España, destino de turismo sexual

La falta de legislación, la gran oferta de prostitutas, prostíbulos y webs que ofrecen chicas sitúan a España en el tercer lugar preferido para buscar sexo

Prostitución en la calle Montera JAVIER BARBANCHO

  • IRENE HDEZ. VELASCO

Existe un país en el que, según cálculos de su Gobierno, ejercen como prostitutas unas 45.000 mujeres, aunque hay expertos que estiman que la cifra real podría ser mucho mayor. Donde cientos y cientos de puticlubs y locales de sexo de pago salpican su geografía, algunos de ellos tan enormes que son como parques temáticos en los que prestan servicios sexuales hasta 200 mujeres.

En ese país, la oferta de prostitutas es tan amplia que no sólo se puede elegir entre búlgaras, rumanas, dominicanas, rusas, brasileñas o nigerianas, por citar algunas nacionalidades, sino que los precios son extremadamente competitivos. Por cinco euros, lo que cuesta un par de docenas de huevos, le pueden hacer a uno sexo oral. Y por 60 euros, un completo en una habitación de hotel con sábanas limpias y luces psicodélicas. Según el Instituto Nacional de Estadística de ese país, la prostitución representa el 0,35% del total de su Producto Interior Bruto. Es una de las inversiones más rentables, hasta el punto de que según su Ministerio del Interior genera unos cinco millones de euros al día.

Ese país tiene, además, una legislación sobre prostitución extremadamente laxaen la que en ningún caso se persigue ni condena a quien paga por sexo ni a los locales donde tiene lugar el mismo. Y una cultura social en la que no suele estar mal visto ir a un burdel. Ese país goza de buen clima, playas maravillosas y gente amable. Por todo eso, es uno de los principales destinos de turismo sexual del mundo y a él acuden cada año hordas de personas atraídas por su amplia red de mujeres en prostitución y sus más de 1.500 burdeles, según estimaciones de la Policía.

¿Camboya? ¿Tailandia? No.

¿República Dominicana? ¿Brasil?

Frío, frío. Ese país es España.

España se ha convertido en una de las principales metas de quienes viajan en busca de sexo de pago. Está, y bastante arriba, en la lista de los 10 países más populares para el turismo sexual, junto a destinos clásicos como Tailandia, Brasil, Indonesia, Colombia, Camboya, Kenia, Filipinas, República Dominicana u Holanda. La mayoría de las clasificaciones ya sitúan a España en la tercera posición. “Y algunas incluso en la segunda”, advierte Asunción Miura, representante de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres y de la Coalición internacional Contra el Tráfico de Mujeres.

“Por supuesto que hay turismo sexual en España, sin duda. Los propios cuerpos de Seguridad del Estado nos lo han confirmado. Sólo hay que ver cómo la mayoría de los clubes de alterne se concentra en las zonas turísticas. En Andalucía, el grueso de burdeles se agrupa en las provincias costeras, no en las del interior. Y en temporada alta, Canarias y Mallorca se llenan de mujeres que ejercen la prostitución y que, en cuanto acaba el periodo turístico, son trasladadas por las mafias a otros lugares”, sostiene Jorge Uroz Olivares, profesor del Departamento de Sociología y Trabajo Social de la Universidad de Comillas y, quien hace dos años, realizó junto a su equipo un estudio sobre prostitución y trata de mujeres para el Ministerio del Interior que ahora está ampliando. “Hasta existen agencias de viajes extranjeras que publicitan España como destino de turismo sexual. Al paso que vamos nos convertiremos en la Tailandia de Europa”.

Foros y ránkings de burdeles en Internet

Internet está repleto de páginas que recomiendan España a todo el que esté interesado en sexo de pago. “España se está convirtiendo en uno de los destinos de turismo sexual más populares del mundo”, subraya la llamada wikisexguide, una web con pretensiones de ser una Wikipedia del sexo, al tiempo que explica algunos atractivos patrios: “La prostitución es como si fuera legal en España, existe un vacío legal. Las trabajadoras sexuales no están penalizadas, mientras que los proxenetas sí. El 90% de las prostitutas son inmigrantes ilegales (muchas procedentes de América del Sur) e introducidas en España a través del tráfico ilegal de seres humanos, lo que deja a muchas en un limbo legal”, destaca.

“España es el país número uno de Europa en turismo sexual, habiéndole tomado la delantera a Ámsterdam. La prostitución es completamente legal, así que montones de colegas acuden allí cada año”, dicen en la web de ocioladsholidayguide.

Hay hasta foros donde los usuarios dan su opinión sobre burdeles. Una especie deTripadvisor que, en lugar de calificar hoteles y restaurantes, valora y puntúa la calidad de los burdeles y sus mujeres (procedencia, características físicas, servicios sexuales…). “Es como un burdel de lujo. Llamas, entras y te da la bienvenida una madam que te ofrece bebida. Luego hace entrar una selección de mujeres jóvenes. Su aspecto varía de medio (6-7) a guapas/sexy (9). Tras elegir a una chica te retiras al dormitorio y acuerdas el precio con ella (media hora, 60 euros; 1 hora, 120 euros). Mientras ella va a por sábanas limpias, tú te puedes duchar. Todo está limpio y ordenado. Las chicas suelen ser simpáticas. Merece la pena una visita”. Según este usuario, “es el mejor de Valencia”. Es la valoración que un talPirateHasLanded hace de EvenOnce, un conocido puticlub de Valencia. “Sí, casi la mitad de nuestro clientes son extranjeros. Algunos vienen en grupo, otros solos. Hay de todo”, nos confirma una empleada de ese local.

En Flowers, un burdel en la autovía Madrid-A Coruña, es frecuente ver extranjeros. Hace unos días vimos allí a un grupo de orientales que había aprovechado un viaje de negocios a la capital española para probar también sus reputados burdeles.

La gran oferta de mujeres en prostitución y lo baratos que son sus servicios son indicados reiteradamente como puntos fuertes de España. Según el listado de precios que incluye la wikisex, por 35 dólares (30 euros) se puede obtener un servicio sexual de una prostituta negra en Madrid.

“Tiene todo el sentido que España sea uno de los mayores destinos del mundo de turismo sexual. Y no me extrañaría que fuera el número uno en turismo de burdeles. Tenemos los dos principales ingredientes: somos un país con una gran oferta de mujeres en situación de prostitución y locales de pago por sexo y uno de los países del mundo que más turistas recibe. Tenemos las dos cosas necesarias: muchísimos potenciales prostituidores -varones que pagan por sexo- y una oferta variada de prostitución”, sostiene María José Barahona, profesora de Trabajo Social en la Universidad Complutense y autora de varios estudios sobre prostitución.

Sin castigo en España

España cuenta con una legislación muy permisiva, que únicamente castiga al proxeneta y sólo en los pocos casos en que se demuestra que lo es. En Suecia o Noruega el cliente es perseguido y corre riesgo de cárcel.

“Tenemos una red gigantesca de burdeles, unos 1.500, a los que sumar montones de pisos privados que ocultan mujeres que ejercen la prostitución y que se publicitan en anuncios de contactos u octavillas por la calle. La oferta es enorme y, como la prostitución no está prohibida ni penada ni quienes pagan por sexo están perseguidos, España es un destino atractivo para el turismo sexual. Por haber hay hasta menores, no es necesario viajar a Tailandia, están aquí. La prostitución mueve más dinero en España que el tráfico de drogas”, subraya Uroz Olivares.

El municipio catalán de La Junquera, fronterizo con Francia, está inundado de puticlubs y macroburdeles como Paradise, que con sus 200 mujeres como oferta, lleva a gala ser el más grande de Europa. Y otro tanto sucede en zonas lindantes con Portugal. Incluso el Plan de Acción para la Erradicación de la Trata, la Prostitución y otras formas de Explotación Sexual (2010-2015) realizado por el Ayuntamiento de Sevilla sostiene que en esa ciudad “hallamos todas las variantes posibles de la prostitución”, incluyendo entre las nuevas formas el “turismo sexual”.

“No tenemos constancia de que existan paquetes turísticos sexuales con destino a España, pero sí la sospecha de que podría haberlos. Y si aún no los hay, al paso que vamos no tardará mucho en haberlos, encontrándonos como nos encontramos dentro de las rutas de turismo de burdel”, pronostica Barahona.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/10/13/57fe88b2e5fdea63208b4583.html

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Pagar por sexo, normal entre los jóvenes

Los chicos han integrado ir de prostitutas en grupo como parte del ocio

Lo hacen más por una satisfacción emocional que sexual y no sienten ningún dilema ético

Dos chicos jóvenes conversan con una prostituta en Madrid. Reportaje Gráfico: JAVIER BARBANCHO

  • IRENE HDEZ. VELASCO

Lucas y Javier son dos amigos universitarios de 21 años. Cuando llega el sábado y no tienen nada mejor que hacer, cuando no cuentan con un plan más apetecible, se suben en el Ford Focus gris de Lucas y ponen rumbo a la colonia Marconi, en Madrid sur. Dan vueltas, observan divertidos a las mujeres que allí ofrecen sus servicios sexuales a cambio de dinero, hacen comentarios obscenos sobre el cuerpo de ésta o aquella y deciden qué chica les gusta más. Entonces, detienen el vehículo y comienzan a negociar. Cuando han cerrado el precio, uno de ellos sale del coche mientras el otro recibe en el interior el servicio sexual que haya contratado. Y luego, lo mismo con el otro. “Depende de la chica, claro, pero hemos echado polvos de película por sólo 15 euros”, asegura Javier.

No les gusta ir por ahí aireando que van de putas. “Sobre todo entre las chicas, muchas se lo toman mal”. Pero tampoco tienen conciencia de estar haciendo nada malo. “Estoy en contra de las mafias que explotan a mujeres, eso sí, pero éste es el oficio más antiguo del mundo, siempre existirá y las que quieran ejercerlo libremente tienen derecho a hacerlo“, dice Lucas.

Cambiamos de escenario. Un sábado reciente en el café espectáculo (léase puticlub) Flowers, en la carretera Madrid-A Coruña. A la 1.30 horas un grupo de cinco ruidosos veinteañeros sube la escalera de mármol rematada con columnas de estilo romano por la que se accede al local. Saludan a los gorilas vestidos con traje negro que vigilan el acceso, entran, se piden una copas (12 euros el cubata, 10 euros el refresco) y se acodan en la barra ovalada mientras una treintena de mujeres dan vueltas a su alrededor, en plan pasarela, y se van parando sucesivamente junto a ellos para que comprueben el material. Los chavales las observan con deseo y las toquetean entre risas mientras apuran sus cigarros, que como el resto de clientes apagan sin contemplaciones pisándolos contra el suelo. Tienen que elegir una mujer para uno de ellos porque, aunque han hecho un fondo común, esta vez el dinero no les alcanza para todos. Lo han echado a suertes y el ganador tendrá como premio acceder al cuerpo de una mujer a cambio de billetes.

España, ya se sabe, es el tercer país del mundo con mayor demanda de sexo de pago y el primero de Europa, como ya recogía en 2008 un informe de la ONU. Pero la novedad es que cada vez más son chavales los que recurren a él. Representantes policiales llevan algún tiempo alertando de la “bajada escandalosa” de la edad media de quienes pagan a mujeres a cambio de sexo. “Nos imaginamos al señor de corbata de 50 o 60 años, pero la realidad es que el cliente es mucho más joven, de 19 o 20“, señalaba ya en 2015 el inspector jefe José Nieto, al frente del Centro de Inteligencia de Análisis de Riesgo de la Policía Nacional.

“Están cambiando mucho y muy rápidamente los hábitos de los jóvenes. Cada vez es más común que grupos de chavales recurran a prostitutas como mero entretenimiento. Para ellos, el sexo de pago es algo normal. Igual que consumen alcohol y marihuana, la prostitución es una diversión más”, cuenta Luis Mariano García Vicente, profesor de Trabajo Social en la Universidad Complutense y coautor, entre otros, del estudio Una aproximación al perfil del cliente de prostitución femenina en la Comunidad de Madrid, en el que mostraba cómo muchos jóvenes salen en grupo en busca de meretrices con el mero objetivo de divertirse.

Ningún conflicto ni ético ni de ningún tipo

Ya arrojó datos sorprendentes el estudio sobre prostitución que en 2014 García Vicente y otros investigadores realizaron entre estudiantes universitarios masculinos de hasta 25 años de Económicas, Derecho, Trabajo Social y Psicología (eligieron Económicas y Derecho porque de esas carreras suelen salir quienes luego ocupan puestos de poder, y Trabajo Social y Psicología porque son dos disciplinas que se ocupan de la prostitución). Alrededor del 20% de los encuestados declaró que no tendría absolutamente ningún problema en recurrir a los servicios de meretrices y que estaría dispuesto a hacerlo, por lo que el equipo dedujo que muchos ya lo habían hecho.

Los estudiantes de Derecho fueron los que se llevaron la palma. “Para la inmensa mayoría de los que cursaban esa carrera no había conflicto ni religioso ni político ni de ningún tipo con el hecho de recurrir a prostitutas. Para ellos era algo completamente banalizado, que hacían por pura diversión”, asegura María José Barahona, otra de las autoras de la investigación. Según ese mismo estudio, el 89% de los chavales se declaraba a favor de que se regularice la prostitución.

“La prostitución implica violencia de género, una mujer que realiza prácticas sexuales a 10 hombres a cambio de dinero es obvio que es víctima de esta violencia. En mi opinión no se puede regular algo que conlleva violencia de género”, sentencia García Vicente, quien no duda en cargar buena parte de la responsabilidad en la propia sociedad. “Todos los esfuerzos se han concentrado en penalizar el tráfico de seres humanos relacionado con la prostitución y eso ha contribuido a que los jóvenes sean cada vez más permisivos con la prostitución entendida como servicio”.

“Los jóvenes incluyen los clubes de prostitución en su ruta de ocio”, asegura María José Barahona, profesora asimismo de Trabajo Social en la Universidad Complutense de Madrid y, con sus más de 20 años de experiencia a las espaldas, una de las mayores expertas en el estudio de la prostitución de España. “Los chavales van a los puticlubs a tomar unas copas y acaban muchas veces juntos en una misma habitación con una prostituta a la que se intercambian. Y, si no tienen dinero para eso, echan a suertes quién se va con ella”.

Barahona ha visto con sus propios ojos a menores de edad en la Casa de Campo de Madrid, chavales de 14 y 15 años que sorteaban entre ellos quién se ganaba que una prostituta le hiciera sexo oral. “Se trata de un comportamiento que tienen muy normalizado, así que no les provoca ninguna reflexión o debate ético. Lo consideran una diversión, no lo ven como lo que es: un acto de crueldad hacia otro ser humano. En ese sentido, por ejemplo, prefieren no saber si las mujeres a las que pagan son víctimas del tráfico de personas o no“.

Cada vez más jóvenes adictos al sexo

También Fernando Botana, terapeuta y director de Sinadic, un centro de Madrid que lleva 25 años tratando adicciones, ha advertido un gran incremento en el número de chavales que llegan a su consulta. “Antes apenas teníamos pacientes jóvenes, lo primeros nos llegaron hace tres años y ahora alrededor del 30-40% de todas las personas a las que tratamos por adicción al sexo tiene entre 22 y 24 años, por lo que empezaron con 16 o 17 años. Por lo general son chavales adictos a la pornografía y a las citas sexuales, que disponen de unos 600 euros al mes y que se lo gastan todo en prostitutas”.

Este psicólogo también ha constatado que ir de putas se ha convertido en una moda juvenil. “La adolescencia es un periodo en la que el joven adquiere su identidad, y esa identidad se la da el grupo. Ir a prostíbulos se ha convertido en una seña de identidad. Van en grupo, muchos por no querer diferenciarse de los demás”. Según advierte Botana: “Acudir a un prostíbulo con amigos puede parecer que no es grave, pero a esas edades puede desequilibrar enormemente”.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha realizado en total tres encuestas en las que ha abordado el tema de la prostitución -en 1986, 1994 y 2008-, y que revelan cómo la actitud de los españoles respecto al sexo de pago se ha ido suavizando paulatinamente con el paso de los años, hasta el punto de que en la última, cerca del 80% se mostraba “muy o bastante de acuerdo” con que la prostitución es algo inevitable que debe, por tanto, legalizarse. En 2013, un sondeo realizado por la Fundación Atenea también ponía sobre el tapete cómo los jóvenes madrileños entre 16 y 24 años ya tenían una visión bastante particular sobre la prostitución. Sentían profunda indiferencia hacia las mujeres en esa situación y consideraban que la práctica debería legalizarse porque forma parte de la libertad del individual.

La pregunta es: ¿Por qué va a recurrir un joven a una prostituta en una sociedad hipersexualizada en la que existen aplicaciones que te ponen en contacto con personas cercanas que buscan mantener relaciones íntimas? “Los chavales que recurren a prostitutas suelen tener un déficit de habilidad emocional, que no social. Si pagan 20 euros se ahorran todos los prolegómenos. Muchos tienen problemas para contactar con el otro y pagar les permite ir al grano. Además pagar te hace sentir valorado, hace crecer tu autoestima y tu sentimiento de valía, porque al pagar tienes a una mujer que se pone a tu servicio”, resume Fernando Botana.

Barahona comparte esa opinión: “Los chavales no lo hacen tanto por gratificación sexual como psicológica. Ellas les sonríen, les halagan, les hacen sentirse estupendos… Y a ellos les gusta eso y saber que tienen las riendas del poder en esa relación, porque el que paga exige, y luego alardean ante el grupo. Por no hablar de que además así se evitan el cortejo, el tener que salir a cenar con a una chica, ir al cine…” “Con las putas ahorras tiempo y dinero”, reconocen muchos jóvenes entrevistados para este reportaje.

Para esta profesora de Trabajo Social esto “deja en evidencia que hemos avanzado poco en igualdad de género. Porque la prostitución es lo que más descarnadamente muestra el lugar social que ocupa la mujer”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/09/17/57dc397ae2704ed66e8b4627.html

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Polémica por el anuncio de un prostíbulo en la SER: “Si comes setas te pones burro”

El Instituto de la Mujer denunciará a un puticlub de Aranda de Duero que promociona sus servicios en la radio con «soeces» comparaciones micológicas

Seteros y puteros: una publicidad conflictiva

ANTONIO CORBILLÓN

Semana de las setas en el club Mississippi. Boletus peluda, amanita jamona, lepista desnuda. ¡Todas comestibles! Sube y participa con tu champiñón morado… Y recuerda, quien de setas se alimenta, ¡se pone burro sin darse cuenta!». Es la cuña que suena esta temporada en la cadena SER de Aranda de Duero (Burgos) para promocionar los servicios de un club de alterne de la localidad. Desde que arrancaron hace tres años, los anuncios de esta emisora se han convertido en un clásico, la «comidilla de las tertulias» de este municipio de la ribera del Duero. Ahora ya son virales y las redes sociales han disparado su radio de acción.

Con cada evento, ya sea carnaval o la cosecha, las ondas locales prometen una nueva batería de cuñas. «La crisis nos hizo afinar», reconoce el director de SER Aranda, Fernando Berzosa. Ellos se encargan de los textos y de las grabaciones, que realizan los redactores de los informativos. Empezaron en 2012 incluyendo a los cuatro o cinco prostíbulos de los alrededores en su lista de posibles clientes. «Al principio nos incomodaba un poco –continúa Berzosa–. Pero, tras analizar los textos, llegamos a la conclusión de que no pueden herir a nadie. Es lo más parecido al Club de la Comedia. Nos gusta hacerlos picantones». Puestos a ser cáusticos, los guionistas podían haberse acordado de otras setas que existen en la naturaleza, como la phallus impudicus o la phallus rubicundus. Ambas comestibles, por cierto.

«Las cuñas las sometemos a la sensibilidad de nuestro equipo –diez personas–. Hay varias chicas y nadie se ha quejado», remacha su argumentario Fernando Berzosa, que reconoce que la campaña de este otoño «roza el límite. Le dimos varias vueltas. Las anteriores eran más suaves». Mejor que juzgue cada cual. Ahí van un par de ejemplos de promociones previas:

– Otoño es la mejor época para hacer el amor porque se abre la castaña y crece el nabo. Sube al club Mississippi y comienza el nuevo ciclo limpio de polvo y paja.

– ¿Te has enterado? En Valdocondes (pueblo cerca de Aranda) han vuelvo a abrir el… Donde te limpian el sable, donde te tocan la flauta, donde te pelan el mimbre … Ven a conocer Plan B. Y recuerda: lo mejor para combatir el frío es un trío. (La cuña trata de imitar la voz de ‘Torrente’, el poli cutre de las películas de Santiago Segura).

El caso es que esta publicidad tiene éxito y cumple su objetivo: aumentar la afluencia al Mississippi, el prostíbulo que más éxito tiene en la zona, según confirman en el pueblo. Ubicado a mitad de camino de la conocida ‘ruta del amor’ –la N-1 entre Madrid e Irún–, Aranda ha gozado desde siempre de una amplia oferta de puticlubs, esos escenarios de neón que rompen la monotonía de las cunetas. «Siempre hay ‘bocas malas’. Pero los que hablan mal son los que más vienen por aquí», confirma una de las responsables del Mississippi, con acento inequívocamente foráneo. «Se han multiplicado las llamadas» gracias a las cuñas y, por eso, van a mantenerlas «al menos hasta Navidad».

«Vejatoria para la mujer»

Salvo que el Instituto de la Mujer del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad disponga lo contrario. «Esos anuncios son impresionantemente soeces y vamos a actuar desde la Ley de Violencia de Género por publicidad ilícita, dado su carácter sexista», avanza su directora, Rosa Urbón. Desde esta institución insisten en que no cuestionan los servicios sexuales, «sino su fórmula para promocionarlos». La ley les permite actuar cuando alguna campaña «daña la imagen o es vejatoria para las mujeres». Urbón reflexiona incluso sobre si «no se está produciendo un daño sobre la propia imagen de la ciudad».

Llama la atención el linaje del propietario de la emisora. Fernando Berzosa pertenece a una de las familias más poderosas y conservadoras de Aranda. Su hermano, Raúl, es obispo de Ciudad Rodrigo y su hermana, María José (sor Verónica), ha creado en la cercana Lerma la Iesu Communio, la mayor comunidad religiosa de España, con hilo directo con el Vaticano.

El Mississippi no es el primer puticlub que recurre a la publicidad. El Model’s de Asturias anuncia que «desde que amanece apetece» y el Don Pepe y Don José de Granada ofreció la segunda copa gratis al que apoyara la candidatura de la Alhambra como Patrimonio de la Humanidad. Algunas de sus prostitutas hasta posaron para los medios de comunicación.

guasa popular

¿La inspiración del anuncio de setas?

Las redes sociales, atentas a las campañas de promoción del Mississippi, también convirtieron en viral el año pasado una foto que algún gracioso clavó delante del club: muestra uno de los muchos carteles que pueden leerse en otoño en los bosques y pinares y que advierten de los ‘aprovechamientos de setas’ en los cotos micológicos. ¿Fue la inspiración de la campaña que se escucha estos días?

http://www.ideal.es/sociedad/201510/19/seteros-puteros-20151018185123.html

 

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Fotos a los clientes de prostitutas en Hortaleza

  • Un concejal del PP les dice a los vecinos de Las Cárcavas, que denuncian la apertura de tres prostíbulos: “Haced fotos, la gente lohace de tapadillo, quieren anonimato”

Uno de los chalés de Las Cárcavas en los que se asienta un puticlub.

Uno de los chalés de Las Cárcavas en los que se asienta un puticlub. JAVIER BARBANCHO

«Raro era que no hubiesen aparecido antes por aquí». Se sincera Javier Martínez, presidente de la asociación vecinal de Las Cárcavas-San Antonio, un barrio que parece un pueblo. Casi aislado al noreste de la capital, el entramado de Las Cárcavas está formado por casas unifamiliares que, hasta la urbanización de Valdebebas, estaban rodeadas de campo.

El quebradero de cabeza de los vecinos lo provocaban entonces los vertidos ilegales. Ahora que las escombreras se han convertido en un espléndido parque forestal, lo que les trae de cabeza es la proliferación de prostíbulos durante los últimos meses. «Tres para ser exactos, porque el panadero me ha dicho que hay otro nuevo. Esto es como un pueblo».

La solución, según dijo el concejal del distrito, Ángel Donesteve (PP), a los vecinos en el Pleno: «Les pido su colaboración, hagan fotos, disparen los flashes, eso incomoda a la gente que quiere anonimato, que lo hacen de tapadillo. Sólo dándoles la lata podemos desanimar a que sigan allí».

No hay luminosos ni señales que identifiquen las casas de citas. De hecho a simple vista parecen eso, casas. Hace tres meses, Antonia sospechó cuando en el chalet vecino alzaron las vallas que separan ambas viviendas. A pesar de la discreción, el trasiego de clientes durante todo el día delata la actividad en el inmueble colindante.

‘Nos llaman a la puerta’

«A nosotros nos han llamado dos veces a la puerta, confundiendo nuestra casa con el prostíbulo», cuenta esta madre de dos niñas menores de edad. «A otra vecina le tiran preservativos usados al jardín». Dice que todos los días aparecen coches aparcados en los vados, y las maniobras al volante de los puteros dejan huella.

Julio vive enfrente. Una mañana, el vehículo de su mujer apareció con un golpe lateral que inutilizó la puerta del conductor. «Y lo habíamos comprado hacía una semana», lamenta. «Tienen que salir finos», comenta Javier, representante vecinal.

Aunque el lupanar de la calle Antonio López Torres pase desapercibido para el viandante, su página web no deja lugar a dudas. «Todo lo necesario para disfrutar del sexo sin tabúes ni complejos», anuncian en internet. Suites de colores, zona de hidromasaje y horario ininterrumpido: de lunes a domingo las 24 horas. Incluso las chicas tienen su propio perfil personal, con fotografías en las que posan desnudas pero con el rostro difuminado. En sus fichas indican nacionalidad, edad y medidas corporales. También, sus profesiones. Todas dicen ser estudiantes.

«Tenemos al lado los recintos feriales, con mucha gente que viene a congresos, sobre todo hombres», razona el presidente de la asociación vecinal. «También hay oficinas cerca, allí es donde se anuncian. A veces te encuentras en los parabrisas de los coches anuncios de dos de los puticlubs juntos».

Veinte minutos, 40 euros

A sólo un par de calles, en la vía Hipólito Aragonés (dedicada al padre del Sabio de Hortaleza), se encuentra otro de los prostíbulos. «Llevamos poco tiempo», confirma la mujer madura que abre la puerta y detalla con tono sensual las tarifas del burdel. «Veinte minutos son 40 euros, a partir de ahí lo que quieras. Tenemos chicas de todas las razas, para todos los gustos». Como la competencia, el negocio se camufla en un aséptico chalet. Javier pudo hablar con el dueño. «Es español, viste traje y corbata, y me fue muy claro: existe un vacío legal, y que en su casa hacía lo que quería».

Los argumentos del proxeneta, irónicamente, se asemejan a la respuesta de la Administración. «La prostitución es un problema, pero no está prohibida y no podemos hacer mucho legalmente», dijo Donesteve, cuando se denunció la situación en el último pleno, donde una afectada describió cómo «las vecinas son abordadas en la calle por los clientes, no se libran ni las niñas».

«La Policía Municipal nos dice que tienen las manos atadas», apunta el presidente de la asociación. Aunque no se resignan. Ya han recogido 2.000 firmas para exigir al Ayuntamiento que ponga coto a la prostitución, una cifra relevante en un barrio con poco más de un millar de viviendas. «Es que esto no para, ayer mismo una inmobiliaria llamó a una señora interesada en su casa. Y no se cortaron, le dijeron que era para poner un puticlub». Como en un pueblo, en Las Cárcavas las noticias vuelan.

http://www.elmundo.es/madrid/2014/05/24/5380e7ec22601d66048b4577.html

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Esclavas sexuales

JUAN / CLAVERO

CADA cierto tiempo aparecen en los medios de comunicación noticias sobre el sórdido mundo de la prostitución, normalmente relacionadas con operaciones policiales contra mafias organizadas que obligan a mujeres a la práctica de la prostitución.

El último caso ha sido más escabroso si cabe. Una menor, que se dedicaba a la prostitución, murió en Mallorca por una sobredosis de droga. Una joven a la que conocía porque estudió sus primeros años de la ESO en un instituto de El Puerto de Santa María. Un final dramático en plena juventud.

Parece que con prohibir la prostitución y con detener de vez en cuando a algunos peones de estas mafias multimillonarias, nos quedamos tranquilos. Lo que indigna de estas situaciones es que haya personas -a las que normalmente no les pasa nada- que pagan por mantener relaciones sexuales con mujeres obligadas a prostituirse, algunas veces menores de edad. Compran personas -esclavas en pleno siglo XXI-, y seguramente no les revolverá la conciencia; puede que después cenen con su mujer e hijas con absoluta normalidad.

En nuestros pueblos y ciudades han proliferado los macroprostibulos; en esto parece que no hay crisis. Todos saben que en la mayoría de ellos son obligadas a trabajar mujeres en situación ilegal, a las que se les somete a terribles condiciones: jornadas interminables, número mínimo de clientes al día…, bajo amenazas de todo tipo: palizas, violaciones, secuestro de hijos, represalias contra sus familias en su país de origen… Y casi nunca pasa nada. No es de extrañar que en muchos casos aparezcan policías o políticos implicados que garantizan cierta protección. En El Puerto hay dos grandes puticlubs construidos de forma ilegal. Al parecer, según declaró uno de los propietarios, algún edil de IP y algún técnico municipal frecuentaban este prostíbulo.

Seguramente sólo la legalización de la prostitución garantizará a las que libremente ejerzan esta profesión derechos laborales, asistencia sanitaria, pensiones…; y seguramente no se acabará con la escandalosa situación de mujeres y menores prostituidas a la fuerza hasta que la ley no actúe con contundencia contra estas tramas mafiosas y contra los clientes que se consideran con derecho a comprar los favores sexuales de mujeres y menores esclavizadas.

http://www.diariodecadiz.es/article/opinion/1695436/esclavas/sexuales.html

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La pobreza alimenta la prostitución

El 80% del millón aproximado de seres humanos que pasan por las redes de tráfico de personas son mujeres. Su destino son la carreteras, calles, pisos y puticlubs de los países desarrollados y generan grandes beneficios

EVA VÁZQUEZ

Antes de empezar a escribir este artículo, hojeo el dominical de EL PAÍS de hace unas semanas y me tropiezo con una fotografía de Txema Salvans. Sobre un fondo de maquinaria industrial, está sentada en un viejo sillón de escay una prostituta —Soledad la apoda Salvans—, ligera de ropa y bajo un parasol, en una carretera de Murcia. Aunque podría ser cualquier carretera secundaria de cualquier región española y podría ser cualquiera de las aproximadamente 500.000 mujeres prostituidas en nuestro país. En el breve texto que la acompaña, dice el fotógrafo que pretende provocar “un claro posicionamiento de aquellos que tienen el poder de cambiar las cosas”.

¿Se referirá Salvans a quienes hacen política? ¿O tal vez apela a la capacidad que, como individuos pertenecientes a una colectividad, tenemos todos y todas? Y cuando dice “cambiar las cosas”, ¿se refiere a borrar de nuestras carreteras el triste espectáculo de estas mujeres o —si lo interpreto bien— pretende que empiecen a variar las condiciones mundiales que son las causas de esta lacra?

Veamos estas causas. Pero antes, si a usted le viene a la cabeza el recuerdo de una mujer bien vestida y con cierto barniz cultural apareciendo en un plató de televisión para presentar su último libro donde cuenta cómo se ha hecho rica ejerciendo de meretriz, borre esa imagen ya que poco tiene que ver con la que ha fotografiado Salvans, que es, en cambio, paradigmática de quienes ejercen la prostitución. Si por casualidad recuerda aquella estupenda Julia Roberts en la tramposísima película que es Pretty Woman, olvídela también; las mujeres como Soledad no acostumabran a hospedarse en una suite del Palace, con un tipo que está como un queso y cuya visa no se funde nunca.

La mayoría de Soledades que pululan por nuestras calles y carreteras y que malviven a base de ofrecer relaciones sexuales de pago a los bien instalados —incluso con la crisis, lo están mucho más que ellas— varones occidentales provienen de la miseria y siguen en ella. Porque la primera causa para ejercer la prostitución es la situación de pobreza que soportan las mujeres en todo el mundo.

Ocuparse de los cuidados de los más necesitados genera como mucho un salario emocional

Según la ONU, de los 1.500 millones de personas que viven con un dólar o menos al día la mayoría son mujeres. Y, lo que es peor, la brecha que separa a hombres y mujeres no ha hecho mas que aumentar en el último decenio. Es lo que se conoce como feminización de la pobreza.

En marzo de 2004, cuando todavía la crisis no había enseñado las uñas, la OIT advertía de que, si bien el número de mujeres que ingresaban en el mundo del trabajo nunca había sido tan elevado, estas todavía tenían que hacer frente a terribles desigualdades respecto a los varones: tasas de desempleo más elevadas y salarios más bajos. Por todo ello, a pesar de recibir remuneración, las mujeres representaban el 60 por ciento de los 550 millones de trabajadores pobres del mundo.

En marzo de 2009, ya con la crisis económica en la yugular, la OIT dijo que el número de desempleadas podría aumentar hasta en 22 millones y pronosticó que la crisis dificultaría —¡más!— “el trabajo decente para las mujeres”. No hacia falta ser la OIT para predecir que la crisis se cebaría más en las mujeres.

Vamos a detenernos un instante en comprender por qué las mujeres han participado y siguen participando en menor medida en el mercado de trabajo o, dicho de otro modo, por qué las mujeres tienen muchas más probabilidades que los hombres de vivir en la pobreza. Pues, porque a ellas les ha correspondido tradicionalmente el tiempo del cuidado, esto es, ocuparse del hogar, las criaturas, las personas dependientes y las ancianas. En definitiva, ocuparse de los cuidados que cualquier ser humano en algún momento de su vida necesita. Un trabajo que requiere mucho esfuerzo y tiempo que no estará disponible para otra actividad. Un trabajo por el que las mujeres no reciben contraprestación económica ninguna; si acaso, como un día me señaló el economista Sala i Martín, un salario emocional. Pero, obviamente, las hipotecas no se pagan con emociones.

Ese ingente número de horas invertido en el cuidado no ha sido tenido en cuenta nunca por las escuelas de economía, ya que no las han considerado economía productiva, y, sin embargo, son absolutamente imprescindibles para la sostenibilidad de la vida humana, e incluso de la llamada economía real. Ha sido necesaria la mirada de sociólogas como María Ángeles Durán o economistas como Cristina Carrasco para que entendiéramos que estas horas, monetizadas, pueden llegar a ser el equivalente de un cuarto del PIB del país.

Cuando las mujeres, formadas y conscientes de sus derechos, han saltado a la palestra del mercado laboral, no sólo han descubierto con pesar que se las obliga a desarrollar una doble jornada sino que, además, para la patronal llevan en la frente, según palabras de la matemática María Pazós, el cartel de “menos disponible”.

Uno de cada cuatro varones españoles ha sido cómplice de este opresivo sistema

En los países en vías de desarrollo, pues, las mujeres son carne de cañón para las organizaciones dedicadas al tráfico de personas (segunda causa de la prostitución), uno de los mayores negocios del mundo que, junto con el de las drogas y el de las armas, generan beneficios astronómicos. Se calcula que anualmente son traficados entre 800.000 y 1,2 millones de seres humanos, de los que el 80 por ciento son mujeres cuyo destino son las carreteras, calles, pisos y puticlubs de los países desarrollados, donde ejercerán de esclavas sexuales de varones occidentales, ya sean ejecutivos agresivos, trabajadores quejosos de ser oprimidos por la patronal, “respetables” padres de familia, niñatos que celebran su fin de curso, curas, solteros a quienes les parece menos complicado eso que ligarse a una mujer de igual a igual porque, en este caso, están obligados a satisfacerla sexualmente…

La trata de personas, pues, es consecuencia de la demanda de prostitución de los países ricos; los puteros -que no clientes- son la tercera causa de esta lacra. Se calcula que en España entre un 27 y un 39 por ciento de varones ha recurrido al menos una vez en su vida a la prostitución. Es decir que por lo menos uno de cada cuatro españoles ha sido alguna vez cómplice de este opresivo sistema.

Hasta ahora la mayoría de meretrices en nuestro país eran extranjeras. Sin embargo, la crisis está empujando cada vez a más españolas a ejercer la prostitución.

Y es que en nuestro país, las mujeres, que ya partían de situaciones precarias de empleo —temporal, a tiempo parcial (80 por ciento del total) o subempleo— y de desempleo —de larga duración o sin prestación (más del 60 por ciento de las Rentas de Inserción Mínima), sufren ahora con mayor dureza los efectos de los recortes en gasto social: reducción en prestaciones a la dependencia, menor número de plazas escolares de 0 a 3 años, paralización de los permisos de paternidad iguales e intransferibles…—.

Cambiar el destino de estas mujeres en situación de prostitución no pasa por ponerles multas como ha anunciado que hará el ministro del Interior para evitar el “lamentable espectáculo” a las mentes bienpensantes.

Cambiar el destino de estas mujeres pasa por platear un sistema económico justo y sostenible que incorpore en igualdad a ambos sexos.

Cambiar el destino de estas mujeres pasa por perseguir a las mafias y no favorecer su instalación en nuestro país con leyes permisivas y con modelos económicos basados en el ladrillo o en Eurovegas.

Cambiar el destino de estas mujeres pasa por transformar la mentalidad de esos varones, bien con escuelas de puteros que los eduquen, bien con multas que les quiten las ganas.

Cambiar el destino de estas mujeres pasa porque los derechos de las mujeres dejen de ser derechos de segunda y pasen a formar parte de verdad de los derechos humanos.

Gemma Lienas es escritora.

www.gemmalienas.com.

http://elpais.com/elpais/2012/08/09/opinion/1344519747_890285.html

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Un red de puticlubs pagó la campaña electoral del alcalde de Buenos Aires

Reelección de Mauricio Macri en 2011

Un red de puticlubs pagó la campaña electoral del alcalde de Buenos Aires

De pie y abrazados, el juez Norberto Oyarbide y el proxeneta Raúl Luis Martins. | La AlamedaDe pie y abrazados, el juez Norberto Oyarbide y el proxeneta Raúl Luis Martins. | La Alameda

La Alameda, una ONG argentina contra la explotación y trata de mujeres, ha denunciado este miércoles que una red de proxenetas “financió la campaña de Mauricio Macri” para su reelección en 2011 como jefe de Gobierno de la Ciudad (alcalde) de Buenos Aires.

Como fundamento de tan grave acusación la entidad destapó en su bloglaalameda.wordpress.com la denuncia penal que Lorena Cristina Martins hizo contra su padre, Raúl Luis Martins Coggiola, como (México).

La organización La Alameda incluso ha hecho pública una foto de Macri y su esposa, Juliana Awada, que, según aquella, “aparecendentro de un cabaret de Martins en México. Concretamente, en el prostíbulo Mix Sky Lounge de Cancún.

“Macri se reúne con Martins y (su mujer Estela) Percival en el mismo local que éstos tienen en México y en donde se ejerce latrata de personas y promoción de la prostitución“, sostiene la denunciante, quien ha precisado que el político “los contacta con su mano derecha, Raúl Oscar Ríos (ex presidente de la Agencia Gubernamental de Control), y éste cuando renuncia a su cargo les presenta al municipal José Alonso”.

Ambos funcionarios municipales, Ríos y Alonso, según la joven Lorena Cristina, habrían cobrado supuestamente los aportes de Martins a la campaña electoral de Macri en la sede que “PRO (Propuesta Republicana) tiene en la comuna 7, en el barrio de Flores”.

“Según consta en intercambio de mails entre Martins y sus secuaces”, según su hija “habría colaborado en la última campaña política” de Macri “que lo llevara a renovar su mandato como Jefe de Gobierno Porteño” para que “los prostíbulos puedan seguir funcionando y consigan sus habilitaciones sin respetar las más mínimas medidas de seguridad”, ha denunciado.

Trato de favor

En ese sentido, ha asegurado que “ante una reciente inspección municipal no avisada al Club Swinger de la calle Anchorena 1121, cuando los municipales se disponían a clausurar por no responder a las mínimas normativas de seguridad contra incendio y capacidad, un simple llamado de mi padre Raúl Martins al influyente ex jefe de inspectores municipales Oscar Ríos, hizo que los municipales se retiraran del lugar“.

La Alameda ha alertado que “llama poderosamente la atención que la causa (contra el supuesto proxeneta) quedó en manos del juez federal Norberto Oyarbide, quien es íntimo de Raúl Martins en los negocios de proxenetismo y trata de personas en la Ciudad de Buenos Aires en esta red mafiosa”.

Incluso el blog ha publicado una foto en la que puede verse a un grupo de comensales en un restaurante. En ella aparecen “abrazados el juez Oyarbide y el proxeneta Martins”. Ese magistrado fue grabado por una cámara oculta durante 90 minutos junto a un joven dentro de un cuarto del prostíbulo masculino Spartacus.

En su denuncia, Lorena Martins ha distinguido los puticlubs que supuestamente pertenecerían a su padre: The One (en el bulevar Kukulcan, km. 9), Party Center (de la zona hotelera de Cancún), más los locales Divas, Ellegance, Maxims (playa del Carmen) y Mix Sky Lounge.

En Buenos Aires, supuestamente regentaría el puticlub The One, además de Rouge, Brut, New Manhattan, Fama, Hot Area, Top Secret, Oba Oba, Apart Hotel y Swinger Club Anchorena.

La joven vivía en España con su madre, pues el matrimonio lleva años separado, y viajó a México, donde se ganó la confianza de su padre consiguiendo infiltrarse en sus negocios.

http://www.elmundo.es/america/2012/01/11/argentina/1326305295.html

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“El porno ya no resulta rentable”

Fue el primero en organizar una feria de entretenimiento de sexo para adultos en Bilbao. El primero y el último, porque Euskalsex lleva suspendido dos años a la espera de encontrar una buena ubicación. “No es un problema de público. Euskadi también sabe desmelenarse”, asegura

BILBAO. Plenamente consciente de que Euskadi es conservadora en el sexo, Carlos Resa aboga por romper una lanza por su normalización y que la gente no se corte. Este organizador de espectáculos eróticos cree indispensable derribar algunas barreras psicológicas, “que cuando el vasco vaya a un sex-shop no mire hacia todos los lados para entrar o que para ir a un salón de este tipo no deba entrar en cuadrilla”.

¿Por qué no ha tenido continuación el Salón Erótico Euskalsex?

El primer año (2007), se celebró en La Casilla pero el año siguiente sólo teníamos La Casilla en julio y agosto y el verano era un época muy mala. Queríamos organizarlo en marzo o abril pero sólo encontramos un pabellón en Megapark de Barakaldo. Era un pabellón de obra y nos dio muchos problemas. En 2009, lo intentamos varias veces en el BEC pero todo fueron negativas. En realidad no lo hemos vuelto a hacer por falta de ubicación. La empresa donde yo trabajo monta salones eróticos en Barcelona, Oporto, Lisboa, Andalucía… y en Bilbao hubiéramos repetido sin dudarlo si nos apareciera un pabellón que reuniese las características que buscamos.

¿El público vasco responde a este tipo de eventos?

Sí, fenomenal. El primer año respondió superbien y el segundo, bestial, hubo una locura de colas para entrar. El sexo nos gusta como a todos, vemos películas como todos y la gente va a los puticlubs como en todos los sitios. Otra cosa es que por nuestra forma de ser tan retraída no lo contemos, pero nos gusta como a todo bicho viviente.

Asistían hombres, sobre todo.

Sí, pero también muchas mujeres. Ese es un fenómeno que yo voy viendo en todos los salones. Las chicas se han liberado muchísimo en todos los sentidos y en este campo también. Luego, a la hora de subir a los escenarios, cuando los artistas piden gente, son superlanzadas.

Con Nacho Vidal, cualquiera sube.

Bueno, él realmente acudió en 2008 como artista invitado. No hizo ningún número, firmó autógrafos, saludó… Estuvo muy simpático.

Todo para echar por tierra la leyenda urbana de en Euskadi no se…

Yo creo que no es una cuestión de falta de ganas. Obedece al carácter, mas serio y más cortado que hace entrar menos a la gente.

Ahora lo que se estila son los formatos de porno por internet.

Internet es una maravilla en esto del porno porque es discreto para verlo y prácticamente el 80% lo puedes ver gratis. Pero eso nunca podría sustituir al vivo y al directo que, al final, es lo que quiere la gente.

Hasta el porno está de capa caída.

Es que el porno no es rentable. Ya nadie hace películas. Sólo nos queda montar números para discotecas o escenas para internet. Pero pretender sacar dinero de esas escenas a base de sms no es rentable. Nadie va a pagar. Las discotecas no contratan números porno por el tema de la crisis. Hace ya dos años o tres que este negocio se ha quedado parado. Yo he llegado a montar en Bizkaia cuatro números porno para toda la noche. Pero ahora nadie se lanza.

http://www.deia.com/2010/07/25/sociedad/el-porno-ya-no-resulta-rentable

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En España la prostitución forzada da a las mafias 18.000 millones al año, según un libro de la periodista Lydia Cacho

Acusa a miembros del PP de vinculación con la prostitución

“En España las mafias de la prostitución forzada dirigen 4.000 burdeles con unas ganancias de 18.000 millones al año”, según afirma el libro de la periodista y autora mexicana, Lydia Cacho, ‘Esclavas del poder: un viaje al corazón de la trata sexual de mujeres y niñas en el mundo’.

   En el libro se alude a la prostitución en España y la autora sostiene que “tratan como ilegales a las víctimas y violan casi todos sus derechos” ya que, bajo su punto de vista, la repatriación de prostitutas debería tener un procedimiento muy especializado y casi ningún país tiene medios para llevarlo a cabo aunque “la voluntad es buena”.

   Así, en el ejemplar se menciona que “en España algunos grupos de ultraderecha aportan dinero para que las prostitutas se sindicalicen y mantengan viva la industria que les enriquece y fortalece, mientras que con su brazo político les arrebatan sus derechos sexuales y reproductivos”.

   La autora ha declarado, en una entrevista a Europa Press, que “hubo un par de casos muy sonados particularmente de un político del PP que por un lado estaba dando dinero a un sindicato de prostitutas y por otro lado las políticas del PP de no al aborto, sus derechos sexuales y reproductivas”.

   A este respecto, ha agregado que miembros del PP “por un lado en su negocio privado y personal están ayudando a crear un sindicato” y por otro lado algunos “están notablemente vinculados con la prostitución”·

   Por otro lado, la escritora ha informado que tardó cinco años –entre juicios, persecuciones y su viaje alrededor del mundo– en realizar la labor de investigación de la trata de mujeres alrededor del mundo ya que “es una historia global”. Lydia realizó un viaje “brutal” totalmente sola para investigar con la única ayuda de las ONG y activistas de los diferentes países que visitaba.

   Por otra parte, Lydia ha matizado que el país que “más le dolió, en términos de dolor emocional, fue Camboya” ya que niñas de seis o siete años narraban historias de explotación sexual y “sobretodo porque no eran unas cuantas sino muchísimas”. Lo que más fuerte le pareció a la autora era como las niñas tan pequeñas ya sabían a esa edad que “lo único y mejor que les puede suceder es convertirse en prostituta, no hay opciones”, dijo la escritora en la entrevista.

   Por otro lado, Lydia explica en el libro la evolución y los cambios en los proxenetas y actualmente según su investigación son “empresarios vestidos de ‘Armani’ que van por la vida abriendo ‘puticlubs’ por todo el mundo y convenciendo a las jovencitas que lo único que pueden hacer en su vida es convertirse en prostitutas o bailarinas, engañándolas con que les da mucho dinero”. Ya no tienen que ejercer violencia sino nutrir esta cultura. Además, la pornografía infantil y adolescente está “totalmente fuera de control en el mundo de las redes, de Internet”, según la opinión de la autora.  

EL 85% DE LA EXPLOTACIÓN ES SEXUAL Y DE MUJERES, NIÑAS Y NIÑOS

   Por otro lado, el libro analiza que las mujeres también participan en esta explotación y que “siempre o casi siempre son las entrenadoras que son las que les inducen desde maquillarse hasta como comportarse con los hombres” y la “gran mayoría fueron víctimas”, según la documentación de Lydia.

   En cuanto a los hábitos de consumo, Lydia ha matizado que hay “una nueva corriente consumidora europea de sexo comercial con algunos países africanos” aunque el VIH ha hecho mucho para detener la explotación de esto.

   En su libro, la autora afirma  refiriéndose a la prostitución que “los que dictan las leyes del mundo se niega a discutir sobre esto” ya que cree que “una buena parte de los políticos han normalizado de tal manera la prostitución que no quieren entrar en ese debate porque van a perder muchísimo, no sólo alianzas y seguidores sino la posibilidad de no ser investigados”.

   Por último se ha referido al conflicto de Gaza y ha dicho que los bloqueos de Israel en la zona de Gaza influyen “absolutamente” en la trata de mujeres ya que en cualquier situación de guerra hay más violencia sexual contra las mujeres afirmando que “cada vez que llega una tropa la prostitución aumenta en todos los países”.

http://www.europapress.es/epsocial/ong-y-asociaciones/noticia-espana-prostitucion-forzada-da-mafias-18000-millones-ano-libro-periodista-lydia-cacho-20100607135053.html

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Mientras otros duermen… ‘After hours’

Rafa Méndez cuenta en un libro todo lo que no se vio por televisión en su viaje por la noche cámara al hombro. Mucho sexo, mucha droga y poco rock & roll

Mientras otros duermen... 'After hours'

El profesor de ‘¡Fama!’ dice que ‘After hours’ es un programa a su medida. :: CUATRO

Es difícil sacarle los colores a Rafa Méndez. En Cuatro le presentan como el tipo «más transgresor» de la cadena. Y ‘¡Fama!’ se le quedaba pequeño a un «provocador» como él. Así que le invitaron a dar un paso más y saltar de la franja apta para todos los públicos a la sesión golfa de la tele, a la que sólo deberían asomarse los adultos. Rafa Méndez reabre el miércoles a medianoche su ‘After hours’ y nos invita a descubrir qué hacen unos pocos mientras la mayoría duerme. Más de un millón de espectadores siguieron sus andanzas por los puticlubs y las esquinas de la droga en la primera temporada. Todo lo que no se pudo emitir lo cuenta el profesor de ‘¡Fama!’ en ‘Diario prohibido de un testigo de la noche’ (Aguilar). Confiesa que tanto él como el resto del equipo se llegaron a excitar grabando algunas escenas de sexo, pero también pasaron miedo y muchas veces hubieran querido que les tragara la tierra.
«La noche es escandalosa, emotiva, disparatada… El objetivo de ‘After hours’ no es el morbo, sino mostrar para normalizar», advierte Rafa Méndez al comienzo del libro. Es un aviso para «los voceros de una moralidad mal entendida». Por ahorrarse las críticas en chaparrón y «por motivos legales» no se emitieron muchas horas grabadas, entrevistas especialmente duras, imágenes de drogadictos en pleno ‘subidón’ y actos sexuales completos.
Alguna vez porque los protagonistas se echaron para atrás y no dieron su consentimiento. Muchas porque el programa no lo quiso. Y eso que a Ana no le hubiera importado que la vieran por la tele manteniendo relaciones sexuales en un parque con dos hombres a la vez. Y mejor si hubieran sido tres. «Me tiró los trastos desde el primer momento en que me vio y me ofreció un lugar en la orgía», confiesa Méndez. No fue la única. Carlos, un joven que mantenía encuentros sexuales con otros hombres a los que no conocía también le hizo el mismo ofrecimiento. «Era un chico muy joven y me dejó perplejo, no tuvo el más mínimo reparo en acercarse a flirtear. Desde el principio me comentó que le ponía mucho la posibilidad de hacerlo conmigo». También a una prostituta de lujo con un caché de varios ceros y a una ninfómana que comenzó a tener relaciones sexuales a los 12 años. Finalmente desecharon esta última entrevista. «Me largué de allí con mal sabor de boca».
Con la ‘mercancía’ en casa
Algo menos intimidado se sintió con «las tres jovencitas con yate» con las que coincidió en la discoteca de Olivia Vàlere, anfitriona de la jet set marbellí. «Apenas entramos con las cámaras una mujer huyó como alma que lleva el diablo. Era una alcaldesa de una ciudad de la zona». Hasta ahí puede leer. A él también le hubiera gustado huir en algún momento. Como en aquel loco viaje con Diego, un kundero –conductores que llevan a los toxicómanos a los poblados de la droga–. «Durante todo el viaje estuve aterrorizado, no paraba de morderme las uñas. El chico conducía a una velocidad exageradísima y no esperó a que se le pasase el colocón. Constantemente nos hacía apagar la cámara, estaba nervioso, cortante y, por momentos, maleducado. Nos pedía dinero por grabarle con el subidón pero nos pareció obsceno mostrarle así y decidimos no grabarlo. Él se ofreció a llevarnos de nuevo a Madrid, pero no quisimos, estaba colocadísimo». En rincones de la droga como al que les llevó Diego el equipo llegó a pasar «miedo». No sólo allí, también en su propia casa, escenario de otro reportaje, éste sobre ‘el servicio a domicilio’… de droga. Llamaron a Miguel, un camello que trabaja en el norte de España pero que aceptó gustoso bajar a Madrid. «Me asustó toda la mercancía que trajo. Enseñamos sólo una muestra. Tenía verdadero pánico de que pudieran encontrar tanta droga en mi casa».
En tantas noches en vela, Rafa Méndez se ha topado con mucha gente sin apellido pero también con otros con apellido bien conocido. Y así se vio, sin buscarlo, espiando a Marta Sánchez en el probador mientras ella se cambiaba de ropa, compartió con David Bisbal los momentos previos a salir al escenario –«le encontré en un pasillo, absolutamente solo, concentrado, estuvo muy agradable»–. El almeriense no vio que Rafa llevaba una mini cámara, pero a Paulina Rubio no se le escapó el detalle. «Lo controla todo, es una diva». A Shakira no le dio tiempo a fijarse porque huyó. «No sé si me tomó por un seguidor fanático».
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