El reto de los 4 minutos: 4 ejercicios para mejorar tu vida sexual y la de tu pareja

Fortalecer la musculatura del suelo pélvico ayuda a alargar las relaciones íntimas y mejorar tu vida sexual. Nuestro entrenador personal aconseja estos ejercicios

Que un encuentro sexual sea satisfactorio para ambas partes es para muchas parejas un asunto no fácil de conseguir. Esta semana, en nuestra serie El reto de los 4 minutos, damos algunos consejos para intentar solucionar algunos problemas que se padecen en la intimidad. Gonzalo Maganto, el entrenador personal de ICON, muestra 4 ejercicios para mejorar la calidad de las relaciones sexuales. Una de las claves para que el sexo no se convierta en una experiencia traumática está en fortalecer el suelo pélvico, ese tapón con forma de hamaca localizado en la base del cuerpo y formado por un conjunto de músculos que sujetan las vísceras y los órganos pélvicos: recto, vejiga, uretra; útero y vagina (en el caso de la mujer).

Trabajar esta zona puede evitar problemas como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil y la incontinencia urinaria. Practicar los ejercicios que propone nuestro especialista ayuda a controlar los músculos implicados en el acto sexual, facilitando que el hombre aguante más tiempo sin llegar al orgasmo. “Cuanto más conoces tu cuerpo más dominio tienes sobre sus impulsos. Con una musculatura fuerte y sana conseguimos un placer mucho más intenso”, asegura Maganto.

Tener el suelo pélvico fuerte implica que las contracciones de estos músculos sean mayores y que la sangre llegue más rápido a los órganos genitales. “Cuando la mujer tiene control sobre su suelo pélvico el placer para ella es mayor, pero además las relaciones para su pareja se vuelven más satisfactorias”, puntualiza nuestro entrenador. El motivo es que la mujer puede ejercer presión sobre el órgano sexual masculino al realizar contracciones voluntarias con su musculatura pélvica.

Para llevar a cabo correctamente los ejercicios pélvicos es indispensable visualizar y sentir los músculos que se están trabajando.Con estas prácticas la musculatura solo se trabaja un 20% de forma voluntaria. Es durante el orgasmo femenino donde se da el verdadero entrenamiento pélvico: un 80% de los músculos entran en acción. “El sexo es el mejor entrenamiento del suelo pélvico”, apunta.

En el caso de los hombres es recomendable que ejerciten estos músculos concienzudamente antes de los encuentros sexuales. “Para los hombres es más difícil tener el control durante el acto sexual, por eso es importante traer el trabajo hecho y que el sexo sea la forma de poner en práctica lo que ya se ha trabajado antes”, afirma Maganto.

http://elpais.com/elpais/2016/06/01/icon/1464774365_431001.html

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Chuck Palahniuk y la industria del perfecto orgasmo femenino

Chuck Palahniuk y la industria del perfecto orgasmo femenino

orgasmo femenino

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Chuck Palahniuk, en Madrid, en 2010. GONZALO ARROYO

‘Eres hermosa’, la última novela del autor de ‘El club de la lucha’ se dirige a las mujeres feministas que promueven un completo empoderamiento de la sexualidad de la mujer y tiene un mensaje: “Cuidado con lo que deseas”

  • JAVIER BLÁNQUEZ
  • Barcelona

Snuff comenzaba con una actriz porno que estaba intentando batir el récord mundial de gang bang -o sea, sexo con varios hombres a la vez, en este caso contándose por centenares-, y Pigmeo nos presentaba a un terrorista que debía esconder sus intenciones reales a una familia americana que, muy amablemente, le había acogido en su casa. Los comienzos en las novelas de Chuck Palahniuk son importantes, no sólo porque proponen ideas escandalosas o delirantes que enganchan, sino porque en ellas está el germen de una literatura que, a partir del entretenimiento y la sátira, aborda casi siempre cuestiones que preocupan a la sociedad moderna. El sexo, la seguridad, el consumo, la pérdida de valores e ideales: se ha dicho de Palahniuk que es un nihilista, o un provocador, pero en realidad lo que hace es observar su mundo a través de una lente de aumento tan poderosa que termina por mostrarnos algo que no es la realidad en sí. Es una sección fea, incompleta, deformada. En cierto modo, Palahniuk se ha convertido en el gran maestro de lo grotesco.

Su literatura quiere ser, ante todo, venenosa, y aunque no mata, casi siempre irrita. Su última novela, Eres hermosa (Mondadori, 2016), no es una excepción: esta vez le toca recibir a la mujer. Bajo la apariencia de lo de siempre desde que debutó con El club de la lucha (1996) -o sea, una sátira del consumismo aborregado y la obsesión por satisfacer todos nuestros deseos hedonistas-, Eres hermosa es un artefacto pensado para mofarse de la moda reciente de la literatura erótica para señoras insatisfechas, pero también de los discursos feministas, hoy tan en boga, que hablan de ‘empoderamiento’, derecho al uso y disfrute del propio cuerpo para explorar los límites de la sexualidad y, como consecuencia de todo esto, un rechazo al hombre en tanto que representación de los males de la sociedad patriarcal.

Imaginemos que todo ocurrió así: un día, cae en las manos de Palahniuk un ejemplar de 50 sombras de Grey y su mente sucia empieza a maquinar una respuesta a esa aberración literaria y al boom de la literatura erótica que trae consigo. Si en el best seller de E. L. James tenemos a una chica insatisfecha que un día se cruza con un macho alfa con aspecto de follador excepcional, pero que en realidad es un aficionado a los latigazos y otras prácticas sádicas, en Eres hermosatenemos a Penny Harrigan, una joven que trabaja de becaria en el bufete de abogados más importante de Nueva York y que, lejos de trepar, lo que prefiere es sumergirse en la lectura del periodismo gonzo de Gloria Steinem o los ensayos feministas de Susan Sontag. Un día traba conocimiento accidental -y humillante: derrama varios litros de café de Starbuck’s sobre una moqueta carísma, lo que la deja con el culo al aire frente a sus jefes- con el hombre más rico del mundo: C. Linus Maxwell.

Podrían haberla despedido en ese momento, pero Maxwell decide invitarla a cenar. Ha visto algo excepcional en ella y no sabemos qué. A Maxwell la prensa le conoce como C.LiMax porque, cuenta la leyenda, es la bestia sexual más codiciada del planeta. Sus antiguas amantes -la reina de Inglaterra, la presidenta de Estados Unidos, la actriz más laureada del mundo- nunca superaron sus respectivos abandonos. No hay mujer que no esté obsesionada con Maxwell, pero Maxwell se fija en la becaria torpe y mal depilada que ha arrojado café hirviendo sobre sus zapatos. Podría ser el comienzo de una bella historia de amor, la reactivación del cuento de Cenicienta en la opulenta Manhattan.

También podría ser un episodio de Sexo en Nueva York, o una novela de la serie deBridget Jones, pero esto es Chuck Palahniuk, el tipo obsesionado con la asfixia, las reuniones de alcohólicos anónimos, las explosiones de edificios y los sedantes, o sea, un enfermo. Rápidamente la novela se transforma en algo más perturbador. No se trata ya de juegos sexuales al límite, como en la chick-lit con azotainas de E. L. James, sino de algo más retorcido: el perfeccionamiento del juguete sexual. Maxwell, después de haber hecho una fortuna en la informática, planea revolucionar el mercado de los geles estimulantes, las bolas vaginales, la estimulación clitoriana y los vibradores de última generación, de modo que Penny no se convierte en su amante, sino que es de facto su cobaya. Según Maxwell, ella tiene un sexo anatómicamente perfecto, ideal para experimentar la ducha vaginal -algo así como una presión palpitante de champán con sabor a frutas en la cavidad del útero-, la libélula y las bolas peruanas, unidas por un imán y que operan simultáneamente en la pared que separa el ano de la vagina. Parecen esos típicos objetos que aparecen en las películas japonesas hentai -dibujos animados eróticos-, donde se penetra a las mujeres con aparatos estrambóticos y tentáculos viscosos. Los orgasmos, pues, son prolongados, constantes y escandalosos, hasta el punto de que los juguetes de Maxwell crean una adicción poderosa en quien los prueba.

La línea de productos se llama Eres Hermosa (Beautiful You, en el original), y en el momento en el que salen al mercado provocan lo inevitable: millones de mujeres en todo el mundo deciden que ya no necesitan a los hombres para proporcionarse placer, y hay tal variedad de orgasmos, de tantas intensidades y duraciones, que el 98% de la población femenina acaba enganchada a Eres Hermosa y ven reducidas sus vidas al nivel Whitney Houston, o sea, el de adictas al crack, siempre tiradas en la cama o en un rincón sin hacer nada, sin hambre ni ganas de moverse, convertidas en desechos, en yonquis del orgasmo. El sueño feminista más radical -un mundo en el que los hombres no sean necesarios ni para procrear ni para complementar las relaciones sexuales- acaba, en manos de Palahniuk, ridiculizado por la vía esperpéntica e imagina una distopía al estilo Un mundo feliz, de Aldous Huxley, pero en el que la droga que controla a la población no es el soma, sino una diabólica gama de objetos para el placer íntimo.

Como en casi todas las novelas de Palahniuk, y Eres hermosa no es una excepción, se da una mezcla entre un punto de partida espectacular -tras varias novelas dedicadas a los fantasmas y lo sobrenatural, apetecía un regreso al Chuck pornográfico- y una escritura delirante, además de rica en tecnicismos anatómicos, con un desarrollo argumental cada vez más disparatado. Eres hermosa va de más a menos, la segunda parte de la novela es sencillamente un despiporre sin sentido -en el que aparece la única persona, una legendaria gurú sexual de más de 100 años (hoy la llamaríamos coach), que puede detener al malévolo Maxwell, tirano del mundo gracias a los orgasmos que provoca a distancia-. Nada que nos deba sorprender: Palahniuk siempre ha sido irregular en las culminaciones de sus novelas, pero extremadamente divertido de leer si aplicamos aquello que los ingleses llaman la “suspensión de la incredulidad”. Y en un momento de extremadamente corrección en el lenguaje y las ideas, está ese atrevimiento -que quizá sólo podría practicar él, porque está loco y porque, ya se sabe, es un escritor homosexual dicharachero al que se le puede tolerar la misoginia- al ridiculizar buena parte del dogma feminista, convirtiendo una de las aspiraciones revolucionarias del movimiento -la autonomía sexual, un mundo de placeres sin hombres- en una distopía descacharrante.

http://www.elmundo.es/cultura/2016/04/19/5715de88468aeb714d8b45cc.html

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Los orgasmos de pezón existen, y esta es la forma de provocarlos

Olvídate del pene, de la vagina y del clítoris: la nueva zona erógena de moda está mucho más cerca de lo que pensábamos. Y puede proporcionar una gran satisfacción
Foto: Si lo tienes al alcance de la mano, ¿por qué no lo tocas? (iStock)
Si lo tienes al alcance de la mano, ¿por qué no lo tocas? (iStock)

 

Vivimos en un momento de la historia en la que el hombre está descubriendo a marchas forzadas que las partes de su cuerpo destinadas al placer son muchas más de las que sospechaba. Hace no tanto tiempo, el pensamiento tradicional aseguraba que tan sólo el pene y la vagina, los órganos relacionados con la reproducción, podían proporcionar satisfacción carnal. Uncraso error, especialmente en el caso de las mujeres, en cuanto que este prejuicio provocó el olvido del clítoris, tan esencial en el orgasmo femenino.

Potencialmente, cualquier parte del cuerpo puede tener un potencial sexual. Especialmente aquellas que participan de manera activa en el juego erótico, como el cuello o la oreja. Entre todas ellas, sobresale una (o, mejor dicho, dos) por encima de todos: los pezones. No cabe duda de que se trata de una potente zona erógena, como demuestra que se endurezcan al sentir excitación sexual pero, ¿es posible afirmar que estas protuberancias que comparten tanto hombres como mujeres pueden ocasionar orgasmos?

Un 29% de las mujeres reconocía haber experimentado un orgasmo de este tipo en un momento u otro de sus vidas sexuales

La mayor parte de aquellos que opinan que así es se refieren para defenderlo a una investigación publicada en el ‘Journal of Sexual Medicine’ en el año 2011. En ella se medía la actividad cerebral de diversas mujeres atendiendo a la manipulación a la que eran sometidos su clítoris, su vagina, su cérvix… y sus pezones. Frente a la sabiduría popular, que señalaría que el clítoris ganaría la partida con mucho, los investigadores, encabezados por el psicólogo de la Universidad de Rutgers Barry Komisaruk, descubrieron que cuando se masajeaban los pezones se activaba la misma región cerebral que cuando se estimulaba la vagina.

Aunque no fueron capaces de explicar exactamente por qué se produce este fenómeno, que provoca que la estimulación de los pezones contribuya al orgasmo femenino, sospechan que puede tratarse de que, como ocurre en la lactancia, se libere oxitocina y esta, a su vez, provoque contracciones del útero. De hecho, aseguraron los investigadores, muchas lactantes han manifestado sentir placer cuando estaban amamantando sus hijos, una experiencia que puede ayudar a cerrar este misterioso círculo.

El misterio de la areola

No se trata de la única investigación que ha abordado este tema. Otra de las más relevantes es la llevada a cabo por el doctor Herbert Otto a finales de los ochenta y que aseguraba que alrededor de un 29% de las mujeres reconocía haber experimentado un orgasmo de este tipo en un momento u otro de sus vidas sexuales. ¿Qué se siente cuando se tiene un clímax de pezón? Una sensación de irradiación desde el pecho, muchas veces producida por la estimulación. El doctor señalaba que, al parecer es la segunda clase de orgasmo más frecuente, después del de clítoris. Y aunque es una aseveración, cuando menos, discutible, sí pone de manifiesto que se trata de una realidad menos excepcional de lo que pensábamos.

Las diferencias entre las reacciones cerebrales, según el MRI. (Wiley Publishing/Barry Komisaruk)
Las diferencias entre las reacciones cerebrales, según el MRI. (Wiley Publishing/Barry Komisaruk)

Ahora que ya sabemos que es posible, ¿cómo podemos hacer para conseguirlo? Es tan sencillo (o complicado, según se mire) como con cualquier otra parte del cuerpo. Basta con juguetear con ellos, eso sí, sabiendo qué se trae uno entre manos. Un pequeño artículo publicado en ‘My Tiny Secrets‘ porAdina Rivers proporciona cuatro útiles pasos para recorrer este camino: apretar y estrujar, imprescindible para provocar su rápido endurecimiento; lamer, preferiblemente en movimientos circulares (no necesita mayor explicación); chupar; y, por último, intensificar. O, dicho de otra forma, darle caña en los momentos finales. Además, hay que tener en cuenta que, en el caso de las mujeres, sus pezones son más o menos sensibles según la parte del ciclo menstrual en la que se encuentren.

Por supuesto, no todas las mujeres reaccionan igual a esta estimulación, de igual manera que tampoco lo hacen con la penetración vaginal o anal o el masaje de clítoris. Como señala la educadora sexual Carlyle Jansen en un artículo publicado en ‘Alternet‘, para muchas, que les laman un pezón produce un placer semejante al que sienten cuando les lamen el codo. Además, apunta una explicación muy interesante al auge de los pezones: debido a que vivimos en una cultura obsesionada por los pechos (y, si lo duda, eche un vistazo a las portadas de las revistas, eróticas o no, del kiosko), conferimos a dicha parte del cuerpo cualidades que habrían podido tener otras de habernos centrado en ellas. En realidad, añade, gran parte de nuestras costumbres sexuales son aprendidas, por lo que si pensamos que los pezones deben proporcionarnos placer, es probable que así sea cuando los estimulemos en la cama.

Dos pezones para controlarlos a todos

Más o menos tenemos claro qué ocurre con las mujeres… Pero ¿qué pasa con los hombres? Pues parece ser que también sienten cierta excitación cuando son masajeados en sus pezones. O, al menos, eso es lo que señaló Komisaruk refiriéndose a estudios previos.

La diferencia, añadía Jansen en dicho artículo, es que al contrario que ocurre con las mujeres, los hombres siguen siendo muy unívocos en sus fuentes del placer. Dicho de otra manera, salvo en contextos excepcionales como las relaciones sadomasoquistas (en las que el cuerpo entero, incluso el dolor que en él se genera, pueden resultar fuentes de placer), siguen preocupándose única y exclusivamente por sus penes, principio y fin de toda relación sexual. Algo que provoca que, una vez comienzan a sufrir problemas de erección, lo den todo por perdido y no busquen vías alternativas.

Las cosas, sin embargo, parecen estar cambiando, y en muchos foros públicos los hombres explican cómo han sido capaces de lograr esta clase de orgasmos. En ‘Steady Health‘, por ejemplo, uno desvela que descubrió esta sensación por accidente, mientras se frotaba contra las sábanas. Desde entonces, toca sus pezones en círculos durante el acto sexual, hasta el punto de ser capaz de alcanzar el orgasmo sin estimulación del pene. En ‘Men’s Fit Club‘ añaden que para alcanzar este tipo de orgasmos, es conveniente pedir a tu pareja que te eche una mano. Y es que parece que el tabú se ha acabado.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-01/toda-verdad-sobre-orgasmo-pezon-existe-hombres-tambien-pueden_1176626/

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Los 7 tipos de orgasmo femenino

Orgasmo femenino

7 tipos de orgasmos con técnicas, consejos y trucos para que puedas experimentarlos sola o en pareja.

Los 7 tipos de orgasmo femenino

orgasmo femenino

Primero se hablo del orgasmo vaginal, luego del clítoris y del punto G. Fue entonces cuando descubrieron que las mujeres podían alcanzar altas dosis de placer tantas veces como quisieran en una misma relación sexual.

Estos son los 7 tipos de orgasmo que existen:

1 . El punto G

El placer que se consigue al estimular el Punto G es uno de los más intensos que puede experimentar la mujer. Se llama así por la primera letra del apellido de Ernst Grafenberg, médico alemán que descubrió este rinconcito del placer allá por los 60.

¿Dónde está? Se localiza encima del hueso púbico, en la pared frontal de la vagina y a una distancia de la entrada equivalente a unos dos tercios del tamaño de tu dedo corazón. Basta con presiones firmes con el dedo introducido en la vagina. Si es la primera vez que intentas localizarlo, prueba a hacerlo de cuclillas y con ayuda de un juguete erótico.

Curiosidades:

  • El punto G es conocido como “La perla negra” por los chinos, y “la piel de la lombriz” por los japoneses.
  • Su tamaño no supera el de una moneda de cinco céntimos.

2 . El pecho y los pezones

Aunque existen algunas incrédulas, la erótica de los pechos no es discutible: existe. Datos clínicos indican los casos de madres que han experimentado un orgasmo amamantado, y no son pocas las que afirman sentir contracciones uterinas o vaginales.

Algunos expertos lo consideran el segundo orgasmo más frecuente. Desgraciadamente, es un tipo de placer que casi nunca se tiene en cuenta, pues se alcanza antes el éxtasis estimulando el clítoris o el punto G.

3 . Orgasmo mental

El poder de la mente llega a límites insospechados. La prueba es que puedes llegar al orgasmo sin necesidad de tocarte ni de que te toquen.

En 1992, Odgen, Whipple y Komisaruk realizaron experiencias medidas en laboratorio, y la conclusión fue que el “orgasmo mental” genera la misma respuesta física que cualquier otro. En este caso, las fantasías sexuales son tu arma.

4 . Uretra o Punto U

La uretra es un punto erótico bastante olvidado y eso que está situada muy cerca del clítoris. Para estimularlo puedes seguir técnicas manuales u orales.

Para hacerlo tú solita: ejerce presión en la zona de la uretra. Prueba con caricias circulares de arriba abajo, similar a la estimulación del clítoris

Con tu pareja: dile que separe los labios vaginales para que la zona uretral sea más accesible. Con la punta de la lengua o los labios, debe acariciar la zona

5 . Clítoris

El orgasmo clitoridiano es el que experimentan la mayoría de las mujeres durante el sexo. Y es que el clítoris en una zona del cuerpo que no tiene otra función que la de proporcionar placer.

Si bien existen varias técnicas para estimular el clítoris, te proponemos algunas.

Manual:
Pide a tu pareja que introduzca el dedo corazón en tu vagina mientras que con la palma de la mano presiona sobre el clítoris. Los movimientos tienen que ser circulares, y él se puede guiar mejor si apoya la otra mano sobre tu abdomen.

La técnica Kirvin:
Consiste en la estimulación oral de los puntos K, situados a ambos lados del capuchón del clítoris.

6 . Vaginal

Las sensaciones que se experimentan con el orgasmo vaginal no son tan intensas como en el clitoridiano, ya que las zonas que se estimulan (de la cavidad vaginal al cérvix) no son tan sensibles.

Para alcanzar el orgasmo vaginal, la mejor técnica es la penetración profunda y enérgica.

7 . Orgasmo anal

Aunque se sigue viendo como un tabú (principalmente, porque está ligado a la homosexualidad), el sexo anal puede proporcionar orgasmos muy intensos, ya que la zona está llena de terminaciones nerviosas.

El principal inconveniente que tiene este tipo de prácticas es el miedo al dolor por lo que es imprescindible una buena lubricación, y recrearse en los juegos previos.

Las mujeres que practican el sexo anal confiesan que los orgasmos son mucho más intensos y la sensación de placer extiende a todo el cuerpo.

– See more at: http://naxio.com.ar/7-tipos-de-orgasmo-femenino#sthash.2iPoOYSp.dpuf

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Las mil y una rutas hacia el orgasmo femenino, contadas por mujeres

Un blog que ya se ha hecho viral recoge testimonios anónimos y femeninos respecto al placer sexual supremo y cómo conseguirlo.

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El blog ‘How to make me come’ recopila testimonios anónimos de mujeres sobre lo que más les pone y qué botones hay que presionar para llegar al orgasmo.

“Imagínate que mi vagina es el mapa de Manhattan. Si estoy tumbada sobre mi espalda, Central Park podría ser una pista de aterrizaje y Carnegie Hall sería mi clítoris. Bajando de la 57 a la 42, y entre la 10º avenida y Lexington, estarían los barrios de más categoría. Times Square sería, por supuesto, mi trasero. Y deberíamos llegar a un acuerdo antes de ir allí”. Este símil entre los genitales femeninos y la geografía de la zona más cinematográfica de la Gran Manzana, tiene como objetivo explicar, a modo de mapa del tesoro, uno de los muchos caminos para llegar al orgasmo en el blog de Tumblr, How to make me come. Su propósito es recopilar testimonios anónimos de mujeres sobre lo que más les pone, los botones que hay que presionar para que se produzca la ansiada descarga, o cómo encontrar el detonante que haga saltar por los aires la entrada a la escondida cueva del placer.

Así a simple vista, uno puede pensar que muy bien, que el orgasmo femenino, bastante menos mecánico que el masculino y mucho más huidizo, siempre ha dado para mucha literatura. Cada mujer, e incluso cada hombre, es un mundo con su personal, intransferible y patentable ruta para llegar al clímax. Interesante para quién la posee y para su pareja, pero nada más. Sin embargo, un repaso a los posts de este blog es un interesante recopilatorio, con testimonios de primera mano, sobre lo que les gusta a las mujeres en la cama o, si se quiere presentar en negativo –por eso de que el positivismo esta ya muy visto-, un manual sobre lo que no hay que hacer para que una mujer llegue al orgasmo, que todo mastuerzo debería leer. El post número uno es ya toda una declaración de intenciones y cumple como nadie la regla de ‘lo bueno y breve dos veces bueno’, ya que se limita a una sola frase: “No es solo lamer”. Una única norma que, para muchos, serviría ya como ejercicio a realizar a lo largo de toda su existencia.

Otro de los posts más ingeniosos de este blog, el número 13, trata de trazar una ruta interactiva para encontrar el misterioso punto G y empieza así, “gentil guerrero, yo te elogio por tu valentía, fortaleza y resistencia en cada intento por embarcarte en lo que la mayoría consideraría una desafortunada misión porque, por lo que yo sé, mi vagina es un terrorífico y misterioso lugar. Muchos han entrado en él. Pocos han vuelto… con vida”.

La idea de empezar este blog, como explicaba su autora, Sylvia, una escritora norteamericana de 27 años, que también desea permanecer en el anonimato, a The Cut, creció tras contarle una experiencia sexual a una amiga y sincerarse con ella como nunca antes lo había hecho con nadie. “Cuando la dejé, me sentí positivamente removida. Aunque nos conocíamos desde hace años, aunque habíamos hablado mucho de sexo, me di cuenta que nunca había tratado el tema con ese grado de especificidad y vulnerabilidad. Si así es como me sentía después de hablar honestamente de orgasmos femeninos con una mujer, quería tener este tipo de conversación a gran escala, y para eso necesitaba más mujeres”.

El género femenino lleva una larga tradición de siglos escuchando lo que es sexualmente adecuado, o no, para una dama. Por eso, las sensaciones de las mujeres no pueden estar totalmente desligadas de lo que pasa fuera del dormitorio. El título del post 52 del blog, es todo un resumen del papel que a ellas les tocó siempre representar: el de suministradoras de placer, antes que demandantes. “Si cada mujer a lo largo de la historia de la humanidad hubiera pedido a su pareja tener un orgasmo, probablemente seríamos ahora un género que tendría la capacidad de tener orgasmos en casa relación”. De hecho, fisiológicamente estamos preparadas, pero las estadísticas demuestran que no llegamos a desarrollar todo nuestro potencial como deberíamos. Un estudio del Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, publicado el pasado año en The Journal of Sexual Medicine, revelaba que el género y la orientación sexual cuentan, y mucho, a la hora de obtener placer. Mientras los hombres alcanzan el orgasmo en el 85,5% de sus encuentros, la media en las mujeres baja hasta el 62,9%. Las diferentes orientaciones sexuales tampoco tienen una gran variación entre los varones; con una media de orgasmos del 85,5 % para heterosexuales, el 84,7% para homosexuales y el 77,6% para bisexuales. Sin embargo, las cifras fluctúan más para ellas; con un 74,7% para las lesbianas, un 61,6% para las hetero y un 58% para las bisexuales.

Estas diferencias bastarían ya para justificar la existencia de How to make me come, pero su autora ahondaba más, en el artículo de The Cut, sobre el motivo de por qué es importante gastar el valioso tiempo hablando de cómo las mujeres consiguen el placer. “Creo que es un tema que merece una discusión, no solo porque el orgasmo femenino puede ser, a veces, algo difícil de conseguir, sino porque cuando hablamos de él hay implicaciones más profundas (…). He pensado mucho sobre cómo la manera en que nosotras tenemos sexo, tiene un cierto paralelismo con las implicaciones sociales y políticas que conllevan ser mujer. Si no puedes expresar lo que quieres en un momento en el que estás excitada, deseada y conectada con alguien; entonces tampoco podrás decir lo que quieres fuera de la cama, en el mundo. A medida que me metía más en este proyecto, empecé a contemplar el reverso. Una se puede sentirse segura en su día a día y luego, en los momentos privados y sexuales, puede que no sea así. Entonces una se ve a si misma como una impostora y empieza a pensar: a lo mejor no tengo tanta confianza en mi misma como yo creía. A lo mejor todavía no se cómo hablar de lo que siento. A lo mejor no soy realmente valiente, o solo lo soy cuando se trata de algo fácil y que me conviene”.

Sobre las implicaciones sociales de ser una mujer, o el panorama de lo “sexualmente correcto” que nos dibujaron hasta la saciedad, tratan -probablemente sin pretenderlo-, dos de los posts del blog, que se titulan, ‘Fingí que no me estaba corriendo porque mi cerebro de chica de 17 años me decía que era muy raro que me corriese tan rápido’ y “Si un chico llegara a descubrir las cosas que me ponen, probablemente saldría corriendo”.

En el blog se contemplan un amplio repertorio de experiencias. Está la de una mujer que solo ha tenido un orgasmo –vaginal- en su vida. A manos de su ex novio en el sofá del salón. Está la de otra que pide a gritos en el título de su artículo: “Haz lo incorrecto. Por el amor de dios, haz lo incorrecto”. Otra autora confiesa que le lleva 45 minutos empezar a estar excitada y que la masturbación es para ella “un jodido juego mental zen”; la que pide que la amen “como Sting ama a Trudy”, la que no puede correrse cada vez que su compañero de piso está en casa y la que dinamita el estereotipo que dice que las mujeres buscan seguridad, por eso les es más complicado llegar al clímax en el sexo casual. Desde el titular de su reflexión, una mujer discrepa. “cuando se trata de sexo, hay que ir caso por caso. Yo he tenido increíbles relaciones con hombres de una sola noche y mal sexo con un novio de muchos años”.

Cuando The Cut pregunta a la autora de este blog si cree que su proyecto ayudará a desmitificar el orgasmo femenino, Sylvia contesta, “de alguna manera, más bien creo que este blog puede tener un efecto contrario, mitificar todavía más el tema, porque refleja que hay millones de respuestas diferentes para la misma pregunta. Pero hay algo de este proyecto que puede servir a todo el mundo, y es que hacer que “me” corra es diferente a hacer que “ella” se corra”.

Si nuestras fisionomías no presentan ninguna tara y estamos biológicamente preparadas para el orgasmo, igual que los hombres, entonces, ¿por qué a muchas mujeres les cuesta tanto alcanzar la petite mort? Según Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, “hay varios factores. Para empezar, un desconocimientode la mujer de su propia anatomía, que se ha controlado desde el punto de vista social. El órgano genital masculino es visible, manipulable y sufre modificaciones a lo largo del día, pero el de la mujer está oculto, necesita de un descubrimiento y aprendizaje, que, históricamente, se ha negado por cuestiones morales, con lo que muchas mujeres no saben muy bien como estimularse. Otras, en cambio, aunque fisiológicamente tienen orgasmos, son incapaces de reconocerlos. Es decir, su cuerpo ha llegado al clímax, pero su cerebro no es capaz de identificarlo. La causa de esto es por desconocimiento de lo que es realmente un orgasmo, o por falsas expectativas. El cine, los amigos, la sociedad entera, ha pintado un retrato ideal de lo que significa el placer sexual supremo y nosotroscreemos que nuestras experiencias no están a la altura, no tienen la calidad necesaria para clasificarse en ese apartado”. Existen también, a juicio de Molero, pequeñas diferencias anatómicas que pueden influir en la mayor facilidad para conectar con el placer, aunque en un grado mínimo, como pueden ser “la distancia entre el clítoris y la vagina. Si ésta es más pequeña, hay una mayor facilidad de estimulación del clítoris con la penetración. Y la respuesta sexual, que también puede variar con la edad, al modificarse el sistema endocrino, hormonal y vascular. Según esto, una mujer joven debería tener más facilidad para llegar al clímax, aunque la buena noticia para las mayores es que la experiencia y la complicidad corporal con su pareja pueden suplir los pequeños inconvenientes del paso de los años”. Según Molero, “los ejercicios de Kegel, realizados al mismo tiempo que una fantasea con sus preferencias eróticas, es también otra fórmula para acercarse al clímax”.

Como comentaba la autora de éste blog a la revista Mic.com, “lo que How to make me come prueba es que las mujeres simulan orgasmos, los hombres asumen que las mujeres están teniendo orgasmos y ambas partes están demasiado asustadas para hablar de honestamente del tema”.

http://smoda.elpais.com/articulos/testimonios-blog-viral-como-conseguir-orgasmo-mujeres/6925

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Literatura histérica: leer hasta el orgasmo

La actriz porno Stoya, en pleno orgasmo literario durante la lectura de ‘Necrophylia Variations’, de Supervert. CLAYTON CUBITT

Hysterical literature’ es el proyecto estrella del artista visual neoyorquino Clayton Cubitt

Varias mujeres leen en voz alta ante la cámara mientras alguien utiliza un vibrador debajo de la mesa

La actriz porno Stoya fue la primera, en 2012. Desde entonces, 11 mujereshan ‘posado’ para Cubitt… y más de 45 millones de personas lo han visto

  • SARA POLO

Una mesa. Una mujer. Un libro. Tres elementos en blanco y negro pero un efecto en tecnicolor. Ella elige el libro y el atuendo. Y comienza a leer en voz alta. Pongamos que escoge un clásico moderno, American Psycho, con un Bret Easton Ellis cargado de sadismo… y de sexo. Primeras páginas superadas, la voz de la lectora se rompe. Ríe, tiembla, gime… Sí, pasa por todas las fases del orgasmo femenino. Y todo, sin dejar de leer.

Elegante y sorprendente, el sexo es la columna vertebral en la obra del artista estadounidense Clayton Cubitt, originario de la racial Nueva Orleans pero afincado en el no menos identitario barrio neoyorkino de Brooklyn. La excentricidad despojada de complejos sureña se mezcla con la neurosis de la gran urbe en las miradas de Cubitt, que chorrean belleza y sonrojo.

¡La vida es demasiado corta como para desperdiciarla en vergüenza y aburrimiento!“, cierra el artista la comunicación electrónica con FCINCO. Amén, Cubitt. Bienvenidos a la Literatura Histérica.

Sí, la bella señorita que se acaba de correr ante tus ojos recitando unas muy a tono Necrophilia Variations de Supervert es la bellísima actriz porno serbiaStoya. Fácil, ¿no? Será la vez chorrocientosmil que alcanza el clímax ante una cámara. Pero ella sólo es la primera.

Por el estudio de Cubitt desfilan mujeres blancas, negras, asiáticas, jóvenes y mayores, más o menos atractivas. Siempre ellas, ¿y ellos? ¿No son más fáciles de masturbar, así, debajo de una mesa? “Elegí experimentar con mujeres porque hay una especie de vergüenza social asociada a la sexualidad femenina, y estamos en un momento crucial en el empoderamiento de las mujeres contra esos pensamientos retrógrados”, explica el artista. Su obra no se llama Hysterical Literature por casualidad…

La mente inquieta del neoyorkino no descarta, sin embargo, ampliar la experiencia a varones y transexuales, y explorar “la cadencia de sus cuerpos”. Él mismo no ha probado aún su propia medicina, “el vibrador no funciona con los hombres como con las mujeres”. Gran excusa, pero va más allá: “Siempre pido a los sujetos (sí, les llama ‘sujetos’ porque esto es un experimento sociológico en toda regla) que traigan un libro que tenga un valor personal para ellos, y mis obras favoritas son de fotografía, lo tendría complicado para leer…”. Ya. Pinchamos un poco más y se pone estupendo: “Leería el diccionario“.

Además del evidente exitazo que supone subir vídeos de mujeres en pleno orgasmo a Youtube, el trabajo de Clayton Cubitt tiene mucho de reivindicación artística, de escupir realidad sobre esa “ridícula” distinción entre alta y baja cutura que tanto le irrita. “Odio en particular la hipocresía que rodea cualquier interacción entre el sexo y el arte, así que en Hysterical Literature los enfrento: el arte encima de la mesa, el sexo debajo, a ver quién gana“, afirma. Y gana siempre el sexo, claro. “No me sorprende. Me encanta”.

Y de aquí llegamos a la omnipresente liberación de los pezones en redes sociales. ¿Provación porque sí, o rebelión 2.0? “Yo tiendo a pensar que hago cosas que deberían verse como normales, pero nuestras estructuras de pensamiento obsoletas hacen que mis actos normales se consideren provocativos. En un mundo mejor ajustado, no creo que lo que hago resultara tan chocante“, dice Cubitt. Evidentemente, elige rebelión.

Más allá de lo puramente artístico, ‘Hysterical Literature’ tiene mucho de investigación social. En un mundo de postureo generalizado, el artista buscaba la naturalidad, ver qué cara se le queda a uno cuando no puede controlar el gesto. #nofilter, y eso.

Sobre esa premisa, jugó primero al desgaste: en Long Portraits, los retratados permanecían cinco minutos mirando a cámara, a ver qué cara se les quedaba. Pero no, eso no era suficiente. “Era demasiado anónimo, no decía nada del modelo. Interesante, pero mudo”.

Ahí llegaron los vibradores. Primero, en forma de entrevista con Hitachi Magic Interview, después eliminando al artista por completo y dejando que la lectora entable su propia conversación. Dos distraccione: el libro y el placer, una batalla: el cuerpo contra la mente. Y nació la Literatura Histérica.

http://www.elmundo.es/f5/2015/10/13/561cc6eb268e3e77688b4597.html

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El punto G a debate: ¿dónde está el orgasmo femenino? ¿Tienen pene las mujeres?

JAVIER YANES (EL HUFFINGTON POST)

NYMPHOMANIAC

El doctor Emmanuele Jannini afirma que los hombres somos “siempre lo mismo”. “Bastante aburridos”, aclara. Jannini no se refiere a nuestros temas de conversación o a nuestros hobbies, sino a algo aún más íntimo: nuestros orgasmos. Y en efecto, es difícil negarle la razón. El mecanismo sexual de los hombres es simple, y Jannini no lo sabe solo como miembro de nuestro género, sino también como sexólogo dedicado durante años a explorar algo tan complejo que Sigmund Freud lo llamó el “continente oscuro”: la sexualidad de las mujeres.

Cada lectora pensará, y con razón, que tiene muy claro cómo funciona su sexualidad sin necesidad de que alguien se lo explique. Pero la labor de los científicos es sistematizar y definir esquemas de validez general. Y aquí es donde las cosas se complican. Cuando desde mediados del siglo XX ya parecía que el clítoris era la llave maestra del placer femenino, en 1982 comenzó a hablarse de una nueva zona erógena de las mujeres a la que se llamó punto G, una región en la pared anterior de la vagina. El punto G se convirtió en el arca perdida de la sexualidad femenina: toneladas de libros y revistas explican cómo buscarlo y dónde encontrarlo, y son innumerables los artilugios diseñados para despertar su poder.

La G hace referencia al ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, que condujo sus observaciones en la década de 1940. Así, suele asumirse que fue este investigador el autor del hallazgo; pero no es así, tal como expone a El Huffington Post el médico y sexólogo Vincenzo Puppo, del Centro Italiano de Sexología en Bolonia: “El término punto de Gräfenberg (punto G) fue acuñado por Beverly Whipple (una enfermera) y sus colaboradores en 1981”. “Gräfenberg no describió un punto vaginal o el punto G en su artículo de 1950”, aclara Puppo.

Sigue leyendo después del vídeo sobre cómo funciona el cerebro femenino durante el orgasmo

Los orgasmos vaginales descritos por Whipple no fueron publicados en una revista científica, sino presentados en una conferencia, donde se sugirió para este nuevo territorio erógeno el nombre de Whipple Tickle, o “cosquilla de Whipple”. La autora prefirió homenajear a Gräfenberg, que en sus estudios había descrito una zona sensible en la pared vaginal. Pero mientras el punto G comenzaba a hacer furor en la cultura popular, la ausencia de pruebas anatómicas creaba un ambiente de suspicacia entre los científicos.

¿EL PUNTO G EXISTE, PERO SE LLAMA CUV?

Y en esto llegó Jannini. En 2008 este sexólogo, entonces en la Universidad de L’Aquila y hoy en la Tor Vergata de Roma, captó la atención de los medios al demostrar con ecografías que nueve mujeres con orgasmos vaginales poseían un engrosamiento de la pared entre la vagina y la uretra, algo que faltaba en otras 11 que nunca habían disfrutado de ese placer. Jannini había encontrado el punto G; pero según su estudio, publicado en The Journal of Sexual Medicine, solo algunas mujeres lo tenían. Para aquellas con orgasmos vaginales, afirmaba el sexólogo, es tan natural que lo dan por hecho como algo común a todo el género femenino; pero las que nunca lo han experimentado piensan que es solo un mito y una fantasía de quienes dicen tenerlo.

No obstante, el estudio no cerró la polémica. En 2012, una amplia revisión en la misma revista concluía: “Las mediciones objetivas no han podido proporcionar pruebas sólidas y consistentes de la existencia de un lugar anatómico que se pudiera relacionar con el famoso punto G”. La respuesta de Jannini llegó en agosto de 2014 en la revista Nature Reviews Urology. El sexólogo reconocía que “no se ha identificado una estructura única consistente con un punto G diferenciado”, y a cambio definía un conjunto de órganos llamado Complejo Clitouretrovaginal, o CUV, que “cuando se estimula adecuadamente durante la penetración, podría inducir respuestas orgásmicas”.

Sin embargo, la nueva propuesta de Jannini tampoco convenció a todos. Uno de los escépticos es Vincenzo Puppo, quien en octubre de 2014 publicaba junto a su hija Giulia, bióloga de la Universidad de Florencia, una revisión en la revista Clinical Anatomy cargando contra lo que considera una falta de “terminología anatómica científica”. “El complejo clitoral o clítoris-uretro-vaginal no tiene soporte embriológico, anatómico ni fisiológico”, escribían los Puppo.

¿EL PUNTO G NO EXISTE, PERO SÍ EL PENE FEMENINO?

Puppo echa por tierra la existencia de nada parecido al punto G. “Los autores que pretenden identificar un punto G podrían ser acusados de usar el nombre de Gräfenberg para crear la impresión de que sus estudios o proclamas tienen una base científica”, señala a El Huffington Post. “Las proclamas hechas en numerosos artículos (en años recientes, publicados especialmente por The Journal of Sexual Medicine) escritos por Whipple, Komisaruk, Jannini, Buisson, Ostrzenski y otros no tienen base científica. El punto G no existe: ¿es esto un fraude científico?”, se pregunta.

El experto defiende su tesis alegando que sus trabajos están escritos “solo desde el punto de vista científico”. “Mis artículos no incluyen opiniones personales o hipótesis”, asegura. Y en lo que respecta al orgasmo vaginal, su veredicto es tajante: “No tiene base científica: el término fue inventado por Freud en 1905. La vagina no contiene ninguna estructura anatómica que pueda causar un orgasmo. ¡Todos los libros de texto de anatomía describen que la vagina tiene baja sensibilidad!”. Con esto Puppo no descarta que algunas mujeres puedan llegar al orgasmo a través de la penetración, pero explica que la causa es la estimulación conjunta de los órganos circundantes, englobados en la definición de “pene femenino”.

anatomía clitoris
Anatomía del clítoris

“El pene femenino es un término científico anatómico, es el término anatómico correcto y simple para describir el grupo de tejidos eréctiles responsable del orgasmo femenino”, zanja Puppo, enumerando las estructuras que lo forman: “clítoris, bulbos vestibulares, labios menores y cuerpo esponjoso de la uretra femenina”. En especial, el médico destaca la importancia de una parte de la anatomía que tal vez no siempre recibe la atención debida: “Se ha determinado que los labios menores son casi tan perceptivos a la sensación táctil superficial como el glande del clítoris”. Pero subraya: “Fisiológicamente, todos los orgasmos femeninos siguen los mismos patrones de respuesta refleja, sin importar la fuente de la estimulación sexual”. Para Puppo, es hora de desterrar conceptos como el de orgasmo vaginal y hablar únicamente de “orgasmo femenino”.

EL PUNTO G NO EXISTE, PERO SÍ LA REGIÓN G

Las alegaciones de Puppo difícilmente podían quedar sin respuesta, y esta llegó de uno de los aludidos. En la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EEUU), y con la colaboración de Whipple, el neurobiólogo Barry Komisaruk se ha distinguido por estudiar el orgasmo femenino en un escenario tan escasamente erótico como un escáner de resonancia magnética funcional por imagen (fMRI), con el fin de examinarqué regiones cerebrales se activan durante el clímax. El pasado diciembre, Komisaruk enviaba una carta al director de Clinical Anatomy en respuesta a la revisión de los Puppo. El neurobiólogo citaba sus propios estudios en los que describía orgasmos vaginales en mujeres con la médula espinal seccionada por un accidente. Estas pacientes tenían cortada la vía nerviosa del clítoris, pero según Komisaruk, tenían orgasmos gracias al nervio vago, que conecta la vagina con el cerebro sin pasar por la médula. “En mi conocimiento, los Puppo no han publicado ninguna prueba experimental que apoye sus afirmaciones. Su proclama de que el orgasmo vaginal no existe es clamorosamente errónea”, escribía Komisaruk.

A preguntas de El Huffington Post, Komisaruk lamenta que Puppo se limite a desechar todo su trabajo sin más. “Los Puppo simplemente niegan que haya sensibilidad vaginal o cervical, sin refutar las pruebas de mi investigación”. El neurobiólogo añade que, según sus estudios de fMRI, la estimulación del clítoris, la vagina o el cuello del útero enciende distintas zonas de la corteza sensorial del cerebro. “Las mujeres describen que la estimulación de cada una de esas regiones se siente de forma diferente”, añade. Komisaruk se adhiere a las tesis de Jannini sobre el CUV, y respecto al punto G matiza: “Prefiero referirme a una región G”.

LA RESPUESTA DE LOS PUPPO A KOMISARUK

“Ningún libro de texto de anatomía o neurología contiene un componente genitosensorial vaginal-cervical del nervio vago”, alegan. Puppo critica que Komisaruk generalice a partir de un experimento con solo tres mujeres que, además, se autoestimularon. “Hemos desafiado al Dr. Komisaruk a repetir su experimento con otras mujeres en nuestra presencia y en presencia de colegas y periodistas, pero las mujeres no deben autoestimularse. El Dr. Komisaruk rechazó nuestra propuesta”.

En resumen, ¿CUV o pene femenino? ¿Es solo una cuestión de nombres? Se supone que ambos incluyen estructuras comunes, como el clítoris, los bulbos vestibulares (dos bolsas eréctiles a los lados de la vulva, rellenando los labios mayores), los labios menores y la esponja uretral (tejido eréctil que envuelve la uretra). Komisaruk objeta que “la presión directa del pene en el hombre no estimula la próstata masculina”, algo que, sostiene, sí ocurre con la llamada próstata femenina o glándulas de Skene al presionar la supuesta “región G” de la vagina, por lo que su teoría “es diferente de la proclama de los Puppo”, concluye.

Por su parte, Puppo rechaza esta afirmación, denunciando que los trabajos de Komisaruk y Jannini “carecen de base científica”, que el punto G es “solo un negocio” y el CUV una especie de apaño. Y mientras estos hombres discuten enconadamente sobre la sexualidad femenina, quizá alguna lectora recuerde las palabras que la autora romántica Jane Austen escribió en su novela Emma: “Una mitad del mundo no puede comprender los placeres de la otra”.

EL CEREBRO DURANTE EL ORGASMO

Durante décadas Komisaruk y Whipple sometieron tanto a hombres y a mujeres a resonancias magnéticas para observar qué ocurría en sus mecanismos neuronales mientras tenían un orgasmoaquí puedes ver fotografías de lo que ocurre en las diferentes áreas del cerebro de la mujer tomadas con esta tecnología—. Otras investigaciones, como la de la Universidad de Groningen (Holanda), han recurrido a escáneres PET (Tomografía por Emisión de Positrones) con el mismo objetivo.

En este vídeo se puede ver a través de estas dos técnicas qué areas del cerebro se van activando y desactivando mientras se produce el orgasmo. Según demuestra, el clímax del hombre y de la mujer no difiere demasiado en cuanto a los procesos neuronales. También se puede apreciar que hay zonas del cerebro, como la corteza corteza orbitofrontal lateral, que llegan literalmente a apagarse durante el orgasmo.

http://www.huffingtonpost.es/2015/04/10/curiosidades-orgasmo-femenino_n_7039540.html

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Esto es lo que sienten las mujeres al sentir un orgasmo

Quizás una amiga te haya dicho alguna vez lo increíble que fue el orgasmo que tuvo la noche anterior, pero ¿acaso increíble es indescriptible? No, sí se puede. Y así explican ellas cómo viven el clímax

ALBA RAMOS SANZ

El escritor americano JD Salinger escribió una vez que “el cuerpo de una mujer es como un violín: se necesita un músico fantástico para tocarlo bien”. Una vez se conoce el camino, se sabe dónde tocar y acariciar o qué movimientos y posturas seguir, son muchas las mujeres que consiguen alcanzar el éxtasis. El problema es que no hay una norma que pueda cumplirse con todas las mujeres y cada una siente cosas diferentes al tener un orgasmo. Pero… ¿cosas cómo qué?

“La mayoría de nosotras no sabemos cuándo ni cómo sucede y no tenemos a nadie a quien preguntar porque en nuestra cultura simplemente no se habla de ‘esas cosas’”, comenta contrariada Emma McGowan en Bustle, y se plantea cómo vamos a ayudar a otras chicas jóvenes a tomar el control sobre susexualidad y descubrir el placer si no hablamos nunca del tema.

“Estamos en condiciones de ir a la Luna pero no entendemos lo suficiente sobre cómo funcionan nuestros propios cuerpos”, comenta el endocrino y profesor de sexología en la Universidad de Roma Tor Vergata Emmanuele Jannini, quien lleva años esforzándose en desentrañar el misterio del orgasmo femenino.

Para intentar averiguar un poco más sobre lo que ocurre durante el orgasmo femenino e incluso buscar similitudes entre los que disfrutamos unas y otras, cinco mujeres describen en Bustle lo que sienten cuando llegan al clímax, y algunas sensaciones se parecen bastante.

Lo que se experimenta al llegar al clímax

“Las sensaciones comienzan en las plantas de los pies que se ponen calientes y siento un hormigueo”, explica Jess, de 26 años, “después va subiendo por mis piernas que se ponen en tensión hasta que hay un especie de explosión y es como si todo mi cuerpo se descontracturase”.

El doctor Barry Komisaruk de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, uno de los principales referentes en la investigación en cuanto a las reacciones cerebrales durante las relaciones sexuales, afirma que “las similitudes entre hombres y mujeres durante el orgasmo son mucho mayores que las diferencias”. “Se activa el cerebro, todos los sistemas se ponen en marcha y le cuesta distinguir entre las diferentes actividades”, continua Komisaruk. Lo que explicaría por qué no podemos pensar en otra cosa cuando estamos teniendo un orgasmo.

“Una vez se alcanza, sin embargo, ocurren algunas diferencias importantes, lo que podría a explicar por qué los hombres y las mujeres reaccionan de manera diferente después del clímax”. Según descubrió Komisaruk en una investigación conjunta con Kachina Allen, en el período inmediatamente posterior al orgasmo regiones específicas del cerebro masculino no responden para impulsar la estimulación sensorial de los genitales mientras que “en los cerebros femeninos esa señal continúa activada”, sentencian los doctores. Hecho que explicaría por qué para las mujeres es relativamente más sencillo experimentar orgasmos múltiples.

¿Sentimos lo mismo cuando tenemos un orgasmo solas que acompañadas? (Corbis)
¿Sentimos lo mismo cuando tenemos un orgasmo solas que acompañadas? (Corbis)

Otra lectora de Bustle con el pseudónimo Trouble, de 23 años, comenta que en su caso la intensidad y las reacciones de su cuerpo al tener un orgasmo dependen de cómo llegue a ellos: “Cuando estoy sola y uso mi vibrador preferido es como si pasase un relámpago por mi columna vertebral y en mi estómago; cuando simplemente me froto durante horas, es como si todos mis músculos se calentasen a la vez; y cuando estoy con mi pareja siento el orgasmo dentro de mí, más profundo y es como si se concentrase debajo de mi cuerpo”.

Como en el caso de la anterior, las sensaciones para Sam, de 33 años, también “varían”, asegura. Para ella el camino hacia el orgasmo es “un juego mental maravilloso” que se traduce en sentir algo parecido a “espasmos ultrasensibles y un placer incontrolable”.

La mayoría de las mujeres tienen orgasmos clitoridianos y, por lo que apunta esta descripción, Sam podría ser una de ellas. No fue sino hasta el siglo XVI que el clítoris comenzó a ser descrito como una estructura física distinta, común a todas las mujeres, con la función de inducir placer. Aunque fue en 1559 cuando el profesor de anatomía Realdo Columbo describió el clítoris como “la llave del placer de una mujer”, el goce femenino pasó a segundo plano y el clítoris, quedó en el olvido –al menos para los anatomistas y médicos– hasta bien entrado el siglo XX.

Cuando estoy sola y uso mi vibrador preferido, es como si pasase un relámpago por mi columna vertebral

Por suerte, hoy no se obvia su existencia y la mayor parte de las investigaciones sobre los orgasmos femeninos se centran en el clítoris ya que por esta pequeña puntita pasan cerca de 8.000 terminaciones nerviosas.

Algo más romántica es la descripción del orgasmo que hace Maplechaser, de 28 años, qué traslada a esos famosos insectos que se dice nos acompañan cuando nos enamoramos a sus genitales: “Siento como si en el interior de mi vagina estuviese revoloteando sus alas. Igual que si tuviese dentro una jod**a mariposa”.

Otra usuaria de la web, que utiliza su inicial para contar su experiencia en primera persona, podría tener mas que ver con la eyaculación femenina. “Cuando tengo un orgasmo siento como si mi clítoris expulsase lentamente agua caliente hacia fuera”, asegura S., de 21 años. Diferentes estudios científicos que se han estudiado el complejo entramado de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que hay en la zona del conocido como punto G, sugieren que para una minoría de las mujeres –en particular aquellas que tienen fortalecidos los músculos del suelo pélvico–, la estimulación de esta zona podría provocar orgasmos intensos y la liberación de una pequeña cantidad de líquido por la uretra (que no, no es orina). ¡Felicidades S.! Parece que eres una de las elegidas.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-07-12/el-misterio-explicado-esto-es-lo-que-sienten-las-mujeres-al-tener-un-orgasmo-contado-por-ellas_916029/

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Llegar a la vez al orgasmo… ¿solo ocurre en las películas?

Foto: Gtresonline

ELVIRA FERNÁNDEZ

Él la mira extasiado, se acerca a ella, la atrae hacia sí y la besa con entregada intensidad. Una luz tenue y cálida, procedente quizá de un fuego de hogar o de los últimos rayos de sol de un prodigioso atardecer, inunda la escena mientras los dos protagonistas avanzan en sus prolegómenos eróticos. El hombre empieza a desnudar a la mujer (que justo ese día se ha puesto un conjunto monísimo de ropa interior, ¡qué suerte!) y ella se deja hacer mientras, a su vez, despoja al macho de sus prendas. De pronto caen los dos en una cama que estaba por ahí, seguramente con suaves sábanas de seda, porque todos sabemos que son comodísimas para dormir y no te resbalas ni nada. Imágenes de un trasero masculino, piernas entrelazadas, rostro femenino con ojos cerrados y boca entreabierta, gemidos. Intuimos que él la penetra porque ella de inmediato se ve transportada a un estadio superior de excitación y embeleso. Los movimientos se aceleran y… ya está, orgasmo simultáneo y aquí paz y después gloria.

Esta escena tan idílica que flirtea con la ciencia ficción es la típica secuencia erótica de telefilme que hemos visto en mil ocasiones. Y ya se sabe, cuando una mentira (o lo que sea) se cacarea el número suficiente de veces se convierte en realidad en nuestros maleables cerebros. Como el sexo es un artefacto que se construye a lo largo de la vida a base de unas cuantas ideas preconcebidas por aquí, nuestras propias experiencias por allá, lo que nos han contando o hemos visto o leído, todo ello aderezado con fantasías, expectativas e instinto, al final acabamos zozobrando en un mar de dudas y no sabemos si lo que se plantea en este artículo, el Orgasmo Simultáneo (así, con mayúsculas), es un objetivo o una casualidad, algo esencial o una contingencia que se materializa si se dan las condiciones adecuadas.

Gracias al cine independiente y a la progresiva exigencia de un público que demanda más realismo y menos cursilería, tenemos otras escenas de sexo que vienen a desmitificar el tópico de la sincronía extática. Ahí tenemos a Nicole Kidman y Jude Law en Cold Mountain, que protagonizan una realista y sorprendente sesión erótica donde se insinúan prácticas comunes pero muy raramente reflejadas en el cine convencional (al menos hasta ahora). Con el personaje al que da vida Gillian Anderson en la serie ‘The Fall’ nos aproximamos a una sexualidad femenina desinhibida y dominante, lejos de clichés.

El misterio de por qué a los seres humanos nos reporta una mayor satisfacción o enriquecimiento espiritual el hecho de hacer determinadas cosas a la vez es algo que sobrepasa los confines del sexo. Puede que tenga que ver con el más puro y duro pragmatismo del que habla Elias Canneti en su ensayo ‘Masa y Poder’. O a lo mejor es un trágico empeño por paliar la soledad cósmica que campa por nuestros corazones: si lo más importante de nuestra vida, nacer y morir, lo hacemos solos, pues lo que hay en medio hagámoslo juntitos, ¿no?

“Si ya es bastante malo centrar el sexo en el clímax, hacerlo en el orgasmo simultáneo lleva la presión todavía más lejos”, explica Kristen Mark, de Goodinbed.com

«Está idealizado y sobrevalorado», dice uno de los amigos con los que comparto sobremesa. De manera poco sutil he preguntado al grupo qué pensaban de eso de llegar a la vez. Otro, con bastante socarronería, afirma que «no existe» (¿se referirá al orgasmo en sí mismo?). «Es una cuestión de coordinación. No es importante pero si se busca, se encuentra». «Resulta más fácil para las mujeres, porque somos multiorgásmicas». «Tiene connotaciones románticas». Aaay, el romanticismo, dos almas que se unen en un místico abrazo, el yin y el yang, la concepción del cosmos como una milimétrica estructura machihembrada que perpetúa su movimiento gracias a la retroalimentación continua de energías sutiles.

Sigamos con lo que nos ocupa. La concordancia orgásmica es una de esas bestias escurridizas cuya persecución puede terminar en éxito o fracaso dependiendo de múltiples factores.

En cuanto a las condiciones puramente objetivas, según la escritora británica especializada en sexo y relaciones Tracey Cox, ‘sexperta’ del británico Daily Mail, «la duración del clímax masculino es de entre cinco y 10 segundos, mientras que el orgasmo femenino puede prolongarse hasta los 15 segundos o más. Haz la cuenta y pronto verás que alcanzar el éxtasis en el mismo momento es altamente improbable». Eso sin contar con el hecho demostrado de que «aproximadamente el 75% de los hombres siempre tiene un orgasmo en las relaciones con su pareja, comparado con el 30% de las mujeres». Uno de los consejos de Cox es utilizar la «técnica o maniobra del puente», recomendada por la mayoría de los terapeutas sexuales. La idea es proporcionar estimulación clitoriana hasta el punto de casi llegar al clímax mientras él desencadena con sus embestidas un orgasmo reflejo.

La posición también importa. Estar a horcajadas sobre él o dejar que el hombre entre desde atrás provoca una mayor estimulación de la pared frontal de la vagina, lo que aumenta las posibilidades de un orgasmo por penetración. La all fours, además, nos da a las mujeres más libertad para acceder al clítoris y jugar con él como mejor convenga…

El educador y terapeuta sexual Ian Kerner, autor del libro She Comes First: the Thinking Man’s Guide to Pleasuring a Woman (Ella llega antes; la guía del hombre pensante para dar placer a una mujer), dice que alcanzar el éxtasis sexual a la vez es tan probable como que te toque la lotería, y pone el foco en la intimidad y la comunicación.

Según Kristen Mark, de la web Goodinbed.com, «el sexo se basa en expectativas, y si la tuya es que debes tener un orgasmo simultáneo, vas a estar siempre decepcionada». Una encuesta realizada por esta web reveló que el 70,6% de las mujeres fingen su orgasmo para evitar herir los sentimientos de su pareja. «Estamos bombardeados con imágenes en los medios que nos dicen que el sexo gira alrededor del orgasmo, pero no debemos creérnoslo. Y si ya es bastante malo que lo centremos en el clímax, hacerlo en el orgasmo simultáneo lleva la presión todavía más lejos», añade.

El orgasmo es el perfecto epítome de esta sizzling culture en la que estamos inmersos (cultura del chisporroteo, término acuñado por una servidora). Algo candente, veloz y efímero que nos sobrecoge y, casi instantáneamente, desaparece. Internet y la profusión de psicofármacos que prometen alivio rápido no hacen más que alimentar esa concepción de que las gratificaciones inmediatas (incluyendo ese tipo de orgasmo utilitarista y postmoderno) no solo son exigibles, sino que por una razón de economía y eficiencia han de ser, además, simultáneas.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/07/11/559f9f8a268e3ef6178b457f.html

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(Vídeo) El misterio del orgasmo femenino explicado por la ciencia

Para activar los subtítulos en español tienes que hacer click en el botón CC del reproductor de Youtube. 

¿Querés conocer un poco más sobre los místicos orgasmos femeninos? Entonces no te podés perder este vídeo que nos presenta varios datos científicos interesantes sobre el tema y su explicación. Por ejemplo, ¿sabías que algunas mujeres tienen orgasmos mientras están dando a luz o ejercitándose? Si quieres averiguar porqué pasa esto, dale clik al vídeo de arriba.

http://www.psyciencia.com/2015/05/18/el-misterio-del-orgasmo-femenino-explicado-por-la-ciencia/

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