Ser adicto al sexo no tiene gracia

Los afectados sufren temblores, ansiedad y síndrome de abstinencia – Esta obsesión enfermiza les lleva a buscar sesiones de sexo para mitigar la angustia – El 85% son hombres.

JOSEBA ELOLA 12/10/2008

Vale ya de chistes fáciles. Ser adicto al sexo es ser un adicto. Es como ser yonqui. Miedo, temblores, mono. Sesiones de horas de sexo que no producen placer y que sólo mitigan por unos instantes la angustia, la ansiedad. El infierno por el que pasó Ricardo, que perdió sus dos trabajos y a su mujer, nos servirá para entender de qué hablamos. Vale ya de chistes fáciles. Ser un adicto al sexo no tiene ninguna gracia.
Luis llegó a gastarse 2.400 euros en una noche en el prostíbulo
Practicar sexo tres veces al día no quiere decir que uno sea adicto
«No hay diferencia entre el drogadicto y adicto al sexo», dice un experto
Ricardo perdió una casa y dos trabajos por su adicción. Su mujer le dejó
La adicción al sexo está en el centro del debate. Y no porque el actor David Duchovny haya pasado por una clínica. Hoy por hoy, no está reconocida como tal en el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (Disease Statistical Manual -DSM IV TR-), la biblia de los psiquiatras, el manual que permite efectuar un diagnóstico. Stricto sensu, no existe. Muchos de los que en Estados Unidos preconizan que se incluya en la próxima revisión de esta biblia, en 2012, otorgan una dimensión moral al debate, un cierto puritanismo. En España, un buen número de los que apoyan su incorporación al DSM abogan porque se reconozca una realidad innegable. El debate está abierto y lleno de matices. Pero hay algo en lo que todos, psiquiatras, terapeutas, sexólogos y pacientes, coinciden: estar enganchado al sexo no tiene ninguna gracia.
Las luces de los clubes de carretera, cada dos por tres, saliendo a su paso. Para Luis, circular de noche con su coche era exponerse a volver a caer. Luis es un nombre ficticio. Sólo su familia sabe que es adicto al sexo. El estigma social en torno a esta enfermedad es una losa.
Le cuesta contar su historia. Sentado en una consulta del Centro para el Tratamiento y la Rehabilitación de Adicciones Sociales (Cetras) de Valladolid, recuerda sus días de calvario. Las luces de colores de los clubes eran como la musiquilla que llama al ludópata para que eche otra moneda a la máquina. «Todo está perfectamente pensado para atraerte», dice, y tuerce el gesto: «La tentación es más grande que la voluntad».
Luis tiene 44 años y trabaja como comercial. O sea, viaja constantemente. Su trabajo le ofreció durante años una cierta cobertura, un catálogo de coartadas para su mujer. Hasta que llegaron los problemas de dinero. Entonces ya no hubo modo de tapar la evidencia con más mentiras.
Empezó a frecuentar prostíbulos con los libros de la Facultad bajo el brazo. Siempre iba solo. El trabajo trajo dinero, y el dinero, más visitas a los clubes. Noches cada vez más largas. Despertares junto a dos chicas. Prostitutas que le vendían coca para aguantar toda la noche. La factura de esas escapadas fue creciendo. Llegó a gastarse 2.400 euros en una noche.
Comenzó a llegar tarde a sus citas laborales. A utilizar su dinero y el de la empresa. A vigilar el buzón para interceptar las cartas del banco. Llegó un momento en que abría las páginas de contactos de los periódicos y sólo con ver el teléfono sabía en qué club se encontraba la chica del anuncio. «Los últimos tres meses fueron de locura, iba de putas todas las noches». Hasta que se encontró en un callejón sin salida, hace cuatro años. «El dinero me faltaba, la empresa me lo podía reclamar. Piensas en desaparecer, en estamparte contra un camión. Pero tuve un momento de lucidez y llamé a mis hermanos», dice subiendo la voz.
Necesitaba 8.000 euros. Le dijeron que no. Que pidiera un préstamo y que hiciera frente al problema ingresando en el Cetras. «Ahora agradezco que no me dejaran ese dinero, enfrentarme a mi problema fue lo mejor que podía hacer».
Cuatro años de terapia han pasado. Luis sigue acudiendo todos los miércoles por la tarde a este centro situado junto al campus universitario de Valladolid. Su mujer le dio una oportunidad y la ha aprovechado. Ha superado «el distanciamiento» que le separaba de ella. Ha aprendido a disfrutar de «los pequeños placeres de la vida». Juega de nuevo con su hijo. «Hay que pedir ayuda antes de llegar al límite», dice. Eso sí, nunca más podrá llevar una visa en el bolsillo.
«Es una patología de la libertad», dice Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco. Cuando hay adicción, la persona lo pasa mal, no encuentra satisfacción, es incapaz de frenar y su obsesión interfiere en su vida. Afecta a su trabajo, a su capacidad de concentración, a su economía.
Hay parejas que practican sexo dos o tres veces al día y eso no significa que sean adictos al sexo. «Eso es la pasión de una relación que comienza, por ejemplo», declara la sexóloga Miren Larrazábal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología. Hay personas que se masturban dos veces al día, dice, y eso no tiene por qué ser patológico. «Si eso no les causa problemas con su pareja, si no interfiere en su vida, si saben controlarlo, no hay problema. La persona que sufre adicción sólo obtiene placer en el momento, al final del clímax sexual ya se siente mal, vuelve la ansiedad, que va a más y que necesita volver a aplacar con más sexo».
De hecho, más de uno se agarra a la cantinela de la adicción al sexo para justificar su comportamiento en pareja. La sexóloga Charo Castaño, que atiende a mujeres en el Instituto Palacios, cuenta que en ocasiones ellas vienen acompañadas del marido, que dice que la mujer no le da lo que él quiere y que por eso lo busca fuera de casa, que no lo puede evitar. Francisco Cabello, presidente de la Liga Internacional para la Promoción de la Salud Sexual, asegura que es una coartada frecuente. «Si un hombre es infiel, no es que tenga una enfermedad, es que ha roto con sus valores. También hay gente que utiliza con frecuencia la prostitución y no tiene una adicción al sexo». Cabello también recibe a parejas en las que el hombre plantea que su mujer tiene adicción porque lo quiere hacer todos los días: «Son casos de falta de deseo masculino, hacerlo todos los días no es malo, ¿acaso decimos que alguien es adicto cuando ve dos partidos de fútbol al día?».
Fernando Pérez del Río, autor del libro Nuevas adicciones, ¿adicciones nuevas?, defiende que hace falta un diagnóstico común para todas las adicciones. «No hay gran diferencia entre el adicto al sexo y el drogadicto. No podemos estar inventando una nueva adicción cada tres años, se crea alarma social». En el Cetras de Valladolid, de hecho, uno de los centros pioneros en adicciones sociales en España, los adictos a las compras, a Internet y al sexo hacen terapia juntos.
Miércoles pasado, 18.30. Nueve pacientes están sentados en corro. Adelina Bernardo, la terapeuta, dirige la sesión. Hay una nueva incorporación al grupo, una mujer de mediana edad que se ha vuelto adicta al messenger, así que toca que cada uno de los pacientes se presente. Luis, el único adicto al sexo que acude a la terapia esta tarde, da el paso adelante y cuenta su caso. Poco después interviene Juan. «Yo entré aquí en el año 2000. Dejé el alcohol y lo cambié por una adicción a las compras. Me mentía a mí mismo y mentía a todos los demás». Olga, de 26 años, sentada a su lado, asiente. Ella padece bulimia y dependencia emocional, una adicción en la que una persona se convierte en el objeto adictivo de la otra. Todos tienen la sensación de tener mucho en común.
«Cuando escucho a alguien contar su adicción a la coca o al alcohol, siento que ésa es mi historia», dice Ricardo, otro de los nueve pacientes adictos al sexo que acuden a este centro, «el sudor, los temblores, la angustia, el miedo, el deseo desenfrenado de conseguir lo que necesitas». Ricardo -nombre ficticio-, de 49 años, perdió una casa y dos puestos de trabajo por su espiral adictiva. Su mujer le dejó. Cuando entraba en un restaurante, fijaba la mirada en una mujer, le daba igual que estuviera acompañada. La miraba y hacía un gesto. Si ella se levantaba al baño, aprovechaba el momento y se acercaba a proponerle un encuentro furtivo. «No me importaba que me diera una bofetada, si lo lograba, conseguía mi objetivo. No tenía reglas, ni moral, ni respeto por nada», dice, sujetando su cabeza entre las manos. Tuvo una recaída el pasado mes de enero. Dejó de comer, perdió 22 kilos, se le empezó a caer el pelo. Su mujer, de la que se separó un tiempo, ha vuelto junto a él para apoyarle.
Los adictos al sexo consultados dicen que siempre les faltó personalidad. Que no sabían decir que no. Que existía una enorme falta de autoestima y de confianza en sí mismos. Como Pedro, que trabaja solo en casa y cuya vida cambió con la llegada de Internet. Casado y con tres hijos, lleva cinco años en terapia. «Podía visitar páginas porno durante 12 o 14 horas al día. Acabé con molestias en el codo, de tanto usar el ratón», cuenta, apesadumbrado. Aún no ha salido del túnel, sigue trabajando en casa, e Internet está ahí. «Es como tener un mechero en una mano y un cigarro en otra para un adicto al tabaco».
Hay clínicas que ofrecen soluciones milagrosas al problema en 45 días. De hecho, los famosos suelen ingresar en centros de los que salen al poco tiempo. «En 45 días da tiempo a que la persona se centre y se dé cuenta de que tiene un problema», dice Adelina Bernardo. Hacen falta entre seis meses y un año para que la persona se estabilice. Y como ella suele explicar, ser adicto al sexo es como tener diabetes. Hay que mantenerse vigilante toda la vida, como el alcohólico que no debe volver a probar un sorbo. Eso sí, con la terapia se puede volver a la vida, salir del infierno.

La combinación con la cocaína
«Veo muchos adictos combinados sexo-coca», dice el director del Instituto Andaluz de Sexología, Francisco Cabello. Personas que en sus noches de desenfreno tienen que recurrir además a la viagra para no perder la erección que el consumo de cocaína produce.
La psicóloga Adelina Bernardo explica que, en muchos casos, detrás de la adicción al sexo hay episodios de abusos sexuales en la infancia. O padres que han hecho que los hijos desarrollen un sentimiento de culpabilidad frente al sexo.
El Instituto Dexeus de Barcelona realizó un estudio clínico entre sus pacientes hace dos años. De los 65 adictos al sexo que estudiaron, el 85% eran hombres. El 32% presentaban adicción a tóxicos; un 18% habían sido compradores compulsivos, y un 5%, eran jugadores patológicos. El 21% sufría un cuadro depresivo.
El psiquiatra Josep Maria Farré, que lleva años estudiando este fenómeno, explica que hoy por hoy la adicción al sexo no está reconocida como tal por la comunidad científica. Y que lo que se está planteando es su inclusión en el grupo de los trastornos del control de impulsos, un capítulo en el que hoy se hallan la ludopatía, la piromanía, la cleptomanía o la tricotilomanía (arrancarse el cabello). «Debemos aceptar que es un fenómeno que existe y estudiarlo».
Enrique Echeburúa también se muestra partidario de que se reconozca su existencia. Eso sí, ambos se desmarcan de la cuestión moral que acompaña al debate en Estados Unidos. «La sexualidad está siendo patologizada», explica por teléfono desde la Universidad de Indiana el investigador Brian Hodge.
Farrés dice que, entre los adictos al sexo, los más impulsivos pueden llegar a ser acosadores sexuales. El doctor Blas Bombín, fundador del Cetras, asegura que la adicción al sexo es la única adicción que no es atenuante y que puede llegar a ser agravante en un juicio. «El clima de alarma social es de rechazo a estos adictos, se les estigmatiza como si no tuvieran remedio. Pero son personas rehabilitables».
Añade que el perfil del violador es distinto: en el caso del violador hay un trastorno de la personalidad. «El reconocimiento de la adicción al sexo es políticamente incorrecto en la medida en que puede acabar convirtiéndose en atenuante en determinados delitos», sentencia.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ser/adicto/sexo/tiene/gracia/elpepisoc/20081012elpepisoc_1/Tes

Share

Detenidas 6 prostitutas en varios burdeles de Girona

Llambilles. (Girona). (EFE).-

Agentes de la Policía Nacional han llevado a cabo esta noche un control de extranjería en dos clubes de alterne gerundenses que se han saldado con la identificación de 11 clientes y 26 prostitutas, de las que 6 han quedado detenidas por infracción a la ley de Extranjería.

Según han informado hoy fuentes policiales, sobre las 23.00 horas de anoche los agentes inspeccionaron el Club Nou Styl de Llambilles e identificaron a los tres clientes, cuatro trabajadores que en aquel momento se encontraban en el local y a 10 trabajadoras sexuales -4 de Rumanía, 2 de Tailandia, 2 de Brasil, una de Nigeria y una de Ucrania-.

Las dos chicas brasileñas y la nigeriana no tenían regularizada su situación en el país y fueron detenidas y el administrador del local quedó imputado por favorecer la prostitución y por un delito contra los derechos de los trabajadores, y deberá pasar a declarar en la comisaría de la policía cuando se le cite.

A las chicas que estaban en el país en situación irregular se les ha tramitado un expediente de expulsión. Una hora más tarde, sobre medianoche, las diferentes unidades de la Policía Nacional se han desplazado hasta el club La Luna, de Riudellots de la Selva, donde han identificado a 8 clientes y 16 chicas -10 de Rumanía, y 2 de Bolivia y Venezuela y una de Brasil y otra de Colombia-.

En este club también se ha detenido a 3 chicas, de Venezuela, Bolivia y Brasil, por no tener los papeles en regla y a una de ellas, que ya tenía en Barcelona un expediente de expulsión resuelto, se la ha trasladado al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barcelona para llevar a cabo su expulsión en los próximos días.El administrador de este local también deberá ir a declarar a la comisaría cuando sea citado por la policía. La Inspección de Trabajo también ha participado en la redada policial y ha levantado acta en los dos prostíbulos.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20081010/53558257053.html

Share

Italia castigará la prostitución en las calles

El Ejecutivo de Berlusconi impondrá cárcel y multas a prostitutas y clientes

La prostitución callejera se convertirá en delito en Italia, y se considerará que lo comete tanto la prostituta que ejerce en carreteras y parques como el cliente que paga para obtener sexo. Ambos afrontarán las mismas penas, cárcel y multa. El Gobierno de centroderecha que preside Silvio Berlusconi aprobó ayer un proyecto de ley que prevé al respecto detención de entre 5 y 15 días, y multas de entre 200 y 3.000 euros, penas que recaerían sobre prostituta y cliente. Si se descubre que la prostituta es obligada a ejercer con violencia o amenazas, será eximida de la pena.

Para los proxenetas, ya sean individuos u organizaciones delictivas para la explotación de la prostitución, habrá penas de entre 4 y 8 años de cárcel. En caso de menores, el castigo se endurece: el explotador de menores para la prostitución puede ser castigado con cárcel de 6 a 12 años, y con multas de entre 15.000 y 150.000 euros. El cliente de una o un menor afronta 4 años de prisión y una multa de hasta 6.000 euros, que pueden crecer si el niño prostituido tiene menos de 16 años.

«La prostitución es un fenómeno vergonzoso, que suele estar vinculado a la esclavitud, al abuso de menores, y que a menudo incluye violencia y violaciones, todo ello estrechamente relacionado con la prostitución callejera», arguyó Mara Carfagna, ministra de Igualdad de Oportunidades e impulsora del texto junto a los titulares de Justicia (Angelino Alfano) e Interior (Roberto Maroni). La ministra cree que este proyecto de ley – que debe ser ratificado por el Parlamento, lo cual se da por sentado pues Berlusconi tiene cómoda mayoría en ambas cámaras- constituye «una bofetada durísima para quitar linfa al mercado de la prostitución».

En Italia hay ahora unas 70.000 prostitutas, de las cuales el 94% son extranjeras (la mayoría sin papeles, presumiblemente), el 20% son menores, y el 30% son transexuales, según estimaciones de la Organización Internacional de las Migraciones (IOM). Cuentan con unos 9,5 millones de clientes, y generan un volumen de negocios ilícito de 90 millones de euros al mes.

La ministra Carfagna insistió ayer en que el Ejecutivo ve prioritario atacar la prostitución callejera porque así se golpea el proxenetismo y el crimen organizado que la rodea. No piensan así las organizaciones que tratan de asistir a las prostitutas, como Cáritas Italiana y otras nueve entidades, que temen que prohibir la prostitución en la calle recluya a las prostitutas en pisos, con mayor riesgo de explotación y abusos, haciéndolas más invisibles a las ONG y a la policía.
En una nota conjunta, estas asociaciones argumentaron ayer que, «frente a la alarma y el disgusto que muchos ciudadanos sienten ante la prostitución, no existen atajos: hay que abordar al mismo tiempo la protección de los derechos de las víctimas de la explotación sexual, el apoyo para la inclusión social de quien se prostituye y busca una alternativa, la lucha contra el crimen organizado y la exigencia de seguridad ciudadana».

Hace 50 años, una ley abolió el reglamento de la prostitución en Italia y declaró ilegales los burdeles, lo cual lanzó a las prostitutas a la calle. El nuevo proyecto de ley no aclara cómo combatirá la explotación de prostitutas en casas, un aspecto que preocupa muchísimo a las entidades que tratan de ayudarlas y protegerlas.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080912/53537872005.html

Share

Los proxenetas del Raval comerciaban con mujeres rumanas ‘vendidas’ por sus novios


ENTRE LOS DETENIDOS ESTÁ CARMEN DE MAIRENA

ENTRE LOS DETENIDOS ESTÁ CARMEN DE MAIRENA
Los proxenetas del Raval comerciaban con mujeres rumanas ‘vendidas’ por sus novios
El máximo responsable de la organización fue localizado y detenido en Bucarest
Había conseguido escapar de otra operación contra el proxenetismo en 2006
Las mujeres eran obligadas a realizar entre diez y doce servicios diarios

Actualizado sábado 11/10/2008 20:11 (CET)
EVA BELMONTE
BARCELONA.- La red de proxenetas desarticulada a principios de mes en el Raval obligaba a prostituirse a mujeres rumanas, la mayoría de ellas de la zona de Pitesi, que habían sido engañadas en su país por hombres que se hacían pasar por sus novios y les prometían una vida mejor en Barcelona, donde luego eran ‘vendidas’ a la organización.

Cada mujer era obligada a realizar entre diez y doce servicios diarios a un precio mínimo, establecido por la red, de 30 euros. 20 eran para la organización y los otros 10 para el ‘meublé’ donde prestaban sus servicios. En total, teniendo en cuenta que trabajaban un mínimo de 22 días al mes, la policía calcula que la red de proxenetismo conseguía unas ganancias de 120.000 euros mensuales. El dinero era enviado a Rumanía mediante empresas de envío de dinero o personalmente por algunos miembros de la organización.

El máximo responsable de la operación, Ionel Codrut, fue detenido en Bucarest con la ayuda de la policía rumana, ya que pesaba sobre él una orden de detención europea desde 2006. Fue en ese año cuando el detenido logró escapar de otra actuación policial contra el proxenitismo, la operación Constanza, en la que fueron detenidas 110 personas. Desde entonces no había vuelto a pisar suelo español, pero dirigía las operaciones de la organización desde Rumanía con la ayuda de una mujer, también rumana, que era su enlace en Barcelona y que también ha sido detenida. De hecho, es una de las 31 personas que ha sido enviada a prisión.

Carmen de Mairena, entre los detenidos
Entre las 44 personas que fueron detenidas en la operación se encuentra la popular Carmen de Mairena. Es la única española arrestada que ha sido puesta en libertad, ya que no existe riesgo de fuga, según fuentes de la investigación.

Carmen de Mairena está acusada de favorecimiento de la prostitución, ya que alquilaba habitaciones de su domicilio en la calle Sant Ramon del barrio del Raval de Barcelona para que allí ejercieran las prostitutas. Del mismo modo que el resto de dueños de ‘meublés’ que han sido arrestados, la popular artista habría cobrado 10 euros por cada servicio.

Una decena de víctimas han sido liberadas

Las primeras conclusiones de la investigación identifican a unas 50 víctimas, aunque no se descarta que más prostitutas formasen parte de esta red. En el momento de las detenciones, en concreto, se liberó a diez mujeres, entre ellas una menor.

Aunque el centro de operaciones del grupo estaba en Barcelona, la organización no dudaba en enviar a las mujeres a otras ciudades europeas para mejorar sus ingresos. En concreto, durante la época del Ramadán, en la que bajó el nivel de demanda, algunas mujeres fueron enviadas a Italia o Irlanda. En otras ocasiones eran Francia o Bélgica los países elegidos para enviar a las prostitutas.

Otro de los datos que se desprende de las investigaciones es que las mujeres estaban controladas por un mismo clan familiar de origen rumano que «se ha emparentado y relacionado con otro clan familiar de nacionalidad española», según informa la Policía Nacional. Para cubrirse las espaldas, la red se estructuraba en pequeños grupos.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2008/10/11/barcelona/1223716108.html

Share

Prostitución: El problema más antiguo del mundo


Antena3TV – GPS Testigo directo.

Desvelamos sorprendentes casos de prostitutas que están en el negocio del sexo por diferentes motivos: para ayudar a la economía familiar, porque están en manos de las mafias o porque les gusta lo que hacen. ¿Qué lleva, por ejemplo, a una ama de casa, madre de tres niños, a ejercer la prostitución? ¿Qué piensa su marido? ¿Lo saben los hijos?

A través de los testimonios de estas mujeres se descubre un mundo para muchos desconocido, y eso que casi el 30 por 100 de los varones españoles ha utilizado alguna vez sus servicios. Un negocio en el que se mueven 50 millones de euros diarios y que el Gobierno quiere regular para evitar la explotación sexual.

Convivencia entre vecinos y prostitutas

Los reporteros del programa han recorrido el país para pulsar el enfrentamiento que en muchas ciudades hay entre vecinos y prostitutas, un conflicto que algunos ayuntamientos tratan de atajar. Además, “GPS Testigo directo” ha viajado a la meca de la prostitución en Europa: Ámsterdam, en cuyo barrio rojo se exhiben las prostitutas a través de vitrinas. Allí, se descubre una prostitución muy distinta a la española: las trabajadoras del sexo pagan impuestos y desgravan parte de sus gastos en la declaración de Hacienda.

En el reportaje también se demuestra cómo funcionan las agencias de prostitución de lujo, cómo aleccionan a las mujeres que quieren trabajar en ellas y qué sueldos les pagan. Para ello, reporteras del programa se han infiltrado en una de ellas con el objetivo de ser contratadas.

Aquí puedes ver entero el último programa emitido de GPS Téstigo directo: http://antena3.ondemand.flumotion.com/antena3/ondemand/emisionesA3/gps_prostitucion1.wmv

Fuente: http://www.antena3.com/PortalA3com/GPS-Testigo-Directo/capitulos/P_87418

Share

Sólo dos de los 200 clubes de alterne de Barcelona cumplen la normativa municipal


Los empresarios denuncian que es ‘inaplicable’ mientras se acaba el plazo para adaptarse

Prostitutas en un club de alterne de Barcelona. (Foto: Joan Manuel Baliellas)

Sólo dos de los 200 clubes de prostitución que hay en Barcelona cumplen ya la normativa municipal sobre locales de concurrencia pública, que comenzará a aplicarse en estos establecimientos a partir de enero de 2009, y que, según los empresarios del sector, es «prácticamente inaplicable».

Los dueños de los clubes de prostitución denuncian que la norma que regula que los locales no puedan ser colindantes a viviendas, o que deben estar a una distancia de 200 metros de los espacios destinados a «usos protegidos» -colegios, iglesias, entre otros- es «incumplible», por lo que reclaman una solución urgente antes del fin de la moratoria de esta reglamentación aprobada en 2004.

El secretario de la Asociación Catalana de Clubes de Alterne (ACECA), Oriol Gesse, ha asegurado a Efe que si no se modifica la normativa y ésta comienza a aplicarse, y se cierran locales, la prostitución se desplazará a la calle o a pisos ilegales repartidos por la ciudad, «de los que ya hay al menos 400 por toda Barcelona».

Fuentes del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona han informado de que los técnicos municipales estudian cómo aplicar la normativa a partir de mediados de enero, aunque no han avanzado si se llevarán a cabo de inmediato los cierres de locales que la incumplan.

El cumplimiento de todos los requisitos de la norma supondría que los clubes de alterne de Barcelona tendrían que ubicarse en polígonos o zonas no residenciales y alejadas de colegios y centros educativos o con presencia de menores, lo que de facto supone, que en casi todo el término municipal de Barcelona, no pueda funcionar ningún club de alterne, a juicio de la ACECA.

Según los datos de la ACECA, de los 200 clubes que hay en Barcelona sólo 29 tiene licencia, y el resto o no han pedido los correspondientes permisos o lo hicieron fuera de plazo.

Para Oriol Gesse, el consistorio debería tener en consideración al menos a los clubes que están en regla y que han intentado acondicionar sus locales, «que han hecho bien las cosas».

Los servicios jurídicos de esta organización consideran que la ordenanza municipal es ilegal porque es «más restrictiva» que la normativa autonómica sobre los «usos protegidos», ya que a los centros docentes, junto a los que no se puede ejercer esta actividad, incorpora las sedes de edificios públicos.

Una actividad económica más
Los empresarios catalanes del sector de los clubes de alterne han iniciado una campaña para que la prostitución sea considerada como una actividad económica mas, y pueda ejercerse dentro de un marco legal que abarque todos los ámbitos.

Para ello, la patronal catalana del sector tienen previsto colocar diversas mesas repartidas por la ciudad para recoger firmas, a la vez que distribuirán información en los locales de alterne a favor de ordenar legalmente esta actividad que, según sus datos, mueve en España cerca de 18.000 millones de euros anuales.

Los representantes de la ACECA, que quieren reunirse con todo los grupos parlamentarios de Cataluña y del Ayuntamiento de Barcelona, pretenden que esta iniciativa sirva para recuperar el anteproyecto de ley del anterior gobierno tripartito, con el que por primera vez en la historia de España, se planteó convertir la prostitución en una actividad legal.

Fuente:

Share

Los foros ‘on line’ transforman la vida de las prostitutas de lujo

• Los asiduos al sexo de pago explican con detalle sus encuentros con esas profesionales

• «Si tienes una mala crítica, te hunden y te quedas sin clientes», afirma una joven

ANTONIO BAQUERO
BARCELONA
Internet lo transforma todo, también el mundo de la prostitución de lujo. La proliferación on line de los foros de clientes, donde estos comentan sus experiencias, ha creado una nueva dimensión en el sexo de pago. En esencia, ágoras cibernéticas como Bcnrelax, Putalocura y Forosx, entre otras, han hecho que lo que antes era una relación privada entre la prostituta y el cliente pase ahora a la esfera de lo público, con la particularidad de que el cliente oculta su identidad tras un alias mientras que la prostituta es perfectamente identificada.

«Muchos clientes, tras una relación sexual, lo primero que hacen es colgar su experiencia», cuenta una profesional catalana, que añade que «ahora los hombres lo saben todo de todas las chicas». En algunos foros se llega incluso a cumplimentar una ficha con fecha, hora, duración y evaluación del servicio: «Cara: bien; físico: muy bien; trato: muy bien; implicación: muy bien; valoración global: muy bien. ¿Repetirías? Sí».

En resumen, toda la información susceptible de interesar a los usuarios del sexo de pago está disponible en la red: desde comentarios sobre si las fotos con las que se publicita una joven se corresponden con la realidad hasta trucos para alargar el acto sexual, pasando por consejos dirigidos a los novatos y alertas sobre la aparición de nuevas meretrices.

ROMPER LAS REGLAS
En opinión de otra prostituta, «los foreros rompen las reglas de la prostitución; explican unas experiencias sexuales que, aunque sean a cambio de dinero, no dejan de ser íntimas». «Cada día tienes que mirar qué han dicho de ti. Esto es como quien retransmite un partido», añade. Y no solo eso. A veces, en los foros se cuelgan las identidades reales de las chicas con el peligro de que sus familias sepan que se dedican al sexo de pago.

El resultado es que aumenta la presión. «Cuando alguien postea una buena crítica sobre ti, ese día recibes 30 o 40 llamadas. En cambio, hay chicas que, tras varias críticas negativas, se han quedado casi sin clientes», cuenta la misma joven, que reconoce que esto «quema» a las mujeres, muchas de las cuales «lo dejan o se van a prostituirse a otros países».

NUEVA PICARESCA

La influencia de esos comentarios también dispara la picaresca. Así, mientras que algunas prostitutas se hacen pasar por clientes para colgar críticas positivas sobre ellas mismas, algunos hombres venden sus comentarios. «Varios me han ofrecido hacerme una crítica excelente si les hago un servicio gratis», asegura otra profesional.

Lo cierto es que los foros hacen vulnerables a las chicas. «Se han dado casos de comentarios falsos. El más sangrante fue el de uno que dijo que una chica determinada le había contagiado el sida. Era mentira, pero a la joven la hundió», cuenta el administrador de uno de estos foros.

El barniz machista impregna por los cuatro costados las intervenciones, pues los foreros acaban hablando de las mujeres como quien comenta las prestaciones de un electrodoméstico. «Su buen hacer está fuera de toda duda. Probablemente sea la mejor relación calidad-precio de Barcelona», señala un internauta en respuesta a otro que le pide consejo sobre si contratar o no los servicios de una determinada prostituta.
«Es hermosa de cara, con una belleza apartada de los cánones al uso, con una alegría en sus ojos y una sonrisa que te desarma y atrapa. Cuidado con ella, engancha», cuenta otro forero. En algunos casos, el internauta hilvana críticas hilarantes. «La veía mucha mujer para mí, sobre todo porque sigo convaleciente de una operación, pero me dije: ‘Solo se vive una vez’. Menuda fiesta. Casi tengo que llamar al RACC para que me vengan a buscar en grúa», explica con detalle un internauta.

DIFERENCIAS CON EL ANUNCIO

Pero muchas veces las críticas son demoledoras. «Lo de esta chica es un timo. Yo fui y salí corriendo. Desaconsejable al cien por cien», opina un cliente. En otros casos, caen directamente en el mal gusto. «Su físico no corresponde con las fotos, su forma de trabajar deja mucho que desear y le gusta demasiado comer ajo», consta en un comentario colgado en uno de esos foros.

Sin embargo, como comentan varias mujeres, estas páginas también les sirven a ellas para difundir sus experiencias. «A veces cuentas ahí todo lo que no puedes contar a nadie más. Escribes tus sentimientos y tus aspiraciones. Para muchas de nosotras esos foros son un desahogo», reconoce una joven.

Fuente: http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=536299&idseccio_PK=1021

Share

El RESPETO debido entre la PUTA y el PUTERO

La RAE define, entre otras entradas, el respeto como:
Miramiento, consideración, deferencia.

En ocasiones, hablando con otras compañeras sobre el respeto, éso tan complicado que nos debemos las personas, y que, como es lógico, en nuestro trabajo es absolutamente indispensable, hay siempre posiciones y opiniones encontradas.

Algunas profesionales opinan que al cobrar menos, los usuarios se toman más libertades, al menospreciar a la profesional. Si cobra menos, personalmente vale menos.

En el otro extremo, encontramos trabajadoras cuya opinión es la de que al pagar más, el cliente se siente con más derecho a hacer cuanto le place, bajo el prisma: -“puesto que pago más, tengo más derechos”-

Suponemos que todos valemos lo mismo. Partimos de la base de que hombres y mujeres somos iguales. Lo dice la Constitución no?

Observemos un argumento habitual en algunos usuarios:

Todas mienten/mentimos, todas ofrecen servicios que a la hora de la verdad no realizan, todas son nuevas, novatas, recién salidas de una nube rosa, todas mentimos sobre la edad, todas mentimos sobre nuestra altura, todas mentimos sobre nuestra talla de pecho, todas sobre nuestro peso, todas sobre nuestros estudios y educación, y así podríamos seguir llenado páginas y páginas.

Al final, para un determinado sector de clientes son/somos unas embusteras. ¿Y cómo se desquitan? Creyendo que su dinero le da más poder, más derechos que aquellos que ha contratado. Y cómo no. Usando la bendita palabra PUTA!!

Esa palabra, que algunos retrógrados aún utilizan como si fuera estandarte de algún movimiento imaginario, se sienten en plena cruzada. Verdaderos guerreros defensores de grandes causas. Contra las PUTAS!!

Putas somos. Y no es ninguna vergüenza. Es un trabajo. ¿Que se pueden usar otros términos políticamente más correctos?…bien.

Veamos algunos ejemplos:
Prostitutas, rameras, furcias, pelanduscas, busconas, zorras, meretrices, cortesanas, pepas, lumis, escorts (término en inglés muy en boga en los últimos tiempos), trabajadoras sexuales….

Puta está bien. Es coloquial, es corto y todo el mundo sabe de qué hablamos. De Putas. Los puteros no van de pepas, van de putas. Hay que ser realista. Puta. Puta. Digámoslo alto y claro. Porque de no defender nosotras mismas esa palabra en concreto, será usada por unos cuantos gallitos de corral como término despectivo y soez. Intentando denigrar no a una profesión, no a una profesional, si no a una Persona.

Y siguiendo el razonamiento de este tipo de usuario, encontramos que como la mujer que tiene delante, sólo es una Puta, la trata como mejor le place.

Si este cliente pagó un precio considerado bajo, menosprecia a la prostituta como persona y profesional diciéndole que si realmente fuese guapa, tuviera buen cuerpo y valiese para follar, cobraría más,

pero…”-sólo eres una puta barata!!!!-“

Si el mismo tipo de cliente, paga por estar con una profesional de más alto caché, “entiende” que por el preció que abonó tiene “derechos adquiridos”.

“-Oye puta, por muy buena que estés y por mucho que cobres, no eres más que una puta!!!-“

No hay diferencia, pues, entre este tipo de clientes a nivel emocional por su parte. El dinero del que uno disponga para acceder a un servicio de sexo de pago, no le hace mejor persona, ni más empático, ni siquiera le predispone a pasárselo mejor. Porque en algunos casos, este tipo de cliente, se concentra más en los posibles o imaginarios fallos, que en que su encuentro sea lo más satisfactorio posible.

Es pues el cliente que usa la palabra PUTA un cliente abusivo?
En general, por supuesto que no.

Lo es, única y exclusivamente el que usándola en sentido peyorativo y despectivo trata de menospreciar a la persona que tiene delante, pague lo pague y sea el trato de la profesional, malo, bueno o excelente. Lo mismo le da.

Se siente fuerte tras esa palabra. Más hombre. En fin…

Sin embargo, no hay que olvidar que, en el fragor de un buen juego sexual, hay palabras que incitan, excitan, provocan, y ésa es una de ellas. Yo añadiría incluso que es la palabra estrella. Y que a muchas mujeres, no sólo a profesionales, les gusta que se lo digan.

Así pues, volvemos al principio del texto, el respeto. Ése que sin duda cualquier profesional de cualquier sector le debe a sus clientes, pero que sin duda alguna debe ser correspondido en su justa medida.

No somos muñecas de porcelana, no nos rompemos, no hay que tratarnos como si fuésemos de cristal. Somos como el resto de seres humanos. Nos afectan las mismas cosas, sean buenas o malas, excelentes o regulares.

Y los usuarios, no son diferentes de cualquier otro hombre con el que tengamos que tratar. Merece nuestra total atención en el tiempo que nos ha contratado, merece nuestra mejor sonrisa, nuestra mayor consideración, el servicio que se nos ha requerido, (ya pactado normalmente) y eso es Respeto.

Y el Respeto es básico para cualquier relación, para cualquier negocio, para cualquier transacción.

Deberíamos aprender a usar el Respeto para con las Putas.
Así como las Putas deberíamos tener como dogma de fé, el Respeto debido para con nuestros compañeros de juego. Quid pro quo.

Todo hay que ganárselo. No nacemos sabiendo, aprendemos día a día.
Nosotras como profesionales y nuestros clientes como usuarios.

Paula

Share