman’s Guide to Masturbation.

En un estudio de la Universidad de Vermont, 71 por ciento dijo que tenían fantasías “kinkies” o tabúes. Por otro lado, debes eliminar cualquier culpa que sientes, pues como señala Kerner, “muchas mujeres se sienten mal sobre fantasear mientras están con su pareja, pero la fantasía es una herramienta que puedes usar para meterte completamente a la experiencia sexual”.

Por otro lado, las fantasías te ayudan a excitarte cuando te cuesta sentirte sexy; cierra los ojos y recuerda esos pensamientos que te excitaron cuando estabas sola. Durante el sexo, las imágenes atrevidas pueden ayudarte a eliminar cualquier distracción. “Las mujeres se quejan porque pierden el orgasmo debido a un cambio en sus cuerpos o pensamientos. Cuando sientas que ese estado elevado de excitación se está por escapar, fantasear te trae de vuelta al sexo y ayuda a llevarte a la cima”, aconseja Kerner.

El cambio es bueno

Todos vamos por lo que funciona, pero si, como 70 por ciento de las mujeres de un estudio de la Universidad de Southern California, eres de las que hace lo mismo cada vez, piénsalo dos veces, pues puede ser contraproducente.

“Al masturbarte usando solo un método, puedes estar entrenándote a responder solo a un tipo de toque o posición”, dice la terapeuta sexual, Yvonne K. Fulbright, fundadora de sexualitysource.com. Mientras eso tiene sus beneficios, porque sabes que si haces eso llegarás al clímax, también tiene un lado oscuro.

“Algunas mujeres se sienten frustradas porque solo pueden llegar al orgasmo en una posición sexual, usualmente la posición donde la mujer es la dominante, es decir, cuando ella arriba. Esto sucede porque la presión y la fricción al frotar su clítoris contra el abdomen de su pareja imita el método más común de auto-estimulación clitorial”, explica Kerner.

Familiarizarte con un amplio rango de sensaciones que se sienten placenteras ayudará a mejorar tu vida sexual. Así que dale un “twist” a tu rutina sexual en solitario probando nuevos movimientos y sensaciones.

A pesar que el clítoris está prácticamente chillando por atención, no debes ignorar las otras partes de tu cuerpo;  la vagina está llena de distintas capas de nervios que pueden producir sensaciones inesperadas en lugares impredecibles.

“La estimulación del clítoris puede ser la manera más popular de experimentar un orgasmo, pero hay más caminos hacia la respuesta sexual. Explorar tu cuerpo es la mejor manera de descubrir tu completo potencial orgásmico”, dice Whipple.

Puedes usar tus dedos para aplicar distintos niveles y tipos de presión en las paredes de tu zona V, un acto que los terapeutas sexuales recomiendan para que conozcas tu anatomía.

Y no olvides amar el resto de tu cuerpo. Cada centímetro de tu piel, de pies a cabeza, es una fuente potencial de placer, pues nunca sabes que combinación de roces y toques te llevarán a ese lugar buscado. Y por último, recuerda que nadie te está viendo o juzgando, así que no hay razón para retraerte… no hay límites.

Ejercítate para llegar al gran O

La masturbación no sólo ayuda a construir confianza sexual, pero los terapeutas sexuales la recomiendan a mujeres que tienen dificultades para alcanzar el gran O. Y es que, comparando con los hombres, las mujeres tienen mayor dificultad para alcanzar el orgasmo. ¿El remedio? La masturbación.

Las mujeres que se masturban regularmente aprenden qué se siente bien para ellas. Ser capaz de llegar al orgasmo durante el sexo ya por sí es algo complicado (solo 30 por ciento de las mujeres son capaces de alcanzar la cima a través de la penetración), pero si estas cansada de solo “llegar” cuando tú estás arriba, asume distintas posiciones mientras te masturbas; recostada de espalda, de estómago o sentada.

“Es un ejercicio muy útil ya que estás viendo qué tipo de estimulación necesitas en cada posición para alcanzar el orgasmo, ya sea estimulando tu clítoris o vagina, no importa si es con un vibrador, tus manos u otro objeto, como una almohada. Pero no te des por vencida solo porque no se siente increíble desde el comienzo. Tomará un poco de tiempo que tu cuerpo y mente respondan a las nuevas posiciones y sensaciones. Ve lentamente e intenta varias veces”, dice Fullbright.

Una estrategia que funciona de maravilla es llevarte al borde del orgasmo usando tu método usual y detenerte justo antes de llegar. “Rápidamente cambia a una nueva posición en la que nunca hayas tenido un orgasmo, luego comienza a tocarte nuevamente. Al estar súper excitada, terminar de una nueva manera será mucho más fácil”, sugiere la educadora sexual Dorian Solot en su libro I Love Female Orgasm.

Una vez que llevas la masturbación al siguiente nivel, puedes ver si se lo contarás, o mostrarás, a tu pareja. ¿Muy tímida? ¡Tranquila! Hables o no, alcanzarás una felicidad sexual nunca antes experimentada, tendrás mucho más confianza en tu excitación y alcanzarás el orgasmo cuándo y cómo tú quieras. ¿No es lo que siempre anhelaste? /

El arte del auto-erotismo

¡Sedúcete!
Si tienes esta práctica un poco apartada o te produce pudor, puedes comenzar acariciándote el resto del cuerpo. Mantén una actitud tranquila y tómate tiempo para descubrir qué partes de tu cuerpo responden mejor a las caricias. Las fantasías te ayudarán mucho a “ponerte a tono” antes de aproximarte a tu zona V. Una buena idea es empezar con una tina con espuma. Te ayudará a ir descubriendo sensaciones en todo el cuerpo y en tu zona más íntima. Mientras entras al agua caliente la tensión muscular desaparecerá y serás más receptiva a las caricias cuando estás relajada. Descubre tu cuerpo con tus manos. “Los dedos son ideales para conocer el tipo de presión, velocidad o toque que es mejor para nosotras”, dice Sadie Allison, educadora sexual y autora de Tickle Your Fancy: A Woman’s Guide to Sexual Self-Pleasure. Poco a poco irás descubriendo qué te encanta. Continúa aplicándote una crema hidratante sensual o un aceite, y no olvides poner música relajante, prender velas, servirte una copa de vino… sedúcete a ti misma.


Los amarás

Si aún no lo has probado, añadir un juguete a tus momentos íntimos te hará pensar por qué has tardado tanto en comprarlo.

“Escribo prescripciones por tipos específicos de vibradores”, confiesa la experta Laura Berman que ha diseñado su propia línea de juguetes sexuales para mujeres. Ella recomienda cortos y curvos para estimular el punto G, y largos y delgados para explorar más profundo en la vagina.
“No es que este tipo de exploración no sea posible con tu pareja, pero si estas tratando de comprender la mecánica de tu cuerpo y lo que se siente bien durante el sexo, es mejor cuando tienes la cama solo para ti porque puedes hacer miles de pequeños ajustes–mover el vibrador un poco a la izquierda, incrementar la presión ahí, moverlo de adelante hacia atrás –sin dirigir a tu pareja como sargento o preocuparte porque termine muy rápido”, explica Berman.
En 1999 un sex shop femenino de Nueva York, Toys in Babeland , utilizó esta acertada frase para publicitar un vibrador:

“Hemos puesto a más mujeres en órbita en una semana que la NASA en toda su historia”. Las propietarias de esta boutique sabían muy bien lo que significa introducir un vibrador en tu vida: un antes y un después. La oferta actual en autoerotismo femenino es tan amplia que se puede decir que existe un vibrador para cada mujer.
LA GRAN DUDA: ¿Cuán seguido lo haces?

Ya sea cada día o una vez por semana o al mes, no existe una “frecuencia normal” para la masturbación. Siempre que tu placer en solitario no interfiera con la relación sexual con tu pareja, es decir, que prefieras jugar sola que acompañada, está perfectamente bien.
Solamente en el caso de que exista una conducta obsesiva y compulsiva, se debe consultar con un especialista para conocer las causas de un comportamiento que interfiere con la vida cotidiana o también, cuando sustituye la actividad sexual con la pareja.

 

QUICKIE

Las mujeres que están en una relación se masturbaban con frecuencia. Tener sexo regularmente incrementa la libido (gracias a los niveles más altos de testosterona), por lo que es probable que quieras darte “una manito”

Las mujeres que se masturban dicen que alivia dolores menstruales y mejora los síntomas del síndrome premenstrual. Y aunque se ha encontrado que a veces el orgasmo lleva a dolores de cabeza, también los puede aliviar.

La masturbación puede mejorar tu estado de ánimo y hacerte sonreír en esos días grises. Con el sexo a solas no hay distracción y puedes enfocarte en tu propia experiencia. Los expertos la recomiendan!

http://www.lostiempos.com/m_de_mujer/parejaysexo/parejaysexo/20120127/sexo-a-solas_158096_329966.html

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La masturbación femenina vista desde la enfermería

Éxito en Youtube

La masturbación femenina vista desde la enfermería

Vídeo: Sergio González

Tan amateur que la braguita de encaje es, en realidad, una camisa. Tan divulgativo que sólo lo colgaron en Internet porque buscaban una manera de enseñarlo en clase. Jennifer Alonso, Alexandra Char y Amalia Ortiz, 20 años la primera y 21 las otras dos, estudiantes de 3º de Grado de Enfermería en la Universidad Rey Juan Carlos, colgaron en Youtube un vídeo de casi cuatro minutos sobre técnicas de masturbación femenina a finales de 2011. Luego la revolución. Más de 600.000 visitas y un sonoro debate entre los comentaristas.

Emplearon tres horas y un aula para la grabación, y también una muñeca que sabían que iban a encontrar en la Universidad, con una particularidad, su vagina carecía de clítoris. Así que tuvieron que crearlo. «Usamos el tapón de un botecito de lubricante», cuentan.

Tan bien que las profesoras a cuya materia respondía el vídeo, Almudena Alameda y Lola Herrera, alabaron «su rigor, originalidad y buen gusto». La asignatura se imparte por primera vez y se titula Metodología Avanzada de Cuidados. Su objetivo es, según las docentes, «reflexionar sobre la importancia de desarrollar la actividad cuidadora a través de una práctica basada en la mejor evidencia disponible».

Se les propuso el hipotético caso de una muchacha de 15 años que presentaba el siguiente diagnóstico: «Patrón sexual inafectivo, relacionado con temor al embarazo». Los alumnos podían elegir entre un trabajo sobre técnicas anticonceptivas para evitar el embarazo con el coito o bien técnicas alternativas al coito.

Técnicas alternativas

«Pensamos que el anticonceptivo lo iba a elegir mucha gente, que fue lo que finalmente ocurrió, y nos pareció más interesante el asunto de las técnicas alternativas. En las clases se ve mucho tanto el coito como el preservativo o el diafragma, y nosotras apostamos por una hora de educación sexual para esta chica de 15 años, apoyada con material audiovisual y sobre masturbación, porque hay desconocimiento al respecto», argumentan.

Contrastaron sus estudios de enfermería con información que hallaron en la red, y el resultado es una lista de 15 variantes de estimulación femenina: «Clitoriana directa, clitoriana indirecta, clitoriana con penetración vaginal intermitente, con penetración vaginal continua, clitórico-vulvar tumbada sobre el vientre, vaginal acostada, clitoriana empujando objeto suave o en suspensión, empujando contra objeto (en el vídeo una de ellas se frota sobre el brazo de una silla) y así hasta el Punto G, el chorro de agua e incluso la estimulación anal».

De su recorrido por el erotismo femenino se desprende que precisamente el rey de la masturbación, el clítoris, esa pequeña parte del cuerpo que sirve únicamente para dar placer, es también el único lugar de la anatomía que falta en la vagina que la Universidad Rey Juan Carlosofrece a sus estudiantes de Enfermería. «Nos trajimos cosas de casa: la camisa de encaje negro, una bala vibradora… y enmarcamos el vídeo en una hipotética sesión de educación sexual, que se complementa con un tríptico y unos carteles», explican las chicas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/19/madrid/1326989836.html

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