La prostitución, ese “infame oficio”

PALLARÉS

David Lema

David Lema

Defendía Antonio Maura, un católico convencido, que para regenerar la sociedad había que organizarla según los comportamientos de los ciudadanos. Una premisa que le llevó, a principios del siglo XX, a proponer la regulación del juego y de la prostitución. El argumento, traducido, (demasiado zarrapastroso): si existe una fuerte oferta y una mayor demanda, hagamos lo posible para que la actividad se desarrolle en las mejores condiciones.
No fue Maura un iluminado en el asunto. En 1845, se instauró en Zaragoza un reglamento que obligó a las prostitutas a pasar un reconocimiento médico semanal (según ‘La prostitución en la España contemporánea’) para que no pudieran contagiar ninguna enfermedad. Se creaba así una especie de registro. Y cien años antes, el Conde de Cabarrús, que consideraba la prostitución un “infame oficio” (‘Cartas del Conde de Cabarrús al señor D. Gaspar de Jovellanos’), mantenía que había que restablecer “las mancebías” que se había cargado Felipe IV otros cien años antes porque la fornicación con rameras, en lenguaje de la época, era “inevitable”. A todos les preocupaba la sanidad pública, no las condiciones degradantes en las que se movían las prostitutas, y veían en la regularización la única forma de defenderla.
El PSOE quiere ahora “desmantelar la industria del sexo” multando a los clientes de prostitutas, prohibiendo los burdeles e introduciendo en el Código Penal “el proxenetismo lucrativo medie o no el consentimiento de la persona prostituida”. Con estas medidas, los socialistas pretenden sacar a un buen número de mujeres de la marginación y la delincuencia. Ardua empresa la de eliminar  una actividad  alegal que en España generó en 2010, según el INE, 3.783 millones de euros (el 0,35% del PIB). No está nada ‘mal’, contando que somos 46 millones de españoles…
Prohibir la prostitución es el camino más corto para agravar las inhumanas situaciones en las que trabajan la mayoría de las mujeres (sí, trabajan, así lo sentenció un juez de lo social de Barcelona este año que reconoció derechos laborales)  y el camino más largo para erradicarla. Pues si la mayoría de las prostitutas ya se sienten al margen del engranaje de la sociedad, criminalizar a lo que se dedican, forzosa o voluntariamente, las pondrá, todavía más, a los pies de las mafias.
Ponerle coto a pecho descubierto y a la fuerza a una actividad que se basa  en obligar a las mujeres (según varios informes, un 80%) a prostituirse es imposible. Ojo al dato, los mismos documentos revelan que a un 20% de ellas nadie las fuerza, lo que tampoco implica que lo hagan a gusto, aunque las haya también.
Con este enrevesado panorama, el único camino -aunque largo- para mejorar la vida de las prostitutas y el único para acabar con la prostitución -más largo todavía- parece ser su regularización. Para empezar, se otorgaría a las mujeres que de forma voluntaria quieren ofrecer servicios sexuales protección social y jurídica (firmar contratos, cotizar a la Seguridad Social y pagar impuestos). Un tramo recorrido. Por otro lado, habría que sacar legalmente esta ya ocupación profesional de las calles.Desplazar la prostitución a locales acondicionados acabaría con buena parte del hábitat de las mafias. Todo esto sería humo si no va acompañado de un severo control de los clubes de alterne y, aunque sea obvio, la persecución de los proxenetas.
Decía Cabarrús: “Un desorden funesto, pero casi inevitable, mientras no se atajen sus principales causas”. Para todo lo demás, moralinas e hipocresía.

@davidlema_perez

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/fueradelinea/2015/10/20/la-prostitucion-ese-infame-oficio.html

Share

Erika Lust: “A las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres”

Desde hace más de una década, la sueca Erika Lust se ha propuesto reescribir las reglas del porno apoyándose en el pensamiento feminista. Su último proyecto es el paso definitivo en dicho proceso
Foto: Erika Lust comenzó a dirigir películas al mudarse a Barcelona, a comienzos de la pasada década (CC/Rocío Lunaire)
Erika Lust comenzó a dirigir películas al mudarse a Barcelona, a comienzos de la pasada década (CC/Rocío Lunaire)

 

Para muchos españoles, el nombre de Erika Lust sonará familiar, aunque quizá no sepan muy bien dónde ubicarla. Nacida en Suecia y afincada en Barcelona, esta mujer de 38 años se ha convertido en una de las grandes referencias mundiales del porno para mujeres o porno feminista, como cada cual prefiera denominarlo. Desde que realizase su primer cortometraje, The Good Girl, en 2004, la licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Lund ha cambiado gran parte del cine erótico gracias no sólo a sus proyectos audiovisuales, sino también a sus libros, de Porno para mujeres (Melusina, 2008) a la novela La canción de Nora (Espasa) o a sus manifiestos, como el que dedicó al buen porno.

Su último proyecto tiene como objetivo poner en práctica todo aquello que, inspirada por las teorías de la pensadora feminista Linda Williams, autora de Hard Core: Power, Pleasure and the Frenzy of the Visible (University of California Press, 1989), ha defendido teóricamente. Con XConfessions, Lust se ha propuesto cumplir todas las fantasías femeninas y crear un cine porno a su medida. Financiado y producido de forma colaborativa, la plataforma estrena cada mes dos cortometrajes pornográficos dirigidos por Lust que, al final de año, son recopilados para su edición en DVD.

En este proyecto, cada mujer puede elegir la fantasía sexual que quiere ver trasladada a la pantalla

A diferencia de la pornografía tradicional, estos cortos no materializan el deseo de sus directores o autores o aquello que consideran que debe interesar al público, sino que recogen confesiones sexuales realizadas por mujeres y las refleja en la gran pantalla. En definitiva, el objetivo de estos cortometrajes, por lo general de unos pocos minutos de duración, es crear porno para mujeres realizado por mujeres. No se encuentra tan lejano de la clase de productos que la humiliatrix Ceara Lynch ofrece a sus clientes, y que se basa en ofrecer películas hechas por petición del consumidor. En este caso, porno para mujeres; en aquel, mujeres humillando a hombres. El porno del futuro será a la carta.

Las confesiones que queremos ver en la pantalla

Lust aparece frecuentemente en el panorama internacional, como demuestra la reciente entrevista que le fue realizada en Alternet, en la que recordaba que “el hecho de que haga porno feminista no quiere decir que me guste el satén y los pétalos; a las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres”. Dicho artículo explicaba también cuáles son los deseos más habituales recogidos en XConfessions. Ante todo “infidelidad, sexo en grupo y ‘tercera persona’, en el que un miembro de la pareja invita a otros a disfrutar de su media naranja”. La directora reconoce que la publicación de un corto sobre sexo en grupo y bisexualidad, Pansexual, hizo llegar un montón de peticiones semejantes. No son las únicas temáticas. También hay lo que la autora considera porno Mad Men (o sexo con el jefe), fetiche de pies o juegos de ama y esclavo.

Una de las películas pioneras de XConfessions es I Fucking Love IKEA, en la que un hombre se ve obligado a montar un mueble de la célebre compañía sueca ante la mirada de la mujer, en una inversión del rol activo del hombre y pasivo de la mujer, una premisa habitual en el cine de su autora. En ocasiones, esta no se siente identificada con las peticiones de sus seguidoras, para lo cual confía en el resto de su equipo para llevar a buen puerto la propuesta. En otras, ella misma encuentra confesiones “únicas y verdaderas” que la excitan e inspiran a partes iguales.

“Todas las películas filmadas para XConfessions están concebidas con la perspectiva femenina en mente”, explica en una entrevista con Feministing. “Eso significa que nuestros valores, nuestros deseos y nuestros vicios crean fantasías a partir de un amplio caudal de imaginaciones reales y escenarios realistas con personajes con los que puedes identificarte y excitados de verdad”. Lust ha descrito el porno convencional como “industria mainstream, aburrida, chauvinista y ginecológica”. ¿Ginecológica? Como la cineasta explica, se trata de la obsesión masculina por “los genitales golpeándose mutuamente”.

Manifiesto para un buen porno

En el año 2008, Vanitatis ya explicaba cuál era el credo cinematográfico de Lust. “En el nuevo cine para adultas quiero ver a mujeres decidiendo cómo se nos representa: quiero ver a mujer siendo mujeres, mujeres como tú y como yo, mujeres con sentimientos, educación, profesiones, madres casadas, divorciadas, solteras, amantes, jóvenes, adultas, delgadas, con curvas, siempre disfrutando de su sexualidad y de las situaciones sexuales que se presentan en las películas”, explicaba en dicha ocasión, a propósito de la publicación de Porno para mujeres, que ya ha sido traducido a ocho idiomas.

No quiero que sean Rocco, Nacho, Marc Dorcel, Private y Penthouse los que le expliquen el mundo a mi hija a través de sus películas

“El porno es un simple género cinematográfico, como el western. Cine hecho con el objetivo de excitar. El único problema es que se trata de un género hecho por y para hombres”, proseguía. No hay más que echar un vistazo a su Manifiesto por el Buen Porno para entender en qué consisten las reglas sobre el cine erótico que la fundadora de Lust Films y madre de dos hijos anima a reescribir. “La expresión de la sexualidad femenina es poderosa, y quizá eso inquiete a algunos hombres”, explica en su texto fundacional. “Quizá prefieren pensar que las únicas mujeres sexualmente atractivas son rameras, prostitutas y guarrillas, y que el resto son criaturas inocentes”.

“A pocos hombres les gusta pensar en la sexualidad de sus madres, hermanas e hijas”. El primer problema es que la mayor parte de varones no tienen en cuenta la subjetividad del deseo masculino, señala el manifiesto. El segundo, que la mayor parte de la industria, por mucho que los rostros más visibles sean femeninos, está controlada por hombres. Por lo tanto, Lust anima a buscar una alternativa y a no esperar que el cambio venga de dentro, puesto que eso nunca ocurrirá. Aunque no lo hagamos por nosotros, recuerda, lo debemos hacer por nuestras hijas: “Recientemente he sido madre, y cuando mi hija sea adolescente y vea sus primeras películas para adultos, quiero que reciba mensajes positivos sobre la sexualidad, con valores y discursos feministas. No quiero que sean Rocco, Nacho, Marc Dorcel, Private y Penthouse los que le expliquen el mundo a través de sus películas”.

Leer más:  Sexualidad: Porno para ellas: A las mujeres les gusta el sexo tan sucio como a los hombres. Noticias de Alma, Corazón, Vida  http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2015-05-12/porno-para-ellas-erika-lust-feminismo_792121/#lpu6ZR3YUipr2HpV

Share

Conoce a las prostitutas más famosas de la historia

  • Desde impresionantes actrices hasta amas de casas.

Una de las figuras más imponentes en la historia de la humanidad es el de las prostitutas o cortesanas, María Magdalena es quizá la sexoservidora más popular que se conoce pues el mismo Jesús la perdonó. Sin embargo, hay otras mujeres que han destacado por su labor durante la ejecución de su oficio o bien por sus aportes a la humanidad, a continuación te presentamos un listado propuesto por Quo, España.

Victorine Meurent, una cortesana en el Louvre

Su cara se puede ver en el museo de Louvre.

Era una joven francesa, hija de una modesta pareja de artistas, que soñaba con ser pintora. A los 16 años empezó a trabajar posando como modelo, pero la necesidad la empujó a la prostitución.
Se hizo famosa gracias a su juventud fue muy cotizada para los maduros clientes del local donde estaba empleada, uno de los más famosos burdeles parisinos. Y su mayor talento sexual, según los cronistas, era masajear todo el cuerpo de sus clientes con sus carnosos senos.

Su salto a la fama se dio cuando se convirtió en la  inspiración para el pintor Edouard Manet, quien, fascinado por su cabellera cobriza, la convirtió en su amante y en su modelo preferida, inmortalizada en varios lienzos. Entre ellos: El almuerzo campestre y Olympia, que pueden admirarse en el Museo del Louvre.

 

Madame Pompadour, impulsora del siglo de las luces

Fue una de las primeras dominatrix de la historia.

Jeanne-Antoinette Poisson, llegó a ser una influyente cortesana de Versalles. Su especialidad erótica fue flagelar a sus clientes y atarlos con arneses (toda una dominatrix).

El rey Luis XV quedó prendado de ella en sus visitas al salón donde la chica ejercía las artes del castigo.; ya en palacio, luchó por los favores del rey con su otra favorita, la duquesa de Chateauroux. Para librarse de ella, la concubina usó la magia negra y el veneno. Y su rival, temiendo por su vida, se retiró a un convento.

  Pompadour se reveló como una sensible mecenas de científicos y artistas. Fue así como prueba de su gran labor es que, tras su muerte en 1764, Voltaire escribió: “¿Cómo es que toda Francia no llora? Si este es el Siglo de las Luces, en parte se lo debemos a ella”.

Teodora de Bizancio o la Emperatriz de la cristiandad

Teodora de Bizancio fue conocida por su apoyo a sus ex compañeras.

Fue una joven de portentosa belleza nacida en Creta (en 503) y que emigró a Constantinopla. Para huir de la miseria, empezó a trabajar con sólo 16 años en una casa de citas.

Famosa por sus bailes eróticos, tras convertirse al cristianismo, Teodora abandonó su antigua profesión y se transformó en hilandera. Trabajaba en un taller cercano a palacio, y allí conoció al príncipe Justiniano, heredero del trono, quien se enamoró y se casó con ella.

Cuando Justiniano se convirtió en emperador, Teodora no se olvidó de sus viejas compañeras, las prostitutas. La emperatriz decretó leyes que convirtieron en proscritos a los proxenetas, y las rameras del reino fueron “conminadas” a abandonar su profesión en el plazo de tres meses. Las que no lo hicieron fueron recluidas en un palacio bautizado como “El castillo del arrepentimiento”.

Julia Bulette, la madame benefactora de enfermos y de esclavos

La mujer se convirtió en toda una figura del altruismo.

Conocida como la madame del mayor burdel de Virginia City, esta mujer no ejerció nunca como prostituta, sin embargo, presumía de tener en las filas de su burdel la colecciójn de chicas más bellas y limpias del estado.

Se caracterizó por tener un gran corazón, Miss Bulette odiaba la injusticia, y convirtió su casa en un refugio para los esclavos fugitivos. Pero se ganó definitivamente el cariño de sus vecinos cuando se desató una epidemia de tifus y ella transformó el lupanar en hospital para cuidar, junto a sus chicas, de los pacientes.

Joan Crawford, de actriz porno a estrella de Hollywood

Luego de una tormentosa vida se convirtió en actriz de Hollywood.

Su auténtico nombre era Lucille LeSueur, y llegó a convertirse en una de las más grandes estrellas del cine de todos los tiempos. El problema fue que cuando intentó iniciar su carreara más o menos por 1920, no encontró trabajo y acabó dedicándose a la prostitución; con una salvedad… Era lesbiana, y sus clientes fueron casi siempre mujeres.

Su mayor característica fue lo que muchas llamaron su “portentosa lengua”. La escritora Tallulah Bank­head, quien gozó de sus servicios en varias ocasiones aseguró “Podía llevarte a las puertas del paraíso con un par de movimientos de su lengua”.

Aún en 1922 fue arrestada por ejercer la prostitución, y rodó varias cintas pornográficas. Pero su suerte cambió al conocer a la periodista Hedda Hopper, quién la recomendó en la Warner Bros.

El resto es historia del cine. Con el nombre artístico de Joan Crawford se convirtió en una diva de la pantalla, y protagonizó filmes como ¿Qué fue de Baby Jane? (1962). Aunque siempre se la recordará por su papel de Vienna, la mítica heroína de Johnny Guitar (1954).

Belva Gartner, de prostituta a reina de Broadway

Llevó durante años una doble vida, hasta que pisó la cárcel.

Fue un ama de casa de Chicago que, en 1924, llevaba una doble vida: era corista en un show erótico y se sacaba un sobresueldo con los clientes del local (Algo así como una bailarina exótica).

Conocida porque era capaz de llevar al clímax a sus clientes en sus propios vehículos, esta artista erótica tuvo su peor noche cuando in tipo intentó chantajearle con contarle todo a su marido; ella perdió los estribos y mató al sujeto a tiros.

La procesaron por asesinato, pero su abogado logró confundir al jurado y logró que la chica ¡fuera absuelta! Luego se asoció con otra chica que había conocido en la cárcel, Beulah Annan, y juntas se lanzaron al mundo del espec­táculo: protagonizaron una obra basada en sus azarosas vidas. Beulah falleció al año, de tuberculosis, pero Belva llegó a ser una estrella.

Tras triunfar como actriz, Belva dejó los escenarios en 1946 y se casó con un magnate europeo.

http://contenido.com.mx/2013/11/conoce-a-las-prostitutas-mas-famosas-de-la-historia/

Share

Mujeres de mala vida

BÁRBARA ROSILLO

DURANTE el Antiguo Régimen existían en España burdeles públicos sujetos a una serie de disposiciones por parte de las autoridades, eran llamados mancebías y los había en todas las ciudades principales y en las que tenían universidad, ya que eran muy visitados por los estudiantes, se trataba de un fenómeno eminentemente urbano.

Estos establecimientos eran vigilados constantemente por alguaciles y no se permitía entrar en ellos con armas como puñales o dagas. Tampoco estaba permitido que tuvieran taberna, lo que muchas veces no se cumplía y era frecuente que las hubiera alrededor. Contrariamente a lo que nos pueda parecer, en ocasiones los dueños de estos negocios podían ser gente importante y supuestamente honorable. Los encargados de regentar el establecimiento eran llamados padre o madre por las trabajadoras, una sarcástica ironía que plasma Fernando de Rojas en La Celestina. En la tragicomedia comprobamos que las dos rameras a cargo de la alcahueta la llaman madre; este tipo de anciana oportunista no era una fantasía del escritor sino un personaje verdadero de aquella sociedad.

En cuanto al ingreso en la citada “profesión”, había que seguir una serie de normas. La joven que quisiera trabajar en un burdel debía presentarse al juez de su barrio con una serie de documentos que atestiguasen una serie de requisitos, como ser mayor de 12 años, haber perdido la virginidad y ser huérfana o de padres desconocidos, es decir, una joven sin familia, abandonada y sin medios económicos para subsistir. Evidentemente una gran mayoría de las mujeres se veían abocadas a la prostitución debido a la miseria, y aunque las que vendían su cuerpo solían provenir de las capas más bajas de la sociedad, lógicamente había rangos. La amancebada vivía con un hombre, las llamadas “mujeres de amor” eran independientes y frecuentadas por hombres con posibles; por último, las cortesanas tenían cierta posición. Bajando el escalafón se encontraba la ramera que vivía en la mancebía y la simple buscona o cantonera que ofrecía sus servicios en plena calle.

Durante el siglo XVI Sevilla fue la urbe más importante de nuestro país, un gran emporio comercial con una superpoblación que necesitaba una solución apremiante en este sentido; de esta manera fue la capital hispalense en 1553 la primera ciudad española donde se establecieron una serie de normas que debían cumplir las “casas de mancebía” para su correcto funcionamiento. Cada ocho días los médicos debían reconocer a las meretrices y si había alguna enferma era enviada al hospital. El establecimiento también era inspeccionado periódicamente por el Cabildo (ayuntamiento) para comprobar que todo estuviera en orden. No se podía trabajar en días festivos, vigilia ni cuaresma. Por otro lado, si la prostituta estaba libre de cargas y deseaba abandonar la profesión era libre de hacerlo. En 1570 estas ordenanzas pasaron al resto de Castilla.

El burdel más famoso de Sevilla se llamaba El Compás y estaba extramuros, en la zona del Baratillo (actualmente calle Castelar), su origen se remontaba al siglo XIV. Se sabe que en el siglo XVII estaba dividido en habitáculos y cada prostituta pagaba un real y medio al día de alquiler. Durante el reinado de Felipe IV el negocio se cerró, pero no definitivamente como querían las autoridades, sino que se trasladó fuera de la puerta de Triana. A lo largo del siglo XVII se intentó por todos los medios erradicar las “casas de mancebía” por medio de decretos y pragmáticas, pero nada se pudo hacer. Se abrieron burdeles ilegales por toda España, con lo que el problema se agudizó.

Hay constancia de un hecho que me ha parecido muy curioso. Durante la Semana Santa el Ayuntamiento de Madrid obligaba a salir a las prostitutas de la ciudad, un regidor era encargado de recogerlas pero, como no podían ganarse el sustento, el mismo Consistorio consideraba apropiado costearles la estancia hasta el Sábado Santo en el que podían regresar a sus quehaceres (no fue un hecho aislado de la capital sino que sucedió en toda Castilla). También estaba fijada como debía ser la indumentaria de las meretrices, consistía en una mantilla corta de color amarillo o azafranado sobre la saya y un medio manto negro. En el Antiguo Régimen las personas vestían conforme al estamento al que pertenecían. La ropa debía dar una información precisa acerca del individuo, la sociedad seguía unos códigos muy estrictos en materia de indumentaria, una dama noble no vestía igual que una burguesa, sólo con ver a una persona se sabía a que estamento pertenecía. Las mujeres de mala vida, más si cabe por su tipo de actividad, debían ser identificadas por el tipo de prendas que usaban.

http://www.eldiadecordoba.es/article/opinion/1392145/mujeres/mala/vida.html

Share

Respetuosas e indignadas

La prostituta sigue mordiendo vigilias, deambulando esperas, aventuradas a entregarse a un gamberro, un desequilibrado o un canalla, y siempre controladas por la rudeza del rufián de turno

Respetuosas e indignadas

:: GASPAR MEANA

Tan turbulentos son los días que estamos viviendo, que no transcurre uno de ellos sin que asistamos a un movimiento de protesta, queja o reivindicación por parte de ciudadanos que estiman agraviada o desoída esa facultad llamada derecho por la que cualquier ser humano puede hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en su favor. Indignados de la Puerta del Sol, habitantes de Hong Kong que exigen la clausura de las centrales nucleares, antiberlusconianos de Italia, cabreados del mundo árabe, abrumadas Damas de Blanco -esposas, madres o hijas de cubanos encarcelados por el simple delito de querer vivir en libertad- y, entre otros muchos, indígenas bolivianos que dirigen su protesta hacia los cuarteles de Evo -en rechazo de la carretera con que el mandatario intenta desvirtuar la pureza salvaje de las tierras amazónicas-, alzan pancartas y vocean eslóganes en que se denuncian arbitrariedades y se demanda justicia.

Ahora mismo, se han amotinado las prostitutas de Montera, uno de los más sórdidos reductos del Madrid pícaro y hampón. Se han alzado las voces y los brazos de estas mujeres que tienen por oficio el de salir a la calle y recorrerla, desde Gran Vía a Sol, y apostarse día tras día en la trinchera de las esquinas manoseadas, alargando hacia el proclive caminante la mueca aburrida que pretende ser sonrisa en solicitud del cigarrillo inaugural y, en casos más flagrantes, una apresurada ristra de palabras prometedoras del placer pasajero. Reprobadas por el vecindario -que desde los balcones arroja sobre ellas jarras de agua sucia y pintura- y recriminadas por los comerciantes de la zona, las meretrices de Montera exigen las prerrogativas a que se consideran acreedoras: espacio digno, Seguridad Social y respeto. Se trata de los mismos elementales privilegios que reclaman las cabirias del Raval barcelonés o las de la explanada del puerto y las inmediaciones de la Malvarrosa, en Valencia. Incluso se podría tratar, si las redadas policiales del castrismo no las condujera de inmediato a una condena segura bajo la incriminación de «peligrosidad predelictiva», las jineteras del Parque Central, el Malecón o La Rampa, entornos en que las habaneras (adolescentes solteras, casadas con hijos, guajiras o ciudadanas) callejean o aguardan en las inmediaciones de los cabarés, casi siempre sin más aspiraciones que la de arrimarse a un ‘pepe’ -como nombran al frecuente e inescrupuloso turista hispano- a cambio de una cena y un exiguo puñado de dólares, convertibles en un par de zapatos y unas latas de leche en polvo para los niños. A propósito de la prostitución en Cuba, habla la bloguera Yoany Sánchez de Merlyn, una muchacha «de 17 años que lleva dos vendiendo su cuerpo a clientes con pasaporte extranjero» y que, después de haber vivido la experiencia de permanecer internada en un campamento de reeducación, se ha buscado un chulo que la proteja y que le localice los clientes y discuta las tarifas: «las prostitutas cubanas -escribe Sánchez-, catalogadas una vez por Fidel Castro como ‘las más cultas del mundo’, siguen atrapadas entre la falta de derechos y la incapacidad del sistema para reconocer que existen» .
Desde los remotos tiempos de la ciudad egipcia de Heliópolis a estos días de la tan paseada calle Montera, el reino de las mujeres que se venden a los hombres ha sido el aire libre. Y, aun siendo cierto que a lo largo de la historia hubo numerosos intentos de confinarlas, como en el caso de aquella mancebía valenciana del siglo XV, «tan grande como un pueblo, cerrada por murallas, y con una puerta conveniente guardada» o, en días más cercanos, en el recurso políticamente correcto pero humillante de los escaparates del Barrio Rojo de Amsterdam y, naturalmente, en los sórdidos refugios que responden a tantos apelativos -casa de citas, lupanar, burdel, casa de lenocinio, cama de trato, bayú…-, la penosa realidad es que las cotorreras o zurrapas, como tan cruelmente son llamadas las rameras en los versos burlescos de Quevedo, no abandonan la calle. «A la vera del camino», como en los tiempos bíblicos, la prostituta sigue mordiendo vigilias, deambulando esperas, aventuradas a entregarse a un gamberro, un desequilibrado o un canalla, y siempre controladas por la rudeza del rufián de turno.
A su regreso de los Estados Unidos (1946), Sartre escribió una pieza teatral, ‘La putain respectueuse’, en la que arremete contra el racismo. La obra se desarrolla en una localidad sureña de aquel país, y ofrece un triángulo de claves simbólicas en el que incluye a los políticos, representando a los gobernantes; a un hombre negro, el chivo expiatorio; y al pueblo llano, personificado en Lizzie, la generosa prostituta que defiende la inocencia del negro perseguido y que acabará revolcada en la putrefacción, porque a fin de cuentas también ella pertenece a una sociedad carente de ética, sin el menor asomo de remordimientos e incapaz de consumar un solo acto puro.
Las adversidades que arrostran las prostitutas de Montera, y de tantas mujeres como se buscan la vida en las procelosas calles del mundo, conciernen a la misma inmoralidad que las indignadas madrileñas rechazan en los demás. La Lizzie sartriana es respetuosa, como ellas, pero también transgresora.
Share

La lozana andaluza

Para muchos, La lozana andaluza evoca la imagen sugestiva de una actriz italiana –¿se llamaba Maria Rosa Omaggio?– que se duchaba bajo un cántaro en una cartelera gigantesca de un cine de la Gran Vía. Confieso que recuerdo aquella foto de mi adolescencia y que fue la razón de que leyera la novela de Delicado sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. Hallé una obra maestra. No sólo se trataba de una extraordinaria novela picaresca centrada esta vez en una prostituta y no en un escudero, un lazarillo o un ladrón, sino que, en no escasa medida, constituía una reflexión sobre una sociedad renacentista que vivía la belleza y la pasión religiosa de la mano de los peores vicios sin darse cuenta de que todo iba a acabar como el rosario de la aurora. Los españoles altivos, valientes y corteses; los italianos astutos e inmorales; los viejos ansiosos de sexo; los clérigos descreídos; las rameras de todas las clases son sólo algunos de los que aparecen por esa extraordinaria galería que representa La lozana andaluza.


Corrupción social

Pero la obra de Delicado iba más allá. A decir verdad, constituía un alegato contra la corrupción social y una sutil reflexión ética. Si Roma, al fin y a la postre, había sido saqueada por las tropas del emperador no se debía sólo al juego político de la Santa Sede y de las grandes potencias europeas. Fundamentalmente, la razón para la catástrofe hundía sus raíces en la degeneración moral. Cuando una furcia puede dar lecciones de moral a un sacerdote y la Ciudad Santa es un inmenso burdel, la Historia nos dice que el Juicio de Dios está a la vuelta de la esquina.

http://www.larazon.es/noticia/7322-la-lozana-andaluza-por-cesar-vidal

Share

La prostitución gana en el Mundial 2010

La avenida queda atrapada en las garras de la noche invernal sudafricana, pero las luces de los negocios iluminan a las mujeres que esperan clientes en una esquina. El semáforo está en rojo y el tiempo también parece detenerse un instate ante él.

 En estos días de Mundial las trabajadoras del sexo están operando sin problemas.

Es irreal al parecer. Una broma negra del destino. Pues las que se dedican al oficio más antiguo de la humanidad tienen su centro de operaciones en una calle del centro de Johannesburgo que fue bautizada como “Mooi”, palabra en afrikáans que significa “nuevo”.

Pero no hay nada nuevo por aquí, es la misma historia de siempre. Muchachas que fueron empujadas a alquilar sus cuerpos por unos cuantos rands. En Honduras lo hacen por lempiras, en Estados Unidos por dólares y en Europa a cambio de euros.

Lirato Thumbumbo es una de ellas y le ha hecho creer a su famila que trabaja en un restaurante en horario nocturno.

“Me insisten que cambie de turno, que trabaje en el día… Ni mis papás ni mis hermanos saben qué es lo que hago. Si se enteran, me matan a golpes”, cuenta Lirato.
 
 VISTA GORDA

Aunque la prostitución es ilegal en Sudáfrica, para el Mundial han recibido un permiso -no es verbal, tampoco hay documento que lo avale, simplemente existe-, para que nadie las fastidie.

El 12 de julio, un día después de que concluya el Mundial, volverán las persecusiones policiales, los encarcelamientos, las multas, las humillaciones de antes.

Lirato apoya un pie sobre un poste pintado de amarillo. Come chicle. Anda los labios pintados con un rojo chillón. Botas de cuero y cartera al hombro, ve pasar los autobuses atestados de pasajeros. Algunos lanzan miradas morbosas.

En Mooi hay mujeres de todos los tipos. Gordas, flacas, desnutridas, bonitas, feas, simpáticas, recelosas. A todas las une la necesidad de llevar dinero a su hogar. Los clientes llegan, negocian la tarifa a pagar y luego, en un motel de mala muerte, se revuelcan. No hay besos ni caricias. Sólo sexo.

“Nos acusan de sinvergüenzas… Eso me da rabia porque no saben las cosas que debemos soportar. Además de la persecusión de los policías, los clientes nos golpean y a veces hasta nos roban el dinero”.

Son palabras de Thembi Susulé, una de las tantas compañeras de infortunio que tiene Lirato.
 
 SON “COMPAÑERAS”

Thembi también trabaja en el mismo “restaurante”. Aquí el único menú es para llevar. Carne joven. A veces fresca, de quinceañera, otras veces manoseada mil veces por manos africanas, estadounidenses y europeas.

Con cuatro hijos que mantener, Thembi se las ingenia para lograr la mayor cantidad posible de hombres en un lapso de ocho horas.
 De ocho de la noche a cuatro de la mañana espera pacientemente la llegada de aquellos que buscan placer en la calle.

“A veces me acuesto con treinta, treinta y cinco… Cuarenta en una noche. Es horrible lo que tengo que hacer, pero no me queda otra alternativa -dice Thembi. Se aplica un poco de lápiz labial y sigue su relato-. Lo que gano en otros lugares no me ajusta para dar de comer a mis hijos. Lloramos de tristeza, pero no hay otra alernativa”.

Le pido perdón antes de hacerle la siguiente pregunta. Me siento igual de miserable que aquellos que pagan para acostarse con ellas. Acepta las disculpas.
 “¿Y cómo se despierta usted un día después de haber tenido tantas relaciones sexuales?”, le pregunto.
 Thembi agacha la cabeza. Está apenada. “Bueno… Debo ir a la clínica para inyectarme, tomar pastillas, es muy doloroso. Pero es más doloroso cuando no tengo nada que dar de comer a mis hijos”.
 
 EL FÚTBOL

Las prostitutas sudafricanas apoyan a su selección, los Bafana Bafana, no es que les interese tanto el fútbol, es más cuestión de patriotismo. También está el interés personal: clientes y dinero. A Sudáfrica llegará medio millón de turistas este mes. Muchos de ellos solicitaron los servicios de Lirato y Thembi.

Apenas un mes atrás las autoridades gubernamentales hicieron una “limpieza” en las calles. El objetivo era vaciarlas de mendigos y rameras.
 Sin embargo, la persecusión cesó y las hetairas trabajan con cierta tranquilidad. Así estarán hasta el 11 de julio.

“El Mundial ha mejorado un poco el negocio, no es la gran cosa, pero algo es algo. Nosotras estamos muy alegres por eso”, dice una muchacha esbelta que trabaja en la calle Riviera, cerca de una zona residencial. No quiere dar su nombre. Tampoco permite fotografías a su rostro.
 “Ayer estuve con unos tipos de Holanda. La semana pasada llegaron ingleses, franceses, españoles… No son grandes cantidades, pues nos afecta esa publicidad negativa de que somos el país del mundo con mayor cantidad de infectados de VIH”.
 
 ENEMIGO AL ACECHO

A lo único que le temen es al Sida. Entrar y salir de la cárcel es natural para ellas; pero ser sentenciadas a muerte es otra cosa.

“Todos los días corro el peligro de ser contagiada. Prefiero preservativos, pero hay hombres que se niegan”, cuenta. “Todos los días podemos ser contagiadas y morir, así como le ha sucedido a muchas amigas”.

Trato de hacerlas olvidar por un rato del peligro que las acecha. Les pregunto quién es su jugador favorito. “Cristiano Ronaldo”, exclaman, y sonríen por primera vez en la noche.

Son las diez y el frío impone su dominio. El semáforo está en verde y la vida sigue, un vehículo se detiene frente a la acera en la que están Lirato y Thembi. Es un cliente…

http://www.diez.hn/Minisitios/Mundial-2010/Noticias/Noticias/La-prostitucion-gana-en-el-Mundial

Share

Y tú, ¿vas de esclavas?

Es imposible hacer un estudio de andar por casa sobre la prostitución entre hombres. Al ser preguntados informalmente, entre amigos, la respuesta es unánime: “Yo no he ido nunca, pero conozco gente que sí”. Eso quiere decir que hay vergüenza social, porque según los estudios va a prostíbulos el 30% de la población, prácticamente todo hombres.

Esa vergüenza social, sin embargo, se convierte en impúdico show en el caso de la prensa escrita. Ayer mismo la ministra de Igualdad hablaba de intentar quitar los anuncios de contactos (o sea, de putas) de las páginas de los más respetables diarios de este país. 20 minutos los suprimió hace dos años, renunciando a parte de sus ingresos.

Nuestros colegas de profesión siguen publicando anuncios de “contactos” porque da mucho dinero (ya se sabe, santa nómina). Y se amparan además en la visión dulce de las rameras (que se llaman así porque antes se anunciaban poniendo una rama en su puerta) que aún persiste en la sociedad. A esa imagen romántica han contribuido grandes escritores y bohemios que recurrían a ellas y las convertían en literatura o en óleos, también ha contribuido la mitología, las diosas del sexo, o la figura de prostitutas educadas como las geishas.

Pero esas “rameras selectivas”, como las llama Antonio Escohotado, nada tienen que ver con las prostitutas reales hoy: las engañadas, obligadas y maltratadas siervas de los clanes mafiosos (a los que la prensa escrita les hace el marketing y que representan el 90% de la industria del sexo). Otra opción es seguir disimulando, como que todas las prostitutas son iguales o convencernos de que les interesa, es su vida, lo hacen porque quieren, les gusta… Antes se iba de putas, pero el negocio ha cambiado, y ahora se va de esclavas.

http://blogs.20minutos.es/ohmyblog/post/2010/05/14/y-taa-aavas-esclavas

Share

Detenidos los dueños de dos prostíbulos por explotar a 30 mujeres

Los proxenetas se quedaban la mitad del dinero ganado por las rameras

El Cuerpo Nacional de Policía ha detenido a los propietarios de dos prostíbulos acusados de explotar a una treintena de mujeres y de lucrarse a costa de su trabajo. Algunas de las prostitutas, de origen brasileño, se encuentran en situación irregular en España y también han sido arrestadas por infringir la Ley de Extranjería. Los presuntos proxenetas se quedaban la mitad de las ganancias que las mujeres obtenían en los burdeles, situados en el distrito de Les Corts de Barcelona y Granollers (Vallès Oriental).

Los investigadores sospechaban que en el barcelonés Club Felina había diversas mujeres sin papeles. La policía irrumpió la semana pasada en el local e identificó a 2 empleados del club, 3 clientes y 14 mujeres de 11 países en total: España, Paraguay, República Dominicana, Nigeria, Ecuador, Portugal, Chile, Rusia, Bolivia, Rumania y Brasil. Las tres brasileñas no pudieron acreditar su estancia legal en España.

El dueño del club, un hombre de 34 años de origen francés, fue detenido por un delito de proxenetismo y otro contra los derechos de los trabajadores. Los clientes del Felina, un club de seis habitaciones que cuenta con permiso de bar musical con reservados para servicios sexuales, pagaban 20 euros por consumición y 80 euros por media hora de sexo con una de las chicas. Según los testimonios recogidos por la policía, las prostitutas y el dueño del local se dividían a partes iguales esas cantidades. El arrestado, sin embargo, declaró que las mujeres “sólo pagaban por el alquiler” de las habitaciones y que él no cobraba “ningún porcentaje sobre las consumiciones”.

El segundo prostíbulo registrado se llama Costa Rica y es un club de carretera de Granollers. Los agentes de la Unidad contra Redes de Inmigración y Falsificación identificaron allí a 15 mujeres, dos de las cuales estaban en situación irregular. El dueño del club, un español de 51 años, también se llevaba un pellizco de las ganancias de las prostitutas, aunque menor (el 25%).

Dos de las mujeres que trabajan en el Club Felina y en el Costa Rica explicaron ayer a este diario que ejercen la prostitución porque no tienen “más remedio”, pero que lo hacen de forma voluntaria. Las prostitutas, que pidieron el anonimato, coincidieron en que piensan seguir trabajando para poder enviar dinero a sus países.

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Detenidos/duenos/prostibulos/explotar/mujeres/elpepuespcat/20100513elpcat_3/Tes

Share

El negocio del placer

Escrito por Mónica García Massagué, su libro es una invitación a recorrer este lugar oscuro y mítico que existe a espaldas de la sociedad desde el 4 mil antes de Cristo. Se trata de una línea de tiempo que lubrica la memoria y la geografía del prostíbulo.

El oficio más viejo del mundo se ha practicado dentro y fuera del burdel, ese espacio mítico, sucio, adorado, peligroso y perseguido, que nació en los templos del imperio sumerio 4 mil años antes de Cristo y que ha acompañado al bicho humano en todas sus mutaciones históricas.

Un espacio a espaldas de la sociedad que ha reflejado en su arquitectura y diseño la organización social del hombre. El libro de Mónica García Massagué traza una línea de tiempo lubricada por la memoria y la geografía del burdel. Un recorrido por habitaciones que esconden un lupanario de Bolonia, que en el siglo XV ofrecía sexo con espíritus, o prostíbulos polacos, donde el cliente lanzaba monedas a la vagina de una prostituta.

POZO SAGRADO

Lo que está muy claro en “La historia de los burdeles” es que las rameras tenían mejor estatus que el actual. Las primeras servían a los dioses en templos del imperio sumerio. Kakum fue el templo de Uruk (cerca de Bagdad) consagrado a la diosa Ishtar. Heródoto, acaso el primer cronista de todos los tiempos, describe la costumbre babilónica de que toda mujer una vez en la vida debía ir a ofrecerse a un templo a un hombre desconocido.

Con perspectiva histórica la prostitución aparece como algo sagrado en casi todas las culturas milenarias, en India las devadasis (sacerdotisas) satisfacían hombres en un coito divino donde se anulaba la dualidad masculina-femenina fundiéndose en una sola alma. Mientras las estructuras se hacían patriarcales, la prostitución sufre el azote del cristianismo y el islam. Si nacen en lo divino, hacia el 620 a.C. son tomados por el poderoso y realista Estado, que se hace cargo de una actividad que, sobre todo, generaba dinero. Solón crea el primer burdel municipal al que llamó Dicteria, éste tenía precio módico y exigía a las prostitutas (dicteriades) que usaran peluca rubia (las nobles tenían el pelo oscuro) y se pasearan con un pecho al descubierto.

Pero es en Roma donde el burdel es cargado con sus dos funciones históricas: servir como vía de desahogo sexual de la gente y sostener las arcas del poder.

El termino lupanar viene de lupanarium, sello de la loba lupa que amamantó a Romulo y Remo y que el imperio romano imprimía en los burdeles andantes que acompañaban las tropas en su expansión por los continentes.

En esta sociedad también se originan otros significados milenarios como prostíbulo, meretriz y puta. El primer concepto viene de protibula que hace referencia a la clase más baja, las meretrices en cambio se distinguen por ser expertas en artes; eran mimas, cantantes y bailarinas. Puta, viene de putae, que denomina a un tanque o un pozo.

La caída del imperio romano supuso también la caída del lupanarium y el fin temporal de la prostitución institucionalizada. La Edad Media llegó con su oscuridad. La peste y las Cruzadas volvieron a hacer itinerantes las casas de la alegría. En esta Guerra Santa los europeos conocieron la desinhibición asiática y luego de años de muerte y mestizaje hasta el Papa Julio II funda un burdel en Roma. La peste bubónica es otro hecho que marca la vida de este periodo. En 1347 contabilizaba 75 millones de víctimas. Con tanta muerte, la gente se lanzaba a los placeres de la carne porque en pocas horas podía terminar llena de gusanos. Al compás de los siglos, el burdel vive adorado y perseguido. En 1490 el periódico inglés La Puta Vagabunda funaba con nombre y ficha técnica los lupanares en una denuncia que se convirtió en la mejor guía de los clientes. Italia era conocida mundialmente por sus cortesanas y en un censo de ese año dice que hay una puta por cada 12 habitantes. Las mancebías españolas se hicieron famosas y fueron toleradas para reducir las tentaciones de la carne. El gran Francisco de Quevedo les cantaba: “Mujer hermosa y boba, si calla vale tres reales; y si habla los pierde / Mujer fea y discreta de día no vale un cuarto, más de noche embozada en un rincón vale/”.

Y de la Edad Media el recorrido del libro nos lleva a Oriente y describe a las cotizadas prostitutas árabes talentosas en el arte de amar, el canto, el baile y el laúd. Les llamaban las serai y el libro “El jardín perfumado” elogiaba sus destrezas y enseñaba las posturas recopiladas por el Jeque Al Nefzawi.

En la india de 1.600 las devadasis acompañaban las campañas militares y seguían cumpliendo un rol sagrado.

Avanzando por el mapamundi, García Massagué narra la historia del burdel chino, que nace mientras la dinastía Ching construía la muralla. Con los siglos pasa a denominarse casa azul y las prostitutas son llamadas “las flores caídas” o “mujeres del viento”. Los chinos también crearon los barcos florales donde el baile, el opio y el sexo hirvieron hasta que en 1949 el triunfo de la revolución comunista paró la jarana.

En Japón, las prostitutas nacen adorando a la venus nipona Kwan Non y el protocolo Zen marca sus formas de hablar y moverse. Las tayu son las maestras del sexo, bailan, bañan a su cliente y le sirven la ceremonia del té. Las geishas hacen todo lo anterior salvo el sexo. La autora aclara esta vieja confusión, enfatizando que la geisha no es una servidora sexual, de hecho en 1870 se movían por las calles con la leyenda que decía “vendemos arte, no nuestros cuerpos”.

LA VERDADERA GLOBALIZACIÓN

De vuelta al viejo continente su entrepierna hiede. 1770 y la revolución industrial llenó de meretrices los puertos de las ciudades. Prohibidas, la autoridad las sentaba en la picota luego de ser azotadas. En Europa las ciudades se diferencian por sus normas morales. Mientras la liberal Francia goza del burdel más grande animado en Versalles por el Rey Luis XV con el nombre de “El parque de los ciervos”, los consejos victorianos solicitaban a la madre de la familia inglesa que durante la penetración se mantenga “lo más rígida posible, porque el movimiento corporal podría ser interpretado como signo de excitación de un optimista esposo”.

En 1860 los burdeles llegan al nuevo mundo. En Nueva York se registran 20 mil putas y tras la guerra civil del ’61 parten al oeste. “La pulga alegre” fue un famoso burdel dirigido por mujeres indeseables en las europas. A Nueva Orleans llegaron delincuentes y putas exiliadas que emprendieron en el rubro.

Mientras el burdel partía a la conquista del far west, en Francia comienza la exquisita y a veces rancia mezcla entre burdel y el espíritu artístico. Se dice que gran parte del arte del siglo XX se escribió en ellos con pintores, escritores, y pensadores que veían morir los días en sus ámbitos.

El gran Gustave Courbet, autor del censurado y poblado pubis de “El origen del mundo”, retrató a sus putas en las riveras del Sena olvidadas de sí. O el deforme parisino Toulouse-Lautrec, tullido que entraba y salía de lupanares pintando putas mirando por la ventana o dormitando. “El ultimo peldaño de la escalera infernal de donde Toulouse sacó sus modelos, espectadoras del lado más oscuro del apetito humano. Ellas viven en ese lado del mundo donde los hombres se abandonan a sus instintos”, escribió Baudelaire.

Fue el burdel de Arles donde acudió Van Gogh con su oreja cortada para regalársela a una puta tras una disputa con Gauguin (versión desmentida posteriormente). También fue en un burdel donde la sífilis devoró la conciencia de Viena con Klimt o Freud mirando en el microscopio su propio semen. Las letras también son escenario de amores secretos en presencia de muslos. Gustave Flaubert escribió su “Educación sentimental” en medio de ellos. “Si quieres ver tetas, éste es el lugar, las mujeres se tapan el rostro ruborizadas cuando las miras a los ojos pero te muestran las tetas”, le escribió a un amigo. En Hispanoamérica Vargas Llosa con “La casa verde”; “El lugar sin límites”, de José Donoso; “Junta cadáveres”, de Juan Carlos Onetti, o “Juana Lucero”, de Augusto D’Halmar, se inspiraron en sus personajes.

ROMPA EL VIDRIO

En sus 148 páginas, “Historia de los burdeles” contiene también la evolución del recinto en los caóticos años de Hitler. Desde el Salón Kitty, donde los nazis eran espiados, a los prostíbulos de los campos de concentración instaurados por el nacionalsocialismo.

Hacia el final del texto la autora cita escándalos entre prensa y poder, como el de 1977 cuando un diario sueco destapó una olla con putas de lujo y ministros del gobierno social demócrata de Olof Palme, o el ejemplo francés, donde el Presidente Valery Giscard D’Estaing dejaba sobre el despacho un sobre con la dirección de un burdel y un mensaje que decía “abrir sólo en caso de ataque nuclear”.

En 2005 el British Medical Journal publicó un estudio donde explicaba que la principal razón para asistir a un burdel era “la falta de obligaciones morales”.

Dentro o fuera de la ley los burdeles han mantenido el farol rojo encendido. Mientras la prostitución se debate en todas las sociedades hipermodernas y se lucha contra las enfermedades, el tráfico y la explotación sexual, en el Rasputin de Rusia alguien come sushi en el vientre de una muchacha. LCD

FICHA
“Historia de los burdeles” de Mónica García Massagué es publicado por Océano-Ambar. El libro tiene 148 páginas editadas en papel couche

 

http://www.lanacion.cl/el-negocio-del-placer/noticias/2010-05-01/154650.html

Share