Prostitutas utilizan WhatsApp y WeChat para ofrecer sus servicios

Ellas ofrecen servicios sexuales por medio de apps como WeChat, WhatsApp, Viber o Snapchat.

México, DF.- La Administración del Ciberespacio de China clausuró la semana pasada más de 31 sitios web por actos ilegales, así lo confirmó el portal Pueblo en Línea .

Dentro de la medida, el organismo asiático también implemento nuevas normas para el combate a la prostitución vía mensajes de texto. Cualquier texto o imagen sexualmente explícita, como fotos de desnudos, animación erótica o historias sobre «ligues de una noche, intercambio de parejas, abusos sexuales u otra información dañina» serán castigados a partir de ahora, debido a la nueva moda de las sexoservidoras chinas.

Esta práctica se vuelve cada vez más común en todo el mundo, ya que los usuarios que realizan este tipo de contacto establecen que gracias a estas aplicaciones, se crea una relación más confiable, de acuerdo al portal El Confidencial de España.

WeChat es una aplicación de mensajería donde uno puede desde chatear con amigos o enviar mensajes de audio, hasta realizar llamadas o llamadas de vídeo. La herramienta cuenta con 440 millones de usuarios (370 de ellos en China), y ya amenaza el reinado de WhatsApp. Pero no es precisamente por estas utilidades por lo que está acaparando la atención en estas últimas semanas.

Y es que si hay algo para lo que está siendo utilizada esta aplicación, eso es para encontrar personas desconocidas que tengan ganas de mantener relaciones sexuales y se encuentren relativamente cerca.

 

 http://www.vanguardia.com.mx/prostitutasutilizanwhatsappywechatparaofrecersusservicios-2293500.html

 

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Carta de una prostituta para la esposa de su cliente

Foto del usuario de Flickr owner_3rd.

por April Adams

Querida esposa:

No te conozco pero sé que probablemente tu esposo te engaña con una sexoservidora. Lo sé porque soy una de ellas y los clientes no me faltan.

Dirás que tu esposo no sería capaz de hacerlo. ¡Él no! Otros esposos tal vez lo hagan, pero la relación y la vida sexual que tienen tú y tu esposo es diferente. Hace diez años, cuando iban en la universidad, hicieron un trío con su compañero de cuarto. Todos los años contratan a una niñera y se escapan a Las Vegas. Nunca se pierden los maratones de La ley y el Orden. ¡Su matrimonio es excelente!

Déjame hacerte una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron sexo tres veces en una semana? ¿Cuándo fue la última vez que tu esposo se quejó por eso? ¿No crees que quizá es posible que haya decidido solucionar ese problema sin tu ayuda y por eso acudió a mi?

La buena noticia es que si tu esposo es mi cliente, entonces significa que quiere seguir casado contigo. Está tratando de conseguir un poco de cariño falso de la manera menos problemática posible. Imagínate si en vez de ir conmigo, lo hiciera con tu niñera, tu vecina o tu mejor amiga. Podría seguir, pero creo que ya entendiste mi punto.

Soy una profesional. Soy discreta, aunque hay algo más valioso que mi discreción: mi tiempo, mi atención y mi sexualidad se miden por horas, es decir, cuando el tiempo termina, él es todo tuyo. Y lo más importante: no amo a tu esposo y jamás lo haré. No creo que mi afecto por él sea mayor al afecto que le tengo a mi mesero favorito.

Nunca voy a representar una amenaza para tu matrimonio porque cuando se termine el tiempo, no quiero tener nada que ver con ustedes dos. Nunca voy a salir a cenar con él, ni les voy a llamar a la media noche; tampoco voy a sugerir que se divorcien. Ni siquiera te vas a enterar de que existo. Y si llegas a enterarte, una de dos: es un estúpido o está enojado contigo.

Sí, a veces algunos clientes se enamoran, pero es superficial porque saben que lo que hacemos es falso. No creo que los plomeros adoren los excusados, ¿o sí?

Los hombres saben que el cariño que les brindo depende del dinero que ellos me dan a cambio. Él no piensa contarte sobre mí, salir corriendo, llegar al hotel donde me hospedo y gemir con ternura mi nombre falso. Estoy fuera de esa vida. Soy una empleada. Por más que le atraiga sexualmente, jamás va a arriesgarse a sentir algo por mí.

Si por alguna razón las cosas «se complican», recuerda mi plan a prueba de fallas: soy cara.

En mi experiencia, los hombres —generalmente— no gastan más de lo que tienen en sexo. Si tu esposo necesita el servicio cada dos semanas y tiene 15 mil pesos libres para gastar, además de lo que se necesita en casa, entonces busca a alguien que cobre más o menos lo mismo que yo. Aunque quiera más, no creo que pueda pagarlo. Hay que ser muy insensato para cometer el tipo de locuras que terminan en: «Amor, tengo algo que decirte».

Si cree sentir algo por mí, seguro se le va a olvidar en dos semanas como cualquier otro capricho. Si de todas formas utiliza el dinero de su jubilación para comprar mi tiempo, entonces espero que lo dejes en la quiebra con el divorcio porque ese hombre no sabe administrar el dinero.

¿Y qué hay sobre las enfermedades? Contrario a lo que ves en las películas, es probable que la mayoría de las sexoservidoras de hoy en día sean más saludables y conscientes que la secretaria cariñosa promedio. ¿Recuerdas lo que te dije acerca del poco afecto que siento por él? Pues también incluye su perfil epidemiológico. Tampoco tienes que preocuparte por los embarazos. La probabilidad de que quede embarazada en el trabajo es de 0% con una desviación estándar de «Es Broma, ¿verdad?»

Entiendo que aún así no quieras que se acueste conmigo. Volveré a preguntar: ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron sexo tres veces en una semana?

No digo que satisfacerlo sea tu deber. Lo que quiero decir es que quizá ya no quieras tener sexo con él tan seguido. Estás ocupada, estresada o simplemente ya no te excita tanto. Lo entiendo, a mí tampoco me excita en lo absoluto.

Ése es el punto. Soy el ingrediente secreto en un gran número de matrimonios exitosos, porque cuando acude a mí, los dos tienen la cantidad de sexo que quieren. Incluso podrían llegar a su aniversario número 50, siempre y cuando no revises su celular. De nada.

April Adams es el seudónimo de una sexoservidora que vive en Nueva York.

http://www.vice.com/es_mx/read/carta-de-una-sexoservidora-para-una-mujer-acerca-de-su-esposo-infiel?utm_source=vicefbmx

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El comercio del cuerpo. Diferencias entre la trata y el trabajo sexual*

Leonardo Bastida Aguilar

Ilustración: Carlos Fernández Moreno
México DF, noviembre 25 de 2013.

Hace un año que se promulgó en México una ley contra la trata de personas, la cual sanciona de manera grave este delito, sobre todo cuando implica la explotación sexual comercial de la víctima. Sin embargo, está escrita de tal manera que impide reconocer el hecho de que el trabajo sexual existe como una actividad independiente de ese delito, con la diferencia esencial de que no coopta voluntades.

Me sentía soñada. Mi novio me propuso salirme de mi casa para vivir con él y no lo dudé. El muchacho no estaba feo y me sacaba del pueblo. Mi familia me maltrataba mucho, así que mejor me vine con él a la Ciudad de México. Tenía 16 años y me prometió llevarme con una tía, trabajar mucho para que tuviéramos «algo», casarnos y tener hijos, relata Suspiro mientras sonríe y se acomoda en la silla de esta habitación extraviada en un bullicioso y céntrico lugar de la capital mexicana.

Al llegar al Distrito Federal, la situación cambió al poco tiempo. De 45 años de edad y con casi 30 de trabajo en las esquinas, Suspiro mira en retrospectiva lo que fue «su primera vez». «Me hizo creer que tenía una tía enferma por la que se endeudó con su patrón para poder curarla. Me dijo que si me acostaba con su patrón, él le iba a dar un dinero y lo iba a dejar de chantajear con meterlo al reclusorio. Yo le dije que cómo, si éramos pareja, estaba dispuesto a permitir eso. Él sólo contestó que si de verdad lo quería, accediera. En ese momento pensé en dejarlo pero no pude porque lo quería mucho».

Madre de una muchacha y un muchacho mayores de 20 años, a quienes tuvo «en el ambiente», no pierde el humor y la alegría. En definitiva, todo parece ser un lejano pasado. Después de haber accedido a tener relaciones sexuales con el patrón de su novio, éste le dijo que estaba muy enfermo y necesitaba dinero para poder operarse. Las mentiras fueron constantes hasta que terminó dedicándose de tiempo completo al trabajo sexual.

Dice que lo peor fue que su novio era cada más violento con ella. Si se negaba a dar un servicio, le pegaba y la humillaba. Si se tardaba con un cliente, la pateaba en las espinillas. Además, cuando ella lo cuestionaba, le decía que si no seguía acostándose con otros hombres iba a ir al pueblo a contar todo lo que hacía en el Distrito Federal; aseguraba que a él le iban a creer más porque la mamá de Suspiro lo quería mucho.

La situación duró varios años hasta que un amigo, a quien conoció en las esquinas, la ayudó a dejar a su novio y comenzar una nueva vida. Aunque, reconoce, no pudo alejarse del trabajo sexual porque en muchos lugares, al saber que era «esquinera», le negaban un empleo. «Me seguí trabajando. Me sentía desamparada y sola, no quería seguir con el mismo maltrato; me dije: ‘si ya estoy aquí, mejor me sigo’. Se me hacía difícil tomar una decisión y me quedé trabajando», aunque ahora sin rendirle cuentas a nadie.

Una ley con deficiencias

En septiembre pasado se publicó el Reglamento de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos.

Esto un año y dos meses después de que la Cámara de Diputados promulgó la Ley cuyo objetivo es establecer competencias y formas de coordinación para la prevención, investigación, persecución y sanción de los delitos en materia de trata de personas entre los gobiernos federal, estatales, del Distrito Federal y municipales.

La ley contempla reparar el daño a las víctimas de trata de personas de manera integral; establecer los tipos penales en materia de trata de personas y sus sanciones; determinar los procedimientos penales aplicables a estos delitos; establecer mecanismos efectivos para tutelar la vida, la dignidad, la libertad, la integridad y la seguridad de las personas, así como garantizar el libre desarrollo de niñas, niños y adolescentes, cuando sean amenazados o lesionados por la comisión de los delitos de trata.

Si bien el avance fue sustancial y estuvo sustentado en que México es un país de origen, destino y tránsito de las redes de trata de personas, debido a su proximidad geográfica con los Estados Unidos y Centroamérica, diversas organizaciones de la sociedad civil como Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, las Mujeres Sexoservidoras de la calle San Pablo y Cruces del barrio de La Merced y académicos señalaron en diversos foros una deficiencia: esta ley no contempla la existencia del trabajo sexual e involucra a todo tipo de actividad sexual remunerada en el delito de trata, lo cual provoca que las mujeres trabajadoras sexuales independientes sean vulnerables ante las autoridades y las redes de trata que las extorsionan.

Greta, integrante del colectivo, quien prefiere salvaguardar su identidad detrás de un antifaz, señaló durante el foro «La prostitución y su problemática» que hoy en día, para las autoridades delegacionales y los cuerpos policíacos, el hecho que haya tres o más personas juntas en una esquina implica «delincuencia organizada», lo cual provoca que sean víctimas de constantes detenciones arbitrarias.

Este hecho ha provocado algunas modificaciones en su vida cotidiana, pues algunos hoteleros ya no se arriesgan a rentarles un cuarto para cambiarse de ropa o pasar la noche, temerosos de que en un operativo «anti trata» los vinculen con una red de tratantes.

Ahora, Greta y sus compañeras buscan un rincón en la calle para poder cambiarse de ropa, en algunas ocasiones a la vista de muchas personas, y un lugar para dormir o descansar sin ser molestadas, donde puedan estar seguras.

Regular para proteger

Para la filósofa argentina Patricia Britos, el trabajo sexual consiste en la oferta de servicios sexuales a cambio de dinero y es un servicio que pueden brindar mujeres, hombres y personas transexuales o travestis.

En entrevista con Letra S, la académica de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina, explicó que la denominación de la oferta de servicios sexuales varía con base en la perspectiva feminista desde la que se aborde la situación.

Para las llamadas abolicionistas y prohibicionistas, las mujeres dedicadas a esta actividad están en «situación de prostitución», es decir, no tuvieron elección y anhelan otro tipo de vida. En otras palabras, se presupone que estas mujeres confían en que podrán salir de la situación que las obliga a prostituirse. En el fondo está la idea de que los hombres siempre se aprovechan de las mujeres y las humillan al tener sexo con ellas sólo por dinero.

En cambio, para la autora del artículo ¿Por qué la prostitución debe ser un trabajo sexual?, las conocidas como regulacionistas conciben esta actividad como un trabajo y reclaman el derecho a disponer del propio cuerpo en forma autónoma y libre. Por ende, el término «trabajo sexual» contiene una ideología muy profunda fundamentada en la independencia de la persona para decidir sobre su cuerpo.

El reclamo de las trabajadoras sexuales es que se reconozca la actividad como un trabajo igual a cualquier otro para poder gozar de los derechos de cualquier trabajadora: seguridad social, jubilación y protección por parte del Estado.

La experta en filosofía y ciencia política considera importante diferenciar el trabajo sexual, la explotación sexual y la trata. Basada en la propia percepción que tienen las mujeres dedicadas al sexo comercial, la filósofa plantea que la trabajadora sexual es la mujer que ofrece servicios sexuales y no se siente víctima sino que ha llegado a esta actividad voluntariamente.

En contraste, señala que la mujer tratada es la que termina privada de su libertad y ejerciendo la prostitución porque fue engañada (creyendo que iba a realizar otro tipo de tareas) y trasladada desde su país o provincia de origen a otro lugar que desconoce donde se le secuestra (se le droga y se le coacciona).

Con el pretexto de proteger a las mujeres y niñas de la trata para explotación sexual, hay un fenómeno mundial que consiste en perseguir a las trabajadoras bajo el argumento de que es por su propio bien. Incluso, comenta, se les clausuran los lugares de trabajo y se les deja sin recursos económicos; a veces, se les saca de su propio hogar porque lo usan para servicios sexuales.

Para la docente de la universidad argentina, en caso de reconocerse el trabajo sexual no sólo se estarían cubriendo las necesidades de las y los trabajadores sexuales, quienes poseerían documentos para avalar la legalidad de su actividad económica, sino que se lograría un cambio sustancial equivalente a pasar de una época donde existía la «ley seca» a otra donde las autoridades constatan si el local que vende alcohol cumple con los permisos.

«Hoy en día se está clandestinizando el trabajo sexual y esto atenta contra la seguridad de las trabajadoras como también contra la salud pública. No tenemos acceso a estas mujeres porque están obligadas a esconderse; por lo tanto, no hay posibilidad de saber si se están cuidando contra al VIH u otras infecciones de transmisión sexual. Tampoco podemos educarlas en sus derechos y eso es lo peor», recalcó.

Sin entregar cuentas a nadie

El bullicio de las calles de la zona centro de la ciudad acalla las decenas de historias de mujeres que son supervisadas todo el tiempo y trasladadas de un lugar a otro, en la ciudad y en el área conurbada, para ofrecer sus cuerpos.

La historia de Suspiro no es la única, aunque es una excepción porque no rinde cuentas a nadie. Aunque ella misma reconoce que otras mujeres son «taloneadas» todo el tiempo, algunas otras son golpeadas constantemente por sus padrotes e incluso, en días recientes, una fue asesinada tras discutir con el padrote que ya no quería darle dinero.

Para Suspiro, la vida pudo haber sido muy diferente si no hubiera sido traída por su novio con mentiras. Probablemente nunca hubiera vendido su cuerpo. A pesar de reflexionar constantemente sobre eso, afirma que no se avergüenza de su trabajo porque es digno como cualquier otro y lo hace porque tiene necesidades que subsanar, igual que cualquier otra persona.

Por eso, no le parece justo que las patrullas pasen por los lugares donde trabaja y les digan «pinches putas» por el altavoz, o que la opinión de la gente sea que ellas tienen una vida fácil porque sólo abren las piernas y ya. Para ella, este trabajo no es fácil porque hay que enfrentarse a la discriminación y la etiqueta de que «nadie confía en ti por ser esquinera», además de que cuando sufren agresiones por parte de los clientes, la policía los deja libres con el argumento de que el infractor se defendía «del asalto de las prostitutas».

Los abusos no son novedad para Suspiro. Desde que se independizó la han querido extorsionar. Tras varios años de sufrir por su cuenta, se agrupó con algunas compañeras para defenderse de los clientes golpeadores, de las autoridades delegacionales, de los policías y de los padrotes. También aprendió que su trabajo era libre e íntimo. «No tengo que hacerle caso ni darle dinero a nadie porque yo soy la que aguanta el riesgo, las manoseadas y los piquetes«.

*Publicado en el número 208 del Suplemento Letra S en la versión online del periódico La Jornada el jueves 7 de noviembre de 2013.

http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=7132

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Salen sexoservidoras a la calle ante negativa para trabajar en hoteles

Los dueños de hoteles ubicados en el primer cuadro de la ciudad decidieron «lavarse las manos» en el asunto de la prostitución y le cerraron las puertas a las mujeres y hombres que ofrecen servicios sexuales, para evitar verse inmiscuidos en delitos de lenocinio y trata, por lo que a partir de la mañana del viernes ya no permitieron la entrada de sexo servidoras y éstas tuvieron que trabajar en calle.

Ayer mismo la Procuraduría General de Justicia (PGJ), por medio de un comunicado de prensa, dio a conocer informes sobre casos de lenocinio y de trata, dijo que en lo que va de esta nueva administración gubernamental han sido liberadas 115 víctimas de trata y se han consignado a las autoridades judiciales 190 personas implicadas en este ilícito.

Dichos informes fueron revelados durante la participación del Gobierno de Puebla, a través de la PGJ en el Encuentro Binacional sobre Trata, donde el procurador Víctor Antonio Carrancá Bourguet, gestionó apoyos para Puebla ante autoridades y organizaciones civiles de la unión americana.

«En Puebla trabajamos fuerte contra la trata de personas, ya que es un tema que anteriormente no se volteaba a ver, por lo que como procuraduría hemos realizado múltiples operativos, detenido gente y, lo que es más importante, rescatado víctimas», subrayó Carrancá Bourget.

Durante su participación en el Encuentro Binacional sobre Trata de Personas que se realizó los días 24, 25 y 26 de octubre en la ciudad de Washington, el procurador de Justicia se reunió con diversas autoridades y organizaciones civiles de Estados Unidos, ante quienes gestionó apoyo para Puebla en materia de capacitación y recursos que permitan mejorar la atención que se brinda a las víctimas de este delito.

Les cierran las puertas a meretrices

Ayer mismo los propietarios de hoteles que se ubican en el primer cuadro de la ciudad, en zonas donde se ubican centros de prostitución, decidieron evitarse problemas legales y ya no permitieron la entrada de mujeres ni de hombres para servicios sexuales y negocios relacionados con la prostitución.

Otros hoteles que se anexaron a la postura de ya no permitir prostitución fueron los que se ubican cerca de la Central de Autobuses de Puebla (Capu).

Mujeres y hombres que se dedican a esta actividad no les quedó de otra que trabajar en las calles, con los riesgos legales correspondientes, ya que la prostitución se castiga en forma administrativa por las autoridades municipales.

http://e-consulta.com/portal/index.php?option=com_k2&view=item&id=20321:salen-sexoservidoras-a-la-calle-ante-negativa-para-trabajar-en-hoteles&Itemid=332

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Prostitutas luchan por la legalización

Sexoservidoras en México piden que oficio sea legal

Mérida y Kyara trabajan en el D.F. Gardenia Mendoza/La

MÉXICO, D.F.— Las destrezas de Mérida y Kyara son pura matemática: como prostitutas pueden ganar hasta 100 dólares al día «si le echan ganas» mientras que su experiencia en otros trabajos como camareras, meseras, limpiadoras o vendedoras apenas da unos 25 dólares máximo, aún cuando se empeñen.

Así que llevan la frente en alto. «Es un trabajo más», dice Kyara, de 22 años. «Con ‘El Talón’ saqué a mis hijos adelante», precisa Mérida, de 44 años.

Estas mujeres son parte de un grupo de aproximadamente 4,200 sexoservidoras del barrio «La Merced», en el corazón de la capital mexicana, que empujan la legalización de su oficio tolerado por una ley que no actúa contra ellas «si los vecinos no lo piden».

Un reglamento opaco y ambiguo que permite a policías y lenones (proxenetas) falsificar solicitudes para vulnerar a las chichas, extorsionarlas y abusarlas.

«Gente de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal y la Procuraduría General de la República se disputan los puteros de la Ciudad de México», denuncia Jaime Montejo, activista fundador de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, una organización de asesoría jurídica, médica y psicológica para prostitutas.

La nueva ley contra la trata de personas, promulgada en enero pasado, permite a agentes ingresar a las zonas de tolerancia para buscar a menores de edad o víctimas de explotación, aunque no lo sean.

Brigada Callejera documenta que del total de mujeres afiliadas a la organización en 28 estados de los 36 del país, sólo entre el 12 y el 15% han sido obligadas a ejercer la prostitución; el resto, son consecuencia de la mala economía.

Hacerlas pasar por víctimas es más bien una trampa. «Se llevan a las chicas en operativos y tanto ellas como los dueños de los hoteles donde van con los clientes pierden tiempo y dinero», afirma Elvira Madrid, presidenta de la Red Mexicana de Trabajo Sexual.

Para evitar escándalos, señala, las redes de afectados habían pagado hasta 2010 alrededor de 1,500 dólares a los policías locales extorsionadores, pero con la entrada en vigor de la ley de trata, los agentes federales subieron «la tarifa» a 3,000 dólares en el equivalente en pesos.

El chantaje es: o pagan o les hacemos la vida imposible. Las dependencias no han hecho comentarios al respecto.

Mérida, la sexoservidora, se encontraba en el bar «El Capricho», en marzo pasado, donde el gobierno del DF realizó un operativo aparentemente para liberar a 45 mujeres que eran obligadas a prostituirse y afirma que al menos ahí fue un montaje. «A ninguna de las que estábamos en la cantina nos forzaban, ni había menores de edad», sostiene esta veterana. Ella tenía 16 años, pero en 1983, cuando se inició en «El Talón» porque «estaba jodida», dice y suelta una carcajada. «Bueno, ahora estoy pobre, pero no tanto, sólo si no me dejan trabajar».

Las organizaciones estiman que la legalización del comercio sexual evitaría o disminuiría la corrupción, la trata de personas y hasta la pérdida de la patria potestad de muchas mujeres: si se confirma que la madre labora en el oficio más antiguo del mundo pierden al hijo.»Queremos algo muy sencillo: que el sexoservicio sea considerado un trabajo más en la ley, puede ser como trabajadoras no asalariadas o por contrato cuando se trate de casas de citas», precisa Montejo, de Red Callejera.

Así adquirirían también prestaciones como seguro médico, derechos a créditos como vivienda y a la par tendrían obligaciones para con el Estado y como independientes hasta podrían quedar exentas de gravámenes.

La propuesta fue presentada en 2005 al entonces subsecretario del Trabajo de la Ciudad de México, Benito Mirón, quien hoy es el titular del área. «Se escuchó la propuesta, se nos hizo viable, pero no se ha vuelto a analizar», comenta el funcionario que no descarta la opción de hacer las reformas, aunque sin tiempos concretos.»Falta voluntad política», insiste Elvira Madrid, de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, que junto con Brigada Callejera ha cabildeado sin éxito durante 18 años en los congresos del Distrito Federal, Puebla, Oaxaca, Querétaro, Guanajuato, Veracruz y Tlaxcala.»El tema sólo ha servido de trampolín político de legisladores», lamenta.

Las iniciativas no prosperaron por detalles o claúsulas que las echaron por tierra como la creación de un Instituto del Sexoservicio (al que se opusieron asociaciones religiosas) o la publicación de un listado oficial de quién, cómo, dónde y quienes eran los clientes.

Hasta ahora el gobierno del DF sólo ha logrado incluir a las sexoservidoras en un programa de capacitación para crear cooperativas al que se han inscrito 60 interesadas en cursos para ser estilistas o cocineras.»Son pocas porque para la capacitación hace falta que dejen de trabajar», reconoce Verónica Vilaria, directora de Fomento Cooperativo, que ofrece una beca mensual 150 dólares, el mismo dinero que se embolsa Kyara en un día y medio.

«Si me dejan trabajar en dos años más voy a regresar a Veracruz a poner mi negocio de cocina por mi cuenta, no hace falta más», comenta la chica que tiene dos hijos por mantener y los dejó con la abuela en su tierra.

Kyara es una joven de cabello muy negro y cara bonita que lleva un pantalón ajustado y una blusa que deja ver sus hombros: es la prenda más sensual de su atuendo que por lo demás ni siquiera usa tacones, sino unas sandalias de piso, como cualquier muchacha que camina en las calles de la capital mexicana.

«Soy una persona normal que tengo necesidades y escogí este trabajo», dice.

Su historia de prostituta inició por un padrote que la enamoró en su pueblo del sureste mexicano para prostituirla en Houston, donde tenía que darle 1,000 dólares al día.

Cuando se embarazó lo convenció para que la dejara regresar a casa. «Cuando tuve a mi niño en los brazos dije: si ya trabajé para un hombre por qué no para un hijo, pero no es fácil: todos quieren tu dinero».

http://www.impre.com/laopinion/noticias/primera-pagina/2011/6/6/prostitutas-luchan-por-la-lega-258967-1.html

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Investigan presunta detención ilegal de sexoservidoras

Detenidos tras el operativo contra la prostitución de la Policía de Guadalajara. A. GARCÍA

En el operativo se detectaron siete menores, la principal razón del despliegue de este contingente

GUADALAJARA, JALISCO (24/AGO/2010).- La Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) comenzó con la indagatoria para sustentar las siete quejas que presentaron igual número de sexoservidoras de Guadalajara, las cuales afirman que la Policía tapatía las detuvo ilegalmente, luego de allanar el domicilio en el que se encontraban el pasado viernes, cuando se realizó un operativo para inspeccionar cines pornográficos, hoteles y bares.

Las mujeres también se inconformaron por la proyección que tuvieron en los medios comunicación, los cuales se encontraron presentes durante todo el operativo, aun en la irrupción que los policías hicieron en cuartos de hoteles y cines pornográficos, pues fueron invitados por la corporación tapatía.

Luis Arturo Jiménez Jiménez, director de Quejas, Orientación y Seguimiento de la CEDHJ, señaló que el “aspecto fundamental” de la investigación se centrará en esclarecer si la actuación de la Policía se apegó a derecho cuando ingresó a estos lugares sin ninguna orden de cateo.

Sobre el acompañamiento de los medios de comunicación, dijo: “Creemos que los nombres y las imágenes de las personas no deben ser divulgadas en primera instancia, salvo que obedezcan a una disposición de  una autoridad competente; en este caso no es así, pero no podemos adelantar conclusiones”.

Por su parte, el presidente municipal, Aristóteles Sandoval Díaz, descartó que se haya buscado estigmatizar a las sexoservidoras, e insistió en que la estrategia no es meramente policíaca y que el objetivo fue combatir la prostitución infantil.

El Sistema DIF Guadalajara aseguró que se detectaron a siete menores que se dedican a la prostitución, y a otros tres que se encontraban en los alrededores y que no tenían los cuidados adecuados. El organismo dará seguimiento a estos casos y a sus familias.

La Secretaría General, por su parte, informó la clausura de 18 establecimientos, con cuyos propietarios se dialogará para que se apeguen a la reglamentación.

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