Un predicador divide a la sociedad marroquí al autorizar la masturbación femenina

Antes permitió la necrofilia
Un predicador divide a la sociedad marroquí al autorizar la masturbación femenina
El edicto religioso autoriza a una mujer soltera a proporcionarse placer
Puede utilizar para ello zanahorias, botellas o hasta el mango de un mortero

Una mujer en Marruecos. | Efe

La sociedad marroquí se ha enzarzado en una polémica a raíz de la ‘fetua’ o edicto religioso de un predicador que autorizó a una mujer a usar verduras y objetos para masturbarse y no caer así en las relaciones extramatrimoniales.

La ‘fetua’ del polémico predicador Abdelbari Zamzami, emitida hace unos días, autoriza a una mujer soltera a proporcionarse placer con zanahorias, botellas o hasta el mango de un mortero, ya que eso le impedirá «caer en el pecado».

El ministro de Asuntos Islámicos marroquí, Ahmed Taufiq, se vio obligado a intervenir en el Parlamento y aclarar que la ‘fetua’ de Zamzami no deja de ser una «opinión personal», después de que un diputado lo interpelase por el carácter caótico de la emisión de esos edictos religiosos, según informa el diario electrónico ‘Lakome.com’.

Por su parte, el predicador manifestó en declaraciones a Efe su sorpresa por las críticas desatadas contra su ‘fetua’ y subrayó que no ha sido el primer estudioso musulmán que diserta sobre la masturbación.

Zamzami precisó que esta ‘fetua’ «no es de obligado cumplimiento» porque se dirige sólo a la persona que «lo necesita», y especificó que está destinada especialmente a las mujeres que tienen «impedimentos» para casarse.

‘Locura’

La ‘fetua’ de Zamzami desató en las redes sociales numerosas críticas y comentarios de indignación, y han sido numerosas también las caricaturas publicadas sobre el mismo tema.

Un conocido jeque de tendencia salafista llamado Mohamed Fizazi dijo por su parte que «esta ‘fetua’ es una locura y supone un menosprecio por la sacralidad de la ‘fetuas'». «Podría haber emitido su ‘fetua’ en privado a una mujer, sin necesidad de hacerla pública; así, se ha puesto en ridículo», agregó.

El jeque Zamzami es conocido por sus polémicas ‘fetuas’ de contenido sexual; la última de ellas, que también levantó oleadas de indignación, autorizaba a los hombres a practicar la necrofilia, siempre que lo hicieran con sus esposas «recién muertas».

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/28/internacional/1332937519.html

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24 horas al día de sexo

Fotograma de la película 'Shame'.Fotograma de la película ‘Shame’.

  • Un adicto al sexo relata a ELMUNDO.es en qué consiste su enfermedad
  • Los expertos aseguran que la demanda de terapia está en aumento
  • Un 6% de la población española sufre este tipo de dependencia

Tiene 50 años y le llamaremos Daniel porque ha solicitado conservar el anonimato a cambio de su testimonio. Pero es unapersona real, con una vida real y una enfermedad, también, real: la adicción al sexo.

Residente en Barcelona, y actualmente en paro, no ha oído hablar de la película ‘Shame’ (vergüenza), en la que Michael Fassbender da vida a Brandon, un hombre de 30 años que como él vive las 24 horas al día por y para el sexo. Reconoce en cambio que se ha topado con muchos hombres de carne y hueso que empezaban a ‘jugar’ peligrosamente con el placer carnal. Y con otros tantos que ya habían caído en las garras de su dependencia. «Sabes lo que es, lo que sucede, porque has tenido la experiencia. Entonces te das cuenta en seguida de ciertas señales que demuestran si una persona se está enganchando o ya lo está», afirma.

Fue a los 35 cuando Daniel se abandonó al sexo. «Desde joven he tenido problemas de adicción. Me he dado a todo, lo que ha sucedido es que la forma ha cambiado (sexo en lugar de alcohol o drogas) pero la base de mi problema es el mismo: una falta total de control de los impulsos».

Una peli porno, un par de encuentros con desconocidas, masturbarse varias veces al día… eran la válvula de escape de Daniel tras una ruptura amorosa. «Los problemas con mi pareja no surgieron porque fuera adicto al sexo, me enganché después de este fracaso emocional. Recurrí a ello como evasión, porque estaba triste, ansioso y poco a poco se convirtió en una obsesión. Todo el día estaba pensando en el sexo. Todas mis energías estaban en obtener placer, que no me faltara. No te vuelves adicto de la noche a la mañana, es poco a poco. Caes sin darte apenas cuenta«.

Un adicto al sexo no es muy diferente a un ludópata o a un alcohólico. No es ninguna broma. Todos se meten en un círculo vicioso del que no pueden salir, sin ayuda. Sufren, pasan ‘mono’, ansiedad, dejan de sentir placer y viven con vergüenza, arrepentimiento, soledad y falta de autoestima. Todos, también, pagan las mismas consecuencias: pérdida de trabajo, de pareja, de dinero. «Es una auténtica mierda. Acaba con todo, autoestima, te quedas sin vida», enfatiza Daniel.

Pese a ello, y a pesar de que el número de hombres y mujeres que ‘acumulan’ amantes va en aumento, el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV), la ‘biblia’ de los psiquiatras, sigue sin considerar la adicción al sexo como una categoría diagnóstica, un hecho que levanta ampollas entre los especialistas.

Máxime cuando se valora que los expertos que estudian y tratan esta patología estiman que cerca del 6% de la población la padece, aunque en honor a la verdad, lo cierto es que se desconoce su prevalencia real. Es más, según un estudio publicado en el ‘American Journal of Psychiatry’, «las cifras están infravaloradas porque esta conducta se vive en secreto debido a que causa pudor, es vergonzante y clandestina».

Aumento de adictos al sexo

Javier Pujols, codirector del Instituto de Sexología de Barcelona y terapeuta de Daniel, lo corrobora: «Se sabe cuál es la prevalencia del alcoholismo o la ludopatía, pero se desconoce la del comportamiento sexual compulsivo. Las adicciones pueden tratarse en centros públicos o privados, pero en el caso de sexoadicción contamos con un abordaje público, de ahí la dificultad para contar con estadísticas. Tenemos entre 40 y 50 casos nuevos al año,pero hemos notado un aumento de pacientes».

El crecimiento de la demanda de atención se ha sentido también en otros centros. Vega González de Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS) lo confirma. «Empezamos a ver los primeros casos en 2001, pero eso no indica que antes no existiese la patología. En los últimos años nos están llegando más afectados. Cada vez se habla más de ella y sus víctimas o sus familiares entienden y aceptan que han de solicitar ayuda de algún profesional».

La sexoadicción, una de las dependencias menos confesadas y visibles, fue descrita por primera vez en 1886 como psicopatía sexual por el psiquiatra alemán Kraff-Ebbing, pero habría que esperar hasta 1970 para que se desarrollaran las pautas necesarias para su identificación y tratamiento. Todo gracias a un sólo hombre: Patrik Carnes, del Centro de Tratamiento Meadwos, en Arizona (EEUU) quien además acuñó el término adicción.

Según sus palabras: «las personas con comportamiento sexual compulsivo se vuelven adictas a los cambios neuroquímicos que se producen en su cuerpo y en su cerebro durante el acto sexual, como los heroinómanos se enganchan a la heroína por ‘chutarse'».

Cuánto sexo es demasiado

¿Pero cuánto sexo es demasiado? ¿Es normal mantener dos o tres relaciones al día o ya es patológico? La barrera entre practicar sexo y estar enfermo por su culpa es nítida: cuando se convierte en una obsesión enfermiza que «interfiere en la vida cotidiana y se mantiene a pesar de las consecuencias negativas, si la persona ha perdido la capacidad de controlar este comportamiento y de escoger libremente si se lleva a cabo o no, entonces estamos hablando de adicción y por tanto de una patología», apostilla la psicóloga González.

Y a diferencia de otras adicciones, la sexual puede adoptarmúltiples formas: desde la masturbación compulsiva, las relaciones con múltiples parejas heterosexuales u homosexuales, los encuentros con personas desconocidas, hasta el uso de pornografía, prostitución o líneas eróticas. La llegada de internet no ha hecho más que empeorar el panorama. «No sólo por el ciberporno, sino porque que practicar sexo con personas desconocidas está más al alcance de la mano gracias a los contactos que se hacen en la red», recuerda Javier Pujols.

Más optimista se muestra a la hora de hablar de su curación.»La sexualidad es un derecho, y al igual que a una persona bulímica no la puedes tratar diciendo que nunca más vuelva a comer, un sexoadicto tampoco tiene que vivir sin sexo el resto de su vida. Se trata de que aprendan a llevar una vida sexual sana y placentera, que reaprendan su conducta sexual, fomente su autoestima y adquiera habilidades para el autocontrol. Para ello utilizamos la terapia de los 12 pasos y lo cierto es que aunque alguno tiene alguna recaída, de la que suele salir reforzado, tenemos altas tasas de éxito. Dura entre 12 y 18 meses, pero además después hacemos seguimiento».

Daniel lleva un poco más de un año en terapia «y me siento mucho mejor. Prueba de ello es que estoy contando mi caso. Estoy recuperando mi vida y conectando con mis emociones. La adicción me ha dejado secuelas y disfunciones por eso aún no puedo volver a practicar sexo, pero confío en tener pareja algún día. Lo más importante es tomar conciencia de que tienes un problema. Eso sí, es un camino que haces solo, pero se puede salir, aunque sea duro, como también es duro que la sociedad no lo comprenda ni le interese».

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/02/13/noticias/1329135005.html

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De vulvas y pelotitas

Autor invitado: JoanG. (periodista, Barcelona)

Me encargan ELLAS que me introduzca en algo de lo que, me temo, no sé bien cómo voy a salir. Me van ustedes a freír, lo estoy viendo. El caso es que tengo en mis manos dos libros, dos… con los que lidiar aquí. Uno es muy gráfico. El otro, muy teórico y sesudo. Y ambos sobre el mismo asunto: genitales femeninos, es decir, vulvas, coños, o como quieran definirlo (hay de todo: chochos, panochas, chichis y hasta cuevecitas…)

Fotografía de Alva-bernadine-5Y lo hago porque ELLAS (las autoras de este blog) prometen sacar en breve otro comentario similar aquí sobre penes (o pollas, para equiparar), que espero ansioso. En fin, de conejos y sus variedades va esto. Tantos y tan distintos he visto para escribir este texto que me he llegado, incluso, a marear de tanto mirar y ver tanto pozo sin fondo explícito (sí, lo que oyen, también me pasa con nuestros aparatos, ¡que le voy a hacer, se ve que la abundancia para mí es mal plan!).Abrumado estoy por la variedad, digamos. Y muy excitada mi curiosidad, claro. Sensaciones tan variadas he tenido a la hora de ponerme manos a la obra que… Curioso, abrumado, hastiado… ¿será que soy un asexual como decía Venus aquí hace poco?

El primer volumen es el Big Book of Pussy, de la editorial Taschen (que incluye esta foto de Alva Bernadine), un verdadero catálogo (incluso por tamaño) de delicias vaginales vistas desde todas las posiciones y ángulos posibles (piernas abiertas a unos 180º, diría yo, lo más repetido), tamaños, formas, colores… y uno imagina hasta sabores y olores… pero no me voy a pasar… para que no me reprochen.Verdaderamente big el asunto.  

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El libro está editado, cómo era de esperar, por Dian Hanson. Y en la introducción dicen así: «Primero fue The Big Book of Breasts, después The Big Penis BookThe Big Book of Legs y el voluminoso Big Butt Book. ¿Qué podía venir a continuación sino una exploración en profundidad de la parte pudenda femenina, ese codiciado orificio del que el hombre se pasa nueve meses tratando de salir y toda una vida intentando volver a entrar?». Pues sí, tras pechos, penes y piernas, un buen colofón es llegar a esto. Un cierre de serie con propuesta arriesgada, sin duda.

Preview_fo_big_book_of_pussy_1109162051_id_499097La historia visual de una parte del cuerpo femenino en el que la editora hurga para mostrar cómo ha sido codiciado, temido, agraviado e idolatrado por civilizaciones de todo el mundo. Mucha foto de muchas enseñandolo todo a lo largo y ancho de un siglo y pico, el pasado y el actual. «Dado que la representación de esa parte del cuerpo ha estado mucho tiempo envuelta en una vergüenza injustificable, The Big Book of Pussy replantea el tema con modelos que exhiben su parte más privada con entusiasmo, felices, con una sonrisa tan amplia como…, en fin, la idea queda clara».  Y los textos tampoco tienen desperdicio: desde Pussyman; el ex policía que convirtió la masturbación en millones con un juguete llamado Fleshlightla gran Vanessa del Rio de la que ya se escribió aquí; la jugosa Flower Tuccila artista de performances vaginales Mouse, y el singular Buck Angel...

La mano de Dian Hanson, fuera de tópicos y miramientos, se aprecia en todo el libro. Con más de 400 fotografías de alta calidad, energía y densidad, con todo tipo de opciones, como dije, desde lo delicado y artístico hasta lo plenamente provocativo, de autores como Terry Richardson, Richard Kern, Ralph Gibson, Jan Saudek (que me encanta), Guido Argentini, Ed Fox... Yo les recomiendo que miren detenidamente… y para ver allí minas, precipicios, mundos desconocidos, vaivenes, promontorios, auténticos barrancos, simas y profundidades submarinas. Lo juro. A Hanson lo sutil no le va. En cada obra que toca deja caer un poco poquito de su gusto, como esas gotitas pre eyaculación que van cargadas de material siempre susceptible de ser fértil. Valiente esta tía donde las haya, se edita libros complicadísimos de tetas, culos, pollas y vaginas con una tranquilidad pasmosa. Yo la imagino con las manos en la masa: es decir, rodeada de fotos de hombres y mujeres desnudas por todas partes menos por una, cual península perfecta.

Se que ELLAS tienen siempre pendiente que nos escriba aquí unas palabras contándonos algún making ofPara abrir boca les enlazo aquí el vídeo de preparación de los culos, que da mucho juego y de paso sirve para aprender cómo mantenerlo saleroso y terso. Ahí sí, señoras y señores: chicas y chicos en acción me entretienen más que la simple exposición de un órgano genital tras otro, sea el que sea.

¿Y el otro libro? El otro es un trabajo pionero de la hindoalemana Mithu M. Sanyal. Si titula simplemente Vulva. La revelación del sexo invisible, de Anagrama. No tienen desperdicio ninguno de los dos. Pero este segundo daría para otra entrega porque es una historia cultural del genital femenino y un contundente manifiesto «a favor de la visibilidad de un órgano exhibido y ocultado, deseado y temido».Dicen que la autora visitó prostíbulos japoneses, iglesias irlandesas y bares de strippers en busca de reconstruir la significación cultural del genital silenciado; revisa el mito adánico, compara la orla que envuelve a la Virgen en las representaciones medievales con los labios de una vulva, repasa el antiguo ritual matrimonial hindú consistente en untar la vulva de la novia con miel para que su esposo se arrodillara ante ella y la adorara, y discute la representación de la vulva en el arte contemporáneo y su reivindicación por parte de los colectivos de rock y punk feminista de nuestros días.

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Todo eso es así y es mucho más. Si usted quiere saber qué se esconde desde este agujero primigenio, ahí esta. Lean este fragmento introductorio y verán. Ha dado tanto de sí, que hay hasta museos de la vulva hay. Y muros se han construido con ella/s. En el plano artístico. Aquí les dejo el vídeo de James Lane con la historia del proyecto Design A Vagina para que se hagan idea.  Se trata de una escultura compuesta de cinco paneles (arriba uno) y realizada con los moldes de las partes pudendas de 200 mujeres distintas entre 18 y 64 años de edad.

 

Para terminar, me detengo en un nombre que, como Annie Sprinkle o Carolee Schneemann, podría mencionarse en ambos volúmenes: la artista conceptual Mouse, una suerte de espejo, reflejo y/o musa del fotógrafo también conceptual Alva Bernadine (que no es para todos los gustos, rompedor, provocador, crítico, no deja nunca indiferente, la foto en blanco y negro de arriba es suya) sobre la que tiene mucho que decir, puesto que el mismo es hombre, dice, de vanguardia (se define a sí mismo como I am a one man subculture). Mouse es experta en lanzamiento de pelotas con el aparato genital. Aquí les pego el enlace de uno de sus vídeos, por aquello de que investigar siempre es jugoso (y porque ELLAS me dicen que, verdaderamente, esto de lanzar y encestar… no saben si les va a costar un disgusto). Veánlo, pues no lo olvidarán.

Veánlo y opinen, que yo aunque ando impresionado, como periodista deportivo que soy, creo que los campeonatos de esta disciplina (y la de tiro con pene, pongamos) tendrían un éxito arrollador.

http://blogs.elpais.com/eros/2012/02/vulvas-mil.html#more

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El orgasmo electrónico

La historiadora de la tecnología Rachel P. Maines publica un estudio sobre el vibrador

El orgasmo electrónico

Anuncio de un vibrador en una revista estadounidense a comienzos del siglo XX. :: IDEAL
Durante milenios, los médicos han tratado la histeria de las mujeres con masajes vulvares hasta provocar un «paroxismo histérico». Tal trabajo les resultaba tedioso y buscaron ayudantes, humanos primero (matronas, sobre todo), y mecánicos después. Así se empleó la hidroterapia y más tarde, cuando la electricidad llegaba a todas las consultas, los vibradores. En el siglo XX estos aparatos empezaron a poder comprarse para su uso doméstico.
‘La tecnología del orgasmo’ es el producto de una investigación que combina un análisis de la histeria en la tradición médica occidental con un examen detallado de los dispositivos utilizados para tratar la ‘enfermedad’. La investigación de la historiadora estadounidense de la tecnología Rachel P. Maines es exhaustiva, basada en textos de Hipócrates hasta nuestros días, que demuestran que la sexualidad de las mujeres sigue siendo percibida como misteriosa y problemática por muchos sectores.
El primer artilugio para aliviar lo que Maines llama ‘histeria’, o sea insatisfacción sexual femenina o ausencia de orgasmos, fue la mano. Los médicos eran los encargados de usar este método ‘manual’ que consistía en frotar los genitales femeninos. La histeria, un mal que los doctores diagnosticaban a las viudas y demás mujeres que no tenían hombre que las cubriera, era la enfermedad. La tecnóloga del orgasmo señala que en el antiguo Egipto ya se abordó la cuestión, pero no fue hasta Hipócrates, el galeno creador del ‘juramento hipocrático’, cuando se consideró enfermedad aquel mal. El tratamiento, para este padre de la medicina, estaba claro: la tecnología ‘digital’, o sea un dedo untado de diversas hierbas y ungüentos que hurgara en la vagina.
En palabras de la especialista estadounidense, la mayoría de las mujeres pueden alcanzar un orgasmo en tres minutos. Pero el hombre se encargó a lo largo de la historia de exculparse de toda responsabilidad en la ausencia de orgasmos de algunas mujeres, su incapacidad para ofrecerles el clímax sexual. En este sentido, la experta asegura que «eso que llamaban histeria no era más que la insatisfacción sexual de muchas mujeres, casadas y solteras». En este punto, y siguiendo con el predominio machista, a la que estaba casada e iba al médico, se le recetaba que copulara más. A la que estaba soltera o viuda, se le ofrecían unos masajes en los que el médico o la matrona sustituían la mano de la paciente, que no debía tocar sus órganos sexuales si no quería la ‘condenación eterna’.
Vibradores
La aparición de los vibradores libró a los médicos de caer en la tentación, o lo que es lo mismo, de tocar las vaginas y clítoris de las ‘enfermas’, aquellas mujeres aquejadas de histeria, neurastenia y furor uterino. La masturbación fue el remedio de los doctores, desde tiempos de Hipócrates, para acabar con aquellos males, especialmente el furor uterino.
El legendario doctor Sigmund Freud fue de los pocos especialistas que se opuso al método manual o vibratorio para ‘apagar’ los calores sexuales femeninos. En opinión de Freud todo se encuentra en el pensamiento, en el cerebro, en los traumas instalados en el subconsciente y no en la ausencia de buen sexo.
Tras la mano llegó el agua, los masajes hidráulicos y la invención de todo tipo de artilugios para lograr la satisfacción sexual de las ‘histéricas’. Maines recoge todo tipo de técnicas y aparatajes diseñados por los doctores del XIX, como las duchas diseñadas especialmente para masajear la vulva y el clítoris, como las que había en Saratoga a finales del siglo XIX. Consistían en una especia de asiento redondo con un agujero en el centro del que salía un chorro de agua que se podía regular a voluntad.
La explosión a comienzos del siglo XX de la era electrónica y su aplicación a la medicina desplazó los ‘masturbadores hidráulicos’ y dio paso a toda una serie de artilugios electrónicos para, en principio, uso de médicos y matronas en las pacientes, pero posteriormente ellas se los pudieron llevar a casa, y de esta manera la vibración entró en los hogares.
Los aparatos se lucían en las páginas de las revistas médicas y también en aquellas publicaciones destinadas al público femenino. Más allá de la anécdota y el dato curioso, Maines pone en entredicho la historia de la sexualidad escrita por los hombres y analiza cómo el vibrador supuso una liberación sexual para la mujer.
http://www.ideal.es/granada/20120122/local/granada/orgasmo-electronico-201201212112.html
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Sexo a solas

Sexo a solas - Archivo   Los Tiempos

Sexo a solas – Archivo Los Tiempos

La masturbación femenina sigue siendo uno de los más grandes tabúes y sobre ella, las mujeres guardamos silencio, a pesar de que es prácticamente un pasatiempo femenino y una práctica necesaria para nuestra salud sexual.

En 1993, una encuesta realizada por la psicóloga Carol Rinkleib Ellison, autora de Women’s Sexualities, 75 por ciento de las mujeres se masturbaron en los últimos tres meses. En 2004 una encuesta por el Centro Berman en Chicago reveló que 44 por ciento de las mujeres usa un vibrador durante sus sesiones de sexo a solas. Nadie lo niega, las mujeres no hablamos de ello pero cuando llega el momento de mimarnos, las chicas somos todo menos tímidas. Y, a pesar de que se cree que son las solteras las que pasan más tiempo con las manos bajo la falda, estudios demuestran que las mujeres casadas o que tienen pareja, se masturban más seguido que las que están solteras y saliendo.

El auto-placer frecuente ha sido relacionado a una autoestima alta, confianza en una misma y su propio cuerpo, mejor autoimagen y una vida sexual más activa y satisfactoria. Estas son algunas de las razones por las que los terapeutas sexuales aconsejan a las mujeres que no están contentas en la cama que aprendan a darse placer y conozcan su cuerpo.

“Existe una fuerte relación entre explorar tu propio cuerpo y llevarte al orgasmo, con estar dispuesta a explorar con tu pareja y tener orgasmos juntos. Las mujeres que se masturban están más cómodas con su cuerpo y con el sexo en general”, dice Ian Kerner, terapeuta sexual de Nueva York y autor de varios libros sobre sexualidad, entre ellos Sex Detox.

Las ventajas del auto-erotismo femenino que enuncian hoy psicólogos y sexólogos, es que es una labor de educación sexual. Por medio de ella, descubrimos sentimientos eróticos y conocemos nuestro propio cuerpo, sus reacciones y vivencias eróticas, lo que es una gran ventaja para el encuentro sexual con la pareja. Entre otras ventajas, sexólogos afirman que permite el aprendizaje de la actividad sexual en un ambiente relajado, en el cual no hay que estar pendiente de la pareja ni preocupadas por una buena identificación de la propia activación y respuesta sexual. Además, no sólo es un ejercicio que puede practicarse a lo largo de la vida, pero es efectivo  para fortalecer la musculatura pélvica.

Si a estas alturas del artículo sientes pudor ante la idea de aprender a masturbarte o perfeccionar tu práctica, ten claro que se trata de una actividad de propia estima que mejora la calidad de vida, necesaria si tienes problemas para llegar al orgasmo o disfrutar tu sexualidad.

El objetivo es: aprender a darte placer y no sentirte mal sobre ello. Si tú misma no sabes cómo funciona tu cuerpo, ¿cómo vas a explicárselo a tu pareja?

“La masturbación es la mejor manera de descubrir qué te excita para que luego puedas comunicárselo a tu pareja”, dice la fundadora del famoso Berman Center, la terapeuta sexual Laura Berman. Por su parte, Pepper Schwartz, autora de Everything You Know About Love and Sex Is Wrong, dice que “la masturbación te prepara para un sexo fabuloso, ya que aprendes lo que te gusta y puedes enseñarle a tu pareja”.

Con la ayuda de los expertos más reconocidos mundialmente, te damos una guía a la masturbación femenina, que puede ser lo mejor que te puede pasar en tu vida amorosa desde que tu primer amor encontró tu clítoris.

Tu imaginación, un poderoso aliado

Estés imaginando a Eric Bana besando tu cuerpo entero o que estás siendo secuestrada por Brad Pitt en Troya, encontrar las fantasías que encienden tu chispa es clave para aumentar y activar el deseo y mejorar tus posibilidades de alcanzar el orgasmo, sola o acompañada.

“Para ponerte en sintonía con la experiencia sexual, primero debes apagar las áreas cerebrales asociadas al estrés y la ansiedad, y fantasear es la manera más efectiva de lograr eso”, explica Kerner. La lógica es simple: no puedes preocuparte por el trabajo, el dinero o la ropa sin doblar cuando tu lóbulo frontal está enfocado en la recreación de esa escena sexy de Top Gun.

¿Aun tienes dudas sobre el poder de la fantasía? En 1992 Beverly Whipple, autora del libro The Science of Orgasm, monitoreó la presión sanguínea, ritmo cardiaco, diámetro de la pupila y tolerancia al dolor de diez  mujeres que llegaban al clímax con el poder de su mente. Mientras ellas fantaseaban en un laboratorio, siete de ellas exhibieron las mismas respuestas físicas causadas por la estimulación manual.

Cuando estás sola es el momento ideal para fantasear porque tienes todo el tiempo del mundo (y cero presión) para buscar en tus archivos mentales y evocar esas pasadas experiencias sexuales, escenas eróticas, escenarios fantasiosos o imágenes que te ponen “on”. Lo esencial es que no temas ir donde tu mente te lleva, incluso si es al lado oscuro. “Escenarios que involucran bondage y dominación son totalmente normales”, dice Jamye Waxman, educador sexual y autor de Getting Off: A Woman’s Guide to Masturbation.

En un estudio de la Universidad de Vermont, 71 por ciento dijo que tenían fantasías “kinkies” o tabúes. Por otro lado, debes eliminar cualquier culpa que sientes, pues como señala Kerner, “muchas mujeres se sienten mal sobre fantasear mientras están con su pareja, pero la fantasía es una herramienta que puedes usar para meterte completamente a la experiencia sexual”.

Por otro lado, las fantasías te ayudan a excitarte cuando te cuesta sentirte sexy; cierra los ojos y recuerda esos pensamientos que te excitaron cuando estabas sola. Durante el sexo, las imágenes atrevidas pueden ayudarte a eliminar cualquier distracción. “Las mujeres se quejan porque pierden el orgasmo debido a un cambio en sus cuerpos o pensamientos. Cuando sientas que ese estado elevado de excitación se está por escapar, fantasear te trae de vuelta al sexo y ayuda a llevarte a la cima”, aconseja Kerner.

El cambio es bueno

Todos vamos por lo que funciona, pero si, como 70 por ciento de las mujeres de un estudio de la Universidad de Southern California, eres de las que hace lo mismo cada vez, piénsalo dos veces, pues puede ser contraproducente.

“Al masturbarte usando solo un método, puedes estar entrenándote a responder solo a un tipo de toque o posición”, dice la terapeuta sexual, Yvonne K. Fulbright, fundadora de sexualitysource.com. Mientras eso tiene sus beneficios, porque sabes que si haces eso llegarás al clímax, también tiene un lado oscuro.

“Algunas mujeres se sienten frustradas porque solo pueden llegar al orgasmo en una posición sexual, usualmente la posición donde la mujer es la dominante, es decir, cuando ella arriba. Esto sucede porque la presión y la fricción al frotar su clítoris contra el abdomen de su pareja imita el método más común de auto-estimulación clitorial”, explica Kerner.

Familiarizarte con un amplio rango de sensaciones que se sienten placenteras ayudará a mejorar tu vida sexual. Así que dale un “twist” a tu rutina sexual en solitario probando nuevos movimientos y sensaciones.

A pesar que el clítoris está prácticamente chillando por atención, no debes ignorar las otras partes de tu cuerpo;  la vagina está llena de distintas capas de nervios que pueden producir sensaciones inesperadas en lugares impredecibles.

“La estimulación del clítoris puede ser la manera más popular de experimentar un orgasmo, pero hay más caminos hacia la respuesta sexual. Explorar tu cuerpo es la mejor manera de descubrir tu completo potencial orgásmico”, dice Whipple.

Puedes usar tus dedos para aplicar distintos niveles y tipos de presión en las paredes de tu zona V, un acto que los terapeutas sexuales recomiendan para que conozcas tu anatomía.

Y no olvides amar el resto de tu cuerpo. Cada centímetro de tu piel, de pies a cabeza, es una fuente potencial de placer, pues nunca sabes que combinación de roces y toques te llevarán a ese lugar buscado. Y por último, recuerda que nadie te está viendo o juzgando, así que no hay razón para retraerte… no hay límites.

Ejercítate para llegar al gran O

La masturbación no sólo ayuda a construir confianza sexual, pero los terapeutas sexuales la recomiendan a mujeres que tienen dificultades para alcanzar el gran O. Y es que, comparando con los hombres, las mujeres tienen mayor dificultad para alcanzar el orgasmo. ¿El remedio? La masturbación.

Las mujeres que se masturban regularmente aprenden qué se siente bien para ellas. Ser capaz de llegar al orgasmo durante el sexo ya por sí es algo complicado (solo 30 por ciento de las mujeres son capaces de alcanzar la cima a través de la penetración), pero si estas cansada de solo “llegar” cuando tú estás arriba, asume distintas posiciones mientras te masturbas; recostada de espalda, de estómago o sentada.

“Es un ejercicio muy útil ya que estás viendo qué tipo de estimulación necesitas en cada posición para alcanzar el orgasmo, ya sea estimulando tu clítoris o vagina, no importa si es con un vibrador, tus manos u otro objeto, como una almohada. Pero no te des por vencida solo porque no se siente increíble desde el comienzo. Tomará un poco de tiempo que tu cuerpo y mente respondan a las nuevas posiciones y sensaciones. Ve lentamente e intenta varias veces”, dice Fullbright.

Una estrategia que funciona de maravilla es llevarte al borde del orgasmo usando tu método usual y detenerte justo antes de llegar. “Rápidamente cambia a una nueva posición en la que nunca hayas tenido un orgasmo, luego comienza a tocarte nuevamente. Al estar súper excitada, terminar de una nueva manera será mucho más fácil”, sugiere la educadora sexual Dorian Solot en su libro I Love Female Orgasm.

Una vez que llevas la masturbación al siguiente nivel, puedes ver si se lo contarás, o mostrarás, a tu pareja. ¿Muy tímida? ¡Tranquila! Hables o no, alcanzarás una felicidad sexual nunca antes experimentada, tendrás mucho más confianza en tu excitación y alcanzarás el orgasmo cuándo y cómo tú quieras. ¿No es lo que siempre anhelaste? /

El arte del auto-erotismo

¡Sedúcete!
Si tienes esta práctica un poco apartada o te produce pudor, puedes comenzar acariciándote el resto del cuerpo. Mantén una actitud tranquila y tómate tiempo para descubrir qué partes de tu cuerpo responden mejor a las caricias. Las fantasías te ayudarán mucho a “ponerte a tono” antes de aproximarte a tu zona V. Una buena idea es empezar con una tina con espuma. Te ayudará a ir descubriendo sensaciones en todo el cuerpo y en tu zona más íntima. Mientras entras al agua caliente la tensión muscular desaparecerá y serás más receptiva a las caricias cuando estás relajada. Descubre tu cuerpo con tus manos. “Los dedos son ideales para conocer el tipo de presión, velocidad o toque que es mejor para nosotras”, dice Sadie Allison, educadora sexual y autora de Tickle Your Fancy: A Woman’s Guide to Sexual Self-Pleasure. Poco a poco irás descubriendo qué te encanta. Continúa aplicándote una crema hidratante sensual o un aceite, y no olvides poner música relajante, prender velas, servirte una copa de vino… sedúcete a ti misma.


Los amarás

Si aún no lo has probado, añadir un juguete a tus momentos íntimos te hará pensar por qué has tardado tanto en comprarlo.

“Escribo prescripciones por tipos específicos de vibradores”, confiesa la experta Laura Berman que ha diseñado su propia línea de juguetes sexuales para mujeres. Ella recomienda cortos y curvos para estimular el punto G, y largos y delgados para explorar más profundo en la vagina.
“No es que este tipo de exploración no sea posible con tu pareja, pero si estas tratando de comprender la mecánica de tu cuerpo y lo que se siente bien durante el sexo, es mejor cuando tienes la cama solo para ti porque puedes hacer miles de pequeños ajustes–mover el vibrador un poco a la izquierda, incrementar la presión ahí, moverlo de adelante hacia atrás –sin dirigir a tu pareja como sargento o preocuparte porque termine muy rápido”, explica Berman.
En 1999 un sex shop femenino de Nueva York, Toys in Babeland , utilizó esta acertada frase para publicitar un vibrador:

“Hemos puesto a más mujeres en órbita en una semana que la NASA en toda su historia”. Las propietarias de esta boutique sabían muy bien lo que significa introducir un vibrador en tu vida: un antes y un después. La oferta actual en autoerotismo femenino es tan amplia que se puede decir que existe un vibrador para cada mujer.
LA GRAN DUDA: ¿Cuán seguido lo haces?

Ya sea cada día o una vez por semana o al mes, no existe una “frecuencia normal” para la masturbación. Siempre que tu placer en solitario no interfiera con la relación sexual con tu pareja, es decir, que prefieras jugar sola que acompañada, está perfectamente bien.
Solamente en el caso de que exista una conducta obsesiva y compulsiva, se debe consultar con un especialista para conocer las causas de un comportamiento que interfiere con la vida cotidiana o también, cuando sustituye la actividad sexual con la pareja.

 

QUICKIE

Las mujeres que están en una relación se masturbaban con frecuencia. Tener sexo regularmente incrementa la libido (gracias a los niveles más altos de testosterona), por lo que es probable que quieras darte “una manito”

Las mujeres que se masturban dicen que alivia dolores menstruales y mejora los síntomas del síndrome premenstrual. Y aunque se ha encontrado que a veces el orgasmo lleva a dolores de cabeza, también los puede aliviar.

La masturbación puede mejorar tu estado de ánimo y hacerte sonreír en esos días grises. Con el sexo a solas no hay distracción y puedes enfocarte en tu propia experiencia. Los expertos la recomiendan!

http://www.lostiempos.com/m_de_mujer/parejaysexo/parejaysexo/20120127/sexo-a-solas_158096_329966.html

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La masturbación femenina vista desde la enfermería

Éxito en Youtube

La masturbación femenina vista desde la enfermería

Vídeo: Sergio González

Tan amateur que la braguita de encaje es, en realidad, una camisa. Tan divulgativo que sólo lo colgaron en Internet porque buscaban una manera de enseñarlo en clase. Jennifer Alonso, Alexandra Char y Amalia Ortiz, 20 años la primera y 21 las otras dos, estudiantes de 3º de Grado de Enfermería en la Universidad Rey Juan Carlos, colgaron en Youtube un vídeo de casi cuatro minutos sobre técnicas de masturbación femenina a finales de 2011. Luego la revolución. Más de 600.000 visitas y un sonoro debate entre los comentaristas.

Emplearon tres horas y un aula para la grabación, y también una muñeca que sabían que iban a encontrar en la Universidad, con una particularidad, su vagina carecía de clítoris. Así que tuvieron que crearlo. «Usamos el tapón de un botecito de lubricante», cuentan.

Tan bien que las profesoras a cuya materia respondía el vídeo, Almudena Alameda y Lola Herrera, alabaron «su rigor, originalidad y buen gusto». La asignatura se imparte por primera vez y se titula Metodología Avanzada de Cuidados. Su objetivo es, según las docentes, «reflexionar sobre la importancia de desarrollar la actividad cuidadora a través de una práctica basada en la mejor evidencia disponible».

Se les propuso el hipotético caso de una muchacha de 15 años que presentaba el siguiente diagnóstico: «Patrón sexual inafectivo, relacionado con temor al embarazo». Los alumnos podían elegir entre un trabajo sobre técnicas anticonceptivas para evitar el embarazo con el coito o bien técnicas alternativas al coito.

Técnicas alternativas

«Pensamos que el anticonceptivo lo iba a elegir mucha gente, que fue lo que finalmente ocurrió, y nos pareció más interesante el asunto de las técnicas alternativas. En las clases se ve mucho tanto el coito como el preservativo o el diafragma, y nosotras apostamos por una hora de educación sexual para esta chica de 15 años, apoyada con material audiovisual y sobre masturbación, porque hay desconocimiento al respecto», argumentan.

Contrastaron sus estudios de enfermería con información que hallaron en la red, y el resultado es una lista de 15 variantes de estimulación femenina: «Clitoriana directa, clitoriana indirecta, clitoriana con penetración vaginal intermitente, con penetración vaginal continua, clitórico-vulvar tumbada sobre el vientre, vaginal acostada, clitoriana empujando objeto suave o en suspensión, empujando contra objeto (en el vídeo una de ellas se frota sobre el brazo de una silla) y así hasta el Punto G, el chorro de agua e incluso la estimulación anal».

De su recorrido por el erotismo femenino se desprende que precisamente el rey de la masturbación, el clítoris, esa pequeña parte del cuerpo que sirve únicamente para dar placer, es también el único lugar de la anatomía que falta en la vagina que la Universidad Rey Juan Carlosofrece a sus estudiantes de Enfermería. «Nos trajimos cosas de casa: la camisa de encaje negro, una bala vibradora… y enmarcamos el vídeo en una hipotética sesión de educación sexual, que se complementa con un tríptico y unos carteles», explican las chicas.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/19/madrid/1326989836.html

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Contacto sin tacto. Reflexiones sobre el cibersexo

Venus O'Hara by Lars Koudal
Venus O’Hara por Lars Koudal

Woody Allen dijo que la masturbación era sexo con alguien que quieres y yo estoy totalmente de acuerdo con él. Ahora, gracias a la invención del chat y la webcam, esta expresión de auto-amor ya no es un acto solitario. El cibersexo es mucho más que masturbarse delante de una cámara. Es una combinación de voyeurismo y exhibicionismo y lo mejor es que siempre sabes que estas en buenas manos – las tuyas.

El cibersexo es una manera excelente de averiguar la compatibilidad sexual de un amante potencial antes conocerlo en persona. La pregunta “¿tienes webcam?”durante un chat insinuante, es el punto de inflexión, cuando la posibilidad o inevitabilidad de cibersexo puede ser valorado.

Primero, hay que comprobar que la persona con quien hablamos es la persona de la foto. Si no te gusta lo que ves, puedes alegrarte por no haber perdido tu tiempo y dinero en restaurantes y habitaciones de hotel para descubrirlo. En cambio, si os gustáis, el hecho de haber tenido relaciones por webcam, hace que esa primera cita sea aún más morbosa.

El cibersexo no sólo es beneficioso para las parejas que están empezando a conocerse, también puede ser bueno para parejas establecidas. Sobretodo en momentos en que uno de ellos está de viaje o incluso para relaciones a distancia. Sirve para mantener la chispa y la confianza además de dar variedad. Para las mujeres en particular, ver a su pareja eyacular por webcam puede ser tranquilizante ya que se supone que irá menos caliente por una ciudad desconocida y no tendrá tantas fuerzas para portarse mal.

Para los que quieren pagar por cibersexo, existen miles de páginas de webcams en vivo. Las sesiones de webcam de pago pueden ser compartidos por un grupo de suscriptores o – por un precio más alto – un cliente puede comprar un show privado en el que puede tener un contacto exclusivo. Es el interés de la chica de tener el cliente conectado el máximo tiempo posible ya que se cobra por minuto.

Durante mi tiempo como consultora fetish para una de las compañías más fuertes en el sector del webchat, aprendí que había muchos clientes de perfiles muy altos gastando cientos de miles de dolares cada año en sus servicios. Para estos hombres, interactuar con una chica webcam tiene mucho menos riesgo que ir con una prostituta. La anécdota más curiosa que escuché durante mi tiempo allí fue la de un hombre que pedía una devolución porque había tenido un orgasmo tan fuerte que se desmayó. La sesión webcam continuaba, por lo tanto seguían cobrándole mientras él estaba inconsciente.

Algunas personas creen que tener cibersexo con alguien fuera de una relación monógama es lo mismo que ser físicamente infiel. Para mí, se trata de infidelidad solo si tienen la intención de quedar con la otra persona. Sin embargo, me molestaría mucho enterarme que mi pareja pagara por cibersexo. Sobretodo si llegara a pagar cantidades importantes de dinero, que podía haber usado para regalarme algo a mí.
Venus O'Hara by Yuky
Venus O’Hara por Yuky

Hay situaciones en las que el cibersexo puede incluso prevenir la infidelidad. Para mí ha sido útil en momentos concretos, cuando estaba luchando con la monogamia. Tenía una relación donde el sexo no era muy bueno y me costó mucho resistir la tentación de un ex-amante con quien había sido increíble. Empezamos a tener cibersexo con regularidad y me ayudó a ser fiel a mi novio – por lo menos durante un tiempo.

A pesar de que no se puede contraer ninguna ETS al tener cibersexo, también tiene sus riesgos. Por mucha confianza que tengas con tu amante virtual, nunca sabrás si te están grabando o si realmente están solos – como dicen.

Mi peor pesadilla se hizo realidad cuando estaba preparándome para una sesión de sexo virtual con un amante. Se levantó para ir al baño y de repente pasó una mujer mayor delante de la cámara para reorganizar las manzanas en el frutero. Me imaginé que era su madre cuando yo pensaba que vivía solo… Cuando mi amante volvió quería empezar como si nada. Me quedé de piedra y obviamente no tenía ningunas ganas de cibersexo. Le di mis excusas y abandoné la conversación y no tuve más remedio que borrarle de mis contactos. Imaginar que su madre pudiera escuchar mis gemidos era demasiado para mí.

El verdadero inconveniente del cibersexo – por muy bueno que pueda ser – es que tarde o temprano llega un momento inevitable en el que tu ordenador no te da lo que puede ofrecer la realidad de una caricia o un beso. Para encontrar la satisfacción real, hay que salir desde detrás de la pantalla y tomar riesgos reales para buscar sexo digamos de carne y hueso y esperar caer en buenas manos.

http://blogs.elpais.com/eros/2012/01/contacto-sin-tacto-reflexiones-sobre-el-cibersexo.html#more

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