Nepal: El terremoto que se llevó a las mujeres

El fuerte seísmo que asoló Nepal arrastró a muchas jóvenes y niñas a las redes de prostitución que las llevan engañadas a prostíbulos de India.

Las terribles consecuencias del terremoto de Nepal en las mujeres autóctonas. SALVADOR CAMPILLO

El fuerte seísmo que asoló Nepal arrastró a muchas jóvenes y niñas a las redes de prostitución que las llevan engañadas a prostíbulos de India.

  • DAVID LÓPEZ
  • Katmandú

Reena tiene 17 años, cara de niña, ropa conjuntada roja de niña, pinza de pelo roja de niña y ojos de niña. Esquiva, entre tímida y asustada, la mirada. Y juega nerviosa con una madeja de hilo también rojo mientras encandena monosílabos. Necesita media hora para relajarse, levantar por fin la cabeza y alargar las frases. «Haber contado esto me ayuda», se despedirá más tarde, camino del taller donde aprende a coser en Katmandú. Dice que le gustaría trabajar en una tienda de ropa en la ciudad. No piensa ya en volver a su casa, en Rusawa, al norte de la capital, donde se vive solo de lo que se planta. De allí salió el año pasado, tras el terremoto, antes de que la sacudiera otro seísmo. Ningún sismógrafo hubiera detectado aquella llamada de teléfono.

Sucedió el pasado verano. Un chico telefoneó preguntando por otra persona. Supuestamente se había equivocado. Pero ambos empezaron a hablar. Lo hicieron durante varios días. Él le propuso que se vieran en Katmandú, ella se escapó y viajó a la capital. Cuando se encontraron, él estaba con otra chica a la que presentó como su hermana. Ambos le ofrecieron irse los tres de viaje a Delhi. «De turismo», le dijeron. Tras llegar se alojaron en una casa. Estuvo allí encerrada un mes. El chico desapareció y ella fue llevada entonces a un burdel. Pocas semanas después, la Policía la rescató y, tras dos meses en un refugio, regresó por fin a Nepal antes del invierno.

En el taller donde acude desde entonces a diario, que gestiona la ONG local Shakti Samuha, Reena comparte espacio con otras adolescentes como ella. Aprenden a coser, a pintar o hacer piezas de bisutería. También a leer y escribir. Son analfabetas. La mayoría apenas ha cumplido los 20 años. Las hay incluso menores, de 12 y 13, dos hermanas, con más cara de niñas aún e inquietantemente pequeñas de tamaño, a las que hoy enseñan a sumar. Todas comparten una historia similar. Repetida. Engañadas en sus aldeas rurales, conducidas a Katmandú, trasladadas después a alguna ciudad de India y vendidas en un burdel. Pero Reena y sus compañeras tienen mucha suerte. Su caso es similar al de millares de chicas que han sido traficadas durante el último año, desde el terremoto del pasado 25 de abril, pero con una diferencia: la mayoría nunca serán rescatadas.

Durante décadas, como ellas, miles de mujeres y niñas han desaparecido de Nepal para terminar abducidas en los barrios de prostitución de India. No existen estadísticas. Las ONG calculan que el número de víctimas oscila entre las 5.000 y las 15.000 anuales, lo que ha convertido a Nepal en uno de los países del mundo con más casos de tráfico de personas. Y durante este último año, aunque tampoco hay datos oficiales, la cifra se ha disparado aún más.

Los traficantes se aprovechan de la vulnerabilidad que genera la pobreza. Inundan los pueblos más castigados por el seísmo y desesperados con falsas promesas de empleo en Katmandú o en otro país, y se ganan la confianza de las familias para que les dejen acompañar a sus hijas a esos lugares a los que nunca llegan. El destino final es India.

A los destrozos del terremoto se ha sumado estos meses la inoperancia de los políticos nepalíes. Las disputas partidistas impidieron hasta finales de enero que se formara la división del gobierno responsable de gestionar la reconstrucción (y los casi 3.000 millones de euros donados para ello…). Los nepalíes han pasado así el primer año sin apenas asistencia oficial, viviendo en esas zonas más rurales, en pleno invierno en el Himalaya, en chabolas de hojalata e incluso en las tiendas de campaña de emergencia desplegadas tras la catástrofe. Tras la violenta sacudida son todavía más pobres y están más desesperados y expuestos a los traficantes.

Para las víctimas del tráfico sexual a India la realidad se complica aún más. En 2015 se denunciaron sólo 181 casos de tráfico a la Policía. Las redes de traficantes han cambiado durante los últimos años y el país vecino ya no es el único destino posible. La sociedad nepalí, sexista y extremadaente conservadora, además, se ha acostumbrado a este problema ya enquistado y habitual. E incluso quienes deben investigarlo parecen haberse olvidado también de ellas.

«La situación cambia», lo excusa Hemanta Malla, subinspector general de la policía, sentado en la penumbra de su despacho de muebles desvencijados en las dependencias de la Oficina Central de Investigación (CIB) que dirige. Esta es la unidad supuestamente más avanzada del cuerpo, porque investiga el crimen organizado en el país. Un espacio de paredes con desconchones en el que media docena de agentes, con el abrigo puesto, comparten esta mañana de invierno un puñado de mesas. «Antes se solía traficar a la India por prostitución. Pero ahora no se hace de forma forzada, sino que las mujeres van voluntariamente, aunque engañadas, a países del Golfo o de África», añade el policía.

Riñones en venta

Los traficantes, sí, han diversificado su negocio en Nepal. Ahora hay trabajadores desesperados que emigran a Oriente Medio buscando la calderilla de los petrodólares y que acaban convertidos en esclavos de la construcción o del servicio doméstico; mujeres que bailan y cantan en Nepal en los populares y numerosos dance-bar, a quienes prometen sueldos mejores por hacer lo mismo en otro país y terminan en redes de prostitución en India o en países del Golfo o África. Incluso jóvenes a las que anuncian un buen trabajo en Corea del Sur pero les explican que es necesario un matrimonio de conveniencia para esquivar la burocracia y que son vendidas como esposas forzosas. Estas son las nuevas fórmulas más importantes que han encontrado los traficantes. O el tráfico de órganos, que crece imparable. Sobre todo el de riñones, con falsas promesasincluidas a los donantes más inocentes de que los riñones, como el pelo o las uñas, vuelven a crecer.

«Los criminales siempre van por delante de nosotros», se lamenta Malla. El subinspector insiste en esos casos nuevos, que también han aumentado tras el terremoto. Los tradicionales de India, los de las mujeres y niñas que acaban en los burdeles, dice, no figuran entre sus competencias porque no los consideran crimen organizado. Y tampoco son ya, vuelve a insistir, los importantes. Aquí no importan las estadísticas: que sean los más numerosos. Ni la historia: que se produzcan desde hace décadas. Ni siquiera que la división de Mujeres y Niños de la Policía confirme el gran incremento y haya establecido una veintenta de controles de carretera entre Nepal e India y trabaje en otra docenas de ellos más en carreteras interiores junto a las ONG.

Es viernes, ha anochecido y el barrio de Sonagachi, en Calcuta, borbotea. Decenas de mujeres flanquean ambos lados de las calles envueltas en sus saris de colores, apenas alumbradas por la luz de las bombillas desnudas de los tenderetes ambulantes. Sonagachi es uno de los barrios de prostitución más grandes del mundo. Sus edificios de dos y tres plantas albergan docenas de burdeles separados de la calle sólo por una cortina.

Pero en Sonagachi la calle es un falso escaparate. Las mujeres que se ven no son las únicas del barrio. Entre los vendedores de samosas, tés y tabaco de mascar, entre los hombres que hoy miran en corro una película de kung fu en el televisor de una tienda, los que vigilan de brazos cruzados o los que ofrecen, así, por este orden, «baile, chicas, whisky y hachís», esas prostitutas que buscan clientes son ya adultas. Es imposible encontrar a las más jóvenes, a las niñas con cara de niñas, que son el principal objetivo y las más valiosas para los dueños de los locales y para los traficantes que se las consiguen.

Calcuta es, con Delhi, Agra y Mumbay, una de las ciudades con más prostitución de India. Y Sonagachi, junto a Munchigan y Khaligat, sus barrios donde encontrarla. En todos ellos las ONG que trabajan allí, como New Light o Apne Aap, confirman que desde el mes de junio empezaron a ver muchas caras nuevas de nepalíes en la zona y en los burdeles. Estas organizaciones ayudan a las prostitutas intentando fortalecerlas como colectivo o buscando alternativas para que sus hijas -niñas menores a cuyas madres los proxenetas presionan para que pongan también a trabajar- no terminen explotadas.

Drogadas y encerradas

Esa es la realidad que esconden muchos de los burdeles de India. La que no se exhibe en ese escaparate sórdido y tumultuoso de las calles mortecinas de Sonagachi. La explotación de menores, las más cotizadas por muchos de los clientes. Cientos de las niñas y mujeres traficadas desde Nepal estos meses pasarán los primeros años de su nueva vida en India, los más productivos, secuestradas. Drogadas y encerradas en esos burdeles, obligadas a atender a los clientes, golpeadas si se quejan o tratan de huir y sin permiso para salir a la calle para que no escapen y para evitar que nadie las vea porque son menores. La misma historia repetida desde hace décadas. Según pasen los años el dueño del local les cambiará de zona de trabajo y empezarán a ganar cierta libertad y a poder quedarse con parte del dinero que generen. Finalmente, tras periodos que alcanzarán y superarán la década, podrán marcharse por fin.

«Nunca, y ese es uno de los problemas, se llega al verdadero traficante, al que dirige la red», se lamenta Taj Mohamed. Este abogado penalista de silueta redonda y traje oscuro trabajó durante 15 años como director de la oficina de la Fiscalía de Calcuta. Mohamed hace un análisis especialmente duro del comportamiento del Gobierno indio. No hay, dice, voluntad política de que se apliquen las leyes que existen y que condenan tanto el tráfico como la prostitución de menores ni tampoco fondos para que funcione el procesamiento legal. «No hay presupuesto para proteger a los testigos. Ni siquiera para poder pagarles el desplazamiento y que puedan acudir a declarar. Y todo eso beneficia a los traficantes», explica.

-¿Por qué hay incluso casos de mujeres rescatadas por la Policía que son entregadas después de nuevo a los traficantes?

-Eso forma parte de los problemas socioeconómicos de este país. Debe pensar que esta es una sociedad mayoritariamente analfabeta, sin educación. Y que este es un sistema fallido y corrupto en el que se puede sobornar a la Policía.

El abogado se irrita. Sólo con inspecciones en los burdeles, dice, podrían combatirse estos crímenes. Pero no se hacen. Tampoco ahora. Y se lamenta además de que los casos de tráfico de personas «son el único crimen en el que la víctima pierde su identidad, porque es despojada de todo: de su familia, de su círculo, de la zona en la que vive… ¡incluso de su religión!».

Maya Saha sonríe envuelta voluminosa en su sari negro y amarillo. Tiene 43 años y dejó la prostitución hace cinco. Ella es un ejemplo de la realidad a la que se enfrentan estas nuevas víctimas del terremoto. Ha completado ya todo el círculo. Se marchó de su aldea de Nakut, al norte de Nepal, con 16 años, cuando una mujer le prometió que si viajaba con ella a Calcuta le ayudaría a encontrar un empleo. Fue engañada, como Reena. Como todas. Una vez llegaron a la ciudad, la vendió en un burdel. Pasó dos años encerrada en la misma habitación. Atendía a una docena de hombres al día, desde primera hora de la mañana hasta la medianoche. Dos años después logró escapar aprovechando el alboroto de una celebración religiosa. Volvió a su casa pero su familia la echó. No la querían.

En Nepal una mujer traficada no está a salvo tampoco cuando ha logrado escapar o ha sido liberada. La sociedad la hace responsable de lo que ha debido hacer. Cuando regresan, sus familiares y sus vecinos las amenazan e incluso agreden. Quieren que se marchen de nuevo de sus pueblos porque piensan que traerán mala suerte a la comunidad. Muchas vuelven a India, su única alternativa. Saha cuenta que regresó a Calcuta, donde aún vive hoy, y continuó prostituyéndose, hasta que se casó con uno de sus clientes, tuvo un hijo y poco después se retiró.

Es jueves, mediodía. y el barrio de Khaligat está ya plenamente activo. Saha continúa sonriendo mientras anuncia que el año pasado, tras el terremoto, regresó a su aldea para ayudar a su familia a reconstruir su casa. Ha cerrado también su círculo personal. Como ahora vuelve con marido, hijo y dinero, es aceptada de nuevo por los suyos. Nadie le pregunta nada sobre su vida en India.

-¿Cómo aguantó una vida así? ¿Cuándo estuvo encerrada pensó en suicidarse?

-No, nunca. Acepté mi destino. Aquí creemos en el destino, ¿sabe?

http://www.elmundo.es/cronica/2016/04/24/571a727146163f38128b468e.html

Share

Así fue la macroredada al mayor burdel de Berlín

Hasta 900 agentes participaron en una operación contra la trata de personas, impagos a la seguridad social y evasión fiscal en el mayor burdel de Berlín.

Imagen promocional del club Artemis en Berlín

Imagen promocional del club Artemis en Berlín E. E.

Una ingente operación policial en Berlín contra el crimen organizado movilizó anoche cerca 1.000 agentes en el Artemis, el mayor burdel de la capital de Alemania y uno de los más grandes del país. Rondaban las ocho de la tarde del miércoles cuando irrumpieron varios centenares de policías en este edificio de tres alturas situado al este de la ciudad y bautizado en honor a la diosa griega de la caza y la virginidad. Las instalaciones quedaron rodeadas por numerosas furgonetas y vehículos de policía, que contribuyeron a terminar de llenar el parking del burdel.

En el interior del Artemis, los agentes encontraron a algo más de 200 personas. Hasta 118 eran prostitutas, pero también se encontraban en el lugar numerosos clientes potenciales. Casi un centenar de trabajadoras del sexo tuvieron que responder a las preguntas de la policía, in situ, al igual que algunos de los clientes presentes en el lugar. Más de la mitad de las prostitutas que allí trabajan son originarias de Europa del este y de países árabes.

En la operación también se incautó una importante cantidad de dinero en metálico y se analizaron documentos y ordenadores de este este macro-prostíbulo de 3.000 metros cuadrados. El Artemis está dotado, según describen quienes lo han visitado, de hasta tres saunas, un par salas en las que se proyectan películas pornográficas, cantina, bares y hasta un gimnasio. La entrada cuesta 80 euros.

En la noche del miércoles seis personas fueron detenidas, dos hombres responsables del lugar y cuatro mujeres. Éstas habrían ayudado a hacer posible el esquema de prácticas irregulares que se sospecha habrían desarrollado sus responsables. Y es que, si bien la prostitución es legal en Alemania desde 2002, no parece que lo sean las condiciones en las que se practica esta actividad en el Artemis, un prostíbulo que abrió sus puertas en 2005 y que es capaz de recibir a unos 11.000 clientes al año.

UNA MAFIA COMO LA DE AL CAPONE

La magnitud de esta operación policial, que implicó a movilización de 900 agentes, entre miembros de la policía, de la fiscalía, inspectores de hacienda y de aduanas, se justifica en la medida en que el burdel es uno de los más grandes del país y porque se le está relacionando con la filial alemana de la banda de motoristas de los Ángeles del Infierno. El fiscal jefe de Berlín, Andreas Brehm, ha apuntado a la existencia de un “sistema ilegal” en el que las mujeres eran hechas “dependientes”. Desde la fiscalía se ha comparado a las actividades investigadas con las del mafioso estadounidense Al Capone en los años veinte del siglo pasado.

Para Brehm, la vinculación directa entre el Artemis y las actividades ilegales de los Ángeles del Infierno parecen claras. Se tiene constancia de que una de las chicas del macroburdel berlinés denunció a la policía haber sido maltratada en contactos con miembros de la banda de motoristas, unos encuentros que no estarían “libres de violencia”, según los términos de Sjors Kamstra, otro de los fiscales que trabaja en el caso. Que esta joven, ahora ex pareja de uno de los Ángeles del Infierno y bajo protección, acudiera a las autoridades, fue decisivo para que se lanzara la operación.

Más allá de la explotación y la violencia, las autoridades también han dado cuenta de que la operación de la noche del miércoles incluye posibles delitos de trata de personas, impagos a la seguridad social y evasión fiscal. Se ha estimado en que los daños por impago a la seguridad social ascienden a unos 17,5 millones de euros, mientras que Hacienda está detrás de hasta 6 millones de euros no pagados.

En el marco de la operación cuyo grueso se desarrolló en el Artemis, también se registraron, paralelamente, una quincena de apartamientos y oficinas de asesorías fiscales. Estas intervenciones tuvieron lugar en Berlín y en otros Länder del país. A saber, Baviera (sur), Baden-Wurtemberg (sureste) y Hesse (centro). La macroredada del miércoles, de la que el jueves se esclarecieron buena parte de los detalles a gracias a las sucesivas declaraciones de autoridades movilizadas en la operación, es el resultado de varios meses de trabajo. Las investigaciones comenzaron el pasado verano.

http://www.elespanol.com/mundo/20160414/117238631_0.html

Share

Prostitutas alemanas quieren abortar una nueva ley que viola sus derechos

La nueva ley alemana sobre prostitución intenta aumentar las exigencias para los empleados de la industria sexual y les obliga a registrar sus actividades. Sin embargo, las mismas prostitutas critican el proyecto por ser “contraproducente”.

«La llaman la ley de protección, pero de hecho es una ley de vigilancia sobre las prostitutas. Dará muchos problemas a la industria», opina Undine de Rivière, la portavoz de la alianza alemana «Servicios eróticos y sexuales«.

prostitutas

Prostitutas

Los trámites para registrarse destruirán la infraestructura existente y empujarán a muchas trabajadoras al sector ilegal. Como consecuencia, la legislación les «perderá» de vista, y no estarán protegidas en caso de abuso o de ataques, comenta de Rivière.

Entre las exigencias, destaca el uso obligatorio de anticonceptivos —una norma semejante existe en Baviera—. «Allí la policía asalta la habitación para comprobar el cumplimiento de la ley con una linterna. Si lo que intentan es humillar con esto a todas las partes involucradas, entonces esta modificación lo logra. Es imposible comprobar esta norma sin humillar a la gente», asegura de Rivière.

«La nueva ley parece intentar limitar la prostitución a largo plazo en vez de organizarla de mejor manera», opina la profesional. La vía correcta sería descriminalizar la industria sexual, introducir cambios legislativos para calificar la prostitución como una forma de trabajo en vez de tratar de deshacerse de la industria con restricciones. La forma actual dejará solo dos variantes —quedarse en la sombra, trabajando ilegalmente, o ingresar en un gran burdel capaz de cumplir con tales normas—, mientras todo lo que está en el medio desaparecerá por completo, afirmó la portavoz.

Los trabajadores sexuales alemanes tratan de expresar sus opiniones y críticas sobre la legislación, pero el Ministerio alemán de Asuntos Familiares —la entidad responsable de normar la industria— no suele hacer caso a sus recomendaciones.

«Estamos listos para hablar con los políticos. Si aprueban la ley como es, algunos de nosotros estamos dispuestos a plantear el asunto ante el Tribunal Constitucional. Haremos todo lo posible para frenar o abolir esta ley», promete de Rivière.

La controvertida ley ya está aprobada por el Gobierno y tiene que pasar la aprobación del Parlamento Federal y del Consejo Federal de Alemania. «El proyecto puede ser rechazado en varios etapas. También ya estudiamos cómo podemos abolir la ley en caso de su adopción», concluye la representante de la alianza de los trabajadores sexuales.

Lea más en http://mundo.sputniknews.com/europa/20160325/1058036222/prostitutas-alemanas-abortar-ley-viola-derechos.html#ixzz45EDObMkC

Share

Francia penaliza al cliente de prostitución tras un largo trámite parlamentario

Francia penaliza al cliente de prostitución tras un largo trámite parlamentario

El Senado, de mayoría conservadora, ha bloqueado el cambio legal hasta tres veces

La firme oposición del Senado, de mayoría conservadora, ha dilatado enormemente el trámite parlamentario de la ley que penaliza al cliente de la prostitución en Francia. Hasta tres veces ha rechazado la Cámara Alta la propuesta socialista que, por fin, ha quedado este miércoles aprobada. A partir de ahora, ya no serán multadas las prostitutas que buscan cliente en las calles del país, sino los que adquieran sus servicios. La multa será de 1.500 euros; 3.750 en caso de reincidencia. Francia imita así las normas en vigor establecidas ya en Suecia, Islandia y Noruega.

La propuesta de 120 diputados socialistas (en línea con una promesa electoral del presidente François Hollande) de “reforzar la lucha contra el sistema de prostitución” penalizando a los clientes se presentó y se aprobó en primera lectura a finales de 2013. Desde entonces, una enconada controversia dentro y fuera del parlamento ha frenado el cambio legislativo que este miércoles ha visto la luz, de manera definitiva, en la Asamblea Nacional. Algunos de sus más firmes detractores lo consideran una “aberración jurídica”. No entienden cómo se penaliza al que compra y no al que vende. Hasta ahora, la situación es la contraria: solo las prostitutas son multadas.

El debate sobre este asunto empezó en realidad en 2010 en un país abolicionista que prohibió los burdeles en 1946 tras servir estos a los ocupantes alemanes. “Este es hoy un combate contra la fatalidad de los que todavía consideran que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo”, ha dicho en la Asamblea la ministra de Derechos de la Mujer Laurence Rossignol. En la Cámara Baja, la que tiene la última palabra frente al Senado, la izquierda cuenta con el apoyo decidido de Guy Geoffroy, del principal partido de la oposición, Los Republicanos. Este diputado que lleva años clamando contra el comercio del sexo. La prostitución, dice, es “la violencia más insostenible y antigua” y beneficia fundamentalmente a proxenetas y tratantes de personas.

En medio del largo trámite, el juicio por proxenetismo contra el exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn, del que salió absuelto, ha sido una de las bazas fundamentales del cambio legislativo. Así lo considera, por ejemplo, la Asociación Equipos contra el Proxenetismo, que actuó como acusación particular en el caso. Durante el juicio, los escabrosos testimonios de las prostitutas contratadas para el político sensibilizaron en contra del mercado del sexo. Algo parecido ha ocurrido en la Asamblea con la comparecencia de prostitutas que han demostrado, como ha dicho la socialista Catherine Coutelle, que “no hay prostitución feliz”.

La norma, además de suprimir el delito de captación de clientes y pasar a considerar a las prostitutas víctimas del comercio del sexo, crea un fondo de 4,8 millones de euros anuales para prevenir y acompañar a las que deseen abandonar tal actividad. Las de origen extranjero que lo hagan podrán, además, obtener el permiso de residencia en el país. El ecologista Sergio Coronado considera ridículo el fondo, que supone 160 euros por persona y año. Los diputados han votado en conciencia y Coronado cree que la nueva ley es paternalista, ineficaz y dañina para las prostitutas. El radical Alain Tourret se ha mostrado a favor de despenalizar la venta de sexo, pero no por penalizar al cliente. La socialista Françoise Dubois se ha mostrado contraria a la nueva norma porque esta llevará a las prostitutas a una mayor clandestinidad y mayor precariedad.

En una Asamblea casi vacía (solo han participado 76 de los 577 existentes), agotada por un debate que se ha repetido cuatro veces desde 2013, la ley ha quedado aprobada por 64 votos a favor y 12 en contra. Francia se convierte así en el primer país europeo no nórdico en penalizar a los clientes de la prostitución. El conservador Geoffroy ha pedido al Gobierno que la aplique de verdad.

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/04/06/actualidad/1459957554_438605.html

Share

Patrullas contra la prostitución

Grupos de hombres del proyecto ZeroMacho

seromacho

zeromacho

Hombres repartiendo octavillas en las Ramblas en contra de la prostitución. SANTI COGOLLUDO

El 20% de los varones españoles afirma haber pagado por sexo

Asociaciones de prostitutas critican que los hombres crean que «necesitamos que nos defiendan»

  • LUCAS DE LA CAL
  • Barcelona

«Los hombres de verdad no compran mujeres». El primer cliente al que le entregan un papel con esta frase mira unos segundos hacia el suelo, levanta la cabeza y dice que sólo se va a tomar una copa. El segundo cliente al que le entregan un papel con la misma frase lo rompe en la cara de Pere Soler y su grupo de seis hombres. Los proxenetas montados en coches caros les miran con recelo. Las jóvenes de Europa del Este les insultan. Ellos permanecen impasibles en la puerta de uno de los burdeles de La Junquera, entregando propaganda contra la prostitución a todos los camioneros que hacen una pequeña parada en este municipio fronterizo entre Cataluña y Francia. Aquí hay el doble de mujeres vendiendo su cuerpo que hace 10 años. Muchos llaman al lugar el «paraíso de la prostitución». Otros, como Pere, coordinador de la Asociación Zeromacho en España, lo consideran el epicentro de la corrupción moral y de la desigualdad de género.

«Tenemos que combatir el machismo empezando por su representación más extrema, la prostitución. Explotar sexualmente a las mujeres es incompatible con la democracia». Palabra de un hombre que dice sentir estupor al leer que el 20% de los varones españoles reconoce haber pagado por sexo. Por ello, Pere decidió hace unos meses unirse al colectivo Zeromacho, un movimiento que nació hace cinco años en Francia de la mano de Gérard Biard, actual director del semanario satírico Charlie Hebdo. En sus columnas defiende que se debe multar a los clientes para poner fin a la explotación sexual de la mujer. Sus reivindicaciones ya están en 56 países, con miles de seguidores a pie de calle exigiendo que se prohíba la prostitución. Ahora se acaban de dar a conocer en Barcelona.

«Nos centramos en el problema, que son los clientes. Hay que construir una sociedad igualitaria y no pararemos mientras haya un solo hombre que pueda comprar los servicios sexuales de una mujer«, asegura Pere. Tiene 52 años y trabaja como director de relaciones externas del Parque Audiovisual de Cataluña. A su lado está Bernat Escudero, 38 años, empleado de una empresa hidráulica. Ellos, junto al resto de los 10 hombres que han puesto en marcha este proyecto en España, pasean estos días por el barrio barcelonés del Raval, «intimidando» con discursos sobre igualdad de género a aquellos que se acercan a las prostitutas apostadas en los portales. «También vamos por los institutos, llevamos a ex prostitutas, que explican a los chavales lo que se esconde detrás de ese mundo. Les enseñamos a respetar a las mujeres y a ellos mismos», cuentan.

-«¿Por qué sólo sois hombres?»

-«La respuesta es sencilla, si nosotros no somos capaces de convencer a otro hombre para que no se vaya de putas, una mujer no lo va a hacer».

Asociación Zero macho

Asociación Zero macho

«No necesitamos ser salvadas»

Como todas las historias, ésta también tiene dos caras. Por eso hablamos con Concha Borrell, presidenta de Aprosex, la primera asociación de prostitutas que lleva tres años en acción en Barcelona, dando apoyo moral y luchando por los derechos de las chicas que ejercen la prostitución por la normalización del trabajo sexual.

Encontramos a Concha en una manifestación a favor de la regularización de la prostitución, a pocos metros de donde el colectivo Zeromacho entrega panfletos con sus reivindicaciones. «Nosotras no necesitamos ser salvadas. Estaría bien que este grupo de hombres nos hubiera preguntado por nuestra situación. Se creen que no somos lo suficientemente fuertes para ayudarnos entre nosotras», explica esta catalana de 43 años, terapeuta sexual y prostituta desde hace nueve años. «Lo que están haciendo estos tipos es victimizarnos y quitarnos la voz. No dudo de que sus intenciones sean buenas, pero desde nuestro colectivo llevamos años luchando por nuestros derechos, como ciudadanas y trabajadoras libres, y esto entorpece nuestra lucha».

Concha lleva dos años en Barcelona dando cursos sobre prostitución, con grupos de seis y siete mujeres, con el objetivo de instruir a las chicas que empiezan a hacer la calle, con nociones básicas para la profesionalización del oficio más antiguo del mundo. «Trabajar en el mundo del sexo no es fácil. Hay que tener una formación».

Desde Zeromacho no comparten la misma idea. «No está bien que se incite, con esos cursos, a que las chicas se metan a esclavas, que es en lo que te convierte la prostitución. Todas lo hacen a cambio de dinero, ninguna vende su cuerpo porque les guste, sino porque las circunstancias sociales las han llevado allí. Que quede claro que no es un trabajo, es explotación de la mujer». El colectivo de hombres cada día que pasa tiene más adeptos en España. Ya han firmado su manifiesto más de 200 personas, con la idea de organizar patrullas urbanas en sus ciudades para dar a conocer la realidad que ellos perciben de estas mujeres.

«Muchos pensarán que somos unos frikis o ultracatólicos, pero nada de eso. Sólo queremos construir un país igualitario, sin machismo ni violencia contra las mujeres. Vamos contra los puteros, porque sin ellos no existiría la prostitución, y como consecuencia, desaparecería la trata de personas».

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/04/08/57068538e2704ee20e8b4637.html

Share

Prostitución por voluntad propia en LA GENT NORMAL de TV3

Prostitució per voluntat pròpia.

És possible exercir la prostitució voluntàriament?

Com pesa l’estigma d’aquesta professió i quins drets reclamen les prostitutes que exerceixen per voluntat pròpia?

Com compaginen la seva professió amb la seva vida privada?

Les protagonistes d’aquest capítol de La gent normal són dones que exerceixen la prostitució voluntàriament. Són la Martina i la Paula, que fa anys que s’hi dediquen, i la Natàlia, una noia de 21 anys que fa poc que es prostitueix i ha volgut donar el seu testimoni obertament perquè «si nosaltres no en parlem, ho faran els altres per nosaltres, amb la seva moralitat i els seus prejudicis».

Sense prejudicis comparteixen les seves experiències i parlen d’una manera clara, directa i contundent del seu ofici, i de com s’hi van iniciar i per què. El programa també compta amb el testimoni de Montse Neira, prostituta llicenciada en Ciències Polítiques i activista en defensa dels seus drets, que tot i admetre que va començar a exercir per sortir d’una mala situació econòmica reivindica ara la seva professió com una opció de vida: «que una puta digui que és feliç, això a la gent no li entra al cap».

Però fins quan pensen treballar? Hi ha una edat límit? Què passa quan es fan grans?

Agnès Marquès parla amb la Paquita, una dona de 80 anys que s’ha prostituït durant tota la seva vida i ara viu la vellesa sense recursos. En la conversa, també hi participa la periodista Samanta Villar, autora del llibre «Nadie avisa a una puta», en què explica històries reals d’un grup de professionals del sexe.

Prostitució per voluntat pròpia.

*Traductor Google:

Prostitución voluntaria.

Es posible ejercer la prostitución voluntariamente?

Como pesa el estigma de esta profesión y qué derechos reclaman las prostitutas que ejercen por voluntad propia?

Como compaginan su profesión con su vida privada?

Las protagonistas de este capítulo de La gente normal son mujeres que ejercen la prostitución voluntariamente. Son Martina y Paula, que hace años que se dedican, y Natalia, una chica de 21 años que hace poco que se prostituye y ha querido dar su testimonio abiertamente porque «si nosotros no hablamos, lo harán los otros por nosotros, con su moralidad y sus prejuicios «.

Sin prejuicios comparten sus experiencias y hablan de una manera clara, directa y contundente de su oficio, y de cómo se iniciaron y por qué. El programa también cuenta con el testimonio de Montse Neira, prostituta licenciada en Ciencias Políticas y activista en defensa de sus derechos, que a pesar de admitir que comenzó a ejercer para salir de una mala situación económica reivindica ahora su profesión como una opción de vida: «que una puta diga que es feliz, eso a la gente no le entra en la cabeza».

Pero incluso cuando piensan trabajar? Hay una edad límite? ¿Qué pasa cuando se hacen mayores?

Agnès Marquès habla con Paquita, una mujer de 80 años que se ha prostituido durante toda su vida y ahora vive la vejez sin recursos. En la conversación, también participa la periodista Samanta Villar, autora del libro «Nadie avisa a una puta», en el que cuenta historias reales de un grupo de profesionales del sexo.

Share

Este es el trabajo en el que te pagan por tener sexo

Este es el trabajo en el que te pagan por tener sexo

Las autoridades australianas han creado un nuevo empleo: los perseguidores de prostíbulos. Estos hombres se dedican a desenmascar los burdeles clandestinos que esconden muchos salones de masajes del país. Para poder construir una causa contra ellos, antes tienen que probarlos

revienta postibulos

Josh, nombre ficticio, tiene 60 años, es divorciado y le pagan por practicar sexo con prostitutas.

Has leído bien. Él es uno de los ‘perseguidores de burdeles’, investigadores privados que ha contratado el gobierno australiano para desenmascarar a los prostíbulos clandestinos que no paran de brotar en el país. “Estoy seguro de que muchas personas sentirían envidia de mi manera de ganar algo de dinero”, explicaba Josh al sitio de noticias news.com.au.

¿Por qué son necesarios estos investigadores del sexo de pago?

La policía australiana tiene muy limtado el acceso a los locales sin una orden judicial, por lo que es muy difícil desmantelar los burdeles clandestinos de una zona conocida como New South Wales.

El número de burdeles sin licencia que operan en NSW se ha disparado desde la despenalización de la industria del sexo en la década de 1990, convirtiéndose en un serio dolor de cabeza para los ayuntamientos y el gobierno local.

La mayoría de estos locales se presentan como centros de masaje terapéutico, lo que hace que la obtención de pruebas del trabajo sexual sea muy complicada. La única opción posible es infiltrarse desde dentro.
Y ahí es donde reside el valor del trabajo de Josh y de otros “destructores de burdeles”.

Josh acude a los locales. Se comporta como un cliente más. Como tal, solicita favores sexuales de las mujeres que participan. Luego debe redactar informes de unas tres páginas de extensión en los que proporciona a las autoridades detalles muy gráficos sobre los servicios que ofrecen los locales.

En estos informes se incluyen fechas, horas, personas, lugares… y se responde a las preguntas quién, qué, cuándo, dónde y en qué cantidad. “Es un documento que se utilizará en los juicios contra estos locales, por lo que tiene que ser muy detallado y muy preciso. No es algo que se pueda resolver en un par de minutos”, explicaba Josh.

Tras múltiples experiencias, Josh ha llegado a una conclusión: la mayoría de salones de masajes esconden burdeles encubiertos.

“Durante mi experiencia como perseguidor de burdeles solo ha habido tres locales en los que he entrado y no me han ofrecido servicios sexuales en algún momento del tratamiento”.

Josh y el resto de destructores de burdeles pertenecen a la empresa de investigación privada Lyonswood. El director gerente de la empresa, Lachlan Jarvis, explica cómo es el perfil de estos investigadores sexuales. “Preferimos gente soltera y, obviamente, dispuesta a llegar a tener sexo con prostitutas”, declaraba a news.com.au. Lyonswood cree que este trabajo es una manera más de luchar contra el tráfico sexual.

«Estos lugares están operando de manera ilegal y mueven bastante dinero. Eso era lo que más me preocupaba cuando fui a declarar al juzgado por primera vez, ya que quizás el crimen organizado tenía algo que ver. Nadie lo sabe”, explicaba Josh.

Sin embargo, Josh se muestra contento con su trabajo y considera que es muy afortunado por tener un horario bastante flexible. “ No es el típico trabajo de nueve a cinco y de lunes a viernes. No hay limitaciones de horario y nunca me he sentido amenazado o preocupado por mi seguridad, asgura,

Parece que alguien ha encontrado el trabajo ¿perfecto?

 

Share

El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

La FAVB y alcaldesas metropolitanas consideran que «frivoliza» la actividad y le exigen que «reconsidere» su postura

El plan de Colau para regular la prostitución voluntaria levanta una ola de críticas

JULIO CARBÓ

Dos prostitutas rumanas, en la calle de Sant Pau, en Ciutat Vella.

ROSA MARI SANZ

¿Abolir o regular la prostitución? Periódicamente se abre este debate a nivel social y político sin que acabe derivando en cambios significativos. De nuevo, tras la aprobación en diciembre de la puesta en marcha de un plan que dote a Barcelona de unmarco normativo municipal para la prostitución voluntaria y que elimine las multas a las mujeres, han salido voces a favor y contrarias a esta proposición que planteó Ciutadans y se aprobó con el ‘sí’ de Barcelona en Comú (BC), ERC y la CUP. Entre estas últimas, las más sonoras han llegado en forma de manifiesto: el que han suscrito las alcaldesas de Santa Coloma de Gramenet,Núria Parlón (PSC); L’Hospitalet, Núria Marín (PSC); Sant Boi,Lluïsa Moret (PSC), y Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa (CiU), para pedir a su homóloga Ada Colau (BC) que «reconsidere» su posición y refuerce las medidas para erradicar la prostitución de las calles. Tras esta iniciativa están también las entidades Moviment Democràtic de Dones y Xarxa de Municipis Lliures de Tràfic de Dones i Nenes. «Reglamentar la prostitución […] supone asumir que es una alternativa ‘laboral’ aceptable para las mujeres pobres», denuncian.

El proyecto municipal, todavía en fase de estudio y de debate, no contempla de momento ninguna medida concreta al respecto de la regulación de la prostitución no sujeta a explotación sexual o tráfico de personas, precisa la concejala de Ciclo de la Vida, Feminismos y LGTBI, Laura Pérez. De hecho, matiza, un ayuntamiento no tiene competencias para regular esta práctica otorgando derechos laborales, ni tampoco para abolirla. Compete a la Generalitat, que aprobó en el 2002 un decreto que regula los locales donde se ejerce la prostitución, a los que fija un horario de apertura y cierre, así como una batería de condiciones sanitarias.

Lo que sí puede hacer el consistorio es introducir cambios normativos para legalizar ‘meublés’ en los que las prostitutas ejerzan de manera voluntaria y en buenas condiciones de seguridad e higiene, y donde se realicen inspecciones periódicas, una medida, reconoce Pérez, que aunque se contempla no está ni mucho menos decidida.

El consistorio puede introducir cambiosnormativos para legalizar meublés en los que las prostitutas ejerzan de manera voluntaria y en buenas condiciones de seguridad e higiene

“No soy ni abolicionista ni regulacionista. Lo que tenemos es la obligación de mejorar las condiciones de vida de las mujeres que ejercen la prostitución, de respetar sus decisiones y ofrecerles alternativas y ayudas para la formación e inserción. En definitiva, hemos de defender sus derechos como los de cualquier persona», defiende la concejala. E insiste en que Barcelona, y todos los gobiernos, “deben tener políticas firmes contra la trata y el tráfico, pero nunca a costa de los derechos de las mujeres”.

MESA DE TRABAJO

Otra de las medidas que se debatirá en la mesa de trabajo, a la que acudirán representantes del colectivo, es reformar los proyectos para que garanticen a todas las mujeres que quieran salir de la prostitución itinerarios de empleo no estigmatizadores, “y que realmente permitan un cambio cuando así lo decidan”. Pero lo primero, insiste la concejala, es dejar de multarlas en base a unaordenanza del civismo que se está revisando.

Ese cambio podría implicar también el dejar de sancionar a los clientes, prosigue Pérez, “para asegurar un marco que no persiga a las prostitutas”. La marcha atrás de las sanciones es algo que lleva años reclamando la síndica en funciones de Barcelona, Maria Assumpció Vilà, quien se muestra de acuerdo con la propuesta del ayuntamiento de crear un nuevo marco normativo.

En la otra cara de la moneda está la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB). Aunque entre esta organización conviven dos sensibilidades, una radicalmente prohibicionista y otra más próxima a la regulación, la federación ha criticado duramente el plan municipal a través de un comunicado en sintonía con el manifiesto firmado por las alcaldesas metropolitanas. Pese a que también se muestra favorable a que la Guardia Urbanadeje de multar a las mujeres, la FAVB es contraria a que se terminen las sanciones a clientes y considera que con el nuevo plan se está trasladando a la opinión pública un mensaje de normalidad por lo que respecta a la compra de servicios sexuales.

«Un ayuntamiento democrático no puede frivolizar con la realidad de la prostitución», denuncia la FAVB

«Un ayuntamiento democrático no puede frivolizar con la realidad de la prostitución“, ha denunciado la FAVB, que considera «muy difícil promover políticas de igualdad si aceptamos la existencia legítima, en nuestra ciudad, de una reserva de mujeres exclusivamente destinadas a satisfacer los caprichos de los hombres”. En la misma nota, los vecinos consideran que el consistorio cuenta solo con la opinión del colectivo Prostitutas Indignadas, que aboga por la regulación, mientras silencia a mujeres “chinas, nigerianas, rumanas… el grueso de las mujeres prostituidas”, y exigen al consistorio “coraje para mirar la realidad cara a cara y no contentarse con soluciones fáciles”.

RESPUESTA DEL COLECTIVO

Si la propuesta del Ayuntamiento de Barcelona ha tenido esta dura respuesta por parte de la FAVB, las prostitutas tampoco se han quedado calladas ante el manifiesto contra el plan. Así, la plataforma Prostitutas Indignadas ha reclamado “responsabilidades por la violencia hacia las trabajadoras sexuales” que aseguran que han ejercido durante 10 años los gobiernos de CiU y PSC en Barcelona. La reclamación va dirigida precisamente al grupo de alcaldesas metropolitanas.

SIN LEY

  • Actividad alegal La prostitución es una actividad alegal, porque no está regulada ni prohibida por ley. Lo que sí está prohibido es el proxenetismo (lucrarse con la explotación sexual de una persona). Solo el Estado tiene competencia para legislar sobre el sexo de pago.
  • Prostíbulos La regulación de los locales donde se ejerce esta actividad alegal es competencia de la Generalitat, que promulgó una ley para regular los requisitos de higiene y seguridad de los locales de espectáculos con salas anexas.
  • Ordenanzas Los ayuntamientos pueden prohibir el ofrecimiento o la solicitud de servicios sexuales en la vía pública mediante ordenazas de civismo, mientras que la Generalitat modificó la ley de carreteras para multar a meretrices y clientes por poner en riesgo la seguridad vial.

‘No somos carne de vuestras campaña, somos mujeres con derechos’ es el título de la réplica de Prostitutas Indignadas. La plataforma subraya que no pide al gobierno de Colau “una nueva regulación de ámbito municipal”, sino “generar políticas que garanticen los derechos de todas las mujeres que ejercen la prostitución y que contrarresten las vulneraciones y las violencias que han supuesto las políticas previas”.

Además del PSC y de CiU, votó en contra de la normativa el PP. La portavoz popular Àngels Esteller ha reiterado este lunes la posición de su grupo afirmando que las medidas para acabar con la prostitución deben ser “hacer cumplir la ordenanza de convivencia que prohíbeofrecer y prestar servicios sexuales en la calle”. En este sentido, la concejala ha destacado que antes de hacer propuestas de este tipo se han de tener en cuenta las consecuencias de la prostitución y cómo se degradan los barrios que la sufren provocando problemas de convivencia. Por ello, ha propuesto reforzar la presencia policial y perseguir las mafias que explotan a estas mujeres.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/polemica-regulacion-prostitucion-barcelona-colau-5008179

Share

La familia de Robador

Las prostitutas del Raval trabajan en cooperativa y exigen «el derecho y la dignidad de ser putas»

«Nosotras decididimos nuestras vidas y elegimos a qué nos queremos dedicar», se defienden

La familia de Robador

ALBERT BERTRAN

Dos prostitutas, en la calle de Robador, este martes.

CARLOS MÁRQUEZ DANIEL

Subieron al piso y mientras ella colgaba el bolso, él cayó desplomado. Escuchó el estruendoso pum y se giró pasmada. Yacía en el suelo. Tieso. Entre varias compañeras lo colocaron sobre la cama y llamaron a una ambulancia, pero los servicios médicos solo pudieron certificar su muerte. Era cliente suyo desde hacía ocho años, siempre los viernes, así que ella, porque el roce hace el cariño, se vino abajo. «No llore, porque ni se llama Juan ni está viudo», le dijeron los Mossos, que pasaron por el trance de notificar a la familia el contexto del deceso. Ahora recuerda aquel episodio con sorna: «Todo el mundo cuenta mentiras…». La historia del falso viudo que cuenta Janet es uno más de los relatos de Robador, la calle del Raval donde laprostitución se hace carne cada día, durante todo el día.

En la charla están también Paula, Maria José y Ana; todas putas y a mucha honra. Llevan más de 20 años en la calle y no vienen a reivindicarse ni a pedir respeto ni a hacerse las víctimas. «Nosotrasdecidimos nuestras propias vidas y elegimos a qué nos queremos dedicar». Responden así al debate más político que social sobre la denominada profesión más antigua del mundo. La polémica les resulta «oportunista e interesada«; tanto, que dedican más tiempo a las anécdotas y al recuerdo que a la defensa de unos derechos que no permiten que nadie les discuta.

«TERMINA LA CERVEZA Y VAMOS»

Robador es un pequeño continente dentro del planeta Raval. Cuatro bares, locutorios, un par de supermercados y una quincena de prostitutas. A pocos metros, una zona infantil, separada por un edificio de protección oficial con todos los bajos en alquiler. «Esta esuna pequeña familia, todos nos conocemos», aporta Paula. Bastan un par de días para darse cuenta. El del bar Filmax bromea con una joven latinoamericana; el chico que sirve la terraza del Indiana Gate charla con una dama que apoya su hombro en la persiana. «Venga, Antonio, termina la cerveza y nos vamos», le dice una de ellas a un chico que bebe en la Bodega d’en Ruben. Ella le busca. Él remolonea. «Vale que estés trabajando, ¿pero no tienes tiempo para follar?», le dice una prostituta rusa a un joven que pasa por ahí en horario laboral. Sonríe, descolocado.

Ana es brasileña y tiene 55 años. «Soy puta desde los 14 y si volviera a nacer, haría lo mismo». Estremece la seguridad con la que tanto ella como sus compañeras hablan de su rutina. Disponen de tres o cuatro pisos en Robador para realizar los servicios, por los que cobran entre 20 y 25 euros. Son viviendas convertidas en prostíbulos ilegales, por eso no concretan el número ni permiten visitarlos si no es para un servicio. Junto al resto de mujeres que ejercen en este enclave de Ciutat Vella, forman una especie de cooperativa. «Nosotras nos encargamos de todo», detalla Paula. Pagan unos cinco euros a la compañera que cada mes abona el alquiler. Si un día una de ellas no trabaja, se puede dedicar a la limpieza. Y así van pasando los días. Janet lo resume así: «Somos como los barcos de pescadores: salimos con nuestra barca y tiramos las redes en busca de pescado».

Cuenta María José que el lunes la Guardia Urbana precintó el piso en el que vivía desde 1999. Era una de las viviendas de Robador que las prostitutas usaban para sus labores, y esa es la razón argumentada por la policía para echar el cerrojo. Lo más probable es que al propietario le caiga una buena sanción. Ella se encontró los muebles en la calle y ahora se arregla de aquí para allá, en casas de amigas. Por suerte, todas viven en la zona.

VÍCTIMAS DE LA GENTRIFICACIÓN

Janet, a la que le cerraron dos pisos pequeños el año pasado, habla de «manipulación» y pone sobre la mesa un concepto muy vinculado al distrito más canalla de Barcelona, la gentrificación, esto es, la transformación urbana que desplaza a la población local para dejar sitio a otra de mayor nivel adquisitivo. En resumen: «Los lateros, los manteros, las putas…, nos quieren fuera porque molestamos a laBarcelona clasista«. «No somos un problema -sostiene Janet-, somos una realidad de la sociedad, y ni por ética ni por estética se nos puede dejar de lado».

Preguntadas sobre sus familias, sobre si saben a qué se dedican, expresan cierto malestar. Janet tiene dos hijos y no saben nada. María José tiene uno, de 32 años, que es consciente de la actividad de su madre desde los 12. «Estuvo una semana durmiendo conmigo y diciendo ‘mamá, tú no’, pero al final lo entendió». «¿Pero por qué tenemos que dar explicaciones?», se queja Paula. «Lo único que deben saber es que llegamos a fin de mes, no si follo o dejo de follar», exclama Janet. Coinciden en que nadie entra en esto por afición, sino «por urgencia económica», pero hoy se ha convertido en su sustento, paga carreras universitarias y les permite vivir con dignidad. Y dignidad es precisamente, y quizás lo único, que reivindican. «La dignidad y el derecho de ser putas».

VECINOS CONTRARIADOS

¿Y los vecinos? En el parque infantil, una pareja joven que vive en Hospital quita hierro al asunto. «Es como irse a Vallvidrera y quejarse de los jabalís. Si vienes a vivir aquí, debes adaptarte a lo que hay». Son de mente abierta. No lo es tanto un matrimonio chino que reside cerca por cuestiones de trabajo. Tardaron algunos días en caer en la cuenta de que aquellas mujeres eran prostitutas. No se piensan ir, pero no, no les hace ninguna gracia. Paula, Janet, Ana y María José dicen que la relación con los vecinos de los edificios donde ejercen es «muy buena», y que ellas se encargan de todos los gastos de la comunidad, incluida la limpieza de la escalera. En algunos balcones, sin embargo, carteles que simulan que la vivienda está en venta exhiben un evidente malestar. «Razón: ayuntamiento de Barcelona», rezan los letreros, con toda la intención.

Sobre la trata de mujeres, explican que es una lacra que no es habitual en la calle. «Eso es más de los clubs, que sí son legales. Nosotros estamos fuera de la ley y somos libres, pero los locales con licencia tienen chicas obligadas a prostituirse y aquí no pasa nada. ¿Por qué la toman con nosotras?».

Se marchan. Janet y Ana comparten una duda. ¿Qué habrá sido del señor Francisco? Es un hombre de 89 años que ha dejado de venir. «Quizás se haya muerto», coinciden. A pesar de su avanzada edad, todavía tenía cuerpo para repetir dos y tres veces en un solo día. Es otra de las historias de Robador.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/las-prostitutas-calle-robador-forman-involuntaria-cooperativa-para-poder-trabajar-5011873

Share

Las trabajadoras sexuales proponen que se pacte dónde y a qué horas pueden ejercer en la calle

La asamblea de trabajadoras sexuales de Catalunya reclama que se organicen espacios y horarios

Entidades sociales insisten en que muchas mujeres desconocen aún sus derechos y las alternativas laborales

Paula Vip, presidenta de Aprosex y portavoz de la Assemblea d'Activistes Pro Drets sobre el Treball Sexual a Catalunya.

FERRAN NADEU

Paula Vip (Conxa Borrell), presidenta de Aprosex y portavoz de la Assemblea d’Activistes Pro Drets sobre el Treball Sexual a Catalunya.

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Hay tantas prostituciones como mujeres hacen la calle. «Pasa como en tantas otras cosas en la vida: no se debería hablar de la prostitución de un modo general, porque cada mujer, cada puta arrastra una historia distinta tras de sí», advierte, de entrada, Paula Vip, presidenta de la asociación Aprosex y portavoz de la Assemblea d’Activistes Pro Drets sobre el Treball Sexual de Catalunya. «No es lo mismo la chica que ejerce en el Raval, a la que la policía atosiga a diario por el simple hecho de estar en la calle, que las ‘escorts’ o prostitutas de lujo, que trabajan por cuenta propia, en pisos que son suyos y que contactan discretamente con sus clientes», puntualiza Paula Vip.

Por eso, porque la realidad de la prostitución en Barcelona es tan variada como la misma ciudad, la asamblea de trabajadoras sexuales considera que lo primero que se tendría que hacer, «si esta fuera una sociedad justa, en la que la decisión libre de una prostituta fuera respetada», dice Paula Vip, «sería llegar a un pacto sobre espacios y horarios para aquellas quieran ejercer voluntariamente».

Paula Vip, que apuesta por «un feminismo bien entendido, es decir, el que defiende los derechos de todas las mujeres, incluidos los de las putas», aboga por que Barcelona busque un modelo propio. «No creo que aquí, en una ciudad turística y con tanta vida en la calle, sean eficaces los establecimientos que sí funcionan en Holanda o en Alemania», indica.

SIEMPRE PAGAN ELLAS

La clave, insiste, no pasa por «sancionar, porque son las prostitutas las que acaban pagando las multas, las suyas e indirectamente las de los clientes, que dejan de contratar sus servicios», sino por mejorar las condiciones. «Lo que está claro es que estas mujeres, muchas de las cuales han llegado a la prostitución porque han entrado en la espiral de la pobreza, necesitan tener una situación regularizada, ni que sea para minimizar los posibles daños que puedan sufrir», intercede Xesca Muñoz, responsable del área de empoderamiento económico de la fundación SURT, una entidad sin ánimo de lucro que trabaja por la inserción laboral de las prostitutas en Barcelona.

«Y habrá que ver si realmente eso produce el efecto llamada que algunos dicen», añade. Es fundamental que mientras tanto, «estas personas tengan otras opciones laborales, que puedan conocer sus habilidades y aplicarlas en otros trabajos», prosigue Muñoz. La fundación SURT, que anualmente atiende a medio centenar de mujeres, de las que un 70% han acabado encontrando un empleo alternativo a la prostitución, facilita formación, busca empresas para realizar prácticas y presta también atención psicológica. «Con muchas de ellas, la prioridad es que recuperen la autoestima«, dice la responsable.

MUJERES ATRAPADAS

El problema, reconocen ambas mujeres, son las chicas que trabajan coaccionadas o bajo amenazas. «En esos casos, que no solo afectan a la prostitución sino a otros ámbitos de explotación laboral, son las fuerzas policiales las que deben intervenir… Allí las chicas que ejercen libremente pueden ser importantes para ayudar, por ejemplo, a detectar a las que están forzadas», afirma la portavoz de la asamblea de trabajadoras sexuales, constituida hace un año y que es una de las entidades participantes en la mesa de trabajo creada por elAyuntamiento de Barcelona para analizar cómo modificar la ordenanza municipal de civismo del 2006.

«Las mujeres atrapadas por mafias, las que han sido víctimas de redes de trata suelen ser mujeres con mucho miedo y mucha desconfianza«, explica Alícia Rodríguez, técnica de SOS Racismoen Catalunya. El miedo es hacia las represalias que puedan tomar contra ellas los proxenetas, y la desconfianza hacia las instituciones oficiales, «que las han ignorado demasiadas veces», indica la coordinadora del servicio de atención y denuncia para víctimas de racismo y xenofobia de la oenegé. A eso se añade, prosigue Rodríguez, «el desconocimiento que muchas de ellas tienen de sus derechos».

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/prostitutas-proponen-pactar-espacios-horarios-para-ejercicio-prostitucion-5011401

Share