La red de Murcia prostituía a niñas por WhatsApp a cambio de 200 euros

La red de Murcia prostituía a niñas por WhatsApp a cambio de 200 euros

La policía ha arrestado a 29 personas en la región, entre ellas un guardia civil cliente

No era una red de trata de mujeres cualquiera. No gestionaba locales de alterne ni anuncios en Internet. Todo funcionaba por WhatsApp. Las citas se programaban en pisos y pensiones a las que las mujeres llegaban a bordo de taxis piratas. Las técnicas de marketing eran muy agresivas. Los cabecillas de la red de prostitución martilleaban los teléfonos de sus clientes con las fotos de cada joven que captaban para el negocio. Llegó a circular un álbum de 400 fotografías con mujeres de todas las edades y procedencias.

Pero con las niñas ganaban más. Las tácticas para convencer a las menores eran también insistentes. Les prometían dinero fácil a cambio de dar masajes a hombres mayores. No tenían que hacer más, esa era la promesa inicial. La mayoría acabó aceptando mantener relaciones sexuales a cambio de 50 o 60 euros. Una se resistió y acabó denunciando por agresión sexual al cliente, un guardia civil de 82 años que intentó forzarla.

Las candidatas se buscaban en discotecas de la capital murciana frecuentadas por inmigrantes de origen latinoamericano. Y en ofertas de empleo publicadas por jóvenes españolas en Internet para cuidar de niños y mayores. Y hasta en un colegio, a través de una adolescente que convenció a dos compañeras de la misma edad para participar en citas con hombres mayores.

El pasado 10 de noviembre comenzaron las detenciones. En cinco fases distintas, la brigada de Extranjería de la Jefatura Superior de Murcia arrestó a 29 personas en la capital y sus alrededores. En la lista hay 14 presuntos integrantes de la red mafiosa, acusados de corrupción de menores y un delito relativo a la prostitución. Los mismos delitos se les imputan a 15 clientes, todos los que reclamaban menores de edad o se acostaron con ellas sabiendo que lo eran. Doce adolescentes, ocho de ellas latinoamericanas (hay bolivianas, paraguayas y ecuatorianas) y cuatro españolas han sido liberadas y ahora intentan recuperarse gracias a la ayuda de la ONG Asociación para la Reinserción de la Mujer Prostituida (Apramp).

Tres de ellas, de 15 años, son compañeras en un colegio de Murcia. Una joven que tenía amistad a través de su familia con una de las mujeres que ejercían de madame convenció a otras dos amigas para sumarse a la red. Según fuentes de la investigación, la niña tentó sin éxito a otras amigas de su curso para dar masajes a hombres e ingresar un dinero extra.

La cuarta adolescente española, de 17 años, se ofreció en Internet como canguro. Y desde entonces empezó a recibir en su teléfono llamadas y mensajes para invitarla a dar masajes por 50 euros. Se negó varias veces antes de aceptar. La red se ocupaba de proporcionar coartadas a las menores para que sus familias no desconfiasen. Uno de los padres se empeñó en conocer al niño que estaba cuidando su hija a cambio de suculentas propinas. Una de las mujeres que actuaba como cerebro de la trama se prestó a hacerse la encontradiza con él empujando un carrito de bebé con un sobrino dentro. Le contó al padre de la menor prostituida que ese niño era el que cuidaba la adolescente, a pesar de que esta no lo había visto nunca. A las prostitutas mayores de edad y con hijos, las madames les improvisaban un servicio de canguros en habitaciones contiguas a las que servían para los encuentros sexuales.

Los resultados de la operación policial los desgranó ayer en la Delegación del Gobierno de Murcia Alfonso Navarro, el comisario jefe de la Brigada de Extranjería de Murcia, que asumió el grueso del dispositivo coordinado por el Juzgado de Instrucción número 7 de Murcia. A su lado, flanqueándolo, el director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, y el jefe superior de Murcia, Cirilo Durán. Navarro explicó que la organización mafiosa venía operando desde antes del verano y se estructuraba en tres niveles: el primero, integrado por cinco personas (tres mujeres latinoamericanas y sus parejas), se encargaba de facilitar pisos y pensiones para los encuentros. Por debajo, había otras cinco responsables de la captación de las mujeres y la intermediación con los clientes. Y en el fondo del escalafón, cuatro “taxistas furtivos” asumían los desplazamientos de las mujeres. En la ficha de una de las cabecillas de la red constan antecedentes policiales por los mismos delitos hace un año.

Los clientes arrestados son personas de elevado nivel adquisitivo de la región murciana, algunos muy conocidos en la capital. Hay un empresario relevante, cuya identidad no ha trascendido, cuatro abogados e incluso un guardia civil retirado de 82 años. Uno tras otro fueron cayendo en cinco tandas de arrestos desde el pasado noviembre. Todos siguen imputados pero fuera de la cárcel. En sus teléfonos incautados por la policía se hallaron fotos de las menores y pruebas de sus tratos con los proxenetas. Por un servicio con niñas llegaban a pagar 200 euros, de los que 150 iban a parar a la red. “El tema de las menores era un plus, porque hay clientes que las prefieren así”, aseguró el comisario Navarro, tras dar cuenta de los registros en tres domicilios, dos pensiones (donde la policía se incautó dinero en efectivo aún por determinar) y la intervención de dos coches.

Uno de los clientes de la red tiene además la condición de proxeneta. Tras frecuentar a una de las menores, le ofreció nuevos clientes a cambio de más sexo. Hizo circular la fotografía de la niña entre algunos de sus amigos y la convenció para que a él no le cobrase. En el sumario, que ya no está secreto figuran distintas formas de pago. En algunos casos, los clientes abonaban por una parte 50 o 60 euros a las jóvenes y entregaban el resto del dinero a los proxenetas que mediaban en las citas. En otras ocasiones, ellas recibían todo el dinero y debían hacer llegar la mayor parte a los jefes de la red. La operación continúa abierta para tratar de localizar a nuevas víctimas de la trama. Y a sus clientes, hombres entre 40 y 80 años, que demandaban carne joven.

Chicas con más dinero del habitual

J. P.

El desmantelamiento de la red mafiosa de Murcia arrancó el pasado agosto con la denuncia de un padre en una comisaría de la ciudad tras la desaparición de su hija adolescente. La familia, de nacionalidad ecuatoriana, había detectado, antes de perder el rastro de la joven entre los barrios de Infantes y El Carmen, que la chica manejaba más dinero del que le estaban proporcionando. En medio de los interrogatorios, un testigo la identificó como una de las que figuraban en un catálogo de mujeres que ejercían la prostitución. Ahí empezaron los seguimientos policiales que tumbaron la organización.

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, hizo ayer una llamada a los familiares para que acudan a la policía si detectan conductas extrañas. “Me gustaría hacer un ofrecimiento a los padres de menores que pueden ser víctimas de abusos: ante cualquier sospecha por comportamientos extraños o por un nivel de ingresos desproporcionados o porque hayan recibido alguna oferta de empleo sospechosa, que no duden en contactar con la policía a través del correo electrónico o en los servicios de atención a la familia de las comisarías”, aseguró Cosidó.

Cualquier denuncia sobre trata de mujeres puede hacerse desde casa a través del teléfono gratuito 900 10 50 90 y del correo electrónico trata@policia.es, donde preservan la confidencialidad de sus usuarios. Cosidó recordó que la explotación de mujeres con fines sexuales es una de las cinco prioridades fijadas en el plan integral de la institución.

Afirmó que, desde abril de 2013, se ha detenido en España a 1.450 personas por explotación sexual en 462 operaciones que han servido para liberar a 641 víctimas, de las que 76 son menores.

http://politica.elpais.com/politica/2015/01/21/actualidad/1421839325_774023.html

Share

Soy un proxeneta, no un delincuente

La reforma penal, igual que la normativa actual, permite lucrarse con la prostitución si no es forzada

Se plantea el debate de si la explotación del sexo debe prohibirse o regularse

La mayoría de las prostitutas no trabajan de manera autónoma. / MARCEL·LÍ SÁENZ

Proxeneta es la “persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona”, según el Diccionario de la Real Academia. Son muchos los que, directa o indirectamente, se lucran en España con esa actividad sin que estén cometiendo una ilegalidad. Porque en nuestro país, ser un proxeneta —en el estricto sentido académico— no equivale a ser un delincuente. La explotación por terceros del sexo de pago y de las personas que lo prestan —en el sentido empresarial o comercial, no en el inmoral o delictivo— es una actividad económica lícita siempre que la persona prostituida tenga autonomía en su trabajo. Solo las coacciones, los chantajes, la violencia o los abusos de superioridad que fuercen a ejercer esa actividad, muy frecuentes en el sector, están castigados. ¿Debería prohibirse cualquier tipo de proxenetismo y no solo el coactivo o violento?

Si se lee atentamente la ley, la pregunta parece absurda, porque esa prohibición taxativa es lo que establece el Código Penal si se interpreta literalmente. El último inciso de su artículo 188.1 castiga con penas de entre dos y cuatro años de cárcel y cuantiosas multas —la misma pena que para la prostitución forzada— a quien “se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma”. Si uno se atiene al sentido de esas palabras, el negocio de la prostitución estaría prohibido en España. Sin embargo, las principales carreteras de nuestro país y los polígonos industriales de las afueras de las ciudades están plagados de locales y clubes de alterne. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se incumple esa prohibición?

Ese incumplimiento es especialmente llamativo si se analiza la tramitación parlamentaria que condujo a ese veto a los proxenetas. La prohibición la introdujo en 2003 el grupo parlamentario de CiU mediante una enmienda al proyecto de ley de medidas concretas en materia de seguridad ciudadana, violencia doméstica e integración social de los extranjeros que finalmente fue aceptada e incluida en la norma. “La penalización del proxenetismo es acorde con los convenios internacionales suscritos por España, en especial el artículo 1 del Convenio Internacional para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena, que entiende que toda explotación por terceros de la prostitución ajena merece el reproche y la sanción penal, además de constituir un instrumento importante para erradicar el tráfico ilegal de personas”, explicaba CiU en la justificación de la enmienda.

“Nuestro objetivo era claro: prohibir el proxenetismo, es decir, la explotación de la prostitución por cuenta ajena; otra cosa es lo que hayan interpretado los tribunales”, explica Manuel Silva, actual consejero de Estado y portavoz en la Comisión de Justicia e Interior del Congreso de Convergència i Unió (CiU) durante la tramitación de esa ley, el encargado de defender esa enmienda junto a Mercè Pigem, también exdiputada de ese grupo. “Pretendíamos que la prostitución se pudiera ejercer únicamente por cuenta propia para garantizar que la mujer prostituida ejercitaba esa actividad únicamente de forma voluntaria”.

¿Qué ha ocurrido entonces? ¿Por qué en realidad no está prohibida esa actividad? Como adelantaba el exdiputado Silva, el artículo ha sido interpretado por los jueces, y estos han acotado de manera muy drástica el alcance que el Congreso quiso dar a ese veto. “El Supremo estableció rápidamente que penalizar la ‘explotación’ no significaba que quedara prohibido cualquier negocio que se lucrase directa o indirectamente de la prostitución”, recuerda Manuel Cancio, profesor de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid. “La doctrina de ese tribunal afirmó que esa explotación no existe si la persona que ejerce la prostitución tiene cierta autonomía para dejar de ejercerla, para seleccionar a sus clientes, las prácticas que ofrece… El término ‘explotación’ que recoge la ley quedaría referido solo a aquellos casos en los que se produzca un abuso de la persona prostituida, aunque esta haya consentido ejercer ese trabajo”, añade el penalista.

En concreto, según el Tribunal Supremo, para que el que se lucre de la prostitución consentida cometa un delito deben darse determinadas condiciones. En primer lugar, la víctima debe haber sido obligada a ejercer ese oficio con violencia, intimidación, engaño, abuso de superioridad o debido a su situación de necesidad o vulnerabilidad, y el proxeneta, para que exista delito, debe ser consciente de ello. En segundo lugar, la ganancia que se lleve este debe constituir un beneficio económico “directo”, es decir, “íntimamente ligado” a la prostitución ajena. Y la percepción de esa ganancia por el proxeneta debe ser reiterada. “No basta con un mero gesto de liberalidad”, mantiene la Sala de lo Penal del alto tribunal. En resumen: si el ejercicio de la prostitución es más o menos libre y autónomo, no hay delito.

“El problema es que el Código establece la misma pena [de dos a cuatro años de cárcel] para el proxenetismo que para otro delito mucho más violento, la prostitución forzada, que se recoge en ese mismo precepto”, continúa Cancio. “Eso ha obligado a los magistrados a interpretar que el proxenetismo prohibido ha de ser especialmente grave”, añade el catedrático. Así pues, la fórmula más común de proxenetismo en España, los clubes de alterne —que proporcionan a las prostitutas las habitaciones donde prestar sus servicios—, quedaría fuera de la prohibición, según las sentencias del alto tribunal.

La polémica sobre el tema volvió a saltar el pasado diciembre. El PSOE denunció que la reforma penal impulsada por el Gobierno del PP, que acaba de empezar su tramitación en el Congreso, elimina esa prohibición de ganar dinero a costa de los que ejercen el sexo de pago. Así, según los socialistas, el Gobierno del PP trataría de despenalizar el negocio de la prostitución a gran escala, como el que supuestamente estaba previsto en Eurovegas, la ciudad del juego que el magnate estadounidense Sheldon Adelson pretendía edificar en Madrid. Esa modificación legal, de conservarse la letra de la propuesta del PP, daría carta de naturaleza a macroburdeles como el club Paradise de La Jonquera (Girona), mantienen. El PP lo niega y sostiene que solo trata de acotar “actuaciones de proxenetismo que actualmente quedan impunes”, según su portavoz parlamentario, Alfonso Alonso.

Lo que escandaliza al PSOE es que el proyecto de ley del Gobierno elimine el término “explotar”. Y que castigue al que haga dinero de la prostitución de otra persona solo en dos escenarios concretos: cuando la víctima se encuentre en una situación “de dependencia personal y económica” que no le permita dedicarse a otra cosa, o en los casos en los que se le impongan a la persona prostituida “condiciones gravosas, desproporcionadas o abusivas”. Los socialistas mantienen que interpretando la propuesta del Gobierno al contrario, cualquier otro tipo de explotación o lucro obtenido de la prostitución quedaría permitido. “Esa dependencia personal y económica que exige la reforma es un concepto de una gran indeterminación jurídica”, ya que los jueces, a la hora de interpretarlo, “en muchos casos no considerarán la conducta punible”, asegura la diputada socialista Ángeles Álvarez. Respecto de la segunda condición, la de las condiciones abusivas, afirma: “¿Qué se quiere decir con ello? ¿A partir de qué número de relaciones sexuales o con qué prácticas se considera que existen condiciones gravosas o desproporcionadas?”. Para el PSOE, la reforma “despenaliza el proxenetismo con carácter general”.

Pero el proxenetismo —no con carácter general, pero casi— está despenalizado desde hace mucho tiempo. Y fueron precisamente los socialistas —el último Gobierno de Felipe González— los que levantaron la prohibición siempre que fuera consentido por la persona prostituida. “El Código anterior, el de 1973, lo prohibía, aunque en realidad siempre estuvo tolerado”, recuerda el penalista Cancio. “El de 1995 acabó con ese veto y circunscribió el castigo a los casos en los que el proxeneta obligara a la víctima a ejercer la prostitución, es decir, a la prostitución forzada”, continúa. “

La reforma que ahora plantea el Ejecutivo del PP no cambia nada. Lo único que hace esa modificación es introducir en el Código Penal los criterios de interpretación que ya había establecido el Supremo con sus sentencias”, subraya el catedrático.

En caso de que la reforma tuviera por objeto legalizar los locales de prostitución a gran escala, como asegura el PSOE, los más contentos con ello deberían ser los empresarios del sector. Sin embargo, la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), que hasta el momento de la elaboración de este reportaje desconocía el cambio legal, considera que el proyecto mantiene la situación actual. “Lo que habría que hacer es eliminar la parte del artículo que castiga al que se lucre ‘explotando’ la prostitución de otra persona, aunque esta lo consienta. ¿Quiénes son los que se lucran de la prostitución? Está claro que nosotros, los dueños de los clubes de alterne, nos beneficiamos, pero también, por ejemplo, los guardias de seguridad que los vigilan, o los periódicos que publican anuncios de prostitutas. ¿Dónde ponemos el límite?”, afirma José Roca, portavoz de la organización. “Estamos contra la prostitución forzada y debe mantenerse castigada, pero no la consentida. Lo que hay que hacer con esta última no es prohibirla, sino regularla”, prosigue Roca. “Que se obligue a ejercerla en locales. Solo así se evitan problemas como la trata o la explotación, que son típicas de la prostitución callejera”.

Sin embargo, las estadísticas oficiales del Gobierno y las sentencias judiciales confirman que, en gran parte, la prostitución forzada que prohíbe el Código Penal y otros delitos relacionados con esta, como la trata, están ligados a estos locales donde, en muchos casos, las prostitutas no trabajan de una manera tan autónoma. Por eso, estos lugares son los primeros a los que acuden las fuerzas de seguridad en sus inspecciones preventivas contra la compraventa de seres humanos. El 73% de las personas en situación de riesgo de sufrir trata (no necesariamente víctimas de ese delito) fueron detectadas en clubes de alterne, según el último informe de seguimiento del Plan Integral de Lucha contra la Trata con fines de Explotación Sexual, el relativo a 2012. En las 2.201 redadas que se ejecutaron ese año —no solo en locales de alterne, también en polígonos industriales o zonas de prostitución callejera—, los agentes identificaron a 976 víctimas. En su mayoría eran mujeres de entre 18 y 22 años y extranjeras sin papeles procedentes mayoritariamente de Rumanía, Paraguay y Brasil.

Ante esta situación de indefinición legal se vuelve al debate de siempre sobre este tema: ¿regulación o abolición de la prostitución y el proxenetismo? Entre los partidarios de regular

se encuentra el Grupo de Estudios de Política Criminal, un colectivo de unos 200 penalistas progresistas —entre los que están la vicepresidenta del Tribunal Constitucional, Adela Asua, o los magistrados de la Audiencia Nacional Ramón Sáez y José Ricardo de Prada—. Ese colectivo elaboró en 2007 una propuesta en la que se apostaba por regularizar la prostitución como un trabajo por cuenta ajena —especificando las jornadas, descansos, vacaciones, retribuciones…— o como trabajo autónomo con acceso a la Seguridad Social. Esa regulación laboral debería adaptarse “a las especiales características de la prestación de servicios sexuales”, según la propuesta. Así, debería reconocer la máxima autonomía en el ejercicio de su actividad al trabajador. “El empresario no podría decidir si se presta un servicio o no, o el tipo de servicio”, mantienen los penalistas progresistas.

Para ello, proponen eliminar del Código Penal la prohibición de “lucrarse con la explotación de la prostitución” aunque sea consentida dejando únicamente como conducta sancionada la prostitución forzada. Al pasar las personas prostituidas a considerarse, a todos los efectos, trabajadores, la imposición de condiciones laborales abusivas o la obtención de un lucro excesivo por el proxeneta-empresario pasarían a castigarse, como en el caso de cualquier otro empleado, como los delitos contra la protección de los derechos de los trabajadores que ya contiene ese texto legal.

En el otro lado se encuentra el PSOE, con una postura más cercana al abolicionismo y que considera el proxenetismo una variedad más de violencia de género. Sus diputados aún no han planteado su propuesta sobre la reforma legal que el Gobierno ha llevado a las Cortes, pero, de entrada, consideran que la prohibición de lucrarse con la prostitución ajena debe seguir en el Código Penal. Esa conducta, según los documentos internos que maneja el partido, debe prohibirse, porque “conlleva siempre un grado mayor o menor de explotación sexual hacia la persona que ejerce la prostitución”. En palabras de la diputada Ángeles Álvarez: “Hay que dar herramientas a los jueces para que puedan luchar contra esta explotación”. Solo así se logrará imponer límites más estrictos para evitar la trata y otros delitos asociados a este fenómeno.

Cambios en la legislación

  • Artículo 188.1 del Código Penal vigente. El que determine, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad de la víctima, a persona mayor de edad a ejercer la prostitución o a mantenerse en ella será castigado con las penas de prisión de dos a cuatro años y multa de 12 a 24 meses. En la misma pena incurrirá el que se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma.
  • La reforma penal que propone el Gobierno del PP (artículo 187.1 del proyecto de Codigo Penal). En la misma pena [de dos a cuatro años de prisión y multa de 12 a 24 meses] incurrirá el que se lucre de la prostitución ejercida por una persona aun con el consentimiento de la misma cuando:
    a) se encuentre en una situación de dependencia personal y económica que no le deje otra alternativa, real o aceptable, que el ejercicio de la prositutución, o, b) se impongan para su ejercicio condiciones gravosas, o desproporcionadas o abusivas.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/02/09/actualidad/1391976868_665467.html

Share

Desmantelada en Cataluña una red de prostitución que incluía a menores

Una red de proxenetas que prostituyó desde 2002 a más de 200 mujeres, principalmente de nacionalidad rumana, entre las que había una discapacitada y menores de edad, fue desmantelada en Cataluña, anunció este viernes la policía.

La red estaba integrada por personas de nacionalidad rumana, española y marroquí, añadió la policía en un comunicado.

Nueve personas fueron detenidas en Barcelona y se realizaron cinco registros tras varios meses de investigación. Se espera que se produzcan nuevos arrestos, según esta fuente.

«Una de sus víctimas, captada cuando aún era menor de edad, acabó suicidándose el pasado mes de septiembre al arrojarse al vacío desde un puente», precisó la policía.

La red de proxenetas se aprovechaba de mujeres extranjeras con dificultades económicas, principalmente rumanas, para hacerlas venir a España y después las obligaban a prostituirse en clubes o en la calle, alegando que tenían que pagar el precio de su viaje.

Durante las detenciones y los registros, se identificó a 26 víctimas, cuatro de las cuales son menores y una discapacitada, que comenzó a ser prostituida en 2009 con la complicidad de su madre.

Esta mujer fue descubierta en marzo en un club de La Junquera, localidad gerundense fronteriza con Francia y conocida por el turismo sexual. A partir de ahí, la investigación permitió llegar a otros establecimientos donde se obligaba a las mujeres a prostituirse.

Los propietarios de los clubes obtenían el 40% de los ingresos de la prostitución de las mujeres y los ingresos de las consumiciones de sus clientes, añadió la policía, sin precisar si estos locales fueron cerrados.

La organización «que ejercía un control absoluto de las víctimas, había diseñado un servicio de recogida y transporte desde sus domicilios a los locales, y viceversa» para que no pudieran escaparse.

http://www.google.com/hostednews/afp/article/ALeqM5hKEgkJxF_n3WJTog70knA9Eu5_ww?docId=9ad182d1-69ff-4907-afae-0add9bb30586

Share

Prostitución en tiempos de crisis

Lucía de la Fuente

La prostitución se agrava en las calles de Madrid. La crisis ha provocado que mujeres que lo habían dejado vuelvan a ejercer, «para vivir». Es la sensación que tienen algunas organizaciones que les prestan asistencia. El Ayuntamiento trabaja en un nuevo plan de lucha contra la explotación y se plantea multar a los clientes. Víctimas de violaciones, golpes y robos continuos, lo que ellas piden es más seguridad.

Colonia Marconi
Autor: Juan Luis Jaén

Cuando Alberto Ruiz-Gallardón abandonó la Alcaldía de la capital, se dejó varios asuntos pendientes. «No habrá prostitutas en las calles de Madrid», prometió en 2003. Más de ocho años como alcalde no fueron suficientes para cumplir su palabra. Su sucesora, Ana Botella, tiene entre manos un plan contra la explotación sexual, que sustituirá al de 2009 y lo perfeccionará (las principales críticas al plan vigente radican en que no contempla a las mujeres que no son víctimas de trata ni laprostitución masculina). Su presentación ya lleva meses de retraso.

La postura de Botella con este tema es clara. Considera que prostituirse «va contra la dignidad del ser humano» y que las mujeres que lo hacen están obligadas en el «90 por ciento» de los casos. Partiendo de esa base, lo que quiere conseguir parece una utopía que ella misma reconoce: «Que los hombres y las mujeres que no sean libres no tengan que ejercer». Y parece que no cejará en su empeño, «pues debe ser el fin de cualquier político». De momento, ha planteado multar a los clientes, mediante ordenanzacomo ya se hace en otras ciudades. Madridiario ha consultado a más de dos decenas de meretrices para sondear su opinión sobre el asunto y la respuesta ha sido unánime: rechazo absoluto. Temen quedarse sin ‘trabajo’.

Fátima (nombre de «guerra») quiere mandarle un mensaje a la alcaldesa: «No queremos multas ¿de qué vamos a vivir?, lo que queremos es más seguridad, que esto [la colonia Marconi, en Villaverde] es el Bronx». Y le pone un ejemplo: «el otro día me obligaron a hacer una felación sin condón poniéndome un destornillador en el cuello». Fátima, española de 48 años, habla sin parar. Cuenta varias anécdotas aterradoras, dice que muchos clientes las maltratan, les roban, les pegan, las violan, las insultan: «Nos llaman ‘perras’, ‘guarras’, ‘brujas’, nos tiran piedras y palos».

Tiene muchas cosas de las que quejarse y no quiere desaprovechar la oportunidad: «Aquí nadie está porque quiere, a ninguna chica le gusta, yo lo hago porque soy analfabeta, como la mayoría, pero, oye, mis hijos están en la Complutense y han estudiado en el extranjero gracias a mí, lo he hecho todo por ellos». Niega estar extorsionada por ninguna red y asegura que hay más españolas en las calles que antes de la crisis. A Botella le pide que haga «como en Ámsterdam», porque considera que allí «por lo menos hay seguridad». «Lo que pasa aquí es una salvajada, sí que es verdad que hay muchas chicas obligadas, Cabeza de Cerdo está en la cárcel, pero hay cincuenta como él», concluye.

Desde las ONG hay diferencia de opiniones en cuanto a las sanciones a los clientes. La percepción mayoritaria es que no resolverían «del todo» el problema: «Se haría más clandestinamente, pero se seguiría haciendo», dicen en Médicos del Mundo. La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atencion de la Mujer Prostituida (APRAMP) califica la medida de «buena»  porque «la demanda hay que penalizarla«, aunque abogan por acciones complementarias para luchar contra lo que, bajo su punto de vista, es «un mercado de personas». El colectivo Hetaira, muy lejos de compartir esta visión, la tacha de «hipócrita». «No se puede decir que castigando a los hombres no estés castigando a las mujeres, ¿qué pasa con las que, por decisión propia, deciden ejercer la prostitución?», se pregunta una portavoz. Hetaira ya organizó una manifestación el año pasado contra las políticas «de acoso» municipales: «¿De dónde se sacan que el 90 por ciento de las mujeres son víctimas de trata? No hay cifras, ya lo reconoció Cristina Cifuentes[delegada del Gobierno en Madrid], que dejen de inventárselas».

De ruta por Villaverde
En la colonia Marconi (Villaverde) ?uno de los grandes focos de prostitución localizados en la capital?, las mujeres que ejercen de momento tienen otras preocupaciones. Hoy es lunes. Son las 16.30 horas. Yolanda Gutiérrez, trabajadora de Médicos del Mundo, acompañada de dos voluntarias, se dispone a poner en marcha la autocaravana que recorrerá la zona durante las próximas cuatro horas. Lleva más de diez años haciéndolo. Su función consiste básicamente enrepartir bolsas con preservativos (antes con 36 unidades, ahora, con la crisis, 18) y lubricantes, impartir talleres de higiene y sexualidad y dar todo tipo de consejos. Aparte de Marconi, dependiendo del día acuden a la Casa de Campo, Cuzco, el Paseo de Camoens, el distrito Centro o clubs en Vallecas.

A lo largo de la tarde se topan con todo tipo de consultas. Desde una joven que está muy apurada porque no consigue quedarse embarazada; a otra que critica que muchos hombres le obliguen a usar «dos gomas» cuando ella sabe «perfectamente» que así hay más riesgo de rotura; a otra que cuenta que se va a vivir a Irlanda a trabajar de camarera; a otra que comenta que tiene que ir al médico pero le da «vergüenza» comentarle a lo que se dedica; u otra que acaba de reincorporarse a ‘trabajar’ después de haber dado a luz hace dos meses. Todas ellas reciben de buen gusto la visita de Yolanda y compañía.

«Cuando llegues a casa mejor que no te limpies la vagina por dentro, puedes hacerte heridas», «No lleves el dinero en el bolso», «Si alguien te da mala espina, directamente no te subas en su coche», «No lleves un cuchillo, que está prohibido, lleva un spray de laca y si te hacen algo se lo echas a los ojos», «La marcha atrás no funciona, antes sale líquido». Son algunas de las recomendaciones que se escuchan. Hoy Mónica (nombre ficticio), ecuatoriana de 40 años, asiste a una clase rápida sobre cómo poner un condón. Utilizando como prueba un pene de plástico, lo hace «casi bien». Ha cometido dos fallos: abrirlo con los dientes y no apretar el capuchón para que no entre aire al desenrrollarlo.

Con la crisis, menos ‘trabajo’
Una de las quejas que más se oye es la «falta de trabajo». «Hace cuatro años tenía veinte clientes al día, ahora solo tengo cinco«, dice una mujer. «La vuelta del verano es muy mala», añade otra. El recrudecimiento de la crisis ha provocado que algunas de las que habían conseguido salir de la calle hayan vuelto. Además, hay «más» consumidores que no pagan y hay quien se plantea emigrar a lugares más prósperos. Una prostituta drogodependiente se declara «muy jodía». «No he hecho nada en todo el día», lamenta. Algunas cambian de lugar con frecuencia como estrategia comercial. «Si eres ‘nueva’ haces más dinero», comenta una chica, de 28 años y natural de Rumanía. Todas ellas critican que se multe a los clientes pues perderían «el poco trabajo que hay». «Si lo hacen voy otra vez a manifestarme a Montera«, afirma una peruana.

El tema es complicado. Hay demasiadas aristas y no se sabe a ciencia cierta qué porcentaje de mujeres es verdaderamente víctima de trata. Una de las voluntarias de Médicos del Mundo dice que cuánto más de cerca conoce la problemática de la prostitución, menos claro tiene cuál sería su solución. Lo que sí considera es que «es una manera de maltrato»: «La mayoría de las chicas tienen pareja o ‘chulos’ que las utilizan y viven de ellas». Ante esta dramática situación, comparte la afirmación de la alcaldesa ?»La prostitución va contra la dignidad de la persona»?, pero con un importante apunte: «¿De qué persona?».

http://madridiario.es/canal-social/prostitucion/colonia-marconi/222490

Share

La policía rescata a una discapacitada del burdel Paradise

La joven ha sido explotada por su madre desde que cumplió 18 años

El club de alterne más grande de Europa, donde la policía encontró a la joven prostituida / PERE DURAN

Cuando la policía entró en su habitación en el macroburdel Paradise, en La Jonquera (Girona), la joven no dio grandes muestras de alivio, de alegría o de pena. “No tiene sentido de la realidad. Es como estar ante una niña de 10 años, es pura inocencia”, cuenta una fuente de la investigación. La policía rescató en marzo a F. B., rumana de 22 años y con una grave discapacidad psíquica, de uno de los mayores burdeles de España. “No hacen falta ni 30 segundos de conversación para darse cuenta”, añade esa misma fuente. Cuando la encontraron acababa de salir de la carretera, donde un proxeneta la golpeaba para que se prostituyese.

Una fundación de apoyo a la reinserción fue quien dio la voz de alarma. La conocían de un par de años antes, cuando la tuvieron acogida en uno de sus pisos hasta que decidió marcharse (es mayor de edad y su discapacidad aún no está reconocida en España). Haciendo su trabajo de apoyo a prostitutas, la vieron en una rotonda en La Jonquera. “¿Estás bien?”, le preguntaron. Pero la joven se mostraba esquiva. “No os puedo contar ahora”, contestó, y se marchó. Entonces avisaron a la policía, que inició una investigación de varios meses que ha culminado con su rescate, la detención de su madre por prostituirla desde los 18 años, y la del proxeneta que la tenía en la carretera.

“Es como estar ante una niña de 10 años”, explica una fuente del caso

La vida de F. B. ha sido un calvario. Originaria de Rumanía, hasta los dos años vivió tutelada por la Administración porque su madre no podía hacerse cargo de ella y, además, padecía un retraso en el crecimiento. A ello se sumaron dos episodios de meningitis, a los 6 y a los 14 años, según fuentes del caso. Ya entonces fue ingresada en un centro de educación especial en Bucarest, donde estudió hasta que a los 17 años se trasladó con su madre a Terrassa. A los 18 años, esta empezó a explotarla sexualmente, según la policía.

Su primer destino fue un club de la ciudad, Las Palomas, donde la madre además ejerce en la actualidad de meretriz y controla al resto de las mujeres. “Allí todo el mundo conocía su retraso”, lamenta una fuente del caso.

Los agentes encontraron en los registros del piso de su madre diversa documentación que demuestra que su hija le hacía transferencias de dinero, dándole parte de lo que ganaba como prostituta.

En cuatro años, la joven ha vendido su cuerpo a cambio de dinero en Terrassa, en pisos privados, en las calles del barrio barcelonés del Raval, en la calle madrileña de Montera… “Y en el extranjero”, aseguran esas mismas fuentes, en referencia a Chipre y Malta. La joven, explican, no tiene picardía alguna: “Se va con el primero que pasa”.

Cuando la encontraron en el Paradise, el encargado, al que tomaron declaración, alegó que la habían acogido porque en la calle le pegaban. Pero los agentes pudieron comprobar que también allí se había prostituido. En la actualidad, la joven se encuentra en uno de los pisos de la fundación que la encontró y se han iniciado los trámites para que la fiscalía aborde su incapacitación.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/07/09/actualidad/1373399253_581281.html

Share

La Policía informará a los padres de los menores que aborden a prostitutas

«El nuevo perfil del usuario de la prostitución es muy, muy joven», alerta la delegada de Familia y Servicios Sociales

El Plan recoge por primera medidas destinadas a la prostitución masculina. Imagen de la Puerta del Sol

El Plan recoge por primera medidas destinadas a la prostitución masculina. Imagen de la Puerta del Sol Jesús G. Feria

Nuria Platón.  MADRID.

El II Plan Contra la Explotación Sexual que ayer presentó la alcaldesa de la capital, Ana Botella, revela que cada vez más jóvenes recurren a la prostitución. Según los datos estudiados por el área de Familia y Asuntos Sociales, en el Centro Madrid Salud Joven, en el que se atiende a personas menores de 24 años, del total de varones atendidos (enero a noviembre de 2012) en Consulta de Consejo VIH, un 8% de ellos era usuario de prostitución. «El perfil del demandante de prostitución es muy, muy joven, lo que plantea nuevos retos», señaló la delegada del área, Dolores Navarro.

Al respecto, el nuevo plan para defender los derechos humanos de «las personas que sufren explotación sexual siendo traficadas por bandas, que es el 90% de los casos», incluye talleres divulgativos para que los jóvenes entiendan la situación de la mujer prostituida contra su voluntad. «Esto requiere analizar y estudiar los hábitos de ocio y consumo de los jóvenes y los valores asociados a los mismos: inmediatez, presión del grupo, falta de compromiso, cultura de «usar y tirar», etc.», explicó Navarro.

Además, la Policía Municipal comunicará a los padres o tutores de los menores demandantes de servicios sexuales los hechos cuando sean identificados. En este sentido, la alcaldesa rechazó que vaya a multarse a los usuarios de prostitución. «Lo que cabe hacer ya en España es tratar de concienciar a los cliente de que, cuando contratan servicios de prostitución, en un 80 y tantos por ciento de los casos la mujer o el hombre al que pagan no ejerce su libertad, sino que se encuentra en esa situación como consecuencia del tráfico de personas», consideró la alcaldesa, que recordó que el plan no es una marco normativo sino una «herramienta» para luchar contra esa explotación.

Con todo, dentro de las medidas que llevará a cabo el consistorio se incluye la creación de una red de capitales iberoamericanas de lucha contra la trata con fines de explotación sexual. Dicha red se realizará en colaboración con la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, que preside Botella, y tiene como objetivo crear un protocolo de actuación para evitar que las mafias capten a las mujeres y hombres en sus países de origen. Este trabajo de cooperación se realizará también con las organizaciones de otros países que trabajan en el ámbito de la prostitución.

Igualmente, el consistorio promoverá encuentros entre las asociaciones de la capital, las asociaciones de vecinos y comerciantes, entidades sociales e instituciones para la buscar soluciones a los conflictos por la presencia de mujeres que se prostituyen en la calle, con el objetivo de mejorar la convivencia más allá de los conflictos de intereses.

La alcaldesa recordó que de las 714 mujeres atendidas en el Centro Concepción Arenal, especializado en mujeres explotadas sexualmente, entre 2009 y 2011, 449 han consolidado el abandono de la prostitución, lo que supone el 63% del total, y el 74% de ellas encontró un empleo. En este centro se han atendido desde 2004 a 1.573 mujeres y a otras 2.406 en la Unidad Móvil. A éstas se añaden más de 70.000 asistencias en la calle. El II Plan de Lucha contra la Explotación Sexual contará con una inversión de 4,5 millones de euros hasta 2016.

http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/742759/local+madrid/la-policia-informara-a-los-padres-de-los-menor

Share

Localizan a una menor desaparecida que estaba siendo prostituida en Lloret de Mar

Agencias | Barcelona

La Policía Nacional ha localizado a una menor de Baleares que había desaparecido en mayo y que ha sido encontrada en Lloret de Mar (Girona), donde estaba siendo explotada sexualmente.

Según informó la Policía, la víctima, que residía en Palma de Mallorca con su madre, utilizaba la documentación de una familiar para ocultar su edad y evitar ser identificada por la Policía.

Han sido detenidas dos personas de origen rumano como responsables del secuestro y la explotación sexual de la menor. Uno de los arrestados es el responsable de la desaparición y otro es un compinche que hacía funciones logísticas. Ambos son presuntos autores de los delitos de trata de seres humanos, inducción de menores al abandono de domicilio, prostitución y corrupción de menores. La investigación comenzó el pasado mes de mayo, cuando una madre denunció la desaparición de su hija en la Jefatura Superior de Baleares. La mujer desconocía el motivo y el paradero de la menor.

No obstante, la madre informó días más tarde de que había recibidoamenazas telefónicas de un desconocido, con el objetivo de que retirase la denuncia interpuesta anteriormente. Las primeras pesquisas condujeron a los agentes a una localidad cercana a Blanes, en la provincia de Girona, donde podría estar retenida la menor. Durante la investigación se averiguó que la joven desaparecida tenía conexión con varios ciudadanos de origen rumano, relacionados con el mundo de la prostitución.

Grandes ingresos

A partir de la información obtenida, los investigadores se trasladaron a esta provincia, con el fin de confirmar si la menor había sido inducida a abandonar el domicilio familiar y estuviera siendo obligada a ejercer la prostitución en las carreteras de esta ciudad.

Tras varias gestiones, se logró localizar el domicilio donde residía la menor junto a los arrestados y se procedió al registro de la vivienda. En el interior del inmueble localizaron a la adolescente que portaba la documentación de una prima suya mayor de edad.

En ese mismo momento se detuvo a un ciudadano rumano, de 22 años de edad, responsable de la desaparición de la niña y que se estaba lucrando obligándola a ejercer la prostitución.

Asimismo, se procedió al arresto de otro varón de 34 años de edad, también de nacionalidad rumana, cuya misión era el transporte de la menor a puntos concertados para su explotación sexual.

Las investigaciones determinaron que ambos habían obtenidonumerosos ingresos económicos al explotar sexualmente a la joven. Además, no se descarta la existencia de otras mujeres en esta misma situación. La operación ha sido desarrollada por los agentes del Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Brigada de Provincial de Palma de Mallorca en colaboración con la Brigada Local de Policía Judicial de la Comisaría de Lloret de Mar (Girona).

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/21/barcelona/1353488282.html

Share

La prostitución, veneno y alimento de un oficio antiguo

ABRAHAM, ANTEPASADO DE JESÚS, NO ENCONTRABA REPUGNANTE EL COMERCIO SEXUAL, HOY CALIFICADO DE INDIGNO Y DESHONROSO

Víctor Montoya

Si en la antigua Grecia y Mesopotamia la prostitución formaba parte de las tareas del templo, y todas las mujeres participaban en ellas antes del matrimonio como un tipo de ritual religioso, en la cultura incaica existían doncellas que, a tiempo de adorar a los dioses, satisfacían los impulsos sexuales del Inca. También se admitió la existencia de “pampayrunas” (prostitutas), quienes vivían aisladas en el campo y dedicadas al comercio sexual. Entre los mayas estaba permitido que los varones llevaran prostitutas a sus casas.

La prostitución de la mujer es tan antigua como la mercancía, con valor de uso y de cambio, una profesión ejercida generalmente por las mujeres provenientes de los esta­mentos sociales más bajos, una de las manifestaciones del desplome aterrador de la dignidad humana y los valores morales.

Los hombres, en el pasado, no consideraban indecente el oficio de la prostitución, porque ya entonces, como en la actualidad, eran ellos quienes controlaban la superestruc­tura social, donde las mujeres no tenían acceso sino como hetairas o amantes. Por ejemplo, en los países orientales, la prostitución pública de una mujer estaba admitida por todos.

En Babilonia, la orgullosa ciudad de la Mesopotamia, se permitía que las jóvenes fuesen en peregrinación, por lo menos una vez, al templo de la diosa Milita, para pros­tituirse en su honor, al capricho de los hombres que acu­dían a raudales, con la intención de descubrir los misterios del amor a través del contacto con una “profesional del placer”. Se consideraba una virtud pertenecer a la orden de las sacerdotisas del templo Istar -diosa de la fertilidad y la guerra-, y los propios reyes dedicaban sus hijas a la vo­cación sacerdotal, cuya principal función era servir de prostitutas sagradas en las grandes festividades.

Las hetairas, mujeres que elevan la práctica del amor a la categoría de arte, fueron autoras propias de tratados sobre dichas prácticas, pudiéndose enunciar los tratados de Artyanassa, vieja servidora de Helena, de Filenis de Samos y los de Elefantis. []No en pocas ocasiones, el erotismo literario va asociado a la comedia o se asocia con la sátira y la crítica social.

En las religiones y sistemas de creencias siempre está presente el erotismo, aunque se lo puede encontrar en dos facetas aparentemente muy opuestas: por ejemplo en el cristianismo católico los textos místicos de san Juan de la Cruz y “Las Moradas” de santa Teresa de Ávila poseen una retórica llena de un sublimado erotismo dirigido a la deidad, mientras que en otras religiones (como las de los fenicios, mesopotámicos etc.) existía una prostituta sagrada que llegó a la Grecia clásica, en la Roma Antigua se hace notorio el contraste entre la «lujuria» con abundante arte erótico o, más que entre los griegos, directamente pornográfico y la severa castidad y virginidad impuesta a las vestales. Tales antinomias dentro de un mismo sistema religioso se evidencian asimismo en el hinduismo donde existen movimientos promotores de las más rigurosasascesis opuestas a lo libidinoso junto a exaltaciones de la sexualidad como ocurre con el conocido texto del “kama Sutra” o las imágenes de templos como los de Suria y Khajuraho.

August Bebel, basándose en los relatos del “Antiguo Testamento”, demostró que los judíos no eran ajenos a este tipo de culto y al oficio de la prostitución. En su libro, “La mujer”, apunta: «Abraham cedía, sin escrúpulos, las gracias de Sara a otros hombres, sobre todo a los jefes de tribus (reyes) que iban a visitarle y le retribuían espléndidamente. El patriarca de Israel, antepasado de Jesús, no encontraba repugnante este comercio que hoy calificamos de indigno y deshonroso. Es notable que aún hoy, en las escuelas, se enseña a las niñas el mayor respeto hacia aquel hombre. Como es sabido y hemos dicho ya, Jacob se casó con dos hermanas, Lía y Raquel, las cuales también le entregaban sus siervas; y los reyes hebreos David, Salomón y otros disponían de numerosas harenes, sin que frunciese el ceño Javeh. Era costumbre, y las mujeres la aceptaban» (Bebel, A., 1976, p. 34).

En la antigua Grecia se establecieron también casas públicas, con mujeres que vivían del comercio sexual. Solón las introdujo en Atenas el año 592 antes de la Era cristiana, como apéndice de las instituciones del Estado; hecho que fue elogiado por sus contemporáneos en los siguientes términos: «¡Loor a Solón por haber comprado mujeres públicas para la depuración de las costumbres y sosiego de una ciudad poblada de jóvenes robustos, que sin tan sabia fundación perseguirían con sus galanteos descarados a las mujeres de las clases principales!». En Lidia, Cartago y Chipre, las jóvenes tenían, por su parte, el derecho a prostituirse para ganarse la dote.

La prostitución de las doncellas, «entre los fenicios y los lidios, se imponía a título de deber religioso, y en esto se funda, evidentemente, la costumbre, frecuente en la anti­guedad y en las comunidades de mujeres, de conservar la virginidad para hacer con ella una especie de ofrenda reli­giosa al primero que llegara y pagara su precio a los sacerdotes. Costumbres análogas existen aún hoy, como relata Bachofer, en muchas tribus indias, en Arabia del Sur, en Madagascar, en Nueva Zelandia, donde la prometida es prostituida por la tribu antes del matrimonio. En Malabar paga el marido un tanto al que desflore a su mujer (…) Semejante institución y costumbres sentaban admirablemente a un clero libidinoso, sostenido por hombres de no mayor valía moral; así la prostitución de la mujer soltera se hizo una regla establecida para el cumplimiento de los deberes religiosos (…) El sacrificio público de la virginidad simbolizaba la concepción y la fertilidad de la tierra pro­ductora, y se cumplía en honor de la diosa de la fecundidad, venerada en todos los pueblos de la antigüedad bajo los diferentes nombres de Aschera-Astarté, Milita, Afrodita, Venus y Cibeles. Se elevaban en su honor templos especiales, provistos de altares de toda clase, donde se hacían sacrificios a las diosas, según ritos determinados. La ofrenda en dinero, que los hombres depositaban, caía en la bolsa de los sacerdotes» (Bebel, A., 1976, pp. 31-32).

En la cuenca del Mar Mediterráneo, ya fuera en el Antiguo Egipto o entre los pueblos semíticos solía considerarse ya como una desnudez el hecho que las mujeres mostraran en público su cabellera; la ocultación de la cabellera femenina también existió aunque más moderada en la antigua Grecia y la antigua Roma, en la Roma clásica se distinguía a la mujer que no era “lupa” (lupa = «loba» = prostituta) porque llevaba en público sus cabellos o bien cubiertos o recogidos en un rodete; en el Antiguo Egipto se consideró un acto de desnudez femenino el hecho que la mujer exhibiera su cabellera natural, pero como era común que los egipcios y las egipcias se decalvaran por cuestiones de higiene extrema (por ejemplo evitar piojos) el uso de pelucas por parte de las mujeres era altamente erótico y las mujeres semidesnudas con peluca excitaban como si estuvieran desnudas.

La semidesnudez erótica entre los antiguos egipcios ha sido común en pinturas y estatuaria en la que aparecen representadas bellas mujeres vestidas con tules u otras ropas sutiles de hilado con lino cuyas trasparencias permitían observar gran parte del cuerpo femenino, para el egipcio común como para otros pueblos, la mujer saliendo vestida de las aguas, aunque con sus ropas mojadas ciñéndole el cuerpo y mostrando la mayor parte de sus curvas, ha sido una semidesnudez (semidesnudez que se reiteró más de tres mil años después entre cierta élite francesa en tiempos previos al Imperio Bonapartista: la moda estilo imperio precedió al mismo Napoleón I entre las mujeres, las cuales para evidenciar su belleza corporal llegaron a humedecer sus ropas en el bastante poco apacible clima parisino, lo cual dio lugar a un síndrome de resfríos, gripes, neumonías etc. que fue llamado «enfermedad de las muiselinas” o, recordando a la promiscua emperatriz romana, de las Mesalinas.

Si en la antigua Grecia y Mesopotamia, la prostitución formaba parte de las tareas del templo, y todas las mujeres participaban en ellas antes del matrimonio como un tipo de ritual religioso, en la cultura incaica existían doncellas que, a tiempo de adorar a los dioses, satisfacían los impulsos sexuales del Inca. También se admitió la existencia de “pampayrunas” (prostitutas), quienes vivían aisladas en el campo y dedicadas al comercio sexual. Además, como las costumbres sexuales americanas eran más libres y variadas antes de la llegada de los conquistadores, entre los mayas estaba permitido que los varones llevaran prostitutas a sus casas; en Panamá habían incluso tribus en las que se practicó el homosexualismo de manera natural, hasta cuando la moral cristiana se impuso a sangre y fuego y restringió estas costumbres sexuales.

En Nicaragua, la prostitución «era considerado un traba­jo tan respetable como cualquier otro; era corriente que una joven se ganara la vida con amantes de paso y acumulara así su dote. Los padres estaban no sólo de acuerdo, sino que guardaban con ella un entendimiento perfecto: seguía viviendo con ellos -su actividad se verificaba en un lugar especial del mercado-, los sostenía en caso de necesidad y cuando quería casarse su padre le cedía una parcela de su terreno. La aceptación social implicada en estas relaciones está corroborada por la actitud de los jóvenes hacia la que vendía su cuerpo (diez granos de cacao era el precio ofi­cial). Igual que si se tratara de una obrera o una empleada, los muchachos del barrio la rodeaban, la querían, la acompañaban a su trabajo o la iban a buscar. Oviedo insiste repetidas veces en que esos hombres, a los que no sabe dar otro nombre que el de ‘rufianes’, no recibían ni dinero ni favores especiales. Cuando la mujer anunciaba su deseo de casarse, sin revelar el nombre del elegido, pedía a los galanes que le construyesen una casa» (Séjourné, L., 1976, pp. 128-129).

En Bolivia, después de descubierto del “cerro que manaba plata”, en 1545, se concentraron en Potosí, junto a virreyes y capitanes generales, cientos de tahúres pro­fesionales y prostitutas célebres, a cuyos salones lujosos concurrían los conquistadores que no sabían en qué despilfarrar los lingotes de oro y plata.

«Otro fenómeno –señala Bebel–, que tiene por causa la supremacía del hombre sobre la mujer, y que persiste y se agrava a cada paso, es la ‘prostitución’. Si en los pueblos más civilizados de la tierra el hombre exigía a su mujer rigurosa reserva sexual respecto de los demás hombres, y si con frecuencia castigaba una falta con penas muy crueles, por ser mujer de su propiedad, su esclava, y por tener, en caso de infidelidad, derecho de vida y muerte sobre ella, no estaba, en manera alguna, dispuesto a someterse a la misma obligación. El hombre podía, ciertamente, comprar va­rias mujeres, y, vencedor de batallas, quitárselas al vecino. Pero esto implicaba la necesidad de mantenerlas, lo cual sólo pudo realizar una exigua minoría, dadas la desigual­dad de las fortunas y el corto número de mujeres hermosas, cuyo precio aumentó. Mas como el hombre iba a la guerra, viajaba continuamente y ansiaba, sobre todo, el cambio y la diversidad de los placeres amorosos, sucedió que sol­teras, viudas, mujeres repudiadas o esposas pobres se ofre­cían al hombre por dinero y éste las compraba para sus placeres superfluos» (Bebel, A., 1976, pp. 30-31).

En la Europa medieval, la prostitución gozaba de una organización gremial, como cualquier otro oficio, y en cada ciudad existía una casa de mujeres bajo el control de las parroquias, en cuyas cajas ingresaban las ganancias de la prostitución. Además, en ese tiempo, las mujeres pobres del campo acudían a las grandes urbes en busca de mejores condiciones de vida. «Si no lo conseguían con su propio trabajo se les presentaba otro camino: vender sus cuerpos. Esta forma de ganar dinero estaba tan difundida que las mujeres venales organizaron sus propios gremios en mu­chas ciudades. Estos gremios los legalizaban los regidores de la ciudad (es decir, los habitantes que poseían carta de vecindad), y las prostitutas organizadas perseguían encar­nizadamente a toda mujer que se atrevía a prostituirse sin pertenecer a las organizaciones legales aceptadas por los honorables consejeros de la ciudad. Por eso era muy difícil ganar dinero como mujer libre ‘callejera’, fuera de las casas de muchachas, es decir, de los burdeles» (Kollontai, A., 1976, p. 73).

Esto no implicaba que las prostitutas estuviesen a salvo de las represalias desencadenadas por el clero. En los tene­brosos días de la Inquisición y la Reforma fueron cientos, acaso miles, las que ardieron en las hogueras, a pesar de que este acto de doble moral se había ya experimentado a principios de la Edad Media, cuando Carlomagno dispuso que toda mujer prostituta fuese paseada desnuda y a latigazos por las calles, mientras él mismo, como empe­rador y rey cristianísimo, poseía nada menos que seis mujeres a la vez.

A mediados del siglo XIX, los países que más se dedicaron a la trata de esclavas blancas fueron Alemania y Austria. Desde el puerto de Hamburgo se exportó la mayor cantidad de mercancía viviente hacia América del Sur, Bahía y Río de Janeiro, pero el lote más importante era destinado a Montevideo y Buenos Aires, mientras una pequeña parte iba rumbo a Valparaíso, a través del estrecho de Magallanes. Otra corriente dirigíase, sea por Inglaterra o por vía directa, a América del Norte, donde competían con las prostitutas indígenas, y donde se dividía, dirigiéndose, sea hacia el Oeste y California. Desde aquí seguían la costa hasta Panamá, mientras Cuba, las Indias occidentales y México eran abastecidas por Nueva Orleáns. Bajo el nom­bre de bohemias, otras jóvenes alemanas eran exportadas, a través de los Alpes, a Italia, y de allí, más al sur, a Alejandría, Suez, Bombay, Calcuta, hasta Singapur y aun hasta Hong-Kong y Shangai. Las Indias holandesas, el Asia oriental y, sobre todo, el Japón, eran malos mercados, porque Holanda no toleraba en sus colonias jóvenes blancas de este género, y en Japón las muchachas del país eran demasiado hermosas y muy baratas. La concurrencia americana por San Francisco contribuía igualmente a hacer muy difíciles los negocios por dicho lado, mientras San Petersburgo y Moscú se proveían de los mercados de Riga y otras ciudades del Báltico.

El comercio de esclavas blancas y el establecimiento de casas públicas fueron cada vez más ascendentes, a pesar del sistema de reglamentación que se introdujo en varios estados europeos, con el propósito de registrar a las prostitutas y así evitar la proliferación de la sífilis y otras enfermedades venéreas. Esta reglamentación, a pesar de todos los esfuerzos y recursos, fracasó en todas partes, debido a que ningún hombre se sometió a dicho control.

En cuanto al número de mujeres que ejercían la prostitución en algunas ciudades europeas del siglo XIX, cabe destacar los siguientes datos: en Londres habían entre 80.000 y 90.000 prostitutas en 1869; en París, la cifra de mujeres registradas por la policía es sólo de 4.000, pero el de las prostitutas asciende a 60.000, y, según ciertos autores, hasta 100.000; en Berlín habían alrededor de 15.065 en 1871. Y como sólo en el año 1876 hubo 16.198 arrestos por infracción de los reglamentos de policía de las costumbres, puede deducirse que no exageran quienes estimaban de 25.000 a 30.000 el número de prostitutas berlinesas. En Hamburgo, en 1860, contábase una “mujer pública” por cada nueve mayores de quince años, y en Leipzig había en la misma época 504 mujeres inscritas, pero se calculaban en 2.000 las que vivían esencial o exclusivamente de la crá­pula.

En el presente siglo, las mujeres del llamado Tercer Mundo, además de sufrir diversos grados de explotación social, son explotadas sexualmente, ya sea con sistemas del tipo “alquile una esposa”, a través de las compañías financieras internacionales, los grupos bancarios que manejan los hotel-burdeles y con la promoción del turismo mediante anuncios sexistas, donde el cliente puede hacer el amor a crédito o pagar con tarjeta.

La pornografía infantil, impresa o audiovisual, es otra de las manifestaciones de la prostitución y un mercado lucrativo, una industria que se vale del cine, el video, la fotografía y el cómic, para comercializar con el sexo de “mujeres-niñas”.

En Japón, donde la industria pornográfica ha superado en beneficios al poderoso sector del automóvil, existen medio centenar de revistas que publican reportajes con fotografías de adolescentes en trajes de baño o vestidas de colegialas en posturas ligeramente eróticas. Los expertos deducen que el hombre japonés siente una gran fascinación por la “mujer-niña”, y los comerciantes del sexo sacan partido de ello.

En EE.UU., la prostitución infantil es consecuencia directa de la pobreza y el consumo de drogas. Los cálculos sobre el número de prostitutas menores de edad sitúan la cifra de más de un millón. Si se añade a quienes se dedican al “sexo de supervivencia” (encuentros ocasionales con el fin de conseguir dinero para comida o droga), el número as­ciende al doble o triple. Además, existe medio millón de menores que son usadas en la producción pornográfica, de las cuales muchas han sido importadas por la mafia desde Puerto Rico, Jamaica o México.

En Tailandia, el paraíso sexual del turismo occidental, los traficantes ofrecen un préstamo a los padres de las niñas de nueve y diez años de edad, en tanto a las de doce y trece les ofrecen un trabajo como camareras en res­taurantes o como “bailarinas folklóricas”. Pero, una vez en manos de los proxenetas, que controlan el mercado del sexo, son vendidas a los burdeles de Bangkok, Pattaya y otras ciudades del interior, mientras a las más hermosas las venden al extranjero, a Japón, EE.UU., Europa y Canadá, burlando el control de las autoridades que rastrean la pista de los tratantes que miserablemente engañan a campesinos tailandeses y compran a sus hijas por adelantado para comerciar después con ellas en lugar de proporcionarles el “trabajo decente” que se prometió a la familia. En los pueblos del norte, junto a la frontera con Birmania, no queda ni una sola niña, porque han sido vendidas por sus padres o maridos con un contrato como sirvientas a propietarios de burdeles. Pero los traficantes de niñas, tras agotar las reservas tailandesas, han extendido sus zonas de reclutamiento a Birmania, Laos y China. Y, aunque se sabe que el gobierno birmano encierra en prisiones, o incluso asesina, a las prostitutas que vuelven infectadas con el sida de Tailandia, los proxenetas siguen dedicados a su pro­fesión lucrativa: vender servicios sexuales de niños y ofrecer a buen precio la virginidad y el pánico de una niña birmana o laosiana.

La prostitución infantil no sólo está cons­tituida por las niñas que son vendidas ilegalmente, sino también por aquéllas que huyen de sus hogares o aban­donan sus aldeas en busca de mejores condiciones de vida. Algunas caen en la prostitución víctimas del secuestro o el engaño. Presas fáciles, se convierten en propiedad de los mercaderes del sexo.

En Filipinas, las niñas pobres acaban en la prostitución, en esos recintos a media luz de las grandes urbes, donde el precio del servicio de las niñas es tres o cinco veces más que el de las prostitutas mayores de edad; en Tailandia, un país de más de 64 millones de habitantes, 800.000 de sus con-nacionales frecuentan alguna de las miles de casas de citas registradas en los archivos policiales, sobre todo en la capital, conocida como el burdel más grande de Asia. Aquí, en el “país de las sonrisas”, se venden cada año aproximadamente 2.000 niñas a los burdeles para el disfru­te de millones de turistas europeos, americanos y japone­ses. El gobierno reconoce una plantilla de 800.000 prosti­tutas, pero otras organizaciones no gubernamentales hablan de más de un millón, distribuidas en casas de masajes, peluquerías, bares o ejerciendo la actividad en las calles de las princi­pales ciudades.

En Sri Lanka se ha constatado que la industria del sexo afecta más a las niñas que a las prostitutas adultas. Se calcula que existen unos 50.000 niñas controladas por el sindicato de proxenetas, y otras tantas ejerciendo su oficio en las playas de Maratuwe y en las calles de Colombo; en Filipinas 90.000; en la India, considerado el país que tiene mayor incidencia de prostitución, más de 800.000 niñas venden su cuerpo; en Brasil, las menores que viven de la prostitución alcanzan la cifra de 600.000; en Colombia, el número de prostitutas entre ocho y dieciocho años se ha quintuplicado en los últimos años. Los nuevos centros mundiales de la prostitución infantil son Vietnam, Cam­boya, Laos, China, México, Puerto Rico, Brasil, la República Dominicana y los países del antiguo bloque soviético. Pocos rincones del mundo son inmunes a la irrupción del co­mercio del sexo. En los pueblos del Himalaya nepalí, cada año se venden unas 12.000 adolescentes que van a parar en los burdeles de Bombay, mientras las africanas, que aprenden a hablar una babel de idiomas para vender su sexo, acuden en grupos a Bolonia y al Sur de Europa. Asimismo, después del desplome de los países del Este, se ha producido un éxodo de mujeres que acuden a Occidente, con la esperanza de salvarse de la pobreza y obtener bene­ficios. La policía dice que una cuarta parte de las 500.000 prostitutas que existen en Alemania proceden del antiguo bloque del Este. Incluso en el puritano Oriente próximo todas las semanas aterrizan vuelos chárter de mujeres rusas, polacas y checas en el aeropuerto de Dubai, donde se ofrecen como azafatas rubias y de ojos azules, mientras duran sus visados de 14 días.

Aparte del comercio con mujeres extranjeras, que llegan a Europa engañadas por los traficantes que controlan la prostitución organizada, se han creado agencias para promover los llamados “matrimonios de compra”, en las cuales los hombres occidentales “encargan” una mujer de algún país del llamado Tercer Mundo, con el fin de someterla a una especie de semiesclavitud.

Por otro lado, para los capitalistas, las mujeres no sólo ocupan un lugar secundario, sino que, al mismo tiempo, las usan como objetos sin alma ni cerebro, junto a los productos que ofrecen al consumidor. Los burdeles de Amsterdan, París, Berlín, Bangkok o Manila, las exhiben en escaparates lujosos para que el cliente pueda elegir la que más le agrada, como si fuese un vestido, una botella de whisky o un pedazo de jamón. En los anuncios comerciales, donde se muestran jóvenes esbeltas y semidesnudas decorando un coche o un artefacto electrodoméstico, son un detalle más para vender el producto al usuario.

Bibliografía:

1. Bebel, August: La mujer. Ed. Fontamara, España, 1976.

2. Kollontai, Alexandra: La mujer en el desarrollo social. Ed. Guadarrama, Madrid, 1976.

Víctor Montoya

Víctor MontoyaNació en La Paz, en 1958. Escritor, periodista cultural y pedagogo. Vivió en las poblaciones mineras de Siglo XX y Llallagua. En 1976, como consecuencia de sus actividades políticas, fue perseguido, torturado y encarcelado. Estando en el Panóptico Nacional de San Pedro y en el campo de concentración de Chonchocoro-Viacha, escribió su libro de testimonio ?Huelga y represión?, hasta que en 1977, tras ser liberado de la prisión por una campaña de Amnistía Internacional, llegó exiliado a Suecia.

Cursó estudios de pedagogía en la Escuela Superior de Profesores, en Estocolmo. Dictó lecciones de quechua en institutos, coordinó proyectos culturales en una biblioteca y ejerció la docencia durante varios años. Ha publicado: ?Días y noches de angustia? (premio nacional de cuento, UTO, 1984), ?Cuentos Violentos? (1991), ?El laberinto del pecado? (1993), ?El eco de la conciencia? (1994), ?Antología del cuento latinoamericano en Suecia? (1995), ?Palabra encendida? (1996), ?El niño en el cuento boliviano? (1999), ?Cuentos de la mina? (2000), ?Entre tumbas y pesadillas? (2002) y ?Fugas y socavones? (2002). Dirigió las revistas literarias ?PuertAbierta? y ?Contraluz?. Escribe para una veintena de publicaciones en América Latina y Europa.

 

Es miembro de la Asociación de Escritores Suecos y del PEN-Club Internacional. Participó en el Primer Encuentro Hispanoamericano de Jóvenes Creadores, Madrid, 1985, y fue uno de los principales organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa, Estocolmo, 1991.

 

Su obra mereció premios y becas literarias. Tiene cuentos traducidos y publicados en antologías internacionales. Es redactor responsable de la edición digital de Narradores Latinoamericanos en Suecia: http://www.narradores.cjb.net

http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2012100502

Share

Prostitución en tiempos de crisis

Ana Botella quiere multar a los clientes de las prostitutas

Prostitución en tiempos de crisis

03-10-2012 – Lucía de la Fuente – Fotografías: Juan Luis Jaén
La prostitución se agrava en las calles de Madrid. La crisis ha provocado que mujeres que lo habían dejado vuelvan a ejercer, «para vivir». Es la sensación que tienen algunas organizaciones que les prestan asistencia. El Ayuntamiento trabaja en un nuevo plan de lucha contra la explotación y se plantea multar a los clientes. Víctimas de violaciones, golpes y robos continuos, lo que ellas piden es más seguridad.

Cuando Alberto Ruiz-Gallardón abandonó la Alcaldía de la capital, se dejó varios asuntos pendientes. «No habrá prostitutas en las calles de Madrid», prometió en 2003. Más de ocho años como alcalde no fueron suficientes para cumplir su palabra. Su sucesora, Ana Botella, tiene entre manos un plan contra la explotación sexual, que sustituirá al de 2009 y lo perfeccionará (las principales críticas al plan vigente radican en que no contempla a las mujeres que no son víctimas de trata ni la prostitución masculina). Su presentación ya lleva meses de retraso.

La postura de Botella con este tema es clara. Considera que prostituirse «va contra la dignidad del ser humano» y que las mujeres que lo hacen están obligadas en el «90 por ciento» de los casos. Partiendo de esa base, lo que quiere conseguir parece una utopía que ella misma reconoce: «Que los hombres y las mujeres que no sean libres no tengan que ejercer». Y parece que no cejará en su empeño, «pues debe ser el fin de cualquier político». De momento, ha planteado multar a los clientes,mediante ordenanzacomo ya se hace en otras ciudades. Madridiario ha consultado a más de dos decenas de meretrices para sondear su opinión sobre el asunto y la respuesta ha sido unánime: rechazo absoluto. Temen quedarse sin ‘trabajo’.

Fátima (nombre de «guerra») quiere mandarle un mensaje a la alcaldesa: «No queremos multas ¿de qué vamos a vivir?, lo que queremos es más seguridad, que esto [la colonia Marconi, en Villaverde] es el Bronx». Y le pone un ejemplo: «el otro día me obligaron a hacer una felación sin condón poniéndome un destornillador en el cuello». Fátima, española de 48 años, habla sin parar. Cuenta varias anécdotas aterradoras, dice que muchos clientes las maltratan, las roban, las pegan, las violan, las insultan: «Nos llaman ‘perras’, ‘guarras’, ‘brujas’, nos tiran piedras y palos».

Tiene muchas cosas de las que quejarse y no quiere desaprovechar la oportunidad: «Aquí nadie está porque quiere, a ninguna chica le gusta, yo lo hago porque soy analfabeta, como la mayoría, pero, oye, mis hijos están en la Complutense y han estudiado en el extranjero gracias a mí, lo he hecho todo por ellos». Niega estar extorsionada por ninguna red y asegura que hay más españolas en las calles que antes de la crisis. A Botella le pide que haga «como en Ámsterdam», porque considera que allí «por lo menos hay seguridad». «Lo que pasa aquí es una salvajada, sí que es verdad que hay muchas chicas obligadas, Cabeza de Cerdo está en la cárcel, pero hay cincuenta como él», concluye.

Desde las ONG hay diferencia de opiniones en cuanto a las sanciones a los clientes. La percepción mayoritaria es que no resolverían «del todo» el problema: «Se haría más clandestinamente, pero se seguiría haciendo», dicen en Médicos del Mundo. La Asociación para la Prevención, Reinserción y Atencion de la Mujer Prostituida (APRAMP) califica la medida de «buena»  porque «la demanda hay que penalizarla«, aunque abogan por acciones complementarias para luchar contra lo que, bajo su punto de vista, es «un mercado de personas». El colectivo Hetaira, muy lejos de compartir esta visión, la tacha de «hipócrita». «No se puede decir que castigando a los hombres no estés castigando a las mujeres, ¿qué pasa con las que, por decisión propia, deciden ejercer la prostitución?», se pregunta una portavoz. Hetaira ya organizó una manifestación el año pasado contra las políticas «de acoso» municipales: «¿De dónde se sacan que el 90 por ciento de las mujeres son víctimas de trata? No hay cifras, ya lo reconoció Cristina Cifuentes [delegada del Gobierno en Madrid], que dejen de inventárselas».

De ruta por Villaverde
En la colonia Marconi (Villaverde) —uno de los grandes focos de prostitución localizados en la capital—, las mujeres que ejercen de momento tienen otras preocupaciones. Hoy es lunes. Son las 16.30 horas. Yolanda Gutiérrez, trabajadora de Médicos del Mundo, acompañada de dos voluntarias, se dispone a poner en marcha laautocaravana que recorrerá la zona durante las próximas cuatro horas. Lleva más de diez años haciéndolo. Su función consiste básicamente en repartir bolsas con preservativos (antes con 36 unidades, ahora, con la crisis, 18) y lubricantes, impartir talleres de higiene y sexualidad y dar todo tipo de consejos. Aparte de Marconi, dependiendo del día acuden a la Casa de Campo, Cuzco, el Paseo de Camoens, el distrito Centro o clubs en Vallecas.

A lo largo de la tarde se topan con todo tipo de consultas. Desde una joven que está muy apurada porque no consigue quedarse embarazada; a otra que critica que muchos hombres le obliguen a usar «dos gomas» cuando ella sabe «perfectamente» que así hay más riesgo de rotura; a otra que cuenta que se va a vivir a Irlanda a trabajar de camarera; a otra que comenta que tiene que ir al médico pero le da «vergüenza» comentarle a lo que se dedica; u otra que acaba de reincorporarse a ‘trabajar’ después de haber dado a luz hace dos meses. Todas ellas reciben de buen gusto la visita de Yolanda y compañía.

«Cuando llegues a casa mejor que no te limpies la vagina por dentro, puedes hacerte heridas», «No lleves el dinero en el bolso», «Si alguien te da mala espina, directamente no te subas en su coche», «No lleves un cuchillo, que está prohibido, lleva un spray de laca y si te hacen algo se lo echas a los ojos», «La marcha atrás no funciona, antes sale líquido». Son algunas de las recomendaciones que se escuchan. Hoy Mónica (nombre ficticio), ecuatoriana de 40 años, asiste a una clase rápida sobre cómo poner un condón. Utilizando como prueba un pene de plástico, lo hace «casi bien». Ha cometido dos fallos: abrirlo con los dientes y no apretar el capuchón para que no entre aire al desenrrollarlo.

Con la crisis, menos ‘trabajo’
Una de las quejas que más se oye es la «falta de trabajo». «Hace cuatro años tenía veinte clientes al día, ahora solo tengo cinco«, dice una mujer. «La vuelta del verano es muy mala», añade otra. El recrudecimiento de la crisis ha provocado que algunas de las que habían conseguido salir de la calle hayan vuelto. Además, hay «más» consumidores que no pagan y hay quien se plantea emigrar a lugares más prósperos. Una prostituta drogodependiente se declara «muy jodía». «No he hecho nada en todo el día», lamenta. Algunas cambian de lugar con frecuencia como estrategia comercial. «Si eres ‘nueva’ haces más dinero», comenta una chica, de 28 años y natural de Rumanía. Todas ellas critican que se multe a los clientes pues perderían «el poco trabajo que hay». «Si lo hacen voy otra vez a manifestarme a Montera«, afirma una peruana.

El tema es complicado. Hay demasiadas aristas y no se sabe a ciencia cierta qué porcentaje de mujeres es verdaderamente víctima de trata. Una de las voluntarias de Médicos del Mundo dice que cuánto más de cerca conoce la problemática de la prostitución, menos claro tiene cuál sería su solución. Lo que sí considera es que «es una manera de maltrato»: «La mayoría de las chicas tienen pareja o ‘chulos’ que las utilizan y viven de ellas». Ante esta dramática situación, comparte la afirmación de la alcaldesa —»La prostitución va contra la dignidad de la persona»—, pero con un importante apunte: «¿De qué persona?».

http://www.madridiario.es/2012/Octubre/canal-social/222490/prostitucion-madrid-medicos-del-mundo.htmlml

Share

Liberada una niña de 14 años prostituida por su madre y hermanos

La Policía Nacional ha liberado en Madrid a una niña de 14 años de origen rumano que presuntamente era obligada por su madre y sus hermanos, cabecillas de un grupo de proxenetas, a ejercer la prostitución en la calle, informaron fuentes de la investigación.

En la operación han sido detenidas siete personas y se ha liberado a cinco mujeres, dos de ellas menores, a las que amenazaban y pegaban de forma que en algunas ocasiones no podían salir a «trabajar» por las marcas y lesiones que tenían por todo el cuerpo.

La familia de la niña, que se había aliado con otros grupos que operan en el polígono Marconi de Madrid para controlar en exclusiva el negocio de la prostitución en la zona, se autodenominaba «la brigada negra» y coaccionaba y amenazaba a otras mujeres para que se prostituyeran e incluso robaran a sus clientes.

Según las fuentes, la «brigada negra» pretendía suceder en el negocio de la prostitución a otros clanes como el liderado por «cabeza de cerdo» o el «señor del polígono», arrestados en anteriores operaciones policiales en el polígono Marconi.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/22/madrid/1340354840.html

Share