La estrategia para vender servicios de prostitución

EXPLOTACIÓN SEXUAL

‘Flyers’ y anuncios para publicitar el sexo de pago

Folletos sobre servicios de prostitución en coches de una calle de Madrid. JAVIER BARBANCHO 

Un estudio analiza los significados y valores que transmiten los folletos que publicitan sexo de pago

Se encuentran sobre todo en los parabrisas de los coches. O tirados por el suelo, alfombrando las aceras. Son folletos promocionales que, en lugar de electrodomésticos en rebajas o saldos de zapatillas deportivas, anuncian cosas como esta: Chicas nuevas en tu zona. Económico. Se trata de impresos con fotos de mujeres de alto contenido erótico y mensajes comerciales del tipo: Chicas. Servicio 24 horas. Salida a hoteles y domicilios. Al fin y al cabo, se trata de vender sexo.

Hablamos de las octavillas, una forma de publicidad que en los últimos años ha irrumpido con fuerza en España para promocionar la prostitución. Porque mientras la publicidad de sexo de pago está prohibida en Estados Unidos y limitada en Alemania, mientras en Francia y en Portugal los folletos comerciales de esas actividades son ilícitos, en España son perfectamente legales. Con el resultado de que esos volantes publicitarios (los flyers, como los llaman algunos ahora) inundan las calles del país y se han convertido en el principal vehículo con el que se anuncian los pisos privados en los que se ejerce la prostitución, las casas de citas.

Pero, como cualquier publicidad, esas octavillas que buscan vender sexo de pago son también una forma de comunicación que transmite significados, valores, modelos, actitudes y comportamientos. Y eso es justo lo que se analiza en un estudio que acaba de ver la luz, que lleva por título Flyers y anuncios de servicios sexuales en Madrid, que pertenece a un proyecto de investigación de I+D+I sobre trata de mujeres con fines de explotación sexual y que han realizado Carmen Meneses, Jorge Uroz y Antonio Rúa, todos ellos profesores e investigadores de la Universidad de Comillas ICAI-ICADE.

220 folletos analizados

Ese equipo ha desvelado las estrategias publicitarias que se emplean para vender sexo tras examinar con lupa 220 folletos de servicios de prostitución recogidos por las calles de Madrid. Se trata de anuncios que tienen a los hombres como claros destinatarios: de esas 220 octavillas, sólo unas pocas incluían también a parejas y únicamente una de ellas ofrecía servicios a mujeres. Pero cuando los investigadores se pusieron en contacto con el publicista, descubrieron que en realidad su clientela estaba compuesta por varones.

Para empezar, el estudio revela que esos folletos transmiten la idea de que los servicios sexuales de pago son un producto más de la sociedad de consumo, que gastarse el dinero en una casa de citas no es muy distinto de irse una tarde de tiendas y que las mujeres prostituidas son en ese sentido similares a objetos. De hecho, la investigación muestra que la palabra más frecuente en todos esos folletos es ‘euros’, lo que subraya su carácter comercial y consumista. Pero también palabras como ‘chicas, ‘años’, ‘añitos’, ‘recibo’, ‘independiente’ o ‘masajes’ son habituales.

Ya entrando en el detalle, en aquellos folletos de personas que se anunciaban como autónomas o independientes sobresalían las palabras ‘zona’,’ independiente’, ‘sola’, ‘años’, ‘discreta’, ‘foto (real)’… Cuando las que se anunciaban eran sin embargo un grupo de mujeres, las palabras más recurrentes eran ‘años’, ‘chicas’, ‘copa gratis’, ‘nuevas’, ‘hoteles’ y ‘domicilios’, para destacar que tenían ‘material’ recién llegado, mercancía nueva. Por su parte, en las octavillas en las que era una empresa o corporación la que ofrecía los servicios sexuales se enfatizan vocablos como ‘masajes’, ‘hoteles’, ‘copa’ y ‘relax’. Y en los flyers agrupados por los investigadores como ‘anuncios asiáticos’, las palabras más repetidas eran minutos y orientales. La referencia al tiempo es importante, ya que el precio varía según el tiempo que el cliente esté con la mujer prostituida.

La iconografía también es fundamental en este tipo de anuncios. Y como una imagen vende más que mil palabras, los volantes que publicitan sexo de pago recurren casi siempre a imágenes con una fuerte carga erótica. Hay tres tipos fundamentales de imágenes de mujeres en los folletos de prostitución: la mujer voluminosa y curvilínea (representada generalmente por mujeres de origen latinoamericano y asociada en la mayoría de los casos a quienes se anunciaban como prostitutas autónomas o independientes), las asiáticas (caracterizadas por sus rasgos aniñados) y las mujeres esbeltas, delgadas, con aspecto de modelos (típicas de los folletos publicitarios con empresas detrás).

“Los mensajes que se desprenden de los anuncios presentan la prostitución como algo voluntario, autónomo y recreativo, una imagen muy diferente a la de los mensajes institucionales, que la muestran como una actividad forzada, involuntaria o fruto de la trata de seres humanos”, concluye el estudio, en el que también se subraya como esos anuncios “contribuyen a una normalización y tolerancia de la oferta de servicios sexuales de pago”.

Explotación sexual

Sin embargo los autores de esta investigación sospechan que detrás de varios de esos anuncios hay explotación sexual o trata de mujeres. Es más: intuyen que es justo en los pisos y casa de citas que se anuncian a través de esas octavillas donde se concentra gran parte de la prostitución coaccionada que se produce en España. “Nos planteamos este estudio investigando sobre trata de mujeres y porque mientras en los clubes de alterne la policía puede llevar a cabo inspecciones y controles al ser locales públicos, en los pisos no puede hacerlo sin la preceptiva orden judicial al ser espacios privados. Sin embargo, quizás estos pisos deberían poder registrarse, como los turísticos, sobre todo para que no se produzca explotación sexual, coacción o trata”, afirma la antropóloga Carmen Meneses, una de las autoras del estudio.

Los investigadores empezaron a pensar que detrás de algunos de esos flyers podría haber coacción, explotación sexual o trata de mujeres cuando cotejaron la información del anuncio de la calle con la de las páginas de internet, los foros de puteros (sí, existen, y se dedican a valorar las prestaciones de las distintas mujeres prostituidas) y las llamadas telefónicas. Porque los autores del estudio llamaron a todos y cada uno de los 153 números de teléfono que en total aparecían en los 220 folletos que analizaron, aunque sólo lograron contactar con 58 de los anunciantes.

Aun así, descubrieron que el sexo oral se ofrece sin ningún tipo de protección siempre que, claro está, se esté dispuesto a pagar más por ello. “Sólo en dos casos nos indicaron explícitamente que todos los servicios se ofrecían con preservativo, para el resto el sexo oral era sin protección”, señala el estudio. Respecto a la penetración, en todos los casos se indicaba que era necesario el uso de condón. En todos… excepto en tres, y esos tres coincidían con anuncios de chicas asiáticas. Y el sexo de pago sin preservativo en algunos casos puede ser un claro indicio de que la prostitución es forzada.

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/02/22/58ac80dfe5fdea96148b46a6.html

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Marconi, a carne y fuego

  • El polígono del sur de Madrid es el mayor prostíbulo a cielo abierto de España

  • Allí trabajan día y noche, a veinte euros el servicio, 400 mujeres. Muchas son esclavas sexuales de las mafias

Una prostituta se calienta junto a una hoguera apostada en una esquina del polígono Marconi, en la zona sur de Madrid, a la espera de clientes.

Una prostituta se calienta junto a una hoguera apostada en una esquina del polígono Marconi, en la zona sur de Madrid, a la espera de clientes. / Alberto Ferreras

FRANCISCO APAOLAZA

Sobre la acera en la que se ofrece, la mujer ha pergeñado un humilde fuego en el que arden las astillas de un palé de madera roto. Desde un cielo nublado y naranja, industrial y descarnado, desciende, tenaz y cansada, una lluvia que todo lo empapa. La Venus de Milo del Sur de Madrid ha colocado sobre la hoguerita dos tablas de contrachapado que se sujetan una con la otra como un tejado y cubren su lumbre para que el agua y la noche no la apaguen. Posa casi desnuda. Viste un tanga y unos tacones de charol blanco. Todo lo demás es piel erizada y mojada, y sus dos pezones se han contraído por el frío y el agua. El paraguas claro descansa sobre el hombro derecho y ella ladea sobre él la cabeza y suspende la mirada en el vacío, como esas chicas de los jardines de Renoir. Para aprovechar el calor, ha doblado su cuerpo en cuclillas encima del fuego y, sentada sobre los talones, ha abierto las piernas sobre la llama que calienta sus muslos y su sexo, de manera que parece que la mujer está pariendo un puñado de brasas. Desde el otro lado de la calle se puede sentir su perfume mareante de canelas, melocotones y pachulíes que sube de nota conforme uno se acerca a ella. «¿Qué quieres, guapo?», pregunta con amabilidad aunque sin excesiva cercanía. Aleksandra nació en Rumanía, tiene 23 años y ofrece sus servicios de puta en Madrid en el supermercado de la carne, el mayor prostíbulo a cielo abierto de España, un mar de esclavas y de kleenex usados que se conoce como Marconi.

Siete de la tarde. Unas manzanas más allá, aún recorren las calles chavales con mochila y bocadillo de chocolate que se desfogan en brincos y carreras después del colegio. Una calle separa dos galaxias distintas. A un lado, la inocencia familiar de cualquier urbanización de Madrid a esa hora, el terreno de la indignación vecinal. Al otro, chisporrotea el fueguito de Aleksandra, que es uno entre cincuenta como los faros de una costa desconocida, oscura, atroz y amenazante. Cada pocos metros se eleva una hoguera en mitad de la noche. Cada fuego alumbra el cuerpo de una mujer. En las calles del polígono no hay fábricas, pero sí coches. Circulan despacio porque allí siempre es hora punta. Son cientos. Reducen la marcha para ver de cerca la mercancía, lanzan un grito desde la ventanilla, negocian el precio y, poco después, paran a un lado de la carretera. A través de las ventanillas se adivinan siluetas en diversas posturas, un porno de sombras. Después, ellas bajan y caminan de nuevo sobre una acera tapizada de pañuelos de papel y los coches vuelven a circular.

El mapamundi del sexo

Se calcula que 400 chicas hacen la calle en Marconi, que es como se conoce al polígono de Villaverde y al de El Gato. Esta es una selva antigua, crecida después de que se desmantelara la Casa de Campo, el tradicional caladero de la prostitución madrileña. El mapa del sexo está dividido por países. El corazón de esa geografía es la zona de las hogueras, pero el reino del sexo va mucho más allá. En las afueras de esa ciudad sin ropa, otras chicas remiten a placeres más furtivos. Casi no se las ve. En el extrarradio de Marconi, en un rincón sin luz aguardan los rostros hipermaquillados, fecundos y casi selváticos de las transexuales y la belleza furtiva, discreta y frágil de media docena de muñequitas de porcelana oriental. Allá están las chinas. Más acá, el suelo lo ocupan las rumanas, algo más lejos las ecuatorianas, nigerianas… Cada esquina y cada trozo de acera tiene un dueño, un color de piel y un acento distinto. El producto está ordenado y mapeado en los foros puteros de internet donde aparece el color de piel, el aspecto, el nombre y hasta los servicios que ofrece cada una de ellas. «Aquella acepta no usar preservativo…».

Cada palmo de terreno es un bien codiciado que tiene dueño. Lo controlan las mafias. En cada puesto se relevan las chicas, que pagan un canon de sus beneficios a los señores feudales de ese asfalto. Ellas mismas están controladas en su mayor parte por las mafias y las vigilan otras veteranas. Algunas mujeres pasean entre ellas, les llevan tabaco y por supuesto, cuentan los clientes y las ganancias. Su gesto es servil, pero en realidad son la cadena en el tobillo. Los chulos no se dejan ver. Algunos controlan desde las atalayas de los edificios, en habitaciones calientes lejos del frío y de la lluvia. También vigilan a los reporteros desde furgonetas blancas. Uno de ellos, de pronto, recorre la acera a pie camino de ninguna parte para dar su mensaje a las chicas y al periodista: os estamos vigilando.

Ninguna quiere hablar. Caderas anchas, pechos asomando tras una red de encaje, pongamos que se llama María. Se excusa -«estoy trabajando»-, pero acepta llamar al reportero más tarde. La conversación tiene lugar al día siguiente camino de la farmacia: «No quiero hablar. Tengo mucho miedo». La mayor parte de las chicas no pasa del anuncio de su tarifa. Cuesta creer que aquella veinteañera de metro ochenta de las piernas largas y los ojos de hierbabuena, esa mujer que podría estar en una pasarela o bailando de gogó en una discoteca, esa diosa eslava esté allí pasando frío y haciendo sexo dentro de un coche por veinte euros. Se calcula que son 400. A cuarenta servicios por cabeza, cada día en Marconi sale a 16.000 polvos. A estas alturas del reportaje se habrán imaginado que en esas calles hay más ley que la de la oferta y la demanda.

Sobre cada par de tacones se erige un edificio quebrado, una historia que salió mal. A Lis se le torció la vida el día en el que la echaron de su trabajo de secretaria en un despacho de abogados de Sao Paulo, en Brasil, y de un golpe se le acabó el dinero para pagarse la carrera de Derecho. En esa mala hora conoció a una chica que le ofreció una solución: viajar a Europa a trabajar de camarera y a cuidar niños y viejos. «El plan era ganar en un par de años lo que le costaría después acabar la carrera». Aquella chica fue trabando relaciones de amistad con la gente de Lis y alrededor de ella tejió la tela de araña de la confianza. Pasó un par de meses sopesando la decisión. No suponía entonces que unos años más tarde terminaría esnifando cocaína con un cliente en una cuneta de Villaverde.

Quizás podría haberlo sospechado cuando a las siete chicas del grupo les dieron las instrucciones del viaje: llevar 500 euros encima para justificar ante la Policía de Extranjería que viajaban a Europa de vacaciones, disimular y no dar señales de que conocían a otras chicas. Brasil, Italia, Portugal… Comenzaron a moverlas. «La primera semana nos trataron como reinas». Vivían juntas en un piso, pero el trabajo prometido no llegaba. Entonces, la chica no fue tan simpática. Las reunió en un salón del chalet y, rodeada de cuatro matones, les confesó que ese viaje no era el que habían pensado: «Nos dijo que allí no habíamos venido a cuidar ancianos, sino a ejercer la prostitución». Les quitaron el pasaporte. En ese mismo instante de desconcierto comenzaron las amenazas y las palizas. También les dieron otra noticia: debían 5.800 euros. Entonces Lis ya podría añadir a su currículum un trabajo de esclava sexual en una red de trata de blancas. Pese a todo el dinero que ganaría en adelante, nunca darían esa deuda por satisfecha, así que viviría atrapada por las redes criminales.

El peaje que las mafias reclaman a las africanas es mucho mayor: hasta 50.000 euros por traerlas a España, en la mayor parte de los casos en condiciones infrahumanas y jugándose la vida. Diversas organizaciones han llegado al consenso de que ocho de cada diez prostitutas de las que trabajan en España (se calcula que son 300.000) no lo hace por su propia voluntad y está en manos de los proxenetas y de las mafias, sobre todo rumanas, brasileñas y españolas. No son todas. En 2015 nació en Madrid la Asociación Feminista de Trabajadoras del Sexo que reclama el papel de las mujeres que ejercen libremente.

Drogas por fuerza

«Antes que a Marconi nos llevaron a Sevilla, a una casa. Nos enseñaron a beber mucho alcohol y a usar drogas, porque así los clientes gastaban mucho más. Salvo pincharnos, nos obligaron a tomar todas las drogas». Las adicciones son comunes entre las mujeres. En agosto encontraron a una de ellas muerta por una sobredosis en el polígono. Llevaba dos días cadáver. Ese mismo mes, la Policía encontró el cuerpo de un hombre de 70 años que había fallecido al parecer de un infarto mientras se encontraba consumiendo drogas con una prostituta.

Cuando estaban ‘formadas’, las trajeron a Madrid y anduvieron de aquí allá. «Cada veinte días cambiábamos de ubicación porque los clientes quieren siempre carne fresca». Hay que mover la mercancía, así que cada cierto tiempo cambian. Rocío Mora, de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Ayuda a la Mujer Prostituida (APRAMP), admite que un gran porcentaje de las chicas «no sabe ni en qué ciudad está».

Al cabo del tiempo, Lis llegó a Marconi y se vio junto a una de esas hogueras. «Pareces muy libre porque enseñas las tetas, pero en realidad allí no hay libertad ninguna», explica. En esa ciénaga de asfalto, se sentía vigilada constantemente por las chicas y también por los proxenetas que observan la maquinaria tras los cristales de un asador cercano. Cada día tenía una misión: cuatrocientos, quinientos, seiscientos euros. Un servicio son 20 euros, pero no siempre. «Hay mujeres deterioradas física y psicológicamente que lo hacen por cinco. Hasta que tenías el dinero no podías volver a casa, así que podías pasar allí el tiempo que fuera. Si volvías sin el dinero, te acusaban de haberlo robado y te pegaban». En casa, las amenazas eran constantes. Muchas de las mujeres prostituidas están advertidas de que, si no siguen con el juego, van a atacar a sus seres queridos en sus países de origen. Llamar a la Policía es, para ellas, un absurdo, pues creen que son cuerpos corruptos y que las van a delatar a las mafias. «Nos hacen creer que la Policía es como la de nuestros países. Nos tienen encadenadas mentalmente». A las nigerianas las controlan con santeros de vudú. Al llegar a casa, si se quejaba, recibía una paliza. «Nos pegaban, pero no en la cara, porque perdíamos valor en la calle». Además de los golpes le ofrecían la excusa: «Cuando los clientes preguntaban, teníamos que decirles que nos habíamos caído o que a otro cliente le gustaba el sado».

Las condiciones en la calle son infrahumanas. Catorce horas trabajando sin comida a base de café, cigarros, alcohol y drogas. El frío siempre termina por hacer mella, así que las chicas enferman. El mensaje es claro: «Tienes que seguir trabajando». A los pocos meses, casi todas arrastran enfermedades, pero la deuda nunca se cubrió. Lis tocó fondo después de pasar una semana con un cliente teniendo sexo y consumiendo cocaína. Facturó 16.000 euros y reclamó que la mafia reconociera que cancelaban su deuda. Se negaron y ella se dio cuenta de que nunca saldría de ese agujero. «Pensé: o me escapo, o me matan». Y voló. La brasileña aceptó por fin la ayuda de APRAMP, que se esfuerza en ofrecer salidas reales a las mujeres. Lis denunció a los que la habían explotado y vivió tres años en un piso de protección. Pasó años rehabilitándose de su adicción a las drogas, aprendiendo oficios y asistiendo a terapia para reconstruir los escombros en los que se había convertido su vida. Meses después, sufrió una trombosis coronaria con la que pagó por todos sus excesos con los clientes. La prostitución estuvo a punto de matarla. «Estaba destruida». Hoy es agente social y patrulla las mismas calles de Marconi en una unidad de rescate de APRAMP que ofrece ayuda a las mujeres que están en su situación.

En Villaverde siguen entrando coches. Abren las ventanillas, negocian el precio de la carne, siguen adelante, vuelven a negociar, se detienen, se van… El servicio no para ni un minuto. «Es una forma más de ocio -admite Lis-, pero la gente no se da cuenta lo que hay detrás. O quizás no quiere verlo. Dicen que el de puta es el oficio más antiguo del mundo, pero yo creo que el más antiguo es el de mirar a otro lado».

En Marconi, a simple vista, los clientes no son más que siluetas. No hay un perfil definido, aunque cada vez son más jóvenes. El mito del putero sesentón se desvanece. Cada vez son más jóvenes y abundan las cuadrillas de adolescentes de hasta 14 años que han integrado las fiestas sexuales en Marconi en su rutina de ocio. Se sabe, según datos de Eurostat, que en España el 33% de los hombres ha ido de putas al menos una vez en su vida.

JOVEN, EXTRANJERA Y CON HIJOS

La prostitución es el segundo negocio que más ingresos genera en el mercado negro internacional, una lista encabezada por la falsificación de medicamentos. El perfil de la prostituta en España es el de una mujer extranjera, de menos de 35 años y con hijos a su cargo. Según un informe de Cáritas, la crisis ha llevado a muchas mujeres españolas a vender su cuerpo para sacar un dinero con el que subsistir; en la mayoría de los casos, sin conocimiento de su entorno familiar. Muchas inmigrantes afincadas en nuestro país que habían abandonado esta forma de vida se han visto obligadas a retomarla a causa de la precariedad económica.

SEXO BARATO

Por zonas: Las prostitutas se distribuyen según su raza y procedencia.

Los clientes: Cada vez más jóvenes, los hay incluso de 14 años.

400 mujeres ofrecen servicios de prostitución en el polígono Marconi, en Villaverde, a las afueras de Madrid.

40 servicios sexuales puede llevar a cabo una mujer en un día. Gran parte de estos ingresos son para los proxenetas.

20 euros es el precio medio de un ‘servicio’ en el polígono Marconi. Las más deterioradas lo hacen por cinco euros.

300.000 prostitutas se ganan la vida en España ofreciendo servicios sexuales a cambio de dinero. La mayoría son extranjeras.

80 de cada cien mujeres que ejercen la prostitución no lo hacen por su propia voluntad. Son controladas por proxenetas y mafias que las trajeron de sus países de origen.

33 de cada cien hombres españoles confiesan haber contratado en alguna ocasión servicios de prostitutas.

http://www.laverdad.es/murcia/sociedad/201701/15/marconi-carne-fuego-20170115005909-v.html

 
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Un inspector jefe de la Policía intimida a las mujeres en prostitución en un polígono industrial de Madrid

“Te jodes, te voy a multar para que empieces bien el día de trabajo” es uno de los insultos que el llamado ‘Comisario’ pronuncia en el polígono Marconi de Villaverde desde 2013.

Polígono industrial Marconi, Villaverde.

Polígono industrial Marconi, Villaverde.

SANDRA RODRÍGUEZ

MADRID.- Las mujeres que ejercen la prostitución en el polígono Marconi de Villaverde (Madrid) aseguran que sufren tratos vejatorios e insultos por parte del inspector jefe del Grupo XI de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), al que conocen como El Comisario, y su compañera policía, perteneciente al mismo organismo.

Diversas ONG dedicadas a proporcionar servicios sociales a las mujeres prostituidas (Médicos del Mundo, Hetaira y Mujeres en Zona de Conflicto, entre otras) han presentado una queja ante la Jefatura Superior de Policía, el Defensor del Pueblo y Delegación de Gobierno, con el fin de que se tomen medidas para erradicar la vulneración de los derechos de estas mujeres.

“Te jodes, te voy a multar para que empieces bien el día de trabajo”, “no vamos a parar hasta echaros de aquí” o comentarios tránsfobos llenan las calles del polígono Marconi de Villaverde, donde muchas mujeres son prostituidas. Las asociaciones de prostitución aseguran que muchas de ellas, la mayoría identificadas como víctimas potenciales de trata, “sienten miedo, se encuentran desprotegidas y temen represalias” ante estos hechos.

Los abusos policiales que declaran las mujeres se producen desde 2013, pero aseguran que se han incrementado este último año, a raíz de la entrada en vigor de la Ley de Seguridad Ciudadana. Esta norma incluye dos maneras de multar a las mujeres prostituidas: por el art. 37.5 (exhibicionismo obsceno) y por el art. 36.6 (desobediencia a la autoridad). Ésta última es la razón más frecuente de las multas en Villaverde.

Las organizaciones que operan en las calles del polígono ofreciendo asistencia sanitaria y servicios sociales a las mujeres aseguran que el llamado Comisario y su compañera, conocida como María, “deberían dedicarse a identificar y perseguir la trata, pero las mujeres no pueden confiar en ellos” debido al trato vejatorio que emplean con ellas. “Ante todo, son personas que tienen los mismos derechos que el resto”, afirman.

“Cuelga el teléfono o te llevo detenida”

Las mujeres afirman sentirse desprotegidas ante las instituciones. No disponen de pruebas que demuestren que El Comisario comete estos tratos vejatorios, humillaciones, insultos y amenazas hacia las mujeres del polígono para presentar una denuncia formal: “Intentar grabar las actuaciones del inspector es peligroso, cuando nos ve con el teléfono nos dice que o colguemos, o nos detiene”, afirman las mujeres.

El Comisario nos multa sin darnos explicaciones, tras entregar sin oponer resistencia nuestro DNI, y nos devuelve la documentación tirándola al suelo”, afirman varias mujeres de Villaverde. También han recibido amenazas por parte del inspector jefe como “la próxima vez os llevo presas” o incluso “os voy a pegar dos hostias”.

Una de las mujeres asegura que, mientras se encontraba haciendo cola en la comisaría de Aluche para renovar sus papeles, el inspector jefe se acercó a ella y le dijo alzando el tono: “Ya sé de qué te conozco, de trabajar de prostituta en el polígono. Luego iré a multarte a ti y a tus amigas”.

Las multas sin explicaciones son constantes. Una de las víctimas de estos tratos vejatorios por parte del llamado El Comisario asegura que le advirtió que “con tanta multa” no ganaría nada de dinero para comer, y él le respondió: “Estás muy gorda, no necesitas comer tanto”.

Los comentarios racistas y tránsfobos forman parte de su rutina: “Vete a zorrear a tu país”, “a limpiar escaleras”, “ojalá volvieran los tiempos de Franco para quitar a esta gente de aquí” o incidir en si las mujeres transexuales del polígono están operadas o no.

Sin medidas contra la vulneración de derechos

Las ONG dedicadas a ofrecer servicios sociales a las mujeres prostitutas han pedido que se tomen medidas tanto administrativas como penales con el inspector jefe de la Policía, según corresponda, ya que a pesar de las numerosas quejas recibidas por parte de las mujeres prostituidas y de las asociaciones que velan por sus derechos, El Comisario y su compañera conocida como María siguen patrullando por el polígono.

El portavoz de la Jefatura Superior de Policía asegura que, tras “investigaciones internas”, no se han demostrado estos hechos y que “todos los Cuerpos de Seguridad destinados al polígono de Villaverde actúan en consonancia con la ética de la policía”.

“Que se demuestre que estamos en un Estado de Derechos”, recalcan las organizaciones.

http://www.publico.es/sociedad/inspector-jefe-policia-intimida-mujeres.html

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El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

La FAVB y alcaldesas metropolitanas consideran que “frivoliza” la actividad y le exigen que “reconsidere” su postura

El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

JULIO CARBÓ

Dos prostitutas rumanas, en la calle de Sant Pau, en Ciutat Vella.

ROSA MARI SANZ

¿Abolir o regular la prostitución? Periódicamente se abre este debate a nivel social y político sin que acabe derivando en cambios significativos. De nuevo, tras la aprobación en diciembre de la puesta en marcha de un plan que dote a Barcelona de unmarco normativo municipal para la prostitución voluntaria y que elimine las multas a las mujeres, han salido voces a favor y contrarias a esta proposición que planteó Ciutadans y se aprobó con el ‘sí’ de Barcelona en Comú (BC), ERC y la CUP. Entre estas últimas, las más sonoras han llegado en forma de manifiesto: el que han suscrito las alcaldesas de Santa Coloma de Gramenet,Núria Parlón (PSC); L’Hospitalet, Núria Marín (PSC); Sant Boi,Lluïsa Moret (PSC), y Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa (CiU), para pedir a su homóloga Ada Colau (BC) que “reconsidere” su posición y refuerce las medidas para erradicar la prostitución de las calles. Tras esta iniciativa están también las entidades Moviment Democràtic de Dones y Xarxa de Municipis Lliures de Tràfic de Dones i Nenes. “Reglamentar la prostitución […] supone asumir que es una alternativa ‘laboral’ aceptable para las mujeres pobres”, denuncian.

El proyecto municipal, todavía en fase de estudio y de debate, no contempla de momento ninguna medida concreta al respecto de la regulación de la prostitución no sujeta a explotación sexual o tráfico de personas, precisa la concejala de Ciclo de la Vida, Feminismos y LGTBI, Laura Pérez. De hecho, matiza, un ayuntamiento no tiene competencias para regular esta práctica otorgando derechos laborales, ni tampoco para abolirla. Compete a la Generalitat, que aprobó en el 2002 un decreto que regula los locales donde se ejerce la prostitución, a los que fija un horario de apertura y cierre, así como una batería de condiciones sanitarias.

Lo que sí puede hacer el consistorio es introducir cambios normativos para legalizar ‘meublés’ en los que las prostitutas ejerzan de manera voluntaria y en buenas condiciones de seguridad e higiene, y donde se realicen inspecciones periódicas, una medida, reconoce Pérez, que aunque se contempla no está ni mucho menos decidida.

El consistorio puede introducir cambiosnormativos para legalizar meublés en los que las prostitutas ejerzan de manera voluntaria y en buenas condiciones de seguridad e higiene

“No soy ni abolicionista ni regulacionista. Lo que tenemos es la obligación de mejorar las condiciones de vida de las mujeres que ejercen la prostitución, de respetar sus decisiones y ofrecerles alternativas y ayudas para la formación e inserción. En definitiva, hemos de defender sus derechos como los de cualquier persona”, defiende la concejala. E insiste en que Barcelona, y todos los gobiernos, “deben tener políticas firmes contra la trata y el tráfico, pero nunca a costa de los derechos de las mujeres”.

MESA DE TRABAJO

Otra de las medidas que se debatirá en la mesa de trabajo, a la que acudirán representantes del colectivo, es reformar los proyectos para que garanticen a todas las mujeres que quieran salir de la prostitución itinerarios de empleo no estigmatizadores, “y que realmente permitan un cambio cuando así lo decidan”. Pero lo primero, insiste la concejala, es dejar de multarlas en base a unaordenanza del civismo que se está revisando.

Ese cambio podría implicar también el dejar de sancionar a los clientes, prosigue Pérez, “para asegurar un marco que no persiga a las prostitutas”. La marcha atrás de las sanciones es algo que lleva años reclamando la síndica en funciones de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, quien se muestra de acuerdo con la propuesta del ayuntamiento de crear un nuevo marco normativo.

En la otra cara de la moneda está la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB). Aunque entre esta organización conviven dos sensibilidades, una radicalmente prohibicionista y otra más próxima a la regulación, la federación ha criticado duramente el plan municipal a través de un comunicado en sintonía con el manifiesto firmado por las alcaldesas metropolitanas. Pese a que también se muestra favorable a que la Guardia Urbanadeje de multar a las mujeres, la FAVB es contraria a que se terminen las sanciones a clientes y considera que con el nuevo plan se está trasladando a la opinión pública un mensaje de normalidad por lo que respecta a la compra de servicios sexuales.

“Un ayuntamiento democrático no puede frivolizar con la realidad de la prostitución”, denuncia la FAVB

“Un ayuntamiento democrático no puede frivolizar con la realidad de la prostitución“, ha denunciado la FAVB, que considera “muy difícil promover políticas de igualdad si aceptamos la existencia legítima, en nuestra ciudad, de una reserva de mujeres exclusivamente destinadas a satisfacer los caprichos de los hombres”. En la misma nota, los vecinos consideran que el consistorio cuenta solo con la opinión del colectivo Prostitutas Indignadas, que aboga por la regulación, mientras silencia a mujeres “chinas, nigerianas, rumanas… el grueso de las mujeres prostituidas”, y exigen al consistorio “coraje para mirar la realidad cara a cara y no contentarse con soluciones fáciles”.

RESPUESTA DEL COLECTIVO

Si la propuesta del Ayuntamiento de Barcelona ha tenido esta dura respuesta por parte de la FAVB, las prostitutas tampoco se han quedado calladas ante el manifiesto contra el plan. Así, la plataforma Prostitutas Indignadas ha reclamado “responsabilidades por la violencia hacia las trabajadoras sexuales” que aseguran que han ejercido durante 10 años los gobiernos de CiU y PSC en Barcelona. La reclamación va dirigida precisamente al grupo de alcaldesas metropolitanas.

SIN LEY

  • Actividad alegal La prostitución es una actividad alegal, porque no está regulada ni prohibida por ley. Lo que sí está prohibido es el proxenetismo (lucrarse con la explotación sexual de una persona). Solo el Estado tiene competencia para legislar sobre el sexo de pago.
  • Prostíbulos La regulación de los locales donde se ejerce esta actividad alegal es competencia de la Generalitat, que promulgó una ley para regular los requisitos de higiene y seguridad de los locales de espectáculos con salas anexas.
  • Ordenanzas Los ayuntamientos pueden prohibir el ofrecimiento o la solicitud de servicios sexuales en la vía pública mediante ordenazas de civismo, mientras que la Generalitat modificó la ley de carreteras para multar a meretrices y clientes por poner en riesgo la seguridad vial.

‘No somos carne de vuestras campaña, somos mujeres con derechos’ es el título de la réplica de Prostitutas Indignadas. La plataforma subraya que no pide al gobierno de Colau “una nueva regulación de ámbito municipal”, sino “generar políticas que garanticen los derechos de todas las mujeres que ejercen la prostitución y que contrarresten las vulneraciones y las violencias que han supuesto las políticas previas”.

Además del PSC y de CiU, votó en contra de la normativa el PP. La portavoz popular Àngels Esteller ha reiterado este lunes la posición de su grupo afirmando que las medidas para acabar con la prostitución deben ser “hacer cumplir la ordenanza de convivencia que prohíbeofrecer y prestar servicios sexuales en la calle”. En este sentido, la concejala ha destacado que antes de hacer propuestas de este tipo se han de tener en cuenta las consecuencias de la prostitución y cómo se degradan los barrios que la sufren provocando problemas de convivencia. Por ello, ha propuesto reforzar la presencia policial y perseguir las mafias que explotan a estas mujeres.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/polemica-regulacion-prostitucion-barcelona-colau-5008179

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Duras críticas vecinales a Colau por la prostitución

  • La Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona acusa al gobierno municipal de frivolizar el comercio del sexo

Duras críticas vecinales a Colau por la prostitución

Una prostituta nigeriana trata de llamar la atención de posibles clientes en la Rambla (Llibert Teixidó)

La Federació d’Associació de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB) acusa alAyuntamiento de frivolizar con la realidad de la prostitución enBarcelona por su propuesta de regular esta actividad siempre que sea voluntaria. En un comunicado inusualmente duro, los vecinos criticaron la participación de la concejal de Ciclo de Vida, Feminismo y LGTBI, Laura Pérez, en un programa de televisión al que también acudieron algunas defensoras de la prostitución y en el que se “contribuyó a normalizar una situación de desigualdad que comporta el sufrimiento y la explotación de miles de mujeres y niñas, muchas de ellas en Barcelona”. Por eso, apremian al equipo de gobierno a elegir entre el modelo neoliberal alemán o el feminista abolicionista sueco y alertan del riesgo de la “prostitucionalización” de la ciudad.

El movimiento vecinal barcelonés, muy vinculado a BComú y a la alcaldesa Ada Colau, está en completo desacuerdo con la distinción que hace Laura Pérez entre las mujeres que ejercen la “prostitución de forma libre y forzosa” y la intención del Ayuntamiento para que aquellas mujeres que ejercen esta actividad desde la libertad tengan “derechos, seguridad y condiciones higiénicas”. La FAVB considera que si hay tráfico de mujeres es porque hay demanda y apunta que cuando se habla de comercio del sexo “la cuestión de la libertad no es pertinente y lo que sí es importante es la igualdad”.

A pesar de que se muestra favorable a que el Ayuntamiento elimine las multes a las mujeres que se prostituyan en la calle, la FAVB es contraria a que se deje de sancionar al cliente. Y considera que con la posible regulación se está trasladando a la opinión pública un mensaje de normalidad por lo que respecta a la compra de servicios sexuales. “Por la puerta de atrás, se instala de hecho un modelo de relaciones que certifica un privilegio ancestral de los hombres”.

El pasado mes de noviembre el Ayuntamiento aprobó una propuesta de Ciutadans para empezar a preparar una normativa sobre la prostitución voluntaria. Fue en ese momento cuando se acordó modificar la actual ordenanza para dejar de sancionar a las prostitutas que ejercen en la calle. Lo cierto es que la normativa no ha servido para reducir la presencia de este colectivo ni para luchar contra las mafias internacionales que comercian con sexo. Esta es una de las razones que esgrime el equipo de gobierno para elaborar un nuevo marco normativo –con las limitaciones que puede tener el Ayuntamiento en esta materia– con el que dotar de derechos a estas mujeres. La alcaldesa Ada Colau en la conferencia celebrada el pasado miércoles en el Col·legi de Periodistes, abordó también la cuestión de la prostitución. En ningún momento utilizó el término “regulación”, pero sí instó a ­trabajar sosegadamente y contar con la opinión de este colectivo “como actores y no como sujetos pasivos”.

La FAVB, sin embargo, considera que el Ayuntamiento parece sólo contar con la opinión de las “putas indignadas” –colectivo a favor de regular la actividad–, mientras silencia a “chinas, nigerianas, rumanas…. el grueso de las mujeres prostituidas”. Considera que no hay diferencias entre una chica nigeriana prostituida en las Ramblas o explotada en un discreto burdel del Eixample.

Por eso, reclaman que se elabore una encuesta rigurosa para saber cuántas mujeres son prostituidas en Barcelona y en qué condiciones. También reiteran su petición de participar en el consejo asesor del servicio municipal Abits. La FAVB reclama al Ayuntamiento coraje para mirar a la realidad cara a cara y no contentarse con discursos fáciles y que tranquilizan la conciencia de la opinión pública.

El comunicado es especialmente crítico con la concejal Pérez y la permisividad ante las declaraciones de Clarissa Velocci, portavoz de Genera, que aseguró en dicho programa de TV3 “que no se sabe cuántas putas hay”, “quizás todas lo somos” o “el matrimonio es una forma de prostitución”.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160115/301411262777/criticas-colau-prostitucion.html

Dures crítiques veïnals a Colau per la prostitució

  • La Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona acusa el govern municipal de frivolitzar el comerç del sexe

Dures crítiques veïnals a Colau per la prostitució

Una prostituta nigeriana prova de cridar l’atenció de possibles clients a la Rambla (Llibert Teixidó)

La Federació d’Associació de Veïns i Veïnes de Barcelona ( FAVB) acusal’Ajuntament de frivolitzar la realitat de la prostitució a Barcelona per la seva proposta de regular aquesta activitat sempre que sigui voluntària. En un comunicat inusualment dur, els veïns van criticar la participació de la regidora de Cicle de Vida, Feminisme i LGTBI, Laura Pérez, en un programa de televisió al qual també van anar algunes defensores de la prostitució i en el qual es “va contribuir a normalitzar una situació de desigualtat que comporta el patiment i l’explotació de milers de dones i nenes, moltes d’elles a Barcelona”. Per això, apressen l’equip de govern a triar entre el model neoliberal alemany i el feminista abolicionista suec, i alerten del risc de la “ prostitucionalització” de la ciutat.

El moviment veïnal barceloní, molt vinculat a BComú i a l’alcaldessa Ada Colau, està en complet desacord amb la distinció que fa Laura Pérez entre les dones que exerceixen la “prostitució de manera lliure i les que ho fan de manera forçosa”, i la intenció de l’Ajuntament que les dones que exerceixen aquesta activitat des de la llibertat tinguin “drets, seguretat i condicions higièniques”.

La FAVB considera que si hi ha tràfic de dones és perquè hi ha demanda, i apunta que quan es parla de comerç del sexe “la qüestió de la llibertat no és pertinent, i el que sí que és important és la igualtat”.

Malgrat que es mostra favorable que l’Ajuntament elimini les multes a les dones que es prostitueixin al carrer, la FAVB és contrària que es deixi de sancionar el client. I considera que amb la possible regulació s’està traslladant a l’opinió pública un missatge de normalitat pel que fa a la compra de serveis sexuals. “Per la porta del darrere s’instal·la de fet un model de relacions que certifica un privilegi ancestral dels homes”.

El mes de novembre passat l’Ajuntament de Barcelona va aprovar una proposta de Ciutadans per començar a preparar una normativa sobre la prostitució voluntària. Va ser en aquell moment quan es va acordar modificar l’actual ordenança per deixar de sancionar les prostitutes que exerceixen al carrer. El cert és que la normativa no ha servit per reduir la presència d’aquest col·lectiu ni per lluitar contra les màfies internacionals que comercien amb el sexe. Aquesta és una de les raons que esgrimeix l’equip de govern per elaborar un nou marc normatiu –amb les limitacions que pot tenir l’Ajuntament en aquesta matèria– amb el qual es pugui dotar aquestes dones de drets.

L’alcaldessa Ada Colau, en la conferència celebrada dimecres passat al Col·legi de Periodistes, va abordar també la qüestió de la prostitució. En cap moment no va utilitzar el terme “regulació”, però sí que va demanar que es treballi assossegadament i que es tingui en compte l’opinió d’aquest col·lectiu “ com a actors i no com a subjectes passius”.

La FAVB, tot i això, considera que l’Ajuntament sembla que només té en compte l’opinió de les Prostitutes Indignades –col·lectiu a favor de regular l’activitat–, mentre silencia “les xineses, les nigerianes, les romaneses…. el gruix de les dones prostituïdes”. Considera que no hi ha diferències entre una noia nigeriana prostituïda a la Rambla o explotada en un discret bordell de l’ Eixample.

Per això, reclama que s’elabori una enquesta rigorosa per saber quantes dones són prostituïdes a Barcelona i en quines condicions. També reiteren la seva petició de participar en el consell assessor del servei municipal Abits. La FAVB reclama a l’Ajuntament coratge per mirar la realitat cara a cara i no acontentar-se amb discursos fàcils i que tranquil·litzen la consciència de l’opinió pública.

El comunicat és especialment crític amb la regidora Pérez i la permissivitat davant les decla­racions de Clarissa Velocci, ­portaveu de Genera, que va as­segurar en l’esmentat programa de TV3 “que no se sap quantes ­putes hi ha, potser totes ho som” o “el matrimoni és una forma de prostitució”.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20160115/301411258507/criticas-prostitucion-colau.html

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La prostitución divide al PSOE

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, firmando ayer el...El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, firmando ayer el Compromiso Socialista con la Ciencia junto a la secretaria de Innovación, la diputada María González Veracruz. Ballesteros EFE

El programa electoral plantea ‘abolir’ el sexo de pago pero parte de la Ejecutiva prefería no abordar el asunto

Pedro Sánchez sí ha evitado que se penalice a los clientes, como querían las feministas

El PSOE llevará en su programa electoral para las elecciones generales de 2015 la apuesta más avanzada de lucha contra la prostitución de su historia, como reconocen tanto dentro del partido como en las asociaciones de mujeres. Sin embargo, Pedro Sánchez y su equipo más próximo decidieron no llegar tan lejos como algunas mujeres de la Ejecutiva querían. Finalmente, Sánchez evitó proponer la penalización de la compra de servicios sexuales, como pretendía la secretaria de Igualdad del partido, Carmen Montón.

El programa sí introduce la penalización de la llamada tercería locativa (el alquiler de habitaciones para la prostitución, como ocurre en los prostíbulos y locales de alterne). El texto también sanciona la demanda y compra de prostitución, siempre a los clientes, nunca a las prostitutas, pero no lo introduce en el Código Penal.

Los debates sobre este asunto han despertado una viva controversia interna en la dirección del PSOE desde el pasado verano y en varias reuniones, como ha podido saber EL MUNDO.

Estos debates fueron protagonizados por miembros de la Ejecutiva, coordinados por Meritxell Batet, y por personas que forman parte del comité de sabios que asesora a Pedro Sánchez como Victoria Camps, que se ocupa de ética, o Gregorio Cámara, que está especializado en asuntos constitucionales.

Carmen Montón trasladó a la coordinadora del programa socialista, Meritxell Batet, una batería de propuestas “encaminadas a la abolición de la prostitución” por ser “una de las manifestaciones más crueles de desigualdad”, según defiende la Secretaría de Igualdad que dirige.

Según el planteamiento que detalló la ahora consejera de Sanidad de laGeneralitat Valenciana, la prostitución “supone una vulneración de los más elementales derechos humanos”. Por eso, la apuesta del PSOE, en su opinión, debería dirigirse a “erradicarla”.

Esta argumentación fue asumida por los principales dirigentes del PSOE. Pero parte de la Ejecutiva -en especial hombres- se resistió a introducir en el programa medidas que pueden ser polémicas en un asunto sensible y sobre el que no hay consenso social.

Varios miembros de la dirección del PSOE preferían no aprobar medidas coercitivas contra los clientes de las prostitutas, según han explicado a este diario fuentes de la Ejecutiva. Su intención era que el programa se limitara a perseguir el proxenetismo y la trata de mujeres con fines de explotación sexual, como se ha hecho en anteriores programas electorales. Pero sin entrar tampoco en la penalización de los prostíbulos.

La primera propuesta de Montón, según un borrador en poder de este diario, proponía incluso “penalizar la compra de servicios sexuales”. Es decir, introducir en el Código Penal el consumo de sexo de pago. Pero finalmente se desechó para perseguir un mayor consenso social. En el texto definitivo figura “sancionar la demanda y compra de prostitución”.

Fuentes socialistas explican que la penalización del consumo de prostitución sólo se ha planteado en Francia y no de forma tajante: la ley francesa ahora en discusión sanciona a los clientes de la prostitución dos veces. A la tercera, por una cuestión de reincidencia, los penaliza.

Lo que tiene claro todo el partido es que el PSOE debe estar en contra de legalizar la prostitución, como propone Ciudadanos. Fuentes de la Ejecutiva explican que esto sería “un regalo para los proxenetas y los traficantes” porque “promueve el tráfico sexual” y “no supone un control de la industria del sexo”, sino que la expande al aumentar la prostitución clandestina, ilegal y la que se produce en la calle.

El ejemplo, según estas fuentes, está en Alemania, que legalizó la prostitución hace 10 años. En ese tiempo, afirman en el PSOE, la industria del sexo se ha disparado y no ha aumentado la seguridad ni de las meretrices, ni de los clientes. De hecho, son menos de 50 las prostitutas que se han dado de alta en laSeguridad Social.

Fuentes de la dirección del PSOE admiten que la pretendida “abolición de la prostitución” es un objetivo imposible. “Pero no por ello vamos a renunciar a ello”, argumentan las mismas fuentes, “igual de imposible es acabar con las muertes por accidentes de tráfico, pero hay que intentar aproximarse lo máximo posible a cero”, añadieron, y por eso el anterior Gobierno socialista aprobó el carné de conducir por puntos, explican.

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La ‘Ley Mordaza’ sanciona a una mujer prostituida por una mafia

  • La Policía le multa por ‘exhibición obscena del cuerpo desnudo’

  • La Delegación del Gobierno en Madrid dice que no fue multada, sino ‘denunciada’

«Realizar en la vía pública actos de provocación sexual mediante la exhibición obscena del cuerpo desnudo y sus partes más íntimas al objeto de captar clientes para ejercer la prostitución con el consiguiente riesgo para la seguridad vial».

Este párrafo vale 600 euros. Y mil miedos. Es el párrafo de una multa nacida en la Ley Mordaza. Un párrafo contra la prostitución, pero no al cliente, sino a la víctima. Son líneas sobre Svetana, captada por una red de trata para la explotación sexual, y que el 24 de julio fue denunciada por la Policía Nacional en Madrid.

Svetana tiene que pagar a la mafia que la trajo a España 300 euros por el sitio donde vende su sexo al de otros. La red que la explota le obliga a mostrar su cuerpo desnudo como un anzuelo de carne para los clientes. Una parte del dinero de sus servicios se la da a sus chulos para ir aliviando la deuda que tiene con ellos. El viernes pasado, mientras se sometía a las leyes de su mafia, la Policía la denunció por «exhibición obscena de su cuerpo desnudo para ejercer la prostitución». Y así, con el artículo 37.5, Svetana se convirtió en una de las primeras prostitutas castigadas por la Ley de Seguridad Ciudadana, una víctima de trata pagando el estreno de la Ley Mordaza.

«Cuando llegamos estaba llorando y asustada porque un policía había apuntado sus datos y la había multado. Se tenía que vestir y eso era perder dinero, sufrir otra paliza y hacer más servicios para pagar la deuda con la red». Habla Ana, una de las mediadoras de la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (Apramp).

Los policías que barrieron la colonia Marconi, en Villaverde, llevaban reciente la ley que les permite multar la «realización o incitación a la realización de actos que atenten contra la libertad e indemnidad sexual, o ejecutar actos de exhibición obscena, cuando no constituya infracción penal». Svetana (nombre falso por seguridad) estaba en la vía pública, desnuda y prostituyéndose: sanción.

Los policías ‘no multaron’

La Delegación del Gobierno en Madrid sostiene que los policías «no multaron», sino que «levantaron un acta de denuncia». El órgano del Ministerio del Interior dice que la denuncia debe llegar a la Delegación y ésta decidir si «inicia o no» un expediente sancionador. «Y la denuncia aún no ha llegado». «Seguimos centrados en sancionar a los clientes».

Pero la ley que usaron los agentes para «denunciar» marca las sanciones que corresponden al párrafo de la multa. Es una «infracción leve con multa de entre 100 y 600 euros». De hecho, la copia señala el «artículo 37, apartado 5», es decir, las infracciones sancionadas entre 100 y 600 euros.

Aunque en la denuncia no se aprecia cantidad alguna, Apramp recuerda que la mujer contó que la Policía le dijo que eran 600 euros de multa. «Los policías no detectaron que era una víctima y la multaron o denunciaron, con lo que conlleva de intimidación». Rocío Mora, coordinadora de Apramp, habla de «doble victimización». «Esa mujer no está en la calle desnuda porque quiere. Ni ella, ni ninguna. Son prostituidas contra su voluntad. Y las multas indiscriminadas contribuirán a complicar más sus vidas porque las mafias las quitarán de la calle y las meterán en pisos, espacios invisibles. Allí vivirán hacinadas, sin información, y será más difícil que las ayudemos».

http://www.elmundo.es/espana/2015/07/28/55b7a55f46163fd61f8b4595.html

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¡Siempre puta!

¡Siempre puta!

Dicen que es el oficio más antiguo del mundo. En España no es difícil encontrar un club de alterne recorriendo alguna carretera. Tampoco lo es encontrar a mujeres casi desnudas esperando la llegada de un cliente en algunas zonas urbanas. La prostitución es un negocio que mueve millones en negro, vive a espaldas de la ley, en ocasiones explota a seres humanos, aunque también es ejercido de forma potestativa. La cantidad de tabúes que envuelven el ejercicio de la prostitución es enorme. Las preguntas sobre este oficio brotan por sí mismas, reforzadas por el profundo desconocimiento que hay sobre él. Para formar una opinión con perspectiva es necesario conocer algunos datos sobre la prostitución, y el testimonio de quienes ejercen este oficio.

En España hay casi 24 millones de mujeres, se calcula que unas 400.000 ejercen la prostitución. Cerca de un 90% lo hacen a la fuerza, víctimas de redes de explotación sexual. Hay organizaciones que ponen en duda la veracidad del dato. Comisiones Obreras, en el libro “Derechos de Ciudadanía para Trabajadoras y Trabajadores del sexo” asegura que, en realidad, son unas 20.000 las personas que se prostituyen. La Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) asegura que la trata de blancas es más rentable que el tráfico de armas. Según la guía sobre la trata de personas con fines de explotación sexual de 2011, editada por el Ministerio de Sanidad, y presentada por la Asociación para la Reinserción de Mujeres Prostituidas (APRAMP), España encabeza el consumo de prostitución de la Unión Europea. Un 39% de hombres españoles ha pagado alguna vez a cambio de sexo. En el año 2008, la Guardia Civil contabilizó 936 clubes en los que se ejerce la prostitución. La Agencia Tributaria aportó datos en 2005 según los cuales se calculaba una recaudación de 1.124 millones de euros si se legalizase la prostitución. Según un reciente estudio de Feminicidio.net basado en informaciones publicadas en prensa, cerca de 20 prostitutas han sido asesinadas en los últimos tres años. Debido a la fecha de publicación, ese estudio no incluye a las dos mujeres asesinadas por el falso monje shaolín, hace pocos días.

En 2010 pude conversar unos minutos con Eva, una mujer ghanesa que ejercía la prostitución forzada. Se abalanzó sobre el coche para conseguir unos euros con los que saldar la deuda contraída con quienes la trajeron hasta España engañada. Es un patrón que se repite en la mayoría de casos de trata de blancas. Las mafias estafan a mujeres prometiéndoles un falso trabajo y, una vez en España son obligadas a prostituirse. Sin embargo, es muy poco lo que conocemos sobre el ejercicio libre de la prostitución. A pesar de los clichés, los tabúes, el desconocimiento, y los interrogantes ético-morales que se levantan al hablar de la prostitución, hay quienes la elijen de forma libre como forma de ganarse la vida. Contacto con Paula, una barcelonesa que se prostituye por decisión propia. Tarda unos pocos minutos en contestar a mí propuesta, aceptando la entrevista. Lo primero que le pregunto es el motivo que le llevó convertirse en una trabajadora sexual. Por el mismo motivo que llegamos todas las personas que la ejercemos: una necesidad económica perentoria –contesta. No creo que nadie se plantee ejercer este trabajo como opción objetiva, como vocación. Su respuesta es concisa, y directa. Sin embargo, me plantea una duda que no compartiré con ella a lo largo de la entrevista. Si es la necesidad urgente de dinero la que instiga a las personas a prostituirse, ¿podemos hablar en algún caso de prostitución potestativa?

-Tu oficio no tiene buena popularidad y, seguramente, no será sencillo de desarrollar.

Ningún trabajo es fácil de llevar a cabo. La prostitución no es una excepción y, además, conlleva el valor negativo de no poder aprenderlo en ningún sitio. No hay escuelas de putas, no se imparten cursos de formación que te cuenten cómo debes llevar a cabo tu labor en el día a día. Esa es, también, una de las causas por las que no tiene buena popularidad. La exclusión social, el estigma que te persigue lo hacen anti social. Pero si te gusta el sexo y no tienes tabúes; si eres capaz de jugar a practicar sexo con completos desconocidos, este trabajo te aporta un punto humano enorme. Lo de menos es el sexo por el sexo. Lo demás, el afecto que das y recibes.

Antes de plantearte ejercer la prostitución ¿te planteaste otras alternativas?, ¿es el último recurso?

Quien dice, en el presente, en el pasado o en el futuro, que la prostitución es la última alternativa, ha mentido, miente y mentirá. (La negación de la prostitución ejercida por las putas es fruto del estigma –afirma) Siempre hay otras salidas. En mi caso tengo familia y amigos que me hubieran prestado el dinero suficiente para salir adelante sin ningún problema. Pero no quise recurrir a ellos. Ni a nadie. Era perfectamente capaz de llevar a cabo la salida de mi propia crisis, sin más ayuda que la de mi voluntad. He sabido sacarle provecho a un negocio que debería haberme avergonzado y humillado y que, en lugar de ello, me ha empoderado como mujer y me ha hecho mejor ser humano.

-Durante un tiempo tu presencia en medios de comunicación fue desde el anonimato, a cara cubierta. ¿Qué te hizo salir del armario y mostrarte sin tapujos?

Como trabajadora sexual veía absolutamente necesario llegar a la opinión pública hablando de normalización. Pero ¿cómo podía hablar de ella, si lo hacía a escondidas? Hablé primero con mi hijo, y luego con el resto de mi familia. Y fue el principio de mi liberación como mujer prostituta. No puedes hablar de normalidad tras el anonimato. Es absurdo. Mi libertad desde ese momento es enorme. Y la aceptación social hasta ahora, del cien por cien.

¿Acarrea problemas familiares/de pareja ejercer la prostitución de forma voluntaria y pública?

Los problemas de ejercer la prostitución no difieren de los de ser maestro o policía, por decir un par de profesiones al azar. El enfoque es lo más importante. Es decir, si lo planteas desde el victimismo, tu entorno te percibirá como una víctima a la que hay que salvar de un destino tan deplorable. Si te ven convencida de lo que haces, si te perciben feliz, si logras hacerles entender que tu trabajo nada tiene que ver con la dignidad o con la falta de ella, sino que es una opción, todos a tu alrededor perciben la prostitución como algo beneficioso para ti y para la sociedad.

Como no podemos hacer la entrevista cara a cara, la hacemos a través de internet. Le envío las preguntas en un correo que contesta con las respuestas. El modelo de entrevista no da margen para rebatir o repreguntar. Cuando le pregunto cómo es ser prostituta, responde con una evasiva: no comprendo la pregunta… ¿Cómo es ser periodista? ¿Cómo es ser ginecóloga? Basta leer entrelíneas para saber su intención: dejar claro que la prostitución es como cualquier otro oficio.

¿Cuál es el principal problema al que se enfrenta una mujer que ejerce la prostitución?

La cruel y despiadada sociedad y sus prejuicios. La falsa moralina y el estigma. Cuando te liberas de ellos y decides por ti misma si quieres o no seguir en la prostitución es cuando aprendes a amar tú trabajo, sin tapujos y sin auto-engaños.

¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de la prostitución?

De nuevo la pregunta es tan genérica que es imposible de responder. Un periodista te dirá que lo peor de su trabajo es soportar la presión del no saber dónde estará ese mismo día, por la tarde. Tal vez en Turquía o en Irán. Otro, por el contrario, responderá que justamente ese punto de la profesión es lo que más le gusta. Todo trabajo tiene sus pros y contras.

Según algunas estadísticas, un 90% de las prostitutas son víctimas de mafias que las explotan sexualmente. ¿Cuál podría ser la solución para terminar con la prostitución forzada?

Esa cifra con tan mala saña, que se hizo pública a través del fallecido Ministerio de Igualdad a cuyo frente estaba la miembraBibiana Aído, ya fue rebatida por el propio Parlamente Europeo que le dio un buen rapapolvo público a la abolicionista ex ministra. Las cifras que se manejan son bien distintas -una de cada 7 mujeres-. Pero las activistas tampoco estamos de acuerdo. No hay cifras reales. No hay suficientes datos para realizar estadísticas y de todos modos, no hablamos de números ni de manzanas, si no de seres humanos. La solución para terminar con las mafias que tratan con seres humanos, no sólo con fines de explotación sexual, sino también en el sector de la industria, o la agricultura por ejemplo, sólo está en manos de los políticos, por esa razón no se termina con ellas.

El movimiento feminista parece bifurcarse respecto al tema de la prostitución. Por un lado están las personas partidarias de la legalización para favorecer a quienes quieran ejercerla y como posible solución para quienes son explotadas; por otro, hay quienes creen que no se debería negociar con el sexo, y están en contra de la legalización.

En este caso ya no hablamos de feministas o no. Hablamos de pro-derechos para  las prostitutas y de abolicionistas. Ellas, las abolicionistas, nos niegan la palabra en convenciones, reuniones, charlas, etc… Reciben millones en subvenciones para atacar a otras mujeres. Ellas no son feministas. Nunca una mujer que se declare feminista, luchará en contra de los derechos políticos, sociales y laborales de todo un colectivo laboral formado principalmente por mujeres.

¿Qué opinas de las dos posturas? ¿Se debería legalizar el ejercicio libre de la prostitución?

Absolutamente, sí. Resulta incomprensible que, en pleno siglo XXI, las putas carezcan de Seguridad Social si trabajan para terceros. Vergonzoso debería resultarles a políticos y a abolicionistas que nuestros hijos y/o parejas puedan ser acusados de proxenetismo sólo por el simple hecho de convivir con nosotras y vivir de nuestros ingresos. Jamás se puede estar de acuerdo con el movimiento abolicionista si uno se considera mínimamente defensor de los Derechos Humanos.

¿Has sentido rechazo por ejercer la prostitución?

He sentido admiración y muchísima curiosidad. Ganas de saber por parte de la sociedad, que también está harta de que los medios les mientan y que los políticos nos obvien. De que las feminazis nos ninguneen y de que nadie luche por nuestros derechos en las altas instancias políticas.

Según un informe de Feminicidio.net, en los últimos años cerca de 20 mujeres que ejercían la prostitución han sido asesinadas. ¿Es la violencia un riesgo constante en tu trabajo? ¿Has vivido situaciones de violencia?

Con todos mis respetos hacia ese página de abolicionistas, ¿puedes decirme cuántas mujeres no putas han muerto sólo este año 2013 a manos de sus parejas, novios, esposos, maridos, padres, hermanos…

Junto al cuestionario, envío una serie de dudas para la publicación, como el nombre que debemos utilizar: Paula Vip es mi nombre artístico y por el que podrás encontrar más información sobre mí y mis andanzas. Pero Paula VIP no se avergüenza ni esconde.  El pasado 11 de mayo de 2012, fundó la Asociación de Profesionales del Sexo junto a otras compañeras.  Tanto en Aprosex (www.aprosex.org), como en otras entrevistas Paula utiliza su nombre real. Dar la cara, también implica exponerte al público con todas sus consecuencias –asegura. ¿Y cómo me refiero a ti? ¿Qué te consideras? Su respuesta, clara y concisa, no deja lugar a dudas. Paula lo tiene claro, ella es ¡Puta, siempre puta!

*Los datos están extraídos de diferentes noticias publicadas en prensa nacional, de informes y estudios mencionados en el artículo, y de la Asociación para la Reinserción de Mujeres Prostituidas (APRAMP)

http://hctrbloguero.blogspot.com.es/2013/06/siempre-puta-paulavip-prostitucion-espana-feminismo.html?m=1

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La Policía detecta un 25% más de prostitutas en un año y alerta del auge de las mafias nigerianas

Prostitución

Imagen de archivo de una operación de la Policía Nacional contra la prostitución. (ARCHIVO)

El año pasado fueron identificadas 16.200, frente a las 13.000 registradas en 2013.

Aunque la Policía cree que hay un tercio más de meretrices sin identificar.

Las mafias nigerianas son ahora las mejor organizadas: captan en Nigeria, controlan el transporte por África, el cruce a España y la explotación aquí.

Interior hace balance del primer plan contra la trata de seres humanos, y anuncia que en el segundo se perseguirá al cliente de la prostitución.

 

Osaro James Bush, alias ‘Mister Bush’, es un esclavista del siglo XXI. Trafica con mujeres, jóvenes sobre todo, a las que capta en Nigeria mediante engaños para que viajen a España, al paraíso europeo, donde podrán trabajar, por ejemplo, limpiando casas o en una peluquería. Las chicas, que no tienen mucho futuro en la ciudad de Benin City, de donde salen la mayoría, aceptan, sin saber que contraen una deuda de unos 50.000 euros con la organización que consigue que lleguen a España. Faith y Mercy hicieron ese viaje cuando eran unas niñas. En agosto de 2014, con 16 años, lograron llegar a nuestro país en patera, cruzando el Estrecho. Tras pasar unos días con una ONG, la red que había pagado por ellas en Nigeria consiguió que hicieran lo que habían venido a hacer: prostituirse. Las enviaron a la ciudad almeriense de Vícar, donde había una especie de club de alterne montado y oculto entre los miles de invernaderos que inundan la ciudad. El 27 de marzo la Policía anunciaba su liberación. Su proxeneta las había ocultado en una cámara frigorífica. Con un servicio sexual que vale 15 euros como mucho, las dos menores podían tardar años y años en saldar la deuda contraída con la mafia que las explotaba. En los últimos seis años (2009-2014), el Ministerio del Interior ha detectado a 77.000 posibles víctimas de explotación sexual, 16.000 de ellas en 2014. En los cuatro primeros meses de 2015 se han identificado otras 4.900 víctimas, lo que eleva la cifra total a 81.900 víctimas. La inmensa mayoría mujeres obligadas a prostituirse en locales de alterne, polígonos industriales, casas de cita, carreteras… Interior lleva ya años trabajando en un mapa de la explotación sexual en España, un trabajo complicado en el que muchas de las víctimas repiten cuando la Policía Nacional o la Guardia Civil realizan una nueva inspección en un local donde se ejerce la prostitución. ¿Cuántas mujeres son prostituidas contra su voluntad? Es la pregunta del millón. “Si en 2014 detectamos 16.200 víctimas, la experiencia nos dice que puede haber en total un tercio más, es decir, unas 48.000 personas”, explica José Nieto, Jefe del Centro de Inteligencia de la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal (UCRIF) de la Policía Nacional, seguramente el mayor experto policial en la materia. Solo el 10% de las víctimas acepta colaborar con la Justicia y la Policía Los datos también demuestran que la lacra de la explotación no se detiene con el paso de los años, dentro de un ‘negocio’ que genera cinco millones de euros al día: 6.100 víctimas en 2009; 15.000 en 2010; 14.300 en 2011; 12.300 en 2012; 13.000 en 2013 y 16.200 en 2014. Solo el 10% acepta colaborar con la Justicia. En abril de 2013, la Policía Nacional puso en marcha el primer Plan contra la Trata de Seres Humanos con Fines de Explotación Sexual. Los resultados, presentados el jueves 14 de mayo, hablan de más de 460 operaciones policiales y 1.450 detenidos. En breve comenzará la segunda fase del plan, que destacará por aumentar la presión sobre los clientes de servicios de prostitución “hasta hacerla insoportable”. La Ley de Seguridad Ciudadana permitirá a los policías sancionar administrativamente a los clientes que soliciten servicios sexuales en las proximidades de lugares frecuentados por menores, como colegios o parques infantiles. También se multará a quienes reclamen estos servicios en las carreteras. Al margen del plan, la UCRIF ha detectado que las mafias nigerianas son en este momento las más peligrosas, por la violencia e intimidación que generan hacia las mujeres, “el vudú les ayuda mucho”; tanto por la estructura que poseen, capaces de captar a las chicas en Nigeria, transportarlas por medio África hasta Marruecos, pasarlas a España y controlarlas en nuestro país para que ejerzan la prostitución. De hecho, la Audiencia Provincial de Madrid acaba de dictar una sentencia pionera contra una red nigeriana que traía chicas a nuestro país bajo la amenaza del vudú: Les quitaban pelo, les cortaban vello púbico y les arrancaban uñas para realizar con todo ello un rito que ataba emocionalmente a las chicas con la organización. La Audiencia ha condenado a dos mujeres, dos hermanas, a 18 años de prisión, las encargadas de controlar a las chicas en Madrid. Lo pionero de esta sentencia es que además de la condena por prostitución coactiva también se las considera culpables de inmigración ilegal, lo que abre el camino para que las condenas a estas mafias sean mucho mayores y se castigue no solo la explotación, sino también la infraestructura que trae estas víctimas a España. De hecho, agentes de la Policía Nacional han viajado recientemente a Nigeria para colaborar con EEUU e Israel para ayudar en los secuestros de niñas perpetrados por el grupo terrorista Boko Haram. Los policías españoles han enseñado a sus colegas extranjeros las rutas más frecuentes utilizadas por las redes de trata de seres humanos. El objetivo era que las niñas secuestradas por los terroristas acabaran en los esclavistas, y que estos las llevaran a Europa a prostituirse. De momento no se ha detectado ningún caso. La ruta dura y la ruta cara José Nieto explica que las mafias nigerianas utilizan dos rutas para llegar a España; la dura y la cara. La primera supone un infierno para las chicas. Pueden tardar entre 7 meses y año y medio en llegar a España. Deben cruzar zonas controladas por grupos ‘yihadistas’ y compartir rutas que utilizan los narcotraficantes de cocaína y los traficantes de armas. Zonas controladas que requieren un peaje para pasar. A falta de dinero, solo pueden ofrecer sexo. Ya empiezan a ser prostituidas por el camino. “Por eso ya es normal ver en las pateras que cruzan el Estrecho a mujeres embarazadas o con niños pequeños”, señala Nieto. Una importante parada en el camino Tamanrasse, ciudad del sur de Argelia, “donde confluyen varias rutas”. Ahí el camino se bifurca para Libia (para saltar a Italia) o para Marruecos (para saltar a España). En Marruecos las mujeres nigerianas también trabajan prostituyéndose para conseguir dinero o incluso para quedarse embarazadas. “Las mujeres embarazadas o con hijos pequeños no son expulsadas. Si llegan a nuestro país en patera, pasan a ser atendidas por ONG. Entonces no es difícil para las redes que las captaron en su país de origen recurrir a la amenaza del vudú y hacer que dejen la ONG para empezar a prostituirse. Generalmente empiezan en el sur de Andalucía”. La otra ruta, la cara, supone que la organización las lleva en avión de Lagos (Nigeria) a Casablanca, una especie de ‘Bruselas’ marroquí. Marruecos no exige visado. Luego las mafias les proporcionan documentación falsa no para volar a aeropuertos españoles, donde el control es mayor, sino para viajar a países de Europa del Este que pertenecen a la UE. Luego, con la libertad de las fronteras europeas, bajan a España. Entonces las chicas, hayan llegado a través de una ruta u otra, saben que tienen que empezar a saldar una deuda media de 50.000 euros con la mafia. Empieza su calvario en nuestro país. La red de ‘Mister Bush’ elegía la ruta cara, en avión. Una vez en Madrid, recluía a las chicas en pisos y les quitaba la documentación. Ahora pertenecían a ‘Mister Bush’. Si el vudú no era suficiente, las palizas les recordaba la deuda contraída con la organización. Las chicas de ‘Mister Bush’, controladas en todo momento, solían solicitar asilo político en Madrid, ya que el Gobierno español concede un permiso provisional de residencia de seis meses mientras se resuelve su expediente. Seis meses que permite una regularización temporal que evita contratiempos. Luego las chicas, en grupos pequeños, eran distribuidas por locales de alterne o en pisos. Nuevamente el vudú y el dolor físico hacían el resto. Controladas por ‘mamis’, su deuda difícilmente baja, ya que las mafias van sumando castigos y nuevos gastos (ropa, alquileres, preservativos…) para que la chica siga siendo esclava hasta que ‘Mister Bush’ decida. Su red colocó a las chicas en Madrid, Córdoba, Málaga, Tarragona, A Coruña e incluso Suiza, una red que llevaba 16 años engañando y explotando a nigerianas. Si tienen niños, es mucho peor. En el argot policial se llaman ‘niños ancla’, ya que al ser retenidos por la organización, la madre se ve obligada a seguir fielmente las instrucciones del grupo. Rumanas: de grandes redes al ‘lover boy’ En los dos años que ha durado la primera fase del plan, Policía Nacional y Guardia Civil han inspeccionado 2.900 lugares donde se ejercía la prostitución. Un alto porcentaje de mujeres son inmigrantes, sobre todo rumanas, chinas, brasileñas y nigerianas. Por su proximidad geográfica a España y porque Rumanía pertenece a la Unión Europa, las rumanas encabezan el ranking. Con el paso del tiempo las redes rumanas han ido cambiando de fisionomía. Antes de 2007 (cuando el país no pertenecía a la UE), las chicas llegaban a España gracias a las grandes redes que tenían infraestructura y documentación falsa para ello. Era la época en la que Ioan Clamparu, alias ‘cabeza de cerdo’ se instaló en España, convirtiéndose en el gran proxeneta de nuestro país, donde se hizo con un harén de esclavas sexuales de más de 600 mujeres. La violencia era su manual (en el juicio contra él una chica le acusó de descuartizar a otra) y no consentía embarazos. Las que se quedaban debían abortar. Cayó en septiembre de 2011 y fue condenado a 30 años de prisión. Sus herederos intentaron rehacer el ‘imperio’ en España, pero la Policía les detuvo en febrero de este año. ‘Cabeza de cerdo’ es tan peligroso que cada cierto tiempo es cambiado de prisión (ahora está en una gallega) para que no pueda ‘comprar’ a funcionarios o crear pequeñas estructuras mafiosas dentro de la cárcel. También se han detectado en nuestro país redes búlgaras y rusas de explotación sexual. El perfil que más predomina entre la víctimas es el de chica rumana, de 23 a 27 años Detrás de una prostituta rumana siempre hay un proxeneta, señalan desde la UCRIF. La verdad es que el perfil que más se repite entre las víctimas de la explotación sexual en España es la de una mujer de nacionalidad rumana, de 23 a 27 años. De una manera u otra, las chicas rumanas siempre son controladas. Ya sea por grandes organizaciones o por lo que se ha bautizado como ‘lover boy’. En abril de este año, la denuncia de una madre desde Rumanía permitió a la Policía Nacional desarticular una red rumana que obligaba a siete compatriotas a prostituirse en un local de alterne de Tarazona de la Mancha (Albacete). Una de las víctimas tenía incluso una niña de seis meses. Engañadas con un trabajo falso en España, eran forzadas a estar con clientes mediante palizas. Todo el dinero que conseguían se lo quedaba la organización (hubo seis detenidos). Las chicas eran además obligadas a transportar pequeñas cantidades de droga en sus vaginas. “Estos grupos organizados siguen actuando en nuestro país, pero también se está produciendo el fenómeno de hombres rumanos que engañan a amigas o novias con falsas ofertas de trabajo en España y luego las ponen a prostituirse, ‘el lover boy’. Un chico controlando a una chica, o dos a lo sumo”, explica Nieto. En marzo, la Policía detenía a un hombre que obligaba a una joven rumana, a la que había dejado embarazada, a ejercer la prostitución en el polígono Marconi de Madrid. En enero, dos hermanos rumanos eran detenidos también en Madrid por forzar a prostituirse a la novia de uno de ellos en el polígono Marconi. La amenazaban con quemaduras de cigarrillos y la castigaban sin comer. En febrero, la Policía detenía en Málaga a otro rumano que trajo a una chica compatriota, discapacitada psíquica, con la promesa de trabajar como empleada del hogar. La prostituía en un local. Nuevo fase del plan contra la trata La primera fase del Plan contra la Trata (2013-2015) ha permitido el incremento de operaciones policiales y la colaboración ciudadana a la hora de denunciar casos de explotación. Se puede denunciar a través de un teléfono gratuito, el 900.10.50.90, atendido las 24 horas por policías especializados, o a través del correo electrónico trata@policia.es. Ambos medios preservan la confidencialidad de sus usuarios. Además, este plan creó también un espacio propio dentro de la página web oficial de la Policía Nacional: www.policia.es/trata , que sirve de canal adicional de información sobre este delito. Este jueves 14 de mayo la Policía lanzó la segunda fase del plan con el lema “Con la trata, no hay trato. Denúncialo”. Interior va a poner en marcha la mayor campaña de concienciación en redes sociales y medios de comunicación contra esta lacra. Además, como gran novedad, y en virtud de un acuerdo de colaboración entre la Policía Nacional y Google, cuando un internauta introduzca términos de servicios sexuales, le aparecerá destacado en el buscador un mensaje de la Policía, que alertará contra la trata de personas.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2457810/0/prostitucion-espana/plan-trata-explotacion/policia-mafias-nigerianas/#xtor=AD-15&xts=467263

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Con las putas

Puede que los motivos que han llevado a Rivera y Ciudadanos a proponer la regulación de la prostitución no sean los más loables –ni loables a secas–, pero al menos han contribuido a que se reabra un debate vital para muchas mujeres, que siempre se cierra en falso y con alguna que otra demonización extra.

Decimos que los motivos de Ciudadanos no son inocentes porque, como buenos neoliberales, están motivados por lo exclusivamente económico (“con la regulación de la prostitución se podrían recaudar 6.000 millones de euros”, decía Albert Rivera) pero se disfraza de empatía (“estas personas parece que no existen, pero sí que están ahí, y tienen su sufrimiento y sus derechos”) para humanizar su discurso y conmover a la opinión pública, arañando votos a la vez de dos grandes sectores del electorado: los más preocupados por la economía y los más preocupados por lo social.

No es difícil ver la hipocresía en su argumentario, ya que Ciudadanos no se ha preocupado hasta ahora de sectores oprimidos, más bien se desentiende de ellos: recordemos que ya se ha posicionado claramente en contra de la cobertura sanitaria de los sin papeles, apelando –cómo no– a lo económico. Una regulación desde esta posición tendría el resultado holandés: dura legislación migratoria, correlación de fuerzas favorable para la patronal y muchas mujeres aún excluidas de las garantías que otras ahora obtienen de forma parcial y precaria.

Pero dejemos de lado el motivo mediático que ha reabierto el debate y centrémonos en las reacciones de unos y otros partidos (favorables al feminismo incluidos) que, por unanimidad, han negado la posibilidad de abrir la puerta de la ciudadanía a las mujeres que comercian con servicios sexuales.

De entrada, deberíamos resaltar que no parece muy feminista obviar el hecho de que las putas llevan décadas manifestándose y luchando contra las ordenanzas prohibicionistas y organizándose en colectivos, como Hetaira o Prostitutas indignadas, por todo el mundo, máxime cuando la genealogía feminista es un arma imprescindible para la transformación que nos ocupa.

Luego se pretende plasmar una postura más digna y realista resignificando un debate que hasta ahora no ha sido especialmente democrático ni saludable. Prueba de ello es que el grueso de los “argumentos” utilizados es un amalgama de falacias basadas en la apelación a la misericordia –entre otras– a fin de remover sentimientos: prostituidas, traficadas, comercio de órganos, explotación de niñas, prostituidores, venta del “cuerpo”… Una batería de significantes negativos que hace que cualquiera que les contradiga parezca un monstruo sin sentimientos. Sin embargo, seguiremos intentando defender una posición que tome partido por ellas, que al fin y al cabo son las que tienen más que opinar.

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Ante la propuesta de Ciudadanos, el PSOE expuso que lo que ellos defienden “son sueldos dignos y que nadie tenga la obligación de prostituirse” (como si en los años de Gobierno del PSOE hubieran existido dichos sueldos y no la prostitución), reprochándole a Rivera su aprobación para que “se comercie con los cuerpos de las mujeres” y añadiendo que ellos “estarán siempre a favor de la igualdad y de los derechos de las mujeres, especialmente de las más jóvenes”.

Es paradójico que el PSOE, partido que redactó la Ley Integral contra la Violencia de Género y que dejó fuera de su definición –y, por lo tanto, de su cobertura– a las prostitutas y que les niega la posibilidad de otorgarles derechos, se agarre ahora al “estamos a favor de la igualdad y de los derechos de las mujeres”.

Por otra parte, resulta lamentable que haya sido Ciudadanos el que ocupe un lugar que deberían estar ocupando fuerzas rupturistas, como IU, que han optado por ignorar siempre generando un impasse en su propia cultura política, que siempre intenta dar voz a los de abajo. Por esto último, resulta incomprensible su veto en el caso de las trabajadoras sexuales. Por lo demás, esperamos que, en el caso de Podemos, la ciudadanía a la que apelan no quede obstruida para estas mujeres.

El Partido Popular, en boca de su portavoz, Rafael Hernando, también se mostró contrario, claro. El PP representa perfectamente a la derecha hipócrita que saca tajada de vincular prostitución con violencia de género para sus intereses religiosos, alegando que regular la prostitución supone legitimar la violencia contra las mujeres o, en palabras de Ana Botella, “la prostitución va contra la dignidad del ser humano”. Lo cierto es que, mientras el mensaje dominante incorpora tintes puritanos y eslóganes liberales, la situación de estas mujeres permanece igual: siguen siendo las de abajo, las grandes ignoradas.

La derecha siempre ha utilizado muy bien el discurso contra la violencia sobre las mujeres para, paradójicamente, limitar su autonomía, produciendo mayor violencia aún sobre ellas. Recordemos las palabras de Gallardón sobre el aborto: “Existe una violencia estructural que obliga a las mujeres a abortar”, y sustituyamos “abortar” por “prostituirse”. Su objetivo es negar la capacidad que tenemos las mujeres, las trabajadoras sexuales en este caso, para tomar las riendas de nuestra vida en un marco estructural no elegido, ya de por sí injusto y duro, que siempre será peor si se niega su capacidad de reflexionar y decidir sobre qué hacer ante su propia realidad. Los discursos que quieren que sean vistas como víctimas irrecuperables son perfectos para desempoderar y negar su capacidad de acción política.

Además de estas políticas ‘salvacionistas’, tenemos las abolicionistas y prohibicionistas que ya se están aplicando en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga o Sevilla, donde se han impulsado todo tipo de atropellos: desde redadas, multas a clientes y a las chicas, restricción de la libre circulación o agresiones por parte de una policía que no es denunciada porque posee los “papeles” que una ecuatoriana o tailandesa ‘trans’ no posee.

Estas ordenanzas han sido contestadas desde colectivos como los ya mencionados, en alianza con otros colectivos feministas, sindicales, migrantes, LGTBI y con candidaturas de unidad popular, como Barcelona en Comú. Allá donde hay una normativa de este tipo, es muy seguro que se pretenda gentrificar la zona: un invento neoliberal que consigue limpiar el área de aquello que se quiere invisibilizar y desplazarlo de forma silenciosa, ‘adecentando’ así la zona para que la ocupen sectores de un mayor nivel adquisitivo. Es el caso del barrio del Raval en Barcelona o la trasera de Gran Vía, junto a la plaza de la Luna, en Madrid.

La prostitución no deja de ser un trabajo ejercido en su mayoría por mujeres, muchas de ellas migrantes, que lo valoran como la mejor salida posible, nos guste o no, ante la feminización de la supervivencia. Pero no es un trabajo al uso; si así fuera, no haría falta este alegato, claro. Esta actividad, además de situarse en la tradición patriarcal que minusvalora los trabajos femeninos, conlleva un estigma que prepara a las mujeres para la exclusión y la violencia, que facilita su explotación y que acalla sus voces: relatos que pueden incluso poner en jaque el mito de la independencia masculina, ya que parece obvio que necesitan de sus servicios para tener compañía, comunicación, algún cariño y, en definitiva, los cuidados que sustraen de todas las mujeres, solo que en este caso ellas cobran por ellos. Posiblemente ese sea el gran delito: cobrar por algo que debería ser gratuito y por “amor”.

El estigma con el que cargan las prostitutas se crea al compás de la construcción social que se ha hecho de la sexualidad femenina, esa sexualidad con la que las mujeres debemos tener cuidado si no queremos ser acusadas de “puta” y que nos limita. “Puta” es la otra cara de la moneda del “maricón” para los hombres –aquello que no “deben ser”–, una injuria que afecta a todas las mujeres creándose un ‘ellas’ y un ‘nosotras’. Quizás desde aquí habría que pensar que las fracciones de las feministas en torno al trabajo sexual alguna relación pueden tener con esa división ‘ellas’-‘nosotras’.

Y al estigma anterior se añade la caracterización de las mujeres como “esclavas sexuales”. Ante esta etiqueta, las profesionales del sexo apelan a su libertad, pero remarquemos que no ‘libertad’ en su sentido estricto: ninguna somos libres, ni siquiera aquella que cree serlo porque trabaja en el McDonald’s de la calle Montera y no en las esquinas de la misma calle. Esta estigmatización es muy útil para la misoginia porque produce un efecto espejo invertido: define a las prostitutas como el paradigma del sometimiento patriarcal a diferencia de las que no ejercemos la prostitución, haciéndonos creer que somos ajenas a la estructura de dominación masculina. Esto dificulta la toma de conciencia de que la desigualdad nos afecta a todas las mujeres como mujeres.

UPyD también rechazó considerar la prostitución como trabajo, basándose en conceptos igual de superficiales que el resto. Todos los partidos usaron los conceptos “libertad” e “igualdad” en función de sus intereses, apropiándose de su universalidad. La libertad y la igualdad son un punto de llegada y no de partida, así que deberíamos descartar cualquier apelación a esos valores para justificar la existencia de cualquier trabajo, puesto que la articulación misma de ‘trabajo’ en nuestras sociedades, además de androcéntrica, resulta antagónica a la libertad misma. Aunque la industria del sexo es muy amplia y las mujeres pueden gozar de muchas condiciones diferentes entre ellas, hay una cosa que se hace común a todas: la necesidad de garantizar sus condiciones materiales de existencia.

Evidentemente, la trata tiene que ver –coincidiendo con el abolicionismo– con un sistema que empobrece a las mayorías sociales, haciendo de las mujeres “las más pobres entre los pobres”, como diría Dolores Juliano. Esa “feminización” de la pobreza limita sus opciones de vida y, sí, es lo que las empuja a vender servicios sexuales pero también a fregar letrinas y/o limpiar miserias ajenas en unas condiciones que no alarman a nadie.

La dominación masculina persigue a las mujeres en todas las facetas de la vida que les coloca en situaciones de poder frente al colectivo femenino. Esta ideología también niega nuestro estatus de seres sexuados, negándonos una sexualidad propia. Reconocer esto último puede alejarnos de las posiciones feministas que entienden que las relaciones heterosexuales son siempre relaciones de subordinación, donde las mujeres únicamente ocupan una posición de objeto.

Aunque no es un ejemplo de ello, sí que  estas palabras de Beatriz Gimeno van en dicha línea: “Una relación sexual necesita de dos o más personas y aquí solo hay una parte, el hombre, teniendo sexo, mientras que la mujer está, en el mejor de los casos, esperando a que él acabe y en el peor, sufriendo”. No nos parece que recuperar el tópico de la sexualidad masculina siempre depredadora y la femenina siempre sumisa sea la mejor estrategia feminista, ya que no las reconoce como personas que intervienen en una realidad concreta con unos intereses propios, perdiendo así un principio fundacional del feminismo.

Cuando magnificamos la institución de la prostitución y la convertimos en el paradigma de la subordinación, es interesante sacar a colación a feministas como Simone de Beauvoir, Kollontai o Mary Wollstonecraft, que encontraban analogías entre el matrimonio y la prostitución, como dos caras de la misma moneda dentro del sistema que subordina las mujeres a los hombres: ¿cuánto de libres son las muchísimas mujeres que llevan décadas casadas con hombres a los que no les une ya el amor pero sí deudas, hipotecas e hijos; hombres con los que ya solo tienen en común el nivel de pobreza?

Otras posiciones se basan en la trata para defender su postura abolicionista, pero deberíamos optar por separar la trata de la prostitución porque, aunque permanece en el campo de la industria sexual, nos encontramos con dos realidades diferenciadas que necesitan respuestas específicas, al igual que nunca será igual la actuación política para el matrimonio “voluntario” que para los matrimonios forzosos. La posibilidad de ser objeto de trata representa, como toda violencia sexista, una forma de intimidación que se traduce en la necesidad del patriarcado de colectivizar y explotar a las mujeres como una propiedad de los varones.

Pero aun teniendo esto en cuenta, el discurso de la trata puede ser muy perverso, ya que se está usando para camuflar la actuación de todo un conjunto de prácticas represivas contra las mujeres inmigrantes que ejercen la prostitución: la legislación migratoria (creada para combatir la inmigración ilegal) es uno de los agentes que crea estas mafias de tratas, pero en vez de cambiarse esta legislación para acabar con las mafias se decide perseguir la prostitución. No deja de ser un argumento hipócrita que, además, nos recuerda todas las veces que hemos escuchado a políticos proclamar que las famosas cuchillas o concertinas en Ceuta son un mecanismo para “disuadir a las mafias de la inmigración”.

La conclusión es que no deberíamos comulgar con la filosofía del policía en las espaldas de las prostitutas y sí apostar por su autoorganización. Reconocerles derechos desde su posición de trabajadoras no implica abrir paso a la mercantilización de la sexualidad: no estamos proponiendo inventar algo sino actuar sobre lo que ya existe. Nadie debería aprobar la idea imperante de que es mejor que estén sin derechos que con ellos, más aún sabiendo que las políticas abolicionistas no acaban con la prostitución. Si a esto le añadimos, que no reconocer la prostitución como un trabajo con derechos supone enviar un mensaje a la sociedad que maquilla como éticamente aceptable la situación de marginación y explotación que sufren las trabajadoras sexuales (al final, son putas y ellas se lo buscan).

Decía Marx que los seres humanos hacemos nuestra propia historia a partir de unas circunstancias no elegidas, heredadas pero afrontables. La historia no deja de demostrar que cada colectivo oprimido tiene que edificar las condiciones de su propia liberación a través de su autoorganización y su articulación como sujeto político. Y esto ocurre cuando ellas se reafirman como trabajadoras sexuales y no como mujeres “prostituidas”. Se trataría, en este caso, de luchar contra el trabajo desde el puesto de trabajo, a través de prácticas políticas creadas en torno a colectivos sociales; un proyecto alternativo al neoliberalismo y al patriarcado. Solo así se puede abolir no la prostitución en sí, sino las condiciones que consiguen que sea una actividad practicada masivamente.

Al final, qué cosas, las realmente abolicionistas vamos a ser nosotras, las que estamos con las putas.

http://www.eldiario.es/zonacritica/ciudadanos-prostitucion_6_379072091.html

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