La prostitución enfrenta a Botella con Interior

E.B.
Ana Botella no está de acuerdo con las directrices más conservadoras marcadas por el Gobierno. Así lo dejó ayer patente, al asegurar que era partidaria de multar al cliente y no a la prostituta, una afirmación que se aleja de las pretensiones de Jorge Fernández Díaz, que aboga por sancionar administrativa y penalmente la prostitución callejera.

La prostitución ha hecho saltar chispas entre el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Interior. La regidora de la capital no comparte las pautas que pretende implantar Jorge Fernández Díaz respecto a esta práctica, que quiere multar y tipificar como delito penal en la próxima reforma del Código Penal.

Una iniciativa con la que discrepa de lleno Ana Botella, que ayer se mostró a favor de tender una mano a las chicas de compañía, en vez de sancionarlas. “Yo soy partidaria del modelo sueco, que ayuda a la mujer prostituida y multa al cliente”.

Según la alcaldesa de Madrid, “a la mujer prostituta hay que ayudarla”, en ningún caso se la puede multar, porque “no son libres y son la parte más débil del eslabón”. Por ello, Botella abogó por “concienciar al cliente”, convencerle de que “la mujer prostituta es débil porque no es libre”.

No obstante, y a pesar de que la opinión de Botella se aleja de la deriva que quiere tomar el Ejecutivo respecto a la prostitución, la alcaldesa aseguró que acatará las normas “si el Gobierno central hace una reforma para multar a las prostitutas en el Ayuntamiento de Madrid”.

El pasado martes Fernández Díaz aseguró que su departamento y el de Justicia, que dirige Alberto Ruiz-Gallardón, ya están trabajando en “medidas administrativas y penales que signifiquen una lucha más eficaz contra la explotación de las mujeres, contra un tráfico tan degradante como ese, que da una imagen del país muy poco edificante”.

http://www.elboletin.com/index.php?noticia=55349&name=nacional

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Madrid se opone a multar a las prostitutas

Botella es partidaria sancionar solo a los clientes, pero puntualiza que no hay planes concretos

Prostituta en un polígono industrial de Alcalá de Henares. / SAMUEL SÁNCHEZ

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella (Partido Popular), se ha mostrado hoy contraria a los planes de la Generalitat de Cataluña (CiU)avalados por el Gobierno central (PP), de imponer multas a las prostitutas por ejercer esta actividad. “La mayoría de las mujeres prostituidas en Madrid no son libres y hay que ayudarlas. Yo soy partidaria del modelo sueco, ayudar a la mujer y multar al cliente. No digo que vayamos a llegar a eso, pero a la mujer prostituida no se la puede multar. Hay que convencer al cliente de que la mujer prostituida es débil y normalmente no es libre”, ha afirmado esta mañana en una rueda de prensa.

El pasado mes de marzo, el vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva, instó a la Federación Española de Municipios y Provincias (que preside el PP) a consensuar “una línea común” sobre este tema, una iniciativa a su juicio “necesaria” para usarla como “punto de apoyo” a la hora de regular esa práctica a nivel local. Además, podría trasladarse al Gobierno central, que es quien tiene las competencias legislativas. La Federación ya creó una ordenanza tipo en 2009 en la que la sancionaba en determinados casos, por ejemplo, cerca de escuelas.

La prostitución no está regulada, es decir, no es ni legal ni ilegal, y Madrid tampoco cuenta con ninguna ordenanza específica. Desde hace meses, ultima un plan integral que se ha retrasado para poder incluir a los hombres que ejercen la prostitución, pero en principio no tendrá carácter regulatorio sino asistencial.

Sí hay otras ciudades que han vetado en sus ordenanzas el ofrecimiento de servicios sexuales de pago en sus calles. Albacete y Sevilla, por ejemplo, multan a los clientes con hasta 3.000 euros. Badajoz, Alicante o Granada sancionan también a las prostitutas.

Barcelona (CiU) ha endurecido el régimen sancionador, con multas de hasta 3.000 euros sin preaviso. Además, la Generalitat ha anunciado que castigará desde esta semana con multas hasta 30.000 euros a clientes y prostitutas que ejerzan en las carreteras catalanas. Prevé además prohibir la prostitución callejera para llegar al “estadio ideal último de la abolición”.

El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, anunció el pasado martes que luchará contra la prostitución través de “medidas de tipo administrativo y penal”. El Gobierno pretende penalizar esta actividad en carreteras y calles, modificando para ello el Código Penal, aunque todavía es un proyecto en ciernes. La alcaldesa de Madrid ha señalado hoy que, “si hubiera una norma de carácter general, el Ayuntamiento la acataría”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/06/14/madrid/1339676156_340925.html

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Prostitutas escorts y universitarias, ¿cuál es el precio?

Ofrecen servicios sexuales para mantener un elevado tren de vida y lo hacen sin remordimientos. Son estudiantes que han elegido libremente llevar una doble vida.

Silvia, universitaria y prostituta

Silvia no se esconde. Habla inglés, francés, alemán e italiano y se considera una «scort». Su familia, sus amigos y sus compañeros de estudios saben lo que hace: «A mis padres no les gusta; mi madre dice a la gente que soy modelo».

La cara oculta de Diana

Tiene dos pisos alquilados: uno junto a otras prostitutas, donde recibe a sus clientes y otro donde vive con un compañero que no sabe nada. «No puedo contárselo a nadie».

Estudiante aplicada

Diana estudia una carrera relacionada con el derecho. Su sórdida vida no influye en los resultados de sus estudios. «Lo que no me interesa recordar, lo olvido. Soy fría»

Recibe 40 llamadas telefónicas al día, de lunes a viernes. De ellas, dos culminan en citas que acaban entre sus sábanas. Encuentros de media hora por los que cobra 70 euros. Dice que sabe lo que hace. Le gusta y, además, que le permite llevar una vida independiente. Hablamos de una prostituta madrileña que cumplió 18 años en julio del año pasado. Fue en ese momento cuando decidió hacerse puta. Y no le molesta el calificativo: «Es lo que soy», afirma. Dos meses después de introducirse en este furtivo mundo comenzó su carrera universitaria. Prefiere no especificar cuál, pero apunta que de la rama de Derecho. Desde entonces lleva una doble vida. Esta joven atiende en la Red al nombre de Diana Le Blanc: «Universitaria. Tengo 18 añitos y recibo en mi piso privado de Diego de León (Madrid)… Ven a conocerme y seguro que repites», reclama en una página de anuncios.

Diana afirma que más que para pagarse los estudios «es para vivir bien». «Con el plan Bolonia –añade– o estudias o trabajas. Las clases son presenciales y si me meto en un supermercado o en una tienda de ropa, tendría que faltar. Además, trabajaría ocho horas por 900 euros al mes. Con el sexo gano 1.200 en menos de dos semanas y así soy mi propia jefa. No me compensa otra cosa. Me saco en medio mes lo que me cuesta un año de carrera».

Su aspecto no denota opulencia ni, por supuesto, que se dedica a la prostitución. Viste jeans y camiseta oscura ancha. Desprende un perfume agradable. «Escada. Por supuesto no la utilizo con los hombres. No hay que dejar rastros», confía mientras sorbe un café con leche en una cafetería cercana a su centro de encuentros.

Un plazo establecido

Piensa dedicarse al oficio más antiguo del mundo dos años más. Lo tiene claro, o eso dice: «En tercero de carrera me iré de Erasmus. En cuarto voy a vivir del cuento con los ahorros de todo este tiempo».

Silvia Silvido, como se hace llamar en la Red y en las películas pornográficas que protagoniza, también se pone plazo para dejar ambas cosas: tres años. Para entonces ya tendrá 30 y esta psicopedagoga habrá terminado su formación universitaria en Filología Inglesa; incluso habrá finiquitado la hipoteca de su casa en Las Rozas, por la que paga 1.800 euros al mes.

Su silueta extremadamente delgada y alta y su pelo rubio platino son sus principales reclamos, además de la palabra «universitaria». «Muchas la utilizan para conseguir más clientes», explica. Basta con realizar varias llamadas para comprobarlo.

Silvia lleva siete años ofreciendo su cuerpo en grado escort –alta categoría–. «Esto me permite una formación que no podría tener con otro trabajo normal: viajar por el mundo, estudiar idiomas y acudir a las clases de la universidad. Quien diga que es para pagarse la carrera es mentira. Da para mucho más». Silvia maneja cuatro idiomas: inglés, francés, alemán e italiano.

La parte ciega

Los especialistas en psicología y las mujeres que han pasado por este mundo muestran aquello de lo que no hablan estas profesionales del sexo. «Es la cultura del mínimo esfuerzo, lo que los padres hemos inculcado a nuestros hijos», opina Mara Cuadrado, psicóloga clínica especialista en adolescentes. En los dos últimos años ha atendido a tres jóvenes (dos de ellas, menores) que voluntariamente ejercían la prostitución de alto standing esporádicamente. «El único móvil es tener dinero y para conseguirlo no les importaba tener sexo con desconocidos. Les permite vivir por encima de las posibilidades de cualquier chica de su edad, con lo que ello conlleva: liderazgo, ir a la moda con ropa cara, tener tecnología puntera…». Para esta especialista, el problema reside en que no se dan cuenta de dónde se están metiendo ni los problemas que puede conllevar. «A veces la causa es la comodidad. Hay jóvenes que prefieren dedicarse a la prostitución antes que trabajar en una cocina o en limpieza. En el ámbito universitario, muy tecnificado, internet puede jugar un papel facilitador», considera Valentín Martínez-Otero, doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid.

Tren de vida adictivo

Según describen los especialistas, el perfil de joven que contempla este oficio como fuente de ingresos es el de chicas que quieren encontrar sensaciones distintas y nuevas, les gusta el riesgo, el lujo y destacar por encima de las de su edad. Lo complicado es salir de ese mundo y bajarse de ese tren de vida. En la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp) y la Asociación de Mujeres de la Noche Buscando el Día (Amunod) comparten esta opinión. Una de las responsables de Apramp explica que han atendido pocos casos de universitarias que se dedicasen a la prostitución. Las que atendían a este perfil «nos pedían atención psicológica porque se sentían vacías y no encontraban el sentido de por qué seguían haciéndolo».

Mónica Galdós, mediadora laboral de la asociación Amunod, apunta, por su experiencia, que es muy posible que algunas no salgan de ello. «El alto standing tiene una franja de edad. A partir de los 30 bajas la categoría. Muchas acaban en una whiskería si no salen a tiempo, o en casas de citas, o en las calles. Tenemos casos como estos».

María (nombre ficticio) fue prostituta de forma voluntaria durante 20 años. Lo dejó hace seis y ahora ha vuelto a caer después de que la despidieran de un trabajo «normal». «Ponerse un plazo con esto es imposible. Quieres comprarte muchas cosas. Al final, es una enfermedad. Estás enganchada y hay que añadirle que es muy fácil pasar al mundo de las drogas porque los clientes te incitan a que lo hagas», relata. Pero tanto Silvia como Diana niegan que hayan entrado en ese círculo. «Para hacer este trabajo hay que saber fingir y engañar. Igual que haces creer al cliente que estás llegando al clímax, simulas que te estás metiendo una raya», coinciden las dos.

¿Y cómo se entra? «Todo comenzó en juego de rol de internet con 15 años –cuenta Diana–. En él interpretaba un papel de prostituta y me hacía llamar Diana Le Blanc. Solo escribía. Era algo virtual. Quizás eso y la serie de televisión «700 euros. Diario secreto de una call girl» [donde la protagonista se introduce en el mundo de la prostitución de lujo para ganar dinero] influyeron en que diera el paso». La primera toma de contacto de esta joven, que oculta su rostro para las fotos, con el sexo de pago llegó con una casa de citas de Madrid. «Me pagaban 1.200 euros mensuales, llegase al número de clientes que llegase. A las 12 de la mañana había que estar en pie y a las dos de la madrugada una se iba a dormir. De lunes a viernes, interna en el piso. Estuve tres días. No me gustó el ambiente, aunque te trataban muy bien. Y llegué a la conclusión de que podía sacar más dinero por mi cuenta». Fue así como decidió hacerse sus fotos y colgar varios anuncios en la Red. Su negocio ahora va como la seda.

Sin embargo, la entrada de Silvia en la prostitución fue muy distinta. Tenía 18 años cuando comenzó a bailar en una barra en Inglaterra. Era un show erótico sin nada de sexo. «Unos clientes me dijeron que podía hacerlo igual pero acostándome con hombres. Al principio me enfadé, pero me lo pensé mejor y comencé en este mundo». Desde el principio ha sido independiente, nunca le ha rendido cuentas a nadie.

Para Diana, lo peor de su trabajo es la mentira y la doble vida. «Cuando salgo con mis amigas el fin de semana soy otra. No puedo contárselo a nadie. Tampoco justificar nada, ni siquiera meter el dinero en el banco. Eso sí, no me influye para el estudio. Lo que no me interesa recordar, lo olvido. Soy fría». Esta duplicidad se refleja en las dos casas que tiene en Madrid. La vivienda donde cita a sus clientes está en Diego de León. Por ella paga 200 euros a la semana. Otras dos chicas, también prostitutas, abonan el mismo precio por otras dos habitaciones. De lunes a viernes duerme en la Plaza Elíptica, compartiendo piso con un compañero que no sospecha de su otra cara. El beneficio mensual que obtiene por el sexo de pago son 3.500 euros, restándole 1.400 de gastos fijos. «Todo el dinero que se mueve es negro, tanto en las casas de citas como lo que nos llevamos nosotras», detalla.

Silvia, por el contrario, no oculta su negocio ni a la familia, ni a los amigos, ni a sus compañeros de clase. Más de un disgusto se ha llevado por ello, sobre todo en la universidad, donde han intentado chantajearla para obtener sexo gratis. «No lo han conseguido», asegura. Su familia estuvo sin hablarle un año. «Cuando vieron que me sacaba los estudios, el trato fue normal, y así continúa, aunque no les gusta. Mi madre dice a otras personas que soy modelo para una revista de moda», sonríe mientras lo cuenta.

Por el contrario, Silvia vive con su novio, que es actor porno, desde hace cinco años en su casa de Las Rozas. Allí ya no lleva a nadie para mantener encuentros. «Te roban cosas de casa en plan fetiche», explica. Esta mujer, que se define como egoísta y materialista, suele tener dos citas al día. Cobra 100 euros la media hora; de 200 para arriba a partir de ahí. Eso más las generosas propinas, superiores a 100 euros, y regalos que le dejan los clientes. Cuando realiza algún viaje fuera puede alcanzar hasta los 3.000 euros. Además, sabe sacar beneficio a las redes sociales. Suele obtener 6.000 euros mensuales limpios. «También tengo muchos gastos: peluquería, uñas, lencería, ropa, coche. Se gana mucho, pero hay que mantenerse», expresa.

Enfrentarse al futuro

De cara al día de mañana, tanto una como otra se preguntan si les quedarán secuelas psicológicas. María, la exprostituta que ha vuelto al oficio, asegura que sí. Silvia, por su parte, dice que le preocupa la posibilidad de arrepentirse, pero al mismo tiempo afirma que lo haría de nuevo si pudiera volver atrás en el tiempo. Diana prefiere quitarle hierro: «No creo que me afecte en un futuro. Al revés, se aprende mucho acerca del trato de las personas. Aprendes a vivir sola. Dependo de mí para todo. Quizás cuando tenga 50 años piense «¿qué he hecho?», pero ahora no tengo esa mentalidad”.

El psicólogo Valentín Martínez-Otero menciona entre los problemas psicológicos más frecuentes «sentimientos de culpa y vergüenza, baja autoestima, depresión, trastornos de ansiedad, evasión a través de drogas o alcohol… muchos de estos negativos efectos pueden verse agravados por llevar una doble vida, con ocultación a la familia, de la que se pueden alejar». Depende de cada caso, de la personalidad de la joven, de su historia emocional y de las circunstancias en que haya ejercido. Pero lo cierto es que su beneficio inmediato, al final, tiene un precio.

http://www.hoymujer.com/Hoy/mujeres-hoy/Prostitutas-universitarias-cual-precio-680874052012.html

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La madre de la menor prostituida en Extremadura se persona como acusación

Siete de los once imputados, los rumanos, siguen en prisión provisional y pueden ser juzgados por hasta cuatro delitos

Concluida la fase de instrucción, el caso de la menor retenida y prostituida en Arroyo de San Serván da los últimos pasos para su resolución judicial. Será la Audiencia Provincial con sede en Mérida la que acoja la celebración de un juicio con once personas imputadas, siete rumanos y cuatro vecinos de la localidad. Es muy probable que se celebre en el último trimestre del año y a él acudirá una nueva acusación particular: la familia de la adolescente madrileña, representada por su madre. Hasta ahora, en el procedimiento estaban personados la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento arroyano desde el inicio de las actuaciones.

Desde octubre a diciembre de 2010, la menor, entonces de 14 años, vivió una terrible historia en suelo extremeño cuando decidió venirse a Arroyo de San Serván con un rumano de 22 años del que se encaprichó.

Una pesadilla
Lejos de convertirse en un relato de amor o en una escapada sin más trascendencia, esos dos meses supusieron su secuestro y explotación sexual y el inicio de un largo proceso judicial que aún mantiene en prisión a los siete rumanos, los padres del «novio» de la chica, dos hermanos y una cuñada. Llevan año y medio en la cárcel y el hecho de que la mujer esté embarazada no ha variado su situación. Su abogado reclamó hace unos días su puesta en libertad provisional pero la Fiscalía se negó a la petición al igual que el juez. En otras ocasiones ha ocurrido lo mismo.

El Ministerio Público todavía no ha calificado los hechos. Posiblemente eso ocurrirá antes de final de junio. En todo caso, según se desprende del sumario del que HOY dio detalles el 26 de febrero, existen indicios palpables de responsabilidad criminal contra los acusados y haber cometido delitos de corrupción de menores, prostitución, agresión sexual y detención ilegal. Por todos, la pena solicitada de prisión superará con toda seguridad los 20 años para el principal imputado, el rumano de 22 años.

Amplia declaración de la menor
Respecto a los imputados de Arroyo, a los que se les acusa de mantener relaciones sexuales con la menor, están en libertad y la defensa de uno de ellos ha pedido al juzgado que la adolescente madrileña venga a Mérida para testificar en el juicio, algo que, al principio, según fuentes jurídicas, no parecía probable al darse por buena su amplia declaración ante el juez.

La Comunidad de Madrid se hizo cargo de la tutela de la niña tras regresar a la región. Los padres presentaron un recurso para recuperar la custodia. Este diario intentó conocer del Gobierno regional la situación actual pero no fue posible.

http://www.abc.es/20120517/local-madrid/abci-secuestro-201205162108.html

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400 afganas víctimas de violencia, encarceladas por «crimen moral»

La mayoría de mujeres internas en centros juveniles o prisiones cumplen condena por abandonar hogares en las que eran maltratadas, ser violadas o prostituidas
Documento: «I had to run away», informe de HRW (en inglés)
Torturada una joven afgana por la familia de su marido por negarse a prostituirse

Cerca de 400 mujeres están encarceladas por «crímenes morales» en Afganistán, según denunció la ONG Human Rights Watch (HRW), que pidió a la comunidad internacional que presione al Gobierno afgano para que libere a estas «víctimas».

Según un informe de la organización, casi todas las chicas detenidas en centros juveniles y la mitad de las mujeres en prisiones de adultas cumplen condena por haber abandonado hogares en las que eran maltratadas, o por haber sido violadas o prostituidas.

«Estas mujeres son víctimas y no criminales», dice el informe de HRW, que afirma que las acusadas de «crímenes morales» se enfrentan a un sistema judicial contrario a ellas en todas fases y «que permite a los criminales de verdad salir impunes».

«La policía las arresta con solo una denuncia del marido o un familiar, los fiscales hacen caso omiso a las evidencias de su inocencia y los jueces las condenan solo con ‘confesiones’ hechas sin abogado y firmadas por mujeres analfabetas», se puede leer en el texto.

HRW reconoce los avances en la situación de las mujeres afganas desde la caída del régimen talibán hace una década, como la ley de 2009 que castiga la violencia doméstica, pero denuncia que el sistema sigue actuando en contra de las afganas.

Para elaborar su informe, titulado «Tuve que huir: Mujeres y chicas encarceladas por ‘crímenes morales'», la organización entrevistó a 58 mujeres que acudieron a la policía para denunciar matrimonios infantiles, palizas, apuñalamientos y quemaduras.

HRW recalca que huir del hogar no es un delito en sí mismo para la ley afgana, pero que la Corte Suprema de Afganistán «ha dado instrucciones a los jueces de que las chicas y mujeres que huyen sean tratadas como criminales».

En cuanto al delito de adulterio, del que son acusadas muchas mujeres tras ser forzadas sexualmente, este puede llegar a ser penado con hasta 15 años de cárcel.

En Afganistán también siguen siendo muy habituales casos como el de la adolescente de 15 años Sahar Gul, a quien la policía liberó hace tres meses tras permanecer medio año encerrada en un sótano del domicilio de su familia política en el norte del país.

Según denunció la propia chica, llevaba cerca de un año casada con su marido -del doble de edad- y había recibido numerosas palizas y maltratos tras haberse negado a ser prostituida «con invitados de la familia».Tras el revuelo mediático del caso, las autoridades detuvieron a los suegros de Sahar, pero su marido pudo huir.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/28/actualidad/1332930721_447302.html

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Cerco a las redes de prostitución

La delegada del Gobierno combatirá a los proxenetas como objetivo prioritario

Cerco a las redes de prostitución

JOSÉ ALFONSO

«Que la Comunidad de Madrid no sea un territorio fácil donde se obligue a las mujeres a ejercer la prostitución en contra de su voluntad». Esa es la intención de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, que ayer anunció su firme propósito de combatir este delito con todas las armas que estén en su mano y con la ayuda de todas las administraciones.

Así lo aseguró, tras la reunión que mantuvo con Rocío Nieto, presidenta de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (Apramp).

¿Cómo piensa hacerlo? De un lado, potenciando la lucha contra las redes de proxenetas que se dedican a la trata de mujeres con fines de explotación sexual allí donde se produzcan. Y, de otro lado, realizando una labor de prevención, intensificando la presencia y el control policial en aquellos lugares donde eso suceda, al tratarse de una actividad que genera inquietud a la ciudadanía y provoca deterioro social, indicó.

Además, la delegada del Gobierno abogó por atender a todas las víctimas que sufran estas vejaciones en cualquier circunstancia con el fin de favorecer su reinserción social, poniendo a su alcance todos los recursos asistenciales.

«La prostitución, considerada el oficio más viejo del mundo, es una actividad forzada, obligada y denigrante, de ahí que no se pueda hablar de un trabajo ni de regularla: es imposible y sería un disparate», aseveró.

Añadió que estas mujeres son víctimas de la trata, «porque muchas vienen obligadas o engañadas desde sus países de origen y tienen que vender sus cuerpos en contra su voluntad, bajo amenazas de muerte hacia ellas mismas y a sus familias», precisó.

Atención integral

Cifuentes explicó que la solución a este problema es muy compleja. Sin embargo, lo que sí se puede hacer es mejorar las condiciones higiénico-sanitarias y laborales de las que ejercen, la mayoría obligadas o porque no tienen otra alternativa: nadie lo hace por gusto, aseguró la delegada.

«Apramp nos puede ayudar mucho a detectar estas situaciones que cada vez afectan más a menores, a embarazadas y a ciudadanas chinas», aseveró. En este sentido, Cifuentes añadió que lo que las víctimas necesitan es una atención integral, que requiere la participación de diferentes administraciones y entidades, un extremo en el que se comprometió a ejercer las tareas de coordinación; sin olvidar la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para llevar ante la Justicia a los responsables de la explotación. «Mi objetivo es conocer de primera mano la situación, para ver qué medidas se pueden adoptar desde el punto de vista jurídico, policial y social en el fenómeno de las meretrices». Por ello, la próxima semana visitará la sede de Apramp, para ver «in situ» la labor que hace esta entidad y, más adelante, se reunirá con otras.

La presidenta de Apramp alertó del incremento del mercado sexual en nuestro país, al tiempo que precisó que de las más de 3.000 mujeres que ejercen en la región aproximadamente —a falta de un censo fiable—, se desconoce cuántas son víctimas de trata, aunque se sospecha que la mayoría. «Sólo una minoría lo hace por voluntad propia».

De las 24 nacionalidades que se dedican a esa actividad en distintos puntos de la Comunidad —Marconi, Centro, polígonos industriales—, en los últimos tiempos han aumentado las mujeres procedentes de Brasil, Paraguay, Rumanía y Nigeria, y han detectado cada vez más la presencia de menores. «Esto sucede porque hay demanda y habría que hacer una labor de concienciación social al respecto para que el cliente sepa, por ejemplo, que cada una de estas mujeres está esclavizada y obligada a hacer entre 10 y 15 servicios al día».

La responsable de Apramp, tras subrayar que la voluntad política en este asunto es fundamental, recalcó que en sus dispositivos informan al día a unas 230 mujeres.

http://www.abc.es/20120214/madrid/abcp-cerco-redes-prostitucion-20120214.html

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Declaraciones ante la propuesta programática de ICV-EUiA de regular la prostitución

Cristina Simó candidata número 2 por Girona, Miembro de la Presidencia federal de IU y Amparo Ardanuy candidata número 6 por la misma circunscripción y las dos miembros de la dirección nacional de Esquerra Unida i Alternativa.
Expresan no compartir esta propuesta del programa por no tener este posicionamiento, al mismo tiempo que es contradictorio con el programa de IU, formación hermana de EUiA con quien comparte programa y proyecto federal.
También queremos aclarar que la aceptación a ser candidatas fue antes de aprobar el programa de la coalición, siempre creyendo que no se visualizarían contradicciones tan profundas como considerar la prostitución un trabajo digno. Dejando en evidencia que es prácticamente en exclusividad para las pobres del tercer mundo, ya que la mayoría de las mujeres que se encuentran en esta situación, son mujeres inmigrantes y a menudo sin papeles.
Mientras que desde IU consideramos la prostitución el equivalente a explotación y esclavitud. Que aumenta con la crisis, contexto en el que se acentúan las desigualdades, y muchas mujeres, las más vulnerables acaban en prostitución.
Consideramos que la prostitución es la forma más extrema de violencia de género que no se puede regular, de ninguna de las maneras, sino abolirla, legislando leyes abolicionistas como es el ejemplo de Suecia. Donde se penaliza al proxeneta y al «cliente», mientras que la mujer prostituida se la considera víctima de violencia de género y se integra en los programas de ayuda y Reinserción de la Ley para erradicar la violencia machista.
No obstante, en este sentido manifestamos nuestra predisposición a seguir de candidatas por Girona, porque votar ICV-EUiA en esta circunscripción, es votar IU. Es reforzar al grupo parlamentario que en su conjunto defenderá mayoritariamente con los diputados y diputadas de IU esta misma posición. Tal y como se recoge en el programa de IU:
• Desarrollo de políticas activas contra la explotación sexual de las mujeres y por la abolición de la prostitución. Es imprescindible la equiparación legal de las víctimas de trata, tráfico y prostitución.
• Prohibición de los anuncios y publicidad de prostitución, que convierten a la mujer en mercancía, facilitan la proliferación de mafias, reflejan una imagen degradante. Mientras se consolida esta medida, debemos partir de la eliminación de la publicidad institucional de los medios que se benefician de los llamados «anuncios de contactos».

Cristina Simó y Amparo Ardanuy

Candidatas de ICV-EUiA al Congreso por Girona.

 

http://epkirun.blogspot.com/2011/11/declaraciones-ante-la-propuesta.html

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Cuatro de cada diez hombres españoles ha pagado por sexo

España es el primer país de la UE en consumo de prostitución, según la guía sobre la trata de personas con fines de explotación sexual

La secretaria de Estado de Igualdad, Laura Seara (d), acompañada de la presidenta de la Asociación para la Prevención y Reinserción de la Mujer Prostituida (APRAMP), Rocío Nieto. EFE

La secretaria de Estado de Igualdad, Laura Seara (d), acompañada de la presidenta de la Asociación para la Prevención y Reinserción de la Mujer Prostituida (APRAMP), Rocío Nieto.

España es el primer país de la Unión Europea en consumo de prostitución, con un 39% de ciudadanos que han demandado estos servicios y que son principalmente varones de entre 35 y 55 años, según recoge la guía sobre la trata de personas con fines de explotación sexual elaborada por la Asociación de Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituída (APRAMP) y editada por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

La guía, presentada hoy por la responsable de APRAMP, Rosa Nieto, y la secretaria de Estado de Igualdad, Laura Seara, recoge datos del Consejo de Europa y Naciones Unidas para afirmar que España encabeza el ránking de países europeos consumidores de prostitución con una tasa que»representa un valor atípico en Europa». Le siguen Suiza, donde el 19% de los hombres han pagado por sexo, Austria, con un 15%, Países Bajos, donde son el 14% y Suecia, con una tasa del 13%.

La guía cita datos de la Organización Internacional de las Migraciones para afirmar que medio millón de mujeres son explotadas cada año en los mercados europeos de prostitución. No es el único dato que recoge esta guía dirigida a profesionales que trabajan en la atención a mujeres víctimas de trata. Además de un glosario de términos y una diferenciación de este delito respecto del tráfico de personas, el texto dibuja el perfil de este negocio cuyas principales víctimas (el 98% del total) son niñas y mujeres.

A nivel internacional el lugar con mayor proporción de consumidores es Tailandia, donde son el 73%, seguida de Puerto Rico, con un 61%. De media, un 19% de los hombres acuden a la prostitución. Además, la ex Yugoslavia se ha convertido en «principal destino y centro de operaciones y tránsito de mujeres y niñas» y cerca de 300.000 víctimas en la UE han pasado o proceden de allí.

http://www.publico.es/espana/403513/cuatro-de-cada-diez-hombres-espanoles-ha-pagado-por-sexo

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Jornada «Noticias desde el cuarto mundo. Medios de comunicación y prostitución»

Martes, 27 de septiembre de 2011. Salón de Grados de la Facultad de Comunicación. Avda. Américo Vespucio s/n. Isla de la Cartuja (Sevilla).
El negocio de la trata de personas aparece cada vez más frecuentemente en los medios, con sus consecuencias deprostituciónesclavitud y marginaciónMujeres y niñasson víctimas de redes que mueven millones de euros y que las mantienen en una realidad marginal, un cuarto mundoen cada ciudad. Una realidad que no siempre es reflejada apropiadamente por los medios de comunicación. El reciente Informe del Consejo de Estado, además, considera que la autorregulación se ha mostrado insuficiente para evitar la publicidad de la prostitución en los medios.
El seminario “Noticias desde el cuarto mundo. Medios de comunicación y prostitución” pretende ser un ámbito de reflexión sobre esta realidad y sobre la pertinencia de la supresión de la publicidad de contactos. Los máximos representantes de las asociaciones de periodistas y de los editores de diarios, personas que trabajan día a día con las víctimas de este infame negocio y periodistas debatirán sobre el papel de los medios, coincidiendo con elDía Internacional contra la explotación sexual y el tráfico de mujeres, niñas y niños.
La Jornada se desarrollará en el Salón de Grados de laFacultad de Comunicación, organizada por la Asociación de la Prensa de Sevilla y la Asamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla y provincia, con la colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla.
La asistencia es libre con el siguiente programa:
10.00 horasInauguración.
– Ilma. Sra. Mª Dolores Pablo-Blanco Oliden. Concejala Delegada de Familia, Asuntos Sociales y Zonas de Especial Actuación.

10:30 horas. Mesa RedondaNoticias desde el cuarto mundo: La prostitución y su reflejo en los medios. 
Intervienen:
– Ana PalenciaAsociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP). 
– Rocío Maqueda. Trabajadora social. Institución Villa Teresita.
– Rosa Terrón. Responsable Unidad contra la Violencia de Género. Ayuntamiento de Sevilla.
– Mónica CeberioPeriodista de El País@monicacebeiro
– Auxiliadora Rodríguez, redactora del Código Deontológico de la RTVA.
Modera: Mª José Sánchez-Apellániz. Coordinadora de laAsamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla.
12:30 horas. Coloquio.
13:00 horas. Mesa Redonda. Prostitución, anuncios de contacto y negocio mediático. 
Intervienen:
– Elsa González, Presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). @ElsaGlezDiaz
– Tomás Valiente, Director General del Grupo Joly y miembro de la junta directiva de la Asociación Editora de Diarios Españoles (AEDE).

– Pilar Sepúlveda, abogada y presidenta de AMUVI.
– Arsenio Escolar, director de 20 Minutos y presidente de la Asociación Española de Editoriales de Publicaciones Periódicas (AEEPP). @arsenioescolar
Modera: Mª Jesús Azor, Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Sevilla. @chusazor

14:15 horas. Coloquio.
14.45 horas. Clausura de la Jornada. Excmo. Sr. D. José ChamizoDefensor del Pueblo de Andalucía.

Los interesados/as en asistir a las jornadas pueden inscribirse en aps@asociacionprensa.org. Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla y mujeres.periodistas.de.sevilla@gmail.com
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Profesión sin salida

DANIEL BONET

Miércoles tarde, día laborable. Son las ocho y hay una cuarentena de coches estacionados en el aparcamiento del burdel El Romaní, en las afueras de Valencia. Desde el exterior, si no fuera por un neón iluminado en forma de globo que anuncia que se trata de un club, la mansión ajardinada y con piscina pasaría por un chalet privado con una mezcla estética de castillo de Disney y estilo suizo. En el interior, más de 60 de las casi 200 prostitutas que trabajan están alineadas, sentadas en taburetes, pero separadas de la barra, en actitud de espera. Tres o cuatro clientes juguetean, ríen, manosean, abrazan, también esperan.

Alfredo, uno de ellos, es un habitual de la sala de alterne y no tiene miedo de dar su nombre y hablar. “Me da igual que sepan que vengo aquí, ya lo sabe mi madre, que es la única persona que me importa, ya hace veinte años que vengo, incluso cuando estaba casado”, dice con convicción.

Alfredo mira hacia abajo mientras habla, como si estuviera contrahecho. Pero es una postura, no un defecto físico. Y una actitud algo vergonzosa. Ahora ya está separado y cada día se pasa por El Romaní. Las chicas le conocen, le saludan y le besuquean. Siempre se toma una copa; a veces, las menos, paga por subirse a una habitación. “Para mí esto es mi refugio, el lugar donde me siento a gusto”, habla Alfredo, de 54 años, como si la luz azulona del interior de la sala le ofuscara la vista.

Este hombre es uno de los pocos españoles que “van de putas” y lo explica en público. En privado, muchos alardean ante sus amigos. Según un informe de la Ponencia sobre Prostitución del 2007 encargado por el Congreso de los Diputados, un 6% de los españoles, o sea, más de dos millones y medio, demanda servicios sexuales de forma regular.

Esta tarde no hay mucho ajetreo en El Romaní. A un extremo de la barra, un tablero con un reborde rojizo está apagado. Cuentan que antes, hace sólo cinco o seis años, en la época de la bonanza económica y el pelotazo inmobiliario levantino, estaba siempre iluminado. Eso quería decir que todas las habitaciones estaban ocupadas. Para saciar el sexo había que esperar turno. Algunas prostitutas se sacaban 30.000 euros al mes.

Pero la crisis también ha hecho mella en este sector desregularizado, que todavía se mueve en un limbo jurídico, ni legal ni prohibido. “Mi tarifa son 70 euros media hora, y puedo bajar hasta 56, no más, porque aunque la crisis es la crisis, mi cuerpo es mi cuerpo”, espeta con orgullo Naomi, cubana afincada en Madrid desde pequeña.

A Naomi, de 22 años, le cae la cabellera bruna casi hasta la cintura. El escote es muy generoso. Viste shorts, que aún destacan más sus piernas largas. Antes había trabajado de azafata y afirma que hace poco que se dedica a la prostitución. “Necesitaba dinero y me he metido voluntariamente, y me costó mucho la primera semana, pero ahora ya no me supone ningún problema”, asegura. “Voy a trabajar en esto dos años y luego lo dejo”, añade con un acento castellano que en nada delata su origen antillano. Su familia y amigos están en Madrid. “No les he explicado lo que hago, no quiero que lo sepan, los voy a ver cuando tengo días libres, pero sólo saben que me he ido a trabajar a Valencia”, admite.

Naomi espera sacar de promedio unos 3.000 euros al mes. Al menos esa es la media de sus compañeras en El Romaní, como Yessica, paraguaya de 24 años. “A mí nadie me engañó para venir acá, a España, sabía que iba a hacer de puta, pero lo necesitaba, y aunque en Paraguay nunca me había dedicado a eso, tengo un hijo que mantener y en mi país no había salida, así que vine siendo consciente de lo que iba a hacer”, comenta Yessica, algo más tímida y lacónica que Naomi.

Como sucede con la mayoría de los inmigrantes, que siempre aspiran a volver a su país de origen, las prostitutas siempre manifiestan su deseo de dejar el oficio al cabo de un tiempo. Para Yessica, prostituta e inmigrante a la vez, el reto es doble. Pero muy pocas consiguen que se cumplan los planes. El mundo de la prostitución es muy cambiante, como sabe de sobras Yessica. “De Paraguay vine directamente a este club, en el que me encuentro muy bien, estuve tres meses y luego me fui a otro burdel de León, y aquello era un infierno, así que al final he podido volverme aquí”, cuenta con cara de miedo, aunque no aclara qué le sucedió en León.

“Lo peor es trabajar en un club por la noche, de día aún se soporta, pero por la noche hay muchas otras cosas asociadas”, afirma Merien, dama de compañía de lujo de Barcelona, de 44 años, que ha probado casi todos los estados posibles de la prostitución, desde la callejera a la de burdeles de carretera, pasando por los night clubs de Barcelona. Ahora, desde hace un tiempo, tiene convicción y estatus para seleccionar a sus clientes, cobra 300 euros la hora y puede elegir cuándo y cuánto tiempo trabaja.

Merien, que nació en una familia muy humilde del entonces llamado barrio chino de Barcelona, ha estudiado Ciencias Políticas, tiene un blog propio, reivindica la dignidad de la profesión y lamenta el debate maniqueo sobre la prostitución, sobre todo las iniciativas públicas o de instituciones privadas “que ofrecen trabajos tan mal pagados como alternativa que pocas mujeres se interesan por ello”. “La verdad, no veo nada malo en dedicarse a la prostitución, yo también hice de mujer de la limpieza y me sentía explotada y humillada y ganaba muchísimo menos dinero”, reflexiona. Y añade: “Me hace gracia cuando se habla de trata de mujeres, porque eso es un delito que hay que perseguir, pero no tiene que ver con la prostitución que se practica de forma voluntaria”.

El debate sobre la prostitución siempre ha estado radicalizado y rebrota cada vez que hay redadas policiales de envergadura que desarticulan tramas internacionales de esclavas sexuales, cada vez que se enciende una nueva polémica por la concesión de apertura de algún macroprostíbulo o cuando arrecian las protestas de los vecinos o las denuncias de los medios de comunicación por el comercio sexual callejero. No hay término medio. Las entidades abolicionistas como Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp), partidarias de la prohibición total, consideran que la inmensa mayoría de las mujeres trabajan por engaño, chantaje, extorsión o necesidad y reclaman que el 90% son inmigrantes que en muchos casos se ven coaccionadas o atadas con deudas interminables. En cambio, Hetaira y otros colectivos de trabajadoras sexuales, como se definen ellas mismas, reivindican la libertad para comerciar con el sexo de forma voluntaria y el derecho a ser reconocidas y a cotizar como trabajadoras autónomas.

Y entre estas dos posturas enfrentadas, leyes y regulaciones ambiguas. España, que es el país de Europa Occidental con mayor actividad de prostitución, no la penaliza, pero castiga el proxenetismo y a cualquier persona que se beneficie del trabajo de una prostituta. La Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Congreso de los Diputados dictaminó que las prostitutas eran víctimas y recomendó, en el 2007, la no regularización porque la prostitución choca con varios artículos de la Constitución y entra en colisión con los derechos laborales.

“Se puede afirmar sin duda que hay prostitutas que ejercen por propia voluntad y con libertad”, asegura Juan Fortuny, comisario jefe de la Unidad contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales de la policía de Barcelona. “Pero también es cierto que hay muchos delitos que pueden estar asociados a esa actividad”, agrega el comisario jefe. Según Fortuny, el retrato de la prostitución ha cambiado en los últimos años. Hasta hace poco, más del 80% de las mujeres eran inmigrantes, pero desde que Rumanía ha entrado en la Unión Europea esa proporción se ha invertido. Juan Fortuny baraja datos recientes y calcula que, aproximadamente, sólo una veintena de mujeres solicitaron ayuda para dejar la prostitución o denunciaron explotación, “aunque esa proporción no refleja la realidad porque muchas mujeres tienen miedo de hablar”, precisa.

Entre los posibles delitos asociados, por ejemplo, está el de beneficiarse por las consumiciones, una práctica que sigue siendo común. En un club de carretera de la costa catalana visitado para este reportaje, la copa del cliente costaba 12 euros, y la que el cliente pagaba para la mujer que se acercaba a alternar costaba 30, con derecho a toqueteo. Si el empresario reparte ese ingreso, está incurriendo en un delito de proxenetismo. Por eso las redadas son habituales y normalmente suelen destapar más irregularidades laborales y sanitarias que redes de trata de personas, aunque, por ejemplo, tras la operación de marzo del 2009 que clausuró los locales Riviera y Saratoga en Castelldefels, en las afueras de Barcelona, hay 18 imputados, y el fiscal acusa, entre otras cosas, de hormonar a las mujeres para que rindieran más con los clientes.

“Nosotros, legalmente, somos hoteleros y, como tales, a las mujeres que solicitan una habitación les pedimos el pasaporte o el DNI, pero no nos preocupamos de pedirles si tienen los papeles en regla o no, como no haría ningún hotel de este país”, indica José Luis Roberto, secretario general técnico de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (Anela), una especie de patronal del sector. Anela defiende la legalización de la prostitución y estima que, si llegara el caso, el Estado recaudaría unos 4.500 millones de euros anuales en impuestos.

Anela cuenta con un centenar de asociados, a los que exige que no haya violencia, drogas ni menores. Uno de esos clubs es El Romaní de Valencia, donde las mujeres pagan 60 euros al día por la habitación y la comida y son libres, en teoría, de trabajar las horas y los días que quieran. Técnicamente, las prostitutas son huéspedes que gustan de irse al bar del hotel a alternar y suelen acabar yéndose acompañadas a su habitación. Esos son los vericuetos que permiten la prostitución en España. En Cataluña, desde el 2002, se ha introducido la variante de los bares musicales con reservados de naturaleza sexual, pero en ningún caso se reconoce la relación laboral entre el empresario del local y la meretriz.

En España hay más de 3.000 clubs y, según diversos estudios, entre 300.000 y 500.000 prostitutas. Desde los grandes prostíbulos de La Jonquera, en la frontera con Francia, país donde está prohibida la prostitución, hasta Andalucía, se concentran en las carreteras nacionales y las vías secundarias que pasan por polígonos industriales. En los lugares donde se ha ejercido presión policial en la calle, las trabajadoras sexuales se refugian en los locales de alterne; en los lugares donde se han cerrado locales, como en Castelldefels, toman la carretera.

Juana (nombre falso), una rumana, se apuesta cada día, haga sol o llueva, haga frío o calor, en la autovía de Castelldefels, a veces se lleva una silla y todo. “No creo que haya ninguna de nosotras que pueda decir que le gusta lo que hace, pero no me va mal”, dice en un español quebrado. La conversación termina bruscamente. Sólo quiere dedicar un par de minutos si no hay pago previo. Está nerviosa y mira a su alrededor constantemente, como si alguien la estuviera observando.

“No creo que haya una niña sentada en el regazo de su padre a la que le pregunten qué quiere ser de mayor y conteste que puta, pero tampoco creo que sea una profesión indigna, todo lo contrario”, reflexiona Paula VIP, el nombre que utiliza una catalana de 37 años, rubia y elegante, que se ha especializado en ser dama de compañía con tarifas altas. Acompaña a sus clientes, la mayoría casados, a exposiciones de arte o luce como compañera de mesa. “Y también ofrezco servicios sexuales, pero no te creas, casi tengo menos sexo ahora que cuando estaba casada porque mis clientes buscan algo más, a veces incluso se contentan con hacer fantasías sexuales en las que yo tengo un papel muy secundario”, confiesa como si quisiera rebatir muchos tópicos.

Paula VIP, que oculta su identidad real porque trabaja de administrativa por las mañanas en una empresa, decidió prostituirse hace unos tres años tras una separación matrimonial que la dejó endeudada y publicó su experiencia en un libro que se titula como su blog.

Saskia, de 27 años, dice ser italiana, pero su acento se parece más al de un país eslavo. Deja que los periodistas suban a su habitación un mediodía, fuera de horas de trabajo. Pide que no se cite el club de carretera en el que trabaja, en las afueras de Alicante. Parece un motel un poco más arreglado. A falta de armario, tiene la ropa tendida entre dos sillas acolchadas. Se entretiene con una pantalla plana colgada de la pared. La puerta del baño está abierta. Sobre la mesilla tiene una foto de su ex novio, afirma, el mismo que la metió en este oficio cuando se quedó en el paro.

No despeja muchas dudas, ni cómo llegó ni si dispone de libertad para moverse, aunque dice que a veces se va a la playa, a pasear en invierno o a bañarse en verano. Pero su vida se reduce a unos ocho metros cuadrados de habitación y a una sala con una barra y unas luces que parece una pista de baile. “Aquí lo importante es que tienes que poner tus normas, si no quieres hacer una cosa no la haces, porque te encuentras de todo”, asevera. Y luego pide dinero, 150 euros, para seguir con la entrevista o para lo que se quiera. Es hora de irse.

Por la carretera nacional 332 de Alicante a Valencia, hay tramos con prostitutas en las dos cunetas. ¿Voluntarias o esclavas sexuales? ¿Trabajadoras o mujeres forzadas? Algunos coches paran y desaparecen por pistas de tierra. A muchos clientes no parece importarles nada más que su satisfacción inmediata. La condición de la meretriz no les incumbe. Y el fenómeno de la prostitución no para de crecer, aunque la crisis le haya afectado. En época de internet se abren foros como sexomercadobcn donde los navegantes explican con pelos y señales sus experiencias con prostitutas, incluso rellenando una ficha con las prestaciones y haciendo puntuaciones.

Dicen que es la profesión más antigua del mundo, pero nada es lo que parece. La alegalidad o la clandestinidad de los pisos por horas, que se han convertido en la alternativa de las ciudades que están acosando la prostitución callejera, favorecen los casos de explotación. La legalización convertiría al Estado, si no hubiera un cambio del Código Penal, en proxeneta. Mientras, miles de mujeres comercian con su cuerpo con pocas garantías, muchas en condiciones indignas, muchas sin más salida.

http://www.lavanguardia.com/20110502/54175339130/profesion-sin-salida.html

 

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