Colau evita multar la prostitución callejera

Las prostitutas aseguran que con la entrada en el gobierno de BComú el trato con los agentes de la Guardia Urbana ha cambiado y ya no imponen sanciones

“No parecen los mismos urbanos. Ya no vienen a la caza y captura de la puta. Hay presión, pero ya no nos multan, como hacía Xavier Trias”. Janet, una de las prostitutas de la calle de Robador del barrio barcelonés del Raval, sostiene que desde que entró Ada Colau en el Ayuntamiento los agentes han dejado de multarlas por ofrecer servicios sexuales en la calle. “Necesitábamos que alguien simplemente nos escuchara. Queremos que coloquen bancos en la calle para trabajar de forma más discreta, tener baños públicos… el Ayuntamiento dice que lo estudia. Ahora, por lo menos, cuando nos precintan un apartamento acusándonos de montar un meublé nos dejan sacar nuestras pertenencias”, se conforma. La estadística da la razón a Janet.

 
Prostitutas en la calle de Robador de Barcelona.
Prostitutas en la calle de Robador de Barcelona. MASSIMILIANO MINOCRI

El exalcalde convergente Xavier Trias, apoyado por el PP, modificó la ordenanza de civismo en 2012 para prohibir la prostitución callejera en Barcelona. En las primeras cinco semanas que la norma estuvo vigente, los urbanos amonestaron a 316 personas (204 de estas denuncias fueron a prostitutas). El convergente conservó la alcaldía un mandato.

 

En junio de 2015, Ada Colau tomó posesión como alcaldesa. Durante todo ese año la urbana interpuso 508 denuncias por ofrecer o contratar servicios sexuales en la vía pública, la mayoría de ellas en los meses que gobernó Trias. Desde la tenencia de alcaldía de Derechos de Ciudadanía y desde la concejalía de Feminismos aclaran que aunque Colau hubiera querido sancionar a las prostitutas —que no quería— no lo hubiera podido hacer porque a los pocos días de haber tomado posesión del cargo entró en vigor Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como ley mordaza. “Esta ley tiene un rango superior a la ordenanza y es de obligado cumplimiento. El texto legal no prevé multar por realizar ofrecimientos sexuales”, defiende una portavoz municipal.

 

La ley mordaza impide sancionar a prostitutas, pero el Consistorio barcelonés añade otros motivos para no multarlas: “Existe una directiva europea que pide que se evite revictimizar a las mujeres en posibles situación de tráfico”. Desde el Consistorio admiten que “no sancionar el ofrecimiento sexual es una práctica consolidada en Barcelona y que, además, no ha tenido ningún impacto sobre el número de prostitutas que ejercen en las calles”.

La portavoz municipal asegura que según las estadísticas con las que cuenta la Agencia para el abordaje integral del trabajo sexual (Abits) el número de meretrices es estable desde hace años. “Las sanciones a las prostitutas no tenían ningún efecto disuasorio y dejar de sancionar no ha supuesto un aumento de trabajadoras sexuales”, concluye la portavoz.

El intendente jefe de la comisaría de Ciutat Vella de la Guardia Urbana de Barcelona, Benito Granados, opina que “quizás antes la administración había perdido un poco la sensibilidad con el tema de la prostitución”. Granados conoce los movimientos que hay en su distrito y más allá. “Actualmente, entre la ronda Sant Antoni, Robador, la Rambla y la Villa Olímpica hay cerca de 60 mujeres ejerciendo la prostitución callejera”. Reconoce que es una población bastante estable.

“Este 2016 en Ciutat Vella no hemos denunciado a ninguna prostituta y hemos multado a unos 80 clientes”, explica Granados. El intendente ha hecho labores de mediación con el colectivo: “Nuestro objetivo es luchar contra la trata de mujeres con fines de explotación sexual. Ahora los explotadores no se distribuyen en grandes organizaciones criminales sino que son estructuras pequeñas que explotan a una o dos mujeres siguiendo métodos emocionales que hacen muy complicado nuestro trabajo”.

En los parques de la Villa Olímpica los servicios sexuales pueden costar entre 10 y 15 euros mientras que en Robador o Sant Antoni alcanzan los 20 euros más “5 y 10 euros por la habitación”. “Actualmente hay una decena de meublés en funcionamiento y la propia normativa va en nuestra contra”, asegura Granados.

Relata que cuando los agentes sospechan que un piso funciona como meubléabren un expediente administrativo. Pero que hasta que se resuelve con el cese de las actividades, se precinta el inmueble y el juzgado da la orden de precinto judicial pasan unos meses durante los que los administradores han tenido tiempo para alquilar, u okupar, otro piso donde continuar la misma función.

También la ONG Genera constata el cambio de actitud de los urbanos con las prostitutas. Esta asociación en defensa de los derechos de las mujeres asegura que las multas solo sirvieron para precarizar, más aún, la situación de las mujeres: “Además, a las que más afectó fue a las jóvenes que se encontraban en una situación de trata (el 15% de las prostitutas según la ONG) y no podían moverse de la calle”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/12/31/catalunya/1483172309_482487.html?id_externo_rsoc=TW_CC

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“Soy prostituta y feminista”

Ofrecen servicios sexuales y no se sienten explotadas. Es su (polémica) lucha por la igualdad de género. Aquí dan la cara.

Fotografía por Michelle Gentile

Natalia no es de este mundo, como tampoco lo son los unicornios, las hadas y los trasgos. Para una buena parte de la población es imposible que exista una mujer así: que se prostituya por elección propia, sin presiones de ningún hombre, y con cierta pasión por su profesión. Pero lo que ya la convierte en una rareza absoluta para muchos es que, además, se considere una feminista. Una prostituta feminista, o lo que es lo mismo, alguien que lucha por la igualdad entre el sexo masculino y femenino y un justo reparto de roles.

¿Pero es posible? Por supuesto, porque Natalia, María o Amanda no son excepciones, ni son pocas, ni están carentes de opinión. Quieren que su voz se escuche. Son mujeres de carne y hueso. De carne y hueso que, según ellas, no está a la venta. «Nosotras no vendemos nuestro cuerpo, sólo ofrecemos un servicio sexual. Y punto», afirma Natalia Ferrari, una de las chicas más activas, sobre todo en las redes sociales, por la defensa de su libertad de elección y de su profesión: «La prostitución, cuando funciona con condiciones éticas, te ofrece pasar un buen rato con alguien que quiere estar contigo, con un pacto muy claro de lo que va a suceder en la cita y sin que haya complicaciones para ninguna de las partes», dice. A diferencia de la gran mayoría de mujeres y hombres que se dedican a este mundo, ella ha decidido dar la cara (literalmente) en esta lucha.

María Riot es otra de las prostitutas que mezclan su actividad con el activismo. Y tampoco oculta su rostro. «Sí, me considero una puta feminista. Veo a una parte del feminismo como una herramienta muy poderosa de empoderamiento. Nosotras nos creamos nuestro propio feminismo, el de las prostitutas, el más básico y necesario: el de poder hacer de nuestro cuerpo lo que queremos y luchar porque ninguna mujer le diga a otra lo que tiene que hacer con su cuerpo o sus genitales». María es también actriz de cine X, otro de los contextos donde los clichés machistas son más pronunciados: «Nosotras no vendemos nuestro cuerpo, primero porque es nuestro y no se puede vender, y segundo porque nuestra profesión no es otra cosa que ofrecer sexo a cambio de dinero».

¿Tiene sentido la lucha feminista en la prostitución? Probablemente más que en ningún otro ámbito, ya que puede tratarse de una de las trincheras más misóginas de la sociedad, un terreno de juego demasiado propicio para la cosificación de la mujer y su sumisión a los deseos masculinos. Pero el coste personal de esa pelea es elevado, así como el estigma. Y el problema es que los ataques (al menos los más dolorosos) no vienen casi nunca de los hombres, sino de las mujeres, de aquéllas que se consideran, como ellas, feministas: son las que, según la opinión mayoritaria en este movimiento, defienden que la prostitución es el hija del patriarcado y las prostitutas, mujeres sin escapatoria.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, presentó hace dos meses una guía destinada a medios de comunicación en la que recomendaba cambiar términos como prostituta o trabajadora sexual por «mujer en situación de prostitución», o clientes por «prostituidores» o «puteros». El problema es que la publicación no distinguía entre las mujeres que libremente quieren dedicarse a este trabajo y las víctimas de la trata, una de las peores lacras de nuestra sociedad.

En realidad, nadie sabe con certeza qué porcentaje de las meretrices ejercen por obligación y cuáles por elección. En 2010, Naciones Unidas calculó que una de cada siete mujeres prostitutas en Europa eran víctimas de trata. ¿Pero qué sucede con las seis restantes? Para esta guía del Ayuntamiento de Madrid son, de nuevo, como los unicornios. No existen. Pero hablamos de una de las grandes industrias del planeta, con más de 40 millones de mujeres y hombres que ejercen este oficio.

La primera vez. «Decidí dedicarme a la prostitución hace cuatro años», cuenta Ferrari. «Mi trabajo en un museo no aportaba nada a mi desarrollo personal, por lo que decidí dejarlo y buscar alternativas. Y me di cuenta de que el sistema laboral sólo me ofrecía más de lo mismo. No recuerdo muy bien cómo o por qué empecé a considerar la prostitución. Hablando sobre esto una amiga me confesó que era prostituta desde hacía un año. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador. Eso y mi necesidad de pagar el alquiler me hizo decidirme. Como apunte diré que la primera vez sentí que tendría que haber empezado a trabajar como prostituta mucho antes».

María Riot tiene una historia paralela. Y una opinión similar: «Desearía haberme dado cuenta antes de que podía ser trabajadora sexual, en vez de pasar años como cajera de supermercado o en locales de ropa, teniendo que soportar jefes, cumpliendo horarios y haciendo tareas insalubres como estar parada sin descanso durante ocho horas seguidas».

Amanda Carvajal es una escort de lujo madrileña. No se considera feminista ni activista, pero lleva igual de mal las acusaciones de otras mujeres: «No conozco un trato más justo e igualitario que el que hay entre una prostituta y un cliente», argumenta. «Yo decido cuánto cobro, la duración de las citas y qué se hace y no en ellas. El cliente acepta y, si no le gustan las condiciones, simplemente el encuentro no se produce. Eso para mí es igualdad de género, pues es un acuerdo en el que tanto él como yo salimos ganando. Y mucho. Incluso, me atrevería decir que yo me siento más beneficiada que ellos, pues el increíble crecimiento personal que he experimentado gracias a mis clientes durante todos estos años es incalculable».

Varias asociaciones de profesionales del sexo, como Aprosex, Hetaira, Genera, Cats y Prostitutas Indignadas llevan tiempo defendiendo los derechos de este colectivo, la despenalización y la diferenciación clara con las redes de trata. «Me han criticado mucho por dar la cara y decir que me gusta mi trabajo y que es una opción laboral legítima», dice Natalia Ferrari. «Parece que si eres una prostituta empoderada no tienes derecho a manifestarte. Si eres una víctima, además, no tienes la capacidad de hacerlo y ya ellas lo hacen por ti».

María Riot se siente cansada del fuego amigo y «de las repartidoras de carnets de feministas». «Lamentablemente he recibido más críticas de mujeres que de cualquier otro grupo. También he visto las mismas etiquetas destinadas a alguna directora de porno con la que he trabajado». Riot se refiere a Erika Lust, autora de cintas que apuestan por una mirada femenina donde la mujer no es utilizada como un objeto sexual, toma la iniciativa y explora sus propios placeres: «Como directora de cine adulto, siempre he fomentado una serie de valores feministas delante y detrás de la cámara. Es decir, que no sólo hago películas donde el placer femenino importa y la representación de las relaciones sexuales es realista, igualitaria y respetuosa, sino que el proceso de producción es ético y fomenta la participación de mujeres en cualquier puesto de trabajo. Mi equipo está compuesto en un 90% por mujeres, desde la operadora de cámara, la ayudante de producción hasta la sonidista», dice una de las pocas cineastas de celuloide X para adultos. «Las mujeres también tenemos derecho a representar nuestra visión de la sexualidad. Muchas veces me dicen que es contradictoria con los valores feministas, pero nada más lejos de la verdad. Disfrutar del sexo explícito en pantalla no es algo intrínsecamente masculino. Creo que nos equivocamos cuando atacamos e insultamos a otras mujeres porque no coincidimos en algo, cuando en realidad podríamos hacer críticas constructivas y ayudarnos entre nosotras para poder debatir y repensar nuestro lugar».

Aunque la verdadera diana del feminismo más ortodoxo es la actriz porno Amarna Miller: «la feminista favorita de los machistas», según la define una de sus detractoras. La intérprete, poeta, escritora, fotógrafa y musa de Podemos está acostumbrada a recibir insultos de odiadoras de redes sociales, pero ella sigue dando la cara: «Dedicarte al trabajo sexual en una sociedad mayoritariamente machista es complejo y te hace enfrentarte a muchos estereotipos», comenta en el descanso de su último filme. «Es muy fácil teorizar sobre el trabajo sexual cuando nunca has estado en un set de rodaje, pero no tanto dar la cara cuando eres tú misma la que se enfrenta al estigma todos los días».

Vídeo polémico. Miller ha estado en la picota desde que protagonizó un polémico vídeo promocional del Festival Erótico de Barcelona donde denunciaba la hipocresía de la sociedad española: «Muchísimas de nosotras somos mujeres empoderadas que nos dedicamos a esto porque queremos. Hay sectores abolicionistas que no conciben que el trabajo sexual pueda ser una forma de empoderamiento femenino, mientras otras ramas del feminismo nos plantean que el trabajo sexual es una forma de recuperar el control sobre nuestro propio cuerpo y nuestra sexualidad».

Les molesta además el «acoso» a los clientes, que no deben pagar, según ellas, la persecución a la que se somete «desde el Estado» a las trabajadoras sexuales. «El problema de las leyes que persiguen a los clientes como si fueran criminales no es únicamente que los estigmatizan: es que nos hacen vulnerables a la violencia a nosotras», denuncia Natalia Ferrari. «El riesgo de multas hace que las profesionales trabajen en zonas más apartadas e inseguras. Muchas tienen que bajar tarifas, hacer prácticas sexuales que no quieren, o aceptar que les negocien el uso del condón. Si un cliente tiene miedo, no querrá darme su nombre real ni su número de teléfono y eso me pone en peligro porque dificulta mis medidas de seguridad. Está demostrado que perseguir la demanda no sirve para proteger a las mujeres, y fuerza a las putas a trabajar en condiciones lamentables, dándole poder a los agresores».

Además, no comparten la denominación prostituidor, ya que entienden que son ellas quienes toman la decisión de prostituirse, y no ellos. «La gente que contrata estos servicios busca disfrutar, sentirse bien, comprendido, respetado y poder desconectar», afirma Ferrari. María Riot añade que «es básicamente un intercambio económico por un servicio sexual, que muchas veces es más psicológico que físico y que muchas personas necesitan o desean. Es un trabajo que disfruto mucho y que me da muchas satisfacciones. Hoy en día no podría imaginarme trabajando de otra cosa».

La mayoría de estas chicas salen y entran en el trabajo sexual dependiendo de su situación personal o económica del momento. «Desde que empecé a trabajar, he dejado la prostitución varias veces», cuenta Ferrari. «Lo hago por desconectar o porque no es compatible con los proyectos de vida que tengo en ese momento. Una de las ventajas de ser prostituta es que puedes dejarlo y volver cuando quieras. Y siempre tendrás trabajo. No pienso en dejarlo a largo plazo, sé que cuando lo considere conveniente podré hacerlo y que también podré volver cuando me dé la gana».

http://www.elmundo.es/papel/historias/2016/11/30/583c18dcca4741ed098b4601.html

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Pagar por sexo, normal entre los jóvenes

Los chicos han integrado ir de prostitutas en grupo como parte del ocio

Lo hacen más por una satisfacción emocional que sexual y no sienten ningún dilema ético

Dos chicos jóvenes conversan con una prostituta en Madrid. Reportaje Gráfico: JAVIER BARBANCHO

  • IRENE HDEZ. VELASCO

Lucas y Javier son dos amigos universitarios de 21 años. Cuando llega el sábado y no tienen nada mejor que hacer, cuando no cuentan con un plan más apetecible, se suben en el Ford Focus gris de Lucas y ponen rumbo a la colonia Marconi, en Madrid sur. Dan vueltas, observan divertidos a las mujeres que allí ofrecen sus servicios sexuales a cambio de dinero, hacen comentarios obscenos sobre el cuerpo de ésta o aquella y deciden qué chica les gusta más. Entonces, detienen el vehículo y comienzan a negociar. Cuando han cerrado el precio, uno de ellos sale del coche mientras el otro recibe en el interior el servicio sexual que haya contratado. Y luego, lo mismo con el otro. “Depende de la chica, claro, pero hemos echado polvos de película por sólo 15 euros”, asegura Javier.

No les gusta ir por ahí aireando que van de putas. “Sobre todo entre las chicas, muchas se lo toman mal”. Pero tampoco tienen conciencia de estar haciendo nada malo. “Estoy en contra de las mafias que explotan a mujeres, eso sí, pero éste es el oficio más antiguo del mundo, siempre existirá y las que quieran ejercerlo libremente tienen derecho a hacerlo“, dice Lucas.

Cambiamos de escenario. Un sábado reciente en el café espectáculo (léase puticlub) Flowers, en la carretera Madrid-A Coruña. A la 1.30 horas un grupo de cinco ruidosos veinteañeros sube la escalera de mármol rematada con columnas de estilo romano por la que se accede al local. Saludan a los gorilas vestidos con traje negro que vigilan el acceso, entran, se piden una copas (12 euros el cubata, 10 euros el refresco) y se acodan en la barra ovalada mientras una treintena de mujeres dan vueltas a su alrededor, en plan pasarela, y se van parando sucesivamente junto a ellos para que comprueben el material. Los chavales las observan con deseo y las toquetean entre risas mientras apuran sus cigarros, que como el resto de clientes apagan sin contemplaciones pisándolos contra el suelo. Tienen que elegir una mujer para uno de ellos porque, aunque han hecho un fondo común, esta vez el dinero no les alcanza para todos. Lo han echado a suertes y el ganador tendrá como premio acceder al cuerpo de una mujer a cambio de billetes.

España, ya se sabe, es el tercer país del mundo con mayor demanda de sexo de pago y el primero de Europa, como ya recogía en 2008 un informe de la ONU. Pero la novedad es que cada vez más son chavales los que recurren a él. Representantes policiales llevan algún tiempo alertando de la “bajada escandalosa” de la edad media de quienes pagan a mujeres a cambio de sexo. “Nos imaginamos al señor de corbata de 50 o 60 años, pero la realidad es que el cliente es mucho más joven, de 19 o 20“, señalaba ya en 2015 el inspector jefe José Nieto, al frente del Centro de Inteligencia de Análisis de Riesgo de la Policía Nacional.

“Están cambiando mucho y muy rápidamente los hábitos de los jóvenes. Cada vez es más común que grupos de chavales recurran a prostitutas como mero entretenimiento. Para ellos, el sexo de pago es algo normal. Igual que consumen alcohol y marihuana, la prostitución es una diversión más”, cuenta Luis Mariano García Vicente, profesor de Trabajo Social en la Universidad Complutense y coautor, entre otros, del estudio Una aproximación al perfil del cliente de prostitución femenina en la Comunidad de Madrid, en el que mostraba cómo muchos jóvenes salen en grupo en busca de meretrices con el mero objetivo de divertirse.

Ningún conflicto ni ético ni de ningún tipo

Ya arrojó datos sorprendentes el estudio sobre prostitución que en 2014 García Vicente y otros investigadores realizaron entre estudiantes universitarios masculinos de hasta 25 años de Económicas, Derecho, Trabajo Social y Psicología (eligieron Económicas y Derecho porque de esas carreras suelen salir quienes luego ocupan puestos de poder, y Trabajo Social y Psicología porque son dos disciplinas que se ocupan de la prostitución). Alrededor del 20% de los encuestados declaró que no tendría absolutamente ningún problema en recurrir a los servicios de meretrices y que estaría dispuesto a hacerlo, por lo que el equipo dedujo que muchos ya lo habían hecho.

Los estudiantes de Derecho fueron los que se llevaron la palma. “Para la inmensa mayoría de los que cursaban esa carrera no había conflicto ni religioso ni político ni de ningún tipo con el hecho de recurrir a prostitutas. Para ellos era algo completamente banalizado, que hacían por pura diversión”, asegura María José Barahona, otra de las autoras de la investigación. Según ese mismo estudio, el 89% de los chavales se declaraba a favor de que se regularice la prostitución.

“La prostitución implica violencia de género, una mujer que realiza prácticas sexuales a 10 hombres a cambio de dinero es obvio que es víctima de esta violencia. En mi opinión no se puede regular algo que conlleva violencia de género”, sentencia García Vicente, quien no duda en cargar buena parte de la responsabilidad en la propia sociedad. “Todos los esfuerzos se han concentrado en penalizar el tráfico de seres humanos relacionado con la prostitución y eso ha contribuido a que los jóvenes sean cada vez más permisivos con la prostitución entendida como servicio”.

“Los jóvenes incluyen los clubes de prostitución en su ruta de ocio”, asegura María José Barahona, profesora asimismo de Trabajo Social en la Universidad Complutense de Madrid y, con sus más de 20 años de experiencia a las espaldas, una de las mayores expertas en el estudio de la prostitución de España. “Los chavales van a los puticlubs a tomar unas copas y acaban muchas veces juntos en una misma habitación con una prostituta a la que se intercambian. Y, si no tienen dinero para eso, echan a suertes quién se va con ella”.

Barahona ha visto con sus propios ojos a menores de edad en la Casa de Campo de Madrid, chavales de 14 y 15 años que sorteaban entre ellos quién se ganaba que una prostituta le hiciera sexo oral. “Se trata de un comportamiento que tienen muy normalizado, así que no les provoca ninguna reflexión o debate ético. Lo consideran una diversión, no lo ven como lo que es: un acto de crueldad hacia otro ser humano. En ese sentido, por ejemplo, prefieren no saber si las mujeres a las que pagan son víctimas del tráfico de personas o no“.

Cada vez más jóvenes adictos al sexo

También Fernando Botana, terapeuta y director de Sinadic, un centro de Madrid que lleva 25 años tratando adicciones, ha advertido un gran incremento en el número de chavales que llegan a su consulta. “Antes apenas teníamos pacientes jóvenes, lo primeros nos llegaron hace tres años y ahora alrededor del 30-40% de todas las personas a las que tratamos por adicción al sexo tiene entre 22 y 24 años, por lo que empezaron con 16 o 17 años. Por lo general son chavales adictos a la pornografía y a las citas sexuales, que disponen de unos 600 euros al mes y que se lo gastan todo en prostitutas”.

Este psicólogo también ha constatado que ir de putas se ha convertido en una moda juvenil. “La adolescencia es un periodo en la que el joven adquiere su identidad, y esa identidad se la da el grupo. Ir a prostíbulos se ha convertido en una seña de identidad. Van en grupo, muchos por no querer diferenciarse de los demás”. Según advierte Botana: “Acudir a un prostíbulo con amigos puede parecer que no es grave, pero a esas edades puede desequilibrar enormemente”.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha realizado en total tres encuestas en las que ha abordado el tema de la prostitución -en 1986, 1994 y 2008-, y que revelan cómo la actitud de los españoles respecto al sexo de pago se ha ido suavizando paulatinamente con el paso de los años, hasta el punto de que en la última, cerca del 80% se mostraba “muy o bastante de acuerdo” con que la prostitución es algo inevitable que debe, por tanto, legalizarse. En 2013, un sondeo realizado por la Fundación Atenea también ponía sobre el tapete cómo los jóvenes madrileños entre 16 y 24 años ya tenían una visión bastante particular sobre la prostitución. Sentían profunda indiferencia hacia las mujeres en esa situación y consideraban que la práctica debería legalizarse porque forma parte de la libertad del individual.

La pregunta es: ¿Por qué va a recurrir un joven a una prostituta en una sociedad hipersexualizada en la que existen aplicaciones que te ponen en contacto con personas cercanas que buscan mantener relaciones íntimas? “Los chavales que recurren a prostitutas suelen tener un déficit de habilidad emocional, que no social. Si pagan 20 euros se ahorran todos los prolegómenos. Muchos tienen problemas para contactar con el otro y pagar les permite ir al grano. Además pagar te hace sentir valorado, hace crecer tu autoestima y tu sentimiento de valía, porque al pagar tienes a una mujer que se pone a tu servicio”, resume Fernando Botana.

Barahona comparte esa opinión: “Los chavales no lo hacen tanto por gratificación sexual como psicológica. Ellas les sonríen, les halagan, les hacen sentirse estupendos… Y a ellos les gusta eso y saber que tienen las riendas del poder en esa relación, porque el que paga exige, y luego alardean ante el grupo. Por no hablar de que además así se evitan el cortejo, el tener que salir a cenar con a una chica, ir al cine…” “Con las putas ahorras tiempo y dinero”, reconocen muchos jóvenes entrevistados para este reportaje.

Para esta profesora de Trabajo Social esto “deja en evidencia que hemos avanzado poco en igualdad de género. Porque la prostitución es lo que más descarnadamente muestra el lugar social que ocupa la mujer”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/09/17/57dc397ae2704ed66e8b4627.html

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El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

La FAVB y alcaldesas metropolitanas consideran que “frivoliza” la actividad y le exigen que “reconsidere” su postura

El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

JULIO CARBÓ

Dos prostitutas rumanas, en la calle de Sant Pau, en Ciutat Vella.

ROSA MARI SANZ

¿Abolir o regular la prostitución? Periódicamente se abre este debate a nivel social y político sin que acabe derivando en cambios significativos. De nuevo, tras la aprobación en diciembre de la puesta en marcha de un plan que dote a Barcelona de unmarco normativo municipal para la prostitución voluntaria y que elimine las multas a las mujeres, han salido voces a favor y contrarias a esta proposición que planteó Ciutadans y se aprobó con el ‘sí’ de Barcelona en Comú (BC), ERC y la CUP. Entre estas últimas, las más sonoras han llegado en forma de manifiesto: el que han suscrito las alcaldesas de Santa Coloma de Gramenet,Núria Parlón (PSC); L’Hospitalet, Núria Marín (PSC); Sant Boi,Lluïsa Moret (PSC), y Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa (CiU), para pedir a su homóloga Ada Colau (BC) que “reconsidere” su posición y refuerce las medidas para erradicar la prostitución de las calles. Tras esta iniciativa están también las entidades Moviment Democràtic de Dones y Xarxa de Municipis Lliures de Tràfic de Dones i Nenes. “Reglamentar la prostitución […] supone asumir que es una alternativa ‘laboral’ aceptable para las mujeres pobres”, denuncian.

El proyecto municipal, todavía en fase de estudio y de debate, no contempla de momento ninguna medida concreta al respecto de la regulación de la prostitución no sujeta a explotación sexual o tráfico de personas, precisa la concejala de Ciclo de la Vida, Feminismos y LGTBI, Laura Pérez. De hecho, matiza, un ayuntamiento no tiene competencias para regular esta práctica otorgando derechos laborales, ni tampoco para abolirla. Compete a la Generalitat, que aprobó en el 2002 un decreto que regula los locales donde se ejerce la prostitución, a los que fija un horario de apertura y cierre, así como una batería de condiciones sanitarias.

Lo que sí puede hacer el consistorio es introducir cambios normativos para legalizar ‘meublés’ en los que las prostitutas ejerzan de manera voluntaria y en buenas condiciones de seguridad e higiene, y donde se realicen inspecciones periódicas, una medida, reconoce Pérez, que aunque se contempla no está ni mucho menos decidida.

El consistorio puede introducir cambiosnormativos para legalizar meublés en los que las prostitutas ejerzan de manera voluntaria y en buenas condiciones de seguridad e higiene

“No soy ni abolicionista ni regulacionista. Lo que tenemos es la obligación de mejorar las condiciones de vida de las mujeres que ejercen la prostitución, de respetar sus decisiones y ofrecerles alternativas y ayudas para la formación e inserción. En definitiva, hemos de defender sus derechos como los de cualquier persona”, defiende la concejala. E insiste en que Barcelona, y todos los gobiernos, “deben tener políticas firmes contra la trata y el tráfico, pero nunca a costa de los derechos de las mujeres”.

MESA DE TRABAJO

Otra de las medidas que se debatirá en la mesa de trabajo, a la que acudirán representantes del colectivo, es reformar los proyectos para que garanticen a todas las mujeres que quieran salir de la prostitución itinerarios de empleo no estigmatizadores, “y que realmente permitan un cambio cuando así lo decidan”. Pero lo primero, insiste la concejala, es dejar de multarlas en base a unaordenanza del civismo que se está revisando.

Ese cambio podría implicar también el dejar de sancionar a los clientes, prosigue Pérez, “para asegurar un marco que no persiga a las prostitutas”. La marcha atrás de las sanciones es algo que lleva años reclamando la síndica en funciones de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, quien se muestra de acuerdo con la propuesta del ayuntamiento de crear un nuevo marco normativo.

En la otra cara de la moneda está la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB). Aunque entre esta organización conviven dos sensibilidades, una radicalmente prohibicionista y otra más próxima a la regulación, la federación ha criticado duramente el plan municipal a través de un comunicado en sintonía con el manifiesto firmado por las alcaldesas metropolitanas. Pese a que también se muestra favorable a que la Guardia Urbanadeje de multar a las mujeres, la FAVB es contraria a que se terminen las sanciones a clientes y considera que con el nuevo plan se está trasladando a la opinión pública un mensaje de normalidad por lo que respecta a la compra de servicios sexuales.

“Un ayuntamiento democrático no puede frivolizar con la realidad de la prostitución”, denuncia la FAVB

“Un ayuntamiento democrático no puede frivolizar con la realidad de la prostitución“, ha denunciado la FAVB, que considera “muy difícil promover políticas de igualdad si aceptamos la existencia legítima, en nuestra ciudad, de una reserva de mujeres exclusivamente destinadas a satisfacer los caprichos de los hombres”. En la misma nota, los vecinos consideran que el consistorio cuenta solo con la opinión del colectivo Prostitutas Indignadas, que aboga por la regulación, mientras silencia a mujeres “chinas, nigerianas, rumanas… el grueso de las mujeres prostituidas”, y exigen al consistorio “coraje para mirar la realidad cara a cara y no contentarse con soluciones fáciles”.

RESPUESTA DEL COLECTIVO

Si la propuesta del Ayuntamiento de Barcelona ha tenido esta dura respuesta por parte de la FAVB, las prostitutas tampoco se han quedado calladas ante el manifiesto contra el plan. Así, la plataforma Prostitutas Indignadas ha reclamado “responsabilidades por la violencia hacia las trabajadoras sexuales” que aseguran que han ejercido durante 10 años los gobiernos de CiU y PSC en Barcelona. La reclamación va dirigida precisamente al grupo de alcaldesas metropolitanas.

SIN LEY

  • Actividad alegal La prostitución es una actividad alegal, porque no está regulada ni prohibida por ley. Lo que sí está prohibido es el proxenetismo (lucrarse con la explotación sexual de una persona). Solo el Estado tiene competencia para legislar sobre el sexo de pago.
  • Prostíbulos La regulación de los locales donde se ejerce esta actividad alegal es competencia de la Generalitat, que promulgó una ley para regular los requisitos de higiene y seguridad de los locales de espectáculos con salas anexas.
  • Ordenanzas Los ayuntamientos pueden prohibir el ofrecimiento o la solicitud de servicios sexuales en la vía pública mediante ordenazas de civismo, mientras que la Generalitat modificó la ley de carreteras para multar a meretrices y clientes por poner en riesgo la seguridad vial.

‘No somos carne de vuestras campaña, somos mujeres con derechos’ es el título de la réplica de Prostitutas Indignadas. La plataforma subraya que no pide al gobierno de Colau “una nueva regulación de ámbito municipal”, sino “generar políticas que garanticen los derechos de todas las mujeres que ejercen la prostitución y que contrarresten las vulneraciones y las violencias que han supuesto las políticas previas”.

Además del PSC y de CiU, votó en contra de la normativa el PP. La portavoz popular Àngels Esteller ha reiterado este lunes la posición de su grupo afirmando que las medidas para acabar con la prostitución deben ser “hacer cumplir la ordenanza de convivencia que prohíbeofrecer y prestar servicios sexuales en la calle”. En este sentido, la concejala ha destacado que antes de hacer propuestas de este tipo se han de tener en cuenta las consecuencias de la prostitución y cómo se degradan los barrios que la sufren provocando problemas de convivencia. Por ello, ha propuesto reforzar la presencia policial y perseguir las mafias que explotan a estas mujeres.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/polemica-regulacion-prostitucion-barcelona-colau-5008179

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La prostitución se cuela en el museo Van Gogh con ‘Easy Virtue’

Reytato de Juia Thal, conocida como Mademoiselle Alice de Lancey. Charles Carolus-Duran

Además de pinturas, la exposición muestra monedas propias de los burdeles o uno de los registros de meretrices que existían en París

El museo Van Gogh de Ámsterdam exhibe hasta el 19 de junio “Easy virtue”, una muestra que refleja el impacto de la prostitución en el arte francés de hace más de un siglo con más de cien obras de arte de Picasso, Degas, Van Gogh y Toulouse-Lautrec.

La exhibición hace un recorrido por las diferentes modalidades que tenía la prostitución en la capital parisina entre 1850 y 1910.

A lo largo de sus salas se podrá observar desde cuadros de cortesanas que ejercían como trabajadoras del sexo a cambio de grandes sumas de dinero hasta mujeres que, ahogadas en deudas, eran explotadas salvajemente en los burdeles.

Axel Rüger, director del museo Van Gogh, recordó en unas declaraciones a Efe que actualmente la prostitución sigue siendo un tema prominente en Amsterdam. “También lo fue entre mediados y finales del siglo XIX en París, ciudad símbolo de la vida moderna de la época, así que era lógico que los artistas la reflejaran en sus obras”. Rüger aseguró que el mismo Van Gogh visitó algunos burdeles y dejó constancia de ello en cartas escritas por su propio puño y letra.

Uno de los cuadros que saluda al visitante nada más entrar es ‘Mujer en los Campos Elíseos por la noche’, de Louis Anquetin. En él se puede ver a una señora abrigada por un grueso abrigo, mientras al fondo varios caballos trasladan carruajes por las calles de París. Solo tras contemplar detenidamente la pintura se vislumbra que justo detrás de la mujer, casi en las sombras, un hombre ataviado con un sombrero de copa se gira para observarla.

“¿Se trata de un cliente? ¿Un acosador? ¿O un simple transeúnte caminando? No lo sabemos, de ahí la ambigüedad de la obra”, explica Richard Thomson, profesor de Arte de la Universidad de Edimburgo.

Otros cuadros son más explícitos. Uno de ellos es un Baudric titulado ‘La Magdalena penitente’, donde se retrata a la cortesana Blanche d’Antigny recostada en el suelo a cielo abierto, desnuda de cintura para arriba mientras mira al horizonte.

Esta mujer, según reza la inscripción que acompaña la obra, nunca vendió su cuerpo por menos de 500 francos y llegó a cobrarle 2.000 al príncipe Paul Demidoff por una noche.Un precio alto comparado, por ejemplo, con los 3 francos que Van Gogh pagaba por una visita a un burdel de Arles, en el sur de Francia.

La prostitución en la calle estaba legalizada en el París de la época bajo circunstancias especiales. Existía un registro de meretrices y estas solo podían trabajar cuando las lámparas de gas que iluminaban la ciudad por la noche se encendían. Si una mujer era detectada ejerciendo y no estaba inscrita, era detenida por la policía.

Uno de esos registros es exhibido en ‘Easy Virtue’ y en él se puede leer no solo información sobre las mujeres arrestadas, sino también sobre sus clientes, así como los nombres de homosexuales y modelos convictos por aparecer en fotografías pornográficas a principios del siglo XX.

Otros objetos de la muestra son unas monedas propias de los burdeles, que eran compradas por los clientes y canjeadas después por sexo con las prostitutas que trabajaban en ellos. De esta manera las madames, las propietarias de los negocios, evitaban que las chicas tocaran dinero real y, con ello, la posibilidad de que le robaran.

Pablo Picasso está presente en ‘Easy virtue’ con cuatro obras que el Van Gogh ha conseguido de préstamos de otros museos. Uno de ellos es “Desnudo con medias rojas”, cuadro que el genio malagueño pintó cuando apenas tenía 20 años y que enseña a una pelirroja recostada en una especie de sofá blanco. La mujer lleva como única prenda de vestir unas medias que, no casualmente, van a juego con el color de su pelo.

http://www.elmundo.es/cultura/2016/02/20/56c86016e2704e5d678b457f.html

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La Policía Local multa en Valencia a 25 clientes de prostitutas en dos años

Las sanciones se producen cuando los clientes son sorprendidos en la calle por segunda vez y alcanzan los 2.000 euros.

El Ayuntamiemto abrirá una mesa de diálogo con agentes sociales para tratar de mejorar la situación de las mujeres y ofrecerles una salida laboral.

La prostitución campa a sus anchas en LinkedIn pese a las condiciones de uso (Foto: ANTONIOLEDERER en Flickr)

Una prostituta en plena calle.

Con dos años y cuatro meses de vida, la ordenanza que prohíbe la prostitución callejera en Valencia se ha saldado ya con 112 multas.

Según han informado fuentes de la Policía Local, 25 de ellas han sido contra clientes, 19 de ellas al ser sorprendidos requiriendo los servicios de las meretrices y 6 por practicar sexo en la vía pública.

Todos ellos son reincidentes ya que la primera vez que los agentes los detectan se levanta un acta de notificación, y es cuando se les localiza por segunda vez cuando se materializa la sanción, que puede ir de los 200 a los 2.000 euros.

El resto de denuncias son por promover servicios sexuales en paneles publicitarios, de las cuales en 7 casos estaban a menos de 200 metros de centros escolares, lo que supone una infracción grave.

La aplicación de esta ordenanza, demandada sobre todo por los vecinos del barrio de Velluters, cuyas calles han estado literalmente tomadas por proxenetas, no ha estado exenta de controversia.

De hecho, un reciente informe de Médicos del Mundo denunció que la entrada en vigor de la normativa ha supuesto un descenso del 50% de la prostitución en la calle, pero ha subido en en la misma proporción en pisos clandestinos y clubes, donde según la entidad, aumenta la desprotección de las mujeres y la vulnerabilidad a la violencia psicológica y física. Además, las organizaciones sociales tienen más difícil el acceso en este entorno, en el que solo llegan a un 13% de ellas.

Ante esta situación, fuentes municipales han informado que el Ayuntamiento de Valencia tiene previsto abrir una mesa de diálogo a principios de este mes en el que participarán todos los agentes sociales implicados con el objetivo de mejor la situación de las meretrices y de ofrecerles una salida laboral. Además, tampoco es descartable que se proponga una modificación de la actual ordenanza.

http://www.eldiario.es/cv/Policia-Local-Valencia-clientes-prostitutas_0_478753138.html

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«Soy puta porque me encanta»

‘Soy puta porque me encanta’

En el Polígono Marconi, uno de los mayores focos de prostitución de Europa, coexisten víctimas de trata de mujeres y meretrices que ejercen la prostitución libremente y que reclaman la regularización

  • DANIEL MARTÍN
  • Madrid
  • JAVIER NADALES (VÍDEO)

Antonella se baja de un coche con una botella de tequila caro en la mano. «Me la ha regalado un cliente», señala orgullosa mientras arroja un preservativo envuelto en papel al interior de una bolsa de basura que ella misma ha atado a un árbol. «Queremos que la calle esté limpia», explica la mujer transexual, que asevera que lleva ejerciendo la prostitución en España de manera voluntaria desde que llegó de Ecuador hace 15 años. «Y no, no era menor de edad cuando empecé», advierte sin que se le pregunte por el tema en una calle del Polígono Marconi, uno de los mayores focos de prostitución de Europa.

«Soy puta porque me encanta este trabajo. Siento que tengo más libertad que si trabajara para un empresario y de alguna manera tengo que pagar el alquiler y las facturas», confiesa con una amplia sonrisa la meretriz, que forma parte de la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras).

Se trata de un colectivo con un mes de vida compuesto mayoritariamente por transexuales que pide normalizar y regular la prostitución «como un trabajo más. Sabemos que debemos cumplir unas obligaciones, pero también queremos darnos de alta en la seguridad social, si queremos irnos un mes de vacaciones, tenerlo pagado, si nos queremos jubilar, poder jubilarnos, tener sanidad…lo mismo que cualquier otro ciudadano», explica.

Ella cobra por servicio unos 20 euros, unos 1.000 euros al mes, y nunca se ha planteado trabajar de otra cosa. Ejerce en la zona del polígono más próxima a la Colonia Marconi, la zona residencial al Sur del distrito de Villaverde donde trabajan sobre todo transexuales. Sin embargo, es en el Polígono del Gato, junto al antiguo casco histórico de Villaverde y el barrio de San Andrés, donde se concentran casi todas las prostitutas.

En esta zona el paisaje cambia y se observa un fuerte trasiego de vehículos, de los que continuamente entran y salen las mujeres. Muchas de ellas están semidesnudas y algunas preparan hogueras para calentarse en medio de las aceras. La Policía y las ONG que trabajan en la zona consideran que la mayoría son víctimas de trata que se prostituyen obligadas por las mafias.

«Nadie te va a reconocer que es víctima de trata jamás y lo que intentan es no hablar contigo, pero te vas dando cuenta de que lo son. Me da pena por las mujeres que no lo hacen por su propia voluntad, pero muchas sí que lo hacemos y la trata nunca va a dejar de existir», argumenta Antonella, que arroja una lanza a favor de las últimas. «Muchas mujeres han perdido su trabajo, no tienen para pagar la casa o dar de comer a sus hijos y se han visto obligadas a prostituirse. Y, ¡olé! por ellas, que han tenido el coraje».

Las integrantes de Afemtras se reunieron hace varias semanas con la concejal de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, Marta Higueras, y con el concejal de Villaverde, Guillermo Zapata, para explicarles que querían mejorar la convivencia con vecinos y empresarios, manteniendo limpias las calles y llevando un «vestuario adecuado».

Las meretrices les propusieron que buscase un espacio donde poder ejercer sin molestar ni ser molestadas. «Marta Higueras fue fría y no nos dio esperanza alguna. Zapata se portó muy bien, se mostró cercano y nos dijo que hablaría con los empresarios y los vecinos para ver qué se podía hacer».

Los vecinos y los comerciantes de Marconi no ven las cosas como Antonella. Para la presidenta de la Asociación de Vecinos Resina, Mabel Díaz, la «suciedad, inseguridad y el espectáculo por la calle» son el pan de cada día. «Desde la ventana, el autobús o el centro cultural se las ve haciendo sus necesidades y ofreciendo sus servicios». Sin embargo reconoce que desde que se aplica la Ley de Seguridad Ciudadana, que entró en vigor el pasado 1 de julio, «hay muy poquitas dentro de la zona residencial y nunca dentro de la colonia; la zona más afectada es la del Gato». Díaz asegura que no es partidaria de la abolición, pero tampoco de la regulación. «Se debería de abrir el debate sin hipocresía y alcanzar un punto medio».

Para Eladio Díez, secretario de la Asociación de Empresarios de Villaverde (AEVI), la prostitución en el polígono «es una ruina» para cualquier negocio que se instale allí. «Imagina que cuando viene un proveedor o un cliente hay un espectáculo dentro de un coche o una transexual masturbándose en la puerta». Díez también explica que «es imposible que en Marconi haya empresas con ambiente femenino» porque se sienten inseguras, ya que «los clientes las abordan pensando que son prostitutas». «Tenemos uno de los distritos con más paro de Madrid pese a tener el parque empresarial más grande».

Hace dos semanas el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, señaló que, desde que entró en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley mordaza, «se han recibido un total de 300 denuncias a clientes y se han iniciado 240 expedientes de sanción, ninguno a prostitutas». Las multas van desde los 601 a los 30.000 euros para los clientes y de los 100 a los 600 para las prostitutas, de las que se estima, en España entre el 80% y el 90% ejercen obligadas.

La portavoz de Afemtras, Ninfa, no se cree estos datos y denuncia que la policía sí multa a las prostitutas. Además se pregunta: «¿Qué hace el Gobierno por las víctimas?, ¿las está indemnizando?, ¿qué ley se les aplica?, ¿la de extranjería y las mandan a su país?, ¿a cuántas está dando asilo?».

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La prostitución divide al PSOE

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, firmando ayer el...El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, firmando ayer el Compromiso Socialista con la Ciencia junto a la secretaria de Innovación, la diputada María González Veracruz. Ballesteros EFE

El programa electoral plantea ‘abolir’ el sexo de pago pero parte de la Ejecutiva prefería no abordar el asunto

Pedro Sánchez sí ha evitado que se penalice a los clientes, como querían las feministas

El PSOE llevará en su programa electoral para las elecciones generales de 2015 la apuesta más avanzada de lucha contra la prostitución de su historia, como reconocen tanto dentro del partido como en las asociaciones de mujeres. Sin embargo, Pedro Sánchez y su equipo más próximo decidieron no llegar tan lejos como algunas mujeres de la Ejecutiva querían. Finalmente, Sánchez evitó proponer la penalización de la compra de servicios sexuales, como pretendía la secretaria de Igualdad del partido, Carmen Montón.

El programa sí introduce la penalización de la llamada tercería locativa (el alquiler de habitaciones para la prostitución, como ocurre en los prostíbulos y locales de alterne). El texto también sanciona la demanda y compra de prostitución, siempre a los clientes, nunca a las prostitutas, pero no lo introduce en el Código Penal.

Los debates sobre este asunto han despertado una viva controversia interna en la dirección del PSOE desde el pasado verano y en varias reuniones, como ha podido saber EL MUNDO.

Estos debates fueron protagonizados por miembros de la Ejecutiva, coordinados por Meritxell Batet, y por personas que forman parte del comité de sabios que asesora a Pedro Sánchez como Victoria Camps, que se ocupa de ética, o Gregorio Cámara, que está especializado en asuntos constitucionales.

Carmen Montón trasladó a la coordinadora del programa socialista, Meritxell Batet, una batería de propuestas “encaminadas a la abolición de la prostitución” por ser “una de las manifestaciones más crueles de desigualdad”, según defiende la Secretaría de Igualdad que dirige.

Según el planteamiento que detalló la ahora consejera de Sanidad de laGeneralitat Valenciana, la prostitución “supone una vulneración de los más elementales derechos humanos”. Por eso, la apuesta del PSOE, en su opinión, debería dirigirse a “erradicarla”.

Esta argumentación fue asumida por los principales dirigentes del PSOE. Pero parte de la Ejecutiva -en especial hombres- se resistió a introducir en el programa medidas que pueden ser polémicas en un asunto sensible y sobre el que no hay consenso social.

Varios miembros de la dirección del PSOE preferían no aprobar medidas coercitivas contra los clientes de las prostitutas, según han explicado a este diario fuentes de la Ejecutiva. Su intención era que el programa se limitara a perseguir el proxenetismo y la trata de mujeres con fines de explotación sexual, como se ha hecho en anteriores programas electorales. Pero sin entrar tampoco en la penalización de los prostíbulos.

La primera propuesta de Montón, según un borrador en poder de este diario, proponía incluso “penalizar la compra de servicios sexuales”. Es decir, introducir en el Código Penal el consumo de sexo de pago. Pero finalmente se desechó para perseguir un mayor consenso social. En el texto definitivo figura “sancionar la demanda y compra de prostitución”.

Fuentes socialistas explican que la penalización del consumo de prostitución sólo se ha planteado en Francia y no de forma tajante: la ley francesa ahora en discusión sanciona a los clientes de la prostitución dos veces. A la tercera, por una cuestión de reincidencia, los penaliza.

Lo que tiene claro todo el partido es que el PSOE debe estar en contra de legalizar la prostitución, como propone Ciudadanos. Fuentes de la Ejecutiva explican que esto sería “un regalo para los proxenetas y los traficantes” porque “promueve el tráfico sexual” y “no supone un control de la industria del sexo”, sino que la expande al aumentar la prostitución clandestina, ilegal y la que se produce en la calle.

El ejemplo, según estas fuentes, está en Alemania, que legalizó la prostitución hace 10 años. En ese tiempo, afirman en el PSOE, la industria del sexo se ha disparado y no ha aumentado la seguridad ni de las meretrices, ni de los clientes. De hecho, son menos de 50 las prostitutas que se han dado de alta en laSeguridad Social.

Fuentes de la dirección del PSOE admiten que la pretendida “abolición de la prostitución” es un objetivo imposible. “Pero no por ello vamos a renunciar a ello”, argumentan las mismas fuentes, “igual de imposible es acabar con las muertes por accidentes de tráfico, pero hay que intentar aproximarse lo máximo posible a cero”, añadieron, y por eso el anterior Gobierno socialista aprobó el carné de conducir por puntos, explican.

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Las prostitutas ‘libres’ de Marconi se organizan

Crean una plataforma ‘feminista’ para luchar por la regularización de la profesión, ‘con derechos y deberes’

  • DANIEL MARTÍN
  • Madrid

Un grupo de mujeres que ejerce la prostitución “libremente” en el Polígono de Marconi, en el distrito de Villaverde, ha creado una plataforma “feminista” para pedir el cese de las multas, tanto a meretrices como a clientes, la regularización de la profesión y el acondicionamiento de un espacio en el que poder trabajar “sin molestar ni ser molestadas”. El colectivo, formado por unas 200 mujeres, nace bajo el nombre Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras) y promete “presentar batalla” ante el abandono institucional.

La plataforma ha presentado ante los medios su proyecto en un acto celebrado esta mañana en la sede del colectivo defensor de los derechos de las prostitutas Hetaira, en la calle Fuencarral. Ataviadas con camisetas rosas en las que se podía leer ‘Give me rights’ (Dame derechos), las integrantes de Afemtras (algunas con caretas para ocultar su rostro) han resaltado su condición de mujeres libres, no sometidas a ningún tipo de trata, por lo que han pedido que no se las trate como víctimas, sino simplemente “como prostitutas”.

“Queremos trabajar en un lugar tranquilo, donde no molestar ni ser molestadas y pedimos la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana porque es injusto que nos multen y nos traten como a delincuentes”, ha comenzado leyendo una portavoz, que ha exigido que se les den los derechos que tienen “como ciudadanas”. El Polígono de Marconi, uno de los mayores focos de prostitución de Madrid, es una de las zonas donde la Policía está llevando a cabo una mayor presión desde que se comenzase a aplicar la conocida como ‘Ley Mordaza’, el pasado 1 de julio. La ley además de comprender multas para las trabajadoras del sexo, también lo hace para los clientes, que se enfrentan, al igual que ellas, a sanciones que van desde los 601 hasta los 30.000 euros.

“La Policía sólo se acerca a nosotras para multarnos y ahuyentar a los clientes”, ha denunciado la portavoz, que también ha destacado que están “dispuestas a hablar con el vecindario”, ya que creen que, pese a las numerosas quejas por parte de vecinos y comerciantes en Marconi y otras zonas, como la calle Montera, “el entendimiento es posible”. “Los negocios no funcionan por la crisis, no por nuestra culpa. Estamos cansadas de que nos achaquen todos los males de la sociedad. Lo único que compartimos con las drogas y la delincuencia es la calle”, ha señalado.

Otra de las aproximadamente 20 mujeres -muchas de ellas transexuales- que han acudido al acto ha apuntado, en este mismo sentido, que quieren “una convivencia pacífica” y para ello se comprometen “a llevar un vestuario adecuado al espacio”, ya que entienden que realizan su trabajo “en zonas de paso”. También han reclamado la instalación de papeleras y cubos de basura en las zonas donde ejercen para evitar las acumulaciones de suciedad.

Regular la prostitución

Una de las cuestiones en las que más han insistido desde Afemtras ha sido la necesidad de regular la prostitución, lo que conllevaría que las trabajadoras del sexo cotizasen a la Seguridad Social. “Queremos que se normalice, que conlleve derechos y también obligaciones”, ha asegurado Ninfa, otra de las caras visibles del proyecto. Cabe destacar que actualmente el único partido político que se ha pronunciado favorablemente hacia una regulación de la prostitución ha sido Ciudadanos, hecho por el que en su día recibieron numerosas críticas desde el resto de los principales partidos.

Críticas a ONG y sindicatos

El colectivo de prostitutas se ha mostrado crítico no sólo con las instituciones y las leyes, sino también con sindicatos y ONG. De los primeros han lamentado el caso concreto de UGT y su propuesta de suprimir los anuncios de contactos en los medios de comunicación y les han emplazado a sentarse con ellas y que vean su oficio “como un trabajo”. Respecto a las organizaciones no gubernamentales y otras asociaciones que tratan de ayudar a las prostitutas, las portavoces de Afemtras han indicado que les afecta “que digan que el 95%” de ellas son “víctimas de trata” y que en las estadísticas señalen que todas las mujeres con las que trabajan son víctimas, ya que eso las invisibiliza.

La intención del colectivo ahora es comenzar un diálogo con el Ayuntamiento para tratar de resolver los conflictos derivados de sus actividades. Además han anunciado que el día 14 van a limpiar el entorno de Marconi, donde trabajan. “Con la trata no hay trato, pero con nosotras sí hay trato”, han zanjado.

http://www.elmundo.es/madrid/2015/10/07/56153d39268e3e522f8b4675.html

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La Policía multa a 100 clientes de prostitutas en Marconi

LUIS F. DURÁN

Madrid

La Policía ha multado a un centenar de clientes de prostitutas en la colonia Marconi desde que el pasado 1 de julio la Delegación de Gobierno puso en la zona un plan especial de vigilancia. Además, se han sancionado a 30 prostitutas por «exhibicionismo» en las proximidades de lugares destinados a menores, parques o centros culturales. Las multas pueden oscilar entre 100 y 30.000 euros.

Para imponer estos castigos económicos los agentes utilizan como herramienta la nueva la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza. En concreto, se penaliza «solicitar y disfrutar (por parte del demandante) de servicios sexuales en zonas de tránsito público, cerca de lugares destinados a su uso por menores (colegios, parques…) o en zonas que pueda generar un riesgo para la seguridad vial».

Las multas son enviadas a la Delegación de Gobierno que será la encargada de tramitarlas. Las sanciones administrativas para los clientes van, en función de la gravedad, entre los 601 y los 30.000 euros; y para las prostitutas, de 100 a 600.

El grueso de las infracciones han sido impuestas por los agentes del Cuerpo Nacional de Policía aunque también hay varias de los agentes de la Policía Municipal del Ayuntamiento de Madrid. Ambos cuerpos realizan también controles conjuntos en la colonia de Villaverde. Suelen efectuarse a todas las horas del día aunque en mayor medida de noche.

Según fuentes policiales, entre los clientes hay una persona de 70 años pero la mayoría de los multados se sitúan en un franja de edad que va desde los 30 a los 40 años.

La presión policial en la zona no ha impedido que sigan las prostitutas en las avenidas del polígono. Con todo, según fuentes policiales, el número de clientes se ha reducido considerablemente aunque sin poder especificar en que porcentaje.

En Marconi «ninguna prostituta trabaja libremente», según fuentes policiales. Las mafias de trata de mujeres controlan a las meretrices ylas obligan a pagar hasta 500 euros semanales por ocupar un enclave donde ejercen su actividad sexual. Son las organizaciones criminales de búlgaros y rumanos las que dominan el polígono donde se congregan hasta 50 esclavas en las horas de mayor actividad.

Las patrullas se colocan en las zonas frecuentadas por menores, donde los agentes se afanan en levantar denuncias a los clientes que se acercan a hablar con las mujeres.

La Delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, anunció el pasado mes de junio durante una Junta Local de Seguridad que se iba a combatir la prostitución en la zona de Marconi y lo ha cumplido. Dancausa se reunió con vecinos para explicarles las medidas que se iban a tomar en las áreas frecuentadas por menores. En esta labor ha contado con el respaldo de Carmena, también muy sensibilizada con esta problemática.

En el polígono de Villaverde se han realizado más de 15.000 identificaciones desde que en septiembre de 2013 se pusiera en marcha un dispositivo especial para erradicar la prostitución en la zona. En los seis primeros meses del año se habían contabilizado «entre 120 y 150 personas» ejerciendo la prostitución de forma habitual, si bien se habían identificado hasta 476. En 2010 hubo días en que se reunieron a la misma hora hasta 100 mujeres en Marconi.

http://www.elmundo.es/madrid/2015/09/14/55f5fd24268e3e231c8b4599.html

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