Algunas técnicas para alcanzar el orgasmo femenino

A diferencia de los hombres, que tenemos la posibilidad de alcanzar rápida y fácilmente el orgasmo en la mayoría de los casos, las mujeres tienen una tarea: aprender a conseguirlo. Si aún no has tenido tu primer orgasmo, o si deseas mejorar tu capacidad orgásmica, te recomiendo los siguientes ejercicios para realizar en soledad.
Ejercicios de Kegel

Consisten en contraer los músculos que rodean la entrada de la vagina. Estos músculos (entre otros) se contraen rítmicamente cuando la mujer alcanza el orgasmo. Los ejercicios son muy útiles para tonificarlos, comenzar a familiarizarse con el orgasmo y aumentar el registro de las sensaciones genitales.

Simplemente debes hacer el mismo movimiento que harías si quisieras cortar el chorro de orina… sentirás una contracción en la entrada de la vagina, y si te colocas un dedo te darás cuenta con mayor claridad. Recomiendo que te dediques algunas semanas con constancia a hacer el siguiente ejercicio: contraer y relajar treinta veces consecutivas los músculos en cuestión, y al hacer la contracción intenta mantenerla unos dos segundos. Descansa unos minutos y repite de nuevo dos veces más.

Inventario de fantasías

El ejercicio consiste en hacer una lista detallada de todos aquellos pensamientos eróticos (fantasías) que te producen algún grado de placer. Partes del cuerpo que te gusta mirar, palabras que te estimulan, poses amatorias, preparación del ambiente, masajes, besos, juegos de seducción, lugares, momentos, y por supuesto las características de la persona soñada.

Algunas técnicas para alcanzar el orgasmo femenino

El orgasmo femenino

Crédito: Thinkstock

Una vez que hayas anotado una por una estas fantasías, ordénalas de acuerdo a la excitación que sentías al pensar o realizar ese acto, de mayor a menor.

Una vez que tengas la jerarquía de fantasías organizada dedicarás unos diez minutos al día a pensar en una de ellas, comenzando por las que te resultan más intensas.

Autoestimulación corporal general

Se trata de tomarte un tiempo para aprender a reconocer algunas sensaciones corporales placenteras que en este caso no tienen su origen en la estimulación de los genitales. Asegúrate de que por un tiempo de al menos una hora estarás sola y nadie te va a interrumpir. Puedes primero tomarte una ducha o darte un baño de inmersión así preparas tu cuerpo para lo que sigue.

En un ambiente de temperatura agradable, un poco de música y todo aquello que te produzca relajación y confort vas a comenzar a acariciar diferentes partes de tu cuerpo. Quizás te resulte extraño, en este caso puede facilitarte la tarea el hecho de utilizar cremas para el cuerpo o aceites (además hace que el tacto sea más placentero).

Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí.

Utilizando suavemente la punta de tus dedos, la palma de las manos o las uñas como si se tratara de una pluma, acaricia de manera lenta diferentes partes de tu cuerpo. No importas por donde comiences, lo interesante es  que recorras toda tu geografía corporal. Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí… si ocurre lo contrario entonces pasa de largo.

Autoexploración genital

Realiza una detallada y completa exploración de tus genitales, en cada una de sus zonas. Previamente vas a prepararte utilizando tus fantasías y relajando tu cuerpo. Es bueno utilizar alguna crema o lubricante íntimo para facilitar el deslizamiento de la mano. Una vez que identifiques con claridad cada una de las partes de tu anatomía genital externa, vas a estimularlas una por una y con diferentes tipos de caricias para darte cuenta de cuales son tus partes más sensibles y las mejores maneras de estimularlas.

El clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima.

En lo referente al orgasmo, el clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima y cada mujer tiene sus preferencias particulares. Para quienes no están habituadas a manipularlo es mejor comenzar indirectamente, acariciando a sus costados o sobre el prepucio. Con la práctica las caricias generalmente se van tornando más directas y con un ritmo regular y relativamente rápido.

Una vez que te sientas cómoda con esta estimulación y vayas encontrando las caricias indicadas, utiliza los pensamientos eróticos que identificaste en el ejercicio de las fantasías para potenciar las sensaciones. Otro paso siguiente puede ser incrementar la intensidad erótica utilizando pequeños vibradores, utilizando las velocidades de vibración más bajas.

http://www.latam.discoverymujer.com/relaciones/sexo/algunas-tecnicas-para-alcanzar-el-orgasmo-femenino/

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Algunas técnicas para alcanzar el orgasmo femenino

A diferencia de los hombres, que tenemos la posibilidad de alcanzar rápida y fácilmente el orgasmo en la mayoría de los casos, las mujeres tienen una tarea: aprender a conseguirlo. Si aún no has tenido tu primer orgasmo, o si deseas mejorar tu capacidad orgásmica, te recomiendo los siguientes ejercicios para realizar en soledad.
Ejercicios de Kegel

Consisten en contraer los músculos que rodean la entrada de la vagina. Estos músculos (entre otros) se contraen rítmicamente cuando la mujer alcanza el orgasmo. Los ejercicios son muy útiles para tonificarlos, comenzar a familiarizarse con el orgasmo y aumentar el registro de las sensaciones genitales.

Simplemente debes hacer el mismo movimiento que harías si quisieras cortar el chorro de orina… sentirás una contracción en la entrada de la vagina, y si te colocas un dedo te darás cuenta con mayor claridad. Recomiendo que te dediques algunas semanas con constancia a hacer el siguiente ejercicio: contraer y relajar treinta veces consecutivas los músculos en cuestión, y al hacer la contracción intenta mantenerla unos dos segundos. Descansa unos minutos y repite de nuevo dos veces más.

Inventario de fantasías

El ejercicio consiste en hacer una lista detallada de todos aquellos pensamientos eróticos (fantasías) que te producen algún grado de placer. Partes del cuerpo que te gusta mirar, palabras que te estimulan, poses amatorias, preparación del ambiente, masajes, besos, juegos de seducción, lugares, momentos, y por supuesto las características de la persona soñada.

Algunas técnicas para alcanzar el orgasmo femenino

Una vez que hayas anotado una por una estas fantasías, ordénalas de acuerdo a la excitación que sentías al pensar o realizar ese acto, de mayor a menor.

Una vez que tengas la jerarquía de fantasías organizada dedicarás unos diez minutos al día a pensar en una de ellas, comenzando por las que te resultan más intensas.

Autoestimulación corporal general

Se trata de tomarte un tiempo para aprender a reconocer algunas sensaciones corporales placenteras que en este caso no tienen su origen en la estimulación de los genitales. Asegúrate de que por un tiempo de al menos una hora estarás sola y nadie te va a interrumpir. Puedes primero tomarte una ducha o darte un baño de inmersión así preparas tu cuerpo para lo que sigue.

En un ambiente de temperatura agradable, un poco de música y todo aquello que te produzca relajación y confort vas a comenzar a acariciar diferentes partes de tu cuerpo. Quizás te resulte extraño, en este caso puede facilitarte la tarea el hecho de utilizar cremas para el cuerpo o aceites (además hace que el tacto sea más placentero).

Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí.

Utilizando suavemente la punta de tus dedos, la palma de las manos o las uñas como si se tratara de una pluma, acaricia de manera lenta diferentes partes de tu cuerpo. No importas por donde comiences, lo interesante es  que recorras toda tu geografía corporal. Si alguna zona te resulta particularmente placentera ante el tacto detente un poco más allí… si ocurre lo contrario entonces pasa de largo.

Autoexploración genital

Realiza una detallada y completa exploración de tus genitales, en cada una de sus zonas. Previamente vas a prepararte utilizando tus fantasías y relajando tu cuerpo. Es bueno utilizar alguna crema o lubricante íntimo para facilitar el deslizamiento de la mano. Una vez que identifiques con claridad cada una de las partes de tu anatomía genital externa, vas a estimularlas una por una y con diferentes tipos de caricias para darte cuenta de cuales son tus partes más sensibles y las mejores maneras de estimularlas.

El clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima.

En lo referente al orgasmo, el clítoris tiene un rol fundamental. Por lo tanto aprender a estimularlo es una tarea importantísima y cada mujer tiene sus preferencias particulares. Para quienes no están habituadas a manipularlo es mejor comenzar indirectamente, acariciando a sus costados o sobre el prepucio. Con la práctica las caricias generalmente se van tornando más directas y con un ritmo regular y relativamente rápido.

Una vez que te sientas cómoda con esta estimulación y vayas encontrando las caricias indicadas, utiliza los pensamientos eróticos que identificaste en el ejercicio de las fantasías para potenciar las sensaciones. Otro paso siguiente puede ser incrementar la intensidad erótica utilizando pequeños vibradores, utilizando las velocidades de vibración más bajas.

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¿Cuántos tipos de orgasmos tienen las mujeres?

  • Tras muchos debates, los expertos mantienen que no existe el orgasmo vaginal

  • Las mujeres pueden conseguirlos de muchas formas, no sólo mediante el coito

  • Sin embargo, muchas mujeres siguen frustrándose por no tenerlos de esa forma

El debate es largo, las teorías muchas y la ciencia todavía no han encontrado conclusiones claras. ¿Existe más de un orgasmo femenino? ¿Es verdad eso de que existe un orgasmo vaginal y otro clitorideo? ¿Pueden las mujeres tenerlos sin necesidad del coito o incluso, sin necesidad de la estimulación directa del clítoris? La discusión está servida.

Ariana Costa Capin Sokol, ginecóloga y sexóloga del Instituto de Sexología de Barcelona, fue una de las encargadas de hablar sobre todas estas cuestiones en el último Congreso español de Sexología y VI Encuentro Iberoamericano de Profesionales de Sexología. Según asegura a EL MUNDO esta especialista, en cuestiones de orgasmo hay muchos mitos y falsas creencias. «Hay terminología incorrecta y fruto de esto surgen algunos de los problemas más comunes en las mujeres, en cuanto a sexualidad se refiere», explica.

«Términos tan extendidos como el punto G, orgasmo vaginal o de clítoris son del todo incorrectos y no hacen más que sembrar la confusión», expone Costa Capin Sokol, que cita una investigación publicada en la revista Clinical Anatomy Review y liderada por investigadores del departamento de Biología de la Universidad de Florencia, que concluyó que «lo correcto es simplemente hablar de orgasmo femenino» .

Ana Rosa Jurado, médico y sexóloga del Instituto Europeo de Sexología en Marbella lo tiene claro: «No existe un orgasmo vaginal y otro clitorideo». El órgano sexual femenino por excelencia, sostiene esta especialista, es el clítoris, que donde se encuentran las terminaciones nerviosas implicadas en la producción del orgasmo. Sin embargo, el orgasmo se puede conseguir por varias vías, en las cuales intervienen «no sólo aspectos anatómicos, de proximidad y/o funcionalidad, sino también componentes eróticos, sentimentales y de convivencia», sostiene.

Una revisión realizada por investigadores franceses y mexicanos y publicada en la revista Nature Reviews Urology señaló que la zona responsable de llevar a la mujer al máximo placer sexual es mucho más compleja que la existencia de un solo punto, dependería de una zona mucho más amplia. Ellos lo identifican como ‘Clitoris uretro vaginal’ (CUV), esto es, un área morfofuncional multifacética que al ser estimulada adecuadamente en la penetración, induce respuestas relacionadas con el placer sexual.

Sin embargo, todavía falta más investigación, y mientras se esperan más nuevos datos, lo importante para los expertos sería plantearse algunas cuestiones de las relaciones sexuales femeninas. Por ejemplo: «¿Qué es lo que nos gusta? ¿Qué es lo que nos atrae realmente?«, pregunta Costa Capin Sokol.

Más allá de los términos

La realidad de las consultas de sexología y de la propia experiencia sexual femenina muestran que la sexualidad va mucho mas allá de la terminología. Incluso, y según apunta la doctora Jurado, está descrita la posibilidad de alcanzar el orgasmo en mujeres mediante el estímulo de los pezones, que no están cerca ni relacionados por ninguna conexión anatómica: «Esto nos habla de la variabilidad de la experiencia sexual humana y de la capacidad para el disfrute sexual sin tener que estar pendientes de qué es o no lo ‘correcto’ o ‘o adecuado'». En cuanto a esto, aclara, tampoco hay investigaciones que establezcan diferencias en cuanto la intensidad y características del orgasmo conseguido de una u otra manera, puesto que la propia vivencia del orgasmo tampoco está sólo condicionada por las habilidades estimulatorias».

Pero la realidad es que se siguen viendo en las consultas quejas por parte de mujeres, tanto jóvenes como mayores, que viven con gran frustración el no poder alcanzar un orgasmo mediante la penetración vaginal. «Y del mismo modo, sigue planeando la idea de que existen dos tipos de orgasmos, el vaginal y clitorideo, siendo el primero ‘la gran quimera'», comenta Jurado.

Es por ello que los especialistas en salud sexual insisten en reflexionar y alejar del ideario humano el concepto de que las mujeres sólo pueden alcanzar el orgasmo mediante el coito. Durante siglos, insiste la doctora, se ha instado a que la única sexualidad «permitida» ha sido la heterosexual procreadora. Y en este contexto, evidentemente, el coito vaginal se proclama como la única práctica adecuada. Incluso, investigadores de la talla de Masters y Johnson, considerados como los padres de la sexología moderna, determinaron como una disfunción sexual la incapacidad para conseguir el orgasmo mediante la penetración vaginal.

Sin embargo, frente a este panorama, aparecieron otros trabajos como el ‘Informe Hite’, de la sexóloga alemana Shere Hite. que fueron muy criticados en la época. El documento, tal como señala Jurado, muestra datos como que el 70% de las mujeres nunca había tenido un orgasmo con la penetración vaginal y sí mediante la estimulación del clítoris en la masturbación. Acercándose por tanto, a la realidad de la sexualidad femenina.

Modificar algunas creencias es la clave para poder vivir la sexualidad de una forma más libre y sana, evitando así frustraciones. «¿Es tan importante para nuestra sexualidad saber donde se originan los orgasmos?», pregunta Costa Capin Sokol. Quizás, responde la especialista, sea el momento de «plantear otros elementos interesantes, como qué es lo que me gusta, qué siento, qué me estremece, qué conecta con mi piel, derrumbar una serie de creencias irracionales de cómo alcanzar un orgasmo, qué importa la manera en que se consigue. «Las exigencias erróneas que uno se plantea muchas veces nos llevan a caer en trampas mentales que sólo contribuyen a enredarnos en la cama, creando problemas sexuales que pueden acabar en disfunciones», concluye.

http://www.elmundo.es/salud/2015/04/04/551ed7ffca4741c5798b4580.html

 
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‘Squirting’: todo lo que necesitas saber sobre el gran misterio del orgasmo femenino

MITOS Y VERDADES SOBRE EL FLUIDO DE MODA

La eyaculación femenina es uno de los grandes debates erótico fisiológicos del siglo XXI. (iStock)

Está de moda, y no hay más que echar un vistazo a cualquier buscador pornográfico para darse cuenta. La eyaculación femenina se ha convertido en uno de los grandes fetiches de la producción erótica más reciente, y se han intentado dar muchas explicaciones a tal fascinación. Por un lado, parece un equivalente del muy difundido fetiche de la eyaculación masculina, ya un subgénero en sí mismo para algunas productoras que ha sido criticado por el feminismo.

Además, resulta particularmente espectacular, y por ello, las productoras pornográficas se preocupan por exagerarlo incluso hasta el punto de que nadie en su sano juicio puede pensar que en algunos casos, el squirting no es un montaje. Parece para algunos hombres una especie de demostración de que se ha alcanzado el objetivo, como una recompensa al esfuerzo amatorio.

La eyaculación femenina no es lo mismo que el ‘squirting’Hasta tal punto ha llegado la moda que el pasado mes de diciembre fue prohibido en Inglaterra junto a otros comportamientos indudablemente violentos como los azotes o las estrangulaciones. El Reglamento de Medios Audiovisuales de 2014 intentaba, con esta orden, proteger a la infancia y restringir aquello que puede ser visto en una pantalla. ¿Qué tiene la eyaculación femenina de problemático, más allá de que pueda resultar desagradable para muchos?

Porque, en realidad, lo que prohibió la junta fue el squirting, y no la eyaculación femenina en sí, dos cosas que, como explica un artículo publicado en Fusion, se parecen pero no son iguales. Una investigación publicada en el pasado mes de diciembre por el doctor Samuel Salama en el Journal of Sexual Medicine aclaraba que se expelen distintos líquidos en ambos actos, y que en el caso del frecuente squirting del porno, este puede incluir orina. Y registrar actos escatológicos está prohibido por las autoridades inglesas, lo que explica que su inclusión en la lista de actos a erradicar.

De qué hablamos cuando hablamos de eyaculación

La gran pregunta sobre la eyaculación femenina es qué es dicho líquido y cómo se origina. Durante décadas, nadie supo dar una respuesta correcta, y se pensaba que era una sustancia de origen desconocido y semejante al semen. Eso fue hasta hace relativamente poco, cuando se empezó a mantener, debido al espectacular flujo que podía verse en algunas películas pornográficas, que no era más que orina. No estábamos muy desencaminados, como demuestra la reciente investigación del doctor Samuel Salama.

El número de mujeres que realmente eyaculan grandes cantidades de fluido durante el acto sexual es muy bajoPor una parte, se encuentra aquello que podemos considerar como eyaculación femenina, casi siempre una cantidad ínfima de líquido que se produce en la glándula de Skene –una especie de próstata femenina– cuando algunas mujeres alcanzan el orgasmo. Esta se encuentra al final de la uretra, y también puede servir de lubricante natural durante el acto sexual. El de Salama no es el único estudio que señaló a dicha glándula como la productora de dicho líquido, como el realizado en Italia que señaló que sólo un porcentaje muy pequeño de mujeres disponen de esta próstata masculina que está formada por el tejido que habría formado la próstata en caso de nacer hombres.

El sexo presentado en las películas pornográficas no tiene nada que ver con la realidad. (iStock)El sexo presentado en las películas pornográficas no tiene nada que ver con la realidad. (iStock)Harina de un costal muy diferente es el condenado –o tan anhelado– squirting. Los investigadores no tienen ninguna duda de lo que se trata: de “una gran cantidad de líquido proveniente de la vejiga”. Más claro, agua: como sospechaban mucho, se trata de un fluido muy semejante a la orina. Además, este es expelido de forma tan espectacular como sospechosa. Lo innovador de la investigación recientemente publicada es que se han utilizado ultrasonidos para comprobar de qué manera la vejiga se llena de orina durante la estimulación sexual en algunos casos.

Un mundo lleno de squirters

Hay dos cosas que se encuentran fuera de toda duda. Por un lado, que el número de mujeres que realmente eyaculan grandes cantidades de fluido durante el acto sexual es muy bajo. Por otro, y como consecuencia de lo previo, que la mayor parte de “fuentes del amor”, como las denominan los franceses, son fingidas. Existe todavía un gran desacuerdo sobre el porcentaje exacto de mujeres que eyaculan. Un estudio publicado en 1984 fijaba dicho porcentaje entre el 25 y el 50%. Otro de 2007 expandía dichas cifras al 10 y el 69%. Un artículo del Journal of Sexual Medicine aportaba su granito de arena con un margen de entre el 10 y el 54%. La cantidad expelida es igualmente muy variable, y como señaló un estudio publicado en International Urology and Nephrology, puede variar entre cantidades imperceptibles y 5 mililitros.

La demanda en el mercado porno de este tipo de contenido es tan grande que muchas actrices están intentando mejorar su capacidad eyaculatoria¿Cómo se produce? A veces, se trata simplemente de nacer con dicha capacidad, que producirá la eyaculación de forma natural; en otras, la estimulación puede provocar un aumento en el caudal, como ocurre igualmente en el caso de los hombres. En resumidas cuentas, más mujeres de las que pensamos eyaculan, sólo que no de la manera a la que se han acostumbrado millones de hombres de todo el mundo. Como explica el artículo de Focus, lo que estos ven no es más que un montaje, pero que les satisface en cuanto que, como obliga la visión tradicional del sexo, hace evidente de manera visual el momento del clímax.

Como explica el artículo publicado en Fusion, la demanda en el mercado porno de este tipo de contenido es tan grande que muchas actrices están intentando mejorar su capacidad eyaculatoria, ya sea a través de los ejercicios vaginales o la sobrehidratación. Sin embargo, en muchos casos, no se trata más que de un truco de efectos especiales de igual manera que la sangre borbotea sin parar de un cuello supuestamente cortado en una película de terror. Desde luego, se trata de un efecto excitante para muchos hombres (y mujeres), pero corre el riesgo de convertirse en una obsesión que muy tiene muy poca relación con la realidad.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-01-18/squirting-todo-lo-que-necesitas-saber-sobre-el-gran-misterio-del-orgasmo-femenino_617917/

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¿Ellas también eyaculan?

  • Es una pregunta que aún supone un reto para la investigación científica

  • Hay varios conceptos erróneos alrededor de esta cuestión

Ilustración: Luis Sánchez Parejo

Ilustración: Luis Sánchez Parejo

BEATRIZ G. PORTALATÍN

A mediados del siglo XX, se produjo en los Estados Unidos una revolución que condujo a la liberación de la mujer en muchos contextos: en el familiar, en el laboral, y también en la manera de concebir la sexualidad. Una revolución que supuso un cambio firme en la moralidad y la ética de una sociedad, muy diferente a lo que existía hasta el momento. Mucha culpa de ello tuvieron los estudios del ginecólogo William Masters y la trabajadora social Virginia Johnson, más conocidos como Masters and Johnson.

Este dúo de investigadores, unidos en lo profesional y en lo personal, tuvo un papel más que destacado en ese cambio que con el paso de los años se ha conocido popularmente como revolución sexual femenina. Trabajaron, estudiaron e investigaron en todo cuanto acontecía sobre la respuesta sexual de la mujer y fueron los primeros en hablar del orgasmo femenino. A partir de ahí, se han sucedido un sinfín de investigaciones, pero todavía quedan muchas dudas y algunas lagunas por despejar. Uno de los temas que sigue dando vueltas en la investigación científica es la eyaculación femenina.¿Existe realmente? ¿Las mujeres pueden eyacular?

«Hay una treintena de científicos en todo el mundo que denominan eyaculación femenina a la expulsión de fluidos por parte de la mujer en el momento del orgasmo. Pero en realidad esa cantidad objetivable de fluido no debiera llamarse eyaculación ya que, desde un punto de vista técnico, la eyaculación implica emisión de líquido seminal que contiene espermatozoides, cuestión que en ningún caso acontece en las mujeres», asegura a EL MUNDO Francisco Cabello Santamaría, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología.

Sin embargo, sí es cierto que muchas mujeres emiten tal cantidad de fluido en el momento del orgasmo que emula una eyaculación y, según explica este especialista, al parecer este fluido proviene de las glándulas uretrales, parauretrales y conductos de Skeene, conjunto de glándulas denominado por los prestigiosos anatomistas franceses Testud y L’atarjet como próstata femenina. Se trata de «un fluido claro, prácticamente inodoro que apenas mancha las sábanas, con alto contenido en PSA (antígeno prostático específico), un componente que sólo producen las ‘células claras’ prostáticas que componen las glándulas anteriormente mencionadas», detalla.

La misma línea mantiene Francisca Molero, médico, sexóloga y codirectora del Instituto de Sexología de Barcelona. «Se conoce como eyaculación femenina la expulsión de líquido uretral durante la respuesta sexual, coincidiendo con la fase orgásmica».

La cantidad de líquido emitido, prosigue la especialista, puede variar de una mujer a otra y en la misma mujer en diferentes ocasiones, pero posiblemente todas lo segreguen, aunque no todas lo perciban. «Se ha planteado que podría producirse cuando se estimula el punto G, pero no hay unanimidad científica en su existencia. También, se han referido a todas estas estructuras (glándulas parauretrales, uretrales, Skeene) como próstata femenina, ya que en la orina postorgásmica hay antígeno prostático PSA, mientras que no está en la orina preorgásmica», especifica esta doctora.

No se trata de incontinencia

Sin embargo, no existen estudios concluyentes. Ha habido muchas publicaciones sobre eyaculación femenina, analizando distintos componentes químicos del fluido emitido, pero el número de participantes era pequeño. «Hay una gran laguna sobre la respuesta sexual femenina, a nivel fisiológico y anatómico», afirma Molero. Sin embargo, los últimos estudios «-que confirman el trabajo de investigación que llevé a cabo hace unos años- se centran en la demostración de la presencia de PSA en dicho fluido», señala Cabello. Pese a no haber ningún consenso por parte de los investigadores, ni poderlo determinar ni demostrar científicamente, lo fundamental aquí es destacar la idea de que la eyaculación femenina no consiste en expulsión de orina, como muchos expertos creen. Pero es diferente a la orina. «Hay quien sigue afirmando que la emisión de fluidos durante la relación sexual no es más que la manifestación palpable de la incontinencia urinaria. Sin embargo, en contra de esta idea es necesario advertir que aunque algunas mujeres tienen incontinencia y pierden orina, por ejemplo, al toser o con el ejercicio físico, durante el orgasmo es precisamente el momento donde la incontinencia es menos probable ya que de forma refleja se cierra el esfínter vesical. No obstante, es cierto que muchas mujeres, especialmente tras partos muy traumáticos, sufren de incontinencia», explica Cabello.

En definitiva, es necesario señalar, insiste este especialista, que muchas mujeres tienen la capacidad de emitir gran cantidad de fluido durante la relación sexual, que en la mayor parte de los casos está relacionado con un alto nivel de excitabilidad. «Por desgracia, hay quien pensando en que se trata de orina inhibe su respuesta sexual llegando a producir una anorgasmia (ausencia de orgasmo)», lamenta.

Reto en la investigación

La eyaculación femenina es todavía un reto en la investigación científica. De hecho, según afirma Molero, es un reto la investigación fisiológica de la respuesta sexual femenina. «Afortunadamente, ese desconocimiento no interfiere en la satisfacción y el placer de la sexualidad femenina. Para las mujeres, el disfrutar de su sexualidad y de sus actividades sexuales compartidas o en solitario es mucho más que la emisión de mayor o menor cantidad de líquido. Disfrutar es estar motivada para ello, entender lo importante que es ella como ser sexuado y sexual, conocerse, compartir sexo cuando quiera y con quien quiera y, sobre todo, darse permiso para disfrutar», mantiene Molero convencida.

Pero no debemos olvidar tampoco que la investigación ayuda y mucho. Quizás investigar sobre la sexualidad femenina, sobre la eyaculación u otros conceptos, expone la doctora, nos ayude a entender mejor «que el placer y el orgasmo no dependen de la expulsión de un líquido ni de su cantidad, y si lo extrapoláramos al varón, algo que no es extrapolable, podríamos encontrar la evidencia de que los hombres no necesitan eyacular para llegar al orgasmo y sentir placer. Buscar y estar pendiente de conseguir algo que ni siquiera sabemos qué es y qué función tiene a lo que nos puede llevar es precisamente a interferir en nuestra respuesta fisiológica y a que disfrutemos menos. Es objeto de la ciencia y reto para los profesionales que nos dedicamos a la sexología, investigar, descubrir y conocer estos aspectos».

http://www.elmundo.es/salud/2015/01/17/54b8cdadca47412e278b4572.html

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Ejercicios para aumentar la intensidad de los orgasmos

El ejercicio físico puede ser la llave del placer. Un entrenamiento específico al que tan solo dedicarle cinco minutos al día puede ayudar a las mujeres a que su vida sexual sea más satisfactoria de una forma sencilla. Para ello hay que desarrollar una rutina enfocada al fortalecimiento de los músculos pélvicos, ya que mantenerlos fuertes consigue aumentar la intensidad y la frecuencia de los orgasmos.

Este tipo de ejercicios, llamados ‘ejercicios de Kegel’, pueden resultar complicados de realizar puesto que a muchas mujeres les cuesta localizar con facilidad dichos músculos pélvicos. Esto es debido a que no están directamente controlados lo que dificulta su desarrollo. La clave está en la práctica.

Para ello, Lelo, marca pionera en poner la tecnología la servicio del placer, ha creado: ‘Luna Smart Bead’ un ‘entrenador personal’ para el placer.

Se trata del primer ‘gadget’ inteligente con el que crear una rutina de ejercicios Kegel que ayudará a las mujeres a conseguir alcanzar el orgasmo con mayor facilidad, intensidad y frecuencia.

El ‘personal trainer’ de Lelo cuenta con cinco niveles de vibración progresivas con las que se puede confeccionar un entrenamiento que se adapta al desarrollo muscular automáticamente, según el nivel de tonificación. Además, su memoria inteligente recuerda los progresos.

Invertir cinco minutos al día en el desarrollo y conocimiento de estos músculos puede dar un giro a la vida sexual tanto de ellas, como de ellos. Quienes quieran desarrollarlos y practicar por su cuenta pueden tomar nota de estos sencillos ejercicios:

  1. Abdominales: este ejercicio sirve para conseguir fuerza para ejercitar el suelo pélvico, así se alcanza la frecuencia del orgasmo femenino necesaria.
  2. Contracción y relajación. Para aquellas mujeres que les cueste conectar sus músculos del suelo pélvico un ejercicio de iniciación muy útil es probar a retener el flujo de la orina cuando vayan al baño. Este ejercicio de contración y relajación servirá para comenzar a moverlos y luego se pondrá en práctica en otras situaciones (véase punto 3).
  3. Sentadas en una silla, bien centradas sobre la pelvis, sin inclinarse hacia delante ni hacia atrás, alargando el cuello y estirando bien la columna, creciendo. Colocando las manos sobre la cadera se ejerce presión sobre el suelo pélvico, tensando nuestro abdomen y respirando profundamente por la nariz y soltándo el aire por la boca. Aguantar 5 segundos y relajar. Puede practicarlo sentada en la silla de la oficina, en el tren o en un atasco.

http://www.elmundo.es/yodona/2014/10/23/5444f020268e3e163b8b457c.html

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Todo lo que sabías sobre el orgasmo femenino se tambalea

Un nuevo y controvertido estudio redefine la fisiología del orgasmo, mientras aparece un nuevo aparato que hace las veces de entrenador personal para llegar antes y mejor al clímax.

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El orgasmo vaginal no existe

Expertos estadounidenses dicen que términos tan extendidos como «punto G» u orgasmo vaginal o de clítoris, son del todo incorrectos y no hacen más que sembrar la confusuón

Lo dice un grupo de expertos en un artículo recién publicado en Clinical Anatomy Review, dedicado íntegramente a revisar la terminología más utilizada por los sexólogos pare referirse a la sexualidad femenina.

Para los investigadores, términos tan extendidos como «punto G» uorgasmo vaginal o de clítoris, son del todo incorrectos y no hacen más que sembrar la confusuón, tanto entre hombres como entre mujeres. Según el artículo científico, el término correcto sería, sencillamente, «orgasmo femenino», de la misma forma en que para los varones se utiliza «orgasmo masculino».

Vincenzo y Giulia Puppo, del Departamento de Biología de la Universidad italiana de Florencia, destacan el hecho que la mayor parte de las mujeres del mundo no llegan al orgasmo durante el coito. De hecho, las supuestas disfunciones sexuales femeninas se han popularizado en todo el mundo precisamente porque se basan en algo que no existe, como por ejemplo el orgasmo vaginal.

«Los expertos en medicina sexual y los sexólogos -reza el artículo de Clinical Anatomy Review- deben difundir certezas entre todas las mujeres, basadas en las bases biológicas del orgasmo femenino, y no hipótesis u opiniones personales».

«Por consiguiente – prosigue el texto- todos ellos deben usar la terminología anatómica científica. La anatomía del clítoris y el orgasmo femenino están descritos en los libros, pero algunos investigadores han propuesto una nueva terminología anatómica para referirse a la respuesta sexual de las mujeres».

No hay clítoris «interno»

Giulia y Vincenzo Puppo ofrecen numerosos ejemplos de terminología incorrecta: «El cítoris interno -afirman- no existe; todo el clítoris es un órgano externo. El clítoris no está formado por dos arcos, sino por glande, cuerpo y raíces. Los `bulbos del clítoris`es un término incorrecto tanto desde el punto de vista embriológico como anatómico: el término correcto es `bulbos vestibulares`».

Para los investigadores, términos como «orgasmo de clítoris, vaginal o del punto G» son absolutamente incorrectos y contribuyen a aumentar la confusión, igual que el supuesto «complejo clitoris-uretro-vaginal, que no se sostiene ni desde el punto de vista embriológico, ni anatómico, ni fisiológico: la vagina no tiene relación anatómica alguna con el clítoris, que es un órgano perineal, mientras que el supuesto `punto G` está en la uretra».

Tampoco el supuesto «orgasmo vaginal» al que se refieren algunas mujeres existe en realidad. De hecho, el orgasmo «siempre está causado por los órganos eréctiles que rodean la vagina, que son los que efectivamente desencadenan el orgasmo femenino. El pene masculino, además, no puede entrar en contacto con el clítoris durante un coito vaginal. Y tampoco términos como «eyaculación femenina», «eyaculación prematura», «desorden de excitación genital persistente» o «amplificación del punto G» tienen base científica alguna.

La clave para el orgasmo de las mujeres, afirman los investigadores, está en el «pene femenino» (el clítoris), los labios menores y el cuerpo esponjoso de la uretra. «En todas las mujeres, el orgasmo es siempre posible si los órganos eréctiles femeninos son debidamente estimulados durante la masturbación, el cunnilingus, la masturbación por parte de la pareja o durante los coitos vaginal o anal, si el clítoris es estimulado al mismo tiempo con un simple dedo».

«La eyaculación masculina -concluye Vincenzo Puppo- no significa automáticamente el final del sexo para las mujeres. Los tocamientos y los besos pueden continuar por tiempo indefinido, y los actos sexuales no coitales tras la eyaculación masculina pueden ser usados para producir el orgasmo en la mujer».

http://www.abc.es/ciencia/20141007/abci-orgasmo-vaginal-existe-201410070945.html

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Frustradas por falta de orgasmos

Raúl AriasRaúl Arias

  • Una de las principales sensaciones para describir la anorgasmia es la frustración
  • Es fundamental, según los expertos, la autoexploración del propio cuerpo

Beatriz G. Portalatín

La mayoría de las mujeres que sufren de trastorno orgásmico femenino o anorgasmia (incapacidad para conseguir orgasmos) no han explorado nunca su cuerpo, tienen ansiedad frente las relaciones y, por regla general, su formación sexual suele ser más bien pobre.

«Las mujeres que nunca han tenido un orgasmo a través del coito no conocen su cuerpo y, sobre todo, creen que, el conseguirlo o no, depende de su pareja cuando realmente cada uno somos también responsables de nuestro propio placer», asegura a ELMUNDO.es Carme Sánchez, psicóloga clínica, sexóloga y co-directora del Institut Clínic de Sexología de Barcelona.

Las mujeres que sufren de anorgasmia, explica, tienen un grado de ansiedad importante y vienen a consulta un tanto desconcertadas ya que jamás han tenido un orgasmo a través de la penetración, pero sí a través de otras prácticas sexuales, incluyendo la masturbación. «Lo más importante es aceptar que cada respuesta sexual es diferente», puntualiza.

La anorgasmia, aclara la experta, puede clasificarse en tres tipos: el trastorno orgásmico primario que se da en mujeres que nunca han tenido un orgasmo; el situacional, en donde el orgasmo se alcanza sólo en determinadas situaciones (durante la masturbación, pero no en pareja); y el adquirido, que se trata de mujeres que han tenido orgasmos pero, a partir de un determinado momento, dejan de tenerlos.

Según la última revisión sobre el tema, publicada en el último número de la revista ‘The Journal Sexual of Medicine’, se trata de la segunda disfunción sexual más frecuente en mujeres. A pesar de que el manual de Psiquiatría DSM-IV introduce la expresión de ‘malestar acusado’ para diagnosticar un caso de anorgasmia, en la práctica, es la palabra frustración o frustrante el término más común para describir las emociones asociadas de esta afección. Así lo muestra un reciente estudio en el que se evaluó a más de 200 mujeres con dificultad para alcanzar orgasmos, y el 67% de las encuestadas pronunció la frustración como principal sensación para describir su problema.

Así lo confirma también Sánchez, quien asegura que en consulta, efectivamente, es la frustración una de las sensaciones más frecuentes que tienen estas mujeres, pero también malestar emocional y abatimiento, además de que «puede desencadenar en otras disfunciones como falta de deseo y, a la larga, conflictos de pareja», agrega.

¿Por qué la anorgasmia

Es una de las disfunciones sexuales más frecuentes entre las mujeres, ocupando la segunda causa de consulta en los centros especializados en salud sexual. Según el consultorio ‘on line’ de Durex, el 28% de las preguntas relacionadas con problemas sexuales versa sobre las dificultades para conseguir un orgasmo, demanda que incluso que va por delante de las preguntas sobre disfunción eréctil.

Las cifras de referencia, aunque no se saben con seguridad, oscilan entre el 20-25% de las mujeres. Al menos, así lo muestra una revisión del año 2004 de 34 estudios de autores extranjeros especializados en el tema. Según otro estudio, centrado sólo en anorgasmia genital, realizado por el Instituto Kinsey (EEUU, uno de los centros de referencia en este campo), el 50-75% de las mujeres no tenían orgasmo en el coito pero sí con otras técnicas sexuales.

Tan sólo el 5% de esta afección proviene de causas orgánicas como son alteraciones neurológicas, diabetes, drogas, fármacos y enfermedades crónicas. Por su parte, los factores predisponentes para tener esta afección son: haber tenido una educación sexual inadecuada, sufrir actitudes negativas hacia la sexualidad, contar con una asertividad baja y una escasa comunicación sexual entre la pareja. «En la mayoría de los casos, el origen es psicológico y, sobre todo, proviene de una falta de conocimiento de la propia respuesta sexual de la mujer, tanto de la mujer como de su pareja», afirma. Por ello, es muy importante, insiste la especialista, que «se exploren, que se adentren en su cuerpo y que conozcan de lleno su respuesta sexual».

De hecho, para tratar un tema de anorgasmia en las consultas, hay que tener esta idea clara, además de seguir una serie de pasos. En primer lugar, se deben potenciar los aspectos positivos de la sexualidad y eliminar algunos tabúes, prejuicios y falacias sobre el orgasmo femenino tales como: «no hay mujer insatisfecha, sino hombres inexpertos», «el placer de la mujer es responsabilidad de su pareja» o «sólo se llega al clímax con el orgasmo vaginal».

Hay que informar bien, asegura Sánchez, sobre todos los aspectos de la sexualidad en sí y sobre la función del clítoris y el orgasmo en particular: «Las mujeres nacen con clítoris y por tanto con la capacidad de tener orgasmos». En segundo lugar, es muy importante la autoestimulación, tanto propia como de la pareja, y por último la capacitación orgásmica.

Este problema, concluye Sánchez, se puede tratar y tiene solución, por ello es fundamental «el autoconocimiento sexual, la propia satisfacción en las relaciones y, sobre todo, la comunicación con tu pareja a nivel sexual».

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/09/25/noticias/1380122287.html

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Sí, es una cuestión de sexo…

Últimos estudios sobre evolución y diferenciación sexual

José Antonio LÓPEZ GUERRERO | Publicado el 20/09/2013 |  Ver el número en PDF

¿Son los pezones masculinos una chapuza evolutiva? ¿Qué función tiene el orgasmo femenino en la reproducción? ¿Por qué más de 4.000 recién nacidos de todo el mundo presentan anomalías en la diferenciación sexual? José Antonio López Guerrero, profesor del CBMSO-UAM, analiza los últimos estudios publicados.

Fotograma de la película Diario de una ninfómana

“¡Tiene usted un hijo preciosa!”. No, no acaba de leer un error de concordancia gramatical. Con esta extraña frase zanjaba el siempre polémico y ficticio doctor House el capítulo donde una bella modelo con alguna disfunción sexual resultó ser, sorprendentemente, un varón, al menos genéticamente hablando; esto es, portaba la pareja cromosómica XY.

Según se ha podido constatar en modelos de ratones transgénicos, una simple -o no tan simple- mutación en un gen del diminuto cromosoma Y puede acarrear que todo el esquema de inducción del desarrollo sexual masculino se vea truncado y, por ende, el patrón base -fenotipo femenino- se imponga con toda su fuerza; con toda su belleza; sin ‘contaminación’ masculina. Dicho en otras palabras; todos -todos y todas- hemos tenido el esquema de desarrollo embrionario que conduce al nacimiento de una niña. Hace falta la activación de toda una batería de genes durante la embriogénesis temprana para inhibir la formación de los conductos de Müller -etapa previa a la formación de los órganos reproductores femeninos- y, con ello, conducir hacia el nacimiento del hermanito.

Precisión genética

Desde luego, se me antoja fascinante la precisión genérica que recae en un pequeño grupo de genes que permitiría abordar -o al menos especular- cuestiones tan esenciales como la evolución divergente que condujo a la formación de sexos distintos, aunque con sus pequeñas muestras de ‘tacañería’ estructural, como parece indicar la presencia de pezones en el hombre, o a la también controvertida -y pido perdón por utilizar adjetivos que no son míos- manifestación del orgasmo en las mujeres.

Fotograma de la película Habitación en Roma.

Según el investigador Pau Carazo (del Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford), los pezones masculinos son, entre otras cosas, la prueba de que el famoso ‘diseño inteligente’ no tiene razón de ser. Una chapuza evolutiva que no fue eliminada tras la pérdida de funcionalidad. La evolución se desarrollaría eliminando principalmente aquellas partes de nuestro cuerpo que son costosas de mantener, no simplemente las prescindibles. Al menos, sobre el papel filosófico, el hombre podría haber evolucionado hacia la capacidad de amamantar a sus hijos. Este hecho nos vuelve a recordar la existencia de un patrón único de desarrollo embrionario comentado anteriormente. La formación del patrón femenino -patrón que todos hemos disfrutado durante un breve lapso de tiempo en una etapa temprana de nuestra existencia- tiene que ser inhibida y reconducida hacia un modelo inmerso en el reino de la testosterona…

Cromosoma Y sexo

Tal y como se acaba de señalar, el desarrollo masculino se perfila con la activación de un factor -MIF o factor inhibitorio mülleriano, también conocido como AMH u hormona antimülleriana- que conducirá hacia la inhibición de la formación de los conductos de Müller. En una serie de experimentos muy elegantes aparecidos en la revista Nature, y mediante la elaboración de ratones manipulados genéticamente, se comprobó que si a un ratón XX se le introduce el gen SRY -gen de la región del cromosoma Y determinante del sexo-, esta ‘hembra genotípica’ (genética) se desarrollará fenotípicamente (morfológicamente) como un macho completo.

De hecho, al contrario que en humanos, la reversión sexual de ratones no implica esterilidad. Sin embargo, si a un ratón XY se le muta SRY, tendremos una hembra física y mentalmente completa. En humanos existe una serie de síndromes o disfunciones asociadas a este gen. Por ejemplo, al menos en el 15-20% de las personas con el síndrome Swyer -disgénesis gonadal 46,XY- se ha observado mutaciones en SRY. Un feto con esta mutación se desarrollará como niña. Por el contrario, un feto con un cromosoma X portador del gen SRY -propio del “desorden testicular del desarrollo sexual 46,XX”- desarrollará características masculinas a pesar de no tener el cromosoma Y. Por si fuera poco, también podemos encontrarnos casos intermedios con genitales ambiguos. En resumen, resulta realmente fascinante ver cómo la expresión de un único gen es capaz de modificar completamente un proceso tan maravillosamente complicado como la diferenciación sexual en mamíferos. 

Presude-to-desire de Kitagawa Utamaro.

Afortunadamente, el ser estéril o fértil no forma parte de los criterios a la hora de enmarcar a los humanos en uno u otro sexo. Sería muy llamativo en caso contrario, ¿no creen? Por supuesto, un factor como el SRY tan crítico para el desarrollo sexual requiere de una regulación exhaustiva. Dicho regulador tiene nombre: Gadd45g. Más de 4.000 recién nacidos en el mundo presentan anomalías en cuanto a la diferenciación sexual sin que, hasta la fecha, en la mayoría de los casos esté definido el diagnóstico.

Cuestión de fertilidad

Según publica PLoS ONE, un estudio llevado a cabo por investigadores del CSIC -en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares y la Complutense de Madrid- demuestra que el gen Gadd45g regula positivamente SRY. Su inactivación, mutación o ausencia frenaría el desarrollo de las gónadas masculinas y favorecería la aparición de los ovarios -aunque el individuo sea XY-. Según afirma desde el Centro Nacional de Biotecnología Jesús Salvador, director del proyecto, Gadd45g se revela esencial en la fertilidad, determinación y definición del sexo, siendo importante durante el estudio y análisis de la etiología de estas anomalías geno y fenotípicas.

Soy consciente de lo espinoso que puede parecer hablar del orgasmo femenino en un contexto en el que estamos tratando esa evolución ‘tacaña’ que aprovecha grupos estructurales durante la generación, incluso, del dimorfismo genérico -diferencias morfológicas entre sexos-. Al contrario que en el hombre, el orgasmo femenino puede prolongarse varios minutos. Sin embargo y curiosamente también al contrario que en el hombre, dichos orgasmos femeninos no parecen influir directamente en la capacidad procreadora -el fin último de cualquier especie-. Entonces, ¿a qué obedecen? Algunos estudios, considerados con cautela, hablan de la necesidad de dejar inmovilizada a la mujer tras el acto para favorecer la mayor movilidad de los espermatozoides y su inyección en el útero. En el extremo opuesto, el científico norteamericano Stephen Jay Gould llegó a insinuar que, al igual que los pezones en los hombres, el orgasmo femenino no tendría por qué tener ninguna función esencial. En su Natural History, este gran comunicador nos proponía la posibilidad de que el orgasmo femenino, como el clítoris, pudiera ser parte del patrón unisex de desarrollo morfológico humano comentado anteriormente.

¿Cosa de monos?

Del mismo modo opina la historiadora Elisabeth Lloyd, quien llegó a decir que el orgasmo de la mujer no era ninguna adaptación evolutiva. Por supuesto, su enfrentamiento con amplios sectores femeninos de la sociedad estuvo cantado. En este sentido, una de las investigadoras más beligerantes con dicha opinión, fue la antropóloga Sarah Blaffer, para quien el orgasmo femenino podría ser realmente necesario para la procreación. Una mujer con orgasmo, antropológicamente hablando lógicamente, podría tender a copular con varios machos y, de esta forma, desconocer quién es el padre de su prole, por lo que se garantizaba el cuidado de varios machos y no correrían peligro real los más pequeños, como sí se ha observado con algunos monos, los cuales podrían matar a los retoños de otras hembras para favorecer la competencia de su propia prole. Cosas de monos que, cuando pasan a los humanos, parecen perder vigencia… ¿o no?

http://www.elcultural.es/version_papel/CIENCIA/33311/Si_es_una_cuestion_de_sexo

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