El triángulo de la prostitución en Madrid: más de treinta burdeles en medio kilómetro cuadrado

En el Paseo de las Delicias hay dos edificios, el 127 y el 133, que antes tuvieron residentes. Ahora están ocupados por completo por lupanares. Son el símbolo de una gran manzana triangular, entre las paradas de Atocha y Legazpi, con la mayor densidad de prostíbulos clandestinos por metro cuadrado de Madrid. 

El 127 y el 133 del Paseo de las Delicias de Madrid son edificios que están ocupados en su totalidad por burdeles

El 127 y el 133 del Paseo de las Delicias de Madrid son edificios que están ocupados en su totalidad por burdelesMoeh Atitar

DAVID LÓPEZ FRÍAS
 

Madrid también tiene su distrito rojo de la prostitución. Como Amsterdam, pero sin escaparates ni neones. Escondido. Está al salir de la estación de metro de Legazpi. O de la de Atocha. El tercer vértice de esa manzana triangular está en la esquina entre los paseos de las Choperas y Santa María de la Cabeza.

Son poco más de 0,5 kilómetros cuadrados de terreno, pero hay más de treinta prostíbulos. Curiosamente, es una zona en la que no abundan las whiskerías ni clubes de striptease. No se anuncian en público; sólo en la intimidad de internet. La prostitución ya no está en los bares sino en las casas. Desde chicas particulares a clubes ocultos en semisótanos, pasando por consultas de masajistas con final feliz.

Mapa de los burdeles clandestinos en el triángulo de la prostitución de Madrid

Mapa de los burdeles clandestinos en el triángulo de la prostitución de Madrid Alba Martín

Si esa gran manzana roja es la micronación de los burdeles, su capital es el Paseo de las Delicias. Allí se encuentran casi la mitad de los lupanares. Y la densidad la disparan dos bloques: el número 127 y el 133. Son edificios que están ocupados en su totalidad por casas de alterne. Auténticos supermercados del sexo de arriba abajo, que se diferencian de los demás bloques de viviendas porque tienen el portal abierto. Antaño también tuvieron residentes, pero la prostitución fue ganando metros hasta que los echó a todos.

EL 127

De estos dos edificios, el 127 es el más antiguo. Funciona desde hace 40 años y tiene fama de ser la opción “low cost” de la zona, por lo que es muy frecuentado por inmigrantes. Es un edificio muy viejo, de casi 200 años y sin ascensor. Tiene 4 plantas con 4 pisos cada una. Parece que tuvo tiempos mejores. Ahora huele a rancio y da la sensación de que se va a caer a trozos.

Al pasar el portal hay unas escaleras que suben al primer rellano, donde te reciben 4 puertas de madera carcomida. Una de ellas está abierta y en el quicio hay un señor de unos 50 años. Deduzco que peruano, porque lleva una camiseta del Sporting Cristal. Me pregunta que qué horas son estas de venir a fo**ar, que las chicas ya se han ido.

Son las 22:00 y yo creía que era una hora adecuada para ir a un burdel; la noche acaba de caer, la gente empieza a salir de fiesta y la oscuridad proporciona un poco de anonimato. Pero parece que no. El 127, como cualquier otro supermercado, hace un horario muy parecido a un Eroski: de 9 de la mañana a 10 de la noche.

CLIENTES DESDE LAS 9 DE LA MAÑANA

El siguiente día me planto en la puerta del 127 a las 9 de la mañana. Hoy no me pilla el toro. Luego pienso que igual voy a parecer muy desesperado llegando el primero. Prefiero gastar media hora tomando café en la terraza de al lado y observar. En ese rato veo entrar hasta a cinco hombres al edificio. Los hay madrugadores.

En los foros de prostitutas (que los hay y con una cantidad de información ingente sobre el sector) avisan de que en la puerta del 127 hay un tipo con un bate de béisbol que hace las veces de guardia de seguridad. Sería en otros tiempos o sería un mito; ahora no hay nadie que controle y entro.

“LAS WALKING DEAD” DEL PRIMER PISO

También advierten en esos foros de que en el 127 es muy difícil pasar del primer piso. Hay burdeles en las cuatro plantas, pero llegar a la segunda es casi misión imposible. El rellano del primero está lleno de prostitutas con poca ropa, casi todas latinas y rumanas. En los foros son conocidas como “las walking dead”, porque vagan como zombis por las escaleras y se lanzan literalmente a por el cliente. Así sucede. Aún no he asomado la cabeza y ya se me abalanzan en un tono imperativo y casi amenazante. Hay al menos seis. Me miran mal y el ambiente es hostil.

Una chica rumana me tira de la camiseta. Una hondureña enorme es más rápida, me agarra de la muñeca y me introduce de un violento tirón en uno de los pisos. “Vente con la hondureña, papi. 20 euros todo completito” repite en bucle. No son ni las diez de la mañana, pero ya huele a alcohol.Me hace daño en la muñeca y me cuesta muchísimo zafarme de ella, que se queda insultándome. Salgo y subo las escaleras a toda prisa mientras la rumana de antes me dice algo en su idioma. No parece el equivalente a “que pase usted un buen día”.

DESDE 20 EUROS EL SERVICIO

En la segunda planta el ambiente es más tranquilo. Sólo hay un piso abierto. “En los buenos tiempos sí que funcionaban todos los del bloque, los 16. Pero ahora muchos han cerrado. Quedaremos 9 o 10”, me cuenta la mujer brasileña que hace de madame. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso. Así funciona este edificio: entras al piso, te muestran a la chica como mercancía y si no te gusta te vas al piso de al lado. Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame.

El 127 de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche

El 127 de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D.L.F

Me cuenta que los precios sí que están unificados: “Desde 20 euros. Son los más baratos del barrio; abajo hay otro edificio pero es más caro”, me asegura. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: “Al menos las mías; vienen, trabajan, pagan su habitación y se marchan. Sé que algunas sí que duermen aquí, en algunos pisos, pero yo tampoco les pregunto”. También me dice que cada burdel es independiente de los otros. “Antes nos dejaban abrir por las noches, pero ahora tenemos que cerrar a las diez”, se lamenta. Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida. Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Salgo y subo al tercer piso.

UN CARTEL PARA LOS CHINOS

En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Aquí están las orientales, pienso. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. “Sí, aquí son las chinas; yo estoy aquí para cobrar y porque no hablan muy bien el español”, me explica. Al parecer hay mucha rotación de prostitutas asiáticas. Mientras me lo cuenta aparece por la puerta un señor latino, muy bajito, que subía detrás de mí. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo.

En el cuarto piso hay otra puerta abierta nada más. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar. Bajo las escaleras para marcharme y recibo malas miradas y algún improperio al pasar otra vez por el primero, por delante de “las walking dead”.

EL 133

El 133 es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. El edificio es más nuevo, huele mejor y hay ascensor. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas. Los rellanos están vacíos. Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Los apartamentos son más modernos y habitables que en el 127; en cada uno hay dos o tres chicas. Pasas, se presentan y decides.

El 133 de Delicias, con ventanas azules, es más nuevo que el 127. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta

El 133 de Delicias, con ventanas azules, es más nuevo que el 127. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar

En uno de los pisos, una de las chicas me dice que está ella sola y que el servicio mínimo son 25 euros. Cinco euros más que en el 127. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar. Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Que es para escribir un texto en un libro sobre Madrid (para que no salte como un resorte al escuchar la palabra ‘periodista’). Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale.

Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. Lleva dos años en España y poco más de seis meses en ese piso. Trabajando y viviendo. “Mi compañera y yo dormimos aquí. No pagamos nada de alquiler, pero le tenemos que dar el 50% de lo que saquemos al jefe”, me aclara. En este edificio, al contrario de lo pasa en el 127, todos los burdeles son del mismo propietario, un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid. Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi 100 euros diario por la habitación y la comida. “No me salía a cuenta, esto me va mejor. Allí me quedaba con lo que ganaba, pero había épocas muy malas y el gasto era grande”.

TRABAJAN Y VIVEN EN EL BURDEL

Respecto al edificio, dice que está contenta. “A mí es que este mundo me da un poco de miedo, la verdad; yo en Paraguay trabajaba en una tienda.Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Por ejemplo, si desaparece un móvil los llamamos rápidos y ellos bloquean la puerta enseguida para que no salga nadie. O les mandamos que nos hagan la compra si no podemos salir”, cuenta. En cuestión de higiene, explica que “como vivimos aquí, pues tenemos la casa muy limpia, cuidada y perfumada”. Algo que no pasa en el 127, donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio.

El 133 es un edificio más nuevo que el 127 y en los rellanos no hay prostitutas

El 133 es un edificio más nuevo que el 127 y en los rellanos no hay prostitutas D.L.F

El 133 funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho. Y cierra un poco más tarde que el 127. Concretamente dos horas. “Aquí hasta las doce de la noche están las puertas abiertas y hay gente de guardia abajo”. Lo del tipo con bate de béisbol vigilando en el portal lo ha escuchado, “pero de tiempos pasados. Yo no llegué a verlo. Aquí no hay peleas. A los clientes también les da mucha calma ver que hay alguien de seguridad. Dicen por aquí que cuando abrían toda la noche sí que había más problemas, pero ahora a la luz del día ya no”. Yo recuerdo a la hondureña del 127 apretándome la muñeca y pienso en lo bien que vendría alguien de seguridad allí también, en aquel primer piso loco. Pero al tratarse de un negocio soterrado y en manos de mafias, nadie va a poder reclamarlo.

Cuando salgo del edificio me doy cuenta de que los chicos de seguridad no están. Aparecen a los pocos segundos llevando un carro de la compra cargado de papel higiénico para abastecer a las prostitutas de los cinco pisos.

Los recaderos del 133 llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas

Los recaderos del 133 llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas D.L.F

MASAJISTAS, SÓTANOS, SANTAS Y BEATAS

127 y 133 aparte, el triángulo que conforma esta gran manzana está lleno de burdeles. No son tan accesibles como esos dos edificios, pero una consulta a la página de contactos más grande de España y varias llamadas telefónicas lo confirma: en Paseo de las Delicias hay al menos cinco casas más donde se ofrece sexo. En las calles interiores como Tarragona o Murcia hay varias masajistas con ’final feliz’. Ofrecen masturbación o sexo completo, según lo que pague el cliente. En la calle de Tomás Bretón, en un semisótano cerca de Atocha, hay una casa que tiene a una treintena de chicas, siete por turno. En la calle del Guillermo de Osma hay un par de lupanares históricos que han ido cambiando de ubicación y son poco menos que mitos en internet. También se vende sexo en calles de nombre tan poco apropiado como Beata María Ana de Jesús o Santa María de la Cabeza.

LA OPINIÓN DE LOS PUTEROS

“No sé si es el sitio con más prostitutas de Madrid, porque en [la calle] Montera o en [Colonia] Marconi también hay muchas. Pero es diferente porque están en la calle. Si hablamos de casas, igual sí es la zona donde más concentración hay. También hay muchas por Usera y Vallecas… pero están más repartidas”, cuenta un putero. Así mismo se define él. “No pongas mi nombre, pero sí, soy putero y orgulloso. Desde los 15 años llevo de putas”, presume. Ahora tiene 55 y participa en algunos foros de prostitutas contando sus experiencias. Ahí es donde lo encuentro, junto a otros tres que han colaborado en la elaboración de este reportaje.

Proceden de varias páginas y postean información y experiencias “porque no hay una base de datos oficial que sirva de información. Con estas aportaciones, las personas que nos movemos en este mundillo lo tenemos más fácil. Si no nos ayudamos entre nosotros, con lo mal vistos que estamos…” cuenta otro de los consultados. 

UNA PORRA SEXUAL PARA EL REAL MADRID – JUVE

En dichas páginas hay una cantidad inabarcable de información sobre el sector: direcciones, experiencias (con todo lujo de detalles), advertencias, promociones y hasta una porra para la final de la Champions: la ha propuesto una prostituta que precisamente trabajaba en Guillermo de Osma, en plena zona roja. Promete un servicio gratis al que adivine el resultado del Juventus-Real Madrid. 

El motivo por el que las casas de prostitución se concentran en este triángulo se desconoce. Otro de nuestros ‘expertos’ en prostitución no encuentra una causa en concreto: “Siempre ha habido bastantes por esta zona. Habrá tradición (ríe). Es un sitio bien comunicado. Sólo en este trocito tenemos cinco estaciones de metro y una de Renfe. Está cerca del Centro, pero los pisos no son tan caros… y hay bastante inmigración, por lo que los “low cost” como el 127 tienen bastante éxito”.

EL ORIGEN: LA COLONIA DEL PICO DEL PAÑUELO

Lo que sí que se conoce es el origen de estos lupanares en la zona. Nita García, de la Asociacion de Vecinos de Arganzuela, cuenta que “los primeros se instalaron en la Colonia del Pico del Pañuelo, que es un grupo de unos 70 edificios construidos en tiempos de Primo de Rivera, allá por el 1925”. La Colonia del Pico del Pañuelo es un pequeño triángulo dentro de ese gran triángulo. Comprende tramos de Paseo de las Delicias, Paseo de las Choperas y calle de Guillermo de Osma. “En esa zona empezaron a poner bares de alterne, donde vendían sexo y drogas” cuenta Nita, que cree que la implantación de esos locales pudo provocar un efecto llamada al resto del sector. Y hasta hoy.

Dos hombres hacen guardia ante la puerta del 133 del Paseo de las Delicias

Dos hombres hacen guardia ante la puerta del 133 del Paseo de las Delicias D.L.F

“Hace como 30 años se llevó este asunto a los tribunales, pero un juez dijo que en nuestro país, la prostitución no es legal ni ilegal. Y no hizo nada. En ese vacío seguimos y es lo que les permite seguir desarrollando esas actividades mafiosas e ilegales”, lamenta Nita García.

En 2011 sí que actuaron contra los bares de alterne. Los vecinos recogieron 600 firmas y se cerraron muchos de aquellos clubes, que luego volvieron a abrir pero ya como restaurantes y comercios normales”. Reconoce Nita que “antes, la problemática sí que afectaba mucho a los vecinos. Entre los bares y las casas particulares funcionando las 24 horas, había peleas y conflictos cada noche. Ahora la cosa está algo más tranquila”, reconoce.

No obstante, cree que los locales de alterne siguen siendo una asignatura pendiente de los respectivos gobiernos municipales: “Llevamos 40 años con esta cuestión y nadie la soluciona. Los vecinos se quejan, pero de puertas para dentro. Saben que estos negocios están en manos de mafias y tampoco se la quieren jugar mucho dando la cara. Es comprensible”. 

LA EXPLOTACIÓN, EL VERDADERO PROBLEMA

Repasamos juntos el listado de burdeles que he recopilado y nos damos cuenta de que tal vez esté incompleto:”Creo que hay algún otro. Hay un par de calles cerca de mi casa por las que vas caminando y ves algunos portales con un timbre distinto. Ese es el indicio que nos dice que dentro hay prostitución”, apunta.

De todos modos, Nita García aclara que “lo que realmente nos molesta no es que una persona libremente decida ejercer la prostitución. A mí eso me da igual. Si es una persona particular que recibe en su casa y no da problemas a los demás, me trae sin cuidado lo que haga. Todo el mundo tiene que buscarse la vida. El verdadero problema es la explotación.Sabemos que muchas de esas chicas que se prostituyen en el 127 o en el 133 están forzadas, amenazadas por las mafias y con el pasaporte retirado. No tienen dónde ir. No salen del prostíbulo. No existen. Ese el auténtico problema y está pasando al lado de nuestra casa, sin que nadie se preocupe”, concluye. 

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170603/220978095_0.html

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¿Por qué algunas mujeres no llegan al orgasmo?

Mujer con la cabeza agachada

Puede haber momentos en los que el estrés, la ansiedad o la dispareunia dificulten llegar al orgasmo.

Ana es una mujer aparentemente sana, lleva años con su pareja, le atrae, siente deseo, se excita y mantiene y disfruta de las relaciones sexuales con él. Sin embargo, no es capaz de alcanzar el orgasmo. El caso de Eva les ocurre a más mujeres y es motivo de consulta recurrente a los expertos.

Si buscamos cifras sobre la cantidad de mujeres que tienen esta incapacidad, éstas bailan. Se dice que cerca del 60 por ciento de las mujeres no alcanza el orgasmo, pero este dato es antiguo y tal y como confirma Silvia Carpallo, periodista especializada en salud y sexóloga, se refiere únicamente al orgasmo a través de la penetración vaginal y se olvida de que el clítoris es el encargado del placer sexual.

Respecto a las causas, Rosario Castaño, directora de la Unidad de Psicología Clínica y de Sexología del Centro Médico Instituto Palacios, indica que una mujer puede tener sexo sin orgasmo; las causas de que esto ocurra generalmente suelen ser psicológicas. “No debemos pensar sólo en traumas infantiles. Se puede deber a una educación estricta donde las mujeres tienen que tener un papel subordinado al varón y además responder a unos estereotipos en los que una mujer respetable no debería manifestar ningún tipo de sensación o sentimiento sexual”, y continúa, “esto unido a un carácter controlador, a mitos o miedos infundidos, o baja autoestima sexual puede provocar anorgasmia. En estos casos, la mujer se adapta a los deseos y necesidades de su pareja y no consigue desinhibirse, no olvidemos que el orgasmo no deja de ser una autoafirmación de sí mismo, tanto en la mujer como en el varón”.

Sin embargo, en algunos casos esto se debe a otros problemas como la dispareunia, por ejemplo, pasando por una infección que provoca dolor vaginal, hasta una endometriosis, o como consecuencia del efecto secundario de algún medicamento, como los antidepresivos. Además, si la anorgasmia es secundaria (se han tenido anteriormente orgasmos, pero ahora no) las causas pueden ser debido a problemas con la pareja actual, o con la edad, como consecuencia del síndrome menopáusico, ya que el déficit de hormonas sexuales provoca la incapacidad para alcanzar el ciclo de la respuesta orgásmica.

¿Ya no voy a disfrutar de la intimidad con mi pareja?

La respuesta es no. “Yo lo explico diciendo que hay que dejar de ver el sexo como una carrera en la que solo nos obsesionamos con llegar a la meta y empezar a verlo con un paseo, en el que podemos disfrutar de las vistas, de la compañía, de pequeños momentos…”, señala Carpallo, autora del libro El orgasmo de mi vida.

El problema para la mujer, especifica Castaño, comienza cuando aparece la frustración al no conseguir calmar la excitación por medio del orgasmo y sienten que les falta algo y que tienen un problema físico que deben resolver. “La mujer no consigue algo que considera que todas las tienen de forma natural, suele ocurrir cuando además, tiene una pareja que no para de preguntar qué tal le ha ido en cada relación y no quiere mentir, lo que le hace sentir como si tuviera que cumplir con una obligación”, apostilla.

En estas circunstancias conseguir un orgasmo puede llegar a convertirse en una obsesión e impedir a la mujer disfrutar de su sexualidad.

Causas y soluciones: ¿por dónde empiezo?

En muchos casos la situación puede ser más frustrante para la mujer puesto que ella sola mediante la masturbación sí llega al orgasmo, pero en pareja no. “Puede ser que la mujer a solas se concentre en su placer y que en pareja se sienta más dispersa y le cueste llegar; puede ser que sepa lo que le gusta, pero que le cueste comunicarlo, o puede ser que la pareja tenga dificultad para llevarlo a cabo, o que se trate de parejas ocasionales con las que sea más difícil tener confianza… Son muchos factores, por ello lo más importante es la comunicación, ver qué puede ser lo que nos está dificultando esa experiencia y buscar, juntos, la forma de que se vuelva igual de placentera para ambos”, recomienda Carpallo.

A la falta de comunicación en la pareja se le añade otro factor, la vergüenza. Castaño explica que la vergüenza es el primer sentimiento humano que se instala y es necesario pues marca la diferencia entre una persona y otra y contribuye a formar nuestra identidad. Sin embargo, el exceso de vergüenza, el sentimiento de avergonzarse de uno mismo, es uno de los que más bloquean la espontaneidad en la relación sexual.

El primer paso para acabar con esta frustración es seguir un tratamiento de terapia individual que ayude a la mujer a entender su propia sexualidad. En la mayoría de los casos a este tratamiento inicial se suma la terapia de pareja “porque la relación sexual es una cosa de dos y el peligro es considerar que el problema y la responsabilidad de la buena marcha de una relación sexual es sólo de uno de sus miembros”, según especifica la directora de la Unidad de Psicología y Sexología del Instituto Palacios.

Ambas tranquilizan a las mujeres: pueden conseguir el orgasmo. Castaño da una serie de recomendaciones: en primer lugar hay que aprender a pensar en una misma, conseguir una autoestima sexual, aprender a hacerse cargo de sus sensaciones sexuales, trabajar el sentimiento de vergüenza y la capacidad para la iniciativa en la relación y posteriormente investigar sobres sus fantasías sexuales.

“Este tema suele ser complejo precisamente porque las personas confunden fantasías sexuales con lo que superficialmente se entiende por hacer sexo de una u otra manera, y en realidad de lo que estamos hablando es de cómo se fantasea alguien en el sexo, como se ve a sí misma como persona sexual, no se trata tanto de saber qué le gusta o no el sexo”, aclara. Por otra parte, es importante trabajar qué se le pide a la pareja, o qué no por miedo y miedo a qué.

Es un aprendizaje continuo. No se trata de vivir la búsqueda del orgasmo con ansiedad, sino como un juego en el que ir descubriendo nuevas sensaciones, ir probando cosas”, concluye Carpallo.

http://www.dmedicina.com/vida-sana/sexualidad/femenina/2016/10/07/por-mujeres-llegan-orgasmo-132283.html?cid=SIN00101

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El nuevo método de masturbación masculina mediante la sonoridad

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Nuestros cuerpos son máquinas autogestivas de placer, pilares de una sexualidad que poco hemos experimentado como hombres, ya que desde pequeños se nos ha implantado una educación basada en la inhibición de la sensibilidad, a la par de la cultura de masas que convierte al hombre en una autoridad dominante en lugar de forjar una masculinidad que domine las sensaciones corporales propias, estén ocultas o no.

La mayoría necesita imperativamente la imagen o el cuerpo de una mujer para ejercer la masturbación, ya sea en un video pornográfico, en una revista “para hombres” o con la simple imaginación de alguna persona que le provoque excitación o una tremenda atracción.

Este artículo, además de crear una ruptura con estas prácticas tan comunes –y que pecan de monótonas-, es un llamado a los hombres para emplear la potencia de su imaginación y convertir el trato erótico de su cuerpo en unacto onírico, logrando reducir la dependencia y el papel de la mujer como objeto de deseo. Querámonos y entendámonos como cuerpos individuales para así poder compartirnos de forma más placera con nuestra o nuestras parejas.

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Consideraciones sobre la masturbación masculina y la pornografía

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Para la sociología y la estadística, los hombres se masturban en mayor cantidad que las mujeres, variando enormemente según el país, la edad y las condiciones materiales de cada sujeto. La autoexploración en esta práctica se presenta como una costumbre cotidiana que dirige su atención hacia la eyaculación, disfrutada como la única forma de consolidar un orgasmo y a su vez, como un objetivo que se antepone a las paredes de las demás zonas erógenas en el hombre y el interés por encontrar otros caminos hacia el placer mental y corpóreo.

La primera referencia para la masturbación desde la pubertad es la pornografía, viralizada en la década de los 90 por el fenómeno del Internet, y que hoy contempla el 14 por ciento de las temáticas buscadas en la web. En síntesis, este sistema virtual de símbolos sexuales hermetiza las formas de placer masculino en tres: penetración (vaginal y anal), sexo oral y algunas escenas de fetiches como el footjob, bondage, etc. En todas ellas es inherente la participación de una segunda persona (ya sea hombre y mujer) para que el protagonista disfrute del acto sexual.

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La masturbación no es un hobbie o algo aleatorio, sino un acto fisiológico que ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Entre un 41 y 50 por ciento de los hombres que participaron en un estudio en 2007 con 751 personas en el Centro de Estudios Sexuales y Maritales de Long Beach, California, afirmaron masturbarse una vez por día y sentir algo de culpa, como si de una “adicción” se tratase. He aquí la importancia de romper con las formas de masturbación vacías y ligadas a los falsos sistemas morales para entendernos como seres activamente sexuales desde el nacimiento hasta la tumba. Adicionalmente, los participantes expresaron a través de cuestionarios que desearían conseguir una pareja para tener relaciones sexuales.

La dependencia sexual  (que en términos concretos, también va ligada a la dependencia emocional y económica en las parejas de la sociedad moderna) resta toda alternativa de erotización que provenga desde uno mismo y su imaginación. Con esto no quiero decir que sean eliminadas las demás personas de nuestra imaginación, sino que ampliemos el recuerdo de las huellas de nuestras experiencias incrustadas en nuestra memoria por dichas percepciones, para utilizarlas como herramientas secundarias en nuestros ejercicios de masturbación. “La masturbación es una antología sexual, una compilación de los mejores coitos”, diría el cantautor Facundo Cabral, y en ese sentido va la propuesta de la que hablaré.
¿Provoca mayor satisfacción el recuerdo de una sensación que se haya experimentado, imaginar una nueva o la mera imagen de una mujer desnuda con la que no tenemos una interacción directa?

La sonoridad de los cuerpos durante el acto sexual y la relajación por ondas binaurales

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Para esta experiencia vincularemos el poder de la sonoridad como elemento físico y, al mismo tiempo, autónomo de la música en relación a los distintos referentes sexuales que tengamos en la memoria: los sonidos de los besos, los gemidos, los cuerpos frotándose durante el coito, el sexo oral, etc. En la pornografía se juntanla imagen y el sonido, predominando la primera sobre todas las propiedades del sonido.

Método

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En un lugar cómodo y sin ruidos molestos, escucharemos con auriculares cualquiera de las siguientes pistas sonoras del proyecto Binaural Beats, que combinan sonidos reales de actos sexuales y una progresión de ondas binaurales (al final de artículo explicaré su utilidad).


(Este es el más recomendable, a partir de ahí sale la lista de reproducción de otras pistas).

En el mayor estado de relajación posible, cerraremos los ojos para comenzar a controlar nuestra respiración por la nariz y enfatizaremos la sensación de la exhalación por nuestra boca. Con los sonidos reales trataremos de imaginar una situación que nos provoque afinidad erótica, es decir, que logremos acoplar nuestro pensamiento con algún modelo de persona (o alguna ya conocida) con quien deseemos desde un revolcón esporádico hasta varias series de encuentros sexuales. De igual forma y considerando la subjetividad universal en cuanto a intereses, motivaciones y gustos, no es necesario contar con la imagen mental de una persona, es válido usar cualquier pensamiento que nos genere impulsos eróticos.

Acariciando suavemente todas las partes del pene y de las zonas donde tengamos mayor sensibilidad, iremos aumentando gradualmente la frotación y el ritmo a la par con la pista, para no cometer los mismos errores de masturbarnos como si fuese una línea vertical ascendente que culmine con la eyaculación. Hagamos este ejercicio como si fuera una línea irregular con altos y bajos. Demos a nuestro cuerpo distintas intensidades para conocer nuestras preferencias.

El promedio mundial de duración de las relaciones sexuales es de 19.16 minutos, por lo que la duración de la masturbación es considerablemente menor a estas cifras. Así, nuestro método ha de dirigirse hacia la expansión del tiempo de relajación corporal y la preparación del proceso orgásmico: que no sólo termine con una potente eyaculación, sino con el estremecimiento de piernas y abdomen, sitios del organismo donde se acumulan mayores impulsos de excitación durante la masturbación. Lograr la llamada “piel chinita”, temblores involuntarios y orgasmos más duraderos son algunas virtudes de nuestro método.

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Una recomendación es escuchar estas piezas semidesnudo o completamente desnudo, ya que después de algunos minutos las ondas irán de tus oídos a todas tus extremidades, en un placero ‘blanqueamiento’ y vibración que te adormecerá principalmente las piernas.

Es importante recalcar que incluso con la ayuda de las ondas binaurales y estas técnicas, experimentar este método puede ser un fracaso si no se tiene el interés generalizado por sentir más allá de lo que estamos acostumbrados.

 

Sobre las ondas binaurales, las bases eléctricas y la actividad psicológica

ondas

Las ondas y la música binaurales, son progresiones de ondas con determinadas alturas que buscan alterar los estados de la conciencia con ciertos fines: terapeúticos, medicinales o por experimentación artística. Suelen combinarse con sonidos temperados de instrumentos acústicos o sintetizadores, ya que escuchar directamente alguna progresión binaural puede resultar una acción pesada para quien apenas se introduce a ella. En el caso del proyecto Binaural Beats, se ocupan sonidos de actos sexuales para estimular la relajación del cuerpo así como de la imaginación, para proceder al método de masturbación que he descrito en este artículo.

¿Cuál es la explicación científica? Nuestro cerebro y sistema nervioso trabajan con ciertas frecuencias de ondas eléctricas que son transportadas desde el nivel parasimpático hasta las 14 mil millones de células nerviosas, número aproximado que integra el cuerpo humano. En 1924, el neuropsiquiatra alemán Hans Berger realizó estudios clínicos y experimentales mediante el electroencefalógrafo (abreviado como E.E.G.) con los cuales determinó el hito científico de que tanto los órganos como los pensamientos, se basan en impulsos de cargas eléctricas. Entre las ondas que registra el cerebro se encuentran:

– Ondas beta: Abarcan de los 13 a los 40 Hz. Son las más rápidas y registradas por el cerebro cuando nos encontramos en un estado positivo, es decir, en contacto con la exterioridad, en situaciones de alerta y cuando nos planteamos objetivos determinados como transportarnos a la escuela o escribir un artículo.
– Ondas alfa: Se sitúan entre los 8 y 13 Hz. Son las que apoyan los procesos de imaginación y relajación, por ejemplo: tomar una siesta, hacer un dibujo, reposar después de comer o escuchar música mientras estamos acostados. Representan una paz interior con el organismo en general, desaparecen miedos, preocupaciones y responsabilidades.

masturbación masculina

– Ondas theta: Van de los 4 a los 8 Hz. Se caracterizan por ser casi imperceptibles e integrar parte del subconsciente. Pueden ser registradas en momentos de extrema creatividad, en impases de la mente como “shocks” y la asimilación de recuerdos desagradables que la mente va borrando gradualmente, como si fuera un “sistema de seguridad” que no controlamos. Son utilizadas en tratamientos contra la adicción a ciertas drogas por sus propiedades de llevar a un estado psíquico de sueño e hipnosis.

– Ondas delta: Están entre los 0.1 y los 4 Hz. Mis preferidas, ya que estas no son activadas por la mayor parte de las personas, a excepción de espacios mentales donde se recuerda información almacenada por largo tiempo, por ende, estas ondas agilizan la capacidad mnémica (memoria) y por ser las más graves, largas y ondulantes, crean un efecto de “adormecimiento consciente” que funciona perfectamente como terapia de salud mental y relajación corpórea. En las pistas binaurales las personas no escuchan estas ondas o les provoca dolor en los oídos por la enorme densidad que conllevan.

¿Y ahora?, a practicarlo y comprobemos los resultados.

http://culturacolectiva.com/el-nuevo-metodo-de-masturbacion-masculina-mediante-la-sonoridad/

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“Trabajo en un burdel, pregunta lo que quieras”: la prostitución en primera persona

Usuaria de Reddit y prostituta, ‘brothelgirl’ se prestó a resolver algunas de las dudas más frecuentes sobre su trabajo en uno de los hilos más legendarios de dicha red social
Foto: Son negocios, nada más que negocios. (iStock)
Son negocios, nada más que negocios. (iStock)

AUTOR

HÉCTOR G. BARNÉS

La mayoría de opciones caen en un punto intermedio entre una y otra opción, especialmente si nos referimos a la prostitución en los países desarrollados. Muchos testimonios coinciden en algo: es una manera de hacer dinero rápido y fácil. Es lo que ocurre con una de las usuarias de ‘Reddit’, que bajo el seudónimo de ‘brothelgirl’ (algo así como ‘chicadeburdel’), ha explicado que lleva prostituyéndose en una gran ciudad australiana desde que tenía 17 años: “Era joven y rebelde y estaba cachonda”. Nada de trauma familiar. La autora explica que, simplemente, era una manera de ganar mucho dinero (actualmente, unos 2.500 euros a la semana) a cambio de un montón de sexo.

No cabe duda de que lo que en un pasado no tan lejano era un tema tabú ha pasado a convertirse en uno de los grandes debates públicos: ¿qué ocurre con la prostitución y cuál es la experiencia real de las prostitutas? Las respuestas a esta última pregunta son tantas como trabajadoras del sexo existen, e incluyen gran cantidad de opciones: de las que lo consideran como lo peor que le ocurrió en su vida, como en el caso de la carta de la prostituta a sus clientes, o las que, como Natalia Ferrari, lo consideran como una herramienta emancipadora.

No cabe duda de que lo que en un pasado no tan lejano era un tema tabú ha pasado a convertirse en uno de los grandes debates públicos: ¿qué ocurre con la prostitución y cuál es la experiencia real de las prostitutas? Las respuestas a esta última pregunta son tantas como trabajadoras del sexo existen, e incluyen gran cantidad de opciones: de las que lo consideran como lo peor que le ocurrió en su vida, como en el caso de la carta de la prostituta a sus clientes, o las que, como Natalia Ferrari, lo consideran como una herramienta emancipadora.

La mayoría de opciones caen en un punto intermedio entre una y otra opción, especialmente si nos referimos a la prostitución en los países desarrollados. Muchos testimonios coinciden en algo: es una manera de hacer dinero rápido y fácil. Es lo que ocurre con una de las usuarias de ‘Reddit’, que bajo el seudónimo de ‘brothelgirl’ (algo así como ‘chicadeburdel’), ha explicado que lleva prostituyéndose en una gran ciudad australiana desde que tenía 17 años: “Era joven y rebelde y estaba cachonda”. Nada de trauma familiar. La autora explica que, simplemente, era una manera de ganar mucho dinero (actualmente, unos 2.500 euros a la semana) a cambio de un montón de sexo.

La autora habla de todo sin tapujos, como suele ocurrir con los AMA (siglas de“Ask Me Anything”, es decir, “pregúntame lo que quieras”), de sus motivaciones personales al tamaño de los genitales de sus clientes pasando por los consejos a los jóvenes que desean iniciarse en el sexo con una prostituta y que, como ya hemos señalado en alguna ocasión, son mayoría.

El negocio en horas puntas

Si uno quiere pasarlo bien, la autora recomienda tácitamente acudir entre semana a deshora. Como ocurre con otros sectores como el de larestauración, cuanta menos demanda haya, más fácil será que el servicio sea perfecto. “Los viernes y sábados por la noche puedo tener entre 7 y 9 clientes en seis horas”, explica. “Es básicamente un polvo rápido ya que las salas de espera están llenas. La mayoría de chicos vienen de fiesta así que lo limitamos a citas de media hora”. En estos encuentros, se suprime cualquier conversación y se va al grano, aunque reconoce que los clientes suelen salir contentos. “Suena frío e insensible, pero el servicio aun así es cálido, amistoso y caliente”.

Por lo general, se trata de la típica fiesta que termina con un “¡vamos a un burdel!”, por lo que brothelgirl reconoce que les resulta fácil convencerlos para que hagan un trío y, por lo tanto, puedan cobrar el doble o el triple por menos trabajo.

'brothelgirl' adjuntó varias fotografías del burdel, como esta.
‘brothelgirl’ adjuntó varias fotografías del burdel, como esta.

Clientes habituales y otra fauna

La prostituta reconoce que se acuesta con uno o dos vírgenes cada semana. Al parecer, es algo muy habitual, y anima a hacerlo si de verdad se desea, alvo que uno le dé un gran valor a su virginidad. Sin embargo, advierte, es muy probable que sea una experiencia decepcionante: “Creo que depende enormemente de la chica que elijas, de prepararla mentalmente y de fijar expectativas claras en las que os pongáis de acuerdo”.

Por lo general, recuerda brothelgirl, el trabajo es el trabajo. Y es muy semejante al de, por ejemplo, un médico: “Después de cierto tiempo, los cuerpos terminan siendo cuerpos”. Y esta prostituta reconoce que se presta a cualquier cosa (sí, a cualquiera), exceptuando menores de edad o animales. Sin embargo, admite que rechazaría a personas con determinadas incapacidades, no por ella, sino porque piensa que no sería capaz de excitarles. Eso sí: “la arrogancia, una borrachera extrema, estar bajo los efectos de las drogas o una falta de respeto” pueden provocar que rechace a un cliente.

El tamaño del pene

Como no podría se de otra manera, brothelgirl resuelve unas cuantas cuestiones con el tema que más preocupa a muchos hombres: el tamaño de sus genitales. Sí, el tamaño medio es mucho menor de lo que pensamos (o de lo que alardeamos): las más pequeñas miden unas tres pulgadas, es decir, unos 7,62 centímetros, aunque la media se encuentra entre cinco y seis (de 12,7 a 15.24). Más allá de eso, las considera grandes. Eso sí, brothelgirl ha tenido malas experiencias con el tamaño del pene, y no precisamente por ser pequeño: “La más grande era tan larga y gruesa como mi antebrazo, así que tuve que decir que no”, explica. “El pobre tipo estalló en lágrimas y dijo que no podía acostarse con nadie por su tamaño. Además, en esos casos nunca se les pone dura del todo”.

Los orgasmos de la prostituta

¿Son reales o, por lo general, los finge? Aunque reconoce pasárselo bien trabajando, brothelgirl explica que raramente llega al clímax con un cliente. “Lo intento en todas las citas, pero a menos que sean hábiles con el sexo oral estoy tan acostumbrada a mis dedos que solo puedo correrme yo sola”, explica. Otra alternativa es terminar por sí misma una vez el hombre ha alcanzado el orgasmo, mientras este mira, o practicar la masturbación mutua. Además, reconoce que hay algunos tipos “terribles”: “educadamente y con humor les hago ciertas sugerencias para que mejoren su técnica y sean capaces de hacerme llegar”. La amplia mayoría responden favorablemente.

La lista de precios.
La lista de precios.

Lo mejor de ser una prostituta…

Según brothelgirl, hay muchas ventajas de dedicarse a este trabajo: “La libertad (financiera, de estilo de vida, de turnos). Me encanta el sexo, y esto satisface mi ansia hasta cierto punto”. Aunque entiende que su acercamiento ‘new-age’ (sic) a la prostitución puede ser difícil de comprender, la autora firma que le encanta sentir el subidón de su trabajo: “Creo en la energía y en su transferencia. Después de acostarme con entre 5 y 12 clientes a la noche te alimentas de su energía. Esto puede ser bueno y malo”. Bueno porque, a pesar del cansancio, aún sientes que puedes correr una maratón. Malo, porque puede llevar fácilmente a la confusión y al insomnio.

…Y lo peor de ser una prostituta

“Estoy pensando en ello”, reconoce la autora. “Nada realmente. Es seguro y muy divertido. He tenido que lidiar con algunos gilipollas, pero nada reseñable”. Ese puede ser el lado más complicado del trabajo, quizá, aunque por lo general es fácil librarse de los pesados que quieren que una prostituta les bese sin pagar un extra. Eso sí, brothelgirl admite en otro momento que echa de menos ciertas interacciones con el otro sexo, aunque no se refiere exactamente a salir a cenar: “Me quedo satisfecha con el sexo en mi trabajo, pero echo de menos tener relaciones que yo instigue”, explica. “El tonteo, los preliminares y la tensión no pueden ser replicados en un burdel. Lo echo de menos, al igual que la intimidad y el sexo con amor con una pareja”.

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Los juegos sexuales que trajeron los Borbones

El ‘impávido’, el dildo y la práctica de nuevas posturas. El arte amatorio importado por Felipe V.

Doritorio real de Felipe V e Isabel de Farnesio en el Palacio de La Granja.

Doritorio real de Felipe V e Isabel de Farnesio en el Palacio de La Granja.

MARI PAU DOMÍNGUEZ

Mari Pau Domínguez, autora de La corona maldita (Grijalbo), novela que sale a la venta el próximo jueves 5 de mayo, extrae de su investigación los relatos sexuales más llamativos. Varios han perdurado hasta nuestros días.

La influencia francesa en la corte española durante el reinado del primer Borbón, Felipe V (1700-1746), se coló escandalosamente bajo las sábanas. El exagerado culto a la belleza y, sobre todo, a los placeres mundanos, importaron de Versalles juegos sexuales procaces y libertinos. Unas prácticas en las que el morbo y el pecado lo invade todo hasta alcanzar el ámbito clandestino del placer humano. El universo más íntimo, donde no caben leyes ni límites.

EL IMPÁVIDO

Impávido se debió de quedar más de uno al conocer el juego sexual del mismo nombre que hacía furor en los salones de reyes y nobles en Versalles pero que, en la España de costumbres austeras heredadas de los Austria, supuso un escándalo histórico. Así se describe el juego delImpávido en La corona maldita:

En un pequeño salón se había dispuesto una amplia mesa redonda cubierta con un elegante mantel blanco que llegaba hasta el suelo. Una sala adyacente albergaba varios percheros donde dejaron sus calzas y ropa íntima los seis varones invitados a la fiesta privada organizada por los monarcas. Después fueron ocupando sus asientos alrededor de la mesa desnudos de cintura para abajo. Cuando todos estaban colocados, se entreabrió sigilosamente la puerta del salón para permitir la entrada de una elegante dama, claramente aristócrata por su porte, que llevaba los ojos cubiertos por un antifaz y vestía un ligero déshabillé bajo el que no llevaba ropa interior.

Con agilidad se inclinó para colarse debajo de la mesa. El espectáculo allá abajo era verdaderamente curioso y también obsceno: los genitales de los seis hombres se ofrecían procaces a los deseos e insanas intenciones de la dama. Comenzaba así el libertino juego de El Impávido, una invención de la corte versallesca que estaba haciendo furor en lo salones de la aristocracia en el país vecino.

Felipe V e Isabel de Farnesio retratados por Louis-Michel van Loo.

Felipe V e Isabel de Farnesio retratados por Louis-Michel van Loo.

Eligió un miembro al azar, sin reparar demasiado en cómo era. Cerró los ojos, lo tomó suavemente con una mano y acercó su boca hasta acertar a introducirlo en ella, y comenzó a succionar con la delicadeza de la ingravidez. El caballero no tardó en perder la compostura, por lo que quedó eliminado y tuvo que retirarse ya que el juego consistía en aguantar impávido mientras la dama se empleaba a fondo en el reto de la excitación. Ganaba aquel a quien no se le notara que estaba siendo el elegido de la lujuria desatada bajo la mesa.

(…) a través de una doble y oculta mirilla estratégicamente colocada, (Isabel de Farnesio y Felipe V) espiaban el juego sin perderse ni uno solo de los movimientos.

La mujer fue realizando una felación tras otra, e iban cayendo eliminados los hombres. Cuando el triunfo se dirimía ya sólo entre dos de los participantes, a cada cual con más férrea fuerza de voluntad, lo que hacía el juego más intenso y excitante, el rey se colocó detrás de la reina, le subió las faldas (…).

EL DILDO

Juguetes sexuales del siglo XVIII.

Juguetes sexuales del siglo XVIII.

En la libertina Francia del s. XVIII se impuso clandestinamente a modo de consolador un objeto al que llamaban dildo. Su forma fálica y el extraordinario pulido de la superficie de madera hacían las delicias de las nobles damas parisinas.

Le separó las piernas. Emitió un grito ahogado al tiempo que su cuerpo se arqueó al sentir cómo era penetrada por un objeto extraño y frío, que parecía tener forma de cuerno… de falo terso y duro, que el rey comenzó a mover en cadencias cortas una vez y otra, y fue llegando hasta lo más hondo de Isabel.

Felipe se aproximó otra vez a su rostro sin dejar descansar la mano que mecía el artilugio mientras le susurraba con lenta cadencia:

-Es un dildo… un juguete que despierta la fantasía… ¿pero a que sentís como si yo mismo os estuviera horadando en lo más profundo de vos…? Os lo enseñaré cuando acabéis, no antes… A esto se le llama también bijoux de religieuse… alhaja de religiosa… a ver si adivináis por qué…

En la parte superior del artilugio solía colocarse una especie de camafeo en el que guardar la imagen del amante. ¡Cuántos enredos no se producirían intercambiando retratos según el caballero de turno!

Con el tiempo se fueron perfeccionando y adoptaron las formas más variopintas. La palabra dildo, que no aparece en el diccionario de la RAE, procede etimológicamente de la italiana diletto, que significa deleite, goce.

NUEVAS POSTURAS

A la segunda esposa, Isabel de Farnesio, le sorprendió el catálogo de posturas y de prácticas amatorias de su esposo. Isabel pudo comprobar lo que ya vislumbró durante la noche de bodas en Guadalajara, la afición desmedida de su esposo por el sexo y sus inusuales destrezas amatorias, de las que en todos los rincones de la corte se hablaba como un gran secreto a voces.

Felipe V ya venía experimentado de su primer matrimonio con la joven María Luisa Gabriela de Saboya, a cuya muerte temprana contribuyeron –según las maledicencias- los excesos sexuales a los que la sometía su esposo hasta el último de sus días. El primer encuentro sexual del matrimonio fue de antología: gritos, llantos, golpes y forcejeos, al parecer debido al miedo de ella y a la ansiedad de él.

La postura ortodoxa para el coito, en aquella época, era la tradicional “cara a cara”, el hombre arriba y la mujer abajo. Pero el primer Borbón nunca fue muy dado a la ortodoxia, al menos la sexual. Los confesores permitían que dicha postura se invirtiera siempre y cuando el hombre acabara polucionando en lo que la Iglesia llamaba el “vaso natural” de la mujer cuya finalidad era la procreación.

MORBOSO EMPEDERNIDO

Nada más poner un pie por primera vez en el Palacio del Buen Retiro, la residencia de la familia real, Isabel de Farnesio fue conducida directamente a la alcoba en la que había fallecido su predecesora. La habitación, oscura y asfixiante, llevaba sin ventilarse los diez meses transcurridos desde la muerte de María Luisa Gabriela. Felipe cumplió con el capricho morboso de yacer por con su segunda esposa por primera vez en palacio en el mismo tálamo en el que había agonizado la primera.

El duque de Saint-Simon –embajador especial de Francia para asuntos relacionados con Luisa Isabel de Orléans- contó que, unos días antes, en la noche de bodas en Guadalajara, “la real pareja permaneció encerrada a cal y canto veinticuatro horas ininterrumpidas…” .

EL REY ONANISTA

Durante toda su vida, Felipe V tuvo una descarada adicción al orgasmo múltiple, considerado por él como una de las razones fundamentales de la existencia. No sólo impuso a sus sucesivas esposas la práctica del coito diario, sino que él mismo se entregaba siempre que podía al onanismo. En la adolescencia le causaba grandes torturas morales que cubría acudiendo al confesor tras cada masturbación.

Durante una separación de su primera esposa, en lugar de requerir los servicios de prostitutas prefería practicar el placer solitario, por más que le torturara. De hecho le preguntó al clérigo si podría ser perdonado por ello en caso de haberlo hecho con el pensamiento puesto en su esposa. La respuesta fue que por supuesto contaría con la comprensión de Dios.

PRIMERA REINA LESBIANA

Retrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean Ranc.

Retrato de Luisa Isabel de Orleans, por Jean Ranc.

La desvergonzada Luisa Isabel de Orléans tenía catorce años cuando se convirtió en reina consorte del rey Luis I al abdicar el padre de éste, Felipe V, y también en la primera reina en España con inclinaciones lésbicas. La primera y la única, que se sepa. Llegó a sufrir un encierro ordenado por su esposo harto de los permanentes escándalos. La gota que colmó el vaso fue cuando una mañana, paseando por los jardines de palacio vestida solo con un camisón transparente, sin ropa interior, se subió a una pequeña escalera y pidió ayuda a un jardinero para no caerse. Al ir al sujetarla el hombre se encontró con las intimidades de la reina en toda su cara.

Aunque peor para la rígida moral española eran los juegos lésbicos que tenían lugar en la alcoba privada de la reina, en la que se encerraba en compañía de sus más distinguidas criadas. Completamente desnudas, las jóvenes, incluida Luisa Isabel, se entregaban a los más mundanos placeres.

Todo ello tenía cabida en una corte en la que la máxima autoridad, Felipe V, era el primero en salirse de las normas establecidas para los comportamientos íntimos. En los círculos cortesanos no se hablaba de otra cosa que no fuera el desenfreno sexual del rey, puede leerse en La corona maldita, novela en la que se muestra la desenfrenada lucha que mantenía el primer Borbón contra la muerte a través del sexo. ¿Vida o perdición?

Portada del libro La corona maldita.

Portada del libro La corona maldita.

http://www.elespanol.com/reportajes/20160427/120488268_0.html

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7 técnicas de masturbar a un hombre

7 técnicas de masturbar un hombre

Tanto si deseas añadir variedad a tu vida sexual con tu hombre, o que no quieren tener relaciones sexuales, por cualquier razón, masturbarse en todas las formas posibles es una gran manera de mantener la estimulación en tu vida sexual.

Hay muchas maneras de lograr masturbar a tu novio o amante de una manera totalmente satisfactoria y que lo volverá completamente loco, aquí te daremos unos cuantos consejos los cuales son básicos, pero que incluso siendo básicos muchas mujeres aplican de manera errónea. Consejos que incluyen la postura, el correcto uso de las manos, un ritmo adecuado, el correcto uso de las zonas erógenas, además de tener un apoyo correcto, son pequeñas cosas que te harán darle la masturbación de su vida y que él, quiera que lo vuelvas a hacer, una y otra vez.

Muchas mujeres son “malas” en hacer el trabajo con la mano porque carecen de la confianza y el conocimiento que necesitan saber qué se siente bien para un hombre. Yo digo que la mejor manera de aprender es preguntar. Cada hombre es diferente, si bien puede ser divertido probar nuevas técnicas y sorprender a tu hombre con placeres recién descubiertos, también tiene sentido simplemente preguntarle qué se siente bien. Lo primero que tienes que hacer es familiarizarte con el órgano genital masculino

Sin embargo, hacer que sea más agradable para él haciendo una serie de variaciones. Y, puesto que los hombres son visuales, quita tu top, sentarse al estilo indio, hacer que envuelva sus piernas alrededor de tu cintura hará que se sienta más cerca de ti, y le darás el mejor trabajo manual que ha tenido jamás. Estas son algunas de las mejores variaciones que pueden usarse para cada vez que le dan una paja:

http://consejodemujeres.com/7-tecnicas-de-tocar-a-un-hombre-2799

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TÉCNICAS DE MASTURBACIÓN FEMENINA

Tecnicas y metodos de masturbacion femenina… Los siguientes son métodos de masturbación que las mujeres informaron usar en el libro The Hite Report de Shere Hite

técnicas de masturbación femenina

técnicas de masturbación femenina

Los datos fueron recogidos entre 1972 y 1976. Mientras que los métodos probablemente no hayan cambiado, el número de mujeres que utilizan una técnica en particular pueden haberlo hecho, porque la actitud de las mujeres hacia sí mismas y hacia sus cuerpos han cambiado en el tiempo. Además, las mujeres tienen hoy un acceso mucho más fácil a ayudas sexuales como vibradores y dildos que el que tenían hace veinte años. Los métodos descriptos pueden ayudar a conducir a las mujeres en el proceso de aprender a masturbarse, y a aquellas mujeres que buscan explorar nuevas maneras de alcanzar el orgasmo durante el sexo en solitario. También puede ayudar a las mujeres que sienten que son las únicas que se masturban de una manera poco usual, o al menos de las que se habla poco, para que se sientan “normales.” En todo caso vemos la extrema diversidad de las técnicas.

TIPO 1A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA INDIRECTA:

“Para mí es importante estar excitada mentalmente o fantasear para masturbarme. Para mí también es importante estar sola. Uso las yemas de los dedos para la estimulación real, pero es mejor comenzar con golpecitos o frotando ligeramente sobre el área general. Al aumentar la excitación comienzo a estimularme sobre el clítoris y finalmente alcanzo el clímax con un movimiento rápido corcoveante sobre el capuchón clitoridiano. Usualmente mis piernas están separadas, y de vez en cuando también estimulo mis pezones con la otra mano.”

“Si estoy apurada (presionada por el tiempo,) uso el vibrador sobre la base del clítoris, con las piernas abiertas. Pero usualmente uso mis dedos frotando alrededor de la base de mi clítoris, y cuando estoy cerca del orgasmo, muevo mis dedos de manera circular encima de mi clítoris. Mis piernas siempre están separadas, y alterno las manos porque una se cansa. Mi otra mano acaricia mis senos o simplemente descansa. Y muevo mucho mi cuerpo cuando tengo el orgasmo.”

“¡Wow! ¡Qué pregunta! Usualmente me acuesto de espaldas, mis piernas separadas. Casi siempre dejo puesta mi ropa interior, porque me molesta frotar el clítoris directamente. Uso una mano, dos dedos juntos, frotando hacia arriba y hacia abajo con toques cortos justo encima de mi clítoris. Cuando estoy cerca del clímax, mis piernas tienden a abrirse y mi pelvis se levanta más. No me muevo mucho, pero a veces durante el clímax ruedo de un lado a otro.”

“Uso mis manos y mi imaginación, y es probable que haya probado todas las posiciones y movimientos imaginables – la estimulación básica permanece siendo la misma. Uso mi dedo para estimular el clítoris, a veces insertando otro dedo en mi vagina al mismo tiempo. Cuando me masturbo toco solamente mi área genital, porque no me estimula tocarme el cuerpo en general, como sí lo hace mi pareja si me toca toda.”

“Estimulo mi clítoris en ambos lados con mis piernas abiertas, y no muevo ninguna otra parte de mi cuerpo. Es como si me permitiera masturbación muy eficiente sin culpa porque cualquier otra cosa (tocarme toda, etc.) sería enfermizo.”

“Cuando me masturbo pienso cosas estimulantes localmente, luego un breve toque de mis dedos y se acabó. ¡Ja! Furtivo, ¿no?!”

“Uso un simple vibrador a pilas. Usualmente lo aplico al lado derecho de mi clítoris, usando un ligero movimiento circular. Comienzo con mis piernas abiertas, pero usualmente se cierran involuntariamente. Pienso que lo que pasa en mi mente (con quien fantaseo) es realmente más importante que los aspectos mecánicos.”

TIPO 1A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA DIRECTA:

“Uso mi dedo medio, humedecido, para estimular y frotar encima y alrededor de mi clítoris. Mi otra mano tira los labios hacia atrás, manteniendo una débil tensión sobre el área del clítoris. Alterno este frotamiento rápido del clítoris frotando más lentamente la entrada de la vagina. (Realmente, ‘frotar’ es difícilmente la palabra correcta, porque es un toque muy ligero hasta justo antes del orgasmo, para cuando estoy muy mojada.) Mis piernas están muy abiertas, mis rodillas levantadas – no muevo mucho el torso hasta el orgasmo, cuando hay fuertes espasmos en mi torso y pelvis.”

“Me masturbo solamente con una mano – principalmente alrededor de la cabeza de mi clítoris, luego voy cambiando gradualmente sobre la cabeza – siempre frotando con un movimiento hacia adelante y hacia atrás. Mi otra mano ayuda a sostener la piel para ganar un contacto firme. Tengo mis piernas juntas y separadas alternativamente.”

“Me acuesto de espaldas con mis piernas muy juntas. Uso mi mano izquierda para tirar la parte de arriba de mis genitales entonces puedo usar mi mano derecha para tocar mi clítoris. Uso un movimiento circular comenzando lentamente con una ligera presión, y luego aumento la presión hasta que empiezo a acabar. Luego me voy deteniendo de acuerdo a la sensación que deseo hasta completar el orgasmo. Si deseo acabar de nuevo comienzo otra vez.”

“Me masturbo con un cepillo de dientes eléctrico. Pongo una toalla húmeda sobre el cepillo y lubrico mi clítoris con loción. Me acuesto de espaldas con mis piernas abiertas. Con mi mano izquierda, abro los labios para exponer el clítoris, sostengo el vibrador con mi mano derecha y presiono suavemente sobre mi clítoris. A veces lo muevo hacia arriba y hacia abajo, a veces lo dejo en un punto, dependiendo de lo que se siente bien. Pero realmente nunca me excito hasta que comienzo a fantasear. No muevo mis caderas. Toda la acción es con la mano/vibrador y mi clítoris.”

“Uso solamente mis dedos. Mi mano izquierda sostiene abiertos los labios mayores de mi vagina (vulva,) y mi dedo índice y el segundo dedo derechos frotan el lado derecho de mi clítoris. A veces froto hacia arriba y hacia abajo, pero usualmente froto con lentos movimientos circulares. Mis piernas están cerradas, estiradas y derechas. A veces hago esto acostada sobre mi vientre, pero no usualmente. Es mucho más difícil – usualmente hago eso después que me he masturbado algunas veces y todavía estoy frustrada. No me muevo mucho, en contraste de cuando tengo un orgasmo con una pareja, y también hago mucho menos ruido.”

TIPO 1A1, ESTIMULACIÓN DEL CLÍTORIS Y PENETRACIÓN VAGINAL OCASIONAL:

“Usualmente me masturbo estimulando suavemente la región del clítoris, no directamente éste, sino sobre la piel arriba y a su alrededor; después ubico los dedos alrededor del clítoris y los muevo hacia atrás y hacia adelante rítmicamente y con un poco de presión. Así, para lograr el orgasmo, la presión es un factor, el movimiento rítmico otro, y proteger al clítoris de la estimulación directa es otro. Esto último es llevado a cabo usando la piel de alrededor para estimular el clítoris. Finalmente, tensionando mi ano y concentrándome en tener un orgasmo lo consigue. A veces hinco mi dedo en mi vagina porque esto parece estabilizar el clítoris y es un poco excitante. Mis piernas están abiertas. No me muevo mucho.”

“Usualmente comienzo frotando mi clítoris en uno de sus costados, con mi dedo. A veces uso un espejo y observo – antes me paraba frente a un espejo grande. Luego, usualmente porque mi dedo realmente no me enciende mucho, saco el vibrador. A veces leo pornografía, a veces fantaseo. A veces saco el aceite para niños y froto mis pechos y mi vientre. Muevo el vibrador hacia arriba y hacia abajo a lo largo de la hendidura entre mis piernas. Usualmente una pierna está con la rodilla levantada, la otra abierta, sobre la cama. Muevo la parte inferior de mi cuerpo hasta encontrar el movimiento hacia abajo del vibrador. A veces, chupo mis dedos y humedezco mi seno, y sólo lo toqueteo, lo sacudo. A veces es poner y sacar el vibrador de mi vagina, como atornillando.”

“Mi primera masturbación fue con agua de la tina, y más tarde con mi mano, que es como todavía lo hago. Uso el dedo medio de mi mano derecha en vigorosos movimientos hacia arriba y hacia abajo, lo cual me acelera todavía más hacia el clímax. A veces pongo un dedo profundamente en mi vagina con mi pulgar manteniendo contacto con el clítoris. Recientemente, desde que leí literatura, he probado contraer mis músculos vaginales, y esto parece mejorar el acto. A veces empujo todo mi cuerpo hacia arriba, moviéndome con mis pies debajo de mi parte trasera, terminando con mi pecho y torso y área sexual empujando hacia arriba de cara al cielo. Mi mayor liberación es con mis piernas empujando hacia afuera para dar la sensación de la apertura más grande posible. Una vez probé un pepino, y también un vibrador, pero eso me dio la sensación de estar un poco fuera de mí – no era yo, es eso.”

TIPO 1A2, ESTIMULACIÓN DEL CLÍTORIS Y PENETRACIÓN VAGINAL SIEMPRE:

“Pongo un dedo sobre mi clítoris y con el otro muevo una botella adentro y afuera de mi vagina (una botella plástica.) Al comienzo tengo abiertas mis piernas hasta que llego al orgasmo, y entonces las pongo juntas. Primero froto mi clítoris y luego inserto la botella. Cuando acabo cierro mis piernas con la botella dentro de mí tanto como pueda entrar.”

“Primero uso mis dedos para penetrar mi vagina, para agrandar la sensación en toda el área, pero después para tener el orgasmo primero ligeramente y luego más firmemente froto mi clítoris con movimientos circulares o hacia arriba y hacia abajo. Con mi otra mano (mano izquierda,) generalmente estoy dando vuelta las páginas del libro pornográfico que estoy leyendo. Sí, es complicado. Tengo las piernas abiertas.”

“Primero fantaseo hasta que me lubrico. A menudo me fastidio y contengo mi toque hasta que estoy muy excitada. A veces froto todo mi cuerpo sobre la cama, estando acostada sobre mi vientre, y de vez en cuando acabo de esa manera, pero usualmente estoy de espaldas. Primero acaricio los labios mayores, luego alrededor del clítoris, usando un movimiento circular, luego inserto un dedo en mi vagina, mientras estoy acostada de espaldas o de lado, y me muevo con él. Puedo acabar muy rápidamente si mis piernas están juntas, pero hay un mejor orgasmo cuando mis piernas están abiertas y trabajo más duro para él.”

“Comienzo con estimulación manual de mi clítoris. Luego estimulación simultánea del clítoris y la vagina. A veces uso el dedo/dedos (índice y mayor o solamente el mayor)de la otra mano para estimulación vaginal. A veces uso un objeto – usualmente el mango de mi cepillo para el pelo, que es agradablemente redondeado y suave (ningún dildo puntudo para mí, gracias) para estimulación vaginal. No deseo mencionar que uso otra cosa más que mi mano. Entre todas mis amigas parece haber un tácito tabú contra todas las cosas ‘poco naturales.’ No tengo objetos fetiche. No voy a lastimarme. Sólo es más fácil – es difícil alcanzar dentro de la propia vagina. Mi muñeca se cansa, especialmente si tardo en acabar. También supongo que encuentro que necesitar estimulación vaginal está pasado de moda y también soy un poco sensible por eso.”

TIPO 1A3, ESTIMULACIÓN DEL CLÍTORIS CON PENETRACIÓN VAGINAL EN EL ORGASMO:

“Cuando era niña, me masturbaba sosteniendo ambas manos entre mis piernas muy juntas y balanceando muy suavemente todo mi cuerpo. Ahora usualmente uso mis dedos para frotar toda el área genital con un movimiento circular. Luego usualmente pongo uno o dos dedos adentro de mi vagina antes del orgasmo para sentir las contracciones.”

“Justo después del clímax suelo poner algunos dedos dentro de la entrada de mi vagina para sentir las contracciones – no sólo para ver si ocurren, sexualmente es muy satisfactorio.”

TIPO 1A4, LA PALMA SOBRE EL CLÍTORIS, LOS DEDOS DENTRO DE LA VAGINA:

“Sostengo la palma de mi mano sobre el área del clítoris, y los dedos insertados en mi vagina aproximadamente una pulgada (2,5cm) más o menos, y sólo masajeo suavemente.”

“Comienzo acariciando la abertura vaginal, luego inserto dos dedos en mi vagina y estimulo mi clítoris con la palma de mi mano con palmaditas muy rápidas. Mis piernas están juntas.”

“Uso una mano y agarro el monte, froto por encima mi mano hasta sentir una sensación caliente, entonces abro mis labios con un dedo, y lo hago humedecerse moviéndolo arriba y abajo, entonces inserto un dedo en mi vagina y lo muevo arriba y abajo muy rápido mientras la palma frota el monte. Mis piernas están bien abiertas.”

“Acaricio mis pezones para comenzar, y miro pornografía. Luego masajeo suavemente mi monte hasta estar totalmente excitada, entonces inserto mis dedos en la vagina y al mismo tiempo froto mi clítoris con mi palma. A veces chupo un pene de goma.”

TIPO 1A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA Y PENETRACIÓN ANAL:

“Después de tener ciertos pensamientos sexy se siente como que aumenta mi presión sanguínea, los latidos de mi corazón se hacen instantáneamente más rápidos y fuertes. Mi clítoris cosquillea y en pocos segundos mi vagina se pone resbalosa. Froto mi clítoris con mi dedo índice izquierdo. Penetro mi vagina y/o recto con el dedo índice y/o medio de mi mano derecha y los muevo adentro y afuera a la velocidad que desee. Mis genitales alcanzan dos o tres niveles de intensidad de cosquillas – cada etapa más que la anterior. Froto mi clítoris con un movimiento hacia atrás y adelante. A veces uso artefactos caseros que tengan la forma de un pene, para la penetración.”

“Me masturbo en un cuarto oscurecido. A veces leo literatura erótica, especialmente orientada hacia lo anal. Me estimulo con dedos lubricados o un aplicador vaginal de foam o una ducha o la punta de una enema. Usualmente hago movimientos circulares sobre mi área pubiana con una mano y toco mi ano con la otra mano, a veces insertando mi dedo u otro objeto en mi recto. No interesa si mis piernas están juntas o separadas. Me muevo muy poco.”

“A veces uso mis dedos sobre mi clítoris con uno adentro de mi vagina, y uno sobre el área anal o justo sobre el clítoris. Usualmente uso dos tamaños de vibradores – uno pequeño para mi ano y uno grande para mi vagina. Una mano la uso para el clítoris, la otra sostiene a los dos vibradores en su lugar. Las piernas usualmente están separadas. Movimientos Circulares.”

TIPO 1B, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA Y VULVAR:

“Pon esto. Uso el costado de mi depiladora eléctrica femenina para masturbarme. Me froto hacia arriba, hacia abajo y hacia los costados y usualmente uso la otra mano para estimular entretanto el borde de mi vagina.”

“Uso principalmente mis dedos. Comienzo por acariciar suavemente mi cuerpo y senos, y órganos genitales. A veces uso dos manos sobre mis genitales, pero no siempre. Trato de esperar hasta sentirme mojada antes de tocarme, porque si no estoy mojada usualmente tengo dificultades en lograr el orgasmo. Así que froto y estimulo mis órganos genitales, suavemente, y levanto mis piernas (completamente separadas) y entonces froto un poco más vigorosamente – lo cual me conduce al orgasmo u orgasmos. Parece necesario elevar mis piernas o no acabo. Frecuentemente me pregunto si otras mujeres son iguales.”

TIPO 2A, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE:

“Uso mi dedo índice. Me tiendo sobre mi vientre y abrazo una almohada con mi otra mano. Uso un movimiento circular y arriba-abajo sobre mi clítoris y usualmente mantengo mis piernas un poco separadas, pero al llegar cerca del orgasmo, las pongo muy juntas. A veces me muevo mucho y otras veces sólo un poco.”

“Me masturbo principalmente sobre mi vientre y uso mi mano derecha para estimular mi clítoris con un fuerte movimiento arriba-abajo, usando mis dedos medio, índice y anular. Mi mano izquierda acaricia mis senos. Me muevo mucho en movimientos circulares y arriba y abajo. Hago mucho mmmmm y digo ‘*****’. Mantengo mis piernas abiertas al comienzo y al sentirme llegar a un orgasmo cierro mis piernas y levanto mi cuerpo del piso, cama, lo que sea. A veces me masturbo parada y uso el mismo movimiento y sólo me muevo un poco. Ocasionalmente me masturbo acostada sobre mi espalda y encuentro difícil llegar al orgasmo de esa manera.”

“Cuando me masturbo, me acuesto sobre mi vientre con mis piernas ligeramente separadas, usando ambas manos, los nudillos de la mano derecha le dan presión directa al monte, con la mano izquierda agrego más presión a la mano derecha. El movimiento moderadamente rápido atrás-adelante provee la fricción clitoridiana que necesito.”

“Secuencia: Pongo una toalla sobre la cama, pongo el vibrador sobre la toalla con el pulsador apuntado (el pulsador tiene una punta de goma de alrededor de 1 pulgada -2,5 cm- de diámetro). Usualmente humedezco el pulsador antes de comenzar. Entonces me acuesto completamente inmóvil sobre mi vientre con mis brazos y piernas haciendo una amplia V, con el pulsador trabajando en el área del monte. No uso mis manos hasta que se aproxima el orgasmo, entonces muevo el vibrador ligeramente con la mano izquierda para que esté exactamente en el lugar correcto. Justo antes del orgasmo, mis manos y cuello se ponen rígidos y mis manos se levantan hacia arriba un poquito antes que mueva la izquierda para manipular el vibrador en el momento crítico.”

“Me masturbo sobre mi vientre con mi mano derecha entre mis piernas y masajeo suave y circularmente mi clítoris. Raramente toco mis pechos o el resto de mi cuerpo porque he encontrado que físicamente me hace muy poco.”

TIPO 2A1, ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE CON PENETRACIÓN VAGINAL OCASIONAL:

“Me masturbo sobre mi vientre con las piernas juntas, presionando con los dedos de ambas manos sobre mi clítoris (dedos índice y medio), uno encima del otro. A veces acaricio mis pechos o cachetes del trasero con una mano, o inserto mis dedos en mi vagina, pero no usualmente. Me muevo mucho menos que en el coito.”

“Estoy tendida sobre mi vientre con una almohada entre mis piernas, ya sea frotando contra la almohada o también usando mis dedos. Mi cuerpo está duro y rígido al frotar mi clítoris con un movimiento circular. Mi otra mano está en mi pezón, apretándolo, y a veces tengo un vibrador en mi vagina o en mi trasero. Las piernas varían.”

TIPO 2A2, ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE CON PENETRACIÓN VAGINAL:

“Me tiendo sobre el vientre con mis piernas tan abiertas como sea posible y pongo alrededor de tres almohadas debajo de mí para arquear más mi espalda. Masajeo mi cuerpo en la región genital e inserto el dedo medio de una mano sobre mi vagina y oprimo mi otra mano fuerte contra él, en la región de mi clítoris. De esta manera puedo estimular fuertemente ambos, mi clítoris y mi cérvix (el cual es a menudo sensible pero no tanto como el clítoris). Mi respiración se vuelve corta y jadeante y mi cuerpo comienza a moverse y a contraerse violentamente, al bajar mi cuerpo sobre el dedo y la mano detrás. He probado usar dos o tres dedos, pero esto tenía el inconveniente que no se pueden extender tanto como un dedo solo.”

“Uso mis manos comenzando con un masaje general de mí misma para calentar mis manos y mi cuerpo. Luego voy a mi entrepierna y aplico presión lentamente con las puntas de los cuatro dedos, entonces me doy vuelta sobre mi vientre. Comienzo a aplicar movimientos circulares con dos dedos sobre mi clítoris y ocasionalmente un movimiento hacia arriba y hacia abajo con mi clítoris entre mis dedos. Con mi mano derecha compruebo que mi vagina esté húmeda, y fantaseo. Continúo estimulando mi clítoris con la mano izquierda y en ese momento inserto dos dedos en mi vagina. Adoro los pliegues y grietas. Es sorprendente sentir el interior de una misma. A veces también estimulo la abertura de la uretra, pero eso puede ser doloroso. Mis piernas usualmente están cerradas, pero algunas veces abiertas. Si para entonces no he llegado al orgasmo, entonces doblo todos los músculos de mis piernas y trasero, y a veces comienzo a mover todo mi cuerpo hacia arriba y hacia abajo, o tal vez sólo mueva mis manos. A menudo disfruto tener a mi trasero afuera de las frazadas – el aire fresco lo estimula o quizá sea un deseo de exponerlo, no puedo decirlo realmente. De todos modos, acostarme sobre el vientre mejora realmente mi habilidad para insertar mis dedos profundamente en mi vagina.”

TIPO 2B, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA/VULVAR ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE:

“Sobre mi vientre con ambas manos (una sobre la otra) ahuecándolas sobre mi área genital externa, con los labios de la vulva cerrados. Aprieto suavemente el área con un dedo, oprimiendo contra la curva posterior de los labios y la palma de mi mano apretando contra el frente y el hueso púbico. Las piernas permanecen cerradas. He estado haciendo esto todos los días desde que tuve cuatro o cinco años. Cuando mi pareja se me asocia él simplemente se recuesta sobre mi espalda y me ayuda a apretar.”

“Uso la parte trasera plástica, no la parte acolchada, de un pequeño vibrador. Prefiero esto porque muy raras veces tengo largos períodos de tiempo sola para usar métodos manuales, a los que encuentro demasiado lentos, nada interesantes y por demás cansadores. De alguna manera sostengo el vibrador más o menos estable debajo de mí al estar boca abajo, y muevo mi cuerpo encima y alrededor de él. Lo uso exclusivamente contra mi clítoris y labios vaginales. Me gustan las piernas juntas. De esa manera, con mis tobillos cruzados, puedo usar mis piernas para controlar la cantidad de contacto con el vibrador. A veces me muevo mucho, a veces muy poco. Cuanto más me excito, más me muevo.”

“Me acuesto sobre mi vientre con una almohada entre mis piernas comenzando en mi cintura y algo abultada en el medio. Mis manos están debajo de la almohada justo debajo de la región clitoridiana, y monto la almohada rítmicamente. Entonces pongo el vibrador justo sobre mi clítoris, y mientras permanece apagado, froto contra él algunos momentos, hasta que estoy tan glotona que tengo que encenderlo, al tiempo que mi mano izquierda lo detiene o juega con mi clítoris o mi área vaginal. De todos modos su mera presencia es erótica. Es importante que mi mano derecha evite que vibre demasiado (el motivo de la almohada). A veces el vibrador apunta hacia la izquierda, a veces hacia el ano. Mis piernas están muy juntas, y fantaseo. A veces doy golpecitos al vibrador de una manera especial.”

TIPO 2B1, ESTIMULACIÓN CLITORIDIANA/VULVAR ACOSTADA SOBRE EL VIENTRE CON PENETRACIÓN:

“Coloco el vibrador sobre mi clítoris y labios menores y entrada vaginal, más a veces una vela en mi vagina. Con las piernas juntas es más fácil, especialmente con los tobillos cruzados (aumenta la tensión muscular y satisface un deseo reflejo de presionar mis rodillas.) Solía tocarme los pechos y el vientre, pero me pareció redundante. Y movía mis manos más que yo, ahora yo me muevo más.”

TIPO 3, EMPUJANDO UNA ALMOHADA U OTRO OBJETO SUAVE:

“Cuando me masturbo, usualmente estoy acostada boca abajo sobre la cama, con alguna manta o cubrecama doblada, así que hay un bulto que froto hacia atrás y adelante.”

“Me acuesto sobre el vientre con algo sostenido firmemente entre mis muslos y presionando contra toda el área del monte, entonces me muevo suavemente hasta el orgasmo.”

“Sí, disfruto de la masturbación. Me he masturbado desde la infancia y no veo la razón para dejar de hacerlo alguna vez. Sin embargo, prefiero el sexo en pareja porque me gusta la compañía. Siempre tengo orgasmo y usualmente varios de ellos, dependiendo de cómo estoy de ánimo. Me masturbo como no he escuchado a nadie más. Hago un bulto con la ropa de cama del tamaño aproximado de un puño (usaba la cabeza de mi pobre osito de peluche, pero desde que me hice demasiado grande para dormir con un osito, un rollo de sábanas es suficiente) y entonces me acuesto sobre mi vientre encima de él para que ejerza presión sobre mi clítoris. Entonces muevo mis caderas en un movimiento circular hasta que llego al clímax – muy simple. Funciona con las piernas abiertas o cerradas – de cualquier manera, aunque cuando estoy en un estado particularmente frenético, con las piernas juntas a veces se siente mejor. Usualmente termino con mi peso sobre mis rodillas y codos, de manera que no puedo hacer demasiado con mis manos.”

“Cruzo las piernas, empujo mi pelvis contra un objeto suave (una almohada es lo mejor) y fantaseo. Este es el método probado y verdadero. Disfruto tocándome, pero no es tan bueno como esto. Realmente me muevo muy poco; solamente cuando estoy lista para el orgasmo entro a una acción real.”

“Masturbación: usualmente ‘monto’ una almohada o una robe enrollada o incluso una bolsa de lavandería – la monto como a un caballo, presionando y levantándome repetidamente – presionando más y más fuerte. Vestida o desvestida.”

TIPO 3, EMPUJANDO UNA ALMOHADA U OTRO OBJETO SUAVE CON PENETRACIÓN VAGINAL:

“Acostada sobre mi vientre con algo pequeño (como un Tampax) en mi vagina y una almohada sujetada con fuerza entre mis piernas, me muevo lentamente hacia arriba y hacia abajo, luego más rápida e intensamente. La secuencia es como ésta – inserto el objeto, me vuelvo sobre la almohada, luego me muevo rítmicamente hasta el orgasmo.”

TIPO 3, EMPUJANDO CONTRA UN OBJETO MIENTRAS SE ESTÁ SUSPENDIDA:

“Me pongo sobre una silla con un costado protuberante pero bajo y froto al principio contra él, luego me levanto para estar sobre él, y empujo hacia abajo. Este método permite mucha libertad de movimientos para mi cuerpo, que es lo que quiero. Lo aprendí de niña mientras jugaba sobre una silla que tenía mamá.”

“Me subo lentamente contra el lavabo del baño, y oprimo mi monte contra él muy fuerte. El lavabo es estimulante porque está frío. A veces giro mis piernas para oprimir más, y a veces las ‘golpeo’ para hacer vibrar la vulva.”

“Usualmente me suspendo contra alguna pieza de un mueble y me froto contra él en un movimiento lento, circular, hacia arriba y hacia abajo. Nunca escuché antes de hacerlo así, y no sé de dónde lo saqué, pero a una edad temprana me dio un rápido orgasmo, o varios. Es una buena manera, sólo que te deja callos en las palmas de tus manos.”

TIPO 4, CRUZANDO LAS PIERNAS Y APRETANDO LOS MUSLOS Y LOS MÚSCULOS PÉLVICOS:

“Me acuesto de espaldas, con las piernas juntas, y me muevo un poco hasta justo antes de acabar; entonces estoy muy rígida, oprimiendo el interior de mi vagina, moviéndome lentamente. Pero es la estimulación clitoridiana y apretar adentro lo que me hace acabar. Aprieto toda el área pélvica de esa manera y los cachetes de mi trasero están fuertemente apretados.”

“Me masturbo frotando mis muslos entre sí, usualmente acostada, pero puedo hacerlo sentada (en una oficina, en un ómnibus, etc.) Los froto rítmicamente, poniendo una sutil presión sobre el clítoris. La tensión se acumula gradualmente hasta un orgasmo.”

“Me acuesto sobre la cama, junto mis tobillos, rítmicamente aprieto mis muslos, fantaseo y a veces toco mis pezones si tengo dificultad en alcanzar el orgasmo apretando los muslos únicamente.”

“Cruzo mis piernas dos veces – es decir, las cruzo y meto un tobillo alrededor de la otra pierna, lo cual crea una presión sobre el área clitoridiana. Nunca uso mis manos o me toco – no tengo que hacerlo. Aprieto mis piernas hasta lograr el orgasmo, moviéndome sólo ligeramente. Tengo orgasmos muy fáciles.”

“Me acuesto (principalmente cuando me baño) y cruzo mis piernas; acaricio mis pechos y me balanceo ligeramente hacia arriba y hacia abajo al afianzarse la estimulación. Mantengo apretados mis pechos y entonces tengo un orgasmo.”

TIPO 4, CON ALMOHADA, TOALLA, U OTRO OBJETO MANTENIDO ENTRE SUS PIERNAS:

“Inicialmente, me estimulo ya sea con cosas externas, o me cuento a mí misma historias o fantaseo, luego me acuesto y coloco mi brazo derecho a través de mi entrepierna con mi muñeca o antebrazo sobre mis labios y clítoris (puedo estar vestida o desnuda) y mi mano sobre mi tobillo o pantorrilla, y mis muslos sobre mi brazo. Mi mano izquierda puede sostenerme (si me acuesto de costado), o si no juego con mis pezones. Balanceo mis caderas o pelvis para friccionarme. Ocasionalmente uso mis dedos o mano para mis labios, sobre mi clítoris, o arriba de mi vagina (vulva.)”

“Doblo una cobija o sábana, ubico parte de ella entre mis piernas, que están estrechamente presionadas, y entonces froto la sábana dentro y sobre mi vulva, especialmente mi clítoris, sin usar las manos, sólo movimientos de cadera y piernas. Empiezo a fantasear una situación y acabo en minutos.”

“Mis piernas están cruzadas al oprimir fuertemente algún objeto que toca mi clítoris y la entrada a mi vagina – como cualquier objeto ligeramente alargado. Usualmente lo mantengo por fuera de mi ropa interior. Raramente uso mis manos, sólo presiono la parte más elevada de mis muslos contra los labios. Mi masturbación es básicamente la ubicación de objetos y el balanceo de mi zona pélvica, con presión sobre la parte superior de mis muslos contra los labios.”

“Cuando me masturbo, usualmente oprimo mucho mis piernas (o las cruzo una alrededor de la otra) y uso una toalla, deslizándola contra mi clítoris rítmicamente hasta que llego.”

“Uso una almohada o algún otro objeto que sea firme pero suave. La sostengo entre mis piernas y la froto hacia arriba y hacia abajo o la aprieto con mis muslos. Puedo obtener algo de estimulación frotando mis dedos directamente sobre mis genitales, pero no puedo tocar mi clítoris, al ser demasiado sensible. En realidad, estoy mejor usando ropa interior, así no llego a ser estimulada tan directamente. Mis piernas tienen que estar abrazadas a la almohada, no pueden estar separadas. Me muevo mucho pero no necesito demasiado, entonces lo prefiero fuera de las frazadas, con mi trasero y pies, especialmente, expuestos.”

TIPO 5, MASAJE DE AGUA:

“Me masturbo con agua de la ducha únicamente. La apunto a mi clítoris, con las piernas abiertas. A veces engancho una manguera y me siento en el borde de la bañera, y uso una corriente de agua estable y agradable. O me acuesto en la bañera, y dejo el agua de la ducha golpear mi clítoris si es suficientemente fuerte.”

“Me acuesto en la bañera con un chorro de agua abundante sobre mi vagina, monte y clítoris. A mayor presión y temperatura del agua, más rápido tengo el orgasmo.”

“Saco el cabezal de mi ducha para dejar salir un chorro estable. Abro los labios de la vagina exponiendo mi clítoris. El agua puede estar ligeramente caliente para mayor estimulación, y las caderas pueden moverse ligeramente para atormentarme y prolongar el placer. Usualmente lo hago de pie. Estando acostada es más bello, pero te mojas tu cabello y tu cara. Este orgasmo supera a todos para mí, y puede ser múltiple.”

“Me masturbo con agua, preferentemente un chorro de media pulgada curvo, así mi trasero no obstruye el drenaje. Mis pies están afirmados en la pared, separados alrededor de dos pies (unos 60 cm.), y yo estoy yaciendo sobre mi espalda.”

“Ocasionalmente llego al orgasmo en la bañera. Primero me excito con los dedos, entonces dejo correr el agua y tomo una posición acrobática en la que mi vagina queda directamente bajo el grifo. Comienzo con el agua caliente o fría y con baja presión sobre mi clítoris. Cuando me he excitado hago correr el agua más fuerte y me elevo más cerca del agua y la dejo golpear en mi vagina y entonces acabo y es la sensación más fantástica.”

TIPO 6, INSERCIÓN VAGINAL SOLA:

“Usualmente me masturbo con el dedo y toco mis pechos con la otra mano, pero no siempre. A veces, cuando estoy tendida al sol en traje de baño y comienzo a sentirme sexy, termino yendo adentro a masturbarme (cuando estoy sola en la casa). Usualmente uso un movimiento hacia atrás y adelante en mi vagina, o sólo mantengo mis dedos allí un momento. Mis piernas están muy abiertas con mis rodillas levantadas, cerca de mí. A veces me muevo mucho, dependiendo de la intensidad de mis sensaciones del momento.”

Fuente gaymelilla.com

Técnicas de masturbación femenina

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Los nueve beneficios de la masturbación, más allá del orgasmo

Cada vez parecen más claras las funciones reguladoras y terapéuticas del orgasmo, sin necesidad de que medien fines reproductores

Foto: Egon Schiele / Google Art Project

Foto: Egon Schiele / Google Art Project

 Es fácil pensar que el objeto último del orgasmo es la reproducción, y así lo creen numerosas culturas y, sobre todo, religiones: una recompensa de la madre naturaleza por el sacrificio de procrear. Sin embargo, tanto la ciencia como la propia naturalezademuestran que las cosas no funcionan de este modo, al menos no siempre. Y en caso de que el anterior enunciado fuera válido, la masturbación carecería de sentido, puesto que es enemiga de la reproducción.

Pero existe y compite con el coito por el orgasmo. ¿Fallo evolutivo o alternativa terapéutica para los ejemplares maduros de la especie? Al parecer es más bien lo segundo, puesto que el orgasmo es mucho más que una descarga nerviosa que nos produce placer. Durante él se desencadenan múltiples reacciones, químicas, fisiológicas e incluso físicas, y todas ellas tienen consecuencias importantes sobre nuestro cuerpo. A continuación explicamos nueve maneras en las que podemos beneficiarnos de la masturbación para mejorar nuestro bienestar.

1. Como coadyuvante del sueño

Dos de las hormonas que se secretan en mayor proporción durante el orgasmo, y la excitación que le precede, son la serotonina y, en los hombres, la prolactina. Tanto una como otra tienen intervención en la regulación del sueño y la relajación. Los picos de prolactina generan en los hombres una inhibición temporal de la producción de hormonas sexuales como la testosterona, responsable entre otras muchas cosas del estrés del deseo sexual, la agresividad, la competitividad, etc.

Ayudada por la serotonina, una hormona reguladora del sueño, la prolactina nos produce un somnolencia postorgásmica que nos facilita el quedarnos dormidos. Las mujeres también pueden verse favorecidas por la serotonina, y aunque su secreción de prolactina no es tan pronunciada, sus niveles de testosterona son entre 20 y 40 veces menores que en los hombres.

Foto: Luis García (Zaqarbal)

Foto: Luis García (Zaqarbal)

2. Como excitante

El orgasmo aumenta también la secreción de noradrenalina. La noradrenalina es un estimulante que acelera las sinapsis, aumenta la frecuencia cardíaca y está relacionada con los impulsos de alerta ante peligros, en los que el cuerpo tiene que reaccionar con gran energía y potencia. Así que, si no nos hemos dormido antes, tras el orgasmo experimentaremos una mayor vitalidad.

3. Nos hace más sociables, especialmente si somos mujeres

Otra hormona segregada a nuestro torrente sanguíneo tras la masturbación y el consecuente orgasmo es la oxitocina. En ambos sexos la oxitocina liberada durante un coito estimula la parte del cerebro relacionada con el afecto y el amor, aunque se secreta en bastante mayor proporción en mujeres que en hombres.

Pero la oxitocina también es un gran estimulante de la sociabilidad y el deseo de llevar a cabo actividades creativas y comunicativas. Entrando en el terreno de los tópicos, la oxitocina es la responsable de que a las mujeres nos dé por reflexionar en voz alta tras el orgasmo, mientras que la prolactina es la culpable de que los hombres sintamos sueño.

4. Es un buen analgésico

Tras masturbarnos sentimos una pronunciada sensación de recompensa y bienestar físico, incluso de felicidad, que posteriormente decrece más o menos rápido, según las personas. Una de las grandes culpables de esta recompensa emocional es la ya comentada oxitocina, pero su mayor protagonista es ladopamina, un potente neurotransmisor que actúa sistema del placer del cerebro, suministrando los sentimientos de gozo y refuerzo para motivar a una persona de manera proactiva, a fin de que realice ciertas actividades. Entre ambas hormonas consiguen incluso anular temporalmente el dolor.

Foto: Egon Schiele / Wikimedia Commons

Foto: Egon Schiele / Wikimedia Commons

5. Aumenta la concentración

Como se ha comentado, la oxitocina genera en las mujeres una mayor creatividad intelectual y más capacidad comunicativa, mientras que en el hombre la noradrenalina dispara la vitalidad, si bien no debe relacionarse la misma con el deseo sexual, que queda inhibido por la prolactina. Esta energía desprovista de libido nos permitirá centrarnos en actividades intelectuales sin interferencias. Finalmente la serotonina también contribuye a relajarnos y por tanto facilita la concentración.

6. Aumenta la lucidez en la tercera edad

Un estudio de la Universidad de Rostock, en Alemania, sobre una población de individuos de ambos sexos septuagenarios y octogenarios, analizó la relación entre su actividad sexual y el mantenimiento de sus funciones cognitivas. El resultado fue que cuanto mayor era su actividad sexual, mejor conservaban tanto sus aptitudes reflejas como su estado de forma intelectual.

7. Refuerza el sistema cardiovascular

Un estudio conjunto de diferentes científicos alemanes constató que al menos en los hombres los niveles de noradrenalina se disparaban en el plasma sanguíneo tras el orgasmo masturbatorio, aumentando la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Estos incrementos mejoran la circulación y ayudan a mantener el sistema cardiovascular activo. Quizá no tanto como el deporte, pero seguro que más que el inmovilismo y la castidad.

Foto: Juliana Coutinho

Foto: Juliana Coutinho

8. Mejora el sistema inmunitario

En otro estudio conjunto, también de investigadores de diversas universidades alemanas, se constató que los hombres que se masturbaban presentaban tras el orgasmo unos elevados niveles de citocinas en el plasma sanguíneo. Las citocinas son unas proteínas producidas por los linfocitos, células defensivas, y relacionadas con la actividad inmunológica del cuerpo frente a las infecciones.

9. Induce al parto

Si el parto se retrasa, mantener relaciones sexuales puede ayudar a provocar las contracciones, pero también masturbarse o que la masturben a una, por ejemplo con sexo oral. El orgasmo aumenta la secreción de la oxitocina, una de las hormonas responsables de las contracciones.

http://www.eldiario.es/consumoclaro/vida_sexual/orgasmo-masturbacion-beneficios-ventajas_0_477353025.html

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Las 10 técnicas sexuales secretas más placenteras: desde el ‘carrete’ hasta ‘las patas de araña’

Sexo e imaginación

AL ALCANCE DE LA MANO Y DE LA IMAGINACIÓN

Las técnicas que hoy nos traen a colación, vienen de la mano de ‘Quo‘, y no son moco de pavo. Allá van:

Carrete

Se basa en contraer y distender durante el coito los músculos vaginales, como si se practicase una felación con la zona -succión y expulsión-. Debe su nombre a que en Oriente algunas mujeres, desde niñas, practicaban estos movimientos introduciéndose un carrete de hilo en la vagina, el cual, si los movimientos están bien hechos, gira y va desenrollándose. La punta del hilo permanece en el exterior, y se estira a medida que se desenrolla hasta acabar con la bobina en la mano. Esta técnica intensifica los orgasmos del hombre y ayuda a la mujer a sentir varios seguidos.


Beso tántrico

Consiste en parar antes del orgasmo. Ella se sienta sobre él, con el pene dentro. Hay que permanecer inmóviles, unir las bocas e intercambiar la mirada y la respiración: él inhala y ella exhala y viceversa. Tras permanecer así varios minutos el clímax es más intenso.


Florentino

Cópula en la que la mujer utiliza su mano para mantener el pene con la piel bien echada hacia atrás, lo que se consigue con los dedos índice y pulgar colocados en la base del miembro masculino, tanto cuando éste penetra como cuando retrocede. Es un método que, además de hacer más intensas las sensaciones del hombre, resulta excelente para acelerar la eyaculación.
Apretón

Cuando el orgasmo del hombre se aproxima, se oprime con el pulgar y el índice el extremo del glande durante cuatro segundos para taponar la uretra; después, se aprieta la base del pene otros cuatro segundos. Se repite tres veces y se permite la eyaculación. Así, el clímax del hombre es más intenso.
Patas de araña

Es un masaje excitante y cosquilleante que se practica con las yemas de los dedos procurando que los toques sean lo más ligeros posible. Se usan las dos manos: se avanza con una por todo el cuerpo -sobre todo la cara interna de muslos y brazos- y se sorprende con la otra.

‘Docking’

Forma de masturbación entre hombres. Uno de ellos se retira el prepucio y el otro le cubre el glande con el suyo. Después de fijarlos, los dos penes se acarician mutuamente al deslizarse la piel. Una variante de esta técnica consiste en ligar o atar los penes con un cordel alrededor de los prepucios.

Pañuelo

A buen seguro que quienes hayan visto la película ‘Amantes’, de Vicente Aranda, no olvidarán la escena en la que Victoria Abril introduce un pañuelo en el ano de Jorge Sanz y tira de él justo en el momento del orgasmo. Y es que esta técnica puede resultar sumamente placentera, ya que el ano también posee terminaciones nerviosas.

‘Postillonage’

Se trata de meter el dedo en el ano de la pareja justo antes del orgasmo. Llevado a cabo con el meñique es uno de los placeres favoritos que se describen en los libros eróticos franceses. También se puede ejercer una firme presión del dedo en la entrada del ano: esto puede bastar para provocar la erección a algunos hombres.

‘Carezza’

Detente y avanza Consiste en un control de los movimientos del hombre y en la limitación de los de la mujer durante el coito. Él se mueve lo justo para mantener la erección y se detiene siempre que sienta aumentar la tensión. Así, se consigue alargar la cópula, de forma que la mujer puede tener varios orgasmos y el varón logra controlar la eyaculación.

Los nueve movimientos

Durante el coito, el hombre hace siete introducciones poco profundas -sólo con el glande- y dos profundas. Después seis superficiales y tres profundas y así sucesivamente hasta que haga nueve profundas. Resulta muy excitante para ambos y ayuda al hombre a retrasar el orgasmo.

http://www.periodistadigital.com/codigoxy/gente/2016/01/28/las-10-tecnicas-sexuales-secretas-mas-placenteras-desde-el-carrete-hasta-las-patas-de-arana.shtml

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Ellas también se masturban, ellos también acarician

Preguntamos a los jóvenes a pie de calle. INMACULADA COBO

Pese a que los jóvenes de hoy hablan con mucha más libertad de sexo, siguen manejando falsos tópicos sobre el género opuesto.

Las chicas no son tan románticas como piensan los chicos, ni estos tan mecánicos ni tan fanfarrones como aparentan en público.

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hombres y mujeres ya no tienen miedo a hablar de sexo, a decir en voz alta y clara que les gusta y que disfrutan con él. Presumimos, en la actualidad, de tener una mente abierta y de habernos despojado de etiquetas del pasado,pero lo cierto es que aún en 2015 seguimos cargados de tópicos y de prejuicios. Eso sí, cada vez menos. Ya sea en relaciones heterosexuales u homosexuales, ¿sabemos realmente, qué le atrae a la otra persona o seguimos dando por supuestas ciertas cosas sólo por el hecho de pertenecer a un género?

“El gran mito respecto a la sexualidad femenina es pensar que todas son iguales, que son todas románticas, que a todas les gustan las canciones de amor y que asocian sexualidad y afecto. Incluso que no se masturban”, asegura Carlos de la Cruz, director del Máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela y responsable del Área de Mujer del Ayuntamiento de Leganés (Madrid).

Por ello, lo primero y más importante es huir de topicazos como ‘las mujeres se hacen de rogar’ o ‘las mujeres no quieren sexo si no hay sentimientos’. “A veces, ellas simplemente quieren un encuentro sexual, sin complicarse la vida, y otras piensan que esa persona, además de atraerlas, es interesante y les gustaría conocerla y tener una posible relación”, afirma por su parte Francisca Molero, ginecóloga, coodirectora del Instituto de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología.

Seguridad y optimismo

Las mujeres, en general, buscan sentirse deseadas. Sentir que son interesantes para la otra persona, sentirse incluidas. “Este concepto es importante: quieren participar en el juego de seducción y sexual, hacer y dejar hacer. Se sienten interesantes si la otra persona muestra interés por lo que dice, mantiene y busca el contacto visual y la hace reír etc”, explica Molero. En realidad, todo esto no es muy diferente de lo que quieren los hombres. “Al final, todos, hombres y mujeres de cualquier orientación sexual, queremos lo mismo: seguridad y optimismo, dos cualidades que nos resultan tremendamente seductoras”, mantiene la especialista.

Por otro lado, algo aún muy arraigado en la sexualidad femenina, heterosexual en este caso, es la referencia y/o la preferencia del coito es las relaciones. Numerosos estudios y encuestas han mostrado, a lo largo de los últimos años, que las mujeres consiguen el orgasmo por estimulación directa del clítoris. Tal es así que una de las mayores investigaciones del mundo, el Informe Hite, de la sexóloga alemana Shere Hite, concluía que el 70% de las mujeres nunca había tenido un orgasmo con la penetración vaginal y sí mediante la estimulación del clítoris en la masturbación.

Pese a todo, “parece mentira que muchos hombres, con toda la información que tenemos ahora, sigan pensando que ellas sólo disfrutarán del sexo si tienen un orgasmo durante el coito“, lamenta el sexólogo José Bustamante, profesor del Máster de Salud Sexual en UNED y autor del libro¿En qué piensan los hombres?. Pero no todos lo creen así: “La penetración está sobrevalorada, las mujeres pueden tener orgasmos de muchas formas”, afirma David, de 23 años, abordado en pleno barrio madrileño de Malasaña. Por su parte, otros como Gonzalo (20) dicen que es sólo se consigue a través de la penetración. A veces, “es vital entender que es más importante la capacidad de provocar su fantasía que cualquier otra cosa que se haga durante la relación sexual”, confiesa Bustamante.

Hombres más femeninos

Por su parte, el mito de la sexualidad masculina, una vez más, es generalizar y, a veces, muchas mujeres y también algunos hombres en relaciones homosexuales confunden lo que les gusta a ellos con lo que hablan y presumen.

Es decir, tal como explica de la Cruz, “la erótica pública de los hombres es muy similar a la que reflejan los chistes, las películas y las fanfarronadas, pero muchos de ellos disfrutarían en la intimidad de una erótica más supuestamente, femenina, con más piel, con muchos deseos, no tan ejecutiva ni tan instrumental, con palabras y con matices. Pero las personas interpretan lo que parece que quieren los hombres. Por ello, muchas mujeres a veces proponen en seguida el coito, el viaje a los genitales y la eyaculación como meta“.

Lo mismo pasa en las relaciones homosexuales, a hombres y mujeres por tener esa orientación se les tacha con ciertos tópicos que se presuponen y casi nunca son reales. “Cada persona quiere y busca una cosa, no debemos presuponer nada”, afirma.

Una de las creencias de las chicas es que a ellos les gusta que den el paso, que sean seguras. Pero, realmente, lo importante es ser tal cual uno es. O, al menos, así lo afirma la doctora Molero: “En cualquier tipo de relación hay que ser uno mismo y no tener que fingir, porque eso crea mucha inseguridad y, al final, la persona de enfrente lo nota”.

Hombres y mujeres tienen miedos e inseguridades cuando alguien nos llama la atención, pero “siempre se ha de dar el paso para poder conseguirlo”, aconseja esta especialista. Igualmente, las experiencias sexuales anteriores son importantes, pero no decisivas. Esto es: “Cada nueva pareja crea una nueva relación sexual y una nueva interacción diferente que forma parte de los dos. La gracia está en estar abierto a descubrir, y disfrutar del momento y del proceso“.

No a los tópicos

Por ello, es un error dar por hechas ciertas cosas. Hombres y mujeres necesitan sentirse deseados, ese es el gran objetivo de las relaciones. No se trata de ninguna cuestión de género. “Cada vez hay más que han aprendido a disfrutar del sexo más allá de la penetración”, confirma Bustamante.

Nunca preguntar cosas del tipo de: ¿Lo he hecho bien? ¿Has llegado al orgasmo? “Estas y otras preguntas te pueden poner en un compromiso. No es necesario llegar a un orgasmo para disfrutar, ni tampoco es necesario una eyaculación rápida, al igual que tampoco un problema de erección es un fracaso”, advierte Molero. Tenemos que parar, relajarnos y saber que “las relaciones eróticas no son un examen de masculinidad ni de feminidad“, defiende igualmente De la Cruz. “La clave es sólo conocer a las personas como realmente se muestren y no anticipar deseos (ninguno sabemos nada si no nos lo cuentan) y ni juzgar ni prejuzgar”.

En base a esto, hay que tener presentes dos cosas fundamentales: primero reivindicar el derecho al placer. “No es necesario sexo con sentimientos, pero si sexo con emociones“, sostiene Molero. Y segundo, “respetar que hay muchas personas diferentes, que cada una siente y quiere algo concreto en un momento y que las primeras relaciones con alguien nuevo sólo son un preámbulo, nunca saldrán ‘cum laude’.

Las relación sexuales empiezan en cosas a priori tan sencillas como claves para todos. Tal como defiende y concluye esta especialista: “Todo puede comenzar en la primera mirada, la sensación de excitación, el baile de sonrisas, las primeras caricias. El beso es fundamental, y a partir de ahí seguir o no… El mundo no tiene por qué acabarse en un día”.

http://www.elmundo.es/f5/2015/11/11/55a7efd2e2704e0d5e8b4594.html

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