Trabajadoras sexuales, víctimas indirectas de la alerta sanitaria


Informales y marginadas no entran en los planes de ayuda oficial
Enfrentan el cierre de zonas de tolerancia y los operativos policiacos

Trabajadoras sexuales de la ciudad de México informaron que debido a la contingencia sanitaria la clientela se redujo 75 por ciento. Advirtieron que pese al cierre de zonas de tolerancia en algunos estados y a las amenazas de operativos en el Distrito Federal, no abandonarán las calles porque es su único sustento.

Krizna, transgénero que realiza su trabajo en la zona de Tlapan y activista de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, aseguró que la influenza no se transmite por vía sexual y, por tanto, el gremio no debe ser perseguido; además, están trabajando con tapabocas, guantes y gel antibacterial. “La influenza se transmite por la saliva y a las trabajadoras sexuales no les gusta besar en la boca. Tampoco se pasa por sexo oral” aclaró.

Vender… los muebles

Por su parte, Irene, trabajadora sexual de la Merced, afirmó que su economía está siendo muy afectada y que “aunque corra sangre” no dejará la calle. “Un día normal gano alrededor de 600 pesos y ahora, a pesar que uso tapabocas y he tomado las medidas que nos han recomendado, vuelvo a mi casa en ceros, además tengo que pagar 150 pesos para que me cuiden a mis hijos. Por esta situación ya me he visto obligada a empezar vender mis muebles”.

Este fin de semana, las calles de la Merced están vacías, sin clientes, y aunque las trabajadoras sexuales traían en su cuello el tapabocas, eran pocos aquellos que decidían trasgredir la frontera del miedo a contraer la influenza.

Krizna dice que el miedo de los clientes no tiene base científica, ni tampoco las amenazas de los cuerpos de seguridad.

“Es erróneo implementarnos un cerco sanitario porque no tenemos relaciones sexuales en multitud ni en masa. La relación sexual es entre dos personas, entonces no sólo es ilógico reprimirnos, sino que afecta nuestra economía porque muchas mujeres viven al día, tienen hijos y no tienen quien las mantenga”.
Además, agregó, “desde que surgió la pandemia del VIH-sida, sabemos cuidar nuestro cuerpo, y si hemos aprendido a no arriesgar nuestra vida frente a un mal tan peligroso como el sida, más lo sabremos hacer ante una gripe”.

Tere es una joven que trabaja a las afueras del Metro Revolución, sostiene que así como el gobierno capitalino ayudará a los restauranteros, también tiene que ayudar a las trabajadoras sexuales ante esta crisis sanitaria.

“Con el dinero que ganamos también consumimos. Nuestro dinero también forma parte de la actividad económica, pero por nuestra propia situación de informalidad y marginalidad, no nos toman en cuenta”.

Oyuki es una joven trangénero que labora en la zona de Iztapalapa. Ella dice que muchas chicas ya no van a trabajar porque no llegan clientes. Aunque se protege con cubrebocas, dice desconfiar del origen y veracidad de esta epidemia.

El programa de salud comunitaria de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez, ha lanzado una campaña de prevención, diagnóstico oportuno y atención de la influenza humana entre trabajadoress sexuales, sus parejas y clientes.

Jaime Montejo, miembro de esta organización, informó que hasta el momento no se reporta ningún caso de infección dentro de este sector de población; sin embargo, muchas personas han tenido que abandonar su lugar de trabajo por miedo a ser detenidas en los operativos policiales.

Agregó que se han cerrado las zonas de tolerancia en varios estados y ciudades, como San Luis Potosí, Aguascalientes, Ciudad Juárez y Tijuana. La epidemia no sólo ha afectado la economía de las personas que están en las calles, sino también la de quienes trabajan en bares, cantinas o lugares de masaje ante la clausura de este tipo de establecimientos públicos.

http://www.jornada.unam.mx/2009/05/03/index.php?section=politica&article=010n1pol

Share

Foro del sexo pago

Es el primer sitio web uruguayo donde los clientes intercambian sus experiencias a través de varios foros temáticos, y las trabajadoras sexuales ofrecen sus servicios.
La necesidad de poder contar con un lugar donde conseguir información sobre el sexo pago derivó en la creación de un portal denominado Fororelax (www.fororelax.com), donde cientos de personas intercambian datos y opiniones sobre diversos temas. Es el primer sitio de estas características en Uruguay.

La temática es variada. Allí los usuarios pueden encontrar información precisa sobre los mejores lugares para contratar a una acompañante, hasta profundos debates sobre la higiene y el buen trato hacia los clientes.

En los registros de Fororelax, que datan de octubre de 2007 a la fecha, se contabiliza un total de 832 usuarios. Entre todos dejaron más de 14.200 comentarios en ese período y han creado más de 800 temas de debate.

Además, en esta página los responsables del sitio presentan algunos foros donde los usuarios pueden publicar sus experiencias.

En primer lugar, refiere a las “Casas de Masajes”, así como también a las denominadas “Chicas sin lugar” (uno de los foros con mayor actividad), donde se pueden encontrar historias y experiencias con trabajadoras que tienen un lugar de atención.

También hay referencias de “Chicas sin lugar” —que son aquellas que trabajan a domicilio y en hoteles—, así como también las que trabajan en la vía pública, experiencias con travestis y, por último, las denominadas “chicas perdidas” o aquellas que desaparecieron del mercado.

De esta forma, brindan un relevamiento general que los usuarios definen como “autentico servicio a la comunidad”.

La web, administrada por quien aparece bajo el nombre de Mr. Relax, tiene algunas exigencias. A la hora de contar una experiencia el post debe tener el nombre de la chica, lugar y hora de encuentro, tarifas y
formas de contacto.

Se puede encontrar de todo, desde seguidores de una trabajadora sexual, hasta mensajes que se encargan únicamente de hablar mal de otras.

Para la conocida empresaria del sexo, Nelly “Naná” González, dijo que no está de acuerdo con este tipo lugares que poco aportan al negocio y que muchas veces tienen el fin de “destruir”.

“Te dicen andá con fulana que es divina, y de repente te trata mal, es una cosa que no lo imaginabas. (…) Las opiniones que se puedan verter, como saben que están leyendo las opiniones, no creo que sea tonificante, todo el mundo opina distinto de todas las cosas”, señaló Naná.

Asimismo, dijo que este tipo de sitios que brindan información de prostitución callejera no tendrían que existir, ya que ella está en contra de todo tipo de actividad que sea fuera de los lugares habilitados.

“Yo no estoy de acuerdo con la prostitución callejera o de bares, me parece que zapatero a tu zapato, la prostituta tiene que trabajar en el lugar que dice la palabra, prostíbulo, prostíbulo sale de la prostituta y ahí va todo enrabado. No considero que la mujer que trabaje de camarera pueda o no ser prostituta, eso es un tema. Hay problema de oferta y demanda, las personas que están en la calle trabajando de prostitutas o los taxi-boy o lo que sean es porque ya tiene trabajo, si están es porque ha habido personas que ya le pidieron sus servicios, así que no está por el mero arte de estar en la calle, la gente que está trabajando en esas áreas está porque hay demanda”, expresó Naná.

El sitio fue puesto en línea el 18 de agosto de 2001. Por lo que este año 2009 cumplirá ocho años en la red.

http://www.espectador.com/1v4_contenido.php?id=147514&sts=1

Share

¿Qué necesitan las prostitutas en la prevención del VIH?

Resumen
Este documento producido por el Centro de Estudios de Prevención del SIDA (CAPS) ofrece un rsumen acerca del nivel de vulnerabilidad al VIH de las trabajadoras sexuales en los Estados Unidos, de los principales factores que las ponen en riesgo y los obstáculos para la prevención. También presenta un resumen de algunas iniciativas de prevención con esta población desarrolladas en el país y plantea algunos desafíos para el trabajo a futuro, como la importancia de entender el contexto en el que se desenvuelven las transacciones sexuales y las prácticas específicas de las trabajadoras sexuales y la necesidad de incrementar los fondos a programas de prevención que abarcan más ampliamente los diversos problemas a los que se enfrentan las trabajadoras sexuales cuando están en la calle o fuera de ella.

¿Qué necesitan las prostitutas en la prevención del VIH?

¿están a riesgo de contraer el VIH?
Todo depende de quienes sean y la forma en que trabajan. Las personas más vulnerables a la infección con VIH son las que trabajan en la calle, estas en su mayoría son pobres, carecen de un hogar, muchos(as) son jóvenes con historia de abuso en su niñez. Todos estos factores propician la dependencia del alcohol y de las drogas. La prostituta que trabaja en la calle se expone a la violencia por parte del cliente, de la policía y algunas veces hasta de sus propias parejas. El/la trabajadora sexual que no trabaja en la calle (en burdeles, en casas de masaje, en sus apartamentos o en servicios de acompañante) están menos propensos a obtener una infección, en gran parte debido a que no dependen tanto de las drogas o del alcohol además de tener más posibilidades de controlar la transacción sexual e insistir en el uso del condon. (1)
En un estudio a 1,396 trabajadoras sexuales en seis ciudades de los EEUU se encontró una seroprevalencia del 12% con una variación de 0 a 47.5% dependiendo de la ciudad y del nivel del uso de drogas intravenosas de la ciudad encuestada. (2) En un estudio a 235 trabajadores sexuales en Atlanta, GA se encontró una seroprevalencia del 29.4% con un porcentaje más alto entre aquellos que habían tenido sexo anal con alguien sin pagar. (3)

¿cómo se exponen al riesgo?
Entre las prostitutas de seis ciudades de los EEUU el factor principal de riesgo de contraer la infección del VIH ocurre entre las usuarias de drogas intravenosas (UDIs). Las UDIs que intercambian sexo por dinero o drogas estan más propensas a compartir agujas que aquellas que no intercambian sexo por drogas, también están menos propensas a usar agujas/jeringas nuevas o limpiar las usadas. (4)

Usar drogas puede incrementar el trabajo sexual y el sexo sin protección. En un estudio entre usuarios de «crack-cocaine» reclutados en las calles de 3 vecindarios urbanos, se descubrió que las fumadoras regulares de crack intercambiaron sexo por drogas o dinero. De estas, 30% no había usado condones en los 30 días previos a la entrevista. (5)

Ultimamente, los observadores han descubierto una asociación entre la infeccion del VIH, el uso del crack y el sexo oral sin protección. Esto puede deberse a la poca higiene bucal y al daño que ocasionan las pipas en las que fuman el crack, a la alta frecuencia del sexo oral y a la inconsistencia del uso del condón. (6)

Los(as) trabajadores sexuales llegan a aceptar tener sexo sin protección si el cliente les ofrece una cantidad sustancial de dinero, si están necesitados(as) de dinero para obtener drogas, o si el trabajo no ha estado bueno. En algunos casos, los clientes pueden usar la violencia para obtener sexo sin protección. La policía de muchas ciudades rutinariamente confisca los condones al detener a las prostitutas, esto dificulta la obtención inmediata de los mismos.

Al igual que muchas personas en relaciones estables, los(as) trabajadoras sexuales pueden experimentar dificultad al negociar el uso del condón o tener sexo más seguro con sus propias parejas. A pesar de que un estudio encontró que 94% de las trabajadores sexuales usaron condón con los clientes, solamente 25% lo habían usado con la pareja formal. (7)

¿cuáles son las barreras en cuanto a prevención?
La ilegalidad de la prostitucion en los EEUU ha provocado que esta industria se maneje de forma clandestina, lo cual aumenta la desconfianza que tiene el trabajador sexual contra la policía y las autoridades de salud pública. Esto dificulta la efectividad de reclutamiento y prevención. Además, en muchas áreas el hecho de poseer condones puede ser utilizado como evidencia de prostitución, por lo tanto se puede arrestar a los(as) trabajadoras sexuales. (8)
La desesperación y la falta de recursos pueden tener más urgencia que la prevención misma. Las personas adictas a drogas pueden usar la prostitución como medio para poder pagar el alto costo las drogas ilícitas. Muchos de los jóvenes sin hogar no poseen los medios para subsistir, teniendo que recurrir a la prostitucion como última salida. En su futuro inmediato tienen más prioridad los problemas de alimentación, vivienda y adicción que el temor de contraer el VIH.

¿qué se está haciendo?
En algunos condados rurales de Nevada la prostitución es legal y está gobernada por los consejales de salud. Este consejo exige el uso del condón al realizar cualquier acto sexual además de requerir una licencia o permiso para ejercer, cada semana se les hacen pruebas para detectar Enfermedades Transmitidas Sexualmente (ETS), y exámenes del VIH cada mes, todo esto sale del bolsillo del trabajador. (9) Desde 1993 ninguna de las 20,000 prostitutas ha obtenido resultados positivos a la prueba del VIH. (10) Las prostitutas con licencia no reciben seguro de salud ni derecho a días de enfermedad. (9)
El «California Prostitutes Education Project» ofrece condones, pruebas del VIH/ETS, educación sobre SIDA y servicios de canalización a programas de rehabilitación, esto se logra saliendo a las calles a reclutar clientes para el proyecto. La personas que se encargan de hacer esto son ex-prostitutas capacitadas para ayudar en la prevención del SIDA. Este proyecto logró animar a las prostitutas a usar el condon con regularidad al desempeñar su trabajo, sin embargo encontró dificultad al tratar de fomentar el uso del condón con sus parejas formales. (7)

El proyecto «On the Street Mobile Unit-Options» de la ciudad de Nueva York, opera microbuses que recorren la ciudad brindando a mas de 4,000 prostitutas amistad, comida, condones, intercambio de agujas, pruebas del VIH y de ETS. También les ayudan a conseguir asistencia publica y/o el tratamiento de drogas. Las tasas de VIH entre los clientes ha descendido desde 1989. (11)

El proyecto «Treshold» de Seattle, Washington ayuda a los jóvenes sin hogar a adquirir la experiencia necesaria para poder subsistir sin tener que recurrir al sexo. La mayoría de los clientes en este programa han sido abusados física, sexual o emocionalmente. Este programa de dos años de duración les presentó una serie de experiencias sobre como progresar hacia la independencia económica, al hacerse un seguimiento se encontró que el 42% habia logrado mantenerse en una situación estable sin tener que recurrir al sexo. (12)

Cuando a las prostitutas se les ofreció reemplazar la heroina por el «Methadone» la mayoría lo aceptó. Después de un año, los ingresos personales por prostitucion o algún otro tipo de crimen se redujo en un 58% y los ingresos por medios legales subieron hasta un 86%. (13)

Internacionalmente, los esfuerzos de prevención para los(as) trabajadores sexuales se ha hecho a través del cambio en la estructura política. En algunas provincias de Tailandia, el Ministerio de Salud Pública implantó programas sobre el uso del condón en todos los establecimientos de tipo sexual. En Samut Sakhon, a raíz de esta intervención, el uso del condón paso de los 15,000 a los 50,000 mensuales y las tasas de incidencia de ETS decayeron del 13% al 0.3-0.5%. (14)

En Bulawayo, Zimbabwe, se utilizaron múltiples fórmulas para poder involucrar a las trabajadoras sexuales y a los clientes de estos en programas de prevención. Los talleres sobre SIDA se impartieron a las enfermeras y al personal médico así como a audiencias no convencionales tales como trabajadores de hotel, cantinas, y choferes de taxi. El trabajo de alcance comunitario obtuvo el aporte de los trabajadores sexuales y el de los clientes ya que estos actuaron como educadores y distribuidores de condones. (15)

¿qué queda por hacer?
Para lograr la prevención del VIH entre las prostitutas es esencial entender el contexto en el que se desenvuelven las transacciones sexuales y las prácticas específicas de las prostitutas. La dependencia económica y la desigualdad de derechos entre ambos sexos puede imposibilitar que las prostitutas puedan demandar un sexo más seguro. Si se regularan los negocios de orden sexual y se descriminalizara la prostitucion se estarían eliminando muchos de los obstáculos que impiden el uso del condón y el sexo seguro. (16) Los clientes y los dueños de servicios de acompañamiento deberían ser incluidos en los programas de prevención con un papel más activo.
Es necesario incrementar los fondos a programas de prevención que abarcan más ampliamente los diversos problemas a los que se enfrenta el/la trabajadora sexual cuando está en la calle o fuera de ella. Son esenciales los programas para el tratamiento de drogas, de vivienda, el cuidado de los niños y los talleres de entrenamiento para las prostitutas. Mejorar el servicio de salud, para que incluyan el diagnóstico, el tratamiento de las ETS y el VIH, curarlas cuando son víctmas de la violencia, y el cuidado de la salud mental. Los(as) trabajadores sexuales requieren amplios servicios que les protejan, incluyendo la prevención del VIH.

Preparado por Pamela DeCarlo, Priscilla Alexander, Henry Hsu, tradución Romy Benard-Rodríguez

**********
¿quién lo dice?
1. Alexander P. Sex work, AIDS, and the law. Testimony before the National Commission on AIDS; 1992.

2. Centers for Disease Control and Prevention. Antibody to human immunodeficiency virus in female prostitutes . Morbidity and Mortality Weekly Report. 1987;36:157-161.

3. Elifson KW, Boles J, Sweat M. Risk factors associated with HIV infection among male prostitutes . American Journal of Public Health. 1993;83:79-83.

4. Kail BL, Watson DD, Ray S. Needle using practices within the sex industry . American Journal of Drug and Alcohol Abuse. 1995:21;241-255.

5. Edlin BR, Irwin KL, Faruque S, et al. Intersecting epidemics: crack cocaine use and HIV infection among inner-city young adults . New England Journal of Medicine. 1994; 331:1422-1427.

6. Wallace JI, Weiner A, Bloch D et al. Fellatio is a significant risk activity for acquiring AIDS in New York City street walking sex workers. Presented at the Eleventh International Conference on AIDS, Vancouver BC; 1996.

7. Dorfman LE, Derish PE, Cohen JB. Hey Girlfriend: an evaluation of AIDS prevention among women in the sex industry . Health Education Quarterly. 1992:19;25-40.

Contact: CAL-PEP 510/874-7850.
8. Cohen JB, Coyle SL. Interventions for female prostitutes. In HG Miller, CF Turner, LE Moses, eds. AIDS The Second Decade . Washington, DC: National Academy Press;1990.

9. Campbell CA. Prostitution, AIDS, and preventive health behavior . Social Science and Medicine. 1991;32:1367-1378.

Contact: Lynnette Kappes, Nevada State Health Division, 702/687-4800.
10. Albert AE, Warner DL, Hatcher RA, et al. Condom use among female commercial sex workers in Nevada’s legal brothels . American Journal of Public Health. 1995;85:1514-1520.

11. Whitmore R, Wallace JI, Weiner A, et al. HIV testing rates in New York City street walkers have declined. Presented at the Eleventh International Conference on AIDS, Vancouver, BC; 1996.

Contact: Joyce Wallace 212/924-3733.
12. Schram DD, Giovengo MA. Evaluation of Threshold: an independent living program for homeless adolescents . Journal of Adolescent Health. 1991;12:567-572.

Contact: Melinda Giovengo 206/282-1288.
13. Bellis DJ. Reduction of AIDS risk among 41 heroin addicted female street prostitutes: effects of free methadone maintenance . Journal of Addictive Diseases. 1993;12:7-23.

Contact: David Bellis 909/880-5759.
14. World Health Organization, Global Programme on AIDS. Effective approaches to AIDS prevention. Report of a meeting, Geneva, Switzerland, May 1992.

15. Lamptey P. An overview of AIDS interventions in high risk groups: commercial sex workers and their clients. In LC Chen, et al, eds. AIDS and Women’s Reproductive Health. New York: Plenum Press;1991.

Contact: AIDSCAP 703/516-9779
16. Leonard Z, Thistlethwaite P. Prostitution and HIV infection. In C Chris, M Pearl, eds. Women, AIDS, and Activism . Boston, MA: South End Press;1990.

Contacto
Stephen F. Morin
Director
Center for AIDS Prevention Studies (CAPS)
50 Beale Street, Suite 1300, San Francisco, CA 94105

San Francisco
United States
Tel: (1 + 415) 597-9100

Fax: (1 + 415) 597-9213

Sitio web de CAPS.
steve.morin@ucsf.edu

http://www.caps.ucsf.edu/espanol/hojas/spanprosttext.php

Share

México: Detenida trabajadora sexual por apoyar a compañera contra padrote de Tenancingo

Elvira Madrid Romero, presidenta de Brigada Callejera, así como trabaajadoras sexuales de la Merced y averiguación previa mencionada en el artículo.

La compañera Miriam Rodríguez Mata trabajadora sexual de la Merced, fue detenida el viernes 13 de febrero en la Merced, después de auxiliar a su compañera Jessica, también trabajadora sexual contra su padrote Jorge Miguel Abreu Valdez que la golpeaba y le cobraba una cuota muy alta cada día, quien además de ser de San Miguel Tenancingo Tlaxcala, tierra de lenones, “tiene taloneando” a otras 5 trabajadoras sexuales en la calle de San Pablo.

Dicho padrote coludido con los policías de seguridad pública del DF, Héctor Miguel Díaz Martínez, José Chávez Hernández y Alfredo González Esquivel, acusó a la compañera Miriam de robo y ahora está en el reclusorio de Santa Marta Acatitla, por defender a una compañera de un explotador sexual de uno de los pueblos emblemáticos del padrotismo en México, San Miguel Tenancingo Tlaxcala.

COMUNICADO DE PRENSA

* Trabajadora sexual de la merced es detenida por auxiliar a una compañera contra su padrote.

* Venganza policiaca por denunciar abusos del policía extorsionador.

Jaime Montejo/Noti-calle, México D.F., a 5 de marzo de 2009.- La compañera Miriam Rodríguez Mata trabajadora sexual de la Merced, fue detenida el viernes 13 de febrero en la Merced, después de auxiliar a su compañera Jessica, también trabajadora sexual contra su padrote Jorge Miguel Abreu Valdez que la golpeaba y le cobraba una cuota muy alta cada día, quien además de ser de San Miguel Tenancingo Tlaxcala, tierra de lenones, “tiene taloneando” a otras 5 trabajadoras sexuales en la calle de San Pablo.

Dicho padrote coludido con los policías de seguridad pública del DF, Héctor Miguel Díaz Martínez, José Chávez Hernández y Alfredo González Esquivel, acusó a la compañera Miriam de robo y ahora está en el reclusorio de Santa Marta Acatitla, por defender a una compañera de un explotador sexual de uno de los pueblos emblemáticos del padrotismo en México, San Miguel Tenancingo Tlaxcala.

Lo curioso es que los supuestos hechos ocurrieron el día doce de febrero y ella fue detenida hasta el día trece a las 5:30 PM alegándose flagrancia equiparada. La averiguación previa FVC/VC-1/T1/003551 fue iniciada hasta las 7 PM., por el policía en cuestión que había sido denunciado meses pasados como un extorsionador y golpeador de mujeres en una reunión con funcionarios del departamento de derechos humanos de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal.

Como el sábado 21 de febrero a las doce del día no hubo «suficiente evidencia a su favor», a juicio del Juez del Juzgado 69 de Santa Marta Acatitla, la compañera se fue a proceso detenida después de girársele un auto de formal prisión por el delito de robo agravado calificado en pandilla, a pesar de las irregularidades procesales de su caso, cuyo expediente es el número 48/09.

Miriam es acusada de “echarle” aguas a un chinero que estaba atracando al padrote en cuestión, a quien según la denuncia, le habrían robado 5 billetes de 200 pesos. Los hechos de que la acusan supuestamente ocurrieron el día 12 de febrero en el cruce de las calles de Limón y Corregidora, punto que funcionarios de la delegación Venustiano Carranza regentean, cuando Miriam tiene su lugar de trabajo en Santa Escuela, casi esquina Cuadrante de la Soledad, a un costado de una de las entradas del hotel Hispano.

Comentan abogados de los juzgados que la mayoría de detenidas del Reclusorio de Santa Marta Acatitla, son trabajadoras sexuales acusadas de robo por clientes abusivos, taxistas que también son padrotes y policías, delito que en el Distrito Federal no alcanza fianza desde el año 2004, cuando Marcelo Ebrard Casaubond actual Jefe de Gobierno del Distrito Federal, que en ese entonces era Secretario de Seguridad Pública de López Obrador, propuso que todo robo fuera considerado grave para que no alcanzara fianza, en el marco de su “Cero Tolerancia” contra quienes trabajan, viven o se la pasan en las calles.

Desde entonces hay un sobre cupo carcelario de 70% en los reclusorios del Distrito Federal y una persecución sistemática de trabajadoras y trabajadores sexuales que son “retirados” de la vía pública, bares, cantinas y centros nocturnos.

Conforme a derecho en el Distrito Federal, el ejercicio del trabajo sexual se equipara con el de robo agravado y no alcanza fianza. Si a esto añadimos el premio de cinco mil pesos por cada remisión que culmina en el reclusorio, estamos hablando de lenocinio institucionalizado, elevado a rango de ley por el «presidente legítimo de México», los diputados locales de la III Asamblea Legislativa del Distrito Federal y el carnal Marcelo en persona.

Esta es la justicia del gobierno democrático de la Ciudad de México, contra la cuál no podemos permanecer inertes.

http://www.periodistasenlinea.org/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=11733&POSTNUKESID=b61b626d11e839a1f128e61707fde4f9

Share

Argentina: La crisis llegó a la cama de las prostitutas

Según el sindicato de meretrices los clientes cayeron un 50% desde enero.

Redujeron las visitas y piden tarifas cada vez más económicas. La cadena recesiva sigue con menos plata para avisos y abuso de sexo virtual.

La trabajadora sexual Elena Eva Reynaga afiló el lápiz y lanzó la sentencia: “Con la desocupación, el trabajo de las compañeras se redujo a la mitad”. Así, la titular de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), integrante de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), confirmó a este diario que desde que la crisis internacional contrajo la economía, la calle se puso dura para todos por igual.

Este verano, el escenario es el peor: a pesar de que hay menos demanda, cada vez son más las mujeres y los hombres con problemas de trabajo que recurren al mercado del sexo para poder sobrevivir. “Lo que pasa es que la gente se queda sin trabajo y no consume. Y encima hay cada vez más oferta de chicas porque no encuentran otro trabajo. En Capital, por ejemplo, muchas limpian casas por horas o se buscan otra cosa para complementar y parar la olla. Ya pasaron los tiempos en los que estábamos con la cartera llena de plata”, describió Reynaga y analizó el proceso que empeoró desde diciembre pasado: un sostenido incremento de la oferta sexual acompañado por una merma muy notable de clientes, mucho sexo virtual y muy poco sexo real. ¿El resultado? La reducción de las tarifas y, en consecuencia, del ingreso que reciben quienes se dedican a esta tarea. “Hoy hasta para limpiar te piden que sepas computación. Exigen demasiado y las chicas buscan otras salidas. El tema es que el trabajo sexual te da bastante autonomía. Nosotras paramos y volvemos a la hora que queremos y eso es importante para las que somos jefas de hogar”, explicó Reynaga.

PEOR QUE EN 2001. Tanto las trabajadoras sexuales como los clientes así como los dueños de departamentos privados que ofrecen sus servicios en el rubro 59 coinciden en que éste ha sido el verano más difícil. “Esta temporada fue peor que en la crisis de 2001 y 2002, cuando casi no había laburo”, cuenta el dueño de un viejo local nocturno del centro porteño que aceptó entregar su mirada sobre el oficio. Para este testigo de la noche porteña, “lo único que salvó el deterioro de 2001 fue la devaluación del peso, porque todos los bulos se llenaron de turistas, pero ahora, además de que hay pocos turistas, los clientes están arrugando mucho, ya no quieren gastar”, se quejó.

Una decena de masajistas que trabajan en departamentos y publican regularmente en diarios y páginas web identificaron la merma con la misma cifra. “Bajó un 50%, y si bien siempre cae en el verano, éste fue mucho peor acá y en la costa. Ahora los clientes vienen cada muerte de obispo. Muchos se quedaron sin trabajo o tienen miedo de perderlo y directamente no vienen”, cuentan las chicas. “Nosotras nunca preguntamos nada a nuestros clientes, pero sabemos que la mayoría de los que vienen son comerciantes. La noche está bastante muerta. ¿Cómo nos damos cuenta? Es fácil. Vienen a vernos al mediodía”, confiesa Valeria. Sin embargo, al igual que sus compañeras, tiene la esperanza de que la crisis afloje: “Por ahora no nos buscamos ningún laburo alternativo. La seguiremos peleando acá y veremos qué pasa en marzo”.

UNA GANGA. A pesar de que Buenos Aires es reconocida como una de las ciudades del país con mayor oferta de sexo, en el interior la caída también supera el 50%. En La Plata, Susana Martínez, a cargo del Hospital de Prostitutas de esa localidad, confirma el deterioro: “Aumenta todo y hay muy poca guita en la calle. Cada vez son más las quejas de que no hay laburo. Acá vemos muchas chicas que tienen dos o tres pibes y la pasan más difícil que de costumbre”. Pero cuando el dinero merma todos tironean el doble. “Lo que está pasando ahora es que el comisario se abusa y cobra más, entonces las chicas tienen menos plata para pagar avisos y esas cosas”, explicó.

En el mundo de la prostitución masculina la situación es similar. Javier tiene 24 años y desde hace un año y medio trabaja como taxi boy en Barrio Norte. “Volví de viaje hace dos meses pues me fui a trabajar afuera porque acá estaba difícil. Cada vez hay más hombres en el negocio porque no consiguen otros trabajos y la cosa está más repartida.” Para él, hay grandes diferencias con las chicas. “No es tan fácil: hay que pagar gimnasio, departamento y otros gastos para mantenerse bien estéticamente. Hay como 300 o 400 chicos trabajando. Poner un aviso en internet sale 500 pesos, y pagar un anuncio en un diario pesa lo mismo. Pero rinde muchísimo”, dice Hernán. “Yo atendía cuatro clientes por día y ahora tengo dos con suerte. Estaba acostumbrado a hacer 1.000 pesos diarios y tuve que reducir todo”, se lamenta.

Sin embargo, la peor parte se la llevan los amateurs. Desde AMMAR no ocultan su sorpresa por la cantidad de gente que se lanzó a trabajar por primera vez. “Eso es delicado –dice Roxana–, llegan, invierten lo poco que tienen, cobran muy poco para sobrevivir, se terminan enfermando. O alguien hace algo y nos respeta, o esto será cada vez peor”, advirtió.

Menos trabajo y más dificultades

Marcela Romero, presidenta de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina (ATTA) explicó: “La crisis viene desde fin de año. Si bien el trabajo cae todos los veranos, éste se puso muy complicado. Reclamamos ser autónomas, tener beneficios cuando no hay clientes, como la obra social, porque a diferencia del resto de trabajadores sexuales no tenemos acceso a buscar un trabajo alternativo. No hay políticas públicas y específicas para nuestra comunidad. Este trabajo es la única opción porque no tenemos nuestro documento con identidad de género. En esas condiciones no podemos acceder a ningún trabajo, ni educación, ni salud. No queremos que el trabajo sexual sea la única opción pero, si lo es, queremos que sea regulado”.

Roberto Destéfano, ex negociador de la comuna con las travestis y diputado del PRO, señaló: “La falta de trabajo no es el único problema, sino que muchas lo hacen por una exclusión absoluta y ausencia total de alguien que las contenga”.

España en la puta calle

En España, considerada el país de mayor oferta sexual del viejo continente, la crisis internacional también caló hondo. Además del golpe al bolsillo de las chicas, los “empresarios” también se quejan. A diferencia de nuestro país, los cabarets tienen un estatuto legal que les ha permitido agruparse y plantear reivindicaciones sectoriales. Según la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), en los últimos meses reciben un 20% menos de clientes y sus ingresos han bajado un 35%. Aunque la actividad está mucho más regulada y menos discriminada que en la Argentina, se espera que el impacto final empuje a muchas chicas a la calle. Según la Asociación Pro Derechos Humanos (APDH) “no se ha detectado un aumento de mujeres en las calles ni de extranjeras que quieran abandonar España”. Para los españoles, si bien la crisis ya se siente en la calle, la prostitución no aparece como la primera salida de supervivencia para mujeres necesitadas de dinero. Según APDH, las propias mujeres en situación de prostitución buscan “empleos alternativos” ante la “menor demanda y la falta de clientes”.

A un paso del tráfico y la trata

¿Impacta el deterioro del trabajo sexual en el tráfico de personas? Un alto oficial de la Policía Federal consideró que “no depende del dinero, sino del interés de los clientes, que cada vez se animan menos por la cantidad de operativos que hay en todo el país”. Para los integrantes de la Cooperativa La Alameda, ONG dedicada al combate del trabajo esclavo y la trata de personas, este deterioro deriva en la “polifunción”, es decir “whiskerías-prostíbulos que hacen distribución mayorista y minorista de cocaína”, explicó Gustavo Vera, titular del organismo que hace poco denunció ante la Justicia Federal la existencia de una red de más de 20 prostíbulos alrededor del Departamento Central de Policía. “Los dueños de estos tugurios van a Merlo, San Miguel o Moreno y dejan cartelitos que dicen ‘camarera 3.000 pesos al mes’. Un engaño, aunque de cada diez que van, quedan tres o cuatro.” Para esta ONG, los barrios donde ocurre son Liniers, Constitución, Monserrat, Once, Flores y Pompeya. “Allí ha crecido la prostitución de menores, e incluso algunos se están animando a exportar a las chicas que explotan en Buenos Aires”, denunció.

OPINIÓN

El sexo de la economía
Miguel Olivera (Economista)

Según cuentan desde la Asociación De Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), en los últimos meses se registró una caída cercana al 50% en los pedidos de sexo pago. ¿Llegó la crisis al sexo?

Se disparan las dudas. ¿Acaso la demanda de la prostitución es tan sensible a la crisis como la demanda de bienes durables? Se desploma la demanda de autos y la de sexo pago ¿O no debería ser el sexo, más bien, un artículo de primera necesidad como la comida o los remedios, y entonces su consumo debería caer mucho menos? ¿O habrá efecto sustitución y los infieles recurrirán más a esposas y novias ahora que las fantasías cuestan más caras? ¿O se pasa directamente a la autosatisfacción? ¿Acaso al autocontrol?

En principio, el mercado de los servicios sexuales debería poder analizarse como el mercado de galletitas o de discos compactos. Aumenta el ingreso real de la gente, se consumen más galletitas, CD y sexo (y viceversa). No es tan fácil por este asunto de la intimidad: muy pocos sienten vergüenza en masticar o escuchar música en la calle y muchos dejan el sexo a puertas cerradas… mucho más sí es pago.

Uno de los mejores economistas-blogueros, Tyler Cowen, se pregunta por qué la gente no tiene más sexo. Después de todo, es una de las cosas que declaramos disfrutar más, y su costo, en principio, no es tan alto. Cowen da varias razones para explicar la demanda relativamente baja de sexo. Veamos algunas de las más interesantes.

Una razón. La utilidad marginal (la satisfacción del próximo polvo) es muy alta pero cae en picada. ¿Quién disfruta el tercero como el primero? Esto presupone que estamos todos cerca del tercero y eso no parece plausible: la gente, creo, se acuesta menos de lo que la utilidad del sexo sugiere y menos de lo que cuenta. Otra razón: “Freud tenía razón y somos todos reprimidos”, dice Cowen. Entonces, el análisis del economista, que presupone racionalidad, no se aplica. Más razones. El sexo es algo especial. Para que nos dé satisfacciones, hay que practicarlo con picos. Además, requiere espontaneidad así que no cualquier sexo sirve. Por ahí, ahora el sexo virtual reemplaza al encuentro físico. Después de todo, el mito dice que en los años 60 nuestros padres se divertían más.
Sin embargo, ninguna explica por qué ahora la sindicalista de AMMAR se queja de la caída en picada de la demanda (chistes obvios al margen). Aquí van las mías.

Una: que la prostitución esté pasando por un período de recesión con inflación. Después de todo, los participantes de foro-escorts.com.ar no paran de quejarse de la suba en el precio de los servicios. Incluso se cuestionan a menudo si no es la misma demanda que ellos generan desde allí por las escorts mejor reputadas lo que genera la inflación. Y se plantean el autocontrol, pero aparentemente fracasan. Los economistas también podemos explicar esto: tienen un problema de coordinación y algunos miembros con mucha plata que rompen el cartel. Esto daría lugar a mercados segmentados: menos acompañantes que ganan muy bien y una mayoría con menos demanda y menor capacidad de fijación de precios. Después de todo, el “costo de búsqueda” en esta actividad es alto, ya que requiere prueba y error (los foristas se quejan a menudo del Photoshop).

Otra: que haya sustitución y, en el margen, se cambie sexo pago por sexo “amateur” (novia o esposa). Variantes de estas opciones serían, por supuesto, el aumento en la frecuencia de la masturbación o en el sexo virtual (si lo ve a su esposo más tiempo en la baño o encerrado con la PC…).

Una última alternativa es que la recesión deprima los ánimos –y otra cosa– de los usuarios de servicios pagos, y así esto –y no sólo el menor ingreso– explique la caída de la demanda.

¿Qué dirá CFK a todo esto? ¿Se vienen el “plan canje” o los “créditos blandos”?

Fuente: http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=20105

Share

Trabajadora Sexual

Pocas palabras tienen tantos sinónimos en castellano como “prostituta”. Algunos son tan curiosos como “ramera”, pues las pobres putas tenían que poner en el dintel de su puerta una rama para indicar su vituperado oficio. Pero estamos en una sociedad organizada y quién sabe si las firurifas no empezarán a pagar el IVA correspondiente en sus facturas. El último añadido a la lista de sinónimos es la de “trabajadora sexual”. Así lo acabo de ver en una esquela con la que distinguen a su compañera fallecida las pertenecientes a una asociación, llamada Hetaira. Está bien el nombre, pues las hetairas eran en la Grecia clásica las putillas con el equivalente de bachillerato. En el Japón imperial eran las geishas. Si se dice “trabajadora sexual”, habrá que suponer su carácter de actividad por cuenta ajena. Ese “cuenta ajena” solía ser un pájaro de cuenta, con nombres infamantes. Supongo que ahora se distinguirán los tradicionales chulos de los auténticos “empresarios sexuales”, con su impuesto de sociedades y su pertenencia a las asociaciones empresariales. ¿En qué sector de actividad se afiliarán? Como verán, me falta mucho conocimiento en algunos aspectos de la vida social.

Fuente: http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/trabajadora-sexual-15563/

Share

La industria del sexo en Japón


La industria del sexo en Japón es una de las más activas y mueve muchísimo dinero, sin que haya visos de que esta situación vaya a cambiar, ya que cada año crece más y más. En el año 2001, por ejemplo, el negocio del sexo supuso unos ingresos de 2,37 billones de yenes, mientras que una década antes los ingresos estaban sólo en 1,7 billones. Una subida considerable si tenemos en cuenta la magnitud de las cifras que barajamos.

Estas cifras que hemos comentado no incluyen todos los ingresos relacionados con el “sexo virtual”, es decir, con la venta de revistas para adultos, la venta y alquiler de vídeos y DVD porno, o la pornografía por Internet. De hecho, las cifras tampoco recogen los ingresos de los más de 40.000 love hotels repartidos por todo Japón.

A primera vista casi parece que los problemas económicos de Japón no han afectado a esta industria, pero no nos engañemos, ni siquiera el negocio del sexo se ha librado ya que también aquí se han sufrido las consecuencias de la recesión japonesa, y no pocos dueños de clubes o de salas de baños han tenido que recortar precios como en cualquier otro tipo de negocios del sector servicios.

un 40 por ciento de los japoneses reconoce haber pagado para obtener sexo al menos una vez en su vida
Pero el sexo sigue siendo un gran negocio en Japón, y es que más de un 10 por ciento de los hombres japoneses utilizan servicios de índole sexual, cifra que crece hasta el 20 por ciento si hablamos de los jóvenes, según un estudio del propio gobierno japonés. En los Estados Unidos y en Europa estas cifras se sitúan en torno al 1 o 2 por ciento de la población. De hecho, según estudios hechos por grupos antiprostitución, un 40 por ciento de los japoneses reconoce haber pagado para obtener sexo al menos una vez en su vida. No en vano, en una zona especialmente dedicada al sexo en Tokio, de algo menos de medio kilómetro cuadrado, podemos encontrar unos 3500 locales dedicados al negocio del sexo, incluyendo locales de strip-tease, salas de vídeo, casas de baños, love hotels, sex-shops, clubes de teléfono, etc. Además, los japoneses no sólo disfrutan de esta industria en su propio país, sino que constituyen el mayor grupo de turistas sexuales en Asia.

Curiosamente, y según un estudio anual realizado por Durex, los japoneses hacen el amor una media de 45 veces al año (la media en Grecia es de 138 veces), siendo el país con un índice más bajo de todos los incluidos en la citada encuesta. ¿Pero no hemos dicho que la industria del sexo en Japón está mucho más extendida que en Occidente? Al parecer, los japoneses no le dan tanta importancia al coito, prefiriendo muchas veces otras actividades sexuales que no implican penetración.

Debido a la recesión y al declive de ciertos negocios sexuales “tradicionales”, los japoneses se han visto obligados a innovar. Algunas de estas innovaciones son los imekura (clubes de imagen) o los deliheru (contracción de delivery health, bienestar a domicilio), pero existen muchas más, de las que hablamos brevemente más adelante.

Takuro Morinaga, de UFJ Research, comentaba que “la vida media de los servicios más populares solía ser de 22 años, en los tiempos de gran crecimiento económico, pero hoy en día es de menos de 3 años”. Por lo tanto, las empresas no dejan de buscar innovaciones para añadir valor a los servicios que ofrecen, bordeando los límites de lo legalmente permitido, y aprovechándose de las nuevas tecnologías para poner en marcha sus servicios, como en el caso del deliheru. Además, utilizan una agresiva campaña de publicidad, llenando los buzones de todo Japón de panfletos que promocionan todo tipo de servicios sexuales, y que están al alcance de cualquiera.

Otro aspecto curioso salta a la luz cuando pensamos en la actitud aparentemente abierta de los japoneses con respecto al sexo, puesto que la industria sexual en Japón está pensada casi exclusivamente por y para hombres, habiendo una tremenda desigualdad. De hecho, el papel principal de la mujer en la industria sexual japonesa es el de empleada. Y generalmente con unas condiciones deplorables, pues bien sabido es que la mafia japonesa, la archiconocida yakuza, está detrás de la mayoría de negocios sexuales. Por ello, estos negocios se aprovechan de mujeres que se dedican a la prostitución porque no tienen ni un yen para sobrevivir, y que suelen ser extranjeras que han entrado de forma ilegal en el país (generalmente tailandesas o filipinas). También existen japonesas que se dedican a este negocio, por supuesto, pero éstas no suelen involucrarse en el comercio del sexo a tiempo completo, ya que no necesitan el dinero para cubrir sus necesidades básicas, sino más bien para poder gastárselo en ropa y complementos de firmas de alta costura.

¿Sexo en pareja?
En definitiva, los japoneses están más que dispuestos a pagar por obtener sexo (más que en Occidente, desde luego), del tipo que sea, pero siempre sin preocupaciones, sin ataduras externas ni lazos afectivos, porque en lo que respecta a las relaciones de pareja, el número de divorcios va en aumento y la natalidad está bajo mínimos.

Para hacernos una idea, podemos revisar una serie de estadísticas del año 2004 en las que se ve que el porcentaje de japonesas que llegando a los 30 años seguían solteras ascendía al 54 por ciento, mientras que en 1985 el porcentaje era únicamente del 30.6 por ciento. En cuanto a la natalidad, la media de niños por pareja en 2004 era de 1.32, muy por debajo de los 2.1 que serían necesarios para la regeneración de la población.

Básicamente lo que ocurre es que muchos hombres japoneses no quieren las complicaciones de una pareja, y las mujeres, en muchos casos, esperan y esperan hasta que aparezca el hombre perfecto, que ayuda en casa y que se preocupa por los hijos, que normalmente nunca aparece, y en muchos casos ambos prefieren seguir viviendo con sus padres con las menores responsabilidades posibles. Y en el caso de una pareja casada, si ya se han tenido hijos, la vida sexual de la pareja cae, como hemos visto antes, a mínimos increíbles.

La realidad es que, cada vez más, los japoneses separan el sexo marital (al que pocas veces se le considera como fuente de placer, sino simplemente como fuente de hijos) del sexo por el mero placer del sexo, y es por eso que la industria sexual en Japón es de las más variadas y creativas del mundo.

Servicios para todos los gustos
Como hemos comentado, Japón es uno de los países a la cabeza en “innovación sexual”, con una oferta de servicios de tipo sexual de lo más variado. No queremos acabar este artículo sin enumerar alguno de estos servicios o prácticas.

Burusera
Muchas chicas jóvenes que no se atreven a citarse con un cliente sí se atreven a vender su ropa interior. El dinero que obtienen no es tan grande, pero sí mucho más seguro.

Cuanto más usada esté la ropa interior más dinero recibirá la chica. Luego, esta ropa interior se guarda en cajas para preservar el estado original de la prenda. Hablaremos de esto con más profundidad próximamente.

Casas de baños
El negocio de las casas de baños, o soapland en japonés, es uno de los más conocidos de todos los negocios sexuales de Japón, y también el más antiguo, ya que comenzó su andadura allá por 1657. Son legales porque en teoría son simplemente casas de baños, y cualquier cosa que pase dentro es algo acordado entre adultos, que legalmente no entra dentro de la definición de prostitución. En este tipo de locales, los clientes pueden bañarse con las prostitutas, tras lo cual escogen a una con la que tienen sexo.

Este tipo de negocios fueron llamados originalmente «baños turcos” o torukoburo, pero el embajador turco en Japón protestó ante la asociación de ideas que esto podía implicar, pasando a denominarse soapland desde entonces.

Según un estudio de Takashi Kadokura, del Dai-ichi Life Research Institute, Inc., a principios de los años 80 había unas 1700 casas de baños, de las cuales en 2001 quedaban unas 1200 únicamente. Sigue siendo un número considerable, por supuesto, pero su declive es evidente y, por el momento, imparable, mientras que los “salones rosas” o pink salons los están sustituyendo a marchas forzadas, ya que ofrecen el mismo tipo de servicio pero mucho más barato, aunque con menos clase.

Está claro que este tipo de negocio ha sido el gran damnificado de la recesión económica, y es que los ingresos se han reducido a una tercera parte de lo que se ganaba en los años 80. Por eso, la única solución que algunos empresarios han visto como factible ha sido aumentar el número de servicios ofrecidos, y bajar los precios.

Clubes de citas
En estos lugares, según se dice, sólo ayudan a los clientes a conseguir una cita, no a obtener sexo. Muchas estudiantes japonesas se “asocian” con este tipo de clubes, porque así es más sencillo encontrar clientes que posibiliten el pago de caprichos tales como complementos de marcas de alta costura, entre otros.

Deriheru
Esta palabra viene del inglés delivery health, o, en una traducción libre pero ajustada a la realidad, “reparto a domicilio de bienestar”. Este tipo de negocio, que mueve unos 500.000 millones de yenes anuales, ha tenido un gran boom en los últimos años, debido a que los costes de inversión para iniciar un negocio de este tipo son bastante bajos si lo comparamos con el resto de negocios del mismo ramo: todo lo que se necesita es un pequeño apartamento con unos cuantos teléfonos. El propietario del negocio llama a sus empleadas sólo cuando las necesita, y así no tiene que tenerlas en la “oficina” ni que pagarlas mientras están en estas oficinas. Normalmente, de hecho, las trabajadoras no tienen ni siquiera contacto directo con sus jefes. Además, como en los anuncios que se ponen en postes eléctricos o en cabinas de teléfono sólo aparece un número de teléfono móvil, y lo que ocurra entre el cliente y la trabajadora es algo estrictamente privado, estos negocios están fuera del alcance de la ley.

La palabra inglesa health, que significa salud, en el inglés peculiar de los japoneses viene a significar placer erótico. Y lo que este servicio de entrega a domicilio entrega en la casa del cliente, o también en el hotel en el que está alojado dicho cliente, es una chica. Los servicios luego ofrecidos por esta chica son sexuales, pero no suelen incluir el sexo con penetración.

Según la Agencia Nacional de Policía, estos negocios han crecido enormemente, pasando de algo menos de 3000 en 1999 a casi 8500 en 2001 (como idea comparativa, baste decir que Japón es el segundo país en el mundo en número de McDonalds, y en 2001 sólo había unos 3900 locales).

Pero ya que se habla de que este servicio ha crecido mucho gracias a su bajo coste, ¿de cuánto dinero estamos hablando? Aproximadamente la media de coste se sitúa entre 10.000 y 15.000 yenes, mientras que una casa de baños puede llegar a costar unos 50.000 yenes. En estos servicios a domicilio, la chica se suele llevar la mitad de la tarifa, mientras que el resto lo transfiere a su empleador, con lo que no es necesario ni siquiera el contacto directo entre empleador y empleada.

Estudiosos del sector comentan que tal como está la economía, y con el actual nivel de desempleo que hay, cada vez hay más chicas que optan por este tipo de trabajos, ya que les permite ganar fácilmente más de 6 veces lo que ganarían si trabajaran en un McDonalds. Según otros, en 2001 se cifraba en unas 168.000 el número de empleadas de estos servicios de entrega a domicilio, aunque casi todas ellas suelen ser amas de casa que trabajan a media jornada. Pero también hay jovencitas, claro. De hecho, se estima que en Tokio, un 8 por ciento de las estudiantes de secundaria y de instituto han participado en este tipo de negocios en algún momento para poder costearse los típicos caprichos de marca.

Muchos de los “comercios” que se ven al pasar por la calle, empapelados de fotos de chicas, ofrecen este tipo de servicio. En ellos podemos ver fotos y más fotos, tanto de jovencitas como de chicas más maduras, con números de teléfono. Aunque en estas salas, siempre suele haber alguien que ayuda al cliente potencial a conseguir lo que quiere: el cliente le dice sus preferencias, y ellos se encargan de ver, entre todas las chicas de su base de datos, qué pueden ofrecerle que se adapte mejor a sus gustos.

Este tipo de negocios están perfectamente pensados para que las chicas que se dedican a esto de forma ocasional no sufran la vergüenza o el desprecio si sus familiares o amigos se enteran de su ocupación, porque existen empresas relacionadas que proporcionan certificados de empleo y nóminas falsas, que fabrican coartadas y excusas para que la chica puede ir de forma inesperada a cumplir con un cliente.

Enjo kōsai
Bajo este nombre encontramos las citas que se establecen entre hombres maduros y colegialas, a veces sólo para pasear cogidos de la mano, a veces para tener sexo, que permiten que estas jóvenes estudiantes consigan un dinero extra que les permite comprarse todo tipo de artículos de lujo que con su paga no se pueden permitir. También profundizaremos sobre este tema próximamente.

Imekura
Estos “clubes de imagen” son lugares en los que hay todo tipo de interpretación sexual, como la utilización de uniformes escolares o de enfermeras (de forma similar a los cosplay típicos en los salones del manga). El coste básico no incluye el sexo con penetración, pero se puede conseguir pagando un extra. Cada club se suele centrar en un tipo de imagen concreta, como uniformes de policías, o uniformes de enfermeras, etc.

Además, algunos de estos clubes están especializados en exhibicionismo. Esto quiere decir que el cliente puede contratar a una chica para que le acompañe en un viaje en metro, por ejemplo, y practicar sexo con ella en el andén, o incluso en el vagón.

Las empleadas de este tipo de clubes suelen ser chicas jóvenes, pero como estos clubes cubren todo tipo de fantasías masculinas, existen algunos que están especializados en mujeres mayores, llegando a tener empleadas de hasta 60 años.

Love hotels
Este tipo de hoteles suelen ser utilizados por horas, no por noches, porque están especialmente pensados para parejas de novios que no tienen donde encontrarse, o también para hombres que buscan un lugar apartado en el que tener sexo con alguna chica.

Casi todos estos hoteles son temáticos, con una decoración tanto de las habitaciones como del propio hotel que resultan muy poco discretos. Las habitaciones, sin embargo, están repletas de comodidades como jacuzzi, videojuegos, canales de películas porno, etc. Hablaremos más en profundidad de este tipo de hoteles próximamente.

Salas de vídeo
Son pequeños cubículos privados en los que el cliente puede ver una película por un coste situado entre los 1000 y 1500 yenes. El precio, además, suele incluir los pañuelos de papel.

Otras variaciones incluyen ver como una chica se quita la ropa mientras el cliente se masturba e, incluso, por un extra de unos 2000 yenes más puede venir otra empleada a masturbar al cliente. En cualquier caso, estas empleadas permiten ciertos toques íntimos, pero jamás se desprenden de la ropa.

También dentro de esta categoría se podrían encuadrar las pequeñas y sucias habitaciones que muchos clubes de strip-tease ponen a disposición de sus clientes, en las que se puede tener sexo con penetración con alguna de las bailarinas del club (casi siempre extranjeras). La entrada en estos clubes no cuesta más de 5000 yenes y el sexo con la bailarina, unos 10.000 yenes.

Salones rosas
Lo que los japoneses llaman pink salons son locales especializados en sexo oral y son los negocios que están barriendo a las casas de baños, ya que los costes son realmente ridículos. Por ejemplo, un bono de tres sesiones de sexo oral no cuesta más de 6000 yenes.

Estos “salones” son muy similares a cualquier bar normal, pero con la particularidad de ser especialmente oscuros. Cada cliente se sienta, y al cabo de un rato, una empleada se le acerca y le practica sexo oral. Al cabo de un tiempo, normalmente unos 10 minutos, se acerca otra empleada diferente para hacer exactamente lo mismo, y así sucesivamente hasta agotar el bono de sesiones que el cliente haya comprado.

En este tipo de locales, por un coste aproximado de 10.000 yenes, se puede conseguir la opción de sexo con penetración, que funciona de manera similar: una empleada se acerca al lugar donde está sentado el cliente y le hace el amor.

Sex-shops
Como en el resto del mundo, en Japón también existen este tipo de tiendas, que son muy similares a sus contrapartidas occidentales. Según el mismo estudio realizado por Kadokura, existen unos 1800 sex-shops en todo Japón, y la media de tiempo que un hombre pasa en un sex-shop viene a ser del orden de unos 8 minutos solamente. Los beneficios de este tipo de negocios han aumentado un 50 por ciento desde los años 80. De hecho, se estima que la media de visitas que tiene un sex-shop en un año es de unas 32.800.

Televisión y telefonía
El negocio del sexo también ha sido siempre muy rentable para las operadoras de cable o de satélite, y para las empresas de telecomunicaciones. Aunque esto no es nuevo, ya que es perfectamente conocido el gran negocio de los teléfonos eróticos, en los que la operadora al otro lado de la línea intenta que el cliente pase la mayor cantidad de tiempo posible al teléfono. También existen muchas páginas para teléfonos móviles que no son oficiales, pero que son fáciles de encontrar y que ofrecen números de teléfono para servicios sexuales (NTT DoCoMo, la operadora líder de telefonía móvil en Japón, reconoció en 2001 haber ganado 250 millones de yenes de “páginas no oficiales”, que eran casi todas de temática sexual).

Sin embargo, de las empresas de satélite y de cable no se tiene tanta información, ya que suelen ser reacias a divulgar qué cantidad de dinero ganan gracias al porno. Lo que está claro es que las ganancias son muy grandes. De hecho, uno de los proveedores de contenidos para cable reconocía tener 40.000 clientes abonados al porno, y también que la mitad del contenido que se compra en la modalidad pay-per-view era de temática sexual.

Terekura
Esta palabra japonesa es una contracción de los términos ingleses al estilo japones terefon kurabu, o clubes de teléfono. Estos clubes fomentan el primer contacto de muchas chicas jóvenes japonesas con este mundillo, y se estima que hacia el año 1998 había registrados casi 2000 clubes de este tipo. Según un estudio de la Agencia Nacional de Policía japonesa, publicado en el año 1997, una cuarta parte de las estudiantes de entre 12 y 15 años habían participado en este tipo de clubes en algún momento.

El funcionamiento es muy simple: los clientes, siempre hombres, van a estos clubes, se sientan en un cubículo que tiene un teléfono, a esperar la llamada de alguna de estas jovencitas. Para las chicas, el número de teléfono de los cubículos es gratuito, ya que es el cliente el que corre con el coste de la llamada. El objetivo final de esta llamada suele ser el concertar una cita entre ambos. Por supuesto, este tipo de prácticas es uno de los mayores caldos de cultivo para el enjo kōsai, del que hablaremos próximamente.

La influencia de Internet
Uno de los grandes afectados en la recesión de todo el país dentro de esta industria tan pujante han sido las revistas, y es que su venta ha caído en picado, a veces hasta un 15% anual, según la revista All Japan.

¿Quién tiene la culpa de esto? Además de la falta de dinero causada por la recesión, el mayor culpable de esta caída ha sido y es Internet, que contiene muchísimos contenidos gratuitos y sobre todo, en muchos casos, sin censura, ya que en Japón las leyes sobre obscenidad obligan a la utilización de un efecto llamado bokashi, que consiste en tapar los genitales haciendo que esa parte de la imagen salga borrosa. Sin embargo, según Mitsuhiro Shimamura, director de películas pornográficas, cada mes se producen en Japón 1000 películas pornográficas ilegales que no difuminan los genitales y que luego se pueden encontrar fácilmente en Internet.

Hiroyuki Tsunoda, uno de los presidentes de una de las empresas de entretenimiento para adultos más importantes de Japón, Media Station Co. Ltd., admite que Internet se he llevado gran parte de sus beneficios, ya que resulta muy sencillo descargar porno sin censurar de servidores extranjeros. Otras voces dicen que el problema también está dentro de la propia industria, que no se ha sabido adaptar a los tiempos que corren y que se ha encerrado en un tipo de temática que empieza a cansar. Esta temática “típica” que se sigue repitiendo hasta la saciedad es la de “joven guapa con hombre maduro experimentado”, mientras que en Internet es posible encontrar muchos más géneros.

Viendo que las cosas no van a mejorar, lo que han hecho todas estas empresas de vídeos para adultos es poner su página web en Internet, de lo que se obtienen importantes beneficios, porque como las películas ya han sido rodadas, y el dinero ya ha sido invertido, cualquier beneficio que se obtenga por Internet es un extra. Aunque todavía no están obteniendo tanto dinero como podrían llegar a obtener, porque de momento son pocos los que se plantean pagar por algo que se puede obtener gratis.

La prostitución más tradicional
Por supuesto, también hay prostitución “tradicional”, con mujeres que esperan en la calle a que pasen clientes potenciales, a los que decirles issho ni asobimasen ka, o traducido, “¿Jugamos juntos?”. La mayoría de estas mujeres suelen ser tailandesas, aunque también hay chinas y japonesas, y suelen utilizar los love hotels que tanto proliferan en Japón como lugares para dar el servicio. Generalmente es el cliente el que paga la habitación.

Como ya hemos dicho, la gran mayoría de estas mujeres son extranjeras, generalmente del sudeste asiático, que huyen de sus países en busca de oportunidades. Estas mujeres normalmente reciben un visado con la etiqueta “entretenimiento”, pero es bien conocido que muchas veces esta etiqueta es un eufemismo para referirse a “trabajadora sexual”. De hecho, alrededor del 80 por ciento de las mujeres asiáticas que entraron en Japón en la década de 1990 de forma legal tenían este tipo de visado. En 1998 el número de mujeres extranjeras dedicadas a la prostitución rondaba las 150.000, casi la mitad de ellas filipinas y un 40 por ciento tailandesas.

En la gran mayoría de los casos de negocios relacionados con el sexo, ya sea ilegal o de legalidad dudosa, es la mafia japonesa o yakuza la que está detrás.

Referencias
Coalition Against Trafficking in Women. Trafficking in Women and Prostitution in the Asia Pacific. Newsletter Volume 1.2, Winter 1998.
Internacional Labor Organization, Elif Kaban. UN labour body urges recognition of sex industry. Reuters, 18 de agosto de 1998.
1996 National Police Agency survey. Tokyo cracks down on teenage prostitution clubs. Reuters, 13 de agosto de 1997.
Coleman, Joseph. Pornography easy to find in Japan. Associated Press, octubre de 1997.
Supalak Ganjanakhundee. Migrant workers booming as Asian economy declines. Kyodo News, 23 de septiembre de 1998.

Fuente: http://japonismo.com/japonismo3/index.php/web/articulo/la-industria-del-sexo-en-japon/

Share

Estigma universal fomenta violencia contra trabajadoras sexuales

México DF, 4 agosto 08 (CIMAC).- El estigma sobre las trabajadoras sexuales es universal y esta situación hace que se genere violencia contra ellas e insensibilidad en la sociedad.

Susan Lopez, co fundadora de Desiree Alliance, con sede en Washington, dice que cuando alguien mata a una trabajadora sexual, a la gente no le importa porque la considera sucia. Por ésta y otras situaciones que viven este grupo de mujeres se creó la Alianza, que trabaja en defensa de derechos humanos.

Aunque el mundo es tan diverso, cuenta López, el estigma es el mismo, ¿o acaso no son las trabajadoras del sexo seres humanos?

Señalarlas, imputarlas, desterrarlas, esta es la tendencia social hacia este grupo de mujeres, lo que afecta a sus hijas e hijos y a su familia.

Por si fuera poco, las historias de vejámenes, violencia y abusos se repiten, por lo que es importante reforzar las acciones que permitan que esta población conozca sus derechos y los ejerza, pues se las discrimina.

Cuando alguna de estas mujeres es detenida, envían a sus hijas e hijos a casas de atención especial, porque no las consideran aptas para resolver su situación familiar, cuenta López.

La activista habla de que hay que trabajar más para que haya equidad y justicia, pues en un proceso de divorcio muchas legislaciones le conceden la custodia de las y los hijos al hombre, cuando su pareja es una trabajadora sexual. Esto es una clara acción discriminatoria.

Fuente: http://www.cimacnoticias.com/site/index.php?id=34240&print=1&no_cache=1

Share

“Yo soy trabajadora sexual”


Tengo 31 años y hace un año que soy trabajadora sexual. Cuando tomé la decisión no fue fácil, pues sabía el dolor que podía causar a mis más allegados. Aún sabiendo esto, comencé a trabajar. Hice una campaña publicitaria dando a conocer mis servicios en diferentes periódicos y comencé a recibir llamadas de hombres y de alguna mujer interesada en contratarme. Jamás fue una experiencia traumática ni de humillación hacia mi persona.

Habiendo aclarado que soy una trabajadora sexual independiente, pues también existimos, me gustaría aclarar algunos puntos de los que jamás nadie se atreve a hablar.

La mayoría de las compañeras que conozco son independientes aunque trabajen en algún club, y sé de la falsedad con las que la inmensa mayoría dicen estar explotadas, claro lo dicen a la policía de turno o al cliente de turno para no sé qué fin. Muchas de ellas han intentado cambiar de trabajo y cuando se han visto encerradas en una oficina aguantando al jefe y teniendo que cumplir un horario por 1200€ han dejado el trabajo antes de terminar el mes. Tenéis que ser conscientes de que la que menos gana hace un botín de 3000 € en un mes, y si en su mayoría son mujeres sin estudios y teniendo en cuenta que a veces no trabajas mas de tres horas al día, es un sueldazo.

También me gustaría dejar constancia de que si hoy en día hay un ‘chulo’ es la cocaína, y no soy mas explícita porque no quiero meterme en un lío.

Yo, hoy en día, tengo un problema y es que me siento desprotegida ante tanta infamia, ante tanta mentira. Yo no hago daño a nadie y veo amenazada mi pequeña empresa en donde el producto principal soy yo. Y veo amenazados a mis clientes dando una imagen de ellos poco real, pues los describen como hombres despiadados y sinceramente está muy lejos de la realidad. Suelen ser hombres tímidos o con algún problema de eyaculación que demandan mis servicios, pues de esta forma no se sienten avergonzados ni de su sexo ni de su sexualidad ni de sus fantasías. Sienten que conmigo se pueden expresar con libertad, libertad que no tienen en su vida cotidiana con su mujer o con sus amigos y amigas. Vivimos todos presos de una hipocresía bestial.

A las señoras de alto copete sólo decirles que no somos una amenaza para sus vidas, y me gustaría hacerles una pregunta. ¿Cuántas veces han echo el amor con su pareja sin ganas? Por sus caras, creo que más de una. Esa es otra forma de prostituirse y de una ‘no igualdad sexual’.

Por último decir que no hay tantos clientes como para estar con más de dos hombres en un día, pues si las estadísticas fueran ciertas, mis ingresos serían enormes.

Gracias por dejarme contar mi historia.

Fuente: http://gente5.telecinco.es/blogs/aquicuentastu/?p=42&preview=true

Share