Prostitución y regulación por Ysabel Torralbo portavoz den el Ayuntamiento de Málaga Ahora

Cuando hablamos de prostitución nos adentramos en terreno resbaladizo. Para empezar, bajo ese mismo término, a veces se mezclan dos realidades bien diferentes: por un lado, el tráfico y la trata de mujeres, contra el que no hay que escatimar medios, y por otro el trabajo sexual voluntario, del que quiero hablar. Digo voluntario, y no libre, de manera consciente, puesto que con tasas de paro escandalosas y precariedad rampante como la nuestra, casi nadie elige libremente en qué trabajar.

Es un terreno resbaladizo también porque entran en juego muchos factores delicados: la violencia patriarcal, el abuso contra las mujeres, la moral, pero también el derecho a elegir sobre nuestro cuerpo, las regulaciones laborales, la criminalización y, sobre todo, la hipocresía. Todo el mundo tiene su opinión sobre la prostitución, incluso nos permitimos legislarla y, desde luego, muchos hombres, principalmente, hacen uso de ella. Sin embargo, casi nunca se presta atención a quienes más tienen que decir: las propias trabajadoras sexuales.

Las corrientes abolicionistas, que no siempre llegan desde posiciones conservadoras o el feminismo institucional, consideran el trabajo sexual como una variante más de la violencia patriarcal sobre las mujeres: bajo ese prisma, en lugar de un servicio prestado por una mujer, su cuerpo se volvería mercancía utilizada por el hombre. Partamos de que rechazo cualquier forma de abuso sexual. Sin embargo, entiendo que hay abusos que a menudo también se dan en el mercado laboral o son frecuentes dentro de la pareja, sin que por ello nos planteemos abolir el trabajo o el matrimonio. Como feminista, estoy convencida de que debemos abordar el abuso de la sexualidad subalterna en nuestra sociedad, pero no desde la criminalización -a lo que ha contribuido la Ley Mordaza-, la victimización -como ciertas corrientes abolicionistas- ni la invisibilización -en la línea conservadora- de los múltiples sujetos afectados.

Si no queremos caer en la condescendencia o la prepotencia, ambas caras de una misma moneda machista, debemos escuchar a las propias trabajadoras. Uno de las quejas habituales de los colectivos de trabajadoras sexuales es precisamente ese: se decide en su nombre, como si se tratara de mujeres en minoría de edad intelectual.

Esa fue una de las mayores preocupaciones que tuvimos en Málaga Ahora al redactar nuestra parte programática sobre feminismos. Por fortuna, en nuestra ciudad contamos con la Asociación de Mujeres Transexuales y Trabajadoras de Sexo (AMTTSE), cuyo discurso, perfectamente articulado, se me antoja más legítimo que el de tantas voces que, sencillamente, las ningunea. Decía hace poco Íñigo Errejón que habría que garantizar que las mujeres no sean discriminadas laboralmente y tengan independencia económica, de manera que la prostitución supusiera la última salida a la pobreza. Después, se deberían otorgar todos los derechos y obligaciones laborales para quienes quieran ejercer, como autónomas o en cooperativas. Son ideas en consonancias con las dos principales reivindicaciones de la AMTTSE: derogación de la actual ordenanza municipal y regulación de su actividad.

Regular, como vemos, no significa convertir a las trabajadoras de los clubs en falsas autónomas, como pretende Ciudadanos, o esconderlas en zonas periféricas, como intenta el PP. Por otro lado, la actual ordenanza, que en principio debería multar a clientes y trabajadoras, en la práctica persigue casi exclusivamente a estas últimas: durante la primera mitad de 2015, tan sólo 24 multas de 134 recayeron sobre clientes. En otras palabras, no solo no se garantiza salidas para las mujeres que prefieran otra opción, sino que se las criminaliza. De ahí que esa dos reivindicaciones vayan en sentido contrario al modelo de Suecia, cuya ley de 1999 prohíbe en la práctica el trabajo sexual. Este país, junto a Noruega, es el que suele citar el abolicionismo.

Dejemos a un lado las enormes diferencias entre nuestro país y el Estado de Bienestar y tasas de paro escandinavas. Digamos que en 2010 Suecia hubo de duplicar (de seis a doce meses) las penas para los clientes, ante la ineficacia de la ley. De hecho, esta ley ha sido reprobada por 560 ONG y organizaciones de la sociedad civil, así como 86 académicos e investigadores que instan a los otros Estados de la Unión Europea a no adoptarla. La Policía Sueca ha demostrado que el trabajo sexual ahora se ejerce en la clandestinidad y ha aumentado la vulnerabilidad de las trabajadoras. Los salones de masaje Thai que ofrecen servicios sexuales en Estocolmo, por ejemplo, han aumentado. El principal problema, de nuevo, parece ser que se mezcló la trata de mujeres con el trabajo sexual, un error legislativo de bulto, y que una vez más se despreció la voz de las trabajadoras.

¿Qué opinión tengo sobre las mujeres que por unos u otros motivos deciden ejercer la prostitución? Solo una: que nuestra opinión no es relevante. Empecemos por cambiar eso.

http://www.diariosur.es/opinion/201601/25/prostitucion-regulacion-20160125004659-v.html

Share

Posición de Amnistía Internacional sobre el trabajo sexual

Gauri Van Gulick, de Amnistía Internacional, explica la posición de la organización sobre el trabajo sexual.

En todo el mundo, los trabajadores y trabajadoras sexuales están expuestos constantemente a sufrir abusos. Esto no es noticia. Tampoco lo es que sean un grupo sumamente marginado de personas, obligadas a menudo a vivir fuera de la ley.

Política para proteger los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales

1. ¿Por qué necesita AI una política para proteger los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales?

Los trabajadores y las trabajadoras sexuales son uno de los grupos más marginados del mundo. En muchos países se ven amenazados por toda una serie de abusos, tales como la violación, las palizas, la trata de personas, la extorsión, el desalojo forzoso y la discriminación, que incluye la exclusión de los servicios de salud. Lo más habitual es que apenas gocen de protección jurídica, si es que gozan de ella en absoluto. De hecho, en muchos casos, estos abusos y violaciones de derechos humanos son perpetrados por la policía, por clientes y por terceras partes.

Por ejemplo, un estudio realizado en 2010 sobre los trabajadores y las trabajadoras sexuales en la capital de Papúa Nueva Guinea, Port Moresby, concluyó que, a lo largo de un periodo de seis meses, el 50 por ciento de los trabajadores y las trabajadoras sexuales habían sido víctimas de violación (por parte de clientes o de policías).

2. ¿Cuál es la diferencia entre legalización y despenalización? ¿Por qué no pide Amnistía Internacional que se legalice el trabajo sexual?

La despenalización del trabajo sexual significa que los trabajadores y las trabajadoras sexuales ya no infringen la ley por realizar trabajo sexual. No se ven obligados a vivir fuera de la ley, y hay un mayor espacio para proteger sus derechos humanos.

Si se legaliza el trabajo sexual, eso significa que el Estado formula leyes y políticas muy específicas que regulan formalmente dicho trabajo. Esto puede dar lugar a un sistema de dos niveles en el que muchos trabajadores y las trabajadoras sexuales –a menudo los más marginados, los que realizan su trabajo en la calle– actúen fuera de esa normativa y sigan sufriendo criminalización. La despenalización pone en las manos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales un mayor control para actuar de manera independiente, autoorganizarse en cooperativas informales y controlar su propio entorno de trabajo de una manera que la legalización con frecuencia no permite.

Durante nuestra consulta con trabajadores y las trabajadoras sexuales, la mayoría de aquellos con los que hablamos apoyaban la despenalización, pero con frecuencia veían con inquietud las implicaciones de la legalización. Esto no se debía únicamente a su desconfianza en las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley, sino también al temor a que, si se adopta el modelo erróneo de legalización, puede desempoderarlos o incluso llevarlos a sufrir criminalización y abusos.

Cuando los trabajadores y las trabajadoras sexuales dejan de ser vistos y tratados como «delincuentes» o «cómplices», corren menos riesgo de sufrir tácticas policiales agresivas, y pueden exigir protección y mejores relaciones con la policía y disfrutar de ellas. La despenalización devuelve sus derechos a los trabajadores y las trabajadoras, y los convierte en agentes libres.

No nos oponemos a la legalización en sí, pero querríamos asegurarnos de que las leyes que se aprueben promueven los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales y cumplen el derecho internacional de los derechos humanos.

3. ¿Acaso la despenalización del trabajo sexual no alienta la trata de personas?

Es importante dejar muy claro que Amnistía Internacional condena enérgicamente todas las formas de trata de seres humanos, incluida la trata con fines de explotación sexual. La trata de seres humanos constituye un abominable abuso contra los derechos humanos y debe ser penalizada como cuestión de derecho internacional. Esto queda claro para todas nuestras deliberaciones sobre política.

La despenalización del trabajo sexual no significa eliminar las sanciones penales para la trata de personas. No hay indicios que sugieran que la despenalización da lugar a un aumento de la trata.

Creemos que las despenalización ayudaría a abordar la trata de personas. Cuando el trabajo sexual se despenaliza, los trabajadores y las trabajadoras sexuales son más capaces de trabajar juntos y reclamar sus derechos, para lograr mejores estándares y condiciones de trabajo y una mayor supervisión del sexo comercial y de la posible trata de personas destinadas a este fin.

Cuando no están bajo la amenaza de la criminalización, los trabajadores y las trabajadoras sexuales pueden también colaborar con las fuerzas encargadas de hacer cumplir la ley para identificar a los autores y las víctimas de trata.

Algunas organizaciones, como la Alianza Global contra la Trata de Mujeres, Anti-Slavery International y la Organización Internacional del Trabajo, están de acuerdo en que la despenalización puede desempeñar un papel positivo. La despenalización fomenta un mayor reconocimiento de los derechos de las personas que venden sexo y puede ayudar a poner fin a las violaciones de derechos humanos que sufren estas personas, incluida la trata.

4. ¿Cómo puede la despenalización del trabajo sexual proteger los derechos de las mujeres?

La política propuesta por Amnistía Internacional pretende proporcionar una mayor protección a los derechos humanos de las trabajadoras sexuales –que a menudo se encuentran entre las mujeres más marginadas de la sociedad– promoviendo una mayor protección y un mayor empoderamiento de dichas trabajadoras sexuales.

La desigualdad de género y la discriminación pueden influir enormemente en que una mujer se dedique al trabajo sexual. No somos ingenuos ni indiferentes respecto a este problema. Pero no creemos que el criminalizar a las mujeres por su falta de opciones o el utilizar leyes penales y prácticas policiales que hagan su vida menos segura sea la respuesta a este problema.

La criminalización de las trabajadoras sexuales hace que a éstas les resulte más difícil obtener un empleo de su elección. La política que proponemos expone una serie de acciones que los Estados deben tomar –además de la despenalización– para empoderar a las mujeres y a otros grupos marginados con el fin de garantizar que nadie tiene que realizar trabajo sexual para sobrevivir.

Los Estados deben proporcionar acceso oportuno y adecuado a medidas de apoyo, por ejemplo prestaciones sociales, educación y formación y/o un puesto de trabajo alternativo. Esto no significa que las personas que se dedican al trabajo sexual estén obligadas a participar en dichos programas.

5. ¿Qué pruebas tiene AI para respaldar su propuesta de política sobre trabajo sexual?

Hemos dedicado dos años a elaborar nuestra propuesta de política para proteger los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales. Esta política se basa en una sólida investigación y consulta con una diversidad de organizaciones y personas.

Hemos examinado el amplio trabajo realizado por organizaciones como la Organización Mundial de la Salud, ONUSIDA, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud y otros organismos de la ONU. También hemos examinado las posturas adoptadas por otras organizaciones como ONU Mujeres, Anti-Slavery International y la Alianza Global contra la Trata de Mujeres. Hemos realizado investigaciones detalladas, hemos entrevistado a más de 200 trabajadores y las trabajadoras sexuales, y también a ex trabajadores y las trabajadoras sexuales, la policía, gobiernos y otros organismos en Argentina, Hong Kong, Noruega y Papúa Nueva Guinea.

Nuestras oficinas nacionales en todo el mundo han contribuido también a la política mediante una consulta amplia y abierta con grupos de trabajadores y las trabajadoras sexuales, grupos que representan a supervivientes de prostitución, organizaciones abolicionistas, feministas y otros representantes de los derechos de las mujeres, activistas LGBTI, organismos contra la trata de personas, activistas que trabajan sobre el VIH/sida y muchos más.

6. Quienes venden sexo necesitan protección, pero ¿por qué proteger a los proxenetas?

Nuestra política no consiste en proteger a los proxenetas. Según el modelo que proponemos, los terceros que exploten a trabajadores o trabajadoras sexuales o abusen de ellos seguirán estando criminalizados.

Pero existen leyes excesivamente amplias, como las que prohíben «promover la prostitución» o «regentar burdeles», que se utilizan a menudo contra trabajadores y las trabajadoras sexuales y criminalizan las acciones que emprenden para tratar de mantenerse a salvo. Por ejemplo, en muchos países, si dos trabajadores o trabajadoras sexuales trabajan juntos por motivos de seguridad se considera que forman un «burdel». Nuestra política pide que las leyes se reorienten para abordar los actos de explotación, abuso y trata, en lugar de establecer delitos de carácter muy general que criminalizan a los trabajadores y las trabajadoras sexuales y ponen en peligro su vida.

7. ¿Por qué no apoya Amnistía Internacional el modelo nórdico?

Aunque el modelo nórdico no criminaliza directamente a los trabajadores y las trabajadoras sexuales, hay aspectos operativos –como la compra de sexo o el alquiler de locales en los que vender sexo– que siguen estando criminalizados. Esto pone en peligro la seguridad de los trabajadores y las trabajadoras sexuales y los hace vulnerables a abusos; pueden seguir siendo objeto de persecución por parte de la policía, cuyo objetivo a menudo es erradicar el trabajo sexual mediante el cumplimiento de la ley penal.

En realidad, las leyes contra la compra de sexo significan que los trabajadores y las trabajadoras sexuales tienen que correr más riesgos para proteger a los compradores y evitar que sean detectados por la policía. Los trabajadores y las trabajadoras sexuales con los que hemos hablado nos han contado de forma habitual que les piden que visiten a los clientes en sus casas para ayudarles a evitar a la policía, en lugar de ir a un lugar donde el trabajador o trabajadora sexual se sienta más seguro.

En el modelo nórdico, el trabajo sexual sigue estando sumamente estigmatizado, y contribuye a la discriminación y la marginación de quienes se dedican a él.

8. ¿Cree Amnistía Internacional que pagar por trabajo sexual es un derecho humano?

Nuestra política no trata sobre los derechos de quienes compran sexo: se centra exclusivamente en proteger a los trabajadores y las trabajadoras sexuales que se enfrentan a una serie de violaciones de derechos humanos vinculadas a la criminalización.

Al adoptar esta política, Amnistía Internacional dice que creemos que deben protegerse los derechos de un grupo de personas que pueden ser sumamente vulnerables a los abusos contra los derechos humanos.

9. Como organización de derechos humanos, ¿significa esta votación que ustedes promueven el trabajo sexual?

No. No creemos que nadie deba realizar trabajo sexual contra su voluntad, y nadie debe verse nunca obligado o coaccionado para convertirse en trabajador o trabajadora sexual. Existen pruebas de que, a menudo, los trabajadores y las trabajadoras sexuales se dedican a este trabajo como su único medio de supervivencia, y porque no tienen otra opción. Esto sólo perpetúa la marginación de los trabajadores y las trabajadoras sexuales, y es por eso por lo que queremos garantizar que contamos con una política que defienda sus derechos humanos.

10. Amnistía Internacional ha adoptado una decisión pero, ¿qué sucederá a continuación?

La votación ha dado a nuestra Junta Directiva Internacional luz verde para elaborar y acordar una política con la que proteger los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales. Esta política se debatirá en su próxima reunión de octubre. La Junta se basará en las conclusiones de la consulta y en la investigación llevada a cabo hasta la fecha y tomará una decisión sobre la mejor política para reflejar el compromiso de Amnistía Internacional de proteger los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales.

https://www.es.amnesty.org/temas/trabajo-sexual/

Share

Prostitutas cooperativistas

Prostitutas cooperativistas

Las trabajadoras sexuales del Raval se autogestionan y exigen al Ayuntamiento una sede en la calle Robadors

Una de las protestas de prostitutas en el Raval, Barcelona

Una de las protestas de prostitutas en el Raval / CONSUELO BAUTISTA

Las prostitutas del barrio barcelonés del Raval han permanecido calladas durante los 100 primeros días del Gobierno de Colau al frente del Consistorio barcelonés. Ahora, rompen su silencio y reclaman a BComú que cumpla sus promesas electorales, anuncian la formación de una cooperativa y solicitan la cesión de un espacio municipal donde desarrollar su trabajo.

La Asamblea de Activistas Pro-Derechos sobre el Trabajo Sexual de Cataluña se gestó a finales del pasado mes de marzo y se convirtió en la primera gran organización de España que representaba al colectivo de prostitutas. Entonces, la CUP cedió la confección de las propuestas políticas relacionadas con el trabajo sexual al recién creado grupo de presión. BComú anunció que trabajaría mano a mano con el colectivo, pero ningún otro partido político apoyó a las prostitutas activistas.

Entre las asociaciones que componen la asamblea de trabajadoras del sexo se encuentra Putas Indignadas, un colectivo integrado por las mujeres que ofrecen sus servicios en las calles del Raval. El grupo estuvo en el punto de mira del Gobierno Trias que el pasado 19 de marzo llegó a tapiar la casa del el número 25 de la calle Robadors, lugar donde ejercían muchas de ellas.

Robadors 25

Putas Indignadas anuncia ahora la creación de una cooperativa de trabajadoras del sexo y exige que la sede social sea el edificio que permanece tapiado. “Queremos que el Consistorio nos ceda el número 25 de la calle Robadors, allí montaremos una cafetería en la planta baja, habitaciones para trabajar y una especie de hotel donde atender a víctimas de la trata”, comenta Jeanette, una de las portavoces de la asociación.

Jannette recuerda que cuando el Gobierno de Trias tapió el edificio “Robadors 25 era la cara visible contra los mafiosos y los chulos; ahora la situación es mucho peor”. La portavoz quiere que las propias prostitutas vuelvan a controlar la calle y “Ada Colau nos tiene que ayudar”.

El plan es claro: “Las prostitutas tenemos que autogestionarnos, exigir el local que merecemos, un lugar donde las mujeres que sean explotadas puedan recurrir, las que quieran abandonar la prostitución lo puedan hacer y las que estén en situación irregular puedan ser ayudadas”. La asociación asegura que las condiciones de trabajo deben ser dignas “BComú nos tiene que atender porque lo prometió, y si no lo hace, lanzaremos un pulso al Ayuntamiento”. Jannette asegura que la próxima semana se reunirán con la regidora Gala Pin y le exigirán el local.

Paula Ezquerra, una de las prostitutas del Raval, ha dado el salto a la política. Estuvo en las listas electorales de la CUP en la ciudad de Barcelona y ahora es consejera de la formación en Ciutat Vella. “La prostitución no es un trabajo maravilloso, nadie sueña con dedicarse a ello, pero en esta sociedad ningún trabajo es magnífico”, así de tajante se muestra Ezquerra. La trabajadora sexual recuerda que gracias a estos años de lucha: “Hemos instaurado unas bases y Barcelona será ejemplo de un modelo de trabajo sexual basado en el feminismo y el anticapitalismo”.

Congreso en diciembre

El colectivo Genera, la asociación de profesionales del sexo (Aprosex) y Putas Indignadas, entre otras organizaciones, han programado para el próximo 16 y 17 de diciembre las Jornadas Feministas Alianzas y Trabajo Sexual. Por primera vez en Barcelona prostitutas de diferentes países coincidirán en un mismo espacio para debatir sobre el estado de su profesión y establecer un modelo feminista de la prostitución.

Ezquerra también pertenece a la asociación Paraguas Rojo, “el gobierno de las trabajadoras sexuales a nivel internacional”, y anuncia que está preparando para el próximo diciembre un encuentro europeo de prostitutas en Barcelona. “Marcaremos un nuevo modelo de trabajo sexual hermanado con los movimientos feministas no abolicionistas. El Ayuntamiento tendrá que mover ficha antes de diciembre y cedernos un espacio público, Colau prometió tenernos en cuenta y la paciencia se nos acaba».

Desde BComú aseguran que el “eje de género está trabajando para afrontar el tema y ya se ha consultado a diferentes organizaciones como Putas Indignadas”. Desde el Ayuntamiento aseguran que el caso de las prostitutas del Raval se sigue estudiando.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/10/13/catalunya/1444761314_402214.html

Share

Antonella: ‘Me prostituyo porque soy libre para hacerlo’

Manifestación el polígono Marconi

Antonella: ‘Me prostituyo porque soy libre para hacerlo’

Miembros de la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo con un cartel de la ‘performance’./ Fotos: Sara Montero

Trabajan cada día para mantener a su familia, no se fían de los políticos y protestan por las precarias condiciones de su empleo. Podría ser la descripción del español medio, pero hay algo que les separa del resto de ciudadanos: sonprostitutas del polígono Marconi, dicen que por voluntad propia. Este lugar es conocido en Madrid por albergar cientos de trabajadoras sexuales. Ahora han formado la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (AFEMTRAS) para reivindicar sus derechos y este miércoles han realizado una ‘performance’ simulando barrer una de las calles de esta zona industrial y han leído su propio manifiesto.

Conscientes de que en la zona operan las mafias, aquellas que se consideran libres quieren reivindicar su trabajo y sus derechos. Aunque la imagen ‘mediática’ de la prostitución es casi siempre la de la explotación sexual, la ONU les da la razón. Según este organismo solo una de siete trabajadoras del sexo en el mundo ejerce obligada. Tras el debate social se encuentra la guerra de cifras: sindicatos como UGT elevan el número de mujeres forzadas al 95%.

Hartas de que la prensa «mezcle prostitución voluntaria con forzada, de escuchardebates políticos donde nunca se nos pide opinión y de una Ley de Seguridad Ciudadana que multa a clientes y a trabajadoras sexuales», han decidido barrer las calles para, de forma simbólica, eliminar los prejuicios. Piden que se reconozca su actividad como un trabajo, que se regule y que habiliten espacios para poder ejercer. A cambio aseguran que ofrecerán respeto al vecindario y se alejarán de zonas familiares como los parques. Y no, no les gusta la palabra ‘prostituta’, prefieren llamarse ‘trabajadoras del sexo’.

YO DONA ha hablado con Antonella, miembro del colectivo AFEMTRAS.

¿Cuál es el origen de AFEMTRAS?
Hace muchos años queríamos formar una plataforma que se quedó en ‘stand by’, pero con la Ley de Seguridad Ciudadana un grupo de nosotras decidimos formarla para contrarrestar las informaciones de algunos medios de comunicación. Nosotras, más que nadie, sabemos lo que hay y cómo mantenemos los lugares y por eso nos estamos reivindicando hoy. También nos comprometemos con los vecinos y los empresarios a mantener limpia la calle, alejarnos de los parques y de las viviendas para que ellos se sientan más cómodos.
¿Cuántas mujeres formáis la asociación?
Somos unas 200, pero hay muchas que son madres de familia y no han podido venir hoy.
¿Qué es lo que más os molesta de lo que se dice sobre vosotras?
Que todas somos víctimas de la trata. Lo dice la ONU, que sólo una de cada siete prostitutas lo hacen obligadas, pero hay muchas asociaciones que dicen que no, que el 95%.

¿Pero admitís que en este polígono hay víctimas de la trata?
En este y en todos los lugares del mundo.
¿Habéis intentado que se integren en la asociación?
Nosotras no queremos mezclar nuestra lucha y que luego nos puedan decir que qué hacemos reivindicando nuestra libertad si tenemos víctimas de la trata. Hemos intentado separar.
¿En qué consiste la regulación que pedís?
Queremos unos derechos. Ahora mismo muchas pagamos seguridad social pero no tenemos ningún tipo de derechos ni nos beneficiamos de nada. Pero si los tuviéramos, yo podría cobrar una baja, el paro o la jubilación, pero ahora mismo no puedo.
Insistís mucho en el cuidado y la limpieza de las zonas comunes.
Nos dicen que somos nosotras las que ensuciamos las calles. Pero no estamos en todos los puntos de Madrid y todo Madrid está sucio. Será problema de los ayuntamientos y de más ciudadanos que no tienen conciencia. Nosotras sí tenemos conciencia cívica y recogemos la basura. Que hay preservativos es verdad, pero en el centro también hay basura tirada.
Algunos dicen que la prostitución espanta las inversiones empresariales.
Si nosotras no existiéramos este polígono estaría más desierto que el Sáhara. Todos los clientes que vienen, dicen ‘ya que voy a echar un quiqui, aprovecho para comprar esto aquí y no en otro sitio más lejano’. Nos beneficiamos ambos. Hay mucha gente que no está de acuerdo y es lógico. No todo es color de rosa.
¿Habéis hablado con las asociaciones de vecinos?
Aún no, queremos pedir una cita con ellos.
¿Y qué les vais a ofrecer?
Alejarnos lo máximo posible de parques y edificios, aunque casi ninguna para allí después de que aprobaran la Ley Mordaza.
¿Habéis intentado hablar con el ayuntamiento?
Estamos en ello. Hemos hablado con la segunda de Manuela Carmena, con el concejal de Villaverde y con el grupo de Ahora Madrid y estamos ahora queriendo ir paso a paso a ver si logramos algo.
¿Qué respuesta habéis recibido?
Buenas y algunas no tan buenas, algunas nos han dicho que sí y que esperemos, pero no con esperanza. Aunque sales con buen sabor de boca y una sonrisa en la cara.
Los políticos siempre os dicen que sí, pero los únicos que se ha comprometido a legalizar la prostitución es el partido de Ciudadanos.
Bueno, pero no sé hasta qué punto quiere regularlo. Nosotras sabemos lo que sufrimos y lo que tenemos que llevar a casa. Hay muchas españolas que se han echado a la calle a prostituirse o lo han hecho en una piso porque las han desahuciado y les han quitado su vivienda. ¿Cómo pueden querer quitarles el trabajo? Ya les han quitado la casa y la vida, ¿cómo pueden prohibir que ejerzan si es la forma de mantener a sus hijos?¿Quieren ver a sus compatriotas durmiendo bajo un puente?
¿Notas que con la crisis tienes más compañeras españolas?
Sí, ellas sobre todo trabajan en casa. Al tener una familia tienen más miedo a que la gente las vea. Es lógico. Tienen una familia y nunca lo han hecho antes. Y no solo son chicas jóvenes, sino señoras mayores y de todas las edades.

¿Cómo empieza una en esto?
Yo vine de mi país hace muchos años. Trabajaba en un bar en la Casa de Campo y dando una vuelta vi muchas chicas paradas allí y decidí probar. Al principio no te conocen, pero luego vas haciendo amigas. Llevo ya muchos años en esto y no lo dejaría por nada del mundo. Me gusta porque soy libre, más libre que teniendo un contrato de trabajo normal.
Hay gente a quien le pueda sorprender que a alguien le guste ser trabajadora del sexo en la calle.
Seguro que esa persona está sentado en el sillón de su casa con la mano extendida recibiendo dinero y sin sudar ni una gota. Sí, nos gusta. Nuestros clientes son buenos. La personas son malas si tú las haces malas.
Algunos prejuicios que habéis ‘roto’ en la ‘performance’ son especialmente dolorosos, sobre todo el del cartel que decía ‘Si eres ‘puta’ no puedes ser buena madre’.
Si eres prostituta eres la mejor madre del mundo porque te has metido en esto para mantener a tus hijos. Estás trabajando en una profesión que quizá nunca te planteaste para darles de comer, ¿eso no es ser buena madre?
En vuestras reivindicaciones también habláis de los clientes.
¿Hay que multar a los clientes para salvar a las prostitutas? Eso es mentira, si les multan no nos salvan, nos niegan el poder vivir. Gracias a ellos nosotras vivimos, comemos y pagamos la factura de la luz.
Existe la sensación de que trabajar en la calle es más duro que en otros sitios.
Es mentira. Yo creo que es más fácil y más libre. Yo vengo aquí cuatro horas. Vengo cuando quiero y me voy cuando quiero. Si soy una prostituta de un local o un piso tengo que atender a lo que me digan: horario, qué clientes tengo que atender… Eso no es libertad. Yo peleo por la calle. La que quiere trabajar en un piso también está en su derecho, siempre y cuando lo hagan de manera libre.
El tema de la seguridad es otra de vuestras reivindicaciones.
Antes veíamos un policía y decíamos ‘qué bien’ y nos sentíamos más seguras. Ahora pensamos que nos multarán.
¿A ti te han multado?
Sí, supuestamente por obstruir la vía pública, pero yo estaba aquí (señala la acera) no en medio de la carretera.
¿Habéis notado un cambio desde que ha entrado en vigor La Ley de Seguridad Ciudadana?
Nuestro trabajo ha descendido mucho. Ahora es bastante precario. Antes en los primeros 15 días ya tenías para el alquiler. Hoy estamos a 14 y yo aún no llego. En la calle se cobra menos, pero lo que se cobra no tenemos que compartirlo con nadie.
Habéis pedido que os habiliten zonas.
Sí, una zona más alejada. Hay espacios aquí que son del Ayuntamiento y nos los podrían facilitar como ‘parking’ del amor, como nosotras decimos. Sin molestar a los vecinos y sin que haya un papel en el suelo. Queremos captar la clientela en la calle y llevarles a una zona que no sea visible.
¿Os habéis planteado alquilar uno de estos espacios del ayuntamiento?
Por supuesto, y pagando. Nosotras no lo queremos gratis. Si el ayuntamiento nos cede un lugar y lo habilitan podemos cobrar a cada coche que entra. Al final de mes es un dinero que entra a las arcas del Gobierno.
¿Tenéis alguna reivindicación más para el ayuntamiento?
Sí, que nos ponga papeleras. Nosotras recogemos nuestra basura, nos traemos nuestras bolsas y esperamos a que pase el camión, pero a veces no pasa. Queremos hacer un llamamiento al ayuntamiento sobre esto o que nos manden dos veces por semana los camiones.
http://www.elmundo.es/yodona/2015/10/14/561e556746163f71578b4574.html
Share

Petición Aprosex en change.org: Derogar la Ordenanza de Convivencia y Civismo que multa a Trabajadoras Sexuales y Mendigos

Dirigida a Ayuntamiento de Barcelona

Derogar la Ordenanza de Convivencia y Civismo que multa a Trabajadoras Sexuales y Mendigos

 

En 2006 el Ayuntamiento de Barcelona aprobó una Ordenanza Municipal contra la mendicidad y la prostitución.

La norma establece multas que oscilan entre los 300 y los 3.000€ para las personas que ejerzan la prostitución o la mendicidad en la calle.

Pedimos al nuevo equipo de gobierno de Barcelona que derogue esta injusta ordenanza que en nada contribuye a la justicia social y se ensaña con los y las excluidas.

Consideramos que multar no soluciona el problema, sino que acentúa la situación de exclusión social y estigmatiza a los más débiles vulnerando derechos fundamentales.

Los ciudadanos y ciudadanas de Barcelona queremos una ciudad con justicia social y trabajo digno.

Firma esta petición pidiendo al Ayuntamiento de Barcelona que derogue esta injusta ordenanza.

¡NO a la estigmatización de la pobreza y la prostitución!

CARTA A

Ayuntamiento de Barcelona

Derogar la Ordenanza de Convivencia y Civismo que multa a Trabajadoras Sexuales y Mendigos

Share

MARC MCANDREWS SE METE EN LA INTIMIDAD DE LAS PROSTITUTAS DE LOS BURDELES DE NEVADA

Fotógrafo capta el lado más humano de la prostitución (FOTOS)

MARC MCANDREWS SE METE EN LA INTIMIDAD DE LAS PROSTITUTAS DE LOS BURDELES DE NEVADA PARA CAPTURAR SU ESENCIA MÁS ÍNTIMA

MjUxYWExNWYyZSMvUlJGMDNDdTRsS1hTRUExM3V2aFJ0OU5YaTVFPS8xNHgxMjU6OTQ2eDcxMi84NDB4NTMwL2ZpbHRlcnM6cXVhbGl0eSg3MCkvaHR0cDovL3MzLmFtYXpvbmF3cy5jb20vcG9saWN5bWljLWltYWdlcy82cW1tcDA2NXJyaWxld2szY2ZwczZiZG9raGVvdzdtcmhwa3hzdmNreG

“En un principio imaginé que los burdeles de Nevada serían remolques sucios en medio del desierto”, dice el fotógrafo Marc McAndrews para la revista Mic. “Creo que la mejor manera de describir el tipo de persona que yo esperaba encontrar aquí sería como en una canción de Nick Cave: vagabundos perdidos e inadaptados sociales”.

5 años y 33 burdeles de Nevada después, no sólo McAndrews probó como erróneas sus propias suposiciones, sino que en el proyecto de fotografía que salió de sus viajes se puede ver un paisaje sexual pocas veces observado.

En una entrevista en Mic, McAndrews habló de lo que lo motivó para documentar los burdeles de Estados Unidos, un esfuerzo publicado en el libro Nevada Rose: Inside the American Brothel. Partiendo en 2005 y viviendo en 23 de los 33 burdeles durante el tiempo que duró el proyecto, las fotografías de McAndrews “retratan las relaciones y dinámicas sociales entre las mujeres que trabajan en los burdeles y sus clientes”. Las fotografías captan una vida mucho más auténtica y, en última instancia, mucho más mundana.

Sus retratos también ofrecen una visión de la humanidad de las mujeres a pesar de sus profesiones no convencionales. Estas mujeres no son objetos que se compran y venden; más bien, como McAndrews descubrió, son a menudo las mujeres fuertes, emprendedoras, con sus propios objetivos y motivaciones las que son trabajadoras sexuales. “Ser capaz de interactuar con las mujeres como lo que son, no como un personaje que estaba retratando, realmente ayudó al proyecto”, dijo.

“Las niñas que trabajan” en cada prostíbulo que McAndrews visitó tienen un sistema de jerarquías, con una serie de nombres y designaciones que indican la posición de cada niña dentro de cada burdel. Las mujeres, dice McAndrews, tenían edades comprendidas entre los 18 años de edad y hasta mediados de los 60 años.

“Big Sister” es a menudo el nombre dado a “la mujer con más experiencia, o la que ha estado en cada prostíbulo durante más largo tiempo”, explica McAndrews. “Ella funcionaría como una representante de las demás mujeres”: la Big Sister, con la ayuda de la “matrona” o el gerente, tiene la tarea de manejar las quejas de las mujeres y el trabajo, así como cualquier problema que puedan tener.

Como es de imaginar, tomó algún tiempo para que McAndrews obtuviera el acceso a las comunidades más unidas. Después de ser rechazado en el famoso Bunny Ranch viajó a Elko, Nevada, y se le permitió permanecer en el Rancho de Mona. A partir de entonces quedó “conmocionado” por el acceso que tiene ahora en todos los burdeles.

“Después de que fotografié en el Rancho de Mona, tuve Polaroids para mostrar a los otros propietarios exactamente lo que quería hacer”, explicó. “De vez en cuando me gustaría ver a algunas de las mismas mujeres que había conocido en otros burdeles, ya que serían capaces de responder por mí y lo que estaba haciendo en ese momento. Una vez que me dieron permiso, establecieron algunas reglas básicas acerca de cuándo podía y no podía disparar la cámara, pidiendo permiso previo a las mujeres y a los clientes”.

A través de sus entrevistas y sus fotografías, McAndrews fue capaz de desentrañar las historias y motivaciones de cada mujer.

“Las razones por las que las mujeres trabajaban allí son tan variadas como cada una de ellas”, dice McAndrews a Mic. “Los burdeles ofrecen una alternativa segura para el negocio ilegal”.

 

MDAzMzJiMDAxZCMvVW5BRTNObU03Q0tMOElET0pDZkRUU3VSOV8wPS8yOXgwOjExNzF4NzIxLzg0MHg1MzAvZmlsdGVyczpxdWFsaXR5KDcwKS9odHRwOi8vczMuYW1hem9uYXdzLmNvbS9wb2xpY3ltaWMtaW1hZ2VzL2JtaGd3bWlpamtsZXViemVocXBvcWVjOWt6b2tuZ240dWpwYmdqOWUzZT

MGEzZWI0ZjIzZiMvckhjaXpaU1hJUnlLdUNlS1NSWGtMa0pIeGZvPS8xNHgxNTY6OTQ2eDc0My84NDB4NTMwL2ZpbHRlcnM6cXVhbGl0eSg3MCkvaHR0cDovL3MzLmFtYXpvbmF3cy5jb20vcG9saWN5bWljLWltYWdlcy9hcTc3bWxtYWF5bWU2dGZuZnZjcDNybHFjeGpiMHdldjV1MWJqdmZsMX

MmJhMTAxYzUxYiMvVUVRVWxtSU5vSURSVDJReS1xOVNUamtwRkhvPS8xNHgzMDY6OTQ2eDg5NC84NDB4NTMwL2ZpbHRlcnM6cXVhbGl0eSg3MCkvaHR0cDovL3MzLmFtYXpvbmF3cy5jb20vcG9saWN5bWljLWltYWdlcy9yeGl6N29peXB1dWxmNndkOGluaGF5Z3NlY25lcTg3MTdmenVpNndtbX

NDcxMWVhODEyYSMvZ2Q4N19hZHVRVXVSYmdvT0tDRlB4bjZpc2xJPS8yOXgxMjA6MTE3MXg4NDAvODQweDUzMC9maWx0ZXJzOnF1YWxpdHkoNzApL2h0dHA6Ly9zMy5hbWF6b25hd3MuY29tL3BvbGljeW1pYy1pbWFnZXMvd3JuZHRhbWUzZXVuY2lramNxcmV0ZGRta3M4b3lxbWlpZm5tYmJncT

NjhhMzMwNGNhOCMvVC1TLXhoNmxZYzJEdFZVYWV4cS03b1o2N0NVPS8yOXgxNjY6MTE3MXg4ODcvODQweDUzMC9maWx0ZXJzOnF1YWxpdHkoNzApL2h0dHA6Ly9zMy5hbWF6b25hd3MuY29tL3BvbGljeW1pYy1pbWFnZXMvbXpvM2twd2dwdWNjZWdlYjlzcm92aWhlOXdoMWVjeHZoNnNoZDZ1eH

OGYxN2IxM2ViZiMvalhqbG5JRC13Rk5kSFpJWUw3RnhuOEtSeXg0PS8yOXgwOjExNzF4NzIxLzg0MHg1MzAvZmlsdGVyczpxdWFsaXR5KDcwKS9odHRwOi8vczMuYW1hem9uYXdzLmNvbS9wb2xpY3ltaWMtaW1hZ2VzL2xsbDQwcmd2ZTR4Y3NjanBoZW1mZDNid2JwZ2RtdXY5bHd3cnNrcGV6b3

OTMyNzhhOWM3MiMvX0JwYXhYeWpTSHJwWk5hQXdXY2Vfbm1TZ2NNPS8yOXgxMjA6MTE3MXg4NDAvODQweDUzMC9maWx0ZXJzOnF1YWxpdHkoNzApL2h0dHA6Ly9zMy5hbWF6b25hd3MuY29tL3BvbGljeW1pYy1pbWFnZXMveWdvbHlwcmtxd2loa2JyMXF5eXB0YmZ1Z3FubDJ4bzAwYmxjaWpwcm

Yjk3NDcxYTBmZCMvd3VldGpNdVRoY05mdjAwTFZ5czJ0OTRoc1A0PS8xNHgzMDY6OTQ2eDg5NC84NDB4NTMwL2ZpbHRlcnM6cXVhbGl0eSg3MCkvaHR0cDovL3MzLmFtYXpvbmF3cy5jb20vcG9saWN5bWljLWltYWdlcy92a3dveDd6NHB2bnExajVhOWp5bWVwcG1wZ2ZhM29qOW1mbjRsem5saG

YTZjODhmMzQ3ZCMvSDNfWkF1NWFtRFIwTEdESERsdTVyUkVKR3R3PS8yOXgxMjA6MTE3MXg4NDAvODQweDUzMC9maWx0ZXJzOnF1YWxpdHkoNzApL2h0dHA6Ly9zMy5hbWF6b25hd3MuY29tL3BvbGljeW1pYy1pbWFnZXMvZ3EzZnFsMGtpNW9wemJ2MmRkZ2YyZGxpc3lsc2pyaWdjcWNqZGthdj

ZGNiMTI2MzQ0NCMvdnhVcUM5bmh1emo2bW5LejAta3duMVpJYjk0PS8xNHgxOTM6OTQ2eDc4MS84NDB4NTMwL2ZpbHRlcnM6cXVhbGl0eSg3MCkvaHR0cDovL3MzLmFtYXpvbmF3cy5jb20vcG9saWN5bWljLWltYWdlcy9nM3NicDlnNHNtbXFzeXR4cWxtYnJ0a3V0c3Z2ZWdlaWcxcTEwdW1oM3

ZTJkYzc2N2U0YSMvb0cwYjNLQmtGVGJtZ1J6TFBHdEFfQllpNU5vPS8yOXgxMjA6MTE3MXg4NDAvODQweDUzMC9maWx0ZXJzOnF1YWxpdHkoNzApL2h0dHA6Ly9zMy5hbWF6b25hd3MuY29tL3BvbGljeW1pYy1pbWFnZXMvb3ZyMnN3bmhqdndwZXJtbGR4eHBsc3lkczlja3BjcnM3aTJ4cWV1aW

http://pijamasurf.com/2015/09/un-fotografo-capta-el-lado-mas-humano-de-las-prostitucion-fotos/

Share

Despenalizar la prostitución

BEGOÑA ZABALA GONZÁLEZ

Este verano de 2015 está resultando un tanto atípico. Lejos de las tranquilas vacaciones habituales de la política, sobre todo de la institucional, abundan este año los temas de esta índole: la constitución de los gobiernos locales y autonómicos de las fuerzas del cambio y sus primeros pasos tan denostados por los medios conservadores; las próximas elecciones catalanas con el morbo añadido de las listas electorales, -con quién, qué nombre, qué nación-; las siguientes elecciones generales del Estado, con los consiguientes últimos coletazos traicioneros de quien ve perder su poder, como estos recientes presupuestos ya listos para 2016; la capitulación del gobierno griego ante el acoso y el chantaje de la dictadura de la troika; los miles de personas inmigrantes huidas de sus países en busca de asilo y refugio en la Europa Schengen, para encontrarse con la Europa fortaleza que, cuando no las mata, las encarcela o persigue; el terrible aumento de la violencia machista, en términos de asesinatos de mujeres, con sus horrorosas repercusiones en las hijas e hijos de las víctimas, también víctimas de la violencia masculina y patriarcal,…

Cuando empiece el nuevo curso, nos dará la impresión de que realmente no ha habido tregua ni descanso. En este ambiente, el sempiterno gobierno del PP, y para atraer los votos que se le escurren por las grietas de estas miserias, realiza algunas promesillas y trampea con cuatro medidas de dádivas para las poblaciones más menesterosas.

Entre estas noticias, actividades y quehaceres del mundo sociopolíticos ha aparecido de forma, a mi entender, imprevista, la declaración realizada por la organización Amnistía Internacional (AI) sobre la prostitución. Normalmente habría pasado inadvertida la recomendación, pero el contenido, sin ser de lo más osado, tiene su miga, y sus enemigas.

Dice esta prestigiosa organización de defensa de los derechos humanos en el mundo, que después de dos años de laboriosa investigación y estudio llevado a cabo desde sus filas, en muy diferentes países, se observa que “las trabajadoras y los trabajadores sexuales son uno de los grupos más marginados del mundo, quienes en la mayoría de los casos afrontan un riesgo constante de discriminación, violencia y abuso”. Frente a esta situación la recomendación que hace a los gobiernos, es la de despenalización de la prostitución, en todos sus ámbitos. Es decir, para todos los actores: trabajadoras y trabajadores sexuales, clientes y proxenetas.

Esta noticia ha hecho saltar las alarmas de los sectores abolicionistas y, de entre ellos, los medios destacan –supongo que no por su militancia o sabiduría en el tema, sino por su glamour– las opiniones en contra de las grandes damas de la escena de Hollywood. Aparecen los nombres de Meryl Streep, Emma Thompson y Anne Hathaway, entre otros, firmando un manifiesto en contra de las pretensiones de Amnistía Internacional. En otras versiones más osadas, ya la noticia se intitula de forma más contundente: ”Hollywood contra Amnistía Internacional” /1..

En cambio, los grandes partidos del Estado, de corte abolicionista o penalizador, como el PSOE y sectores de IU, no se han manifestado expresamente. Parece que dejaran este espacio a los lobbys abolicionistas, que se posicionan frente a esta medida, alegando razones en contra de la trata y del tráfico de mujeres, que obviamente no es lo mismo.

Sí llama la atención, que una formación electoral catalana, de las conocidas como emergentes, “Catalunya si es pot”, encabezada por Lluis Rabell, designe para su segundo puesto a Gemma Liennas, escritora y conocida abolicionista en los debates y en sus escritos. También el propio cabeza de lista Rabell tiene trayectoria de posturas abolicionistas desde supuestos feministas, como se puede ver en un amplio artículo por él escrito de esta revista /2.

Despenalización de la prostitución.

Si bien la mayoría de los medios de comunicación y algunas personas han querido significar que con esta declaración lo que se pretende es normalizar la prostitución como un trabajo más y dotarle de todos los derechos a las mujeres y hombres que lo ejercen, la realidad es más justita de lo que se pretende, y a lo que se apela desde la organización Amnistía Internacional es a la despenalización. Es decir, que no sea delictivo el realizar o prestar servicios sexuales mediante precio, ni tampoco el contratarlos como cliente, ni tampoco se considere delito el obtener algún beneficio del ejercicio de la prostitución, lo que vulgarmente se conoce como actividad de proxenetismo. Esto quiere decir que en el análisis de AI se ha observado que en la mayoría de los países, en lugar de proteger a este colectivo que se considera vulnerable, lo que se hace es perseguirlo legalmente, con lo que se multiplica su sufrimiento, marginación y discriminación y produce con frecuencia obstrucción ilegal.

Por parte de muchas personas, y refiriéndonos al Estado Español concretamente, la figura de la prostitución es considerada desde el punto de vista jurídico como alegal, es decir que no está regularizada como una actividad, ni tampoco está prohibida o penalizada. Pero esto no es así, de ninguna de las formas. Mucho menos desde que el PP arremetió de malos modos contra el Código Penal y tipificó la figura del proxenetismo, como la de quien se lucra por la actividad de la prostitución, o quien aprovechándose de la situación de vulnerabilidad de una persona, determina o mantiene a ésta en la situación de prostitución, aunque sea con su voluntad expresa /3.

Hay más figuras que conectan con la penalización de la prostitución, como es el caso específico de la entrada irregular de personas inmigrantes y la participación en la entrada de terceras personas, con fines del ejercicio de la prostitución, que nos llevan a considerar que realmente el ejercicio de la prostitución se mueve en el campo de la ilegalidad y de la delincuencia, más que en el de la actividad inocua o alegal.

Y en este punto Amnistía Internacional, a mi modo de ver, da en un clavo muy interesante desde el punto de vista jurídico y de las políticas penales. Y termina con la falacia tan extendida por las filas fariseistas del abolicionismo de penalizar, no a las personas que ejercen de forma no elegida la prostitución, que a su entender son todas, sino a las que contratan como clientes u operan bajo el genérico de proxenetas.

Efectivamente, es a todas luces imposible –a no ser que seas el exministro Gallardón- tipificar una figura delictiva mediante la caracterización de una actividad, que en este caso sería la prostitución, y pretender que todo el mundo que participa en la misma sea reo de delito, a excepción de la actora principal, que por mor de su no voluntariedad presumida contra viento y marea, queda in-imputada. Es el mismo argumento que utilizó el exministro y su corte jurídica para pretender penalizar el aborto, y exculpar a la mujer que voluntariamente se somete a una Interrupción Voluntaria del Embarazo, porque no es libre o está en situación de incapacidad para prestar libremente su consentimiento. Una vez más la consideración de las mujeres víctimas como tontas, locas o incapaces planea sobre el horizonte jurídico. Y esto después de que nos sacudiésemos la calificación franquista de la mujer casada como incapaz para contratar, al lado de los menores, incapaces y locos.

En este sentido, la argumentación y la recomendación de Amnistía Internacional, debe ser acogida con todos nuestros aplausos, como lo han hecho ya varios colectivos de mujeres que ejercen o han ejercido la prostitución, pues delimita perfectamente el camino de esta actividad fuera de la penalización, en todo su sentido y extensión.

Esto también quiere decir que esas ordenanzas y normas locales y autonómicas, que pretenden mediante la reglamentación del uso de los espacios públicos, o de las vías de circulación, sancionar y reprimir esta actividad, deben ser derogadas y abolidas, por los mismos argumentos. Hace tiempo también que en ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao, la contestación a esta normativa ha sido muy visible por parte de los colectivos de personas que ejercen la prostitución y de grupos feministas.

Reconocimiento de derechos

Siendo absolutamente necesario el paso iniciado por Amnistía Internacional, para presionar a los gobiernos en pos de la despenalización, no cabe duda que la lucha tiene que seguir hasta el pleno reconocimiento de los derechos, todos, para las trabajadoras sexuales. Esta postura de reconocimiento de derechos, y hay que señalarlo porque a veces hay graves equívocos, no equivale a la que tradicionalmente se ha llamado como reglamentista.

Todo el análisis que se realiza desde la organización Amnistía Internacional, y también desde los grupos de apoyo a las trabajadoras del sector, destacan la imposibilidad de luchar frente a las situaciones de marginación y explotación desde la clandestinidad. Ninguna mujer, en su sano juicio y con experiencia migratoria, que sea explotada sexualmente en este Estado, acudiría tranquilamente a la comisaría de turno para denunciar a quien la explota, chantajea o violenta. Ha habido algunas que lo han hecho. Muchas de ellas han pagado con su vida tal osadía, otras han sido retornadas a sus países de origen, otras han sido detenidas e internadas en centros para inmigrantes, cárceles específicas para ellas… No estoy hablando de que el sistema judicial­-policial es ineficaz en grado alto, que lo es en muchos casos. Estoy expresando la imposibilidad real de que quien no tiene reconocida ni siquiera la capacidad de estar en un lugar, ni de tener ningún derecho, pueda ejercer mínimamente el derecho a ser protegida por unas autoridades que la desprotegen y la secundarizan por ley.

Este sería el primer paso importante: el reconocimiento de derechos para las personas migrantes, con la totalidad de garantías, para poder acceder a los servicios de justicia, sin poner en peligro su estatus. Y se sitúa el adjetivo de migrante por ser mayoritario este colectivo y tener impedidos por ley el reconocimiento y el ejercicio de sus derechos.

Habría más pasos, evidentemente. Pues no se trata únicamente de que las personas que trabajan en la industria del sexo, en general, y en la prostitución en particular, puedan acudir en petición de auxilio al sistema judicial, cuando se ven violentadas o extorsionadas o agredidas. Se trata de que están realizando una actividad, que debe ser normalizada como tal actividad, sin levantar sospechas, juicios, denuncias, detenciones… En definitiva, dotar a esta actividad de un marco elemental para que al ser visibilizado y legalizado se pueda perfectamente desarrollar dentro de los límites normativos y fuera de la clandestinidad.

Hay quien ve más ventajas en esta legalización, pues mientras las leyes migratorias sigan siendo tan restrictivas que solo permiten acceder a la regularización de las personas extranjeras a las que tienen un trabajo o una actividad remunerada, la consideración de tal para esta actividad, conllevaría la situación regular administrativa. Efectivamente, sería una consecuencia interesante que encauzaría esta actividad en los márgenes de una actividad remunerada de la que se derivarían los derechos que en esta sociedad tienen las personas que trabajan de forma regular. Si bien nuestra reivindicación sigue siendo que todas las personas, de forma individual, deben tener reconocidos todos los derechos y serles posibilitados su ejercicio con los máximos márgenes de libertad.

En este planteamiento, que difiere ampliamente de las corrientes abolicionistas, se trata de poner en el centro del reconocimiento de los derechos y de la mejora de las condiciones de vida, a las propias mujeres. Y posibilitar que sean ellas mismas las que decidan. Sabemos que la decisión libre tiene límites, a veces impuestos por terceras personas y su afán de lucro. Pero esto, y nosotras las mujeres lo sabemos bien, nos pasa a todas. Se trata simplemente de ampliar los márgenes de libertad, en lugar de estrecharlos mediante las leyes.

Para terminar, transcribo literalmente lo que recoge algún medio de comunicación del manifiesto de las “estrellas de Hollywood” y las razones que les llevan a solicitar medidas penales para la prostitución, pues incide efectivamente en el lugar en donde se pone el foco de atención. Dicen ellas que “preocupa profundamente la propuesta de AI al adoptar una política que llevaría a la despenalización de los proxenetas, los dueños de los burdeles y consumidores del sexo, los pilares de una industria global del sexo que mueve 99.000 millones de dólares US… la total despenalización convierte a los proxenetas en hombres de negocios que venden con impunidad a personas vulnerables con historiales de pobreza, discriminación, falta de un hogar y acoso sexual ”. Si éstas son las razones que realmente impulsan el manifiesto, sería mejor que mirasen a la propia industria en la que prestan sus servicios, o a la industria de la guerra y armamentística, para pedir ya su ilegalización, pero no la de las personas que son reclutadas forzosamente y con engaños para ser carne de cañón de las ganancias de estos sátrapas. A estas personas, como a ellas mismas, se les debe conceder la dignidad de la lucha y la rebelión, mediante los instrumentos oportunos, que nunca serán la ilegalización y la represión.

Notas

1/ Tomado de la página “Estilo” de El Pais, versión digital, del día 29/7/2015, cuando todavía AI estaba estudiando el proyecto de la recomendación de despenalización que, finalmente aprobó el 10 de agosto pasado.

2/ “Un debate que divide al feminismo y a la izquierda”. Sylviane Dahan y Lluis Rabell. Viento Sur, número 106,

http://vientosur.info/articulosabiertos/vs_0106.pdf , pág. 119

3/ Sobre este tema, y para no repetir argumentos, se puede ver de la autora el artículo “Políticas prohibicionistas: la prostitución ilegalizada” en esta misma Tribuna, del día 28 de febrero de 2014 www.vientosur.info/spip.php?article8794 y el publicado por la Fundación Isonomía “Marco legal de la prostitución”.

http://vientosur.info/spip.php?article10421

Share

La paradoja de la prostitución

Eduardo Goligorsky

Amnistía Internacional (AI) aparca circunstancialmente su compromiso de denunciar las tropelías de las dictaduras de derecha e izquierda, algo que ya la convierte en la bestia negra de los adictos a ambos totalitarismos, y se mete en un campo minado cuando propone despenalizar la prostitución. La prostitución ejercida voluntariamente, por supuesto, a la que hay que proteger tanto de las mafias que la explotan al amparo de la clandestinidad como de la arbitrariedad del Estado, que se suma, mediante el cobro de multas, a la extorsión de los chulos. Esta es la paradoja de la prostitución criminalizada. La argumentación de Amnistía es rigurosa (LV, 13/8):

AI sostiene que las mujeres que se prostituyen (porque básicamente son mujeres) corren peligro y merecen protección legal para evitar abusos, como violaciones o violencia física. «Si tienen reconocidos sus derechos, si despenalizamos su trabajo, les damos un mayor control para actuar de manera independiente, autoorganizarse en cooperativas informales y controlar su propio entorno de trabajo», defiende el documento de la organización. (…) Donde prostituirse es ilegal, insisten, las mujeres están «desprotegidas y no se atreven a denunciar delitos o pedir ayuda». (…) «Condenamos la trata de personas», añaden, y defienden que se luche jurídicamente contra ella. (…) «Cuando el trabajo sexual se despenaliza, los trabajadores y trabajadoras sexuales son más capaces de agruparse y reclamar sus derechos, para lograr mejores estándares y condiciones de trabajo y una mayor supervisión del sexo comercial y de la posible trata de personas».

Balance aterrador

La trata de personas es la mayor lacra que se cierne sobre el ya de por sí sórdido mundo de la prostitución y, al mismo tiempo, es una consecuencia de la clandestinidad. Las víctimas son siempre las prostitutas, tanto voluntarias como forzadas. Aunque la ausencia de censos impide dar cifras precisas, se calcula que en España hay un total de 600.000 prostitutas, de las cuales el 80 por ciento –procedentes sobre todo de África, América Latina y Europa del Este– son víctimas de distintos sistemas de intimidación. El balance es aterrador, pero debería emplearse como argumento para hacer más visible esta actividad en el marco de la ley y no para perpetuar la marginalidad. A nadie se le ocurre pedir la ilegalización de la industria textil por el hecho de que existen talleres de confección clandestinos donde se esclaviza a inmigrantes indocumentados. La diferencia consiste en que toda actividad relacionada con el sexo es más vulnerable.

La policía se indigna

Enrique Gil Calvo traza una nítida línea divisoria entre la actividad sexual que debe estar amparada por la ley en la sociedad abierta y la actividad delictiva sobre la que debe caer todo el peso del Código Penal («Contra la prostitución», El País, 25/9/2014):

Por una parte tenemos los servicios sexuales voluntariamente ofrecidos por trabajadoras libres que no estén sometidas a ninguna coacción física ni moral, económica ni autoritaria. Llamemos a esa categoría «comercio sexual». Y por otra parte aparecen las cautivas sexuales obligadas a someterse a los clientes cómplices de las redes criminales que las secuestran y las obligan. Llamemos a este otro contingente «explotación sexual».

Es precisamente la policía la que se indigna porque, como informa un titular periodístico (LV, suplemento Vivir, 27/3),

Leyes caducas entorpecen la lucha contra la trata de mujeres – Policías que han sufrido reveses judiciales hablan de sus frustraciones y de sus esperanzas

Los especialistas de los Mossos d’Esquadra y de la Policía Nacional explican que «largas investigaciones con centenares de horas de escuchas telefónicas y seguimientos a veces durante años se han saldado con penas mínimas o absoluciones en bloque». Los expertos recuerdan que sobre los 40 mafiosos chinos detenidos en la operación Turandot pesaban graves acusaciones por delitos de tráfico de seres humanos y explotación de prostitutas, a pesar de lo cual la mayor pena impuesta fue de tres años por un pequeño tráfico de drogas. En la operación Andrómeda, se archivaron las imputaciones a los 13 rumanos que explotaban mujeres en régimen de semiesclavitud en el club Dallas de Agullana y todos los acusados quedaron penalmente limpios.

Los policías atribuyen algunos de estos despropósitos a la obsolescencia del andamiaje legal que sustenta sus investigaciones: hay una Ley de Enjuiciamiento Criminal que data de 1882. Y, para colmo, la figura del testigo protegido es tan endeble que a veces se habla, en broma, de la «ley de desprotección de testigos».

Un paso adelante

Un paso adelante es el que ha dado un juez en lo social de Barcelona al sentenciar, en una demanda laboral de prostitutas contra su empleadora (LV, 9/3):

«El marco regulador de la prostitución» se queda en «regulación administrativa y despenalización aplicativa»; y también considera que ha quedado «plenamente acreditado que las trabajadoras ejercían libremente, sin coacción y de manera no forzada, la prestación de servicios de prostitución por cuenta de la empresa demandada, bajo su dirección y dependencia», por lo que sólo cabe declarar que «la relación existente» entre la propietaria del local y las mujeres “tiene un carácter laboral”. (…) La decisión judicial ha tenido su primera consecuencia: la Tesorería de la Seguridad Social ha reclamado a los propietarios del salón de masajes las cuotas que, en virtud de este fallo, deberían haber ingresado por tener a tres empleadas.

Como era previsible, las feministas y sus aliados progres, con la élite de Hollywood a la cabeza, arremetieron automáticamente contra la propuesta de AI y la sentencia del juez de Barcelona. Victoria Camps sube al púlpito y estigmatiza a las apóstatas («Legalizar la prostitución», El País, 14/4):

Pero la legislación no debe mirar a esa pequeña minoría de mujeres que se autodenominan libres, sino a la gran mayoría que no vacila en reconocer que vende su cuerpo porque es lo más lucrativo que tiene a su alcance.

Curioso y más que curioso, como dijo Alicia en el País de las Maravillas. La profesora Camps y sus cofrades lucharon durante muchos años para que la Ley de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres diga (LV, 9/7):

Se ha de reconocer el derecho de las mujeres a su propio cuerpo (…) los derechos sexuales y reproductivos, y garantizar la libre decisión de las personas a la hora de ejercerlos.

Hoy la mujer que desea actuar sobre su propio cuerpo puede modificarlo mediante la cirugía plástica, cambiar de sexo, alquilar su útero, ligar sus trompas. Pero la profesora Camps, evocando el relato de Nathaniel Hawthorne sobre los puritanos de antaño, le estampa la letra escarlata en la frente si se aparta de sus dogmas y si alquila (no vende), por necesidad o por vocación, «lo más lucrativo que tiene a su alcance». También algunos intelectuales pervierten lo más lucrativo que tienen a su alcance y los felicitan.

Estamos ante un cúmulo de interrogantes peliagudos. ¿En qué categoría legal coloca este colectivo de flamantes puritanas a la mujer que se casa por interés pecuniario? ¿Y a las promiscuas que sólo buscan el placer pero aceptan un regalo de sus numerosos amantes? ¿Y a las fans de 50 sombras de Grey con su parafernalia sadomasoquista?

Cambio de piel

Lo cierto es que la polémica sobre la prostitución hace aflorar los sentimientos irracionales que incluso las personas presuntamente más evolucionadas exhuman para juzgar todo lo que se relaciona con el sexo. Ahí está la polígrafa hoy podemita Ángeles Caso, que escribió «343 asquerosos intelectuales» (LV, Magazine, 24/11/2013) para denigrar a sus colegas franceses que firmaron el manifiesto Touche pas à ma pute («Deja en paz a mi puta») contra la ley que las expulsaba de las calles. Caso confiesa no tener una solución para el problema, pero abomina de los firmantes y cita entre ellos a «el famoso escritor Frédéric Beigbeder, al que no pienso volver a leer».

El criterio que emplea Caso para montar su peculiar sistema de represalias podría hacerle borrar de la memoria los cuadros de los puteros Henri Toulouse-Lautrec y Pablo Picasso, entre muchos otros; las novelas del putero Henry Miller, entre muchos otros; la filmografía de los actores puteros y las actrices venales que Kenneth Anger cita en Hollywood Babilonia (2 vols., Tusquets, 1994 y 1996), entre muchos otros; y los discursos del putero John F. Kennedy (que antes de pronunciarlos, para distenderse, se hacía practicar una felación por las chicas que le proporcionaba el clan Sinatra).

Hoy la prostitución cambia de piel. Para bien o para mal, la informática hará que todas estas controversias queden relegadas al desván de la memoria. Anuncia otro titular (LV, 22/6/2014):

Desembarca en España el mayor Ciberalcahuete – Una web busca universitarias «atractivas» y «benefactores»

Si se generaliza la moda de que los benefactores generosos satisfagan las expectativas de las atractivas mercenarias, pasando por la web, lostraficantes de seres humanos por un lado y las represoras de las meretrices por otro, lo tendrán crudo. Fin de la paradoja.

http://www.libertaddigital.com/opinion/eduardo-goligorsky/la-paradoja-de-la-prostitucion-76453/

Share

Campaña contra Amnistía Internacional por pedir que se despenalice la prostitución

  • Grupos feministas critican la propuesta de la ONG al entender que favorece la trata de blancas mientras que otras organizaciones de derechos humanos se suman a ella

ÓSCAR B. DE OTÁLORA | BILBAO

La decisión de Amnistía Internacional (AI) de apoyar la despenalización de la prostitución en todo el mundo ha generado una polémica, en la que colectivos feministas y de izquierdas están arremetiendo contra la ONG al entender que su propuesta favorece a los proxenetas. Incluso actrices de Hollywood se han sumado a esta campaña. Pero AI también está recibiendo apoyos por parte de organismos como Humans Rights Watch, que consideran positiva la iniciativa para acabar con la trata de blancas

La propuesta de Amnistía Internacional fue aprobada el pasado 11 de agosto en Dublín, en una reunión de 400 delegados de la ONG en la que se debatió un borrador que resumía dos años de trabajo. El texto final considera que la despenalización «ofrecerá condiciones de trabajo seguras, por lo que se espera que exista una mayor probabilidad de denunciar el abuso, la violencia de la policía, las palizas, el arresto arbitrario, la extorsión, el acoso, además permitir estándares básicos de sanidad y políticas de prevención de la salud». Uno de los puntos más polémicos es el que defiende que tampoco se persiga a clientes y proxenetas, al entender que ello favorecería la existencia de mafias.

De la misma manera, AI niega que su política pretenda defender a los clientes del sexo. «Nuestra iniciativa no es sobre los derechos de quienes compran sexo: se centra exclusivamente en proteger a los trabajadores y las trabajadoras sexuales que se enfrentan a una serie de violaciones de derechos humanos vinculadas a la criminalización», explican. A partir de este documento, Amnistía Internacional iniciará en octubre un análisis sobre cómo proteger los derechos humanos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales en cada país.

>La aprobación de este manifiesto había sido precedida de una campaña de protestas por colectivos que sostenían que beneficiaba a la prostitución y a los proxenetas. La critica más mediática surgió de un grupo de actrices de Hollywood que apoyaron a la Coalition Against Trafficking in Women (CATWA), un grupo internacional con sede en Nuena York contra la trata de blancas. Entre las firmantes del escrito contra Amnistía Internacional se encuentran Meryl Streep, Kate Winslet, Anne Hathaway o Emma Thompson. La misiva mostraba su preocupación por una postura que, a su juicio, «llevará a la legalización de burdeles, proxenetas y consumidores de sexo, los pilares de la industria sexual, que mueve 99.000 millones de dólares a escala global».

Críticas en España

En España, feministas históricas como Lidia Falcón han reaccionado con dureza contra la iniciativa por entender que no sirve para acabar con la explotación sexual. Falcón, en una carta abierta dirigida a Amnistía Internacional, se preguntaba la semana pasada: «¿A quién beneficia (la propuesta de AI)? La respuesta obvia es: a los proxenetas que organizan y se lucran del tráfico de personas con fines de explotación sexual».</

La sección española de Amnistía Internacional considera que, pese a estas protestas, su decisión es la correcta. «Estamos convencidos de que esta decisión es necesaria porque realmente ayuda a acabar con la explotación sexual y porque refuerza la protección de los derechos humanos», ha señalado a EL CORREO el director de AI, Esteban Beltrán. El responsable de la ONG, además, destaca que las campañas en contra de su iniciativa no han tenido eco en su afiliación. De los más de 80.000 socios que Amnistía Internacional tiene en España, sólo 14 personas han solicitado la baja a partir del documento sobre la prostitución.

Esteban Beltrán no duda en defender la medida. «Es necesaria para proteger a los trabajadores sexuales, uno de los grupos más marginales y que está sometido a todos tipo de malos tratos, explotación y otros abusos», insiste. El responsable de AI, además, resalta que su decisión «marca una clara diferencia entre la legalización, que no se contempla, y la despenalización». En cuanto a la situación española, Esteban Beltrán asegura que su organización, a la hora de aplicar esta directiva a sus campañas de sensibilización, iniciará un estudio de la situación de las prostitutas ante la legislación española, así como sobre las distintas ordenanzas municipales que afectan a su trabajo. «En España existe una situación alegal que permite que muchas prostitutas están bajo coacción», advierte.

Con respecto a los proxenetas, Beltran recuerda que Amnistía Internacional sigue pidiendo que se actúe contra aquellas personas que exploten sexualmente a mujeres. Sin embargo, recueda que en Europa existen legislaciones que prohíben, por ejemplo, que dos personas se dediquen a la prostitución de forma conjunta, aunque en muchas ocasiones sea la única forma de garantizar su seguridad.

http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201508/28/campana-contra-amnistia-internacional-20150827171747.html

Share

Amnistía Internacional apoya la despenalización de la prostitución

Tras una intensa controversia la Organización aprobó solicitar la despenalización de la prostitución y de todos los aspectos del comercio sexual, incluyendo el proxenetismo.

 En la mayoría de los otros países europeos, la prostitución está regulada, como en Alemania, Austria, Holanda o Bélgica, o tolerada.

El proyecto de resolución fue adoptado en una reunión en Dublín de 400 delegados de 70 secciones nacionales de Amnistía, y es el fruto de dos años de consultas.

«La resolución recomienda que Amnistía Internacional desarrolle una política que apoye la plena despenalización de todos los aspectos del comercio sexual consentido», dijo la organización.

Su objetivo, insistió Thomas Schultz-Jagow, director de comunicación de Amnistía, en declaraciones a AFP, es «establecer un marco jurídico en el que todas las actividades del comercio sexual se despenalicen».

Al mismo tiempo, la resolución insiste en que se persiga la prostitución infantil, el tráfico de personas y en general toda prostitución forzada, y que se garantice que quienes quieran abandonarla puedan hacerlo.

«Es un día histórico para Amnistía Internacional. No fue una decisión fácil de adoptar y damos las gracias a todos nuestros miembros de todo el mundo, así como a los grupos que hemos consultado», dijo en un comunicado Salil Shetty, secretario general de la organización.

Convencidos de que «la criminalización del trabajo sexual consentido entre adultos puede resultar en un aumento de violaciones de las trabajadoras sexuales», la ONG aboga por la despenalización de la prostitución.

La ONG hará a partir de ahora campaña para que no se persiga a las prostitutas, ni tampoco a los clientes o a los proxenetas y administradores de burdeles que no fuercen a las mujeres, en lo que es el punto que ha provocado más sorpresa.

En respuesta, la Coalición contra el tráfico de mujeres (CATW, en inglés), publicó una carta abierta firmada por actrices como Kate Winslet y Meryl Streep, y otras 8500 personas, afirmando que la imagen de Amnistía se vería «gravemente dañada» si aprueba la resolución.

Una resolución, agrega CATW, «que se pone más del lado de los explotadores que de los explotados».

«No hay ninguna lógica detrás de la premisa de que para proteger a los explotados tengas que despenalizar a los explotadores. No tiene sentido», dijo a la AFP la directora ejecutiva de CATW, Taina Bien Aime.

La organización Equality Now, que defiende los derechos de las mujeres, también está de acuerdo en despenalizar el trabajo de las prostitutas pero se opone firmemente a hacer lo mismo con clientes, proxenetas y administradores de burdeles.

«La legalización de los que explotan a las prostitutas no es el camino correcto a seguir», dijo Esohe Aghatise, de Equality Now, ya que «la demanda comercial de sexo alimenta el tráfico» de personas.

La proliferación de legislación en Europa sobre la prostitución muestra que no hay consenso. Hace dos meses, Francia se unió a la minoría de países europeos que castigan a los clientes de prostitutas, que son Suecia, Noruega, Islandia, y el Reino Unido.

En la mayoría de los otros países europeos, la prostitución está regulada, como en Alemania, Austria, Holanda o Bélgica, o tolerada.

http://www.semana.com/mundo/articulo/amnistia-internacional-apoya-la-despenalizacion-de-la-prostitucion/438174-3#

Share