“Soy puta por elección. No quería trabajar 12 horas por 600 euros”

Valérie May forma parte de un movimiento en España que defiende el trabajo sexual por voluntad propia. “No quiero seguir en este sistema laboral”, añade. Natalia Ferrari soportó sólo tres días trabajar en un McDonald’s. “Debería haber empezado a prostituirme mucho antes”, se lamenta.

Valérie May tiene 28 años y se define como una escort alternativa.

Valérie May tiene 28 años y se define como una escort alternativa. Adriana Domínguez

 

La vida de Valérie May puede leerse a través de su cuerpo. Su brazo izquierdo lo ocupa, casi por completo, un enorme tatuaje con diferentes dibujos: un cerdo, tomates, una flor de loto… Representan todos ellos el vegetarianismo, régimen alimentario que sigue desde hace tiempo. La gran composición desemboca en un triángulo que se hizo cuando trabajaba como integradora social. Tiene otro tatuaje en las costillas que se hizo con su hermana con la palabra sisters.

En el escote lleva en tinta un cuadro del pintor Alfons Mucha que simboliza el feminismo. Su perro está en la pierna izquierda. En la barriga reposa una estrella japonesa que se hizo a los 17 años y que significa ‘esperanza’. El próximo que se hará será el de una pin-up con la palabra ‘empoderada’ en inglés. Lo hará en honor a su profesión: la de puta.

Valérie May es una de tantas mujeres que hay en España ejerciendo el trabajo sexual por voluntad propia. Putas y feministas que, como si fuese una alfombra, le han dado una sacudida a la palabra hasta hacer caer todos los estigmas que, igual que motas de polvo, viven aferradas a ella. Son mujeres que entienden que el feminismo implica tomar el control de sus propios cuerpos y que sea respetable. Que no glorifican su trabajo, pero que lo defienden por ser la mejor opción para ellas. Por ser su elección.

“La sociedad prefiere que seas camarera trabajando doce horas al día por 600 euros a trabajar en esto”, afirma Valérie May. Se define en su página web como una escort alternativa. Tiene el pelo verde y lleva los labios de color carmín. Se reparte el trabajo entre Tarragona y lo que le sale en Barcelona. Tiene 28 años y lleva algo más de seis meses prostituyéndose.

CASTING PARA ELEGIR CLIENTE

Su madre fue la primera persona en saberlo. Sabe que decidió ejercer esta labor sin esconderse. Sin dobles vidas. Pero muchos conocidos se extrañan. ¿Cómo decidió eso teniendo estudios y experiencia laboral? La respuesta para ella es fácil: “No quiero seguir formando parte de este sistema laboral”, explica.

La primera persona en saber que Valérie ejercía la prostitución fue su madre.

La primera persona en saber que Valérie ejercía la prostitución fue su madre. Adriana Domínguez

Y porque tiene dos dedos de frente, dice. “Una de las cosas que la gente piensa cuando te metes en esto es que te va a dar por el alcohol, las drogas, y que te vas a acostar con cualquiera. Y todo lo contrario. No he fumado en mi vida y escojo a mis clientes. Un masajista ofrece sus manos a cambio de una experiencia concreta. Pues lo mío es lo mismo. No vendo mi cuerpo porque eso es hacerte propiedad de algo. Y yo no me hago propiedad de nadie. Llego a casa con todas mis partes”, dice riéndose.

 
 

Valérie May hace una valoración previa antes de tener un encuentro con uno de sus clientes. Si no cree que vaya a conseguir una conexión desde el principio no queda con ellos. Por ejemplo, no acepta a hombres machistas ni a personas que se crean que están en una situación superior porque ella sea puta. Reconoce que tampoco estaría con un cazador.

Cuenta que con el primer cliente rompió el estigma. Era un chico más joven que ella. “Los clientes son personas completamente normales”, afirma.

Natalia Ferrari se define como vegana, bisexual, atea y antinatalista.

Natalia Ferrari se define como vegana, bisexual, atea y antinatalista. Mai Oltra

La asociación Aprosex ayuda a mujeres que, como Valérie, están iniciándose en la profesión. Una de esas mujeres es Shirley McLaren. Su nombre artístico recuerda al de Shirley MacLaine, la actriz de Irma la dulce. Pero ella recalca que no lo escogió por eso. Lo de Shirley es porque es fan de la cantante escocesa del grupo Garbage. El apellido es porque le apasiona el automovilismo. Y Ferraris ya había unas cuantas.

“Lo que ha pasado con la crisis es que muchas mujeres, al perder su trabajo y no tener problemas con tener sexo con desconocidos se han lanzado a esto. Pero, claro, sin guía. Y como cualquier faena, te tienes que estar reinventando, actualizando. Aprendiendo. El problema es que aquí, como todos follamos, la gente se cree que lo puede hacer bien. Hay gente que puede cocinar muy bien en su casa pero luego no puedes ser jefe de cocina. Aquí pasa lo mismo. Tienes que profesionalizarte, estás atenta a muchas cuestiones”, dice.

Shirley es una mujer transexual que lleva varios años viviendo en España. Nació en México. Allí estudió periodismo. Hace más de una década que ejerce la prostitución. Responde a los abolicionistas con determinación: “Nosotras somos las que tenemos la sartén por el mango. El discursito del abolicionista es que paga por nuestro cuerpo, así que el cliente puede hacer con nosotras lo que quiere. Eso es mentira. Y además es súper peligroso. Al repetirse esa conducta, acaba calando en todos los imaginarios: en las chicas que están empezando, que se acaban creyendo que pueden hacer con ellas lo que quieran; y con los clientes. ¿Las abolicionistas, entonces, nos protegen a nosotras o están protegiendo su modus vivendi?”, se pregunta.

Ferrari encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas

Ferrari encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas Mai Oltra

“Yo no podría trabajar en un matadero porque se me revolverían las tripas, como a otras mujeres se les pueden revolver al comerse la polla de un señor”, explica.

Shirley define a las prostitutas como “artistas del sexo”. “Cada relación no sale igual, es independiente. Es como si tuvieras un huipil (una prenda artesana mexicana). Cada una es diferente porque se hace a mano y es individual. Y eso tiene que tener un coste. No vendemos un producto de necesidad. Vendemos un producto de lujo”, dice. Y eso es algo que no todas las novatas tienen en cuenta a la hora de fijar los precios.

Sobre los clientes tampoco tiene nada malo que decir. Si son educados, limpios y no la regatean, todo está bien. Y si encima tienen buena conversación y le traen regalos, pues mejor. 

LA LUCHA POLÍTICA DE LAS ‘PUTAS INDIGNADAS’

Paula Ezquerra se considera una puta activista. Fue portavoz de la plataforma Putas Indignadas.

Paula Ezquerra se considera una puta activista. Fue portavoz de la plataforma Putas Indignadas. Cedida

Su lucha también va por la rama política. Ha intentado hablar y reunirse con diferentes políticos. Pero todavía no ha obtenido una respuesta clara. “Ciudadanos pide que seamos autónomas. ¿Pero por qué no podemos trabajar para terceros que paguen nuestra seguridad social como cualquier otra empresa? Simplemente porque trabajamos con los genitales”.

Explica que no consigue hablar con Alberto Garzón y que una vez charló cinco minutos con Íñigo Errejón, ambos de Unidos Podemos. Pero ninguno acaba por determinarse a su favor. “Los derechos humanos no se pueden debatir. Sabemos que hay cosas muy feas en nuestro trabajo, eso no lo vamos a negar. Pero igual que en otros sectores. Para hacer un móvil sabemos cómo se consigue el coltán. Pero nadie dice que hay que acabar con la minería o que hay que abolir la industria tecnológica. No. La única industria que dicen que hay que abolir porque hay trata y hay violación de los derechos humanos es la de la prostitución”, asegura.

Además de Aprosex, sólo en Barcelona hay otras tres organizaciones más que velan por los derechos de las trabajadoras sexuales: Putas Indignadas, Putas y Alianzas y la asociación Genera. Durante un tiempo, la portavoz de la primera fue Paula Ezquerra, para dar la cara –“que ellas dan la cara por sí solas, no me necesitan a mí, pero sobre todo ante medios de comunicación por la cuestión del estigma y de la familia”, dice-.

Ahora es portavoz de la asamblea general. Ha hablado con políticos, con organizaciones internacionales. También ha sido consejera de la CUP en el distrito de Ciutat Vella de Barcelona hasta finales de octubre de este año. “Llegué a un acuerdo porque me interesa más concentrar mi lucha en los derechos de las trabajadoras del sexo”, dice. En ese distrito está el barrio del Raval y su calle Robadors, donde se concentran numerosas trabajadoras sexuales.

Shirley es una mujer transexual que ejerce la prostitución desde hace más de una década.

Shirley es una mujer transexual que ejerce la prostitución desde hace más de una década. Adriana Domínguez

Así que Paula Ezquerra es “puta activista”. “O activista puta”. El tema es que lleva desde los 18 años ejerciendo. Ahora tiene 45. Nació en Buenos Aires, tiene doble nacionalidad y ha trabajado en muchas partes del mundo. Y para ella, lo mejor que le ha dado su trabajo es tener tiempo libre. Un beneficio que no habría conseguido con ningún otro empleo, según dice.

“Yo tengo una frase que es: el estigma puta atraviesa a todas las mujeres”, sostiene. “Nosotras nos reapropiamos de la palabra puta, pero creo que todas las mujeres nos la debemos apropiar porque es una manera en la que los hombres nos controlan”. Porque Ezquerra estira el discurso a todas las mujeres, no sólo a las trabajadoras sexuales. “Si tenemos un mayor control sobre nuestro cuerpo y no permitimos que nadie nos diga cómo hacer, o cómo ser o disponer de nuestro cuerpo, de nuestra sexualidad, sensualidad, del erotismo, sin esa mirada acusatoria del patriarcado y del machismo, la sociedad hará un avance impresionante”, dice.

Paula Ezquerra lamenta lo que llaman la “santificación de sus vaginas” y la moralidad impuesta. También que sean expuestas siempre como víctimas, cuando no son vulnerables, sino “vulneradas”.

“DEBERÍA HABER EMPEZADO A PROSTITUIRME ANTES”

Otra de las mujeres que más ha defendido su trabajo como puta en medios de comunicación durante este último año ha sido Natalia Ferrari. Ella, al contrario que otras muchas mujeres, no sólo ha hecho pública su cara. También su nombre.

Cuando comenzó a tomar decisiones sobre cómo iba a trabajar, tenía asumido que debía ponerse un nombre artístico al ver que era lo que todas hacían. “Pero según construía mi discurso y tenía claro que quería trabajar contra el estigma, me di cuenta de que no tenía coherencia para mí ocultarme o separar mi identidad de mi trabajo. Creo que hacerlo es una opción legítima y, teniendo en cuenta que las prostitutas vivimos una discriminación similar a los homosexuales hace 50 o 60 años, en muchos casos el anonimato es más que necesario para nuestra seguridad”, dice.

Y añade: “Muchas compañeras viven con miedo de que en su otro trabajo se enteren y las echen, o sus familias dejen de hablarles, o ya no quieran contratarlas o se nieguen a alquilarles pisos. Sentí que usar mi nombre real y enseñar mi cara no iba a afectarme tanto, pero sí podía marcar una diferencia en otras. Para que se nos vea como personas que hemos decidido este trabajo, que no queremos vivir marginadas y que nos merecemos respeto”.

Natalia Ferrari se define como una mujer “bastante peculiar”. Es vegana, bisexual, atea, antinatalista y sólo practica relaciones abiertas. Dejó el instituto a los 13 años.

Antes de trabajar como meretriz había probado con otros trabajos. “Soportó” estar en un McDonald’s durante tres días y no aguantó más. Lo siguiente fueron otros dos días trabajando como teleoperadora. También estuvo un par de años como vigilante de seguridad y en el servicio de atención al público en un museo. Alguna temporada la pasaba a tiempo completo de voluntaria en una ONG en defensa de los derechos de los animales.

Cuenta que estaba muy cansada de su trabajo, que se veía a sí misma estancada con 30 o 40 años en un empleo precario que no le aportaba nada en el desarrollo personal. Así que entró en pánico. Decidió dejarlo y buscar alternativas. Encontró en la prostitución condiciones que le resultaron muy atractivas. 

“La primera vez tenía miedo, por un momento me creí el cuento de que los hombres que pagan son monstruos y que el papel de la puta es el de ser una mujer sumisa. Pero la realidad es que la cita fue incluso más agradable que otras en las que no ha habido dinero de por medio. Tuve la sensación de que debería haber empezado a prostituirme mucho antes”. 

Una manifestación de la plataforma Putas Indignadas, de la que Paula Ezquerra (derecha) fue portavoz.

Una manifestación de la plataforma Putas Indignadas, de la que Paula Ezquerra (derecha) fue portavoz. Cedida

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20161201/174983263_0.html

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«Soy puta porque me encanta»

‘Soy puta porque me encanta’

En el Polígono Marconi, uno de los mayores focos de prostitución de Europa, coexisten víctimas de trata de mujeres y meretrices que ejercen la prostitución libremente y que reclaman la regularización

  • DANIEL MARTÍN
  • Madrid
  • JAVIER NADALES (VÍDEO)

Antonella se baja de un coche con una botella de tequila caro en la mano. «Me la ha regalado un cliente», señala orgullosa mientras arroja un preservativo envuelto en papel al interior de una bolsa de basura que ella misma ha atado a un árbol. «Queremos que la calle esté limpia», explica la mujer transexual, que asevera que lleva ejerciendo la prostitución en España de manera voluntaria desde que llegó de Ecuador hace 15 años. «Y no, no era menor de edad cuando empecé», advierte sin que se le pregunte por el tema en una calle del Polígono Marconi, uno de los mayores focos de prostitución de Europa.

«Soy puta porque me encanta este trabajo. Siento que tengo más libertad que si trabajara para un empresario y de alguna manera tengo que pagar el alquiler y las facturas», confiesa con una amplia sonrisa la meretriz, que forma parte de la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras).

Se trata de un colectivo con un mes de vida compuesto mayoritariamente por transexuales que pide normalizar y regular la prostitución «como un trabajo más. Sabemos que debemos cumplir unas obligaciones, pero también queremos darnos de alta en la seguridad social, si queremos irnos un mes de vacaciones, tenerlo pagado, si nos queremos jubilar, poder jubilarnos, tener sanidad…lo mismo que cualquier otro ciudadano», explica.

Ella cobra por servicio unos 20 euros, unos 1.000 euros al mes, y nunca se ha planteado trabajar de otra cosa. Ejerce en la zona del polígono más próxima a la Colonia Marconi, la zona residencial al Sur del distrito de Villaverde donde trabajan sobre todo transexuales. Sin embargo, es en el Polígono del Gato, junto al antiguo casco histórico de Villaverde y el barrio de San Andrés, donde se concentran casi todas las prostitutas.

En esta zona el paisaje cambia y se observa un fuerte trasiego de vehículos, de los que continuamente entran y salen las mujeres. Muchas de ellas están semidesnudas y algunas preparan hogueras para calentarse en medio de las aceras. La Policía y las ONG que trabajan en la zona consideran que la mayoría son víctimas de trata que se prostituyen obligadas por las mafias.

«Nadie te va a reconocer que es víctima de trata jamás y lo que intentan es no hablar contigo, pero te vas dando cuenta de que lo son. Me da pena por las mujeres que no lo hacen por su propia voluntad, pero muchas sí que lo hacemos y la trata nunca va a dejar de existir», argumenta Antonella, que arroja una lanza a favor de las últimas. «Muchas mujeres han perdido su trabajo, no tienen para pagar la casa o dar de comer a sus hijos y se han visto obligadas a prostituirse. Y, ¡olé! por ellas, que han tenido el coraje».

Las integrantes de Afemtras se reunieron hace varias semanas con la concejal de Equidad, Derechos Sociales y Empleo, Marta Higueras, y con el concejal de Villaverde, Guillermo Zapata, para explicarles que querían mejorar la convivencia con vecinos y empresarios, manteniendo limpias las calles y llevando un «vestuario adecuado».

Las meretrices les propusieron que buscase un espacio donde poder ejercer sin molestar ni ser molestadas. «Marta Higueras fue fría y no nos dio esperanza alguna. Zapata se portó muy bien, se mostró cercano y nos dijo que hablaría con los empresarios y los vecinos para ver qué se podía hacer».

Los vecinos y los comerciantes de Marconi no ven las cosas como Antonella. Para la presidenta de la Asociación de Vecinos Resina, Mabel Díaz, la «suciedad, inseguridad y el espectáculo por la calle» son el pan de cada día. «Desde la ventana, el autobús o el centro cultural se las ve haciendo sus necesidades y ofreciendo sus servicios». Sin embargo reconoce que desde que se aplica la Ley de Seguridad Ciudadana, que entró en vigor el pasado 1 de julio, «hay muy poquitas dentro de la zona residencial y nunca dentro de la colonia; la zona más afectada es la del Gato». Díaz asegura que no es partidaria de la abolición, pero tampoco de la regulación. «Se debería de abrir el debate sin hipocresía y alcanzar un punto medio».

Para Eladio Díez, secretario de la Asociación de Empresarios de Villaverde (AEVI), la prostitución en el polígono «es una ruina» para cualquier negocio que se instale allí. «Imagina que cuando viene un proveedor o un cliente hay un espectáculo dentro de un coche o una transexual masturbándose en la puerta». Díez también explica que «es imposible que en Marconi haya empresas con ambiente femenino» porque se sienten inseguras, ya que «los clientes las abordan pensando que son prostitutas». «Tenemos uno de los distritos con más paro de Madrid pese a tener el parque empresarial más grande».

Hace dos semanas el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, señaló que, desde que entró en vigor la Ley de Seguridad Ciudadana, conocida como Ley mordaza, «se han recibido un total de 300 denuncias a clientes y se han iniciado 240 expedientes de sanción, ninguno a prostitutas». Las multas van desde los 601 a los 30.000 euros para los clientes y de los 100 a los 600 para las prostitutas, de las que se estima, en España entre el 80% y el 90% ejercen obligadas.

La portavoz de Afemtras, Ninfa, no se cree estos datos y denuncia que la policía sí multa a las prostitutas. Además se pregunta: «¿Qué hace el Gobierno por las víctimas?, ¿las está indemnizando?, ¿qué ley se les aplica?, ¿la de extranjería y las mandan a su país?, ¿a cuántas está dando asilo?».

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París lleva la prostitución al museo

Una polémica muestra en Orsay desmenuza el oficio más viejo del mundo | París convirtió la prostitución en atractivo turístico, rasgo sociológico y tema de artistas

París lleva la prostitución al museo

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa. Bertrand Guay / AFP

París lleva la prostitución al museo

Ella, de Gustav-Adolf Mossa. MUSEO DE ORSAY

Han desaparecido las salas de filmes X parisinas y el porno tampoco brilla en la televisión -fue, con el fútbol, el gancho de la televisión de pago- porque internet pasó por ahí. Pero tras un cortinado púrpura, crudas películas con más posiciones que las del Kama sutra atraen a un público inesperado: los visitantes de Esplendor y miserias de la prostitución (1850-1910), en el Museo de Orsay. Son cortos, abiertamente pornográficos -los mismos que coleccionaba el rey Alfonso XIII- resucitados en ese museo, el tercero más visitado de Francia, cuyo imán principal es El origen del mundo, de Courbet.

Personaje peculiar, su director, el polémico Guy Cogeval -en el Museo de los Monumentos Franceses, que dirigió, fueron célebres sus veladas festivas, multitudinarias, con invitados como Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposición del desnudo masculino, la -espléndida- en torno a Sade y ahora ésta. ¿El museo será el último refugio de lo políticamente incorrecto?

El crítico de Le Monde , incómodo porque “el eje de las exposiciones de Orsay tiene forma de falo”, titula con la palabra “racolage”, que define en francés la solicitación de una prostituta, penalizada por el gobierno de Sarkozy, para definir “la operación de la Gare d’Orsay”. Y aunque reconoce que “los recortes de los presupuestos de los museos obligan a sus gestores a buscar dinero”, se pregunta “si eso justifica la mul­tiplicación de imágenes de mujeres en posiciones lascivas y de varones que desnudan su vientre”.

Excusa cultural: si la prostitución es en el siglo XIX la profesión mejor repartida en Europa -Picasso describía el domingo español: “Misa por la mañana, toros por la tarde y al burdel por la noche”-, sólo París la convirtió en atractivo turístico, rasgo sociológico, tema de artistas y camino transversal de ascensión social y económica de algunas mujeres.

Cogeval, fan de ópera, encargó el decorado a Robert Carsen (cuyo triunfal Cantando bajo la lluvia vuelve en noviembre al Châtelet) quien debió distribuir ciento ­cincuenta óleos, algunos de ­grandes dimensiones, y otras tantas fotografías, además de los filmes a los que, junto a las fotos más osadas, encerró tras las cor­tinas mencionadas. A la entrada de cada espacio, un cartel: “Prohibido a menores de 18 años”.

Son dos altos en un camino que arranca con Ambigüedad: espacio público y mujeres públicas. Porque en el París iluminado a partir de 1816, en cuanto se encendían las farolas de gas era necesario distinguir entre las mujeres vedadas y las que se ofrecían. Pantalones y cigarro fueron rápidamente una indicación.

El recorrido de Orsay es más explícito: continúa con París como capital de los placeres; la hora en la que se encendían las farolas de gas; lo que pasa entre basti­dores; de la espera a la seducción el lenguaje del cuerpo; Maison closes, escenas de género; imágenes prohibidas; intimidad entre mujeres; reglamentación versus abolicionismo. Sala importante: la aristocracia del vicio. “Admi­radas en la Opera, seguidas por la prensa, esas demi-mondaines ejercen una verdadera fascinación -dice el catálogo- y dan el tono en materia de moda y de gustos”.

Último tramo: imaginario de la prostitución; prostitución y modernidad; el taller del pintor, teatro de fantasmas y obsesiones; placeres de amateurs; una orgía de formas y colores…

“A través de las luces mecidas por el viento / la prostitución ilumina las calles”, poetiza Baudelaire en 1861. El autor de Las flores del mal conjuraba “el pintor de la vida moderna” capaz de “atrapar la vida subterránea de las grandes ciudades”.

La prostitución se convierte en un tema dignificado por el artista, politizado por la naciente anarquía. Y la prostituta en modelo. Su divisa está en Orsay: la Olympia de Manet, escándalo del Salon de 1865 “tanto por su tema -una prostituta desnuda representada en un gran formato- como por la libertad del pincel”.

La muestra está puntuada por nombres ilustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, los hermanos Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) y de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas plantó su caballete en el espacio que separaba, en la Ópera, los camerinos de las bailarinas -adolescentes, algunas de trece años, hijas de planchadoras-, que vivían de otra cosa que del miserable cachet de artista, del escenario. Allí cazaban su presa los señoritos. “El ballet es innoble: una exposición de muchachas en venta”, se indigna Hippolyte Taine en su Notes sur Paris (1867).

No podían faltar varios Picasso -¿qué muestra de dos siglos puede obviarlos?-, aunque es una ausencia la que sobrevuela: el canon del tema, esas Demoiselles d’Avignon -por la calle Avinyó, de Barcelona-, la escena de burdel más fundamental de la pintura. Y el malentendido de considerar descripción del placer lo que en realidad era la crónica de una revisión médica, con el fantasma de la sífilis, el sida de la época.

Regreso al presente: el 6 de diciembre del 2011 el Parlamento francés, con rara unanimidad, ­votó un piadoso deseo: “El objetivo de Francia es el de eliminar la prostitución”.

En la muestra, látigos de seis colas rematadas por perlas o un sillón sexy, objetos y documentos, son casi trazas arqueológicas, pero relegan los matices de Grey a la biblioteca rosa. Una prehis­toria detallada por diversas publicaciones (además del catálogo, Les prostituées de Maupassant reeditado por Gallimard y ABCdaire de la prostitution), es ilustrada también por conferencias, cine (Las noches de Cabiria, Belle de jour…), ópera filmada (La Traviata, Carmen …). Y el 3, 10 y 15 de octubre, Orsay monta un efímero Café Polisson (pícaro), animado por Nathalie Joly, espléndida chansonnier especializada en el repertorio callejero que precedió a Piaf.

Expuesta como una obra, esta frase de una gallega, Carolina Otero, célebre en París bajo el apelativo de La Bella Otero: “Hice mi fortuna durmiendo… pero no sola”.

Mujeres fáciles, vidas difíciles

Las lorettes (“joven mujer fácil”), las cortesanas, las demi-mondaines, las “grandes horizontales” componen una sociedad de clases. En 1802 la Francia napoleónica impone un control médico a esas cortesanas que el teniente Napoléon frecuentaba en los jardines del Palais Royal. Dos años más tarde son reglamentadas las maisons closes, que vivirán en la legalidad casi ciento cincuenta años, también según niveles de confort y calidad. En el nivel más alto, las demi-mondaines. En comisaría las registra un Livret de courtisanes. En el libro, Sarah Ber­nhardt –alternaba el escenario con las habitaciones de hotel y cobraba en ambos recintos–, aparece junto a Valtesse de La Bigne, la meretriz que inspiró a Zola su Nana. En Orsay, La Bigne se deja mirar, retratada en 1876 por Henri Gervex. Pero es la fotografía la que, desde 1839, crea un canal paralelo: al trío pros­tituta, macarra, cliente, añade el de fotógrafo, modelo y comprador. “Millares de ojos ávidos se fijaban en las lentes de los estereoscopios: el amor por la obscenidad es tan vivaz en el corazón del hombre como el amor de si mismo”, escribe Baudelaire en 1859. La fotografía prolonga el ojo, “ese órgano erógeno” estudiado por Freud quien en sus Tres ensayos sobre la teoría sexual, de 1905, asegura que “la impresión óptica es la #1;vía que más frecuentemente despierta la excitación libi­dinosa”. Y con la aparición del cine, y su correlato pornográfico, nacerá un oficio nuevo, pletórico en los diez primeros años del siglo XX.

En fin, Orsay recuerda que #1;si no el alma, el cuerpo de aquellas señoras era el más limpio de París. En Splendeur et misères des courtisanes (1847), cuyo título inspiró #1;el de la exposición, Balzac, para quien “la prostitución #1;y el robo son dos protestas vivaces, hembra y macho, #1;del estado natural contra el estado social”, retrata a la cortesana tipo. “Se bañaba #1;y procedía a una minuciosa toilette, desconocida para la mayor parte de las mujeres de París porque la ceremonia exige tiempo y las cortesanas disponen de todo el día”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/cultura/20150928/54437689243/paris-lleva-la-prostitucion-al-museo.html#ixzz3n1G59d6J

París porta la prostitució al museu

Una polèmica mostra a Orsay l’ofici més vell del món

París porta la prostitució al museu

Una mujer contempla una de las piezas de esta exposición, recién inaugurada en la capital francesa.

Han desaparegut les sales de films X parisenques i el porno tampoc no brilla a la televisió -va ser, amb el futbol, el ganxo de la televisió de pagament- perquè internet va passar per allà. Però després d’unes cortines porprades, crues pel·lícules amb més posicions que les del kamasutra atreuen un públic inesperat: els visitants de Esplendor i misèries de la prostitució (1850-1910), al Museu d’Orsay. Són curts, obertament pornogràfics -els mateixos que col·leccionava el rei Alfons XIII-, ressuscitats en aquest museu, el tercer més visitat de França, l’imant principal del qual és L’origen del món, de Courbet.

Personatge peculiar, el seu director, el polèmic Guy Cogeval -al Museu dels Monuments Francesos, que va dirigir, van ser cèlebres les seves vetllades festives, multitudinàries, amb convidats com Madonna, Mickey Rourke o Jean-Paul Gaultier-, encadena una exposició del nu masculí, una d’esplèndida entorn de Sade i ara aquesta. El museu serà l’últim refugi del políticament incorrecte?

El crític de Le Monde , incòmode perquè “l’eix de les exposi­cions d’Orsay té forma de fal·lus”, titula amb la paraula “racolage”, que defineix en francès la sol·licitació d’una prostituta, penalitzada pel govern de Sarkozy, per definir “l’operació de la Gare d’Orsay”. I encara que reconeix que “les retallades dels pressupostos dels museus obliguen els seus gestors a buscar diners”, es pregunta “si això justifica la multiplicació d’imatges de dones en posicions lascives i d’homes que despullen el seu ventre”.

Excusa cultural: si la prostitució és al XIX la professió millor repartida en Europa -Picasso descrivia el diumenge espanyol: “missa al matí, toros a la tarda i al bordell a la nit”-, només París la va convertir en atractiu turístic, tret sociològic, tema d’artistes i camí transversal d’ascensió so­cial i econòmica d’algunes dones.

Cogeval, fan de l’òpera, va encarregar el decorat a Robert Carsen (el seu triomfal Cantant sota la pluja torna al novembre al Châtelet), qui va haver de distribuir cent cinquanta olis, alguns de grans dimensions, i unes altres tantes fotografies, a més dels films que, al costat de les fotos més agosarades, va tancar rere les cortines esmentades. A l’entrada de cada espai, un cartell: “Prohibit a menors de 18 anys”.

Són dos alts en un camí que arrenca amb Ambigüitat: espai públic i dones públiques. Perquè al París il·luminat a partir del 1816, així que s’encenien els fanals de gas era necessari distingir entre les dones vedades i les que s’oferien. Pantalons i cigarret van ser ràpidament una indicació.

El recorregut d’Orsay és més explícit: continua amb París com a capital dels plaers; l’hora en què s’encenien els fanals de gas; el que passa entre bastidors; de l’espera a la seducció el llenguatge del cos; Maison closes , escenes de gènere; imatges prohibides; intimitat entre dones; reglamentació enfront d’abolicionisme. Sala important: l’aristocràcia del vici. “Admirades a l’Òpera, seguides per la premsa, aquestes demi-mondaines exerceixen una veritable fascinació -diu el catàleg- i donen el to en matèria de moda i de gustos”.

Últim tram: imaginari de la prostitució; prostitució i modernitat; el taller del pintor, teatre de fantasmes i obsessions; plaers d’amateurs; una orgia de formes i colors…

“A través dels llums gronxats pel vent / la prostitució il·lumina els carrers”, poetitza Baudelaire el 1861. L’autor de Les flors del mal conjurava “el pintor de la vida moderna” capaç d'”atrapar la vida subterrània de les grans ­ciutats”.

La prostitució es converteix en un tema dignificat per l’artista, polititzat per la naixent anarquia. I la prostituta en model. La seva divisa és a Orsay: l’Olympia de Manet, escàndol del Saló del 1865 “tant pel seu tema -una prostituta nua representada en un gran format- com per la llibertat del pinzell”.

La mostra està puntuada per noms il·lustres de la literatura (Balzac, Baudelaire, Flaubert, els germans Goncourt, Zola, Maupassant, Huysmans…) i de la pintura: Courbet, Manet, Toulouse-Lautrec, Forain, Van Gogh, Munch, Rouault, Ropp. Degas va plantar el seu cavallet en l’espai que separava, a l’Òpera, els camerinos de les ballarines -adolescents, algunes de tretze anys, filles de planxadores-, que vi­vien d’una altra cosa que del miserable caixet d’artista, de l’escenari. Allà caçaven la seva presa els senyorets. “El ballet és innoble: una exposició de noies a la venda”, s’indigna Hippolyte Taine en el seu Notes sur Paris (1867).

No podien faltar diversos Picasso -quina mostra de dos segles pot obviar-los?-, encara que és una absència la que sobrevola: el cànon del tema, aquestes Demoiselles d’Avignon -pel carrer Avinyó, de Barcelona-, l’escena de bordell més fonamental de la pintura. I el malentès de considerar descripció del plaer el que en realitat era la crònica d’una revisió mèdica, amb el fantasma de la sífilis, la sida de l’època.

Retorn al present: el 6 de desembre del 2011 el Parlament francès, amb rara unanimitat, va votar un pietós desig: “L’objectiu de França és el d’eliminar la prostitució”.

A la mostra, fuets de sis cues rematades per perles o una butaca sexi, objectes i documents, són gairebé traces arqueològiques, però releguen els matisos de Grey a la biblioteca rosa. Una prehistòria detallada per diverses publicacions (a més del catàleg, Les prostituées de Maupassant reeditat per Gallimard y ABCdaire de la prostitution ), és il·lustrada també per conferèn­cies, cinema (Les nits de la Cabiria, Belle de jour…), òpera filmada (La Traviata, Carmen …). I el 3, 10 i 15 d’octubre, Orsay munta un efímer Café Polisson (picant), animat per Nathalie Joly, esplèndida chansonnier especialitzada en el repertori de carrer que va precedir a Piaf.

Exposada com una obra, aquesta frase d’una gallega, Carolina Otero, cèlebre a París sota l’apel·latiu de La Bella Otero: “Vaig fer la meva fortuna dormint… però no sola”.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/20150928/54436878058/paris-porta-prostitucio-museu.html#ixzz3n1GJONrf

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Los clientes que recurren a la prostitución en Madrid son cada vez más jóvenes

El 27 % de los hombres de 18 a 49 años admite haber pagado por tener relaciones sexuales

Los clientes que recurren a la prostitución en Madrid son cada vez más jóvenes

JOSÉ RAMÓN LADRA

El sexo ha encontrado su lugar en la nueva generación de «nativos digitales» y sus nuevas formas de comportamiento y ha provocado un cambio de perfil en el cliente de la prostitución. El acercamiento al sexo de pago resulta, cada vez más, algo socialmente aceptado y empieza a ser habitual que muchas noches de fiesta, cumpleaños o despedidas de soltero terminen en un club de alterne o con compañía de pago. La normalización de la prostitución como una actividad de ocio más también ha hecho que la edad media de los clientes haya descendido considerablemente.

Según los estudios de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP), el cliente habitual en 1998 era un hombre casado, con cargas familiares y mayor de cuarenta años. En 2005 la tendencia cambió y comenzaron a predominar los jóvenes de entre veinte y cuarenta. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que el 27% de los hombres españoles de 18 a 49 años reconoce haber recurrido alguna vez a los servicios de una prostituta.

«Hasta hace unos años, cuando uno hablaba de los clientes de la prostitución se imaginaba a un señor de cuarenta o cincuenta años. En la actualidad esto ha cambiado y ahora la persona que opta por este servicio es más joven, en torno a los veinte o treinta». Fernando Ríos, psicólogo y experto en comportamientos sexuales, considera que esta bajada de edad es algo «natural» que se debe a que ahora los jóvenes se inician en este ámbito mucho antes y «empiezan a mantener relaciones antes incluso de los catorce años». De este modo, justifica que también tengan inquietud por experimentar antes con prostitutas.

Gratificación inmediata

Asimismo, Ríos establece como un factor clave la necesidad por parte de muchos jóvenes de lograr una gratificación inmediata, lo que se traduce en que «no entienden un no o un más adelante». Es el caso de Tomás. Tiene menos de veinticinco años y una actitud muy clara ante la prostitución. «Ligar cuesta mucho trabajo. Tienes que pasarte varias horas hablando con una tía, invitarla a cenar o a tomar una copa y luego puede decirte que no, no hay ninguna garantía de éxito. En cambio en el ‘puticlub’ llegas, pagas y listo. Es todo mucho más fácil, te evitas las complicaciones y te aseguras que esa noche vas a tener sexo».

Sin embargo, no todos los jóvenes acuden a las prostitutas como forma de tener relaciones rápidas y sin compromiso. Hay quienes ven en el sexo de pago una manera de superar sus miedos y su falta de experiencia. Un ejemplo de ello es Alfonso, quien a sus veintiún años reconoce haber perdido su virginidad con una meretriz. «Soy muy tímido y me cuesta mucho relacionarme con las mujeres. Opté por hacerlo por primera vez con una profesional para quitarme la presión y olvidarme de si iba a quedar bien o no». Además, destaca la facilidad con la que se puede acceder a toda la información que se necesite en internet: «Hay foros en los que la gente cuenta sus experiencias con las chicas con las que han estado y te sirve para llamar a la que mejor se adapta a tus gustos y necesidades».

Alexandra lleva más de diez años dedicándose a ejercer la prostitución en su propio domicilio. En este tiempo ha sido testigo del cambio generacional experimentado por la mayor parte de sus clientes, aunque asegura que no sabe dónde está el problema con la edad. «No me preocupan los años que puedan tener, lo importante es la educación. Se presenta a los jóvenes como culpables y la mayoría de ellos muestran más respeto por nosotras que las propias autoridades». En este sentido, denuncia que a los gobiernos «solo les preocupan las prostitutas en la calle para podermultar y sacar dinero».

Desde Hetaira, la asociación defensora de los derechos de las trabajadoras del sexo, tampoco sitúan la gravedad en la edad de los clientes, sino en la falta de prevención y concienciación por parte de muchos de ellos. Un descenso en la percepción del riesgo respecto al SIDA que conlleva que desde este colectivo hagan especial hincapié «en la exigencia del uso del preservativo».

Más allá de valoraciones, el perfil del cliente de la prostitución ha cambiado, se ha rejuvenecido. El sexo de pago se ha convertido en algo socialmente aceptado, una opción de ocio más para muchos jóvenes.

«Sí» a la legalización

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Pretty Woman o el discreto encanto de la prostitución

Julia Roberts era la encantadora prostituta protagonista de aquella edulcorada historia que la lanzó al estrellato. | 25 años después la película, perfecta combinación entre’ La Cenicienta’ y ‘May Fair Lady’ continua encandilando a una amplia legión de fans. | Recaudadora de 200 millones de dólares en su día, encabeza el share televisivo en cada una de sus reposiciones, su longevidad está garantizada.

Pretty Woman o el discreto encanto de la prostitución

‘Pretty woman’ convertía la prostitución en un cuento de hadas protagonizado por una encantadora princesita, pobre Cenicienta, que conquistaba a un apuesto príncipe que convertido en su pigmalión la liberaba de su estado actual de infinita pobreza material y sobretodo espiritual. La cosa iba así:

Érase una vez una bella y joven prostituta de 20 años llamada Vivien que hollaba las aceras de Hollywood a fin de ofrecer sus servicios al mejor postor cuando un buen día su suerte cambia. Aparece en escena, Edward un atractivo tiburón de Wall Street que la contrata para que ejerza su oficio para él en exclusiva durante un fin de semana.

En un principio la pareja sólo tiene algo en común: ambos son empresarios de sí mismos: ‘Tú y yo somos seres muy parecidos: los dos jodemos por dinero’. Pero unos pocos fotogramas después la cosa cambia, y mucho. El cliente cae en las redes de la meretriz que le subyuga con sus encantos. La bonita historia nos descubre el alma sensible de la primera, y el gran corazón de oro del segundo, que se presta a transformarla. Y así nace el amor entre ellos que se ayudan mútuamente. La presunta infeliz humaniza al lobo-hombre, al tiempo que su antiguo cliente hace gala de su auténtica personalidad, transformando sus ansias de poder en caridad sin intereses. Como todos los cuentos de hadas, la historia acaba bien, muy bien, la prostituta deja de vender su afecto por horas y en metálico a su antigua clientela entregando su amor y su cuerpo a un único hombre. Mientras que el cliente habitual deja de serlo para convertirse en un feliz monógamo. Vivien y Edward se casan, son felices y comen perdices.

La película dirigida por Garry Marshall, se convirtió en una de las cintas más taquilleras de la historia, recaudando 200 millones de dólares en el mismo año de su estreno. Pretty Woman, se alzó con el título de la comedia del año y catapultó al estrellato a Julia Roberts, que fue nominada al Óscar de la Academia. Pero lo más curioso es que como cuento que es no desaparece nunca de los primeros puestos del share televisivo. Llamada a la eternidad, encandila a una legión de fans cada vez que se repone en la pequeña pantalla, y no dudan en verla una y otra vez.

Considerando su capacidad de convocatoria, desvelaremos algunos de los secretos mejor guardados del filme:

El guión original era descrito por Roberts, ‘oscuro, horrible y deprimente’. Y es que dictaba mucho del bello cuento que finalmente protagonizó la actriz convirtiéndose en la ‘Novia de América’.  En el libreto original, su personaje iba a ser una drogadicta maleducada y con mal carácter al tiempo que su paternaire lejos de ser un encantador millonario era un hombre guapo pero horrible de talante malhumorado muy lejano al príncipe azul que nos presenta la película.

– El colorín colorado era colorado de verdad, el cuento acababa sí pero de perdices nada, Edward abandona a la prostituta en una cuneta arrojándole sus bien merecidos 3000 dólares a la cara y vuelve a Nueva York con su novia.

-Tras seis revisiones,  y dos reescrituras, el film adquirió su edulcorado final. La taquilla se lo agradeció. Las comedias románticas son mucho más lucrativas.

– Originariamente, la película se titulaba: 3.000 (dólares, claro) tarifa fija cobrada por su protagonista a cada uno de sus ‘habituales’. Pero considerándolo poco comercial decidieron cambiarlo por el de uno de los temas de la banda sonora del filme Oh, Pretty Woman, magnética canción interpretada por el malogrado Roy Orbison.

– La belleza y el gran corazón de Vivien no se libran de ser maltratada por su madre que la llama ‘imán de gilipollas’, las cosas claras…

– Para el papel de Vivien, sonaba Michelle Pfeiffer, pero finalmente la elegida fue Julia Roberts, actriz emergente, candidata a un Oscar secundario por su interpretación en Magnolias de acero

– Edward por su parte, ‘tuvo muchas caras’ antes de hacerse con la de Richard Gere. Entre ellas, la del mítico Superman, Christoper Reeves, Al Pacino, el célebre ya Padrino, o Denzel Whasington, pero ninguno acababa de convencer al director.

–  Richard Gere, sería finalmente el elegido por lo que entraría mucho más tarde en el proyecto, Marshall dudaba de que el actor a pesar del ‘impasse’ en que se encontraba su carrera, aceptara a protagonizar una comedia romántica. (¡Visionarios sí….!, ahí quedan Oficial y caballero u Otoño en Nueva York y sobre todo Novia a la fuga)
– Al actor le sedujo el guión pero no así el papel del personaje masculino que le parececió soslayado por el femenino, de modo que rechazó la oferta. Finalmente decidió aceptarla tras la insistencia de sus amigos que vaticinaban un gran éxito a la cinta.

– El elegante y ceñido vestido rojo que luce Vivien para asistir a la ópera. Momento estelar en el que la joven dejará al descubierto su natural sensibilidad artística seduciendo a su apuesto acompañanante, lejos de tratarse de un modelo de alta costura se adquirío a última hora en un mercadillo por 30 dólares.

– La escena en la que Edward aprisiona los dedos de Vivien con la caja del collar que le entrega para lucir en el evento musical, fue invención de Gere.

– Las infinitas y estilizadas piernas que aparecen en el cartel de la película no pertenecen a la actriz, son un montaje realizado con las de la modelo Shelley Michelle. Lejano aún el Photoshop, el hecho generó una merecida polémica.

-Demasiado delgadita. Las tórridas escenas en las que la protagonista aparecía desnuda eran ‘interpretadas’ en realidad por una doble. A juicio del director, el cuerpo de Julia no era lo suficientemente ‘sexy’.

– Por el contrario Richard Gere, no precisó de doble para rodar las escenas en las que tocaba el piano en el hotel. El actor es un pianista de cierto nivel.

– La leyenda urbana propaga que ambos protagonistas no se llevaban muy bien, eso no podemos confirmarlo habida cuenta además de los filmes que han protagonizado tiempo después. Lo que sí es cierto es que sus alturas se hallan desniveladas. Julia es bastante más alta, de modo que durante el rodaje se vio obligada a descalzarse mientras que su paternaire se calzaba unas alzas a fin de ‘estar a su altura’.

– Dato curioso: el hotel en el que transcurren las escenas más entrañables de la película, convertido en un mito cinematográfico, el Hotel Beverly Wilshire Beverly Hillsd de Los Ángeles, ofrece un pack especial para todos los fans de la misma. Su éxito es rotundo.

Veinticinco años después los televidentes de mundo nos atrevemos a corear:

‘Feliz cumpleaños Pretty Woman, el cuarto de siglo te sienta muy bien. Por tí no pasan los años. Así que te vaticinamos un futuro igual de fructífero. Y que cumplas muchos más…..’

Leer más: http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20150323/54429071318/pretty-woman-cine-peliculas-hollywood-julia-roberts-richard-gere-comedias-romanticas-prostitucion.html#ixzz3VCUzaHGZ

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Pompeya, la primera capital del sexo

Así reconstruyen los arqueólogos la omnipresencia del erotismo en la ciudad del Vesubio, más allá de la prostitución y los lupanares

ABC

El comercio sexual no se limitaba en Pompeya al célebre lupanar. La prostitución era moneda común en tiendas y tabernas, pero el sexo era una realidad omnipresente en la ciudad del Vesubio, una realidad que los romanos vivían sin complejos [aquí puedes ver una galería de imágenes del arte erótico de la ciudad romana]. Al excavar bajo las cenizas no solo podemos recomponer las imponentes bibliotecas de sus villas, sino que también rescatamos su manera de entender la vida y el tumultuoso universo de las relaciones íntimas.

Al dueño de la casa le pusieron verde con un grafiti

Y para muestra un botón: hay una ínsula en Pompeya que investigan arqueólogos e historiadores españoles, dirigidos por José María Luzón. No es una cervantina Barataria, sino una manzana de casas, en un barrio de gente acomodada: La ínsula VII-6. En el dintel de una de las grandes casas, la 28, según nos cuenta la estudiosa de los grafitos pompeyanos, Macarena Calderón, figura el nombre de su dueño, un tal Secundus. Pues en el interior, en una de las paredes, hay un grafiti que dice: «Secundus felator rarus». La traducción más correcta sería: «Secundus es un chupador poco frecuente». ¿Elogio? ¿Venganza?

«Restituta es casta», decían para distinguirla de otra que no lo era

La ínsula VII-6 es el lugar en el que José María Luzón ha dirigido proyectos tan vanguardistas como el de la Casa de la Diana Arcaizante, todo un alarde arqueológico y tecnológico que ha servido parareconstruir la vida en esta importante casa pompeyana. A pocos metros de allí alguien escribió en un muro «Restituta casta», es decir un elogio a la castidad de una matrona llamada Restituta que vivía en las inmediaciones. ¿Por qué? Para diferenciarla, seguramente, de otra Restituta muy popular en el barrio, la meretriz de guardia.

También allí mismo hay un grafiti que podría compararse con el inocente «tonto el que lo lea» que todos conocemos. Solo que en Pompeya incluso el «tonto el que lo lea» más común era una pintada decargado carácter sexual. Se dice así: «Et quiscripit felat», «el que escribió la chupa».

La ciudad, verdadera cápsula de tiempo, se abre en cada muro a las historias que los arqueólogos de medio mundo no han dejado de estudiar desde tiempos de Carlos III. Se cuenta que el mejor alcalde (y arqueólogo) de la época mandó parar una excavación cuando descubrieron que la maravillosa escultura de un fauno que habían encontrado terminaba más abajo en una impúdica coyunda con una cabra vieja.

Una visita al Lupanar

Sea como fuere, tal y como demuestra el libro de Mary Beard«Pompeya. Historia y leyenda de una ciudad romana» (Crítica), la mujer era mucho más visible en Roma (compraba, cenaba con hombres, disponía de su fortuna) que en otras civilizaciones. Pero era un mundo de hombres en el que el estatus, el poder y la buena suerte se expresaban a través del miembro viril. Por eso hay falos dibujados, esculpidos y tallados sobre los dinteles, en los hornos de pan, tallados en la calzada, y miembros con campanillas que sonaban al abrirse la puerta o agitarse el viento. Incluso penes con alas. Este último icono, el ave pene es, para Mary Beard, mezcla de chiste y de celebración impúdica.

Los ricos se desahogaban con esclavas y los pobres con meretrices

La mujer era visible y sostenía, como ciudadana, la administración de la casa y la crianza de los hijos. Pero no controlaba su vida ni su sexualidad, máxime si era esclava. Lafidelidad a la esposa no era muy apreciada por los romanos, ni siquiera era ejemplar, una virtud digna de admiración. Aunque el acoso sexual a los hijos y mujeres de miembros de la clase alta sí estaba mal vista, la tensión sexual a menudo se liberaba gracias a la disponibilidad de esclavas y esclavos que los miembros eminentes de la sociedad mantenían accesible. Los pobres, eso sí, que no podían permitirse la sumisión de sus esclavos, recurrían a la prostitución.

La fidelidad poco valorada

A cambio de esa falta de valoración de la fidelidad, había pocos ciudadanos romanos de la época que no sintieran cierta angustia ante la cuestión de la comprobada paternidad de sus propios hijos. Lo que resultaba aberrante, incluso podía destruir una carrera política, era la mera extensión del rumor sobre la participación de un varón en el papel pasivo de una relación homosexual. No era poco frecuente la relación entre varones, pero solo resultaba reprobable quien«cambiaba de rol» en aquella sociedad que comenzó a llamar virtud a una cualidad pública cuya etimología procede de vir (raíz de viril).

Los hombres que se prostituían eran considerados mujeres

Hay muchos detalles interesantes sobre la imagen de los sexos. Para empezar, loshombres que se prostituían eran considerados mujeres en la lógica romana. Lasprostitutas debían llevar toga viril para diferenciarse de las mujeres respetables. Sin embargo muchas eran forzadas por rufianes a desempeñar el llamado oficio más antiguo del mundo. Incluso el teatro ha dejado constancia, como recuerda Mary Beard, de los peligros del amor con meretrices. Ningún padre podía soportar la idea del matrimonio de su hijo con una ramera, pero las comedias están llenas de casos en los que, al final, ese amor triunfaba porque se llegaba a descubrir la honrada, si no noble, cuna de la pobre muchacha explotada y salvada por el afecto de un ciudadano sensible.

Frontera desdibujada

Detrás de estos alardes sentimentales se esconde un matiz revelador: no era tan claro el meridiano que separaba la respetabilidad y la prostitución. Pero también es cierto que se vislumbra la existencia de afecto incluso en las relaciones de explotación. En el cadáver de una mujer hallado entre las ruinas se encontró una pulsera de oro muy costosa, con la inscripción «Del amo para su esclava»

Volviendo a las pintadas, no se limitan a los muros del Lupanar. Tabernas, tiendas y soluciones habitacionales con acceso directo a la calle eran escenarios habituales del comercio sexual que ha dejado registro arqueológico. Muchas habitaciones, incluso en casas respetables, albergaban pinturas de motivo erótico, como la Casa de los Vetios. Pero, a veces, en la fachada hay un grafito que ofrecía los servicios de Eutíquide por dos ases (precio más que popular).

Las pintadas del Lupanar

En el célebre Lupanar, las pintadas con más explícitas y se concentran en los primeros cubículos, que serían empleados como salitas de espera para los clientes. «Aquí f… yo». Pero había de todo. Un cliente puso en el Lupanar una cita de Virgilio. Muchos están firmados con el nombre, lo cual indica que no había problema social por reconocer esa actividad. Otro puso incluso su profesión, «vendedor de ungüentos». Y hablan de dinero, mucho más que los dos ases de Eutíquide: un hombre consigna que ha «echado un buen polvo por un denario», que equivale a 16 ases. Los dos ases parecen más un insulto que otra cosa. Pero el Lupanar era un lugar bastante siniestro.

El sexo a cambio de dinero estaba tan repartido como la comida

Nos hemos dejado engañar, en opinión de Mary Beard, por los intentos de los romanos de hacernos creer que todo estaba muy establecido y diferenciado. La verdad es quelas prostitutas eran de muy diversa condición: camareras, taberneras, floristas, porqueras y tejedoras, y en ocaciones el coito con los clientes podía considerarse parte del trato o del negocio que regentaban o en el que estaban empleadas. El sexo a cambio de dinero estaba tan repartido como la comida, la bebida o la vivienda, concluye la estudiosa en el fascinante libro publicado por Crítica. Y este es solo uno de sus capítulos. En él se puede entrar de lleno en todos los aspectos de la vida pompeyana.

http://www.abc.es/cultura/libros/20140411/abci-pompeya-ciudad-comercio-sexual-201404101734.html
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La Administración y los prostíbulos

El horizonte legislativo que se presenta tendrá un claro ganador, los locales de alterne, y una perdedora, acostumbrada a ello, la prostituta, a pesar de ser el centro del segundo negocio más lucrativo

Gloria Poyatos i Matas – Magistrada

La mayoría de los jóvenes madrileños ve la prostitución como un ejercicio de la libertad sexual.

La mayoría de los jóvenes madrileños ve la prostitución como un ejercicio de la libertad sexual.

La prostitución es un fenómeno antiguo, unido a la historia de la humanidad. Ya en el año 533 d.c., Justiniano definió en su “Digestum”, a las prostitutas como “las mujeres que se entregan a los hombres por dinero y no por placer”.

Ha sido históricamente aquella actividad fantasma, utilizada por un sector de la población, y reconocida como “un mal necesario” por el otro. La diferencia última (de los cuatro modelos legales utilizados hasta el momento para abordar la cuestión) se asientan en la consideración de la prostituta, bien como una víctima de la violencia de género (en el sistema abolicionista), como la creadora de un riesgo para otros bienes jurídicos (en el reglamentarista), como una delincuente (en el sistema prohibicionista) o como una legítima trabajadora (en el sistema laboralizador).

El sistema legal prostitucional en España pasó de tolerar la explotación de la prostitución ajena ejercida sin coacción, despenalizando el proxenetismo de lucro, (esto es, beneficiarse de la explotación ajena sin ejercer coacción), según redacción del art. 188 del Código Penal aprobado por la LO 10/1995 para, de nuevo, incluir el citado tipo tras la reforma de la LO 11/2003.

Nuestro actual Código penal tipifica, con idénticas penas (prisión de dos a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses), el proxenetismo coactivo y el de lucro, este último se regula como “aquel que se lucre explotando la prostitución de otra persona, aún con el consentimiento de la misma”.

Pero la anterior redacción, que inicialmente hizo temblar a los poderosos empresarios de clubes de alterne, se encontró con la paradoja de tener que convivir con toda una normativa (administrativa) protectora de aquéllos.

Entre otras normas, vale la pena destacar, que la Generalitat de Catalunya promulgó el Decreto 217/2002, que regula los locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución, y como desarrollo, la Orden 335/2003, que aprueba la Ordenanza Municipal Tipo sobre los locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución. Dicha orden, para colmo de todos los males, llegó incluso a superar el filtro del máximo órgano judicial cuando el Tribunal Supremo, enSentencia de su Sala Tercera, de 22 de abril de 2010 (siendo ponente Don Carlos Lesmes Serrano, actual presidente del Consejo General Judicial), convalidó, con alguna pirueta jurídica, la legalidad de la citada Orden, entre otras razones, al entender que la norma administrativa se dictó , “para minimizar o disminuir, los efectos perjudiciales de una actividad que, siendo indeseable, se consiente por los poderes públicos por derivarse de su estricta prohibición, unos efectos aún más perniciosos que los que se derivan de su tolerancia”.

Seis años antes la Sala de lo Social del Tribunal Supremo reconocía, en sentencia de 27 de noviembre de 2004 (asunto Mesalina), el derecho de una asociación de empresarios (Mesalina) a ser inscrita en el Registro de Asociaciones Empresariales de ámbito nacional. Nada habría que objetar, en principio, si no fuera por la circunstancia de que esta concreta asociación tenía como objeto social, la explotación de locales públicos hoteleros en los que terceras personas se dedican al ejercicio del alterne y la prostitución por cuenta propia.

A la halagüeña regulación administrativa para esta peculiar patronal, hay que añadir la fiebre reglamentista, en la que a modo de pandemia, han incurrido los distintos Consistorios de este país, uno tras otro, con la clara pretensión de barrer literalmente el ejercicio de la prostitución de las calles, mediante la imposición de sanciones pecuniarias a clientes, y en muchos casos, también a las trabajadoras sexuales que ejercen tal actividad en los espacios públicos.

La curiosidad de tales regulaciones administrativas, que contravienen, la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ( Sentencia del TJCCEE de 20 de noviembre 2001 -“asunto Jany y otras”), es que en la mayoría de los casos, se sanciona la simple “negociación” de prestación de servicios sexuales en espacios públicos, (las calles), condenando a las prostitutas, al acuartelamiento en los prostíbulos, regentados por ellos, y no ellas.

Pero las cosas aún pueden mejorar para los explotadores de este tipo de locales, ante un prometedor nuevo panorama legislativo, aún en proyecto. Se trata de dos movimientos legislativos que cierran un círculo, bajo la consigna de zonificar el ejercicio de la prostitución, en los burdeles.

De un lado, el anteproyecto de Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, que califica de infracción grave (de 1.000 a 30.000 euros de multa), “el ofrecimiento, solicitud, negociación o aceptación, de servicios sexuales retribuidos”, en determinados espacios públicos, presumiendo una especie de “estado de peligrosidad”, en la actividad de la prostitución, al igual que hizo hace décadas, la “ley de vagos y maleantes” o “la ley de peligrosidad y rehabilitación social”, esta última, establecía como estado peligroso, entre otros, “… a los rufianes y proxenetas, y a los que habitualmente ejerzan la prostitución”.

Y de otro lado, cerrando el círculo descrito, el Proyecto de Reforma del Código Penal, que prevé una sustancial modificación en la definición del delito de proxenetismo. Modificación sutil que afecta de lleno a la figura del proxenetismo de lucro, para despenalizarlo. A partir de la reforma, se sustituye el requisito de “explotación sexual” ajena , exigiéndose, acumulativamente, que la meretriz se encuentre en situación de dependencia personal y económica y que el empresario, le imponga condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas. Y esta nueva figura tiene ya un lógico encaje, pero dentro del proxenetismo coactivo, pues es una perfecta definición de un estado de “especial vulnerabilidad” de la víctima. Definitivamente, la patronal de la prostitución está de enhorabuena.

El horizonte legislativo descrito, tendrá un claro ganador: los locales de alterne, y una perdedora, acostumbrada a ello, la prostituta, que a pesar de ser el centro del segundo negocio más lucrativo, (50 millones de euros diarios en España – año 2007), se presenta invisible al sistema, despojada de derechos, y azotada por la estigmatación. Pero ya se sabe, en la prostitución, todos tienen derechos, excepto ellas.

Lejos de avanzarse para lograr que el trabajo sexual deje de ser el paradigma de la estigmatización, a través de estas hipócritas políticas parcheadas, lo que se hace es degradar más, si cabe, a este colectivo de trabajadoras, excluirlas más de nuestra sociedad, y en definitiva, discriminarlas, impidiendo que accedan a cualquier beneficio social o económico que podría darles una mínima seguridad y facilitarles su tan ansiada, emancipación económica.

Es posible, que al igual que sucede con el reconocimiento expreso y regulación de la actividad de la pornografía, (de semejantes dimensiones económicas productivas a las de la actividad de la prostitución), también las prostitutas puedan tener una aceptación social, que permita eximirlas de ese grave perjuicio añadido a su, ya difícil, actividad, el de la estigmatización.

El paternalismo institucional y el pánico moral no independizan, no liberalizan, sino que infantilizan a las mujeres, pues la mayoría de las vulneraciones padecidas por este colectivo procede de la ausencia de reconocimiento de derechos sociales, impeditivo de amparo bajo el halo protector de nuestro espléndido sistema de Seguridad Social, que les permitiría, tener protección social, sanitaria y económica en aquellas situaciones de necesidad impeditivas de la prestación de sus servicios temporal o definitivamente, tales como una incapacidad temporal o permanente, maternidad, jubilación o ayudas familiares.

La frontera legal no debe fijarse en el carácter altruista o remuneratorio del intercambio sexual, sino en la libertad con la que el mismo se presta.

http://www.eldiario.es/zonacritica/administracion-prostibulos_6_230686936.html

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Francia lucha contra la prostitución

La nueva ley, que divide a la opinión pública, penalizará a los clientes con 1.500 euros de multa, que subirán a 3.000 euros si son reincidentes

Agentes de policía hablando con una prostituta y un cliente durante una operación desarrollada en marzo de 2012 en París. / THOMAS SAMSON (AFP)

La Asamblea Nacional francesa aprobará este miércoles la nueva y polémica ley contra la prostitución, que sancionará a los clientes con multas de 1.500 euros (el doble si reinciden), perseguirá el proxenetismo en Internet y habilitará un programa de ayudas sociales para las mujeres que decidan dejar el oficio. Impulsada desde el Parlamento por 120 diputados del Partido Socialista, y defendida por la oposición, los colectivos feministas y mujeres de todas las tendencias políticas, salvo las Verdes, la ley ha generado un apasionado debate público en Francia, el país que teorizó el libertinaje y que autorizó los burdeles en 1804 para cerrarlos hace 70 años.

El viernes, en presencia de apenas una treintena de diputados por el éxodo de los parlamentarios de provincias, la ministra de Igualdad, Najat Vallaud-Belkazem, defendió que “el cuerpo humano es inviolable”, mientras Maud Olivier, ponente socialista de la reforma, tachaba de hipócritas a quienes la critican y subrayaba que el oficio más viejo del mundo “ha cambiado mucho y depende hoy de redes mafiosas que trafican con seres humanos”.

“¿Bastaría con que una sola prostituta se declare libre para que la esclavitud de las demás sea respetable y aceptable?”, se preguntó Olivier. “¿Cómo encontrar el glamour en las 10 a 15 penetraciones que sufren por día las prostitutas forzadas a serlo por razones económicas, con consecuencias dramáticas sobre su salud?”, añadió. “Decir que las mujeres tienen derecho a venderse es esconder el hecho de que los hombres tienen derecho a comprarlas”.

La nueva ley establece que pagar por obtener sexo es una forma de violencia que debe ser penalizada. Según el artículo aprobado el viernes, los clientes cazados con una meretriz serán multados con 1.500 euros, cantidad que se duplicará en caso de reincidencia, aunque también será posible sortear las sanciones asistiendo a unos “cursos de sensibilización”. El primer borrador había previsto penas de cárcel, pero los socialistas han descartado finalmente esa idea. La norma abolirá el delito de captación de clientes, creado por Nicolas Sarkozy en 2003,que castigaba a las prostitutas que ejercen en la calle con dos meses de prisión y 3.750 euros de multa. Y obligará a los servidores de Internet extranjeros que albergan páginas de contactos sexuales franceses a cerrar esas páginas, una medida que ha generado controversia por ser considerada poco realista y un ataque a la libertad de contenidos en la Red.

Otro elemento innovador es la creación de un fondo, evaluado entre 10 y 20 millones de euros, que se dotará con créditos públicos y con el dinero proveniente de las redes desmanteladas y de las multas que se impongan a los clientes. Las prostitutas que deseen dejar el oficio podrán apuntarse a un programa de “salida de la prostitución” y accederán a exenciones de impuestos, a permisos de residencia en caso de ser extranjeras (el 80% lo son, según las estimaciones oficiales), a ayudas de 336 euros mensuales y a plazas en casas de acogida.

La norma creará un programa de ayudas sociales para las que dejen el oficio

Numerosas asociaciones feministas, agrupadas en la plataforma Abolición 2012, han hecho campaña a favor de la reforma y han defendido que las multas a los clientes se aplican en países como Suecia desde 1999 y han servido para reducir en un 50% la prostitución callejera.

Contra la ley militan Los 343 Cabrones —un colectivo de clientes masculinos que reivindica su derecho a “irse de putas” libremente—, el sindicato de trabajadores sexuales STRASS y algunas ONG que ayudan a las víctimas de trata, como Médicos del Mundo. Estos últimos reclamaban una legislación basada en la prevención y los derechos, alegando que el prohibicionismo empujará a la clandestinidad a las prostitutas de la calle y no resolverá sus problemas de salud. Uno de sus lemas es “la ideología no cura las epidemias”.

La norma tampoco gusta a una parte de los profesionales del sexo —entre 20.000 y 40.000, un 15% de ellos hombres, según las cifras oficiales—. Morgane Merteuil, líder del sindicato STRASS, sostiene que la reforma “es reaccionaria, abolicionista y nacionalista”, y critica “el sentimiento de superioridad de unas mujeres blancas y privilegiadas que se arrogan el derecho a decidir por otras mujeres menos privilegiadas y blancas que ellas”.

El sexo de pago, oculto

Las políticas en diferentes países europeos tratan principalmente de invisibilizar la prostitución en la calle. En rara ocasión se aborda el fondo, si se apuesta por regularla de una vez o directamente prohibirla.

En España, la prostitución es alegal. Los Ayuntamientos persiguen el sexo de pago en las calles con multas por infracciones a distintas ordenanzas de convivencia. Sevilla tiene una ordenanza contra la prostitución y la trata con fines de explotación social. Prevé multas de hasta 3.000 euros para el cliente, pero no para la prostituta, a la que se considera una víctima.

En Cataluña tienen regulados los clubes de alterne como locales de pública concurrencia donde se ejerce la prostitución. En verano de 2012 se empezó a multar tanto a mujeres como a clientes en las carreteras catalanas. Tras un año de aplicación, la presencia de prostitutas ha bajado un 60%.

En Suecia, Noruega o Finlandia la prostitución está prohibida. Sin embargo, solo se penaliza al cliente.

Alemania y Holanda la tienen regulada como un trabajo. Las mujeres tienen una licencia para ejercer.

En Hungría la prostitución es ilegal. Se penaliza sobre todo a la mujer que ejerza en “zonas protegidas”. Las mujeres se enfrentan a multas o incluso cárcel, al cliente solo se le sanciona si acepta los servicios de una menor.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/12/01/actualidad/1385920744_575891.html

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Tiradas en una rotonda por la crisis

La falta de fondos deja a las prostitutas sin programas para la reinserción social y laboral

Una meretriz a la espera de clientes en una rotonda de acceso al municipio de Almoradí.

Una meretriz a la espera de clientes en una rotonda de acceso al municipio de Almoradí. LOINO

Prostitución callejera. Decenas de meretrices ejercen en las calles de la Vega Baja ante la pasividad de las administraciones, que ya no desarrollan programas de reinserción social y laboral para ayudarlas a salir del pozo en el que en muchas ocasiones se convierte el mercado sexual.

Nadie se acuerda de las trabajadoras del sexo remunerado que ejercen en las calles de la Vega Baja. Las administraciones públicas dejaron de financiar hace varios años programas de ayuda dirigidos a las meretrices y en la actualidad el colectivo solo recibe atenciones puntuales de algunas organizaciones humanitarias. Aunque cada vez son más las mujeres que ofrecen servicios sexuales en la vía pública donde se ha registrado un aumento de prostitutas de origen nacional, ningún organismo desarrolla ya proyectos que les ofrezcan oportunidades para su reinserción social y laboral.

Durante el verano son decenas las mujeres que llegan desde el norte africano y los países del este europeo para ofrecer sus servicios a la ingente cantidad de turistas que pasan sus vacaciones en la zona costera de esta comarca buscando sol, playa y, en algunos casos, servicios sexuales. En municipios como Torrevieja, la prostitución callejera se ha vuelto a multiplicar en el periodo estival hasta el punto de que el colectivo de empresarios del Turismo Residencial de la Costa Blanca ha llegado a solicitar al Ayuntamiento que se pongan en práctica las medidas oportunas para «erradicar la prostitución de las calles» debido a la «deplorable imagen» que ofrece una estampa que cada vez es más habitual.

En esta ciudad, hasta octubre de 2010, la Asociación de Mujeres de la Noche Buscando el Día (Amunod), en colaboración con la Asociación Esperanza y Vida de Torrevieja y la Concejalía de Bienestar Social, desarrollaba un programa denominado «Acerca-T». Subvencionado en gran parte por Caja Mediterráneo, consistía en prestar asesoramiento y atención social y laboral al colectivo de prostitutas que ejerce en la ciudad. Por su parte, la Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana también desarrolló entre 2005 y 2009 el Programa de Reducción de Riesgos «Prevenbús», cuyo principal cometido fue la prevención de la transmisión del VIH y otras enfermedades infectocontagiosas mediante la distribución de preservativos y otros materiales preventivos. Así, una unidad móvil recorría los principales puntos frecuentados por las prostitutas, realizando chequeos sanitarios en los puntos calientes en los que se lleva a cabo la actividad, sobre todo en la avenida de las Cortes Valencianas, de la CV-90 o de la Ronda Ricardo Lafuente y sus aledaños.

Prioridad
Pero la crisis económica se ha llevado de un plumazo todos estos programas sociales. Las administraciones públicas dan ahora prioridad a otros gastos y nadie se preocupa de las profesionales del sexo ni se desarrollan programas dirigidos exclusivamente a ellas.

Fuentes de Cruz Roja de Guardamar del Segura, otra de las localidades que también registra numerosa prostitución callejera en las rotondas de la N-332, admitieron que ninguna administración está subvencionando ahora proyectos de atención y reinserción. En este caso, la organización está en contacto con una de las profesionales del sexo, a quien facilita condones y otros materiales que reparte después al resto de compañeras. A través de este enlace, los trabajadores de Cruz Roja controlan en la medida de sus posibilidades que todas las mujeres que alquilan su cuerpo por dinero se encuentren bien atendidas.

El tercero de los municipios que más mercado del sexo concentra en verano es la zona costera de Orihuela, un área al que también llegaba hasta 2009 el servicio de Prevenbús y que hoy también ha caído en el olvido.

Más españolas y de más edad
Cabe destacar que la prostitución callejera ha dejado de estar presente solo en las ciudades más turísticas de la comarca. Ahora, también es habitual encontrarse a las chicas en las rotondas y carreteras de municipios más pequeños como Almoradí, donde desde hace meses pueden verse casi a cualquier hora del día.

Fuentes policiales del grupo de Extranjería destacan que cada vez son más las prostitutas de origen español que trabajan en la calle. Suelen tener una edad más avanzada que las extranjeras puesto que en muchos casos son madres de familia que han comenzado a ejercer para intentar llegar a fin de mes. De igual modo, apuntaron a este diario que el coste de los servicios ha disminuido por el aumento de oferta.
Pero el mercadeo del sexo no solo está presente en la calle y en los clubes para adultos. Cada vez es más fácil encontrar en internet pisos y casas clandestinos de la Vega Baja en los que también se ofrecen servicios sexuales. Esta oferta incluye además prostitución masculina.
La falta de programas sociales de ayuda a la reinserción está abriendo una brecha entre este vulnerable colectivo y el resto de la sociedad, una separación que se acrecienta debido a la dificultades de las meretrices para encontrar otro trabajo por la crisis y la falta de ayuda y apoyo de las administraciones.

http://www.diarioinformacion.com/vega-baja/2013/09/01/tiradas-rotonda-crisis/1410786.html

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Las sanciones reducen un 40% la prostitución en las carreteras

Los Mossos multan más a la meretriz que al cliente. Los usuarios de la vía constatan el descenso de chicas en el arcén

 

Una prostituta en la autovía de Salou a Reus, uno de los puntos donde, según los conductores, se ha reducido la práctica en el último año. Foto: Pere Ferré

La guerra a la prostitución de carretera empieza a dar sus frutos, a juzgar al menos por el balance del Servei Català de Trànsit y los usuarios del asfalto tarraconense. La mano dura prometida por la Generalitat hace un año para erradicar esta práctica en toda Catalunya surte efecto a base de denuncias, presión policial y sanciones que disuaden. En este tiempo, se han puesto 95 denuncias en Tarragona, del total de 1.018 multas tramitadas a prostitutas y clientes tras un año de aplicación de la normativa. Esos 95 expedientes, por un valor medio cada uno de 2.000 euros, supondrían la recaudación de 190.000 euros, sólo en Tarragona. Sin embargo, esa cantidad no se ha recaudado aún. Del total de 1.018 multas, hasta el momento sólo se han cobrado 30, lo que se traduce en una caja de 60.000 euros.

Más allá de las cifras, la llamada Operación Voral (arcén) se puso en marcha el 13 de junio de 2012 con el desafío de erradicar de las carreteras la prostitución. Los datos del Departament d’Interior son contundentes. Aseguran que en todo el territorio se ha registrado un descenso de meretrices de entre el 40 y el 60%.

En algunas carreteras, se ha detectado que las prostitutas se han desplazado a más de 50 metros de la línea del arcén. Ese régimen estricto de sanciones parece tener éxito, según comentan los conductores que circulan por tramos donde proliferó más o menos la práctica. Joaquim Olivé, presidente provincial de la asociación de taxistas, ha notado la reducción de personas que ejercen la prostitución en los arcenes: «Se nota que hay menos desde hace unos meses. Ha ido en descenso. Nosotros nos movemos por todo el Camp de Tarragona, de mañana, tarde y noche, y vemos que hay mucho menos».

 

Críticas muy duras

Mucho más contundente se muestra Josep Lluís Cusidó, alcalde de Vallmoll. Vías cercanas a su municipio han sufrido esta práctica. «Es una aberración del siglo XXI que se permite cuando todos sabemos qué se esconde detrás. No da buena imagen a las carreteras ni a la comarca», comenta el edil, que añade: «Estaban saliendo de Vallmoll en dirección Tarragona, en un tramo de carretera. Va por rachas, pero ahora parece que hay menos».

Hace un año, en un tramo de seis kilómetros de Perafort a Vallmoll se podían contabilizar hasta 15 prostitutas. «Como ayuntamiento no hicimos presión pero si hubiera continuado sí habríamos hecho algún tipo de queja. Vemos con buenos ojos toda la mano dura que se aplique. Y aún se queda corta», cuenta Cusidó, que reclama una regulación: «Debería ser una actividad regulada de manera adecuada y profesional. En cambio, es una forma de explotación, además de que es un problema de seguridad vial. Por esas carreteras no circula sólo gente adulta. Paso a veces con menores que me preguntan y les digo que son chicas que están esperando el autobús. Es triste que tengan que ver ese espectáculo».

 

Una cuestión de seguridad

Para algunos, es cuestión de impresiones negativas. «No nos molesta, siempre que las chicas no estén colocadas en lugares peligrosos, donde el coche pueda coger velocidad. Todos los sectores son respetables. Puede ser que haya veces en los que sí se genera mala imagen», dice Joaquim Olivé.

También Carles Olivé, presidente del gremio de autoescuelas en Tarragona y buen conocedor de las carreteras, constata el descenso: «Me muevo básicamente de día y ahora se ve poca cosa. Antes se ponían dos o tres en la rotonda del aeropuerto. Ahora quizás se ve a una. Ha bajado la presencia».

José Luis Ramírez, presidente de la Agrupació Radio Taxi Cambrils, también cree que la lucha está resultando efectiva: «Ya no es como antes. En la carretera de Salou a Reus ya no hay ninguna prostituta. Entre Cambrils y Reus hay alguna, pero esporádicamente. Donde sí veo alguna más es por Sant Carles de la Ràpita, pero en general hace meses que hay menos». Ramírez ve bien que se combata la práctica: «Yo vi con buenos ojos que quitaran la prostitución de las carreteras. Genera mal efecto. Las chicas donde tienen que estar es en los clubes o en lugares regulados. Además, eso a los taxistas nos da negocio. Antes había tres clubes por la zona de Cambrils y ahora ya no queda ninguno. Las chicas tienen que estar fuera de la carretera».

 

Ellas, las más multadas

La normativa pretende sancionar tanto a prostitutas como a clientes, aunque en el último balance el Servei de Trànsit no especifica cuántas multas corresponden a cada colectivo. Eso sí, se ha multado mucho más a meretrices que a clientes porque es más fácil dar con ellas en las carreteras y están más expuestas.

La estadística del año pasado, cuando la normativa sólo se llevaba aplicando dos meses constantemente la tendencia. En agosto de 2012, de las 18 multas impuestas en las carreteras de Tarragona, 14 afectaban a prostitutas y sólo cuatro a demandantes de sexo.

Parecidos porcentajes mostraban las otras provincias. En Barcelona, de las 130 denuncias, 123 fueron a mujeres que ofrecían servicios sexuales. Por entonces, el que era director del Servei Català de Trànsit, el tarraconense Joan Aregio, ya alertaba de un «problema real en las carreteras» y de que estas actividades «son un peligro para el tráfico».

 

Una infracción grave y cara

Prostituirse y comprar sexo en la carretera es una infracción considerada grave y muy cara. Las multas pueden oscilar de los 300 a los 30.000 euros. Según fuentes policiales, la variación atiende a criterios de gravedad, de peligro para los otros conductores y de reincidencia.

Si en Tarragona han impuesto 95 multas, en Barcelona han sido 613, en Girona 349 y en Lleida 4. El 59,5% de los multados son extranjeros, el 23,7% tienen permiso de residencia y el 13,6% de nacionalidad española. En ocasiones, las multas a las prostitutas son más difíciles de cobrar, ya que muchas no tienen ingresos oficiales, ni propiedades, ni domicilio y en ocasiones ni siquiera permiso de residencia.

http://www.diaridetarragona.com/noticia.php?id=6525

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