Prostitución por voluntad propia en LA GENT NORMAL de TV3

Prostitució per voluntat pròpia.

És possible exercir la prostitució voluntàriament?

Com pesa l’estigma d’aquesta professió i quins drets reclamen les prostitutes que exerceixen per voluntat pròpia?

Com compaginen la seva professió amb la seva vida privada?

Les protagonistes d’aquest capítol de La gent normal són dones que exerceixen la prostitució voluntàriament. Són la Martina i la Paula, que fa anys que s’hi dediquen, i la Natàlia, una noia de 21 anys que fa poc que es prostitueix i ha volgut donar el seu testimoni obertament perquè “si nosaltres no en parlem, ho faran els altres per nosaltres, amb la seva moralitat i els seus prejudicis”.

Sense prejudicis comparteixen les seves experiències i parlen d’una manera clara, directa i contundent del seu ofici, i de com s’hi van iniciar i per què. El programa també compta amb el testimoni de Montse Neira, prostituta llicenciada en Ciències Polítiques i activista en defensa dels seus drets, que tot i admetre que va començar a exercir per sortir d’una mala situació econòmica reivindica ara la seva professió com una opció de vida: “que una puta digui que és feliç, això a la gent no li entra al cap”.

Però fins quan pensen treballar? Hi ha una edat límit? Què passa quan es fan grans?

Agnès Marquès parla amb la Paquita, una dona de 80 anys que s’ha prostituït durant tota la seva vida i ara viu la vellesa sense recursos. En la conversa, també hi participa la periodista Samanta Villar, autora del llibre “Nadie avisa a una puta”, en què explica històries reals d’un grup de professionals del sexe.

Prostitució per voluntat pròpia.

*Traductor Google:

Prostitución voluntaria.

Es posible ejercer la prostitución voluntariamente?

Como pesa el estigma de esta profesión y qué derechos reclaman las prostitutas que ejercen por voluntad propia?

Como compaginan su profesión con su vida privada?

Las protagonistas de este capítulo de La gente normal son mujeres que ejercen la prostitución voluntariamente. Son Martina y Paula, que hace años que se dedican, y Natalia, una chica de 21 años que hace poco que se prostituye y ha querido dar su testimonio abiertamente porque “si nosotros no hablamos, lo harán los otros por nosotros, con su moralidad y sus prejuicios “.

Sin prejuicios comparten sus experiencias y hablan de una manera clara, directa y contundente de su oficio, y de cómo se iniciaron y por qué. El programa también cuenta con el testimonio de Montse Neira, prostituta licenciada en Ciencias Políticas y activista en defensa de sus derechos, que a pesar de admitir que comenzó a ejercer para salir de una mala situación económica reivindica ahora su profesión como una opción de vida: “que una puta diga que es feliz, eso a la gente no le entra en la cabeza”.

Pero incluso cuando piensan trabajar? Hay una edad límite? ¿Qué pasa cuando se hacen mayores?

Agnès Marquès habla con Paquita, una mujer de 80 años que se ha prostituido durante toda su vida y ahora vive la vejez sin recursos. En la conversación, también participa la periodista Samanta Villar, autora del libro “Nadie avisa a una puta”, en el que cuenta historias reales de un grupo de profesionales del sexo.

Share

Emma Thompson: «Para la mujer es peor ilegalizar la prostitución»

Pese a tener dos Oscar, juzga más útil la exposición que llegó ayer a Madrid que un filme para mostrar la cruda realidad del tráfico de personas.

Emma Thompson Foto: JOSÉ LUIS ROCA
Emma Thompson Foto: JOSÉ LUIS ROCA
PATRICIA MARTÍN

Thompson explicó ayer en Madrid, en castellano, que descubrió la historia de Elena, la joven moldava víctima de la trata de personas cuya vida narra la sórdida exposición, al pasar a diario por delante del salón de masajes londinense donde ejercía la prostitución. «La semana pasada fue vendida una mujer en Oxford Street –denunció indignada–. Es inaceptable que en el siglo XXI se compren y vendan mujeres como bolsos, y sucede también aquí, delante de nuestras narices».
–¿Por qué decidió promover una exposición sobre la trata de personas con fines de explotación sexual?
–Porque la gente no sabe realmente qué implica el tráfico de seres humanos. Pero, después de ver la exposición, salen mucho más conscientes del problema. Se ponen en la posición de las chicas. Antes de ver la muestra, pensaban que las prostitutas sabían dónde se metían, que las redes les dan pasaporte y que ejercen la prostitución porque quieren, cuando no es esa la situación en la mayoría de los casos. El trasfondo del problema consiste, además, en saber por qué los clientes, que sí son conscientes de que ellas son víctimas de la trata, siguen pagando y siguen yendo. Hay que abordar ese problema para solucionarlo.

–En España se reabrió el debate el pasado verano tras la publicación de unas fotos. ¿Usted es partidaria de legalizar la prostitución, como en Holanda, o prefiere prohibirla?
–Mi idea sobre este asunto ha ido evolucionando según he sido más consciente de la situación. En Holanda puedes ver por la calle que las prostitutas están tristes. Sin embargo, están protegidas. Mientras que si ilegalizas la prostitución, lo único que haces es poner el problema bajo tierra. Para las mujeres siempre será peor ilegalizar la prostitución, porque estarán desprotegidas y más expuestas a enfermedades.

–¿Qué pueden hacer los países desarrollados para acabar con eso?
–La primera tarea es que la policía comprenda qué significa el fenómeno, que aprendan cómo tratar a estas mujeres, a protegerlas y a ofrecerles tratamiento. En Italia, por ejemplo, la Administración ofrece a las chicas una variedad de servicios y profesiones donde pueden trabajar al escapar de las redes.

–¿Qué otras cosas son necesarias?
–Las mujeres tienen que sentirse sobre todo protegidas, porque, si no se sienten amparadas por la sociedad, los proxenetas podrán obtener de ellas todo lo que deseen. Es más probable que estas iniciativas surjan en los países ricos, porque las mujeres tienen más poder y pueden presionar a los gobiernos para que presten más atención a la prostitución.

–El ámbito del que usted proviene, el cine, tampoco se preocupa demasiado del problema.
–La dificultad de hacer una película sobre este tema es que el espectador acaba viendo pornografía y no es fácil que empatice con la víctima. Antes me sentía inútil, porque no sabía qué hacer para que se comprenda la crueldad a la que se enfrentan las chicas; hasta que surgió la idea de la exposición a través de contenedores en los que la gente puede ver, oler y sentir lo que sufren las prostitutas. La muestra está siendo muy efectiva. Queremos llevarla por todo el mundo para que agitar conciencias, porque a nadie le gusta ver que niños y mujeres son vendidos a diario.

–¿La gente no está sensibilizada?
–La gente no se preocupa de un problema que ocurre junto a sus casas hasta que la situación les explota ante sus narices cuando entran en la muestra y la contemplan. El trasfondo de este problema es el valor de las mujeres en el mundo.

–¿Qué contenedor o espacio de la exposición le causa más impacto?
–El número 5, porque recrea la habitación que Elena (una víctima de la trata) tenía. Representa cómo era su vida diaria. Recrea incluso el olor de la habitación, por lo que es fácil imaginar que cada día 40 hombres practicaban sexo con ella.

–¿Por qué eligió la vida de Elena como hilo conductor?
–Ella me eligió a mí. Elena necesitaba contar su historia y en la fundación decidimos que no fuera con una película, sino con algo que hiciera que las personas estuvieran involucradas y se sintieran la propia Elena. Cuando sales de los contenedores, comprendes mejor la situación que sufrió esta mujer. Nos ayudó mucho a expresar qué se siente cuando eres una prostituta explotada. Las personas que han padecido experiencias similares o abusos de otro tipo salen muy conmocionadas e incluso llorando de los contenedores, porque sienten la experiencia.

–¿Qué le diría a un hombre que esta noche decida tener sexo con una prostituta?
–Que en primer lugar se fije si la chica es joven y no comprende el idioma, porque es muy probable que sea una víctima del tráfico de personas. Además, le aconsejaría que pregunte a la mujer cuál es su situación, por qué se prostituye, aunque muchas no dicen la verdad por temor a que sus proxenetas las acaben descubriendo. Entonces, si ella no quiere revelar nada, el siguiente consejo es que se fije en el lugar donde trabaja: si está sucio, obviamente no es algo que ella desee.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=669758&idseccio_PK=1021

L’ENTREVISTA | ACTRIU I PADRINA DE LA MOSTRA ‘THE JOURNEY

Emma Thompson: «Per a la dona és pitjor il·legalitzar la prostitució»

Malgrat tenir dos Oscars, jutja més útil l’exposició que va arribar ahir a Madrid que un film per mostrar la crua realitat del tràfic de persones.

Emma Thompson. Foto: JOSÉ LUIS ROCA
Emma Thompson. Foto: JOSÉ LUIS ROCA
patricia MARTÍN

Thompson va explicar ahir a Madrid, en castellà, que va descobrir la història d’Elena, la jove moldava víctima del tràfic de persones i de qui s’explica la vida a la sòrdida exposició, al passar diàriament per davant del saló de massatges londinenc on es prostituïa. «La setmana passada, una dona va ser venuda a Oxford Street –denunciava indignada–.
És inacceptable que al segle XXI es comprin i es venguin dones com bosses, i també passa aquí, davant dels nostres nassos».
–¿Per què va decidir promoure una exposició sobre el tràfic de persones amb finalitats d’explotació sexual?
–Perquè la gent no sap realment què implica el tràfic d’éssers humans. Però, després de veure l’exposició, surten molt més conscients d’aquest problema. Es posen en el lloc de les noies. Abans de veure la mostra, es pensaven que les prostitutes sabien on es ficaven, que les xarxes els donen passaport i que exerceixen la prostitució perquè volen, quan a la majoria de casos no és aquesta la situació. El rerefons del problema consisteix, a més, a saber per què els clients, que sí que són conscients que elles són les víctimes, segueixen pagant i segueixen anant-hi. S’ha d’abordar aquest problema per solucionar-lo.

–A Espanya es va reobrir el debat l’estiu passat després de la publicació d’unes fotos. ¿Vostè és partidària de legalitzar la prostitució, com a Holanda, o prefereix prohibir-la?
–La meva idea sobre aquest assumpte ha anat evolucionant a mesura que he sigut més conscient de la situació. A Holanda pots veure pel carrer que les prostitutes estan tristes. No obstant, estan protegides. Mentre que si il·legalitzes la prostitució, l’únic que fas és amagar el problema sota terra. Per a les dones sempre serà pitjor il·legalitzar la prostitució, perquè estaran desprotegides i més exposades a malalties.

–¿Què poden fer els països desenvolupats per acabar amb això?
–La primera tasca és que la policia comprengui què significa el fenomen, que aprengui com s’ha de tractar aquestes dones, a protegir-les i a oferir-los tractament. A Itàlia, per exemple, l’Administració ofereix a les noies una varietat de serveis i professions on poden treballar quan escapen de les xarxes.

–¿Quines altres coses són necessàries?
–Les dones s’han de sentir, sobretot, protegides, perquè, si no se senten emparades per la societat, els proxenetes en podran treure tot el que desitgin. I és més probable que totes aquestes iniciatives sorgeixin als països rics, perquè és on les dones tenen més poder i poden pressionar els governs perquè prestin més atenció a la prostitució.

–L’àmbit del qual vostè prové, el cine, tampoc es preocupa gaire del problema.
–La dificultat de fer una pel·lícula sobre aquest tema és que l’espectador acaba veient pornografia i no és fàcil que empatitzi amb la víctima. Abans em sentia inútil, perquè no sabia què fer perquè es comprengui la crueltat a la qual s’enfronten les noies; fins que va sorgir la idea de l’exposició a través de contenidors on la gent pot veure, olorar i sentir el que pateixen les prostitutes. La mostra està sent molt efectiva. Volem portar-la arreu del món per agitar consciències, perquè a ningú li agrada veure que nens i dones són venuts diàriament.

–¿La gent no està sensibilitzada?
–La gent no es preocupa d’un problema que passa al costat de casa seva fins que la situació els explota a la cara quan entren a la mostra i la contemplen. El rerefons d’aquest problema és el valor de les dones en el món.

–¿Quin contenidor o espai de l’exposició li causa més impacte?
–El número 5, perquè recrea l’habitació que Elena (una víctima) tenia. Representa com era la seva vida diària. Recrea fins i tot l’olor de l’habitació, i així és fàcil imaginar que cada dia 40 homes practicaven sexe amb ella.

–¿Per què va triar la vida d’Elena com a fil conductor?
–Ella em va triar a mi. Elena necessitava explicar la seva història i a la fundació vam decidir que no fos amb una pel·lícula, sinó amb alguna cosa que fes que la gent hi estigués involucrada i se sentissin com la mateixa Elena. Quan surts dels contenidors, comprens millor la situació que va patir aquesta dona. Ens va ajudar molt a expressar què se sent quan ets una prostituta explotada. Les persones que han patit experiències similars o abusos d’un altre tipus en surten molt commocionades i fins i tot plorant, perquè senten l’experiència.

–¿Què li diria a un home que aquesta nit decideixi tenir sexe amb una prostituta?
–Que en primer lloc es fixi si la noia és jove i no comprèn l’idioma, perquè és molt probable que sigui una víctima del tràfic de persones. A més, li aconsellaria que li pregunti en quina situació està, per què es prostitueix, encara que moltes no diuen la veritat per por que els seus proxenetes les acabin descobrint. Llavors, si ella no vol revelar res, l’altre consell és que es fixi en el lloc on treballa: si està brut, òbviament no és una cosa que ella desitgi.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAT&idnoticia_PK=669758&idseccio_PK=1021

Share

Unes 200 catalanes acaparen la demanda de prostitució de luxe


CANVI EN EL PERFIL D’UN COL.LECTIU

La majoria són dones de classe mitjana que van entrar al món del sexe de pagament aclaparades per problemes econòmics.

ANTONIO BAQUERO
BARCELONA
Encara que sembli el contrari, a Catalunya, la prostitució no és només cosa d’estrangeres. Segons un recompte d’anuncis a la premsa i internet, unes 200 dones catalanes, unes 70 a Barcelona, exerceixen aquest ofici i concentren la seva activitat en el sexe de pagament d’alt nivell, en què els clients demanen cada vegada més els seus serveis en detriment de les dones d’altres països.
La seva situació és molt diferent de la de l’allau de sud-americanes, europees de l’Est, asiàtiques i africanes que aquesta última dècada han aterrat a Espanya per prostituir-se –moltes vegades víctimes del tràfic de blanques i en règim de semiesclavitud–. Aquesta arribada massiva va expulsar les espanyoles del carrer i els clubs, i només hi va deixar aquelles dones que es prostitueixen per poder pagar l’addicció a la droga.
La diferència radica en el fet que la majoria de les prostitutes catalanes són independents: funcionen per lliure, es queden el que guanyen, trien els clients i no depenen de cap proxeneta o xarxa. Pel que fa al que cobren, els preus establerts solen ser d’entre 200 i 300 euros l’hora; 400, una hora i mitja; 500, dues hores, i 1.000 tota la nit. Si són contractades com a acompanyants per a un viatge la tarifa sol ser de 1.000 euros diaris més despeses.

AMB ESTUDIS A
més, el seu perfil ha canviat. Si a les dècades dels 80 i els 90 eren sobretot noies sense estudis ni feina i amb fills, ara solen ser dones de classe mitjana que, en moltes ocasions, tenen capacitació professional i fins i tot combinen la prostitució amb la feina. “Hi ha infermeres, administratives, metges, advocades i universitàries”, explica Montse, una barcelonina llicenciada en Ciències Polítiques que fa 20 anys que exerceix la prostitució i que ara ha creat un bloc on radiografia sociològicament el fenomen del sexe de pagament.
¿Què porta llavors una dona catalana a prostituir-se? ” A això ningú s’hi dedica per gust ni per vici”, comenta contundent la Montse, que afegeix: “El motiu és la necessitat d’aconseguir una quantitat important de diners al més ràpid possible per fer front a un important deute”. Però també hi ha “una minoria de dones addictes al consum d’articles de luxe la compra dels quals sufraguen amb la prostitució”, explica.

CRISI ECONÒMICA Aquesta dona desmenteix que la desacceleració econòmica hagi disparat la xifra d’espanyoles que es dediquen a la prostitució. “No és cert que la crisi empenyi més espanyoles a aquest món. Vaig viure la del 93 i tampoc hi va haver un desembarcament d’espanyoles. Fer aquest pas és una cosa molt seriosa que no es decideix així com així. A més, per molts deutes que tinguis, no totes les dones valen per a això”.
El que sí que s’ha notat és que els clients han tornat a les catalanes. “Per al tipus de client que freqüenta la prostitució de luxe, ser catalana o espanyola és un valor afegit”, reconeix la Montse, que recorda: “Fa alguns anys, quan la majoria eren espanyoles, el més demanat eren les dones estrangeres. Avui, quan la majoria de les noies són de fora, el que se surt de l’habitual són les d’aquí”.
A més, les dones espanyoles han decidit fer-se més visibles. “Ara, quan t’has d’anunciar, destaques que ets d’aquí, ho poses com un valor al teu favor”, explica la Paula, una comptable que fa un any que es dedica a la prostitució.
Una de les raons és que, tal com afirmen totes les dones consultades, en la prostitució d’alt nivell els clients volen alguna cosa més que una relació sexual. “Molts busquen que hi hagi empatia, poder xerrar i que la dona t’entengui. I això amb moltes noies estrangeres no ho poden fer. En canvi, aquest afegit de relació sí que el troben en les noies catalanes”, explica Silvia, una estudiant de farmàcia que es prostitueix des de fa un any.
La Gisela, una jove catalana estudiant de postgrau, assenyala que els clients, per sobre de la bellesa, valoren el grau d'”implicació” de la prostituta en l’acte sexual. “Una noia a qui obliguen a tenir 15 o 20 relacions sexuals en una nit i que està explotada per una màfia no pot oferir la mateixa implicació que una dona que té cinc clients a la setmana i que treballa per a ella mateixa”, afegeix.
Insisteix que a ella li “repugna” la distinció entre prostitutes i escorts, terme amb què s’ha batejat les meretrius de luxe: “¿Què passa? ¿Potser com que cobro tres vegades més que una noia romanesa o nigeriana ella sí que és puta i jo no?”.
Com la Gisela, que no accepta clients de menys de 30 anys, la majoria de les prostitutes catalanes solen treballar per a homes de mitjana edat, de nivell econòmic mitjà alt i que, en molts casos, tanquen les cites amb dies d’antelació. “Tinc de clients homes de negocis que concerten la cita tres setmanes abans”, assegura.

PREUS ESTANCATS Malgrat tot, els preus s’han estancat des de fa anys. “Es cobra aproximadament el mateix que als 90. Hi ha un excés d’oferta; més clubs, saunes i pisos”, explica la Montse, que va ser la primera espanyola que es va anunciar a www.girlsbcn.com, la principal web de prostitució de luxe de Barcelona.
A més, tot i que moltes puguin guanyar entre 3.000 i 8.000 euros al mes depenent dels serveis que facin, aquestes dones han de fer “una important inversió” en estètica. “Gimnàs, perruqueria, esteticistes, roba… Podem parlar de 600 euros al mes”, diu la Paula.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAT&idtipusrecurs_PK=7&idnoticia_PK=536064

Share