La estrategia para vender servicios de prostitución

EXPLOTACIÓN SEXUAL

‘Flyers’ y anuncios para publicitar el sexo de pago

Folletos sobre servicios de prostitución en coches de una calle de Madrid. JAVIER BARBANCHO 

Un estudio analiza los significados y valores que transmiten los folletos que publicitan sexo de pago

Se encuentran sobre todo en los parabrisas de los coches. O tirados por el suelo, alfombrando las aceras. Son folletos promocionales que, en lugar de electrodomésticos en rebajas o saldos de zapatillas deportivas, anuncian cosas como esta: Chicas nuevas en tu zona. Económico. Se trata de impresos con fotos de mujeres de alto contenido erótico y mensajes comerciales del tipo: Chicas. Servicio 24 horas. Salida a hoteles y domicilios. Al fin y al cabo, se trata de vender sexo.

Hablamos de las octavillas, una forma de publicidad que en los últimos años ha irrumpido con fuerza en España para promocionar la prostitución. Porque mientras la publicidad de sexo de pago está prohibida en Estados Unidos y limitada en Alemania, mientras en Francia y en Portugal los folletos comerciales de esas actividades son ilícitos, en España son perfectamente legales. Con el resultado de que esos volantes publicitarios (los flyers, como los llaman algunos ahora) inundan las calles del país y se han convertido en el principal vehículo con el que se anuncian los pisos privados en los que se ejerce la prostitución, las casas de citas.

Pero, como cualquier publicidad, esas octavillas que buscan vender sexo de pago son también una forma de comunicación que transmite significados, valores, modelos, actitudes y comportamientos. Y eso es justo lo que se analiza en un estudio que acaba de ver la luz, que lleva por título Flyers y anuncios de servicios sexuales en Madrid, que pertenece a un proyecto de investigación de I+D+I sobre trata de mujeres con fines de explotación sexual y que han realizado Carmen Meneses, Jorge Uroz y Antonio Rúa, todos ellos profesores e investigadores de la Universidad de Comillas ICAI-ICADE.

220 folletos analizados

Ese equipo ha desvelado las estrategias publicitarias que se emplean para vender sexo tras examinar con lupa 220 folletos de servicios de prostitución recogidos por las calles de Madrid. Se trata de anuncios que tienen a los hombres como claros destinatarios: de esas 220 octavillas, sólo unas pocas incluían también a parejas y únicamente una de ellas ofrecía servicios a mujeres. Pero cuando los investigadores se pusieron en contacto con el publicista, descubrieron que en realidad su clientela estaba compuesta por varones.

Para empezar, el estudio revela que esos folletos transmiten la idea de que los servicios sexuales de pago son un producto más de la sociedad de consumo, que gastarse el dinero en una casa de citas no es muy distinto de irse una tarde de tiendas y que las mujeres prostituidas son en ese sentido similares a objetos. De hecho, la investigación muestra que la palabra más frecuente en todos esos folletos es ‘euros’, lo que subraya su carácter comercial y consumista. Pero también palabras como ‘chicas, ‘años’, ‘añitos’, ‘recibo’, ‘independiente’ o ‘masajes’ son habituales.

Ya entrando en el detalle, en aquellos folletos de personas que se anunciaban como autónomas o independientes sobresalían las palabras ‘zona’,’ independiente’, ‘sola’, ‘años’, ‘discreta’, ‘foto (real)’… Cuando las que se anunciaban eran sin embargo un grupo de mujeres, las palabras más recurrentes eran ‘años’, ‘chicas’, ‘copa gratis’, ‘nuevas’, ‘hoteles’ y ‘domicilios’, para destacar que tenían ‘material’ recién llegado, mercancía nueva. Por su parte, en las octavillas en las que era una empresa o corporación la que ofrecía los servicios sexuales se enfatizan vocablos como ‘masajes’, ‘hoteles’, ‘copa’ y ‘relax’. Y en los flyers agrupados por los investigadores como ‘anuncios asiáticos’, las palabras más repetidas eran minutos y orientales. La referencia al tiempo es importante, ya que el precio varía según el tiempo que el cliente esté con la mujer prostituida.

La iconografía también es fundamental en este tipo de anuncios. Y como una imagen vende más que mil palabras, los volantes que publicitan sexo de pago recurren casi siempre a imágenes con una fuerte carga erótica. Hay tres tipos fundamentales de imágenes de mujeres en los folletos de prostitución: la mujer voluminosa y curvilínea (representada generalmente por mujeres de origen latinoamericano y asociada en la mayoría de los casos a quienes se anunciaban como prostitutas autónomas o independientes), las asiáticas (caracterizadas por sus rasgos aniñados) y las mujeres esbeltas, delgadas, con aspecto de modelos (típicas de los folletos publicitarios con empresas detrás).

“Los mensajes que se desprenden de los anuncios presentan la prostitución como algo voluntario, autónomo y recreativo, una imagen muy diferente a la de los mensajes institucionales, que la muestran como una actividad forzada, involuntaria o fruto de la trata de seres humanos”, concluye el estudio, en el que también se subraya como esos anuncios “contribuyen a una normalización y tolerancia de la oferta de servicios sexuales de pago”.

Explotación sexual

Sin embargo los autores de esta investigación sospechan que detrás de varios de esos anuncios hay explotación sexual o trata de mujeres. Es más: intuyen que es justo en los pisos y casa de citas que se anuncian a través de esas octavillas donde se concentra gran parte de la prostitución coaccionada que se produce en España. “Nos planteamos este estudio investigando sobre trata de mujeres y porque mientras en los clubes de alterne la policía puede llevar a cabo inspecciones y controles al ser locales públicos, en los pisos no puede hacerlo sin la preceptiva orden judicial al ser espacios privados. Sin embargo, quizás estos pisos deberían poder registrarse, como los turísticos, sobre todo para que no se produzca explotación sexual, coacción o trata”, afirma la antropóloga Carmen Meneses, una de las autoras del estudio.

Los investigadores empezaron a pensar que detrás de algunos de esos flyers podría haber coacción, explotación sexual o trata de mujeres cuando cotejaron la información del anuncio de la calle con la de las páginas de internet, los foros de puteros (sí, existen, y se dedican a valorar las prestaciones de las distintas mujeres prostituidas) y las llamadas telefónicas. Porque los autores del estudio llamaron a todos y cada uno de los 153 números de teléfono que en total aparecían en los 220 folletos que analizaron, aunque sólo lograron contactar con 58 de los anunciantes.

Aun así, descubrieron que el sexo oral se ofrece sin ningún tipo de protección siempre que, claro está, se esté dispuesto a pagar más por ello. “Sólo en dos casos nos indicaron explícitamente que todos los servicios se ofrecían con preservativo, para el resto el sexo oral era sin protección”, señala el estudio. Respecto a la penetración, en todos los casos se indicaba que era necesario el uso de condón. En todos… excepto en tres, y esos tres coincidían con anuncios de chicas asiáticas. Y el sexo de pago sin preservativo en algunos casos puede ser un claro indicio de que la prostitución es forzada.

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/02/22/58ac80dfe5fdea96148b46a6.html

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Marconi, a carne y fuego

  • El polígono del sur de Madrid es el mayor prostíbulo a cielo abierto de España

  • Allí trabajan día y noche, a veinte euros el servicio, 400 mujeres. Muchas son esclavas sexuales de las mafias

Una prostituta se calienta junto a una hoguera apostada en una esquina del polígono Marconi, en la zona sur de Madrid, a la espera de clientes.

Una prostituta se calienta junto a una hoguera apostada en una esquina del polígono Marconi, en la zona sur de Madrid, a la espera de clientes. / Alberto Ferreras

FRANCISCO APAOLAZA

Sobre la acera en la que se ofrece, la mujer ha pergeñado un humilde fuego en el que arden las astillas de un palé de madera roto. Desde un cielo nublado y naranja, industrial y descarnado, desciende, tenaz y cansada, una lluvia que todo lo empapa. La Venus de Milo del Sur de Madrid ha colocado sobre la hoguerita dos tablas de contrachapado que se sujetan una con la otra como un tejado y cubren su lumbre para que el agua y la noche no la apaguen. Posa casi desnuda. Viste un tanga y unos tacones de charol blanco. Todo lo demás es piel erizada y mojada, y sus dos pezones se han contraído por el frío y el agua. El paraguas claro descansa sobre el hombro derecho y ella ladea sobre él la cabeza y suspende la mirada en el vacío, como esas chicas de los jardines de Renoir. Para aprovechar el calor, ha doblado su cuerpo en cuclillas encima del fuego y, sentada sobre los talones, ha abierto las piernas sobre la llama que calienta sus muslos y su sexo, de manera que parece que la mujer está pariendo un puñado de brasas. Desde el otro lado de la calle se puede sentir su perfume mareante de canelas, melocotones y pachulíes que sube de nota conforme uno se acerca a ella. «¿Qué quieres, guapo?», pregunta con amabilidad aunque sin excesiva cercanía. Aleksandra nació en Rumanía, tiene 23 años y ofrece sus servicios de puta en Madrid en el supermercado de la carne, el mayor prostíbulo a cielo abierto de España, un mar de esclavas y de kleenex usados que se conoce como Marconi.

Siete de la tarde. Unas manzanas más allá, aún recorren las calles chavales con mochila y bocadillo de chocolate que se desfogan en brincos y carreras después del colegio. Una calle separa dos galaxias distintas. A un lado, la inocencia familiar de cualquier urbanización de Madrid a esa hora, el terreno de la indignación vecinal. Al otro, chisporrotea el fueguito de Aleksandra, que es uno entre cincuenta como los faros de una costa desconocida, oscura, atroz y amenazante. Cada pocos metros se eleva una hoguera en mitad de la noche. Cada fuego alumbra el cuerpo de una mujer. En las calles del polígono no hay fábricas, pero sí coches. Circulan despacio porque allí siempre es hora punta. Son cientos. Reducen la marcha para ver de cerca la mercancía, lanzan un grito desde la ventanilla, negocian el precio y, poco después, paran a un lado de la carretera. A través de las ventanillas se adivinan siluetas en diversas posturas, un porno de sombras. Después, ellas bajan y caminan de nuevo sobre una acera tapizada de pañuelos de papel y los coches vuelven a circular.

El mapamundi del sexo

Se calcula que 400 chicas hacen la calle en Marconi, que es como se conoce al polígono de Villaverde y al de El Gato. Esta es una selva antigua, crecida después de que se desmantelara la Casa de Campo, el tradicional caladero de la prostitución madrileña. El mapa del sexo está dividido por países. El corazón de esa geografía es la zona de las hogueras, pero el reino del sexo va mucho más allá. En las afueras de esa ciudad sin ropa, otras chicas remiten a placeres más furtivos. Casi no se las ve. En el extrarradio de Marconi, en un rincón sin luz aguardan los rostros hipermaquillados, fecundos y casi selváticos de las transexuales y la belleza furtiva, discreta y frágil de media docena de muñequitas de porcelana oriental. Allá están las chinas. Más acá, el suelo lo ocupan las rumanas, algo más lejos las ecuatorianas, nigerianas… Cada esquina y cada trozo de acera tiene un dueño, un color de piel y un acento distinto. El producto está ordenado y mapeado en los foros puteros de internet donde aparece el color de piel, el aspecto, el nombre y hasta los servicios que ofrece cada una de ellas. «Aquella acepta no usar preservativo…».

Cada palmo de terreno es un bien codiciado que tiene dueño. Lo controlan las mafias. En cada puesto se relevan las chicas, que pagan un canon de sus beneficios a los señores feudales de ese asfalto. Ellas mismas están controladas en su mayor parte por las mafias y las vigilan otras veteranas. Algunas mujeres pasean entre ellas, les llevan tabaco y por supuesto, cuentan los clientes y las ganancias. Su gesto es servil, pero en realidad son la cadena en el tobillo. Los chulos no se dejan ver. Algunos controlan desde las atalayas de los edificios, en habitaciones calientes lejos del frío y de la lluvia. También vigilan a los reporteros desde furgonetas blancas. Uno de ellos, de pronto, recorre la acera a pie camino de ninguna parte para dar su mensaje a las chicas y al periodista: os estamos vigilando.

Ninguna quiere hablar. Caderas anchas, pechos asomando tras una red de encaje, pongamos que se llama María. Se excusa -«estoy trabajando»-, pero acepta llamar al reportero más tarde. La conversación tiene lugar al día siguiente camino de la farmacia: «No quiero hablar. Tengo mucho miedo». La mayor parte de las chicas no pasa del anuncio de su tarifa. Cuesta creer que aquella veinteañera de metro ochenta de las piernas largas y los ojos de hierbabuena, esa mujer que podría estar en una pasarela o bailando de gogó en una discoteca, esa diosa eslava esté allí pasando frío y haciendo sexo dentro de un coche por veinte euros. Se calcula que son 400. A cuarenta servicios por cabeza, cada día en Marconi sale a 16.000 polvos. A estas alturas del reportaje se habrán imaginado que en esas calles hay más ley que la de la oferta y la demanda.

Sobre cada par de tacones se erige un edificio quebrado, una historia que salió mal. A Lis se le torció la vida el día en el que la echaron de su trabajo de secretaria en un despacho de abogados de Sao Paulo, en Brasil, y de un golpe se le acabó el dinero para pagarse la carrera de Derecho. En esa mala hora conoció a una chica que le ofreció una solución: viajar a Europa a trabajar de camarera y a cuidar niños y viejos. «El plan era ganar en un par de años lo que le costaría después acabar la carrera». Aquella chica fue trabando relaciones de amistad con la gente de Lis y alrededor de ella tejió la tela de araña de la confianza. Pasó un par de meses sopesando la decisión. No suponía entonces que unos años más tarde terminaría esnifando cocaína con un cliente en una cuneta de Villaverde.

Quizás podría haberlo sospechado cuando a las siete chicas del grupo les dieron las instrucciones del viaje: llevar 500 euros encima para justificar ante la Policía de Extranjería que viajaban a Europa de vacaciones, disimular y no dar señales de que conocían a otras chicas. Brasil, Italia, Portugal… Comenzaron a moverlas. «La primera semana nos trataron como reinas». Vivían juntas en un piso, pero el trabajo prometido no llegaba. Entonces, la chica no fue tan simpática. Las reunió en un salón del chalet y, rodeada de cuatro matones, les confesó que ese viaje no era el que habían pensado: «Nos dijo que allí no habíamos venido a cuidar ancianos, sino a ejercer la prostitución». Les quitaron el pasaporte. En ese mismo instante de desconcierto comenzaron las amenazas y las palizas. También les dieron otra noticia: debían 5.800 euros. Entonces Lis ya podría añadir a su currículum un trabajo de esclava sexual en una red de trata de blancas. Pese a todo el dinero que ganaría en adelante, nunca darían esa deuda por satisfecha, así que viviría atrapada por las redes criminales.

El peaje que las mafias reclaman a las africanas es mucho mayor: hasta 50.000 euros por traerlas a España, en la mayor parte de los casos en condiciones infrahumanas y jugándose la vida. Diversas organizaciones han llegado al consenso de que ocho de cada diez prostitutas de las que trabajan en España (se calcula que son 300.000) no lo hace por su propia voluntad y está en manos de los proxenetas y de las mafias, sobre todo rumanas, brasileñas y españolas. No son todas. En 2015 nació en Madrid la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo que reclama el papel de las mujeres que ejercen libremente.

Drogas por fuerza

«Antes que a Marconi nos llevaron a Sevilla, a una casa. Nos enseñaron a beber mucho alcohol y a usar drogas, porque así los clientes gastaban mucho más. Salvo pincharnos, nos obligaron a tomar todas las drogas». Las adicciones son comunes entre las mujeres. En agosto encontraron a una de ellas muerta por una sobredosis en el polígono. Llevaba dos días cadáver. Ese mismo mes, la Policía encontró el cuerpo de un hombre de 70 años que había fallecido al parecer de un infarto mientras se encontraba consumiendo drogas con una prostituta.

Cuando estaban ‘formadas’, las trajeron a Madrid y anduvieron de aquí allá. «Cada veinte días cambiábamos de ubicación porque los clientes quieren siempre carne fresca». Hay que mover la mercancía, así que cada cierto tiempo cambian. Rocío Mora, de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Ayuda a la Mujer Prostituida (APRAMP), admite que un gran porcentaje de las chicas «no sabe ni en qué ciudad está».

Al cabo del tiempo, Lis llegó a Marconi y se vio junto a una de esas hogueras. «Pareces muy libre porque enseñas las tetas, pero en realidad allí no hay libertad ninguna», explica. En esa ciénaga de asfalto, se sentía vigilada constantemente por las chicas y también por los proxenetas que observan la maquinaria tras los cristales de un asador cercano. Cada día tenía una misión: cuatrocientos, quinientos, seiscientos euros. Un servicio son 20 euros, pero no siempre. «Hay mujeres deterioradas física y psicológicamente que lo hacen por cinco. Hasta que tenías el dinero no podías volver a casa, así que podías pasar allí el tiempo que fuera. Si volvías sin el dinero, te acusaban de haberlo robado y te pegaban». En casa, las amenazas eran constantes. Muchas de las mujeres prostituidas están advertidas de que, si no siguen con el juego, van a atacar a sus seres queridos en sus países de origen. Llamar a la Policía es, para ellas, un absurdo, pues creen que son cuerpos corruptos y que las van a delatar a las mafias. «Nos hacen creer que la Policía es como la de nuestros países. Nos tienen encadenadas mentalmente». A las nigerianas las controlan con santeros de vudú. Al llegar a casa, si se quejaba, recibía una paliza. «Nos pegaban, pero no en la cara, porque perdíamos valor en la calle». Además de los golpes le ofrecían la excusa: «Cuando los clientes preguntaban, teníamos que decirles que nos habíamos caído o que a otro cliente le gustaba el sado».

Las condiciones en la calle son infrahumanas. Catorce horas trabajando sin comida a base de café, cigarros, alcohol y drogas. El frío siempre termina por hacer mella, así que las chicas enferman. El mensaje es claro: «Tienes que seguir trabajando». A los pocos meses, casi todas arrastran enfermedades, pero la deuda nunca se cubrió. Lis tocó fondo después de pasar una semana con un cliente teniendo sexo y consumiendo cocaína. Facturó 16.000 euros y reclamó que la mafia reconociera que cancelaban su deuda. Se negaron y ella se dio cuenta de que nunca saldría de ese agujero. «Pensé: o me escapo, o me matan». Y voló. La brasileña aceptó por fin la ayuda de APRAMP, que se esfuerza en ofrecer salidas reales a las mujeres. Lis denunció a los que la habían explotado y vivió tres años en un piso de protección. Pasó años rehabilitándose de su adicción a las drogas, aprendiendo oficios y asistiendo a terapia para reconstruir los escombros en los que se había convertido su vida. Meses después, sufrió una trombosis coronaria con la que pagó por todos sus excesos con los clientes. La prostitución estuvo a punto de matarla. «Estaba destruida». Hoy es agente social y patrulla las mismas calles de Marconi en una unidad de rescate de APRAMP que ofrece ayuda a las mujeres que están en su situación.

En Villaverde siguen entrando coches. Abren las ventanillas, negocian el precio de la carne, siguen adelante, vuelven a negociar, se detienen, se van… El servicio no para ni un minuto. «Es una forma más de ocio -admite Lis-, pero la gente no se da cuenta lo que hay detrás. O quizás no quiere verlo. Dicen que el de puta es el oficio más antiguo del mundo, pero yo creo que el más antiguo es el de mirar a otro lado».

En Marconi, a simple vista, los clientes no son más que siluetas. No hay un perfil definido, aunque cada vez son más jóvenes. El mito del putero sesentón se desvanece. Cada vez son más jóvenes y abundan las cuadrillas de adolescentes de hasta 14 años que han integrado las fiestas sexuales en Marconi en su rutina de ocio. Se sabe, según datos de Eurostat, que en España el 33% de los hombres ha ido de putas al menos una vez en su vida.

JOVEN, EXTRANJERA Y CON HIJOS

La prostitución es el segundo negocio que más ingresos genera en el mercado negro internacional, una lista encabezada por la falsificación de medicamentos. El perfil de la prostituta en España es el de una mujer extranjera, de menos de 35 años y con hijos a su cargo. Según un informe de Cáritas, la crisis ha llevado a muchas mujeres españolas a vender su cuerpo para sacar un dinero con el que subsistir; en la mayoría de los casos, sin conocimiento de su entorno familiar. Muchas inmigrantes afincadas en nuestro país que habían abandonado esta forma de vida se han visto obligadas a retomarla a causa de la precariedad económica.

SEXO BARATO

Por zonas: Las prostitutas se distribuyen según su raza y procedencia.

Los clientes: Cada vez más jóvenes, los hay incluso de 14 años.

400 mujeres ofrecen servicios de prostitución en el polígono Marconi, en Villaverde, a las afueras de Madrid.

40 servicios sexuales puede llevar a cabo una mujer en un día. Gran parte de estos ingresos son para los proxenetas.

20 euros es el precio medio de un ‘servicio’ en el polígono Marconi. Las más deterioradas lo hacen por cinco euros.

300.000 prostitutas se ganan la vida en España ofreciendo servicios sexuales a cambio de dinero. La mayoría son extranjeras.

80 de cada cien mujeres que ejercen la prostitución no lo hacen por su propia voluntad. Son controladas por proxenetas y mafias que las trajeron de sus países de origen.

33 de cada cien hombres españoles confiesan haber contratado en alguna ocasión servicios de prostitutas.

http://www.laverdad.es/murcia/sociedad/201701/15/marconi-carne-fuego-20170115005909-v.html

 
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Duras críticas vecinales a Colau por la prostitución

  • La Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona acusa al gobierno municipal de frivolizar el comercio del sexo

Duras críticas vecinales a Colau por la prostitución

Una prostituta nigeriana trata de llamar la atención de posibles clientes en la Rambla (Llibert Teixidó)

La Federació d’Associació de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB) acusa alAyuntamiento de frivolizar con la realidad de la prostitución enBarcelona por su propuesta de regular esta actividad siempre que sea voluntaria. En un comunicado inusualmente duro, los vecinos criticaron la participación de la concejal de Ciclo de Vida, Feminismo y LGTBI, Laura Pérez, en un programa de televisión al que también acudieron algunas defensoras de la prostitución y en el que se “contribuyó a normalizar una situación de desigualdad que comporta el sufrimiento y la explotación de miles de mujeres y niñas, muchas de ellas en Barcelona”. Por eso, apremian al equipo de gobierno a elegir entre el modelo neoliberal alemán o el feminista abolicionista sueco y alertan del riesgo de la “prostitucionalización” de la ciudad.

El movimiento vecinal barcelonés, muy vinculado a BComú y a la alcaldesa Ada Colau, está en completo desacuerdo con la distinción que hace Laura Pérez entre las mujeres que ejercen la “prostitución de forma libre y forzosa” y la intención del Ayuntamiento para que aquellas mujeres que ejercen esta actividad desde la libertad tengan “derechos, seguridad y condiciones higiénicas”. La FAVB considera que si hay tráfico de mujeres es porque hay demanda y apunta que cuando se habla de comercio del sexo “la cuestión de la libertad no es pertinente y lo que sí es importante es la igualdad”.

A pesar de que se muestra favorable a que el Ayuntamiento elimine las multes a las mujeres que se prostituyan en la calle, la FAVB es contraria a que se deje de sancionar al cliente. Y considera que con la posible regulación se está trasladando a la opinión pública un mensaje de normalidad por lo que respecta a la compra de servicios sexuales. “Por la puerta de atrás, se instala de hecho un modelo de relaciones que certifica un privilegio ancestral de los hombres”.

El pasado mes de noviembre el Ayuntamiento aprobó una propuesta de Ciutadans para empezar a preparar una normativa sobre la prostitución voluntaria. Fue en ese momento cuando se acordó modificar la actual ordenanza para dejar de sancionar a las prostitutas que ejercen en la calle. Lo cierto es que la normativa no ha servido para reducir la presencia de este colectivo ni para luchar contra las mafias internacionales que comercian con sexo. Esta es una de las razones que esgrime el equipo de gobierno para elaborar un nuevo marco normativo –con las limitaciones que puede tener el Ayuntamiento en esta materia– con el que dotar de derechos a estas mujeres. La alcaldesa Ada Colau en la conferencia celebrada el pasado miércoles en el Col·legi de Periodistes, abordó también la cuestión de la prostitución. En ningún momento utilizó el término “regulación”, pero sí instó a ­trabajar sosegadamente y contar con la opinión de este colectivo “como actores y no como sujetos pasivos”.

La FAVB, sin embargo, considera que el Ayuntamiento parece sólo contar con la opinión de las “putas indignadas” –colectivo a favor de regular la actividad–, mientras silencia a “chinas, nigerianas, rumanas…. el grueso de las mujeres prostituidas”. Considera que no hay diferencias entre una chica nigeriana prostituida en las Ramblas o explotada en un discreto burdel del Eixample.

Por eso, reclaman que se elabore una encuesta rigurosa para saber cuántas mujeres son prostituidas en Barcelona y en qué condiciones. También reiteran su petición de participar en el consejo asesor del servicio municipal Abits. La FAVB reclama al Ayuntamiento coraje para mirar a la realidad cara a cara y no contentarse con discursos fáciles y que tranquilizan la conciencia de la opinión pública.

El comunicado es especialmente crítico con la concejal Pérez y la permisividad ante las declaraciones de Clarissa Velocci, portavoz de Genera, que aseguró en dicho programa de TV3 “que no se sabe cuántas putas hay”, “quizás todas lo somos” o “el matrimonio es una forma de prostitución”.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160115/301411262777/criticas-colau-prostitucion.html

Dures crítiques veïnals a Colau per la prostitució

  • La Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona acusa el govern municipal de frivolitzar el comerç del sexe

Dures crítiques veïnals a Colau per la prostitució

Una prostituta nigeriana prova de cridar l’atenció de possibles clients a la Rambla (Llibert Teixidó)

La Federació d’Associació de Veïns i Veïnes de Barcelona ( FAVB) acusal’Ajuntament de frivolitzar la realitat de la prostitució a Barcelona per la seva proposta de regular aquesta activitat sempre que sigui voluntària. En un comunicat inusualment dur, els veïns van criticar la participació de la regidora de Cicle de Vida, Feminisme i LGTBI, Laura Pérez, en un programa de televisió al qual també van anar algunes defensores de la prostitució i en el qual es “va contribuir a normalitzar una situació de desigualtat que comporta el patiment i l’explotació de milers de dones i nenes, moltes d’elles a Barcelona”. Per això, apressen l’equip de govern a triar entre el model neoliberal alemany i el feminista abolicionista suec, i alerten del risc de la “ prostitucionalització” de la ciutat.

El moviment veïnal barceloní, molt vinculat a BComú i a l’alcaldessa Ada Colau, està en complet desacord amb la distinció que fa Laura Pérez entre les dones que exerceixen la “prostitució de manera lliure i les que ho fan de manera forçosa”, i la intenció de l’Ajuntament que les dones que exerceixen aquesta activitat des de la llibertat tinguin “drets, seguretat i condicions higièniques”.

La FAVB considera que si hi ha tràfic de dones és perquè hi ha demanda, i apunta que quan es parla de comerç del sexe “la qüestió de la llibertat no és pertinent, i el que sí que és important és la igualtat”.

Malgrat que es mostra favorable que l’Ajuntament elimini les multes a les dones que es prostitueixin al carrer, la FAVB és contrària que es deixi de sancionar el client. I considera que amb la possible regulació s’està traslladant a l’opinió pública un missatge de normalitat pel que fa a la compra de serveis sexuals. “Per la porta del darrere s’instal·la de fet un model de relacions que certifica un privilegi ancestral dels homes”.

El mes de novembre passat l’Ajuntament de Barcelona va aprovar una proposta de Ciutadans per començar a preparar una normativa sobre la prostitució voluntària. Va ser en aquell moment quan es va acordar modificar l’actual ordenança per deixar de sancionar les prostitutes que exerceixen al carrer. El cert és que la normativa no ha servit per reduir la presència d’aquest col·lectiu ni per lluitar contra les màfies internacionals que comercien amb el sexe. Aquesta és una de les raons que esgrimeix l’equip de govern per elaborar un nou marc normatiu –amb les limitacions que pot tenir l’Ajuntament en aquesta matèria– amb el qual es pugui dotar aquestes dones de drets.

L’alcaldessa Ada Colau, en la conferència celebrada dimecres passat al Col·legi de Periodistes, va abordar també la qüestió de la prostitució. En cap moment no va utilitzar el terme “regulació”, però sí que va demanar que es treballi assossegadament i que es tingui en compte l’opinió d’aquest col·lectiu “ com a actors i no com a subjectes passius”.

La FAVB, tot i això, considera que l’Ajuntament sembla que només té en compte l’opinió de les Prostitutes Indignades –col·lectiu a favor de regular l’activitat–, mentre silencia “les xineses, les nigerianes, les romaneses…. el gruix de les dones prostituïdes”. Considera que no hi ha diferències entre una noia nigeriana prostituïda a la Rambla o explotada en un discret bordell de l’ Eixample.

Per això, reclama que s’elabori una enquesta rigorosa per saber quantes dones són prostituïdes a Barcelona i en quines condicions. També reiteren la seva petició de participar en el consell assessor del servei municipal Abits. La FAVB reclama a l’Ajuntament coratge per mirar la realitat cara a cara i no acontentar-se amb discursos fàcils i que tranquil·litzen la consciència de l’opinió pública.

El comunicat és especialment crític amb la regidora Pérez i la permissivitat davant les decla­racions de Clarissa Velocci, ­portaveu de Genera, que va as­segurar en l’esmentat programa de TV3 “que no se sap quantes ­putes hi ha, potser totes ho som” o “el matrimoni és una forma de prostitució”.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160115/301411258507/criticas-prostitucion-colau.html

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La prostitución divide al PSOE

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, firmando ayer el...El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, firmando ayer el Compromiso Socialista con la Ciencia junto a la secretaria de Innovación, la diputada María González Veracruz. Ballesteros EFE

El programa electoral plantea ‘abolir’ el sexo de pago pero parte de la Ejecutiva prefería no abordar el asunto

Pedro Sánchez sí ha evitado que se penalice a los clientes, como querían las feministas

El PSOE llevará en su programa electoral para las elecciones generales de 2015 la apuesta más avanzada de lucha contra la prostitución de su historia, como reconocen tanto dentro del partido como en las asociaciones de mujeres. Sin embargo, Pedro Sánchez y su equipo más próximo decidieron no llegar tan lejos como algunas mujeres de la Ejecutiva querían. Finalmente, Sánchez evitó proponer la penalización de la compra de servicios sexuales, como pretendía la secretaria de Igualdad del partido, Carmen Montón.

El programa sí introduce la penalización de la llamada tercería locativa (el alquiler de habitaciones para la prostitución, como ocurre en los prostíbulos y locales de alterne). El texto también sanciona la demanda y compra de prostitución, siempre a los clientes, nunca a las prostitutas, pero no lo introduce en el Código Penal.

Los debates sobre este asunto han despertado una viva controversia interna en la dirección del PSOE desde el pasado verano y en varias reuniones, como ha podido saber EL MUNDO.

Estos debates fueron protagonizados por miembros de la Ejecutiva, coordinados por Meritxell Batet, y por personas que forman parte del comité de sabios que asesora a Pedro Sánchez como Victoria Camps, que se ocupa de ética, o Gregorio Cámara, que está especializado en asuntos constitucionales.

Carmen Montón trasladó a la coordinadora del programa socialista, Meritxell Batet, una batería de propuestas “encaminadas a la abolición de la prostitución” por ser “una de las manifestaciones más crueles de desigualdad”, según defiende la Secretaría de Igualdad que dirige.

Según el planteamiento que detalló la ahora consejera de Sanidad de laGeneralitat Valenciana, la prostitución “supone una vulneración de los más elementales derechos humanos”. Por eso, la apuesta del PSOE, en su opinión, debería dirigirse a “erradicarla”.

Esta argumentación fue asumida por los principales dirigentes del PSOE. Pero parte de la Ejecutiva -en especial hombres- se resistió a introducir en el programa medidas que pueden ser polémicas en un asunto sensible y sobre el que no hay consenso social.

Varios miembros de la dirección del PSOE preferían no aprobar medidas coercitivas contra los clientes de las prostitutas, según han explicado a este diario fuentes de la Ejecutiva. Su intención era que el programa se limitara a perseguir el proxenetismo y la trata de mujeres con fines de explotación sexual, como se ha hecho en anteriores programas electorales. Pero sin entrar tampoco en la penalización de los prostíbulos.

La primera propuesta de Montón, según un borrador en poder de este diario, proponía incluso “penalizar la compra de servicios sexuales”. Es decir, introducir en el Código Penal el consumo de sexo de pago. Pero finalmente se desechó para perseguir un mayor consenso social. En el texto definitivo figura “sancionar la demanda y compra de prostitución”.

Fuentes socialistas explican que la penalización del consumo de prostitución sólo se ha planteado en Francia y no de forma tajante: la ley francesa ahora en discusión sanciona a los clientes de la prostitución dos veces. A la tercera, por una cuestión de reincidencia, los penaliza.

Lo que tiene claro todo el partido es que el PSOE debe estar en contra de legalizar la prostitución, como propone Ciudadanos. Fuentes de la Ejecutiva explican que esto sería “un regalo para los proxenetas y los traficantes” porque “promueve el tráfico sexual” y “no supone un control de la industria del sexo”, sino que la expande al aumentar la prostitución clandestina, ilegal y la que se produce en la calle.

El ejemplo, según estas fuentes, está en Alemania, que legalizó la prostitución hace 10 años. En ese tiempo, afirman en el PSOE, la industria del sexo se ha disparado y no ha aumentado la seguridad ni de las meretrices, ni de los clientes. De hecho, son menos de 50 las prostitutas que se han dado de alta en laSeguridad Social.

Fuentes de la dirección del PSOE admiten que la pretendida “abolición de la prostitución” es un objetivo imposible. “Pero no por ello vamos a renunciar a ello”, argumentan las mismas fuentes, “igual de imposible es acabar con las muertes por accidentes de tráfico, pero hay que intentar aproximarse lo máximo posible a cero”, añadieron, y por eso el anterior Gobierno socialista aprobó el carné de conducir por puntos, explican.

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La prostitución, ese “infame oficio”

PALLARÉS

David Lema

David Lema

Defendía Antonio Maura, un católico convencido, que para regenerar la sociedad había que organizarla según los comportamientos de los ciudadanos. Una premisa que le llevó, a principios del siglo XX, a proponer la regulación del juego y de la prostitución. El argumento, traducido, (demasiado zarrapastroso): si existe una fuerte oferta y una mayor demanda, hagamos lo posible para que la actividad se desarrolle en las mejores condiciones.
No fue Maura un iluminado en el asunto. En 1845, se instauró en Zaragoza un reglamento que obligó a las prostitutas a pasar un reconocimiento médico semanal (según ‘La prostitución en la España contemporánea’) para que no pudieran contagiar ninguna enfermedad. Se creaba así una especie de registro. Y cien años antes, el Conde de Cabarrús, que consideraba la prostitución un “infame oficio” (‘Cartas del Conde de Cabarrús al señor D. Gaspar de Jovellanos’), mantenía que había que restablecer “las mancebías” que se había cargado Felipe IV otros cien años antes porque la fornicación con rameras, en lenguaje de la época, era “inevitable”. A todos les preocupaba la sanidad pública, no las condiciones degradantes en las que se movían las prostitutas, y veían en la regularización la única forma de defenderla.
El PSOE quiere ahora “desmantelar la industria del sexo” multando a los clientes de prostitutas, prohibiendo los burdeles e introduciendo en el Código Penal “el proxenetismo lucrativo medie o no el consentimiento de la persona prostituida”. Con estas medidas, los socialistas pretenden sacar a un buen número de mujeres de la marginación y la delincuencia. Ardua empresa la de eliminar  una actividad  alegal que en España generó en 2010, según el INE, 3.783 millones de euros (el 0,35% del PIB). No está nada ‘mal’, contando que somos 46 millones de españoles…
Prohibir la prostitución es el camino más corto para agravar las inhumanas situaciones en las que trabajan la mayoría de las mujeres (sí, trabajan, así lo sentenció un juez de lo social de Barcelona este año que reconoció derechos laborales)  y el camino más largo para erradicarla. Pues si la mayoría de las prostitutas ya se sienten al margen del engranaje de la sociedad, criminalizar a lo que se dedican, forzosa o voluntariamente, las pondrá, todavía más, a los pies de las mafias.
Ponerle coto a pecho descubierto y a la fuerza a una actividad que se basa  en obligar a las mujeres (según varios informes, un 80%) a prostituirse es imposible. Ojo al dato, los mismos documentos revelan que a un 20% de ellas nadie las fuerza, lo que tampoco implica que lo hagan a gusto, aunque las haya también.
Con este enrevesado panorama, el único camino -aunque largo- para mejorar la vida de las prostitutas y el único para acabar con la prostitución -más largo todavía- parece ser su regularización. Para empezar, se otorgaría a las mujeres que de forma voluntaria quieren ofrecer servicios sexuales protección social y jurídica (firmar contratos, cotizar a la Seguridad Social y pagar impuestos). Un tramo recorrido. Por otro lado, habría que sacar legalmente esta ya ocupación profesional de las calles.Desplazar la prostitución a locales acondicionados acabaría con buena parte del hábitat de las mafias. Todo esto sería humo si no va acompañado de un severo control de los clubes de alterne y, aunque sea obvio, la persecución de los proxenetas.
Decía Cabarrús: “Un desorden funesto, pero casi inevitable, mientras no se atajen sus principales causas”. Para todo lo demás, moralinas e hipocresía.

@davidlema_perez

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/fueradelinea/2015/10/20/la-prostitucion-ese-infame-oficio.html

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El PSOE prohibirá los locales de prostitución y multará a los clientes

Fuentes de Ferraz aseguran a la Cadena SER que se mantendrá en el programa electoral la prohibición de burdeles y clubes de alterne tal y como figuraba en el primer borrador

El PSOE ha incluido en su borrador de programa electoral medidas encaminadas a la "abolición de la prostitución".

El PSOE ha incluido en su borrador de programa electoral medidas encaminadas a la “abolición de la prostitución”. / GETTY IMAGES

MARIOLA LOURIDO

El documento oficial enviado a última hora de la noche por la dirección del PSOE  confirma lo que figuraba en el borrador adelantado por esta redacción. Esta última versión mantiene, como una de las medidas estrella,  prohibir los burdeles y  multar a los clientes con el objetivo de abolir la prostitución y frenar las mafias y redes de trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Borrador definitivo enviado a última hora por el PSOE

Borrador definitivo enviado a última hora por el PSOE

En el borrador para las elecciones del 20 de diciembre se habla de las reformas que proponen para adoptar estos cambios, como reintroducir en el Código Penal la figura de la “tercería locativa (el que alquila habitaciones) en los términos del Convenio de Naciones Unidas, lo que permitirá desmantelar la industria del sexo”.

También se propone “introducir la figura de penalización de todo tipo de proxenetismo lucrativo medie o no el consentimiento de la persona prostituida”. Los socialistas señalan que es necesario aprobar estas medidas legales para adoptar políticas encaminadas a la “abolición de la prostitución”.

El PSOE también ha dado luz verde a otra medida muy polémica: multar a los clientes y la demanda de la prostitución. Apuesta así claramente por el modelo abolicionista que se ha implantado en los países nórdicos como Suecia.

Otras propuestas sociales:

  • En sanidad, devolver la cobertura a los inmigrantes sin papeles y recuperar la universalidad perdida.
  • En dependencia, derogar el copago y en inmigración, eliminar las devoluciones en caliente y retirar las concertinas de Ceuta y Melilla.

http://cadenaser.com/ser/2015/10/19/sociedad/1445257220_562000.html

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La ‘Ley Mordaza’ sanciona a una mujer prostituida por una mafia

  • La Policía le multa por ‘exhibición obscena del cuerpo desnudo’

  • La Delegación del Gobierno en Madrid dice que no fue multada, sino ‘denunciada’

«Realizar en la vía pública actos de provocación sexual mediante la exhibición obscena del cuerpo desnudo y sus partes más íntimas al objeto de captar clientes para ejercer la prostitución con el consiguiente riesgo para la seguridad vial».

Este párrafo vale 600 euros. Y mil miedos. Es el párrafo de una multa nacida en la Ley Mordaza. Un párrafo contra la prostitución, pero no al cliente, sino a la víctima. Son líneas sobre Svetana, captada por una red de trata para la explotación sexual, y que el 24 de julio fue denunciada por la Policía Nacional en Madrid.

Svetana tiene que pagar a la mafia que la trajo a España 300 euros por el sitio donde vende su sexo al de otros. La red que la explota le obliga a mostrar su cuerpo desnudo como un anzuelo de carne para los clientes. Una parte del dinero de sus servicios se la da a sus chulos para ir aliviando la deuda que tiene con ellos. El viernes pasado, mientras se sometía a las leyes de su mafia, la Policía la denunció por «exhibición obscena de su cuerpo desnudo para ejercer la prostitución». Y así, con el artículo 37.5, Svetana se convirtió en una de las primeras prostitutas castigadas por la Ley de Seguridad Ciudadana, una víctima de trata pagando el estreno de la Ley Mordaza.

«Cuando llegamos estaba llorando y asustada porque un policía había apuntado sus datos y la había multado. Se tenía que vestir y eso era perder dinero, sufrir otra paliza y hacer más servicios para pagar la deuda con la red». Habla Ana, una de las mediadoras de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp).

Los policías que barrieron la colonia Marconi, en Villaverde, llevaban reciente la ley que les permite multar la «realización o incitación a la realización de actos que atenten contra la libertad e indemnidad sexual, o ejecutar actos de exhibición obscena, cuando no constituya infracción penal». Svetana (nombre falso por seguridad) estaba en la vía pública, desnuda y prostituyéndose: sanción.

Los policías ‘no multaron’

La Delegación del Gobierno en Madrid sostiene que los policías «no multaron», sino que «levantaron un acta de denuncia». El órgano del Ministerio del Interior dice que la denuncia debe llegar a la Delegación y ésta decidir si «inicia o no» un expediente sancionador. «Y la denuncia aún no ha llegado». «Seguimos centrados en sancionar a los clientes».

Pero la ley que usaron los agentes para «denunciar» marca las sanciones que corresponden al párrafo de la multa. Es una «infracción leve con multa de entre 100 y 600 euros». De hecho, la copia señala el «artículo 37, apartado 5», es decir, las infracciones sancionadas entre 100 y 600 euros.

Aunque en la denuncia no se aprecia cantidad alguna, Apramp recuerda que la mujer contó que la Policía le dijo que eran 600 euros de multa. «Los policías no detectaron que era una víctima y la multaron o denunciaron, con lo que conlleva de intimidación». Rocío Mora, coordinadora de Apramp, habla de «doble victimización». «Esa mujer no está en la calle desnuda porque quiere. Ni ella, ni ninguna. Son prostituidas contra su voluntad. Y las multas indiscriminadas contribuirán a complicar más sus vidas porque las mafias las quitarán de la calle y las meterán en pisos, espacios invisibles. Allí vivirán hacinadas, sin información, y será más difícil que las ayudemos».

http://www.elmundo.es/espana/2015/07/28/55b7a55f46163fd61f8b4595.html

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Los clientes que recurren a la prostitución en Madrid son cada vez más jóvenes

El 27 % de los hombres de 18 a 49 años admite haber pagado por tener relaciones sexuales

Los clientes que recurren a la prostitución en Madrid son cada vez más jóvenes

JOSÉ RAMÓN LADRA

El sexo ha encontrado su lugar en la nueva generación de «nativos digitales» y sus nuevas formas de comportamiento y ha provocado un cambio de perfil en el cliente de la prostitución. El acercamiento al sexo de pago resulta, cada vez más, algo socialmente aceptado y empieza a ser habitual que muchas noches de fiesta, cumpleaños o despedidas de soltero terminen en un club de alterne o con compañía de pago. La normalización de la prostitución como una actividad de ocio más también ha hecho que la edad media de los clientes haya descendido considerablemente.

Según los estudios de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP), el cliente habitual en 1998 era un hombre casado, con cargas familiares y mayor de cuarenta años. En 2005 la tendencia cambió y comenzaron a predominar los jóvenes de entre veinte y cuarenta. Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que el 27% de los hombres españoles de 18 a 49 años reconoce haber recurrido alguna vez a los servicios de una prostituta.

«Hasta hace unos años, cuando uno hablaba de los clientes de la prostitución se imaginaba a un señor de cuarenta o cincuenta años. En la actualidad esto ha cambiado y ahora la persona que opta por este servicio es más joven, en torno a los veinte o treinta». Fernando Ríos, psicólogo y experto en comportamientos sexuales, considera que esta bajada de edad es algo «natural» que se debe a que ahora los jóvenes se inician en este ámbito mucho antes y «empiezan a mantener relaciones antes incluso de los catorce años». De este modo, justifica que también tengan inquietud por experimentar antes con prostitutas.

Gratificación inmediata

Asimismo, Ríos establece como un factor clave la necesidad por parte de muchos jóvenes de lograr una gratificación inmediata, lo que se traduce en que «no entienden un no o un más adelante». Es el caso de Tomás. Tiene menos de veinticinco años y una actitud muy clara ante la prostitución. «Ligar cuesta mucho trabajo. Tienes que pasarte varias horas hablando con una tía, invitarla a cenar o a tomar una copa y luego puede decirte que no, no hay ninguna garantía de éxito. En cambio en el ‘puticlub’ llegas, pagas y listo. Es todo mucho más fácil, te evitas las complicaciones y te aseguras que esa noche vas a tener sexo».

Sin embargo, no todos los jóvenes acuden a las prostitutas como forma de tener relaciones rápidas y sin compromiso. Hay quienes ven en el sexo de pago una manera de superar sus miedos y su falta de experiencia. Un ejemplo de ello es Alfonso, quien a sus veintiún años reconoce haber perdido su virginidad con una meretriz. «Soy muy tímido y me cuesta mucho relacionarme con las mujeres. Opté por hacerlo por primera vez con una profesional para quitarme la presión y olvidarme de si iba a quedar bien o no». Además, destaca la facilidad con la que se puede acceder a toda la información que se necesite en internet: «Hay foros en los que la gente cuenta sus experiencias con las chicas con las que han estado y te sirve para llamar a la que mejor se adapta a tus gustos y necesidades».

Alexandra lleva más de diez años dedicándose a ejercer la prostitución en su propio domicilio. En este tiempo ha sido testigo del cambio generacional experimentado por la mayor parte de sus clientes, aunque asegura que no sabe dónde está el problema con la edad. «No me preocupan los años que puedan tener, lo importante es la educación. Se presenta a los jóvenes como culpables y la mayoría de ellos muestran más respeto por nosotras que las propias autoridades». En este sentido, denuncia que a los gobiernos «solo les preocupan las prostitutas en la calle para podermultar y sacar dinero».

Desde Hetaira, la asociación defensora de los derechos de las trabajadoras del sexo, tampoco sitúan la gravedad en la edad de los clientes, sino en la falta de prevención y concienciación por parte de muchos de ellos. Un descenso en la percepción del riesgo respecto al SIDA que conlleva que desde este colectivo hagan especial hincapié «en la exigencia del uso del preservativo».

Más allá de valoraciones, el perfil del cliente de la prostitución ha cambiado, se ha rejuvenecido. El sexo de pago se ha convertido en algo socialmente aceptado, una opción de ocio más para muchos jóvenes.

«Sí» a la legalización

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La Ley de Seguridad Ciudadana castiga (por la puerta de atrás) a las prostitutas

La ‘ley mordaza’ sólo castiga, en apariencia, a los “demandantes” de sexo, pero las prostitutas pueden incurrir en desobediencia si lo siguen ofreciendo
Foto: Las prostitutas pueden cometer una infracción grave si ofrecen sexo en ciertas zonas. (Reuters)
Las prostitutas pueden cometer una infracción grave si ofrecen sexo en ciertas zonas. (Reuters)

Tres visitas de la policía en mes y medio. Los agentes acuden a los locales donde trabajan algunos de los y las cooperativistas, preguntan a todos si están dados de alta como tales, y, tras verificar sus papeles, se marchan. Siempre “cordiales”, según reitera Jaume Bonet, coordinador de Sealeer, la primera cooperativa de trabajadores del sexo española. Nació en Ibiza el año pasado y suma ya cien altas en la Seguridad Social, entre mujeres y hombres, lo que les permite eludir la situación de alegalidad o ilegalidad (según dónde se ejerza) que acompaña la prostitución. Sin embargo, la puerta legal y laboral que ha entreabierto esta iniciativa vuelve a toparse con la realidad jurídica de este país: la Ley de Seguridad Ciudadana -rebautizada en algunos sectores como ‘ley mordaza’- que ha aprobado el Congreso castiga no sólo a los clientes, sino también a las prostitutas que negocian en las calles, como hacen muchos de los cooperativistas. Aunque, eso sí, lo hace de una forma un tanto retorcida.

La ley, contra la que ayer sábado se manifestaron miles de personas en distintas ciudades, comenzó su polémica andadura sancionando comoinfracción grave, en el ámbito de la prostitución, “el ofrecimiento, solicitud, negociación o aceptación de servicios sexuales retribuidos” en ciertas zonas (lugares de uso de menores, carreteras…). Es decir, castigaba a prostitutas y clientes. Han pasado los meses, y el articulado cambió, limitando aparentemente el castigo a los clientes, como sucede en Suecia y propugna la corriente del nuevo abolicionismo. Aparentemente.

Espacios de menores y carreteras, vetados para prostitutas por la 'ley mordaza'. (Reuters)
Espacios de menores y carreteras, vetados para prostitutas por la ‘ley mordaza’. (Reuters)

Desobediencia y resistencia a la autoridad

El artículo 36.11 del texto salido ahora del Congreso tipifica como infracción grave (de 601 a 30.000 euros) “la solicitud o aceptación por el demandante de servicios sexuales retribuidos” en los lugares antes mencionados. La sanción, de quedarse ahí, sería para el cliente, pero el caso es que en un segundo párrafo, la ley añade: “Los agentes de la autoridad requerirán a las personas que ofrezcan estos servicios para que se abstengan de hacerlo en dichos lugares, informándoles de que la persistencia podría constituir una infracción del párrafo 6 de este artículo”. El párrafo 6 estipula, de nuevo, una infracción grave, en este caso por “desobediencia” o “resistencia a la autoridad”. Es decir, las prostitutas son igualmente castigadas, o al menos se deja abierta esa posibilidad.

La Ley contraviene de esta forma la última resolución del Parlamento Europeosobre el tema -que subraya que no debe penalizarse a quienes ejercen la prostitución y pide la derogación de toda legislación represiva- y recomendaciones de algunas asociaciones y expertos, como las recogidas esta misma semana por el proyecto Indoors, subvencionado por la UE, que alerta de que la criminalización del trabajo sexual aumenta la vulnerabilidad de quienes lo ejercen.

Vídeo: “Igualdad de derechos”, del Proyecto Indoors.

 

Abocadas a los clubes

Además, la norma ha tenido la ‘virtud’ de poner de acuerdo (en su contra) asensibilidades contrarias respecto al tema de la prostitución. Rosario Carracedo, portavoz de la Plataforma de Organizaciones de Mujeres por la Abolición y partidaria del castigo al cliente, recuerda que cuando se comenzó a barajar el proyecto de ley fueron a visitar a los distintos grupos políticos, “y hubo un gran consenso, incluido el PP, en que las mujeres no iban a ser sancionadas. Es inadmisible. La prostitución no se puede abordar desde la sanción, sino desde la asistencia y la oferta de alternativas. La sanción sólo agrava la situación de la mujer prostituida”. Para el colectivo Hetaira, que defiende la normalización del trabajo de las prostitutas, la ley es un nuevo ejemplo “de hipocresía y de maquillaje de la realidad: es algo que podrían firmar muchos sectores, porque parece que no se persigue a las prostitutas. Sin embargo, las empuja a los clubes o a la pobreza, si no entran dentro de los parámetros que los clubes quieren”, según explica su portavoz, Mamen Briz.

Glòria Poyatos, jueza decana de Lanzarote, pone el acento en que la prostitución libre es legal, con lo que sancionar su ofrecimiento, solicitud o negociación vulnera la libre elección de trabajo y la libertad de empresa. Y añade: “Y no se ofrecen alternativas. Se las lleva a lugares ocultos donde será más fácil que sufran agresiones y violaciones“.

La nueva ley se suma a una legislación en torno a la prostitución que se resume, sobre todo, en un mapa variopinto de ordenanzas municipales. Mientras, en Ibiza, los policías y los trabajadores del sexo mantienen una relación hasta tal punto cordial que, según narra el coordinador de la cooperativa de trabajadores de sexo, Jaume Bonet, los propios agentes han informado a varias prostitutas de la existencia de esta asociación para que puedan legalizar su situación.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-12-21/la-ley-de-seguridad-ciudadana-castiga-de-rebote-a-las-prostitutas_596187/

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¿Por qué los jóvenes acuden cada vez antes a las prostitutas?

PROSTITUCION

Accesibilidad, inmediatez, comodidad… La sociedad modifica sus comportamientos al ritmo que marcan las generaciones nativas de la era ‘conectada’, criada en la gestión rápida y sin esfuerzo de tantas cosas antaño tediosas. Pero no todo son papeleos, exámenes ni compras. El sexo también ha encontrado su hueco. Sexo de pago que asegura el fin y ahorra el cortejo.

El inspector jefe del Centro de Inteligencia de Análisis de Riesgo de la Policía Nacional, José Nieto , alertaba recientemente en la cadena Cope  de una “bajada escandalosa” en la edad media del cliente de prostitución, explicando que “nos estamos imaginando al señor de corbata de cincuenta o sesenta años, pero la realidad es que es mucho más joven, de 19 o 20 años”.

Según fuentes policiales consultadas por El Huffington Post, no se trata de un muestreo ni un estudio estadístico oficial, pero sí de “una apreciación real en base a lo visto en diferentes inspecciones y actuaciones policiales con sus respectivas identificaciones”. Así, la Policía aclara que no pretende dar una media numérica exacta, “sino trasladar lo que se está observando de un tiempo a esta parte, que es una bajada de edad grande”.

¿POR QUÉ CADA VEZ MÁS JÓVENES?

La presidenta de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAM) , asegura que hay un problema de base en la educación digital y en el fácil acceso a determinados contenidos. “Los anuncios y el mal uso de internet han degenerado en una normalización de la prostitución como una actividad de ocio más y de la imagen de la mujer como un objeto de consumo”.

Asimismo, destaca que el carácter nativo digital de los jóvenes, cada vez más precoces en curiosear por la barra libre de internet, contribuye a la aceleración de un proceso “en el que falta mucha prevención”.

En este sentido, Mamen Britz, portavoz de Hetaira, asociación defensora de los derechos de las trabajadoras del sexo , comparte la idea de la temprana iniciación, pero no la connotación negativa. En su opinión, la bajada de edad es algo natural que puede deberse a que ahora los jóvenes “empiezan a tener relaciones a los 13 o 14 años”, lo que hace que también tengan inquietud por experimentar antes con prostitutas, “ya sea por miedo, falta de experiencia o ganas de aprender”.

Enrique García Huete, director de Quality Psicólogos  y experto en comportamientos sexuales, considera que hay un cambio de valores que tiene que ver con la gratificación inmediata. “La pornografía, por ejemplo, está ahora a dos clics de distancia”, comenta. En su opinión, “muchos jóvenes de hoy no tienen capacidad de frustración” porque han sido educados en la cultura consumista y consentida del “lo quiero, lo tengo” hasta llegar, en ocasiones, “a ser pequeños dictadores”.

Así, explica, “los chicos salen, beben e intentar ligar con chicas, pero si no lo consiguen no tienen por qué irse a casa cabizbajos porque saben que lo tienen ahí y pueden satisfacer sus necesidades por 20 euros”, una fácil accesibilidad que viene acompañada por el exotismo de la variedad. “Ahora pueden acceder a personas exóticas, de muchos países y con rasgos diferentes, es decir, se introduce en el ámbito del sexo un elemento más original”, ese morbo que, a su juicio, hace que el estímulo sea más grande.

Por último, García Huete critica que se haya permitido “el gran descenso de la percepción de riesgo” respecto al SIDA. “No ha habido una sola campaña en los últimos años, no se oye hablar de ello y los jóvenes de hoy no tienen miedo. Esa relajación en la concienciación es muy perversa”, concluye.

DISCUSIÓN EN TORNO A LAS MAFIAS

La Policía asegura que con su mensaje de alerta pretende concienciar los a los más jóvenes de que “esto no es un juego ni una chiquillada” en la que primero te vas de copas y luego terminas la noche con prostitutas. “Detrás de ese juego puede haber una red que esté explotando a una chica. Tenemos que tomar conciencia de esto para erradicar las mafias”, sentencia.

Esta estrategia de disuasión, coincidente con el argumento de APRAM de que “si no hay demanda, no hay venta o explotación de mujeres”, es lo que más irrita a las defensoras de la prostitución. Concha Borrell, presidenta de la Asociación de Profesionales del Sexo (Aprosex) , afirma a este diario que es un “error tremendo” hablar solo de mafias. “Me encantaría que se acabara con la mafias, pero no solo en prostitución, también en textil… Las mafias no tienen nada que ver con la actividad de la prostitución”.

Borrell cree que las mafias son una excusa para estigmatizar a los clientes y aconseja a las autoridades que “si tienen esos datos, que yo los desconozco y dudo mucho de ellos”, actúen contra esas mafias. “No sé a qué esperan para salvar a todas esas mujeres. Pero que no persigan a los clientes. ¿Qué tiene de malo que un hombre de 20 años vaya con prostitutas? La gente joven por lo menos aprenderá a hacer un buen sexo, aprenderán algo, aprenderán a tratarlas…” defiende apasionada.

En este mismo sentido, Mamen Briz, asegura que no sabe dónde está el problema con la edad del cliente. “No nos preocupa la edad, lo importante es el respeto. No podemos asumir que un estado que discrimina a las prostitutas sin derechos laborales, utilice a los jóvenes como chivo expiatorio”.

“PUTAS SÍ, TONTAS NO”

Las responsables de Hetaira y Aprosex denuncian que el estado usa a las prostitutas cuando le conviene y aconsejan a las autoridades que, si realmente quieren terminar con la trata de mujeres, regularicen a nivel laboral el trabajo sexual. Para Briz es un problema de voluntad política en el que “está todo por hacer en materia de derechos” y a los gobiernos “sólo les preocupan las prostitutas en la calle y multar”.

Por su parte, Borrell concluye de una forma mucho más tajante. “Para incrementar el PIB somos buenísimas, pero para todo lo demás somos los peor porque no tenemos derechos. Mire, putas sí, pero tontas no. Todo el mundo habla de prostitución, se les llena la boca… pero a nosotras nadie nos pregunta. ¿Sabe acaso la Policía lo que se siente al ponerse de rodillas y hacer una felación? No, eso lo sé yo”.

http://www.huffingtonpost.es/2015/03/03/jovenes-prostitutas_n_6719286.html

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