El paseante y la prostituta

Hasta el 25 de Mayo en el MNAC de Barcelona se muestra la obra de Joan Colom en la exposición Jo faig el Carrer, comisariada por David Balsells y Jorge Ribalta.

En la exposición ‘Jo faig el Carrer’ (Yo hago la Calle), un gran acierto de los comisarios ha sido mostrar los recortes de prensa de los años 60 que reconstruyen un episodio significativo tanto para el fotógrafo Joan Colom como para la historia social del trabajo sexual femenino en España: Eloísa Sánchez, una trabajadora sexual que aparece en el libro ‘Izas, Rabizas, Colipoterras’ (colección Palabra e Imagen, Lumen, 1964), denunció a Camilo José Cela, a Colom y a la editorial por haber publicado fotos de ella sin su consentimiento y con textos injuriosos. Exigía el pago de un millón de pesetas como compensación por los daños morales causados a su persona.

El libro, al mismo tiempo un ejercicio de investigación lingüística que identifica 52 maneras distintas de decir prostituta en español, y un auténtico adefesio literario lleno de menosprecio hacia la prostitución, supuso un éxito de ventas a pesar de su caro precio para la época. Uno de los efectos que se derivó del mismo fue la retirada durante más de 20 años del mundo de la fotografía de Joan Colom. El resultado, la combinación de texto e imagen, no le gustó nada y tampoco se sintió cómodo con la denuncia, aunque ésta no prosperase debido a que el día del juicio, por motivos desconocidos, la denunciante no se presentó.
Este artículo, nacido gracias a una mesa redonda en la que pude participar en torno a la exposición ‘Yo hago la calle’, junto a Dolores Juliano, Beatriz Preciado y Jorge Ribalta, aborda la cuestión del libro de Cela, que lleva por subtítulo ‘Drama con acompañamiento de cachondeo y dolor de corazón’, como una metáfora de la doble moral franquista, pero también, al mismo tiempo, como un contra imaginario de la España folklórica y proto turística de masas que comenzaba a gestarse en los tiempos del famoso baño de Fraga en Palomares.

¡Bienvenido Mr Marshall!

En 1955 España entró en la ONU. Esto fue posible porque en 1953 EE UU y Spain habían firmado un acuerdo por el cual se permitía a los barcos de la Sexta Flota norteamericana fondear en el puerto de Barcelona. En 1956, España aprobó del Decreto Abolicionista de la prostitución, que en Barcelona supuso el cierre de “98 casas de prostitución toleradas y 42 clandestinas” (Historia y Leyenda del Barrio Chino, Paco Villar, La Campana), así como la reconversión de muchas de las mismas en meublés o alquileres de habitaciones por horas. La España de Franco se adhería de esta manera al ‘Convenio Internacional para la represión de la trata de seres humanos y la explotación de la prostitución’. Lejos de ser un Decreto Abolicionista, de lo que se trata es de un Decreto Prohibicionista que tipifica el trabajo sexual como delito de escándalo público. Es importante hacer saber un inciso a los no navegantes: abolicionismo no es sinónimo de prohibicionismo. El abolicionismo no persigue y castiga, el prohibicionismo sí. En cualquier caso lo que confunde es que el abolicionismo funciona como una máscara pública que tapa conductas prohibicionistas. Ya fue así cuando el franquismo, y continúa siendo así hoy en el contexto de la Ordenanza del Civismo de Barcelona.

Las fotos de Joan Colom que aparecen en ‘Izas, Rabizas, Colipoterras’ fueron tomadas entre 1957 y 1961. Se trata del principal testimonio visual con el que contamos de los primeros años de aplicación del decreto. Las imágenes que aparecen constituyen la epidermis que ha quedado de uno de los territorios más altamente sexualizados del contexto español: el Barrio Chino. Paco Villar, “biógrafo oficial” del Barrio Chino, describe de la siguiente manera la llegada de los marines: “Las prostitutas creían estar asistiendo a un inesperado y maravilloso milagro. Las que iban por libre, lo más normal es que pidieran cinco dólares por ocupación, y eso significaba, pura y simplemente, nadar en la abundancia: todavía había mujeres que cobraban sólo quince pesetas. (…) Por las calles no se veían más que grupos de marines y prostitutas cogidos del brazo; entraban en una tienda, y salían, ellas llenas de paquetes, ellos mostrando una sonrisa ingenua y complaciente”.

Lejos de acabar con la prostitución, lo que trajo la llegada de la Sexta Flota y la entrada de España en la ONU fue su fomento en un marco de ilegalidad. De cara al afuera, España podía ofrecer una imagen de un país moderno, a la altura de las democracias contemporáneas en materia de prostitución. Las representaciones de revistas como Life en reportajes sobre la Sexta Flota muestran a los marines conviviendo alegremente y sin problema con la población local, nunca como clientes de prostitución; de cara adentro, el Decreto supuso por una parte la victoria de los grupos católicos que hicieron una campaña contra la regulación de la prostitución entre el 55 y el 56, y por otra parte eldesarrollo de un comercio sexual y de ocio nocturno, con las llamadas tiendas de “gomas y lavajes”, los meublés y una escena creciente de bares con nombres yanquis (como el todavía vivo Kentucky) orientados a facilitar el contacto entre las chicas y los marineros.

El verso infame de Cela

La pregunta llegados a este punto es: ¿por qué se permitió la publicación de un libro como ‘Izas, Rabizas, Colipoterras’ por parte de un gobierno censor y autoritario, en un momento en el que no interesaba nada que circulase esa imagen de España? La respuesta parece que señala al impresentable de Camilo José Cela. Era un escritor protegido por el régimen. No debió resultarle muy difícil conseguir el permiso para mostrar todo aquello que no salía en las primeras guías turísticas de la época, los bajos fondos, y que contrastaba con la imagen que el régimen quería dar a nivel internacional para atraer turismo. Sus vivencias personales de cliente confeso fueron toleradas para ser convertidas en un libro infame que, como dice Dolores Juliano, construye el trabajo sexual como una estética de la abyección.

El libro supone una metáfora de la doble moral franquista. Su aparición llega en el momento de elaboración de una cuidada imagen internacional de propaganda legitimadora del fascismo, promovida también por EE UU, una ley que satisfacía al catolicismo y creaba un contexto de persecución y violencia llenas de arbitrariedad. Se multaba y detenía a las (malas) mujeres cada vez que era necesario, mientras que el comercio sexual daba de comer a mucha gente de manera directa e indirecta y tenía en los marines a sus principales clientes ¡Viva España!

Espías o paseantes

Beatriz Preciado comenzó su ponencia en el ciclo citando a Walter Benjamin. Como se sabe, los vagabundeos del paseante o flâneur parisino son un objeto de gran interés para el escritor marxista. Los encuentros casuales con escenas metropolitanas que se topa mientras camina a la deriva, la contemplación de las mercancías que hay en los escaparates o, más importante para este texto, de las mercancías/cuerpos de mujer prostituta, son evaluados como una mutación de la subjetividad que hace del paseo un estilo de vida.

Más allá de la prostitución como forma de subsistencia para muchas, y como mercado derivado para tantos otros, cabe mencionar la figura del paseante/detective que extrae información para venderla al mejor postor que la publique. En este sentido, cabe romper una lanza ética en favor de Joan Colom. Él decía que, al igual que las prostitutas, el también “hacía la calle”. Y le podemos contestar, “como las prostitutas no, Joan, sino como los flâneur”.

Al igual que muchos hombres de la época, Colom bajó todos los fines de semana, sistemáticamente durante cuatro años, a fotografiar el Raval con su cámara oculta. Con ella captó parte de la vida de los bajos fondos mientras acontecía y, además de las mujeres, captó también la mirada masculina, objeto de atención en la estética fotográfica y cinematográfica italiana y española del momento. Comportándose como uno más, captó los ojos de deseo del hombre cliente que, en general, mentía en su casa poniendo cualquier excusa, existe un repertorio conocido, para ir a su personal “sábado sabadete”.

¿Espía o voyeur? Si tenemos en cuenta el episodio que hemos relatado en la introducción, la respuesta se acerca más a la segunda opción: voyeur de los bajos fondos. Si Colom hubiera querido hacer carrera de fotógrafo-espía, y no solamente fotografiar mientras hacía la calle, Colom la habría podido hacer. Pero su elección, vistas las consecuencias de su trabajo, fue otra. De alguna manera, y sin querer insinuar que Colom era cliente de prostitución, algo que ni sabemos ni nos importa, las fotos de Colom muestran a sus alter egos: hombres que bajaban de otras zonas de la ciudad para mirar el movimiento de la calle en una zona prohibida, considerada moralmente abyecta por el poder y por parte de la sociedad, con toda la carga morbosa que ello tiene, pero una zona de vida al fin y al cabo.

En un trabajo de investigación por hacer sobre las masculinidades del franquismo, la mirada de Colom y su enorme trabajo fotográfico serán un material imprescindible para documentarlas y pensarlas. Sin ir más lejos, muchos hombres de Barcelona todavía vivos hoy, perdieron su virginidad, acompañados por sus padres, en el territorio que Colom plasmó entonces.

https://www.diagonalperiodico.net/culturas/22687-paseante-y-la-prostituta.html

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«Si mi abuela supiera que soy prostituta, me aplaudiría, porque no soy una víctima»

Varias prostitutas, en una imagen de archivo. (Reuters)

«Si mi abuela supiera lo que hago, me aplaudiría, porque no soy una víctima«. Lo dice Isabel Holgado Fernández, antropóloga, experta en trabajo sexual y también, como ha asegurado en público esta semana, prostituta. En el extremo opuesto, Rosario Carracedo, portavoz de una organización que defiende la abolición de esta práctica, sentencia: «Dice un cliente en un foro: ‘A pesar de mis preferencias, el mejor polvo que he echado es con una china. Se dejaba hacer de todo’. Esas palabras reflejan sin cinismo lo que piensan los prostituidores y la naturaleza de su relación. La prostitución es inaceptable». Son algunos de los testimonios que se han oído esta semana en una jornada que ha acogido la Fundación Ortega-Marañón bajo el equívoco título de Libertad Sexual y sus Implicaciones en la Actualidad. Equívoco porque de lo que realmente se hablaba allí es de un tema «espinoso», como refería una de las organizadoras, María José Villaverde, catedrática de Ciencia Política de la Complutense: la prostitución. Equívoco, sí, pero necesariamente, porque el proyecto estuvo a punto de irse a pique por no encontrar sede y financiación y por la negativa de personas con diferentes enfoques sobre el trabajo sexual a sentarse en la misma mesa. Quizá porque la prostitución sigue siendo una palabra y una realidad tabú, que muchos prefieren no ver y de la que muchos quisieran no oír. En esta jornada, sin embargo, se han escuchado, por primera vez frente a frente en España, las posturas absolutamente contrapuestas de quienes conocen este tema. Y, también, la voz de las propias prostitutas:

«Propongo una solución salomónica, diferenciar entre la esclavitud sexual y el comercio libre de los cuerpos». Enrique Gil Calvo, catedrático de Sociología de la Complutense, defendió la existencia de dos realidades, la esclavitud y la transacción sexual entre libres e iguales: «En el primer caso, el cliente es un cómplice criminal; en el segundo, no se le puede criminalizar». En cualquier caso, sostuvo, «en esta sociedad que va hacia una mercantilización generalizada de la vida, percibo que la prostitución va a estar cada vez más liberalizada».

«Las organizaciones criminales dedicadas a la trata van en Ferrari; nuestro sistemas represivos, en 600». Fiscal delegada provincial de Extranjería y Delitos Sexuales de Girona, Sandra Fagil recalcó que las instancias policiales, judiciales, etc. «van mucho más atrás que los delincuentes» e incidió también en que los nexos entre la trata de seres humanos -el «tercer negocio más lucrativo del mundo»- y la prostitución son tales que a la hora de perseguir la primera «sigue habiendo confusiones». Subrayó que hoy las penas a las que se enfrentan estos delincuentes son «muy graves» (entre cinco y ocho años que los agravantes pueden alargar considerablemente), la ausencia de datos ciertos y fiables en España y la incongruencia de un sistema que pide a las víctimas que colaboren (la mayoría de las pruebas en estos casos son testificales), «pero no les da alternativas para escapar a su red, para tener una vida nueva. ¿Quién quiere volver a Nigeria, cuando además los ‘malos’ conocen a tu familia, a tu hijo…?».

Colomo, Gil Calvo, Carracedo, Cobo, Villaverde, López Riopedre, Poyatos y Fagil.

«Mi negocio es como otro cualquiera». Ni explotación ni coacciones ni comisiones. Es más, cuando la asesora fiscalPatricia Ferrer Rafael, regente y co-propietaria de un club de alterne en Ibiza desde 1999, detecta la huella de las mafias, recurre a la policía. Es lo que sostuvo en su intervención, en la que aseguró que su club proporciona la infraestructura para que las trabajadoras realicen su trabajo, cobrando una tarifa por el uso de las instalaciones. «La prostitución no va a erradicarse jamás y lo que hace falta es regularizarla, normalizarla y que sea una relación mercantil como la de cualquier trabajador”, señaló.

«La prostitución ha pasado de ser un negocio casi artesanal a una multinacional vinculada a la economía criminal en 30 años». Para Rosa Cobo, profesora de Sociología de Género de la Universidad de A Coruña, la prostitución «surge de una estructura patriarcal y neoliberal y su lógica de privatizar todo lo que encuentra a su paso. En mujeres de extrema pobreza, se pueden privatizar sus cuerpos». Cobo insistió en la falta de legitimidad del ‘contrato’ entre cliente y prostituta y en que la prostitución, «resultado de la desigualdad de género y económica, se convierte a su vez en una fuente de desigualdad por su fuerza en el imaginario colectivo».

«Se habla de la prostitución como un modelo de sexualidad, cuando sólo es sexual para una de las partes, los prostituidores». Portavoz de la Plataforma de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución,Rosario Carracedo abogó por el modelo sueco -donde se penaliza al cliente-, y cuestionó el propio título de las jornadas: «Parece que prostitución y libertad sexual forman parte de una misma realidad, y se parte de una postura ideológica que admite desde el punto de vista teórico y de la actuación política la diferenciación de los grados en que la sociedad permite el consumo de mujeres. Sin embargo, si aspiramos al principio de igualdad entre hombres y mujeres la prostitución es inaceptable».

“No somos trozos de carne que se venden y no queremos una protección estatal que no necesitamos”. Así de contundente se mostró Cristina Garaizábal, presidenta del colectivo Hetaira, que, desde una postura antagónica, defendió la prostitución como trabajo, la «libertad y autonomía» de quienes la ejercen, “los derechos de plena ciudadanía” de las prostitutas inmigrantes y la “negociación de espacios” para que trabajan en la calle. En la prostitución, dijo, “hay empresarios, no proxenetas”, haciendo hincapié en la distinción con la trata, y en el sector “puede haber explotación laboral, no sexual”.

Imagen de archivo de una manifestación de prostitutas. (Reuters)Imagen de archivo de una manifestación de prostitutas. (Reuters)«El ambiente en los pisos de contactos es similar a los pisos de estudiantes». Así describió José López Riopedre, sociólogo, coautor deTrabajando en la prostitución y abogado (conoce de primera la operacion Carioca ) lo que ha encontrado en su trabajo de campo, centrado en la prostitución brasileña y rumana en el noroeste de España: «Pisos de contactos en los que trabajan mujeres que llegaron a nuestro país, muchas veces sabiendo a lo que venían, y que después de un tiempo en locales de alterne se dieron cuenta de que les salía mejor independizarse». «Las mujeres se juntan en un piso, aúnan esfuerzos y se autoorganizan, y la jefatura suele ser femenina», describió Riopedre, quien recalcó que sus estudios no pueden generalizarse y defendió «eliminar del Código Penal la palabra prostitución. Ya hay herramientas en él para prevenir abusos y coacciones».

«Hay dos falacias: primero, que la prostitución no es un trabajo; segundo, que no está regulada». Así lo explicó Glòria Poyatos, jueza decana de los juzgados de Lanzarote y autora de La prostitución como trabajo autónomo (libro que escribió tras conseguir darse de alta ante Hacienda como prostituta, y que ha inspirado la primera cooperativa de trabajadoras sexuales en España): «Una resolución del Tribunal Europeo y dos sentencias del Supremo (de una de ellas fue ponente Carlos Lesmes, actual presidente del CGPJ), desmienten que la prostitución no sea una actividad profesional; y el hecho de que no tenga una regulación específica no quiere decir que no esté regulada». Poyatos dijo partir «de una realidad que ojalá no existiese, pero es la que es. Soy jurista y realista, y mi deber es proteger. Las prostitutas no pueden ser tratadas como infrasujetos, y debe distinguirse la trata, la prostitución coactiva y la que no lo es».

‘La prostitución per se no es un mal; es un pacto libre entre dos personas adultas’, señaló Isabel Holgado, antropóloga, coordinadora de LICIT y ‘trotona’ (prostituta)«Se piensa que una prostituta no sabe hablar». Autora del libro y del blog  Una mala mujer y “persona que ejerce el trabajo sexual” desde hace décadas, Montserrat Neira se refirió a sí misma -con ironía- como “mujer prostituida”, término usado por los abolicionistas. Sin embargo, para ella la prostituta es quien controla la situación, ya que “los hombres pagan por adelantado, y la trabajadora sexual puede incluso no cumplir el acuerdo”. Neira, de hecho, sostuvo que la trata es un porcentaje mínimo de la prostitución y denunció que sus víctimas son ignoradas por el Estado. Su experiencia arrancó con 29 años, cuando, divorciada, con hijos y sin formación, se quedó en paro y acudió a un piso donde se quedaban una comisión del 50%. Después, llegó el estigma: “No sólo no podía contárselo a nadie, sino que una vez en unas jornadas abolicionistas conté mi caso y me dijeron que necesitaba tratamiento psiquiátrico”.

«Si la prostitución es un oficio del que trabaja con su cuerpo, habría que prohibir todo tipo de trabajos”. La Asociación Sex Asistent,  entre otros fines, tiene el de crear un espacio que posibilite el «acompañamiento sexual, sensual o afectivo» a discapacitados o personas con diversidad funcional por parte de profesionales. Rafael Reoyo González activista por los derechos de estas personas, habló del doble tabú que existe alrededor de ellos -respecto a sus cuerpos y su sexualidad- y reclamó “el “fin del ‘minusvalidismo’ y de la lástima”.

«La tasa de infección por VIH entre las prostitutas es menor que entre las mujeres que no realizan trabajos sexuales». Menor, incluso, que entre los hombres heterosexuales, por la práctica extendida entre ellas del uso del preservativo. Es lo que sostuvo Concepción Colomo, pionera en programas de salud sexual. «Desde el punto de vista médico, son ineficaces las medidas represivas y de obligatoriedad de controles sanitarios a las prostitutas», aseguró.

La limitación de la prostitución es producto “del mito del amor romántico”. Profesora de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), Purificación Heras es autora de un trabajo empírico sobre la prostitución que puso de relieve «la vulnerabilidad de las trabajadoras sexuales», debida, según ella, a las políticas restrictivas. Eso en una sociedad que “jerarquiza la sexualidad” y considera que “el sexo es malo y debe ser castigado”.

Reoyo, Sáez, Fernánde-Llebrez (moderador), Garaizábal, Neira, Holgado.

“Los que sostienen que las mujeres prostitutas no optan o no deciden no dicen la verdad”. Magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Ramón Sáenz recalcó que la prostitución voluntaria “es una realidad innegable», y rechazarla «dificulta la protección de quienes realmente deben ser protegidos”. “El Estado no debe intervenir para criminalizar el intercambio remunerado y voluntario de sexo entre adultos capaces», y la prohibición incluso «fomenta la trata y la explotación laboral”, aseguró.

-“La prostitución per se no es un mal; es un pacto entre dos personas adultas que consienten de forma libre”. Isabel Holgado, antropóloga, coordinadora de LICIT (Línea de Investigación y Cooperación con Inmigrantes Trabajadoras del Sexo) y consultora de la red Sex Workers Project , quiso presentarse también como “trotona”, usando el viejo término castellano que en Cuba significa prostituta. Las prostitutas “somos sujetos actuantes con estrategias de vida distintas”, señaló y narró la anécdota de una inmigrante, Iliana, a la que un periodista le preguntó si tenía orgasmos con sus clientes: “Nunca, ni con mis clientes ni con mis amantes. ¿Sabes cuándo los tengo? Cada vez que voy a Western Union y les envío 300 dólares a mis hijos”. Añadía Holgado: “Si supiera lo que hago, mi propia abuela me aplaudiría porque no soy una víctima, como tampoco se muestra como una víctima Iliana, sino como una persona con voluntad propia”. Y concluyó: “El estigma permite el irrespeto más lacerante”, la “violencia cultural”.

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-05-03/si-mi-abuela-supiera-que-soy-prostituta-me-aplaudiria-porque-no-soy-una-victima_123872/

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Dan a elegir a trabajadoras sexuales en EE.UU. entre ir a la iglesia o a prisión

© AFP AFP Photo / David Mcnew

En lugar de ir a prisión, las trabajadoras sexuales detenidas en las calles de Phoenix, Arizona, son acompañadas a una iglesia donde les dan la opción de decidir si prefieren ir a la cárcel o seguir un programa de ayuda con tintes religiosos.

La Policía de Phoenix recorre las calles de la ciudad en busca de trabajadoras sexuales y navega por Internet para dar con anuncios de prostitutas. Una las detienen, los agentes las esposan y las acompañan a las salas de una iglesia local. Allí, los fiscales y detectives les explican que si lo desean pueden participar en una terapia especial en lugar de ser encarceladas.

En caso de escoger la opción terapéutica, las mujeres asisten a charlas educativas y se integran en grupos de apoyo. Sin embargo, los críticos del programa aseguran que este no toma en cuenta que algunos trabajadores sexuales no son víctimas, sino adultos que conscientemente escogieron esta forma de ganarse la vida.

Desde que comenzó el proyecto en 2011, han participado en él más de 350 personas, señala el portal Vice.

Los contribuyentes de Arizona pagan la mayor parte del mismo, incluyendo los 3.000 dólares que recibe la iglesia Bethany Bible cuando mensualmente la Policía lleva a cabo operaciones de dos días en busca de prostitutas en la ciudad.

Entre las que critican la medida se encuentra Monica Jones, una estudiante y trabajadora sexual que fue detenida en 2013 y participó en el proyecto.

Según dijo a US Today, durante las charlas le explicaron a ella y a otras mujeres que se empezaba por la prostitución y se acababa con la drogadicción o algo peor. Además, se quejó de las connotaciones religiosas del programa.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/121484-prostitutas-eeuu-sexo-iglesia-arresto?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=sociedad

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¿Es cierto que la prostitución legal ha hecho que aumente la trata de seres humanos en Alemania?

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http://feministire.wordpress.com/2013/06/06/does-legal-prostitution-really-increase-human-trafficking-in-germany/ 

 

Post invitado por Matthias Lehmann y Sonja Dolinsek

[En la campaña irlandesa por la penalización de los clientes de lxs trabajadorxs sexuales, los defensores de esta propuesta  han señalado con regularidad a la experiencia alemana como “prueba” del fracaso de la legalización —a pesar de que el modelo alemán no es, de hecho, defendido por nadie en el debate irlandés. Un reciente artículo en el periódico alemán Der Spiegel pareció proporcionar apoyo al punto de vista de que la legalización ha fracasado,  y dicho artículo ha sido recogido y citado por los promotores de la penalización en Irlanda. En este post, traducido por los autores del original alemán al inglés, dos investigadores afincados en Berlín explican en qué se equivocó Der Spiegel].

La semana pasada, la renombrada revista alemana DER SPIEGEL publicó un artículo de portada —ahora publicado en inglés— sobre el supuesto fracaso de la ley de prostitución alemana (ProstG) que hacía al Estado cómplice de trata de seres humanos. El reportaje, intensamente sesgado, no consigue, sin embargo, aclarar numerosos aspectos importantes de la prevención y persecución de la trata de seres humanos, incluyendo la protección de las víctimas.  Tampoco consigue aportar las pruebas basadas en hechos que tanto se necesitan al amplio debate global sobre la trata de seres humanos, debate que es también sobre los derechos laborales, la migración, las cadenas de suministro sostenibles y los derechos humanos. DER SPIEGEL  contribuye así a un debate sumamente estrecho sobre la trata de seres humanos y al debate equivocado sobre el trabajo sexual.

Nuestro post a este blog está basado en una crítica más amplia publicada en alemán en el blog “menschenhandel heute”. En esta versión abreviada, nos gustaría entablar un debate crítico con la comunidad internacional sobre la difícil relación entre trata y trabajo sexual.

 

El mito de la legalización

La prostitución, entendida como la venta de servicios sexuales, ha sido legal en Alemaniadesde 1927. Además, lxs trabajadorxs sexuales de Alemania han sido obligadxs a pagar tasas desde 1964. La nueva ley de prostitución de 2002 cambió algunos aspectos que afectaban a la relación legal entre trabajadorxs sexuales y clientes y algunas provisiones de legislación penal. Reconocía el contrato entre trabajadorxs sexuales y clientes como legal e introducía el derecho de lxs trabajadorxs sexuales a demandar a los clientes que se negaran a pagar por servicios sexuales ya proporcionados. Además, lxs trabajadorxs sexuales veían reconocido el derecho a asistencia sanitaria y seguridad social. La ley prohibía también el derecho de dirección (Weisungsrecht) por el empleador en casos en los que el/la trabajador/a sexual estuviera empleadx en un burdel, por ejemplo. De esta forma, un/a trabajador/a sexual siempre tendría la posibilidad de determinar con qué prácticas sexuales estaría o no de acuerdo. Lo que es llamado engañosamente la “legalización” de la prostitución es, de hecho, el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo.

Sin embargo, la ley ha encontrado oposición en el proceso de implementación. Se trata, más bien que de la ley en sí misma, como afirma DER SPIEGEL, de la falta de voluntad de algunos estados alemanes para implementarla correctamente. La estructura federal de Alemania requiere que cada estado redacte sus propios reglamentos, lo que, como explica la profesora de ciencia política Rebecca Pates, no ocurrió en estados como Baviera o Sajonia. Pates argumenta que algunos estados nunca implementaron, de hecho, la nueva ley debido a reservas morales hacia la prostitución. “La ProstG podría tener de hecho la distinción de ser la única ley federal que, intencionadamente, no ha sido implementada por la administración pública alemana”, afirma en su trabajo “Leyes liberales yuxtapuestas a rígido control: un análisis de la lógica de la regulación del trabajo sexual en Alemania” (2012). Otros investigadores presentaron resultados similares. Sus afirmaciones son respaldadas por un informe oficial del gobierno de 2007 (una versión más corta en inglés puede encontrarse aquí), que identifica la falta de voluntad política para implementar la ley como una razón de su fracaso. El análisis de DER SPIEGEL ignora este hecho.

Técnicamente hablando, la prostitución no es legal en toda Alemania. La mayor parte de los estados prohiben la prostitución en áreas próximas a escuelas, iglesias, hospitales o zonas residenciales, y la mayor parte de las ciudades han definido áreas restringidas (Sperrbezirke) y horarios en los que la prostitución no está permitida. Algunas ciudades se declaran en su totalidad área restringida, casi siempre con la excepción de extrarradios oscuros y peligrosos, o permiten la prostitución sólo durante la noche. Más aún, casi todos los estados prohiben la prostitución en ciudades con menos de 30.000 habitantes. Esto convierte de facto a la prostitución en ilegal en la mayor parte de los lugares y durante la mayor parte del día, y lxs trabajadorxs sexuales reciben multas o sentencias de cárcel si violan las restricciones. Además, el trabajo sexual no está permitido a ciudadanos de países que no pertenezcan a la Unión Europea (ciudadanos de terceros países), que violarían sus condiciones de residencia si se implicaran en prostitución. Los ciudadanos de países ajenos a la Unión Europea que practiquen trabajo sexual se ven pues penalizados y hechos vulnerables no por la ley, sino porque estánexcluídos de la ley. Por tanto, la incompleta legalización de la prostitución puede ser la auténtica razón por la que la ley de prostitución alemana está fracasando en su propósito de proteger a lxs trabajadorxs sexuales, por una parte,  y, por otra, la razón por la que la mayor parte de las víctimas de trata de seres humanos son de terceros países.

 

“Proxenetismo” en Alemania y la guerra de cifras

Nuevas provisiones de ley penal fueron introducidas con la reforma. Como DER SPIEGEL señala correctamente, el delito “promoción de la prostitución” fue sustituído por “explotación de prostitutxs”. En su respuesta al reportaje de portada del Spiegel, el abogado Thomas Stadler explica:

 “La afirmación de que el proxenetismo sólo sería delito si fuera ‘explotador’ u ‘organizado de una manera dirigista’, cosa que es difícilmente verificable, es, por lo menos, tendenciosa. Según las normas legales prevalentes, son consideradas proxenetismo aquellas actividades que sean más que una incidencia aislada en las que alguien explote a otra persona que trabaje como prostituta, controle su trabajo personal para conseguir ventajas pecuniarias, dicte el lugar, momento, grado u otras circunstancias de su trabajo o tome medidas para evitar que esta persona salga de la prostitución.

En tanto, podría haber casos individuales, exactamente igual que en otros procedimientos penales, en los que las pruebas fueran difíciles de reunir. Uno tiene que preguntar, sin embargo, qué es realmente el proxenetismo y cómo se supone que lo define el legislador. De acuerdo con anteriores normas legales, se podrían construir los casos sobre el establecimiento de una atmósfera agradable, lo que convertiría en “proxeneta” virtualmente a todo al que desempeñara alguna función en la órbita de un/a prostituto/a. La declaración de nulidad de algunas decisiones judiciales que fueran cuestionables en primera instancia podría ocasionar, por tanto, un descenso en el número de condenas. Y ciertamente esto no sería un paso hacia atrás.”

Además, fue introducido el nuevo delito de “trata de seres humanos con fines de explotación sexual”. Como señala Stadler:

“La trata de seres humanos es ciertamente un delito. En §232 StGB, el código penal contiene incluso su propio artículo referido a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. El nivel de la pena va de seis meses a 10 años. Introducido en 2005, este artículo supone un considerable aumento sobre la regulación previa, §180b StGB, tanto por lo que respecta al contenido como al rango de penas. Ya que este artículo introduce la así llamada ‘prostitución forzada’, que de hecho es el tema  del artículo del SPIEGEL, el mensaje de la portada de DER SPIEGEL es totalmente incorrecto. Un reportaje sincero habría señalado en cambio que el legislador introdujo en 2005 unas penas considerablemente más duras para penalizar la ‘prostitución forzada’. En consecuencia, afirmar que el Estado promueve la trata de mujeres y la prostitución es absurdo. Lo cierto es lo contrario. El legislador aumentó las penas por ‘prostitución forzada’ y trata de seres humanos”.

Así, junto con un fortalecimiento de los derechos laborales de lxs trabajadorxs sexuales,  vino una ley penal más dura, que convirtió en delitos la explotación de trabajadorxs sexuales así como la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

DER SPIEGEL sugiere que el caso de Sina, de 16 años, forzada a trabajar en un burdel de tarifa plana, es un ejemplo típico que ilustra el fracaso de la ley de prostitución alemana, ya que la ley no la protegería. Sin embargo, emplear a una persona menor de 18 años en un burdel es un delito bajo la ley alemana. Por tanto, la situación de Sina no es una de aquellas que la ley de prostitución alemana busca regular, y por tanto, la ley no falla con relación a su caso. El fracaso del sistema legal en relación a su situación y la de otras víctimas de explotación debe estar en alguna otra parte.

Contrariamente a lo que afirma DER SPIEGEL, el número de condenas por “proxenetismo” ni disminuyó ni aumentó de forma estadísticamente significativa con la nueva ley. DER SPIEGEL dice que 32 “proxenetas” identificados fueron condenados en 2011, frente a 151 en 2000. Una respuesta oficial del gobierno a una interpelación parlamentaria de 1997, sin embargo, muestra que la tendencia entonces era a una reducción en las condenas por “proxenetismo”: en 1994 hubo sólo 39 condenas por “proxenetismo”. Las cifras del departamento federal de estadística sugieren un desarrollo similar.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, el número de víctimas de trata de seres humanos identificadas oficialmente disminuyó de forma significativa en los pasados quince o veinte años. La misma respuesta gubernamental de 1997 mencionaba a 1.196 víctimas de trata de seres humanos en 1995  y 1.473 víctimas en 1996, mientras que las estadísticas de los últimos cuatro años muestran cifras anuales de entre 610 y 710 víctimas de trata de seres humanos con fines de explotación sexual: por ejemplo, 640 víctimas en 2011.

La trata de seres humanos con fines de explotación laboral es también un delito, que hasta ahora no ha conseguido, sin embargo, despertar mucho interés entre el público alemán. Recientes investigaciones han demostrado que, hasta hace poco, incluso centros de asesoramiento para víctimas de trata de seres humanos no conocían, en su mayor parte, la posibilidad de que existiera trata laboral y no estaban preparados para proporcionar la ayuda adecuada. La falta general de interés hacia la trata con fines de explotación laboral se refleja en el bajo número de víctimas identificadas: sólo 32 personas en 2011.

 

Entonces, ¿dónde está el auténtico problema?

Las mayores omisiones de DER SPIEGEL son la protección de las víctimas y los derechos de las víctimas de trata de seres humanos. Un estrecho enfoque sobre la ley de prostitución y el trabajo sexual impide a los autores extenderse en la más compleja red de regulaciones legales que hacen difícil la persecución de los casos de trata de seres humanos en Alemania.

En primer lugar, los casos de trata humana dependen del testimonio de las víctimas. Si por alguna razón éstas no quieren cooperar con la policía y no desean testificar, lo más probable es que sus casos sean dejados a un lado. Más aún, el apoyo psicológico a las víctimas de trata de seres humanos es muy limitado. En muchos casos, los agentes de polícía y los investigadores esperan narraciones lineales y consistentes por parte de las víctimas desde el primer momento, y no tienen en absoluto en cuenta los traumas que pueden haber sufrido justo momentos antes. Las víctimas son, por tanto, no sólo forzadas a narrar sus experiencias una y otra vez, mientras sus traumas están aún vivos, sino que verán también su credibilidad juzgada y refutada como testigos potenciales, si por alguna razón sus historias muestran inconsistencias.

Antes de hablar de la ley de prostitución, hablemos de cómo las (posibles) víctimas de trata de seres humanos son tratadas una vez encontradas por la policía, y hablemos de cómo esas prácticas pueden de hecho reducir al mínimo su disposición a testificar.

En segundo lugar, la mayor parte de las víctimas de trata que son ciudadanxs  de terceros países, o de Rumania o Bulgaria, son repatriadas a sus países tras su testimonio. Si no testifican o cooperan con las autoridades en absoluto, serán deportadas de inmediato tras un período de reflexión de tres meses. Muchos acusan a la falta de voluntad de las víctimas para testificar como una razón de primer orden del fracaso de la persecución de la trata. Hasta ahora, sin embargo, poco se ha hecho para estimular el testimonio y la cooperación mediante el refuerzo de los derechos de las víctimas. Lo que DER SPIEGEL no llega a entender es que, en cualquier caso, una reforma de la ley de prostitución no tendría influencia sobre este aspecto. Poniendo el centro de atención en las víctimas, los autores se arriesgan a deslizarse en una peligrosa retórica de culpabilización de las mismas, y pasar así por alto el hecho de que no es la ley de prostitución, sino la ley de inmigración alemana, la que de hecho contribuye tanto a la vulnerabilidad de las mujeres inmigrantes que son victimizadas. Alemania debería más bien fijarse en Italia, país en el que las víctimas de trata de seres humanos tienen garantizado sin condiciones un permiso de residencia y pueden comenzar a rehacer sus vidas.

Y en último lugar, sin que por ello sea lo menos importante, Alemania y los medios alemanes han perdido hasta ahora la oportunidad de ampliar el debate sobre la trata de seres humanos y la esclavitud moderna para incluir la trata con fines de explotación laboral y el tráfico de órganos, así como la explotación laboral en las cadenas de suministro de grandes corporaciones. En cambio, el término trata de seres humanos es a menudo equiparado con el de prostitución por los medios, los políticos e incluso los activistas, perpetuando así un sesgo de selección hacia las mujeres que están en la industria del sexo. Las víctimas de otros géneros o de otros sectores corren ciertamente un riesgo muy elevado no sólo de no ser nunca detectadas, sino también de ni siquiera ser creídas. En este sentido, creemos que DER SPIEGEL ha fracasado en su declarado compromiso con las víctimas de trata de seres humanos, ya que la mayoría son convenientemente dejadas fuera, mientras que otras, como las trabajadoras sexuales (inmigrantes) por libre elección, sencillamente no son víctimas de trata.

 

Historia y representación de Carmen, trabajadora sexual de Berlín.

La versión impresa en alemán del reportaje de portada de DER SPIEGEL insertaba también un perfil de Carmen, una trabajadora sexual de Berlín. Carmen trabaja como escort y también como activista por los derechos de lxs trabajadorxs sexuales, un papel que también desempeña como miembro del Partido Pirata alemán. Reaccionó al perfil publicando una rectificación, en la que citaba el intercambio de emails con el periodista de DER SPIEGEL que había tenido lugar antes de la entrevista y la publicación. En contra de los términos acordados, escribe Carmen, el perfil se refirió sólo marginalmente a sus “pensamientos acerca de la política hacia la prostitución, el movimiento de derechos de lxs trabajadorxs sexuales, la discriminación de lxs trabajadorxs sexuales” u otros temas importantes. Mientras que Carmen había accedido a la entrevista para introducir “argumentos en lugar de prejuicios en el debate público acerca de la prostitución y permitir la comprensión de una ocupación a la que la mayor parte de la gente no tiene acceso”, el 80 por ciento del perfil final contenía descripciones estereotipadas del aspecto de Carmen y de su página web de escort. “No estoy preparada para ser convertida en una pantalla en la que se proyecten clichés de ningún tipo. No contestaré a ninguna pregunta personal que se refiera a aspectos ajenos a mi trabajo en la prostitución o en la política”, había escrito Carmen antes de la entrevista.

Además, DER SPIEGEL había alterado la foto que Carmen había proporcionado para ser publicada. Su cara había sido ennegrecida sin su consentimiento, haciéndola anónima, y las correcciones de color resaltaban con eficacia su escote, contribuyendo al tono general del artículo.

Después de que la rectificación de Carmen se difundiera de forma viral, el periodista publicó su propia rectificación en el blog de DER SPIEGEL, consiguiendo tan sólo levantar más críticas. Bajo el titular “Una señora escort hace política: sea sincera”, admitía la alteración no acordada de la imagen, pero decía que lo había hecho para proteger la privacidad de Carmen, incluso aunque ella no hubiera solicitado expresamente tales cambios. En lo que se refería al enfoque y tono del artículo, invocaba la libertad de prensa.

Es interesante que DER SPIEGEL tratara también de hacer un control de daños enviando tweets personalizados a aquellos que habían twitteado la rectificación de Carmen, y que para su publicación online internacional DER SPIEGEL decidiera omitir totalmente el perfil de Carmen, eliminando así la única voz, aunque estuviera pobremente presentada, que se oponía a la tesis del reportaje de portada de que la legalización de la prostitución en Alemania había fracasado.

DER SPIEGEL publicó también una serie de fotos en apoyo de la tesis del artículo que incluían imágenes voyeuristas, una foto de Christine Bergmann, Ministra Federal de Asuntos de la Familia cuando fue aprobada la ley de prostitución alemana (de la que no parecían disponer de más fotos que de una delante de un signo acerca del abuso infantil), una foto angelical de la activista antiprostitución sueca Kajsa Ekis Ekman y, para contrarrestar, una foto poco favorecedora de Volker Beck, portavoz de derechos humanos de los Verdes alemanes y acérrimo defensor de los derechos de lxs trabajadorxs sexuales.

 

Acerca de los autores:

Sonja Dolinsek es estudiante graduada en Historia y Filosofía Contemporáneas por la Universidad Humboldt de Berlín. Su proyecto de investigación se centra en la historia de la prostitución en la República Federal de Alemania desde 1949, con un interés particular en la construcción de género de lxs trabajadorxs sexuales. Es también fundadora y editora del blog de noticiás alemán sobre trata de seres humanos “menschenhandel heute”, en el que se compromete críticamente con los discursos y las prácticas antitrata. Hace también voluntariado como traductora para la PICUM (Platform for International Cooperation on Migrants). Vive en Berlín (Alemania).

Matthias Lehmann es un investigador alemán independiente con base actualmente en Berlín tras extensas estancias en el Este de Asia. Graduado por la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (SOAS) y la Universidad Kyung Hee, ha dirigido investigación y trabajo de campo en Thailandia y Corea del Sur. En 2012, participó en el Festival de la Libertad de lxs Trabajadorxs Sexuales en Calcuta, sede oficial de la Conferencia Internacional del SIDA 2012. Su investigación se centra en el daño colateral causado por la legislación antitrata y antiprostitución, en particular en lo que se refiere a los derechos de lxs trabajadorxs sexuales y lxs inmigrantes. Con su proyecto de investigación en curso busca añadir elementos de conocimiento acerca de las experiencias de lxs trabajadorxs sexuales en Corea del Sur.

¿Es cierto que la prostitución legal ha hecho que aumente la trata de seres humanos en Alemania?

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El comercio del cuerpo. Diferencias entre la trata y el trabajo sexual*

Leonardo Bastida Aguilar

Ilustración: Carlos Fernández Moreno
México DF, noviembre 25 de 2013.

Hace un año que se promulgó en México una ley contra la trata de personas, la cual sanciona de manera grave este delito, sobre todo cuando implica la explotación sexual comercial de la víctima. Sin embargo, está escrita de tal manera que impide reconocer el hecho de que el trabajo sexual existe como una actividad independiente de ese delito, con la diferencia esencial de que no coopta voluntades.

Me sentía soñada. Mi novio me propuso salirme de mi casa para vivir con él y no lo dudé. El muchacho no estaba feo y me sacaba del pueblo. Mi familia me maltrataba mucho, así que mejor me vine con él a la Ciudad de México. Tenía 16 años y me prometió llevarme con una tía, trabajar mucho para que tuviéramos «algo», casarnos y tener hijos, relata Suspiro mientras sonríe y se acomoda en la silla de esta habitación extraviada en un bullicioso y céntrico lugar de la capital mexicana.

Al llegar al Distrito Federal, la situación cambió al poco tiempo. De 45 años de edad y con casi 30 de trabajo en las esquinas, Suspiro mira en retrospectiva lo que fue «su primera vez». «Me hizo creer que tenía una tía enferma por la que se endeudó con su patrón para poder curarla. Me dijo que si me acostaba con su patrón, él le iba a dar un dinero y lo iba a dejar de chantajear con meterlo al reclusorio. Yo le dije que cómo, si éramos pareja, estaba dispuesto a permitir eso. Él sólo contestó que si de verdad lo quería, accediera. En ese momento pensé en dejarlo pero no pude porque lo quería mucho».

Madre de una muchacha y un muchacho mayores de 20 años, a quienes tuvo «en el ambiente», no pierde el humor y la alegría. En definitiva, todo parece ser un lejano pasado. Después de haber accedido a tener relaciones sexuales con el patrón de su novio, éste le dijo que estaba muy enfermo y necesitaba dinero para poder operarse. Las mentiras fueron constantes hasta que terminó dedicándose de tiempo completo al trabajo sexual.

Dice que lo peor fue que su novio era cada más violento con ella. Si se negaba a dar un servicio, le pegaba y la humillaba. Si se tardaba con un cliente, la pateaba en las espinillas. Además, cuando ella lo cuestionaba, le decía que si no seguía acostándose con otros hombres iba a ir al pueblo a contar todo lo que hacía en el Distrito Federal; aseguraba que a él le iban a creer más porque la mamá de Suspiro lo quería mucho.

La situación duró varios años hasta que un amigo, a quien conoció en las esquinas, la ayudó a dejar a su novio y comenzar una nueva vida. Aunque, reconoce, no pudo alejarse del trabajo sexual porque en muchos lugares, al saber que era «esquinera», le negaban un empleo. «Me seguí trabajando. Me sentía desamparada y sola, no quería seguir con el mismo maltrato; me dije: ‘si ya estoy aquí, mejor me sigo’. Se me hacía difícil tomar una decisión y me quedé trabajando», aunque ahora sin rendirle cuentas a nadie.

Una ley con deficiencias

En septiembre pasado se publicó el Reglamento de la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos.

Esto un año y dos meses después de que la Cámara de Diputados promulgó la Ley cuyo objetivo es establecer competencias y formas de coordinación para la prevención, investigación, persecución y sanción de los delitos en materia de trata de personas entre los gobiernos federal, estatales, del Distrito Federal y municipales.

La ley contempla reparar el daño a las víctimas de trata de personas de manera integral; establecer los tipos penales en materia de trata de personas y sus sanciones; determinar los procedimientos penales aplicables a estos delitos; establecer mecanismos efectivos para tutelar la vida, la dignidad, la libertad, la integridad y la seguridad de las personas, así como garantizar el libre desarrollo de niñas, niños y adolescentes, cuando sean amenazados o lesionados por la comisión de los delitos de trata.

Si bien el avance fue sustancial y estuvo sustentado en que México es un país de origen, destino y tránsito de las redes de trata de personas, debido a su proximidad geográfica con los Estados Unidos y Centroamérica, diversas organizaciones de la sociedad civil como Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer, las Mujeres Sexoservidoras de la calle San Pablo y Cruces del barrio de La Merced y académicos señalaron en diversos foros una deficiencia: esta ley no contempla la existencia del trabajo sexual e involucra a todo tipo de actividad sexual remunerada en el delito de trata, lo cual provoca que las mujeres trabajadoras sexuales independientes sean vulnerables ante las autoridades y las redes de trata que las extorsionan.

Greta, integrante del colectivo, quien prefiere salvaguardar su identidad detrás de un antifaz, señaló durante el foro «La prostitución y su problemática» que hoy en día, para las autoridades delegacionales y los cuerpos policíacos, el hecho que haya tres o más personas juntas en una esquina implica «delincuencia organizada», lo cual provoca que sean víctimas de constantes detenciones arbitrarias.

Este hecho ha provocado algunas modificaciones en su vida cotidiana, pues algunos hoteleros ya no se arriesgan a rentarles un cuarto para cambiarse de ropa o pasar la noche, temerosos de que en un operativo «anti trata» los vinculen con una red de tratantes.

Ahora, Greta y sus compañeras buscan un rincón en la calle para poder cambiarse de ropa, en algunas ocasiones a la vista de muchas personas, y un lugar para dormir o descansar sin ser molestadas, donde puedan estar seguras.

Regular para proteger

Para la filósofa argentina Patricia Britos, el trabajo sexual consiste en la oferta de servicios sexuales a cambio de dinero y es un servicio que pueden brindar mujeres, hombres y personas transexuales o travestis.

En entrevista con Letra S, la académica de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina, explicó que la denominación de la oferta de servicios sexuales varía con base en la perspectiva feminista desde la que se aborde la situación.

Para las llamadas abolicionistas y prohibicionistas, las mujeres dedicadas a esta actividad están en «situación de prostitución», es decir, no tuvieron elección y anhelan otro tipo de vida. En otras palabras, se presupone que estas mujeres confían en que podrán salir de la situación que las obliga a prostituirse. En el fondo está la idea de que los hombres siempre se aprovechan de las mujeres y las humillan al tener sexo con ellas sólo por dinero.

En cambio, para la autora del artículo ¿Por qué la prostitución debe ser un trabajo sexual?, las conocidas como regulacionistas conciben esta actividad como un trabajo y reclaman el derecho a disponer del propio cuerpo en forma autónoma y libre. Por ende, el término «trabajo sexual» contiene una ideología muy profunda fundamentada en la independencia de la persona para decidir sobre su cuerpo.

El reclamo de las trabajadoras sexuales es que se reconozca la actividad como un trabajo igual a cualquier otro para poder gozar de los derechos de cualquier trabajadora: seguridad social, jubilación y protección por parte del Estado.

La experta en filosofía y ciencia política considera importante diferenciar el trabajo sexual, la explotación sexual y la trata. Basada en la propia percepción que tienen las mujeres dedicadas al sexo comercial, la filósofa plantea que la trabajadora sexual es la mujer que ofrece servicios sexuales y no se siente víctima sino que ha llegado a esta actividad voluntariamente.

En contraste, señala que la mujer tratada es la que termina privada de su libertad y ejerciendo la prostitución porque fue engañada (creyendo que iba a realizar otro tipo de tareas) y trasladada desde su país o provincia de origen a otro lugar que desconoce donde se le secuestra (se le droga y se le coacciona).

Con el pretexto de proteger a las mujeres y niñas de la trata para explotación sexual, hay un fenómeno mundial que consiste en perseguir a las trabajadoras bajo el argumento de que es por su propio bien. Incluso, comenta, se les clausuran los lugares de trabajo y se les deja sin recursos económicos; a veces, se les saca de su propio hogar porque lo usan para servicios sexuales.

Para la docente de la universidad argentina, en caso de reconocerse el trabajo sexual no sólo se estarían cubriendo las necesidades de las y los trabajadores sexuales, quienes poseerían documentos para avalar la legalidad de su actividad económica, sino que se lograría un cambio sustancial equivalente a pasar de una época donde existía la «ley seca» a otra donde las autoridades constatan si el local que vende alcohol cumple con los permisos.

«Hoy en día se está clandestinizando el trabajo sexual y esto atenta contra la seguridad de las trabajadoras como también contra la salud pública. No tenemos acceso a estas mujeres porque están obligadas a esconderse; por lo tanto, no hay posibilidad de saber si se están cuidando contra al VIH u otras infecciones de transmisión sexual. Tampoco podemos educarlas en sus derechos y eso es lo peor», recalcó.

Sin entregar cuentas a nadie

El bullicio de las calles de la zona centro de la ciudad acalla las decenas de historias de mujeres que son supervisadas todo el tiempo y trasladadas de un lugar a otro, en la ciudad y en el área conurbada, para ofrecer sus cuerpos.

La historia de Suspiro no es la única, aunque es una excepción porque no rinde cuentas a nadie. Aunque ella misma reconoce que otras mujeres son «taloneadas» todo el tiempo, algunas otras son golpeadas constantemente por sus padrotes e incluso, en días recientes, una fue asesinada tras discutir con el padrote que ya no quería darle dinero.

Para Suspiro, la vida pudo haber sido muy diferente si no hubiera sido traída por su novio con mentiras. Probablemente nunca hubiera vendido su cuerpo. A pesar de reflexionar constantemente sobre eso, afirma que no se avergüenza de su trabajo porque es digno como cualquier otro y lo hace porque tiene necesidades que subsanar, igual que cualquier otra persona.

Por eso, no le parece justo que las patrullas pasen por los lugares donde trabaja y les digan «pinches putas» por el altavoz, o que la opinión de la gente sea que ellas tienen una vida fácil porque sólo abren las piernas y ya. Para ella, este trabajo no es fácil porque hay que enfrentarse a la discriminación y la etiqueta de que «nadie confía en ti por ser esquinera», además de que cuando sufren agresiones por parte de los clientes, la policía los deja libres con el argumento de que el infractor se defendía «del asalto de las prostitutas».

Los abusos no son novedad para Suspiro. Desde que se independizó la han querido extorsionar. Tras varios años de sufrir por su cuenta, se agrupó con algunas compañeras para defenderse de los clientes golpeadores, de las autoridades delegacionales, de los policías y de los padrotes. También aprendió que su trabajo era libre e íntimo. «No tengo que hacerle caso ni darle dinero a nadie porque yo soy la que aguanta el riesgo, las manoseadas y los piquetes«.

*Publicado en el número 208 del Suplemento Letra S en la versión online del periódico La Jornada el jueves 7 de noviembre de 2013.

http://www.notiese.org/notiese.php?ctn_id=7132

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Las sanciones hacen caer en picado la prostitución de carretera

La presión policial aleja a las meretrices a 50 metros de las vías principales

Una prostituta en la N-II a su paso por Tordera (Maresme). / PERE DURAN

La presencia de prostitutas en las carreteras catalanas ha descendido casi un 60%, tanto en las vías de titularidad estatal como en las de la Generalitat y la Diputación, donde desde hace un año que se aplica la normativa que permite multar a prostitutas y a sus clientes.  El descenso es atribuible, según el departamento de Interior, a las sanciones de la policía en las vías autonómicas.

Sin embargo, en la N-II, donde los agentes no pueden multar pero si levantar acta, el descenso se atribuye a las obras, a la desaparición de los camiones —que desde abril tiene prohibida la circulación— y a la presencia policial. Pero la crisis también afecta.

En el primer año de aplicación de la denominada Operación Voral, el Servei Català de Trànsit (SCT) ha puesto 1.061 multas de las que por el momento sólo ha cobrado 30 y ha levantado casi 300 actas en vías estatales. Ahora ya no multan ni levantan actas porque las meretrices se han ubicado a unos 50 metros de las vías. Algunas de ellas explican que la policía les dijo que alejándose esta distancia de la calzada no tendrían motivo para actuar.

El perfil de la trabajadora sexual en las carreteras de Girona es una chica de entre 20 y 35 años procedente de Rumania y Bulgaria, sin pareja, con hijos pequeños y que abandonó un trabajo poco cualificado para venir a España. Una vez aquí dijo a su familia que trabajaba en la restauración.

La realidad es otra. Bajo mini tangas, bikinis o vestidos sedosos de colores chillones, esperan a pie de carretera que algún cliente pare y les dé 20 euros por una felación o 30 por un “completo”. Si piden 40 euros “se van”, aseguran. Este es el caso de Ana María. Hace sólo una semana que está en Girona. Se instaló en Figueres, pero “el primer día me multaron y decidí venir aquí”, a la N-II en Tordera (Maresme). Sobre unos zapatos satinados de 10 centímetros, Ana María, con los hombros quemados por el sol, quiere probar fortuna en su metro cuadrado, pero sólo tiene unos tres clientes diarios, y cree que ellos “tienen miedo de la policía”.

En las vías estatales, como la N-II, se han levantado 288 actas

También en la N-II, unos kilómetros más al norte está Asha, una búlgara curtida de pelo rubio: “Yo de aquí no me voy”. Tiene 30 años y hace 12 que ofrece sus servicios en el mismo lugar. Está contenta porque tiene clientes fijos: «Si no les conozco no hago nada, por seguridad”. Reconoce que paran menos coches. Nunca le han levantado un acta, aunque la policía aparcó varios días junto a ella para convencerla de que se fuera. “Querían convencerme para que me fuera, pero ellos ya no vienen y yo sigo aquí”, mantiene con sonrisa pícara. Ahora trabaja, como todas, en un camino a unos 50 metros de la N-II, en un camino en el que los mossos, como en tantos otros, pusieron una cinta de precinto policial para dejar huella de paso. “Trabajo sola, pero hay muchas que tienen miedo y están de dos en dos”.

A pesar de la presencia de una decena de chicas en sus sillas en la N-II entre Tordera y unos 10 kilómetros más al norte, la imagen de la carretera dista mucho de la de un año antes, cuando ocupaban gran parte del arcén de la vía separadas por escasos metros. Desde Interior han contabilizado en Girona una gran disminución. De las 109 prostitutas que tenían censadas en junio del año pasado se ha pasado a las 40-45 de este, teniendo en cuenta un ligero repunte en verano.

“Hacía unos diez servicios al día; ahora solo cuatro o cinco”

Este descenso se percibe fácilmente en las vías de titularidad autonómica. Entre la salida 5 de la autopista y l’Escala, lugar donde eran habituales, ya no hay, y de la quincena que podían encontrarse en la C-260 entre Figueres y Roses antes de la aplicación de esta medida punitiva, se ha pasado a media docena. Cristina, que está en una de las rotondas de Castelló d’Empúries, es una rumana morena con mucho sentido del humor que reconoce que la han multado “muuuuuuchas veces”, a ella y a sus clientes, “pobrecitos, que pena, —dice sonriendo— uno pagó 300 euros en mano”. La clientela le ha bajado mucho, “hacía unos 10 servicios diarios y ahora solo 4 o 5”. Aunque la han multado muchas veces, no ha pagado nunca “porqué ya no vivo en mi antigua dirección”. Asegura que “el cliente al que pillan no vuelve”, pero también que su clientela es fija.

El director de los servicios territoriales de Interior en Girona, Albert Ballesta, explica que el procedimiento de este tipo de sanciones “es muy complicado porque aplica la normativa de carreteras y el régimen sancionador general”. En las vías estatales, como la N-II, paraíso de la prostitución en tierras gerundenses, se han levantado 288 actas. Con estos resultados, el SCT ha conseguido recaudar, a 2.000 euros cada expediente, un total de 60.000 euros. Por provincias, en Barcelona se pusieron 613 denuncias, 349 en Girona, en Tarragona 94 y sólo 4 en Lleida. Los datos muestran que el 59,5% de los multados son extranjeros y el 23,7% tiene permiso de residencia.

Cristina: “Me han multado “muchas veces, a mi y a mis clientes, pobrecitos”

En las comarcas gerundenses, Ballesta asegura que “la presencia policial en días puntuales ha funcionado tan bien como las sanciones”. A diferencia del resto de Cataluña, donde se han multado más prostitutas, el director de Interior asegura que en Girona, se ha sancionado más a los clientes, en un 60%, “porque vimos que si haces desaparecer la demanda, cae la oferta” y mantiene, con un punto de orgullo, “nos ha dado buenos resultados. Aquí existe cierta moralina o punto moral que hace que un cliente de la provincia que sea pillado una vez, no vuelva”, apunta. Además, también asegura que solo pagan los clientes y que para evitar que la sanción llegue a sus casas, “muchos de ellos lo hacen efectivo en el mismo lugar y también hemos detectado que gran parte dan una dirección diferente de la del carné de conducir”.

Ballesta reconoce que la normativa establece que si no hay afectación viaria, lo que está determinado a partir de 50 metros de distancia del eje de la vía, no se puede multar ni levantar acta. No obstante, se muestra convencido que “no ha sido la policía la que da estas explicaciones a las meretrices”.

Por su parte, los agentes de Extranjería de la Policía Nacional también realizan periódicamente controles a las chicas para tomar los datos a las nuevas, comprobar que todas tienen los papeles están en regla, y tener al día su censo. Normalmente, todas ellas se encuentran en situación legal en el país, teniendo en cuenta que proceden en más de un 90% de Rumania y Bulgaria, países de la Unión Europea. El objetivo principal de los agentes, explica el inspector jefe de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras en Girona, Antonio Bragado, es que “en una de estas visitas rutinarias alguna de las chicas se atreva a denunciar que es víctima de una red que la explota y podamos detener a sus responsables para llevarlos delante de la justicia”.

 

Cámaras para La Jonquera

El contrapunto a esta situación es La Jonquera (Alt Empordà). En esta localidad fronteriza es muy difícil actuar contra la prostitución. La Jonquera tiene en la actualidad unas 40 prostitutas censadas, aunque a diario contabilizan unas 25 en activo. El descenso puesto de manifiesto en el resto de puntos del territorio no ha llegado a esta localidad.

Fuentes de Interior aseguran que estas chicas cada vez actúan “de una forma más agresiva”, se sitúan a pie de carretera, o en las entradas de los aparcamientos, ofreciendo sus servicios a los conductores. Uno de los proyectos que el ayuntamiento de la Jonquera pondrá en marcha tan pronto como la burocracia lo permita, serán las cámaras de video-vigilancia que el Consistorio pidió a principios de año al departamento de Interior poder instalar para combatir las diferentes actividades delictivas y la prostitución en la vía pública.

Estas cámaras, que ya están presupuestadas, se instalarán en la N-II a su paso por el municipio y en otros puntos conflictivos como los aparcamientos privados y públicos de camiones, polígonos industriales o la zona de tienda de Le Pertus.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/08/10/catalunya/1376161227_817710.html

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El maldito Estado le dio a él el poder: asesinato de una trabajadora sexual sueca

 por  CATY SIMON, 16 de julio de 2013

http://titsandsass.com/the-bloody-state-gave-him-the-power-a-swedish-sex-workers-murder/

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Petite Jasmine (Foto via su página de Facebook, cortesía de Rose Alliance)

El viernes pasado, la organización de defensa de los derechos de lxs trabajadorxs sexuales Rose Alliance lanzó el siguiente comunicado en Facebook: 

Nuestra compañera y miembro de la directiva, fiera activista y amiga, Petite Jasmine, fue brutalmente asesinada ayer (11 de julio de 2013). Hace varios años, perdió las custodia de sus hijos al considerarse que no reunía las condiciones para ser una buena madre por ser trabajadora sexual. La custodia de los hijos fue adjudicada a su padre, a pesar de que había cometido abusos contra Jasmine. A ella le dijeron que no sabía lo que era bueno para ella misma y que estaba “romantizando” la prostitución, que no tenía comprensión de las cosas y no se daba cuenta de que el trabajo sexual era una forma de autolesionarse. Él la amenazó y la acosó en numerosas ocasiones, sin que nunca se le ofreciera a ella ningún tipo de protección. Ella combatió contra el sistema  a lo largo de cuatro procesos judiciales y por fin había comenzado a volver a ver a sus hijos. Ayer, el padre de sus hijos la mató. Ella siempre dijo: “Incluso aunque no consiga recuperar a mis hijos, me aseguraré de que no le vuelva a ocurrir lo mismo a ninguna otra trabajadora sexual”. Nosotras continuaremos con su lucha. ¡Justicia para Jasmine! 

La coordinadora de Rose Alliance, Pye Jakobsson, ha tenido la amabilidad de responder a Tits and Sass algunas preguntas acerca de la lucha de Jasmine con el Estado y su asesinato.

Caty Simon: Para empezar, ¿puedes decirnos algo acerca de cómo conociste a Jasmine Petite y qué trabajo hacía para Rose Alliance?

Pye Jakobsson: Jasmine contactó conmigo hace unos tres años, inmediatamente después de que el consejo local se hiciera cargo de la custodia de sus chicos. Buscaba ayuda y le habían aconsejado que contactara con nosotras. Su activismo se centraba sobre todo en su propia situación y otras como la suya, además de un montón de cosas acerca del Modelo Sueco.

Caty: El Modelo Sueco penaliza a los clientes de las trabajadoras sexuales en Suecia. ¿Cómo afecta eso a las trabajadoras sexuales de allí?

Pye: El principal resultado general es el aumento del estigma. Los resultados prácticos tienen que ver con la persecución de los clientes por parte de la policía. Las trabajadoras sexuales de calle han perdido el valioso tiempo de valoración que necesitan antes de montarse en el coche de un cliente [porque los clientes están demasiado nerviosos por la posibilidad de ser detenidos para detenerse y hablar.—ed.]   Además, los clientes tienen mayor control y pueden decir, “No vayamos a tal lugar, yo sé de uno mejor que la policía no conoce”. La policía busca también a las trabajadoras de pisos, intentando pillar a sus clientes. Esto significa que de lo que se trata ahora es de hacer que los clientes se sientan lo suficientemente seguros para venir a vernos, en lugar de preocuparnos de nuestra propia seguridad. Además, las leyes contra el proxenetismo nos obligan a trabajar solas. También es ilegal alquilarnos locales. Muchas trabajan en su casa, y si el casero se entera está obligado a echarte. De forma que quieren salvarnos, pero nos castigan hasta que deseemos ser salvadas. Y si decimos que queremos ser “salvadas”, todo lo que ofrecen es terapia [en lugar de alternativas económicas—ed.]

Caty: ¿Puedes decirnos algo más de la batalla de Jasmine por la custodia de sus hijos? En la declaración de Rose Alliance en Facebook escribís que la habían dicho que estaba enferma por no admitir que su trabajo era una forma de autolesionarse y que dieron la custodia de los chicos a su ex por ser ella trabajadora sexual, a pesar de que había denunciado que él abusaba de ella.

Pye: Ella tenía hijos con el mismo hombre que abusaba de ella, sobre todo de forma verbal, aunque había sido sentenciado por violencia física hacía doce años. Ya se habían separado cuando nació el segundo hijo (los niños tienen ahora uno cuatro y otro cinco años). Así que habían compartido la custodia del mayor y luego ella tuvo en exclusiva la custodia del menor. Ella hacía trabajo sexual para poder estar en casa con sus hijos, pero sólo unos meses después de empezar a trabajar, un familiar suyo llamó a los servicios sociales para hacerles saber que estaba vendiendo sexo. El familiar llamó también al padre de los chicos, que llamó también a los servicios sociales, diciendo que llevaba clientes a casa, etc. La verdad es que sólo trabajó en Estocolmo, a una hora de la ciudad en la que vivía.

Los servicios sociales hicieron una recuperación de emergencia de los chicos, arrancándoselos de los brazos unas pocas horas después de la llamada telefónica, y después comenzaron una investigación. Se los entregaron al padre de inmediato. Durante la investigación de sus habilidades como progenitora, le dijeron que le faltaba comprensión del daño que causaba su trabajo sexual, etc., etc. Para que una investigación tal sea válida tiene que ser finalizada, y después puede ser recurrida. Nunca se finalizó, porque el padre solicitó la custodia durante el curso de la investigación. Hubo cuatro juicios para decidir la custodia, de los que los tres primeros fueron en gran parte una repetición uno de otro. Jasmine nunca fue considerada como madre no apta. Consiguió la custodia compartida, pero su ex se negó a dejarla ver a sus hijos. En el tercer juicio el juez le dio a ella la custodia compartida, pero señaló que era un problema que ella no se diera cuenta de que el trabajo sexual es “una forma de autolesión”.

Caty: O sea, que el juez la acusó básicamente de “falsa conciencia”, la forma como las feministas radicales invalidan continuamente las experiencias de las trabajadoras sexuales.

 

Pye: Sí. En cualquier caso, esto ocurrió hace dos años, y se suponía que ella comenzaría a ver a sus hijos poco a poco, cada dos semanas. Al comienzo, había una persona de contacto para supervisar. Sólo los vio unas pocas veces. Después, el padre se quejó de la persona de contacto. Y eso fue lo que siguió haciendo. Amenazó y escupió en la cara a un trabajador social y agarró a otro por el cuello y siguió negándose a dejarla ver a los niños. En una situación normal, si un padre no coopera de forma persistente con el acuerdo de custodia, el otro padre consigue la custodia plena.

El cuarto juicio fue en febrero. De nuevo fue considerada una buena progenitora, pero el tribunal decidió que ella había perdido el contacto con los niños y le concedió a él la plena custodia.Tras este juicio, la única opción que quedaba era el recurso al tribunal supremo. El juzgado de apelación, Hovrätten, sólo admite casos que podrían cambiar la ley, que podrían cambiar la práctica legal, y raramente admite casos de custodia. Pero la dieron cita para un juicio este otoño.Durante los dos últimos años, los servicios sociales se dieron cuenta de su error y trataron de enmendarlo, así que también ayudaron. Lo que permitió que tuviera reuniones con sus hijos. Era su idea que en la primera reunión estuviera presente un profesional para ayudarla a reconectar con ellos, ya que en aquel momento hacía un año y medio que no les veía. Primero tuvo algunas reuniones con su hija, y el martes pasado había tenido la primera con su hijo. En la reunión con su hijo él la mató y apuñaló al trabajador social que estaba presente. Se juntaron en el autobús que les llevaba a la reunión, y allí comenzó la lucha. Se suponía que los servicios sociales la llevarían a ella para evitar que estuvieran juntos en el mismo autobús, pero fallaron ese día.

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Petite Jasmine (foto via su página de Facebook, cortesía de Rose Alliance)

Caty: Durante todo este tiempo, a pesar de que Jasmine había informado de que su ex abusaba de ella y a pesar de que éste había asaltado físicamente a un trabajador del caso ¿nunca fue el ex sancionado por su violencia?

Pye: La policía dice que no había amenaza previa contra ella. Sin embargo, él fue condenado por algunas de sus conductas. Ella informó a los servicios sociales (no a la policía, y sabemos por qué) de lo que le estaba ocurriendo (acoso y amenazas). Es la razón por la que en el último juicio los servicios sociales testificaron a favor de ella. Es una locura. Si ella no hubiera sido trabajadora sexual de ninguna forma habría podido él seguir adelante con todo lo que hizo, y además conseguir la custodia exclusiva.

Y el trabajo sexual estuvo presente en los juicios también. En su blog, ella contestó a la pregunta estándar (¿querrías que tu hija fuera trabajadora sexual?) escribiendo lo siguiente: “Mis hijos pueden ser de mayores lo que gusten y yo les apoyaré a rajatabla. Si eligen el trabajo sexual, les advertiré del estigma…” Etc. Esto fue luego usado ante el tribunal para decir “Está animando a sus hijos a convertirse en trabajadores sexuales”.

Caty: Así que Jasmine no informó a la policía de las amenazas y acoso de su ex a causa de la actitud putofóbica de ésta, aunque eventualmente los servicios sociales se convirtieron en sus aliados.

Pye:  Los servicios sociales se convirtieron en aliados sólo al final. Fueron horribles durante años y fueron los que empezaron esta mierda. Sólo se convirtieron en aliados después de que se dieran cuenta de lo incorrectamente que se habían portado. Además, ella presentó una queja contra ellos ante el Consejo de Salud y Bienestar, lo que también influyó en su conducta. Y debo enfatizar que los servicios sociales son MUCHO peores que la policía en Suecia. Realmente no confiamos en ellos. El Estado de servicio social es un Estado que funciona “salvando” trabajadoras sexuales.

Caty: Para resumir, ¿cómo piensas que el modelo sueco y las actitudes que genera en el gobierno sueco hacia las trabajadoras sexuales contribuyeron a su asesinato?

Pye: Estoy SEGURA de que el estigma y el prejuicio adicionales fabricados por el modelo sueco jugaron un papel principal en toda esta historia. Él la mató, pero el maldito Estado le dio a él el poder para pensar que podría hacerlo.

Caty: Para empezar, él nunca habría tenido la custodia de sus hijos de no haber sido ella trabajadora sexual.

Pye: En efecto. El Estado le quitó a ella sus hijos y se los dio a su asesino. Este es el resumen de todo.

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Una protesta contra la violencia transfóbica y homofóbica en Kusadasi, Turquía, este viernes, en memoria de Dora Oezer, una trabajadora sexual trans de 24 años asesinada a comienzos de la semana pasada. (Foto por AP Photo/Vadim Ghirda) 

Caty: Lo que yo entiendo es que el modelo sueco anima al Estado a ver a las trabajadoras sexuales como víctimas, y cualquier trabajadora sexual que no se perciba a sí misma de esa manera es porque debe estar ofuscada. Así, que el Estado vio a Jasmine como psicológicamente enferma porque ésta no estuvo de acuerdo con el punto de vista de aquél acerca de su trabajo —y, en consecuencia, decidieron que no era una madre apta. ¿Es correcto este análisis?

Pye: Tú lo has dicho. Ellos nos llaman, básicamente, inestables mentales, desde el momento en que el trabajo sexual se reconoce como una forma de autolesión.

Caty: ¿Qué les pasará ahora a los niños de Jasmine? ¿Ha sido detenido el padre y acudirá a su juicio Rose Alliance?

Pye: Los niños están en el sistema de protección de menores. La madre de Jasmine está pidiendo su custodia, pero nunca se sabe. El padre fue detenido y nosotras asistiremos al juicio si podemos, pero dudo que nos lo permitan. Normalmente hacen estas mierdas a puerta cerrada.

Caty: Muchas gracias por dedicarnos este tiempo en unos días en los que tienes que estar horriblemente ocupada y apenada. Sólo una última pregunta: ¿qué pueden hacer lxs trabajadorxs sexuales en todo el mundo para honrar la memoria de Jasmine?

Pye: Yo pienso que lxs trabajadorxs sexuales de todo el mundo están haciendo ya lo que hay que hacer. En Europa, hubo manifestaciones en muchas ciudades esta semana. También hemos perdido una trabajadora sexual turca el martes. Creo que el caso de Jasmine dice mucho. Un loco que mate al azar es difícil que haga algo parecido (aparte de cosas a largo plazo). Pero el caso de Jasmine tiene poco que ver con un lunático y mucho que ver con la discriminación y el estigma estructurales, y todas nosotras podemos hablar de esto ya que todas y cada una de nosotras lo ha sufrido.

 

Dora Oezer, una mujer trans trabajadora sexual de 24 años, fue asesinada el martes. El viernes hubo en su ciudad una protesta de más de cien personas contra la violencia transfóbica. El Comité Internacional por los Derechos de lxs Trabajadorxs Sexuales en Europa esta llamando a todas las organizaciones de derechos de lxs trabajadorxs sociales que lo integran a planificar protestas para pedir justicia para Jasmine y para Dora el día 19 a las 3 de la tarde. Una acción particularmente grande está siendo organizada en Londres.

http://elestantedelaciti.wordpress.com/2013/07/17/el-maldito-estado-le-dio-a-el-el-poder-asesinato-de-una-trabajadora-sexual-sueca/

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«Me prostituyo porque todos tenemos derecho a comer y no hay otra opción»

Isabel, trabajadora sexual en Valdelagrana, expresa su sentir y el de sus compañeras hacia la norma del Ayuntamiento que les prohibe ejercer en la calle

«Me prostituyo porque todos tenemos derecho a comer y no hay otra opción»

Isabel, de 44 años, tiene a su madre y a su hija en Rumanía, a las que envía dinero todos los meses. | LOLA RODRÍGUEZ

«Ellas lo saben, yo no me escondo. Ya soy mayor como para esconderme». Isabel, de 44 años, lleva ocho trabajando como prostituta en El Puerto. Llegó de Rumania para ganarse la vida y ayudar a su madre, a la que no ha visto desde entonces, y a su hija, que sí suele visitarla en verano. Trabaja para sí misma, no está bajo el yugo de ningún proxeneta, y asegura que las compañeras que ofrecen sus servicios en Valdelagrana, como ella, tampoco.

Isabel es la más veterana de un grupo que no llega a las diez mujeres, y como tal quiere expresar su opinión sobre la Ordenanza Municipal de Convivencia de El Puerto, en vigor desde el pasado mayo, que prohibe el ejercicio de la actividad sexual en la vía pública. Algo que las perjudica de lleno a ellas, aunque de momento no ha habido ningún caso que haya derivado en multa. Éstas pueden alcanzar los 3.000 euros, también para los clientes. A las inclemencias de trabajar en la calle les suman ahora el temor a ser sancionadas.

«No estoy de acuerdo con esa norma porque todo el mundo tiene derecho a comer aunque sea un trozo de pan. Yo no tengo otra opción, no hay trabajo, no hay nada. Hay chicas sudamericanas que están trabajando como criadas, internas en las casas, por 200 o 300 euros la que más. Con eso no se puede vivir, ni mandar dinero a casa».

De criada a prostituta

Ella misma comenzó así, sirviendo, cuando llegó de Rumania. Pero al poco tiempo la despidieron y no encontró otra salida que la prostitución, por la urgencia de mantenerse en España y enviar dinero a su familia. Dice que sus compañeras están en la misma tesitura.

En sus inicios tenía la trasera de la estación como punto de encuentro con sus clientes. Después de un tiempo lo cambió por Valdelagrana. Solo trabaja de día. Suele llegar sobre las diez de la mañana y se marcha a las ocho de la tarde. «Nunca me ha gustado arriesgarme. Y la noche es más peligrosa. Si ese día no hago nada, pues nada, me vuelvo a casa igual. No me complico la vida y pienso que mañana será mejor». Asegura que no hay problemas con el vecindario, pese a que la asociación vecinal denunció recientemente que había más trasiego de clientes.

«Eso no es cierto. No hay más clientes, sino todo lo contrario. Y nosotras estamos en un lugar apartado en el que no molestamos a nadie. Cuando llega un cliente, entramos en el pinar, no pasamos por delante de las casas. De hecho, los vecinos, cuando pasan, no nos dicen nada. Solo hay una vecina que insiste en hacernos fotos cuando estamos con los clientes. Pero con los demás no hay problemas. Y vamos a la gasolinera, compramos y todo bien. La Policía pasa de vez en cuando, para y nos pregunta qué tal estamos y qué tal el trabajo». Pese a que la crisis se ha dejado notar bastante en el bolsillo de los clientes y ahora es aún más complicado ganarse la vida como prostituta, Isabel sigue adelante.

150 euros para enviar a casa

Unos días con más, y otros con menos, pero con lo suficiente para pagar el alquiler, alimentarse y enviar parte de lo que gana a los suyos. Lo que se puede permitir, como mucho, son 150 euros al mes, que ayudan a mantenerse a su madre, anciana y con achaques de salud, y a su hija, que ha estudiado una carrera universitaria y ahora trabaja en un bar. En Rumania, las cosas no están mucho mejor. «Allí llevamos en crisis toda la vida. Si aquí estamos mal, allá es mucho peor».

Apoyadas por la asociación Pro Derechos Humanos de El Puerto, que les prestan asesoramiento jurídico y sanitario, Isabel y sus compañeras conocieron las intenciones del Ayuntamiento en una reunión en la que les presentaron el borrador de la ordenanza ya elaborado. Señala que apenas tuvieron opción a hacer sugerencias, o todas las que plantearon no fueron tenidas en cuenta. «¿Dónde nos podemos ir a trabajar? Dime tú, ¿dónde?. ¿A San Fernando? En San Fernando solo hay yonkis que pretenden pagarte cinco euros por un servicio? En El Puerto no hay otro lugar donde podamos trabajar en estas condiciones. Nos vienen clientes de Cádiz, Jerez, Sanlúcar, Chiclana y hasta Sevilla».

Sevilla, Madrid o Barcelona no están entre sus planes. «Yo ya no tengo veinte años. No conozco a nadie allí, hay mucha droga. Yo solo quiero trabajar tranquila el tiempo que me quede aquí». Porque, eso sí, tiene claro que cuando cumpla los 50 dejará la calle y regresará de vuelta a su país. «Ya no tendré edad para estar así. Quiero volver a Rumania, y que me mantenga mi hija!», dice entre risas.

http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20130414/el-puerto/prostituyo-porque-todos-tenemos-20130414.html

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Más de un millar de personas ejercen la prostitución en Gipuzkoa

LA MAYORÍA OFRECE SUS SERVICIOS EN PISOS Y CLUBES DE DONOSTIALDEA Y BIDASOA

Medio centenar de asociaciones y trabajadoras del sexo del Estado participan hoy en unas jornadas en Donostia

Una prostituta, calzándose los zapatos en la habitación de un piso.

Una prostituta, calzándose los zapatos en la habitación de un piso. (Archivo)

Laura Gómez Directora de Igualdad de la Diputación Josebe Iturrioz Coordinadora de las jornadas

DONOSTIA. Resulta imposible saber con exactitud cuántas personas ejercen la prostitución en Gipuzkoa, pero las asociaciones y profesionales que trabajan con ellas cifran el colectivo en «más de un millar de personas». Aukera, el servicio de apoyo y atención a este colectivo, trabaja directamente con 600 mujeres, principalmente en Donostialdea y Bidasoa. La mayoría de ellas ejerce en pisos y clubes, ya que una de las particularidades del territorio es que apenas existe prostitución de calle. Como consecuencia, solo en Donostia se contabilizan 75 pisos en los que se ofrece sexo a cambio de dinero.

Entre hoy y mañana, medio centenar de prostitutas y asociaciones estatales que trabajan en su favor analizarán esta realidad en las jornadas Nosotras/ Gu Gaitun que se celebrarán en la Facultad de Derecho de la UPV/EHU de Donostia. Durante dos días, se sumergirán en el mundo del trabajo sexual y conocerán la realidad del mismo a través de los testimonios de las propias trabajadoras.

Por primera vez, las prostitutas tomarán la palabra en unas jornadas de carácter estatal para expresar sus objetivos y reivindicaciones, prestando especial atención a sus condiciones laborables.

«Es importantísimo hablar de los derechos fundamentales en el mundo del trabajo sexual porque las personas que trabajan en este sector ven constantemente violados sus derechos», argumentó la directora de Igualdad de la Diputación de Gipuzkoa, Laura Gómez, una de las impulsoras de las jornadas junto con las responsables de Aukera, Sonia Vega, Amaia Las Heras y Shandra Martínez.

Tal y como explicaron, este encuentro servirá para analizar la situación de este colectivo y crear nuevas alianzas para apoyar a las trabajadoras sexuales. Además, analizarán los efectos que está teniendo la crisis en este colectivo y el debate que existe entre la abolición y la regularización de esta actividad.

Como informó la coordinadora de las jornadas, Josebe Iturriotz, la mayoría de las instituciones se decantan por la primera vía y aprueba ordenanzas cívicas que regulan los espacios públicos «con el objetivo de sacar a las putas de las calles». Y ello, advirtió, «criminaliza» al sector y «empeora» las condiciones de trabajo de las empleadas del sexo. «Es totalmente contradictorio porque, por un lado, se prohíbe una actividad y por otra, la sociedad la sigue demandando», apostilló.

En este sentido, la directora de Igualdad apostó por aparcar este modelo y «regularizar» el sector, a fin de mejorar las condiciones sociales, económicas y laborales de las personas que ofrecen sexo por dinero. «Es imprescindible acabar con la estigmatización de las prostitutas», afirmó.

CONFERENCIAS Las jornadas, asimismo, prestarán atención a las consecuencias que están teniendo en el sector los recortes aplicados por el Gobierno de Madrid. Porque, como indicaron, las prostitutas quedan fuera de los servicios sanitarios debido a que su actividad no se encuentra regulada como actividad laboral. «Esta situación las deja desprotegidas, acarreando un riesgo físico, mental y de salud», afirmó Gómez.

Las jornadas Nosotras/Gu Gaitun contarán con la participación de la profesora de la UPV/EHU Sylvia Gay y la trabajadora sexual y licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, Montse Neira. La primera centrará su intervención en los Derechos laborables y de ciudadanía de las prostitutas y la segunda, en las Diferentes realidades y los retos de este sector.

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2012/10/19/sociedad/euskadi/mas-de-un-millar-de-personas-ejercen-la-prostitucion-en-gipuzkoa

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Prostitución «Vivimos en una sociedad en que la identidad y el reconocimiento vienen por tu trabajo»

La remodelación de la ley y el endurecimiento de las penas por la prostitución callejera en Barcelona, crea controversia. ¿Cuál es el resultado de esconder la miseria? Quizá, que se miserice aún más

Sexo en plena calle (Boquería de Barcelona)

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Sexo en plena calle (Boquería de Barcelona)

El pasado 1 de agosto entraba en vigor la ordenanza de civismo que endurece y prohíbe la prostitución callejera, que se aprobó días antes (25 de julio) en el pleno del Ayuntamiento de Barcelona, con los votos a favor de CiU y PP.

Para las trabajadoras sexuales de la ciudad condal la sanción será de 100 a 300 euros por ofrecer o aceptar servicios sexuales retribuidos en la calle y de 300,01 a 750 si se hace a menos de 200 metros de una escuela. A los clientes también les saldrá más caro. Quien pida, negocie o  tenga cualquier conducta que promueva la prostitución callejera será sancionado con 1.000-1.200 euros, y de 1.200,01 a 1.500 si lo hace a menos de 200 metros de una escuela. Si mantiene relaciones sexuales retribuidas en la calle, la multa ascenderá hasta los 3.000 euros.

 “Me parece muy mal. Su único objetivo es que no se vea a las <prostitutas> en la calle. No hay una perspectiva de derechos humanos y no les ofrecen alternativas mejores”.

Montserrat Neira ha publicado recientemente Una mala mujer: La prostitución al descubierto, el libro autobiográfico de una trabajadora sexual que lleva 22 años ejerciendo y conviviendo con la realidad social que más prejuicios acarrea. Además, es investigadora social de la prostitución en España y licenciada en ciencias Políticas y Administración. Dice que esta medida creará «más vulnerabilidad, y estar abocadas a condiciones más duras como las que imponen en los clubs (horarios, no poder elegir clientes, compartir la facturación…)». Además, añade: «Ahora, las ongs las tienen controladas. Si están relegadas a ir a pisos o club, es muy difícil el acceso».

Según los informes de Guardia Civil y Policía  de 2009/2010 «no hay muchas más de 150.000» trabajadoras sexuales, dice Montse Neira. También nos remite algunos datos de interés, «según informes oficiales de los Balances del Abordaje de la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual, se han identificado como víctimas oficiales a un 15% del total de mujeres identificadas». Asegura que «la mayoría lo hace como mejor alternativa laboral, ya que permite ganar más dinero de manera mucho más rápida que miles de oficios que tampoco gustan y no son vocacionales».

«Lo prioritario es terminar con la estigmatización hacia las personas que ejercemos. La mejor vía que hay, es reconocer el intercambio de sexo por dinero como trabajo ya que muchas personas lo viven así»- dice Montse- «Todo ser humano tiene derecho a ser reconocido jurídicamente. Vivimos en una sociedad en que la identidad y el reconocimiento vienen por el trabajo».

A pesar de ello, esta trabajadora sexual, cree que la prostitución «no se puede legalizar de cualquier manera. En el trabajo sexual, ha de ser la propia persona la que ha de decidir y poner sus condiciones, jamás terceros. Sólo así, tiene sentido el trabajo autónomo o en régimen de cooperativas».

 Crisis: Aumenta la prostitución, reduce los servicios

Muchas mujeres han tenido que rebajar el precio de los servicios y algunas, incluso se han visto obligadas a practicar sexo sin preservativo por la presión de los clientes. A pesar de no haber datos oficiales fiables de la situación actual, la Unidad Central contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía aseguran que «el fenómeno se ha agudizado».  Esto se debe a que muchas mujeres que habían conseguido insertarse en el mercado laboral, han perdido su trabajo por la crisis volviendo a la prostitución.

Según datos del Comité de Apoyo a las Trabajadoras Sexuales el precio se ha rebajado a la mitad desde 2008. La crisis «aumenta las mujeres y hombres que se inician o vuelven a la prostitución. Por el contrario, la demanda ha caído muchísimo. Lo que también conlleva a que se bajen precios», dice Montse Neira, «por lo que no resulta rentable».

El diario New York Times publicó hace ya unos meses un reportaje que llevaba por título: «In Spain, Women Enslaved by a Boom in Brothel Tourism» (En España, Mujeres esclavizadas por el auge del turismo de burdel). En el que se pueden encontrar detalles como: «El número de víctimas está creciendo. Miles de mujeres se ven obligadas a trabajar, a menudo por un salario más bajo, debido a la crisis económica».

Cursos de inserción social

La ordenanza incluye que aquellas trabajadoras sexuales que hayan sido multadas, puedan conmutar la sanción participando en un curso de inserción de la Agencia por el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (Abits). Esto llevará a la activación de un reglamento que garantice la buena aplicación de estos cursos de inserción.

En el primer semestre de 2012 Barcelona impuso 143 sanciones a prostitutas y 160 a clientes, según datos de la agencia de noticias Europa Press. Desde el comienzo de la ordenanza aún no se ha puesto ninguna multa, ya que durante las primeras semanas la Agencia por el Abordaje Integral del Trabajo Sexual (Abits) explicará los cambios a las trabajadoras sexuales, y la Guardia Urbana avisará a quien solicite estos servicios de que esta práctica será duramente sancionada.

Fuentes municipales del ayuntamiento de Barcelona, del que depende la agencia Abits, aseguran que a pesar de que la prostitución «no es un fenómeno muy habitual en las calles» la modificación de ley se ha realizado «pensando básicamente en los cliente. Y para atender mejor y con más recursos a las mujeres que son la parte más vulnerable», que podrán asistir «todas las que quieran», tengan sanción pendiente o no. Además, la cosa va en serio, afirman que «a pesar de los tiempos de crisis que corren» se ha incrementado el presupuesto en un 67 %.

Medidas; En boca del sector

Montse Neira expone a Estrella Digital cuales son las medidas que, en su opinión, se deben tomar al respecto de este escabroso tema:

«La primera medida es dejar de criminalizar a la persona que se prostituye y a los clientes. Fundamental. Segundo, que las alternativas sean mucho más ambiciosas y no se ofrezcan solamente cursos de costura, de limpieza industrial, de camarera de hoteles o atención a personas mayores. Potenciar las Formación Profesional o Grados. Buscar el perfil potencial de cada persona. Dar verdaderas oportunidades«.

http://www.estrelladigital.es/espana/Prostitucion_Montse_Neira_sexual_Barcelona_Abits_0_1228077305.html

Trabajadoras sexuales se manifiestan en Barcelona

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Trabajadoras sexuales se manifiestan en Barcelona

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