Las mil y una rutas hacia el orgasmo femenino, contadas por mujeres

Un blog que ya se ha hecho viral recoge testimonios anónimos y femeninos respecto al placer sexual supremo y cómo conseguirlo.

cama

El blog ‘How to make me come’ recopila testimonios anónimos de mujeres sobre lo que más les pone y qué botones hay que presionar para llegar al orgasmo.

“Imagínate que mi vagina es el mapa de Manhattan. Si estoy tumbada sobre mi espalda, Central Park podría ser una pista de aterrizaje y Carnegie Hall sería mi clítoris. Bajando de la 57 a la 42, y entre la 10º avenida y Lexington, estarían los barrios de más categoría. Times Square sería, por supuesto, mi trasero. Y deberíamos llegar a un acuerdo antes de ir allí”. Este símil entre los genitales femeninos y la geografía de la zona más cinematográfica de la Gran Manzana, tiene como objetivo explicar, a modo de mapa del tesoro, uno de los muchos caminos para llegar al orgasmo en el blog de Tumblr, How to make me come. Su propósito es recopilar testimonios anónimos de mujeres sobre lo que más les pone, los botones que hay que presionar para que se produzca la ansiada descarga, o cómo encontrar el detonante que haga saltar por los aires la entrada a la escondida cueva del placer.

Así a simple vista, uno puede pensar que muy bien, que el orgasmo femenino, bastante menos mecánico que el masculino y mucho más huidizo, siempre ha dado para mucha literatura. Cada mujer, e incluso cada hombre, es un mundo con su personal, intransferible y patentable ruta para llegar al clímax. Interesante para quién la posee y para su pareja, pero nada más. Sin embargo, un repaso a los posts de este blog es un interesante recopilatorio, con testimonios de primera mano, sobre lo que les gusta a las mujeres en la cama o, si se quiere presentar en negativo –por eso de que el positivismo esta ya muy visto-, un manual sobre lo que no hay que hacer para que una mujer llegue al orgasmo, que todo mastuerzo debería leer. El post número uno es ya toda una declaración de intenciones y cumple como nadie la regla de ‘lo bueno y breve dos veces bueno’, ya que se limita a una sola frase: “No es solo lamer”. Una única norma que, para muchos, serviría ya como ejercicio a realizar a lo largo de toda su existencia.

Otro de los posts más ingeniosos de este blog, el número 13, trata de trazar una ruta interactiva para encontrar el misterioso punto G y empieza así, “gentil guerrero, yo te elogio por tu valentía, fortaleza y resistencia en cada intento por embarcarte en lo que la mayoría consideraría una desafortunada misión porque, por lo que yo sé, mi vagina es un terrorífico y misterioso lugar. Muchos han entrado en él. Pocos han vuelto… con vida”.

La idea de empezar este blog, como explicaba su autora, Sylvia, una escritora norteamericana de 27 años, que también desea permanecer en el anonimato, a The Cut, creció tras contarle una experiencia sexual a una amiga y sincerarse con ella como nunca antes lo había hecho con nadie. “Cuando la dejé, me sentí positivamente removida. Aunque nos conocíamos desde hace años, aunque habíamos hablado mucho de sexo, me di cuenta que nunca había tratado el tema con ese grado de especificidad y vulnerabilidad. Si así es como me sentía después de hablar honestamente de orgasmos femeninos con una mujer, quería tener este tipo de conversación a gran escala, y para eso necesitaba más mujeres”.

El género femenino lleva una larga tradición de siglos escuchando lo que es sexualmente adecuado, o no, para una dama. Por eso, las sensaciones de las mujeres no pueden estar totalmente desligadas de lo que pasa fuera del dormitorio. El título del post 52 del blog, es todo un resumen del papel que a ellas les tocó siempre representar: el de suministradoras de placer, antes que demandantes. “Si cada mujer a lo largo de la historia de la humanidad hubiera pedido a su pareja tener un orgasmo, probablemente seríamos ahora un género que tendría la capacidad de tener orgasmos en casa relación”. De hecho, fisiológicamente estamos preparadas, pero las estadísticas demuestran que no llegamos a desarrollar todo nuestro potencial como deberíamos. Un estudio del Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, publicado el pasado año en The Journal of Sexual Medicine, revelaba que el género y la orientación sexual cuentan, y mucho, a la hora de obtener placer. Mientras los hombres alcanzan el orgasmo en el 85,5% de sus encuentros, la media en las mujeres baja hasta el 62,9%. Las diferentes orientaciones sexuales tampoco tienen una gran variación entre los varones; con una media de orgasmos del 85,5 % para heterosexuales, el 84,7% para homosexuales y el 77,6% para bisexuales. Sin embargo, las cifras fluctúan más para ellas; con un 74,7% para las lesbianas, un 61,6% para las hetero y un 58% para las bisexuales.

Estas diferencias bastarían ya para justificar la existencia de How to make me come, pero su autora ahondaba más, en el artículo de The Cut, sobre el motivo de por qué es importante gastar el valioso tiempo hablando de cómo las mujeres consiguen el placer. “Creo que es un tema que merece una discusión, no solo porque el orgasmo femenino puede ser, a veces, algo difícil de conseguir, sino porque cuando hablamos de él hay implicaciones más profundas (…). He pensado mucho sobre cómo la manera en que nosotras tenemos sexo, tiene un cierto paralelismo con las implicaciones sociales y políticas que conllevan ser mujer. Si no puedes expresar lo que quieres en un momento en el que estás excitada, deseada y conectada con alguien; entonces tampoco podrás decir lo que quieres fuera de la cama, en el mundo. A medida que me metía más en este proyecto, empecé a contemplar el reverso. Una se puede sentirse segura en su día a día y luego, en los momentos privados y sexuales, puede que no sea así. Entonces una se ve a si misma como una impostora y empieza a pensar: a lo mejor no tengo tanta confianza en mi misma como yo creía. A lo mejor todavía no se cómo hablar de lo que siento. A lo mejor no soy realmente valiente, o solo lo soy cuando se trata de algo fácil y que me conviene”.

Sobre las implicaciones sociales de ser una mujer, o el panorama de lo “sexualmente correcto” que nos dibujaron hasta la saciedad, tratan -probablemente sin pretenderlo-, dos de los posts del blog, que se titulan, ‘Fingí que no me estaba corriendo porque mi cerebro de chica de 17 años me decía que era muy raro que me corriese tan rápido’ y “Si un chico llegara a descubrir las cosas que me ponen, probablemente saldría corriendo”.

En el blog se contemplan un amplio repertorio de experiencias. Está la de una mujer que solo ha tenido un orgasmo –vaginal- en su vida. A manos de su ex novio en el sofá del salón. Está la de otra que pide a gritos en el título de su artículo: “Haz lo incorrecto. Por el amor de dios, haz lo incorrecto”. Otra autora confiesa que le lleva 45 minutos empezar a estar excitada y que la masturbación es para ella “un jodido juego mental zen”; la que pide que la amen “como Sting ama a Trudy”, la que no puede correrse cada vez que su compañero de piso está en casa y la que dinamita el estereotipo que dice que las mujeres buscan seguridad, por eso les es más complicado llegar al clímax en el sexo casual. Desde el titular de su reflexión, una mujer discrepa. “cuando se trata de sexo, hay que ir caso por caso. Yo he tenido increíbles relaciones con hombres de una sola noche y mal sexo con un novio de muchos años”.

Cuando The Cut pregunta a la autora de este blog si cree que su proyecto ayudará a desmitificar el orgasmo femenino, Sylvia contesta, “de alguna manera, más bien creo que este blog puede tener un efecto contrario, mitificar todavía más el tema, porque refleja que hay millones de respuestas diferentes para la misma pregunta. Pero hay algo de este proyecto que puede servir a todo el mundo, y es que hacer que “me” corra es diferente a hacer que “ella” se corra”.

Si nuestras fisionomías no presentan ninguna tara y estamos biológicamente preparadas para el orgasmo, igual que los hombres, entonces, ¿por qué a muchas mujeres les cuesta tanto alcanzar la petite mort? Según Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, “hay varios factores. Para empezar, un desconocimientode la mujer de su propia anatomía, que se ha controlado desde el punto de vista social. El órgano genital masculino es visible, manipulable y sufre modificaciones a lo largo del día, pero el de la mujer está oculto, necesita de un descubrimiento y aprendizaje, que, históricamente, se ha negado por cuestiones morales, con lo que muchas mujeres no saben muy bien como estimularse. Otras, en cambio, aunque fisiológicamente tienen orgasmos, son incapaces de reconocerlos. Es decir, su cuerpo ha llegado al clímax, pero su cerebro no es capaz de identificarlo. La causa de esto es por desconocimiento de lo que es realmente un orgasmo, o por falsas expectativas. El cine, los amigos, la sociedad entera, ha pintado un retrato ideal de lo que significa el placer sexual supremo y nosotroscreemos que nuestras experiencias no están a la altura, no tienen la calidad necesaria para clasificarse en ese apartado”. Existen también, a juicio de Molero, pequeñas diferencias anatómicas que pueden influir en la mayor facilidad para conectar con el placer, aunque en un grado mínimo, como pueden ser “la distancia entre el clítoris y la vagina. Si ésta es más pequeña, hay una mayor facilidad de estimulación del clítoris con la penetración. Y la respuesta sexual, que también puede variar con la edad, al modificarse el sistema endocrino, hormonal y vascular. Según esto, una mujer joven debería tener más facilidad para llegar al clímax, aunque la buena noticia para las mayores es que la experiencia y la complicidad corporal con su pareja pueden suplir los pequeños inconvenientes del paso de los años”. Según Molero, “los ejercicios de Kegel, realizados al mismo tiempo que una fantasea con sus preferencias eróticas, es también otra fórmula para acercarse al clímax”.

Como comentaba la autora de éste blog a la revista Mic.com, “lo que How to make me come prueba es que las mujeres simulan orgasmos, los hombres asumen que las mujeres están teniendo orgasmos y ambas partes están demasiado asustadas para hablar de honestamente del tema”.

http://smoda.elpais.com/articulos/testimonios-blog-viral-como-conseguir-orgasmo-mujeres/6925

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El placer perfecto: el método para conseguir dos orgasmos a la vez

Por lo general, solemos considerar el orgasmo vaginal y el clitoridiano como entes separados cuando, en realidad, pueden alcanzarse al mismo tiempo
Foto: ¿Un superorgasmo doble? Es posible. (iStock)
¿Un superorgasmo doble? Es posible. (iStock)

 

No es ningún secreto, pero merece la pena revisar los datos. Como desveló una reciente encuesta realizada por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, las mujeres (especialmente, las heterosexuales) tienen menos orgasmos que los hombres. En concreto, un 61,6% frente al 85,5%. Y de éstas, la gran mayoría sólo alcanzan el climax mediante la estimulación del clítoris.

El sexo vaginal, el que sirve a algunas afortunadas para llegar al orgasmo gracias al polémico punto G, es más difícil de llevar a buen puerto, y es por ello que muchas parejas prefieren centrarse en lo seguro. Por supuesto, no hay nada de malo en explotar aquellas cosas que funcionan para más gente –más vale pajaro en mano, que ciento volando–, pero en la variedad está la diversión y no deberíamos tener miedo a probas cosas nuevas. Esta que proponemos hoy, puede ser la guinda que necesita tu pastel.

La clave para lograr alcanzar uno de estos orgasmos combinados reside, obviamente, en estimular al mismo tiempo el clítoris y el punto G

Por lo general, solemos considerar el orgasmo vaginal y el clitoridiano comoentes separados cuando, en realidad, pueden alcanzarse al mismo tiempo. Vale, no es sencillo lograr este combo perfecto del placer –y, desde luego, es más difícil que llegar a uno u otro climax por separado– pero Amy Levine,‘coach’ sexual, asegura en ‘Women´s Health’ que es posible lograrlo con un poco de práctica.

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La clave para lograr alcanzar uno de estos orgasmos combinados reside, obviamente, en estimular al mismo tiempo el clítoris y el punto G, algo que puede hacerse de diversas formas, en función del tipo de sexo que vayas a mantener. Estas son las claves:

Mediante la masturbación

La masturbación es la forma más sencilla de alcanzar este orgasmo combinado, pues tendremos una mayor libertad de acción, y, dado que la técnica es un poco complicada, es muy probable que tengamos que practicar nosotros mismos antes de lograr explicar el asunto a nuestra pareja.

Los juguetes para estimular el punto G tienen siempre una mayor curvatura en la punta. (Impuls-O)
Los juguetes para estimular el punto G tienen siempre una mayor curvatura en la punta. (Impuls-O)

Debes empezar estimulando tu clítoris con la mano o un juguete sexual que, más adelante, no requiera de tus extremidades. Cuando empieces a estar a tono, utiliza un consolador especial para el punto G, uno de los juguetes sexuales más populares, cuya pequeña curvatura permite estimular la zona eficazmente. Tienes que estimular las dos zonas erógenas al mismo tiempo hasta que alcances el clímax.

Levine explica que la clave para tener éxito reside en esperar hasta estar lo suficientemente excitada antes de utilizar el consolador, porque el punto G no se manifiesta, por así decirlo, hasta que se está realmente a tono.

Mediante el sexo oral

El procedimiento es similar que en la masturbación: primero hay que estimular el clítoris y, después, cuando ya estás lo suficientemente excitada, ir a por el punto G. Lo ideal es que tu pareja se centre en el cunnilingus primero y, cuando estes a tope (pero antes de que alcances el clímax), utilice su dedo para poner en marcha el orgasmo vaginal.

La forma más sencilla de alcanzar el superorgasmo es dejar que tu pareja estimule tu clítoris oralmente mientras tu utilizas el estimulador del punto G

No es sencillo para alguien que no seas tú encontrar el punto G y saber excitarlo, por ello debes ayudar a tu amante en todo el proceso (algo para lo que suele ser indispensable haber experimentado antes con el asunto). Para ello, tumbate en tu cama de espaldas y apoya las piernas en alto. Pídele que inserte un dedo en la vagina, con la yema hacia arriba. Tu punto G tiene que estar a medio camino entre la abertura de la vagina y el cuello uterino y su superficie es un poco áspera –Levine lo comparara a la textura que tiene la cáscara de una nuez–. Para el orgasmo doble tu pareja deberá estimular la zona sutilmente, mientras sigue trabajando con tu clítoris.

Otra forma más sencilla de alcanzar el superorgasmo es dejar que tu pareja estimule tu clítoris oralmente mientras tu utilizas el estimulador del punto G. Quizás parece tener menos gracia, pero es más efectivo.

Mediante el coito

Lograr el orgasmo combinado gracias a la penetración es el “más difícil todavía” pero si se escoge la postura adecuada, puede lograrse. Levine recomienda empezar estimulando el clítoris en los preliminares, mediante los dedos o un juguete. Entonces, cuando estés realmente excitada, empieza a copular en la posición del perrito, que es la mejor para que el pene estimule correctamente el punto G. En vez de tener los brazos rectos baja el tronco de manera que puedas apoyarte en los codos, esto hace que se incline la pelvis, lo que permite la máxima estimulación posible.

La clave en los tres métodos reside en empezar a estimular el punto G cuando estás a punto de alcanzar el orgasmo clitoridiano, para lograr que ambos coincidan en el tiempo. Repetimos, no es sencillo, pero lo peor que te pueda pasar es que sólo alcances uno de los dos, cosa que tampoco es para echarse a llorar.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-11-09/el-combo-sexual-perfecto-como-tener-un-orgasmo-clitoridiano-y-del-punto-g-a-la-vez_1081110/

 

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Masturbacion femenina Documental HD

La masturbación de las mujeres sigue siendo hoy en dí­a uno de los grandes tabúes. Este fascinante documental romperá el silencio alrededor de este tema. Conoceremos en Nueva York a Betty Dodson, la doctora que puede considerarse como la primera entrenadora de orgasmos. Esta mujer sin complejos ha enseñado a mujeres de todas las edades creencias y procedencias una habilidad aparentemente simple: cómo masturbarse. Y ahora, por primera vez, tres mujeres para quienes la masturbación es un tema difí­cil de afrontar, están dispuestas a experimentar su terapia con Betty frente a las cámaras. No se pierdan este original documental en el que podremos vivir una semana intensa de instrucción tanto psicológica como práctica, incluyendo sesiones privadas y grupos de trabajo. ¿Se atreven a romper el tabú?..

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Tantra, el arte de los mil orgasmos

El sexo tántrico busca disfrutar del placer en toda su esencia

Personas en plena madurez sexual se acercan a esta disciplina en busca de nuevas experiencias

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hace 10 años que el sexo tántrico está de moda en nuestro país; que la gente, especialmente entre los 35 y 55 años, quiere acercarse a él. Busca sentir cosas nuevas, salir de la rutina, de la monotonía de su relación o incluso de su vida; y, por qué no, abrir también su abanico sexual a nuevas experiencias. El sexo tántrico tiene como fin disfrutar del placer en toda su esencia, prestando atención no sólo a los genitales, sino a todo el cuerpo en su conjunto. Pero esta práctica no está puesta al azar ni ha surgido por casualidad.

El sexo tántrico forma parte de una filosofía de vida llamada tantra que surgió en Oriente hace más de 4.000 años. La parte sexual es tan sólo una pequeña parte de ella. Esta corriente se fundamenta en cuatro pilares básicos, o como lo denomina el propio tantra, en cuatro llaves. Diego Jiménez, ‘sex-coach’ y director de Escuela Tántrica en Madrid, enumera a ZEN en qué consisten esas claves y cómo se pueden extrapolar a la forma de sentir y entender la sexualidad.

La primera llave es aceptarse a uno mismo y a los demás tal como son. Si tú no te aceptas como eres, no podrás disfrutar plenamente de la vida. Lo mismo ocurre en el sexo: si no te aceptas a ti mismo con tus virtudes, tus defectos, tus capacidades y complejos, ni tampoco a la persona que tienes enfrente, no podrás disfrutar plenamente de tus relaciones sexuales. La segunda llave es estar presente en el momento con los cinco sentidos. Es decir, para vivir la vida plenamente tienes que estar absoluta y conscientemente en ella. Este principio extrapolado al sexo significaría lo mismo: si estás en una relación sexual con los cinco sentidos, la disfrutarás mejor y más satisfactoriamente que si sólo estás por estar o por obligación.

La tercera llave de la filosofía tántrica es expresar lo que sientes y piensas. Para poder dar y recibir es necesario decir lo que cada uno quiere y siente en un momento determinado. En el sexo también. Tal como afirma Jiménez, «la realidad es que todas las personas practicamos el sexo en base a nuestras experiencias e historias de vida. Cada uno somos un mundo y por tanto, cada relación sexual también lo es». De este modo, es necesario saber pedir lo que queremos y lo que nos gusta, lo que nos apetece en cada momento, así como escuchar también a la persona que tenemos delante.

Y por último, la cuarta de estas llaves es el movimiento armónico y fluido. O lo que podríamos denominar como alcanzar el equilibrio. Es decir, acompasar tu energía y tus ritmos con los de la otra persona para poder fluir y estar en armonía.

LOS MITOS DEL TANTRA

Mucho hemos oído hablar del sexo tántrico, pero en cambio, sabemos poco de él.Esta práctica sexual está llena de mitos y de falsas creencias. Por ejemplo, que sólo con que dos personas se miren a los ojos pueden tener un orgasmo, o que para practicarlo se requiere horas y horas, o que su único objetivo es retrasar la eyaculación. Incluso, en ocasiones, se confunde también con el Kamasutra. Sin embargo, nada o muy poco tiene que ver con todo esto.

«El objetivo fundamental del sexo tántrico es dejarse llevar por el placer», afirma Alicia Gallotti, escritora especialista en sexualidad y autora del libro Sexo y tantra. «La meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos,aprender a disfrutar del sexo sin etiquetas, sin tabúes, sin presiones ni ansiedad. Disfrutar con libertad», añade esta especialista.

Actualmente, en nuestra sociedad, entendemos el sexo como si fuera una clase de gimnasia o como un examen que hay que pasar con buena nota, pero el sexo tántrico te enseña a olvidarte de todo esto. «Se aprende a prestar más atención a los besos, a las caricias, a las miradas, a disfrutar de una forma más paciente, más plena y consciente de toda la energía que sienten dos cuerpos en un acto sexual, a no centralizar todo en la búsqueda del orgasmo ni a tener que alcanzarlo rápido y desesperadamente. En general, sexo tántrico es potenciar los sentidos»,insiste la escritora.

UNA DISCIPLINA EN AUGE

Al igual que prácticas como el yoga o la meditación están en auge en nuestro país -incluso la gastronomía oriental- también lo está el tantra, disciplinas muy relacionadas entre sí. Son filosofías que tienen tras de sí una gran historia y que movimientos como el hippie en los años 60 en Estados Unidos acercaron a Occidente. «Ahora, de nuevo, parece que están en pleno apogeo, quizá porquevivimos en un mundo muy despersonalizado con el auge de las nuevas tecnologías y necesitamos encontrarnos a nosotros mismos», explica Gallotti. Es cierto que estas disciplinas están a años luz de la cultura occidental, pero todo se puede extrapolar y acercar a nuestra sociedad, porque lo realmente importante es «disfrutar del sexo (y de la vida) en toda su esencia. El sexo tántrico es una mirada serena y sensata de la sexualidad. No puedes ser libre sexualmente si primero no lo eres como persona», afirma la experta.

En España, no existen datos oficiales ni ningún documento que enseñe cuántas personas se están interesando por esta práctica. Sin embargo, Diego Jiménez lleva impartiendo talleres en Madrid más de 14 años y tiene una media de 50 alumnos al mes. «Vienen por diversos motivos: parejas que perdieron la chispa de su relación, otras que quieren encontrar la pasión que un día se les quedó por el camino, o simplemente buscar un poco de morbo o de nuevas experiencias en sus relaciones», comenta el especialista. Por ello, fundamentalmente, lo practican personas entre 35 y 55 años que han alcanzado una cierta madurez en su vida, también en su parte sexual.

Para tener un buen sexo tántrico es fundamental recrearte en los masajes, en las caricias y en los besos. Incluso también, en el ambiente. Como aconseja Jiménez, el sitio tiene que ser cómodo, que tenga una buena temperatura, una luz adecuada y una música relajante (si a la pareja le gusta).»«El sexo debe ser una fiesta, algo divertido, que no sea solemne, que no advierte miedos», concluye Galloti.

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La eyaculación femenina: todo lo que debemos saber explicado por una experta: EL ‘SQUIRTING’ SEGÚN RAINE LEIGH

A pesar de la división de opiniones, son muchos los que defienden que la eyaculación femenina existe, y que no es ningún montaje de la industria pornográfica

Uno de los aspectos de la sexualidad humana en los que hay un mayor desacuerdo todavía es la eyaculación femenina. Para muchos, no existe; para otros tantos, sí, y la diferencia entre ambos depende de las fuentes en las que se apoyan. Los que aseguran que las mujeres no pueden eyacular, y que el líquido que expelen no es otra cosa que orina, suelen basarse en investigaciones como la que fue publicada este año en el Journal of Sexual Medicine. Los que abogan por la existencia del squirting suelen recurrir a una fuente primaria: su propia experiencia entre las sábanas.

Una de las mujeres que se han manifestado de forma más rotunda a favor de la tesis positiva es la periodista especializada en sexología Raine Leigh. Para ella, defender la existencia de este fluido que surge durante el orgasmo es una forma de contribuir a la emancipación sexual femenina. Como explicaba en un artículo publicado en Thought Catalog, el hecho de que su composición sea muy parecida a la de la orina no lo convierte necesariamente en “pis”, puesto que la forma de producir un líquido y otro son muy diferentes. Sugerir que orinar y eyacular son lo mismo puede perjudicar el disfrute de la mujer, porque “un orgasmo con eyaculación es uno de los mejores queuna mujer puede experimentar”.

“Cuando un orgasmo sea espectacular, y ello provoque que se expulsen fluidos, ella sentirá vergüenza, culpa y pensará que simplemente está orinando, provocando que se retraiga la próxima vez que el sentimiento emerja”, lamentaba. Para evitar que ello ocurra, Leigh ha escrito dos ensayos sobre la eyaculación femenina: Squirting it’s easier than you think! A Holistic Guide to Female Pleasure, una breve guía para conseguir la eyaculación femenina, y Squirt Stories: Tales of Real Life Squirters, que recoge los testimonios de diversas mujeres eyaculadoras para demostrar que, efectivamente, sí se puede.

El sentimiento más profundo

¿Qué clase de mujeres eyaculan? Como explica la autora en una entrevista con Alternet, los perfiles son muy variados: jóvenes o mayores, bisexuales o heterosexuales, promiscuas o solteras, cualquier mujer puede conseguirlo. Eso sí, todas ellas tienen algo en común: una vida sexual madura a la que se enfrentan de manera relajada y con confianza. Muchas, de hecho, han superado los 30 años. Leigh considera que eso no se debe a los cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo con la edad sino, más bien, a la forma en que afrontan las relaciones sexuales: “Creo que a medida que te sientes más a gusto con tu sexualidad, estas cosas empiezan a ocurrir”.

Leigh eyacula gracias al sexo oral practicado por su pareja unido a la estimulación de sus dedos, que se encuentran dentro de la vagina

No son muchas las mujeres que se prestan a contar sus experiencias eyaculatorias ya que “era complicado para unas cuantas de ellas”. ¿Es elsquirting uno de los grandes tabúes del sexo actual, de la misma manera que pudo serlo en un pasado el sexo anal? Leigh recuerda que no hay muchos libros (ni artículos) sobre el tema en el mercado y que, sin embargo, preocupa enormemente a las mujeres… Y a muchos hombres que quieren saber de qué manera funciona la sexualidad del sexo opuesto con el objetivo de mejorar su rendimiento.

La eyaculación femenina es, por lo tanto, un potente arma de igualdad: “Cuando estamos con un hombre y eyaculan, sentimos que algo ha terminado”, explica Leigh en la entrevista de Alternet. “Es una especie de logro. Los hombres no siempre lo pillan, porque no siempre llegamos al orgasmo o no pueden notarlo”. Para el hombre, por lo tanto, la eyaculación femenina ya no es algo que debería causar asco (‘argh, se ha meado’), sino entenderse como un éxito (‘bien, ¡lo he conseguido!’).

Parece que va a llover

La propia Leigh es una eyaculadora habitual. La forma en que suele conseguirlo es a través del sexo oral practicado por su pareja unido a la estimulación de sus dedos, que se encuentran dentro de la vagina. Si quieres eyacular, explica la autora, vas a tener que dedicarle tiempo y un poco de esfuerzo. La primera vez que lo consiguió fue después de una larguísima sesión de sexo. Ahora es capaz de eyacular siempre, eso sí, a través de su propia estimulación.

La autora recuerda que, por mucho que en la mayor parte de casos vayan asociados, la eyaculación y el placer no son siempre equivalentes

De hecho, Leigh recuerda que frente a lo que se piensa –que sólo el sexo vaginal puede provocar la eyaculación femenina–, la masturbación es la mejor herramienta para ser conscientes del funcionamiento del propio cuerpo. En su caso es al contrario, ya que sólo eyacula a través de la estimulación del clítoris. Lo más importante, no obstante, es “no sentirse presionada si no surge fácilmente”.

La autora recuerda que, por mucho que en la mayor parte de casos vayan asociados, la eyaculación y el placer no son siempre equivalentes. Muchos actores pornográficos son capaces de hacer eyacular fácil y rápidamente a sus compañeras, pero se trata de una cuestión meramente mecánica. Leigh explica cómo uno de los hombres que la hizo eyacular le dio al mismo tiempo una de sus peores experiencias sexuales de su vida: “Es cuestión de técnica, pero no das ningún placer a la mujer”. La mejor moraleja, por lo tanto, es intentar que las cosas se desarrollen relajadamente y si ha de llegar, la eyaculación llegará.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-09-20/libro-squirting-femenino-eyaculacion-raine-leigh_1017984/

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Las mujeres españolas: notable en vida sexual

MARÍA CORISCO

Hubo una española que, cuando besaba, besaba de verdad; también hubo otra que quemó su sostén junto a un bistró parisino, y otra que jamás confesó ante nadie -tal vez ni ante sí misma- que su virginidad voló por los aires al mismo tiempo que los fuegos artificiales de una verbena de verano. Las hijas de estas españolas del franquismo recibieron una tibia educación sexual escolar, se atiborraron de píldoras anticonceptivas, reivindicaron -o no- su derecho al orgasmo y, aunque algunas se desmelenaron en las despedidas con los ‘boys’ y descubrieron el ‘tuppersex’, también otras muchas fueron carne de cañón de los laboratorios, empeñados en medicalizar su apatía sexual. Estas mujeres han sido madres a su vez, y ven cómo sus hijas viven en una sociedad donde las relaciones se inician en el botellón o en la red, donde las revistas para adolescentes imponen la genitalidad como mandamiento y en la que los mensajes sexuales explícitos, por su omnipresencia, son ruido de fondo, mero runrún ya. En este puchero nos movemos. Si queremos plantearnos cómo son las españolas ante el sexo, vayámonos a Perogrullo: «No se puede generalizar». Está claro. Cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre. Ahora bien, cabe preguntarse si, más allá de nuestras evidentes individualidades, compartimos una cierta historia sexual; sí, al vivir en sociedad se ‘contagian’ intereses, frustraciones, fantasías… «Seguramente hay unas vivencias comunes a cada época y, del mismo modo que la vida sexual de nuestras madres tuvo mucho que ver con el momento histórico-político, la de nuestras hijas estará quizá ligada a la tecnología», nos sugiere Rosa Collado Carrascosa, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Joan Vílchez, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, aporta un nuevo matiz: «Estamos en la era de la complejidad: en oposición a los talibanes, al fanatismo y al pensamiento único, hay un sinfín de contextos y circunstancias. Es importante tener esto en cuenta si queremos aproximarnos a cómo es la relación de las españolas con el sexo».

Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

Esta complejidad la podemos observar si acudimos al oráculo de nuestro tiempo, las encuestas: la variabilidad es enorme, y hay datos para todos los gustos. Por ejemplo, el ‘Estudio sobre los hábitos sexuales de la población española’ (HRA Pharma), tras preguntar a mujeres de entre 16 y 35 años de edad, señala que más de la mitad (el 57%) afirma haber tenido su primera relación sexual entre los 17 y los 20 años. Si nos vamos a un segmento más joven -entre los 18 y los 26- una encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD revela que la edad promedio para el inicio de las relaciones sexuales se sitúa en torno a los 15-16 años. En cualquier caso, la tendencia clara es el adelanto en el despertar sexual. José Ramón Serrano, presidente de la Sociedad Española de Contracepción, corrobora este adelanto: «Las jóvenes de ahora comienzan a los 16 años de media, mientras que sus madres, que ahora tienen entre 40 y 50, las iniciaron a los 20. En una generación, hay cuatro años de diferencia».

Un dato curioso que se desprende de diferentes encuestas es el asunto de la autoestima. La tenemos bastante alta, sí, y calificamos con un notable alto nuestra vida sexual. Por ejemplo, la encuesta ‘Habits’ (hábitos sexuales entre las mujeres y las profesionales sanitarias en España 2012), realizada mediante entrevistas a 3.200 mujeres de 23 a 49 años, revela que la inmensa mayoría (un 95%) se encuentra satisfecha con sus experiencias sexuales; con respecto a la calidad de sus relaciones, la puntuación media es de un 8,1. También la macroencuesta del instituto Opina nos muestra a una española ‘notablemente satisfecha’ con su vida sexual.

Prefieren hablar sobre sexualidad con sus amigas (90%), su pareja (80%), su madre (76%) y su ginecólogo (75%)

Siguiendo con las encuestas, algo que puede resultar sorprendente es que el 68% de las españolas mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, y que el 80% desearía tenerlas con mayor frecuencia. El dato, obtenido del ‘Informe europeo sobre hábitos sexuales’ -con una muestra de 2.500 mujeres de Alemania, Austria, Portugal, Suecia y España-, contradice la idea de la apatía sexual, de la falta de deseo en la mujer. «No es, desde luego, lo que nosotros solemos ver en consulta», indica Vicente Bataller, director del Instituto Valenciano de Sexología. Ciertamente, en los últimos años se ha hablado hasta la extenuación del ‘trastorno de deseo hipoactivo’ en la mujer. Vamos, el socorrido y conyugal «me duele la cabeza» de toda la vida. Sexólogos y psicólogos nos han contado que los temas que más se consultan en el gabinete son la apatía, la indiferencia, la insatisfacción. Luego, rascando, rascando, se llega a otros matices. Así, el mencionado informe europeo nos habla de que las mujeres justifican esa negativa a mantener relaciones sexuales en el egocentrismo masculino (un 22%), la pereza (16%) y la arrogancia de su pareja (15%). Pero, atentas, la principal causa de inhibición femenina ante el sexo es, ‘tachán’, la halitosis (un 29%). La española sigue queriendo besar de verdad y el mal aliento le baja todo el rubor.

Bien, eso es lo que nos tira para atrás, pero, ¿qué es lo que nos ‘pone’? Georgina Burgos, sexóloga y autora del libro ‘Proyecto Tabú. Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto’ (Ed. Fundamento), apunta que «las fantasías eróticas de las españolas -como en el resto de las mujeres de la cultura occidental- están muy acorde a nuestras vivencias de la sexualidad. Estamos en un marco social y, a veces, por un deseo de transgresión de esa norma, gusta fantasear con algo que se considera prohibido». Esta experta advierte también de que se están lanzando mensajes equivocados: «Se nos está diciendo que las mujeres fantasean sobre todo con el sadomasoquismo y la violencia. Eso es falso. Hay estudios específicos que demuestran que, si te preguntan si alguna vez has fantaseado con una violación, lo más probable es que digas que sí; de ahí no se puede extraer la conclusión de que sea nuestra principal fantasía».

Un 16% no practica sexo nunca, un 34,1% ha fingido alguna vez un orgasmo y el 5% practica el sexo por internet

En todo este asunto de las fantasías sadomaso hay que hablar del antes y el después que supuso la publicación de ’50 sombras de Grey’. Una encuesta de la consultora TNS asegura que el 60% de las lectoras españolas afirma haber aprendido sobre sexo, el 45% tener una mentalidad más abierta, el 35% ser más exigente en sus relaciones sexuales y el 30% haber realizado nuevas prácticas. La fantasía se hizo realidad, pero Joan Vílchez nos advierte: «Está muy bien que se abran las mentalidades, pero no olvidemos que el entorno, en el fondo, es machista. El mundo de las fantasías, los juguetes sexuales, la exaltación del porno… entra todo dentro de una cultura absolutamente sexista».

En este sentido, Rosa Collado señala que «las mujeres españolas han tenido que ir rompiendo ese patriarcado tan potente que regulaba desde las normas sexuales a la forma de vestir o relacionarse. Esos cambios, que en otros países han ido sucediendo en seis o siete décadas, en España han ocurrido en los últimos 30 años. Y se ha ido evolucionando de la represión sexual a la promiscuidad, copiando el patrón masculino como una forma de manifestar el derecho a la igualdad. Esto ha llevado a la mujer a extremismos que han ido regulándose con posterioridad».

Valoran más su vida sexual (7,2%) que su salud (7,18&%), su trabajo (6,6%) o su situación económica (5,95%) pero dan más valor a su vida familiar (8,2%) y sus amistades (7,98%)

Así, por ejemplo, «se ha ido pasando de la visión genital de la sexualidad a la percepción del placer sexual del cuerpo en general; de las relaciones sexuales que buscaban engendrar al control de la natalidad por la propia mujer; de vivir, ver y entender el sexo como pecado a cubrir una parte de la autoestima femenina». Se ha pasado, también, a hablar con naturalidad de la masturbación femenina, aunque, matiza Georgina Burgos, «es un tema del que todavía se sabe poco. Hay encuestas que dicen que se masturba el 13% de las españolas; otras suben el listón al 98%. No hay investigaciones concluyentes». Sí parece evidente, no obstante, que ya no se considera una práctica reservada solo a los varones: «Siempre se consideró que las mujeres eran menos sexuales que los hombres y se asumió que no tenían necesidad de masturbarse y que podían esperar perfectamente a que llegara su vida sexual adulta. Ahora se habla abiertamente de la masturbación femenina. Incluso parece que apetece que exista».

Ese es, desde luego, el mensaje que continuamente lanzan las revistas y portales para preadolescentes, asegura la experta. «Vivimos en una época en la que la sexualidad y la masturbación son un imperativo. Si antes todo era represión, ahora parece que si no te masturbas tienes un problema de salud. Lo mismo que si sigues siendo virgen a los 16. Creo que estamos perdiendo la capacidad de dejar que la gente, y en especial las jóvenes, elija con tranquilidad cómo quiere vivir su sexualidad».

http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/30/55df34e5268e3eb2338b4587.html

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10 fantasías sexuales de mujeres para realizar antes de morir

Las fantasías eróticas son una parte muy importante dentro de la sexualidad de una mujer. Hablamos de aquellas imágenes o deseos en el ámbito sexual que provocan excitación y predisponen al sexo. Son una forma muy saludable de vivir la sexualidad.

Tener fantasías sexuales no implica expresamente la necesidad de llevarlas a cabo pero si eres capaz de hacerlas realidad te habrás ganado el cielo, significa que has vivido tu sexualidad de forma plena.

 

 

El 80% de las mujeres tienen fantasías durante sus relaciones sexuales con la pareja. Este dato es todavía más alto cuando hablamos de masturbación ya que el 90% de las ellas usan ese tipo de imágenes o deseos para disfrutar en sus momentos de auto placer.

Te presentamos una lista de las 10 fantasías más recurrentes en mujeres:

1. PAPEL DE SUMISA – Hablamos de ceder al control y poder de un hombre que te domine asumiendo el papel de sumisa durante la relación sexual. Actualmente está muy de moda a raíz del fenómeno de 50 sombras de Grey y existen hasta Kits específicos como estos para llevar a cabo esta fantasía sexual. La mujer accedería a recibir órdenes e incluso a disfrutar del placer que produce el dolor moderado.

2. SEXO RÁPIDO CON UN DESCONOCIDO – Es una fantasía que a las mujeres les cuesta confesas. Un estudio realizado a más de 3000 mujeres determinó que un 60% de ellas tiene esta fantasía sexual. Lo que le atrae a la mujer es que un hombre no pueda resistirse a sus encantos y tenga la necesidad de arroyarla para tener sexo de forma descontrolada.

3. EXHIBICIONISMO – Lo que atrae es la idea de ser observada mientras mantiene relaciones sexuales, ya sea en un lugar privado pero visible a través por ejemplo de una ventana o directamente en un lugar público. Otra modalidad es la de ser grabada en video y que luego la pueda ver otra gente.

4. SEXO LÉSBICO – Tener esta fantasía sexual no implica para nada que seas lesbiana. La idea de disfrutar de una experiencia con alguien del mismo sexo en muchas ocasiones responde únicamente a una curiosidad más sexual, una nueva forma de vivir tu sexualidad. El sexo entre mujeres va muy ligado a las caricias y juegos preliminares, cosa que a menudo falta en las relaciones heterosexuales.

5. SEXO GRUPAL – Existen infinitas variantes. Puede tratarse de realizar un trío con dos hombres, con un hombre y una mujer o incluso tener sexo con varias personas a la vez. La fantasía responde a la idea de ser estimulada de forma especial, en ocasiones ser penetrada por más de un hombre u hasta al hecho de ofrecer placer de forma diversa.

6. PAPEL DE DOMINADORA – En este caso nos referimos a tomar el control de la situación, a decidir en casa momento lo que hacer en la cama o lo que quieres que haga tu amante para ti. Puede tratarse tanto de ofrecer placer como de recibirlo, pero siempre dominando la actividad sexual.

7. SEXO CON FAMOSOS – Es muy simple, son fantasías sexuales que aparecen resultado de la atracción sexual por alguna celebridad. Encuentras tan atractivo o atractiva a alguien que fantaseas con estar en la cama con esta persona.

8. FANTASÍAS EN PAREJA – Hablamos de cualquier actividad que implique tener sexo con tu pareja. Puede ser un juego de rol con disfraces o lencería sexy; usar algún juguete sexual en la cama; o realizar alguna locura que os apetezca a los dos.

9. REVIVIR TIEMPOS PASADOS – En estas fantasías sexuales nuestra mente viaja al pasado y tiene encuentros con algún ex novio o algún ligue de una noche. Nos gustaría repetir aquellos momentos en los que disfrutamos tanto del sexo.

 10. VOYERISMO – Te excita la idea de ver a otras personas teniendo sexo. Las fantasías son muy variadas, desde querer estar en la misma habitación mientras dos conocidos tienen sexo hasta mirar por un agujero de escondidas a durante un encuentro sexual.

¿Cuántas de estas fantasías sexuales has usado para excitarte? Y yendo más allá, ¿cuántas has realizado y cuántas te atreverías a probar? Depende de ti que tus fantasías sexuales queden sólo en eso o se conviertan en realidad. Todas las opciones son buenas, tanto si quedan simplemente como fantasías como si consigues escribirlas en tu currículum sexual.

– See more at: http://www.sensualove.com/blogs/noticias/19101795-10-fantasias-sexuales-de-mujeres-para-realizar-antes-de-morir#.VdsRw_ntmkoP

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Las personas inteligentes se masturban con mayor frecuencia

Entre más grado de estudio tienen, más autoplacer se proporcionan…

La Encuesta Nacional de Salud y Comportamiento Sexual dirigido por Debby Hebennick del Instituto Kinsey y financiado por la marca de preservativos Trojan, dio a conocer que las personas con mayor grado de estudios se masturban con mayor frecuencia.

Citada por el libro de Pere Estupinyà S=EX2, la encuesta que se llevó a cabo en 2010 publicó los resultados de una muestra de casi 6 mil estadounidenses de entre 14 y 90 años que fueron elegidos con gran rigurosidad y amplitud para el análisis, el cual arroja resultados interesantes.

El 71.5% de mujeres de entre 25 y 29 años se ha masturbado; y también lo ha hecho el 46.5% de las que tienen entre 60 y 69 años. En el caso de las mayores de 70 años, el porcentaje es de 32.8%. Es decir, que el sexo en la edad avanzada es más frecuente de lo que generalmente asumimos.

El 10% de las mujeres declara haber experimentado una profunda tristeza después de una relación sexual en el último mes, así lo informa el sitio xatakaciencia.com

Con relación a la masturbación y la infidelidad Pere Estupinyà afirma

“…saber que a mayor nivel de estudios más masturbación, o si uno de cuatro hombres y una de cada veinticinco mujeres ha mirado pornografía por internet en el último mes, sí resulta útil constatar que el 28,1 por ciento de hombres reportan haber perdido la erección cuando iban a ponerse el preservativo en alguna de las últimas tres ocasiones.”

http://de10.com.mx/parejas/2015/04/12/las-personas-inteligentes-se-masturban-con-mayor-frecuencia

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¿Cuántos tipos de orgasmos tienen las mujeres?

  • Tras muchos debates, los expertos mantienen que no existe el orgasmo vaginal

  • Las mujeres pueden conseguirlos de muchas formas, no sólo mediante el coito

  • Sin embargo, muchas mujeres siguen frustrándose por no tenerlos de esa forma

El debate es largo, las teorías muchas y la ciencia todavía no han encontrado conclusiones claras. ¿Existe más de un orgasmo femenino? ¿Es verdad eso de que existe un orgasmo vaginal y otro clitorideo? ¿Pueden las mujeres tenerlos sin necesidad del coito o incluso, sin necesidad de la estimulación directa del clítoris? La discusión está servida.

Ariana Costa Capin Sokol, ginecóloga y sexóloga del Instituto de Sexología de Barcelona, fue una de las encargadas de hablar sobre todas estas cuestiones en el último Congreso español de Sexología y VI Encuentro Iberoamericano de Profesionales de Sexología. Según asegura a EL MUNDO esta especialista, en cuestiones de orgasmo hay muchos mitos y falsas creencias. «Hay terminología incorrecta y fruto de esto surgen algunos de los problemas más comunes en las mujeres, en cuanto a sexualidad se refiere», explica.

«Términos tan extendidos como el punto G, orgasmo vaginal o de clítoris son del todo incorrectos y no hacen más que sembrar la confusión», expone Costa Capin Sokol, que cita una investigación publicada en la revista Clinical Anatomy Review y liderada por investigadores del departamento de Biología de la Universidad de Florencia, que concluyó que «lo correcto es simplemente hablar de orgasmo femenino» .

Ana Rosa Jurado, médico y sexóloga del Instituto Europeo de Sexología en Marbella lo tiene claro: «No existe un orgasmo vaginal y otro clitorideo». El órgano sexual femenino por excelencia, sostiene esta especialista, es el clítoris, que donde se encuentran las terminaciones nerviosas implicadas en la producción del orgasmo. Sin embargo, el orgasmo se puede conseguir por varias vías, en las cuales intervienen «no sólo aspectos anatómicos, de proximidad y/o funcionalidad, sino también componentes eróticos, sentimentales y de convivencia», sostiene.

Una revisión realizada por investigadores franceses y mexicanos y publicada en la revista Nature Reviews Urology señaló que la zona responsable de llevar a la mujer al máximo placer sexual es mucho más compleja que la existencia de un solo punto, dependería de una zona mucho más amplia. Ellos lo identifican como ‘Clitoris uretro vaginal’ (CUV), esto es, un área morfofuncional multifacética que al ser estimulada adecuadamente en la penetración, induce respuestas relacionadas con el placer sexual.

Sin embargo, todavía falta más investigación, y mientras se esperan más nuevos datos, lo importante para los expertos sería plantearse algunas cuestiones de las relaciones sexuales femeninas. Por ejemplo: «¿Qué es lo que nos gusta? ¿Qué es lo que nos atrae realmente?«, pregunta Costa Capin Sokol.

Más allá de los términos

La realidad de las consultas de sexología y de la propia experiencia sexual femenina muestran que la sexualidad va mucho mas allá de la terminología. Incluso, y según apunta la doctora Jurado, está descrita la posibilidad de alcanzar el orgasmo en mujeres mediante el estímulo de los pezones, que no están cerca ni relacionados por ninguna conexión anatómica: «Esto nos habla de la variabilidad de la experiencia sexual humana y de la capacidad para el disfrute sexual sin tener que estar pendientes de qué es o no lo ‘correcto’ o ‘o adecuado'». En cuanto a esto, aclara, tampoco hay investigaciones que establezcan diferencias en cuanto la intensidad y características del orgasmo conseguido de una u otra manera, puesto que la propia vivencia del orgasmo tampoco está sólo condicionada por las habilidades estimulatorias».

Pero la realidad es que se siguen viendo en las consultas quejas por parte de mujeres, tanto jóvenes como mayores, que viven con gran frustración el no poder alcanzar un orgasmo mediante la penetración vaginal. «Y del mismo modo, sigue planeando la idea de que existen dos tipos de orgasmos, el vaginal y clitorideo, siendo el primero ‘la gran quimera'», comenta Jurado.

Es por ello que los especialistas en salud sexual insisten en reflexionar y alejar del ideario humano el concepto de que las mujeres sólo pueden alcanzar el orgasmo mediante el coito. Durante siglos, insiste la doctora, se ha instado a que la única sexualidad «permitida» ha sido la heterosexual procreadora. Y en este contexto, evidentemente, el coito vaginal se proclama como la única práctica adecuada. Incluso, investigadores de la talla de Masters y Johnson, considerados como los padres de la sexología moderna, determinaron como una disfunción sexual la incapacidad para conseguir el orgasmo mediante la penetración vaginal.

Sin embargo, frente a este panorama, aparecieron otros trabajos como el ‘Informe Hite’, de la sexóloga alemana Shere Hite. que fueron muy criticados en la época. El documento, tal como señala Jurado, muestra datos como que el 70% de las mujeres nunca había tenido un orgasmo con la penetración vaginal y sí mediante la estimulación del clítoris en la masturbación. Acercándose por tanto, a la realidad de la sexualidad femenina.

Modificar algunas creencias es la clave para poder vivir la sexualidad de una forma más libre y sana, evitando así frustraciones. «¿Es tan importante para nuestra sexualidad saber donde se originan los orgasmos?», pregunta Costa Capin Sokol. Quizás, responde la especialista, sea el momento de «plantear otros elementos interesantes, como qué es lo que me gusta, qué siento, qué me estremece, qué conecta con mi piel, derrumbar una serie de creencias irracionales de cómo alcanzar un orgasmo, qué importa la manera en que se consigue. «Las exigencias erróneas que uno se plantea muchas veces nos llevan a caer en trampas mentales que sólo contribuyen a enredarnos en la cama, creando problemas sexuales que pueden acabar en disfunciones», concluye.

http://www.elmundo.es/salud/2015/04/04/551ed7ffca4741c5798b4580.html

 
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Entrevista al clítoris: “Guardo todavía muchos secretos”

clitorisFOTO: LAURA PACHECO
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