¿Por qué algunas mujeres no llegan al orgasmo?

Mujer con la cabeza agachada

Puede haber momentos en los que el estrés, la ansiedad o la dispareunia dificulten llegar al orgasmo.

Ana es una mujer aparentemente sana, lleva años con su pareja, le atrae, siente deseo, se excita y mantiene y disfruta de las relaciones sexuales con él. Sin embargo, no es capaz de alcanzar el orgasmo. El caso de Eva les ocurre a más mujeres y es motivo de consulta recurrente a los expertos.

Si buscamos cifras sobre la cantidad de mujeres que tienen esta incapacidad, éstas bailan. Se dice que cerca del 60 por ciento de las mujeres no alcanza el orgasmo, pero este dato es antiguo y tal y como confirma Silvia Carpallo, periodista especializada en salud y sexóloga, se refiere únicamente al orgasmo a través de la penetración vaginal y se olvida de que el clítoris es el encargado del placer sexual.

Respecto a las causas, Rosario Castaño, directora de la Unidad de Psicología Clínica y de Sexología del Centro Médico Instituto Palacios, indica que una mujer puede tener sexo sin orgasmo; las causas de que esto ocurra generalmente suelen ser psicológicas. “No debemos pensar sólo en traumas infantiles. Se puede deber a una educación estricta donde las mujeres tienen que tener un papel subordinado al varón y además responder a unos estereotipos en los que una mujer respetable no debería manifestar ningún tipo de sensación o sentimiento sexual”, y continúa, “esto unido a un carácter controlador, a mitos o miedos infundidos, o baja autoestima sexual puede provocar anorgasmia. En estos casos, la mujer se adapta a los deseos y necesidades de su pareja y no consigue desinhibirse, no olvidemos que el orgasmo no deja de ser una autoafirmación de sí mismo, tanto en la mujer como en el varón”.

Sin embargo, en algunos casos esto se debe a otros problemas como la dispareunia, por ejemplo, pasando por una infección que provoca dolor vaginal, hasta una endometriosis, o como consecuencia del efecto secundario de algún medicamento, como los antidepresivos. Además, si la anorgasmia es secundaria (se han tenido anteriormente orgasmos, pero ahora no) las causas pueden ser debido a problemas con la pareja actual, o con la edad, como consecuencia del síndrome menopáusico, ya que el déficit de hormonas sexuales provoca la incapacidad para alcanzar el ciclo de la respuesta orgásmica.

¿Ya no voy a disfrutar de la intimidad con mi pareja?

La respuesta es no. “Yo lo explico diciendo que hay que dejar de ver el sexo como una carrera en la que solo nos obsesionamos con llegar a la meta y empezar a verlo con un paseo, en el que podemos disfrutar de las vistas, de la compañía, de pequeños momentos…”, señala Carpallo, autora del libro El orgasmo de mi vida.

El problema para la mujer, especifica Castaño, comienza cuando aparece la frustración al no conseguir calmar la excitación por medio del orgasmo y sienten que les falta algo y que tienen un problema físico que deben resolver. “La mujer no consigue algo que considera que todas las tienen de forma natural, suele ocurrir cuando además, tiene una pareja que no para de preguntar qué tal le ha ido en cada relación y no quiere mentir, lo que le hace sentir como si tuviera que cumplir con una obligación”, apostilla.

En estas circunstancias conseguir un orgasmo puede llegar a convertirse en una obsesión e impedir a la mujer disfrutar de su sexualidad.

Causas y soluciones: ¿por dónde empiezo?

En muchos casos la situación puede ser más frustrante para la mujer puesto que ella sola mediante la masturbación sí llega al orgasmo, pero en pareja no. “Puede ser que la mujer a solas se concentre en su placer y que en pareja se sienta más dispersa y le cueste llegar; puede ser que sepa lo que le gusta, pero que le cueste comunicarlo, o puede ser que la pareja tenga dificultad para llevarlo a cabo, o que se trate de parejas ocasionales con las que sea más difícil tener confianza… Son muchos factores, por ello lo más importante es la comunicación, ver qué puede ser lo que nos está dificultando esa experiencia y buscar, juntos, la forma de que se vuelva igual de placentera para ambos”, recomienda Carpallo.

A la falta de comunicación en la pareja se le añade otro factor, la vergüenza. Castaño explica que la vergüenza es el primer sentimiento humano que se instala y es necesario pues marca la diferencia entre una persona y otra y contribuye a formar nuestra identidad. Sin embargo, el exceso de vergüenza, el sentimiento de avergonzarse de uno mismo, es uno de los que más bloquean la espontaneidad en la relación sexual.

El primer paso para acabar con esta frustración es seguir un tratamiento de terapia individual que ayude a la mujer a entender su propia sexualidad. En la mayoría de los casos a este tratamiento inicial se suma la terapia de pareja “porque la relación sexual es una cosa de dos y el peligro es considerar que el problema y la responsabilidad de la buena marcha de una relación sexual es sólo de uno de sus miembros”, según especifica la directora de la Unidad de Psicología y Sexología del Instituto Palacios.

Ambas tranquilizan a las mujeres: pueden conseguir el orgasmo. Castaño da una serie de recomendaciones: en primer lugar hay que aprender a pensar en una misma, conseguir una autoestima sexual, aprender a hacerse cargo de sus sensaciones sexuales, trabajar el sentimiento de vergüenza y la capacidad para la iniciativa en la relación y posteriormente investigar sobres sus fantasías sexuales.

“Este tema suele ser complejo precisamente porque las personas confunden fantasías sexuales con lo que superficialmente se entiende por hacer sexo de una u otra manera, y en realidad de lo que estamos hablando es de cómo se fantasea alguien en el sexo, como se ve a sí misma como persona sexual, no se trata tanto de saber qué le gusta o no el sexo”, aclara. Por otra parte, es importante trabajar qué se le pide a la pareja, o qué no por miedo y miedo a qué.

Es un aprendizaje continuo. No se trata de vivir la búsqueda del orgasmo con ansiedad, sino como un juego en el que ir descubriendo nuevas sensaciones, ir probando cosas”, concluye Carpallo.

http://www.dmedicina.com/vida-sana/sexualidad/femenina/2016/10/07/por-mujeres-llegan-orgasmo-132283.html?cid=SIN00101

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Los hombres también fingen: uno de cada cinco lo hace para acabar más rápido

Los hombres también fingen orgasmo

AMERICAN PIE

Un estudio revela que la televisión y el cine tienen mucho que ver en nuestros comportamientos y creencias sexuales

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

La memoria no alcanza a recordar cuántas escenas de sexo hemos visto en el cine y la televisión a lo largo de nuestra vida, sin embargo y con toda seguridad muchas de ellas nos han parecido poco menos que escenas de ciencia ficción. ¿Refleja verdaderamente la pantalla cómo son las relaciones sexuales del común de los mortales? Pese a a saber que lo que vemos no es más que ficción, las series y las películas nos han influido de algún modo en nuestras creencias y comportamientos sexuales. Más de lo que nos pudiéramos imaginar.

Según un estudio realizado por empresa Bijoux Indiscrets, más de la mitad de las mujeres (52%) reconoce haber fingido alguna vez un orgasmo, fundamentalmente por dar por finalizada una relación o por satisfacer a su pareja. Pero ¿qué pasa con ellos? Según esta encuesta, más del 20% de los hombres confiesa haber fingido alguna vez y el 20% lo finge para dar por finalizada una relación sexual. Sin embargo, somos reacios a cree que nuestra pareja lo haga: sólo el 10% de las mujeres y el 15% de los hombres creen que su pareja actual finge sus orgasmos.

Según las conclusiones de este trabajo en el que han sido encuestadas más de 1500 personas mayores de 18 años de todas las comunidades autónomas(aquí puede ver el estudio completo) la tele y el cine tienen algo (o bastante) que ver en estos comportamientos. De hecho, otros datos de este estudio dicen que el 66% de los participantes considera que las películas ofrecen una visión distorsionada del sexo y el 21,9% afirma que esa visión ha influido negativamente en sus relaciones sexuales.

Relaciones idílicas, pero falsas

Según explica a FCINCO Elisa Viegas, cofundadora de Bijoux y una de las responsables de este trabajo, las películas y las series muestran en muchas ocasiones unas relaciones sexuales idílicas donde la pareja se complementa a la perfección, llegan juntos al orgasmo y por supuesto, éste ha de ser el fin de todo acto sexual. Hay gente que por culpa de ellas ha crecido con una idea equivocada del sexo, pensado que el único fin de acto sexual es tan sólo llegar al orgasmo.

Tal es así que, según el informe, casi un 60% de las mujeres usan el gemido para excitar a sus parejas durante el acto sexual y un 42% de los hombres y un 30% de las mujeres consideran que, a medida que te acercas a un orgasmo, los gritos deben ser rítmicos y mecánicos.

“Las películas muestran el orgasmo como la principal fuente de placer, cuando realmente no es así. Está claro que tener un orgasmo es importante, pero no es lo único. Hay otras muchas cosas más con las que disfrutar en una relación sexual. Debemos ser nosotros mismos, no tener presiones de ningún tipo y ser libres en nuestra intimidad“, afirma Viegas.

Ellas, romancismo; ellos, porno

Aun sabiendo que lo que vemos es ficción, el 44,7% de las mujeres reconoce que preferiría que el sexo que ellas practican se pareciese más al de las películas románticas y el 38,2% de los hombres al de las películas porno. De modo que “el cine nos marca unos comportamientos a seguir, nos dice incluso hasta cuántas parejas sexuales son adecuadas o no, sin fijarte en lo que a ti te gusta o en lo que a ti te apetece. La comedia romántica What’s is number? (Dime con cuántos, en castellano) es un ejemplo de ello”, apunta Viegas.

Por ello, es imprescindible quitarse la presión que ejercen los medios y la sociedad sobre cómo debemos ser en las relaciones sexuales: “Nos sigue preocupando mucho lo que piensen los demás, también incluso dentro de nuestra intimidad y nuestro placer, y debemos ser libres y saber qué es lo que nos gusta, qué es lo que queremos y lo que no, sin dejarnos llevar por nada más, ni mucho menos por lo que nos dicen lo que es adecuado o no”, aconseja esta experta.

La vulnerabilidad de los más jóvenes

No cabe duda de que mucha de la realidad de las relaciones sexuales es bien distinta a como se proyecta en la ficción, y los años y la experiencia dan cuenta de ello. El despertar sexual y la curiosidad comienza en la adolescencia, justamente en la etapa más vulnerable del ser humano: todo lo que pase ahí influye de forma significativa en la forma de pensar, de comportarse y relacionarse.

Esta influencia que ejerce sobre los más jóvenes ha sido expuestas en la bibliografía científica. Un estudio elaborado por profesionales del Instituto Pacífico de Investigación y Evaluación de EEUU y publicado en el año 2012 enMedia Psychology mostraba que, efectivamente, los contenidos sexuales mostrados en la televisión influyen de forma directa en los comportamientos, expectativas y creencias de los adolescentes.

“Si la única educación sexual que se ha tenido en esta etapa ha sido lo que se ha visto en cine y en televisión es normal que se tenga una idea totalmente equivocada de los que son las relaciones sentimentales y sexuales“, afirma la psicóloga y sexóloga Ana Yáñez Otero, directora del Instituto Clínico Extremeño de Sexología. Si, por el contrario, “desde pequeño has tenido una buena educación sexual, sin duda tu vida sexual de adulto será mucho más feliz y satisfactoria”, añade.

Fuera mitos

Pero la tele y el cine no solo influyen en las relaciones sexuales en sí, también en las sentimentales, y en el modo y la forma de comportarse en ellas. Los medios actúan en los jóvenes como modelo de comportamiento, y en muchas películas, series y programas de televisión se siguen viendo los mismos mitos románticos de siempre (que si el príncipe azul, que si los celos son la mayor prueba de amor, que si la media naranja…). “Hemos de desterrar cuanto antes estos mitos porque no hacen más que reflejar unas ideas que para nada se corresponden con el amor”, recuerda Yáñez.

Las altas expectativas que tienen los chicos sobre el sexo hacen que luego se den de bruces con la realidad. No hay que olvidar que las primeras experiencias sexuales pueden condicionar las futuras.

Según explica Yáñez, si tienes unas altas expectativas sobre el sexo (por influencia por ejemplo, de los medios) y te das cuenta de que no es así, pueden aparecer inseguridades, falta de autoestima o determinadas exigencias que no deberían producirse. “Muchos chicos han aprendido que tienen que aguantar cuanto más, mejor, y si no lo hacen lo ven como fracaso, algo que mina su seguridad y autoestima y puede condicionar en próximas relaciones”, afirma la experta.

Lo ideal sería, por tanto, “apostar por una buena educación desde la base, sobre todo desde casa pero también desde los centros escolares”, concluye Yáñez.

http://www.elmundo.es/f5/2016/04/15/5711120ae2704e93358b4651.html

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Los orgasmos de pezón existen, y esta es la forma de provocarlos

Olvídate del pene, de la vagina y del clítoris: la nueva zona erógena de moda está mucho más cerca de lo que pensábamos. Y puede proporcionar una gran satisfacción
Foto: Si lo tienes al alcance de la mano, ¿por qué no lo tocas? (iStock)
Si lo tienes al alcance de la mano, ¿por qué no lo tocas? (iStock)

 

Vivimos en un momento de la historia en la que el hombre está descubriendo a marchas forzadas que las partes de su cuerpo destinadas al placer son muchas más de las que sospechaba. Hace no tanto tiempo, el pensamiento tradicional aseguraba que tan sólo el pene y la vagina, los órganos relacionados con la reproducción, podían proporcionar satisfacción carnal. Uncraso error, especialmente en el caso de las mujeres, en cuanto que este prejuicio provocó el olvido del clítoris, tan esencial en el orgasmo femenino.

Potencialmente, cualquier parte del cuerpo puede tener un potencial sexual. Especialmente aquellas que participan de manera activa en el juego erótico, como el cuello o la oreja. Entre todas ellas, sobresale una (o, mejor dicho, dos) por encima de todos: los pezones. No cabe duda de que se trata de una potente zona erógena, como demuestra que se endurezcan al sentir excitación sexual pero, ¿es posible afirmar que estas protuberancias que comparten tanto hombres como mujeres pueden ocasionar orgasmos?

Un 29% de las mujeres reconocía haber experimentado un orgasmo de este tipo en un momento u otro de sus vidas sexuales

La mayor parte de aquellos que opinan que así es se refieren para defenderlo a una investigación publicada en el ‘Journal of Sexual Medicine’ en el año 2011. En ella se medía la actividad cerebral de diversas mujeres atendiendo a la manipulación a la que eran sometidos su clítoris, su vagina, su cérvix… y sus pezones. Frente a la sabiduría popular, que señalaría que el clítoris ganaría la partida con mucho, los investigadores, encabezados por el psicólogo de la Universidad de Rutgers Barry Komisaruk, descubrieron que cuando se masajeaban los pezones se activaba la misma región cerebral que cuando se estimulaba la vagina.

Aunque no fueron capaces de explicar exactamente por qué se produce este fenómeno, que provoca que la estimulación de los pezones contribuya al orgasmo femenino, sospechan que puede tratarse de que, como ocurre en la lactancia, se libere oxitocina y esta, a su vez, provoque contracciones del útero. De hecho, aseguraron los investigadores, muchas lactantes han manifestado sentir placer cuando estaban amamantando sus hijos, una experiencia que puede ayudar a cerrar este misterioso círculo.

El misterio de la areola

No se trata de la única investigación que ha abordado este tema. Otra de las más relevantes es la llevada a cabo por el doctor Herbert Otto a finales de los ochenta y que aseguraba que alrededor de un 29% de las mujeres reconocía haber experimentado un orgasmo de este tipo en un momento u otro de sus vidas sexuales. ¿Qué se siente cuando se tiene un clímax de pezón? Una sensación de irradiación desde el pecho, muchas veces producida por la estimulación. El doctor señalaba que, al parecer es la segunda clase de orgasmo más frecuente, después del de clítoris. Y aunque es una aseveración, cuando menos, discutible, sí pone de manifiesto que se trata de una realidad menos excepcional de lo que pensábamos.

Las diferencias entre las reacciones cerebrales, según el MRI. (Wiley Publishing/Barry Komisaruk)
Las diferencias entre las reacciones cerebrales, según el MRI. (Wiley Publishing/Barry Komisaruk)

Ahora que ya sabemos que es posible, ¿cómo podemos hacer para conseguirlo? Es tan sencillo (o complicado, según se mire) como con cualquier otra parte del cuerpo. Basta con juguetear con ellos, eso sí, sabiendo qué se trae uno entre manos. Un pequeño artículo publicado en ‘My Tiny Secrets‘ porAdina Rivers proporciona cuatro útiles pasos para recorrer este camino: apretar y estrujar, imprescindible para provocar su rápido endurecimiento; lamer, preferiblemente en movimientos circulares (no necesita mayor explicación); chupar; y, por último, intensificar. O, dicho de otra forma, darle caña en los momentos finales. Además, hay que tener en cuenta que, en el caso de las mujeres, sus pezones son más o menos sensibles según la parte del ciclo menstrual en la que se encuentren.

Por supuesto, no todas las mujeres reaccionan igual a esta estimulación, de igual manera que tampoco lo hacen con la penetración vaginal o anal o el masaje de clítoris. Como señala la educadora sexual Carlyle Jansen en un artículo publicado en ‘Alternet‘, para muchas, que les laman un pezón produce un placer semejante al que sienten cuando les lamen el codo. Además, apunta una explicación muy interesante al auge de los pezones: debido a que vivimos en una cultura obsesionada por los pechos (y, si lo duda, eche un vistazo a las portadas de las revistas, eróticas o no, del kiosko), conferimos a dicha parte del cuerpo cualidades que habrían podido tener otras de habernos centrado en ellas. En realidad, añade, gran parte de nuestras costumbres sexuales son aprendidas, por lo que si pensamos que los pezones deben proporcionarnos placer, es probable que así sea cuando los estimulemos en la cama.

Dos pezones para controlarlos a todos

Más o menos tenemos claro qué ocurre con las mujeres… Pero ¿qué pasa con los hombres? Pues parece ser que también sienten cierta excitación cuando son masajeados en sus pezones. O, al menos, eso es lo que señaló Komisaruk refiriéndose a estudios previos.

La diferencia, añadía Jansen en dicho artículo, es que al contrario que ocurre con las mujeres, los hombres siguen siendo muy unívocos en sus fuentes del placer. Dicho de otra manera, salvo en contextos excepcionales como las relaciones sadomasoquistas (en las que el cuerpo entero, incluso el dolor que en él se genera, pueden resultar fuentes de placer), siguen preocupándose única y exclusivamente por sus penes, principio y fin de toda relación sexual. Algo que provoca que, una vez comienzan a sufrir problemas de erección, lo den todo por perdido y no busquen vías alternativas.

Las cosas, sin embargo, parecen estar cambiando, y en muchos foros públicos los hombres explican cómo han sido capaces de lograr esta clase de orgasmos. En ‘Steady Health‘, por ejemplo, uno desvela que descubrió esta sensación por accidente, mientras se frotaba contra las sábanas. Desde entonces, toca sus pezones en círculos durante el acto sexual, hasta el punto de ser capaz de alcanzar el orgasmo sin estimulación del pene. En ‘Men’s Fit Club‘ añaden que para alcanzar este tipo de orgasmos, es conveniente pedir a tu pareja que te eche una mano. Y es que parece que el tabú se ha acabado.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-01/toda-verdad-sobre-orgasmo-pezon-existe-hombres-tambien-pueden_1176626/

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Los 7 tipos de orgasmo femenino

Orgasmo femenino

7 tipos de orgasmos con técnicas, consejos y trucos para que puedas experimentarlos sola o en pareja.

Los 7 tipos de orgasmo femenino

orgasmo femenino

Primero se hablo del orgasmo vaginal, luego del clítoris y del punto G. Fue entonces cuando descubrieron que las mujeres podían alcanzar altas dosis de placer tantas veces como quisieran en una misma relación sexual.

Estos son los 7 tipos de orgasmo que existen:

1 . El punto G

El placer que se consigue al estimular el Punto G es uno de los más intensos que puede experimentar la mujer. Se llama así por la primera letra del apellido de Ernst Grafenberg, médico alemán que descubrió este rinconcito del placer allá por los 60.

¿Dónde está? Se localiza encima del hueso púbico, en la pared frontal de la vagina y a una distancia de la entrada equivalente a unos dos tercios del tamaño de tu dedo corazón. Basta con presiones firmes con el dedo introducido en la vagina. Si es la primera vez que intentas localizarlo, prueba a hacerlo de cuclillas y con ayuda de un juguete erótico.

Curiosidades:

  • El punto G es conocido como “La perla negra” por los chinos, y “la piel de la lombriz” por los japoneses.
  • Su tamaño no supera el de una moneda de cinco céntimos.

2 . El pecho y los pezones

Aunque existen algunas incrédulas, la erótica de los pechos no es discutible: existe. Datos clínicos indican los casos de madres que han experimentado un orgasmo amamantado, y no son pocas las que afirman sentir contracciones uterinas o vaginales.

Algunos expertos lo consideran el segundo orgasmo más frecuente. Desgraciadamente, es un tipo de placer que casi nunca se tiene en cuenta, pues se alcanza antes el éxtasis estimulando el clítoris o el punto G.

3 . Orgasmo mental

El poder de la mente llega a límites insospechados. La prueba es que puedes llegar al orgasmo sin necesidad de tocarte ni de que te toquen.

En 1992, Odgen, Whipple y Komisaruk realizaron experiencias medidas en laboratorio, y la conclusión fue que el “orgasmo mental” genera la misma respuesta física que cualquier otro. En este caso, las fantasías sexuales son tu arma.

4 . Uretra o Punto U

La uretra es un punto erótico bastante olvidado y eso que está situada muy cerca del clítoris. Para estimularlo puedes seguir técnicas manuales u orales.

Para hacerlo tú solita: ejerce presión en la zona de la uretra. Prueba con caricias circulares de arriba abajo, similar a la estimulación del clítoris

Con tu pareja: dile que separe los labios vaginales para que la zona uretral sea más accesible. Con la punta de la lengua o los labios, debe acariciar la zona

5 . Clítoris

El orgasmo clitoridiano es el que experimentan la mayoría de las mujeres durante el sexo. Y es que el clítoris en una zona del cuerpo que no tiene otra función que la de proporcionar placer.

Si bien existen varias técnicas para estimular el clítoris, te proponemos algunas.

Manual:
Pide a tu pareja que introduzca el dedo corazón en tu vagina mientras que con la palma de la mano presiona sobre el clítoris. Los movimientos tienen que ser circulares, y él se puede guiar mejor si apoya la otra mano sobre tu abdomen.

La técnica Kirvin:
Consiste en la estimulación oral de los puntos K, situados a ambos lados del capuchón del clítoris.

6 . Vaginal

Las sensaciones que se experimentan con el orgasmo vaginal no son tan intensas como en el clitoridiano, ya que las zonas que se estimulan (de la cavidad vaginal al cérvix) no son tan sensibles.

Para alcanzar el orgasmo vaginal, la mejor técnica es la penetración profunda y enérgica.

7 . Orgasmo anal

Aunque se sigue viendo como un tabú (principalmente, porque está ligado a la homosexualidad), el sexo anal puede proporcionar orgasmos muy intensos, ya que la zona está llena de terminaciones nerviosas.

El principal inconveniente que tiene este tipo de prácticas es el miedo al dolor por lo que es imprescindible una buena lubricación, y recrearse en los juegos previos.

Las mujeres que practican el sexo anal confiesan que los orgasmos son mucho más intensos y la sensación de placer extiende a todo el cuerpo.

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¿Cómo lograr el tan deseado “Squirt”? Entiéndelo y Provócalo

Squirt, casi todas las mujeres sueñan con tenerlo, algunas requieren de entrenamiento y otras simplemente lo tienen en casi toda relación sexual.

Se conoce médicamente el origen del squirt o eyaculación femenina desde el año 2001, cuando se dio a conocer el nombre de próstata femenina, el cual todos conocíamos como Punto G. La próstata femenina vendría siendo la terminación del clítoris dentro de la cavidad vaginal, es decir, el clítoris mide aproximadamente 8 cm y lo podemos estimular por dentro y por fuera. Si se conocían aproximadamente 8000 terminaciones nerviosas el clítoris, entonces ¿Cuantas terminaciones nevosas ostenta el clítoris en realidad?, ¿De cuanto placer se esta perdiendo una mujer? Al rededor de la próstata se encuentran las glándulas de Skene, capaces de producir el liquido eyaculatorio, estas contienen canales que transportan la eyaculación por medio de la uretra, es por esta razón que la eyaculación femenina se confunde con orinar, lo que me hace pensar en aquella expresión popular: “orinar da placer”. Ok, teniendo esta información ya clara, podemos provocar un squirt.

Para lo que formulé un paso a paso diseñado por mi Lincy Acosta, basado en las técnicas propuestas por Alice K. Ladas, quien es terapeuta sexual e investigadora; Annie Sprinkle mi actriz porno favorita y Deborah Sundahl, la gurú de la eyaculación y mi escritora favorita.

1. Se debe tener las piernas bien abiertas, yo me recosté en cama, se me hizo más cómodo y fácil. Estimula el clítoris para llenarlo de sangre y poder palparlo por dentro, para esto, recomiendo el uso de aceites a base de agua, pues estos no alteran el PH de la mujer.

2. Introduce el dedo corazón, el dedo corazón y el índice o el dedo corazón y anular, con la palma hacia arriba, es decir viendo hacia el ombligo, no sumerjas completamente tus dedos, pues el Punto G se encuentra solo a unos centímetros, para se exactos se encuentra detrás del hueso púbico. (Sabes que es el Punto G, porque al mover los dedos hacia el frente, sientes un área acanalada, que al presionar sientes inmediatamente hueso púbico y da sensación parecida a la de ganas de orinar).

3. Debes hinchar el Punto G, hasta volverlo un poco mas grande que el tamaño de una almendra. Esto lo consigues masajeandolo, te recomiendo mover los dedos de manera circular, presionando un poco, da toques rápidos, detente y empuja ligera y extensamente hacia arriba, intentando tocar el hueso púbico. (Es posible que se llegue al orgasmo sin eyacular en este paso, pero es cuestión de ejercitar y entrenar el Punto G)

4. Combina los movimientos anteriores con Kegels, es decir, contrae intermitentemente los músculos pubococcígeos o PC, los músculos con los que se sostiene la orina; es de esta forma que las mujeres normalmente obtienen el orgasmo, pero el orgasmo proviene del clítoris, el nervio pudendo es quien responde y a eso vienen las contracciones y la lubricación abundante en la vagina, pero no hay eyaculación vía uretra.

5. Continua frotando el Punto G, rota el dedo, presiona y conforme se excite, levanta las caderas presionando las nalgas. Sigue y repite los movimientos.

6. Para terminar, saca los dedos o el dedo con rapidez y puja (o pídele que puje), sin dejar de contraer las nalgas y con la cadera elevada; presiona por fuera haciendo círculos con la mano sobre los labios mayores que casi cubren el clítoris, o bien, se puede estimular manualmente el clítoris externo. Si siente que la sensación inminente se escapa, repite. Se necesita de concentración, sentir es lo esencial, va a venir, va a llegar. Lo importante es que no se piense, es importante que solo se sienta. Entregarse a la sensación y dajarla fluir. No todas las mujeres eyaculan la primera vez que lo intentan, es cuestión de conocerse sexualmente y estimularse frecuentemente.female-ejaculation-squirting

Algunas personas preguntarán: ¿Para qué sirve la eyaculación femenina? o ¿Por qué no simplemente tener un orgasmo?. Pues, además de placer puro, de acuerdo al profesor de medicina patológica y forense de la Universidad de Bratislava, Milan Zaviacic, la próstata femenina tiene dos funciones: exocrina, manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio; y neuroendócrina, producir hormonas y serotonina. Es más, otros estudios de la Universidad de York en Toronto afirman que su propósito es evolutivo: la uretra y la vagina comparten una pared virtual, el piso del canal uretral es el techo de la vagina, por lo tanto la glucosa de la eyaculación es absorbida por la vagina y crea un ambiente de soporte para el esperma, la reproducción.

http://www.eldiarioacontecer.com/salud/squirt-entiendelo-y-provocalo/#

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Así se enseña sexo en la televisión pública noruega

El programa ‘Newton’, de la cadena pública nórdica, enseña educación sexual a los menores con modelos reales

Temas como el tamaño del pene o las partes de la vagina son mostrados y palpados por la presentadora del espacio

  • ÁNGELA CASTILLO

Una mujer arrebata la toalla a un hombre recién salido de la ducha. La escena transcurre en un vestuario. Después del desnudo integral, la chica toma asiento y, sin pensarlo dos veces, comienza a tocar todas y cada una de las partes de un pene que, por segunda vez, ocupa al 100% la pantalla. Se aprietan los testículos, se rozan con hielo para que encojan, se estudia semen en un microscopio…

No, pese a las advertencias de Youtube -“el vídeo puede ser inadecuado para algunos usuarios”- no se trata de una grabación porno. La secuencia descrita forma parte de ‘Newton’, el programa con el que la televisión pública noruega quiere contribuir a la educación sexual de los más pequeños.

La aventura comenzó el pasado mes de mayo en el canal NRK. Entonces, la cadena estatal del país escandinavo emitió ‘Pubertet’, (‘Pubertad’ en español), una mini serie de ocho episodios en la que se explicaban los aspectos más importantes de este periodo vital.

Temas como el crecimiento, el cambio de voz, la aparición de vello corporal, la reproducción o el sexo se acercan al público infantil a través de un lenguaje fácil, didáctico y directo. Muy directo. “Buscamos ser claros, por eso, para ilustrar cómo el cuerpo de un niño se transforma en el de un adulto, utilizamos modelos reales“, cuenta Erling Normann, responsable de ‘Newton’, el show científico que decidió sorprender a la audiencia incluyendo esta producción. “Huimos de cualquier tipo de connotación sexual”, añade.

Radiografía de ‘Pubertet’

Una fotografía de un miembro viril invade la televisión. Así arranca ‘El pene’, episodio que enseña a la audiencia el complejo mundo masculino. “Ahora que eres pequeño, sólo usarás el pito para hacer pis. Pero más adelante lo necesitarás para más cosas”, saluda Line Jansrud, la presentadora del espacio. Adopta un tono divertido, natural, cercano. Sin introducción previa, comienza la lección.

Temas como el cambio de tamaño del pene, sus distintas partes, la aparición del vello, el crecimiento de los testículos, la producción de espermatozoides o el semen se explican a través de ilustraciones, imágenes captadas por microscopios, esquemas que la periodista dibuja en una pizarra y cuerpos humanos reales que ella señala y toca sin reparo. Todo en no más de seis minutos.

Otra imagen, esta vez de una vagina, da paso al capítulo ‘Vagina y menstruación’. De nuevo, Jansrud escoge fotografías y modelos de carne hueso. Le sirven para enseñar la anatomía de la vulva o situar en un dibujo que pinta sobre la piel ovarios, trompas de Falopio o útero. También palpa los labios genitales y el clítoris. Minutos después, con el objetivo de mostrar los distintos orificios de la matriz femenina, ‘Pubertet’ muestra un molde de plástico. Para explicar la ovulación, opta por huevos.

En lo relativo a la llegada de la regla, el espacio deja a un lado los actores. La presentadora coge líquido rojo, compresas y tampones, y gracias a ellos enseña qué significa la llegada menstrual, el riesgo de embarazo en caso de que el óvulo sea fecundado por un espermatozoide, qué hacer cuando se sangra o el por qué del flujo vaginal que mancha la ropa interior.

¿Por qué en España no?

Aunque este tipo de contenido no es el día a día de la televisión noruega, lo cierto es que ya hubo algo parecido -educación sexual sin tapujos y mostrando a los actores como Dios los trajo al mundo– en el año 1981, 10 años antes de que la psicóloga Elena Ochoa se colase en el ‘prime time’ de TVE para ‘hablar de sexo’.

“Hay que tener en cuenta que el sistema educativo noruego incluye una asignatura obligatoria sobre adolescencia, desarrollo corporal e identidad sexual“, responde Normann cuando se le pregunta por la (im)posibilidad de incluir un programa así en nuestro país. “También hubo gente a la que ‘Pubertet’ le pareció inadecuado, pero por lo general funcionó bastante bien. La propia NRK reconoció nuestra labor y nos galardonó con el Premio de Periodismo del año“.

Según el estudio de la OMS sobre los Estándares de Educación para Europa lanzado en 2010, España y Portugal son los únicos lugares en los que la asignatura de Educación sexual no es obligatoria. El primer país europeo en incluir esta materia en el currículo escolar fue Suecia (1955). La siguieron Noruega, Alemania y Dinamarca, que la introdujeron en 1970.

Educación y cifras

El Consorcio Europeo para el Anticonceptivo de Emergencia recoge en su informe del año 2011 que un 82% de la población noruega empleó métodos anticonceptivos modernos -en nuestro país esta cifra desciende hasta el 62%-. Al igual que los jóvenes españoles, los noruegos tienen su primera relación sexual a los 17 años.

En cuanto al número de abortos en Noruega -acto legal desde 1978-, de cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 años, 16,2 deciden abortar (datos de 2010 del Instituto de Salud Pública Noruego). Este porcentaje supera con creces al registrado en España. Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el mismo año, de cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 años, 11,49 optan por abortar.

España ignora la educación sexual. Desde que en el año 2012 la LOMCE, más conocida como la Ley Wert, eliminó Educación para la ciudadanía, sólo asignaturas como Conocimiento del Medio o Ciencias Naturales tocan el tema, pero lo hacen desde una perspectiva biológica. En la televisión ocurre más de lo mismo y actualmente no existe en la parrilla ningún programa dedicado al asunto. El resultado: un 14% de los adolescentes aseguran no disponer de educación sexual (datos del Informe sobre la juventud en España de 2012).

“La gran ventaja de ‘Pubertet’ es que se emite en una cadena pública. Además, todos los capítulos están colgados en Internet. Cualquier joven puede tener acceso a ellos”, dice Normann, que confiesa haber visto la serie con sus hijos de 11 años. “Disfrutaron del programa y aproveché la oportunidad para hablar con ellos de sexo”, añade.

Como era de esperar y dada su función didáctica, el programa no tiene límite de edad. Es apto para todos los públicos. “La regulación de medios noruega establece que sólo se aplicará esta barrera cuando el contenido sea perjudicial para el público joven”, afirma el responsable de la producción: “‘Pubertet’ no hace daño a nadie. Todo lo contrario”.

http://www.elmundo.es/vida-sana/sexo/2016/02/04/569fbacd46163fcb7e8b4598.html

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El 87% de las españolas prefiere tener relaciones sexuales en hoteles

Foto: Shutterstock.

  • MARIAN BENITO

¿Qué tendrán las sábanas de los hoteles que incitan a deshacer la cama y a desplegar sin reservas nuestro deseo sexual? No importa si son de algodón, satén o seda, el sexo en ellas resulta más inspirador, apetecible y pasional. Y quien dice sábanas dice un jacuzzi, un baño espumoso, besos entre pompas de jabón o cena para dos con uno de esos menús que disparan el erotismo hasta lo impensable.

Aquí sí, el hábito hace al monje y, de acuerdo con un estudio realizado por la plataforma móvil de reservas HotelTonight, el 87% de las mujeres españolas cree que una habitación nueva y excitante, sin distracciones, favorece la relación sexual. El 22% de los españoles confirma que un hotel nos hace mejores amantes y el 30% dice que prefiere la actitud sexual de su pareja fuera de casa.

El entorno invita a momentos románticos, probar cosmética erótica, sorprender a la pareja con alguna prenda interior seductora o, simplemente, distraer la mente. Según el informe, el 40% de las españolas encuestadas saca en un hotel su vena más aventurera para entregarse a placeres inconfesos.

Una de las razones que alegan los encuestados es que el tiempo se detiene. Son espacios para no salir, desconectar el móvil y dejar atrás rutinas o responsabilidades. Solo hay que relajarse y centrarse en la pasión. Una noche de hotel mejora la intención y aumenta el tiempo que dedicamos al placer. “Repetimos un promedio de 2,2 veces en 24 horas y el encuentro dura 22 minutos más que en nuestro propio colchón”, dice el informe. Quienes más aprovechan la ocasión son las parejas que mantienen una relación pero vidas separadas. En este caso, más del 42% de los participantes le dedican entre 20 y 40 minutos más que en su cama.

También los casados o divorciados hacen el amor más frecuentemente cuando están fuera de casa. La mayoría de los usuarios solteros o viviendo en pareja se muestran, sin embargo, menos activos sexualmente cuando visitan una habitación de hotel.

Este informe analiza los hábitos sexuales de más de 2.200 usuarios de 11 nacionalidades diferentes. Los resultados delatan diferencias de unos países a otros. Los mexicanos, por ejemplo, son los que más tiempo extra añaden a sus sesiones de amor hoteleras: ¡hasta 45minutos! No es extraño que sean también los que después mejor evalúan su rendimiento.

Y si hablamos de prácticas, quienes más arriesgan en un hotel son los americanos. El 73% confiesa que le gusta probar nuevas experiencias en una habitación que no es la suya. Los más recatados, los alemanes. Solo el 14% cree que su pareja puede funcionar sexualmente mejor.

Luca Parducci, ejecutivo de HotelTonight para Italia e Iberia, concluye: “No importa si la escapada la haces con alguien con quien llevas años, meses o incluso días, cuando duermes en un hotel, aunque sea por una noche, la experiencia te permite dar un toque más espontáneo a tu relación amorosa y evitar interrupciones inesperadas. Según hemos visto en el estudio, una llave de habitación de hotel abre la puerta a una relación sexual de pareja feliz en todo el mundo, tanto si se trata de un fin de semana romántico como de una escapada espontánea en tu propia ciudad”.

Pero, ¿cómo deshacer la cama haciendo el amor y olvidándonos de ella como mueble para dormir? El psicólogo Antoni Bolinches pide prudencia a la hora de valorar la sexualidad fuera de nuestra rutina y nos da las claves para darle ese valor afrodisíaco.

  1. Que el deseo surja espontáneo. No tomar la cita como una tarea o por tratar de agradar porque entonces ambos acabarán haciendo cosas que creen que le gustan al otro, cuando en realidad no las desean ninguno de los dos.
  2. Que rompa de verdad con la rutina.
  3. Que la pareja atraviese un buen momento emocional. Si la relación está al límite, reservar una noche de hotel con expectativas pasionales puede ser una decisión desastrosa.
  4. Es un sexo que necesita mucho tacto y consentimiento mutuo. Cuando nos planteamos innovar o transgredir, tiene que haber un único código sexual.
  5. Que los nervios o falsas expectativas no jueguen una mala pasada. El hotel puede ser un buen activador del deseo, pero es más importante la sensación de una buena comunicación sexual.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/12/02/565ed2a5e2704e70228b4674.html

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Ellas también se masturban, ellos también acarician

Preguntamos a los jóvenes a pie de calle. INMACULADA COBO

Pese a que los jóvenes de hoy hablan con mucha más libertad de sexo, siguen manejando falsos tópicos sobre el género opuesto.

Las chicas no son tan románticas como piensan los chicos, ni estos tan mecánicos ni tan fanfarrones como aparentan en público.

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hombres y mujeres ya no tienen miedo a hablar de sexo, a decir en voz alta y clara que les gusta y que disfrutan con él. Presumimos, en la actualidad, de tener una mente abierta y de habernos despojado de etiquetas del pasado,pero lo cierto es que aún en 2015 seguimos cargados de tópicos y de prejuicios. Eso sí, cada vez menos. Ya sea en relaciones heterosexuales u homosexuales, ¿sabemos realmente, qué le atrae a la otra persona o seguimos dando por supuestas ciertas cosas sólo por el hecho de pertenecer a un género?

“El gran mito respecto a la sexualidad femenina es pensar que todas son iguales, que son todas románticas, que a todas les gustan las canciones de amor y que asocian sexualidad y afecto. Incluso que no se masturban”, asegura Carlos de la Cruz, director del Máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela y responsable del Área de Mujer del Ayuntamiento de Leganés (Madrid).

Por ello, lo primero y más importante es huir de topicazos como ‘las mujeres se hacen de rogar’ o ‘las mujeres no quieren sexo si no hay sentimientos’. “A veces, ellas simplemente quieren un encuentro sexual, sin complicarse la vida, y otras piensan que esa persona, además de atraerlas, es interesante y les gustaría conocerla y tener una posible relación”, afirma por su parte Francisca Molero, ginecóloga, coodirectora del Instituto de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología.

Seguridad y optimismo

Las mujeres, en general, buscan sentirse deseadas. Sentir que son interesantes para la otra persona, sentirse incluidas. “Este concepto es importante: quieren participar en el juego de seducción y sexual, hacer y dejar hacer. Se sienten interesantes si la otra persona muestra interés por lo que dice, mantiene y busca el contacto visual y la hace reír etc”, explica Molero. En realidad, todo esto no es muy diferente de lo que quieren los hombres. “Al final, todos, hombres y mujeres de cualquier orientación sexual, queremos lo mismo: seguridad y optimismo, dos cualidades que nos resultan tremendamente seductoras”, mantiene la especialista.

Por otro lado, algo aún muy arraigado en la sexualidad femenina, heterosexual en este caso, es la referencia y/o la preferencia del coito es las relaciones. Numerosos estudios y encuestas han mostrado, a lo largo de los últimos años, que las mujeres consiguen el orgasmo por estimulación directa del clítoris. Tal es así que una de las mayores investigaciones del mundo, el Informe Hite, de la sexóloga alemana Shere Hite, concluía que el 70% de las mujeres nunca había tenido un orgasmo con la penetración vaginal y sí mediante la estimulación del clítoris en la masturbación.

Pese a todo, “parece mentira que muchos hombres, con toda la información que tenemos ahora, sigan pensando que ellas sólo disfrutarán del sexo si tienen un orgasmo durante el coito“, lamenta el sexólogo José Bustamante, profesor del Máster de Salud Sexual en UNED y autor del libro¿En qué piensan los hombres?. Pero no todos lo creen así: “La penetración está sobrevalorada, las mujeres pueden tener orgasmos de muchas formas”, afirma David, de 23 años, abordado en pleno barrio madrileño de Malasaña. Por su parte, otros como Gonzalo (20) dicen que es sólo se consigue a través de la penetración. A veces, “es vital entender que es más importante la capacidad de provocar su fantasía que cualquier otra cosa que se haga durante la relación sexual”, confiesa Bustamante.

Hombres más femeninos

Por su parte, el mito de la sexualidad masculina, una vez más, es generalizar y, a veces, muchas mujeres y también algunos hombres en relaciones homosexuales confunden lo que les gusta a ellos con lo que hablan y presumen.

Es decir, tal como explica de la Cruz, “la erótica pública de los hombres es muy similar a la que reflejan los chistes, las películas y las fanfarronadas, pero muchos de ellos disfrutarían en la intimidad de una erótica más supuestamente, femenina, con más piel, con muchos deseos, no tan ejecutiva ni tan instrumental, con palabras y con matices. Pero las personas interpretan lo que parece que quieren los hombres. Por ello, muchas mujeres a veces proponen en seguida el coito, el viaje a los genitales y la eyaculación como meta“.

Lo mismo pasa en las relaciones homosexuales, a hombres y mujeres por tener esa orientación se les tacha con ciertos tópicos que se presuponen y casi nunca son reales. “Cada persona quiere y busca una cosa, no debemos presuponer nada”, afirma.

Una de las creencias de las chicas es que a ellos les gusta que den el paso, que sean seguras. Pero, realmente, lo importante es ser tal cual uno es. O, al menos, así lo afirma la doctora Molero: “En cualquier tipo de relación hay que ser uno mismo y no tener que fingir, porque eso crea mucha inseguridad y, al final, la persona de enfrente lo nota”.

Hombres y mujeres tienen miedos e inseguridades cuando alguien nos llama la atención, pero “siempre se ha de dar el paso para poder conseguirlo”, aconseja esta especialista. Igualmente, las experiencias sexuales anteriores son importantes, pero no decisivas. Esto es: “Cada nueva pareja crea una nueva relación sexual y una nueva interacción diferente que forma parte de los dos. La gracia está en estar abierto a descubrir, y disfrutar del momento y del proceso“.

No a los tópicos

Por ello, es un error dar por hechas ciertas cosas. Hombres y mujeres necesitan sentirse deseados, ese es el gran objetivo de las relaciones. No se trata de ninguna cuestión de género. “Cada vez hay más que han aprendido a disfrutar del sexo más allá de la penetración”, confirma Bustamante.

Nunca preguntar cosas del tipo de: ¿Lo he hecho bien? ¿Has llegado al orgasmo? “Estas y otras preguntas te pueden poner en un compromiso. No es necesario llegar a un orgasmo para disfrutar, ni tampoco es necesario una eyaculación rápida, al igual que tampoco un problema de erección es un fracaso”, advierte Molero. Tenemos que parar, relajarnos y saber que “las relaciones eróticas no son un examen de masculinidad ni de feminidad“, defiende igualmente De la Cruz. “La clave es sólo conocer a las personas como realmente se muestren y no anticipar deseos (ninguno sabemos nada si no nos lo cuentan) y ni juzgar ni prejuzgar”.

En base a esto, hay que tener presentes dos cosas fundamentales: primero reivindicar el derecho al placer. “No es necesario sexo con sentimientos, pero si sexo con emociones“, sostiene Molero. Y segundo, “respetar que hay muchas personas diferentes, que cada una siente y quiere algo concreto en un momento y que las primeras relaciones con alguien nuevo sólo son un preámbulo, nunca saldrán ‘cum laude’.

Las relación sexuales empiezan en cosas a priori tan sencillas como claves para todos. Tal como defiende y concluye esta especialista: “Todo puede comenzar en la primera mirada, la sensación de excitación, el baile de sonrisas, las primeras caricias. El beso es fundamental, y a partir de ahí seguir o no… El mundo no tiene por qué acabarse en un día”.

http://www.elmundo.es/f5/2015/11/11/55a7efd2e2704e0d5e8b4594.html

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Tantra, el arte de los mil orgasmos

El sexo tántrico busca disfrutar del placer en toda su esencia

Personas en plena madurez sexual se acercan a esta disciplina en busca de nuevas experiencias

  • BEATRIZ G. PORTALATÍN

Hace 10 años que el sexo tántrico está de moda en nuestro país; que la gente, especialmente entre los 35 y 55 años, quiere acercarse a él. Busca sentir cosas nuevas, salir de la rutina, de la monotonía de su relación o incluso de su vida; y, por qué no, abrir también su abanico sexual a nuevas experiencias. El sexo tántrico tiene como fin disfrutar del placer en toda su esencia, prestando atención no sólo a los genitales, sino a todo el cuerpo en su conjunto. Pero esta práctica no está puesta al azar ni ha surgido por casualidad.

El sexo tántrico forma parte de una filosofía de vida llamada tantra que surgió en Oriente hace más de 4.000 años. La parte sexual es tan sólo una pequeña parte de ella. Esta corriente se fundamenta en cuatro pilares básicos, o como lo denomina el propio tantra, en cuatro llaves. Diego Jiménez, ‘sex-coach’ y director de Escuela Tántrica en Madrid, enumera a ZEN en qué consisten esas claves y cómo se pueden extrapolar a la forma de sentir y entender la sexualidad.

La primera llave es aceptarse a uno mismo y a los demás tal como son. Si tú no te aceptas como eres, no podrás disfrutar plenamente de la vida. Lo mismo ocurre en el sexo: si no te aceptas a ti mismo con tus virtudes, tus defectos, tus capacidades y complejos, ni tampoco a la persona que tienes enfrente, no podrás disfrutar plenamente de tus relaciones sexuales. La segunda llave es estar presente en el momento con los cinco sentidos. Es decir, para vivir la vida plenamente tienes que estar absoluta y conscientemente en ella. Este principio extrapolado al sexo significaría lo mismo: si estás en una relación sexual con los cinco sentidos, la disfrutarás mejor y más satisfactoriamente que si sólo estás por estar o por obligación.

La tercera llave de la filosofía tántrica es expresar lo que sientes y piensas. Para poder dar y recibir es necesario decir lo que cada uno quiere y siente en un momento determinado. En el sexo también. Tal como afirma Jiménez, “la realidad es que todas las personas practicamos el sexo en base a nuestras experiencias e historias de vida. Cada uno somos un mundo y por tanto, cada relación sexual también lo es”. De este modo, es necesario saber pedir lo que queremos y lo que nos gusta, lo que nos apetece en cada momento, así como escuchar también a la persona que tenemos delante.

Y por último, la cuarta de estas llaves es el movimiento armónico y fluido. O lo que podríamos denominar como alcanzar el equilibrio. Es decir, acompasar tu energía y tus ritmos con los de la otra persona para poder fluir y estar en armonía.

LOS MITOS DEL TANTRA

Mucho hemos oído hablar del sexo tántrico, pero en cambio, sabemos poco de él.Esta práctica sexual está llena de mitos y de falsas creencias. Por ejemplo, que sólo con que dos personas se miren a los ojos pueden tener un orgasmo, o que para practicarlo se requiere horas y horas, o que su único objetivo es retrasar la eyaculación. Incluso, en ocasiones, se confunde también con el Kamasutra. Sin embargo, nada o muy poco tiene que ver con todo esto.

“El objetivo fundamental del sexo tántrico es dejarse llevar por el placer”, afirma Alicia Gallotti, escritora especialista en sexualidad y autora del libro Sexo y tantra. “La meta no es el orgasmo, sino la energía sexual que transmiten los dos cuerpos,aprender a disfrutar del sexo sin etiquetas, sin tabúes, sin presiones ni ansiedad. Disfrutar con libertad”, añade esta especialista.

Actualmente, en nuestra sociedad, entendemos el sexo como si fuera una clase de gimnasia o como un examen que hay que pasar con buena nota, pero el sexo tántrico te enseña a olvidarte de todo esto. “Se aprende a prestar más atención a los besos, a las caricias, a las miradas, a disfrutar de una forma más paciente, más plena y consciente de toda la energía que sienten dos cuerpos en un acto sexual, a no centralizar todo en la búsqueda del orgasmo ni a tener que alcanzarlo rápido y desesperadamente. En general, sexo tántrico es potenciar los sentidos”,insiste la escritora.

UNA DISCIPLINA EN AUGE

Al igual que prácticas como el yoga o la meditación están en auge en nuestro país -incluso la gastronomía oriental- también lo está el tantra, disciplinas muy relacionadas entre sí. Son filosofías que tienen tras de sí una gran historia y que movimientos como el hippie en los años 60 en Estados Unidos acercaron a Occidente. “Ahora, de nuevo, parece que están en pleno apogeo, quizá porquevivimos en un mundo muy despersonalizado con el auge de las nuevas tecnologías y necesitamos encontrarnos a nosotros mismos”, explica Gallotti. Es cierto que estas disciplinas están a años luz de la cultura occidental, pero todo se puede extrapolar y acercar a nuestra sociedad, porque lo realmente importante es «disfrutar del sexo (y de la vida) en toda su esencia. El sexo tántrico es una mirada serena y sensata de la sexualidad. No puedes ser libre sexualmente si primero no lo eres como persona», afirma la experta.

En España, no existen datos oficiales ni ningún documento que enseñe cuántas personas se están interesando por esta práctica. Sin embargo, Diego Jiménez lleva impartiendo talleres en Madrid más de 14 años y tiene una media de 50 alumnos al mes. “Vienen por diversos motivos: parejas que perdieron la chispa de su relación, otras que quieren encontrar la pasión que un día se les quedó por el camino, o simplemente buscar un poco de morbo o de nuevas experiencias en sus relaciones”, comenta el especialista. Por ello, fundamentalmente, lo practican personas entre 35 y 55 años que han alcanzado una cierta madurez en su vida, también en su parte sexual.

Para tener un buen sexo tántrico es fundamental recrearte en los masajes, en las caricias y en los besos. Incluso también, en el ambiente. Como aconseja Jiménez, el sitio tiene que ser cómodo, que tenga una buena temperatura, una luz adecuada y una música relajante (si a la pareja le gusta).”«El sexo debe ser una fiesta, algo divertido, que no sea solemne, que no advierte miedos”, concluye Galloti.

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Las mujeres españolas: notable en vida sexual

MARÍA CORISCO

Hubo una española que, cuando besaba, besaba de verdad; también hubo otra que quemó su sostén junto a un bistró parisino, y otra que jamás confesó ante nadie -tal vez ni ante sí misma- que su virginidad voló por los aires al mismo tiempo que los fuegos artificiales de una verbena de verano. Las hijas de estas españolas del franquismo recibieron una tibia educación sexual escolar, se atiborraron de píldoras anticonceptivas, reivindicaron -o no- su derecho al orgasmo y, aunque algunas se desmelenaron en las despedidas con los ‘boys’ y descubrieron el ‘tuppersex’, también otras muchas fueron carne de cañón de los laboratorios, empeñados en medicalizar su apatía sexual. Estas mujeres han sido madres a su vez, y ven cómo sus hijas viven en una sociedad donde las relaciones se inician en el botellón o en la red, donde las revistas para adolescentes imponen la genitalidad como mandamiento y en la que los mensajes sexuales explícitos, por su omnipresencia, son ruido de fondo, mero runrún ya. En este puchero nos movemos. Si queremos plantearnos cómo son las españolas ante el sexo, vayámonos a Perogrullo: “No se puede generalizar”. Está claro. Cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre. Ahora bien, cabe preguntarse si, más allá de nuestras evidentes individualidades, compartimos una cierta historia sexual; sí, al vivir en sociedad se ‘contagian’ intereses, frustraciones, fantasías… “Seguramente hay unas vivencias comunes a cada época y, del mismo modo que la vida sexual de nuestras madres tuvo mucho que ver con el momento histórico-político, la de nuestras hijas estará quizá ligada a la tecnología”, nos sugiere Rosa Collado Carrascosa, psicóloga y sexóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Joan Vílchez, vocal de la Federación Española de Sociedades de Sexología, aporta un nuevo matiz: “Estamos en la era de la complejidad: en oposición a los talibanes, al fanatismo y al pensamiento único, hay un sinfín de contextos y circunstancias. Es importante tener esto en cuenta si queremos aproximarnos a cómo es la relación de las españolas con el sexo”.

Las mujeres españolas piensan más en las vacaciones 81,75 veces al día) que en el sexo (1,23 veces al día)

Esta complejidad la podemos observar si acudimos al oráculo de nuestro tiempo, las encuestas: la variabilidad es enorme, y hay datos para todos los gustos. Por ejemplo, el ‘Estudio sobre los hábitos sexuales de la población española’ (HRA Pharma), tras preguntar a mujeres de entre 16 y 35 años de edad, señala que más de la mitad (el 57%) afirma haber tenido su primera relación sexual entre los 17 y los 20 años. Si nos vamos a un segmento más joven -entre los 18 y los 26- una encuesta realizada por Nielsen y Sanofi Pasteur MSD revela que la edad promedio para el inicio de las relaciones sexuales se sitúa en torno a los 15-16 años. En cualquier caso, la tendencia clara es el adelanto en el despertar sexual. José Ramón Serrano, presidente de la Sociedad Española de Contracepción, corrobora este adelanto: “Las jóvenes de ahora comienzan a los 16 años de media, mientras que sus madres, que ahora tienen entre 40 y 50, las iniciaron a los 20. En una generación, hay cuatro años de diferencia”.

Un dato curioso que se desprende de diferentes encuestas es el asunto de la autoestima. La tenemos bastante alta, sí, y calificamos con un notable alto nuestra vida sexual. Por ejemplo, la encuesta ‘Habits’ (hábitos sexuales entre las mujeres y las profesionales sanitarias en España 2012), realizada mediante entrevistas a 3.200 mujeres de 23 a 49 años, revela que la inmensa mayoría (un 95%) se encuentra satisfecha con sus experiencias sexuales; con respecto a la calidad de sus relaciones, la puntuación media es de un 8,1. También la macroencuesta del instituto Opina nos muestra a una española ‘notablemente satisfecha’ con su vida sexual.

Prefieren hablar sobre sexualidad con sus amigas (90%), su pareja (80%), su madre (76%) y su ginecólogo (75%)

Siguiendo con las encuestas, algo que puede resultar sorprendente es que el 68% de las españolas mantiene relaciones sexuales al menos una vez por semana, y que el 80% desearía tenerlas con mayor frecuencia. El dato, obtenido del ‘Informe europeo sobre hábitos sexuales’ -con una muestra de 2.500 mujeres de Alemania, Austria, Portugal, Suecia y España-, contradice la idea de la apatía sexual, de la falta de deseo en la mujer. “No es, desde luego, lo que nosotros solemos ver en consulta”, indica Vicente Bataller, director del Instituto Valenciano de Sexología. Ciertamente, en los últimos años se ha hablado hasta la extenuación del ‘trastorno de deseo hipoactivo’ en la mujer. Vamos, el socorrido y conyugal “me duele la cabeza” de toda la vida. Sexólogos y psicólogos nos han contado que los temas que más se consultan en el gabinete son la apatía, la indiferencia, la insatisfacción. Luego, rascando, rascando, se llega a otros matices. Así, el mencionado informe europeo nos habla de que las mujeres justifican esa negativa a mantener relaciones sexuales en el egocentrismo masculino (un 22%), la pereza (16%) y la arrogancia de su pareja (15%). Pero, atentas, la principal causa de inhibición femenina ante el sexo es, ‘tachán’, la halitosis (un 29%). La española sigue queriendo besar de verdad y el mal aliento le baja todo el rubor.

Bien, eso es lo que nos tira para atrás, pero, ¿qué es lo que nos ‘pone’? Georgina Burgos, sexóloga y autora del libro ‘Proyecto Tabú. Todas nuestras fantasías sexuales al descubierto’ (Ed. Fundamento), apunta que “las fantasías eróticas de las españolas -como en el resto de las mujeres de la cultura occidental- están muy acorde a nuestras vivencias de la sexualidad. Estamos en un marco social y, a veces, por un deseo de transgresión de esa norma, gusta fantasear con algo que se considera prohibido”. Esta experta advierte también de que se están lanzando mensajes equivocados: “Se nos está diciendo que las mujeres fantasean sobre todo con el sadomasoquismo y la violencia. Eso es falso. Hay estudios específicos que demuestran que, si te preguntan si alguna vez has fantaseado con una violación, lo más probable es que digas que sí; de ahí no se puede extraer la conclusión de que sea nuestra principal fantasía”.

Un 16% no practica sexo nunca, un 34,1% ha fingido alguna vez un orgasmo y el 5% practica el sexo por internet

En todo este asunto de las fantasías sadomaso hay que hablar del antes y el después que supuso la publicación de ’50 sombras de Grey’. Una encuesta de la consultora TNS asegura que el 60% de las lectoras españolas afirma haber aprendido sobre sexo, el 45% tener una mentalidad más abierta, el 35% ser más exigente en sus relaciones sexuales y el 30% haber realizado nuevas prácticas. La fantasía se hizo realidad, pero Joan Vílchez nos advierte: “Está muy bien que se abran las mentalidades, pero no olvidemos que el entorno, en el fondo, es machista. El mundo de las fantasías, los juguetes sexuales, la exaltación del porno… entra todo dentro de una cultura absolutamente sexista”.

En este sentido, Rosa Collado señala que “las mujeres españolas han tenido que ir rompiendo ese patriarcado tan potente que regulaba desde las normas sexuales a la forma de vestir o relacionarse. Esos cambios, que en otros países han ido sucediendo en seis o siete décadas, en España han ocurrido en los últimos 30 años. Y se ha ido evolucionando de la represión sexual a la promiscuidad, copiando el patrón masculino como una forma de manifestar el derecho a la igualdad. Esto ha llevado a la mujer a extremismos que han ido regulándose con posterioridad”.

Valoran más su vida sexual (7,2%) que su salud (7,18&%), su trabajo (6,6%) o su situación económica (5,95%) pero dan más valor a su vida familiar (8,2%) y sus amistades (7,98%)

Así, por ejemplo, “se ha ido pasando de la visión genital de la sexualidad a la percepción del placer sexual del cuerpo en general; de las relaciones sexuales que buscaban engendrar al control de la natalidad por la propia mujer; de vivir, ver y entender el sexo como pecado a cubrir una parte de la autoestima femenina”. Se ha pasado, también, a hablar con naturalidad de la masturbación femenina, aunque, matiza Georgina Burgos, “es un tema del que todavía se sabe poco. Hay encuestas que dicen que se masturba el 13% de las españolas; otras suben el listón al 98%. No hay investigaciones concluyentes”. Sí parece evidente, no obstante, que ya no se considera una práctica reservada solo a los varones: “Siempre se consideró que las mujeres eran menos sexuales que los hombres y se asumió que no tenían necesidad de masturbarse y que podían esperar perfectamente a que llegara su vida sexual adulta. Ahora se habla abiertamente de la masturbación femenina. Incluso parece que apetece que exista”.

Ese es, desde luego, el mensaje que continuamente lanzan las revistas y portales para preadolescentes, asegura la experta. “Vivimos en una época en la que la sexualidad y la masturbación son un imperativo. Si antes todo era represión, ahora parece que si no te masturbas tienes un problema de salud. Lo mismo que si sigues siendo virgen a los 16. Creo que estamos perdiendo la capacidad de dejar que la gente, y en especial las jóvenes, elija con tranquilidad cómo quiere vivir su sexualidad”.

http://www.elmundo.es/yodona/2015/08/30/55df34e5268e3eb2338b4587.html

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