El sexo como una cárcel

Kidman y Cruise, en el filme 'Eyes Wide Shut'. | EL MUNDO

Kidman y Cruise, en el filme ‘Eyes Wide Shut’. | EL MUNDO

  • La adicción al sexo es una enfermedad cuyo fin es conseguir placer sexual
  • Repercute en tu vida personal, laboral y emocional. ‘No te deja ser libre’
  • Se trata de un círculo vicioso que tiene cualquier otra adicción

Nicole Kidman rechazó meterse en la piel de una ninfómana en la última película que rueda el cineasta Lars von Trier y que se estrenará este mismo año, ‘Nymphomaniac’. Según informaron diferentes medios, la actriz rechazó la oferta porque creía que no iba a sentirse muy «cómoda» dentro del papel.

Lo suyo, en este caso, se trata de una mera anécdota y la película en cuestión sólo una ficción, pero lejos de las pantallas de cine se esconden vidas de carne y hueso que día a día tienen que cargar con el lastre de tener una adicción al sexoNo se trata de vicio, perversión o libertinaje, como se puede pensar, sino de una enfermedad, una adicción. «Es una dependencia como otra cualquiera», asegura Francisca Molero, médico y directora del Institut de Sexología de Barcelona. Estamos hablando de una «cárcel», de una adicción que no te deja ser libre.

Comúnmente, este trastorno se denomina ninfomanía en las mujeres y andromanía en los hombres, pero esto, según los expertos, es cosa del pasado o al menos debería serlo, y lo correcto es decir trastorno de la hipersexualidad o de adicción al sexo. Esto es, una adicción cuyo fin último es conseguir y obtener por todos los medios el placer sexual.

«Una adicción implica una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación, en este caso una actividad que está destinada a obtener placer sexual», mantiene la doctora. Aquí, la respuesta es muy intensa porque se trata de un orgasmo, pero dura poco. Luego vienen las culpas y los remordimientos. Incluso, muchas de estas personas llegan a perder el placer sexual.

«Se considera dentro de las adicciones de conductas, ya que no hay ninguna sustancia. Se puede equiparar a la ludopatía (adicción al juego) en la que no hay una sustancia como tal (el alcohol, drogas, etc.) que te sacie esa necesidad, sino que es una conducta la que lo hace», explica por su parte Carmen Sánchez, psicóloga clínica y co-directora del Intitut de Sexología de Barcelona. Las conductas pueden ser de tipos muy diversos: desde la masturbación compulsiva, el uso de pornografía o de líneas de teléfono eróticas hasta encuentros sexuales con personas desconocidas o incluso con profesionales. «La frecuencia de la conducta tiene que ver con las oportunidades que tenga para acceder a la misma. Es decir, si el encuentro es con profesionales, depende de la facilidad que tenga para poder acceder a ellas», explica Molero. También hay casos en que puede haber mezcla de todas o alguna de estas conductas.

Todo ello interfiere de forma importante, más de la que nos podemos imaginar, en la vida laboral y personal de quienes lo padecen. La psicóloga Sánchez nos da un pequeño ejemplo de ello. Imagínese una persona que se encuentra en su puesto de trabajo y tiene que ausentarse de él durante un tiempo porque necesita «irremediablemente» reparar su necesidad y este hecho además, se repite con frecuencia. O bien una persona que llega a perder bastante dinero porque usa constantemente líneas de teléfonos eróticas o requiere el contacto de profesionales y empieza a tener por ello problemas con su pareja. O el caso de una persona que pasa toda una noche sin dormir porque ha estado consumiendo pornografía por internet, lo que interfiere tanto en su salud como en su rendimiento laboral del día siguiente.

La adicción implica, por tanto, «evadirse de las responsabilidades, mentir, sentimientos muy dolorosos de pérdidas y culpabilidad, ausencia de control e incluso problemas con la ley». No tiene nada que ver con ser «muy sexual, tener mucho deseo sexual ni tener una gran actividad sexual», aclaran las expertas.

Según estudios americanos, afirma Sánchez, entre un 3 y un 6% de la población norteamericana padece este trastorno. En España, según datos de 2012, se habla de casi un 6%, pero aún así «es todavía casi imposible saber con exactitud la cifra exacta». Pese a todo, el DSM-IV, el ‘santo y seña’ de la psiquiatría, sigue sin considerar este problema como una categoría diagnóstica, aunque según Molero, en el nuevo DSM-V «seguramente aparecerá ya como trastorno».

Perfil

El perfil de este tipo de personas es muy variado, pero generalmente suelen tener unas características comunes. Es más frecuente en hombres que en mujeres y más frecuente en «adultos jóvenes», explica Molero. Pero aún así, el abanico es muy grande y muchas veces no tiene porqué ajustarse a ese ‘perfil’ o ‘patrón’.

Se trata de personas muy dependientes, con poca autoestima que además no suelen ser buenos con las habilidades sociales y les cuesta comunicarse. Son compulsivos y con gran ausencia de autocontrol. Puede haber también insatisfacciones emocionales o con las relaciones de pareja, carencias afectivas, predisposición a la ansiedad y la depresión, disfunciones sexuales de algún tipo y una personalidad que se relaciona con la búsqueda de riesgos. «Está relacionado con el resto de adicciones», indica Sánchez. A veces incluso, puede haber consumo de alcohol u otras drogas, «una cosa no está exenta de la otra».

Las sensaciones más frecuentes en estos pacientes son el sufrimiento, la autodestrucción, la culpa, el remordimiento, etc. «Es una espiral», mantiene firmemente Molero. Primero sienten el deseo incontrolable de realizar la conducta y luego vienen las culpas y el sufrimiento. Esto hace que disminuya de forma considerable la autoestima y para volver a recuperarla vuelven de nuevo a tener la necesidad de repetir la conducta. «Un círculo vicioso que tiene cualquier adicción». Por ello, asegura que lo primero en terapia es trabajar el autocontrol, ya que estas personas tienen una falta de control muy grande.

Terapia grupal

Esta es la enfermedad callada, o la enfermedad «secreta» como la han denominado las expertas, porque lo cierto es que a pesar de la prevalencia y del aumento de casos que cada día se ven en las consultas, sigue siendo una adicción que se oculta por vergüenza. «No es fácil decir que te pasas el día entero pensando en el sexo, que lo necesitas continuamente y estás teniendo problema por ello en tu ámbito laboral, personal e incluso emocional», dice Sánchez. Por ello, es habitual que esté oculta y tarde tiempo en salir. «A veces no se dan ni cuenta», afirma. Con frecuecia es la pareja quien da el paso de llamar y otras veces es el propio paciente.

Pero, ¿cuándo piden ayuda, cuándo se dan cuenta de que realmente están ante un problema, una enfermedad? Cuando ven que el sexo ocupa en su vida demasiado tiempo, más del que debería. Cuando ya no hacen cosas que antes les gustaba hacer porque su tiempo está ocupado en esa otra cosa o cuando ven que su dependencia es tan fuerte que empiezan a tener problemas económicos, laborales o ven que su pareja va a pique.

Las expertas hablan sobre todo de las ventajas de la terapia grupal. «Hemos decidido empezar a tratar este tema también dentro de la terapia grupal, dentro de un grupo formado íntegramente por profesionales porque tiene unos refuerzos positivos muy importantes», explica Molero. Se dan cuenta de que no están solos, de que hay más gente como ellos y que dentro del grupo, ellos mismos, pueden buscar las soluciones.

No obstante, y a pesar de las ventajas del grupo terapéutico, que en países como en EEUU funciona muy bien y tiene un gran auge, en España, afirma Sánchez, todavía nos cuesta trabajar en grupo. «Por vergüenza, porque podemos encontrarnos con alguien después en la calle, por reticencias, etc. No hay tanta tradición». Pero insiste, cuando te das cuenta de que no estás solo, puedes compartir los miedos con otras personas, los pensamientos, identificarte con otros… todo es mucho más fácil y no sólo los profesionales pueden darte estrategias, sino tú mismo y los demás compañeros.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/01/18/noticias/1358537623.html

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Seis grados de infidelidad

Por: Venus O’Hara | 18 de enero de 2013

Enero es el mes más adúltero del año. Lo dice Victoria Milan, una página de contactos para aventuras discretas para gente casada o en pareja. Según su portavoz Alicia Gallotti, reputada sexóloga, esta época del año «siempre es vista por los infieles como un respiro de aire fresco tras el periodo navideño, en el que se tiene la obligación de hacer todo tipo de cosas menos cuidarse a uno mismo. Además, la Navidad suele ser motivo de depresión y cansancio extremo en muchos casos, por lo que tener una aventura puede ser un buen antídoto”.

Me pregunto si tener la intención de ser infiel es lo mismo que serlo. Realmente, ¿qué es la infidelidad?

Es más ¿dónde están los límites?

Venus O'Hara por Lourdes Ribas
Venus O’Hara por Lourdes Ribas

1. Fantasías con otros
Fantasear con alguien que no sea tu pareja en un momento dado es una realidad en todas las relaciones. En todo el mundo hemos visto como el personaje enigmático de Christian Grey ha cautivado la imaginación de miles de mujeres, tanto que ha provocado un renacimiento sexual en el cual sus parejas han estado, felizmente, sacando beneficio del asunto. Me pregunto si nos haría tanta gracia si hubiera pasado al revés, es decir que todos los hombres del planeta se engancharan a una mujer ficticia o incluso a una actriz porno en concreto… Fantasear con alguien inventado o alguien que has visto en la pantalla es una cosa, pero cuando se hace con una persona que conoces de verdad, eso ya es no es igual…. es mucho peor.

2. Tener intenciones
Para algunas parejas, el hecho de tener intención de ser infiel es igual de malo que serlo de verdad. Por ejemplo estar buscando activamente, es decir inscribirse en páginas de contacto, o coquetear o proponer citas a personas de tu entorno. Incluso sin haber hecho nada, tener intenciones implica un deseo y este deja huella. Y si se descubre, el daño ya estará hecho.

3. El cibersexo y el sexting
Cuando los mensajes sugerentes se vuelven más explícitos, es como tener sexo con otra persona sin llegar a tocarla. A pesar de que no haya contacto físico, en el cibersexo y el sexting, no deja de ser un acto íntimo. Compartir fantasías, imágenes explícitas y la masturbación nunca ha sido tan fácil gracias a los smartphones. Se puede practicar la infidelidad virtual donde sea, incluso en los lavabos del trabajo.

4. Un beso.
Un beso es sin duda un acto muy íntimo que provoca una respuesta en todo el cuerpo, y puede costar acabar ahí. Es un punto de no retorno que puede crear una sensación de culpabilidad o despertar la imaginación y dejarte con ganas de más. Si es visto por terceros en un lugar público, será una prueba real de infidelidad. En este caso, se comete el peor de los crímenes de la infidelidad en mi opinión, el de humillar a tu pareja.Venus O'Hara por Guy Moberly
Venus O’Hara por Guy Moberly

5. Una aventura
A menudo los infieles solo buscan una aventura con solo sexo sin ninguna intención de romper su relación oficial. Muchas personas quieren tener lo mejor de ambos mundos, es decir, la estabilidad emocional (y a veces financiera) de una relación “seria” y a la vez disfrutar la variedad del sexo con otras personas fuera de casa. Se puede considerar como avaricia, egoísmo o incluso un vicio, pero,  ¿qué haces si tu pareja oficial nunca quiere sexo? ¿Hay que vivir una vida sin sexo o es imprescindible separarse? Yo creo que hay una gran diferencia entre una aventura de una noche y estar constantemente buscando aventuras (o pagando por sexo) a espaldas de tu pareja. Para vivir como un soltero, más vale serlo.

6. Una relación sentimental secreta
Desear otra persona puede ser natural, y muchos/as serían y son capaces de perdonar una infidelidad si solo se tratara de sexo. Pero cuando se trata de una relación sentimental, todo cambia. Podemos controlar nuestros actos, pero no nuestros sentimientos. En caso de que se descubra una infidelidad de este tipo, inevitablemente acaba haciendo daño no solo a todas las personas directamente implicadas, sino a familias enteras, algo que hay que tener en cuenta desde un comienzo.

Y vosotros, ¿qué podríais perdonar / tolerar de vuestra pareja?

http://blogs.elpais.com/eros/2013/01/seis-grados-de-infidelidad-.html

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Gina, la chimpancé adicta al porno

ETOLOGÍA | Las raíces de la sexualidad humana


La chimpancé Gina, en el zoo de Sevilla. | Pablo Herreros

Hace un par de años, realicé una visita a todos los zoológicos de España donde poseían chimpancés con el fin de sondear la posibilidad de futuras investigaciones sobre su comportamiento. Para hacer reír a compañeros y amigos, lo llamaba el ‘chimpatour’. Lo que nunca pude imaginar fueron las sorpresas que me tenía preparada una hembra de esta especie llamada Gina que habita en el zoo de Sevilla. La instalación donde vive cuenta con dos partes, una exterior donde poder jugar y otra interior donde protegerse del frío y el sol, ya que está cerrada y además cuenta con calefacción.

Debido a la intensa vida interior que poseen estos animales, hay que realizar un enriquecimiento ambiental para estimularles física y psicológicamente. Estos suelen consistir en hormigueros artificiales, juguetes y otro tipo de inventos que les obliguen a estar activos y agudizar el ingenio. Es el equivalente a una terapia ocupacional humana.

Para animar las noches a Gina, los responsables decidieron instalar una televisión con TDT protegida tras un cristal y darle el mando a distancia para que ella misma eligiera el canal que ver. En los primeros ensayos, los cuidadores visitaban a Gina para controlar que todo estaba en orden y no rompía los nuevos juguetes. La sorpresa fue mayúscula cuando comprobaron que en pocos días, Gina no sólo manejaba el mando a distancia a la perfección, sino que también solía optar por el canal porno para entretenerse, como muchos de nosotros hubiéramos hecho.

Aunque Gina no cargaba las películas a la tarjeta de crédito parlamentaria, como ocurrió con el marido de la ex-ministra del Interior Británica Jacqui Smith, el fácil acceso a imágenes por televisión o por las redes es un fenómeno muy reciente en la historia sexual del ser humano. Se estima que el negocio de este tipo de material pornográfico mueve unos 60.000 millones de dólares anuales y el número de consumidores aumenta cada día, mujeres incluidas.

A pesar de que un pequeño estudio estimaba que las películas porno sólo se ven unos 12 minutos de media, lo cierto es que los primates humanos y no-humanos poseemos una intensa vida sexual, probablemente fruto de una infinita capacidad para soñar y recrear con la mente situaciones, como demuestran los juegos, innovaciones y manipulaciones de las que somos capaces en otras áreas de la vida.

Un estudio de la Universidad de Ohio con jóvenes concluye que tanto hombres como mujeres tenemos como media entre 10 y 19 pensamientos referidos al sexo cada día. Un dato interesante es que para los machos, comida y sexo se visualizan mentalmente un número similar de veces.

Aunque muchos creen que el orgasmo es exclusivamente humano, en estudios de laboratorio, varias especies de primates experimentan aceleración del ritmo cardiaco y contracciones genitales en el clímax del acto sexual. También muchos animales se masturban y lo hacen tanto los machos como las hembras.

Los delfines se frotan contra el fondo marino e incluso usan objetos con este fin. Se han registrado episodios de masturbación en la mayoría de los primates, siendo los bonobos uno de los casos más llamativos por su alto grado de actividad. Ni Nacho Vidal podría competir con esta especie.



Vídeo: Bonobos, los primates del ‘haz el amor y no la guerra’

Los bonobos son unos grandes simios tan cercanos genéticamente a nosotros como lo son los chimpancés, pero con una organización social y vida sexual completamente diferentes. En este gran simio, el sexo es la piedra angular de la sociedad ya que cumple funciones en la resolución de los conflictos y el establecimiento de vínculos entre los diferentes miembros del grupo. Pero también parecen buscar el sexo por el placer de practicarlo.

El amplio repertorio sexual de los bonobos sólo es comparable al humano. En los bonobos podemos encontrar comportamientos muy similares a los nuestros, como por ejemplo el beso con lengua, la cópula en todo tipo de posturas -misionero incluida-, la bisexualidad, la homosexualidad o la masturbación mutua. Las hembras de esta especie también se estimulan con gran asiduidad.

Obtener placer a través del sexo es un mecanismo favorecido por selección natural, mediante el cual se asegura que los individuos deseen los encuentros sexuales. Cuando el fin es reproductivo, este es un método muy eficaz para la mejora del ADN.

Pero en algunas especies de animales, este deseo ha sido tan fuerte que se ha independizado de su función original y ahora buscamos sexo con otras intenciones que no tienen por qué perseguir la descendencia. Al igual que otros comportamientos de los que depende nuestra supervivencia, como por ejemplo la comida o las relaciones sociales, el sexo también nos genera profunda satisfacción.

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Nueve consejos para mejorar por completo tu vida sexual

Nueve consejos para mejorar por completo tu vida sexual

Después de unos años juntos, el aburrimiento amenaza nuestra vida sexual. (Corbis)

Cuando a comienzos de este año fue publicado el primer volumen de la ahora archiconocida saga de libros eróticos Cincuenta sombras de Grey (Grijalbo) poco podía sospechar su autora, E.L. James, que iba a convertirse en uno de los fenómenos editoriales más importantes de los últimos tiempos. Ríos de tinta han corrido para explicar por qué una novela de este cariz ha conocido tal éxito, pero una de las razones más apuntadas es que es capaz de proporcionar, desde la comodidad del salón del hogar familiar, un nuevo horizonte de fantasías que en mucho casosponen un poco de pimienta y fantasía a una vida sexual marcada por el ritual diario (o semanal o mensual, en los peores casos) y el sota, caballo y rey de cada incursión en la cama.

La monotonía, la costumbre, el tedio, el aburrimiento, la falta de sorpresa… Todos ellos son factores que contribuyen de manera negativa a que el acto sexual, tanto entre matrimonios como entre parejas que llevan mucho tiempo juntas, termine convirtiéndose en parte de la misma rutina que fregar los platos, limpiar la casa o preparar la cena. Este tema, como no podía ser de otra forma, ha sido objeto de multitud de libros de ayuda, entre los que se encuentran entre muchos otrosSeven Week to Better Sex de Domeena RershawThe Great Sex Weekend: a 48-hour Guide to Rekindling Sparks for Bold, Busy or Bored Lovers de Pepper SchwartzJanet Lever (Perigee Trade), 365 Ways to Improve Your Sex Life (Plume ) o Sex Matters for Women (The Guilford Press), redactado por tres terapistas sexuales de la Universidad de Michigan, que aunque sugieren un gran número de tácticas, comportamientos y actitudes a las parejas para darle un nuevo empujón a sus vidas sexuales, la mayor parte de ellos pueden resumirse en unos pocos consejos. A continuación recogemos algunas de las líneas generales que la mayor parte de estos estudios proponen, y que recuerdan que lo más importante en la cama es el contexto. Como decía Einstein, para conseguir resultados diferentes hay que seguir mecanismos distintos.

Los españoles dedicamos 19 minutos de media a los preliminaresExplícate. En muchas ocasiones, el problema se encuentra simple y llanamente en la comunicación. Si nuestra pareja no sabe lo que está haciendo mal o lo que no es capaz de hacer, difícilmente podrá ponerle solución, aunque en muchas ocasiones ser explícito respecto a nuestras necesidades o fantasías nos cueste más de lo deseado. Algunos terapeutas sexuales señalan que convertirnos en profesores sexuales de nuestro compañero revierte en una mayor felicidad para ambos, que tendrán más claros sus objetivos cuando se introduzcan entre las sábanas.

Dedícale el tiempo necesario. Aunque se recuerde una y otra vez, la mayor parte de parejas –especialmente los hombres– siguen sin darle especial improtancia a los llamados preliminares, que preparan el terreno para lo que vendrá después. Entre estos retrasos en pasar a la acción se encuentra, por ejemplo, postergar el contacto físico un poco más de lo que desearíamos, por ejemplo, a través de un strip-tease o una conversación subida de tono. No nos podemos quejar en España: según un estudio publicado este año por la empresa de preservativos Durex, los españoles dedicamos 19 minutos de media a los preliminares, y aquellos que dedicaban más tiempo a este asunto manifestaban una mejor felicidad sexual que los que dedicaban menos.

Piensa en ti mismo. Como se suele decir, la caridad bien entendida empieza por uno mismo, lo cual se traduce en términos sexuales en que es mucho más sencillo que ambos miembros de la pareja queden satisfechos si cada uno tiene claro sus propios objetivos y se esfuerza en conseguirlos, siempre y cuando no entorpezcan los del contrario. Debido a que hombres y mujeres funcionan de manera diferente en la cama y obtienen placer de formas semejantes pero no iguales, intentar ponernos en el lugar del otro es en muchas ocasiones estéril y altamente improductivo, por lo que una pizca de egoísmo que a la larga deje satisfechos a ambos nunca está de más.

Habla. Debemos reconocer que cuando la mayor parte de amantes intentan expresarse de manera sensual o explícitamente erótica, los resultados se encuentran más cerca de lo hilarante que de lo estimulante. Por eso, es recomendable ser un poco sutil, encontrar inspiración en alguna novela erótica, vigilar el tono de voz (¡esos agudos!) e intentar que el asunto sea un poco divertido. Por supuesto, nada de mentar a otras mujeres, insultar a la primera de cambio o comportarse como Nacho Vidal (y no nos referimos a sus relaciones con la mafia chinaAltamente recomendado: pronunciar el nombre de la pareja en voz alta.

Vístete. Después de convivir varios años con una misma pareja, es altamente probable que el hecho de verse desnudos carezca del encanto de las primeras veces, así que quizá sea bueno tomar el camino totalmente opuesto y empezar a vestirse otra vez. Pero no de cualquier manera, claro está, sino de alguna forma que resulte atractiva para la otra persona: la lencería y la ropa interior de seda o licra, así como algún que otro disfraz, pueden ser buenas opciones. En otras muchas ocasiones, un simple vestido de noche o unos vaqueros ajustados en lugar del esquijama a cuadros pueden ser más que suficientes.

Sorprende a tu pareja. Cuando uno comienza a mantener relaciones con una nueva pareja, gran parte de la excitación de los primeros encuentros se halla en ese factor de incertidumbre y misterio que los rodea, y debido al cual no sabemos muy bien qué esperar. En el momento en el que el guion está ya escrito desde hace años y es conocido al dedillo por ambas personas, nos sentiremos como si estuviésemos viendo por enésima vez nuestra película preferida: nos puede gustar mucho, pero ya sabemos cómo acaba. Sin embargo, tan dañino es hacer siempre lo mismo como preparar al detalle lo que debería ser espontáneo.

La mayor parte de parejas sexualmente satisfechas no han renunciado nunca al onanismoVed películas. Uno ya puede imaginarse a qué tipo nos referimos: en ocasiones no es mala idea recurrir a un estímulo externo para espolear nuestra imaginación, y con ella, las ganas de practicar sexo. Además, por qué no, nos pueden proporcionar ideas, posiciones y fantasías que quizá no se nos habrían ocurrido por nuestra cuenta. Como señalan la estadísticas, un 80% del sexo tiene lugar en nuestro cerebro, por lo que limitarnos a ese 20% meramente físico a lo máximo que puede conducirnos es a perder unas cuentas calorías (unas 100 de media, señalan los estudios, hasta 500 para los más fogosos).

Vete de viaje. Partiendo de la idea inicial de que el contexto lo es todo, ser capaces de abandonar las archiconocidas cuatro paredes de nuestro dormitorio y sustituirlas por otro tipo de estancia (o quizá, el aire libre en mitad del campo) puede significar un cambio esencial en la manera en que percibimos a nuestra pareja. Simplementecoger el coche y conducir veinte kilómetros a un cercano hotel donde no nos observen las fotografías de nuestros familiares e hijos o la ropa que queda por tender puede marcar la diferencia.

Mastúrbate. La ignorancia suele señalar que la autosatisfacción no es más que el último recurso del hombre (o la mujer) desesperado que no es capaz de encontrar un compañero sexual, es decir, la herramienta de los perdedores. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: la mayor parte de parejas sexualmente satisfechas no han renunciado nunca al onanismo. Como cada vez más estudios muestran, conocer en profundidad nuestro cuerpo es esencial para mantener una vida sexual sana, y la masturbación es el complemento ideal a nuestra rutina sexual en pareja. Es lo que señalaba un estudio publicado en el año 2008 en la revista Archives of Sexual Behavior que tomaba como ejemplo la sociedad británica, las personas que más relaciones sexuales tenían eran también las que más se masturbaban.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/10/21/nueve-consejos-para-mejorar-por-completo-tu-vida-sexual-107560/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

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Leer me da placer

Por: EL PAÍS | 08 de octubre de 2012

Autor invitado: JoanG (Barcelona)

Por más que intento desligar mis textos del acto onanista, no lo consigo. Cada día me envían más y más materiales sobre tal asunto; se ve que abundan los seguidores (y yo lo agradezco). Pero antes de comentar extensamente todo lo acumulado sobre el universo masturbatorio (como ya hicimos en dos entradas pasadas), hago un breve paréntesis videográfico para presentar aquí el trabajo del fotógrafo de Nueva Orleans Clayton James Cubitt, alias Siege, que me han hecho llegar hoy mismo. Lo destaco no sólo por su calidad, creatividad y mezcla de formatos, habitual en él (tiene fotos magníficas de moda o sobre el Katrina y otras muy subidas de tono), sino por la implicación personal en su obra, realmente encomiable. Veánlo. Hay quien dice que es él mismo quien anda bajo la mesa hurgando y estimulando a la invitada, Stormy, mientras ella lee un extracto de American Psycho, de Bret Easton Ellis, y la cámara graba. Cuerpo y mente en acción.

 

Hyterical Literature ha llamado a su creación (una serie de cuatro) en la que el autor es arte y parte, el que mira y el que participa, objeto y sujeto.

En este otro es Danielle quien visita el estudio de Clayton dispuesta a participar y le lee Still Life With Woodpecker, de Tom Robbins. No se trata ya de que leer sea sexy, como decía aquí mismo Anne Cé, sino que ahora, además, te da placer.

Y antes de pasar a la tercera lectora, Alicia, una apreciación personal: no hay que desdeñar la propuesta de este artista a la ligera. No señor. Quizá usted lo haya intuido ya: he aquí una profesión con futuro: masturbador/a público (o estimulador, como prefiera) para eventos, empresas, congresos, reuniones y nichos varios de actividad. Se acabo esconder el placer en la intimidad. No, que eso es antiguo: hay que llevarlo a la esfera pública. Se impone un estimulador/a en el lugar de trabajo. Que sea sentarse y abrir el ordenador de mañanita y empiece a actuar; que sea ponerse a analizar la prima de riesgo, los presupuestos, los recortes y otros asuntos laborales y socioeconomicos de este mundo y allí que esté nuestro hombre o mujer dispuesto a relajar el asunto, con la mano, la boca u aparato.

¿Consejo de Ministros? Imaginen lo que cundiría, y luego los cariños y eso…¿Consejo de Administración de su empresa? Idem, pónganle cara a sus miembros (a ambos, pues en la mayoría todos somos, lamentablemente, hombres).¿Gobierno autonómico en pleno? Ni les cuento lo que sería eso. ¿Reunión de la comunidad de vecinos? Sus vecinos se lo agradecerán, se lo aseguro. ¿Que hoy toca Consejo Escolar? Detallazo con los educadores y padres o madres, entre los que me incluyo, con la que estamos sufriendo… ¿Que la cúpula militar debe sentarse hoy a tratar sus asuntos…? Allá que podrían dirigirse los discipulos de Clayton para aminorar el ardor guerrero. Y lo mismo con los operarios de comercio estresados, las cajeras hartitas a la hora de la comida, los mineros o los bomberos o las enfermeras que trabajan en precario o esos policías excitadísismos antes de lanzarse zurrar a los indignados que con tanta razón se manifiestan… Cuerpo y mente en acción.

¿Lo visualizan? Yo sí (y hasta puedo exagerarlo, en plan «la gran masturbación global», que diría Woody Allen). Una broma y una idea sólo… Porque hacerlo realidad y grabarlo, lo que se dice grabarlo, sólo alguien como Clayton podía hacerlo así. Primero, con mujeres y luego seguirá con hombres y transgénero. Sesiones literarias de lo más placenteras. Hechas por amor al arte, vamos. En la página del autor están todas (la primera con una ex actriz porno, Stoya, que no podemos colgar aquí) y también declaraciones de algunas de las participantes contando lo que sintieron.

Y dicho esto, ¿creen ustedes que ellas recuerdan lo leído? ¿Y creen ustedes que sucede de verdad o es ficción?

Vean a Alicia mientras lee Leaves of Grass, de Walt Whitman.

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Manual de masturbación

Por: EL PAÍS | 01 de octubre de 2012

Autor invitado: JoanG (Barcelona)

Ojo, el último vídeo puede herir la sensibilidad (o no) de más de una/o. 

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La cantante Björk, concentrada. Tomada de una de mis páginas sobre sexualidad de referencia, The Dodsonandross donde tienen cientos de artículos sobre masturbación en particular y otros miles sobre sexo en general, contado de forma libre, saludable y sin tapujos.

En estos tiempos en que compartir grabaciones íntimas está tan de modapolíticamente hablando (como dejó claro hace nada la historia de la edil de Los Yébenes, a la que desde aquí animamos a grabar o grabarse lo que le plazca), les traigo información de cómo se tocan o pueden tocarse con gusto a sí mismas las mujeres. Por sí acaso (sólo es una idea) lo que está sucediendo en la política y sociedad nacional, y nadie se ha dado cuenta, es que la frustración y la ignorancia es lo que nos empuja a hurgar sin pausa ni moral ni ética ni vergüenza en el secreto clítoris ajeno (o a tocarle los c… al contrario) y, de paso, acusar y perseguir a quien libremente luce o habla de ello con normalidad y sin susto alguno. 

No hace falta traducirlo (‘F+cking can be foreplay for masturbation’), en The Dodsonandross, la experta sexóloga Betty Dodson y Carlin Ross, a las que amamos en la distancia, explican con soltura aquí que no importa cómo tengamos los orgasmos, el caso es tenerlos. Veánlas explicarlo. Es un placer para la vista. Dodson tiene numerosos libros publicados. Uno dedicado al tema que nos ocupa: Sex for one.

Además del vídeo de arriba les recomiendo una web llamada Planeta Urbe, donde ilustran a nuestros jóvenes en todo lo que uno puede hacerse a sí mismo (misma, en este caso, pues va de mujer a mujer). «El toque de mi mano», titulan una sección. Y lo confieso, tal sugerencia ya estimula lo suficiente mi imaginación como para no necesitar seguir contando. Aún más cuando leo textualmente: «La doctora Viviana Petit explica que aunque los estudios demuestran que la mayoría de las mujeres comienzan a explorar el placer sexual por sí mismas alrededor de los 20 años, o cuando ya han tenido coito, algunas mujeres nunca llegan a hacerlo, pero que la cosa está cambiando gracias al Pop».

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Veánlo ustedes mismos. Yo todavía estoy digiriendo. No sé si me quedo más tranquilo con eso o con esta otra herencia del pasado, de tono muy similar a la prevención y los castigos divinos que me explicaban el otro día los Testigos de Jehová con mucho gesto y pasión.

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Todo esto, claro está, es puro divertimento.

Pero lo que sigue debajo es serio.

Un trabajo fin de curso, nada menos, de tres estudiantes de enfermería Jennifer Alonso, Alexandra Char y Amalia Ortiz, veinteañeras ellas y estudiantes en la Universidad Rey Juan Carlos, que colgaron en Youtube un vídeo hiperrealista, diría yo, de casi cuatro minutos sobre técnicas de masturbación femenina a finales de 2011. Con alevosía y naturalidad. Su objetivo: enseñar a tocarse cómo es debido y suplir, así, ese agujero negro en la formación sexual corriente (es decir, inexistente). Las tres valientes, que son capaces de hablar de un tema sexual común y corriente sin que se les caigan los anillos, se hicieron famosas al instante, sobra decirlo, y fueron entrevistadas hasta por el Papa de Roma (que esperemos que no vea esto y si lo ve él o sus enviados, que les sirva de esparcimiento y gozo, por Dios). Si después de esto no quedan ustedes relajadas/os, y más bien les sube como un calor intenso desde dentro, no sé, yo me lo miraría.

Ah, y para verlo en Youtube debe confirmar que es mayor de edad.

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La diversión viene en par: 10 juegos traviesos con los senos

El busto es la zona ideal para comenzar la seducción; las caricias con y sobre él son sumamente sensuales, también los mordiscos y la masturbación, sin importar su tamaño.

Sabemos que a todos los varones les gusta verlo, tocarlo, admirarlo, acariciarlo y hacerlo parte del juego sexual. Pero… ¿las mujeres sabemos cómo sacar partido de él? Aquí algunas sugerencias para llevarlo al juego sexual, para saber cómo y qué hacer con él:

1. No importa el tamaño, lo importante es lo que se hace con ellos: 

Chicos, medianos o gigantes, los senos siempre deben motivar el comienzo del juego sexual. Sabemos que muchas mujeres no sienten placer con tan sólo tocarlos, otras sí. Por ello no te acomplejes del tamaño de tus senos, lo importante es que son tuyos y te ves hermosa.

2. Masturbación con los senos:

Coloca el pene de tu amante en medio de tus senos y mastúrbalo como si lo hicieras con las manos. Sube y baja el pene ayudándote con los senos, que deberás unirlos con las manos. Así hazlo y continúa hasta el final. Puedes colocar un poco de lubricante para ayudar a mejorar el movimiento.

3. De frente y en alto:

Cuando estés montada sobre tu chico de frente, puedes usarlos para darle otra estimulación a la vista y al tacto. Inclínate un poco hacia el frente y haz que toquen su rostro o su cabeza. Juega un poco con ellos y continúa el balanceo. Le encantará y para ti será delicioso.

4. Sorpréndelo con un escote pronunciado:

Siempre que quieras encender el fuego de la pasión puedes iniciar con un buen juego de lencería que haga lucir tus formas. Aunque lo que tu hombre tiene frente a sí le será por demás conocido, un escote jamás falla.

Inténtalo una y otra vez. Él jamás se cansará.

5. Mordiscos:

Aunque este es un juego sólo para aventureros del placer y el dolor, pueden probar iniciados también. Prueben a mordisquear los pezones cuando están en plena ascensión al orgasmo. ¡El placer será indecible!

6. El bocabajo: 

Con él recostado bocabajo en el colchón, puedes colocarte encima desnuda de manera que tus pechos queden sobre su espalda. Así prueba a acariciarle esa zona sólo con los pechos. Continúa con su trasero y luego pídele que se voltee y realiza lo mismo. Luego móntalo y continúen con el placer.

7. Masaje de pecho: 

Dile a él que te dé un masaje de pecho con aceite, suave y delicado. Que no realice otro movimiento más que ése. Por supuesto, él no se resistirá y seguirá por otras zonas, pero no se lo permitas. Sólo dile que si acaso realice cualquier otro movimiento con su pene. Verás lo que sigue y con qué intensidad…

8. En la ducha:

Realiza la masturbación de la que te hablamos en el número 2 de esta lista, pero en la ducha mientras tú te colocas a la altura de su pene. ¡Cuidado de no morir ahogada!

9. Acarícialo:

Juega a acariciarlo por todo el cuerpo, con tus senos aceitados. Acarícialo por todo su cuerpo desnudo y viaja de arriba abajo tocándolo sólo con tus senos. La primera vez no parecerá tan fácil pero poco a poco te convertirás en una maestra del placer.

10. Acaríciate: 

Es otro juego que él no podrá resistir. Prueba a sentarte frente a él y acariciarte tus propios senos, lamiéndolos (si son muy grandes, podrás, te lo aseguro) y dándote placer. Si puedes prueba a masturbarte al mismo tiempo pero no permites que te toque o se acerque hasta que tú lo permitas. Entonces hasta que tú desees puedes acercarte y continuar… ¡Buen provecho!

Fuente

http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=233

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Masturbación anal, paso a paso

Normalmente, tanto hombres como mujeres son reticentes a la práctica del sexo anal. Empezar con la masturbación anal para ir acostumbrándose a la sensación de tener algo “ahí dentro”, y comprobar que puede ser realmente placentero, es la mejor opción. Con la ayuda de planetaurbe.tv Te decimos cómo no volver un desastre una situación que puedes disfrutar y convertir en una experiencia realmente placentera

Meter el dedo por el ano puede ser un buen comienzo para explorar las sensaciones y los placeres del sexo anal, no en vano el ano está rodeado por miles de terminaciones nerviosas, que no solo sirven para transmitir dolor, también placer.

Si nunca has probado a meter el dedo por el ano, hoy te explicamos cómo hacerlo para que sea una experiencia placentera, y para que sea el comienzo de muchas otras penetraciones. Por cierto, estos consejos valen tanto para hombres como para mujeres.

Usa mucho lubricante

A la hora de disfrutar del placer anal, el lubricante es tu mejor aliado. En cualquier tienda erótica online lo podemos comprar. Su uso es indispensable, de lo contrario la penetración puede ser difícil y dolorosa. Puedes usar lubricante a base de agua o base de silicona, también hay algunos que facilitan la penetración anal. Si lo prefieres, puedes comprar un lubricante perfumado, de manera que la experiencia sensorial sea aún más placentera. Eso si, antes de entrar en materia, sería bueno que te dieras una ducha y enjuagaras para eliminar los olores naturales.

Empieza con un dedo

Porque la idea es ir poco a poco, debemos empezar con un dedo, puede ser el dedo índice o el corazón, con el que te sientas más cómodo. No te dejes llevar por emoción y quieras introducir de golpe dos o tres dedos, esto solo dificultaría las cosas.

Empieza con otros juegos previos, para ir excitando a tu compañer@, porque así la experiencia será mucho más positiva que si empiezas de golpe. Luego pasa a acariciar el trasero hasta llegar al ano, y sigue estimulándolo con caricias previas.

Es el momento de que el lubricante pase a la acción. Vierte un poco en el ano y en tu dedo y sigue con las caricias en el esfínter, empezando a presionar muy poco a poco y alternando con otras caricias.

A medida que el esfinter se dilata, y tras haber conseguido introducir un dedo de forma placentera, sí podemos tratar deintroducir dos o más dedos. Para ayudar a relajar, prueba a controlar la respiración. Haz inhalaciones profundas y suelta el aire poco a poco.

Si le estás metiendo el dedo por el ano a tu pareja, prueba a darle sexo oral al mismo tiempo, seguro que se relaja.

Puedes usar guantes de goma

Si eres una persona aprensiva o piensa que el interior del ano es algo sucio, siempre puedes usar guantes de goma. Además, en combinación con el lubricante, resbalan muy bien. Puede que tu mano tenga un aspecto raro, pero es lo más higiénico.

Si quieres restar importancia al tema o sacarle partido, siempre os podéis inventar una fantasía sexual donde el médico que va a hacer un reconocimiento se propasa con el paciente y abusa sexualmente. Las fantasías de médicos nunca fallan.

Hay que ir despacio

Ya lo dice el dicho, las prisas no son buenas, hay que ir despacio y disfrutar del momento. No te dejes llevar por la urgencia de la excitación, recréate como si de un masaje relajante se tratara. No en vano se trata de un masaje erótico interno, sobre todo en el caso de los hombres, ya que podemos aprovechar para masajear la próstata.

Comienza el vaivén

Llegados a este punto, lo de meter un dedo por el ano se parece bastante a meter el dedo en la vagina, ya que ahora podemos probar el movimiento de vaivén o mete saca. Podemos empezar despacio e ir notando como en casa penetración el esfínter hace fuerza para volver a cerrar el orificio.

La idea no es sacar el dedo por completo, ya que abrir el esfínter no es tan fácil como introducir un dedo en la vagina, pero aun así podemos probar con este vaivén, ya sea con uno, dos o más dedos. Si a tu compañer@ le gusta, te aseguro que será una de las mejores prácticas sexuales que podréis practicar, dejando totalmente abierto el campo a la penetración anal con el pene o algún juguete erótico.

http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=291

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Orgasmos de pesadilla

El sexo deja de lado todo lo que conlleve placer. Tras tener una relación sexual absolutamente normal y satisfactoria, o simplemente tras una masturbación o una eyaculación involuntaria, algunos hombres comienzan a tener síntomas que van desde el dolor de cabeza a la fotofobia o la depresión. A eso se le suma una sensación de cansancio capaz de postrarles en la cama, mientras que la capacidad de concentrarse o, incluso hablar, quedan mermadas. En resumen: ese momento placentero que es el sexo da paso la imposibilidad de llevar a cabo una vida cotidiana.

El Síndrome de enfermedad post orgásmica (POIS en sus siglas en inglés) es un mal catalogado baja la nebulosa de enfermedades raras que afecta a algunos -pocos- hombres que, tras un acto sexual, sufren en menos de una hora una serie de síntomas cuyo grado y aparición varían en cada caso.

Esta enfermedad, ‘descubierta’ para la literatura médica en el año 2002, representa un reto para la comunidad científica. Diez años después todavía no se explica cuáles son los mecanismos que desarrollan este síndrome, por qué se produce sólo tras la eyaculación y, lo más importante para los afectados: qué tratamiento puede ser efectivo para contrarrestar estos dolores.

¿Qué me pasa?

«La primera vez que me ocurrió no lo asocié con la eyaculación», recuerda para ELMUNDO.es Víctor, de 25 años. «Estaba con los exámenes de selectividad y me gustaba una chica. El primer año de vivir con el Síndrome POIS fue muy duro, fui de médico en médico, pero es difícil explicar qué es exactamente lo que te ocurre y por vergüenza muchas veces también te callas. Y, una vez que sabes cómo se llama lo que te pasa, te das cuenta de que los médicos están igual de perdidos que tú», explica.

Viendo que los síntomas se repetían, al dolor post orgásmico se le unió el del desconocimiento, «hasta que leí un artículo del doctor Martínez-Salamanca en EL MUNDO que hablaba de lo que a mí me sucedía».

«A partir de ahí mi vida dio un giro de 180 grados», explica Víctor. «Me puse a investigar por internet y encontré un foro con personas a las que les pasaba lo mismo. Me quedé impresionado porque a lo que llaman raro eran más de 400 personas registradas, pero hay muchas más que lo visitan. Y además no era la única página», explica.

Como a Víctor, este foro se ha convertido para los afectados en una tabla a la que sujetarse: «Yo sabía que algo no iba bien, así que como ningún médico encontraba una respuesta a lo que me pasaba decidí investigar por internet.Encontrar a personas que les sucede lo mismo es un alivio, no te sientes solo, hay gente que también busca soluciones», explica Mike McMahon, un chico estadounidense de 27 años que sufre este síndrome desde su primera experiencia sexual, a los 16.

Así, mientras «la ciencia nos da una respuesta», en dicho ciberespacio, «se explicaban diferentes ‘remedios’ que han atenuado los síntomas a muchas personas, el problema es que no existe un remedio universal para tratar este síndrome y lo que puede valer para una persona, quizá no valga para otra o los resultados no sean tan buenos», puntualiza Víctor.

Hipótesis científicas

El citado médico que dio luz a su caso, el doctor Martínez-Salamanca, especialista en Urología y en Sexualidad del Hospital Universitario Puerta de Hierro (Madrid), explica la complicación de este síndrome: «Acaba de nacer para el conocimiento científico y el problema es que, aunque se ha hecho algún estudio, todavía no hay datos concluyentes, por lo que si todavía no se saben las causas que lo provocan, menos se conoce un remedio», comenta.

Entre las hipótesis que siguen los científicos, muchos apuntan a motivos puramente psicológicos, algo que pacientes y médicos descartan. «Otra de las complicaciones de esta enfermedad es que existen dos tipos: está el POIS primario, que son aquellas personas que desde siempre han sentido estos problemas al eyacular; y el adquirido, que lo han desarrollado por algún mecanismo que todavía se desconoce y que ha dado lugar a que muchos científicos piensen que el origen de este síntoma es psicológico», explica Antonio Fernández Lozano, urólogo, andrólogo y responsable de la Unidad de Alteraciones Eyaculatorias de la Fundación Puigvert de Barcelona.

«Aunque no sabemos qué lo desencadena y su tratamiento, lo que tenemos claro es lo que no es», asegura David Daveman, canadiense de 63 años afectado y co-moderador de uno de estos foros de internet y una de las personas que busca recaudar suficiente dinero para que la Organización Nacional de Enfermedades Raras americana investigue esta enfermedad. «No es un problema psicológico, los efectos son palpables y no es una enfermedad psicosomática, pues los que han conseguido algún tratamiento que les haga efecto han visto aminorar sustancialmente sus síntomas», explica David.

Otra vía de investigación apunta a la ‘alergia al semen’. En 2009, el holandés Marcel Waldinger apuntó a esta teoría al investigar a 45 pacientes que permitieron someterse a una prueba de alergia en la piel que utilizaba su propio semen en forma diluida. Posteriormente, los resultados determinaron que el 88% de ellos tuvieron una reacción alérgica.

«Yo me sometí a una prueba alérgica a mi propio semen por un médico en EEUU que nunca había oído hablar de este tema y los resultados fueron positivos. No sé si realmente es una alergia y me gustaría consultar con otros médicos, pero como soy estudiante no tengo dinero ni para ver a más médicos ni para probar una terapia contra la supuesta alergia. Así que mi médico de atención primaria y mi psicólogo me están tratando con antidepresivos y, aunque me siento algo mejor, no son la solución», explica Mike.

Moviéndose también en el terreno de las hipótesis, los doctores Fernández Alonso y Martínez-Salamanca se inclinan a pensar que se trata «de un problema con base neurobiológica». Ambos creen que esta afección se explica por alteraciones en las hormonas que se generan en el momento del orgasmo y en los neurotransmisores.

Remedios por internet

Mientras, los 400 afectados que se dan cita en el ciberespacio van comentando los ‘remedios’ que han conseguido mejorar estos síntomas. Víctor, como tantos afectados, decidió probar en sí mismo varios de estos consejos: » La mayoría son naturales, desde el ajo hasta el fenogreco, pero no me solucionaban nada… Hasta que un forero ruso me recomendó la niacina (vitamina B-3), remedio que le había recetado su doctora. Conmigo ha conseguido resultados sorprendentes: aunque siga teniendo el síndrome ya no supone ni el 1% del problema que me suponía en el pasado, pero hay que tener en cuenta que no vale para todo el mundo».

Eso sí, una vez encontrado este remedio, Víctor, al igual que David, que también ha encontrado mejoría con la niacina, tienen que ser muy estrictos a la hora de ingerirlos. «Tomo 200 miligramos de niacina una hora antes de tener una relación sexual. Es importante que a los 20 minutos más o menos consiga una sensación de rubor, si no es así, no va a funcionar. A partir de entonces tengo tres horas para eyacular», explica Víctor.

David reconoce que, «aunque no resulte igual de beneficioso para todos los que sufren esto, puede ser un buen principio. Hay gente que a la que los psicólogos les dan antidepresivos que no les solucionan nada y son malos para ellos mismos, y otros que prueban cosas más bestias porque esta enfermedad es una pesadilla».

Pero los especialistas avisan de los peligros de automedicarse sin control médico. «Hasta que se encuentre una base común sobre esta enfermedad, si van a empezar a tomar tratamientos que encuentren por internet, es mejor que lo controlen con un médico para evitar efectos secundarios», explica Martínez-Salamanca. «Por ello animo a los que nos puedan estar leyendo y crean que este es su caso a que nos consulten», finaliza.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/05/18/noticias/1337359570.html

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Contra los mitos del sexo anal

Da igual cuándo y dónde se haya nacido: si usted es terrícola, seguro que alguna vez habrá oído aquello de que “el sexo anal sólo le interesa a los hombres”. O tal vez expresado en otra de sus cizañeras encarnaciones: ¿Por qué a los hombres les interesa TANTO el sexo anal?

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Foto: Guy Bourdain via GuyBourdain.org
El cliché encubre en sí mismo algunos de los mitos más frecuentes que circulan, de generación en generación y de un país a otro, en torno a él. Tal como los enuncia la gurú del tema, Tristan Taormino, en The Ultimate Guide to Anal Sex for Women:

– Sólo las prostitutas, los pervertidos y los frikis practican sexo anal
– Sólo los hombres gay tienen sexo anal
– Los hombres heterosexuales a los que les gusta son en verdad gays
– A las mujeres no les gusta.

El disfrute y la práctica del sexo anal no tienen distinciones de sexo, orientación sexual, edad, profesión, clase social, edad o religión. Los guardianes de la moral se han encargado de convertirlo en un tabú, de perseguirlo criminalmente, de fomentar la desinformación o de estigmatizar moralmente a quienes lo practican. También lo hicieron con la masturbación, con el sexo oral y con la homosexualidad, porque a los guardianes de la moral les encanta legislar en “los dormitorios de la nación”, que decía Pierre Elliot Trudeau.

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Foto de Tracey Emin. «Is Anal Sex Legal?», (1998), via TATE
Si estamos ante el último tabú de la vieja guardia, ya va siendo hora de que pasemos a las armas. Por mi parte, nunca desperdicio una oportunidad para decir alto y claro que se trata de una práctica tan común como la masturbación o el sexo oral. Y para muchas y muchos, es incluso mejor.
Volvamos a los mitos. El sexo anal no es un patrimonio exclusivo de los gays. A pesar de lo que se cree comúnmente, se estima que sólo la mitad de los hombres gays lo han probado y menos del 30 por ciento lo practican regularmente, según datos del Dr. Jack Morin, uno de los más respetados expertos en la materia -su libro Anal Pleasure & Health fue un auténtico pionero y está considerado como «la biblia de la salud anal»- y de The Kinsey Institute New Report on Sex de June Reinisch y Ruth Beasley. De hecho, no hay pruebas o evidencias que demuestren que un grupo social en particular definido por su género y orientación sexual practiquen más sexo anal que otro.

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Foto de Ignacio Lozano, via East Village Boys

El hecho de que a un hombre heterosexual le guste el sexo anal (tanto penetrar como ser penetrado) no esconde represiones de una orientación sexual encubierta, ni deseos ocultos. A millones de hombres les encanta recibir estimulación anal, con besos, caricias, lenguas, dedos o juguetes eróticos.

El sexo anal “bien hecho” no sólo no duele sino que se siente rico. Rico no, riquísimo. Además, desata fantasías y sensaciones maravillosas de entrega, sumisión y dominación. Pero, aunque produce unos orgasmos de órdago, no es capaz de cambiar la orientación sexual de una persona.

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Foto de Sandy Skoglund, via My Modern Met
Este mito, alimentado por la homofobia y por las falsas creencias en torno al sexo anal, sigue impidiendo que muchos hombres heterosexuales exploren su sexualidad anal a solas o en pareja. Del mismo modo que el sexo anal “mal hecho” alimenta el mito de que debe doler y sirve de excusa a muchas personas para negarse a intentarlo.
He perdido la cuenta de las ocasiones en que he escuchado, de clientas y amigas, una historia que se repite con estas variantes: estoy esperando que aparezca la persona que lo merezca… lo haré sólo para que deje de insistirme… se lo regalaré si se casa conmigo… sé que me dolerá, pero lo haré por él: no iniciados, nerviosos y presionados por sus amantes o parejas acceden a practicar sexo anal.
El resultado es rara vez feliz y cuando te lo cuentan parece que sonara de fondo música de película de terror: la pareja se lo ha pasado en grande y a ellos les duele. Lo dicen o se callan, pero desde luego se niegan a volver a intentarlo. Y si lo intentan de nuevo, será siempre bajo la presión de la pareja de turno y con un miedo al dolor que en nada propicia la dilatación.
La aparición en sociedad de la mujer que disfruta del sexo anal –curiosa y ávida por iniciarse, atenta a descubrir nuevas técnicas y juguetes, la que lo pide abiertamente y con frecuencia, la que lo disfruta aún más que la penetración vaginal– es un fenómeno más bien reciente, que al parecer no ha sido suficientemente publicitado y cuya visibilidad merece todo nuestro esfuerzo.

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Foto de Samuel Bradley

Curiosamente, quienes sí van ganando visibilidad desde hace unos años son las mujeres que practican el “Date la vuelta, Paco, que me pongo yo”. En inglés, a esta práctica se le conoce recientemente como Bend Over Boyfriend o Pegging, término ganador del concurso propuesto por el consejero sexual Dan Savage para buscarle nombre al asunto.

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Foto de Carlos Nunez, via My Modern Met
Da gusto verles llegar en pareja a la boutique erótica: alegres, decididos y ya emocionados ante la idea de adquirir un arnés y un dildo para que ella lo use con él. Llevo años viéndolo y todavía me alegra el día. En esta pareja ni ella se siente violentada por usar un pene de quita-y-pon, ni él se siente vulnerable o súbitamente marica por desear ser penetrado con un dildo… al fin y al cabo, al otro lado de la silicona está la mujer que desea y que es cómplice de sus deseos.

Ese intercambio de roles, que implica un traspaso de poder y una comunión de intimidad con el otro, es una auténtica bomba de excitación. Y cuando se vive sin miedo y sin prejuicios, nos regala experiencias sexuales trascendentes. Esas que no sólo te alegran el día: esas que sencillamente nos vuelven mejores amantes.

http://blogs.elpais.com/eros/2012/05/contra-los-mitos-del-sexo-anal.html

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